CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO
Magistrada ponente
SL3819-2020
Radicación n.° 83791
Acta 34
Bogotá, D.C., dieciséis (16) de septiembre de dos mil
veinte (2020).
Resuelve la Corte el recurso de casación que VÍCTOR
MANUEL SILVA LÓPEZ y MARÍA IRMA GIRALDO
ARAGÓN interpusieron contra la sentencia que la Sala
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, D.C, profirió el 18 de julio de 2018, en el proceso
ordinario laboral que adelantan contra la
ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES -
COLPENSIONES.
I. ANTECEDENTES
Los mencionados accionantes instauraron demanda
laboral contra Colpensiones, con el fin de que se declare
que María Irma Giraldo cotizó 527 semanas al extinto ISS,
de las cuales no se tuvieron en cuenta las 119 cotizadas en
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la Cámara de Representantes, ni las 107,8 con el empleador
Ambulancias y Vehículos Especiales Ltda., y que Víctor
Manuel Silva López cotizó a Colpensiones un total de 1.022
semanas. Que, en consecuencia, se condene a la
demandada a reconocerles la pensión familiar a partir del
12 de junio de 2014, el retroactivo, los intereses moratorios,
la indexación y las costas del proceso. En subsidio, la parte
actora pidió la reliquidación de la indemnización sustitutiva
de la pensión de vejez.
En sustento de sus pretensiones, sostuvieron que
Víctor Manuel Silva López nació el 11 de junio de 1952; que
el 4 de septiembre de 2014 solicitó a Colpensiones el
reconocimiento de su pensión de vejez que le negaron por
no acreditar 1.275 semanas cotizadas. Por su lado, María
Irma Giraldo nació el 8 de junio de 1955; también se le negó
su solicitud pensional y en su reemplazo se le concedió una
indemnización sustitutiva calculada sobre 527 semanas de
cotizaciones, sin incluir los aportes realizados por la
Cámara de Representantes del 11 de diciembre de 1978 al
27 de febrero de 1981 (119 semanas), ni las efectuadas por
la Fábrica de Ambulancias y Vehículos Especiales Ltda. del
20 de diciembre de 2002 al 13 de enero de 2005 (107,8
semanas).
Sostuvieron que se encuentran casados desde el 5 de
marzo de 1983; tienen una relación conyugal mayor a 5
años; su núcleo familiar se categorizó en el Sisbén; en la
actualidad se encuentran en imposibilidad económica de
seguir cotizando al sistema de seguridad social en
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pensiones y, por tanto, la sumatoria de sus cotizaciones, les
permite acceder a una pensión familiar.
Al dar respuesta a la demanda, Colpensiones se opuso
a las pretensiones. En cuanto a los hechos, refirió que no le
constaban o que no eran ciertos. En su defensa, manifestó
que los accionantes no reunieron los requisitos estatuidos
en la Ley 1580 de 2012, de modo que no causaron el
derecho pretendido. Formuló las excepciones de
prescripción y caducidad, inexistencia del derecho y de la
obligación, cobro de lo no debido, buena fe y la innominada
o genérica.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
A través de fallo de 10 de abril de 2018, el Juzgado
Octavo Laboral del Circuito de Bogotá absolvió a
Colpensiones de las pretensiones y declaró probada la
excepción de prescripción respecto de la reliquidación de la
indemnización sustitutiva de la pensión de vejez de María
Irma Giraldo Aragón.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
Al desatar el recurso de apelación que interpuso la
parte actora, mediante la sentencia recurrida en casación,
el Tribunal revocó parcialmente la de primer grado en
cuanto declaró probada la excepción de prescripción en lo
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relativo a la indemnización sustitutiva de la pensión de
vejez y confirmó en lo demás.
En lo que interesa a lo fines del recurso extraordinario
de casación, el juez ad quem refirió que el problema jurídico
se contraía a determinar si los actores cumplieron con los
requisitos establecidos en la Ley 1580 de 2012 y si, en
consecuencia, causaron la pensión familiar allí regulada.
Con tal objeto, señaló que el artículo 1.° de la Ley 1580
de 2012 define la pensión familiar como una prestación
generada por la suma de esfuerzos de cotizaciones o aportes
de cada uno de los cónyuges o compañeros permanentes, y
que según el artículo 2.° ibidem, se causa cuando ambos
interesados: (i) están afiliados al régimen de prima media
con prestación definida al momento de la solicitud
pensional; (ii) cumplen los requisitos para acceder a una
indemnización sustitutiva, siempre que no se haya pagado;
(iii) la suma de sus cotizaciones sea como mínimo, el
número exigido en el artículo 9.° de la Ley 797 de 2003; (iv)
a los 45 años de edad hubiesen completado el 25% de
cotizaciones exigidas para acceder a una pensión de vejez;
(v) acreditar 5 años de relación conyugal o convivencia
permanente iniciada antes de los 55 años de edad de cada
uno; y (vi) estar clasificados en los niveles 1 y 2 del Sisbén,
a la fecha de cumplimiento de la edad para pensión.
Tras ello, sostuvo que, de las anteriores exigencias, los
demandantes acreditaron la afiliación a Colpensiones, un
total de 1.622,85 semanas de cotizaciones sumados sus
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esfuerzos, un 25% de aportes necesario para acceder a una
pensión de vejez cuando cada uno tenía 45 años de edad y
una relación conyugal superior a los 5 años.
Indicó que pese a lo anterior, los accionantes no
causaron la pensión, puesto que a María Irma Giraldo
Aragón se le concedió una indemnización sustitutiva de la
pensión de vejez y Víctor Manuel Silva López se hallaba en
un nivel de Sisbén superior al 2, con una calificación de
45,33.
I. RECURSO DE CASACIÓN
El recurso extraordinario de casación, lo interpuesto la
parte demandante, lo concedió el Tribunal y lo admitió la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia.
II. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretenden los recurrentes que la Corte case la
sentencia impugnada, para que, en sede de instancia,
revoque la del a quo y condene al pago de la pensión
familiar.
Con tal propósito, formulan un cargo por la causal
primera de casación, que fue objeto de réplica.
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III. CARGO ÚNICO
Acusan la sentencia de ser violatoria de la ley
sustancial por la vía directa, en la modalidad de aplicación
indebida de los artículos 1.° y 3.° de la Ley 1580 de 2012;
151 A y literal k) del 151 C de la Ley 100 de 1993; 1.°, 7.° y
literales b) y f) del 2.° del Decreto Reglamentario 288 de
2014, en armonía con el 5.°, 7.° y 9.° de la Ley 57 de 1887;
y por falta de aplicación de los artículos 1.°, 2.°, 4,°, 6.° 13,
46, 48, 53 y 189 de la Constitución Política.
Aducen que no discute la conclusión del Tribunal,
según la cual los accionantes acreditaron su afiliación al
régimen de prima media con prestación definida; que entre
los dos completaron el mínimo de semanas para acceder a
una pensión de vejez según el artículo 9.° de la Ley 797 de
2003; que a los 45 años de edad, contaban con el 25% de
cotizaciones necesarias para causar una pensión, y que han
convivido por más de 5 años.
En la demostración, refieren que el error del juez
plural consistió en concluir que los actores no tenían
derecho a la pensión debatida, bajo los supuestos de que a
María Irma Giraldo Aragón se le concedió una
indemnización sustitutiva de la pensión de vejez, y que
Víctor Manuel Silva López no se encontraba en los niveles 1
y 2 de la encuesta Sisbén.
En lo que respecta a que el accionante no pertenece a
los niveles 1 y 2 del Sisbén, manifiestan que en sentencia
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CC C-613-2013, la Corte Constitucional señaló que la
pensión familiar es un derecho creado por el legislador en
cumplimiento de su deber de ampliación progresiva de la
cobertura del sistema de seguridad social en pensiones,
para beneficiar a los afiliados que no pueden acceder a un
empleo estable y, por lo tanto, dada su edad, no logran
reunir la densidad de cotizaciones que la ley exige para
acceder a una pensión.
En tal contexto aluden al concepto que emitió el
Ministerio Público en el marco de la demanda de
inconstitucionalidad formulada contra algunas
disposiciones de la Ley 1580 de 2012, en el que sostuvo que
la pensión familiar no busca beneficiar a los más pobres
(niveles 1 y 2 del Sisbén), sino a todos los asegurados que
no logran consolidar individualmente una pensión por falta
de cotizaciones. Por consiguiente, no hay una justificación
que valide un trato diferenciado entre dos grupos, puesto
que ambos se benefician de la citada norma.
Adicionan que la norma no exige que ambos consortes
estén en los niveles 1 y 2 del Sisbén; lo que requiere es que
uno de ellos se encuentre en dicha situación y que el núcleo
familiar carezca de sustento económico, entendimiento de la
norma que acompasa con los principios constitucionales, en
especial el de igualdad. Además, es desbordado exigir que
ambos cónyuges cumplan dicho supuesto.
En lo relativo al pago de la indemnización sustitutiva
de la pensión de vejez, aducen que el juez plural no advirtió
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que es una prerrogativa subsidiaria de la pensión de vejez,
tal como lo adoctrinó esta Sala en sentencia CSJ SL, 20
nov. 2007, rad. 30123.
IV. RÉPLICA
El apoderado de Colpensiones se opone a la
prosperidad del cargo, bajo el argumento de que el Tribunal
acertó al negar la pensión, pues esta se causa con el
cumplimiento estricto de todos los requisitos establecidos
en el Decreto Reglamentario 288 de 2014 y, en el caso de
los accionantes, ello no ocurrió porque María Giraldo
recibió una indemnización sustitutiva de la pensión de vejez
en el año 2010 y Víctor Silva no se encuentra en los niveles
1 y 2 del Sisbén, supuestos que, además, no se discutieron
en el recurso.
Aduce que el planteo de los recurrentes según el cual
el juez plural hizo una lectura exegética de la norma que
regula el derecho debatido, es desatinado, dado que
constitucionalmente se definió que el legislador es el
encargado de establecer las condiciones de acceso a las
prestaciones pensionales, que en este asunto no se
cumplieron.
V. CONSIDERACIONES
En aras de dar respuesta al planteo de la censura,
inicialmente se analizará el contexto en que se produjo la
legislación que regula la pensión familiar, su marco
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conceptual y sus requisitos, para finalmente abordar el caso
en concreto.
El sistema pensional colombiano se caracteriza por su
baja tasa de cobertura, causada fundamentalmente por el
desempleo, una fuerte tendencia a la informalidad laboral y
porque solo una pequeña fracción del total de cotizantes
activos puede aspirar a una pensión. Así, la pensión
familiar regulada en la Ley 1580 de 2012 se erigió como
una respuesta del legislador para mitigar los efectos de tal
circunstancia, permitiendo que una parte de la población
pudiera acceder a una prestación económica periódica.
Tal esfuerzo legislativo, fundado en el principio
constitucional de progresividad de la cobertura del sistema
de seguridad social -artículo 48 de la Constitución Nacional
- y el cumplimiento de los fines del Estado – artículo 9.°
ibidem-, dio como resultado una prestación económica
especial que permite que los cónyuges y compañeros
permanentes que individualmente no consolidaron un
derecho pensional, generen uno, con la suma de sus
cotizaciones en el régimen de prima media con prestación
definida o, de capitales, en el de ahorro individual con
solidaridad. En efecto, el artículo 1.° de Ley 1580 de 2012
que adicionó el título V al Libro I de la Ley 100 de 1993, la
define de la siguiente manera:
Artículo 151A. Definición de Pensión Familiar. Es aquella que
se reconoce por la suma de esfuerzos de cotización o aportes de
cada uno de los cónyuges o cada uno de los compañeros
permanentes, cuyo resultado es el cumplimiento de los
requisitos establecidos para la pensión de vejez en el régimen de
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prima media con prestación definida o régimen de ahorro
individual y de conformidad con lo establecido en la Ley 100 de
1993.
Ahora bien, el Decreto 288 de 2014 reglamentó la Ley
1580 de 2012 y en su artículo 2.° establece los requisitos
para acceder a la prestación analizada en el régimen de
prima media con prestación definida. Para tal efecto, señala
que los requisitos que deberán acreditar «de forma
individual cada cónyuge o compañero permanente […]»
(Negrilla es de la Sala), son los siguientes:
a) Estar afiliados al Régimen de Prima Media con Prestación
Definida, al momento de la solicitud de la pensión;
b) Haber cumplido con los requisitos para adquirir el derecho a
la indemnización sustitutiva de que trata el artículo 37 de la
Ley 100 de 1993 y sus decretos reglamentarios, siempre que
dicha indemnización no haya sido pagada;
c) Sumar entre los dos como mínimo, el número de semanas
exigidas para el reconocimiento de la pensión de vejez conforme
a lo establecido en el artículo 9° de la Ley 797 de 2003, que
modificó el artículo 33 de la Ley 100 de 1993;
d) Haber cotizado a los cuarenta y cinco (45) años de edad, el
veinticinco por ciento (25%) de las semanas requeridas para
acceder a una pensión de vejez, teniendo en cuenta el año del
cumplimiento de esta edad, de conformidad con la siguiente
tabla:
(…)
e) Acreditar más de cinco (5) años de relación conyugal o
convivencia permanente, que debió haber iniciado antes de
haber cumplido 55 años de edad cada uno;
f) Estar clasificados en los niveles 1 y 2 del Sisbén al momento
del cumplimiento de la edad de pensión, de acuerdo con los
cohortes definidos por el Ministerio del Trabajo.
(…)
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En tal panorama, en lo que respecta al asunto bajo
análisis, se encuentra por fuera del debate que, de las
exigencias atrás enlistadas, los accionantes acreditaron: (i)
la afiliación al régimen de prima media con prestación
definida administrado por Colpensiones; (ii) que al sumar
sus aportes, superan la densidad de cotizaciones exigida en
el artículo 9.° de la Ley 797 de 2003; (iii) que a los 45 años
consolidaron un 25% de las semanas requeridas para
generar a una pensión de vejez; y (iv) que tienen más de 5
años de relación conyugal.
Tampoco se cuestiona la conclusión del ad quem
según la cual uno de los cónyuges recibió el pago de una
indemnización sustitutiva de la pensión de vejez, y que el
otro no pertenecía a los niveles 1 y 2 del Sisbén. De este
modo, la Sala debe establecer si estos supuestos son óbice
para el no reconocimiento de la pensión familiar, según las
siguientes reflexiones
1.- Del pago de una indemnización sustitutiva de la
pensión de vejez como impedimento para acceder a la
pensión familiar.
Tal como se refirió con anterioridad, la Ley 1580 de
2012 fue reglamentada en el Decreto Reglamentario 288 de
2014. En lo relativo al pago de la indemnización sustitutiva
de la pensión de vejez en favor de alguno de los consortes,
vista como impedimento para la causación del derecho
debatido, la Sala advierte que dicha disposición restringió el
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alcance dado por el legislador a la ley que reguló el derecho
en cuestión, así:
Por un lado, el artículo 3.° de la Ley 1580 de 2012 se
plasmó en los siguientes términos:
Artículo 3º. Adiciónese un nuevo artículo al Capítulo V al Título
IV al Libro I de la Ley 100 de 1993, el cual quedará así:
Artículo 151C. Pensión Familiar en el Régimen de Prima Media
con Prestación Definida. Quienes cumplan los requisitos para
adquirir el derecho a la indemnización sustitutiva de la
pensión de vejez en el sistema de prima media con
prestación definida, podrán optar por la pensión familiar,
cuando los dos cónyuges o compañeros permanentes obtengan
la edad mínima de jubilación y la suma del número de semanas
de cotización supere el mínimo de semanas requeridas para el
reconocimiento de la pensión de vejez. (Negrilla es de la Sala).
Por su parte, el literal b) del artículo 2.° del Decreto
Reglamentario 288 de 2014, estatuye como requisito para la
causación de la pensión discutida, que la pareja cumpla
con los requisitos para acceder a una indemnización
sustitutiva de la pensión de vejez, «siempre que dicha
indemnización no haya sido pagada».
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Así, se tiene que el legislador no condicionó el
reconocimiento de la pensión familiar al hecho de que
alguno de los miembros de la pareja de afiliados hubiese
accedido a la indemnización regulada en el artículo 37 de la
Ley 100 de 1993. Sin embargo, el Gobierno Nacional, en
virtud de las potestades reglamentarias (numeral 11 del
artículo 189 de la Constitución Política) 1, resolvió imponer
la referida limitación.
En tal panorama, es evidente que el literal b) del
artículo 2.° del Decreto Reglamentario 288 de 2014 incorporó
una regla normativa que restringió el alcance de la ley
reglamentada, esto es, estableció, contra el querer del
legislador, que el pago de una indemnización sustitutiva de
la pensión de vejez impide acceder a la pensión familiar.
Por ello, dicha disposición es inaplicable y, en
consecuencia, el pago de la indemnización sustitutiva, no
obstruye la causación de la pensión familiar; de ahí la
equivocación del Tribunal.
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Articulo 189. Corresponde al Presidente de la República como Jefe
de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa:
(…)
11. Ejercer la potestad reglamentaria, mediante la expedición de los
decretos, resoluciones y órdenes necesarios para la cumplida
ejecución de las leyes.
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Además, esta Sala tiene adoctrinado que la
indemnización sustitutiva es una prestación subsidiaria o
residual respecto de la pensión de vejez (CSJ SL13645-
2014) y, en este caso, lo es también respecto de la pensión
familiar. Es decir, solo procede el reconocimiento de dicha
indemnización cuando los miembros de la pareja, a pesar
de tener la edad, no han cumplido con el número mínimo
de semanas y no tienen la posibilidad de seguir cotizando
para el riesgo de vejez; además, si los cónyuges o
compañeros permanentes cumplen con los requisitos
mínimos para acceder a la pensión familiar, ya tienen un
derecho adquirido. Por ello, el hecho de que la demandante
recibiera el pago de la indemnización sustitutiva de la
pensión de vejez, no impedía que ella y su pareja
reclamaran judicialmente la prestación analizada.
Ahora, pese a que el cargo es fundado, no se casará la
sentencia porque, en sede de instancia, la Sala arribaría a
la misma conclusión del Tribunal al abordar el otro punto
de estudio planteado por la censura, según se explica a
continuación.
2.- De la pertenencia a los niveles 1 y 2 del Sisbén
como requisito para acceder a la pensión familiar
Los impugnantes plantean que los beneficiarios de la
prestación objeto del proceso, no son únicamente quienes
pertenecen a los niveles 1 y 2 de la encuesta Sisbén, sino,
en general, todos los afiliados al régimen de prima media
con prestación definida que carecen de sustento económico.
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Tal cuestionamiento fue el mismo que analizó la Corte
Constitucional en sentencia CC C-613-2013, al definir la
constitucionalidad del literal k) del artículo 151C de la Ley
100 de 1993, introducido por la Ley 1580 de 2012.
En esa oportunidad, dicha Corporación señaló que «las
personas categorizadas en los niveles 1 y 2 del Sisbén son
aquellas que se hallan en las mayores condiciones de
vulnerabilidad socioeconómica en nuestra sociedad,
usualmente en situación de indigencia o extrema pobreza»;
que aquellos que están en niveles superiores, si bien están
en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica, no son
tan extremas como las del primer grupo; que las personas
no clasificadas, generalmente tienen la posibilidad de
garantizar su propia subsistencia en condiciones dignas; y
que, por tanto, desde el punto de vista de la situación
socioeconómica y la necesidad de intervención del Estado,
«los tres grupos se encuentran en situaciones diferentes».
Asimismo, indicó que al ser la pensión familiar una
prestación que tiene como objeto la ampliación de la
cobertura del sistema, requiere de una inyección importante
de capital estatal para subsidiarse, «lo que hace necesario
que se adopten criterios de distribución de los recursos
públicos disponibles».
De la suma de los mencionados factores, concluyó
«que las parejas de cónyuges o compañeros permanentes
afiliadas al RPM clasificadas en los niveles 1 y 2 del Sisbén,
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y las demás parejas afiliadas al mismo régimen, no son
comparables desde el punto de vista del acceso a la pensión
familiar», y aun si lo fueran, «el Legislador goza de libertad
de configuración en materia de seguridad social,
particularmente cuando se trata de la ampliación de la
cobertura del sistema de pensiones».
Asimismo, esta Sala considera que en el compromiso
de concretar los valores del Estado social de derecho y
procurar por la distribución equitativa de los recursos de la
seguridad social, el legislador tiene la facultad de restringir
el grupo de afiliados que puede acceder a una prestación
como la estudiada. Así, es una decisión legal legítima
limitar el acceso a la pensión, para aquellos afiliados en
niveles 1 y 2 del Sisbén.
En armonía con lo anterior, el hecho de que no se
reconozcan como beneficiarios de la pensión familiar a los
grupos poblacionales en niveles del Sisbén superiores al 1,
2 y los no focalizados, que generalmente no requieren la
asistencia del Estado, antes que violar la Constitución,
constituye un claro esfuerzo por avanzar en el desarrollo de
los principios supralegales de solidaridad, universalidad y
eficiencia, y si bien no refleja lo que debería ser un sistema
de protección social equitativo, sí aporta a su construcción
a la luz del artículo 48 de la Constitución Política.
Por estas razones, la Corte no acoge la tesis de la
censura, según la cual la pensión familiar debe beneficiar a
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todos los grupos de afiliados que se encuentren con
dificultades económicas.
Por otra parte, la censura alega que el requisito de
pertenencia al Sisbén en los niveles 1 y 2, solo es exigible a
uno de los miembros de la pareja y no a los dos, pues esto
último resulta desproporcionado. Sin embargo, ello no es
cierto, dado que, al analizar el contenido de la Ley 1580 de
2012, lo primero que se advierte de cara al requisito en
mención, es que «[…]Solo podrán ser beneficiarios de la
Pensión Familiar, en el Régimen de Prima Media, aquellas
personas que se encuentren clasificadas en el Sisbén en los
niveles 1, 2 y/o en cualquier otro sistema equivalente que
diseñe el Gobierno Nacional», de manera que, al igual que
las demás exigencias para causar la prestación, debe
acreditarse por cada miembro de la pareja de manera
individual.
En efecto, la prestación se consolida con la suma de
esfuerzos de la pareja de asegurados en lo relativo a
densidad de cotizaciones, pero se causa únicamente si cada
uno, individualmente, cumple con los requisitos de que
trata la citada norma, de manera que, si uno de ellos no
acredita alguna de dichas exigencias, la pensión no nace a
la vida jurídica. De ahí que el Tribunal no haya cometido el
desatino que se le endilga sobre la materia.
Por lo anterior, pese a que el cargo es fundado, no se
casará la sentencia.
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Sin costas en casación, puesto que, si bien el cargo es
fundado, no es próspera la acusación.
VI. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia que la Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá profirió el 18 de
julio de 2018, en el proceso ordinario laboral que VÍCTOR
MANUEL SILVA LÓPEZ y MARÍA IRMA GIRALDO
ARAGÓN adelantan contra la ADMINISTRADORA
COLOMBIANA DE PENSIONES - COLPENSIONES -.
Sin costas.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al Tribunal de origen.
LUIS BENEDICTO HERRERA DÍAZ
Presidente de la Sala
GERARDO BOTERO ZULUAGA
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FERNANDO CASTILLO CADENA
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IVÁN MAURICIO LENIS GÓMEZ
OMAR ÁNGEL MEJÍA AMADOR
JORGE LUIS QUIROZ ALEMÁN
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