DERECHO ROMANO I
TEMA I. ORIGEN DE ROMA, IMPORTANCIA Y DESARROLLO
LEYENDA RÓMULO Y REMO
Dice la leyenda que Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas, habría fundado la
ciudad de Alba Longa sobre la orilla derecha del río Tíber. Sobre esta ciudad
latina reinaron muchos de sus descendientes hasta llegar a Numitor y a su
hermano Amulio. Éste destronó a Numitor y, para que no pudiese tener
descendencia que le disputase el trono, condenó a su hija, Rea Silvia, a ser
sacerdotisa de la diosa Vesta para que permaneciese virgen.
A pesar de ello, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los
mellizos Rómulo y Remo. Cuando éstos nacieron y para salvarlos fueron
arrojados al Tíber dentro de una canasta que encalló en la zona de las siete
colinas situada cerca de la desembocadura del Tíber, en el mar.
Una loba, llamada Luperca, se acercó a beber y les recogió y amamantó en su
guarida del Monte Palatino hasta que, finalmente, les encontró y rescató un
pastor cuya mujer los crió. Ya adultos, los mellizos repusieron a Numitor en el
trono de Alba Longa y fundaron, como colonia de ésta, una ciudad en la ribera
derecha del Tíber, en el lugar donde habían sido amamantados por la loba, para
ser sus Reyes.
Se dice que la loba que amamantó a Rómulo y Remo fue su madre adoptiva
humana. El término loba, en latín lupa, también era utilizado, en sentido
despectivo, para las prostitutas de la época.
La leyenda también nos cuenta cómo Rómulo mató a Remo. Cerca de la
desembocadura del río Tíber había siete colinas: los montes Aventino, Celio,
Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal. Rómulo y Remo discutieron
sobre el lugar en el que fundar la ciudad y decidieron consultar el vuelo de las
aves, a la manera etrusca. Rómulo vio doce buitres volando sobre el Palatino y
Remo sólo divisó seis en otra de las colinas. Entonces Rómulo, para delimitar la
nueva ciudad, trazó un recuadro con un arado en lo alto del monte Palatino y
juró que mataría a quien osase traspasarlo. Remo le desobedeció y cruzó con
desprecio la línea, por lo que su hermano le mató y quedó como el único y
primer Rey de Roma.
ORIGEN DE ROMA
La historia de los orígenes de Roma se pierde entre las brumas de la leyenda.
Sus humildes comienzos no debieron distinguirse mucho de los de tantas
ciudades de la región del Lacio. Pero con el tiempo, los antiguos historiadores
romanos pensaron que la ciudad escogida por los dioses para convertirse en
dueña del mundo debía tener un origen heroico, que adornaron con infinidad de
leyendas, muchas veces contradictorias entre sí, llenas de dioses y héroes
mitológicos.
De hecho, para los modernos investigadores resulta difícil distinguir leyenda y
realidad, porque a veces, inesperados descubrimientos arqueológicos sacan a la
luz las huellas de personajes y sucesos que parecían meras invenciones
legendarias.
RÓMULO Y REMO
Roma fue fundada, según la tradición, por dos hermanos gemelos, Rómulo y
Remo, que, acompañados de bandidos y vagabundos expulsados de sus
propias ciudades, decidieron fundar un nuevo asentamiento junto al Tíber. Sin
embargo, los dos hermanos no se ponían de acuerdo acerca del lugar en que
levantarían su ciudad.
Remo prefería el promontorio Aventino, mientras que Rómulo se inclinaba por la
colina del Palatino. Así las cosas, decidieron dejar su disputa al arbitrio de los
dioses y apostados cada uno en su colina, se quedaron esperando una señal de
lo alto.
Una mañana, Remo contemplaba el limpio cielo primaveral desde la cima del
Aventino, cuando divisó seis enormes buitres sobre su colina. Lleno de euforia,
echó a correr hacia Rómulo, para anunciarle su victoria. Sin embargo, en ese
mismo instante, una bandada de doce pájaros sobrevolaba el Palatino. Seguro
de su victoria, y sin esperar la llegada de su hermano, Rómulo cogió un arado y
comenzó a cavar el pomerium, el foso circular que fijaría el límite sagrado de la
nueva ciudad, prometiendo dar muerte a quien osara atravesarlo.
Pero Remo, enojado por su derrota, lo cruzó desafiante de un salto. Obligado
por el juramento que acababa de pronunciar, Rómulo dio muerte a su hermano,
que fue el primero en pagar con su vida la violación de la frontera sagrada de
Roma.
Una gran obscuridad reina sobre los orígenes de Roma. Tres pueblos
concurrieron en su formación:
1.-Uno de raza latina, los ramnenses, que tenían por jefe a Rómulo;
2.-Otro de raza sabina, los titienses; gobernado por Tarcio; y por último,
3.-La raza etrusca, los lúceres, cuyo jefe lleva el título de Lucumo.
La reunión de estos tres pueblos agrupados en tres tribus distintas y
establecidos sobres las colinas que bordeaban la orilla izquierda del Tíber, bajo
la autoridad de un rey, constituyó la ciudad romana.
SIETE PRIMEROS REYES ROMANOS
Desde la fundación de la ciudad de Roma por Rómulo, hasta el advenimiento de
la República (año 509 a.C.), Roma fue gobernada por siete reyes.
1.- Rómulo
Fundador y primer rey de Roma. Trazó los límites de la ciudad y ordenó que
nadie los traspasara durante las ceremonias. Rómulo comenzó a construir la
ciudad sobre el Monte Palatino. Después de la fundación de Roma, decidió
poblar la ciudad, aceptando todo tipo de gente: refugiados, libertos, esclavos,
prófugos. La nueva ciudad se fue llenando de refugiados y prófugos de ciudades
vecinas y tierras aún más lejanas, tanto hombres libres como esclavos,
probablemente también campesinos y pastores de las cercanías. Debido a la
diversidad de su gente, decidió organizarlos en un solo cuerpo político y originar
leyes y costumbres comunes y nombró a los primeros cien patres, que el rey
nombró senadores y cuyos descendientes serán los patricios.
EL RAPTO DE LAS SABINAS
Para poblar la ciudad recién creada, Rómulo aceptó todo tipo de prófugos,
refugiados y desarraigados de las ciudades vecinas, de procedencia latina. La
colonia estaba formada íntegramente por varones, pero para construir una
ciudad se necesitaban también mujeres. Pusieron entonces su ojos en las hijas
de los sabinos, que habitaban la vecina colonia del Quirinal.
Para hacerse con ellas, los latinos organizaron una fiesta, con carreras de
carros, banquetes, y cuando los sabinos se encontraban vencidos por los
vapores del vino, raptaron a sus mujeres. Al regresar a sus casas y descubrir el
engaño, los sabinos declararon de inmediato la guerra a los latinos.
LA TRAICIÓN DE TARPEYA
Antes de partir al campo de batalla, Rómulo encomendó la custodia de la ciudad
a la joven Tarpeya, pero ésta, enamorada en secreto del rey de los sabinos, o
anhelando una recompensa, prometió al monarca enemigo que le mostraría una
vía oculta que conducía al Capitolio (donde estaba la fortaleza latina), a cambio
de lo que él llevaba en el brazo izquierdo, en alusión a un brazalete de oro del
rey. En efecto, los sabinos alcanzaron la ciudad gracias a las indicaciones de
Tarpeya, pero en vez de entregarle la pulsera, el rey sabino ordenó a sus
hombres que aplastaran a la traidora con sus escudos, que llevaban
precisamente, en el brazo izquierdo.
Otra versión de la leyenda cuenta que los romanos descubrieron su traición, y
que la arrojaron al vacío por un precipicio, que pasó a llamarse la roca Tarpeya,
inaugurando así la costumbre de castigar a los traidores de la patria lanzándolos
desde ese punto.
INTERVENCION DE LAS SABINAS
La ayuda de Tarpeya no evitó que sabinos y latinos se enfrentaran en el campo
de batalla. En un momento del combate, en una célebre escena, múltiples veces
representada en el arte, las sabinas se interpusieron entre los contendientes,
abrazándose al cuello de sus maridos y familiares, para suplicarles que
detuvieran la pelea. Pues si vencían los sabinos, ellas perderían a sus maridos,
y si vencían los latinos, tendrían que llorar la muerte de padres y hermanos. De
modo que los contrincantes depusieron las armas y firmaron la paz.
Con esta leyenda ilustraban los romanos que su ciudad había nacido de la unión
de dos pueblos: latinos y sabinos, a los que pronto se sumó un tercer elemento:
los etruscos, un pueblo muy avanzado, que poblaba la actual Toscana y que
poseía importantes intereses comerciales en la región del Lacio.
2.- El Piadoso Numa Pompilio
Hombre severo y piadoso. Fue el segundo rey de Roma, sucesor de Rómulo, de
origen sabino. Fue el creador de las principales instituciones religiosas y se
mandó a edificar el templo de Jano. Fue el fundador de la religión romana. Numa
Pompilio enseñó a los romanos la forma en la que debían rendir culto a sus
dioses, estableció el calendario sagrado e instituyó las principales ceremonias
religiosas, siguiendo las instrucciones que –según decía- cada noche le dictaba
una ninfa llegada desde el Olimpo.
Fue además un rey pacífico. Durante todo su reinado el templo de Jano –que
sólo se abría en tiempos de guerra- permaneció cerrado, algo que solo ocurriría
otras dos veces en historia de Roma.
3.- Tulio Hostilio, el guerrero
Sucedió a Numa Pompilio. Este ha quedado asociado al de un gran guerrero,
que organizó militarmente a los romanos y les ensenó a pelear, continuó con la
expansión de la ciudad de Roma, amplio considerablemente el territorio de
Roma. Durante su reinado, el Monte Celio se incorporó a los límites de la ciudad.
Conquistó Alba Longa, la ciudad más importante del Lacio, mediante un duelo
singular entre Horacios y Curiacios, dos tríos de hermanos gemelos, que se
decantó a favor de los primeros.
4.- Anco Marcio
Tulio Hostilio murió a manos de Anco Marcio (nieto de Numa), que le sucedió en
el trono. Según la tradición romana, Anco Marcio realizó grandes obras públicas
y fue un gran general victorioso. Incorporó a Roma a los habitantes de varias
ciudades latina y amplió los límites de la ciudad. Construyó el puerto de Ostia e
hizo que por primera vez Roma llegara al mar. Suyo es el primer puente de
madera sobre el Tíber y la primera cárcel, consecuencia inevitable del
crecimiento progresivo de la ciudad y con él, de sus problemas.
Roma iba dejando poco a poco de ser un núcleo pastoril y agrario. La ciudad
estaba situada estratégicamente junto al principal vado del Tíber y era un lugar
de intensa actividad económica, de modo que los romanos comenzaban a
enriquecerse con el comercio.
LOS REYES ETRUSCOS
Un siglo después de su fundación, el primitivo núcleo de pastores había ido
creciendo hasta convertirse en una ciudad digna de tenerse en cuenta. A los
cuatro primeros reyes, originarios de Roma, les sucedieron tres monarcas
etruscos, de la poderosa familia de los Tarquinios. Por contraste de sus rústicos
predecesores latinos y sabinos, los reyes etruscos provenían de una cultura
mucho más avanzada y mostraron a los romanos las ventajas del comercio e
industria.
5.- Tarquinio Prisco
Lucio Tarquinio Prisco, el primero de ellos, emigró a Roma y pronto se convirtió
en un personaje notable, tanto por sus buenas dotes militares como por su labor
de consejero. Culto e inteligente, se ganó la voluntad de los romanos mediante
dádivas y, dicen que fue el primero en dirigir un discurso al pueblo pidiéndole su
nombramiento. Para celebrar su triunfo y contentar a la plebe, organizó los
primeros juegos en el actual emplazamiento Circo Máximo, inaugurando una
costumbre que no se interrumpió desde entonces.
Con el fin de reforzar su autoridad se hizo construir un palacio en el que se
mostraba, ante nobles y plebeyos, rodeado de un fastuoso ceremonial.
Tarquinio Prisco, convirtió a Roma en una auténtica ciudad, con calles bien
trazadas y barrios delimitados, cuyos desechos se arrojaban al Tíber a través de
la Cloaca Máxima.
6.- Servio Tulio
Se le atribuyen 44 años de reinado hasta que fue asesinado por su propia hija
Tulia. Era de origen humilde, pues había nacido de una esclava. Sin embargo,
se educó en el palacio de Tarquinio el Viejo y acabó casándose con su hija. Fue
un rey muy querido y respetado, que llevó a cabo importantes obras en la
ciudad. Cuando más tarde, los romanos llegaron a aborrecer la memoria de los
reyes, guardaron siempre el recuerdo de Servio Tulio como rey bienhechor.
El construyó la primera muralla de Roma, llamada por ello muralla serviana.
Reorganizó completamente el ordenamiento político de la ciudad, agrupando a
sus ciudadanos no por su domicilio, sino en función de su riqueza. De este modo
impulsó la industria y el comercio, al abrir la carrera política a todos aquellos
que, aun siendo de orígenes humildes, hubieran conseguido enriquecerse por
sus propios méritos.
Se recuerda a Servio Tulio como uno de los reyes más admirados de Roma,
hasta el punto de ser considerado casi como un segundo fundador y el auténtico
creador del concepto ciudadanía romana.
Servio Tulio estableció poco después el censo. Todo jefe de familia debió ser
inscrito en la tribu donde tenía su domicilio y al inscribirse fue obligado a declarar
bajo juramento, el nombre y la edad de su mujer y de sus hijos, así como el
monto de su fortuna, comprendiendo en ella a sus esclavos. Aquel que no
cumplía esta obligación era castigado con la esclavitud, y se le confiscaban sus
bienes.
Conociéndose por el censo la fortuna de cada ciudadano, Servio Tulio estableció
sobre esta base una nueva repartición de la población, desde el punto de vista
del servicio militar y del pago del impuesto.
Mediante estas reformas, Servio Tulio obtiene un triple resultado:
1.-Asegura el reclutamiento del ejército, abriendo sus filas a todos, patricios y
plebeyos, y fijando los cuadros de antemano de una manera permanente.
2.-Distribuye la carga del impuesto sobre todos los ciudadanos en proporción a
su fortuna.
3.-Por último, sustituye la preponderancia en el Estado
En el orden privado, la situación de los plebeyos pobres, o sea, de la mayoría,
es de las más calamitosas. Apartados del cultivo de la tierra por las guerras
incesantes, se ven obligados a pedir dinero prestado a los patricios y a los
plebeyos más ricos, que hacen causa común con el patriciado. Los exagerados
intereses vinieron a acrecentar las deudas, y los deudores, en la imposibilidad
de pagar, se ven expuestos al rigor que el derecho primitivo autoriza contra
ellos: la prisión en casa del acreedor, donde eran tratados como esclavos.
7.- Tarquinio el Soberbio
El último de los reyes etruscos que tuvo Roma, Tarquinio el Soberbio. Encarnó
como ningún otro la figura del tirano oriental que tanto acabarían odiando los
romanos. Después de haber alcanzado el poder asesinando a su suegro (Servio
Tulio), Tarquino fue el primer monarca que se rodeó de una guardia personal
para protegerse.
Ansioso de gloria, llevó a cabo importantes campañas militares en territorio
etrusco, y también realizó obras de gran envergadura en la ciudad, entre las que
destaca la construcción del majestuoso tempo de Júpiter en la cima del
Capitolio, que sería durante siglos el más importante de Roma. A él se deben el
servicio personal obligatorio en la milicia, y el reparto gratuito de trigo a la
población, llamado annona.
Pero sus victorias y sus construcciones no disimulaban su crueldad. Cansado de
su despiadada arbitrariedad, el pueblo buscaba el modo de desembarazarse de
su tiranía. El desencadenante de su caída fue la muerte de la joven Lucrecia.
Esta honesta esposa había sido forzada por un hijo de Tarquinio, y tras confesar
su desgracia a su padre y a su marido, se suicidó delante de ellos
atravesándose el corazón. La ciudadanía encolerizada al enterarse del suceso,
decidió expulsar al rey y a toda su familia.
CONCEPTO DE DERECHO ROMANO
El derecho romano es el conjunto de principios de derecho que han regido la
sociedad romana en las diversas épocas de su existencia, desde su origen hasta
la muerte del emperador Justiniano.
DIVISION DEL DERECHO ROMANO
El derecho se divide en dos grandes partes: el derecho público o “jus publicum”
y el derecho privado o “jus privatum”.
El jus publicum comprende el gobierno del Estado; la organización de las
magistraturas; la del culto y sacerdocio, llamada también “jus sacrum”; asimismo
regula las relaciones de los ciudadanos con los poderes públicos.
El jus privatum, tiene por objeto las relaciones entre los particulares. El derecho
privado se subdivide en derecho natural o “jus naturale”, derecho de gentes o
“jus gentium” y derecho civil o “jus civile”.
Para los romanos, el derecho natural es un conjunto de principios que emanan
de la voluntad divina, apropiados a la naturaleza misma del hombre, e
inmutables, porque son perfectamente conformes con la idea de lo justo. De
acuerdo con la concepción de Ulpiano, el derecho natural consiste en las leyes
de la naturaleza que ha impuesto a todos los seres animados.
El derecho de gentes comprende las instituciones del derecho romano de las
que pueden participar los extranjeros, lo mismo que los ciudadanos. Pero en la
acepción más extensa y corriente, es el conjunto de reglas aplicadas en todos
los pueblos sin distinción de nacionalidad.
La esclavitud, admitida en todos los pueblos de la antigüedad, es un ejemplo
concluyente. No obstante ser considerada como de derecho de gentes, los
jurisconsultos reconocen, bajo el Imperio, que es contraria al derecho natural.
El jus civile, por oposición al jus gentium o al jus naturale, comprende las reglas
de derechos especiales, por jus civile las instituciones propias de los ciudadanos
romanos de las cuales no participan los extranjeros: jus propium civium
romanorum.
Desde otro punto de vista, Ulpiano divide el derecho en derecho escrito o “jus
scriptum” y derecho no escrito o “jus non escritum”. El derecho escrito es aquel
que tiene un autor determinado, que ha sido promulgado por el legislador. El
derecho no escrito está formado por el uso, por la tradición, la costumbre.
OBJETO DEL DERECHO PRIVADO
Según las Institutas de Gayo y las de Justiniano, el estudio del derecho tiene un
objeto triple: las personas, las cosas y las acciones.
1.- La Teoría de personas, considera a los individuos del punto de vista de su
estado, de su capacidad y del papel que desempeña en la familia y en la
sociedad.
2.- La Teoría de cosas, comprende el estudio de los bienes que componen el
patrimonio de las personas, los efectos y la transmisión de los derechos que
puedan tener sobre estos bienes.
3.- La Teoría de las acciones, tiene por objeto los medios para asegurar a cada
uno el respeto y la consideración de sus derechos, dirigiéndose cuando sea
necesario a la autoridad judicial.
FUENTES DEL DERECHO ROMANO
Se impone distinguir las fuentes del derecho escrito y las del derecho no escrito.
El derecho escrito tiene los orígenes siguientes:
1.-Las leyes o decisiones votadas por el pueblo en los comicios, a propuesta de
un magistrado senador. Se terminó de aplicar también esta calificación a los
plebiscitos.
2.-Los plebiscitos o decisiones de la plebe en los concilia plebis, a propuesta de
un tribuno.
3.-Los senadoconsultos o decisiones votadas por el Senado.
4.-Las constituciones imperiales que emanan de la voluntad del emperador.
5.-Los edictos de los magistrados, es decir, las reglas de derecho que los
magistrados encargados de la justicia civil, especialmente los pretores,
publicaban en sus edictos al entrar en funciones.
6.-Las respuestas de los prudentes, o dictámenes de los jurisconsultos –No
obstante, solo a partir del reinado de Adriano es cuando los edictos codificados
en el Edicto Perpetuo y las respuestas de los prudentes, bajo ciertas
condiciones, pueden ser contados entre las fuentes del derecho escrito.
El derecho no escrito no tiene más que una fuente: la costumbre.
UTILIDAD DEL DERECHO ROMANO
Vamos a considerar por qué motivos el estudio de la legislación romana sigue
siendo útil todavía.
1.-En primer término es de utilidad histórica. Nuestro derecho actual tiene,
sobre todo, dos orígenes: las costumbres y el derecho romano. Títulos enteros
de nuestro Código Civil, especialmente la teoría de las obligaciones, fueron
extraídos de esta última fuente. Para comprender bien sus disposiciones es por
tanto esencial conocer las leyes antiguas de donde derivan; éste es el medio
más seguro de apropiarse de su verdadero espíritu y de estimar su valor.
2.-El derecho romano debe ser estudiado como un modelo. Los monumentos
que de él poseemos no encierran solamente leyes, sino también y sobre todo las
aplicaciones hechas por los jurisconsultos, las cuales se distinguen por una
lógica notable y por una gran fineza de análisis y de deducción.
3.-El conocimiento del derecho romano, desde otro punto de vista, es también
para este estudio, un poderoso auxiliar. El derecho romano constituye el fondo
de las principales legislaciones de Europa. De esta forma es como el derecho
alemán se ha originado de la mezcla del derecho germánico y del derecho
romano, España ha tomado sus leyes al derecho romano y al derecho canónico,
e Italia inspira casi exclusivamente su Código Civil de 1865 en las leyes
romanas. Este es, pues el lazo que une a la nuestra con las diversas
legislaciones.
4.-A estas consideraciones hay que agregar otra de orden secundario, pero que
tiene también su valor. El derecho es indispensable para comprender la
historia y la literatura romanas. En Roma, más que en ninguna otra parte, los
ciudadanos se hallaban iniciados en la práctica del derecho: era ésta la
consecuencia de su inclinación natural y de su sistema de organización judicial.