Términos jurídicos para redactar un contrato informático y electrónico.
Para elaborar y concretar un contrato primeramente se debe de asegurar el
consentimiento por parte de todas las personas que estén involucradas en el
mismo, así garantizar el acuerdo de voluntades en donde se expresan los
derechos y obligaciones que contraen cada una de las personas que expresan de
manera clara su voluntad, para quedar vinculados jurídicamente a través del
contrato que están celebrando.
El consentimiento será expreso cuando la voluntad sea expresada de manera
verbal, escrita, por medios electrónicos o cualquier otra tecnología, y será tácito
cuando resulte de hechos que lo presupongan o que lo autoricen a presumirlo.
Es importante destacar que cuando la voluntad es manifestada a través de medios
electrónicos es equivalente a una forma expresa de externar la voluntad, la
contratación electrónica no solamente está permitida, sino que también se
considera su manifestación como una forma clara para expresar la voluntad de los
contratantes.
Objeto.
El objeto, como elemento esencial, puede ser definido como las cosas o los
hechos que una de las partes deba de cumplir en beneficio de la otra, por lo
regular a esto se le denominan con el nombre de prestación. Conforme a lo
anterior, el artículo 1824 del Código Civil Federal, establece que:
“Son objeto de los contratos:
- La cosa que el obligado debe dar.
- El hecho que el obligado debe hacer o no hacer.
Desde el punto de vista doctrinal se distingue entre objeto jurídico y objeto
material. A su vez el objeto jurídico se divide en directo e indirecto. El objeto
jurídico directo es la creación y trasmisión de derechos y obligaciones. Al respecto
debemos recordar que el contrato es una fuente de obligaciones y como tal, crea
obligaciones. El objeto jurídico indirecto del contrato es el objeto directo de la
obligación esto es, el dar, hacer o no hacer.
El Código Civil no precisa cuál sea el objeto jurídico y cuál el objeto material de
los contratos, pero en la doctrina encontramos las distinciones correspondientes,
mismas que sirven para obtener una mayor comprensión del tema, al separar
cada uno de los objetos.
Contrato electrónico.
El contrato ha sido conceptualizado como un acuerdo de voluntades por medio del
cual se crean o transmiten derechos y obligaciones, es decir, constituye una
especie de los convenios, ya que éstos de manera amplia crean, transmiten,
modifican o extinguen derechos y obligaciones. Antes de precisar lo concerniente
al contrato electrónico, conviene ampliar lo que la doctrina ha establecido sobre el
contrato en general, especialmente aquello que nos servirá para después aplicarlo
al tema que nos ocupa.
El profesor Francisco M. Cornejo Certucha considera que el contrato es un acto
jurídico bilateral que se constituye por el acuerdo de voluntades de dos o más
personas y que produce ciertas consecuencias debido al reconocimiento de una
norma de Derecho. En consecuencia, el contrato no es sólo un acto jurídico, es
también una norma jurídica individualizada, habida cuenta que comprende una
serie de reglas aplicables a las personas que llevan a cabo el contrato, las cuales
tienen un carácter obligatorio cuando se cumplen los lineamientos legales que le
dan reconocimiento y validez.
La contratación es el procedimiento que se sigue para que dos o más personas
lleguen a un acuerdo sobre los derechos y obligaciones que cada una de ellas
adquiere y el contrato es el resultado que comprende el acuerdo de voluntades en
donde quedan precisados los derechos y obligaciones de las partes que
intervinieron en su celebración. El contrato es identificado como el documento en
el que quedan asentados los datos generales de los contratantes y sus derechos y
obligaciones, pero ahora con los contratos electrónicos esto ya no sucede, toda
vez que no siempre existe tal documento, no obstante, sí hay un acuerdo de
voluntades, el cual se obtiene por medios electrónicos y en donde es indudable
que surgen derechos y obligaciones para los contratantes.
La electrónica, implica un procedimiento en donde se expresan o declaran dos
voluntades. Como dice el Dr. Néstor Pizarro: “Existen, pues, dos declaraciones de
voluntades, una traslaticia de derechos y otra recepticia; la primera por sí sola es
insuficiente para transmitirlos, y la segunda independientemente de la primera, es
ineficaz para adquirirlos. La circunstancia de estas dos voluntades reciprocas,
concurrentes y simultáneas, hacen ver la existencia de una tercera voluntad
independiente y distinta de ambas, pero que las unifica y regula y a la que se
someten como a la ley común.”
El Lic. Valentino F Cornejo López aseguraba que los contratos electrónicos se
someten a las normas generales existentes en nuestra legislación. En particular no
podemos presenciar un contrato electrónico si no cumple con los elementos de
existencia de los contratos. Los requisitos exigidos por el artículo 1794 del Código
Civil Federal deberán hallarse presentes en los contratos electrónicos, claro que
adaptados a esta nueva realidad jurídica, dentro de lo que debemos considerar
algunos aspectos como que este tipo de contratos puede celebrarse a distancia;
sin dejar de lado la hipótesis de que se celebren entre ausentes por las
características en que se establecen.
El consentimiento en el contrato electrónico.
El consentimiento es un elemento fundamental de existencia del acto jurídico
precisamente es el primero de los elementos esenciales que dan vida al contrato,
ya que comprende el acuerdo de dos o más voluntades para crear o transferir
derechos y obligaciones. En poder de que nuestra legislación federal no regula de
manera amplia lo relativo a la contratación electrónica, la cual actualmente está
teniendo especial relevancia dada la cotidianidad que tiene la utilización y
manipulación de los medios electrónicos por el desarrollo y comodidad que
representa en nuestra vida, por lo que es razón suficiente para establecer desde
ahora que se debe regular de manera más amplia todo lo relacionado con el
contrato electrónico, especialmente lo concerniente al consentimiento, ya que es
deficiente la regulación actual. El artículo 1796 del Código Civil Federal establece
que los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, con excepción de
aquellos que necesariamente deban revestir una forma específica señalada por la
ley. Para tal caso, el contrato electrónico se equipara a los contratos en general,
toda vez que únicamente los contratantes virtuales desean manifestar su voluntad
a través de un medio electrónico para que se produzcan los efectos jurídicos que
se esperan, siempre y cuando no se establezca alguna otra formalidad para su
validez. Por su parte, el artículo 1803 de la legislación en cita dice: “El
consentimiento puede ser expreso o tácito. Será expreso cuando la voluntad se
manifiesta verbalmente, por escrito, por medios electrónicos, ópticos o por
cualquier otra tecnología, o por signos inequívocos.”
En el caso de la contratación electrónica debemos considerar que una cosa es el
procedimiento para llegar a un acuerdo de voluntades y otra es el contrato, como
resultado de ese procedimiento, podemos referirnos a la contratación como
conjunto de actos que se manifiestan para llegar al acuerdo de voluntades, ya que
cuando se utilizan medios electrónicos la voluntad pasa por diferentes momentos
que van desde el fuero interno hasta su manifestación por un medio que puedo
originar algunos problemas en la transmisión de la voluntad.
Es posible que existan errores en el programa o en su operación cuando se
utilizan medios electrónicos con tratamiento y almacenamiento de datos y se
encuentren conectados a una red de telecomunicaciones. La transmisión de datos
no es tan simple como parece debido a que los ordenadores no siempre operan
con regularidad, o bien, hay virus que afectan el buen funcionamiento de los
equipos, incluso terceras personas pueden interceptar o enterarse de la
información que se intercambia entre los usuarios de la red, quienes se
encuentran utilizando ese medio para celebrar un contrato.
Un contrato electrónico puede ser entre presentes o entre ausentes, según se
perfeccione el consentimiento de manera inmediata o no, pero es indudable que
en ambos casos se multiplican las posibilidades de error al momento en que la
voluntad se declara o llega a uno de sus destinatarios, o bien, pueden surgir
problemas en cuanto a la identidad de los contratantes, incluso cabe la posibilidad
de que se proporcionen nombres o datos falsos.
En la práctica es común que se celebren contratos electrónicos sin que se precise
el momento en que se perfecciona el consentimiento. Ante esto hay legislaciones
que dan por concluido un contrato cuando existe un acuse de recibo sobre la
aceptación que previamente se haya hecho. De esta forma se requieren los
siguientes pasos para dar por concluido el contrato:
- Una oferta hecha por la web.
- Al llenar el formulario y hacer “ Click” en “Acepto”, el contrato es aceptado
- Un correo electrónico automático es enviado al oferente a modo de acuse
de recibo.
La forma de contratación electrónica.
Una vez que concurren las voluntades para que se perfeccione el consentimiento
debe también cumplirse con una forma con el fin de que surta sus efectos el
contrato, y no queden dudas sobre la correspondencia entre la información, oferta
y aceptación y el momento de sus respectivos envíos. La forma en la contratación
electrónica reviste singular trascendencia para poder comprobar que
efectivamente se celebró un contrato a través de medios electrónicos. Se debe
tomar en cuenta que la celebración del contrato electrónico se lleva a cabo con
personas que no sabemos cuál sea su identidad, algunas de ellas actúan de mala
fe y podrían llegar a negar el acto jurídico celebrado. Con esto puede surgir la
problemática que una vez celebrado el contrato electrónico no tenemos prueba
que demuestre claramente con quien se concretó el contrato, lo único que
podemos tener es un ejemplar del acto jurídico electrónico pero extraído de
nuestro propio ordenador, el cual puede fácilmente ser manipulado, llegando a
cambiar varias cláusulas o parte del contenido del contrato electrónico celebrado.
Régimen jurídico del contrato electrónico:
Contrato electrónico: Todo contrato electrónico es un documento en el que
distintas partes llegan a un acuerdo sobre un tema específico, sus términos y
condiciones tienen efecto legal, como previsto en la legislación. La diferencia al
contrato convencional es el medio utilizado para que el acuerdo sea firmado. No
se utiliza el papel, sino el medio digital, es decir, no hay firmas manuscritas. El
contrato electrónico es firmado a distancia, con la mediación de una plataforma
digital y la adopción de una firma electrónica con criptografía.
Contrato informático: Es todo aquel contrato que tiene por objeto bienes y
servicios informáticos. Los bienes informáticos comprenden tanto los elementos
materiales que constituyen el hardware, periféricos, complementos y todos los
otros equipos que componen el soporte físico del elemento informático. Los
servicios informáticos abarcan todos aquellos servicios que se relacionan con el
tratamiento automatizado de la información y sirven de apoyo a la informática,
como el análisis y el mantenimiento del sistema.
Conclusiones.
Los contratos electrónicos son acuerdos de voluntades que se perfeccionan por
medio de un intercambio electrónico de datos de ordenador a ordenador. El
contrato tradicional es identificado con el documento en el que quedan asentados
los datos generales de los contratantes, sus derechos y obligaciones. En los
contratos electrónicos depende concretamente de la forma por la cual se
perfecciona el contrato, se genera un documento digital, mismo se obtiene a
través de medios electrónicos, en donde es indudable que surgen derechos y
obligaciones para los contratantes.
Los medios electrónicos están en constante evolución, por tal motivo su empleo se
ha diversificado, ya que se utilizan para facilitar trámites administrativos y
declaraciones de impuestos. Las empresas están optando por las modernas
tecnologías para mejorar sus resultados en las diferentes operaciones económicas
y jurídicas que les competen. Así mismo, los particulares han recurrido a dichos
medios para llevar a cabo diversos actos jurídicos, entre ellos los contratos
electrónicos, pero todo esto ha originado también diversos problemas, de los
cuales destaca el de falta de certeza jurídica en la contratación electrónica.
Diferencias entre el contrato informático y el contrato electrónico.
Contrato informático
- Los contratos informáticos se refieren al “fondo” de la contratación.
- Contrato informático, será todo contrato que tenga como objeto un bien o un
servicio informático.
- Los contratos informáticos están referidos a bienes o servicios informáticos.
Contrato electrónico
- Contrato electrónico es todo aquel contrato que se haya realizado por ese medio,
lo cual no sólo se limita a Internet sino a tecnologías anteriores como el Fax, las
actuales y las que están en desarrollo
- Se refieren a la “forma” de la contratación.
- Estos contratos no están limitados por su objeto, sino por el medio que se
emplea para realizar dicho contrato.
Anexo