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Arequipa

Juan Guillermo Carpio Muñoz, un investigador arequipeño, se salvó de morir atropellado y decidió dedicar su vida a preservar la música tradicional de Arequipa. Recopiló más de 600 páginas sobre la historia de la música de la región y grabó 635 canciones arequipeñas. Su nuevo libro y fonoteca buscan documentar y difundir el patrimonio musical de Arequipa, incluyendo letras de yaravíes, biografías de compositores y una entrevista inédita con

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Arequipa

Juan Guillermo Carpio Muñoz, un investigador arequipeño, se salvó de morir atropellado y decidió dedicar su vida a preservar la música tradicional de Arequipa. Recopiló más de 600 páginas sobre la historia de la música de la región y grabó 635 canciones arequipeñas. Su nuevo libro y fonoteca buscan documentar y difundir el patrimonio musical de Arequipa, incluyendo letras de yaravíes, biografías de compositores y una entrevista inédita con

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Arequipa.

El día en que Juan Guillermo Carpio Muñoz se salvó de la muerte, le surgió una
pregunta intrigante: ¿Si realmente moría, qué de importante se habría llevado a
la tumba sin poder compartirlo con la gente? La respuesta sonó como una
melodía en su cabeza: “Las letras de los yaravíes que guardo en mi memoria y
pocos o nadie ya conocen”, se dijo.

Carpio Muñoz había salido de su casa, en el barrio de San Lázaro, rumbo al Club
Internacional a cumplir con sus dos horas diarias de natación. Una costumbre
que conserva desde que volvió a su natal Arequipa en 2008, tras una larga
temporada en Lima. Iba, como siempre lo hace, tarareando o cantando un
yaraví. Pero cerca al óvalo de San Lázaro, un automóvil no respetó el alto del
policía de tránsito y embistió a los vehículos que sí se detuvieron. Uno de ellos
rodó y casi acaba con la vida de Carpio Muñoz y otras dos personas. “Vi la
muerte bien cerquita”, recuerda.

Ahí se hizo aquella pregunta y resolvió asumir un nuevo reto: escribir un libro
sobre la música tradicional arequipeña para incluir las letras de cada canción y
contar las historias de sus compositores e intérpretes. El proyecto creció y
ahora es más que un libro, es un documento leíble y audible, que funda la
fonoteca de la música tradicional de esta región, pero ese es otro canto,
perdón, otro cuento.

“Si le preguntas a un arequipeño cuántos yaravíes conoce, al menos de título,


no pasa de cuatro o cinco, algunos podrán llegar a diez títulos, pero nunca a
doce. Yo conozco más de cien letras de yaravíes y existen muchas más”, me
cuenta casi cantando, como hablan los arequipeños.

Carpio Muñoz escuchó yaravíes desde el vientre de su madre. Ella y su padre


los cantaban. No resulta raro que en su memoria hayan quedado grabadas
letras que se han ido perdiendo en el tiempo. 

MÚSICA DE LONCCOS

La migración y el mestizaje parieron los lamentos de la música arequipeña,


pero también sus alegrías hechas melodía. 

En el cancionero arequipeño no solo existen los yaravíes, están las pampeñas,


valses, marineras, huainos y más.

Una vez en Arequipa, los migrantes de la sierra se emplearon en labores que


dominaban, como el agro y la ganadería, en los distritos periféricos o de la
campiña donde habitaban los chacareros. 
Carpio Muñoz, en su segundo libro, El Yaraví Arequipeño (1976), abordó la
historia de este grupo social que se fue gestando desde el siglo XVI. 

“Como había necesidad de comunicación, se fueron combinando voces del


quechua y aimara con el español, y viceversa, mal empleadas por cierto, de ahí
surgen los arequipeñismos”, anota.

“Loncco” es una de esas palabras.  Significa algo sin filo,  tosco. "Es un término
despectivo que usaban los citadinos (habitantes de lo que hoy es el Centro
Histórico) para llamar a los chacareros. Y como toda acción genera reacción,
los “lonccos” empezaron a llamar “ccalas” a los habitantes urbanos", explica.

Los “lonccos” cultivaron sus propias costumbres, incluida la música. "Ese


mestizaje fue el forjador del yaraví".  

LIBRO Y FONOTECA

Carpio Muñoz ha escrito más de 600 páginas de la historia más completa de la


música tradicional arequipeña. Se trata de su vigésimo sexto libro y lo ha
titulado El Pendón Musical de Arequipa.

Pero en realidad es más que un libro, porque su trabajo de investigación


consideró recopilar 635 canciones arequipeñas que fueron grabadas en
formato MP3 y se distribuirá junto al libro en un DVD acompañado de un folleto
explicativo de cada tema.

"Es una recopilación que me costó muchos años. Algunos temas los he
grabado yo, no con el afán  de creerme artista, porque no soy jilguero ni soy
Juan Diego Flórez, solo lo hice con el ánimo de dejar el registro audible de los
temas que conozco", dice.

El libro se divide en cuatro partes. La primera es un tratado sobre la música


popular de Arequipa. Allí cuenta y documenta toda la historia de la variedad
musical de la región, desde yaravíes hasta cánticos religiosos, villancicos y
composiciones fúnebres que se hicieron en esta tierra.

La segunda parte está dedicada a las pequeñas biografías de los compositores


arequipeños. "Se trata de datos nuevos de personajes como Mariano Melgar,
Benigno Ballón Farfán, Edmundo Recavarren, entre tantos otros", destaca.

En la tercera parte está el cancionero del yaraví arequipeño. Carpio Muñoz


rescata 137 letras de yaravíes y las examina una por una. 
Mientras que el cuarto y último capítulo se titula Fonoteca de la Música Popular
de Arequipa, pero bien pudo llamarse "Este verso tiene su historia", frase inicial
de la pampeña La Idelfonsa, interpretada por el Dúo Paucarpata.

En esa parte analiza las 635 canciones que se podrán escuchar en el DVD.

La pretensión del libro no es menor. Busca, por confesión de su autor,


demostrar con argumentos sólidos y fuentes desconocidas y preciosas, la tesis
de que el pueblo arequipeño ha contribuido en la formación y evolución del
yaraví, el huaino, el pasacalle, la marinera, el fox incaico y el vals peruanos que,
en los tres últimos géneros, hasta hoy se tienen por creación originaria y
exclusivamente limeñas. "Pretensión que desvirtúo completa y definitivamente",
apunta.

LA VOZ DE LOS DÁVALOS

Como Carpio Muñoz decidió no llevarse a la tumba nada de lo que sea valioso
para la ciudad en que nació, ha decidido compartir en este libro la historia de
una entrevista inédita que hizo en 1988 a  Los Dávalos, José y Víctor Dávalos
Salazar, un dúo que ya forma parte de la historia musical del país. 

 "Nunca la publiqué, recién ahora compartiré tres grandes fragmentos de ella en


el DVD que vendrá adjunto. Podrán oir sus voces", comenta.

En la entrevista realizada en la antigua casa de Carpio Muñoz en Cerro


Colorado, los hermanos Dávalos cuentan todos los detalles de su trayectoria
artística y hasta se animan a cantar algunas canciones.

"Ellos regresaron de Estados Unidos en 1988, entonces los invité a mi casa a


departir un banquete arequipeño. Fue un momento inolvidable." 

A sus 69 años de edad, Carpio Muñoz confiesa que quiere vivir hasta los 200
años para seguir produciendo obras. El  secreto quizás sea nadar todos los días
y cantar yaravíes.    

CLAVES

El sociólogo e investigador histórico, Juan Guillermo Carpio y Muñoz, nació en


Arequipa en 1945.  Es el arequipeñista más importante de nuestros días. 

Su libro se venderá en Casa Musical Abarca (Pte. Bolognesi 222), Libunsa (San
Agustín 115), y en la cadena de Librerías San Francisco.

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