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Canon Bíblico: Inspiración y Autoridad

El documento describe el proceso histórico de determinar qué libros fueron inspirados por Dios y formaron parte del canon bíblico. Explica que los judíos y cristianos conservadores reconocen los 39 libros del Antiguo Testamento, mientras que los protestantes reconocen adicionalmente los 27 libros del Nuevo Testamento. También discute las evidencias bíblicas, históricas y doctrinales que llevaron a la inclusión de determinados libros y la exclusión de otros como los apócrifos.
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Canon Bíblico: Inspiración y Autoridad

El documento describe el proceso histórico de determinar qué libros fueron inspirados por Dios y formaron parte del canon bíblico. Explica que los judíos y cristianos conservadores reconocen los 39 libros del Antiguo Testamento, mientras que los protestantes reconocen adicionalmente los 27 libros del Nuevo Testamento. También discute las evidencias bíblicas, históricas y doctrinales que llevaron a la inclusión de determinados libros y la exclusión de otros como los apócrifos.
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EL CANON DE LAS ESCRITURAS

Si las Escrituras son inspiradas por Dios, surge una pregunta


natural: ¿qué libros son inspirados? Históricamente, para el pueblo
de Dios era importante determinar qué libros había inspirado Dios y
a cuáles se les reconocería su autoridad.
La palabra canon se usa para describir los libros inspirados. La
palabra viene del griego kanon y probablemente también del
hebreo qaneh, cuyo significado es “vara de medición”. Entonces,
los términos canon y canónico hablan sobre las normas bajo las
cuales se determinaba si un libro era inspirado o no.
Es importante observar que ninguno de los concilios religiosos de
cualquier época tenían poder para causar la inspiración de un libro;
en su lugar, tan sólo reconocían como tales a aquellos que Dios
había inspirado justo cuando se escribieron.
Los judíos y los cristianos conservadores han reconocido la
inspiración de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento.
Los protestantes evangélicos reconocen la inspiración de los
veintisiete libros del Nuevo Testamento. Los católicos romanos
tienen ochenta libros en total, porque reconocen libros apócrifos
como deuterocanónicos.

CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO


El texto masorético (hebreo) del Antiguo Testamento dividió los
treinta y nueve libros en tres categorías:
• La Ley (Pentateuco),
• Los profetas (Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, los
profetas mayores y los profetas menores)
• Los Escritos (a veces llamados “Los Salmos”)
o Los libros poéticos y de sabiduría: Salmos, Proverbios y
Job.
o Los Rollos: Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones,
Eclesiastés y Ester.
o Los Históricos: Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas.
En su origen se contaban veinticuatro libros, no treinta y nueve,
porque se combinaban 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, los
profetas menores y Esdras con Nehemías.
En tiempos del Nuevo Testamento se reconocía esta división triple
(Lucas 24:44). Otras designaciones como “la Escritura” (Juan 10:35)
y “Sagradas Escrituras” (2 Timoteo 3:15) sugieren un canon del
Antiguo Testamento aceptado en general.

Evidencia del Antiguo Testamento


• De la Ley. El Antiguo Testamento contiene varias referencias a
la ley de Moisés como autoritativa. Estas son algunas de las
citas: Josué 1:7–8; 23:6; 1 Reyes 2:3; 2 Reyes 14:6; 21:8;
23:35; Esdras 6:18; Nehemías 13:1; Daniel 9:11; Malaquías
4:4. Tales referencias le dan validez a la naturaleza inspirada
de los escritos de Moisés en los primeros cinco libros del
Antiguo Testamento, donde él dejó escrita la Ley.
• De los profetas. Los profetas afirmaron que hablaban la
Palabra de Dios, y sus profecías se reconocieron como
autoritativas. Note estas referencias: Josué 6:26 comparada
con 1 Reyes 16:34; Josué 24:29–33 comparada con Jueces
2:8–9; 2 Crónicas 36:22–23 comparada con Esdras 1:1–4;
Daniel 9:2 comparada con Jeremías 25:11–12.
• En Malaquías 4:5 hay indicación de que el testimonio
profético terminaría con Malaquías y no comenzaría de nuevo
hasta la llegada de un profeta como Elías en la persona de
Juan el Bautista (Mateo 17:11–12).

Evidencia del Nuevo Testamento


Las citas del Antiguo Testamento en el Nuevo. Hay unas 250 citas
de libros del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento. Ninguna
proviene de los libros apócrifos
Hay evidencias sobre la forma en que se reconocía la canonicidad
de los libros del Antiguo Testamento. Laird Harris examina la
continuidad de ese reconocimiento:
Se reconocía que Moisés escribía bajo la autoridad de Dios (Éx.
17:14; 34:27; cp. Jos. 8:31; 23:6). El criterio para reconocer el
Pentateuco era si provenía de Moisés, siervo de Dios. Después de
Moisés, Dios levantó la institución de la profecía para continuar
revelándose a su pueblo (cp. Dt. 18:15-19; Jer. 26:8-15). Los
profetas a quienes Dios les habló también registraron su revelación
(cp. Jos. 24:26; 1 S. 10:25; Is. 8:1; Ez. 43:11).
Harris concluye: “La ley merecía el mismo respeto que su autor, de
quien se sabía era mensajero de Dios. Asimismo, a los profetas
sucesivos, tras la debida autentificación, se les recibía, junto con
sus escritos, con el mismo respeto, y se consideraba que hablaban
Palabra de Dios. Por lo que que respecta al testimonio contenido en
los libros, la recepción era inmediata”.
Lucas 11:51. Aquí el Señor afirmó algo definitivo tocante a la
extensión del canon del Antiguo Testamento que El aceptaba. Al
condenar a los líderes del pueblo judío por matar a los mensajeros
de Dios a través de su historia, El los acusó de ser culpables de
derramar la sangre de todos los justos desde Abel hasta Zacarías.
Ahora bien, el homicidio de Abel se narra en Génesis 4, y el de
Zacarías en 2 Crónicas 24, que fue el último libro en el arreglo del
canon hebreo (como Malaquías lo es en nuestro arreglo). Así que el
Señor estaba diciendo: “Desde el primer homicidio registrado en el
Antiguo Testamento hasta el último”. Ahora bien, por supuesto que
hubo otros homicidios de mensajeros de Dios que se relatan en los
libros apócrifos, pero el Señor no los tomó en cuenta.
Evidentemente El no consideraba que los apócrifos tuviesen igual
autoridad que los libros de Génesis a 2 Crónicas.

Evidencias históricas
Tal división tripartita también fue avalada por Josefo (37-95 d.C.), el
obispo Melitón de Sardes (ca. 170 d.C.), Tertuliano (160-250 d.C.) y
otros. Se considera el Concilio de Jamnia, en el 90 d.C., la ocasión
en que se reconoció públicamente el canon del Antiguo
Testamento (aunque se debatía la canonicidad de varios libros).

Los Libros apócrifos


Josefo (nació 37 ó 38 d.C.) explicó: «Desde Artajerjes hasta nuestros
propios tiempos se ha escrito una historia completa, pero no se la
ha considerado digna de igual crédito como los registros anteriores,
debido a la interrupción de la sucesión exacta de los profetas»
(Contra Apio 1.41).
La lista cristiana más antigua de libros del Antiguo Testamento que
existe hoy es la compilada por Melitón, obispo de Sardis, quien
escribió alrededor de 170 d.C.
“Cuando vine al este y llegué al lugar en donde estas cosas se
predicaban y hacían, y aprendí con precisión los libros del Antiguo
Testamento, anoté los hechos y se los envíe. Estos son sus
nombres: cinco libros de Moisés: Génesis, Éxodo, Números,
Levítico, Deuteronomio, Josué hijo de Nun, Jueces, Rut, cuatro
libros de reinos, dos libros de Crónicas, los Salmos de David, los
Proverbios de Salomón y su sabiduría, Eclesiastés, el Cantar de los
Cantares, Job, los profetas Isaías, Jeremías, los Doce en un solo
libro, Daniel, Ezequiel, Esdras”.
Hay incongruencias doctrinales históricas en varios de estos libros.
E.J. Young anota:
No hay marcas en estos libros que atestigüen un origen divino. Judit
y Tobías contienen errores históricos, cronológicos y geográficos.
Estos libros justifican la falsedad y el engaño, y hacen que la
salvación dependa de obras de mérito. Eclesiástico y Sabiduría
ínculcan una moralidad basada en la conveniencia. Sabiduría
enseña la creación del mundo con materia preexistente (Sab.
11.17). Eclesiástico enseña que dar limosnas hace expiación por el
pecado (Eclesiático 3.30). En Baruc se dice que Dios oye las
oraciones de los muertos (Baruc 3.4), y en 1 Macabeos hay errores
históricos y geográficos.
Así que los escritos de los apócrifos no se deben considerar como
parte de las Escrituras:
(1) ninguno de ellos afirma tener la misma clase de autoridad que
tenían los escritos del Antiguo Testamento.
(2) los judíos, de quienes ellos se originaron, no los consideraban
palabras de Dios.
(3) ni Jesús ni los autores del Nuevo Testamento los consideraban
Escrituras.
(4), contienen enseñanzas incongruentes con el resto de la Biblia.
Debemos concluir que son solo palabras humanas, y no palabras
inspiradas por Dios como las palabras de las Escrituras.
Tienen valor para la investigación histórica y lingüística, y contienen
una cantidad de relatos útiles en cuanto al valor y la fe de muchos
judíos durante el período posterior a la conclusión del Antiguo
Testamento, pero nunca han sido parte del canon del Antiguo
Testamento, y no se les debe considerar parte de la Biblia. Por
consiguiente, no tienen ninguna autoridad obligatoria para el
pensamiento o vida de los cristianos hoy.

Las pruebas específicas para considerar la canonicidad se pueden


reconocer.
• ¿Indicaba el libro autoría divina?
• ¿Reflejaba a Dios hablando a través de un mediador?
• ¿El autor humano era vocero de Dios?
• ¿Era profeta o tenía el don de profecía?
• ¿Era históricamente exacto?
• ¿Reflejaba un registro real de los hechos?
• ¿Cómo recibieron el libro los judíos?
CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
Hubo varios factores que hicieron reconocer el canon del Nuevo
Testamento.
• Los escritos espurios y los ataques sobre los escritos genuinos
fueron un factor. Por ejemplo, Marción rechazó el Antiguo
Testamento, los escritos neotestamentarios distintos a los
paulinos y alteró el Evangelio de Juan para ajustarlo a su
doctrina.
• El contenido del Nuevo Testamento daba testimonio de su
autenticidad y como consecuencia natural se reunieron los
escritos para reconocerlos como canónicos.
• Los escritos apostólicos se usaban en la adoración pública; por
lo tanto, era necesario determinar cuáles eran los canónicos.
• Por último, el edicto del emperador Diocleciano, en el 303
d.C., obligaba a quemar todos los libros sagrados, lo cual dio
como resultado la compilación del Nuevo Testamento.

Evidencia del Nuevo Testamento


El proceso de reconocimiento y compilación tuvo lugar en los
primeros siglos de la iglesia cristiana. Los libros del Nuevo
Testamento se reconocieron desde muy temprano. Pablo, por
ejemplo, reconoció que los escritos de Lucas estaban al mismo nivel
del Antiguo Testamento (1 Ti. 5:18 cita Dt. 25:4 y Lucas 10:7; se
refiere a los dos textos como “la Escritura”).
Pedro también reconoció como Escrituras los libros de Pablo (2 P.
3:15-16). Las cartas se leían en las iglesias e incluso circulaban entre
ellas (cp. Col. 4:16; 1 Ts. 5:27).
Evidencia de los padres de la Iglesia
En la era post-apostólica, Clemente de Roma (ca. 95 d.C.) mencionó
al menos ocho libros del Nuevo Testamento en una carta; Ignacio
de Antioquía (ca. 115 d.C.) también reconoció cerca de siete libros;
Policarpo, un discípulo de Juan (ca. 108 d.C.), reconoció quince
cartas. Eso no quiere decir que ellos no reconociesen la canonicidad
de otros libros, pero éstos fueron los mencionados en su
correspondencia.
Más adelante escribió Ireneo (ca. 185 d.C.) y reconoció veintiún
libros. Hipólito (170-235 d.C.) reconoció veintidós libros. Los libros
problemáticos de esta época eran Hebreos, Santiago, 2 Pedro y 2 y
3 Juan.
El testimonio del Canon Muratori (170 d.C.), una compilación de
libros cuya canonicidad se reconoció por la iglesia en tan temprana
fecha, es aún más importante. El Canon Muratori incluía todos los
libros del Nuevo Testamento excepto Hebreos, Santiago y una
epístola de Juan.

Los concilios ecuménicos


En el siglo IV hubo también un reconocimiento prominente del
canon neotestamentario. Cuando Atanasio escribió, en el 367 d.C.,
citó los veintisiete libros del Nuevo Testamento como los únicos
verdaderos. En el año 363 d.C., el Concilio de Laodicea declaró que
en las iglesias debían leerse sólo el Antiguo Testamento y los
veintisiete libros del Nuevo Testamento. El Concilio de Hipona (393
d.C.) reconoció los veintisiete libros y el Concilio de Cartago (397
d.C.) afirmó que sólo los libros canónicos debían leerse en las
iglesias.

¿Cómo reconocía la iglesia cuáles libros eran canónicos? Aplicaban


algunas pruebas para responder a esa pregunta.
• Apostolicidad. ¿El autor era apóstol o tenía conexión con un
apóstol? Por ejemplo, Marcos escribió bajo la autoridad de
Pedro, y Lucas bajo la de Pablo.
• Aceptación. ¿El libro era aceptado por el grueso de la iglesia?
El reconocimiento que le diera la iglesia a un libro particular
era importante. Bajo este canon se rechazaron muchos libros
falsos (pero también se retardó el reconocimiento de algunos
libros legítimos).
• Contenido. ¿El libro refleja la consistencia de la doctrina con
lo que se consideraba enseñanza ortodoxa? El espurio
“evangelio de Pedro” se rechazó como resultado de este
principio.
• Inspiración. ¿Reflejaba el libro la cualidad de la inspiración?
Los apócrifos y deuterocanónicos se rechazaron por no
satisfacer este requisito. El libro debía evidenciar una moral
elevada y unos valores espirituales que reflejaran la obra del
Espíritu Santo.

RESUMEN
• Bajo el nombre de Sagradas Escrituras o Palabra de Dios
escrita, están incluidos todos los libros del Antiguo y Nuevo
Testamento. Todos ellos fueron dados por inspiración de Dios
para ser la regla de fe y de vida.
• Los libros comúnmente llamados Apócrifos, como no son de
inspiración divina, no forman parte del canon o regla de la
Escritura y, por lo tanto, no tienen autoridad para la Iglesia de
Dios, ni deben aceptarse ni usarse excepto de la misma
manera que otros escritos humanos

PREGUNTAS DE REPASO
1. ¿Por qué es importante para su vida cristiana saber cuáles
escritos son palabras de Dios y cuáles no lo son?
2. ¿Cómo sería diferente su vida cristiana si las palabras de Dios
estuvieran contenidas no sólo en la Biblia, sino también en las
declaraciones oficiales de la iglesia a través de la historia?
3. ¿Ha tenido usted alguna duda o preguntas en cuanto a la
canonicidad de algún libro de la Biblia? ¿Qué motivó esas
preguntas? ¿Qué debe hacer uno para resolverlas?
4. Mormones, Testigos de Jehová y miembros de otras sectas
han aducido revelaciones de Dios en el día presente que ellos
consideran iguales a la Biblia en autoridad. ¿Qué razones
puede dar usted para indicar la falsedad de esas
afirmaciones?
5.

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