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Introducción al Derecho Procesal

El documento trata sobre el derecho procesal y contiene definiciones de conceptos clave como jurisdicción, competencia y organización judicial. Explica que la jurisdicción es la facultad del Estado para administrar justicia a través de órganos judiciales, mientras que la competencia se refiere a la extensión funcional del poder jurisdiccional y delimita qué juez o tribunal puede conocer cada caso. También describe los diferentes criterios de competencia como el ámbito territorial, fuero y materia, así como la organización de tribunales especializados como los Tribunales

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Introducción al Derecho Procesal

El documento trata sobre el derecho procesal y contiene definiciones de conceptos clave como jurisdicción, competencia y organización judicial. Explica que la jurisdicción es la facultad del Estado para administrar justicia a través de órganos judiciales, mientras que la competencia se refiere a la extensión funcional del poder jurisdiccional y delimita qué juez o tribunal puede conocer cada caso. También describe los diferentes criterios de competencia como el ámbito territorial, fuero y materia, así como la organización de tribunales especializados como los Tribunales

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1.

DERECHO PROCESAL

La disciplina que tiene por objeto estudiar có mo se hace efectiva la garantía jurisdiccional
de las normas jurídicas.

El estado realiza su funció n jurisdiccional mediante el instituto especifico que conocemos


con el nombre de proceso, que puede concebirse como un instrumento destinado a la
conservació n de la paz y del orden jurídico, lo que significa también que en cada caso
particular se da protecció n a los derechos e intereses de quienes se coloquen bajo la tutela
de la funció n jurisdiccional del Estado.1

Couture aunque precisa que el proceso está formado por un conjunto de relaciones
jurídicas. Dice: “El derecho procesal civil es la rama de la ciencia jurídica que estudia la
naturaleza, desenvolvimiento y eficacia del conjunto de relaciones jurídicas denominando
proceso civil”.2

Finalmente la definició n má s completa y simple es la de Alsina. Define al Derecho Procesal


Civil así; “El conjunto de normas que regulan la actividad jurisdiccional del Estado para la
aplicació n de las leyes de fondo y su estudio comprende la organizació n del Poder Judicial,
la determinació n de la competencia de los funcionarios que lo integran y la actuació n del
Juez y las partes en la substanciació n del proceso”3

2. LA ACCION PROCESAL

La acción se origina en los aforismos del derecho romano: nemo iudex sine actore (no puede
existir un proceso si no hay actor) y nemo procedat iudex iure ex oficio (no puede existir un
proceso de oficio). Es la evolució n má xima del derecho romano.

En la actualidad la acció n tiene su fundamento en la iniciativa (que es de cará cter personal)


y en el poder de reclamar (que es de cará cter abstracto)

En términos generales: iniciativa + el poder de reclamar = acció n.

Por lo tanto decimos que la acció n procesal es un poder abstracto que da paso a un derecho
completo para reclamar ante un tribunal.

Todos los habitantes de una sociedad organizada tienen esa potestad de acudir ante el
ó rgano jurisdiccional para que se concrete la seguridad jurídica frente a un derecho.
Consecuentemente la jurisdicció n, la acció n y el proceso forman el triá ngulo de la teoría del
derecho procesal.

La acción es poder de reclamar la intervenció n de la justicia frente a la vulneració n de un


derecho en particular. La pretensión es la concreció n de esa potestad. La demanda es el
instrumento material que plasma el poder abstracto (la acció n) y el derecho concreto (la

1
Ricardo Reimundín, Derecho Procesal Civil. Editorial Viracocha. Buenos Aires 1956, tomo I. pág. 2.
2
Eduardo J. Couture, Fundamentos del Derecho Procesal Civil. Editorial De Palma. Buenos Aires, 1962. 3ª. Edición.
Pág., 3.
3
Hugo Alsina, Tratado Teorico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial. Ediar. Soc. Anón. Editores. Buenos
Aires, 1956. 2da. Edición Tomo I. Pág. 19.
pretensió n). La demanda es la presentació n escrita de esos dos aspectos ante ó rgano
jurisdiccional.

La jurisdicció n y la acció n no pueden “caminar” por si solos, sino que tiene que haber otra
institució n que permita el desenvolvimiento de ambos, nos referimos al proceso. Este es el
instrumento que permite concretar, en términos generales, la marcha de la jurisdicción y de la
acción. Esta es la importancia del proceso.4

3. JURISDICCION Y COMPETENCIA

Lamentable, y como una muestra má s del actual cará cter acientífico del derecho, el vocablo
jurisdicció n refiere a varios fenó menos que poco o nada tienen que ver entre sí, por lo cual
su uso cotidiano produce serios equívocos que es necesario elucidar: indica el á mbito
territorial dentro del cual cumple sus funciones un juez, muestra el conjunto de poderes de
un ó rgano del poder pú blico (legislativo, ejecutivo o judicial), refiere a la aptitud que tiene
un juez para entender en una determinada categoría de pretensiones y, por fin, tipifica la
funció n de juzgar.

A besa de esta premisa, se acepta mayoritariamente que jurisdicció n es la facultad que tiene
el Estado para administrar justicia por medio de los ó rganos judiciales instituidos al efecto,
los cuales –en funció n pú blica- tienen por finalidad la realizació n o declaració n del derecho
ambiente la actuació n de la ley a casos concretos.

3.1. Definición de Competencia

Desde el momento –histó rico o hipotético- en que hubo necesidad de má s de un juez para
resolver los litigios que las relaciones inter sociales planteaban, fue menester la creació n de
distintos ó rganos munidos de la posibilidad de actuar jurisdiccionalmente para entender en
asuntos de diversa índole.

En rigor para que jurisdicció n y competencia pudieran superponerse, sería necesaria la


existencia de un solo juez. Pero debe aclararse que la coexistencia de má s de un juzgador no
implico de manera alguna que la jurisdicció n –como funció n- se fraccionaria, cual lo
admiten algunos autores, ni tampoco que se repartiera, porque el poder jurisdiccional del
Estado –obviamente- es ú nico y como tal no puede ser fraccionado, repartido, limitado, etc.

Lo que ocurre es que el desarrollo del Estado moderno ha impuesto la necesidad de dividir
el trabajo de la administració n de justicia y por ende, ha reglamentado el ejercicio de la
jurisdicció n que, sin embargo, sigue siendo ú nica.

El termino competencia significa la facultad que tiene un juez o tribunal de conocer un


negocio dado con exclusió n de cualquier otro. En este caso la palabra competencia se deriva
de competer que equivale tanto a decir corresponder. Es la contienda suscitada entre dos

4
Illanes F. “La Accion Procesal”, 2010. [Link]
jueces, tribunales o autoridades, respecto al conocimiento y decisió n de un negocio, judicial
o administrativo.

Entonces, podemos entender por competencia la extensió n funcional del poder


jurisdiccional5, existiendo entre jurisdicció n y competencia una relació n cuantitativa y no
cualitativa, de género a especie.

3.2. CRITERIOS DE COMPETENCIA


3.2.1. Ámbito territorial

Es el á mbito espacial dentro del cual el juzgador puede ejercer vá lidamente su funció n
jurisdiccional.

3.2.2. Fuero

Significa estar sujeto a determinada jurisdicció n o la de gozar la franquicia de solo ser


juzgado por esa jurisdicció n.

a. Personal: es el del demandado


b. Real: es del de un bien, en el entendido que puede ser mueble o inmueble, si este es
mueble se sigue el domicilio del dueñ o, si es inmueble, el lugar donde se encuentre.
c. Instrumental: es el que se aplica en los contrato donde se puede especificar donde va
a tener efectos el contrato.

3.2.3. Materia

Este es el contenido de la norma sustantiva implícita en cada proceso, es decir, si es de


familia, penal, civil, mercantil, laboral, etc. Los diferentes juzgados está n creados para
conocer de determinada materia jurídica, a fin de que cada uno de ellos tenga un
conocimiento especial y actual de la rama del derecho asignada.

La competencia por razó n de la materia es improrrogable, en caso de que un juez conozca


de determinado asunto del cual es incompetente por razó n de la materia, lo actuado será
nulo, ineficaz, de ningú n valor.

3.2.4. Grado

Normalmente el ejercicio de la funció n jurisdiccional no se agota con una sola cognició n, es


decir, con el conocimiento del litigio por parte de un solo juzgador. A cada cognició n de
litigio por un juzgador, de denomina grado o instancia.

5
Jurisdicción y Competencia-Academia Virtual de Derecho
[Link]/.../Jurisdiccion_y_Competencia__AAV....
4. ORGANIZACIÓN JUDICIAL

4.1 JURISDICCION PRIVATIVA

Al hablar de jurisdicció n privativa nos referimos a aquella que sirve para “privar” a otro
juez del conocimiento de la causa y de esta usan los jueces a quienes se cometen las causas
con inhibició n de los restantes.

a. Corte de Constitucionalidad
b. Tribunales de Amparo
c. Tribunales de Exhibició n Personal (o de Habeas Corpus)
d. Tribunal de Conflictos de Jurisdicció n
e. Tribunal de lo Contencioso Administrativo
f. Corte de Trabajo y Previsió n Social
g. Tribunales de Trabajo y Previsió n Social
h. Tribunales de Familia
i. Tribunales para Menores
j. Tribunales de Cuentas
k. Tribunales Militares
l. Juzgado de Sanidad
m. Juzgados de Transito

Ahora bien, en este caso nos vamos enfocar en los Tribunales de Familia, que es el tema que
nos atañ e en el presente estudio.

4.1.1. Tribunales de Familia

Al igual que la creació n de los Tribunales de Trabajo, cuyo funcionamiento comenzó con la
vigencia del Có digo de Trabajo, (1º de mayo de 1947), la organizació n de los Tribunales de
Familia vino a llenar una necesidad que sentía desde hacía mucho tiempo. Los juristas
guatemaltecos reclamaban su creació n, y en buena parte, fue a instancias del Foro
Guatemalteco que empezó a crecer esta preocupació n. Sin embargo, no fue sino 7 de mayo
de 1964, ó sea la ley de Tribunales de Familia, la cual está en vigor desde el 1º de julio de ese
añ o.6

La ley de Tribunales de Familia, aunque no es muy grande en su texto (cuenta apenas con
22 artículos), recoge, no obstante, los principios bá sicos y de suma discrecionalidad para los
Jueces de Familia, que bien aplicados, son suficientes para llevar adelante su misió n.

Conocen, de acuerdo con lo establecido en el artículo 2º de esa ley, de los asuntos y


controversias, cualquiera que sea la cuantía, relacionados con alimentos, paternidad y
filiació n, unió n de hecho, patria potestad, tutela, adopció n, protecció n de las personas,
reconocimiento de preñ ez y parto, divorcio y separació n, nulidad del matrimonio, cese de la
unió n de hecho y patrimonio familiar.

6
Aguirre Godoy, Mario. “Derecho Procesal Civil”. Tomo I. Editorial Vile. Año 2011. Guatemala. Pág. 139.
Los procedimientos aplicables en los distintos juicios son los señ alados en el Có digo
Procesal Civil y Mercantil, aunque como norma general es el juicio oral el que se sigue,
excepto en cierta clase de asuntos que, por su importancia, deben sujetarse al juicio
ordinario que establece dicho Có digo, como sucede, por ejemplo, en los juicios de
paternidad y filiació n, separació n y divorcio, nulidad del matrimonio, declaració n y cese de
unió n de hecho.

Desde luego, lo resuelto en los juicios ordinarios, por su naturaleza, puede llevarse en la vía
impugnativa, hasta el Tribunal Supremo (Corte Suprema de Justicia) a través del recurso de
casació n.

5. PROCESO

El proceso surge de una situació n extra y meta procesal que va a resolverse en virtud de
aquel. Esta situació n de conflicto es lo que se llama litigio, entendido este término en la
misma acepció n Carneluttiana, como conflicto de intereses cualificado por la pretensió n de
una parte y la resistencia de la otra, pero como conflicto jurídicamente trascendente y
susceptible de solució n así mismo jurídica, en virtud de las tres vías posibles para dicha
solució n: proceso, autocomposició n y autodefensa. Estas dos ú ltimas denotan una solució n
parcial (opuesta a imparcial) del litigio, mientras que el proceso supone la solució n
imparcial del litigio7.

El proceso supone un contenido orgá nico, variado desde la intervenció n de los propiamente
llamados sujetos del proceso, hasta la actividad desplegada por los ó rganos jurisdiccionales.

5.1. NATURALEZA JURIDICA DEL PROCESO

Guasp, concibe el proceso como una institució n Jurídica. Se entiende por institució n, no
simplemente el resultado de una combinació n de estos actos tendientes a un fin, sino un
complejo de actividades relacionadas entre sí por el vínculo de una idea comú n objetiva, a la
que figuran adheridas, sea esa o no su finalidad específica, las diversas voluntades
particulares de los sujetos de quienes procede aquella actividad. La institució n se compone
pues, de dos elementos fundamentales, que son como la trama y la urdimbre de un tejido: la
idea objetiva, y el conjunto de estas voluntades, que se adhieren a dicha idea para lograr su
realizació n.8

5.2. FIN DEL PROCESO

Para el estudio del fin del proceso, se han agrupado las doctrinas en dos corrientes
fundamentales, la subjetiva y la objetiva.

7
Aguirre Godoy, Mario. “Derecho Procesal Civil”. Tomo I. Editorial Vile. Año 2011. Guatemala. Pag. 237.
8
Guasp, Comentarios. Tomo I. Pág. 22.
a. Corriente subjetiva:

Es la que propiamente corresponde a lo que se ha denominado concepció n privatista del


proceso, porque lo considera como una institució n de derecho privado, que tiene por objeto
definir las controversias entre partes, o sea, se concibe al proceso como la discusió n
sostenida por dos o má s personas con intereses opuestos, con arreglo a las leyes, y con
respecto a sus correspondientes derechos u obligaciones.

En los casos en que no exista controversia, no podía darse el proceso, sino un simple acto de
de jurisdicció n voluntaria. En estos casos, el interés pú blico, representado por los ó rganos
jurisdiccionales, solo interviene para imponer ciertas normas que aseguran la libertad de
los debates, el régimen de las pruebas y la decisió n judicial.

b. Corriente objetiva:

Estructura la concepció n del proceso sobre la base de que tiene por fin la actuació n del
derecho substancial. Sin embargo, se ha dicho, debe tenerse en cuenta, que el derecho
objetivo o substancial se manifieste, pues esta actuació n puede obtenerse sin necesidad de
recurrir al proceso, como sucede en los casos de cumplimiento voluntario de la obligació n.

Indudablemente que, la finalidad del proceso no puede determinarse con miras a un


singular interés, concebido el proceso como una institució n, es decir, como un conjunto de
actividades ligadas entre si por el vínculo comú n de una idea objetiva a cuyo servicio se
sujetan aquellas; esta idea, que no es otra cosa que la actuació n de pretensiones, nos trae al
pensamiento la interrogante ¿de qué es lo que busca el Estado con la actuació n de una
pretensió n? A esta pregunta responde Guasp, que lo que se persigue es lograr el
mantenimiento de una paz justa en la comunidad; en esencia el fin del proceso lo constituye
el mantenimiento de la paz social9.

5.3. PROCESO DE CONOCIMIENTO, DE EJECUCION Y CAUTELAR

Clasificació n sugerida por Guasp comprende dos categorías:

a. Proceso civil de Cognición

Este comprende:

- Proceso Constitutivo:

Se tiende a obtener la creació n, modificació n o extinció n de una situació n jurídica,


llamá ndose a la pretensió n que le da origen, pretensió n y la sentencia correspondencia.

9
Guasp. Comentarios. Tomo I. Pág. 25.
- Proceso de mera declaración o proceso declarativo:

Se trata de obtener la constatació n o fijació n de una situació n jurídica; la pretensió n y la


sentencia, reciben el nombre de declarativas.

- Proceso de Condena:

Normalmente se tiende a hacer que pese sobre el sujeto pasivo de la pretensió n una
obligació n determinada: la pretensió n y sentencia, se denominan de condena.

b. Proceso Civil de Ejecución

Este comprende:

- Proceso de Donación:

Si lo que se pretende del ó rgano jurisdiccional es un dar, bien sea dinero, bien otra cosa,
mueble o inmueble, genérica o especifica.

- De transformación:

Si la conducta pretendida del ó rgano jurisdiccional es un hacer distinto del dar.

5.4. PRINCIPIOS BASICOS DEL PROCESO

a. Impulso Procesal

Se denomina así al fenó meno por virtud del cual se asegura la continuidad de los actos
procesales y su direcció n hacia el fallo definitivo. Llamado también principio de impulso.

b. Principio Dispositivo.

Es aquel en el que las partes son las que impulsan el proceso; es el que se manifiesta con
caracteres má s acentuados en el proceso. El efecto principal de este sistema consiste en
limitar las facultades del Juez, quien no puede conocer má s que sobre lo que las partes
someten a su decisió n.

c. Principio de Igualdad

Es una garantía procesal por excelencia y unas veces se le llama también principio de
contradicció n o de bilateralidad de la audiencia. Tiene una base constitucional, puesto que
todos los hombres son iguales ante la ley 10, y ademá s, nadie puede ser condenado sin antes
haber sido citado y oído y vencido en juicio11.

Se apoya pues en el principio de bilateralidad, o sea que a ambas partes debe dá rseles la
consiguiente oportunidad, para intervenir en los actos procesales. Trae aparejada la noció n

10
Constitución Política de la República de Guatemala. Año. 1985. Artículo 4°.
11
Ibíd. Artículo 12.
de la contradicció n o sea el derecho de las partes para oponerse a la ejecució n de un acto
que se realice en el proceso.

d. Principio de adquisición procesal

Alude al influjo reciproco de la actividad de las partes, tanto en sus efectos beneficos como
perjudiciales. Los actos procesales se aprecian por sus efectos no por su origen. Tiene
aplicació n, sobre todo, en materia de prueba, para evitar la duplicidad de la misma.

e. Principio de Inmediación

Se refiere al conocimiento directo del juez con respecto a las partes y principalmente a la
recepció n de la prueba. Este principio esta efectivamente vinculado con el sistema de la
oralidad en los juicios y no propiamente con el sistema con el sistema escrito.

f. Principio de concentración

en virtud de este principio se pretende acelerar el proceso, mediante la acumulació n de la


prueba (por ejemplo: recepció n de la misma en una sola audiencia). Se le permite al Juez
eliminar aquellas que por su naturaleza son inú tiles o inconducentes, siendo solamente una
dilació n para los tramites del proceso.

g. Principio de Eventualidad

Consiste en aportar de una sola vez todos los medios de ataque y defensa, como medida de
previsió n, para el caso de que el primeramente interpuesto sea desestimado; tienen
también el objeto de favorecer la celeridad de los trá mites, impidiendo regresiones en el
procedimiento y evitando la multiplicidad de juicios.12

h. Principio de Economía

“La administració n de justicia es obligatoria, gratuita e independiente de las demá s


funciones del Estado. Será pú blica siempre que la moral, la seguridad del Estado o el interés
nacional no exijan reserva”13.

Importa recordar esta norma por cuanto establece que la administració n de justicia es
gratuita y efectivamente lo es, puesto que las partes no remuneran a los oficios judiciales.
Sin embargo, este precepto hermoso de gratuidad en el impartimiento de la justicia, se
quiebra en la realidad por lo dispendioso que resultan los procesos y los gastos de las
partes deben sufragar para llevarlo a término.

i. Principio de Probidad

No cabe duda que este principio reviste en la actualidad mucha importancia, ya que
persigue poner a las partes en situació n de producirse siempre con verdad en el proceso.

12
Alsina, Tratado, 2ª. Edición. Tomo I. Pág. 462.
13
Constitución Política de la República de Guatemala. Año: 1965. Artículo 240.
j. Principio de Publicidad

Má s que a los litigantes se refiere al resto de la comunidad social, que no puede permanecer
ajena a la satisfacció n de los fines del proceso. El mejor contralor de la actividad judicial es
el pú blico.

k. Principio de Oralidad

Este principio má s bien es una característica de ciertos juicios, que se desarrollan por
medio de audiencias, en forma oral, con concentració n de pruebas y actos procesales, de
todo lo cual se deja constancia por las actas que se levantan.

l. Principio de Preclusión

En los sistemas procesales en que es marcada la diferencia del proceso en etapas; es decir,
cuando pueden separarse con nitidez las distintas fases procesales, es en los que se puede
aplicar el concepto de la preclusió n. Este término vale como decir cerrar o clausurar, y esta
es la significació n italiana del término.

6. HECHOS Y ACTOS PROCESALES

Todo hecho, generalmente considerado, es aquel que en una u otra forma produce una
modificació n en el mundo exterior. Pero, para que tenga la calidad de jurídico, debe
producir un efecto en determinadas relaciones de derecho.

Pueden haber hechos puramente naturales y que sin embargo producen consecuencias
jurídicas de la má xima importancia, como ocurre con el nacimiento y con la muerte. Por el
contrario, existen otra clase de hechos que son jurídicos por las consecuencias que
producen, pero en los cuales tales consecuencias está n determinadas por la intervenció n de
la voluntad humana, sea en forma expresa o tá cita. A esta clase de hechos jurídicos se les
denomina propiamente actos jurídicos. El acto jurídico resulta así una especia del hecho
jurídico general.

Se puede definir entonces que acto jurídico es “aquel acto o acaecimiento, caracterizado por
la intervenció n de la voluntad humana, por la cual se crea, modifica o extingue alguna de las
relaciones jurídicas que componen la institució n procesal”14

6.1 REQUISITOS DE LOS ACTOS PROCESALES

Requisitos, “la circunstancia o conjunto de circunstancias que deben darse en un acto para
que este produzca todos y solo los efectos a que normalmente va destinado”. 15

6.1.1. Subjetivos

Son los que hacen relació n al sujeto que los produce.

14
Guasp. Derecho Procesal. Pág. 270.
15
Ibíd. Pág. 279
a. La aptitud:

Si nos referimos al ó rgano jurisdiccional, debe ser un ó rgano dotado de jurisdicció n, de


competencia y de la llamada compatibilidad relativa (también subjetiva) que implica la
ausencia de causas de abstenció n o de recusació n. Si nos referimos a las partes, deben tener
capacidad legal (para ser parte y para realizar actos procesales), estar debidamente
legitimadas y gozar del poder de postulació n, o sea estar asistidas o representadas por
profesionales, si la ley así lo exige.

b. Voluntad:

Como todo acto procesal es motivado por una voluntad interna, no apreciable má s que por
la forma en que se exterioriza, es posible que no haya concordancia entre la determinació n
voluntaria y la declarada, así mismo se puede definir que Voluntad es la potestad de dirigir
el accionar propio. Se trata de una propiedad de la personalidad que apela a una especie de
fuerza para desarrollar una acció n de acuerdo a un resultado esperado. La voluntad implica
generalmente la esperanza de una recompensa futura, ya que la persona se esfuerza para
reaccionar ante una tendencia actual en pos de un beneficio ulterior.

6.1.2. Objetivos

Debe señ alarse que el acto procesal debe ser genéricamente posible, idó neo para la
finalidad que se busca y ademá s justificado.

a. Posibilidad:

Es la aptitud que tiene el objeto para poder figurar como tal en el proceso, y lo puede ser
desde el punto de vista físico: que puede ser formal o externamente apto para que sea
apreciable y material o sea internamente apto para su ejecució n; y moral: se contrae a la
valoració n ética del acto e impide que se ejecuten actos con fines inmorales o ilícitos.

b. Idoneidad:

La idoneidad de que aquí se trata es la específica del objeto sobre que recae. Ó sea puede ser
el objeto física y moralmente posible, pero inadecuado para el acto en que se intenta
recoger. Ej. De una pretensió n de menor cuantía que quisiera hacer valer en juicio
declarativo de mayor cuantía.

c. Causa:

La causa de un acto procesal es su porque jurídico, la razó n objetiva del mismo: no el mó vil
personal que lo impulsa, sino la justificació n, relevante jurídicamente, de la actividad que se
realiza.16

16
Guasp. Derecho Procesal. Pág. 286
6.1.3. Actividad

Son los ú ltimos que debemos citar para concluir con las exigencias que deben reunir los
actos procesales dotados de eficacia.

a. Lugar:

Debe distinguirse la circunscripció n o territorio jurisdiccional; la sede, o població n que


sirve de residencia al ó rgano jurisdiccional dentro de esa circunscripció n; y el local o
recinto topográ fico que es donde tiene su asiento físico el tribunal.

b. Tiempo:

Su importancia es evidente, puesto que el proceso esta ordenado cronoló gicamente, a fin de
limitar su duració n.

c. Forma:

Esto es como debe aparecer externamente el acto.

7. EL TIEMPO EN LOS ACTOS PROCESALES

Es importante estudiar por separado el requisito de tiempo en los actos procesales, ya que
estos está n concebidos para ser realizados en un momento dado o dentro de un espacio de
tiempo prefijado.

7.1. TERMINOS Y PLAZOS

Los plazos son espacios de tiempo que generalmente se fijan para la ejecució n de actos
procesales unilaterales, es decir, para las actividades de las partes fuera de las vistas. La
realidad nos descubre que el acto procesal ha de ser verificado no solo en espacios de
tiempo aptos in abstracto: días y horas há biles, sino también en el periodo de tiempo que a
cada uno in concreto se señ ala; cuando este periodo de tiempo lo constituye un espacio de
tiempo, una serie de días, hablamos de plazo, indica que el termino se refiere a un momento
de tiempo y el plazo a un espacio de tiempo17.

Los cuales se encuentran regulados del artículo 45 al 50 de la Ley del Organismo Judicial,
para efecto del có mputo de tiempo.

7.2. CLASIFICACION DE LOS TERMINOS

a. Legales, Judiciales y Convencionales

Los términos legales son aquellos que está n establecidos en la ley (ej. contestació n de la
demanda o interponer excepciones previas), los términos judiciales son aquellos que el Juez
señ ala (ej. El extraordinario de prueba), los términos convencionales se presentan con
menos frecuencia en un proceso. Sin embargo hay situaciones en que pueden darse (ej.

17
Guasp. Derecho Procesal. Pág. 289
Cuando las partes convienen en dar por concluido el termino de prueba y lo piden asi al
Juez de comú n acuerdo).

b. Comunes y Particulares

El término es comú n cuando corre igualmente para las partes en el proceso, en cambio el
término particular cuando se refiere a una parte o persona.

Es importante diferenciar los términos comunes y particulares, ya que es diferente la forma


como se computa la distancia temporis, o duració n del término, segú n se trate de un
término comú n o de uno particular.

c. Prorrogables e Improrrogables

Los términos legales son por lo general improrrogables es decir que puedan extenderse, a
menos que la misma ley lo permita. Ej. En el término ordinario de la prueba que puede
prorrogarse por diez días mas a solicitud de parte.

d. Perentorios y no perentorios

Los primeros reciben también el nombre de “plazos fatales” y de “plazos preclusivos”, por
los efectos que producen. Los define como “aquellos que, vencidos, producen la caducidad
del derecho, sin necesidad de actividad alguna ni del juez ni de la parte contraria” 18

En cambio, en los términos no perentorios, se necesita un acto de la parte contraria para


producir la caducidad del derecho procesal”19. Generalmente, el acto de la parte contraria se
concreta en lo que la prá ctica llama “acuse de rebeldía”, expresió n del principio dispositivo
que deja el impulso del proceso a la parte y mediante el cual se provoca la caduciad del
derecho que no se ejercitó .

e. Ordinarios y Extraordinarios

Los primeros son aquellos que se determinan sin que medie ninguna consideració n especial
para la ejecució n de los actos procesales; en cambio los extraordinarios se fijan cuando
concurren motivos específicos que salen fuera de lo comú n.

7.3. MODO DE COMPUTAR LOS TERMINOS

La duració n de un término (distancia temporis) comprende el tiempo que transcurre desde


que comienza a correr hasta que expira, pero para que se abarque con exactitud ese lapso la
Ley del Organismo Judicial da reglas especiales al respecto.

Como los términos pueden contarse por horas, días, meses y añ os, estas unidades de tiempo
dan origen a determinadas reglas que son las siguientes segú n el artículo 45:

18
Couture. Fundamentos. Pág. 177.
19
Ibíd.
1. El día es de veinticuatro horas, que empezará a contarse desde la
media noche, cero horas.
2. Para los efectos legales, se entiende por noche el tiempo comprendido
entre las  dieciocho horas de un día y las seis horas del día siguiente.
3. Los meses y los añ os se regulará n por el nú mero de días que les
corresponde segú n el calendario gregoriano. Terminará n los añ os y los
meses, la víspera de la fecha en que han principiado a contarse.
4. En los plazos que se computen por días no se incluirá n los días
inhá biles. Son inhá biles los días de feriado que se declaren
oficialmente, los domingos y los sá bados cuando por adopció n de
jornada continua de trabajo o jornada semanal de trabajo no menor de
cuarenta (40) horas, se tengan como días de descanso y los días en que
por cualquier causa el tribunal hubiese permanecido cerrado en el
curso de todas las horas laborales.
5. Todo plazo debe computarse a partir del día siguiente al de la ú ltima
notificació n, salvo el establecido o fijado por horas, que se computará
como lo establece el artículo 46 de esta ley.

Por ú ltimo, debemos citar la disposició n de este artículo que establece que en materia
impositiva el có mputo se hará en la forma que determinen las leyes de la materia.

7.3.1. NOTIFICACION QUE DETERMINA EL DIES A QUO

Segú n la Ley del Organismo Judicial en su artículo 46, los términos empiezan a correr desde
la notificació n de la providencia; y cuando fueren varios los que deben ser notificados, el
término se contara desde que lo sea el ú ltimo.

La anterior disposició n habla de “la providencia”, pero aquí el término esta usado en su
sentido genérico de “resolució n”.

7.3.2. TERMINO DE LA DISTANCIA

En nuestro sistema el término no se determina por una unidad de longitud prefijada en la


ley (por ejemplo un día por cierta cantidad de kiló metros), ya que este criterio solo era
valedero cuando las vías de comunicació n eran difíciles. Se prefiere dejar al arbitrio judicial
la fijació n del término de la distancia, pero solo en cuanto a este punto, ya que en lo que
respecta a su concesió n es imperativo.20

7.3.3. SUSPENSION DE LOS TERMINOS

En la Ley Constitutiva del Organismo Judicial, figuraba la importante disposició n contenida


en el artículo 171, que decía: “Los términos no corren por legitimo impedimento, calificado
o notorio que se probare haber sobrevenido al Juez o a la parte. El termino para la prueba

20
Ley del Organismo Judicial Articulo 48
será de tres días”. Esta norma, desafortunadamente, no se incluyó en la nueva Ley del
Organismo Judicial.

Aguirre Godoy, dice al respecto que “en los casos de suspensió n determinados por motivos
de fuerza mayor o caso fortuito, deben reconocerse en aplicació n de principios generales
del Derecho, aunque la ley no lo diga. Es imposible que una catá strofe

7.3.4. HABILITACION DE TIEMPO

Esta situació n está regulada en el artículo 47 de la ley del organismo judicial, la cual se
refiere a las actuaciones de urgencia que dispone: El Juez, de oficio o a solicitud de parte,
debe actuar en los días y horas inhá biles, cuando hubiere que practicar alguna diligencia
urgente, expresando en ella el motivo de la urgencia haciéndolo saber a las partes. En lo
criminal, todos los días y horas há biles para las diligencias de instrucció n.

8. DE LA FORMA DE LOS ACTOS PROCESALES

La forma de los actos procesales, entendida como “la disposició n con que el acto aparece al
exterior, la revelació n hacia fuera de su existencia”21.

8.1. PRODUCCION DE LOS ACTOS

Deben distinguirse en cuanto a la producció n de los actos, segú n que estos consistan en
declaraciones o en manifestaciones de voluntad.

Esto se refiere al uso del lenguaje o idioma, el españ ol, entre nosotros la norma que
prescribe que es el idioma oficial, el cual tiene un rango constitucional 22, pero aunque no lo
tuviera, la necesidad de que los actos procesales se expresen en idioma españ ol se
desprenden del requisito de traducció n establecido en distintas normas.

En cuanto al lenguaje oral o escrito, nuestro sistema reconoce una combinació n de ambos, y
aunque predomina el escrito. Otras actuaciones en que predomina el uso de la palabra son
las llamadas vistas pú blicas, que entre nosotros no tienen cará cter obligatorio má s que
cuando así se solicitare.

Ahora bien, en lo que respecta a las manifestaciones de voluntad, como ellas consisten en
operaciones de cará cter material o físico (entrega de documentos, de cantidades de dinero,
etc.) deben aplicarse, como dice Guasp, las má ximas de experiencia.

a. Escritos Iniciales:

EL contenido de la demanda este pre dispuesto en el artículo 61 del Có digo Procesal Civil y
Mercantil.

b. Copias:

21
Guasp. Derecho Procesal. Pág. 294
22
Constitución Política de la República de Guatemala. 31 de mayo de 1985. Artículo 143.
Establece el artículo 63 del mismo có digo que de todo escrito y documento que se presente
a los tribunales deben entregarse tantas copias claramente legibles, en papel comú n o
fotocopia, como partes contrarias hayan de ser notificadas, a cuya disposició n quedaran
desde que sean presentadas.

c. Resoluciones Judiciales

Salvo en lo que se refiere a las sentencias que requieren una redacció n ajustada a distintas
reglas establecidas en el artículo 147 de la Ley del Organismo Judicial.

8.2. RECEPCION DE LOS ACTOS PROCESALES

Esta puede ser por medio de la inmediació n subjetiva, cuando se relaciona con el
destinatario del acto (ó rgano jurisdiccional); la inmediació n subjetiva de los actos
procesales, referida a terceros, tiene importancia en cuanto a la publicidad de los mismos.

9. ACTOS DE COMUNICACIÓN

Son aquellos actos por los cuales el tribunal pone en conocimiento de las partes, de
terceros, o de las autoridades, las resoluciones que se dictan en un proceso, o las peticiones
y les llama actos de direcció n

a. La Citación:

Que consiste en poner en Conocimiento de alguna persona un mandato del Juez o Tribunal
que le ordena concurrir a la prá ctica de alguna diligencia judicial.

b. La Notificación:

Es el acto por el cual se hace saber a una persona una resolució n judicial, en la forma
determinada por la ley.

c. El Emplazamiento:

Es el llamamiento que se hace, no para concurrir a un acto especial o determinado, sino


para que, dentro de un plazo señ alado, comparezca una persona al Tribunal a hacer uso de
su derecho, debiendo soportar en caso contrario los perjuicios que de su omisió n derivaren.

d. El Requerimiento

Es el acto de intimar a una persona, con base en una resolució n judicial, para que haga o se
abstenga de hacer alguna cosa.

[Link]

Son actos de comunicació n, que al igual que los otros mencionados, son ejecutados por el
personal subalterno del Tribunal.
10.1. CLASES DE NOTIFICACIONES

a. Notificaciones Personales:

Segú n el artículo 67 del Có digo Procesal Civil y Mercantil: Se notificará personalmente a los
interesados o a sus legítimos representantes: 1o. La demanda, la reconvenció n y la primera
resolució n que recarga en cualquier asunto; 2o. Las resoluciones en que se mande hacer
saber a las partes qué juez o Tribunal es há bil para seguir conociendo, en virtud de
inhibitoria, excusa o recusació n acordada; 3o. Las resoluciones en que se requiera la
presencia de alguna persona para un acto o para la prá ctica de una diligencia; 4o. Las que
fijan término para que una persona haga, deje de hacer, entregue, firme o manifieste su
conformidad o inconformidad con cualquier cosa: 5o. Las resoluciones de apertura,
recepció n o denegació n de pruebas; 6o. Las resoluciones en que se acuerde un
apercibimiento y en las que se haga éste efectivo; 7o. El señ alamiento de día para la vista;
8o. Las resoluciones que ordenen diligencias para mejor proveer; 9o. Los autos y las
sentencias; y 10. Las resoluciones que otorguen o denieguen un recurso. Estas
notificaciones no pueden ser renunciadas. Toda notificació n personal se hará constar el
mismo día que se haga y expresará la hora y lugar en que fue hecha e irá firmada por el
notificado; pero si éste se negare a suscribirla, el notificador dará fe de ello y la notificació n
será vá lida.

b. Notificación por Estrados y por Libros:


Las notificaciones que no deban hacerse personalmente, se hará n a los litigantes por los
estrados o por los libros de copias del Tribunal y surtirá n sus efectos dos días después de
fijadas las cedulas en los estrados o de agradas las copias a los legajos respectivos. 23

c. Exhortos, Despachos y Suplicatorios:


Las notificaciones y las citaciones a personas que se encuentran fuera del lugar donde el
proceso se sigue, deben hacerse por medio de exhorto, si el juez de la misma categoría, o de
despacho, si es a un juez menor. Si se tratara de suplicatorio, o comisió n rogatoria a un
ó rgano jurisdiccional de otro país, deberá dirigirse por medio de la Corte Suprema de
Justicia. 24

11. LAS PARTES


11.1. CONCEPTO

Las partes que intervienen en un proceso son dos, y tradicionalmente se las ha denominado
parte actora y parte demandada.

Alsina en su doctrina, que parte “es aquella que sostiene que parte es quien en nombre
propio o en cuyo nombre se pretende la actuació n de una norma legal y aquel respecto del
cual se formula esa pretensió n. Por consiguiente tiene calidad de tal quien como actor o

23
Código Procesal Civil y Mercantil. Dto. 107. Articulo 68
24
Ibíd. Artículo 73.
demandado pida la protecció n (actuació n) de una pretensió n jurídica por los ó rganos
jurisdiccionales”25.

11.2. CAPACIDAD PARA SER PARTE

En general todo sujeto capaz de ser titular de un derecho puede ser parte en un proceso,
por lo que puede decidirse que son parte en el mismo, quienes gocen de capacidad jurídica.

El có digo Procesal Civil y Mercantil en su artículo 44, establece que tendrá n capacidad para
litigar:

a. Las personas que tengan el libre ejercicio de sus derechos.


b. Las personas que no tengan el libre ejercicio de sus derechos, no podrá n actuar en
juicio sino representadas, asistidas o autorizadas conforme a las normas que regulen
su capacidad.
c. Las personas jurídicas litigará n por medio de sus representantes conforme a la ley,
sus estatutos o la escritura social.
d. Las uniones, asociaciones o comités, cuando no tengan personalidad jurídica, pueden
ser demandadas por medio de sus presidentes, directores o personas que
pú blicamente actú en a nombre de ellos.
e. El Estado actuará por medio del Ministerio Pú blico.

11.3. CAPACIDAD PROCESAL

“Es un requisito de orden estrictamente jurídico procesal, puesto que con ella se trata de
garantizar la eficacia de todos los actos que, reunidos, constituyen el proceso” 26.

Se refiere la capacidad procesal a quienes se encuentren en el pleno ejercicio de sus


derechos civiles, siendo el derecho material el que indica cuando se está en esa condició n.

11.4. LEGITIMACION DE LAS PARTES

La legitimació n hace referencia a una determinada relació n del sujeto con la situació n
jurídica sustancial que se deduce en juicio. Esta relació n se concreta normalmente en la
afirmació n de la titularidad de la situació n jurídica sustancial cuya tutela se pretende en el
proceso. 27

Al hablar de legitimació n se puede hacer una distinció n entre legitimació n ordinaria y


extraordinaria:

25
Alsina. Tratado. 2da. Edición. Tomo I. Págs. 472 y 473
26
Prieto Castro. Derecho Procesal Civil. Edición. 1954. Tomo I. Págs. 211 y 212.
27
IurisConsulta. [Link]
a. Legitimación ordinaria: 

Corresponde al titular de la situació n jurídica sustancial que se deduce en juicio. Só lo él


puede pedir y obtener la tutela jurídica demandada (legitimació n activa), frente a otro
sujeto al que se afirma titular del deber u obligació n correlativos (legitimació n pasiva).

b. Legitimación extraordinaria:

En algunas situaciones, el Ordenamiento legítima a un sujeto para deducir en juicio, en


nombre propio, un derecho ajeno del que no es titular.

11.5. POSTULACION Y REPRESENTACION PROCESAL

Conocidos los conceptos de capacidad procesal y de legitimació n, es preciso xponer como se


puede intervenir en el proceso ejecutando actos de parte. A esta aptitud que se requiere
para realizar actos procesales (actos de la parte) o para ser receptor de los actos del
Tribunal (actos judiciales) se le llama capacidad de postulació n procesal.28

En nuestro medio no es usual que la parte confiera poder al Abogado, porque sin necesidad
de poder puede este firmar las instancias o peticiones “a ruego y en auxilio del presentado”;
sin embargo, si no se otorga poder, en las audiencias que se llevan a cabo, debe comparecer
la parte asistida por su abogado, como regla general, para que este pueda tener
intervenció n en ellas.

Entre nosotros se entiende el término procuració n, no solamente cuando media poder, sino
cuando el Abogado gestiona con su actividad personal el curso del procedimiento, y por
esta actividad tiene derecho a honorarios.

11.6. ACTUACION DE LAS PARTES

En el proceso, ambas partes son accionantes en el sentido de que las dos instan el curso del
procedimiento a efecto de obtener la resolució n conforme a sus respectivas pretensiones. Al
discutirse en doctrina cual es el verdadero objeto de la acció n, se plantea la siguiente
diferenciació n: para los litigantes, es decir, para las partes, es indudable que su actividad la
dirigen a obtener una resolució n que sea favorable a sus peticiones, pero para el ó rgano
jurisdiccional, se ha dicho, lo que importa es una resolució n justa, aunque sea desfavorable
a la petició n de una de las partes.29

11.7. ACTOS DE LAS PARTES

Los actos de las partes pueden agruparse en tres categorías:

1. Actos que pueden realizar con entera libertad, sin estar sujetos a la conformidad del
juez o de la contraparte.

28
Prieto, Castro. Derecho Procesal Civil. Tomo I. Págs. 166 y 167.
29
Aguirre Godoy, Mario. Derecho Procesal Civl. Tomo I. Editorial Vile. Guatemala. 2011. Pág. 372.
2. Actos que requieren el acuerdo de las partes, como sucede para la administració n de
la cosa comú n, nombramiento de peritos, etc.
3. Actos que no pueden ejercitarse ni aun mediando acurdo entre las partes, como
interponer recursos o excepciones fuera de término, etc.

11.8. PLURALIDAD DE LAS PARTES

Al tratar este tema, la doctrina generalmente considera dos aspectos: por una parte, el
litisconsorcio; y por la otra, la intervenció n (voluntaria y coactiva). Guasp30, considera
hablar de:

a. Pluralidad de las partes por coordinación:

1. Litisconsorcio:

Los litigantes se muestran reunidos en una especie de comunidad, de consorcio procesal.

2. Tercería:

No hay comunidad, sino antagonismo; el tercero aparece agregá ndose a la controversia,


como demandante o demandado, respecto a los que figuran como tales en la controversia
bá sica.

b. Pluralidad de partes por subordinación:

En esta categoría las partes no se encuentran en el mismo plano y en ella se cmprnde la


figura del coadyuvante, en la que una parte coopera o colabora con otra principal.

En la opinió n dominante, en este importante punto del Derecho Procesal, se habla de


litisconsorcio, en sus tres formas: activo, pasivo y mixto, pero agrupado en dos grande
categorías: litisconsorcio facultativo y litisconsorcio necesario.

Por otra parte, se estudian las diferentes formas de intervenció n en el proceso: la llamada
voluntaria (principal y pasiva) y la coactiva.

11.9. LITISCONSORCIO

El litisconsorcio deriva de la pluralidad de las partes en el proceso. Puede provenir de que


varios demandados litiguen con un solo demandado (litisconsorcio activo), o de que un solo
demandante dirija su acció n contra varios demandados (litisconsorcio pasivo), o que sean
mas de una las personas que, en una misma Litis, sean demandantes demandadas
(litisconsorcio mixto).

a. Litisconsorcio Facultativo:

30
Guasp. Derecho Procesal. Edición 1961. Págs. 208 y 209.

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