Tema 5: La teoría del conocimiento
1. Introducción a la epistemología
La disciplina filosófica que se ocupa del estudio del conocimiento se denomina
epistemología.
Casi desde sus orígenes, el problema del conocimiento ha sido una materia de interés
para la filosofía. Sin embargo, hasta el siglo XVII la epistemología ocupó el centro de la
investigación filosófica con asuntos como el método adecuado para progresar en el
conocimiento, el papel que desempeñan nuestras facultades cognoscitivas o el modo de
reconocer la verdad. Los filósofos de esta época decidieron no formular una doctrina
filosófica sobre la realidad en su conjunto o sobre el ser humano en particular hasta no
tener resueltas estas cuestiones.
2. Las facultades cognoscitivas
La razón y los sentidos constituyen los 2 instrumentos principales con los que contamos
para conocer la realidad. La imaginación y la memoria también desempeñan un papel
importante, pero solo como facultades auxiliares.
Aunque todos nuestros conocimientos son el resultado de un trabajo conjunto de la razón
y los sentidos, es posible separar la aportación que hace cada una de estas facultades y
analizarla por separado. Así, podemos estudiar las características propias del
conocimiento sensible y diferenciarlas de las que presenta el conocimiento racional.
A continuación, vamos a centrarnos en el conocimiento que es fruto de los sentidos y a
diferenciarlo del que obtenemos gracias al concurso de la razón.
2.1 El conocimiento sensible
Gracias a nuestros sentidos nos mantenemos al tanto de lo que ocurre a nuestro
alrededor. Continuamente captamos sonidos, vemos figuras, saboreamos la comida,
olemos aromas y sentimos frío o calor.
El conocimiento sensible es el resultado de procesar en nuestra mente toda la
información que nos llega desde nuestros sentidos, de modo que captemos lo que ocurre
a nuestro alrededor.
Las sensaciones son fenómenos psicofísicos que se originan en nuestros órganos
sensoriales cuando son estimulados.
La percepción, por su parte, consiste en la interpretación que hacemos de las sensaciones
captadas por los sentidos.
Tanto la sensación como la percepción tienen carácter selectivo pues muchos de los
estímulos que llegan a nuestros sentidos no son advertidos. Además, sobre los que son
efectivamente captados, nuestra percepción realiza una segunda selección al construir el
objeto percibido.
Principales factores que inciden en la percepción sensorial:
● Fisiológicos → Cada especie biológica posee unos umbrales perceptivos que la
facultan para captar ciertos estímulos y le impiden percibir otros.
● Personales → La atención es nuestro mecanismo personal de selección de
sensaciones.
● Socioculturales → Las características del entorno en el que se desenvuelve nuestra
vida y aquello que aprendemos en nuestro círculo social condicionan nuestra
percepción de la realidad.
Nuestras percepciones nos proporcionan un fiel reflejo de la realidad pues, al percibir,
seleccionamos, organizamos e interpretamos los datos provenientes de los sentidos.
A veces parece que nuestros sentidos nos engañan: la percepción es el resultado de la
interacción entre el objeto percibido y el sujeto que percibe. Ambos factores contribuyen
de forma activa al resultado final.
2.2 El conocimiento racional
La razón como facultad cognoscitiva es exclusiva del ser humano. Todos los animales
disponen de la capacidad sensitiva; todos perciben en mayor o menor medida el mundo
que los rodea, pero solo el ser humano es capaz de pensarlo racionalmente.
El conocimiento racional es abstracto, puesto que trabaja con conceptos. Los conceptos
son creados por un procedimiento de abstracción, que consiste en extraer las
características comunes que comparten una serie de objetos particulares y obviar las que
los diferencian.
Los elementos que integran el conocimiento racional son los conceptos, los juicios y los
razonamientos.
● Conceptos → Son representaciones mentales que empleamos para comprender lo
percibido.
● Juicios → Son oraciones sostenidas por alguien y susceptibles de ser verdaderas o
falsas. Los juicios son oraciones enunciativas respaldadas por un sujeto que se ha
comprometido con la verdad del conocimiento que contienen.
● Razonamientos → Son cadenas de juicios relacionadas mediante unas leyes lógicas
que hacen que la verdad del juicio que obtenemos como resultado dependa de la
verdad de los juicios empleados para obtenerlo.
2.3 Racionalismo, empirismo y criticismo
Existen 3 posiciones filosóficas enfrentadas sobre el papel que deben desempeñar los
sentidos y la razón en el conocimiento:
El racionalismo
Los racionalistas sostienen que el único conocimiento válido es el que procede
exclusivamente de la razón.
Los racionalistas desconfían profundamente de nuestros sentidos. Los desajustes
detectados entre la realidad y la información que nos proporcionan son considerados
como un motivo suficiente para no permitir que se conviertan en la base de nuestro
conocimiento.
La solución racionalista consiste en distinguir entre los conceptos que tienen su origen en
la experiencia sensible y los que son generados por la propia razón.
El empirismo
Los empiristas afirman que la única fuente de conocimiento son nuestros sentidos.
La razón solo puede trabajar sobre los datos que le proporciona nuestra experiencia
sensible. Los empiristas, por tanto, no desechan el trabajo de la razón, pero lo sitúan en un
segundo término.
El criticismo
Los criticistas postulan que no hay conocimiento válido que no se base en la experiencia
sensible, pero admiten la existencia de conceptos e intuiciones que no proceden de la
experiencia y que son imprescindibles para construir el conocimiento.
3. Grados y tipos de conocimiento
Hay otras formas de conocimiento que son extremadamente útiles, a pesar de carecer de
la precisión y del rigor de algunos métodos científicos.
Vamos a identificar esas otras formas de conocimiento y a establecer las diferencias que
existen entre ellas.
3.1 Saber, creencia y opinión
Si realizamos un esquema con los grados de conocimiento de menor a mayor, en la base
colocaremos la ignorancia, que se corresponde con la ausencia del conocimiento. Por
encima de ella tendremos la duda o incertidumbre, seguida de la opinión y la creencia,
que se pueden ubicar a un mismo nivel. Finalmente, en la cúspide, se encuentra el saber,
que representa la plenitud del conocimiento.
1. Saber
● Es el conocimiento sólido y seguro.
● El saber es la única forma de conocimiento que puede ser probada y
comprobada por otros.
● Los restantes grados de conocimiento poseen una alta dosis de
subjetividad: se trata de mi duda, de tu creencia o de su opinión. El saber es
objetivo.
2. Creencia
● Al igual que ocurre con la opinión, la creencia supone un compromiso con
la verdad de aquello en lo que se cree. La diferencia radica en que, en este
caso, la confianza no nace de nuestro interior, sino de algo externo a
nosotros.
● La base de la creencia puede ser una doctrina religiosa, una tradición, otra
persona, etc.
3. Opinión
● Es un tipo de conocimiento en el que el sujeto se compromete con la
verdad de algo basándose en la confianza personal que tiene de que sea
verdadero, aunque carezca de pruebas o razones sólidas para estar
completamente seguro.
● La diferencia entre la opinión y la duda radica, precisamente, en la
confianza o desconfianza del sujeto en aquello que se pretende conocer.
4. Duda
● Es la forma más pobre de conocimiento. Si la contemplamos desde las
alturas del saber, casi no podríamos distinguirla de la ignorancia.
● La principal característica de la duda es que el sujeto que está instalado en
ella no se compromete a afirmar nada pero, al menos, atisba la posibilidad
de que aquello de lo que duda pueda acabar convirtiéndose en verdadero
saber.
5. Ignorancia
● En sentido absoluto, la ignorancia es la carencia total de conocimiento en
relación con un asunto concreto o con todo en general.
3.2 Conocimiento teórico y conocimiento práctico
Nuestro conocimiento puede dividirse en dos grandes ámbitos, dependiendo de a qué
apliquemos nuestras facultades cognoscitivas.
● El conocimiento teórico: su fin es comprender la realidad.
● El conocimiento práctico: persigue orientarnos para la acción.
El conocimiento teórico tiene por objetivo la verdad y es el resultado de emplear nuestra
razón, nuestros sentidos, nuestra memoria y nuestra imaginación con el fin de
desentrañar los misterios de la realidad.
Todo el saber acumulado por la física en torno a las propiedades de la materia, por la
biología en torno a los seres vivos, por la antropología en torno al ser humano, etc,
constituyen el corpus de nuestro conocimiento teórico.
El conocimiento práctico, por su parte, persigue guiar nuestra conducta tanto en el
terreno de la acción moral como en el de la producción técnica.
Gracias al conocimiento práctico, somos capaces de construir casas, puentes o aviones.
Este tipo de conocimiento es también el que nos permite ser mejores personas, realizar
buenas acciones o darnos a nosotros mismos normas de conducta.
Si contemplamos estos dos tipos de conocimiento desde el punto de vista de su utilidad,
veremos con claridad cómo ambos se aplican a ámbitos distintos y persiguen objetivos
diferentes.
El conocimiento teórico es contemplativo y no se ocupa de la utilidad que puedan tener
los logros que alcance. Su objetivo es exclusivamente llegar a la verdad y ofrecerla para su
contemplación. Los saberes prácticos se caracterizan, precisamente, porque se preocupan
por el beneficio que nos pueden proporcionar con sus logros.
4. Los métodos de conocimiento
Un método de conocimiento es, precisamente, el trayecto que nos conducirá desde la
ignorancia hasta el saber.
4.1 El método cartesiano
René Descartes, en el siglo XVII, se interesó por descubrir un método que, si se aplicara
correctamente, garantizaría la consecución de la verdad como resultado de cualquier
investigación. Su fórmula comprende cuatro pasos:
● Análisis → Se basa en descomponer lo complejo en sus partes más simples para
poder identificarlas y reconocerlas.
● Evidencia → Consiste en la captación de la verdad indudable de esos elementos
que han resultado de la descomposición de lo complejo en lo simple.
● Síntesis → Una vez descompuesta una realidad compleja y reconocidos como
verdaderos los elementos que la componen, se trata de recomponer lo complejo a
partir de lo simple para comprender ahora no solo sus elementos, sino también el
modo como están conectados unos con otros para formar la realidad compleja a la
que pertenecen.
● Enumeración y revisión → Este paso final nos propone realizar un repaso de los
procesos de análisis y síntesis para asegurarnos de que no hemos cometido
ningún error.
4.2 El método trascendental
En general, los métodos de conocimiento diseñan unas estrategias que permiten al
entendimiento humano adaptarse al objeto para, de ese modo, lograr el objetivo de
conocerlo. Immanuel Kant, en el siglo XVIII, propuso un cambio radical en el enfoque: el
método trascendental.
El método trascendental sugiere que, en el proceso de conocimiento, el objeto se adapta
al sujeto y no a la inversa.
Según Kant, en el proceso de conocimiento intervienen tres facultades humanas: la
sensibilidad, el entendimiento y la razón.
● Sensibilidad → Ordena las sensaciones y construye los objetos percibidos.
○ El cerebro recibe un flujo constante y desordenado de sensaciones
provenientes de nuestros sentidos y tiene que proceder a ordenarlo.
○ Para eso cuenta con el espacio y el tiempo. Ambos forman parte de nuestra
sensibilidad, no de la realidad misma.
○ La realidad, por tanto, no es espacio-temporal.
● Entendimiento → comprende los fenómenos y construye juicios.
○ El cerebro recibe los fenómenos y tiene a su cargo la tarea de
comprenderlos.
○ Comprendemos un fenómeno que ocurre ante nosotros cuando
encontramos un concepto que aplicarle.
○ Según Kant, nuestro entendimiento cuenta con dos tipos de conceptos:
○ Unos, construidos por abstracción a partir de lo observado en la experiencia.
○ Otros, denominados categorías, que han estado siempre en el
entendimiento y que este utiliza para dar unidad a todos los fenómenos.
○ El entendimiento es, por tanto, la facultad de comprender la realidad y de
construir juicios a partir de los conceptos.
● Razón → unifica todos los fenómenos del entendimiento.
○ Se encarga de encadenar los juicios del entendimiento.
○ Construye razonamientos que nos permitan obtener conocimientos nuevos
a partir de otros previos.
Cualquier conocimiento que alcancemos aplicando estas estructuras cognoscitivas será
universalmente válido. De ahí que Kant concluya que el conocimiento científico tiene por
objeto el estudio de las propiedades del espacio, el tiempo y las categorías.
4.3 El método dialéctico
El método dialéctico es un procedimiento de investigación filosófica basado en el diálogo.
Un diálogo consiste en la contraposición de distintos puntos de vista defendidos por
quienes intervienen en él.
La diferencia entre el diálogo y el método dialéctico radica en que, en el primero, siempre
intervienen dos o más interlocutores, mientras que, en el segundo, la confrontación se
hace entre ideas dentro de un proceso que puede llevar a cabo un único investigador.
Este método ha sido empleado por varios filósofos a lo largo de la historia. Aquí nos
centraremos en dos de los más significativos: el propuesto por Platón, en el siglo IV aC, y
por Hegel, en el XIX.
El método dialéctico de Platón
Se inicia con la distinción entre el conocimiento sensible y el conocimiento intelectual.
El primero se logra mediante los sentidos y el segundo, gracias a la razón o el intelecto.
Para Platón, solo este último es verdadero conocimiento. Sin embargo, considera que
existe un proceso por el que se puede ascender desde el conocimiento sensible hasta el
intelectual. En este proceso, precisamente, se basa su método dialéctico.
Platón, en una de sus obras más famosas, nos ofrece un ejemplo de cómo opera este
método a propósito del conocimiento de la belleza. En ella dice que primero conocemos
la belleza de un cuerpo bello; Después, hallamos la belleza de las ciencias y, por encima de
todo, la belleza en sí, que es eterna, perfecta y fuente de toda belleza.
De este modo, el método dialéctico nos conduce desde la multiplicidad de los cuerpos
bellos a la unidad de la belleza en sí.
El método dialéctico de Hegel
Hegel sostiene que nuestro modo de conocer la realidad debe ser dialéctico porque la
realidad misma lo es. La realidad no es estática; en ella todo fluye, todo cambia sin parar.
Según este filósofo, el dinamismo de la realidad se manifiesta en forma de conflicto entre
dos realidades concretas.
De acuerdo con Hegel, el pensamiento debe reproducir ese mismo dinamismo que
presenta la realidad.
4.4 El método fenomenológico
La fenomenología pretende describir el sentido que el mundo tiene para nosotros. Para
esto, propone dirigir la mirada a las cosas mismas (a los fenómenos) tal como ellas se
muestran a la conciencia.
Edmund Husserl, a finales del siglo XIX, ideó este método de conocimiento, aunque
posteriormente ha habido otros pensadores que han introducido modificaciones sobre la
propuesta inicial.
La principal característica del método fenomenológico consiste en que no dirige su
atención hacia el objeto de conocimiento ni hacia el sujeto cognoscente, sino hacia un
tercer elemento presente en todo conocimiento y que hasta ahora había pasado
inadvertido.
Al conocer, no aprehendemos los objetos tal como ellos son, pero tampoco los
constituimos como tales objetos. El objeto se manifiesta a la conciencia de modo que esta
pueda captarlo. Ese modo en que el objeto se manifiesta es llamado fenómeno.
El sentido común nos obliga a suponer la existencia del mundo y del sujeto como
condiciones previas al conocimiento. Pero podríamos decir que ambos han actuado como
elementos de distracción en la tarea de hacer de nuestro conocimiento una ciencia
estricta. Por eso, lo primero que propone el método fenomenológico es suspender el
juicio en relación con ellos.
5. El objetivo: la verdad
Cuando volcamos nuestras energías en conocer algo, no nos damos por satisfechos hasta
estar seguros de que hemos alcanzado la verdad. Si detectamos que un supuesto
conocimiento resulta falso, lo desechamos sin miramientos.
Sin embargo, no tenemos claro qué es la verdad, en qué consiste y cómo podemos
reconocerla. A lo largo de la historia, se han propuesto teorías alternativas que pretenden
ser útiles para discriminar lo verdadero de lo falso.
Pero, antes de adentrarnos en el estudio de la verdad, conviene aclarar que esta puede
entenderse en dos sentidos diferentes: uno referido a la realidad y otro al conocimiento.
En el ámbito de la realidad, verdad es sinónimo de autenticidad y se opone a apariencias.
En el ámbito del conocimiento, la verdad se refiere a las proposiciones o a los juicios y se
opone a la falsedad.
5.1 Criterios para identificar la verdad
Un criterio de verdad es una especie de dispositivo que nos sirve para determinar si un
enunciado es verdadero o falso.
Propuestas para identificar la verdad:
● Autoridad:
○ Algo es verdadero si coincide con lo que han afirmado ciertas personas o
instituciones a las que se considera infalibles o, al menos, a las que se les
atribuye un conocimiento de la materia superior al resto.
○ Así, por ejemplo, podemos decir que Albert Einstein es una autoridad en
física y, por ello, aceptamos su afirmación según la cual, si la materia
alcanzara la velocidad de la luz, se desintegraría.
● Consenso:
○ Se toma como verdadero aquello que cualquier sujeto racional bien
informado aceptaría como tal, si lo conociera.
○ Un ejemplo de una verdad aceptada por consenso es la de que se está
produciendo un cambio climático.
● Utilidad:
○ Si el resultado de poner en práctica o aplicar lo que se afirma en un
enunciado es beneficioso o útil, el enunciado debe ser considerado
verdadero.
○ Un ejemplo de este criterio lo tenemos cuando nos encontramos ante
varias descripciones de tratamientos para curar una enfermedad.
● Evidencia empírica:
○ Según este criterio de verdad, un enunciado debe ser aceptado como
verdadero cuando resulta corroborado por los datos obtenidos a partir de la
experiencia sensible acumulada.
○ Ejemplos de enunciados considerados verdaderos a la luz de este criterio
podría ser el siguiente: «El cobre es un buen conductor de la electricidad».
● Evidencia racional:
○ Se considera que un enunciado es verdadero cuando a nuestra razón le
resulta imposible dudar de él.
○ Ejemplo: «El todo es mayor que cualquiera de sus partes».
● Coherencia:
○ Se considera verdadero el enunciado que no entra en contradicción con el
resto de enunciados ya aceptados por el sistema.
○ Este criterio se aplica fundamentalmente en las ciencias formales, como las
matemáticas o la lógica.
5.2 Concepciones de la verdad
La verdad como correspondencia
La verdad es una relación especial que existe entre la realidad y nuestro pensamiento, o su
expresión a través del lenguaje.
Quienes defienden esta teoría consideran que el criterio adecuado para identificar la
verdad es el de evidencia, ya sea empírica o racional.
Esta teoría descansa sobre dos supuestos fundamentales. Primero, que tenemos un modo
de establecer cómo es la realidad, al margen de nuestro lenguaje. Segundo, que podemos
realizar una comparación fiable entre algo tan heterogéneo como el lenguaje, por un lado,
y la realidad, por otro.
La verdad como coherencia
Esta teoría permanece dentro del ámbito del propio lenguaje para establecer la verdad o
la falsedad de los enunciados.
Para que un enunciado sea verdadero, es preciso que no entre en contradicción con el
resto de enunciados previamente aceptados como tales.
Se trata de un criterio válido para las ciencias formales, pero no es aplicable a las ciencias
empíricas, donde la teoría debe acomodarse a los hechos que pretende explicar.
La verdad como éxito
Un conocimiento es verdadero si nos permite actuar con éxito y falso si nos conduce al
fracaso. Es decir, para valorar la verdad o la falsedad de un enunciado, debemos tener en
cuenta las consecuencias prácticas que se derivan de él.
6. Los límites del conocimiento
6.1 Realismo e idealismo
Para el realismo, el sujeto conoce directamente la realidad sin que la conciencia imponga
ningún tipo de orden a los objetos que conoce.
El realismo presenta dos vertientes estrechamente relacionadas entre sí:
● Vertiente ontológica → Sostiene que la realidad existe de modo independiente del
sujeto que la piensa.
● Vertiente epistemológica → El sujeto, al pensar la realidad, la puede llegar a
conocer tal cual es, sin modificarla o alterarla.
El idealismo, por su parte, sostiene que el objeto propio del conocimiento humano son las
ideas concebidas como representaciones mentales.
Así se rompe la conexión directa entre pensamiento y realidad: entre ambas se interpone
la idea. El pensamiento piensa ideas y estas representan la realidad. Existen varios tipos de
idealismo:
● Idealismo gnoseológico:
○ Su principal representante es Descartes.
○ Afirma el carácter heterogéneo del pensamiento y la realidad.
○ Recurre a Dios como garante de la correspondencia entre nuestras ideas y
los objetos que representan.
○ Según él, no todas nuestras ideas representan adecuadamente la realidad.
● Idealismo trascendental:
○ Su principal representante es Kant.
○ Sostiene que el sujeto cuenta con unas ideas a priori que hacen posible el
conocimiento, pues ordenan la información que llega procedente de la
experiencia sensible.
○ El objeto conocido es un compuesto de algo que procede de la realidad
exterior a la mente y algo que aporta el sujeto para ordenar y dar forma a lo
captado por los sentidos.
● Idealismo absoluto:
○ Su principal representante es Hegel.
○ Afirma que nada es real hasta que no es pensado por el sujeto.
○ Esta forma de idealismo rebasa los límites de la epistemología y se
constituye como una doctrina metafísica.
6.2 Relativismo y perspectivismo
El relativismo plantea la presencia de límites en el conocimiento humano porque niega la
existencia de una verdad objetiva y universal.
Para el relativismo, la verdad es siempre subjetiva, es decir, depende del sujeto que
conoce y, por tanto, puede haber tantas verdades como sujetos diferentes.
El perspectivismo sostiene que sí existe una verdad absoluta, solo que no es accesible a
ningún individuo aislado.
La verdad es demasiado compleja como para poder ser abarcada con una sola mirada.
Cada individuo la contempla desde una determinada posición y, por tanto, posee una
perspectiva única.
6.3 Dogmatismo y escepticismo
Finalmente, el dogmatismo y el escepticismo resumen las dos posturas básicas en
relación con la posibilidad o la imposibilidad del conocimiento. Ambas son posiciones
extremas y opuestas entre sí.
Para el dogmatismo, el ser humano puede lograr un conocimiento completo, en cuanto a
su extensión, y seguro, en cuanto a su verdad.
Esto supone depositar una confianza plena en la razón como instrumento de
conocimiento. Sin embargo, esta confianza se apoya siempre en una revisión crítica previa
de la propia razón.
El escepticismo, por su parte, duda de todo conocimiento y proclama la debilidad de la
razón humana y su incapacidad para lograr un conocimiento seguro de lo real, por
pequeño que sea.
Para el escéptico, el dogmático es un optimista ingenuo que se aventura a prometer unos
éxitos en el terreno del conocimiento que no está en condiciones de garantizar. Para el
dogmático, el escéptico es excesivamente cauteloso y con ello obstaculiza la toma de
decisiones en relación con cualquier asunto.