0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 126 vistas11 páginasDeleuze - Devenir Música
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DEVENIR MUSICA
Para la misica occidental (pero las otras misicas se encuentran en un problema
andlogo, y que resuelven de una manera bien distinta) hemos intentado definir un
bloque de devenir en el plano de Ja expresién, un bloque de expresién: gracias a
Jas transversales que escapan incesantemente de las coordenadas 0 de los sistemas
puntuales que funcionan en tal 0 cual momento como cédigos musicales. Es
evidente que un bloque de contenido corresponde a este bloque de expresién. Ni
Siquiera se trata de una correspondencia: no habria “bloque” mévil si un
contenido, yaen simusical, (noun motivoniun tema) nointerfiriera incesantemente
con la expresién. Pero gcudl es el asunto de la musica, cudl es su contenido
indisociable de la expresi6n sonora? Resulta dificil decirlo, pero es algo como:
un nifio muere, un nifio juega, una mujer nace, una mujer muere, un ave llega, un
ave se va. Queremos decir que esos no son temas occidentales de la misica, aun
si es posible multiplicar los ejemplos, mucho menos ejercicios imitativos, sino
que se trata de algo esencial. zPor qué un nifio, una mujer, una ave? Porque la
expresién musical es inseparable de un devenir-nifio, de un devenir-mujer, de un
devenir-animal que constituyen su contenido. {Por qué muere el nifio o por qué
el pajaro cae como atravesado por una flecha? En razén misma del “peligro”
propio de toda linea que se escapa, de toda linea de fuga o de desterritorializacién
creadora: transformarse en destruccién, en abolicién. Mélisande, una mujer-
nifio, un secreto, muere dos veces (“ahora es el tumno de la pobre pequefia”), La
musica jams es trdgica, la musica es alegria. Pero llega a suceder, y sucede
necesariamente, que la miisica logre darnos el gusto por la muerte, no tanto la
felicidad como el morir con felicidad, apagarse. No tanto en virtud de un instinto
de muerte que ella serfa capaz de despertar en nosotros sino en virtud de una
dimensién que es propia de-su dispositivo sonoro, de su mAquina sonora, el
105momento que es preciso afrontar ahi donde la transversal se convierte en linea de
abolici6n. Paz y exasperacién’. La misica tiene sed de destrucci6n, sed de toda
clase de destruccién, extincién, trituracién, dislocacién. {No esése su“fascismo”
potencial? Pero cada vez que un misico escribe In memoriam, no se trata de un
motivo X de inspiracién, ni de un recuerdo, sino por el contrario de un devenir
que sc ha limitado a afrontar su propio peligro, dispuestoa caer en él pararenacer:
un devenir-nifio, un devenir-mujer, un devenir-animal, en cuanto sonel contenido
mismo de la miisica y van hasta la muerte.
Dirfamos que el ritornelo es el contenido propiamente musical, el bloque de
contenido que es propio de la mtisica. Un nifio se tranquiliza en lo oscuro, o bien
aplaude, o bien inventa una marcha, la adapta a los rasgos de una acera, o bien
salmodia “Fort-Da”. Tra la la. Una mujer canturrea, “yo Ja ofa canturrearse
dulcemente un aire en voz baja”. Un pajaro lanza su ritornelo. Toda la miisica se
encuentra atravesada por el canto de los pAjaros, de mil maneras, de Jannequin
a Messiaen. Frr, Frrr. La musica est4 atravesada por bloques de infancia y de
feminidad. La misica es atravesada por todas las minorfas, y sin embargo,
compone un poder inmenso. Ritornelo de nifios, de mujeres, de etnias, de
territorios, deamor yy de destruccién: nacimiento del ritmo. La obra de Schumann
est hecha de ritornelos, de bloques de infancia a los que se-hace sufrir un
tratamiento muy especial: ‘su devenir-nifio, su devenir-mujer, Clara. Podria
establecerse el catdlogo de la utilizaci6n diagonal o transversal del ritornelo en
la historia de la misica, todos los Juegos de nifios y los Kinderszenen, todos los
cantos de los pajaros. El catdlogo seria initil, porque harfa creer en una
multiplicacién de ejemplos que conciernen a partir de ese momento temas,
motivos, cuando en realidad se trata del contenido més esencial y mds necesario
ala misica. El motivo del ritornelo puede ser la angustia, el miedo, 1a alegria,
el amor, el trabajo, la marcha, el territorio..., pero el ritornelo es el contenido
mismo de la misica.
No decimos de ninguna manera que el ritornelo esté en el origen de la misica,
o que la mtisica comience con él. No se sabe bien cuando comienza Ja mtsica.
El ritornelo serfa mas bien un medio de impedir, de conjurar la misica'o de
prescindir de ella. Pero lamiisica existe porque el ritornelo existe también, porque
la misica lo toma, se apodera del ritornelo como contenido dentro de una forma
de expresi6n, porque hace bloque con ella para llevarla a otra parte. El ritornelo
delnifio, que no es misica, hace bloque con el devenir-nifio de la musica: una vez
mas ha sido necesaria esta composicién asimétrica. Ah, te diré mamdé en Mozart,
losritornelos de Mozart. Tema en do seguido de doce variaciones: no s6lo cada
nota del tema tiene un doble, sino que el tema se desdobla en el interior mismo.
La misica hace sufrir al ritornelo este tratamiento muy especial de la diagonal
o de Ja transversal, la arranca de su territorialidad. La miisica es la operaci6n
activa, creadora, que consiste en desterritorializar el ritornelo. Mientras que el
106ritornelo es esencialmente territorial, territorializante o reterritorializante, la
misica lo convierte en un contenido desterritorializado para una forma de
expresién desterritorializante. Y que nos sea perdonada la frase, pues tendria que
* ser musical, habrfa que escribirla en misica, hacer con ella eso que los musicos
hacen. Damos mas bien un ejemplo figurativo: la cancién de cuna de Mussorgsky,
en Cantos y danzas de la muerte, presenta una madre extenuada que vela sobre
su hijo enfermo; se hace relevar ‘por una visitante, la Muerte, que canta una
cancién decunaen la quecadacopla terminacon unritornelo, sobrio, obsesionante,
ritmo repetitivo de una sola nota, bloque-punto, “sh, sh, pequefio nifio, duerme
* mi pequeiio nifio” (y no solamente muere el nifio, sino que la desterritorializacion
del ritornelo se ve redoblada por la Muerte en persona quereemplaza ala madre).
Desterritorializar el ritornelo, inventar lineas de desterritorializacién para el
titornelo implica procedimientos y construcciones que no tienen nada que vercon
Jos de Ja pintura (a menos que se trate de vagas analogias, como las que en
ocasiones han intentado los misicos). Indudablemente, una vez més, no esseguro
que sea posible hacer pasar un frontera entre el animal y el hombre: yno hay
p4jaros miisicos, como piensa Messiaen, que se diferencian de los pajaros no
misicos? 2El ritornelo del pdjaro es forzosamente territorial, 0 bien no es cierto
que ya se sirve de él en desterritorializaciones muy sutiles, de lineas de fuga
selectivas? Ciertamente que no es la diferencia del muido y del sonido la que
permite definir la miisica, ni siquiera la que distingue los péjaros mtisicos de los
p4jaros no misicos, sino que es el trabajo del ritornelo: la misica jsigue siendo
territorial y territorializante, o bien se ve llevada en un bloque mévil que traza
una transversal a través de todas las coordenadas -y de todos los intermediarios
entre las dos-? La miisica es precisamente la aventura de un ritornelo: la manera
en que la miisica recae en ritornelo (en nuestra cabeza, en la cabeza de Swann,
en las cabezas-antenas seudoescrutadoras de la tele y de la radio, un gran musico
como indicativo o una cancioncilla); la manera en que se apodera del ritornelo,
Jamanera en que lo vuelve cada vez mas sobrio, apenas unas notas, para llevarlo
sobre una linea creadora que es tanto més rica y de la cual no se ve ni el origen
ni el fin.
Leroi-Gourhan establecia una distinci6n y una correlaci6n entre dos polos:
“mano-herramienta” y “rostro-lenguaje”. Sin embargo, se trata de distinguir una
formade contenido y una forma de expresién. Ahoraqueconsideramosexpresiones
que tienen su contenido en si mismas, contamos con otra distinci6n: el rostro con
sus correlatos visuales (ojos) remite a la pintura, la voz a la misica con sus
correlatos auditivos (la oreja es en si misma un ritornelo, tiene la forma de él).
Lamnisicaesen primer lugar una desterritorializacién dela voz, quedevienecada
vezmenos lenguaje, al igual que lapintura es una desterritorializaci6n del rostro.
Ahora bien, los rasgos de “vocabilidad” pueden muy bien tener un indice en los
rasgos de la “rostreidad” (visageté), como cuando se leen palabras en un rostro,
107aunque carezcan decorrespondencia y aunque la tengan cada vez menos amedida
que se ven llevados por los movimientos respectivos de la misica y de la pintura.
La voz est4 muy adelante del rostro, muy adelante. Intitular una obra musical
Rostro (Visage) parece a este respecto la mas alta paradoja sonora’. A partir de
ahi, Ia tinica manera de “arreglar” los dos problemas, el de la pintura y el de la
misica, es tomar un criterio extrinseco ala ficci6n de las bellas artes, es comparar
las fuerzas de desterritorializacién en ambos casos. Pero parece que la misica
tuviera un poder desterritorializante mucho mds grande, mucho més intenso y
colectivo a la vez, y parece también que la voz tuviera un poder de ser
desterritorializada mucho mayor también, Quizé sea ese rasgo el que explique la
fascinacién colectiva ejercida por la musica, e incluso la potencialidad del
peligro “fascista” de que hablbamos antes:la misica, tambores y trompetas,
arrastra a los pueblos y a los ejércitos a una carrera que puede ir hasta el abismo,
arrastra mucho més que Jo hacen las banderas y estandartes, que son cuadros,
medios de clasificacién o de reagrupamiento. Puede ser que los miisicos sean
individualmente mds reaccionarios que los pintores, mas religiosos, menos
“sociales”; no dejan de manejar por ello una fuerza colectiva infinitamente
superior a la de Ja pintura. “Es un lazo muy poderoso el coro que forma la
asamblea de un pueblo...” Siempre podréexplicarse esta fuerza por las condiciones
materiales de la emisién y de la recepcién musicales, pero es preferible la
situaci6n inversa, mds bien son esas condiciones las que se explican a través de
la fuerza de desterritorializacién de la musica. Se dirfa que la pintura y a miisica
no corresponden alos mismos umbrales desde el punto de vista de una maquina
abstracta mutante, o que la maquina pictérica y la maquina musical no tienen el
mismo indice. Hay un “retardo” de la pintura sobre1a musica, comoloconstataba
Klee, el mas miisico de los pintores®. De ahf, quiz4, que mucha gente prefiera la
pintura o que la estética haya tomado a la pintura como modelo privilegiado: es
cierto que da menos “miedo”. Incluso sus relaciones con el capitalismo, y con las
formas sociales, no son en lo absoluto del mismo tipo. :
Indudablemente, en todos los casos, es preciso poner en juego factores de -
territorialidad, de desterritorializacién, pero también de reterritorializacién. Los
ritornelos del animal y del nifio parecen territoriales: pero tampoco son “mtisica”.
‘Sin embargo, cuando la misica se apodera del ritornelo, para desterritorializarlo,
y desterritorializar la voz, cuando se apodera del ritornelo, para hacerlo pasar por
un bloque sonoro ritmico, cuando el ritornelo “deviene” Schumann o Debussy,
Jo hace a través de un sistema de coordenadas arménicas y melddicas donde la
misica se reterritorializa en si misma, en cuanto misica. Inversamente, veremos
que el mismoritornelo posefa ya, en ciertos casos, fuerzas de desterritorializacién
mucho més intensas que las siluetas, posturas y colores animales. Asi pues es
preciso tener en cuenta muchos factores: las territorialidades relativas, las
desterritorializaciones respectivas, pero también las reterritorializaciones
108correlativas, eincluso diversos tipos de reterritorializacién, por ejemplo intrinsecos
como las coordenadas musicales, o extrinsecos como la cafda del ritornelo en
estribillo, o de la mtisica en cancioncilla. El hecho de que no haya
desterritorializacion sin reterritorializacién especial debe hacernos pensar Ue
otra manera en la correlacién que subsiste siempre entre lo molar y lo molecular:
ningdn flujo, ningtin devenir molecular escapan de una formaci6n molar sin que
los acompafien componentes molares, formando pasajes chitos perceptibles para
los procesos imperceptibles.
El devenir-mujer, el devenir-nifio de la misica aparecen en el problema de una
maquinaci6n de la voz. Maquinar la voz es la primera operacién musical. Se sabe
de qué modo fue resuelto el problema en la misica occidental, en Inglaterra y en
Italia, de dos maneras distintas: por una parte la voz del contralto que canta “mas
all4 de su voz”, 0 cuya voz trabaja en la cavidad del seno, la parte posterior de
la garganta y el paladar, sin tomar apoyo en el diafragma ni franquear los
bronquios; por otra parte, la voz de vientre de los castrados, “mas fuerte, mas
voluminosa, mds lénguida”, como si hubiesen dado materia carnal alo impercep-
tible, a lo impalpable y aéreo. Dominique Fern4ndez ha escrito sobre este tema
un hermoso libro donde, absteniéndose felizmente de toda consideracién
psicoanalftica en torno a un vinculo de la misica y de la castracién, muestra que
el problema musical de una maquineria de la voz implicaba necesariamente la
abolicién de la tosca m4quina dual, es decir de la formacién molar que distribuye
Jas voces en “hombre o mujer™. Ser hombre o ser mujer es algo que ya no existe
en miisica. Como quiera, no es seguro que el mito del andrégino invocado por
Fernandez sea suficiente. Ya no se trata de mito sino de devenir real. Es preciso
que la voz alcance por si misma un devenir-mujer o un devenir-nifio. ¥ ahi esta
el prodigioso contenido de la misica. A partir de ahi, como recalca Fernandez,
ya no se trata de imitar a la muerte o de imitar al nifio, inclusive si es un nifio el
que canta. Es la voz musical la que deviene, ella misma, nifio, pero al mismo
_ tiempo el nifio se vuelve sonoro, puramente sonoro. Nunca ningtin nifio hubiera
podido hacerlo, o silo hace es volviéndose también algo distinto a un nifio, nifio
de otro mundo extrafiamente celeste y sensual. En suma, la determinacién es
doble: la voz se desterritorializa en un devenir-nifio, pero el nifio que ella deviene
es, 61 mismo, desterritorializado, inengendrado. “Le han crecido alas al nifio”,
dice Schumann. Se vuelve a encontrar el mismo movimiento de zig-zag en los
devenires animales de la mtisica: Marcel Moré muestra de qué modo 1a miisica
de Mozart estd atravesada por un devenir-caballo o por devenires-pajaro. Pero no
hay ningiin misico que se divierta “haciendo” el caballo 0 el pajaro. El bloque
sonoro sélo tiene por contenido un devenir animal si el animal, al mismo tiempo,
se transforma, al devenir sonoridad, en algo distinto, en algo absoluto, la noche,
Jamuerte, la alegria -no ciertamente una generalidad ni una simplicidad, sino una
hecceidad (hecceité), la muerte que estd aqui, la noche allé. La mtsica toma por
109contenido un devenir-animal; pero en ella el caballo, por ejemplo, toma como
expresin los pequefios golpes de timbalo, alados como suecos que vinieran del
cielo odel infierno; y los pajaros toman expresi6n en gruppetti, apoyaturas, notas
picadas que hacen de ellos otras tantasalmas’.Lo que formala diagonal en Mozart
son los acentos, en primer lugar los acentos. Sino se siguen los acentos, sino se
les observa, se vuelve a caer en un sistema puntual relativamente pobre. El
hombre misico se desterritorializa en el pAjaro, pero es un pajaro queen si mismo
estd desterritorializado, “transfigurado”, un ave celeste que no deviene menos
que aquello que deviene con ella. El capitan Achab se halla envuelto con Moby
Dick en un devenir ballena irresistible; pero es preciso, al mismo tiempo, que el
animal Moby Dick devenga pura blancura insostenible, pura muralla blanca
deslumbrante, puro hilo de plata que se alarga y se menea “como” unamuchacha,
© que se tuerce como un latigo o que se levanta como una fortificacién. {Es
posible que la literatura alcance a veces a Ja pintura, y aunala miisica? zY que
la pintura alcance a la musica? (Moré cita los pajaros de Klee, pero en cambio
no toma en cuenta a Messiaen cuando habla del canto de las aves). Ningin arte
es imitativo, ni puede ser imitativo o figurativo: supongamos que un pintor
“representa” un pdjaro; en realidad se trata de un devenir-pdjaro que s6lo puede
hacerse en la medida en que el p4jaro mismo se halla transformandose en otra
cosa, pura linea y puro color. A tal punto que Ja imitacién se destruye por si
misma, por mucho que quien imita entre (sin saberlo) en un devenir, que se
conjuga con el devenir (sin saberlo) de aquello que imita. Asi pues s6lo se imita
si se falla, cuando se falla. No es que el pintor o el misico imiten al animal, es
que ellos devienen-animal, al mismo tiempo que el animal deviene lo que ellos
querian‘en lo mas profundo de su acuerdo: con la Naturaleza. Que el devenir vaya
siempre de dos en dos, que aquello que se deviene devenga tanto como aquel que
deviene, eso es lo que produce un bloque esencialmente mévil, nunca en
equilibrio. El cuadrado perfecto es el de Mondrian, que oscila sobre una punta y
produce una diagonal que entreabre su cierre, arrastrando uno y otro lado.
Devenir no es nunca imitar. Cuando Hitchcock hace el pajaro, no reproduce
ningin grito de péjaro, produce un sonido electrénico como un campo de
intensidades o una ola de vibraciones, una variacién continua, como una terrible
amenaza que experimentamos en nosotros mismos’. Y no son solamente las.’
“artes”: las paginas de Moby Dick valen también por Ja pureza vivida del doble
devenir, y sin tal cosa carecerian de esa belleza. La tarantela es la extrafia danza
que conjurao exorciza las supuestas victimas de una picadura de taréntula: pero,
cuando la victima hace su danza, gpuede decirse que imita a la arafia, que sé
identifica con ella, aun en una idéntificacién de lucha “agonistica”, arquetipica?
No, ya que la victima, el paciente, el enfermo s6lo se convierte en arafia danzante
en la medida en que la arafia es por su cuenta un devenir pura silueta, puro color
y puro sonido, un devenir sobre el cual el otro danza ya*.
110No militamos de ningtin modo por una estética de las calidades, como si la
calidad pura (el color, el sonido, el sonido, etc.) contuviera el secreto ‘de un
devenir desmesurado, a la manera del Filebo. Las calidades puras nos parecen
todavia sistemas puntuales: son reminiscencias, ya recuerdos flotantes o
trascendentes, ya gérmenes de fantasma. Por el contrario, una concepcién
funcionalista s6lo considera en una calidad la funcién que cumple en un
dispositivo preciso, o en el paso de un dispositivo a otro. Es la calidad la que debe
ser considerada en el devenir que la captura, y no aquel devenir en las calidades
intrinsecas que tendrian valor de arquetipos o de recuerdos filogenéticos. Por
ejemplo, la blancura, el color, es capturado en un devenir-animal que puede ser
el del pintoroel del capitan Achab, al mismo tiempo que es capturado un devenir-
color, un devenir-blancura que puede ser el del animal mismo. La blancura de
Moby Dick es el indice especial de su devenir-solitario. Los colores, las siluetas
y los ritornelos animales son indices del devenir conyugal, o del devenir social
que implican también componentes desterritorializantes. (...)
Fernandez ha mostrado 1a presencia de los devenires-mujer, de los devenires-
nifio, en la musica vocal. Luego protesta contra la boga de lamisica instrumental
y orquestal; reprocha particularmente a Verdi y a Wagner el hecho de haber
resexualizado las voces, de haber restaurado la maquina binaria al conformarse
a las exigencias del capitalismo, que quiere que un hombre sea un hombre, una
mujer, una mujer, y que cada cual tenga su voz: las voces-Verdi, las. voces-
Wagner son reterritorializadas sobre hombre y mujer. Explica la desaparicién
prematura de Rossini y de Bellini, la retirada de uno y la muerte de otro, por el
sentimiento desesperado de que los devenires vocales de la 6pera ya no eran
Pposibles. Como quiera que sea, Fernandez no se pregunta a beneficio de qué, ni
qué nuevos tipos de diagonal. Es verdad que, en primer lugar, la voz deja de ser
maquinada por si misma, con simple acompafiamiento instrumental: deja de ser
un estrato o una linea de expresi6n valida por sf misma. Pero por qué raz6n? La
méisica ha franqueado un nuevo umbral de desterritorializacién, donde es el
instrumento el que maquina la voz, donde Ia voz y el instrumento son levados
al mismo plano, en una relaci6n que es tan pronto de afrontamiento, tan pronto
de suplencia, tanto pronto de intercambio y complementariedad. Es tal vez en el
lied y sobre todo en el lied de Schumann donde aparece por vez primera ese puro
movimiento que pone ala voz y al piano en el mismo plano de consistencia, y que
hace del piano un instrumento de delirio, en una direccién que prepara la 6pera
wagneriana. Incluso un caso como el de Verdi: amenudo se ha dicho que su 6pera
sigue siendo lirica y vocal, apesar dela destruccién ala que él somete al bel canto,
yapesar de laimportancia dela orquestaci6n en Jas obras finales; aunque subsiste
elhecho de que las voces est4n instrumentadas y ganan singularmente en tesitura
oenextensién (produccién del baritono- Verdi, del soprano- Verdi). Sinembargo,
nose trata de talo cual compositor, sobre todo no de Verdi, nide tal o cual género,
1sino del movimiento mas general que afecta la misica, lenta mutacién de la
mé4quina musical. Si la voz vuelve a encontrar una distribucién binaria de los
sexos, es en relacién con los agrupamientos binarios de instrumentos en la
orquestacién. En la mdsica siempre hay presentes sistemas molares como
coordenadas; pero, cuando se vuelve a encontrar al nivel de la voz, el sistema
dualista de los sexos, tal distribucién puntual y molar resulta una condici6n para
nuevos flujos moleculares que vani a cruzarse, a conjugarse, a tener curso en una
instrumentacién y una orquestacién que tienden a formar parte de la creacién
misma. Las voces pueden ser desterritorializadas sobre la distribucién de los dos
sexos, pero el flujo sonoro y continuo pasa con tanta mayor fuerza entre los dos
sexos como en una diferencia de potencial.
Y ése es el segundo punto que habria que marcar:.si, con ese nuevo umbral de.
desterritorializacién de 1a voz, el problema principal ya no es el de un devenir-
mujer, propiamente vocal, es porque ahora es el de un devenir molecular en el
cual la voz se encuentra instrumentada ella misma. Es verdad que los devenires-
mujer y nifio conservan toda su nueva importancia, pero en Ja medida en que
desprenden otra verdad: lo que se producia era ya un nifio molecular, una mujer
molecular... Basta pensar en Debussy: el devenir-nifio, el devenir-mujer son
intensos, pero ya no son separables de una molecularizaci6n del motivo,
verdadera “quimica” que se hace con la orquestaci6n. El nifio y la mujer ya no
separables del mar, dela molécula de agua. (Sirenastepresentaprecisamente una
de las primeras tentativas completas para integrar la voz a la orquesta). Ya a
prop6sito de Wagner se hablaba, para ech4rselo en cara, del cardcter “elemental”
de esta mtisica, de su acuatismo, o bien de la “atomizacién” del motivo, “una
subdivisién en unidades infinitamente pequefias”. Esto se ve mejor cuando se
piense en el devenir-animal: los pajaros han conservado toda suimportanciay sin
embargo es-como si la era de los insectos hubiese tomado el relevo del reino de
Jas aves, con vibraciones, estridulaciones, crujidos, zumbidos, chasquidos,
rascados y frotamientos mucho més moleculares. Las aves son vocales, pero los
insectos son instrumentales, tambores y violoncelos, guitarras y cimbalos*. Un
devenir insecto ha reemplazado el devenir-pdjaro, o hace bloque con él. El
insecto se halla mas cerca para poder hacer comprender la verdad de que todos
los devenires son moleculares, (cf. las ondas Martenot, la miisica electrénica). Y
es que lo molecular tiene la capacidad de hacer comunicar Jo elemental y lo
césmico: precisamente porque opera una disolucién de la forma que pone en
relacién las longitudes y latitudes mas diversas, las velocidades y las lentitudes
més variadas, y que asegura un continuo al extender la variacién mucho més all4
de sus limites formales. Redescubrir a Mozart, saber, de nuevo que el “tema” ya
era variacion. Varése explica que la molécula sonora (el bloque) se disocia en
elementos dispuestos de diversas maneras, segin relaciones de velocidad vari-
ables, pero también como otras tantas ondas 0 flujos de una energfa s6nica que
112irradia todo el universo, linea de fuga extraviada. Fue asi como poblé el desierto
de Gobi de insectos y de estrellas que formaban un devenir-misica del mundo,
diagonal para un cosmos. Messiaen hace presentes duraciones cromdticas
miiltiples, en coalescencia, “alternando las mayores y las menoresa fin de sugerir
laidea de las relaciones, los tiempos infinitamente largos de las estrellas y de las
montafias, y los infinitamente breves de los insectos y de los 4tomos: poder
elemental, césmico, que (...) proviene antes que nada del trabajo ritmico”””. Lo
que hace que un miuisico descubra las aves lo hace también descubrir lo elemental
y lo césmico. Uno y otro hacen bloque, fibra de universo, diagonal 0 espacio
complejo. Lamiisica emite flujos moleculares. Ciertamente, como dice Messiaen,
Ja misica no es el privilegio del hombre: el universo, el cosmos, est4 hecho de
ritornelos: la cuestiGn de la miisica es la de un poder de desterritorializacion que
atraviesa a la Naturaleza, los animales, alos elementos y alos desiertos no menos
que al nombre. Mas bien se trata de lo que no es musical en el hombre, y de lo
que ya es en la naturaleza. Mucho mds atin, aquello que los etndlogos descubrian
del lado del animal, Messiaen lo descubria del lado de la misica: no hay privilegio
alguno del hombre, salvo en los medios de sobrecodificar, de hacer sistemas
puntuales; a través de los devenires-mujer, nifio, animal o molécula, lanaturaleza
opone su poder, y el poder de la misica, al de las m4quinas del hombre, estruendo
de las fabricas y de los bombarderos. Y es preciso ir hasta ahi, que el sonido no
musical del hombre haga bloque con el devenir musica del sonido, que seafronten
© se estrechen, como dos luchadores que no pudieran ya despegarse y que se
deslizan sobre una pendiente: “Cémo el coro representa a los sobrevivientes (...)
Se oye el débil susurro de las cigarras. Luego, los trinos de una alondra, luego el
canto del ruisefior. Alguien rie, una mujer estalla en sollozos. Un hombre lanza
un gran grito: |Estamos perdidos! Una voz de mujer: “Estamos salvados” Los
gritos estallan por todas partes: ;Perdidos! ;Salvados! ;Perdidos! ;Salvados!”
GILLES DELEUZE
NOTAS
1, Habfe algo tenso, exasperado, algo que rayaba casi en una célera intolerable dentro
de su pecho de hombre duro, mientras tocaba esa fina y noble mtisica de paz. Cuanto
més exquisita era la mtsica, tanto més perfectamente la ejecutaba inmerso en una
113felicidad total; y al mismo tiempo, crecfa mAs la loca exasperacién que habia en él
(Lawrence, La verge d’Aaron, Gallimard, p. 16).
2, Aunque Berio dé otras indicaciones, nos parece que su obra Visage est compuesta
siguiendo los tres estados de “rostreidad” (visageté): primero una multiplicidad de
cuerpos y de siluetas sonoras, luego un breve momento de organizacién dominante
y sinf6nica del rostro, en fin un Ianzar buscapiés en todas direcciones. Sin embargo,
no se trata en lo absoluto de una miisica que “imitarfa” el rostroy sus avatares ni dé
una voz que harfa metéfora. Pero los sonidos aceleran la desterritorializacién del
rostro déndole un poder propiamente actistico, mientras que el rostro reaccione
musicalmente precipitando a su vez la desterritorializacién de la voz. Es un rostro
molecular, producido por una mfisica electr6nica. La voz precede el rostro, lo forma
ella misma durante un instante, y lo sobrevive cobrando cada vez més velocidad, a
condici6n de ser inarticulada, a-significante, a-subjetiva.
3, Grohmann: Paul Klee: “Convencido, divertido, se consideraba feliz y afortunado -asi
decfa- por haber levado a Ia pintura, al menos en lo que ala forma toca, a la altura
en que Mozart habia dejado a la mésica antes de su muerte”. (pp: 66-67).
4, Dominique Fernéndez, La rose des Tudors, Julliard (y la novela Porporino, Grasset).
Fernéndez cita la misica pop como una vuelta timida a la gran miisica vocal inglesa.
Efectivamente habrfa que considerar las técnicas de respiracién circular, en que se
canta inspirando y expirando, o de filtracién del sonido zonas de resonancias (nariz,
frente, mejillas -utilizacién propiamente musical del rostro).
5. Morcel Moré, De dieu Mozart el le monde des oiseaux, Gallimard.
6.Hemos visto que la imitaci6n podfa ser concebida ya como una similitud de términos
que culminan en un arquetipo (serie), ya como una correspondencia de relaciones
que constituyen un orden simbélico (estructura); pero el devenir no se deja reducir
niauna nia otra. El concepto de mimesis no sélo es insuficiente, sino radicalmente
falso.
7. Francois Truffaut, Le cinéma selon Hitchcock, Seghers, pp. 332-333 (“me he tomado
la licencia dramatica de no hacer crillar de ningiin modo a los pajaros...”).
8. Cf. E. de Martino, La torre du remords, Gallimard, pp. 142-170. Martino sostiene sin
embargo una interpretacin fundada en el arquetipo, Ia imitaci6n y la identificacién.
9. Andrée Tetry, Les outils chez les étres vivants, Gallimard, capitulo sobre los
“instrumentos de la misica”, con bibliografia: el ruido puede ser ui efecto del
movimiento o del trabajo del hombre, pero se hablaré de instrumento de miisica cada
‘vez que los animales dispongan de aparatos cuya funci6n tnica es la de producir
sonidos variados (el carécter musical, por més que se deje determinar, es muy
variable, pero también loes debido al aparato vocal de las aves; hay entre los insectos
114verdaderos virtuosos). Desde este puntode vista se distingue: 1) aparatos estridulantes,
tipos instramentos de cuerda, frote de una superficie rigida en contra de otra
(insectos, crustéceos, aracnidos, escorpiones, etc.); 2) aparatos de percusi6n del tipo
tambor, cimbalo, xil6fono, accién directa de mtisculos sobre unamembranavibrante
(cigarras y ciertos peces). No solamente es infinita la variedad de los aparatos y de
Ios sonidos, sino que incluso un mismo animal varfa su ritmo, su tonalidad, su
intensidad, segén las circunstancias 0 exigencias todavia més misteriosas. “Es
entonces un canto de célera, de angustia, de miedo, de triunfo, de amor. Bajo el
impulso de una viva excitaci6n, varia el ritmo de la estribulaci6n: entre los Crioceris
Lilii, la frecuencia de las frotaciones pasa de 228 golpes a 550 y més por minuto”.
10. Giséle Brelet on Histoire de la musique, II, Pleiade, “Musique contemporaine en.
France” p. 1166.
11. Texto de Henry Miller para Varése, Le cauchemar climatisé, Gallimard, pp. 189-
199.
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