Sincretismo Religioso en La Poblacion Afroamericana
Sincretismo Religioso en La Poblacion Afroamericana
2018-2019
INTRODUCCIÓN
1
El sincretismo religioso ocupa hoy en día una gran importancia social en muchos
países de América Latina sobre todo en Cuba y Brasil. Dicha manifestación cultural no
se puede entender sin un estudio de contextualización histórico de la presencia africana
en América. Hablando de los negros en comparación a los indios en este tema, Fernando
Ortiz afirmó:
El traspaso de una cultura a otra fue una experiencia bastante dolorosa para los africanos
traídos a América durante la Trata de esclavos. Ciertas manifestaciones culturales que
presenta la comunidad negra en América Latina, sobre todo en el ámbito religioso,
muestra que hubo procesos de apropiación de elementos de la religión católica
dominante. Sin embargo, el complejo proceso que siguió este sincretismo que
fácilmente se puede notar en las practicas culturales afroamericanas ha despertado el
interés de muchos investigadores y entre ellos tenemos los cubanos, Fernando Ortiz
Manuel Moreno Fraginals y la senegalesa Ndeye Anna Gaye, Lydia Cabrera, Jorge &
Isabel Castellanos etc.
El presente trabajo tiene pues el motivo principal de indagar sobre las religiones
tradicionales practicadas por las comunidades afroamericanas en varios países de
América Latina. Parte además de una problemática muy importante para la comprensión
de la creación del sincretismo religioso. Nuestro interés para llevar a cabo el trabajo
sigue una interrogación principal relacionando el sincretismo religioso con la ansia de
libertad de los negros en América en pleno momento de la esclavitud. Pretendemos
investigar desde los principios de su formación buscando elementos constitutivos
centrales de la cultura africana pudiendo indicar que el sincretismo religioso era un
medio de liberación para los esclavos negros. Dicho trabajo requiere, pues, un recorrido
1
Ortiz, Fernando. Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1987.
2
histórico de la presencia de los negros en América y del nacimiento del sincretismo
religioso así como de su manifestación en varios países latinoamericanos.
2
SΑCO, José Antonio: Historia De la Esclavitud. Madrid: Chantada, 1974, p. 163.
3
KLΕIN, Herbert S.: La esclavitud Africana en América Latina y el Caribe. Madrid: Alianza Editorial S.
A., 1986, p. 21.
3
españoles empezaron a experimentar este comercio al sentir la necesidad de acelerar el
ritmo de la explotación agrícola del azúcar. Por eso, Fernando Ortiz afirma que:
No fue, pues, el latifundio el que causó la gran población negra de Cuba, como
erróneamente ha sido dicho, sino la carencia de brazos indígenas, de indios y de
blancos, y la dificultad de traerlos de otra parte del globo que no fuese África, en
igualdad de condiciones de baratura, permanencia y sumisión. El latifundio no ha sido
en Cuba sino una consecuencia de la ganadería y luego del azúcar y de otros factores
concomitantes, lo mismo que lo fue la población negra.4
Con ellos trajeron sus diversas culturas, unas selváticas como la de los ciboneyes, otras
de avanzada barbarie como la de los taínos, y algunos de más complejidad económica y
social, como los mandingas, yolofes, hausas, dahomeyanos y yorubas, ya con
agricultura, esclavos, moneda, mercados, comercio forastero y gobiernos centralizados
y efectivos sobre territorios y poblaciones tan grandes como Cuba; culturas intermedias
entre las taínas y las aztecas; ya con metales, pero aún sin escritura.5
4
Ortiz, Fernando. Op. Cit.: p. 38
5
Idem.
4
Armando González hace en su libro un análisis muy importante sobre la importancia de
la cultura africana en Cuba. En su trabajo, no faltó de recordar las diversas etnias
africanas que arribaron en la Isla de Cuba y la manera como, siglos mas tarde, sus
descendientes se reunieron en grupos o sectas. A este respecto, afirma lo siguiente:
Los pobres infelices que sobrevivieron la dantesca travesía del Atlántico procedían de
distintas regiones del continente africano y, por consiguiente, pertenecían a diferentes
sociedades en estado de desarrollo o grupos tribales, hablaban numerosos dialectos y
practicaban diferentes tipos de religión. A pesar de esta diversidad geográfica, la
mayoría de los esclavos traídos a Cuba eran oriundos de las costas de Guinea y Nigeria
y de la región del Congo. Es por esta razón que en Cuba prevalecen en mayor grado de
componentes culturales y religiosos asociados con estos tres grupos: el yoruba o lucumi,
el bantú y el appapa o ñáñigo.6
6
González, Armando: Acercamiento a la literatura Afrocubana. Miami, Florida: Ediciones Universal,
1994, p. 18.
7
Galeano, Eduardo: Las venas abiertas de América Latina. Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2010,
p. 112. Sacada del libro del mismo autor: «El drama de la Guayana británica».
5
enfatizó esta actitud de los negros en este discurso sacado de su obra Sab como una
forma de concientización.
-Mi libertad!…sin duda es cosa muy dulce la libertad…pero yo nací esclavo: era
esclavo desde el vientre de mi madre, y ya…
-Desde mi infancia fui escriturado a la señorita Carlota: soy esclavo suyo, y quiero vivir
y morir en su servicio.8
8
GOMES DE AVELLANEDA, Gertrudis. Sab. Madrid:. Imprenta de la Calle Barco, ed. nº 26, 1841, p. 8.
9
Gaye, Ndeye Anna. L’Afrique à Cuba. La regla de Osha: culte ou religion?. Dakar (Paris): L’Harmattan,
2009.
6
trata de un encuentro de «culturas» sino de fragmentos de Europa, de América y de
África.10
10
GRUZINSKI, Serge. El pensamiento mestizo. Capitulo 3: «el choque de la conquista». Traducción de
E. Floch González. Barcelona: Paidós, 2000, p. 87.
7
Este mismo procedimiento que comparte etnia Wolof y Santeros Yoruba en
Cuba llevó a la investigadora Ndeye Anna Gaye a afirmar que la Santería es una
religión tradicional africana que siguieron practicando los esclavos negros en América
después de pasarlo a un proceso de adaptación y de comparación de sus diosas africanas
con los santos de la religión católica,. Esta afirmación se vuelve mas aceptable cuando
se compara un ritual de la etnia de los Wolof en Senegal llamado Ndeup con un ritual de
instalación de los babalaos en los santeros en Cuba. En estos dos casos la música viene
a desempeñar el mismo papel.
La otra función de la música viene puramente relacionada con el papel primero
de liberación espiritual desde un contexto más general. Es el papel que nos ofrece
Nicolás Guillen en su poemario "Songoro Cosongo" representada por la canción del
bongo. Armando González considera a Nicolás Guillen como el verdadero precursor y
representante de la poesía afrocubana cuyos textos se inspiran directamente de las
canciones anónimas negroamericanos que cantaban los esclavos durante las noches o
cuando trabajaban en los campos. La llamada literatura afroamericana, o literatura del
negro, tuvo como antecedentes directos estos primeros versos poéticos inspirados de
dichos cantos. En esta misma línea, el critico calificó a Nicolás Guillen como uno de los
precursores de una poesía afroamericana cuya temática desmitificadora y reivindicativa
caracterizada por la reafirmación de los valores negros mientras considera a Luis Pales
Matos el que mejor representa la corriente folclórica.11En este contexto, Guillen se
acercó desde el punto de vista temático, estético y musical a los poetas de la corriente de
la negritud cuyos teorizantes eran Leopold Sedar Senghor, León Damas y Aime Cesaire.
Este movimiento tenía como propósito: «afirmar los valores del hombre negro
esgrimiendo como arma de combate la especificidad racial que irónicamente había sido
la causa de su alienación».12Ambos escritores comparten una poética , como reflejo de
su fuente de inspiración, marcada por el folclor, el ritmo, la danza y la religión con una
fuerte expresión e identificación racial. Dichos autores concretizaron en sus poemas el
papel primero de la música representado como un medio de evasión y de liberación. Es
el poder de la música de convertir las emociones en una, de poder convocar a cualquier
persona con la fuerza de su ritmo. En América, esta función primera de la música,
acompañada con la danza y la canción recobró su sentido. Representó para los negros,
11
González, Armando: Op. Cit., Pp. 52- 53
12
Idem., p. 54
8
en primer momento, una manera de recordarse de la patria perdida. Luego, se convirtió
en un medio de identificación y de comunicación entre negros. Encontrarse durante las
noches cantando y danzando bajo el ritmo del bongo era para los esclavos una manera
de olvidar el sufrimiento del trabajo por un momento y de recuperar la libertad. El
critico Luis Ferreira lo resume en estas palabras:
Sobre todo, para una parte de los afro descendientes tienen continuidad formas de larga
tradición de expresarse y de pensar a través de la música y la danza, de identificarse en
muchos casos por sobre fronteras nacionales con la circulación de músicos, orquestas y
discos. Esto es, la música y la danza, incluyendo al canto y a la narrativa oral, en tanto
formas de pensamiento liminal, de posibilidad de una epistemología diferente a la
hegemónica centrada en la retórica, la denotación y las certezas de la territorialidad de
regiones y naciones13.
9
denominar como la folklorización de las religiones constituyó el elemento característico
de las religiones practicadas por la comunidad afro descendiente en América. La
practica ritual musicalizada era una forma de confrontación y de resistencia micro-
política con registros y códigos de comunicación ocultos. La música viene a ser hoy en
día la característica típica de la religión practicada por la comunidad afro descendiente
en América Latina. Sin embargo, este estado actual del tema es el resultado de un
proceso de sincretismo de dos religiones diferentes.
Los amos anglosajones consideraron al negro una raza inferior y maldita. Creían que la
única forma de acercarlo a Dios era mediante la esclavitud. Por consiguiente, el
sincretismo africano protestante presenta otro matiz del que surgió en los países
católicos americanos. Los portugueses y los españoles dejaron que sus esclavos
mantuvieran sus costumbres y practicaran sus creencias religiosas tanto en los cabildos
como en los barracones.16
16
González, Armando: Op. Cit., p. 18.
10
Esta actitud de los amos portugueses y españoles favoreció que los esclavos
preservaran sus culturas, religiones, la música y las lenguas africanas. En cuanto, a las
religiones de raíz africana encuentran en América Latina un espacio favorable para su
promoción. Dependiendo de las realidades sociales de cada país y de los grupos étnicos
africanos que se implantaron allí, los nombres y los procedimientos rituales varían. Es
así que podemos citar entre ellas al vudú en Haití, la santería o Regla de Osha cubana,
el Candombe brasileño. Pese a la transfiguración que han sufrido, al nacionalizarse en
tierras americanas, los ritos y los dioses originales no se diferencian mucho. Estas
practicas religiosas siguen siendo el refugio para las múltiples capas desfavorecidas de
la comunidad afro descendiente en los diferentes países donde están asentadas.
En el Caso de la santería, es una religión africana practicada por la comunidad
afro descendiente en América Latina y mas precisamente en Cuba. En este país, las
condiciones en las que el régimen de la esclavitud reducía la vida de los negros
favoreció mucho la temprana consolidación del recurso a la espiritualidad como medio
de identificación por parte de estos últimos. Además, dicho recurso fue favorecido por
el numero importante de esclavos africanos que acogió el país. Pasada la época de la
esclavitud, aun se seguía manteniendo la marginalización social de los negros. En vez
de disminuir, esta situación aumentaba los sentimientos de hostilidad entre blancos y
negros y favoreció los desequilibrios sociales entre los dos grupos. Haciendo referencia
a esta época, Ismael Sarmiento Ramírez afirma que «Los reformistas extremaron sus
principios racistas, se opusieron a ultranza a la convivencia armónica de dos razas
distintas, en un plano de igualdad, y dieron, de pleno, un no rotundo a la concesión
igualitaria de derechos políticos»17. Todos estos factores y sobre todo la falta de
integración social de los negros explican que las practicas espirituales afroamericanas
se siguieran manteniendo.
Los orígenes africanos de la santería cubana vienen de la tribu Yoruba de
Nigeria. La mayor parte de los esclavos procedentes de la tribu yoruba fueron llevados a
Cuba y Brasil para trabajar en las plantaciones de azúcar durante la Trata de esclavos;
de ahí los rituales comunes entre santería y candombe brasileño. El apego a su lengua
africana explicó que pronto los Yoruba fueron llamados los "Lucumí", debido al
habitual saludo que intercambiaban en su idioma yoruba "oluku mi", es decir "mi
17
SARMIENTO RAMÍREZ, Ismael: Los negros en la Cuba colonial: un grupo forzado a la
marginalidad social que sufren desprecio, prejuicio y discriminación. Anales del Museo de América
XVII (PÁGS. 112-129), 2009, p. 119.
11
amigo". El fracaso de la evangelización de los yorubas se explicaba por las condiciones
difíciles de la esclavitud, la contradicción que suponía para los esclavos la adopción de
la religión del opresor y su fe en su antigua tradición. Dichos factores constituyeron un
bloqueo para la conversión de los esclavos de la etnia yoruba. Sin embargo, las leyes de
las Indias exigían que los esclavos fueran bautizados y evangelizados. Lo cual dio como
resultado que muchos esclavos aceptaran exteriormente las enseñanzas católicas
mientras interiormente mantenían su antigua religión tradicional africana de origen. Esta
actitud puede ser considerada como la primera forma de resistencia cultural por los
negros en América Latina. Dicha adopción de la religión tradicional fue un proceso
bastante lento y secreto favorecido por el trabajo de comparación y de combinación que
los negros hicieron entre las dos religiones que tenían a su disposición.
Además, este trabajo fue facilitada por el nivel de desarrollo socio- institucional
muy avanzado que tenían los Yoruba en la época de la esclavitud. Los esclavos de esta
etnia llevados a América en aquella época provenían de una sociedad con un nivel de
religiosidad bastante bien anclado. La ciudad sagrada de los yoruba y que constituirá el
punto de referencia de los santeros es Ifé. Su equivalencia en la religión católica sería
Roma para los santeros. Como toda religión monoteísta, los yorubas creen en un dios
único y creador del universo. Se llama Oloddumare u Olorún. Oloddumare no puede
nunca representarse pictóricamente y no tiene atributos humanos. Sin embargo, se
utiliza el nombre Olorún si se le quiere representar. Por debajo de Oloddumare y
directamente emanados de él, tenemos los Orishás considerados como los guardianes e
interpretes del destino universal. Los orishas también tienen otros atributos que vienen
explicados en el apartado siguiente:
En sus esfuerzos por esconder su religión africana y sus prácticas mágicas, los lucumís
identificaron sus deidades africanas (orishas) con los santos del catolicismo. Un santo
católico y un orisha lucumí son vistos como manifestaciones diferentes de la misma
18
Rodríguez P., Edgar A. Los Orishas y la Religión Yoruba. P. 4.
[Link]
12
entidad espiritual. Cada Orisha tiene su correspondencia en el santoral católico y a las
dos se les atribuyen las mismas funciones.
Así fue como los esclavos realizaron la transposición entre Dioses paganos de la
cultura yoruba y santos católicos. De esta manera, al verles rezar los amos pensaban que
lograron el proceso de evangelización y que los esclavos adoraban los santos católicos
mientras en realidad estos seguían manteniendo su fe en la religión tradicional de sus
ancestros. De este modo: «Así, Oloddumare llegó a ser Dios Creador, Olorún fue
Jesucristo, y los Orishas eran representados por santos o imágenes de la Virgen con las
13
que guardaban cierta similitud»19. Cabe destacar también que existen en Cuba otros
cultos religiosos practicados por descendientes de otros grupos de esclavos de otras
regiones de África. Uno de estos grupos procedió de la cuenca del Congo y profesan el
culto sincrético conocido por Regla Mayombe o Regla de Palo. Como en el caso de los
yorubas, estos grupos también identifican sus deidades con los santos católicos. Los
carabalíes son otro grupo procedentes de la región del Calabar, en el sureste de Nigeria.
Ellos practican el culto a los antepasados, tanto como los lucumies. Están también
relacionados con la sociedad secreta abakua. También llamado los ñáñigos, los abakuas
tienen un carácter secreto o masónico y cuentan con miembros exclusivamente
masculinos. En ellos la danza tiene un carácter culto mientras que en los santeros, tiene
valor religioso. Armando González afirma que Alejo Carpentier es uno de los primero
poetas afrocubanos en intentar interpretar el mundo mágico de los ritos de los ñáñigos al
narrar de forma documental la cuarta y ultima fase de esta ceremonia de iniciación que
tiene lugar en el cuarto famba.20
El sincretismo religioso constituye pues una de las manifestaciones del mestizaje
cultural en América Latina. Dicho mestizaje, a la vez cultural y sanguíneo, representó la
primera consecuencia en el hacer de América durante el cual europeos, indios y negros
convivieron en el mismo espacio. Aunque muchos críticos tienden a centrarse mas en el
mestizaje sanguíneo cuando hablan de las mezclas raciales, son también de gran
importancia los intercambios culturales que se realizaron en América Latina a través de
las lenguas, la gastronomía, la religión y sobre todo las practicas culturales. Además de
su importancia, el mestizaje cultural no se limitó solamente a unos grupos sociales o
étnicos determinados. Por eso, Arturo Uslar Pietri afirma que «sería cerrar los ojos a lo
más fecundo y característico de la realidad histórica y cultural, hablar del mestizaje
americano como de un fenómeno racial limitado a ciertos países, clases sociales o
épocas».21
El mestizaje cultural estuvo lejos de limitarse entre indios y blancos o blancos y
negros tampoco entre negros e indios. Los intercambios culturales de estas tres
civilizaciones se hicieron siguieron la lógica de la reciprocidad y las actuales
manifestaciones culturales como la santería es una prueba de este sincretismo. Lo cual
19
González, Armando: Op. Cit., p. 5.
20
Idem., p. 41.
21
USLAR PIETRI, Arturo: La Invención de América Mestiza. Compilación y presentación de Gustavo
Luis Carrera. México: Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 66.
14
entra en la lógica natural de la evolución de la humanidad hecha por encuentros e
intercambios. En la historia humana no ha habido, o escaso sería, civilizaciones que
pudieron vivir aislados o encerrados en sus tierras de origen sin contactos con otras.
América Latica se transformó en el parangón de dicha realidad al reunir durante una
época determinada casi todo lo que la humanidad podía contar de razas y culturas
diversas. De allí, nació el carácter particular de su mestizaje que hombres como José
Vasconcelos no faltaron de idealizar como el continente que verá nacer la «raza
cósmica»22, es decir la síntesis de todas las razas heredando lo mejor de cada una. Para
Arturo Uslar Pietri, él no faltó de reconocer la ventaja que puede suponer la harmonía
de un mestizaje cultural y sanguíneo y su aceptación por el pueblo latinoamericano. En
lugar de ser un fenómeno vergonzoso y negativo, se debe mirar con profundo orgullo
con la idea de que América Latina debe su originalidad a dicho mestizaje que es reflejo
de su pasado y su presente.
…el peso de la influencia africana en la misma población que se tiene por blanca es
incalculable, aunque a simple vista no pueda apreciarse. No se comprenderá a nuestro
pueblo sin conocer al negro. Esta influencia es hoy mas evidente que en los días de la
22
VASCONCELOS, José: Origen y objeto del continente. Latinos y sajones.
Probable misión de ambas razas. La quinta raza o raza cósmica. En:
[Link]
23
USLAR PIETRI, Arturo: Op. Cit.: p. 72
15
colonia. No nos adentramos mucho en la vida cubana sin dejar de encontrarnos con esta
presencia africana, que no se manifiesta exclusivamente en la coloración de la piel.24
CONCLUSIÓN
Una vez en América, los africanos traídos como esclavos seguían practicando
sus religiones tradicionales africanas. Su fe seguía siendo alimentada por la nostalgia,
las leyendas, los mitos y la esperanza de volver a sus patrias perdidas. Dichos
sentimientos se materializaban en las ceremonias y las danzas nocturnas. Lo cual les
permitía también afirmar su identidad y recobrar la dignidad perdida bajo la
dominación. La búsqueda de la identidad y de la libertad con el folklor se vuelve mas
intensa cuando los esclavos se vieron obligados a practicar la religión católica. Para
negar la religión católica impuesta por el sistema que ellos consideraban estar al origen
de su esclavitud, los negros seguían practicando la religión africana a ocultas. Dicho
proceso de ocultismo fue facilitado por el poder del folklor que solapaba el valor
sagrado de las ceremonias y las danzas que practicaban. Fue también facilitado por el
extraordinario proceso de sincretismo que los negros hicieron entre dioses yorubas y
santos católicos. Las diferentes manifestaciones del sincretismo religioso en Cuba en la
sociedad cubana hoy en día llevó a Fernando Ortiz a sostener que no hay un credo
general, ni popular ni oficial para definir la religión del pueblo cubano. Según el
etnólogo, «las practicas religiosas de África son tan seguidas como las cristianas, a
veces al mismo tiempo, y fuera de ellas, el espiritismo y la teosofía están muy
extendidos, así como todo género de supersticiones»26.
24
Cabrera, Lydia: El monte: Igbo-finda. Miami: Ediciones Universal, 1971, p. 9. Cita sacada del libro de
González Armando: Acercamiento a la literatura Afrocubana, p. 32.
25
Castellanos, Jorge & Isabel: Cultura Afrocubana, Tomo 1. Miami: Universal, 1988, p. 12.
26
Ortiz Fernando: "La religión en la poesía mulata", Estudios Afrocubanos, I, Nº 1, La Habana, 1963, p.
25. Cita sacada del libro de González Armando: Acercamiento a la literatura Afrocubana, p. 32.
16
La dimensión internacional que tienen hoy en día las diversas religiones
afroamericanas productos de sincretismo es una prueba de la propagación que tuvo estas
religiones en toda América. Es una prueba de mas que en un momento determinado de
la historia de la presencia de los negros en América, éstos buscaron formas propias de
liberación y de identificación frente al poder dominante. Además de la forma violenta
como fue el caso con los cimarrones, hubo otras formas de rebeldía con la religión y el
folklor. De las dos, parece que la forma espiritual fue la más eficaz y duradera. Gracias
a ella, existen en muchos países latinoamericanos practicas culturales de orígenes
africanas que representan pruebas de las formas de supervivencias que utilizaron los
negros en una época determinada de su historia. Dicha forma de supervivencia no se
explicaba sino por el apego que sentían los esclavos por sus culturas ancestrales
africanas. Sin embargo, la imagen que está teniendo hoy en día las religiones sincréticas
en los diferentes países latinoamericanos donde están practicadas está distanciándose
cada vez mas de su primer papel puramente sagrado. Ahora parece que estamos
asistiendo a una comercialización de dichas manifestaciones religiosas a través del
folklor. Las grandes ciudades donde se asientan mas los afro descendientes como La
Habana atraen cada año mas turistas a causa de las ceremonias de música y danza que
organiza dicha comunidad. Pensamos que esta tendencia merece un estudio mas
detenido viendo la supervivencia de la dimensión sagrada de la santería frente a la
dominación del folklor.
17
BIBLIOGRAFÍA
-CÁRDENAS, Teresa: Perro Viejo. La Habana: Fondo Editorial Casa de Las América,
2005.
-CASTELLANOS, Jorge & Isabel: Cultura Afrocubana, Tomo 1. Miami: Universal,
1988.
-FERREIRA MAKL, Luis. Música, artes performáticas y el campo de las relaciones
raciales. Área de estudios de la presencia africana en América latina.
-GALEANO, Eduardo: Las venas abiertas de América Latina. Madrid: Siglo XXI de
España Editores, 2010. Sacada del libro del mismo autor: «El drama de la Guayana
británica».
-GAYE, Ndeye Anna. L’Afrique à Cuba. La regla de Osha: culte ou religion?. Dakar
(Paris): L’Harmattan, 2009.
-ORTIZ, Fernando. Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar. Caracas: Biblioteca
Ayacucho, 1987.
18
-SΑCO, José Antonio: Historia De la Esclavitud. Madrid: Chantada, 1974.
19