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Poema Nanas de La Cebolla

El poema describe la difícil situación de Miguel Hernández en la cárcel, lejos de su esposa e hijo. Su esposa le envía unas nanas para consolar a su hijo, ya que Hernández solo puede alimentarlo con cebolla en lugar de leche materna. Las nanas celebran la risa del niño, que trae alegría a pesar de su situación precaria.

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Poema Nanas de La Cebolla

El poema describe la difícil situación de Miguel Hernández en la cárcel, lejos de su esposa e hijo. Su esposa le envía unas nanas para consolar a su hijo, ya que Hernández solo puede alimentarlo con cebolla en lugar de leche materna. Las nanas celebran la risa del niño, que trae alegría a pesar de su situación precaria.

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POEMA NANAS DE LA CEBOLLA resuelta en luna,

se derrama hilo a hilo


«Esta semana, como las anteriores, llega sobre la cuna.
martes y no ha llegado tu carta. También Ríete, niño,
empiezo a escribir ésta para que me dé que te tragas la luna
tiempo a echarla después, cuando el correo cuando es preciso.
me traiga la tuya, que no creo que falte hoy.
Estos días me los he pasado cavilando sobre Alondra de mi casa,
tu situación, cada día más difícil. El olor de ríete mucho.
la cebolla que comes me llega hasta aquí, y Es tu risa en los ojos
mi niño se sentirá indignado de mamar y la luz del mundo.
sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para Ríete tanto
que lo consueles, te mando esas coplillas que en el alma, al oírte,
que le he hecho, ya que aquí no hay para mí bata el espacio.
otro quehacer que escribiros a vosotros y
desesperarme». Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Carta de Miguel Hernández desde la cárcel Soledades me quita,
de Torrijos a su esposa Josefina Manresa cárcel me arranca.
(Madrid, 12 de septiembre 1939) Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Nanas de la cebolla. Es tu risa la espada


La cebolla es escarcha más victoriosa.
cerrada y pobre: Vencedor de las flores
escarcha de tus días y las alondras.
y de mis noches. Rival del sol,
Hambre y cebolla: porvenir de mis huesos
hielo negro y escarcha y de mi amor.
grande y redonda.
La carne aleteante,
En la cuna del hambre súbito el párpado,
mi niño estaba. y el niño como nunca
Con sangre de cebolla coloreado.
se amamantaba. ¡Cuánto jilguero
Pero tu sangre se remonta, aletea,
escarchaba de azúcar, desde tu cuerpo!
cebolla y hambre.
Desperté de ser niño.
Una mujer morena, Nunca despiertes.
Triste llevo la boca. De «Cancionero y romancero de ausencias»
Ríete siempre. (1938-1941).
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,


tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes


con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos


serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble


luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

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