República Bolivariana de Venezuela
Universidad católica santa rosa
Escuela de Derecho
Catedra:
Profesora
Bachiller
Cédula
La Jurisprudencia de la Sala de Casación Penal
En el CP vigente no hay una regulación expresa de la figura del dolo eventual.
Esta falta de regulación ha dado motivo a una polémica jurisprudencial, en virtud
de diversas sentencias emanadas de la Sala de Casación Penal del Tribunal
Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, las cuales han
abordado el tema del dolo eventual, algunas que niegan o refutan su razón de ser
y su aplicabilidad en el derecho penal venezolano, otras que lo admiten haciendo
de allí la necesidad de su estudio.
La pregunta de fondo que subyace a esta polémica jurisprudencial, es la de si es
posible castigar una conducta a título de dolo eventual, partiendo de que el CP, no
contiene una definición de dolo, ni una enunciación de las clases de dolo, por lo
cual no hay referencia legal alguna a la mencionada figura, de allí, que por
ejemplo es posible castigar penalmente, según el artículo 405 del CP, el
delito de homicidio en aquellos casos en que el autor haya realizado el
hecho con dolo eventual, es decir, que no tuviere directamente la intención de
realizar el acto criminal.
Con las sentencias 1703 y 554, del 21 de diciembre de 2000 y 29 de octubre de
2009, dictadas por la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, el
dolo eventual ha venido siendo objeto de discusión en el ámbito judicial, sobre
manera en orden a los accidentes de tránsito.
Así, con respecto a estas decisiones las cuales versaron sobre el juzgamiento de
unas muertes ocasionadas en el tránsito terrestre, se afirma la violación del
principio de legalidad en tanto que en una de ellas se creó una sanción específica
para condenar por dolo eventual, mientras que en la otra se invocó dicho principio
para rechazar su aplicación. Esto es, para afirmar que ante la ausencia de
previsión expresa del dolo eventual resultaba contrario al principio de legalidad
aplicarlo.
Por consiguiente, estas decisiones aproximan a la situación del dolo eventual en
la Sala de Casación Penal, toda vez que se debaten posiciones opuestas, una que
afirma la legalidad de tal modalidad de dolo en el marco del artículo 61 del CP y
otra que la rechaza, al considerar que dicha norma excluye la posibilidad de
aplicarla al referir el dolo con la palabra intención.
A esto, se suma la postura en el artículo 405 del CP, que sólo se refiere al
homicidio intencional, esto es, al cometido con dolo directo, el cual sólo tendría
lugar cuando el agente quiere el resultado muerte y dirige su voluntad a tal fin. Así
las cosas, lo que se denomina como una valoración restringida del artículo 61,
también alcanza a los tipos penales de homicidio intencional artículos 405 al 408
del CP y de lesiones intencionales y artículos 413 al 419 del CP, dado que en
estos el legislador se vale de las expresiones, tales como intencionalmente, con
actos dirigidos a ocasionar una lesión, sin intención de matar, pero sí de causarle
daño, así como en los tipos de homicidio y lesiones preterintencionales cuando
el resultado va más allá del fin que se propuso el culpable.
En este sentido, se afirma que el dolo eventual en contra del criterio mayoritario
que rige en la doctrina venezolana, no está previsto en el CP, de tal manera que
se invoca la imposibilidad de su aplicación so pena de violentar el principio de
legalidad.
La sentencia comentada, a pesar de conducir a distintas consecuencias en tanto
que en una se condena a título de dolo eventual, mientras que en la otra se
rechaza su aplicación, coinciden en el criterio a tenor del cual el dolo eventual no
está definido ni previsto en el CP. Ello, se sustenta en las siguientes premisas:
(a) La ausencia de una definición de dolo eventual en el artículo 61 del CP,
(b) La inexistencia de tipos dolosos eventuales,
(c) La injusticia de sancionar con la pena del homicidio intencional simple a quien
actúa con dolo eventual en el ámbito del tránsito y
(d) Una interpretación restringida del artículo 61, según la cual se afirma que solo
hay dolo si el agente actúa con intención.
Por otra parte, en sentencia 1703 del 21 de diciembre de 2000, se condenó a título
de dolo eventual creando una norma sui generis, auxiliándose a las penas
conminadas en los tipos de homicidio intencional simple en su límite inferior y
homicidio culposo en su límite superior, afirmando, que: “El CP no contenía una
definición de dolo ni se refería al dolo eventual” (p.8). En este sentido, se
argumentó el dolo eventual conforme al vocablo intención, señalándose que el
comportamiento del justiciable versaba sobre una forma indirecta de intención,
indicándose además la existencia de una laguna en cuanto a la pena aplicable a
casos en los que se actuaba con un dolo de menor entidad.
Aquí, se indicó que era injusto sancionar a título de dolo eventual con la pena
conminada en el tipo penal de homicidio intencional simple aun aplicando las
atenuantes de los ordinales 2° y 4° del artículo 74 del CP, pues se estaba ante
una
mixtura entre dolo y culpa, lo que motivó la condena tomando en cuenta el límite
inferior del tipo de homicidio intencional simple y el límite superior del tipo de
homicidio culposo.
En este orden de ideas, la valoración realizada por la Sala de Casación
Penal, con relación al vocablo intención, se explica por la necesidad de
imponer una pena menor, que la prevista para el tipo penal del homicidio
intencional simple, muy a pesar de lo contradictorio en la sentencia, que
menciona la aplicación de dicho tipo penal, de esta forma, al considerar el
dolo eventual como una intención indirecta e imperfecta, en lugar de tomar el
límite inferior del homicidio intencional simple y el límite superior del homicidio
culposo, se debió condenar con la pena del artículo 405 del CP.
Por otra parte, en sentencia 1463 del 09 de noviembre de 2000, el dolo
eventual, aunque no fue aplicado, se consideró para distinguirlo del dolo directo en
un caso en el que un sujeto accionó un arma de fuego haciendo blanco en la
puerta de una vivienda a sabiendas que detrás de la misma había personas,
causándole la muerte a una de ellas, siendo que en esta decisión también se
argumentó que el dolo eventual versaba sobre una mixtura de dolo y culpa. Por
tanto, lo expresado en la sentencia 1703, acerca de la existencia de una laguna
legislativa pareciera estar referido, más que a la ausencia del dolo eventual, al
hecho de considerarlo como una mixtura de dolo y culpa y, por tanto, de no contar
con una pena intermedia o con una norma en el CP para aplicarla en casos de
dolo eventual relacionados con los accidentes de tránsito. Por otra parte, en
decisión del 23 de marzo de 1987, dictada por el extinto Juzgado Tercero de
Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del
Estado Aragua, de la que se ha tenido conocimiento en el seno de la doctrina
venezolana y en la que se condenó a un ciudadano por homicidio intencional a
título de dolo eventual, se aplicó la pena correspondiente al límite inferior de doce
años. En esta decisión, ante un particular argumento de la defensa que
alegaba un delito culposo y en el peor de los casos dolo eventual, la sala ratificó
el criterio de la corte de apelaciones en respuesta al planteamiento defensivo, al
expresar que si se hablaba de dolo eventual era porque se estaba ante un
comportamiento doloso.
A estas sentencias puede sumarse la número 289 del 30 de julio de 2003,
dictada con ponencia de la Magistrada Mármol de León y el voto de los
Magistrados Angulo Fontiveros y Pérez Perdomo. En, ella se trató del
comportamiento de una persona que al conducir una moto de agua a exceso de
velocidad perdió el control, llegando a la orilla del balneario y ocasionando la
muerte de una persona.
Con relación a este hecho se anuló la decisión de la corte de apelaciones en la
que se había acordado la suspensión condicional del proceso teniendo en cuenta
la acusación por homicidio culposo presentada por el ministerio público,
rechazando la acusación particular de la víctima por homicidio a título de dolo
eventual. En este sentido destaca el argumento de la Sala de Casación Penal
para casar la decisión de la corte de apelaciones, a tenor del cual se dijo que el
otorgamiento de la suspensión condicional del proceso considerando la acusación
fiscal violentaba el derecho de las víctimas quienes habían acusado por homicidio
intencional en la modalidad de comisión por dolo eventual.
En cuanto a la decisión 656, Sala de Casación Penal Tribunal Supremo de
Justicia, con ponencia del Magistrado Alejandro Angulo Fontiveros, se admite la
existencia del dolo eventual, aunque no se acoge en el fallo, por estimar que se
estaba en presencia de dolo directo. Es importante destacar, que además de
referirse al dolo eventual como una posibilidad de encaminarse a la conducta
delictiva, lo identifican como una mixtura entre dolo y culpa, expresiones que son
rechazadas en la sentencia vinculante del 2011 emanada de la Sala Constitucional
del Tribunal Supremo de Justicia, por considerar que no existe un término medio,
o se está ante la presencia del dolo o ante la presencia de un delito culposo.
En relación con la sentencia N° 1160 Sala de Casación Penal, Tribunal
Supremo de Justicia, con ponencia del Magistrado Jorge Rosell, se indicó que el
autor del hecho punible, procedió con una voluntad criminalmente equivalente, y
por ende igualmente reprochable, a aquellas que identifica el proceder de
quien se dirige directamente hacia el resultado criminal, concluyendo que no
quedó demostrado que el autor del hecho haya querido y hacia tal fin se
haya dirigido su voluntad, de quitarle la vida específicamente a la occisa se
determina que, al utilizar el arma que utilizó, al disparar el número de balas que
disparó, aceptó el resultado de la muerte de alguna de las personas que dentro
del vehículo se encontraban, y por lo tanto, dicha conducta, configurada por el
dolo eventual, es dolosa, y por tanto el delito es intencional.
Igualmente, en sentencia Nº 159, dictada en fecha 14-05-2004, por la mencionada
sala del Tribunal Supremo de Justicia, con Ponencia del Magistrado Julio
Elías Mayaudón es ratificado el criterio conceptual de dolo eventual y culpa
consciente, en los siguientes términos:
En este tipo de culpa, la consciente, el agente prevé el resultado antijurídico no
como probable sino como posible, pero se acoge a su buena suerte, a su pericia o
destreza para pensar que tal resultado antijurídico no se va a producir.
A título de dolo eventual se da cuando el agente se representa el resultado, no
como un dolo directo en forma segura y cierta, sino como posible y probable.
Así se refiere, que el dolo eventual es la previsión de un evento como
consecuencia meramente posible de la acción, lo cual implica necesariamente la
voluntariedad del evento mismo, pero ello no excluye que la actitud de la voluntad
frente al resultado previsto, de indiferencia o de ratificación del mismo, sean
equivalentes a la voluntad del resultado.
Asevera la sala para concluir, que los acusados se representaron como posible y
probable, la explosión que produjo las víctimas en esta causa y más aún, no
pensaron en poderlo evitar con su buena suerte o pericia y adoptaron una
conducta indiferente ante este hecho probable, importándole únicamente la
ejecución del contrato que estaba encomendado, y aun no deseando este
resultado antijurídico el cual previeron como probable, continuaron ejecutándola,
no obstante las advertencias que fueron hechas y que constan en autos, tal
como lo establecieron las distintas instancias que conocieron de este juicio.
Con relación con la sentencia 1520, Sala Uno, Corte de Apelaciones, Área
Metropolitana de Caracas, con ponencia de la doctora Evelinda Arráiz Hernández,
en este caso, en él cual perdió la vida el ciudadano Rafael Vidal, la Sala de la
Corte de Apelaciones, luego de traer a colación diversas sentencias y
criterios doctrinarios, dictaminó que debía cambiar la calificación jurídica de
homicidio culposo a homicidio intencional a título de dolo eventual tipificado
en el artículo 405 del CP, ante los elementos de convicción presentados
que denotaban la conducta indiferente del autor del hecho, que creó el
riesgo y que asumió los posibles y probables resultados, que efectivamente
se consumaron.
Por otro lado, en sentencia número 554, Sala de Casación Penal, Tribunal
Supremo de Justicia, con ponencia del Magistrado Héctor Coronado Flores. Esta
decisión evidencia que la figura del dolo eventual no aparece contemplada en el
ordenamiento jurídico penal, y que el juzgador del caso, aplicó la analogía para
establecer la pena correspondiente al delito de homicidio intencional simple,
afirmando que ello evidencia una violación al principio de legalidad.
Esta sentencia no tomó en consideración los criterios explanados por la misma
Sala desde el año 2000, de manera reiterada y pacífica, que aceptaban la
comisión de delitos intencionales por dolo eventual.
La Jurisprudencia sobre el Dolo Eventual de la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia en Tiempos Presentes
No existe en el ordenamiento jurídico venezolano una norma que castigue
de modo expreso y específico por dolo eventual. Ahora bien, la jurisprudencia
patria, ha señalado que el dolo eventual no es un tipo de dolo, distinto al dolo
directo, conforme a las concepciones modernas, por lo que, de darse las
circunstancias que lo caracterizan, el castigo debe ser a título doloso.
En Venezuela se han dictado diversas decisiones por parte del TSJ, admitiendo
la existencia de la figura del dolo eventual como una forma del dolo, por ello en
Sala Constitucional, se pronuncia sobre el dolo eventual, luego del recurso de
revisión interpuesto por los representantes del Ministerio Público. En este sentido,
se señala la petición fiscal, en cuanto al dolo eventual, determinadas en la
sentencia de la Sala Constitucional del TSJ del año 2011:
1. Indican que el dolo eventual es el resultado de una de las modalidades del
dolo, que ha venido siendo conocido a través de los años en la doctrina y la
jurisprudencia tanto nacional como internacional.
2. Señalan, que, si bien resulta difícil la prueba en juicio de la presencia del dolo
eventual, ello no constituye el desconocimiento de esta figura dentro del
ordenamiento jurídico penal venezolano.
3. Consideran que, por estar el dolo eventual consagrado en nuestra norma
sustantiva penal, tal y como ha sido reafirmado por la doctrina y la jurisprudencia,
se ha cumplido con el principio de legalidad consagrado en el artículo 49numeal 6
de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en conexión con el
artículo 1 del Código Penal venezolano
Pues bien, en respuesta a ello la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, en el año 2011, dejo claramente establecido, los siguientes aspectos en
lo que respecta al dolo eventual y los cuales se resumen en que:
1. La Sala de Casación Penal había reconocido de forma inequívoca, pacífica y
reiterada la existencia o cabida del dolo eventual en el orden jurídico
venezolano, asimismo, la generalidad de la doctrina penal en Venezuela
también, ha reconocido que el dolo eventual es una de las formas que
asume el dolo, elemento subjetivo fundamenta de la responsabilidad penal en
lo que respecta a los tipos dolosos.
2. Es lugar común en la doctrina penal estimar que el dolo eventual es una clase,
tipo o distinción del dolo; y que, por tanto, en definitiva, es dolo, lo que describe un
proceso intelectual sustentado en el reconocimiento o deber de reconocimiento de
las consecuencias de las acciones u omisiones, al menos hasta que el legislador
no establezca ninguna regulación en particular, los comportamientos dolosos
penalmente responsables y punibles implicarán la pena respectiva
asociada a ese comportamiento doloso en el marco de la norma penal completa.
3. El dolo eventual es dolo, y por tanto, es un contrasentido evidente y contrario a
los principios de primacía de la realidad y de racionalidad señalar que, el
dolo eventual es una mixtura de dolo y culpa o un dolo informado de
culpa, siendo que el dolo eventual es dolo, el mismo implica conocer y
querer realizar la conducta típica objetiva o, desde otra perspectiva, conocer y
aceptar, que se está realizando la acción, siéndole indiferente su producción.
4. La Sala empleó en la decisión las denominaciones de dolo de primer grado
para hacer referencia al denominado dolo directo, dolo de segundo grado para
designar el dolo indirecto, o de consecuencias necesarias, y dolo de tercer grado
para tipificar el dolo eventual, dolo condicionado o de consecuencias eventuales
que con el dolo de primer grado o directo; y, en el dolo de tercer grado o
dolo eventual, el agente tampoco busca realizar directamente la conducta típica,
sabe que posiblemente, y no seguramente, la desplegará, el mismo advierte que
la ejecución del delito sólo es posible, en otras palabras, que sólo se entiende
que se representó la materialización del resultado.