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GEORGES VIERS

Director del Instituto


de Geografía de Toulouse

Versión y adaptación en lengua castellana de


LLUÍS CASASSAS i SIMÓ

Geomorfología

oikos-tau, s. a. - ediciones
APARTADO 5347 - BARCELONA
VILASSAR DE MAR - BARCELONA - ESPAÑA
Primera edición en lengua castellana
Segunda edición en lengua castellana

Título original de la obra:


“ÉLÉMENTS DE GÉOMORPHOLOGIE*
índice
publicado por Fernand Nathan, París

Copyright © 19-3 by Fernand Nathan, París


Prólogo....................................................................................................................... 13

Introducción.................................................. ............................................................ 15

Primera Parte. LOS SUPUESTOS ESTRUCTURALES . . 21

1. La estructura general del globo................................. 23


1. Supuestos extraídos de la astronomía y de la
geología.............................................. ............................ 23
2. Los supuestos de la sismología y la diversidad de
los medios profundos................................................... 24
3. La gravimetría y la estructura de la corteza terrestre. 26
4. El equilibrio isostdtico y sus consecuencias ... 28
ISBN 84-281-0250-3 2. Tectogénesis y orogénesis........................................... 31
Depósito Legal: B-4O.718--
I. La génesis de las estructuras o tectogénesis ... 31

1. Las hipótesis antiguas................................ 31


2. Las hipótesis recientes: las traslaciones horizontales. 32
3. Las hipótesis recientes: las corrientes de convección
y la tectónica de gravedad......................................... 34

II. La génesis de los relieves u orogénesis................... 37


1. Las relaciones de la tectogénesis y de la orogénesis
en la tectónica de plegamiento................................ yj
2. Las relaciones de la orogénesis y de la tectogénesis
en la tectónica de fractura ......... . 39
© oikos-tau, s. a. - ediciones 3. Génesis de los relieves volcánicos ....... 42

Derechos reservados para todos los países de habla castellana III. Diversidad y clasificación de las estructuras . . 44

Printéd in Spain - Impreso en España 1. Los tipos de estructuras .............................................. 44


2. Los conjuntos estructurales ....................... .... 46
Industrias Gráficas García
3. Reparto de los dominios estructurales.................. 48
Montserrat, 1244 - Vilassar de Mar (Barcelona)
3. Las rocas y su génesis II. Los resultados de la erosión lineal ■ . . 93

1. Las formas elementales de erosión 94


I. Clasificación, significado y evolución de las rocas.
2. Los lechos fluviales y su trazado ...... 94
1. La clasificación de las rocas 3. El perfil longitudinal de los cursos fluviales ... 9X
2. El significado de las rocas sedimentarias . . . . 4. Las formas de acumulación 100
3. La evolución de los sedimentos y de las rocas. .
III. Las terrazas fluviales ..................................... 101
II. La génesis de las rocas en los grandes dominios í. Los tipos de terrazas ....................... 101
estructurales 2. La génesis de las terrazas . ................................ 103
3. Escalonado y dotación de las terrazas 105
1. Las rocas de las cuencas sedimentarias
2. Las rocas de las cordilleras de plegamiento reciente.
3. Las rocas de los macizos antiguos y de los escudos.
6. La erosión areolar: glacis, pedimentos, penillanuras. 107

4. Las rocas volcánicas o vulcanitas ...... I. Los glacis de erosión ................................ 107

1. Los caracteres de los glacis ......... 107


Segunda Parte. LOS FENÓMENOS DE EROSIÓN. . . . 2. La génesis de los glacis lio

4. La erosión: generalidades II. Pedimentos e inselbergs 113

1. Las formas de erosión ................... 114


I. Los fenómenos de erosión
2. La génesis de los pedimentos 114
1. Los tres actos de la erosión
2. Agentes, procesos y sistemas de erosión III. Penillanuras y superficies de erosión. 115

1. Las formas de las penillanuras 116


II. Sistemas de erosión y crisis climáticas
2. Los depósitos superficiales de las penillanuras . . 117
í. Biostasia y rexistasia 3. La dotación de las penillanuras 118
2. Las variaciones climáticas y sus efectos 4. Génesis y evolución de las penillanuras .... 119
3. La noción de crisis climática y motfogénica . . .
7. La erosión de las vertientes 121
III. Las formas de erosión ............................
I. Los tipos de vertientes 121
1. Las formas elementales ?
2. Las combinaciones de formas 1. Las vertientes cubiertas en biostasia 121
2. Las vertientes rocosas denudadas ...... 123
5. La erosión debida al agua corriente: la erosión lineal. 3. Las vertientes deleznables en rexistasia .... 124

I. Modalidades de la erosión lineal II. La evolución de las vertientes 125

1. Los procesos de erosión 1. Los procesos de fragmentación 125


2. Los transportes y sus procesos ....... 2. Los procesos de transporte y de erosión .... 127
3. Competencia, aluvionamiento y acumulación. . . 3. Los procesos de fijación . 129
III. Las herencias y las hipótesis abstractas................... 130 Tercera Parte. LA GEOMORFOLOGÍA ESTRUCTURAL. 1Ó3
1. Los depósitos de vertientes y su significado ... 130 A. EL MODELADO Y LAS ROCAS.......................................... 165
2. Las hipótesis abstractas.............................................. *3*
3. Las encajaduras de modelados en las vertientes . 133 10. Los modelados en las rocas sedimentarias (a excep­
ción de las calizas compactas)................................................... 167
8. La erosión glaciar y la erosión eólica...................... *37
I. Los modelados en las rocas sedimentarias delezna­
A. El modelado y la erosión glaciares............................ 137 bles ............................................................ ....................... 167
1. Las arcillas, las pelitas y las margas................... 167
I. El modelado debido a los inlandsis....................... 137
2. Las arenas............................................. 168
1. El modelado de los zócalos helados....................... 138 3. Las molasas.................................................................... 169
2. El modelado de las orlas marginales y de las cordi­ 4. Las morrenas.................................................. 169
lleras costeras................................................................. 138
II. Los modelados en las rocas sedimentarias exfo-
3. El modelado de las márgenes de fusión en terreno
liables................................................................................... 170
llano.................................... 141
4. Las consecuencias de la isostasia............................ 142 1. Las rocas muy estratificadas: calizas de placas,
flysch, esquistos .............. 170
II. El modelado debido a los glaciares de montaña. 142 2. La creta ................. 170
1. Las formas de erosión............................................... 143 III. Los modelados en las rocas sedimentarias com­
2. Las formas de acumulación.......................................... 143
pactas . .............................................................................. 171
III. La eficacia de la erosión glaciar................................ 146 1. Las rocas silíceas compactas..................................... 171
2. Las calizas dolomíticas y las dolomías................... 172
1. Las teorías antagonistas ........... 146
3. Las pudingas calizas ................................................... 173
2. El trabajo de los glaciares......................................... 147

B. La erosión y el modelado eólicos............................ 148


11. Los modelados en las calizas compactas o mode­
lados cársicos................................................................. 175
1. Procesos y formas de erosión..................................... 148
2. Las formas de tránsito y de acumulación .... 149 I. Las formas elementales................................................... 175
í. Las grandes vertientes................................................... 17$
9. El ciclo de erosión: teoría y críticas...................... 153 2. El esculpido de detalle .............................................. 176
3. Las depresiones cerradas.............................................. 177
I. La teoría de ciclo de erosión..................................... 153
1. El ciclo de erosión normal.......................................... 153 U. La circulación del agua.................................................. 180
2. Las perturbaciones del ciclo de erosión................... 156 1. La red subaérea............................... ....... 182
2. La red subterránea ........... . . 182
II. Los hechos y la teoría del ciclo de erosión. . . 157
m. Los tipos de carso....................................................... 183
1. La erosión fluvial y sus corolarios ...... 157
2. La función de los movimientos orogénicos. ... 158 1. Los carsos prealpinos ............ 184
3. Modelados policíclicos y modelados poligénicos . 159 2. Los carsos altoalpinos. . .................................... . 184
3. Los carsos mediterráneos.............................................. 184
Conclusión de la Segunda Parte. La erosión . ...................... 161 4. Los carsos tropicales........................... ...... 185
IV. Los procesos de elaboración....................... . . . 185 14. Los relieves estructurales de los macizos antiguos
1. Las condiciones fisicoquímicas inherentes a la y de las cuencas sedimentarias............................. , 221
caliza................... .. . .................................... 185 I. Los relieves de los macizos antiguos y de los
2. Los factores climáticos................................................... 186
escudos................................................................................... 221

12. Los modelados en las rocas plutónicas y cristalo- 1. Los relieves de plegamiento..................................... 222
fílicas........................................... ..................... ... 189 2. Los relieves en los macizos cristalinos ..... 223

I. Los modelados en los granitos................................ 189 II. Los relieves de las cuencas sedimentarias .... 225

1. Los tipos de relieve graníticos................................ 189 1. Los relieves de estructura horizontal........................ 226
2. Los rasgos comunes de los modelados graníticos . 193 2. Los relieves de estructuras monoclinales u oduladas. 226
5. Los procesos de erosión de los granitos................... 194
4- Herencias y secuelas en las regiones graníticas. . 195 III. Los relieves de fallas y de fracturas....................... 232
1. La terminología estructural.......................................... 232
II. Los modelados en las demás rocas plutónicas y
2. Los relieves debidos a la tectónica de fractura . . 233
metamórficas..................................................................... 197
1. El ataque de las rocas cristalinas y cristalofílicas. 197 IV. Los relieves de contacto entre cuencas sedimen­
2. Algunos modelados típicos.......................................... 199 tarias y macizos antiguos.............................................. 235
j. Los contactos sin fallas.............................................. 235
B. EL RELIEVE Y LA ESTRUCTURA . ................................. 203 2. Los contactos con fallas....................... ...................... 237

13. Los relieves estructurales y los piedemontes de las 15. Los relieves volcánicos.............................................. 239
cordilleras jóvenes de plegamientos......................... 205
I. Los fenómenos volcánicos.......................................... 239
I. Algunos tipos de relieves estructurales ..... 205
1. Las coladas..................................................................... 239
1. Relieves en los sedimentos diferenciados y plegados 206 2. Las proyecciones ....................................... 240
2. Relieves en los sedimentos plegados poco diferen­ 3. Las explosiones............................................................ 241
ciados o metamórficos................................................... 209 4. Los hundimientos............................................................ 242
5. Relieves en las rocas plutónicas o volcánicas incor­ 5. Las combinaciones de fenómenos............................. 243
poradas a las cordilleras jóvenes................................ 211
4. Relieves debidos a la tectónica de fractura . . . 212 IL Los tipos de relieves volcánicos y su evolución. 244

1. Las formas mayores. . . ...................................... 245


II. Las condiciones de elaboración de un relieve es­
2. Las formas de detalle. . . .. . . . . . •. • 247
tructural en las cordilleras jóvenes............................ 213
1. La función de los factores geológicos....................... 214 16. Las formas de los litorales........................................ 251
2. La función de los episodios de gliptogénesis. . . 215
I. La génesis del litoral....................................................... 251
III. Los piedemontes de las cordilleras recientes. . . 217
1. Los movimientos del continente. ........................t. 251
1. Los supuestos estructurales.......................................... 217 2. Los cambios de nivel de los océanos....................... 252
2. La función de la erosión en los piedemontes . . 219 3. La erosión marina ............. 253
II. Las costas y el medio bioclimático ...... 255
1. Los sistemas de erosión continentales y la evolución
del litoral.......................................................................... 255
2. El papel de los seres vivos..................................... 256
3. Los arrecifes madrepóricos........................................ 257 Prólogo
IIL Las costas y la estructura.............................................. 259
1. Las costas bajas en losmateriales blandos . . . 259
2. Las costas elevadas....................................................... 262

17. Las redes hidrográficas............................................... 265


Entre las obras de Geomorfología destinadas en principio a los estu­
I. Avenamiento, redes y medios climáticos.... 265 diantes de licenciatura, de momento no existe nada que pueda satisfacer
las necesidades de los nuevos estudiantes del primer ciclo de la enseñanza
1. Los tipos de avenamiento......................................... 265
superior. Obras muy destacables, resúmenes o tratados de geomorfología,
2. Los tipos de redes....................................................... 267
ya publicados o en curso de publicación, dificultan a los neófitos que, al
II. Redes hidrográficas y estructuras............................ 269 no poder recordarlo todo, no saben lo que hay que elegir para formarse
unos conocimientos rudimentarios personales. Pensando en ellos ha sido
1. El trazado de los cursos fluviales y la estructura. 270
redactada la presente obra.
2. La densidad de los talwegs..................................... 272
3. La organización de las cuencasvertientes. . . . 273
En su redacción nos han guiado cuatro principios. En primer lugar,
IIL Las anomalías del trazado........................................... 274 dar definiciones sencillas y usar, tanto como sea posible, un vocabulario
en el que se eviten al máximo las ambigüedades. En este sentido ha sido
1. La antecedencia............................................................ 276
2. La sobreimposición....................................................... 276
escrito principalmente el Capítulo 4 acerca de la erosión, noción que abarca
tantos conceptos distintos. En segundo lugar, hemos intentado separar
Las capturas..................................................................... 278
con cuidado la morfología de la morfogénesis, ya que es inútil, nos parece,
Conclusión................................................................................................................... 281
tratar la génesis de formas de las que previamente no se conocen bien las
características. Se concede aquí mas espacio a la descripción de los relieves
Bibliografía................................................................................................................... 283 y de sus modelados que a la discusión sobre su origen, sin que esto quiera
decir que no se intente ninguna explicación. En efecto, en tercer lugar,
Indice alfabético , 287 hemos considerado que si los estudiantes que empiezan sus estudios de
geomorfología tenían pocos conocimientos del tema, no era motivo para
considerarlos desprovistos de inteligencia. Así pues, mediante ejemplos
seleccionados y poco numerosos, hemos intentado hacer funcionar para ellos
los mecanismos del pensar propios del geomorfólogo. Si se elige aislada­
mente tal o cual página donde se traten los fenómenos de morfogénesis
en su compleja evolución, podrá parecer difícil, pero como la obra ha sido
concebida teniendo en cuenta cierta progresión, leyéndola de un modo
seguido se podrá obtener una fácil comprensión.
Por último, y principalmente, hemos procurado entregar a nuestros
lectores una morfología coherente, donde lo esencial ocupe más espacio que
i4 Geomorfología

lo accesorio, y lo evidente mas que lo hipotético. A nuestros jovenes estu­


diantes no les faltaran ocasiones, con el transcurrir del tiempo, para matizar
y velar la luz un poco brutal que hemos proyectado sobre los temas que Introducción
proponemos a su reflexión.
Por razones de espacio y de economía no se han incluido más ilustra­
«Qwe/fe enttuyeuse et fatigante discussion! il faut
ciones, mapas y fotografías. Por los mismos motivos, no se encuentra élre bien né géographe pour s'y engager.»
tampoco lo que se acostumbra a llamar «geomorfología zonal», aunque se
Fontenelle.
encontraran algunas referencias y puntos de vista. Un estudio de esta ma­
teria debe basarse en los conocimientos de la geografía física. Y es materia
para una obra entera, aunque fuese elemental.

Georges VIEKS
Instituto de Geografía de Toulouse No es difícil encontrar personas instruidas que se preguntan por
qué la geomorfología se enseña en las Facultades de Letras y Ciencias
Humanas. Esto proviene sin duda del hecho de que el contenido
de la geografía es difícil de delimitar, de inventariar, y también del
hecho de que las relaciones de la geomorfología y la geología que se
enseña en las Facultades de Ciencias, pueden aparecer más íntimas
—o más evidentes— que las que la unen con el conjunto de la geo­
grafía. Para evitar cualquier ambigüedad es necesario en un principio
censar en el sentido de la geografía y recordar que es esencialmente
a ciencia de la organización del espacio terrestre. Parte de los paisajes
os analiza c inventaría, hace clasificaciones que terminan en tipol­
ogías; los explica a la vez que intenta discernir la parte correspon­
diente a los elementos naturales (relieve, rocas del subsuelo, clima,
vegetación, etc.) o a los humanos (los distintos grupos sociales y su
actividad en todos los momentos de la historia...) en su elaboración.
Como estos distintos elementos actúan y reaccionan continuamente
unos sobre otros, dan lugar a combinaciones vivas, en equilibrio
momentáneo y en un devenir perpetuo, de tal forma que cada
paisaje es una especie de organismo vivo, que evoluciona de un modo
complejo bajo la influencia de numerosos factores. Es en este sentido
que se puede hablar de la organización del espacio, analizándolo no
como una yuxtaposición de elementos contiguos e inertes sin re­
laciones recíprocas, sino como un conjunto de órganos vivos donde
las modificaciones que se producen en cualquiera de ellos tienen
por corolario y son al mismo tiempo las recíprocas modificaciones
acaecidas en el conjunto de los otros.
Introducción i7
i6 Geomorfología
no propios del hombre. Pero no hay un medio natural independiente
Por otro lado, al analizar el espacio como un or^nismo, no se
de la acción humana, más que en algunas regiones muy especiales,
puede definir más que en relación a un momento dado, ya que como son los grandes desiertos y los casquetes glaciares polares, y
en él y sin cesar, se acaban, se hacen o se preparan modificaciones. quizás eso no va a durar mucho... ¿Qué palabra será preciso utilizar
La descripción y la explicación de un fragmento de espacio corres­
para definir el marco de las actividades del hombre? Medio no es
pondiendo a un paisaje, no pueden ser más que el estudio de los ele­ muy conveniente, ya que engloba elementos característicos de la
mentos que actúan unos sobre otros en el organismo que antes se ha naturaleza, más o menos modificados o respetados, y además los
evocado, es decir, tal como lo ha señalado el geógrafo Pierre George1,
elementos que se le han añadido: los edificios de cualquier destino,
el estudio de una situación. los cultivos, etc., sin hablar del haz de relaciones sociales que condi­
En cada situación están presentes distintos factores que fácil­ cionan la vida de todos y afectan su actividad, su conducta, su salud.
mente se pueden separar en dos grupos: los que son producto de las Es por esto que se puede hablar, por ejemplo, de un medio urbano,
sociedades humanas y los que son el resultado de los elementos ex­ donde la naturaleza tiene poco lugar, o de un medio rural y, en otro
traños al hombre y agrupados arbitrariamente2 bajo la rúbrica de orden de clasificación, de un medio social que postula tal o cual tipo
elementos naturales. Para los elementos del paisaje que resultan de la de ordenación del espacio: la campiña danesa no es nada parecida
actividad, voluntaria o no, de los hombres, se puede hablar de a la Chalosse, ni el barrio de Auteuil se parece al centro de Auber-
ordenación del espacio y, por consiguiente, reservar al término orga­ villiers.
nización del espacio un sentido más global, en el que se traten todos Hay que rehusar o corregir el término medio físico, ya que la
los elementos, naturales o no. vida está presente en todas partes entre los hombres: en el aire más
Es evidente que para discernir la parte que corresponde a los límpido que contiene miles de millones de polen, de esporas, de
distintos elementos de que se trata, en la organización del espacio bacterias, lo mismo que en las aguas o en el suelo3. El término
es absolutamente necesario el método separativo. Así, frente al medio biofísico tal vez sería más conveniente. Pero debe señalarse
viñedo borgoñón, será preciso aislar lo que es resultado de la orde­ que el uso ha consagrado el término de geografía física en un sentido
nación (la presencia de la viña, los muros que separan las parcelas, muy amplio, ya que hay la costumbre de incluir en él el estudio
los caminos, las construcciones, los sotos, la tierra cultivable...) en de la biosfera4. *Será necesario seguir esta costumbre a pesar de sus
el seno de la organización del espacio y lo que resulta de la acción imperfecciones.
de los elementos naturales (las calizas, la tectónica de falla, el Si nos referimos a la estratificación del espacio geográfico en
clima, etc.). Así pues, se pueden distinguir dos caminos analíticos atmósfera, hidrosfera, biosfera y litosfera, la geografía física de un
particulares, uno característico de la geografía humana: el estudio modo natural se dividirá en cuatro grupos de ciencias más espe­
de la ordenación del espacio; el segundo, propio de la geografía cializadas:
física. En lo que se refiere a la organización del espacio como síntesis,
es el papel de la geografía regional, que es la única, en el fondo, que — la climatología e incluso la meteorología
merece de manera plena el nombre de geografía sin ningún epíteto — la hidrología (comprendiendo la limnología) y la oceanografía
restrictivo.
Algunas veces se ha dicho que la geografía física estudia el «medio 3 Con las relativas excepciones de los grandes desiertos extremos, señalados anterior­
natural», y se designa de este modo el conjunto de los elementos mente.
4 El Tratado de Geografía Física de Emmanuel de Martonne tiene un tercer volumen:
; pero los geólogos desde hace mucho tiempo aceptan el término «geografía
física» en un sentido en el que sólo se tratan las relaciones entre elementos físicos, pres­
1 George, P.; Guglielmo, R.; Kayser, B.; y Lacoste, Y., La geographie active, pág. 17,
PUF, París, 1964. cindiendo de cualquier intervención de la biosfera y de cualquier estudio de biogeo-
grafía.
s ...ya que el hombre también pertenece a la naturaleza.
2
i8 Geomorfología Introducción

— la biogeografía (comprendiendo la oceanología) y la pedología5


— la geología y la geomorfología.

En lo que se refiere a estas dos últimas ramas de la ciencia, con­


viene notar que la geología trata de las rocas de la corteza terrestre,
de su génesis, composición, edad y disposición, mientras que la
geomorfología debe considerar no únicamente los presupuestos
geológicos, sino además los que proceden de todas las otras ramas
de la geografía física. Las formas de una vertiente en un macizo
granítico dependen, en efecto, no solamente de los caracteres físicos
y químicos de la roca, sino además del clima local que condiciona
el régimen de las aguas y la vegetación, y todo esto no solamente
en el presente, sino también en el pasado. La geomorfología es,
como todas las ciencias de la naturaleza, una ciencia de reunión, de
síntesis, y si algunas veces se habla de las «ciencias anejas» de la geo­
grafía, estaría mucho mejor decir las «ciencias conexas». Para re­
flexionar sobre ello el lector puede dirigirse al sencillo organigrama
y la explicación que daremos después.
Comprendida de este modo, la geomorfología no es una parte
de la geografía física, sino uno de sus múltiples puntos de vista que no
permite prescindir, de ningún modo, del conocimiento de los otros Influencia del clima sobre: 1, la vegetación; 2, la erosión; 3, la arroyada; 4, los suelos.
aspectos de esta (geología, hidrología, oceanografía, biogeografía, Influencia de las aguas, corrientes o no, sobre: 5, la erosión; 6, los suelos; 7, la ve­
getación. Influencia de la vegetación sobre: 8, la arroyada; 9, la erosión (protec­
pedología, etc.). ción o no); 10, los suelos (humus); 11, el clima (viento, humedad). Influencia de la
Siendo su objeto clasificar y explicar las formas del relieve, la erosión sobre: 12, el modelado del relieve; 13, los suelos; 14, la vegetación. Influen­
cia del relieve sobre: 15, la erosión (papel de las pendientes); 16, la arroyada; 17,
geomorfología primero busca lo que se debe a los factores particula­
el clima; 18, los suelos (papel de las pendientes). Influencia de los suelos sobre: 19,
res de la litosfera, denominados endógenos. En efecto, el relieve la vegetación; 20, la arroyada (retención).
terrestre existe como consecuencia de movimientos de la corteza
terrestre, agrupados bajo el nombre de orogénesis u orogenia6. La
disposición de las rocas en un relieve es el resultado de deforma­
ciones diversas debidas a la tectogénesis7 o tectónica. Pero estas dos Desde el momento en que emerge una extensión de rocas, si el
actividades —que no deben confundirse— están íntimamente unidas clima lo permite, empieza a actuar la erosión y se modifican las
por relaciones de interacción. formas que se están creando por la orogénesis y la tectogénesis: es la
gliptogénesis o morfogénesis3 que produce el conjunto de las formas
de erosión. Es fácil estudiar el encadenamiento de estos fenómenos
6 La pedología estudia los suelos. Estos son la parte viva de la litosfera, es decir, la
que los seres vivos, plantas y animales, modifican constantemente.
e Hay que añadir la formación de los volcanes, que también es un factor endógeno. 8 La orogénesis y la tectogénesis también son morfogétiicas: un escarpe dé falla pro­
7 Oro; relieve; tecto: edificio, construcción, armazón; glypto: grabado, escultura, ducido por un sismo, un volcán, son formas creadas por actividades telúricas. Por
cinceladura; morfo: forma. esto es mejor conservar el término de gliptogénesis creado por E. Haug en 1904.
20 Geotnotfología
PRIMERA PARTE
a pesar de las interacciones continuas de unos sobre otros8 en el orden
en que los exponemos. Primero estudiaremos los supuestos que
hacen referencia a la organización interior de la corteza terrestre,
materiales y estructuras (Primera Parte); después los fenómenos de Los supuestos estructurales
modelado por la erosión (Segunda Parte) y, finalmente, el resultado
de su interacción en el relieve (Tercera Parte).

Las formas del relieve dependen ante todo de la


organización de la corteza terrestre o estructura. Para
los geógrafos, lo mismo que para los arquitectos, estu­
diar la estructura de un edificio es considerar a la vez
el plan y la naturaleza de los materiales que la componen.
En este sentido, los supuestos estructurales compren­
den las rocas y su disposición tectónica, que se estudian
separadamente sólo por comodidad, ya que veremos
que las propiedades mecánicas de las rocas influyen en
la tectónica y que esta, por su lado, modifica la natura­
leza química y física de las rocas. Existen relaciones
dialécticas entre estos dos aspectos de la estructura.

9 La gliptogénesis o erosión repercute sobre la orogénesis, e incluso sobre la tecto-


génesis (ver Capítulo 2, H). Y la Biogénesis, en la mayoría de las rocas sedimentarias
es, por lo menos, una de las consecuencias de la erosión.
Capítulo 1

La estructura general del globo

En la medida en que el relieve y las estructuras son el resultado de


movimientos de la corteza terrestre, es necesario conocer la estructura
profunda del globo para poder explicar los movimientos y estructuras
superficiales, las únicas que se pueden observar. En efecto, se puede em­
pezar el estudio de la estructura del globo directamente en los cortes natu­
rales ofrecidos por los valles o en los cortes artificiales en las trincheras,
pozos, sondeos; pero esta exploración no ha alcanzado todavía los 8 km
de profundidad, mientras que el radio medio de la tierra es de 6.371 km.
Sólo podemos alcanzar una delgada película; más aún, esta no se conoce
bien por todas partes, incluso en la superficie. Para las partes más profun­
das, los geofísicos han debido establecer diversos medios de «auscultación»
y justificar sus hipótesis mediante cálculos y la confrontación de resultados.

i. Supuestos extraídos de la astronomía y de la geología

El volumen de la tierra. Los primeros cálculos efectuados en rela­


ción con la tierra hacen referencia a sus dimensiones. Desde el mo­
mento en que se reconoció que su forma era aproximadamente
esférica, la observación de los astros ha permitido calcular el valor
angular del arco que separa dos localidades. Después de haber
medido linealmente su distancia se ha podido deducir la longitud
de un meridiano que da el diámetro y el volumen aproximado de
la tierra. Desde fines del siglo ni antes de nuestra era, el griego
Eratóstenes había resuelto satisfactoriamente este problema.
La densidad de la tierra. Era más difícil calcular la masa de la tierra,
ya que esto precisa delicadas mediciones de laboratorio referentes
a la intensidad de la gravedad1. Habiéndola obtenido de este modo,

1 La intensidad de la pesadez o gravedad es función de la masa de la tierra (M) y


de la distancia del centro (R) según la fórmula g ~ k , siendo k una constante uni­
versal. R2
Los supuestos estructurales La estructura general del globo 25
24

la densidad media del globo es cercana a 5’518. Es mucho

más alta que la de las rocas superficiales, las cuales están comprendi­
das (con pocas excepciones, referentes principalmente a los minerales
metálicos) entre 2’2 (sal gema) y 3’2 (basalto), con un máximo de
frecuencia alrededor de 2*7 (granito, calizas, etc.). De ahí se originó
la idea de una corteza terrestre poco densa, rodeando un núcleo
«pesado». Como los primeros cálculos no consideraban la naturaleza
del núcleo más que bajo el ángulo de su densidad, y como esta apa­
recía semejante a la del hierro y a la del níquel —metales que se
encuentran asociados en ciertos meteoritos—, Wegener lanzó la
hipótesis de un núcleo compuesto de estos dos metales: el nife.
Es una hipótesis que puede discutirse por varias razones: las obser­
vaciones sismológicas y los cálculos obligan a pensar en un núcleo
todavía bastante más denso (d= 9’7 a 12*3), y principalmente la
materia profunda se presenta sin duda con estructuras atómicas
y moleculares, de las que no tenemos la más ligera idea en razón
de la presión enorme (más de 3.000 t/cm2 en el centro), de la tem­
peratura elevada (varios millares de grados) y de la presencia de
elementos radiactivos.

2» Los supuestos de la sismología y la diversidad de los


medios profundos

La sismología. A la primitiva idea de un aumento progresivo de


la densidad con la profundidad, ha seguido la realidad de modifi­
caciones relativamente bruscas en los niveles de superficies de dis­
continuidad que separan cubiertas muy diferenciadas. Ha sido la 1. La organización interior del globo
observación de los sismos, o sea, la sismología, lo que ha llevado a
esta idea, que poco a poco se va perfilando. Los sismos o terremotos
van acompañados de vibraciones que se propagan a través del globo.
Las discontinuidades profundas. La imagen del globo terrestre
Algunos minutos después del inicio de un sismo, los observatorios que nos dan los geofísicos es sin duda mucho más compleja que las
registran sucesivas series de vibraciones o cadenas de ondas que ideas del siglo pasado. Imaginan, separadas por tres discontinuidades
llegan como sucesivos ecos de una sola exclamación. Cálculos cada
mayores, tres grandes cubiertas que rodean el núcleo (fig. 1). Esta
vez más perfectos han demostrado que algunas de estas vibraciones
es su disposición esquemática:
estaban sujetas a una refracción al pasar de un medio a otro, es decir,
una desviación que alarga su recorrido. Otros ecos corresponden 1. La corteza terrestre o costra, de un espesor de 30 a 60 km, muy
a fenómenos de reflexión superficial o profunda. heterogénea y cuya parte inferior ya es viscosa debido a las altas
2Ó Los supuestos estructurales La estructura general del globo 27

temperaturas reinantes (más de 1.000 °C).2 La estudiaremos más relativos que cambian de una a otra región. Cuando las capas densas
adelante. dominan, la gravedad aumenta; cuando las capas superficiales lige­
2. Debajo de la discontinuidad de Mohorovicic se extiende el manto ras son más espesas, la gravedad disminuye: es la anomalía de Bouguer.
constituido por rocas silíceas densas (3’4 aproximadamente), del
tipo de la dunita3, y que tiene un espesor de 900 a 1.200 km.
Sial y sima. Según las concepciones actuales de los geofísicos, la
corteza terrestre está formada por dos capas superpuestas. La parte
3. La discontinuidad de Repetti separa el manto de la capa inter­ superficial, de densidad 2’7, llamada capa granítica, ya que bajo una
media, que todavía es más densa (5*6) y cuya naturaleza se desconoce. película de espesor desigual formada por rocas sedimentarias, me-
4. Entre los 2.800 y 3.000 km de profundidad, después de atra­ tamórficas o volcánicas, el granito es lo esencial. La capa granítica
vesar las dos discontinuidades próximas de Dahm y de Girtenberg, y su cubierta han sido llamadas sial por el geólogo austríaco
se alcanza el núcleo, cuya densidad está comprendida entre 9’7 y Suess, ya que los componentes minerales preponderantes en ella
son la sílice4 y la alúmina. La capa inferior es de densidad 3’3, que
corresponde a la densidad de los basaltos, rocas volcánicas muy
Todos estos son esquemas interpretativos que cada día los geo­ oscuras que provienen de este subsuelo. Se la llama capa basáltica
físicos modifican y mejoran. Pero, si bien es verdad que la tierra o sima, ya que la sílice y el magnesio son predominantes5. 6 Se le
constituye un todo y que la evolución fisicoquímica del núcleo atribuye una profundidad inferior a los 12 ó 20 km, lo que permite
repercute en todo el globo, lo que más interesa es conocer perfecta­ imaginar que las rocas están en fusión o, por lo menos, y teniendo
mente la estructura de la corteza donde cada vez es menor la parte en cuenta la presión, en un estado viscoso y ya no rígido.
de las suposiciones.
Armadías y raíces. La cartografía de las anomalías de Bouguer
nos ensena que el sial, en general, es más espeso bajo los grandes
3. La gravimetría y la estructura de la corteza terrestre relieves montañosos (anomalías negativas) y que se adelgaza tanto
en las estrechas orlas de montañas jóvenes que todavía se están
La gravimetría. La pesadez o intensidad de la gravedad no está levantando, como en los océanos, que es el caso más general (ano­
repartida uniformemente en la superficie de la tierra. Con la gravi­ malías positivas). Así pues, se han atribuido a los grandes relieves
metría se pueden descubrir sus cambios de un lugar a otro. En un profundas raíces de sial; hasta 70 km para la Sierra Nevada de Esta­
principio la fórmula de Newton nos indica que varía en razón in­ dos Unidos, 60 para los Alpes, hundiéndose en el sima, algunas
versa del cuadrado del radio terrestre; como que la tierra está acha­ veces casi hasta el manto de dunita. Los países llanos de los continen­
tada por los polos (R =■ 6.357 km) e hinchada por el ecuador tes constituirían placas de sial de espesor moderado, de 8 a 12 km,
(R = 6.378 km), la pesadez disminuye con la latitud. Hay otras mientras que este sial faltaría totalmente en amplias porciones de
anomalías: primero, las debidas a la altitud, que hace crecer local­ los grandes fondos oceánicos, que tendrían solamente una base de
mente el radio de la tierra, y las debidas a relieves acusados. Hace sima (fig. 2). Los científicos estadounidenses intentaban alcanzar la
ya tiempo que fueron explicadas y medidas. Pero hay otra anomalía
que debe explicarse por la heterogeneidad de la corteza terrestre, 4 La sílice (o cuarzo) y los silicatos de alúmina forman la masa esencial de las rocas-
hecha de rocas de densidad distinta, superpuestas con espesores cristalinas (granitos, rocas volcánicas, etc.), de las rocas cristalofilicas (gneis, micas-
quistos, etc.) y de las rocas arcillosas y silíceas. Sólo las rocas calizas y las salinas,
por no citar más que las que tienen importancia en la superficie del globo, son las que
2 La temperatura se eleva por término medio 1 °C cada 33 metros de profundidad: no tienen sílice, o muy poco. Para más detalles, ver Capítulo 3.
es el gradiente geotérmico. A 40 km se deberían alcanzar más de 1.200 °C. 6 El basalto se caracteriza por la presencia de silicatos ferromagnésicos (piroxeno
3 Roca oscura, verde o negra, constituida por silicatos ferromagnésicos. y peridoto), que dan. a la roca su color oscuro.
La estructura general del globo 29
28 Los supuestos estructurales
Levanta miento

3. Movimientos compensadores en el sial y en el sima

discontinuidad de Mohorovicic que separa el sima y el manto,


realizando una perforación submarina en el Pacífico, utilizando un
buque especialmente proyectado que se colocaría encima de una ción al aligeramiento posglaciar y todavía no ha terminado. Actual­
fuerte anomalía positiva (sial muy leve o inexistente); era el pro­ mente continúa a una velocidad que al norte de Estocolmo alcanza
yecto «Mohole»6. un metro cada siglo. Además, se ha podido comprobar que el em­
peoramiento del clima posglaciar, al suspender momentáneamente
la fusión del inlandsis, e incluso al aumentar un poco su grosor,
4. El equilibrio isostático y sus consecuencias ha reducido o detenido algunas veces el levantamiento continental.

La movilidad de Escandinavia. Desde el momento en que se ha La isostasia. De este modo se han llegado a conocer tres ideas
admitido que existía una parte fluida o viscosa, se consideró que la básicas para la interpretación de los presupuestos gravimétricos y
corteza terrestre sólida flotaba en ella y era relativamente móvil. para la comprensión de ciertos fenómenos de erosión:
Al aplicársele las leyes de Arquímedes se dedujo que esta corteza 1. El equilibrio del sial encima del sima se realiza de acuerdo
podía levantarse por aligeramiento y hundirse por el peso de una con el principio de Arquímedes; se conoce con el nombre de equi­
sobrecarga. Estas consideraciones lógicas se desarrollaron a partir librio isostático o isostasia. Así pues, es natural que bajo los altos
de la primera mitad del siglo xix por los sabios ingleses J. Herschel relieves, el sial se hunda más profundamente en el sima y que en las
y G. Airy. Al mismo tiempo, la observación del litoral escandinavo, llanuras ocurra lo contrario6 7.
que había empezado en el siglo xvni, trajo una total confirmación
de estas teorías. Hace 20.000 años, Escandinavia estaba recubierta 2. El equilibrio isostático da lugar a mecanismos de compensación
por un inlandsis, casquete de hielo de 2.000 a 3.000 m de grosor. Bajo relativamente rápidos y muy sensibles. Los 10.000 años del levanta­
su peso el continente se hundió varios centenares de metros; cuando miento escandinavo no son más que un instante a escala geológica,
el hielo empezó a derretirse, el continente se levantó, pero debido si se considera que solamente la era cuaternaria representa un millón
a la viscosidad del sima su levantamiento lleva un retraso en rela­
7 ...hecho que no resuelve el problema de la causa del aumento de espesor del sial
6 Mo/wrovicic -f- hole (— agujero). Este proyecto fue aplazado sirte die en 1966, ya por su parte superior.
que la destrucción de Vietnaxn absorbía demasiados créditos.
p R D G R A M A N AC’ONAL DE MANEJO DE O U E N C AS
Y CON: ERVACION DE SUELOS

30 Los supuestos estructurales ÍNG° I MaX VALcNCIA Capítulo 2


O iré =- i or Oota»
de años, y los vaivenes del levantamiento demuestran que el sistema
responde a muy débiles variaciones de la sobrecarga o de la descarga8.
3. La realidad de la isostasia confirma las hipótesis relativas a la Tectogénesis y orogénesis
fluidez de las capas profundas. Hay que admitir que los movimientos
diferenciales verticales de los bloques de sial provocan en lo más pro­
fundo migraciones horizontales del sima (fig. 3). Tomando como
punto de partida la idea del sima fluido y móvil, se han elabo­
rado otras teorías para explicar la tectogénesis (deformaciones de la
corteza) y la orogénesis (formación de los relieves), teorías que serán Desde que se dejó de creer que las conchas fósiles de origen marino
estudiadas en los dos capítulos siguientes. habían sido proyectadas sobre los continentes por ciertas olas gigantes
contemporáneas al diluvio bíblico, se tuvo que admitir la realidad de las
deformaciones de la corteza terrestre. La orogénesis siempre va acompa­
ñada de la tectogénesis. Incluso en los sitios menos «trastornados», las capas
sedimentarias levantadas muestran, por todas partes, ligeras deformaciones
tectónicas; el zócalo escandinavo, constituido por rocas cristalinas rígidas,
ha padecido varias fracturas o fallas durante su reciente levantamiento.

L LA GÉNESIS DE LAS ESTRUCTURAS


O TECTOGÉNESIS

Para explicar las deformaciones de la corteza terrestre han sido


elaboradas múltiples hipótesis, que muchas veces se han abandonado,
o algunas veces se han vuelto a aceptar en algunos de sus aspectos.

i. Las hipótesis antiguas

La teoría de la contracción. Partiendo de la idea de un «fuego


central» que, como acabamos de ver, no es nada absurda, y de la
observación de los astros de temperatura muy elevada (sol y estrellas),
se ha pensado que la tierra debe su corteza al enfriamiento superficial
de una masa líquida y que este enfriamiento inicial va prosiguién­
dose. De ahí surgió la teoría de la contracción. La corteza, fría desde
hacía largo tiempo, continuaba teniendo dimensiones globales, pero
8 Se sabe actualmente que el simple movimiento de las aguas de los océanos durante para adaptarse a un núcleo que se iba enfriando e iba perdiendo vo­
las mareas provoca deformaciones en los bordes del continente que se interfieren con lumen, se tenía que plegar, al igual que un vestido que se ha vuelto
las que produce la atracción lunisolar en una corteza terrestre «flexible».
ancho debe adaptarse a un cuerpo adelgazado. Se ha tenido que
32 Los supuestos estructurales
Tectogénesis y orogénesis 33
abandonar esta hipótesis por posteriores objeciones: l.\ el enfria­
miento del globo no se ha demostrado, ni por los cálculos apoyados
en la física molecular, ni por la observación del flujo calorífico de
origen interno. De todas formas, sería un enfriamiento muy lento
(10 °C en 500 millones de años); 2.° al calcular el espacio que hubie­
ran ocupado los terrenos actualmente plegados, como si los desple­
gáramos, se llega a una circunferencia terrestre inicial que postula
una contracción excesiva, sin relación con el enfriamiento citado y
aceptable. Sin embargo, la teoría de la contracción en el siglo xx
ha recibido nuevo impulso, de parte de investigadores que rechazan
las objeciones precedentes (O. Jessen y C. Kober)
La teoría de la erupción. A esta teoría de la tectogénesis por des­
censo general del sustrato, se puede oponer la teoría del levantamiento
eruptivo. Partiendo del hecho de que gran número de grandes cor­
dilleras tienen un eje constituido por rocas cristalinas (granito, etc.)
que muy a menudo corresponden a las cimas culminantes (el Mont-
4. La hipótesis de Wegener
Blanc, el Aneto), se ha imaginado que la ascensión del granito, Los bloques continentales todavía soldados a fines de la era primaria
asimilado a un fenómeno volcánico1, había fracturado, levantado y
finalmente agujereado las capas inferiores. Veremos a continuación
que los fundamentos básicos de esta hipótesis pueden servir para
otras interpretaciones, dejando de lado la idea hoy insostenible de primarios no existía más que una masa continental; esta, bajo el
impulso de fuerzas debidas a la rotación de la tierra y a sus modi­
una «erupción granítica».
ficaciones nmltiseculares, se dislocó (fig. 4). Entonces, cada jirón
marchó a la deriva, dividiéndose a veces en islas (Madagascar) en
el transcurso de su lento viaje, abandonando tras sí rosarios de ruinas
2. Las hipótesis recientes: las traslaciones horizontales (los archipiélagos en guirnaldas), arrugando ante sí el delgado sial
y el sima en frentes montañosos (los Andes), dejando abiertas anchas
Lo mismo que las precedentes, estas hipótesis proceden de ob­ cicatrices cuyos labios se parecen (la gran S del Atlántico), dando al
servaciones de hechos, pero contienen todavía muchos puntos mapa del globo el aspecto de un puzzle deshecho. Wegener aportó
inciertos. variados argumentos en apoyo de su extraordinaria visión; algunos
han sido abandonados y otros continúan vigentes, de modo que los
La deriva de los continentes. El conjunto de estas hipótesis descansa científicos siguen buscando su comprobación o su condena.
en las ideas de Wegener, quien desarrolló la noción, a la que hoy
apenas se hacen objeciones, del sial flotando en el sima como grandes La tectónica de compresión. Tomando como punto de partida
almadías. Ha intentado demostrar que en la aurora de los tiempos1 las teorías de Wegener, el suizo Argand concibió una teoría tec­
tónica cuyo éxito fue enorme y que hoy todavía tiene muchos
1 En algunos mapas geológicos el granito todavía figura en la leyenda marginal
adeptos, a pesar del declive de las teorías de Wegener. Según Argand,
como una «roca eruptiva». Veremos más adelante (Capítulo 3) que es una costumbre las cadenas montañosas, con sus relieves y complicaciones estructu­
equivocada (erupción — (ex-rumpere) = salida violenta). rales nacieron por el acercamiento de masas continentales a la deriva
y de la compresión horizontal resultante. Así pues, entre el bloque
3
34 Los supuestos estructurales Tectogénesis y orogénesis 35

africano y el bloque eurasiático los sedimentos del Thetys2 fueron


plegados y surgieron poderosas orlas disimétricas mezcladas con
fragmentos de sial granítico.

Los mantos de corrimiento. Uno de los mejores argumentos a favor


de la teoría de Argand es la existencia de extensos jirones de rocas
sedimentarias que descansan encima de un estrato de rocas más
recientes, o sea, en una superposición anormal, ya que la sedimentación
se hace de abajo a arriba, siendo los estratos más antiguos los que
evidentemente deben soportar a los más jóvenes. Para explicar la
situación de estos mantos de corrimiento, sería necesario un motor
que no puede ser otro que un empuje horizontal o tangencial3. Este
empuje se originaría en uno de los bloques a la deriva que encabal­
garía el precedente; al mismo tiempo, el bloque inferior produciría 5. Las hipótesis de Argand: corte de los Alpes suizos con los mantos de corrimiento
en los sedimentos comprimidos otros subencabalgamientos o retro-
corrimientos. De esta forma encuentran explicación toda clase de
complicaciones reales, y algunas veces imaginarias. Llenos de en­
Así ha nacido la noción de corrientes magmdticas de convección que
tusiasmo, los geólogos de la Belle Époque descubrieron corrimientos
agitan, a la velocidad de algunos metros por siglo, el sima e in­
un poco por todas partes y se declararon excelentes partidarios de
cluso el manto. Esta hipótesis lógica ha parecido necesaria para
Argand (fig. 5). Los nombres de Pierrc Tcrmier y de León Bertrand
explicar la existencia de anomalías negativas de la gravedad encima
quedan unidos, en Francia, a esta aparición de modelos explicativos
de ciertos surcos oceánicos estrechos y profundos. En efecto, el
que hoy ya están abandonados o que se explican de otro modo4. equilibrio isostásico exigiría que, cuando se produce un déficit de
sial (costra adelgazada), le corresponda un engrosamiento del sima,
y que al haberse hecho la corrección a causa de la fosa oceánica, se
3. Las hipótesis recientes: las corrientes de convección y la debería observar una anomalía positiva, cosa que no acaece. El
tectónica de gravedad desequilibrio se ha explicado por un movimiento de succión reali­
zado por el sima en movimiento en un escudo de sial que se está
La convección. No se puede dudar que el sima sea viscoso y que hundiendo (fig. 6).
la costra de sial lo proteja de modo desigual de un enfriamiento
superficial, ya que su grosor va de unos pocos hasta 60 y 70 km. El geosinclinal. Alrededor de estas premisas debidas principal­
mente a Anipfcrer y a Vening-Meinesz, el alemán E. Kraus y el
2 Thetys: nombre dado por los geólogos a un «proto Mediterráneo» que habría americano Griggs han ideado un ingenioso sistema explicativo. En
ocupado el emplazamiento de las cordilleras eurasiáticas de edad terciaria. el intervalo de dos corrientes magmáticas descendientes, la costra
3 ...En la esfera terrestre, la horizontal es tangente y perpendicular al radio que siálica es aspirada; se deprime y forma una fosa oceánica donde se
representa la vertical. Un desplazamiento horizontal es, pues, tangencial en relación acumulan los sedimentos con fuertes espesores: es un geosinclinal.
a la esfera.
Por succión y engullimiento se ha formado una raíz de sial hincada
4 En 1966, J. Schoeffler, por ejemplo, considera que los Pirineos han nacido por
una presión en forma de tenaza, con un gozne vasco y dos ramas motrices alineadas,
profundamente en el sima. Con el tiempo, el movimiento convec­
por un lado, en las costas de Francia y en las de España por el otro, y que se cierra en tivo se reduce y finalmente se detiene. La raíz ligera de sial asciende
el golfo de Vizcaya. entonces hacia la superficie en virtud del principio de Arquímedes
Tectogéncsis y orogénesis 37
Los supuestos estructurales
36
mismas. En efecto, cualquier aligeramiento debido a la erosión
provoca un levantamiento correlativo que crea otro potencial
erosivo, y ello hasta que la raíz haya sido completamente devorada
por arriba. Evidentemente, las antiguas cordilleras no presentan
más que el «zócalo granítico» a los agentes erosivos, lo mismo que
rocas que habían sido transformadas profundamente a causa de su
anterior engullimiento.

II. LA GÉNESIS DE LOS RELIEVES U OROGÉNESIS

Acabamos de ver que en cualquiera de las teorías explicativas,


la orogénesis y la tectogcnesis tienen relaciones muy estrechas, ya sean
concomitantes (tectónica de compresión), ya sean subordinadas
una a la otra (tectónica de gravedad). Por esta causa, en muchas
obras estas dos palabras se emplean indistintamente.
6. Hipótesis de Jas corrientes de convección
Formación de una raíz de síal por «succión»; tectogéncsis de engullinüento
i. Las relaciones de la tectogénesís y de la orogénesis en la
tectónica de plegamiento
y todo el sistema se acerca al equilibrio isostásico perturbado por las
corrientes magmáticas. Se crea entonces un relieve que será tanto Los estilos tectónicos. Muchas veces se distinguen, en la reconstitu­
más enérgico cuanto más voluminosa haya sido la raíz. ción del pasado de las montañas, una fase tectónica, que se caracteriza
por pliegues que pueden ser o no complicados en materiales ligeros,
La tectónica de deslizamiento, Al mismo tiempo que se extrae pero sin formación de relieves pronunciados; después, una fase
del sima, la cubierta de sedimentos recientes mal consolidados se orogénica caracterizada por el levantamiento en bloque de las masas
desliza plegándose o recubriendo estratos más antiguos: es la tectó­ plegadas a lo largo de grandes fracturas diferentes a los plegamientos
nica de gravedad descrita por M. Gignoux, generadora de pliegues anteriores: los Pirineos se habrían plegado en un principio, al fin
y corrimientos y que toma este nombre porque el motor no es ya del Eoceno, y luego se habrían levantado fuertemente en el Mioceno.
la tenaza de Argand, sino el deslizamiento de los estratos levantados Se trata, pues, en oposición a la tectónica de plegamiento, de una tectó­
por isostasia y bajo la influencia de la gravedad. Se vuelve a una nica defractura. Así se puede afirmar que cualquiera que sea el punto
teoría explicativa que pone de relieve los movimientos verticales —y de vista que se adopte, la tectogéncsis y la orogénesis tienen relacio­
ya no los tangenciales— y en la que no es difícil explicarse la pre­ nes dialécticas y que es preciso estudiar continuamente sus interac­
sencia, en el mismo interior de las cordilleras recientes, de fragmentos ciones.
de sial granítico que han perdido su cubierta, ya por la erosión, ya
por el deslizamiento, o por ambos a la vez. Las fases tectónicas. Tomando y separando tal vez un poco
arbitrariamente las tres principales fases de la tectónica (tanto la de
Erosión e isostasia. Con esta hipótesis, se comprende que la raíz
compresión como la de gravedad), se pueden distinguir:
de las cordilleras provoque la destrucción irremediable y total de las
Los supuestos estructurales Tectogénesis y orogénesis 59

1. ° Una tectónica preorogénica: son las deformaciones experimen­


tadas por los sedimentos en el fondo de las fosas marinas donde se
hunden, o en los flancos de las mismas donde resbalan en grandes
paquetes, ya porque las pendientes se acentúan, ya porque su masa
alcanza un límite crítico.
2. ° Una tectónica sinorogénica3: durante el levantamiento, el res­
balamiento de los sedimentos hacia las regiones bajas del reborde
de los continentes o de los mares, donde los fenómenos de com­
presión dan origen a nuevas estructuras.
3. ° Una tectónica posorogénica: cuando los relieves tienen una
potencia suficiente y cuando los agentes erosivos eficaces los han
atacado, la prosecución de los esfuerzos tectónicos y de levanta­
miento da origen a nuevas complicaciones, a las que se da el nombre
de tectónica epiglíptica, o sea, superpuesta a las formas de erosión
(fig-7-)

2, Las relaciones de la orogénesis y de la tectogénesis en la


tectónica de fractura

En este caso se estima que lo primero es el fenómeno orogáfico:


el relieve surge trastornando la corteza terrestre independientemente
de su estructura anterior.

W Vosgos Fosa renana Selva Negra E

4. OLIGOCENO: CABALGAMIENTO

8. Tectónica de bloques y fosas: conjunto Vosgos-Sel va Negra, según N. Théobald

7. Ejemplo de tectónica epiglíptica en Provenza


inspirado y simplificado según J. Aubouin y J. Chorowicz 5 Sin-: prefijo que significa con. Sinorogénico ~ contemporáneo de la orogénesis.
40 Los supuestos estructúrale* Tcctogéuesis y orogénesis 41

Deformaciones de conjunto. En el caso de simples abombamientos hubieran conocido también una fase orogénica de fractura debida a la
de gran radio de curvatura, se trata de movimientos epirogénicos. consolidación, al endurecimiento en profundidad de los sedimentos
Son los que provocan la emersión de sedimentos marinos o que en un principio se habían podido plegar. Las fallas que cortan
lacustres, los que deforman llanuras y penillanuras sin otros acciden­ entonces los bloques montañosos muy a menudo son independientes
tes sensibles. No crean pliegues ni fallas importantes: es el caso de de los pliegues anteriores a los que vuelven a cortar oblicua o per-
ciertas partes de las cuencas de sedimentación. pendicularmente. Así, el Valle Central de Chile, gran fosa de hundi­
Movimientos de bloques en los macizos antiguos. Cuando regiones miento reciente, coge al sesgo estructuras más antiguas, mientras
el Jura presenta sus pliegues sudoeste-nordeste fragmentados por
endurecidas de la corteza terrestre, tales como los macizos antiguos,
largas fallas norte-sur (fig. 9).
son sometidas a movimientos verticales pronunciados, se crea un
relieve de bloques y fosas y se habla entonces de movimientos de Algunas veces las fallas están oblicuas y orientadas diversamente
fractura o de ruptura. El Macizo Central francés, los Vosgos y la en relación con la vertical: entonces la corteza terrestre se divide,
Selva Negra fueron afectados en el Terciario por una tectónica de por lo menos en la superficie, en cuñas levantadas o hundidas: los
este tipo, que los recortó en bloques separados por planos de frac­ geólogos italianos han descrito los Apeninos Centrales, en los que
tura verticales, o fallas (fig. 8). las calizas son muy potentes, como si estuvieran formados por
Bloques en las cordilleras recientes. Después de haberse establecido cunei composti (= cuñas compuestas, combinadas) (fig. 10).
estructuras de plegamiento, muchas cordilleras parece como si

Combinación de bloques y plegamientos. El corte de una cordillera


en bloques fallados puede originar nuevos plegamientos si todavía
existen sedimentos no endurecidos que descansen sobre el zócalo
rígido. Cuando los estratos superiores están unidos a los movi­
9. Pliegues y fallas mientos del sustrato fallado, se habla de tectónica de revestimiento;
transversales o lon­ cuando las capas plásticas intermedias de arcillas o esquistos amorti­
gitudinales en el Jura guan el movimiento de los bloques, los estratos superiores pueden
pliegues fallas resbalar y plegarse de forma más independiente; entonces se habla
42 Los supuestos estructurales Tectogénesis y orogénesis 43

ciones groseras, de ceniza, alrededor de una chimenea o a ambos


lados de una fisura7. La mayor parte de las lavas, espesas y de color
oscuro como los basaltos, provienen del sima, pero algunas lavas
claras, como las traquitas, han surgido del sial, alguna de cuyas
partes estarían en fusión. El vulcanismo es uno de los síntomas de
la orogénesis o de la tectogénesis: no hay volcanes en las grandes
llanuras sedimentarias, sino únicamente en los zócalos dislocados
y en las cordilleras en curso de formación.
El vulcanismo de zócalo. Afecta a las regiones fracturadas de los
macizos antiguos y escudos8. Los edificios volcánicos están dispues­
mi Zócalo granítico rígido
tos en ellos en alineaciones que corresponden a largas fracturas
Arcillas plásticas salíferas del Trias
abiertas en el momento de las erupciones. En Francia, se localiza
Calizas y margas del
Jurásico y del Cretáceo
el reguero volcánico que va desde la cordillera de los Puys, al norte
del Puy-de-Dóme, hasta el volcán de Agde, cerca del Mediterráneo,
11. Pliegues de cobertura en el Jura, según A. Caire (simplificado) pasando por el Mont-Dore, el Cantal, el Aubrac y el Escandorgue.
Las mesetas de los viejos zócalos han sido recubiertas por inmensas
capas de basalto que no han modificado apenas su aspecto monótono
de pliegues de cobertura; de este modo se interpretan las estructuras (Decán, Brasil meridional, Patagonia, etc.).
del Jura (fig. 11).
El vulcanismo de cordillera. La génesis de las cadenas de plega-
Orlas marginales. Muchos macizos antiguos y zócalos han sido mientos va acompañada de fenómenos volcánicos. Este vulcanismo
rejuvenecidos de modo disimétrico; se da el nombre de orla de cordillera tiene muchas variantes. Las cadenas alpinas de Eurasia
marginal a la parte levantada en uno de los bordes: las Cévennes en actualmente tienen muy pocos volcanes, muchas veces aislados:
el Macizo Central francés, la Serra do Mar del escudo brasileño, los de Italia que todavía están en actividad, los de los Cárpatos,
la cordillera escandinava del escudo báltico. La formación de las apagados, los volcanes de Asia Menor (Ararat, Demavend), etc.
orlas marginales sigue siendo uno de los enigmas de la orogénesis, En cambio, un vulcanismo submarino sintectónico en la era Secundaria
ya que se trata de bloques sialíticos teóricamente desprovistos de situó masas enormes de rocas verdes en medio de los sedimentos
raíz desde hace tiempo. Se imaginan movimientos subcorticales del del geosinclinal alpino. Se sobreentiende que actualmente no existe
magma que operarían las necesarias compensaciones; pero, ¿cuál ningún aparato volcánico de aquella época, pero las rocas verdes
fue la fuente del desequilibrio primordial? trastornadas por los plegamientos alpinos tienen un gran papel en
las cadenas terciarias de Eurasia.
3. Génesis de ios relieves volcánicos El vulcanismo del Pacífico. Tiene relación a la vez con las cordi­
lleras en gestación (islas de la Sonda, Japón, Kuriles, Aleutianas)
La actividad telúrica6 también da origen a relieves que no son y con la gran cordillera americana (Montañas Rocosas y Andes),
directamente fruto de movimientos de la corteza: los volcanes. Los cuyo inicio cabe remontar al principio de la era Secundaria. Contra-
volcanes están constituidos por la acumulación de lavas, de proyec­
7 Las formas del relieve volcánico se estudian en el Capítulo 15.
6 De Tellus ~ el planeta Tierra. 8 Ver más adelante, III, 1.
44 Los supuestos estructurales
Tectogénesis y orogénesis 45
riamente a lo que pasó en la región alpina, las erupciones volcánicas
erosión posterior tanto al plegamiento como al levantamiento, se
normales han tenido en estas un papel muy considerable a todo lo habla de cordillera de evolución monocíclica. Cuando estos episodios se
largo de la historia de la cordillera y lo tienen hoy (Popocatcpetl,
han repetido en el mismo orden dos veces o más, se habla de cordi­
Misti, etc.). Gran parte del volumen de la cordillera de los Andes
lleras de evolución bicíclica o policíclica. Se comprende que en estos
está formada por acumulaciones de lavas y de proyecciones. Es una últimos casos las estructuras sean muy complicadas.
de las particularidades de las cordilleras americanas. Nos enseña que
los mecanismos tectónicos y orogénicos son a la vez diversos y com­ Papel de la litologia en las cordilleras jóvenes. La dualidad rocas
plicados y que no se les puede reducir a un modelo único para todo plásticas y rocas duras no atañe solamente al contraste entre cordi­
el globo ni para todas las épocas. lleras jóvenes y macizos antiguos, sino que afecta también a la diver­
sidad de estructuras plegadas. Cuanto más potente es el espesor de
las rocas duras (calizas, areniscas) en una serie sedimentaria, más los
III. DIVERSIDAD Y CLASIFICACIÓN pliegues serán abiertos y más las fracturas o fallas desempeñarán un
DE LAS ESTRUCTURAS gran papel8 9. En los estratos flexibles (arcillas, esquistos, flysch) los
pliegues se forman fácilmente; muchas veces son prietos, «en forma
La lógica de la evolución de las grandes cordilleras plegadas de acordeón». Pero intervienen también los espesores relativos de
lleva a su destrucción en tanto que altos relieves, y al desarrollo las capas duras y de las capas flexibles en el estilo tectónico de una región.
de tipos nuevos de estructuras con materiales que ya no tienen las Complejidad de las estructuras. La imagen clásica de pliegues
mismas propiedades mecánicas que originariamente. Estas consi­ cilindricos repetidos como los de una chapa ondulada es imagina­
deraciones permiten una clasificación de las estructuras en grandes ria. En la realidad, las ondulaciones sucesivas tienen muy pocas
tipos. veces el mismo perfil, incluso a pocos kilómetros de distancia, y
con mucha más razón a escala regional. Pueden existir bóvedas
anticlinales muy amplias, incluso amesetadas o, al contrario,
i. Los tipos de estructuras pliegues agudos apretados y rotos; los sinclinales mismos pueden
ser amplias bóvedas de poca curvatura o estrechas angosturas10...
Las nociones precedentes enseñan que a la edad geológica de una Se puede ver cómo los fenómenos tectónicos no se pueden abs­
región corresponden cierto número de caracteres estructurales es­ traer de toda la evolución de su cuadro y de qué forma son estrechas
pecíficos. las interacciones entre tectogénesis, orogénesis, gliptogénesis y
litogénesis.
Cordilleras jóvenes. En un principio se pueden oponer macizos o
cordilleras jóvenes a los macizos antiguos. En los primeros, las rocas Macizos antiguos y escudos. En los macizos antiguos, al contrario
sedimentarias estratificadas ocupan un gran lugar y, correlativamente, de las cordilleras recientes, las rocas sedimentarias han desaparecido
predominan las estructuras plegadas de edad reciente; el vulcanismo por erosión y no se ven más que rocas cristalinas no estratificadas o
no aparece en ellas en general más que como rocas incorporadas rocas cristalofílicas muy duras que postulan una tectónica de fractura;
al edificio. La gran variedad de las estructuras de plegamiento no es se dice que son rocas compactas y estructuras falladas. El vulcanismo será
fruto solamente de la sucesión de fases tectónicas y orogénicas cuyo
desarrollo esquemático ha sido presentado antes, sino también de 8 Algunas veces se observan pliegues prietos en calizas macizas potentes (macizo
las posibilidades que ha tenido la erosión de atacar con fuerza el de Gavarnie). Están originados seguramente de una tectónica preorogénica, ya sea
relieve durante y después de la tectogénesis y la orogénesis. Cuando en los sedimentos todavía blandos, ya sea bajo las fuertes presiones que dominan en
lo más profundo.
no se reconoce en el dispositivo estructural más que una fase de
1Q Ver Capítulo 13.
i
I'i-

46 Los supuestos estructurales Tectogénesis y orogénesis 47

en ellos un hecho añadido, y añade sus construcciones a las estruc­ metros, y no porque las leyes de la física cambien con las dimensio­
turas y a los relieves anteriores. Para designar el conjunto de los nes de los objetos, sino porque la naturaleza y la cantidad de pará­
materiales endurecidos de los macizos antiguos se utiliza a menudo metros introducidos en las deducciones son muy distintos cuando
el nombre de zócalo. Al lado de los macizos antiguos más pequeños se ensancha el espacio considerado.
(macizo esquistoso de Renánia, los Maures), las inmensas regiones
de zócalo se designan con el nombre de escudos: escudo escandinavo, Las unidades estructurales. Son elementos cuyas dimensiones se
escudo brasileño. miden en kilómetros y que reciben unos nombres sencillos: el anti­
clinal de Beynes (Yvclines), el sinclinal de Rencurel (en el Vercors),
Cuencas sedimentarias y plataformas. Aparte de las regiones de la falla de Villefranche de Rouergue, la fosa de Ambert. Como la
pagamientos, el zócalo también puede estar enmascarado por una definición de un elemento no es siempre fácil, ya que existen pliegues
cubierta sedimentaria poco espesa (a lo máximo algunos hcctómctros) falla y estructuras todavía más complejas, los geólogos algunas veces
que, solidaria de su base rígida, está sometida directamente a su se conforman llamándolos «estructura»; por ejemplo, «la estructura
tectónica de fractura. En los escudos amplios y poco móviles, las capas de Lacq».
son horizontales durante largas distancias; son las plataformas sedi­
mentarias: la plataforma rusa sigue al escudo escandinavo más Las regiones estructurales. Las unidades estructurales se agrupan
allá del Báltico. Cuando las deformaciones epirogénicas han indivi­ generalmente en familias en las que se dan caracteres comunes a
dualizado fragmentos del zócalo formando macizos antiguos, las estructuras parecidas. De la Limagne de Issoire al valle del Ródano
regiones deprimidas que los separan han recibido una cubierta se encuentran varios ejemplares de la asociación de fosas y de bloques
sedimentaria plegada como una cubeta: son las cuencas sedimentarias elevados u horsts; de la región de Orleans a Flandes se suceden on­
(fig. 12). dulaciones muy suaves, pequeñas faiLs en las capas sedimentarias
de la cuenca de París; el mapa geológico del Jura debe su aspecto
encintado a la yuxtaposición de muchos pliegues dispuestos parale­
2. Los conjuntos estructurales lamente, cuyo dibujo se encuentra en el relieve. Son regiones es­
tructurales caracterizadas por una historia geológica común: tecto­
No so debe perder de vista la idea de escala en geografía física y ; génesis y orogénesis tienen por todas partes la misma edad, se en­
en geomorfología. Los juicios que son verdaderos a escala de de- i cuentran las mismas rocas y un mismo estilo tectónico se puede de­
cámetro, seguramente ya no lo son a escala del centenar de kiló­ finir por todas partes. Las regiones estructurales han recibido nombres
4$ Los supuestos estructurales

regionales muy a menudo populares: las Ardenas, las Corteras, la


cuenca de Londres; incluso algunas veces un nombre culto se ha
llegado a imponer: los Dolomitas corresponden a la región de los
Alpes con estructuras tabulares insertas en las calizas dolomíticas.
Se miden las regiones estructurales en decenas o en centenares de
kilómetros.

Los dominios estructurales. Más amplios todavía, los dominios


estructurales se parecen a regiones cuya diversidad no excluye al­
gunos trazos comunes, ni principalmente una larga interdependencia
nacida de la contigüidad. Europa herciniana, por ejemplo, agrupa
regiones cuya tectogéncsis casi había terminado a fines de la era
Primaria, y cuya orogénesis se puede datar a fines de la era Terciaria
en su mayor parte; en ciertos casos las rocas de la misma edad tienen
facies análogas: la creta del Cretáceo, la arenisca roja del Trías. Es
un dominio de macizos antiguos más o menos rejuvenecidos y de
cuencas sedimentarias. El dominio alpino se articula de Gibraltar a
Birmania entre la Europa herciniana y los escudos de Africa y de
Asia. Los dominios estructurales se extienden en miles de kilómetros;
son conjuntos a escala planetaria.

3. Reparto de los dominios estructurales

Los dominios estructurales se reparten en el globo en grandes


masas, entre las que se distinguen los escudos y las cordilleras recientes
(fig. 13).
Los escudos septentrionales. Forman un cinturón alrededor del
océano Ártico. A ambos lados del Atlántico, el escudo canadiense
y el escandinavo levantan su orla marginal: el norte de Groenlandia
y el macizo escandinavo; tanto el uno como el otro se rebajan lenta­
mente, ya hacia las llanuras del Mississippi, ya hacia el Báltico y la
llanura rusa. Los escudos de Sibcria y de Mongolia han sido dislo­
cados violentamente en las proximidades de las cordilleras recientes
de Asia central: los Tian-Chan son un fragmento del zócalo levan­
tado a más de 7.000 m. A estos muy viejos escudos endurecidos y
después desgastados al alba de la era Primaria, se han añadido, al sur,
fragmentos de zócalo más recientes, a mediados y a fines de la era
50 Los supuestos estructurales Tectogénesis y orogénesis 51

Primaria, formando los macizos antiguos de la Europa media: disposición arqueada: el sistema Rif-Cordillera Bética, los Alpes,
Peninos de Inglaterra, macizo de Bohemia, Macizo Central francés, los Cárpatos, los Balcanes, las sierras del Taurus y de Beluchistán,
etcétera. son buenos ejemplos de lo dicho. Además, su estructura parece
mucho más compleja; se pueden observar grandes mantos de co­
Los escudos tropicales. Forman cuatro conjuntos: escudos guayano-
rrimiento superpuestos y pliegues de interpretación muy difícil
brasileño, africano, indio (Decán) y australiano, muchas veces
(fig. 14). Esta variedad en la organización general hace pensar que
fragmentados por amplias cubetas sedimentarias (Amazonas, Paraná,
las causas de la orogénesis podrían ser muy diversas y no limitarse
Chad, Congo, etc.). Tienen también orlas marginales: Serra do
a una única explicación.
Mar, Yemen, Drakensberg, Ghates, etc., y una gigantesca sucesión de
fosas de hundimiento: el rift africano que se extiende 6.000 km
entre el Zambczc y Siria, orlado de grandes volcanes, como el
Kilimanjaro. Las efusiones volcánicas antiguas han desempeñado
un papel importante: las mesetas de lavas del Paraná, del Decán y
de Etiopía cubren superficies inmensas. Una gran parte de la cu­
bierta sedimentaria de los zócalos tropicales está constituida por
areniscas de origen continental.
Cordilleras jóvenes. Dos grandes dominios de plegamientos recien­
tes de montañas jóvenes accidentan el globo: el dominio america­
no andino y el dominio alpino. La gran cordillera americana es la
más antigua; sigue toda la costa del Pacífico unos 19.000 km entre
Alaska y la Tierra del Fuego, orillada por una serie de volcanes que
están en diferentes estados de actividad y que muchas veces alcanzan
grandes cúspides. Tanto el vulcanismo como los frecuentes sismos
son testigos de una gran movilidad. Las cordilleras americanas ro­
dean amplias mesetas, como las de Estados Unidos (Gran Cuenca),
de México y de Bolivia, disposición que se encuentra, además, en
las cordilleras eurasiáticas, de Turquía a Irán y en el Tibet.
En estas últimas el vulcanismo siempre ha tenido un papel mucho
más apagado. También difieren de las cordilleras americanas por su

7.450

14. Complejidad de las estructuras en una cordillera plegada reciente 15. Las guirnaldas insulares en Extremo Orlente
Él valle del Guil, según Debchnas y Lemoine (1961) En trazo: sfosas oceánicas con las profundidades máximas reconocidas hacia 1960
$2 Los supuestos estructurales
Capítulo 3
Las guirnaldas insulares. Edificadas con el mismo plan de los arcos
alpinos, pero emergiendo apenas, las guirnaldas insulares se muestran
como cadenas o cordilleras cuya orogénesis apenas empieza. Unas
prolongan las estructuras americano-andinas: Aleutianas, Antillas, Las rocas y sus génesis
Georgia, Oreadas, Shetland del Sur; otras se unen a las estructuras
de Asia oriental: las Kuriles, Riu-Kiu, archipiélagos de Indonesia.
Más lejos, a lo largo del Pacífico, guirnaldas como las de las Maria­
nas, de Tonga, y Nuevas Hébridas, representarían edificios todavía
más jóvenes. Unas y otras están bordeadas de fosas oceánicas estre­
chas y muy profundas (Mindanao, 10.497 m; Tonga, 10.633 m; Para explicar las formas de relieve es necesario conocer bien las rocas
Marianas, 11.034 m), situadas en general al exterior del arco (fig. 15). que constituyen como el armazón del subsuelo. La relación entre el mo­
La gravimetría ha descubierto anomalías considerables que son delado del relieve y la naturaleza de las rocas se manifiesta en los paisajes:
testigo del profundo desequilibrio entre si al y sima, demostrado por ejemplo, después del puerto de Adréis, entre Fréjus y Cannes, se
por una gran movilidad. Los sismos devastadores y las erupciones distinguen fácilmente al norte los blancos escarpes calizos de los Prealpes
volcánicas son características de estas cordilleras en gestación. de Grasse, al noroeste la pesada cúpula cortada en los gneis del Tanne-
ron, al sur las cumbres rocosas rojas, aisladas y desordenadas, constitui­
das por los pórfidos del Esterel. Estas diferencias están ocasionadas por
las propiedades químicas y mecánicas de las rocas.

I. CLASIFICACIÓN, SIGNIFICADO Y
EVOLUCIÓN DE LAS ROCAS

Para empezar, es útil definir la palabra roca, que no hay que


confundir con piedra, pues hay rocas deleznables como la arena y
otras fluidas como el petróleo o los gases que lo acompañan. Todos
los materiales de la corteza terrestre son rocas, incluso el agua, que
además entra en la formación de muchos minerales. No obstante,
las rocas cercanas a la superficie muy a menudo tienen unos orígenes
y un carácter bastante particular, que permiten distinguir en ellas
(fig. 16):
1. El suelo, donde las rocas mullidas son atacadas y penetradas
por los seres vivos, animales y plantas, que los enriquecen en materia
orgánica (humus, etc.).
2. Las formaciones superficiales, que difieren de las rocas subya­
centes tanto por su estado como por su origen y su naturaleza, pero
que todavía no son suelos. A veces se trata de una capa de alteración,
como el sábulo constituido in situ a expensas del granito, a veces de
54 Los supuestos estructurales Las rocas y su génesis 55

2. Las rocas sedimentarias, formadas en la superficie del globo


y que a continuación fueron enterradas: la creta, las arenas de Fon-
16. Suelos, formacio­ taincbleau, la molasa.
nes superficiales y
rocas ín situ: A, sue­ Este enterrarse provoca una primera dificultad. A cierta profun­
los sobre loess encima
de las calizas; B, escar­
didad (12 km o más), las rocas sedimentarias se transforman y ad­
pe calizo sin suelo; C, quieren todos, o una parte de, los caracteres propios de las rocas
suelos sobre un manto magmáticas, principalmente la estructura cristalina, cuyo fenómeno
de derrubios antiguos origina una tercera categoría:
sobre margas; D, suelos
sobre aluviones 3. Las rocas metamórficas, que son la transición entre los dos pri­
meros grupos. A su disposición en capas o en hojas y a su cristalini-
dad, debieron el nombre hoy bastante en desuso de rocas cristales
un chapeado alóctono, trasladado por las aguas (aluviones fluviales, fílicas1: por ejemplo, el gneis.
limos de arroyada), por el viento (loess, arena de las dunas, etc.),
o por otros agentes erosivos (morrenas, derrubios, etc.). Las for­ Las rocas magmáticas. Han sido llamadas por una gran cantidad
maciones superficiales siempre son más recientes que las rocas de nombres que reflejan las sucesivas concepciones que han predo­
subyacentes; algunas son muy jóvenes, otras son de la era Terciaria, minado relativas a su génesis y a su ubicación. En primer lugar,
como las arcillas silíceas del Pays de Caux. Aunque ciertas formacio­ antes de que la eficacia de la erosión fuese bien conocida, se admi­
nes superficiales se hayan formado en el sitio donde se hallan sin tió que todas las rocas magmáticas habían aflorado a la superficie
transporte, por costumbre se reserva a su sustrato el término de como consecuencia de una erupción, confundiendo, por lo tanto,
roca in situ. Se conocen antiguas formaciones superficiales enterradas la ubicación de las rocas aprisionadas entre otras y su afloramiento
debajo de otras rocas; entonces son consideradas como rocas: las por erosión o denudación; de allí procedió el término rocas eruptivas,
bauxitas de Provenza, las rocas molares de Brie, etc. que todavía se encuentra en las leyendas de los mapas geológicos,
tanto refiriéndose al granito como a las lavas, y que debería reser­
varse a las rocas volcánicas puestas a la luz por erupciones, o vulca­
I. La clasificación de las rocas nitas. Para las rocas magmáticas12 consolidadas en las profundidades
y que ha sacado a la luz la denudación, debería utilizarse el término
La clasificación de las rocas es compleja, ya que a la vez debe simétrico y mitológico de plutonitas.
tenerse en cuenta su naturaleza fisicoquímica y su origen. Si no se Como las plutonitas y las vulcanitas han adquirido sus caracteres
considera más que su composición química, se podría confundir en las profundiades, son rocas endógenas. Tanto unas como otras
un cuarzo de un filón de origen profundo y una cuarcita de origen están constituidas principalmente por silicatos variados y complejos;
sedimentario; al contrario, teniendo en cuenta el origen de las la medida de sus cristales depende de las condiciones de su consolida­
rocas, considerando sus numerosas etapas, permite una clasificación ción: en las profundidades, la consolidación por enfriamiento es muy
más exacta que considere, a la vez, su composición mineralógica.
1 Crístafofilico: phyllon =» hoja. No confundir con phile — amigo.
Clasificación genética. En primer lugar, deben separarse: 2 Hay geólogos que reservan el término magma a las masas fluidas del sima, otros
evocan un magma granítico, no líquido ciertamente, pero al menos viscoso, plástico.
1. Las rocas magmáticas, formadas en las profundidades del globo El término magma ( = pasta), como es muy usado, puede conservarse; se procurará
y que posteriormente han aflorado: la granulita, el basalto. evitar el término arcaico de rocas ígneas, que nos recuerda el «fuego central».
56 Las supuestos estructurales Las rocas y su génesis 57

lenta y los cristales adquieren grandes dimensiones; las plutonitas 2. El significado de las rocas sedimentarias
son rocas macrogramtladas (granito, diorita, etc.). Durante una erup­
ción volcánica el enfriamiento se hace en pocas horas y los cristales Si bien es cierto que las rocas condicionan en cierto modo el
son muy pequeños: entonces se trata de rocas rnicrolíticas3. medio biofísico actual, también es verdad que la génesis de las rocas
sedimentarias vino condicionada por los medios antiguos; son los
Las rocas sedimentarias formadas y situadas en superficie son, testigos del pasado geográfico de la tierra. Pueden instruirnos sobre
en cambio, rocas exógenas, y se clasifican de distintos modos: los climas, los sistemas de erosión, el relieve, los movimientos de la
1. Según el medio donde se han depositado: mar, laguna, conti­ corteza terrestre durante la sucesión de los tiempos geológicos; en
nente, etc. Se trata, pues, de sedimentos marinos (litorales, neríticos, resumen, pueden instruirnos acerca de la paleogeografía, ciencia del
batiales, etc.), lacustres, de estuarios y de sedimentos continentales pasado que puede ayudar a explicar el presente. Para cada medio se
(lacustres, eólicos o donares, palustres, etc.). tienen en cuenta los sedimentos correlativos, ya que muchas veces son el
2. Según la forma en que se han depositado: caída de derrubios, resultado de la erosión en los continentes.
precipitación de sustancias disueltas, acumulación de origen biológi­ La estructura física de un sedimento corresponde en parte a la fuerza
co. De esta forma se puede distinguir una sedimentación detrítica de la erosión. Acusadas pendientes, un clima con estaciones contras­
(arcilla, arena) y una sedimentación orgánica (calizas coralinas, tadas favorables a la torrencialidad, el ataque rápido de un litoral,
lignito). En la realidad compleja de la naturaleza, en un mismo proporcionan materiales gruesos que posteriormente producirán
medio de sedimentación distintos modos suman sus efectos: se en­ pudingas y brechas. Pendientes débiles, una arroyada regular frenada
cuentran conchas en las playas de arena (-..y areniscas conchíferas) por una cobertura vegetal suficiente, proporciona materiales finos:
y las precipitaciones químicas tienen casi todas ellas un origen bio­ arenas y arcillas. Unas repeticiones estacionales de crecidas pueden
lógico (actividad de bacterias o de algas en el agua del mar, etc.). ocasionar una sedimentación rítmica de arenas y arcillas, consolidadas
más tarde en fiysch. En un medio continental se pueden depositar
3. Según su composición mineralógica, que no debe confundirse
con su composición química4. Las principales clases de rocas sedi­ al mismo tiempo sedimentos finos, en los pantanos apartados de
los cursos fluviales, o gruesos, a lo largo de los ejes de avenamiento:
mentarias son:
no se trata de ningún ritmo, sino de un cambio lateral de unos a otros,
— las rocas silíceas: arenas, areniscas, cuarcitas como en las mol asas terciarias de Aquí tañía (fig. 17).
— las rocas arcillosas: arcillas, arcillitas, esquistos La composición química de un sedimento ilustra también sobre el
— las rocas carbonatadas: calizas, dolomías medio. En los mares poco profundos con aguas cálidas y puras, se
— las rocas salinas: yeso, sal gema, silvinita.
Hay otros grupos muy útiles (minerales metálicos: óxidos y w e
sulfuros; rocas carbonadas: hullas, petróleos), pero que no juegan
más que un papel muy secundario en el relieve.
,| I 1 1 J... . 1 1 I I ,
3 Las rocas microgranutadas, intermedias entre las dos categorías precedentes, muy
a menudo corresponden a filones o a masas consolidadas cerca de la superficie: micro-
rt'm =JTT,s ‘ i ,
granulita, etc.
4 No se dice que una arenisca sea rica en oxígeno, aunque el cuarzo que constituye
su parte esencial tenga por composición SiOs (sílice 47 % -p oxígeno 53 %). Se ie llama 17, Cambio lateral de facies en la molasa
«arenisca ferruginosa» si el cemento está formado por óxidos de hierro, etc. A la derecha, calizas y pudingas; a la izquierda, facies arcilloarenosa
58 Los supuestos estructurales Las rocas y su génesis 59

han multiplicado los arrecifes coralinos, correlativos a una potente Terciaria. Sin embargo, en general, la compactación y la consolida­
sedimentación caliza. La formación de espesas capas de arcilla es el ción son mucho más avanzadas cuanto más antiguo sea el sedimento:
resultado de la alteración química de las rocas magmáticas bajo un los cienos calizos se han convertido en rocas resistentes: las arcillas,
clima cálido y húmedo: se trata entonces de una vegetación tropical. en pizarras; las arenas, en areniscas. Hay dos procesos principales
La precipitación del yeso, de la sal gema, exige lagunas o sebkras que contribuyen a este endurecimiento:
bajo un clima árido o semiárido.
1. La deshidratarían, principalmente en las arcillas. A un punto
El color de las rocas sedimentarias tiene un significado análogo, dado de diagénesis una arcilla deja de ser plástica. No puede ser
pero a menudo depende de un débil contenido de minerales colo­ amasada al mojarla: es una arcillita o argilolita6; al comprimirla
rantes. se exfolia y se convierte en una pizarra.
Hay arcillas y calizas negras que contienen una proporción anor­ 2. La cimentación, que afecta a los sedimentos detríticos gruesos.
mal de materia orgánica, carbono principalmente; las segundas Es resultado de la migración de minerales en solución acuosa en el
desprenden muchas veces un olor fétido cuando se rompen; han seno de la masa porosa; carbonatos cálcicos o magnésicos o la sílice
sido depositadas en aguas poco aireadas, pobres en oxígeno (medio pueden consolidar arenas en calcoarenita, en arenisca dolomí-
reductor), con aportaciones notables de restos orgánicos, testi­ tica o en areniscas silíceas (Fontaincbleau). Hay pudingas con
monio de una importante vegetación continental; es lógico que las cemento calizo (Poudingues de Palassou, en el Ariége) y otras con
arcillas sean negras más a menudo que las calizas ó las areniscas. Las cemento de arenisca (Poudingues du Gres, en los Vosgos). Las
rocas rojas tienen óxidos de hierro poco hidratados" o anhidros calizas se consolidan fácilmente, pues la deshidratación provoca una
(hematita FeaOs): son características de depósitos continentales (are­ cimentación progresiva de los primeros aportes consolidados.
niscas del Trías inferior) efectuados bajo climas cálidos y relativa­ La circulación de las aguas profundas, difusas o no difusas, pro­
mente secos. Pero las arcillas rojas, lacustres o marinas, pueden haber voca otras modificaciones. Algunas sustancias de las rocas pueden
sido originadas por el lavado por erosión de un continente revestido concentrarse en puntos privilegiados ocasionando concreciones: bolas
de una espesa capa de alteración de tipo laterítico: esquistos del de marcasita y sílex de la creta, septaria ferruginosa de los esquistos
Pérmico, arcillas rojas de Vitrolles, etc.5 albienses pirenaicos. Otras veces, la roca sufre una transforma­
ción completa: hay calizas que se dolomitizan al sustituir por dolo­
mía (Ca Mg (003)2) el carbonato cálcico (CO3 Ca).
3. La evolución de los sedimentos y de las rocas
El metamorfismo es la transformación radical de las rocas super­
El tiempo y los avatares de la corteza terrestre hacen transformar ficiales (sedimentarias o volcánicas) en rocas con textura cristalina
constantemente los depósitos sedimentarios. (ver i). Se opera a tal profundidad que el calor (600 a 700 °C por
lo menos), la presión (varios millares de atmósferas), y las circula­
Las transformaciones profundas. La compresión debida al amontona­ ciones minerales disueltas, tienen un papel preponderante. Pero el
miento de las capas y el envejecimiento de estas las van transforman­ factor tiempo no debe despreciarse. Los caracteres de las rocas meta-
do lentamente: es la diagénesis. Algunos depósitos, incluso antiguos, mórficas (mineralogía, cristalinidad, foliación y esquistosidad) de­
han sido poco modificados: se encuentran conchas fósiles al tamizar penden de la naturaleza de las rocas originarias y de la intensidad
arenas primarias de Estonia o las de Auvers-sur-Oise, de la era del metamorfismo. Se estudiará detalladamente más adelante.

5 La formación de las arcillas se ha podido originar in situ, primero bajo clima 6 Los geólogos emplean ambos términos en un sentido a veces distinto, y algunas
húmedo favorable a la operación. La coloración y el transporte han podido tener lugar veces en la misma obra. La etimología de arcillita (arcilla 4* l‘tos 5=5 piedra) justifica
bajo un clima distinto. la acepción común de arcilla sin plasticidad.
Las rocas y su génesis 6i
6o Los supuestos estructurales
edad. Las arenas de Cuise (Oise) y las arcillas de Ypres (Bélgica),
Las transformaciones superficiales se deben a la acción de la atmós­ mantos contemporáneos, son facies distintas de un mismo piso: el
fera, la hidrosfera y la biosfera en la parte expuesta de las rocas. ipresiense. En esa época prevalecía la idea de que los sedimentos
A veces se asemejan, a la diagénesis profunda: por ejemplo, cerca gruesos no se podían depositar más que en el litoral y en un mar
de Alicante los campesinos edifican casas con arenas de las dunas poco profundo (zona nerítica), mientras que los sedimentos finos,
litorales consolidadas como arenisca en menos de 10.000 años, principalmente las arcillas, caracterizan el mar abierto (zona batial)
gracias a una cimentación caliza. Estas modificaciones o alteraciones y las fosas oceánicas (zona abisal). De ahí surgió la idea de que los
pueden mullir las rocas (caso del granito «podrido») o consolidarlas sedimentos finos intercalados entre los sedimentos gruesos repre­
en la superficie (costras calizas de Andalucía, caparazones ferrugi­ sentaban el flujo y el reflujo del mar sobre el continente, es decir,
nosos de Guinea). En determinados medios, en la era Terciaria, la los resultados de una transgresión, de una anegación y de una regresión
alteración de las calizas ha llevado a la formación de rocas o, por lo menos, las variaciones de profundidad del mar. A estas
molares, rocas silíceas vacuolares, envueltas en arcillas rojas. variaciones debidas a los movimientos epirogénicos del continente,
Se trata de fenómenos ligados a la erosión y de los que se volverá los geólogos les dieron el nombre de ciclo sedimentario8. Como las
a tratar en la Segunda Parte. transgresiones sucesivas no alcanzan siempre las mismas regiones,
resulta que en la sucesión de los sedimentos hay lagunas, e incluso
discordancias sedimentarias. Pero si bien es verdad que algunos depó­
II. LA GÉNESIS DE LAS ROCAS sitos litorales gruesos caracterizan ciertas transgresiones, otras se han
EN LOS GRANDES DOMINIOS ESTRUCTURALES efectuado en correlación con una sedimentación fina. Del mismo
modo, hay depósitos lacustres que pueden coexistir con una esta­
Es preferible estudiar las rocas en sus dominios estructurales res­ bilidad de las orillas y no obligatoriamente ser fruto de una regresión,
como se había pensado antes. En fin, actualmente se sabe que la
pectivos: cuencas sedimentarias, cordilleras recientes, macizos an­
tiguos y volcanes. De este modo su génesis y su evolución se pueden granulometrla de los sedimentos9 depende tanto del clima correlativo
tratar de forma lógica en función de los caracteres de cada medio. como del alejamiento de la orilla.

Los sedimentos detríticos. Enmarcadas por macizos antiguos con


relieves suaves, las cuencas sedimentarias típicas han recibido sólo
i. Las rocas de las cuencas sedimentarias
sedimentos poco gruesos; las arcillas y las arenas silíceas originarias
Las cuencas sedimentarias han sido dominios de mares epicon­ de la destrucción de las rocas plutónicas10 en los continentes forman
tinentales poco profundos, poco extensos, en los que la sedimentación la parte esencial de las rocas detríticas. Aunque la diagénesis superfi­
siempre ha sido controlada por la situación de las tierras que los
cial haya podido consolidar parte de las arenas en areniscas (por
rodean. Y como estas han sufrido incesantes transformaciones cli­ ejemplo en las tres series de Cuise, de Beauchamp y de Fontaine-
máticas y orográficas, la sedimentación marina ha sido muy variada bleau, en la cuenca de París), lo más a menudo estas rocas han
permanecido deleznables: arenas verdes del albiense en la Cham­
en el espacio y variable en el tiempo.
El ciclo sedimentario y la noción de facies. Desde el siglo xix, gracias 8 El Trías germánico presentaría de este modo una fase de transgresión (arenisca
a los progresos de la paleontología7, los geólogos se dieron cuenta de los Vosgos), de anegación (calizas conchíferas), y de regresión (depósitos lacustres
de que algunos estratos de naturaleza distinta podían tener la misma del Kcuper).
9 Granulometrla: dimensión de los elementos detríticos o granos.
7 Paleontología: ciencia de la evolución de los seres vivos; estudia los fósiles y les 10 Ver Capítulo 12.
da una edad relativa a lo largo de las series evolutivas.
Ó2 Los supuestos estructurales Las rocas y su génesis 63

pagne, arcillas del toarciensc en Lorcna y en el Quercy. Los faluns de estas cordilleras: Prealpes franceses, sierras norpirenaicas. La
son arenas muy ricas en conchas de origen litoral (Turena, Bórdeles). variedad de sus facies —calizas, areniscas, arcillas— y los contrastes
La mayor parte de estas rocas son de origen marino, pero durante de resistencia que estas rocas ofrecen, ayudan a poner de manifiesto
las regresiones, en las llanuras de aluvionamiento y los pantanos se en el relieve la organización de la estructura.
han acumulado arenas y arcillas llamadas «de origen continental»:
la arcilla plástica del esparnaciense de París contiene semillas de La sedimentación geosinclinal. Al contrario, en el eje de las grandes
cocotero y escamas de cocodrilo; las arenas de Solognc de la edad cordilleras aparecen sedimentos mucho más monótonos en capas
burdigalicnsc también son continentales. mucho más espesas: algunas de ellas son de 1.500 a 3.000 metros de
esquistos del albicnsc (del Cretáceo inferior) en los Pirineos centrales,
Los sedimentos bioquímicos. Caracterizan unos momentos o unos y otras tienen únicamente 100 metros de arenas verdes y arcillas de
sitios con débiles aportaciones detríticas. A menudo son calizas, la misma edad en la cuenca de París. Para explicar semejante acumu­
de las que existen numerosas variedades caracterizadas por el grano lación, los geólogos han supuesto la existencia de fosas oceánicas
(caliza iítográfica, caliza grosera), la textura (compacta, gredosa, alargadas y estrechas y en las cuales se amontonaban los sedimentos
nodulosa, oolítica), el color y, principalmente, por los restos orgáni­ en fondos que se iban hundiendo, de subsidencia. Estas fosas marinas
cos que contienen (asterias de la caliza de Blaye, numulitcs de la subsi dentes son los geosinclinales. Los geosinclinales, en oposición a
«Pierrc á Liards», rudistos de las calizas del Pirineo, encrinas de la los mares epicontinentales, apenas han conocido regresiones y trans­
caliza de Entroques, etc.). Cuando aumenta la cantidad de elementos gresiones, por cuyo motivo tienen una mayor uniformidad de la
detríticos se tienen calizas areniscas (bastante escasas en las cuencas sedimentación. Generalmente se trata de rocas detríticas muy finas,
sedimentarias clásicas) o arcillosas: calizas margosas y margas en las arcillosas (esquistos) o silíceas (pelitas). Naturalmente, el hecho de
que, si su contenido en arcilla es bastante elevado, se producen las haber sido amontonadas en profundidad explica que entre estas se
margas plásticas (margas ostríferas y margas verdes de París). encuentren muy pocas rocas blandas.
Hay muchas calizas lacustres (Brie, Bcrry, Limagne, Agenés), con
abundantes restos de gasterópodos de agua dulce. Rocas verdes y Jlysch. El «drama orogénico» tiene como corolario
la aparición de rocas propias de las cordilleras geosinclinales. Los desga­
Todas las cuencas sedimentarias contienen rocas salinas deposi­ rrones profundos del geosinclinal en vías de subsidencia se añaden
tadas en las lagunas, rocas a las que se da el nombre de evaporitas. a un vulcanismo submarino (Capítulo 2, II, 3), con emisión de
Si la sal gema y las sales potásicas son demasiado solubles para resistir rocas verdes: ofiolitas de los Alpes, de los Apeninos, de los Balcanes,
en la superficie en los países lluviosos y, por consiguiente, tienen muy lerzolitas de los Pirineos. Los productos de la erosión rítmica de las
poco papel morfológico, no pasa lo mismo con el yeso (sulfato ^arrugas geoanticlinales» dan lugar al ftysch, alternancia repetida mil
calcico) y con las arcillas yesosas, que se encuentran alrededor de veces de bancos de arenisca o calcoarenisca duros y de delgados lechos
París y en la cuenca del Ebro en el Terciario, y en Lorcna y en Ale­ arcilloesquistosos; este complejo sedimentario o formación geológica da
mania en el Trías superior. a las vertientes montañosas de Aragón o del Embruñes su aspecto
rayado característico (fig. 18). Como los esquistos geosinclinales y
los flysch son muy «flexibles», sus pliegues son muy apretados, en
2. Las rocas de las cordilleras de plegamiento reciente acordeón, o todavía más complicados: son las llamadas estructures
brouillées».
Los sedimentos epicontinentales. Una parte de las rocas de las cor­
dilleras terciarias (Alpes, Apeninos, Andes) se han formado en Las molasas. La destrucción de los primeros relieves salientes bajo
mares epicontinentales análogos a los de las cuencas sedimentarias climas favorables a la erosión ha proporcionado grandes cantidades
vecinas. Afloran generalmente en ramales sedimentarios externos de productos groseros, mal clasificados, a los que se da el nombre de
64 Los supuestos estructurales
Las rocas y su génesis 65

Erosión de las a lientas

18, Corte en na fiysch


de gruesos bancos

molasa, Lo mismo que el flysch, la molasa no es una roca con carac­


terísticas propias11: contiene en proporción variada cantos y arena,
arcilla, caliza; según los lugares puede servir para fabricar muelas orogénesis
(de ahí su nombre), para la construcción (meseta suiza, Saboya), biogénesis:
para la fabricación de ladrillos (en Toulouse). En la orilla de todas las Sedimentación diacjénesis
cordilleras importantes la molasa ha llenado las depresiones lindantes, y metamorfismo

invadido las cuencas sedimentarias marginales (Aquitania, Ebro),


fosilizado algunas veces relieves anteriores potentes bajo centenares 19. El ciclo de las arcillas
de metros de arenisca y de pudinga (Cataluña, noroeste de Argentina).

El metamorfismo o transformación de las rocas en la profundidad


3. Las rocas de los macizos antiguos y de los escudos del globo tiene lugar bajo la influencia de factores cuya importancia
relativa todavía está en discusión (fig. 19):
Los macizos antiguos representan el resto, generalmente aplana­
do, de antiguas cordilleras de plegamiento. Desde muy antiguo, 1. El tiempo, la duración, parece ser cada vez más el elemento
capital sin el cual los otros factores apenas intervendrían. Esto po­
la erosión ha hecho desaparecer de ellos las cubiertas de rocas sedi­
dría explicar la presencia de rocas metamórficas en zócalos muy
mentarias superficiales que todavía se pueden observar en las cor­
viejos, en los que los plegamientos parece que no tuvieron gran
dilleras jóvenes. Se puede decir que la erosión ha alcanzado «la raíz
intensidad, como en el Camerún, y en los que es lícito preguntarse
de los pliegues», que es, a la vez, la raíz sialítica de los macizos monta­
si ha existido algún geosinclinal y una etapa de rellenado. Todas las
ñosos, hecha de rocas metamórficas y de plutonitas.11 *
experiencias que se han realizado considerando la «cocción» o la
compresión confirman estas ideas, pero para alcanzar estos resul­
11 Flyschs y molasas muy a menudo están olvidadas en las obras elementales o tados han sido necesarios diecisiete años de paciencia...
antiguas, a pesar de que tienen un papel importante en el relieve de las montañas y de
sus lindes.
2. El calor elevado de la profundidad es un elemento indiscuti­
ble de las transformaciones de los minerales y de la génesis de nuevas
s
™ Los supuestos estructurales Las rocas y su génesis 67

combinaciones químicas que no se podrían efectuar a temperaturas


normales. El agua se encuentra por encima de los 375 °C (y a 217 Rocas Rocas Rocas Sedimentos complejos
arcillosas silíceas carbonatadas
atmósferas de presión), en un estado en el que las ¿deas de líquido
o de vapor ya no tienen sentido; se difunde fácilmente en la materia
y disuelve la sílice y los silicatos. Otras muchas sustancias minerales Rocas Diversos
sedimen-* Arcillas Areniscas Calizas Dolomías
pueden difundirse entonces a través de magmas poco fluidos. flysch
tartas
3. La presión no es la condición más desdeñable. En principio, Filitas Mármoles Esquistos
Cuarcitas Mármoles
su papel se limita a desarrollar en los estratos comprimidos la forma­ 0 filadlos serpentinos lustrosos
Serie de
ción de hojas orientadas en función de las fuerzas y sin relación con
la estratificación: es la esquistosidad. Pero la presión sobrepasa 5.000 metamor­ Esquistos de
atmósferas a los 20.000 m de profundidad, y este hecho implica fismo sericita 0 Cipolinos
seriditocitas
una nueva ordenación molecular y cristalina de los minerales, tal creciente
como han enseñado multitud de experiencias. En estas condiciones hacia la Micacitas 0 Serpentinas Anfibolitas
deben efectuarse reacciones químicas todavía ignoradas, que es im­ micasquistos
base
posible realizar en el laboratorio.
Gneis Leptinitas
La serie de las rocas metaniórjicas corresponde a la serie sedimentaria
común o geosinclinal. Así, in situ, las anfibolitas se presentan muchas
veces en capas rítmicas que hacen pensar en el flysch calcoesquistoso, en el que la orientación y la estratificación de los minerales pierden
del que tal vez hayan surgido. Se foliación a la disposición de su nitidez, el de las anatexitas, cuyo representante más completo
los minerales cristalinos que reproduce la forma sedimentaria original' parece ser el granito. Claro que existen todas las transiciones, y los
El cuadro de la página siguiente resume los efectos de un mapas geológicos dibujados hacia 1930 sólo separaban por la inten­
metamorfismo creciente en las rocas sedimentarias más corrientes12: sidad de los colores los «gneis graníticos», los «gneis granítoides» y
los «granitos gnéisicos».
Las zonas metaniórjicas. Aunque el vocabulario de los geólogos
se modifica y enriquece rápidamente con los progresos de la petro­ Las rocas platónicas o plutonitas. El prototipo más conocido de
grafía, es conveniente conocer los términos corrientes con los cuales ellas es el granito, roca cristalina granuda en la que a simple vista
se distinguen los distintos grados de metamorfismo que culminan se distingue el cuarzo, gris y sin brillo, los feldespatos blancos o
en un escalonamicnto en profundidad de zonas metaniórjicas. rosas lisos y brillantes, y la mica en lentejuelas foliadas. El cuarzo
es sílice (SiO2); los feldespatos y la mica son silicatos complejos13, *
1. Primero hay que oponer las ectinitas, cristalizadas pero sin de color claro. Al lado de las micas negras, los anfíboles y los piro-
aportes, y las migmatitas, en las que los aportes de sustancias nuevas xenos son los silicatos ferromagnésicos de color oscuro (verde o
han modificado la composición química. negro) más extendidos14.
2. En el seno de las migmatitas se puede distinguir un nivel La proporción de los diversos feldespatos y de los elementos
superior, cristalofílico, el nivel de las embrequitas, y un nivel inferior, ferromagnésicos, la riqueza global de la roca en sílice, varían general-

13 Las rocas volcánicas e incluso las plutonitas pueden haber sido afectadas por el 15 Feldespatos: silicatos dobles de alumina y de metales alcalinos (potasa, sodio,
metamorfismo; se completará este cuadro, si se estima conveniente, utilizando obras calcio) (SiOa)n (AlsOs)p (KaO ... Na8O ... CaO)q.
especializadas. 14 Elementos ferromagnésicos: (SiOa)n (AlaOa)p (KaO... CaO)q (FeMgO)r.
Las rocas y su génesis

68 Los supuestos estructurales 2. Los feldespatos, en climas cálidos y húmedos, se hidratan


y alteran, transformándose en arcilla, principalmente en caolín.
mente de modo coherente13, hecho que permite clasificar las princi­ El agua corriente y el viento exportan fácilmente estas arcillas y las
pales rocas granudas: granulita y granito, granodiorita, sienita, micas alteradas o no, formándose una arenisca silícea que muchas
diorita, gabro. Son estos los tipos más corrientes entre los cuales veces recristaliza y se convierte en cuarcita.
los especialistas distinguen subtipos e innumerables variedades, sin
hablar ya de las familias de rocas que no forman parte de estas 3. En circunstancias climáticas particulares, la mica blanca (mus­
categorías. covita) no está alterada ni demasiado rota. Después de cada crecida,
la arena cuarzosa se deposita en primer lugar, seguida de las pajuelas
La ubicación de las plutonitas. La posición respectiva de las pluto- de mica, que constituyen débiles capas brillantes que dan rocas
nitas —principalmente del granito— y de las rocas metamórficas hojosas (pero no cristalofílicas), las samitas, tan conocidas en el País
o sedimentarias vecinas, permite distinguir dos situaciones: Vasco, donde construyen con ellas grandes y delgadas losas.
1. Los macizos graníticos concordantes que resultan de la anatexia, La mayor parte de estos sedimentos arenosos, o arenitas, tienen
y que muestran lentas transiciones hacia las migmatitas, hecho que tonalidad roja. Los tres zócalos huroniano, caledoniano y herciniano
hace difícil la elaboración de un mapa geológico. de Europa han sido cubiertos sucesivamente por areniscas rojas
muy parecidas: la arenisca precámbrica de Torridon, en Escocia, la
2. Los macizos graníticos discordantes o batolitos, que cortan las vieja arenisca roja devónica en los Peninos, la nueva arenisca roja
capas vecinas modificándolas en un débil espesor (es el metamorfis­ triásica o arenisca de los Vosgos. Los grandes escudos del hemisferio
mo de contacto). En los batolitos se encuentran las capas «digeridas» austral, resultado de una hipotética dislocación del «continente de
por el magma en forma de enclaves. Se piensa entonces en una imbi­ Gondwana», sostienen inmensas placas de arenisca: arenisca de
bición magmática, que poco a poco va ganando altura... Los zócalos Nubla, arenisca del Karoo en África del Sur, arenisca de Botucatu
en los que los macizos graníticos o platones tienen gran importancia en Brasil.
son llamados crotones por los geólogos.
Finalmente, determinados climas del Terciario y del Cuaternario
Los sedimentos de cobertura de los escudos. Los dominios catoniza­ antiguo permitieron una alteración profunda de las rocas antiguas
dos desde hace mucho tiempo no han sido vueltos a invadir por el con eliminación de la sílice por disolución. La cobertura, arcillosa
mar más que de modo excepcional, o después de un largo descanso. residual tiene coloración violácea, roja o anaranjada debido a los
Las acumulaciones correlativas de la erosión se han desarrollado óxidos de hierro: son las arcillas lateríticas y las lateritas, tan espesas
principalmente en medio continental y tienen facies particulares. y frecuentes en los zócalos tropicales.
Ya hemos visto antes que las rocas cristalinas y cristalofílicas se han
formado principalmente de sílice pura (cuarzo) y de silicatos (fel­
despatos, micas, elementos ferromagnésicos). La composición de las 4. Las rocas volcánicas o vulcanitas
rocas detríticas es resultado de las modalidades de la erosión efectua­
da en los zócalos. Podemos esquematizarla del siguiente modo y Ya hemos visto que los fenómenos eruptivos podían afectar
tomando como ejemplo típico el granito: las partes móviles de la corteza terrestre, cordilleras jóvenes o ma­
cizos antiguos dislocados. Las rocas volcánicas o efusivas son tan
1. La roca se disgrega sin alteración sustancial, pero el transporte variadas como las rocas plutónicas o intrusivas. Muchas veces se
elimina las micas frágiles: se forma una arenisca gruesa con cuarzo pudo pensar que tanto unas como otras derivan de las mismas
y feldespatos: la arcosa, que corresponde a un clima seco con débil magmas, ya que exceptuando el volumen de los cristales, cada plu-
alteración. tonita tiene su homóloga vulcanita. Sin embargo, las vulcanitas más

Ver ñg. 69, pág. 198.


70 Los supuestos estructurales Las rocas y su génesis 7l

extendidas forman parte de series básicas de color oscuro y parece Las rocas volcánicas de proyección. Aparte de las coladas de lavas,
que proceden del sima. los volcanes acumulan alrededor del cráter materiales más o menos
divididos: bombas, escorias, cenizas. Las cenizas más finas pueden
Las rocas volcánicas acidas o neutras contienen más del 50 % depositarse en capas importantes a centenares de kilómetros de la
de sílice (combinada o no en silicatos). Correlativamente, es erupción (volcanes andinos). La consolidación de los bloques pro­
muy débil la parte de los elementos ferroniagnésicos, y por esto yectados o caídos en las vertientes de un volcán origina brechas;
se explica su color claro y su débil densidad. Son rocas poco fluidas la de las cenizas, cineritas; las tobas volcánicas, estratificadas, son cenizas
durante las emisiones, que dan coladas cortas y compactas; posterior­ arrastradas y sedimentadas por el agua corriente. Hay cenizas muy
mente, su alto contenido en sílice es un factor de alteración lenta. esponjosas, muy ligeras, como la pumita o piedra pómez, que pueden
En orden de acidez decreciente, se pueden citar las riolitas, en flotar; no llegan a estratificarse, pero algunas veces varan en orillas
las que el cuarzo está visible y que son destacables en el Morvan lejanas (en Calabria y Sicilia, pumitas de las islas Lípari).
y principalmente en el Esterel (erupciones de la edad pérmica); Series antiguas y series recientes. Los edificios volcánicos son frá­
las traquitas, que son rocas grises, muy a menudo rellenas de giles debido a los materiales de proyección esponjosos que consti­
grandes cristales (variedades porfiroides) y que se encuentran en el tuyen buena parte de los volcanes. Por esto, de los volcanes de las
Mont-Dore, el Velay; la domita del Puy-de-Dóme, que es una traquita edades Primaria y Secundaria no quedan más que las partes profun­
blanca muy rica en sílice; las fonolitas, que se dividen en placas sono­ das de su aparato: chimeneas y grietas llenas de lava y que forman
ras cuando se percuten (Velay y Hoggar) y, para terminar, las ande- filones que se reconocen en los mapas geológicos por su longitud
sitas, que constituyen montañas enteras en los Andes y que se encuen­ y estrechez. Aunque las lavas antiguas algunas veces hayan padecido
tran en el Sancy, en Cantal y en Mézenc. Naturalmente, hay una una importante diagénesis, no difieren mucho de las lavas más
multitud de variedades y de categorías intermedias: traquifonolitas, recientes. Sin embargo, los geólogos las designan muchas veces
traquiandesitas, etc. con nombres distintos y también vagos: pórfidos, ortófidos, porfiri-
tas, meláfidos, diabasas, etc.
Las rocas volcánicas básicas son pobres en sílice, ricas en elementos
ferroniagnésicos (augita, olivino, magnetita) que les proporcionan
Cuadro simplificado de las correspondencias
un color oscuro o negro y una densidad fuerte (3 y más). Siendo entre algunas plutonitas y vulcanitas16
muy fluidas durante las emisiones, se expanden en coladas poco
espesas pero muy extensas. Su riqueza en elementos básicos les faci­
Plutonitas Granito Sienita Diorita Gabro
lita una rápida alteración y sus feldespatos calcosódicos dan a los
suelos aquellos elementos fertilizantes que no se encuentran en las
rocas ácidas. Junto a las andesitas, que son rocas neutras, las vulcani­ Vulcanitas Basalto
Riolita Traquita Andesita Labradorita
tas básicas son en mucho las más extendidas en el globo. Pueden recientes
citarse las labradoritas (volcanes de los Dómes, Mézenc) y principal­
Vulcanitas Ortófido Porfinta Meláfido
mente los basaltos, muy frecuentemente divididos en columnas Pórfido
antiguas
prismáticas u órganos, que se encuentran en todas las mesetas de la
Auvernia y del Velay, en Francia. Fuera de Europa, coladas basál­
ticas antiguas enmascaran los zócalos del Dccán, de Etiopía, de
Brasil meridional, de Patagonia, etc. Se considera que la superficie
de las mesetas basálticas en todo el mundo alcanza los dos millones 18 Ver Bibliografía. En los tratados de geología o de petrografía (Ritme, F.; Ber-
de kilómetros cuadrados. trand, L.; Moret, L.; Jung, etc.) se pueden encontrar cuadros más exactos y completos.
SEGUNDA PARTE
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Los fenómenos
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Director Departamental

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Capítulo 4

La erosión: generalidades

No todas las formas del terreno tienen los mismos tamaños ni el mismo
significado. Hay grandes volúmenes que exigen una explicación y que reci­
ben una definición estructural: la cuesta del Mosa, el sinclinal colgado
de la Alpette, la fosa de Ambert1.
A estos volúmenes se les da el nombre de relieves; refiriéndose a ellos,
se dirá relieve en cuesta, relieve de fallas, etc. Pero hay formas mas peque­
ñas ocasionadas por el trabajo secundario de la erosión en los relieves;
su conjunto constituye el modelado; el modelado, que no es indiferente
a la estructura, exige una explicación y recibe una definición que sólo
tiene en cuenta los fenómenos de erosión; entonces se habla de un mo­
delado glaciar, de un modelado de disolución y, sólo en segundo lugar, se
deberá precisar en qué relieves ocurre.
Una vez aclarada esta distinción, puede precisarse con la ayuda de
algunos ejemplos. La cuenca del Ebro y la cuenca de Aquitania presentan
ambas un relieve de ((sierras» recortadas en los sedimentos tnoldsicos suhho-
rizontales; pero, ¡qué contraste no se da entre las bóvedas convexas y
convexocóncavas, los valles recuhiertos de tierras buenas y fértiles de una
de ellas y las vertientes rotas por pequeños escarpes con cornisas blancas,
los barrancos con aristas agudas y con zanjas estrechas de la otra!
Si pasamos del zócalo escandinavo, en las llanuras gnéisicas de Har-
dangervidda, al zócalo camerunés, en las llanuras de Yaundé, se pasa
de un medio rocoso, con una red hidrográfica anárquica, en la que los arroyos
avenan lagos situados en cubetas pantanosas o que un poco mas lejos saltan
en cascadas, se pasa de este medio a otro en el que los gneis no afloran
mds que en profundas canteras enmascarados en el resto por algunos

1 Desde luego, la existencia de una cuesta se debe a la erosión, que ha excavado las
rocas blandas y dejado en relieve una parte de las capas resistentes. Pero no decimos
«los relieves son consecuencia de la estructura», porque esto no quiere decir nada...
7$ Los fenómenos de erosión

metros de arcillas rojas que suavizan las vertientes, escarpadas o débiles, que La erosión 77
rellenan las vallonadas en que los brazos fluviales no alcanzan el nivel
de la roca virgen. aguas de un lago o de un océano se llama sedimentación; esta opera­
ción no modifica las formas del relieve terrestre; su estudio forma
De esta manera se llega a la idea de que si el relieve depende sobre todo
de la estructura, el modelado depende del clima; la sequedad y la humedad parte de la limnología, de la oceanografía o de la geología, pero no
en el primer ejemplo, el calor y el frío en el segundo, están en relación de la geomorfología, aunque puede ayudar a comprenderla. Pero
con modelados particulares. Es por esto por lo que muchas veces se habla
cuando la sedimentación se efectúa al aire libre en un cono de de­
de modelado climático e incluso, ya que el globo se divide en cinco yección torrencial, en una duna o en unos derrubios, modifica el
zonas (dos frías o polares, dos templadas, y una calida o tropical), de modelado. Se considera que estas tres fases —erosión, transporte,
modelado zonal. Pero la definición dada antes nos muestra que el epíteto acumulación— son correlativas, unidas inseparablemente de jal
no aclara nada y no añade mas que cierta ambigüedad, que ya eliminare­ modo, que la costumbre ha hecho que se denomine a su conjunto
mos más adelante. con el término erosión, tomado en su sentido más amplio3.

I. LOS FENÓMENOS DE EROSIÓN 2. Agentes, procesos y sistemas de erosión

La diversidad de modelados, de la que acabamos de dar algunos La geografía física es una ciencia de la naturaleza, y por tal motivo
ejemplos, significa que la erosión no es una entidad, sino un fenómeno es conveniente evitar los términos demasiado vagos, demasiado
concreto y muy diversificado en sus modalidades. De ahí la nece­ generales, que comprenden, con su abstracción, hechos distintos.
sidad de precisar muy bien el vocabulario que hace referencia a los Para describir, para explicar, para clasificar, hay otros términos más
hechos de erosión. concretos que el término general de erosión.
Los agentes de erosión son los elementos que dan o han dado forma
I. Los tres actos de la erosión al modelado: el agua que diluye la arcilla o hace rodar los guijarros
de una playa, el aire que se lleva la arena, el hielo qlie transporta los
La erosión, que es la acción de roer, de gastar, provoca una pér­ bloques o el hombre que cultiva las vertientes y hace volar con dina­
dida de sustancia del relieve y elabora un vacío, una disminución mita las colinas rocosas de Rio de Janeiro. Estos son los agentes de
de volumen. A este trabajo de escultura se le da un nombre culto erosión visibles y concretos. Hay otros que lo son menos, como la
que resulta cómodo a veces: la gliptogénesis, que nos hace pensar elevación de la temperatura, que disgrega el granito en el Sahara,
en el cincelado o en el grabado2. ya que actualmente se sabe que energía (en este caso calorífica)
y materia son dos aspectos de un mismo estado de cosas.
El transporte. La ablación y el desplazamiento de los materiales
desgastados presuponen un transporte; es la segunda fase de la ero­ Los procesos de erosión: no todos los agentes trabajan siempre del
sión. La gravedad a lo largo de una pendiente seca, la arroyada, el mismo modo: el agua puede disolver el yeso, puede seleccionar los
viento, etc., aseguran este desplazamiento. restos rocosos en una vertiente o abarrancarla; el hielo puede hacer
crecer en su terminación una morrena o bien estriar su lecho con los
La acumulación. A su vez,, el transporte provoca más pronto o bloques que arrastra. La disolución, selección y abarrancamiento son
más tarde una acumulación. Cuando se verifica en el fondo de las procesos, entre muchos otros, con los que el agua puede erosionar4.

s Glypho: grabado; cf. jeroglífico y gliptoteca (musco de escultura). 8 Puede comprenderse el interés del término mucho más restrictivo de gliptogénesis.
4 la disolución de las calizas no solamente es un fenómeno físico, como veremos,
sino fisicoquímico.
78 Los fenómenos de erosión La erosión 79

Las categorías de procesos. Es muy fácil distinguir primero los mecen en lo más hondo de nuestros ríos, es lógico preguntarse si
procesos mecánicos, que no modifican la naturaleza fisicoquímica de los ríos erosionan sensiblemente; en nuestras grandes arboledas, en
la roca; son los procesos de fragmentación, de transporte: el astilla- las vertientes pronunciadas de los bosques del Jura, con pinos tricen­
miento a causa de la congelación del agua en las grietas, el lavado tenarios, se puede ver que los árboles no están ni poco ni nada des­
de las arcillas... En cambio, los procesos químicos modifican la na­ calzados, y es lógico pensar que las vertientes no evolucionan más
turaleza de la roca y al mismo tiempo su resistencia: que el lecho del Doubs o el del Yonne. Y en cambio, allí están bellas
formas de erosión, empezando por los valles. De lo que se desprende
— ya sea disminuyéndola, por hidratación, alteración, disolución
la primera noción: que la erosión no es una actividad permanente,
— ya sea aumentándola, por cementación, por la formación de cos­ siempre igual, sino lo contrario, esencialmente discontinua, cambiante
tras, caparazones, corazas, depósitos superficiales muy duros y en sus modalidades y en sus efectos.
protectores.
A la vez, determinados procesos están ligados a un clima deter­
minado o a un grupo de climas emparentados: el astillamiento i. Biostasia y rexistasia
por el hielo o gclifracción de los países fríos, la deflación eólica de
los países áridos; son los llamados procesos zonales. Algunos otros La idea de erosión normal. El principal agente de erosión es el
no son tan específicos de un único dominio climático: la disolución, agua; todos están de acuerdo en ello. Roe de muchas maneras,
el abarrancamiento, la destrucción de un acantilado por las olas hace la parte más importante del transporte, preside las mayores
y los guijarros; son los llamados procesos azonales. acumulaciones. De ahí puede desprenderse una idea simple o sim­
plista: «cuanto más agua haya, más activa será la erosión». Y en
Los sistemas de erosión. Si se estudia concretamente la evolución
cambio, cuando la erosión es activa, se ve: los abarrancamientos, las
del modelado o morfogénesis en un dominio particular, puede compro­
dunas «humeando» azotadas por el viento, las cicatrices de arranca­
barse que determinados agentes trabajan en él y no en otros, que
mientos, etc. En efecto, el mapa de los países de fuerte erosión no
determinados procesos pueden darse en él y no otros. En la cuenca
coincide siempre con el mapa de los países de fuerte pluviosidad,
de Rennes, el viento sopla, pero no transporta nada, el hielo es escaso,
más bien lo contrario. Nadie se ha preocupado nunca de frenar la
el agua sólo se lleva los limos; en el Atlas sahariano, el viento edifica
erosión en el país de Gales o en el Beam. Los países lluviosos son
dunas, el agua transporta masas de guijarros en los momentos de las
países de ríos de aguas limpias, lo que significa que transportan
crecidas. Existen, pues, combinaciones regionales de procesos de
poca cosa; en cambio, los países secos tienen cursos de agua pedre­
erosión que no son fruto de la casualidad, sino que están en relación
gosos y con barros, en los que la vegetación es efímera, ya que el
con los climas. A estas combinaciones de procesos se íes da el nombre
movimiento intermitente de los cantos la va destruyendo a intervalos.
de sistema de erosión o sistema morfogénico3. A cada tipo de clima
¿Por qué esta oposición? Porque las lluvias abundantes y regulares
corresponde, en principio, un sistema de erosión; pero ya se verá mantienen una alfombra vegetal espesa y compleja, una cobertura
por que debe matizarse esta idea.
vegetal que protege las vertientes de los ataques erosivos. En cambio,
durante varios decenios, se ha pensado que los países templados
II. SISTEMAS DE EROSIÓN Y CRISIS CLIMÁTICAS con cobertura vegetal densa y continua representaban el prototipo
de modelado debido a la acción del agua corriente, cosa que el fin y al
En los países húmedos de la zona templada, cuando se ven los cabo es posible, pero la morfología actual se ha atribuido a la mor­
puentes romanos y su emplazamiento o las grandes hierbas que se fogénesis actual, cosa que es errónea de modo manifiesto. Al sistema
de erosión actual de los países templados húmedos se le dio el nombre
8 ...y también sistema morfogenético. de sistema de erosión normal, sin haber visto que esta pretendida
La erosión
8o Los fenómenos de erosión
2. Las variaciones climáticas y sus efectos
erosión normal era el mejor negativo de la erosión real, y que si Los cambios de clima. El descubrimiento de faunas y de Horas
se podía estudiar la morfología en este dominio climático, en cambio fósiles hizo comprender, desde hace mucho tiempo, que los climas
era muy excepcional que se pudiese observar en él la morfogénesis. del globo se habían modificado varias veces. Al encontrarse restos
Partiendo de estas comprobaciones que hoy parecen tan triviales y de peces y de hipopótamos en el Sahara se demostró que había
tan evidentes, fueron elaborándose las nociones más concretas de pasado por un período húmedo; el hallazgo de huesos de reno y de
biostasia y de rexistasia6. jerbo en la región de Toulouse demuestra que esta región había
La biostasia. En los dominios de la biostasia la vida subsiste sido fría y seca. Las morrenas de la llanura polaca o de los valles de
gracias a la perennidad de la humedad y a la duración de la vida los Vosgos demuestran la existencia de un período glaciar no muy
vegetativa. Dicho de otro modo, el clima es favorable al manteni­ alejado de nosotros.
miento de una cobertura vegetal continua. La humedad y la vegetación La preparación biostática o rexistdtica. Se entiende fácilmente que
concurren a la alteración de las rocas, al crecimiento de los suelos, si la evolución hace que un dominio climático pase de la biostasia
a la fijación de las polvoredas llegadas de otras partes. Tal como puede a la rexistasia, los agentes de la erosión deberán atacar suelos espesos,
observarse en las ruinas antiguas o las viejas piedras, los suelos van un manto de rocas alteradas profundamente o alteritas muy sensibles
siendo más espesos; se dice que hay pedogénesis. No hay erosión me­ a los procesos más variados: abarrancamiento, deflación eólica, etc.
cánica ni hay transporte visible7. 8Son países de ríos de aguas claras, Inversamente, cuando termina un período de rexistasia las rocas
bien canalizados en sus márgenes. La alteración se efectúa sin modi­ resistentes han sido descubiertas y sus grietas limpiadas; las altera­
ficar las formas del relieve: es isov olumétrica; la disolución de deter­ ciones biostáticas podrán desarrollarse sin el estorbo de suelos espesos.
minadas rocas, la caliza principalmente, no cambia el relieve de un
modo sensible, y por esto se puede hablar de inmunidad cársica3. A la Las herencias. Desde este punto de vista, que nos explica la reali­
vez la sedimentación es débil, bioquímica u orgánica: calizas, limos dad de la evolución de los paisajes y de los climas, debe compren­
ricos en restos vegetales. Es el descanso morfogénico, la biostasia9. derse que cada sistema de erosión trabaja en el modelado producido
por el sistema precedente, es decir, en un modelado heredado o heren­
La rexistasia. En este caso las condiciones climáticas son difíciles cia morfológica. Los glaciares cuaternarios de Escandinavia, por
para la vegetación: largos períodos de sequía, fríos intensos y casi ejemplo, han puesto al descubierto, a lo largo de su avance y de
permanentes, o las dos cosas a la vez, perjudican a la vegetación y su movimiento, potentes alteritas elaboradas en la era terciaria.
algunas veces la destruyen totalmente. Faltando una alfombra pro­ Como se ha visto, esta herencia condicionará las actividades mor-
tectora y fijadora, los agentes de la erosión se vuelven activos. Los fogénicas actuales.
suelos son destrozados y no se vuelven a formar: el modelado está
Secuelas y procesos específicos. En algunos casos, en un dominio
en plena evolución y se da la morfogénesis y no la pedogénesis.
de biostasia hay procesos de erosión con una actividad pronunciada
Los derrubios son arrastrados por los uadis, y no por ríos. La sedi­
pero muy aislada. Sus mejores ejemplos se encuentran en los grandes
mentación correlativa es abundante, de origen mecánico, detrítica y
valles alpinos, donde intensos abarrancamientos y desprendimientos
grosera.
de tierras han afectado a los depósitos morrénicos, herencia del sis­
tema de erosión glaciar, que ahora está aislado en las altas montañas.
« Las nociones de biostasia y rexistasia se deben al geólogo H. Erhart (ver Biblio­
grafía). Se trata, pues, de secuelas, que no deben confundirse con los procesos
7 Los ataques erosivos son tan escasos, que cuando se va de excursión siempre se específicos del medio. En cambio, en los Alpes del sur la arroyada
da un rodeo para ir a verlos. torrencial ataca con la misma fuerza a las morrenas y al sustrato
8 Ver Capítulo 11, el carso. rocoso; en este caso la torrencialidad es específica.
9 Ahora se puede comprender por qué no existen tantos sistemas de erosión como
climas, a no ser que se quiera confiindir la pedogénesis con la morfogénesis. 6
82 Los fenómenos de erosión La erosión
3. La noción de crisis climática y morfogénica Crisis morfogénicas y modelados específcos. Al demostrar lo anterior
se ha llegado a la idea de crisis climática y morfogénica, es decir, que el
El declive de los sistemas de erosión. En la medida en que se va modelado no se transforma lenta y regularmente sometido a sistemas
efectuando la alternancia de las fases de biostasia y de rexistasia, se de erosión duraderos con efectos invariables, sino, al contrario, a lo
puede comprender por que —incluso y principalmente en un sistema largo de crisis, rápidas si se tiene en cuenta la escala de los tiempos
de erosión prolongado— el modelado acaba por estancarse o por geológicos, es decir, contando por milenios, separados por largos
evolucionar de manera muy lenta. Se debe a que, cuando empieza períodos de descanso o de lentitud morfogénica. Se está muy lejos
la rexistasia, la cantidad de materiales sueltos para erosionar y para del sistema de ^erosión normal* idealizado, dando formas sin descanso
transportar es muy considerable. A medida que estos materiales a un modelado que tendía al aplanamiento y que no se perturbaba
se atacan, a medida que las vertientes se «limpian», los agentes de en su desarrollo implacable más que con movimientos tectónicos.
erosión atacan rocas cada vez más resistentes. Vamos a tomar otro En cambio, la noción de crisis hace difícil atribuir un modelado
ejemplo: el de una vertiente con escarpes de rocas que se agrietan a un sistema de erosión sin variación y específico. En todas partes,
con las heladas; desde el principio de un período favorable a la geli- bajo climas de lo más variados, los geomorfólogos actuales constatan
fracción estos escarpes se cubren de derrubios; con el tiempo toda la la multiplicidad de las herencia, el encajamiento de los modelados11.
pendiente formará un talud continuo, enterrando los últimos sa­ Más que explicar tal paisaje según tal clima, se esfuerzan en distin­
lientes rocosos, y la vertiente prácticamente no se volverá a mo­ guir la sucesión de las crisis climáticas que han llevado a la situación
dificar10.
actual.
El ejemplo de la erosión glaciar. Hace algunos decenios, una dis­
cusión muy sonada opuso a dos grupos de glaciólogos: los antigla-
ciaristas y los ultraglaciaristas; los primeros, basándose en la morfo­ III. LAS FORMAS DE EROSIÓN
génesis, al estudiar el hielo en trabajo, no tenían dificultad en de­
mostrar que el hielo incluso sucio, arrastrando bloques, roía muy El modelado es el conjunto de las formas de erosión, habiendo
lentamente el lecho rocoso por el que discurría; los otros, tomando creado cada proceso, ya sea de erosión en sentido estricto, de trans­
como testigo la morfología, las grandes artesas, las potentes acumula­ porte o de acumulación, sus formas particulares.
ciones morrénicas, atribuían a los glaciares y sólo a los glaciares un
enorme trabajo. ¡Fue un diálogo entre sordos! Ni unos ni otros
pensaron en la herencia preglaciar, en la masa enorme de alteritas, I. Las formas elementales
de rocas descompuestas que precisamente constituyen el volumen
principal de las primeras morrenas. Ni pensaron, ciertamente, que Tomando como punto de partida la subdivisión precedente,
los glaciares, después de 75.000 ó 100.000 años de existencia, no pueden distinguirse:
trabajan en el mismo sustrato que al principio de su avance.
Las formas de erosión en sentido estricto. Reflejan una determinada
De este modo se llega a la noción de que, cuanto más eficaz es retirada de materia, pero sin llegar a formar siempre una cavidad. El
un sistema de erosión, más rápido trabaja hacia su propia negación, barranco, la dolina, la artesa glaciar, son formas de ahondamiento;
preparando desde el momento de su instauración su propia muerte. pero el Pan de Azúcar de Rio de Janeiro, con sus paredes convexas,

10 Como ejercicio, se puede reflexionar sobre el paso inverso de la rexistasia a la 11 A. Godard encuentra en Escocia restos de modelados tropicales; J. Vogt y
biostasia, y no será difícil comprender por que el modelado dejará de evolucionar J. Tricart demuestran que el proceso de los climas semiáridos ha dado forma a ciertos
todavía más pronto. países tropicales húmedos que actualmente se encuentran en plena biostasia.
Los fenómenos de erosión
La erosión 85
también una forma de erosión, lo mismo que los umbrales del
Argentiére, sobre el Durance; son formas de esculpido de un tipo el agua, en sus riadas plurianuales, transporta miles de toneladas de
distinto. Para poder distinguir el conjunto de las formas de ahonda­ guijarros. Hay que pensar, pues, tanto en el caso de la barjana como
miento, algunas veces se emplea el término de «relieve cóncavo», en el de las fumare, en materiales que se están transportando espas-
que es necesario rehusar por razones de lenguaje y reemplazarlo por módicamente durante las tempestades o las crecidas, es decir, en
el vocablo correcto de «modelado cóncavo». tránsito. Son verdaderas formas de transporte, por lo menos mientras
Las formas de acumulación. Un cono de deyecciones torrenciales, están vivas. Pero la noción deformas de tránsito también puede apli­
carse en el caso de que, por cualquier razón (vuelta a la biostasia,
un manto de derrubios, un cordón litoral de guijarros, son formas
de acumulación típicas. Además, hay formas dudosas porque han por ejemplo) los materiales móviles hayan dejado de moverse. El
asociado, ya sea en el espacio o en el tiempo, la erosión y la acumu­ manto aluvial descrito antes no es más que una forma de tránsito
lación. Para las primeras se puede tomar como ejemplo el desliza­ muerta y no una acumulación verdadera. Otra vez, los fenóme­
miento de un terreno, en el que la parte inferior del nicho de des­ nos de discontinuidad, de ruptura, atraen la atención de los geo-
morfólogos.
prendimiento (forma de erosión en sentido estricto) resguarda la
parte superior de la intumescencia de deslizamiento (forma de acu­ Formas actuales y formas antiguas. La colada de barro de Ponta-
mulación). Para las segundas puede pensarse en las terrazas fluviales mafrey (Savoye), que vuelve a ponerse en marcha cada estación
más corrientes. En los taludes denudados de las terrazas del Var o del lluviosa, la duna de Pyla (Gironde), que invade el pinar de Ar-
río Aragón, se puede ver fácilmente la roca in situ recubierta por un cachon, los barrancos de Barcelonette (Basses Alpes), que devoran
manto de aluviones. La abrasión del sustrato no da lugar a dudas; pero las vertientes esquistosas, son formas en curso de modelado, y son
también es claro que si el río siempre hubiese circulado sobre un llamadasformas actuales. Las morrenas de Mont Lluís (Pyrenécs Orien­
metro o dos de aluviones, el sustrato no hubiese sido roído; es que tales), la antigua terraza aluvial de Malakoff (Hauts-de-Seine), son
posteriormente a la erosión en sentido estricto ha habido una acumu­ formas antiguas, cuya elaboración terminó hace tiempo. Y como no
lación. En este caso, ¿qué término se va a elegir? Como el volumen tienen ya ninguna relación con los procesos actuales, es más apropia­
principal está constituido por la roca in situ erosionada dos veces, do llamarlas formas heredadas que formas antiguas.
antes y después de depositarse los aluviones, convendrá hablar de una
forma de erosión. En resumen, las formas de acumulación, antes que
2. Las combinaciones de formas
nada, son formas construidas.
Transporte y tránsito. Cuando se habla de formas se piensa en la Lo mismo que los procesos, las formas elementales no se com­
estabilidad; como el transporte es un movimiento, hay que pensar binan por azar ni cuando son heredadas. No se encuentran morre­
si existen formas correlativas de este proceso intermediario. Y también nas en las llanuras de Nigeria, lo mismo que no se encuentran derru­
ahí deben analizarse determinadas ambigüedades. Si se toma, por bios vivos bajo la selva densa, ni abarrancamientos alrededor de
ejemplo, el caso de una barjana viva, que es una duna parabólica Nancy.
en movimiento, se ve que es una forma de erosión en la vertiente El modelado zonal. Cada sistema de erosión o, si se prefiere,
expuesta al viento y una forma de acumulación en la pendiente cada crisis morfogénica, ha dado origen a un sistema de formas,
escarpada al abrigo del viento; incluso su volumen es el resultado un sistema de vertientes del que se puede reconocer su especificidad
de la repetida traslación de los granos de arena. El lecho de una entre todas las herencias. Se puede hablar, pues, haciendo abstrac­
fumara calabresa, con sus mantos de cantos inmóviles bajo el sol, ción de lo no específico12, de «modelado glaciar», de «modelado
podría parecer una forma de acumulación si los puentes antiguos
no demostrasen, en general, que el lecho no se levanta a pesar de que 12 Lo mismo que se habla de formas femeninas, aunque los hombres y las mujeres
tengan muchos órganos comunes.
M Los fenómenos de erosión La erosión

desértico» y, puesto que distintos modelados pueden estar en rela­ criptiva y llamarle «modelado de disección*, precisando a la vez que se
ción con determinado tipo de clima, se puede hablar también de debe a la erosión lineal, que es un término amplio y científicamente
«modelado zonal». Como existen formas heredadas de distintas prudente.
crisis, es evidente que existen pocos modelados originados por un Formas de aplanamiento. Las formas llanas —llanuras, mesetas,
solo sistema de erosión. Se llaman modelados polifónicos, en oposición penillanuras— tanto pueden ser formas de acumulación (llanuras de
a los llamados modelados monogénicos. De estos hay pocos casos; inundación o llanuras de deposición), de las que no vamos a tratar,
quizá ninguno, ya que un modelado monogénico exigiría una mor­ como pueden ser formas de erosión que ocasionan un modelado de
fogénesis bastante activa para que pudiese borrar cualquier huella aplanamiento. Cuando estos aplanamientos están al pie de relieves más
de herencias, lo que supondría eficacia y duración. Hemos visto, elevados que los rodean, se trata de un caso de vaciado, de aireación
empero, que la duración extermina a la eficacia. Los «ultraglacia- del relieve, como oposición a la disección descrita antes. Durante
ristas» de antaño sólo querían ver en los relieves alpinos la herencia mucho tiempo se creyó que el modelado de aplanamiento era el
glaciar. Pero se está muy lejos de esto... final último y necesario de la disección del relieve por el «sistema
Las ambigüedades de la morfología zonal. Las nociones precedentes de erosión normal», debiéndose moderar la pendiente de la vertiente
de herencia y de modelados poligénicos, por mucho que hayan al mismo tiempo que los talwegs se iban hundiendo más lentamente,
sido aceptadas umversalmente, no han engendrado siempre unos hecho que no se ha podido comprobar en parte alguna. Ahora se
mecanismos consecuentes de pensamiento y la prudencia o precisión sabe que los grandes aplanamientos se realizaron en un continuo de
de lenguaje que hubiese tenido que derivar de los mismos. En el crisis morfogénicas en que los procesos de disección no tenían más
lenguaje corriente, se habla de morfología desértica, de morfología que un papel episódico. Se engloba a los procesos de aplanamiento
de la selva densa, y se relaciona de modo involuntario el conjunto bajo el término general de erosión areolar*3, opuesto, tanto en sus
de formas (heredadas o actuales) con el sistema de erosión actual modalidades como en sus resultados, a la erosión lineal. Más ade­
del dominio desértico, del dominio tropical húmedo. Así se ve la lante estudiaremos separadamente los procesos que caracterizan a
importancia que tiene separar bien los dos estudios conexos: el de ambas.
la morfología, es decir, el estudio de las formas, y el de la morfogénesis,
que es el de los agentes, procesos y sistemas de erosión, y también
se ve la importancia que tiene el no suponer, como hacían antes los
inventores de la «erosión normal», que los procesos actuales son los
creadores de las formas heredadas.
Formas de disección. Debe estudiarse un último modo de clasifica­
ción de las formas de erosión. Existen países llanos con horizontes
lejanos y países montañosos, gibosos, como decía Montaigne acerca
de Toscana. Estos últimos se descomponen en crestas y en talwegs
unidos por las vertientes. En este caso, el desarrollo de la vertiente
está unido, o lo ha estado, a la profundízación del talweg, o sea, a
un proceso de erosión que concentra o que ha concentrado sus
efectos sobre una línea estrecha: el lecho de una corriente de agua.
Por esto se trata del modelado fluvial que nos permite imaginar,
voluntariamente o no, un ambiente de biostasia con ríos. Conviene
no utilizar esta palabra genética y, en cambio, usar una palabra des­ Areolar: en latín, arta, tierra continua.
Capítulo 5

La erosión debida al agua corriente:


la erosión lineal

El modelado de disección es el que nos es más familiar. Une vertientes


y talwegs, pero es oportuno recordar que hay muchas vertientes que no
tienen relación alguna con los talwegs: el frente de muchas cuestas no
domina ningún valle, lo mismo que las paredes de los inselbergs. Y es que
existen otros modos de erosión además de los de los cursos de agua, y ya
trataremos de ellos. La excavación de un valle tiene como punto de partida
la incisión del relieve por una corriente de agua y la profundización de su
lecho: es la erosión lineal.

L MODALIDADES DE LA EROSIÓN LINEAL

Los tres actos de ¡a erosión —esculpido, transporte, acumulación—


se encuentran en el trabajo de los ríos y se ejercen en su lecho.

I. Los procesos de erosión

El agua pura sólo puede erosionar un lecho formado por mate­


riales deleznables: arenas, limos, etc., llamado lecho móvil debido a los
cambios acaecidos muy a menudo tanto en su forma como en su
trazado. El Carona medio se desplaza en sus propios aluviones de
cantos, el Hoang-Ho en el loes y los limos finos que transporta.
La parte más importante del trabajo erosivo de las aguas, en las
rocas resistentes o coherentes del lecho y de los ribazos, se hace por
fricción, por el golpear de los cantos que el agua transporta. Las formas
más típicas son las marmitas de gigante, cuya forma circular, como un
caldero, es el resultado de los movimientos en torbellino del agua
9° Los fenómenos de erosión La erosión lineal 9¡
y de los cantos. Por comodidad se distingue la erosión vertical que nerales no son muy colorantes: la sílice, el carbonato cálcico de las
profundiza el río, de la erosión lateral que lo ensancha, haciendo calizas (en forma de bicarbonato), los sulfates, los cloruros y los
retroceder las orillas. Naturalmente, en las rocas calizas la disolución óxidos metálicos son las principales; los incontables ríos Salados,
interviene también, además de los procesos mecánicos de erosión. el Salat, deben su nombre a soluciones de sal gema.
El agua engrandece en este caso las grietas del lecho y acaba per­
diéndose totalmente o en parte: como el Loira, cerca de Gcrmigny- Los materiales en suspensión llamados también limos o túrbidos
l’Evcque, el Valscrinc algo aguas arriba de Bcllegardc, el Doubs colorean fuertemente el agua: el río Rojo, algunos centenares de
cerca de Pontarlicr. Más que en otros casos, la erosión va unida al «ríos Colorados» de América Latina, acarrean limos teñidos por
transporte, ya que son los materiales groseros los que gastan los óxidos de hierro. En momentos de crecida, el Tarn recoge los
lechos rocosos; la erosión en sentido estricto depende completamente barros característicos de los Rougiers del Macizo Central francés.
de las modalidades y de las posibilidades de transporte. El Arve y el Mattervispa transportan la harina glaciar gris o negra
del Mont-Blanc y del Cervino. Se puede calcular fácilmente esta
parte de la carga mediante tomas en el río; de este modo se puede
2. Los transportes y sus procesos medir la turhidez específica, que puede ser enorme: 90 kg/m3 en el
Hoang-Ho en crecida. La carga del fondo comprende las arenas, la
La carga de una corriente de agua [Link] masa o el volumen de grava, los cantos y los bloques; es la que conocen mejor los bañistas:
materiales que evacúa. Se distingue la carga anual, volumen total que el Allier en Masméjean (Lozére) circula sobre bloques; en Vieille-
llega a la desembocadura (en el litoral o en una confluencia) durante Brioude (Hautc-Loire), sobre cantos; en Vichy (Allier) sobre arena...
todo un año, y la carga especifica por m3 de agua, que se obtiene La carga del fondo es cada vez menos grosera aguas abajo del río,
dividiendo la carga anual por el volumen del agua evacuada durante hecho que viene explicado por las modalidades de su transporte.
el año. La carga anual, relacionada con la superficie de la cuenca,
da un valor relativo llamado degradación específica: es el volumen Los procesos de transporte. Corresponden a las categorías preceden­
de materiales evacuados en un año por cada km2 de cuenca. Expresa tes de la carga. Los transportes en solución no dependen directamente
con bastante exactitud la perdida de sustancia de una porción de de la velocidad del agua, pero, en cambio, sí ac sus variaciones de
continente, pero no el balance volumétrico, ya que no se tienen temperatura y de la actividad biológica, bacteriana y vegetal, que
en cuenta aportes (por el viento, etc.) ni modificaciones orogénicas. modifican el contenido del agua en gas carbónico y por consiguiente
No se puede deducir de ella, tal como lo hacen los artículos de mala en carbonato cálcico1. El transporte en suspensión se mantiene con
divulgación, el tiempo que tardará en desaparecer tal relieve, ni remolinos moderados; en el Morava del Sur se puede ver cómo los
cuántos milímetros reduce su altura cada siglo... He aquí algunas limos salen del fondo en amplias volutas sucesivas o, en el Adur,
cifras a título de ejemplo: Oder, 1*22 t de limos por km2 y año; en el puente de Bayona, los torbellinos de eje vertical que vuelven
Po, 280 t; Ródano, aguas arriba del lago Leman, 850 t; Durancc, a la superficie el cieno gris. Los granos de arena corren por el fondo
antes de las grandes presas de Scrre-Pon^on, 1.200 t. a velocidades moderadas (1 km/h); esto se ve fácilmente en los bancos
de arena del Loira, en Cosne, en Amboise: es el arrastre. También
La naturaleza de la carga depende de la naturaleza petrográfica actúa en los cantos, y no hay nada más impresionante que escuchar
de la cuenca, del clima, de la estación, de la velocidad del agua en cómo ruedan durante una crecida mediana, en el Var por ejemplo,
el momento en que se toman las medidas, etc. La carga comprende con velocidades de 5 a 8 km/h. En los remolinos, los materiales son
sustancias orgánicas distieltas (ácidos y sales húmicos) que dan al agua arrancados del fondo y lanzados más lejos: es la saltación que cola-
de los países pantanosos su bello color pardo de té, como en Margo-
ride, en Irlanda, en Brasil (Río Negro). Las sustancias disueltas mi­
1 Ver Capítulo 11: «El modelado cársico».
La erosión lineal 93
92 Los fenómenos de erosión
hora, con el arrastre, en una labor de fragmentación y de desgaste,
tanto del lecho como de la carga gruesa.

3* Competencias aluvionamiento y acumulación

La acumulación empieza donde termina el transporte. En el caso


de las corrientes de agua, siempre es selectiva y, por consiguiente,
nunca se puede definir en términos absolutos el punto donde se
pasa de una al otro.
La competencia es precisamente la propiedad de una corriente de
agua de transportar en un punto dado bloques de determinado
tamaño. Se expresa generalmente en unidad de volumen. En París,
la competencia del Sena es muy débil: no mueve más que las par­
tículas de limo inferiores a O’l mm3. Durante la crecida del mes de
octubre de 1940, la competencia del Tec fue enorme y le permitió
arrastrar, en medio de bloques de varias toneladas, una locomotora. 20. Corve de aforo dorante des avenida en dos corrientes: A, de un país
con vertientes cubiertas; B, de un país con vertientes desnudas
La competencia varía con el caudal y principalmente con la veloci­
dad a la sexta potencia. Lo mismo que el caudal de las corrientes de
agua, es esencialmente variable, en el espacio y en el tiempo. La discontinuidad de los transportes fluviales explica la mezcla rela­
tiva de los aluviones: guijarros y arena, arena y cieno, el agua lenta
El aluvionamiento, o deposición de una parte de la carga, se hace a
del estiaje arrastrando partículas finas en el lugar donde la crecida
medida que disminuye la competencia: es, pues, selectivo, y efectúa
había llevado cantos y bloques. La velocidad del descenso de las
de arriba hacia abajo, con la disminución de velocidad del agua,
aguas, reflejada en la rama descendente de la curva de aforo, tiene
una selección entre los materiales. Esta selección se efectúa también en
también un gran papel: cuando es rápida, hay un abandono de ma­
un mismo lugar, ya que la velocidad de las corrientes no es uniforme
teriales mal clasificados, mezclados; cuando es lenta se efectúa una
en toda la anchura del río. Como sea que la máxima competencia
cierta clasificación longitudinal, como un lavado progresivo de la
se alcanza durante las crecidas, momento en que el agua circula
a más velocidad, las corrientes circulan durante casi todo el año
carga gruesa abandonada aguas arriba2 (fig. 20). Pero estos no son
más que una parte de los fenómenos complejos de aluvionamiento.
sobre un fondo aluvial que sobrepasa su competencia y que no
mueven: es el empedrado. En determinados cursos fluviales de montaña
(llamados impropiamente torrentes), este empedrado es el de las II. LOS RESULTADOS DE LA EROSIÓN LINEAL
crecidas milenarias o plurimílenarias. De modo que, a pesar de su
caudal y de su pendiente, estas corrientes (Dorons, Nants o Caves...) El trabajo de los cursos de agua crea un modelado particular,
hacen saltar el agua límpida en medio de enormes bloques inmóviles aunque poco extendido.
y musgosos. El aluvionamiento es un fenómeno discontinuo, lo mismo
que el transporte. Por lo tanto, no debe confundirse con la acumu­ 8 En los países con una fuerte cobertura vegetal y suelos espesos, las fuentes y el
lación, en la que no hay una espasmódica recuperación de los alu­ rezumar de las aguas mantienen los caudales al término de las crecidas.
viones, sino una deposición y amontonamiento definitivos.
94 Los fenómenos de erosión La erosión lineal

i. Las formas elementales de erosión

Cualquier surco en una vertiente es el resultado de la erosión


lineal. No se trata de una corriente de agua, ya que su duración está
limitada a la de la lluvia. Los surcos y barrancos se estudiarán jun­
tamente con las vertientes, al mismo tiempo que los fenómenos de
torrencialidad.

2» Los lechos fluviales y su trazado

Los elementos transifersales de los lechos. Los lechos fluviales de las


corrientes de agua permanentes o semipermanentes de llanura se
descomponen en sentido transversal en un sector siempre «sumergido»
o canal de estiaje (ocupado por las aguas más bajas) y un lecho menor,
lecho ordinario o lecho aparente (el de las aguas medias y las más
altas). En las llanuras de clima con una pluviosidad muy regular, el
canal de estiaje y el lecho menor están confundidos, y las aguas
suben y bajan entre las margenes (el Yonne, el Clain, el Mosela...); en 22. Meandros libres y brazos abandonados en el Save (Yugoslavia)
los demás casos el lecho menor está accidentado por bancos de alu­
viones con una vegetación escasa o nula: el Loira en Orleans, el
Drac inferior; el canal de estiaje se divide en brazos. Más allá de las
orillas muchas veces se extiende un lecho de inundación o lecho
mayor, que solamente es ocupado por el agua en los momentos de
las crecidas; es llamado también llanura de inundación o llanura
baja aluvial; algunas veces está a inferior nivel que las orillas del
lecho menor (fig. 21) y a menudo cubierto por la acumulación de
los limos de las crecidas.

Lecho ordinario o aparente

Lecho de inundación o mayor

21. Los elementos de un lecho fluvial 23. Evolución de los meandros encajados del Dordofla
$6 Los fenómenos de erosión
La erosión lineal 97
El trazado de los lechos: meandros, sinuosidades, divagaciones. Las
corrientes de agua con carga gruesa y las que tienen un lecho móvil La profundidad del lecho presenta igualmente un perfil sinusoidal
van redondeando las sinuosidades longitudinales de su lecho debido en relación a las sinuosidades longitudinales. Es la sucesión de um­
a las leyes de la hidrodinámica. En algunos casos, las sinuosidades brales y de encharcados, cambiantes en el tiempo, ya que sus des­
forman lazos o meandros, cuya situación va modificándose gradual­ niveles se exageran en plena crecida y se atenúan cuando decrecen
mente por la erosión de las orillas cóncavas, aumento de las orillas las aguas, y cambiantes en el espacio: en su lento caminar aguas
convexas y corte de los lóbulos de los meandros: son los meandros abajo, van acompañando concavidades y convexidades. Igual dis­
libres. Ocurre en el Mississippi, en el Carona en varios puntos de posición se encuentra en los canales de estiaje divagantes de las
su recorrido (Bouret, Tam-et-Garonne, etc.) (fig. 22). La mayoría corrientes de agua irregulares. Esto explica, a causa de las variacio­
de los meandros encajados, los del Mosa y del Lot, no son otra cosa nes de velocidad correlativas, la disposición lenticular de Jos aluvio­
que sinuosidades regularizadas, redondeadas por 4a erosión fluvial nes fluviales (fig. 25).
y en las que son visibles las indicaciones estructurales que las pro­
vocaron (fracturas, diaclasas, masas de rocas duras) (fig. 23). No
debe confundirse el trazado del lecho ordinario con las divagaciones
de los canales de estiaje en el lecho ordinario de los cursos de agua
irregulares u ocasionales: el Var, el Tet, los uadis saharianos (fig. 24).
Hay numerosas explicaciones de la génesis de los meandros y de
su localización a lo largo de un mismo curso de agua. Como todos
los fenómenos naturales, constituyen «sistemas abiertos», es decir,
sin un principio (en el tiempo) ni un final, en los que los parámetros
han sido siempre variables y en proporciones que desconocemos.
Es muy difícil, pues, encontrar fórmulas matemáticas que se puedan
aplicar a todos los casos. Su presencia o su falta están unidas a las
relaciones entre caudal y carga y también sin duda a los tipos de
crecidas. En un mismo río todo ha cambiado mucho a lo largo del
tiempo.
25. Disposición lenticular de los aluviones

Los lechos de las corrientes de agua de las regiones tropicales húmedas


tienen aspectos singulares resultantes de la finura de su carga aluvial y
de la debilidad del ahondamiento resultante. Estos lechos son mucho
más anchos y menos profundos relativamente que en países templa­
dos húmedos, y se dividen en los fondos rocosos en una red extraor­
dinaria (fig. 26). Efectivamente, ningún brazo, sean cuales fueren
el caudal y la velocidad, es preponderante, de donde su anárquico
dibujo. Además, su trazado se entrecruza, es anguloso, respeta las
diaclasas y los contrastes biológicos en su menor detalle, sin la más
24. Divagación del Tet en el Rosellón mínima rcgularjzación. Todos sus aspectos los oponen a los ríos
con carga gruesa.
7
9$ Los fenómenos de erosión La erosión lineal 99

27. Rotura del perfil de una corriente de agua


AiC, a la llegada del afluente A2B, con carga más gruesa

pueden representar los perfiles de las corrientes de agua mediante


hipérbolas, y se supone que los ríos trabajan para alcanzar una curva
ideal análoga. En realidad, los perfiles reales están constituidos por
fragmentos separados cuyas pendientes varían según la naturaleza
de las rocas, el caudal local y la carga, entre otros factores. La pre­
sencia de un afluente poco cargado coincide con una disminución
3. El perfil longitudinal de los cursos fluviales de la pendiente, y viceversa (fig. 27). Los cambios de clima del
Cuaternario han provocado cada vez ligeras modificaciones de los
El equilibrio del perfil. En las corrientes de agua con. lecho móvil, perfiles de equilibrio, tanto más visibles cuando se trata de lechos
el perfil puede cambiar a cada crecida por la erosión o por aluviona- más móviles (aluviones o rocas blandas). Naturalmente, y por
miento, hecho que ocurre sin duda cuando por ejemplo determinados motivos orogénicos, la pendiente es más pronunciada en las monta­
trabajos han perturbado el desagüe. Cuando aumenta la pendiente, ñas y llega a ser nula en los estuarios donde penetra el mar, lo que
los materiales gruesos avanzan y se acumulan en el lugar donde la hace que la curva general sea cóncava.
pendiente disminuye, «regularizándose» el perfil en función de la
carga de la corriente de agua. Cuando la carga aumenta, como con­ Nivel de base y erosión regresiva. A partir del concepto idealista
secuencia de un cambio de clima o como consecuencia de la des­ del perfil de equilibrio se han originado gran cantidad de teorías,
trucción artificial de la cubierta vegetal, por aluvionamiento pro­ principalmente la idea de que cualquier modificación del nivel de
gresivo (desde arriba hacia abajo) la pendiente aumenta hasta el base, lugar en que termina una corriente de agua, provocaba una
momento en que se ha vuelto lo suficientemente pronunciada para modificación a lo largo de todo el perfil por «erosión regresiva», si
que toda la carga pueda ser evacuada. El perfil móvil, por consi­ es que bajaba el nivel de base, o por sedimentación y acumulación
guiente, es el que asegura la evacuación de la totalidad de la carga, si dicho nivel se elevaba. En la realidad se ha podido comprobar
y es el único al que puede llamársele perfil de equilibrio. que la erosión regresiva no funciona más que en cortas distancias
y sobre rocas blandas o alteradas; se acaba en seguida aguas arriba
Perfiles reales y perfiles teóricos. En gráficos en los que la escala de las rupturas de pendiente, donde puede funcionar sobre rocas
de las alturas está exagerada (hasta 500 veces en los manuales), se resistentes o bien sobre algún empedrado. Es un fenómeno local
La erosión lineal 101
loo Los fenómenos de erosión
en los momentos de crecida en una gran extensión mucho antes
que principalmente ha marcado los estuarios durante la regresión del delta actual; como circula entre diques, va levantando lentamente
preflandriense3. su lecho en relación con la llanura circundante, que está siempre
amenazada de inundaciones.
Nivel de base y acumulación. De un modo inverso, la elevación
de un nivel de base no modifica el perfil más que reemplazando una Las acumulaciones intermedias pueden tener dos formas. En co­
parte del sector inferior que tenga pendiente por un sector horizontal. rrientes de montaña, se trata de rellanos locales (y temporales) que
Es en este caso, y sólo en este caso, que se efectuará la acumulación favorecen la sedimentación hasta que se establece un perfil regular:
de los aluviones y no a lo largo de toda la corriente, como se pen­ la llanura del Oisans (Isére) ha sido llenada de esta forma durante
saba antes. Aguas arriba, la corriente mantendrá incambiadas sus c! último milenio; la colmatación de los pequeños lagos alpinos
características. Esto es tan cierto, que la atenta observación de las es otro aspecto del mismo fenómeno. O bien se trata de burletes
capas bajas y de las terrazas aluviales de los ríos de Europa nos mues­ de crecida a io largo de los ríos de llanura. En este caso la vegetación
tra que aluvionaron (en vez de erosionar) cuando en el Cuaternario ribereña desempeña el papel de filtro y fija los limos durante los
el nivel de base descendió y que han encajado el lecho (en vez de desbordamientos. Las orillas se elevan pues, y hasta un cierto límite,
aluvional) cuando ha subido el nivel marino. La explicación está en más que el conjunto de la llanura de inundación, encerrando el
que estos dos fenómenos opuestos no están ligados obligatoriamente río entre dos terraplenes naturales; son las restingas del Amazonas.
con los cambios en el perfil, sino ante todo con la relación existente
entre caudal y competencia-carga, relación que corresponde al
sistema morfogénico del momento. No se puede extender el con­ III. LAS TERRAZAS FLUVIALES
cepto de erosión regresiva que se realiza en la evolución de un to­
rrente o de una cascada, al conjunto de un curso importante con El perfil transversal de la mayoría de los valles, exceptuando los
una débil pendiente: los procesos son entonces muy distintos, lo desfiladeros de montaña, nos muestra una serie de rellanos separados
mismo que sus efectos. por taludes que pueden seguirse en grandes trechos de arriba hacia
abajo del curso; son las terrazas fluviales.
4. Las formas de acumulación
i. Los tipos de terrazas
La acumulación de nivel de base se realiza en los lagos, en el océano
y en las llanuras de inundación por las corrientes endorreicas intermi­
Terrazas aluviales y terrazas rocosas. Una terraza fluvial es un
tentes. Constituye los deltas lacustres o marinos, con formas muy
lecho abandonado, no a causa de una divagación, sino por incisión:
variadas4; tiene lugar también en los estuarios, ya sea bajo la forma
la corriente circula más abajo de la terraza, que se mantiene, contra­
de delta de fondo de estuario (Río de la Plata), ya sea por una lenta
riamente al lecho mayor, fuera del alcance de las crecidas. Este lecho
colmatación de los cenagales de orilla (Sena, Loira). Muchas desem­
bocaduras no evolucionan de acuerdo con los factores naturales a puede conservar una capa de aluviones, o manto aluvial, más o menos
consecuencia de la actuación humana a lo largo de toda la corriente. gruesa, que recubre un sustrato de roca in situ, que no siempre es
regular; algunas veces la película aluvial no existe: se trata de una
El Po acaba su curso en una llanura de nivel de base sometida a un
hundimiento lento; si no circulara entre diques extendería los limos
terraza rocosa opuesta a la terraza aluvial. Tanto una como otra no
tienen sentido distinto; corresponden al perfil de equilibrio que se
conservó hasta el momento de la incisión, con variaciones en el
8 Ver Capítulo 16: «Los litorales». aluvionamicnto debidas a las rupturas de pendientes locales.
* Ver Capítulo 16: «Los litorales».
102 Los fenómenos de erosión La erosión lineal 103

2. La génesis de las terrazas

La discusión sobre el origen de las terrazas ha avanzado muy


poco mientras se ignoraron las crisis climáticas y los modelados de
los países no templados, que han contribuido con argumentos in­
discutibles a la comprensión de estos fenómenos. El problema en
cuestión consiste en explicar por qué tres o cuatro veces por lo menos
desde el comienzo del Cuaternario, la mayoría de los cursos de agua
del globo se han hundido varios metros después de haber depositado
aluviones durante largo tiempo, o sea, por qué han alternado fases
de equilibrio con aluvionamiento y fases de socavado.
Las hipótesis orogénicas. Mientras se había considerado la erosión
como un fenómeno continuo unido solamente en su ritmo a las
variaciones del sistema de las pendientes, se pensaba que cualquier
aumento de la actividad erosiva era resultado de un incremento
de las pendientes como resultado de un levantamiento del conti­
nente. Algunos geólogos de Argentina continúan explicando el
escalonamiento de las terrazas del pie de los Andes por la elevación
brusca de la montaña. Se las llama terrazas tectónicas cuando se tiene
en cuenta su disección, o terrazas de estabilidad si se considera el
manto aluvial con relación a la fase intermedia de descanso tectónico.
Esta hipótesis puede discutirse: las terrazas son un fenómeno
29. Terrazas encajadas universal que se encuentra tanto en las cuencas sedimentarias más
bajas como en las altas llanuras intramontanas; no puede aceptarse
que dominios estructurales tan numerosos y distintos hayan tenido
Terrazas escalonadas y terrazas encajadas. Las terrazas escalonadas las mismas pulsaciones orogénicas. Si se considera la terraza alta
(fig. 28) tienen un sustrato y un talud de roca in situ, por ejemplo del Sena, que más abajo de Montrouge se encuentra a 68 m, con
las terrazas del Garona cerca de Toulouse, las del Gave de Oloron Ígrandes cantos rodados de sílex, no puede aceptarse la idea de un
en Oloron; son las más abundantes. Las terrazas encajadas (fig. 29) evantamiento de 40 m en relación con la altura actual del río, ya
están esculpidas en masas de aluviones superpuestas; son reflejo de que esto supondría una pendiente tan débil que los cantos no hubie­
la alternancia repetida de fases de acumulación o de terraplenado y ran podido avanzar... salvo si se admite un cuma muy distinto; pero
de fases de erosión; hay menos que las primeras. Muy a menudo precisamente esta es la hipótesis que se quiere desechar al hablar
se han confundido antiguos sedimentos molásicos gruesos en los de terrazas tectónicas...
que las terrazas están escalonadas con rellanos aluviales más recientes;
otras veces se han señalado, por principio, supuestas terrazas enca­ Las hipótesis eustdticas. En esta hipótesis se admite que el nivel
jadas en lugares en los que los cantos del manto superior han caído marino descendió y se elevó varias veces desde el Plioceno; son los
por la pendiente del talud y enmascarado la roca in situ y el escalo- movimientos eustáticos que examinaremos más adelante. A cada
namiento. subida marina o transgresión correspondería una fase de aluviona-
104 Los fenómenos de erosión La erosión lineal 105

miento; a cada descenso o regresión, una fase de incisión, de ahon­ rantc la rexistasia, cuando las vertientes mal protegidas entregaban
damiento. Aparte de los argumentos que consisten en dudar de una a la corriente una carga gruesa considerable5. Generalmente se
parte de los movimientos eustáticos, pueden hacerse tres objeciones admite que, habiendo disminuido la carga, pero manteniéndose
importantes: el caudal y la competencia, al contrario, las corrientes han podido
ahondar en su lecho y cortar su manto aluvial. Estos conceptos ac­
1. En los países endorreicos las corrientes llenan lentamente sus tualmente ya no se discuten.
llanuras de inundación; el nivel de base no oscila: se eleva continua­
mente o bruscamente. Ahora bien, estas corrientes presentan aguas
arriba los mismos escalonamientos de terrazas que las otras. Esta
objeción destruye la hipótesis eustática. 3. Escalonado y datación de las terrazas
2. Si la elevación del nivel marino entraña un proceso de aluvio- Las dotaciones relativas. El escalonado o el encajado de las terrazas
namiento debajo de la costa o en la desembocadura, es evidente que permiten fijar relativamente sus edades; las más altas son las más
aguas arriba de la cota cero, la pendiente de la corriente no ha cam­ antiguas, siendo la más reciente la actual llanura aluvial; es lo con­
biado en absoluto. No se comprende, pues, por qué una corriente trario de lo que se observa en estratigrafía, donde las capas más
depositará aluviones, aguas arriba cuando el mar se ha elevado. recientes son las más altas. Como en general se observa la misma
3. Los sondeos efectuados en los estuarios demuestran que las disposición en las corrientes de un mismo dominio, durante mucho
capas aluviales de las dos últimas terrazas están en relación con un tiempo se habían distinguido las terrazas con calificativos muy
nivel marino muy bajo. Por lo tanto, no ha existido ahondamiento simples: «alta, media y baja terraza», y cuando aumentaba el número
aguas arriba durante la regresión, sino depósito de aluviones y vice­ de ellas se precisaba algunas veces: «terraza baja inferior», «terraza
versa. En este caso los mismos hechos niegan la teoría... baja superior».

Las terrazas catastróficas. No son otra cosa que curiosidades lo­ Las dotaciones paleontológicas. Se ha intentado aplicar a los mantos
cales. Algunos lagos proglaciares suecos han sido colmatados por aluviales los métodos de la estratigrafía, buscando fósiles en ellos:
sus afluentes; la brutal ruptura de la presa aguas abajo ha provocado restos de mamíferos cuaternarios, utensilios y restos humanos. En
un nuevo ahondamiento de la acumulación lacustre y su disección general son muy escasos y se supone que la mayor parte de las veces
en terrazas. Algunos fenómenos semejantes se producen según el se trata de fósiles arrancados por erosión de un depósito anterior;
mismo proceso: presa, acumulación, ruptura, incisión, después de por ejemplo, los aluviones cuaternarios del Oise contienen abundan­
los derrumbamientos sísmicos, de las coladas volcánicas, de las tes ccritas y numulites terciarios: son fósiles arrastrados y que no
acumulaciones de travertinos (fuentes petrificantes). En todo ello demuestran nada; ocurrió que predominaba la rexistasia cuando las
no existe un sistema coherente de explicación apto para las terrazas corrientes depositaban aluviones. En algunos casos, los utensilios
ordinarias. prehistóricos han sido colocados ■ mucho tiempo después que el
depósito de los aluviones; demuestran a lo sumo que los aluviones
Las terrazas climáticas. Actualmente se sabe que el hecho de las son anteriores. Estas y otras dificultades explican por qué de un mapa
alternancias de aluvionamiento y de incisión son el resultado de las geológico a otro las anotaciones cronológicas pueden cambiar de
crisis climáticas del Cuaternario. Si todavía se discute para saber signo.
en qué momento de la crisis se hace incisión y si, a todo lo largo de
una misma corriente, se hace al mismo tiempo, todo el mundo ya
6 El desacuerdo se mantiene en lo que se refiere a las causas de las cuatro crisis de
está de acuerdo para admitir la ubicación de aluviones y el ensancha­ rexistasia: frío intenso siempre o sequía tenjplada o cálida en las primeras crisis, frío
miento del lecho como consecuencia de divagaciones laterales du- únicamente durante las dos últimas, acompañado o no de sequía.
1
io6 Los fenómenos de erosión Capítulo 6
La datarían por la altura relativa. En el marco de la reoría eustá-
tica, los primeros investigadores (general De la Mothc, Déperet,
Chaput) situaron paralelismos entre una corriente y otra o a lo
largo del mismo organismo, teniendo en cuenta su altura calculada
La erosión areolar:
por encima del nivel actual del agua: terrazas de 50 m, de 25 m, glacis, pedimentos, penillanuras
de 10 a 8 ni, etc. En conjunto, y aceptando cierto margen de inde­
cisión, este método es admisible para la porción media del curso
de un río. En cambio, no lo es en absoluto ni cerca de su cabecera
ni hacia el final del curso. En efecto, cuando salen de las montañas,
muchas corrientes discurren por un empedrado aluvial grueso cuya
competencia no ha permitido que fuesen cortados, tal como se ha Tan importante por su extensión como las formas de la erosión lineal,
podido hacer más abajo, cuando los materiales abandonados durante lasformas de la erosión areolar se encuentran en cualquier parte del mundo:
el último período de rexistasia son más finos. En este caso, la llanura los llanos de la cuenca de París, las mesetas del Limosín, el Gevaudan,
baja (altura relativa cero metros) tiene la misma edad que la terraza son paisajes que en Francia hacen pensar en la existencia de grandes apla­
(+ lOm ó 4- 15 m) que se observa 20 km más lejos pero, limitán­ namientos. Sin embargo, para explicar su génesis es necesario orientarse
dose a tener en cuenta la altura relativa, los geólogos eustáticos han hacia países mas lejanos y, ante todo, hacia los glacis de erosión y los
dado a las dos una edad diferente, cosa que es falsa (ejemplo: el pedimentos.
Saison, hoja Mauléon del mapa topográfico francés 1/80.000).
Aguas abajo, cerca de la desembocadura, si las terrazas altas en
general conservan su altura relativa, no ocurre nada semejante con L LOS GLACIS DE EROSIÓN
las dos terrazas bajas que se acercan lentamente al nivel del agua
y acaban sumergiéndose bajo el nivel de los bordes del estuario. En Aragón, en el norte de África, al pie de los Andes secos de
En sondeos se han encontrado los aluviones de estas terrazas en Argentina, se extienden grandes llanuras de erosión inclinadas, los
cotas negativas (—25 m, —30 m, según los lugares). En este caso, glacis o rampas, cuyo estudio es de gran interés.
tampoco el fechar las terrazas con un concepto altimétrico sirve
para nada. Solamente el análisis geomorfológico efectuado a todo
lo largo del río, sobre el terreno, en las fotografías aéreas, en los
mapas, permite situar las terrazas o las capas aluviales con una cro­ I* Los caracteres de los glacis
nología relativamente correcta.
Los perfiles. La mayoría de los glacis descansan sobre un relieve
montañoso con una pendiente que va moderándose lentamente de
arriba hacia abajo, pasando del 8 al 1 o al 2 % cuando se trata de
grandes glacis, y manteniéndose entre el 8 y el 5 % en glacis más
cortos. Se encuentran glacis muy largos: los de los Andes de Men­
doza tienen generalmente más ae 20 km; los de la Canal de Berdún,
en Aragón, de 2 a 3 km. En tales distancias la concavidad de su
perfil no es visible, y sin la ayuda de los mapas se podría pensar que
son rectilíneos. Tampoco puede verse su perfil transversal, cuya
forma no asemeja un cono, sino más bien la de un abanico muy
Los fenómenos de erosión
La erosión areolar 109
La primera se une a los talwegs de los torrentes afluentes y forma
un ángulo vivo con las vertientes que la encajan; en sentido trans­
versal es horizontal. El glacis-terraza está cortado por los talwegs;
se une a las vertientes por una concavidad excavada en la roca in
sítu; está inclinada transversalmcnte. La primera lleva aluviones
procedentes de las partes altas; el segundo, aluviones en los que se
mezclan importantes aportes laterales.
2.° En los relieves medianos de roca homogénea, toda la ver­
tiente se funde en el glacis. Antes de la recíente disección de la que
volveremos a hablar, existía un modelado sin torrentes, sin talwegs,
y en el que la distinción entre vertientes, talwegs e interfluvios no
tenía ningún sentido. En estructuras monoclinales, en rocas sedi­
mentarías, la pendiente muy a menudo permite oponer un glacis
30. Glacis de erosión de piedemonte de reverso en el que los estratos están cortados en bisel; o limpiados
Gran glacis sobre el que existen testigos de un antiguo glacis destruido. En el centro,
valle con vertientes de glacis disecadas. Valles actuales, estrechos y encajados en grandes losas, y un glacis de frente, mucho más cóncavo pero cuya
ruptura de pendiente al contacto con las rocas de resistencia dife­
rente es progresiva.
ligeramente cintrado (fig. 30). En relación con sus dimensiones,
los grandes glacis forman ya una gran parte del volumen monta­ Los contactos inferiores. Hacia la parte baja, muchos glacis se
ñoso; subiendo los glacis de Tupungato (Argentina), se pasa de los unen a un gran valle, cuyo avenamiento parece que estuvo asegurado,
900 m a los 2.300 m de altitud sin haber dejado la topografía llana, cuando se estaba abriendo, por anchos cursos de agua intermitentes
aunque en declive, que los caracteriza. y divagantes de tipo uadi. Otros acababan, y todavía acaban, en
llanuras de inundación: las playas o bolsones donde el agua se evapora
Los contactos superiores. Hay dos tipos de contacto que caracte­ en lagunas interiores: los sebkras, salinas o salares. Naturalmente,
rizan el enlace entre los glacis y los relieves que los bordean. ciertos uadi colectores de los glacis han podido a su vez ir a parar
l.° Al pie de relieves muy grandes, los glacis de erosión penetran en una llanura de inundación.
en los valles; algunas veces sólo se dibuja un golfo poco pronunciado,
el embayment de los anglosajones, la rinconada de los sudamericanos, Los cortes y los escalonamientos. Como la mayor parte de los glacis
limitados por vertientes escarpadas contra las que chocan; otras han sido disecados por la erosión lineal, es fácil leer en ellos, en
veces continúan formando corredores en las montañas, pero co­ buenos cortes naturales, su evolución. Casi siempre, encima de un
rredores cuyo fondo ha sido hundido por una erosión lineal pos­ sustrato de roca in situ se puede observar un manto aluvial de des­
terior. En este caso, las vertientes montañosas van fundiéndose igual espesor: de algunos decímetros a algunos metros. Cuando
progresivamente por una concavidad en la superficie del corredor el manto esconde el sustrato completamente, se le llama glacis cu­
de glacis; en este caso se le llama vertiente de glacis y el talud de ero­ bierto. Cuando alcanza y sobrepasa una decena de metros, como es
sión posterior adquiere la forma de un talud de terraza. el caso cerca de las llanuras de inundación, se les llama glacis de
acumulación. Estos aluviones se distinguen de los materiales de las
A pesar de e^ta semejanza, por los contactos laterales o transver­ terrazas fluviales por una heterometría mayor: hay mucho más limo
sales se puede distinguir una terraza fluvial de un borde de glacis. fino y grandes bloques (y no una mezcla relativamente homomc-
trica de arena y cantos); además, los cantos están mucho menos
lio Los fenómenos de erosión La erosión areolar 111

desiertos o semidesiertos, pero faltan testigos irrebatibles. Así pues,


la mayor parte de los glacis son heredados. Se han conservado tanto
mejor cuanto más canalizadas en el fondo de algunos valles están
actualmente las masas de agua que antes divagaban por su super­
ficie. Muy a menudo, también, la vertiente montañosa que les pro­
porcionaban agua y derrubios está desconectada de los glacis por
31. Perfil de un glacis de piedemonte, con testigos de un antiguo glacis destruido una incisión marginal que colecta las aportaciones de los torrentes.
A la escala de la figura, una cubierta aluvial que tuviese un espesor de 5 m se repre­ Otros factores han contribuido a que se conservasen: el empedrado
sentaría con una línea de 0*05 mm aluvial a menudo grueso y, en el dominio mediterráneo, costras
calizas o yesosas que han cimentado la parte superficial en varios
decímetros de espesor. Tanto estas como las incisiones posteriores
rodados, a menudo poco pulimentados: se comprende que han sido demuestran que la evolución final de los glacis fue muy compleja.
trasladados mezclados en aguas muy cargadas de barro y que las Las coberturas aluviales y su significado. Ciertamente, cuando la
crecidas que los han transportado acababan bruscamente sin per­ cobertura aluvial de los glacis alcanza varios decímetros de espesor,
mitir la selección y el lavado que puede observarse en los ríos1. representa un episodio tardío de su construcción, ya que difícilmente
Generalmente, encima de un glacis más grande bien conservado, se puede imaginar que el agua corriente haya podido al mismo
se observan fragmentos de glacis más antiguos desmantelados, que tiempo rodar el sustrato y aportar semejante cantidad de aluviones.
forman como cerros testigo coronados de aluviones; el glacis in­ En el momento de la construcción, de la glaciplanación, la cobertura
ferior está entonces considerado como un glacis de sustitución (fig. 31). debía ser solamente una película transitoria, desde luego delgada y
discontinua, lo que permitiría atacar la roca in si tu por parte del
agua cargada de materiales gruesos. A pesar de haber aumentado
2. La génesis de los glacis el espesor final de los aluviones, se debe conservar el término glacis
de erosión para el conjunto de estas formas. Si nos referimos a un
Todavía existen muchos puntos oscuros y observaciones contra­ croquis hecho a escala, vemos que esta cobertura no representa casi
dictorias para poder tener la certeza sobre la génesis de estas formas nada en relación al volumen arrastrado por la erosión (de la que son
de aplanamiento. De todos modos, puede buscarse el significado muestra los testigos de los glacis anteriores) y en relación a la forma
de hechos indiscutibles. general. Conviene, pues, no utilizar el término cono de deyección al
referirse a estas formas que tienen una dimensión bien distinta y
Glacis relictos y glacis actuales. Los glacis de erosión de España que, por añadidura, no son formas de acumulación.
y del norte de África, lo mismo que los de los Andes o de las Mon­
Los procesos de erosión de ¡os glacis. Al observar la actual arroyada
tañas Rocosas, están evidentemente disecados; las corrientes actuales sobre los glacis y en el lecho de los uadis de los países semiáridos,
circulan 15 ó 50 m más abajo de su superficie, casi siempre encajadas
se puede tener una idea del proceso que ha producido estas super­
en valles estrechos bordeados de terrazas fluviales. Es posible en­
ficies llanas. Partiendo de antiguas observaciones que realizó el
contrar glacis no disecados en curso de edificación, en determinados americano Mac Gee, se lanzó la hipótesis de una erosión efectuada
por un manto de inundación (sheet-jwod) que en los momentos de la
1 La heterometría, el escaso rodamiento y pulimentado de los cantos, la abundancia
del limo de la matriz, algunas veces dan a las coberturas aluviales de los glacis el aspecto lluvia recubría toda la superficie del glacis y que arrastraba con ella
de una morrena. Algunos sedimentólogos, que no habían tenido en cuenta el mo­ restos entremezclados. Pero al ver el gran tamaño de los bloques
delado evidentemente muy distinto, habían llegado a confundirlos. que se encuentran diseminados por el glacis, se piensa que este pro-
La erosión areolar “3
112 Los fenómenos de erosión
En lo que se refiere a las «avenidas de fusión de la nieve», actual­
ceso no hubiera sido suficiente para transportarlos. Así pues, muchos mente se sabe que pueden concentrar en las corrientes fluviales masas
geomorfólogos imaginan preferentemente una arroyada difusa en importantes de agua pero que no explican una arroyada difusa que
forma de riachuelos anastomosados y divagantes (rill-ivash)f tal como trabaje en toda la extensión de las vertientes. Además, sería necesario
se ven todavía en los glacis apenas cortados o actuales del Sahara. suponer inviernos muy nevosos en dominios de tan bajas latitudes,
Los cauces no se profundizan; después de un recorrido de algunos que nadie defendería esta hipótesis hasta sus últimas consecuencias5.
centenares de metros acaban en una especie de pequeño cono de Finalmente, no hay nada que pruebe que actualmente existen en
deyección aplanado que redistribuye el agua y alimenta nuevos el globo climas dotados de intemperies favorables a la génesis o a la
cursos. Nunca existe más que una red embrionaria y ningún surco conservación de los glacis de erosión. Al contrario, todo hace supo­
predomina sobre los demás. De una a otra crecida, toda la superficie ner que atravesamos un interludio de calma entre dos crisis mor-
es limpiada y erosionada por este método, sin que el glacis se haya fogénicas.
disecado verdaderamente2. *
* *

El medio bioclimdtico de los glacis de erosión. Actualmente se en­


El estudio de los glacis sirve de ejemplo en morfología. Nos
cuentran los glacis más destacablcs en los países áridos o semiáridos.
enseña que una definición puramente topográfica no tiene sentido
También se encuentran algunos en el dominio mediterráneo e in­
cluso más allá, en Rumania y en el sudoeste de Francia, pero han
en geoinorfología. Una definición válida de los glacis de erosión
debe tener en cuenta la forma, la escala6, los procesos de construcción
sido muy desfigurados por erosiones posteriores- Teniendo en cuenta
demostrados por la naturaleza de los aluviones correlativos o tardíos,
su posición «zonal» entre los países tropicales húmedos y las zonas
el sistema de vertientes correlativas, tan diferentes a las vertientes
templadas, se considera generalmente que se edificaron bajo climas
debidas a la erosión lineal. Debe ser una definición que tenga en
secos con precipitaciones espaciadas pero muy violentas. Para poder
mover los materiales gruesos necesarios para la erosión del piso cuenta el medio bioclimático y que, por lo tanto, necesite un razo­
rocoso, ha sido necesaria una fase de intensa rexistasia, con un manto namiento geográfico apoyado en el análisis completo del paisaje.
vegetal discontinuo. El estudio de las coberturas aluviales y el com­
portamiento actual de los uadis justifican totalmente este punto de
vista. Sin embargo, hay quienes discuten para saber si se trataba de H. PEDIMENTOS E INSELBERGS
un medio árido frío. La respuesta debe ser negativa. En efecto, el
aire frío jamás contiene el suficiente vapor de agua para provocar Para mayor comodidad, y a veces por razones estructurales,
lluvias torrenciales3; es difícilmente inestable y, por lo tanto, sólo se reserva el termino de glacis a los aplanamientos realizados en
provocará aguaceros de insuficiente duración para poder desempeñar
un papel morfogcnico. En cambio, el aire cálido, rico en vapor de nes se presentan actualmente muy a menudo al pie de las altas cordilleras, hacia los 30
a 40° de latitud: en Texas, en el piedemonte andino, en la llanura del Po, etc. La ali­
agua, puede determinar enormes chaparrones concentrados en mentación en aire húmedo siempre es en este caso de origen tropical o subtropical.
algunas horas, succptibles de explicar un barrido eficaz de los glacis4. * 5 Se ha llamado glacis, en determinados países fríos o templados, a la parte baja de
las vertientes cóncavas de rocas blandas (Spitzberg) o a llanuras aluviales de divagación
2 Puede compararse este trabajo al de una cepilladora de metales que a cada pasada de grandes emisarios proglaciares que trabajan en masas de proyecciones volcánicas
de la herramienta arranca una fina y estrecha capa del material y se desplaza lateral­ (Islandia). Pero cualquier extensión llana y en pendiente no es un glacis...
mente después de cada corte. 6 Si se examinan microfonnas (a escala métrica), se descubrirán glacis en las playas
3 Entre —5 °C y -j-5 °C: de 3 a 7 g de vapor de agua por m3 de aire; entre 4-20 de arenas, en las cunetas de las carreteras, en la desembocadura del más insignificante
y + 30 °C: de 17 a 30 g de vapor de agua. arroyo. Y, finalmente, se llamará glacis a cualquier elemento de detalle de una vertiente
4 Los mecanismos meteorológicos más favorables a los aguaceros catastróficos son poco inclinada.
las ascendencias bajo un «valle frío» o bajo una «invasión descendente». Ambas situacío- 8
114 Los fenómenos de erosión La erosión areolar “5

rocas sedimentarias poco resistentes y se especifica en estos casos mecánicos que han modelado los glacis, ha sido precedida por un
con la expresión «glacis de erosión en rocas blandas», oponiéndolos período de biostasia que favoreció una profunda alteración. Si­
a los pedimentos, forma de aplanamiento en rocas compactas resis­ guiendo esta hipótesis, los inselbergs representarían núcleos de rocas
tentes, cristalinas o cris tal ofílicas. más difícilmente alterables que las de su alrededor, cosa que algunas
veces se comprueba. Su puesta de relieve se habría realizado por
erosión diferencial, habiendo sido barridas las alteritas deleznables del
1. Las formas de erosión mismo modo que lo fueron las rocas blandas de los glacis de erosión,
Los pedimentos se encuentran en los escudos tropicales de África mientras los inselbergs formados por rocas sanas se irían destacando
y de América del Sur, lo mismo que en los grandes batolitos de las poco a poco. Esta estructura aparece algunas veces en tajos artifi­
Montañas Rocosas en América del Norte. Tienen el aspecto topo­ ciales profundos que recortan un manto de alteritas que envuelven
gráfico de los glacis, pero generalmente no poseen cobertura aluvial un núcleo de roca dura.
importante. Lo mismo que los glacis, muchos de ellos están cortados También es posible que en otros casos y en otras condiciones
y no son más que herencias más o menos deterioradas. Sus enlaces climáticas, la pedimentación se haya acompañado7 de una disgre­
en la parte superior difieren de los precedentes; habitualmente son gación granular. La arroyada difusa o en manto permite que el agua
uniones muy bruscas; el ángulo formado entre la vertiente y el de la lluvia embeba la superficie entera del pedimento, lo que facilita
pedimento es el knick. la disgregación de las rocas cristalinas, siempre que se dé el caso
que la temperatura sea lo suficientemente elevada8. En esta perspec­
Los inselbergs (monte-isla) son relieves aislados que se encuentran tiva, cada aguacero o cada estación lluviosa despejaría una parte
en los pedimentos. Son macizos aislados cuya altura puede oscilar de «arena» y prepararía la formación de la siguiente. Se trataría,
desde algunos decámetros hasta varios centenares de metros, con pues, de climas con estaciones contrastadas, análogos a los que
vertientes rocosas pronunciadas, a menudo labradas en grandes explican la génesis de los glacis. Pero como la evacuación de las
losas curvilíneas. Es frecuente y clásica la forma en pan de azúcar alteritas no requiere crecidas catastróficas, es posible que los pedi­
o en montón de heno, pero la mayoría de los inselbergs asocian mentos se hayan formado en condiciones menos severas y que
formas complejas separadas por profundas oberturas en diaclasas algunos de ellos sigan modelándose actualmente.
rectilíneas. Su base puede estar recubierta por un talud de materiales
de desprendimiento, o bien francamente al descubierto. La roca que
los constituye muchas veces es más resistente que la de las inmedia­ III. PENILLANURAS Y SUPERFICIES DE EROSIÓN
ciones, tanto por su composición mineralógica como por un dia-
clasado menos apretado, pero casi nunca es muy diferente. Son re­ Hay dos clases de penillanuras: las que se observan —en las
lieves residuales cuya conservación no se explica siempre fácilmente, mesetas de las Ardenas, en el Brivadois— y las que se pueden
excepto si se admite que una crisis morfológica no se detiene nece­ imaginar, dotadas de caracteres heterogéneos, como necesariamente
sariamente cuando el modelado correspondiente ha terminado, deberían producirse debido a la acción de procesos totalmente
sino que puede dejar de ser eficaz mucho antes... incapaces de actuar en las condiciones supuestas. Como sea que
cualquier filosofía tiene su historia, y que es interesante conocerla,
vamos a estudiar la penillanura ideal en el Capítulo 9. Aquí nos
2. La génesis de los pedimentos
limitaremos a lo concreto, que es el ámbito de los geógrafos.
La pedimentación de las rocas cristalinas sólo es concebible si
ha sido precedida o acompañada de una intensa alteración o disgre­ ’ ...o se acompañe, si es que existen pedimentos actuales...
gación. Podemos imaginar que la pedimentación debida a los procesos 8 Ver Capítulo 12.
Los fenómenos de erosión
La erosión areolar 117
sw 280 320 fl¡E
sw N£
Río Cando ur Río Lixert
Superficie [Link]
482 Rio Loira
532 RÍ’Sena ^P-Jcie
496 495 440 475 410 479 . alt. Forét de
120

- 503 Solos ne Forétd'Oriéans Beauce Fontainebfeai!

300

o 4 6 10 Km

32. Penillanura terciaria disecada sobre un macizo antiguo 33. Superficies de erosión en cuenca sedimentaria
El Ségala del Rouergue (altura X 2)

elaboradas en el «techo» de una capa dura, caliza o arenisca. Han


I. Las formas de las penillanuras sido necesarios los trabajos de E. de Martonne, de A. Cholley y
de sus discípulos para que el concepto de superficie de erosión se
Las penillanuras de los macizos antiguos. Con raras excepciones, extendiese a llanuras tales como la de Brie o de la Beauce, en las que,
las penillanuras que se pueden observar presentan un modelado por ejemplo, la superficie topográfica actual recorta en bisel de
de disección elaborado, las que se conocen mejor, en estructuras sur a norte las capas cada vez más antiguas (fig. 33). Estas penilla­
de zócalo. Yuxtaponen topografías de mesetas suavemente ondu­ nuras, a menudo desarrolladas en rocas calizas, han sido menos
ladas en las que la roca sana apenas aflora, y valles con laderas degradadas, entre los valles, que las penillanuras de los macizos
pronunciadas y rocosas (fig. 32). Su encajamiento puede oscilar cristalinos; han conservado grandes extensiones tabulares y ya no
de la decena de metros (en la Vendée, al norte de Sables-d’Olonne), onduladas, puesto que la disección en ellas ha sido muchas veces
a 200 ó 300 m en las montanas del Lemosín, en el alto Allier. Se­ más espaciada. En cambio, han sido divididas por vaciamientos en
guramente los valles han sido abiertos en una topografía de aplana­ los sitios en que afloran las rocas blandas (ajenas, arcillas, margas).
miento anterior; en cualquier caso, pues, nos encontramos ante La penillanura de la cual las mesetas calizas lorenesas y borgoñonas
un relieve poligénico formado de herencias distintas. Muy a menudo son restos, está formada de elementas aislados por las depresiones
las topografías blandas de los interfluvios, con altitudes concordantes vaciadas al pie de las cuestas.
en ambos lados de las gargantas que las cortan, están dominadas
por relieves aislados formados por rocas poco alterables (granulitas,
cuarcitas, etc.) a los que se da el nombre de monadnocks. Como la 2. Los depósitos superficiales de las penillanuras
superficie tengencial a los aplanamientos de interfluvios recorta
rocas y estructuras variadas, se habla de una superficie de erosión y, En muchos sitios las penillanuras de los macizos antiguos y de
teniendo en cuenta sus irregularidades tanto como las supuestas las cuencas sedimentarias soportan formaciones superficiales que enmas­
modalidades de su elaboración, se la califica de penillanura, nombre caran la roca viva.
aceptable si sólo se tiene en cuenta su valor descriptivo.
Las alteritas. Tanto pueden ser formaciones de alteración quí­
Las penillanuras de las cuencas sedimentarias. Durante mucho tiempo mica: las lateritas rojas, las costras ferruginosas de los zócalos tro­
los geomorfólogos sólo vieron en las cuencas sedimentarias unas picales, las arenas graníticas de Galicia o del Lemosín, las concre­
«superficies estructurales», es decir, topografías de aplanamiento ciones silíceas (o molares) cubiertas en las arcillas rojas abigarradas
de Hurepoix o de Brie, las costras silíceas del Maine y del Perche,
ii3 Los fenómenos de erosión La erosión areolar

las arcillas con sílex de las mesetas de creta. Todas estas formaciones de datación son imprecisos, se utilizan términos que puedan cubrir
tienen en común el hecho de que no han experimentado transportes un período más largo: superficie cógena, del Terciario inferior;
apreciables; se deben a la alteración in sítu de las rocas subyacentes, superficie neógena, ael Terciario superior, etc.
a la pedogénesis, a la concentración de determinados minerales
Las fechas relativas. Algunas veces sólo se sabe que la penillanura
tales como la sílice, en depresiones pantanosas de contornos impre­ fue elaborada entre dos hechos geológicos o morfogénicos. La
cisos. Son eluviones (o eluvium) y no aluviones. Hacen pensar en meseta de Lannemezan está recubierta de cantos pequeños no fosi-
amplias fases de biostasia en climas cálidos y relativamente húmedos. líferos que recubren en discordancia arenas del Mioceno superior;
Los mantos aluviales son testimonio de los transportes a largas se sabe, además, que el trazado de los valles se hizo durante el Cua­
distancias, de una desoxidación de los suelos, de las violentas crisis ternario; de ahí se puede deducir que los cantos pequeños se de­
de rexistasia. Muchas veces son mantos de cantos gruesos envueltos positaron durante el Plioceno. Los grandes vaciamientos de la cuenca
en arcillas abundantes, como la formación de Lannemczan, al pie de París están por debajo de la superficie posaquitaniense o superfi­
de los Pirineos, como los mantos de cantos de cuarzo del Camerún cie miocena; su piso está disecado por los valles cuaternarios; luego,
meridional, o de cantos más pequeños mezclados con restos de se le puede atribuir con certeza una edad pliocena, intermedia.
costras ferruginosas (grava siderolítica del Lot, arenas del Perígord), Finalmente, determinadas penillanuras tienen al mismo nivel unos
con arcillas rojas (las «arcillas con grava» de Rouergue), o incluso depósitos correlativos de edades distintas, como el Ségala del Rouer­
de arenas mal rodadas (arenas del Lozére, del Hurcpoix). Tanto gue, con sus capas liásicas y oligocenas. Se trata de superficies poco
unos como otros puede que se encuentren lejos de su punto de modificadas durante un largo período de calma morfogénica;
origen: los mantos arenosos salidos del Lemosín han recubierto la entonces se dice que son poligénicas.
superficie de erosión de la Beauce y han alcanzado los alrededores
de Rúan, a 300 km de su «origen». Su distribución en superficies 4. Génesis y evolución de las penillanuras
inmensas demuestra que han sido colocadas en topografías llanas
por corrientes difusas y muy divagantes, sin ninguna relación con Una génesis complicada. La complejidad de los depósitos antiguos
las de los mesurados ríos que circulan más abajo. observables en las penillanuras demuestra que han pasado varias
veces por alternativas de biostasia y de rexistasia. Los procesos de
alteración y de reblandecimiento de las rocas han favorecido el
3. La datación de las penillanuras trabajo posterior de la pedimentación o de la glaciplanación, cuya
existencia viene demostrada por los mantos de cantos rodados y
Todas estas superficies de erosión están disecadas; son herencias por las formas de allanamiento. Seguramente tuvieron lugar algu­
que pueden fecharse con relativa precisión. nos modelados de disección, que luego desaparecieron cuando do­
minaba la erosión areolar. Pero las formas últimas en las que se han
Las dotaciones estratigraficas son fáciles cuando los depósitos co- inscrito los valles, son formas de aplanamiento que terminaron en
relativos contienen fósiles: las arenas de Sologne y de Lozére puede la era terciaria. No hay ningún vínculo genético entre estas y la
precisarse que son del burdigaliense; descansan en discordancia en excavación de los valles: son dos herencias diferentes y yuxtapuestas
una superficie que corta calizas aquitanienses. Fue formada entre o, mejor dicho, encajadas.
estos dos períodos, dando por lo tanto mucha exactitud: se le llama
superficie de erosión posaquitaniense. Restos de penillanura han sido Fosilización y exhumación. Muchas penillanuras antiguas afecta­
recubiertos por delgadas capas de edad liásica: se les llama superficie das por movimientos epirogénicos negativos fueron invadidas por
infraliasica, a la orilla de las Grands Causses. Cuando los elementos el mar, anegadas bajo los sedimentos, fosilizadas. Algunas sufrieron
120 Lod fenómenos Je erosión Capítulo 7
un destino particular después de nuevos movimientos, esta vez po­
sitivos. Reelevadas y basculadas, fueron liberadas de su cobertura
sedimentaria, exhumadas. Pero para que se realizara esto fue necesario La erosión en las vertientes
que la erosión no produjera al mismo tiempo una disección del
relieve: las erosiones areolares del Plioceno pudieron exhumar an­
tiguas superficies fosilizadas, por ejemplo en la orilla sudoeste de
la Montagne Noire, o en la llanura de Avallon.

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Unidas o no a la presencia de valles, las vertientes cubren una parte
importante de la superficie terrestre. El conocimiento de su naturaleza y
Aunque el modelado de las grandes penillanuras del globo sea de la de su evolución es capital para el ordenamiento del espacio, y muchas
era terciaria y algunas veces más reciente, sus horizontes anchos y sus su­ sociedades agrícolas o industriales las han modificado para utilizarlas
perficies de aplanamiento dominan inmensa sextensiones. Son uno de los mejor, por ejemplo en Filipinas, en Liguria, en Tennessee, etc.
primordiales elementos de la geomorfología, a pesar de la disección que
las ha afectado casi por doquier.
I. LOS TIPOS DE VERTIENTES

Haciendo caso omiso de las vertientes modificadas por el hombre,


mediante terrazas, bancales, etc., hay que oponer las vertientes
cubiertas, poco móviles, a las vertientes denudadas, que muchas
veces están en plena evolución.

i. Las vertientes cubiertas en biostasia


Los estratos de la cobertura. En los países de vegetación continua,
cerrada, se pueden observar en las vertientes, de arriba hacia abajo,
hasta seis estratos de vegetación: arbórea, arbustiva, de matorral,
reptante, herbácea y musgosa, generalmente superpuestos, algunas
veces yuxtapuestos, según sea el clima y la intervención del hombre.
A continuación sigue el mantillo, compuesto de restos orgánicos des­
compuestos (restos vegetales principalmente, deyecciones animales,
etcétera) y el suelo, con sus distintos horizontes, que todavía forman
parte de la biosfera (fig. 34). Debajo del suelo aparecen la roca
troceada, con derrubios y suelo —la regolita que descansa en la roca
in situ sana—, o bien una formación superficial diferente, a la que
puede o no seguir la regolita y la roca viva.
Las formas elementales actuales. La estratificación compleja de las
vertientes en biostasia es la mejor presunción de su descanso mor-
122 Los fenómenos de erosión La erosión de las vertientes 123

2. Las vertientes rocosas denudadas

Se pueden observar en medios distintos:


Las vertientes rocosas en biostasia. En diversas regiones boscosas,
los escarpes rocosos coronan o accidentan las pendientes. A
sus pies, las canteras revelan unos taludes de derrubios; pero
estos taludes están generalmente cubiertos de vegetación, o
bien las piedras que los componen están musgosas, recubiertas
de liqúenes. Escarpes y taludes se parecen en muchos detalles:
después de las grandes lluvias o al término de largas heladas,
se desprenden bloques, marcando en la pendiente un surco en
el que la hierba pronto vuelve a crecer, y se detienen al final de la
vertiente, en un río... o en una carretera. También aquí los dos ele­
mentos de la vertiente representan una herencia.
Las vertientes rocosas en rexistasia. En la alta montaña o en las
34. Estratos de cobertura de una vertiente en biostasia
De arriba a abajo: Ab, árboles; Au, arbustos; Ai, arbolíllos; M, matas; F, plantas
regiones secas sucede de otro modo. Los escarpes rocosos alimentan
frutescentes; H, estrato herbáceo y musgoso; S, suelo; Re, regolita; Ro, sustrato rocoso unos derrubios que jamás serán fijados por la vegetación y que van
alimentándose continuamente desde lo alto. En las montañas de
clima frío se pueden distinguir dos tipos principales: l.° La muralla
fogénico. Son vertientes estables, fijadas, con evolución nula, po­ rocosa poco mellada o pared, dominando una vertiente de derru­
sitiva o muy lenta. Lo más frecuente es que su pérdida de sustancia bios casi llana; 2.° Los escarpes recortados en espolones, «centinelas»,
bajo los efectos de la arroyada y de los pequeños desprendimientos pináculos, que separan corredores, chimeneas y diedros; a los pies
sea compensada con creces por el aumento de volumen de la rego­ de estos últimos se extienden unos conos de derrubios o canchales.
lita y de los sucios, por la incorporación de materia orgánica, por Mantos y conos de derrubios reciben el nombre de «clapiers» o
la fijación del polvo llegado de las regiones en rexistasia. Sin embargo, «railliéres» en las montañas francesas, pedrizales en España (en Cata­
pueden presentar algunos accidentes de erosión actual, ya sea barrancos luña, «tarteres»; en Aragón, «gleras»). Su pendiente, en relación con
aislados, ya sea nichos de desprendimiento asociados a intumescencias el tamaño y la forma de los fragmentos, está comprendida en
de deslizamiento; se pueden encontrar pocos ejemplos que no vayan general entre 23° (rocas esquistosas) y 32° (bloques angulosos
unidos a la intervención humana. La deforestación, la roturación y de calizas o de granito).
el aprovechamiento agrícola provocan este retorno de la erosión. En los países cálidos y suficientemente secos, las vertientes ro­
Los prados de Guipúzcoa están afectados por continuos deslizamien­ cosas de roca cristalina presentan muchas veces losas curvilíneas y
tos del terreno, mientras que con la misma pendiente y bajo un las formas geométricas son más escasas, siendo el modelado mucho
mismo clima, las landas de Lapurdi están bien fijas. Las lavakas más macizo. En cualquier clase de roca los derrubios tienen un
de Madagascar, los arrancamientos de Brasil, afectan unas vertientes calibre mucho menos homogéneo: bloques enormes, casquijo y
pronunciadas donde la vegetación forestal fue destruida o degradada. arenas se mezclan desordenadamente. Los procesos morfogénicos
Se habla de erosión antrópica...
son aquí muy distintos.
La erosión de las vertientes 125
124 Los fenómenos de erosión
una cuenca de recepción forma un torrente que, cuando llega al valle,
construye un cono de deyección. No deben confundirse los torrentes,
de desagüe espasmódico y propios de las vertientes, con las corrientes
fluviales de montaña, de desagüe permanente a lo largo de los
talwegs.
En las vertientes pedregosas, principalmente en el flysch, los
derrubios grandes forman un empedrado y Ja vertiente sólo está
surcada por pequeños regueros poco espaciados. Si las capas tienen
una disposición favorable, se descompone en multitud de pequeños
escarpes separados por ínfimos taludes de derrubios.
La solifluxión. En los países fríos y nevosos de las altas latitudes
y con débiles precipitaciones, la arroyada nunca es lo suficientemente
violenta para abarrancar las vertientes; se producen varias formas
de deslizamiento que ocasionan vertientes abolladas por pequeñas
35. Abarrancamiento en los esquistos del Ubaye: A, lomos de elefante; B, cárcavas coladas de barro o de restos finos, o bien la vertiente se descompone
en pequeñas terrazas naturales que, según las dimensiones y los de­
talles de la forma, se pueden llamar terracitas, rellanos de goletz,
3. Las vertientes deleznables en rexistasia etc. Este modelado de solifluxión puede afectar los suelos de la
tundra, que tiene una cobertura vegetal densa aunque, en verdad,
mal arraigada. Finalmente, cuando en la vertiente se encuentran
Es donde las formas revelan claramente una erosión activa. Son
bancos rocosos, las capas de derrubios finos recubren la vertiente
tan variadas como las rocas que las componen y los procesos que las
como en las montañas de las latitudes medias.
atacan.

El abarrancamiento. El modelado más extendido, fuera de los do­ II. LA EVOLUCIÓN DE LAS VERTIENTES
minios fríos periglaciares1, es el de los abarrancamientos; las vertientes
se descomponen en cárcavas, estrechos regueros separados por inter- No debe confundirse la génesis de una pendiente, que correspon­
fluvios agudos, o bien por cortes convexos denudados, llamados de a una fase de incisión o de vaciado del relieve3, y su evolución,
lomos de elefante. Estos barrancos se llaman rubinas en Provenza, que tanto puede ser contemporánea como puede continuar o incluso
calanchi en Italia, huaicos en América Latina2. Los abarrancamientos reanudarse mucho tiempo después con modalidades diferentes. Aquí
se desarrollan en las arcillas, las margas, los esquistos mal consolidados, sólo estudiaremos la evolución de las vertientes ya desarrolladas.
las arenas arcillosas, las cineritas, incluso en los sábulos, o sea, en todas
las rocas no compactas (fig. 35). En grandes pendientes, donde
puede concentrarse la arroyada, la confluencia de los barrancos en I. Los procesos de fragmentación
Si bien las rocas deleznables pueden ser erosionadas en su estado,
1 La palabra se ha tomado en su sentido propio: alrededor o en las inmediaciones
las rocas compactas y sanas (calizas, areniscas, granitos, esquistos,
de los glaciares.
2 El término norteamericano bad-lands (tierras malas) en un principio no designaba 3 En la Tercera Parte estudiaremos las modalidades de la alteración según la natura­
más que una región en la que la agricultura y el pastoreo eran imposibles a causa del leza de las rocas.
abarrancamiento.
12Ó Los fenómenos de erosión La erosión de las vertientes 127

etcétera) no pueden ser atacadas mecánicamente sino después de de cada aguacero la arroyada toma otra vez estos minerales, los
fragmentarse4. arrastra en disolución por las grietas, donde van aumentando de
tamaño los cristales que forman capas blancuzcas, negruzcas o ro­
La formación de diaclasas. La existencia de derrubios al pie de jizas. Basta romper un bloque y examinar las caras de fragmentación
los escarpes en medios climáticos distintos —en la alta monta­ para comprobar la importancia de este proceso de fragmentación,
ña alpina, en el Tibesti— va unida al fisurado previo de la roca, que también actúa en los países húmedos. Realmente es un abuso
a la existencia de juntas de estratificación o a la esquistosidad. que algunos geomorfólogos atribuyan sólo a la crioclastia la totali­
Las grietas o diaclasas tienen distintos orígenes: los movimien­ dad de los fenómenos de litoclastia y no vean, en la provisión de
tos tectónicos u orogénicos fracturan las rocas compactas; el restos angulosos abundantes, más que el solo efecto del frío, olvi­
enfriamiento de los magmas crea discontinuidades, tanto en el gra­ dando los medios secos, tanto más favorables ya que las vertientes
nito como en las lavas («órganos», «almohadas», etc.); el relajamiento están en todas partes denudadas, lo cual no se da en todos los
de las presiones en función de la erosión entraña otras rupturas: las países fríos.
rocas ya no comprimidas, liberadas, se agrietan. Todos los procesos
de erosión utilizan esta previa fragmentación.
La crioclastia es el más corriente de estos procesos. El agua penetra 2. Los procesos de transporte y de erosión
en las grietas de las rocas; cuando se hiela su volumen aumenta el
10 % y la grieta se ensancha, separando los bloques. Naturalmente, La caída de los restos por las vertientes se produce bajo la acción
este proceso no es eficaz más que en vertientes denudadas (en la de varios procesos cuyo denominador común evidentemente es la
alta montaña y en las latitudes polares). Hiela fuerte y a menudo gravedad: la caída libre, la arroyada, los deslizamientos.
en Suecia, en Siberia y en Auvernia y, no obstante, la crioclastia
Derrubios y desprendimientos son característicos de los escarpes
no es allí muy activa, ya que se trata de países de biostasia, en los
en los que el hielo y los grandes aguaceros desalojan a los bloques
que las rocas están recubiertas. que caen, yendo siempre los más voluminosos más lejos que los
La litoclastia de los países secos. Finalmente, hay más derrubios derrubios finos. Allí donde cada invierno interviene la nieve, los
en los países cálidos y secos que en los países fríos, ya que la rexistasia derrubios se estratifican paralelamente a la pendiente: son los de­
está en ellos más extendida. En este dominio climático la crioclas­ rrubios ordenados o grézes litées. El desprendimiento es la caída masiva
tia no falta en las partes altas, pero muchas veces la humedad es tan de una parte de un escarpe: no produce derrubios, sino un caos de
débil que la helada no produce hielo; en efecto, muchas veces el bloques.
invierno es la estación más seca, lo que disminuye las posibilidades Los transportes por arroyada tienen lugar durante los grandes
de heladas. Las rocas diaclasadas son arrastradas sin embargo por la
aguaceros. Su resultado es la demolición de las pendientes y pro­
arroyada salvaje, durante los aguaceros. Su desmenuzamiento se porciona materiales mucho más heterogéneos, pero tan abundantes
ve facilitado por la cristalización de las sales disueltas en las diaclasas como los proporcionados por la crioclastia. La caída puede rea­
estrechas. En los países semiáridos las aguas de filtración se cargan lizarse en toda la extensión de la pendiente en el caso de las vertien­
de sales, como en otras partes, pero la evaporación provoca una tes de cobertura rocosa (flysch, etc.), o en los barrancos y en los
subida del agua por capilaridad y precipitación de las sales en la
canales de desagües torrenciales.
superficie de las vertientes; en ellas forman eflorescencias, salinas o no
(carbonatos y sulfates de sal, cloruros, óxidos de hierro). Después Los transportes por deslizamiento. Para que los fragmentos se
deslicen es necesaria una matriz, que pueden ser el barro o la nieve.
4 Salvo en raras excepciones, como las vertientes construidas por el vulcanismo. Los aludes de nieve forman surcos, pasillos de gran pendiente, al
128 Los fenómenos de erosión
La erosión de las vertientes 129
que acarrea un desprendimiento de la base y el comienzo del desliza­
miento por grandes paquetes. Entonces las fisuras de desprendimien­
to absorben aún mejor la lluvia y el proceso toma un aire de ca­
tástrofe: son los argayos («frane» para los italianos), que desplazan
cada año decenas de kilómetros de carreteras y de líneas eléctricas,
casas y hasta aldeas enteras.
Se puede ver que, contrariamente a un punto de vista simplista,
la solifluxión no es en absoluto característica de un medio climático
particular. Muy frecuente en los medios llamados periglaciares,
es muy espectacular y omnipresente en los países subáridos templados.
Se deduce de ello que un solo proceso (litoclastia o solifluxión) no
permite caracterizar un clima; para conocer el clima responsable
de un modelado, hay que pensar en todo el sistema de erosión, es
decir, la combinación de los procesos.

3. Los procesos de fijación

No se deben olvidar los procesos de fijación al tratar de la evo­


lución de las pendientes. Unos son fisicoquímicos, y otros biológicos.
final de los cuales se edifica un cono de alud. La solifluxión, o movi­
miento de los suelos, puede afectar a diversos medios, en biostasia La fijación fisicoquímica. Para simplificar, distinguiremos la fija­
o en rexistasia, siendo el agua el factor principal en este caso. En los ción por cimentación de la de empedrado. En el primer caso las solu­
medios fríos y húmedos, sean o no periglaciares, la alternancia del ciones de los minerales, de carbonato de calcio casi siempre, han
hielo y del deshielo da a las arcillas una textura fluida que favorece cementado por precipitación los derrubios calizos y recubierto las
las coladas de barro. Las coladas afectan a todas las vertientes provistas vertientes deleznables de una costra protectora5 en general de color
de matriz fina, pero, si bien aquellas son muchas, las formas rosa o salmón, de 50 cm a l’50 m de espesor: en el norte de África,
de detalle siguen siendo pequeñas (fig. 36). en Andalucía, en el Levante español. En el segundo caso, los sedi­
No ocurre lo mismo en los países que tienen una estación seca mentos heterogéneos proporcionan numerosos bloques que sobre­
severa, principalmente en los países mediterráneos, donde los des­ pasan la competencia de la arroyada; las vertientes se cubren enton­
lizamientos de terrenos tienen una amplitud y una frecuencia que no ces de grava gruesa entre la que la arroyada difusa actúa muy poco:
se encuentra en otras partes. Esta sorprendente localización se explica son las vertientes empedradas y relativamente inmunizadas contra la
por amplias y profundas grietas de desecación en verano, que recortan erosión mecánica (fig. 37). El desprendimiento de bolas de granito
los suelos y las capas arcillosas en polígonos de dimensión métrica. en el seno del sábulo móvil conduce, en determinados medios tro­
Las aguas de arroyada de los primeros aguaceros son engullidas picales o subtropicales, a análogos resultados.6
inmediatamente en estas grietas y humedecen e hinchan las arcillas,
a un nivel inferior al de las raíces (cuando estas existen...), hecho 6 Las brechas de pendiente son derrubios cementados pero vacuolares; las costras son
compactas, como el cemento; su génesis es poco distinta.
9
130 Los fenómenos de erosión La erosión de las vertientes i3i

Los derrubios y las grezes de las regiones templadas, alfom­


brando grandes paneles rectilíneos, llevan la marca de la crio-
Hastia y de cierta sequedad, ya que una arroyada activa no hubiera
dejado de abarrancar y de transportar estos materiales de pequeño
calibre por las pendientes de 20 a 30° en las que han quedado pren­
didos; podemos imaginar, pues, un clima seco y frío de tipo estepario.

Las arcillas de solifiuxión, ¡as coladas de bloques o uhead» no se hubie­


ran podido formar más que con una humedad suficiente; abarran­
can las grezes y por lo tanto son posteriores a ellas. Sólo dejan ima­
ginar con certeza un clima húmedo, por lo menos estacionalmente.

37. Vertiente con cornisa de arenisca y empedrado protector Las arenas eólicas, los loess traídos por el viento y fijados en las
vertientes, sólo han podido ser desplazados en un ambiente de re-
xistasia seca, pero que forzosamente no tenía que ser siempre fría.
La fijación biológica. Es el retorno a la biostasia y la colonización La erosión cólica también afecta a los países cálidos.
por la vegetación de vertientes denudadas. Se ha realizado un poco
por doquier en Francia desde el final del período glaciar; y sigue
operándose espontáneamente en los campos abandonados, en los 2. Las hipótesis abstractas
taludes artificiales de las factorías. Se la provoca en los medios mar­
ginales para fijar las vertientes expuestas a la erosión (reforestación, Cuando los geomorfólogos no pensaban más que en una erosión
encespedamiento), que es la mejor manera de probar que no pode­ normal ideal, siempre semejante a sí misma, independiente del clima
mos hablar de la erosión sin mencionar los caracteres de la cobertura y de la vegetación, fueron ideadas y perfeccionadas unas teorías
vegetal... que se aplicaban a vertientes abstractas6. Estas teorías todavía en­
cuentran cobijo en las obras clásicas, a pesar de sus contradicciones
intrínsecas. De ellas sólo daremos algunos ejemplos.
III. LAS HERENCIAS Y LAS HIPÓTESIS ABSTRACTAS
Concavidad y convexidad. Muchos esquemas representan vertientes
convexocóncavas cubiertas de un manto espeso cuya naturaleza
Es evidente que las vertientes fijas o asentadas son herencias. nunca se precisa (¿suelos, derrubios, regolitas, formación superficial
Es preciso estudiar sus formas y sus depósitos para poder reconstruir particular?), y el perfil curvilíneo de la vertiente se relaciona con
su historia. una evolución actual que cambia según la pendiente y que da,
según la velocidad de la ablación y del transporte, tal o cual inflexión.
Pero, si existe un manto espeso de materiales finos, es que se encuentra
I. Los depósitos de vertientes y su significado en biostasia, generalmente en fase pedogenética; no se ve, pues, de
qué modo se realiza la ablación que proporciona derrubios, ni cómo6
Aparte de las vertientes rocosas denudadas, hay pocas pendientes
que no lleven bajo el suelo, si lo tienen, alguna formación superficial. 6 Bn la misma época, las gentes de los Alpes del sur repoblaban las vertientes aba­
Cada una de ellas permite suponer el tipo de clima, o determinadas rrancadas sin preocuparse de las explicaciones abstractas que no tenían en cuenta para
características del clima que presidió su formación. nada la vegetación.
La erosión de las vertientes
1^2 Los fenómenos de erosión

estos pueden moverse. En un bosque tricentenario no se observa


3ue los viejos árboles de la parte alta de las vertientes estén más
escamados que los demás... Naturalmente, si se está en rexistasia,
el manto de restos finos será sometido a solifluxión o se abarrancará
y la vertiente se denudará rápidamente; si se cubre de derrubios,
será rectilínea. En caso alguno adoptará un perfil teórico «matemá­
tico». Ninguna situación evolutiva concreta responde a esta abstrac­
ción; ningún medio bioclimático preciso puede ser evocado para
justificarla.
La suavización de las pendientes y la edad de las vertientes. Hay
pocos libros didácticos que no repitan la idea de que una vertiente
se suaviza lentamente a medida que pasan los años. Como actual­
mente se sabe que la mayor parte de las vertientes tienen la misma
edad, ya que la excavación de los valles se hizo por sacudidas durante 38. La garganta del Viaur (Aveyron) y su evolución
la era cuaternaria, se ha intentado rejuvenecer la teoría diciendo
que ciertas pendientes envejecen más rápidamente que otras, natu­
ralmente las de roca blanda. Para aceptar esta hipótesis sería preciso 3» Las encajaduras de modelados en las vertientes
imaginar, por ejemplo, que las vertientes arcillosas han tenido en
un principio la pendiente de las vertientes de rocas calizas compactas, Algunos ejemplos concretos demostrarán, para terminar, que
hecho que postularía un clima tan seco que la excavación de los valles no existe una evolución de las pendientes, sino varias fases diferen­
no se hubiera realizado: es probable, pues, que en su «juventud» tes de evolución de las vertientes vinculadas a la sucesión de climas
estas vertientes tenían la pendiente conocida, en relación con la roca variados y variables en las herencias sucesivas legadas por cada uno de
y con cierto tipo de formación. ellos.
Los retoques de detalle, biostáticos y pedogenéticos, no han He ahí la garganta del Viaur (Aveyron), cerca de un célebre via­
hecho más que suavizar las asperezas y fijar la pendiente en el estado ducto (fig. 38). En el perfil y en los cortes se distinguen:
en que la encontró el fin de la evolución: lo mismo que el rostro A. Una parte alta de vertiente poco inclinada, un rellano, de edad
de Nefertiti, viejo ya de 3.500 años, conservan el aspecto de su püocena o cuaternaria antigua (villafranquiense), con un suelo
juventud vivida. espeso que recubre antiguos aluviones groseros que han propor­
Inversamente, no se puede pensar que los escarpes, graníticos cionado dientes de Elephas antiquus.
o calizos, se suavizaran lentamente bajo un clima inmutable. Si el clima B. Una vertiente rocosa fuerte e irregular, fosilizada por capas de
no cambia, conservarán la pendiente correspondiente a la situación grézes finas. La explotación por las canteras de estas grézes
inicial: la de una vertiente de alterita fijada desde su formación, la permite encontrar la pared rocosa cuya formación es anterior
de una pared de inselberg que se va desescamando por placas pa­ a su entierro bajo el efecto de la crioclastia.
ralelas. En este caso también, el esquema clásico está fuera del tiempo C. La base de los mantos de grézes recubre un manto aluvial
y del espacio. que constituye el fondo del valle. Este manto forma terrazas, y
el Viaur circula más abajo.
334 Los fenómenos de erosión La erosión de las vertientes 135

D. Los cortes y las toperas muestran que el hermoso prado del hielo se las hubiera llevado...); un suelo somero que fija una landa
fondo crece sobre una base areno-limosa que recubre los aluviones ramoneada por las ovejas; profundos barrancos activos separados
groseros y que forra, suavizándola, la base de la vertiente. Son por los paneles rectilíneos de los mantos de grézes intactos. Por
limos de crecida antiguos y coluviones finos depositados en una lo menos cuatro fases: rastrillado glaciar, sedimentación periglaciar
última fase, y que crearon una concavidad basal. (no quedaban lejos los glaciares que se retiraban...); pedogénesis
posglaciar, abarrancamiento contemporáneo, y cuatro modelados
Así pues, pueden observarse hasta siete etapas sucesivas: excavado encajados...
del lecho A y aluvionamiento villafranquiense; excavación del
valle (vertiente B) y primer aluvionamiento C; deposición de las
grézes D; desfonde del manto aluvial que se convierte en
terraza E; coluvionamiento del pie de la pendiente F. Siete etapas
contrastadas, pero no evolución continua. La convexidad-concavidad
es la suma de diversas crisis sucesivas y no una situación teórica
de equilibrio.
Subamos a la Picrre-Saint-Martin (Basses Pyrénées) y veamos
el Pie de Guilhers (fig. 39). Se pueden distinguir: una vertiente
rocosa rastrillada por el glaciar cuaternario de las Arres d’Anie;
un manto de grézes evidentemente posglaciares (si no, el

Finalicemos en Puivert (Aude) (fig. 40). Unas calizas cretáceas


compactas descansan en arcillas triásicas formando un escarpe.
Se observan: un escarpe rocoso subvertical, un manto de grézes
calizas cementadas en brechas de pendiente que recubren las arcillas
subyacentes, unos mantos de deslizamiento que incluyen placas de
brechas desordenadas. Existe la certidumbre de que cuando las
grézes se expandieron, la parte arcillosa de la vertiente no esta­
ba sometida a solifluxión, porque no hubiesen recubierto la pendiente:
es una fase fría pero seca, que acompaña a la gelifracción. Bastante
después de la cementación y actualmente, el clima se ha convertido
en bastante húmedo, no sin faltar una sequía estacional, para que las
39. Vertiente compleja del Pie de Guilhers (Basses Pyrénées)
arcillas sean sometidas a solifluxión y derruyan la brecha que formaba
136 Los fenómenos de erosión Capítulo 8

un caparazón en la parte baja de la vertiente. Cuatro fases por


lo menos: modelado de una vertiente con marcada ruptura de
pendiente; crioclastia; cimentación; solifluxión7. La erosión glaciar y
*
■ir
¥
la erosión eólica
Así, hemos visto que en una vertiente los distintos elementos no tienen
necesariamente la misma edad. Muchas veces el desarrollo de la vertiente,
su cobertura y el modelado de la cobertura corresponden a tres fases dife­
rentes de una evolución discontinua. No es un ciclo lo que ha modelado o
modela las vertientes; han conocido una vida atormentada, con crisis y Los procesos estudiados en los capítulos precedentes casi sólo tenían
descansos, dejando llagas y cicatrices, revelando cada una de ellas una arma en cuenta el agua de arroyada o de infiltración. Ahora estudiaremos la
de ataque, un proceso diferente, una vida compleja tal como siempre sucede acción de dos agentes especiales: el hielo y el aire en movimiento, es decir,
en la naturaleza y en las situaciones que estudia la geografía. el viento. En seguida se podrá ver que ambos trabajan tanto en las vertientes
como en los talwegs, y que el modelado resultante no tiene relación alguna
con las dos grandes categorías que hemos distinguido de antemano: mode­
lado de aplanamiento o modelado de disección.

A. EL MODELADO Y LA EROSIÓN GLACIARES

Los glaciares actuales, tanto los de las montañas como los de los
grandes casquetes glaciares polares o inlandsis, no son otra cosa que
restos de grandes fenómenos de mediados de la era cuaternaria. De­
bido a esta «crecida» glaciar, el modelado glaciar se extendió por
vastas regiones; es la herencia menos discutible. Se debió a dos tipos
de organismos: al casquete glaciar regional o inlandsis de las altas
latitudes, y al «río de hielo» o glaciar de valle de las montañas1.

I. EL MODELADO DEBIDO A LOS INLANDSIS

Los zócalos septentrionales fueron recubiertos por inlandsis du­


rante el Cuaternario. Canadá y el norte de Estados Unidos, Groen­
landia, Escandinavia y sus contornos, las proximidades del mar

? Es un ejemplo que demuestra que la solifluxión y el clima frío no siempre van 1 Los fenómenos glaciares no se estudiarán aquí para no alargar demasiado el ca­
unidos. Aquí no ha habido solifluxión periglaciar, sino solifluxión posglaciar (ver H, 2). pítulo ni la obra. Deberán consultarse otros volúmenes y la Bibliografía.
i 38 Los fenómenos de erosión La erosión glaciar y la erosión eólica *39
de Barents y Yakutia, fueron afectados por una glaciación regional,
lo mismo que Patagonia meridional en el hemisferio austral. Se
pueden distinguir tres familias de formas: en el zócalo propiamente
dicho, en las orlas marginales y en las márgenes exteriores.

i. El modelado de los zócalos helados

En grandes extensiones monótonas, en las que el horizonte parece


llano, predominan las formas esculpidas; esencialmente se trata
todavía de un modelado cóncavo. En estas topografías de leve pen­
diente general, el hielo lo recubría todo, pero sólo retocó débil­
mente el relieve preglaciar. El zócalo fue arrasado, dejando al des­
cubierto su trama estructural de fracturas, pequeños escarpes de
línea de falla, relieves monoclinales en las migmatitas. La red hidro­
gráfica está poco jerarquizada, anárquica, en su mayor parte adapta­
da a las fracturas reveladas al quedar limpio el zócalo. En los inter-
fluvios poco señalados, aparecen rocas aborregadas y estriadas. Pero el
rasgo característico de este dominio de la glaciación son las cubetas
lacustres, innumerables, de todo tamaño, desde los grandes lagos
en posición marginal («grandes lagos» americanos, Vettem y Venem
en Suecia, Ladoga y Onega en Rusia, etc.) hasta las lagunas enca­ sección en ojiva, como el Geiranger, todos en Noruega. Si bien
jadas en depresiones del zócalo. Son muy raros aquellos cuyo con­ existen pequeños fiordos, tales como el Killary Harbour en Irlanda,
torno no se adapta a las líneas de fallas y de fracturas (fig. 41), la mayoría tienen un tamaño majestuoso: del fondo del Sogn hasta
su desembocadura en el mar abierto hay 200 km. Hay que descon­
fiar, pues, de las ilustraciones clásicas que yuxtaponen, en imágenes
2. El modelado de las orlas marginales del mismo tamaño, una ría bretona de 3 km y un fiordo noruego
y de las cordilleras costeras de 150 km (fig. 42). Los fiordos presentan numerosas ramificaciones
Lo mismo en Noruega que en Groenlandia, en Alaska que en que se prolongan, por otras artesas normales, muchas veces ocupadas
Chile meridional o en Nueva Zelanda, los relieves muy dominantes, por una guirnalda de lagos; reciben los arroyos de los valles suspen­
cortados por valles profundos de gran pendiente, han adquirido didos o de la meseta mediante cascadas que apenas han erosionado
un modelado original cuyos dos elementos característicos son los las paredes rocosas que de antemano habían sido muy arrasadas
fiordos y el strandfiat. por el hielo. Efectivamente, son aguas claras, decantadas de los
lagos superiores y que, además, trabajan sobre estas rocas sanas sólo
Los fiordos. Un fiordo es una artesa glaciar ocupada por el mar. Su desde hace menos de 10.000 años.
perfil transversal en U está bien marcado, en la medida en que el Los fiordos son tanto más profundos cuanto más rodeados están
plano del agua es algo menos ancho que la altura de los flancos de de altos relieves. Se miden 1.244 m bajo el nivel del mar en el Sogn.
artesa. Es decir, que hay fiordos muy ensanchados, como el Por- La sobreexcavación máxima de los fiordos está situada bastante
sanger, y otros disimétricos, como el Lyngen; algunos tienen una antes de su desembocadura, hacia la cual el fondo vuelve a levantarse
Los fenómenos de erosión
La erosión glaciar y la erosión eólica 141

3. El modelado de las márgenes de fusión en terreno llano

En este caso predominan las formas de acumulación y el trabajo


de las aguas proglaciares desempeña un papel primordial.
Las formas de esculpido. En los bordes adelgazados de los inlandsis,
la erosión glaciar no ha sido muy eficaz; se pueden observar prin­
cipalmente formas de excavado efectuadas por las aguas. Los gran­
des valles marginales (Urstromtal de Alemania, Pradoliny de Polonia),
tapizados con espesos aluviones Jluvioglaciares, muchas veces aban­
42. El Sognefjord (Noruega). En los rectángulos figuran los nombres de las ciudades
donados por los cursos fluviales actuales, abren surcos en la llanura
situadas al oeste de París, dando una escala de comparación del norte de Europa. Más originales son los valles-túnel de Dina­
marca, con su perfil longitudinal irregular, sus cubetas lacustres o
pantanosas, sus bordes abruptos: su formación se atribuye a las po­
poco a poco. Estas considerables profundidades sólo son sorpren­ tentes corrientes subglaciares, que muchas veces trabajan a gran
dentes si no se respeta la escala de los perfiles longitudinales (fig. 43). presión canalizadas por el hielo suprayacente.
Más adelante insistiremos en ello.
Las formas de acumulación. Las más conocidas son los vallum
El strandflat es una plataforma litoral, una especie de banqueta morrénicos, que no forman una orla única abandonada por el
estrecha entre la montaña y el mar, con una parte sumergida que lo inlandsis en el lugar de su punta más avanzada, sino un complejo
prolonga mar adentro y que aparece en forma de archipiélagos o de colinas alargadas paralelamente al antiguo frente glaciar con
«jardines de escollos» (Skjargard). Es posible que se trate de una intervalos de una desordenada topografía. Jutlandia, Pomerania y
herencia preglaciar remodelada por los glaciares o los shelves2. Masuria presentan semejantes colinas hechas con morrena arenosa
en parte estratificada y mezclada con grandes bloques desgastados
dispersos. Entre estas morrenas externas y las regiones de alimentación
se encuentran vallums de retroceso, colocados durante los años en que
el frente glaciar se estacionaba o avanzaba algo: la Rá noruega,
la Salpausselka finesa, son las colinas menos elevadas y menos exten­
sas en anchura que jalonan estos estadios de la retirada glaciar.
Pero hay otras formas, muy extendidas aunque bastante enigmá­
ticas: los drumlins, colinas alargadas como lomos de ballena, hechas
de morrenas recubriendo algunas veces una jiba rocosa, y los os,
43. Perfil longitudinal del fondo del Sogn. Altura X 10. A escala alt. = 1
(a trazos), la contrapendiente aguas abajo, que es del 3 %, es imperceptible
que son amplios regueros de morrena lavada corriendo a través de
llanuras, colinas y lagos como un terraplén de ferrocarril. Entre
2 Shelf (pl. shelves): banquisa costera permanente alimentada a la vez por las nevadas las hipótesis explicativas, a menudo verosímiles, preferimos la que
y por el flujo de ¡os glaciares continentales. Su parte exterior puede flotar en el mar, ve en los os el piso aluvial hundido de un cañón supraglaciar, de muy
produciendo poco a poco gigantescos icebergs tabulares leve pendiente, como la del inlandsis, cortado principalmente en la
fase de adelgazamiento y de fusión del mismo.
142 Les fenómenos de erosión La erosión glaciar y la erosión eólica 143

4. Las consecuencias de la ísostasia


Bajo el peso de los inlandsis los continentes se hundieron; pero
volvieron a levantarse rápidamente después del descenso glaciar3.
I. Las formas de erosión
El centro de Escandinavia se levantó cerca de 300 m y continúa
Los circos glaciares escotan las altas crestas limitadas en este lado
haciéndolo, en el golfo de Botnia, al ritmo de un metro cada siglo.
por murallas de circo con pendientes abruptas, con fondos estriados,
Este levantamiento isostático posglaciar no se ha efectuado a un
algunas veces sobreexcavados tras un umbral de circo, que en este
ritmo uniforme. Los recrudecimientos del frío o de la humedad
caso contiene un lago, a menudo también recargados con morrenas
han «rehinchado» el inlandsis y se han traducido por una detención
muy recientes. Pueden distinguirse muchas variedades de circos,
momentánea del levantamiento.
cuya diversidad depende por una parte de la amplitud de la glacia­
Las formas del litoral. A lo largo de las costas las olas han tenido ción y, por otra parte, de los factores estructurales (naturaleza y
tiempo de esculpir, a varios niveles, acantilados (muertos actualmente) disposición de las rocas). Citemos los circos en anfiteatro, en criba, en
y de formar playas (levantadas hoy). Es la mejor prueba de que el embudo, los primeros frecuentes en las rocas cristalinas y calizas
estacionamiento del mar, incluso sobre rocas resistentes y por poco compactas, los segundos en los esquistos o el flysch (fig. 44).
tiempo, siempre deja señales demostrativas. En los fiordos y las
desembocaduras, los cursos fluviales dotados de una carga conside­ Las artesas glaciares, mejor calibradas que los valles fluviales, desta­
rable formaron deltas asimismo levantados y actualmente cortados cabas por la empinadura de sus paredes y la continuidad de sus
en terrazas, que señalan los estadios del levantamiento. hombreras, siempre están accidentadas por relieves residuales —los
La transformación de las morrenas ha constituido el trabajo más umbrales, de perfil disimétrico— o por cubetas muchas veces col-
útil. Efectivamente, en buena parte de Suecia principalmente, fue matadas. Las mejores artesas son las de los grandes glaciares, y
el mar el que primero ocupó el territorio abandonado por el hielo: principalmente las de los libros, ya que muchos valles glacia­
las olas y las mareas atacaron entonces las distintas acumulaciones res tienen perfiles transversales sin ningún carácter: Tarentaise,
morrénicas: morrenas del fondo, vallums, drumlins, os, etc., sepa­ el valle de Aspe. Afortunadamente, las rocas aborregadas, estriadas
rando los materiales finos (arcillas y limos) de los materiales gruesos o acanaladas por el hielo, e incluso algunos depósitos glaciares, nos
pedregosos, depositando a los primeros en las depresiones que de permiten atribuir al hielo lo que realmente le pertenece (fig. 45)
esta forma fueron colmatadas, allanadas, forradas de depósitos bue­
La modificación de las artesas. Aguas abajo, las grandes artesas
nos para la agricultura, y dejando los segundos en las partes altas
contienen lagos alargados sobreexcavados y cuya fama atraviesa las
abandonadas muy pronto, donde bloques y rocas descarnadas no
montañas: Annecy, Garde, Nahuel Huapi, etc. También contienen
sirven más que para el bosque.
un rico modelado posglaciar debido a las secuelas de la glaciación:
desplomes de descompresión de algunas vertientes que habían sido
II. EL MODELADO DEBIDO A LOS GLACIARES denudadas por el hielo y que este ya no sostenía; derrumbamiento
DE MONTAÑA y abarrancamiento de las morrenas, que se mantenían en un preca­
rio equilibrio sobre paredes demasiado verticales; formación de
Todas la altas montañas de las zonas templadas han aguantado
gigantescos conos de deyección torrenciales, alimentados por las acu­
grandes glaciares. Algunos de ellos desembocaban en sus piede-
mulaciones marginales de los glaciares; derrubios tardiglaciares que
montes en vastos lóbulos coalescentes: en Baviera, en el Bajo Del-
revisten y encierran las vertientes. Hay pocos casos en que, como
finado, en la meseta suiza.
en este, se dé una gama tan evidente de herencias sobrepuestas
Ver Capítulo 2. (fig. 45).
La erosión glaciar y la erosión eólica H5

45. Artesa glaciar con transformaciones posglaciares

2. Las formas de acumulación

Morrena y morrenas. Conviene no confundir el material, que es


la morrena, muy heterométrica, ahogando sus enormes bloques no
pulimentados, de ángulos desgastados, en una mezcla de arenas y
de arcilla gris (la harina glaciar) y que por este motivo se llama
«arcilla con bloques», con las formas características de acumulación
que son las morrenas. Cuando estas faltan, un depósito heterométrico
con bloques poco rodados puede también representar una cobertura
de glacis, incluso una colada de barro con bloques, y a veces se
llega a confundirlos, por no haber estudiado antes el modelado.
Las construcciones morrénicas. Las morrenas laterales, formando cor­
dones adheridos o no a las vertientes, las morrenas frontales o vallum,
44. Tipos de circos glaciares. A» circo «alpino» en anfiteatro; B, circo «pirenaico»
en criba; C, circo en forma de embudo 10
146 Los fenómenos de erosión La erosión glaciar y la erosión eólica 147
que dibujan un anfiteatro morrénico, son las formas clásicas cons­ completado la hipótesis con la idea de que las idas y venidas del
truidas por los glaciares de los países húmedos partiendo del momento frente glaciar habrían permitido el barrido sucesivo de tramos
en que la ablación predominaba sobre la acumulación. En los países gelivados después de cada erosión. Ello supone olvidar que a la
secos (Pirineos orientales, Asia central, Montañas Rocosas, Andes retirada del hielo (fase de recalentamiento), el agua o los aluviones,
secos), el modelado de las morrenas es más impreciso, en cordones o ambos a la vez, habrían rellenado el primer esbozo de sobreexcava­
sinuosos adheridos unos contra otros a todo lo largo de la artesa, ción, impidiendo así los ataques ulteriores del hielo. Estas teorías
y la morrena frontal es un tapón informe a través del cual se filtraba deben ser abandonadas.
el agua de fusión poco abundante.
Los ultraglaciaristas han querido explicar todo el modelado de las
Las construcciones marginales. Lateralmente a los glaciares de valle montañas heladas solamente mediante la erosión glaciar, como si
se han ido acumulando los restos caídos de las vertientes formando esta hubiese borrado cualquier traza anterior. Al mismo tiempo,
estrechas banquetas: las terrazas de kame. En los valles afluentes formulaban las leyes de la erosión glaciar en función de la dinámica
desprovistos de hielo, por lo menos hacia su parte inferior, los de los glaciares, estando esta únicamente relacionada con las condi­
lagos de presa glaciar han sido colmatados por depósitos estratificados: ciones de su deslizamiento (velocidad, espesor, etc). Así, ya daban
son las obturaciones laterales, a menudo recortadas ulteriormente en importancia al modelado preglaciar (pendiente, anchura de los
terrazas (fig. 45). Terrazas de obturación y terrazas de kame valles, etc.); admitían, pues, el cometido de las herencias. De hecho,
permiten reconstruir, aguas arriba de las morrenas laterales, el perfil los depósitos de obturaciones laterales demuestran que los glaciares
del glaciar antiguo en su período de equilibrio, e incluso los estadios cuaternarios se instalaron en una red de valles ya muy profundos.
de su descenso. Lo esencial de la excavación de los valles es, pues, preglaciar, lo que
no quiere decir que los glaciares no hayan hecho nada...

III. LA EFICACIA DE LA EROSIÓN GLACIAR


2. El trabajo de los glaciares
Basándose en hechos de observación aparentemente contradic­ Los procesos de erosión. El hielo puro no hace más que transportar
torios, se ha podido apreciar diversamente el trabajo del hielo. o empujar ante sí los materiales deleznables que tritura y transforma.
Pero desaloja los bloques soldados a él cuando su extracción es
posible en el sentido de su avance: es el arrancamiento (ingl: quarrying).
I. Las teorías antagonistas En cambio, el hielo «sucio» ejerce una abrasión tanto mayor cuanto
más cargado vaya de restos rocosos: estría, pule; erosiona en función
Los antiglaciaristas consideran que los glaciares no erosionan: de su velocidad y de la presión que ejerce en las paredes y en el fondo
solamente son agentes de transporte que al pasar recogen los mate­ del lecho glaciar. Con una pendiente igual en el fondo, la fusión in­
riales procedentes de la gelifracción en las vertientes y que, por lo crementa la pendiente de la superficie de un glaciar de valle y, en
demás, no hacen más que retocar el relieve preexistente. Como estos consecuencia, su velocidad; y ello un poco más allá del punto en
«retoques» algunas veces son de consideración (sobreexcavación de que alcanza su máximo espesor; es en este punto donde es más
las artesas y de los fiordos en varios hectómetros), se ha imaginado fuerte la erosión, coincidiendo, efectivamente, con la localización
un «desfonde periglaciar» previo, que habría dividido profunda­ de las grandes sobreexcavaciones.
mente las rocas gracias a la crioclastia. Como sea que lo que se conoce
del gradiente geotérmico no permite aceptar esta teoría en los Las condiciones generales de la erosión. Lo mismo que los demás
casos de sobreexcavaciones superiores a varios decámetros, se ha agentes de erosión, los glaciares no trabajan en las rocas homogéneas.
148 Los fenómenos de erosión
La erosión glaciar y la erosión cólica 149
Aquí son primordiales dos factores, dado que la mayoría de los gla­
ciares cuaternarios han trabajado en montañas o en escudos en los i. Procesos y formas de erosión
que predominan las rocas plutónicas y metamórficas: son la alte­
ración preglaciar, llamada algunas veces «descomposición terciaria», El viento sólo desplaza materiales finos: arcillas y limos, arenas
y la trituración tectónica de las rocas, particularmente intensa en las y sábulos, cenizas volcánicas. Sólo actúa en climas muy secos con
cordilleras de plegamiento y en las orlas marginales. vegetación discontinua (estepas, tundras abiertas).

La erosión en los escudos. Aquí los ínlandsis han frotado y limpiado La deflación eólica es el proceso más eficaz. Entraña la excavación
de depresiones en rocas deleznables: son las cubetas de deflación eólica
las rocas descompuestas o podridas, formando innumerables cubetas lacus­
del Sahara, los «pans» del Kalahari, vaciados en los limos, con partí­
tres poco profundas: sin pendientes notables, no era posible una so­
culas muy finas (0*05 a 0*15 mm). El viento trabaja sin descanso
breexcavación de las rocas sanas. Las morrenas de inlandsis son, pues,
muy arenosas, formadas principalmente de sábulo lavado, con pre­ en las arcillas de los surcos atormentados: los yardangs de Asia central.
dominio de cuarzo, ya que los feldespatos alterados han producido Por doquier el viento elige los materiales deleznables, abandonando
las partes gruesas, haciendo rodar o saltar las arenas, levantando
arcillas que el agua de fusión marginal se ha llevado.
nubes de partículas finas: es el asentamiento. Cuando trabaja en capas
La erosión en las montañas. En las artesas de las montañas (Alpes, aluviales, el aventamiento consigue formar regs: en un suelo api­
Noruega, etc.), una vez efectuado un frotamiento inicial, los glacia­ sonado y sin polvo yacen esparcidos los cantos; en las mesetas ro­
res atacaron las rocas en función de su diaclasado o fracturación. Así cosas o hamadas sólo quedan los guijarros angulosos.
se ha podido demostrar que los umbrales correspondían a sectores
de rocas compactas con diaclasas espaciadas, y las cubetas a secto­ La corrasión eólica es el desgaste provocado por el choque y el
paso de los granos de arena en las rocas coherentes. Crea un modelado
res de rocas trituradas con diaclasas muy juntas. Los fiordos están
de erosión diferencial al vaciar las partes deleznables o alterables de
dispuestos en grandes líneas de fracturas donde los desprendimientos
las rocas y dando concavidades de todo tamaño: taffonis, «nidos de
de bloques fueron fáciles. Naturalmente, las morrenas externas son abeja», etc. Actúa mucho más a ras del suelo que en altura, de donde
las que tienen más rocas alteradas, presentando un aspecto informe
la formación, poco corriente, de rocas en forma de hongo. Da a los
debido a la abundancia de los sábulos (y no a una edad bastante más
cantos de los regs y a los bloques de las hamadas un aspecto satinado
antigua); las morrenas internas, más recientes y en las que los bloques
sanos son más abundantes, tienen formas más robustas. Es un efecto y picoteado semejante al de las superficies metálicas tratadas con
chorro de arena: se les denomina cantos eolizados.
del arrasado progresivo de las vertientes preglaciares.
Así, como todos los sistemas de erosión, el de erosión glaciar
no ha trabajado en el vacío idealista, sino en unos relieves preexis­ 2. Las formas de tránsito y de acumulación
tentes que asimismo son resultado del trabajo de distintos sistemas
de erosión anteriores en estructuras también muy complejas. Al margen de las nubes de polvo que pueden llegar a transportar
en una sola tempestad millones de toneladas de materiales muy finos,
los transportes atañen arenas (granos de 0*1 a 1 mm) y se efectúan
B. LA EROSIÓN Y EL MODELADO EÓLICOS casi a ras del suelo.

Agente de las regiones secas, el viento sólo trabaja las superficies Las dunas móviles o barjanas son construcciones elementales en
sin cobertura vegetal y, lo mismo que el agua o el nielo, no roe las forma de media luna, cuyos cuernos se alargan en el sentido del
rocas resistentes si no es con la ayuda de los materiales transportados. viento (fig. 46), y avanzan en extensiones llanas no arenosas. Más
pequeñas y características de las estepas con matorrales son las
Los fenómenos de erosión La erosión glaciar y la erosión cólica 151

Dirección
— las dunas en olas, separadas o no por pasadizos alargados, lo§
gassi del Sahara septentrional4; se encuentran en el Sahara, en el
Kalahari, en Australia y en la Argentina seca (fig. 48).
— las dunas piramidales (gurd del Sahara), con aristas afiladas
46. Barjana torcidas en espiral; forman campos muy extensos en el Sahara
(altura: 15 m) central.
Se cree que las primeras corresponden a regiones de vientos vio­
lentos constantes, y las segundas a regiones de torbellinos verticales
predominantes (fig. 49).
En ambos casos se trata de acumulaciones antiguas de arena que
el viento ha ido modelando y que todavía está modelando, pero que
ya no traslada. Estas arenas quizá fueron aportadas por los uadi, en
47. Nebkas
(altura: 0*60 ni)
períodos más húmedos, en fas vastas depresiones de los desiertos,
y ordenadas posteriormente por el viento.

48. Dunas en olas


(altura: 20 a 40 m)

49. Gurd o duna


piramidal
(altura: 100 ni)

nebkas, microdunas de pocos decímetros de altura que se extienden


protegidas por las matas de vegetación. Unas y otras son verdaderas
formas de tránsito o transporte (fig. 47).

Los campos de dunas o ergs son las formas más populares de los 4 Gassi: en el Sahara abundan los nombres populares de origen árabe que designan
desiertos. Se pueden distinguir en ellos: los diversos tipos de pasadizos: gassi, feidj, gud, aftut.
Capítulo 9

El ciclo de erosión:
teoría y críticas

A fines del siglo XIX el americano W. M. Davis elaboró una teoría


coherente y unitaria de la evolución geomorfológica. Hay pocas que hayan
obtenido un éxito semejante. Rápidamente adoptada por los geomorfólogos
europeos mas famosos de la ¿poca y sostenida por el prestigio de la
Universidad, esta teoría se implantó sólidamente tanto en los manuales
escolares como en los espíritus. Todavía hoy, a pesar de las críticas fun­
damentales que se le han hecho y que conducirán a abandonarla, continúa
siendo presentada como si fuera un dogma. Examinaremos sus aspectos
principales antes de exponer sus imposibilidades1. *

I. LA TEORÍA DEL CICLO DE EROSIÓN

El ciclo de erosión es el período de larga duración durante el


cual los agentes de erosión trabajan para reducir los relieves creados
por una orogénesis de corta duración. Termina, bien con una peni-
planación, o bien con una nueva crisis orogénica que provoca un
nuevo ciclo.

I. El ciclo de erosión normal

El sistema de erosión normal. Según Davis, el sistema de erosión


normal es el de los países templados húmedos. Su mecanismo funda­
mental es el hundimiento de los tahvegs bajo el efecto de la excava­
ción fluvial. Las vertientes son atacadas correlativamente por la

1 En este capítulo debemos volver a algunas críticas que ya hemos formulado antes
en los Capítulos 5 y 7 referentes a la erosión fluvial y a la evolución de las vertientes.
El ciclo de erosión 155

1. Penillanura del ciclo 1 (modelado senil).


2. Ruptura de pendiente cíclica.
3. Rellano del ciclo 2 (modelado de madurez).
4. Valle del ciclo 3 (juventud)
5. Ruptura de pendiente cíclica del perfil,
6. La incisión nacida del ciclo 2 se desarrolla aguas arriba

’i-í

50. Evolución teórica e imaginaria de un valle en rocas supuestas,


bajo la influencia de la llamada erosión normal

arroyada y por los múltiples agentes de erosión que favorecen la


descomposición de las rocas. En las pendientes, los derrubios produci­
dos por la meteorización2 descienden más o menos rápidamente.
Como sea que la competencia de la arroyada disminuye con la pen­ 51. Encajado de modelados cíclicos, según H. Baulíg
diente, las vertientes rápidas ven cómo se arrastran los derrubios
gruesos, mientras que los derrubios finos pueden aún avanzar
en las vertientes suaves que recubren. Así, mientras existen pendien­ permanecen fuertes. Más tarde, habiendo los talwegs alcanzado su
tes notables la erosión no cesa de trabajar y ¡os relieves van reducién­ perfil de equilibrio y no bajando más la base de las vertientes, estas
dose el mismo tiempo que las vertientes se suavizan (fig. 50). empiezan a suavizarse. Ya no queda nada de las topografías originales:
es el estadio de madurez. Finalmente llega el momento en que las pen­
Los efectos de la erosión normal. Los relieves salientes creados por dientes son ya tan débiles, tanto a lo largo de las corrientes de agua
la orogénesis, en el inicio del ciclo, son atacados a partir del nivel como en los interfluvios, que la erosión, queda extremadamente
de base por las corrientes de agua que van esculpiendo sus valles, reducida; la alteración química domina sobre la erosión mecánica
de tal manera que estos se alargan de abajo hacia arriba, tal como y la capa de derrubios finos aumenta: es el estadio de vejez.
efectivamente lo hacen los barrancos en los países semiáridos: es la
erosión regresiva. De este modo, a lo largo de un mismo curso fluvial, La penillanura es el término de un ciclo de erosión prolongado
coexisten fragmentos formados por el ciclo actual y fragmentos hasta su culminación. No es una superficie perfecta, sino un conjun­
que la ola de erosión cíclica todavía no ha alcanzado y que, por este to de valles provistos de un ancho suelo aluvial y de interfluvios de
motivo, presentan formas creadas por la tectogénesis o bien el pendientes suaves. Excepcional mente subsisten relieves más fuertes y
modelado procedente de un ciclo anterior (fig. 51). aislados: los monadnocks3, que se conservan gracias al alejamiento
de los principales talwegs (monadnocks de posición) o bien a la
Primero, en el estadio de juventud, en un relieve vigoroso, los dureza de las rocas que los componen (monadnocks de resistencia);
cursos fluviales profundizan rápidamente sus valles y las pendientes son relieves residuales cuya destrucción ha sido retardada.
i
8 Weathering de los anglosajones.
Sí 3 Nombre procedente del monte Monadnock, en el norte de los Apalaches.
El ciclo de erosión ¡57
i5Ó Los fenómenos de erosión
estas anomalías que modificaban algo los paisajes transitorios, pero
no el resultado final, a saber, la penillanura. Hay que oponer, pues,
el modelado poligénico resultado de las perturbaciones climáticas, al
modelado policíclico analizado anteriormente.

n. LOS HECHOS Y LA TEORÍA DEL CICLO DE EROSIÓN

La teoría de Davis parte de hechos innegables. Es verdad que,


en determinados casos, los talwegs se profundizan, lo que acarrea
el alargamiento y la evolución de las vertientes. Efectivamente,
52. Rupturas de pendiente cíclicas a lo largo de talwegs. Esquema teórico existen rupturas de pendiente en los perfiles de las corrientes fluviales,
encajamientos de modelados de disección en modelados de aplana­
miento, y las penillanuras, más o menos perfectas, cubren inmensas
2. Las perturbaciones del ciclo de erosión superficies de la tierra. Pero lo que ya no se puede aceptar son los
mecanismos teóricos concebidos por Davis para explicar tales hechos.
Las causas de rejuvenecimiento. En la teoría de Davis, la erosión
depende del sistema general de las pendientes. Un ciclo de erosión
avanzado puede verse perturbado por un aumento de las pendientes I. La erosión fluvial y sus corolarios
según dos posibilidades: o por la aparición de una crisis orogénica
que levante el continente, o bien por el descenso del nivel del mar Según Davis, toda la evolución del modelado está presidida por
(movimiento eustático). En ambos casos, una ola de erosión regresiva la erosión lineal regresiva. A este esquema se pueden oponer dos
ataca el modelado del ciclo anterior y lo rejuvenece recreando las objeciones importantes:
formas vigorosas del estadio inicial.
Erosión regresiva o erosión progresiva. Hemos visto que la excava­
El modelado policíclico. El modelado creado por un rejuveneci­ ción fluvial estaba condicionada por la naturaleza de la carga de los
miento del relieve implica dos clases de discontinuidades. El perfil de cursos fluviales, y que esta dependía de los aportes de las vertientes.
los talwegs se rompe allí donde la erosión regresiva empieza a des­ El fenómeno principal es, pues, el de la parte superior y no el de la
truir el perfil de equilibrio anterior levantado por la orogénesis o parte inferior. En los países tropicales húmedos, las altas mesetas
colgado por el descenso del océano (fig. 52). Las propias vertientes no están disecadas a pesar de su altitud, ya que la carga de los ríos
presentan rupturas de pendiente cíclicas a ambos lados de los valles es nula o demasiado fina y, consiguientemente, las cascadas no re­
en curso de rejuvenecimiento: son las hombreras que indican el troceden. Además, cuando una crisis climática permite una reanuda­
nivel de los fondos de los valles del ciclo anterior (fig. 51). En este ción de erosión, la excavación se opera simultáneamente en toda la
caso se habla de modelados cíclicos encajados. extensión de las cuencas fluviales (y mucho más fuerte en la cabe­
Las perturbaciones climáticas. W. M. Davis no desconocía los sis­ cera —donde las pendientes son acusadas y los materiales gruesos—
temas de erosión áridos o glaciares, entre otros. Por consiguiente, que aguas abajo...) y no de aguas abajo hacia aguas arriba según las
admitió que «accidentalmente» otro tipo de modelado podía susti­ leyes de la «erosión regresiva».
tuir momentáneamente al modelado de erosión normal. Pero, en Erosión normal y biostasia. La objeción fundamental al sistema de
su pensamiento, y teniendo en cuenta la inmensa duración nece­ Davis es que supone flujos perennes y vertientes cubiertas de derru-
saria para la terminación del ciclo, la erosión normal había de borrar
158 Los fenómenos de erosión El ciclo de erosión *59
bios que se mueven lentamente, fenómenos que sólo pueden exis­ de Penélope, por lo menos para los relieves dotados de una raíz de
tir en un clima templado húmedo, es decir, en biostasia. Ahora bien, sial que se levantan a medida que se corroen y no encuentran su
la observación de fas formas, de la vegetación y de las cargas de equilibrio más que en período de nula erosión o biostasia.
los ríos enseña que no hay morfogénesis en esta fase bioclimática,
Orogénesis y crisis erosiva. Tampoco se puede defender la idea
y sí sólo pedogénesis y reposo morfogénico. Tanto en los Andes
de que un cambio en la altitud de un continente sea suficiente para
tropicales húmedos como en los altos relieves del sudeste de Asia,
desencadenar una ola de erosión. Los ríos escandinavos, en medio
el bosque retiene y estabiliza vertientes vertiginosas. Ni la arroyada
ni la ((juventud» del relieve permiten su evolución, en contra de la de biostasia, sólo transportan aguas claras a pesar de un levantamiento
extremadamente rápido a escala de los tiempos geológicos: incluso
teoría de Davis: es la juventud fosilizada de las estatuas.
las morrenas, material deleznable por excelencia, quedan fijadas por el
bosque, los prados o la tundra. Las reanudaciones de erosión tienen
2. La función de los movimientos orogénicos por origen una crisis climática y no la orogénesis. Esta crea un «po­
tencial erosivo», es decir, un volumen saliente en el cual los agentes
Las ideas de Davis al respecto son del tipo de cataclismo y no de erosión podrán trabajar... en período de rexistasia. Pero la pre­
tienen en cuenta para nada el medio bioclimático. paración principal es la alteración biostática, la única que permitirá
una fuerte ablación posterior.
Lentitud y continuidad de los movimientos. En los tiempos en que
Davis formulaba su interpretación ideal, algunos geólogos se esfor­
zaban todavía en aislar en el tiempo grandes y cortas crisis orogénicas 3. Modelados policíclicos y modelados poligénicos
y tectónicas separadas por largos períodos de calma. Actualmente
sabemos que, si bien la actividad telúrica conoce paroxismos, estos Los aplanamientos escalonados. No se puede discutir la realidad
van precedidos de numerosos movimientos repartidos en una larga de un escalonamiento de aplanamientos. En todos los continentes,
duración. Así, en los Pirineos, se conocen actualmente deformaciones en África, en América del Sur, son frecuentes semejantes disposi­
jurásicas, anteaptienses, antecenomanienses, senonienses, eócenas, oli— tivos. En Francia se descubren fácilmente aplanamientos plioce-
gocenas y miocenas. Si bien la orogénesis principal parece que es nos (o villafranquienses) en la parte baja de restos de superficies
oligomiocena, la tectogénesis ha persistido durante mucho más de erosión miocenas (posaquitanienses generalmente). Unos y otros
tiempo, acompañada de levantamientos nada despreciables, como son el resto disecado por la red de los valles. Según la interpretación
lo demuestran múltiples erosiones y discordancias. Se le llama tec­ de Davis, el «ciclo de los valles» representa una fase inicial cuyo
tónica continua para oponerla a la tectónica paroxísmica conside­ resultado sería un nuevo aplanamiento encajado en los precedentes.
rada anteriormente.
La génesis de las penillanuras. De hecho, nadie puede predecir
Erosión e isostasia. El postulado de una erosión continua en un la naturaleza de la próxima crisis de rexistasia ni el modelado que de
continente inmóvil ya no se puede defender actualmente, cuando ella resultará. Lo que conocemos concierne al pasado y permite
se ha demostrado la sensibilidad de los fenómenos isostáticos. Si afirmar que los aplanamientos antiguos no deben mucho al sistema
bien el continente reacciona ante la sobrecarga o el aligeramiento de erosión normal imaginario. Tal como se ha visto anteriormente5,
debidos a las mareas oceánicas diurnas4, con mayor razón se levanta. las penillanuras actualmente visibles fueron formadas, después de
cuando está aligerado por varios millares de kilómetros cúbicos de largos períodos de biostasia de tipo tropical, por unas crisis de re­
rocas arrancadas por la erosión. Así, se trata de un verdadero trabajo xistasia acompañada de erosión areolar en climas semiáridos, en

4 Ver Capítulo 2. 5 Ver Capítulo 8.


i6o Los fenómenos de erosión
CONCLUSIÓN DE LA SEGUNDA PARTE
suma, en una serie de sistemas bioclimáticos que no tienen nada que
ver con el «sistema de erosión normal» de los países templados
húmedos.
Juventud, madurez, vejez. Es necesario aceptar la idea de que los La erosión
paisajes citados como ejemplo para definir los tres estadios teóricos
de la evolución cíclica de Davis se tienen que interpretar de modo
distinto. Ya sea haciendo intervenir la naturaleza de las rocas que
a menudo explica la diversa inclinación de las vertientes, ya sea
teniendo muy en cuenta las herencias que yuxtaponen en una misma En los seis capítulos de la Segunda Parte, el fenómeno multiforme de
región, e incluso en una misma vertiente, modelados distintos6. la erosión ha sido analizado en sus principales modalidades. Los agentes
Generalmente, lo que es presentado como un relieve maduro no y los procesos más importantes han sido expuestos y definidos; las formas
es más que un modelado de aplanamiento hecho de pedimentos o de resultantes de su actividad han sido clasificadas; se ha intentado su agru-
glacis de erosión antiguos, ligeramente disecados por la erosión
pamiento. Pero, al hacer todo esto, nos hemos encerrado en el dominio
lineal cuaternaria, con fondos de valles empastados por una soliflu-
un poco especializado de la geomorfología. Para el geógrafo (que es un
xión reciente e interfluvios degradados por una sucesión de procesos naturalista y no un metafísica), lo importante es conocer el agrupamiento
múltiples y «anormales». En otros casos se tiene la prueba de que de las formas y de los procesos en el espacio y no solamente según la lógica
unas vertientes pronunciadas, con aspecto «joven», no se han movido del pensamiento. Para hacer esto se debe pasar al estudio regional, lo cual
desde los tiempos preglaciares, protegidas por enlosados o costras, supone un trabajo inmenso. Afortunadamente, más allá de los matices
mientras que a sus pies hay formas «seniles» de aplanamiento que regionales cuya diversidad se debe ante todo a la variedad de los elementos
tienen su misma edad. estructurales, se adivinan combinaciones estrechamente vinculadas a los
Así pues, un mejor conocimiento de los medios bioclimáticos no tem­ dominios climáticos. Las llanuras de los países templados húmedos, las
plados, el estudio de la morfogénesis y de la pedogénesis bajo distintos montañas mediterráneas, las mesetas tropicales, por ejemplo, ofrecen,
climas, la observación de las formaciones correlativas antiguas y los cada cual en su dominio, paisajes modelados por una sucesión de sistemas
progresos de la geología, han permitido sustituir los conceptos idealistas de erosión emparentados y una actividad morfogénica actual del mismo
de Davis por una geomorfología coherente, racional, fundada en la ob­ tipo. Estudiar los rasgos comunes de estos conjuntos bioclimáticos desde
servación de fenómenos concretos y no en el solo razonamiento partiendo el punto de vista de la geomorfología es un trabajo específicamente geográ­
de abstracciones. Frente al tciclo ideal», puesto en marcha por una orogé­ fico, ya que no pierde de vista la complejidad del modelado (herencias,
nesis instantánea y que exigiría millones de años de una erosión siempre secuelas, formas vivas), ni la multiplicidad de los factores explicativos
igual7, actualmente tenemos que aceptar la existencia de crisis erosivas (clima, vegetación, suelos relictos o no, etc.) y ello aunque se separe
breves pero violentas, y no todas de la misma naturaleza, y que se produ­ Óel marco regional para considerar una nueva agrupación de orden general.
cen en cualquier momento en relación a movimientos tectónicos y orogé- Se han propuesto y están en uso diversos términos para este tipo de
nicos discontinuos pero extendidos en una duración larga; es decir, en estudios. Algunas veces se habla de geomorfología climática, lo que
resumen, lo contrario del esquema de Davis. puede dar lugar a cierta ambigüedad, ya que muchas mentalidades super­
ficiales atribuyen en seguida el conjunto de las formas que están a la vista
6 Ver Capítulo 2. en un dominio climático con procesos específicos del clima actual, olvidando
7 La lentitud o la impotencia de la erosión de los países templados húmedos no
había pasado desapercibida a Davis y a sus discípulos. Reclamaban pues la ayuda del así las herencias. El término geomorfología zonal no tiene en cuenta
tiempo, pero sin decir que, en períodos tan largos, las deformaciones tectónicas eran más que la posición geográfica, pero hace pensar en la existencia de una
más eficaces que los efectos de la erosión. zonalidad que no es real. Sea como fuere, la geomorfología de los diferentes
dominios bioclimáticos debe ser estudiada separadamente.
TERCERA PARTE

La geomorfología
estructural

La distinción que se hizo al principio de la Segunda


Parte entre modelado y relieve permite darse cuenta más
rápidamente de lo que es la geomorfología estructural. Es
el estudio de las formas que expresan la estructura local
de modo más o menos evidente. Los manuales de
enseñanza media han hecho populares algunos de los
elementos de los paisajes del Jura: la cluse, el mont,
la cret, etc. En cada uno de los ejemplos citados
pueden leerse, en el relieve, las deformaciones de las
capas sedimentarias; son ^relieves estructurales*. Pero tam­
bién hemos precisado en su momento que la estructura
de un edificio es tanto la disposición de su armazón
como la naturaleza de los materiales constituyentes; y
tal como pasa en arquitectura, la presencia de un material
corresponde muchas veces a determinada estructura.
En los detalles, es decir, cuando nos detenemos en las
pequeñas formas del modelado, descubrimos que la na­
turaleza de las rocas influye en él. En resumidas cuentas,
es lo que permite muchas veces a un avisado observador
reconocer de lejos, sin comprobación mineralógica al­
guna, la presencia de tal o cual roca en una vertiente,
por lo menos si está denudada. La geomorfología es­
tructural implica, pues, un aspecto algo distinto del
primero, que se refiere al estudio de los relieves estruc­
turales: el estudio del modelado en función de la naturaleza
de las rocas; y ello independientemente de la disposición
tectónica. Dividiremos esta Tercera Parte en dos grupos
de capítulos:
A: El modelado y las rocas; B: El relieve y la es­
tructura.
A. El modelado y las rocas

En un capítulo anterior hemos demostrado rápidamente cuán


necesario era el conocimiento de las rocas y sus propiedades para
comprender el modelado. Además, las propiedades químicas y
mecánicas de las rocas no pueden definirse más que en relación a
fenómenos exteriores, en relación al medio bioclimático precisa­
mente. Y como sea que los «ataques» del medio difieren cuantitativa
y cualitativamente de un dominio climático a otro, puede deducirse
que las propiedades aparentes de las rocas no son las mismas en toda
la superficie del globo.
Hay verdadera relación entre el clima y el modelado, pero no
hay que perder de vista, lo volvemos a repetir, que el modelado
que observamos en tal o cual tipo de rocas no ha sido eleborado
necesariamente bajo el clima actual. Sería pueril decir, por ejemplo,
que en un clima de montaña media templada los domos fonolíticos
engendran coladas de bloques enormes, sin matriz, apoyándonos
en que tales formas circundan actualmente los volcanes fonolíticos
del Vivarais. Se trata de una herencia del período frío del Cuater­
nario. Además, teniendo que definir el modelado en una roca deter­
minada en el interior de un dominio climático, no podrá dejarse
de precisar en qué piso altitudinal se encuentra: los macizos crista­
linos del Mercantour, a 3.297 m, y del Tanneron a 519 m, perte­
necen al dominio mediterráneo; puede suponerse que sus modelados
no se parecen.
Principalmente deberán separarse sin titubeos los medios de
biostasia y de rexistasia. En este último caso nos encontramos ante
modelados vivos, actuales sin ningún género de duda, en los que los
procesos mecánicos predominan; en el primer caso, se trata de mo­
delados heredados, parados, difuminados por la abundancia de los
sucios y de las formaciones superficiales autóctonas o alóctonas,
algunas veces tan espesas que el modelado que puede observarse
La geotnorfología estructural Capítulo 10

concierne más a estas formaciones que a la misma roca. Así, en las


mesetas gnéisicas o graníticas del Camerún meridional, en pleno
dominio forestal húmedo, ya no puede hablarse de modelado en los Los modelados
gneis o en los granitos, ya que las vertientes están abiertas en arcillas
rojas lateríticas de varios metros de espesor, mientras que la roca en las rocas sedimentarias
madre no aparece más que en los altos relieves escarpados que do­ (a excepción de las calizas compactas)
minan las mesetas, o en las canteras. Unicamente las formas más
grandes, es decir, los relieves o el trazado de la red hidrográfica,
se modifican cuando se pasa de una a otra roca, pues no es la misma
su disposición estructural.
Para simplificar, distinguiremos principalmente los medios de
La utilización de la clasificación geológica de las rocas por su naturaleza
rexistasia en los que las rocas denudadas son atacadas directamente
o por su origen1 no esta muy justificada en geotnorfología. Utilizaremos,
por los agentes de erosión (montañas elevadas de las zonas templadas
pues, una clasificación que tendrá en cuenta ante todo sus propiedades
y frías, regiones áridas y semiáridas) por un lado, y por el otro los
mecánicas, su resistencia a la erosión principalmente12, y ello aunque sus
medios de biostasia en los que aislaremos, llegado el caso, los países
propiedades químicas juegan un gran papel en su comportamiento mor-
templados húmedos de los países tropicales húmedos, ya que las
fogénico. Así, distinguiremos las rocas deleznables, las rocas exfoliables y
herencias que pueden observarse en ellos son sensiblemente distintas. las rocas compactas, estudiándose en el capítulo siguiente el modelado de
Pero hay que notar que las formas más características se observan
ante todo en las regiones sin cobertura vegetal y con relieve marcado. las calizas de este tipo.
En los países de biostasia, las formaciones superficiales, los suelos,
la vegetación, borran casi completamente las influencias de la lito-
logia sobre el modelado, como hemos dicho ya; por lo tanto, tra­ L LOS MODELADOS
taremos poco de ello. EN LAS ROCAS SEDIMENTARIAS DELEZNABLES

Son rocas detríticas cuyas partículas no están cementadas: arcillas


verdaderas, pelitas, arenas, loes y limos, molasas finas o gruesas,
morrenas, aluviones, etc.

i. Las arcillas, las pelitas y las margas


Las arcillas verdaderas fijan el agua hinchándose y fluidificándose;
la sequedad las hace contraer y provoca profundas fisuras de deseca-

1 Ver Capítulo 3. Deberemos remitimos a él en todo lo que afecta a las definicio­


nes y al origen de las rocas que se mendonarán aquí.
2 Es preferible el concepto resistencia (a la erosión) al de durezat que solamente
implica una sola propiedad mecánica. Veremos que hay rocas duras que no tienen
ninguna resistenda bajo determinados climas.
La geomorfología estructura^ Los modelados en las rocas sedimentarias 169

ción o grietas de contracción; las margas y las pelitas siempre con­


tienen determinada proporción de arcilla.

En los medios secos con precipitaciones escasas y violentas, el


modelado más extendido es el de los abarrancamientos o cárcavas: las
«rubinas» de Provenza. Cuando la sequía sólo es estacional, las grie­
tas de contracción facilitan la impregnación por el agua en profun­
didad cuando vuelven las primeras lluvias, y la licuefacción de las
53. Modelado en
capas inferiores; esto provoca corrimientos de tierras, un modelado la molasa arcillo-
con arrancamientos, desprendimientos, intumescencias de solifluxión, arenosa del Lau-
V coladas de barro: las frane de Italia, ragais. Pendientes
que alcanzan los 25°,
En los medios de biostasia el modelado está constituido por heren­ anchos valles, disec­
ción extremada
cias: barrancos fijados con formas suavizadas, vertientes abolladas
por una solifluxión antigua. Sin embargo, no es raro que en las ver­
tientes pronunciadas la solifluxión se reanude, principalmente después
de la destrucción por el hombre de la cobertura vegetal. 3. Las molasas

Estas formaciones ocupan vastos espacios al pie de las grandes


cordilleras de montañas. Su comportamiento morfogénico depende
2. Las arenas
de su contenido de arcilla, de caliza y de materiales gruesos. Las
vertientes a veces son muy pronunciadas, principalmente en las
Constituidas por granos finos, las arenas son presa fácil tanto molasas de arenisca (macigno, etc.) (fig. 53). En ellas la solifluxión
para el viento como para la arroyada. y los abarrancamientos se encuentran en las mismas condiciones
que en las arcillas, y por los mismos motivos. En un medio climático
El modelado dunar caracteriza los países arenosos sin cobertura
igual, al pie de los Andes secos principalmente, se ven las vertientes,
vegetal. Lo hemos citado anteriormente; se tendrá en cuenta que los
en las molasas finas, laceradas por barrancos actuales contiguos,
campos de dunas fijadas por la vegetación se extienden mucho más
mientras que los elementos gruesos de las molasas conglomeráticas
allá de las regiones áridas, lo que significa que los climas secos han
no consolidadas pavimentan y fijan vertientes disecadas por una
tenido, en determinados momentos del Cuaternario, una extensión
fase anterior de erosión más eficaz: dos modelados análogos pero
mayor o diferente.
de edades diferentes, uno al lado del otro.
En los países de biostasia la arroyada ha extendido la arena; las
dunas antiguas (si han existido) han sido aplanadas y el modelado es
el de las llanuras monótonas: las laudas de Gascuña. 4. Las morrenas

En las regiones polares la arena mojada se hiela en masa y sólo se Las morrenas, atacadas por el abarrancamiento en un medio no
deshiela en la superficie, en contacto con el agua de la arroyada demasiado lluvioso, algunas veces producen «cheminées de fées» o
estival; así se crean unos barrancos como en las arcillas en medio tdemoiselles coiffées», que tanto distraen a los turistas y a los alumnos
seco. de segunda enseñanza. Su génesis se explica fácilmente.
*7# La geotncrfología estructural Los modelados en las rocas sedimentarias 171
II. LOS MODELADOS La creta pura, en Champagne principalmente, está modelada en
EN LAS ROCAS SEDIMENTARIAS EXFOLIABLES largos interfluvios rebajados, separados por vallonadas secas y recu­
biertas de gréze o «gréve» gredoso; las vertientes tienen pendientes
En principio, todas las rocas sedimentarias pueden dividirse en
muy suaves de pocos grados. Es un modelado en parte heredado dei
capas o estratos. Sólo trataremos aquí de las que son suceptibles
período frío, engendrado principalmente por la gelifracción.
de deshacerse en placas o escamas y no en bloques: las calizas de
placas, el flysch, los esquistos, la creta, etc. La creta con sílex, en Normandía y en Picardía, debe sin duda
al empedrado formado por grandes gabarros de sílex una protección
eficaz de los interfluvios en los que se han conservado viejas super­
1. Las rocas muy estratificadas:
ficies de aplanamiento. Los valles son más profundos, las vertientes
calizas de placas, flysch, esquistos
más empinadas, presentando a veces escarpes (La Roche-Guyon y
En los medios de rexistasia estas rocas se mantienen bien en las Les Andelys, Eure) y más a menudo vertientes convexas: los doums
vertientes gracias a su estratificación. En ellas se pueden observar ver­ de Inglaterra. Actualmente todas estas formas están fosilizadas.
tientes pavimentadas con guijarros seleccionados y desplazados por
una arroyada difusa, o bien barrancos más espaciados que en las
arcillas, ya que es necesaria una mayor concentración de las aguas IH. LOS MODELADOS
para arrastrar estas rocas de gran volumen. No son raros los escarpes EN LAS ROCAS SEDIMENTARIAS CAMPACTAS
dominando los mantos de derrubios bien provistos, con pendiente
moderada (20 a 28°): valles altos del Tinée y del Var. También son En este caso, debido a la compacidad de los materiales, los proce­
frecuentes las vertientes escalonadas, en las que los bancos más resis­ sos mecánicos sólo tienen eficacia si las rocas están bien divididas por
tentes presentan ligeros salientes en la pendiente, como peldaños de los lechos y las diaclasas, o si la preparación bioquímica ha sido eficaz.
una escalera si la pendiente es suave. Pero, si bien la disolución puede perforar las masas calizas y desunir
Bajo cobertura vegetal estas rocas proporcionan mucha materia algo las dolomías al llevarse el carbonato cálcico, las acciones quí­
fina (lechos arcillosos del flysch, hidratación de los esquistos, arcillas micas son muy leves en las rocas silíceas, de donde su puesto pri­
residuales de las calizas) y las formas están empastadas, aunque con­ vilegiado en la escala de resistencia, y ello, según parece, bajo todos
servando las pendientes engendradas por la morfogénesis anterior: los climas.
colinas del País Vasco alrededor de Mauléon, Prealpes de la Baja
Austria.
1. Las rocas silíceas compactas
2. La creta Hay que distinguir las areniscas con cemento silíceo y las pudin-
gas o conglomerados con cemento arenisco de las cuarcitas.
Esta caliza poco resistente se divide en fragmentos diminutos y
su comportamiento no se puede comparar al de las calizas compac­ Areniscas, pudingas o conglomerados. En todos los medios biocli-
tas. El modelado de los terrenos de creta no se encuentra más que máticos las vertientes elaboradas en estas rocas conservan escarpes
en los medios de biostasia®. pronunciados, muchas veces próximos a la verticalidad; no hay
más que comparar las cuestas de arenisca triásicas de los Pirineos
3 El macizo de Gargano, al sur de Italia, en el que aflora la creta, está cubierto de atlánticos muy húmedos, con las crestas en las areniscas de Annot
bosques. de los Alpes del sur secos o con los «acantilados» de Bandiagara
172 La geomorfología estructural
Los modelados en las rocas sedimentarias 173
(Mali) bajo clima tropical. La compacidad de los conglomerados es a
veces mayor aún y sus vertientes muy empinadas: cuestas de las jadízas por la acción del hielo, al pie de los escarpes estas rocas mo­
pudingas cretáceas en el País Vasco francés. En todos los casos, tanto tivan extensos mantos de derrubios: son las «casses» del puerto de
los procesos de erosión mecánica de los climas fríos como los de los Izoard (Hautes Alpes) (fig. 55).
climas semiáridos, hacen retroceder estos escarpes por derrumba­
mientos de acuerdo con los planos de diaclasado y las formas per­
manecen muy geométricas, como en la Suiza sajona (Alemania).
Las cuarcitas, aunque mecánicamente más duras, muchas veces
aparecen trituradas por la tectónica y pocas veces dan las formas
arquitecturales de las areniscas y de las pudingas. Son las escabrosas
crestas de los macizos antiguos, relieves residuales que se han
salvado de las múltiples fases de aplanamiento: en Senegal, en los
Apalaches, en Bretaña (Montagne Noire y Montagne d?Arree);
son las cumbres de los Alpes del Brian^onnais y del Queyras, colo­
readas de verde o de amarillo por los liqúenes silicícolas, de falsas
formas rocallosas. 54. Modelado laberíntico en 55. Agujas dolomíticas y «cas-
calizas dolomíticas ses» en los Alpes
Plano de Montpellier-Ie-Vicux, Macizo de la Sella, Italia
según E. A. Martel
x Las calizas dolomíticas y las dolomías
Aquí la gliptogénesis está marcada por la naturaleza compuesta, 3. Las pudingas calizas
y además heterogénea, de estas rocas formadas por carbonato de
magnesio, muy poco soluble aunque friable, y de carbonato cálcico, Alrededor de las montañas calizas (sierras catalanas y aragonesas,
más resistente pero soluble. Hay, pues, erosión diferencial: por Pindó) las facies groseras de la molasa han sido cementadas en pudin­
disolución en los detalles —lo que da las carniolas vacuolares y gas calizas compactas y después han sido separadas de facies menos
mecánicamente frágiles— y en el aspecto general —lo que trocea groseras y peor cementadas que las rodeaban. El resultado son unos
los relieves en bloques aislados, siendo destruidos más deprisa los relieves ruiniformes grandiosos que se pueden admirar en Montserrat
bancos dolomíticos friables. (Cataluña), Mallos de Riglos (Aragón), Meteoros (Tesalia) (fig. 56).
Los relieves de las mesetas calizas laberínticas pueden verse en. las
partes dolomíticas de las mesetas calizas. Unos pasadizos de erosión
separan los peñascos escarpados de raros perfiles. Estos relieves
ruiniformes han recibido nombres típicos de la imaginación popular:
«Montpellier-le-Vieux» (Lozére), la «Ciudad Encantada» de Cuenca
(fig. 54).
En las estructuras alpinas las calizas dolomíticas se recortan for­
mando agujas afiladas, torres, castillos gigantescos de color rosado:
Guillaumes (Alpes Marítimos), valle de la Clarée (Altos Alpes),
Alpes dolomíticos o Dolomitas (Italia). A menudo muy resquebra- 56. Peñascos ruiniformes en pudingas de cemento calizo
Los Meteoros, Grecia; altura: 250 m
Capítulo 11

Los modelados en las calizas compactas


o modelados cársicos

Cuando las calizas compactas ocupan un puesto destacado en el relieve,


con espesores suficientes (de varios decámetros a algunos hectómetros),
el modelado llama la atención por unos caracteres que no se encuentran
en ninguna otra parte. Se multiplican los escarpes rocosos; los valles,
mas escasos, muchas veces están secos; las mesetas están sembradas de
depresiones» cerradas. De este tipo, los paisajes más extraños y que antes
llamaron la atención se encuentran en el norte de Yugoslavia: (a región del
Karst. Se la ha tomado como prototipo de los modelados en rocas calizas,
y bajo el nombre de karst o de su forma italiana carso se designan las
regiones que tienen los mismos caracteres; por la misma razón han pasado
al vocabulario geográfico internacional algunos nombres locales: áolina,
uvala, poljé, hum, etc.

I. LAS FORMAS ELEMENTALES

i. Las grandes vertientes

Se pueden distinguir tres tipos de ellas, que corresponden a


medios climáticos distintos.
Los escarpes con mantos de derrubios predominan en los países tem­
plados de Europa media, al norte del Mediterráneo: las gargantas
del Verdón, los valles de las Causses, el Jura o los Prealpes ofrecen
variados ejemplos. La roca está cortada a grandes panes geométricos
con espolones, grietas estrechas, desplomes; el pie de estos escarpes
está recubierto algunas veces por una vertiente de derrubios, a veces
cementados en brecha de pendiente.
Los modelados en las calizas compactas 177
ijó La geomorfologia estructural

Las vertientes rocosas escalonadas son las más frecuentes desde el


Levante mediterráneo a Andalucía por las riberas meridionales
y en Grecia. Las formas en este caso ya no destacan la estructura,
como en el Jura o la Chartreuse. Las montañas son pesadas, con
vertientes rocallosas en las que la roca aflora y está desmenuzada
por la erosión. Muchas veces unas costras o fragmentos de roca
aglomerados en un cemento calizo de color rosa salmón recubren
las vertientes, reduciendo sus desigualdades.
Las torres con pináculos de los carsos tropicales constituyen un 57. Lapiaz cubierto. Se ha omitido la vegetación
último tipo, con paredes verticales esculpidas con largas acanaladu­
ras erizadas de pináculos de formas curvilíneas, sin el menor talud Prealpes austríacos, en el Chablais (Désert de Píate), en los Pirineos
de derrubios al pie, donde por el contrario a menudo existe un vo­ (Arres d’Anie). Se distinguen dos modelados especiales que frecuen­
ladizo saliente. temente se interfieren. En el lapiaz de fractura la roca está rota por
las diaclasas en bloques geométricos; la disolución ha ensanchado
2. El esculpido de detalle las grietas suavizando los ángulos. Estas grietas, a menudo muy
anchas (de 1 a 5 m) y muy profundas (de 3 a 15 m), forman como
Cuando las rocas calizas afloran, generalmente muestran unos un lapiaz gigante, los karren, típicos de este piso montañoso. En los
esculpidos especiales debidos a la disolución: los lapiaz o lapiez1. Los lapiaz de arroyada la roca compacta está surcada de estrechos y sinuo­
lapiaz adquieren formas muy diversas, en relación con la naturaleza sos regueros adaptados únicamente a la pendiente y a las irregulari­
y el estado de las calizas, pero también con el clima. Simplificando dades de los bloques: es donde más clara se ve la solubilidad de la
un poco se pueden distinguir algunos tipos: roca (fig. 58).
Los lapiaz cubiertos en los que las rocas denudadas emergen de un Los carsos de pináculos todavía son más extraños: la masa caliza
suelo y de una vegetación discontinuos. En medios subalpinos, en se dispone en columnas puntiagudas y macizas, de varios metros de
las mesetas del Jura, en los Prealpes, en el piso de los abetales, se altura. Se encuentran en los países tropicales, pero también, fosiliza­
alinean las cabezas de rocas de contornos achatados, separados por dos por depósitos antiguos, en la zona templada, en la costa cantá­
trincheras, de algunos decímetros de anchura, llenas de tierra rojiza brica principalmente, en donde una arroyada reciente los ha podido
y en donde crece la hierba y los árboles (fig. 57). En los países medi­ exhumar; son herencias bien visibles.
terráneos, principalmente en las vertientes escalonadas, hay mucho
más desorden; las muestras de vida se reducen a algunas grietas o
bolsones en los que arraigan los pequeños arbustos de la garriga; 3» Las depresiones cerradas
las rocas están cinceladas, muchas veces con agujeros redondos
como los del queso de gruyere.
En este caso se trata de formas de grandes dimensiones que pue­
Los lapiaz denudados son característicos de los medios fríos y den ser cartografiadas a 1: 20.000 o a 1: 50.000. 2
muy nevosos; se encuentran en los carsos altoalpínos: en los

1 Debe pronunciarse lapiá o lapié; son palabras del Jura intercambiables. Los geo- 2 Los karren también aparecen en los mapas topográficos al 1 : 50.000: hojas de
morfólogos algunas veces dan el nombre de lapiez al cincelado de detalle y lapiaz á Larrau, de Cluses, del mapa topográfico francés.
un campo de lapiez. La voz castellana equivalente es leñar. 52
173 La geomorfología estructural Los modelados en las calizas compactas

de térra rossa, tierra rojiza que los campesinos cuJrivan como en los
sotchs de las Causses francesas; algunas miden 5 m2, con 3 plantas
de maíz, y otras 50 áreas, divididas en varios campos. Se conocen
vastas dolinas circulares de pozo, con bordes abruptos, profundas
hasta los 100 m y más en Eslovenia y en Castilla («Las Torcas» de
Cuenca). En el piso subalpino, las dolinas están forradas de suelo
y hierba. Más arriba sus paredes son rocosas; a 1.500 m de altitud,
en el monte Lovcen de Montenegro, se juntan, estando sólo separa­
das por agudas aristas. Se llaman uvalas las depresiones de trazado
complicado, producidas a veces por la coalescencia de dolinas ve­
cinas. Cuando en los países muy lluviosos las dolinas se ahondan
rápidamente, el arrancamiento del suelo y la ruptura de la cobertura
vegetal indican la presencia de asentamientos rápidos en profundi­
dad: son formas de transicción hacia la sima.
Las simas (fr. aven; cat. avene) ponen en comunicación la superfi­
cie y las galerías subterráneas del carso. Generalmente se trata de aber­
turas estrechas pero que se ensanchan hacia abajo, como las chimeneas
de las casas de campo: la entrada de la sima de Lépineux (Basses
58. Lapiaz de arroyada. Espaciado de los surcos: de 0’30 a 1 m
Pyrenees), en la que sólo podían entrar las chovas3, es un pozo vertical
de 350 m de profundidad que da acceso a un red inmensa de salas
Las dolinas tienen tamaños tan variados como sus formas (fig. 59). y galerías. Se trata de pozos de disolución, que no se deben confundir
Hay dolinas de embudo que no tienen más de un metro de diámetro con las simas de hundimiento, como la de Padírac, debidos al hundi­
y otro tanto de profundidad; otras pueden tener hasta 100 m por miento de los techos de salas hipogeas. Los grandes desniveles re­
una profundidad de 10 m. Las dolinas de cubeta tienen vertientes corridos por los espeleólogos (más de 1.000 m en los Prealpes),
muy cortas, no siempre pronunciadas, y un fondo llano tapizado se dividen en pozos verticales separados por galerías inclinadas o
en rellanos. La excavación de las simas aptas para ser exploradas es
un asunto muy antiguo, ya que sólo absorben las aguas nivales o
pluviales, no demasiado abundantes. Muchas de ellas, situadas a
grandes altitudes, parece que fueron formadas por hundimientos
proglaciares estacionales durante el período frío del Cuaternario,
* son grandes depresiones tectónicas, depresiones sin-
Los poljés*
clinales o «vaux», o fosas de hundimiento, valles de ángulo de falla,
etc., modelados por los procesos cársicos (fig. 60). En ellas se
pasa a la escala del kilómetro, o quizá del miriámetro; si el poljé
de Caille (Alpes Maritimes) no tiene más que 300 hectáreas, el de

a Chova: pequeño cuervo de montaña.


59. Tipos de dolinas. A, de cubeta; B, de embudo; C, de pozo; D, uvala * Poljé: palabra yugoslava (se pronuncia polié).
180 La geomorfología estructural
Los modelados en las calizas compactas 181

60. Modelo de un poljé. Superficie de erosión rocosa con lapiaz y Jolinas. Llanura
de acumulación con avenamiento y hums

Livno, en Bosnia, mide 50 km de longitud por 5 a 10 de anchura.


Además, mientras las dolinas, por grandes que sean, no conocen
más que la arroyada difusa en el momento de las lluvias o al fundirse
la nieve, los poljés tienen una o varias corrientes tributarias que los
recorren totalmente o en parte, pero que sólo salen de ellos mediante
conductos subterráneos (fig. 61). Cuando los caudales superficiales
rebasan la capacidad de desagüe de las grietas o de los pozos absor­
bentes, el fondo de un poljé puede inundarse; cada invierno, o in­
cluso en verano después de precipitaciones importantes, muchos
poljés se transforman en lagos: en Yugoslavia (Glamoc, Popovo,
Planina), en la región de Sault (Aude). Los poljés mayores tienen
un fondo de topografía compleja: un piso rocoso muchas veces
inclinado, agujereado por dolinas y con lapiaz, está de 10 a 25 m
más alto que un piso aluvial encajado. En este último pueden en­
contrarse otras dolinas. Los relieves residuales con que están salpi­
cados algunos poljés (Skadar, Montenegro) son hums de formas
suaves o atrevidas, como «montones de heno», o cónicos. No debe
confundirse un vasto uvala con un poljé, aunque este sea pequeño:
el primero no está ni ha estado nunca recorrido por un río; su mo­
delado, su génesis y su evolución no tienen nada en' común.

II. LA CIRCULACIÓN DEL AGUA


61. Red hidrográfica del Karst
El carso es silencioso; el agua corriente es escasa, y muy pronto 1, exsurgencia o resurgencia; 2, ponor; 3, poljé inundable;
es engullida en las grietas de la masa caliza. En la superficie sólo se la dirección de las corrientes subterráneas está dibujada a trazos
mantienen grandes corrientes fluviales...
182 La geotnorfología estructural Los modelados en las calizas compactas 183

I. La red subaérea chadas por la disolución. En la época en que la espeleología estaba


en sus balbuceos, se imaginó que los ríos ausentes del carso habían
Los cañones. La arroyada superficial se concentra fuera de la re­ existido anteriormente y que se habían enterrado en el mismo
gión caliza; la mayoría de los ríos del carso son alóctonos: el Tam lugar, en la vertical de los valles o de las depresiones secas. Ahora
y el Lot, en las Causses, el Pivka en Eslovenia. Cuando los valles se sabe que no ha sido así: las aguas del Garona de Joeu pasan
alcanzan en profundidad las capas arcillosas o margosas, la corriente debajo de un valle antes de resurgir en el flanco de la ladera del otro
se mantiene en la superficie. Pero el valle, sin afluentes subaéreos, lado; las que alimentan el Saison (Basses Pyrénées) siguen un gran
corta los relieves en una garganta de bordes abruptos llamada cañón. sifón bajo dos profundos cañones recorridos por arroyos subaéreos.
Los cañones de los Pirineos vascos: Holzarté, Kakoueta, de una
profundidad de 150 a 300 m y una anchura de 15 a 50 m en la parte La reaparición del agua se hace mediante exsurgencias (caso de
superior, son formas excepcionalmente estrechas.
la desaparición difusa) o por resurgencias (caso de las pérdidas de ríos).
El Pivka se pierde y reaparece de este modo por lo menos dos veces
El desvanecimiento del agua. Algunos ríos que entran en el carso en Eslovenia (fig. 61). A estas reapariciones se las llama fuentes vau-
desaparecen en él por pérdidas: el Pivka se precipita totalmente clusianas; algunas de ellas son intermitentes, y se explican por el
mediante una cascada en un agujero abierto cerca de la entrada de cebado y desencebado de los sifones (fuentes de Vaucluse; Fontes-
las grutas de Postojna (Eslovenia); pero el Doubs y el Loira sólo torbes, en Belesta, Ariége). En una estructura horizontal, cuando la
pierden parte de sus aguas en las grietas camufladas por los aluviones. fuente está instalada en banco margoso, el excavado y el hundimien­
Al final de los valles ciegos se realizan pérdidas totales; son valles sin to de los escarpes calizos han sido más rápidos que en los alrededores.
continuación topográfica aguas abajo. La mayoría se efectúan en De este modo se han formado los retrocesos, que es el caso inverso
el borde rocoso de algún poljé por las aberturas llamadas embudos, de los valles ciegos: Arbois y Baume-les-Messieurs, Jura; Autoire,
emposieux en el Jura, ponors en el Karst. De todos modos, la masa Lot. Algunos pseudocircos «glaciares» (Gavamie, Cotatuero en los
del agua subterránea proviene de la infiltración inmediata del agua Pirineos; Fer-á-Cheval de Sixt en Chablais) no son otra cosa que
de las precipitaciones por miles de grietas de los lapiaz o del fondo de gigantescos retrocesos mal remodelados por el hielo que antaño
las dolinas. los llenó. En el fondo de muchos retrocesos el agua surge bajo anchos
pórticos: el Lison, el Loue en el Jura, el Bidouze en los Basses Py­
rénées, el Ombla en Dubrovnik (Croacia). No es extraño que,
2. La red subterránea bajo la acción de algas acuáticas, se precipite el calcio disuelto: son
las fuentes petrificantes en cuyos bordes se pueden acumular travertinos
La circulación profunda. Las redes cársicas no siguen las leyes de
las corrientes al aire libre. Son mucho más anárquicas que jerarqui­ en cantidades bastante considerables para llegar a cerrar los valles.
zadas, aunque también pueden notarse en ellas grandes concentra­ Los lagos y las cascadas de Plitvice y de Krka (Croacia) deben su
ciones: el Sella, en los Alpes del Friul, tiene un caudal medio de origen a estas barreras.
37 m3/s. Pero algunas experiencias de coloración han revelado que
las aguas desaparecidas en determinado punto pueden reaparecer
en distintos Jugares alejados varios kilómetros. Si bien existen ríos III. LOS TIPOS DE CARSO
subterráneos que pueden seguirse durante mucho trecho por vastas
galerías navegables (Labouiche, Ariége; Padirac, Lot), la mayoría Si no se olvida que un paisaje lleva el sello de la estructura y de
no poseen más que tramos separados por túneles completamente los sistemas de erosión que lo han modelado, se comprenderá fá­
inundados o incluso por conductos en sifón. Toda la red subterránea, cilmente que exista una gran variedad de paisajes cársicos. Nos vamos
seca o no, se ajusta al cañamazo geométrico de las fracturas ensan­ a limitar a cuatro ejemplos típicos.
184 La geomorfología estructural Los modelados en las calizas compactas 185

i. Los carsos prealpinos


Los carsos prealpinos, en el piso de los prados y de los bosques,
son carsos cubiertos, de montaña media húmeda; el Jura, los Preal­
pes del norte, por debajo de los 1.500 m, buena parte de los carsos
esloveno y bosnio forman parte de este caso. Los lapiaz están medio
enterrados, las dolinas son herbáceas y con pendientes suavizadas;
los poljés son abundantes, inundables, pantanosos o turbosos, hecho
Sue indica que los cursos de agua al aire libre tienen un gran papel,
gunas veces fragmentados por pérdidas. Los límites están forrados
por grézes producidas por la gelifracción cuaternaria y se han difu-
jninado los contornos y colmatado muchas grietas y contribuido al 62. Carso de torrecillas en el sur de China. Altura: de 150 a 300 m
terraplenado de los poljés.
4. Los carsos tropicales
2. Los carsos altoalpiaos
Los carsos tropicales ofrecen paisajes extraordinarios y muy
Los carsos altoalpinos, poco accesibles a los turistas, son menos variados. Ora ofrecen una maraña de colinas puntiagudas, las Mil
conocidos. En este caso la roca desnuda aflora por doquier, muchas Montañas de China meridional, ora unos altos relieves residuales
veces surcada por el paso de los glaciares, ya que nos encontramos en forma de quilla o de torrecilla5 dominan desde un centenar de
a más de 2.000 m; asimismo los karrens reemplazan a las dolinas. metros los fondos llanos donde el avenamiento es subaéreo (fig. 62).
En los pozos de nieve, las coladas de grava son progresivamente Pero varias torrecillas próximas pueden rodear depresiones cerradas,
«digeridas» por la disolución. Las altas cumbres de los Prealpes, en forma de pozos de planta irregular, y los ríos atraviesan paredes
tanto en Francia como en Austria (Dachstein, Steinesmeer), los maci­ e incluso torrecillas por túneles. Los peñascos de la bahía de Along,
zos de Anie y del Monte Perdido en los Pirineos, las regiones ele­ en Vietnam, son torrecillas cársicas anegadas parcialmente por el
vadas de los Alpes dináricos (Velebit, Durmitor), ofrecen este mo­ mar. Existen aún otros tipos, algunos muy clásicos, con dolinas
delado de carso nival denudado, totalmente desprovisto de aguas por ejemplo.
corrientes.

3. Los carsos mediterráneos IV. LOS PROCESOS DE ELABORACIÓN


Los carsos mediterráneos, en la montaña media seca, presentan Antes lo hemos mencionado ocasionalmente: lo esencial es la
combinaciones originales debidas a herencias. Es muy posible que disolución de la caliza; pero esta actúa en condiciones variadas y
la denudación de las vertientes sea resultado de un roce reciente variables, y otros factores o procesos interfieren con la disolución.
de lapiaz enterrados, por efecto del despoblamiento forestal y de
la consiguiente erosión de los suelos. En este caso coexisten los lapiaz I. Las condiciones fisicoquímicas inherentes a la caliza
medio o completamente denudados y las dolinas; los poljés, relle­
nados con abundancia de gravas, muchas veces constituyen exten­ La disolución. En agua pura la disolución de la caliza es insigni­
siones desecadas en verano y desoladas: los de los Prealpes de Grasse ficante. Sólo las aguas áciaas son agresivas, tanto si están cargadas
(Plan du Cheiron) y los «piani» de los Abruzos son un buen ejemplo
de ello. El agua es escasa por doquier. e En alemán turm-karst.
i86 La geomorfologta estructural Los modelados en la$ calizas compactas
de ácidos orgánicos procedentes del humus como de ácido carbónico
(CO3 H2) procedente de la disolución del gas carbónico; este pro­
cede del aire y a veces también de la descomposición de plantas.
Como sea que el gas carbónico es más soluble en frío que en caliente,
el agua fría, especialmente la que procede de la fusión nival, es muy
agresiva. La caliza, que es un carbonato de calcio, y el ácido carbó­
nico se combinan formando un bicarbonato cálcico soluble, aunque
inestable:
COsCa + CO3H2 (COsH2) Ca.
En el interior de las grutas, los cambios de presión y de tempe­
ratura a la salida de las grietas descendentes provocan que el gas 9999^
carbónico se desprenda, lo que postula la reacción contraria y la
precipitación del carbonato cálcico que cristaliza en concreciones:
estalactitas y estalagmitas, colgaduras y revestimientos estalagmíticos.
Las calizas, rocas compactas y con diaclasas. El azúcar, desmenuzado
en la taza, «se funde» más pronto. En los bloques calcáreos sin grietas,
los lapiaz de arroyada no se profundizan deprisa. En cambio, la
multiplicidad de las diaclasas y de las juntas de estratificación aumenta
enormemente los contactos entre la roca y el agua. La carsificación
pone de relieve el sistema de fracturación geométrica que los escarpes
sencillos, en las crestas y en las paredes de los cañones, ya han mos­ Carsos nivales y carsos tropicales. La agresividad del agua fría no
trado con evidencia. Son las alineaciones de los lapiaz y de los karrens
puede negarse, y explica el vigor de los carsos altoalpinos. Pero el
(estos últimos recuerdan desde lejos unos juegos de cubos derri­ volumen erosionado en los carsos tropicales no es pequeña:
bados), las hileras de dolinas sabiamente alineadas en largas formacio­ los íurtn-karsts dan prueba de ello. Para minimizar este hecho se ha
nes en determinadas praderas pirenaicas o bosnias, los pretendidos replicado que se trataba de carsos muy antiguos en los cuales la diso­
«valles» desorganizados por el carso y que en general no son más lución había podido trabajar con calma. Pero en Europa, que no es
que largos surcos de disolución muy antigua siguiendo grandes cálida desde el principio o desde mediados del Cuaternario, puede
fracturas que han triturado la caliza. También son las redes subte­ observarse que los carsos desarrollados en las topografías elaboradas
rráneas muy angulosas, y bien adaptadas a la red de las grietas visibles a principios del Cuaternario no tienen la amplitud de los carsos
en la superficie (fig. 63). Una vez más, la erosión y sus procesos cuya evolución se remonta al Terciario, período cálido. Así pues,
tampoco han podido sustraerse del contexto estructural. el período frío no ha sido más eficaz que los períodos de clima cálido
que lo precedieron. En realidad, el punto de vista del geógrafo no
es el mismo que el de un químico ni el de un climatólogo; no con­
2. Los factores climáticos sidera aisladamente los fenómenos meteorológicos, sino el medio
Cuando un carso es bien visible presupone ya unas herencias, bioclimatico. Las aguas acidas de los bosques tropicales o subtropicales
incluso aunque las formas permanezcan vivas. Han tenido lugar son seguramente tan eficaces como la «soda» subnival.
largas discusiones referentes a los tipos de clima más favorables a la La multiplicidad de las herencias. Las formas típicas del carso —do-
carsificación. linas y poljés— manifiestan las diversas acciones que enseñan la
Capítulo 12
*88 La geomorfologfa estructural
complejidad de su evolución. Las grandes dolinas de tipo prealpino,
de varios decámetros de extensión, tapizadas de derrubios, de suelo
y de hierba, tienen su fondo perforado por una segunda generación
Los modelados en las rocas
de pequeñas dolinas de 1 ó 2 m de diámetro, lo mismo que los plutónicas y cristalofílicas
terraplenados de los poljés, por lo menos en su parte no inundable.
Todo indica que dos fases ae carsificación «normal» han estado se­
paradas por un período de atoramiento de las grietas cársicas bajo
el doble efecto ae fríos intensos que helaban el agua y producían
gran cantidad de derrubios por crioclastia. En otras partes muchas
formas del modelado de los países calizos —las vertientes escalonadas Las plutonitas y las rocas metamórfleas afloran en amplias extensiones
mediterráneas, las superficies llanas con aspecto de pedimento, la de los escudos y de los macizos antiguos, pero también se pueden encontrar
parte superior ensanchada de los cañones— evocan una erosión mecá­ en las zonas internas de las cordilleras recientes. Todas ellas son rocas
nica activa en la que los transportes sólidos (y no únicamente en mecánicamente resistentes cuando están sanas, pero se alteran profunda­
disolución) tenían un importante papel. De este modo se llegan a mente bajo ciertas condiciones, lo cual las ablanda1. Entre ellas, el granito
ver, en los modelados cársicos, los efectos alternantes de la biostasia aparece como una roca muy original, pero que puede servir de prototipo
que permite una corrosión profunda de las calizas y de la rexistasia para explicar los modelados de las rocas que generalmente lo acompañan.
3ue atañe a las rocas perforadas y minadas por todas partes, sin hablar
e las fases frías pero húmedas, tan eficaces como lo demuestran
los karrens alpinos. Todo ello explica suficientemente que no existe I. LOS MODELADOS EN LOS GRANITOS
una evolución cársica o un carso ideales, sino, según las regiones
estructurales y los dominios o los pisos bioclimáticos, varios carsos
y varias evoluciones particulares. !♦ Los tipos de relieves graníticos
i

Lo mismo que en las calizas, tomaremos como ejemplo los pai­


sajes más característicos.
Las agujas alpinas. El macizo del Mont Blanc ofrece a los aficio­
nados a la escalada un terreno de prácticas sin igual. Afiladas agujas
monolíticas, losas lisas de decenas de metros, bloques ciclópeos
amontonados, como los de Grépon (fig. 64), por doquier la roca
denudada, perfectamente sana, muestra su trama de juntas y frac­
turas. Al pie de las murallas se acumulan derrubios de gran tamaño,
algunas veces de más de 1 m3, y de aspecto tan fresco como la misma
roca de las paredes; contribuyen a alimentar las morrenas de los
glaciares cuyos circos están rodeados de agujas.

1 Los modelados en las rocas volcánicas se estudiarán al mismo tiempo que los
relieves de este tipo.
Los modelados en las rocas platónicas y cristalofílicas

64. Aguja alpina de granito


El Grépon. Bloques geométricos de
roca sana; los cubos del centro
tienen de 4 a 6 m de arista 66. Vista aérea de los panes de azúcar de Rio de Janeiro
El «Pan de Azúcar» en primer término mide 395 m de altitud

En los macizos graníticos pirenaicos es más débil la mordedura


glaciar; las cordilleras de agujas dan paso a crestas «en oruga» de
50 a 100 m de potencia y que dominan los circos en criba, de
pavimento inclinado y relativamente llano, en el que se han abierto
surcos de fractura rectilíneos (fig. 65).

Los panes de azúcar tropicales. En Rio de Janeiro, en el Camerún


meridional, pueden observarse relieves atrevidos con paredes sub­
verticales y denudadas. Pero en este caso no hay formas geométricas;
los panes de azúcar, tal como sugiere su nombre, sólo ofrecen curvas;
la roca se corta en gruesas escamas en forma de peladura de naranja
y que algunas veces se encuentran al pie de estos relieves entre unos
mediocres taludes de derrubios. En muchos casos al pie de los panes
de azúcar está libre de acumulación detrítica (fig. 66). Estos panes
65. Fracturas en el macizo granítico de Aulus (Ariége) de azúcar dominan distintos relieves, de allanamiento o de disección
Circos glaciares y lagos; 1, crestas alpinas «en oruga»; 2, surcos de fractura (colinas), en los que la roca sana ya no aparece, escondida a veces
i$2 La gcomorfología estructural
Los modelados en las rocas platónicas y cristalofílicas ¡93
bajo una gran capa de arcillas rojas lateríticas. Se encuentran también
«formando familias», esculpidos en el borde o en el interior de una clásica del granito como roca resistente. No obstante, en determi­
masa montañosa: Serra do Mar, en Brasil. nadas regiones han sido ahondados batolitos graníticos. Se encuen­
tran en todas las latitudes: en Canadá, en donde una corona de rocas
Las mesetas graníticas de Europa presentan un modelado ambiguo.
En los interfluvios de formas suaves, la roca sana casi no aparece metamórficas elevadas ciñe la depresión granítica; en el Aveyron,
más que en forma de bolas, de peñascos redondeados amontonados en donde el macizo granítico de la Seréne, al sudoeste de Villeíranche-
como los que se despeñan en los flancos de los inselbergs en las de-Rouergue, está ceñido por un borde 100 m más elevado formado
sabanas tropicales: se trata de los compayrés del Ségala (Aveyron), por esquistos metamórficos; en los Pirineos del Ariége (batolito
cóncavo de la Barguillére, cerca de Foix); en el Sahara (fig. 68). Todo
del Sidobre (Tarn), de los tors de Cornualles (Inglaterra) (fig. 67). Las
vallonadas aparecen forradas de sábulo pero, a medida que se vuelven esto demuestra que, en determinadas circunstancias, el granito puede
más profundos aguas abajo, aparecen vertientes escarpadas en las ser menos resistente que sus alrededores metamórfico (Canadá,
que aflora el granito en forma de bloques geométricos no alterados, Aveyron, Sahara) o sedimentario (calizas de Foix).
aunque cubiertos de liqúenes y de plantas saxátiles. En la misma Las llanuras graníticas tropicales. El modelado de las llanuras
región coexisten dos modelados emparentados con los dos tipos graníticas de Mauritania, de Sudán, del norte de Camerún, de África
precedentes. del Sur, sería menos característico si en medio de sabanas o de estepas
Las depresiones graníticas. Hasta aquí hemos presentado relieves en las que sólo afloran arenas no surgieran unas montañas aisladas,
graníticos sobresalientes o elevados, lo que corresponde a la idea los inselbergs, con vertientes abruptas empedradas de bolas de granito
calzadas unas sobre las otras. En el corazón del Sahara, el Tanezruft
es una inmensa llanura granítica, perfectamente llana, salpicada de
una delgada capa arenosa o pedregosa.

2. Los rasgos comunes de los modelados graníticos

Residen principalmente en los contrastes.


La oposición entre las vertientes pronunciadas de roca sana tanto en
los inselbergs como en las agujas alpinas y las concavidades tapizadas
de sábulo es de orden general. No existe más que una excepción: los
fondos de los circos glaciares, en los que el estado del granito es el
mismo que en las murallas que los cierran. Pero en este caso se
trata claramente de una abrasión reciente, cuyos resultados se
encuentran precisamente en las morrenas ricas en sábulo2.
La segunda oposición hace referencia a las formas de los medios
fríos y a las de los medios tropicales o subtropicales. En los primeros
la destrucción de los relieves graníticos se hizo y todavía se hace
por derrumbamiento o desprendimiento de bloques geométricos
y las formas existentes son contrastadas, angulosas; en los segundos
67. Compayré de granito de Targassona (Pyrénées Orientales)
2 Ver Capítulo 6.
13
*94 La geoniorfología estructural Los modelados en las rocas platónicas y cristalofílicas 195

las diaclasas dejan penetrar el agua; tanto si se hiela y separa los trozos,
como si altera la roca, cuanto más numerosas son las diaclasas más
rápida y eficaz es su acción.
La composición mineralógica de los granitos es asimismo impor­
tante. Si bien el cuarzo resiste la mayoría de los procesos de ataque,
los feldespatos, y principalmente los feldespatos calcosódicos, se
hidratan aumentando de volumen y se alteran convirtiéndose en
pulverulentos. También las micas se hinchan y se exfolian al hidra­
tarse. En los países semiáridos, las soluciones salinas que penetran
en los intersticios de los cristales disgregan los granitos. Hay que
distinguir, pues, entre los procesos de fragmentación de los bloques
68. Vista aérea del batolito granítico cóncavo, al oeste del Hoggur (diámetro y los de disgregación granular.
de 3 a 5 km). El centro claro, arenoso, corresponde al afloramiento del granito
excavado; bordes de esquistos metamórficos que forman una corona de colinas La función de los climas. Bajo los climas fríos, en dominio de re-
rocosas; fracturas en las rocas cristalofílicas encajantes xistasia (regiones de altas latitudes polares, alta montaña), predo­
mina la gefifracción o crioclastia, pero la alteración es nula. En las
morrenas de más de 15.000 años, se encuentran bloques sanos que
pocos o nulos derrubios, una destrucción «grano a grano», a veces han permanecido sin alterarse en medio de masas de sábulos. La
masas enormes de sábulo recubriendo bolas medio alteradas y masas arenización parece ser el procedimiento predominante en los climas
en las que sólo existe la línea curva. Esta comprobación obliga a cdlidos pero relativamente secos: en los países mediterráneos, donde
pensar que en este caso la erosión mecánica estuvo precedida por seguramente es una herencia de los países de sabana. En cuanto al
una fuerte alteración química, mientras en el primer caso la erosión paso de los granitos al estado de arcillas lateríticas, si bien es cierto
mecánica actuó directamente. Faltaría explicar por qué hay sábulo y que se trata de un fenómeno de países tropicales húmedos, es pro­
bolas desde los países templados como el Lemosín (latitud 45°) hasta bable que se realice a partir de granitos ya altamente arenizados,
los países de sabanas (latitud 6 a 8o), y sobre todo la oposición, tan y no directamente a partir de la roca sana. Se trataría de un fenómeno
clara en el Macizo Central francés, entre los desfiladeros y las de dos etapas, correspondiente tal vez a dos fases biostáticas muy
mesetas. poco semejantes, la última más húmeda. Esta hipótesis nos recuerda
que el modelado siempre está constituido por herencias diversas.
3. Los procesos de erosión de los granitos
La estructura de la roca. Dos requisitos son esenciales para compren­ 4. Herencias y secuelas en las regiones graníticas
der el ataque de los granitos por los agentes de erosión: la heteroge­
neidad mineralógica de estas rocas y su diaclasado. Algunos estudios Inselbergs y llanuras graníticas tropicales. Si examinamos las formas
muy profundos han demostrado el papel preponderante de la frac- graníticas en el dominio tropical húmedo y boscoso, hay que ad­
turación, Los vaciados de detalle, a escala de 1 km o menos, bajo mitir que han alternado fases de alteración pronunciadas (arenización
cualquier clima, se encuentran en los sectores de acusado diaclasado. y lateritización) y fases de erosión violenta, separando los bloques,
Se encontrarán buenos ejemplos tanto en la hoja de Aulus de 1:50.000 los panes de azúcar inalterados de su «cubierta» arcillosa sin resisten­
que ya hemos citado como en las mesetas graníticas tropicales, donde cia, modelando a sus pies unos glacis de erosión realizados fácilmente
la separación la realizan las aguas y el viento. En todos los casos, en la roca alterada. Después de ello se operó la disección de los
Los modelados en las rocas plutónicas y cristalofílicas 197
igó La geomorfología estructural
como los otros sufrieron los climas de fuerte alteración del Ter­
¡glacis mediante una densa red de estrechas vallonadas modeladas en ciario antes de que unos agentes de erosión mecánica evidentemente
as arcillas lateríticas. Estas dos o tres generaciones de formas hoy muy distintos (en un caso el viento y las aguas salvajes, y en el otro
están básicamente muertas. el nielo) limpiasen de sábulos la herencia.
Mesetas de las regiones templadas húmedas. En este caso se distingue
fácilmente un modelado de aplanamiento antiguo, forrado entera­ ★
* *
mente de sábulos, herencia del Terciario, modificado en el detalle
por una disección poco profunda que a la vez ha permitido la sepa­
ración de los tors y de los compayrés y la sobreexcavación de las Así pues, el granito solamente es una roca «dura» en las canteras
vallonadas de pendiente longitudinal suave. Por lo tanto, se puede y en las edificaciones. En la naturaleza varía mucho su resistencia;
ver en la morfogénesis cuaternaria de las mesetas una secuela de la tanto esta como el modelado resultante se explican por el concurso
pedogénesis terciaria. En cuanto a las gargantas, representan las formas de numerosos factores, entre los cuales conviene recordar:
más jóvenes; la excavación cuaternaria no ha sido continuada — la tectónica que ha roto la roca en menor o mayor grado
por una alteración importante, ya que los climas posteriores a esta
acusada disección no experimentaron suficiente calor, por lo que — la composición mineralógica
resulta el modelado brusco de las vertientes rocosas. — la sucesión de los climas: las fases de biostasia y sus alteraciones
preparando las grandes erosiones de las fases de rexistasia.
Agujas y circos alpinos. En la alta montaña cubierta de hielo en
el Cuaternario queda muy poco de las rocas alteradas en el Terciario:
las crisis de rexistasia seca de los comienzos del Cuaternario y,
II. LOS MODELADOS EN LAS DEMÁS ROCAS
posteriormente, el trabajo de los glaciares, han sido muy eficaces. PLUTÓNICAS Y METAMÓRHCAS
El granito sano se vio liberado, pues, de su capa de alteritas, contra­
riamente a lo sucedido en los modelados precedentes. Pero hay gran­
des formas de erosión que no se pueden atribuir sólo a las erosiones En este caso siguen siendo válidos los mismos principios de
últimas; los grandes circos glaciares sin duda corresponden a «cube­ explicación, debido a la presencia de minerales alterables, tales
tas» de granito intensamente alterado a fines del Terciario y limpiadas como las micas y los feldespatos, y de un mineral resistente, el cuarzo,
posteriormente incluso antes de la instalación de los glaciares, que se todos ellos presentes en los granitos. Pero la variedad es mayor.
limitaron a efectuar una limpieza a fondo y a rcmodelarlos, princi­
palmente mediante sobreexcavaciones.
I. El ataque de las rocas cristalinas y cristalofílicas
Zócalos septentrionales. En este caso se podrían hacer las mismas
consideraciones, salvo que tanto el hielo lento de los inlandsis como El cometido insignificante de la foliación. Podría creerse que la
los agentes que lo precedieron no «limpiaron» los granitos de su división en hojas de las rocas cristalofílicas, como el gneis y los
cobertura de sábulos antiguos, aunque una masa no despreciable micasquistos, es un factor de erosión acelerada, gracias a una fácil
de ellos fuese abandonada en los enormes vallums morrénicos de penetración del agua. De hecho, se trata de rocas compactas y,
Polonia y de Alemania y en las llanuras de inundación proglaciar también en este caso, las diadasas desempeñan este papel debilitador.
que los bordean por el sur. En este caso también, las cubetas de Pero los minerales hojaldrados o filitas, como las micas que desem­
alteración prepararon las sobreexcavaciones glaciares que en con­ peñan un gran papel en estas rocas, incrementan su fragilidad bajo
secuencia se convirtieron en lagos. Y si los batolitos cóncavos cana­ todos los climas.
dienses se parecen a sus homónimos saharianos es que tanto los unos
iq8 Los modelados en las rocas platónicas y cristalofílicas ipp
La geomorfología estructural

69. Variaciones corre­


lativas de la compo­ 70. La Grande Casse, en Vanoise (Saboya)
sición química de las Pared de esquistos metamórficos poco diferenciados
rocas cristalinas en
función de su contenido
de sílice; en el sentido puede utilizar el cuadro de clasificación de estas rocas que se dio
vertical figuran los por­ en la Primera Parte para apreciar su situación en la escala de resis­
centajes tencia.

2. Algunos modelados típicos


El problema de la composición química. En la medida en que la
erosión depende de la facilidad de alteración, la composición quí­ No hay que imaginar que a cada una de las rocas de la nomencla­
mica condiciona la resistencia de estas rocas. Se puede comprobar tura, incluso limitándonos a las grandes categorías, corresponde un
que las rocas más ricas en cuarzo (sílice pura) o en sílice combinada modelado específico. Si las distinciones son difíciles de efectuar en
en los silicatos son las más resistentes, mientras que las rocas en que los medios de rexistasia, todavía lo son más en vertientes cubiertas.
abundan los elementos ferromagnésicos y los feldespatos calcosódicos Nos vamos a limitar, pues, a dos ejemplos característicos.
Son las más alterables. En conjunto, el contenido de sílice varía Las rocas cristalofílicas en los relieves alpinos. Tanto en las cordi­
en razón inversa al contenido de elementos frágiles totalizados lleras terciarias como en las orlas marginales de zócalo, allí donde
(fig. 69). Esto también es válido para las rocas volcánicas. Como el esculpido es vigoroso, las rocas metamórficas laminares dan
sea que los elementos ferromagnésicos verdes o negros dan los colo­ relieves altos con paredes abruptas en las que fácilmente se detecta
res oscuros, resulta de ello que con pocas excepciones las rocas la foliación. El Cervino y muchas montañas del alto Valais, las
claras, llamadas leucocratos, son ácidas y resistentes, mientras que las cumbres de la Vanoise —como Grande Casse y Grande Sassiére—,
rocas oscuras, llamadas melanocratos, son básicas y alterables3. Se presentan destaca bles paredes de este tipo (fig. 70). En Noruega
también hay fiordos cuya disimetría está vinculada a la foliación y
8 Debe hacerse notar que la resistencia al aplastamiento de los basaltos y de las ofitas, a la inclinación de los lechos de las migmatitas: el Lyngenfjord,
rocas básicas y oscuras por excelencia, es muy superior a la de los granitos o de los al norte de Tromsó.
granulitos, rocas ácidas. Este ejemplo demuestra que no debe confundirse el compor­
tamiento mecánico de una roca en el laboratorio o en una aplicación técnica con su Los gneis y los micasquistos en las mesetas de los macizos antiguos.
comportamiento frente a los sistemas de erosión. Sin que falten excepciones notables, en este caso el hecho dominante
Los modelados en las rocas platónicas y cristalofílicas 201

es la extensión de los interfluvios llanos. En relación a las mesetas


graníticas o granulíticas accidentadas por gibas y cubetas o alveolos,
las mesetas de gneis generalmente son más regulares, por lo menos
cuando su disección no está demasiado avanzada (Lemosín, Briva-
dois). Podríamos preguntarnos si se trata de una diferencia original
que se remonta a la época de su aplanamiento en el Terciario, o bien
E SC A L A SIM PL IFIC A D A D E L A R E SIST E N C IA D E L A S R O C A S

si es un efecto de la disección posterior, que había trabajado en un


manto de alteritas mucho más irregular en espesor en los granitos
que en los gneis. De todos modos, hay que recordar que sólo se
pueden explicar estos matices en los modelados recurriendo a se­
cuencias bioclimáticas diversas, y nunca relacionadas a un clima dado,
ne varietur, y mucho menos actual.

í\-
■-

■i
B. El relieve y la estructura

Al empezar la tercera parte hemos definido los relieves estructu­


rales cuyos tipos más corrientes estudiaremos ahora. Hay muchos
modos de clasificarlos, aunque ninguno de ellos es completamente
satisfactorio. Se puede hacer en función de la naturaleza de las
deformaciones que han experimentado las rocas, oponiendo las
deformaciones flexibles o plegamientos a las deformaciones con rup­
tura o fallas. Ya hemos visto que, tanto en el espacio como en el
tiempo, estos dos procesos tectónicos muchas veces se yuxtaponían
y superponían. Por ejemplo, la mayoría de las cluses que cortan
las bóvedas anticlinales están abiertas en un accidente de ruptura
o falla. Por consiguiente, es mucho más geográfico estudiar las for­
mas elementales en el seno de su agrupación natural en cada uno de
los dominios estructurales definidos en la primera parte: cordilleras
jóvenes, macizos antiguos y cuencas sedimentarias, asociados a los
cuales añadiremos, reagrupándolos sin cuidamos de su localización
estructural, los relieves volcánicos.
*
Previamente deberemos recordar algunas ideas generales rela­
tivas al conjunto de los relieves estructurales. Ante todo, jamás
olvidaremos separar, tanto en el pensamiento como en la expresión,
los términos que definen la estructura y los que definen el relieve,
c-<>- ■ • ■ ya que el volumen de los relieves aparentes no siempre corresponde
al sentido de las deformaciones tectónicas. Cuando hay acuerdo,
es decir, cuando a las estructuras positivas (anticlinales, horst) co-
responden las partes altas del relieve, y a las estructuras negativas
(sinclinales, grabens o fosas) las partes bajas, se habla de relieve
estructural cotforme. En los casos contrarios (anticlinal vaciado, horst
limpiado y ahondado), se habla de relieve estructural de inversión1.1

1 Esto no quiere decir que anteriormente, en vez del ahondado, hubiera un relieve
saliente. Lo mismo pasa en el caso de un anticlinal, que puede haber sido desmantelado
durante su formación; en este caso, la concavidad no hubiera sustituido más que a una
204 La geomorfología estructural
Capítulo 13
El sudeste del Pays de Bray responde a esta definición, ya que
la depresión de Samt-Léger-cn-Bray y Rainvillers está abierta en
la cima de un pliegue anticlinal. En medio de las llanuras del Saona,
el bosque de Serre (791 m) es un relieve conforme, ya que esta pequeña
montaña aislada corresponde a un horst, estructura positiva.
Los relieves estructurales
La segunda distinción que debe hacerse consiste en medir la parte
de la erosión. Aunque no ocurre muchas veces, puede ser que el vo­
y los piedemontes de las cordilleras
lumen de un relieve o de una concavidad corresponda exactamente jóvenes de plegamientos
a las deformaciones de la corteza terrestre: al pie de los Andes secos,
en un medio donde la erosión actual está relativamente calmada
y donde la tectogénesis es muy activa, algunas estribaciones de coli­
nas, y principalmente pequeñas gradas dislocadas por fallas, han
conservado el volumen adquirido por la actividad telúrica: son
relieves estructurales directos. La mayoría de las veces, incluso cuando
al relieve es conforme, nos encontramos con relieves estructurales La diversidad de los estilos tectónicos y de las estructuras elementales,
derivados: la mayoría de los monís del Jura han sido liberados de una de las rocas incorporadas a los edificios de los plegamientos recientes, han
cubierta sedimentaria blanda, habiendo respetado la erosión sólo engendrado una multitud de relieves estructurales diferentes. Curiosamente,
relativamente las calizas subyacentes. la terminología de la geomorfologla estructural va retrasada en relación
con la de la tectónica. Esto es debido a la gran diversidad de las deforma­
ciones elementales (la fig. 71 da una idea de ello, teniendo en cuenta las
necesidades de comprensión del texto) y al hecho de que las estructuras
complejas muy pocas veces pueden leerse en las formas del relieve: no hay
motivo, pues, para inventar un vocabulario especial para los detalles que
no se ven. Esta será una razón suplementaria para limitarnos a la pre­
sentación de unos pocos tipos eligiendo, de entre los menos complejos,
aquellos que puedan servir de ejemplo para las conclusiones generales
que cierran este capítulo.

I. ALGUNOS TIPOS DE RELIEVES ESTRUCTURALES

En la medida en que el estilo de las deformaciones está condicio­


nado por las propiedades mecánicas de las rocas, hay que aislar, en
una misma cordillera, las «zonas externas» con sedimentación común
diferenciada y las «zonas internas» de sedimentación monótona con
superficie de erosión sin saliente. No existe inversión más que en relación al centido» incorporación de plutonitas y vulcanitas de diverso origen1.
de la estructura (positiva o negativa). Por ello es preferible no utilizar la expresión
«inversión del relieve», y aún menos «relieve invertido».
1 Ver Capítulo 3.
20$ La geornorfología estructural Los relieves estructurales y los piedemontes

72. Definición de los relieves monoclínales en función del buzamiento


Los números indican el buzamiento-límite entre cada forma

do los sinclinales con los valles o vaux (val en singular). En ciertos


lugares los anticlinales han sido erosionados y excavados: una combe
se alarga entonces entre dos eréis (fig. 73) que quedan cara a cara;
puede acaecer que descubra una segunda capa caliza en el eje de una
combe y se produzca un moni derivé (Mémont, Doubs, en la hoja
Maiche del mapa topográfico). La cluse es la parte en que un valle
71. Aspecto y estilo de los pliegues
se estrecha al atravesar un mont. Aunque todos estos términos se
Pliegues: 1, recto; 2, en cofre; 3, indinado; 4, tambado; 6, pliegue-falla; 8, escamas- han sacado de la toponimia del Jura, puede notarse que su significado
Estilos: 5, isoclinal; 7, eyectivo; 9, corrimiento (V, ventana tectónica; K, klippe;
S Si, superficie de corrimiento); f, falla popular y su uso local no tienen ningún rigor científico. Los mejo­
res ejemplos de relieves jurásicos se encuentran en Suiza, cerca de
Solothurn, en el límite de la lengua francesa.
I. Relieves en los sedimentos diferenciados y plegados2

E/ tipo Jurásico es el más clásico en sus formas simples (fig. 72.)


En lo esencial está formado en una alternancia de calizas y de margas,
lo que conduce a distintas combinaciones de formas. En general
se está ante un relieve conforme: las bóvedas calizas de los anticli­
nales constituyen los monís, más o menos desfondados y desgarra­
dos, lo que da chevrons separados por los cortes de los ruz3, coincidien-

2 Hay que condenar y proscribir el término demasiado usual de «relieve plegado».


No es el relieve lo que está plegado, sino las capas sedimentarias que lo constituyen.
Debe decirse «relieves en estructuras plegadas» o, con más rigor, «relieves de piega-
iniento». En las cordilleras recientes hay estructuras no plegadas (ver I, 3), y en los
macizos antiguos todavía quedan estructuras plegadas. Estudiaremos ambos casos en
sus dominios estructurales respectivos.
a Se puede escribir y debe pronunciarse en lengua d’oil: rú. 73. Relieve jurásico
Los relieves estructurales y los piedemontes 20$

Aurélien (Var), que limita una semibóveda compacta (fig. 75). En


cambio, las depresiones abiertas en los materiales menos resistentes
y más contrastados de sinclin ales muy abiertos presentan toda una
gama de bellos relieves tnonoclinales: crestones y cuestas, largas depre­
siones ortoclinales, e incluso pequeños sinclinales colgados (el Cingle,
cerca de ALx-en-Provence).

El tipo norpirenaico. En este caso nos encontramos con estructuras


muy cerradas, cuyos elementos longitudinales están separados por
74. Relieves prealpinos fallas, y muchas veces tumbadas. Las arcillas del Trías han facilitado
Cubeta colgada a la izquierda y sinclinal colgado a la derecha
el deslizamiento de las capas rígidas comprimidas y se han roto los
pliegues: estamos ante escamas que se superponen. Los estratos calizos
El tipo prealpino se puede definir eligiendo arbitrariamente en están tan levantados que las estribaciones que provocan son hogbacks
ciertos sectores de los Prealpes franceses: Chartreuse, Bauges, Diois. o barras, pero no crestones4. Los pliegues tumbados algunas veces super­
Aquí los relieves de inversión son numerosos y espectaculares: el ponen, sobre un crestón en posición normal, un crestón de flanco in­
sinclinal colgado de Alpette domina el valle del Isére desde más de vertido (Le Jaout, en los Basses Pyrénées). A pesar de que el relieve
1.500 m; la cubeta colgada de Céiise está a 1.100 m por encima del aparezca como de inversión, no puede utilizarse el vocabulario de
Petit Buech (fig. 74). Sus créts calizas, cuyos escarpes están en la cara los relieves jurásicos para definir las depresiones debido al contacto
exterior, son muy espectaculares. Las depresiones, abiertas en los anormal que separa las capas más antiguas de las más recientes: no
ejes anticlinales, muchas veces son muy complejas y es difícil que se se trata de combes ni de vaux (fig. 76)5.
les pueda aplicar el simple término de combe. Los alrededores de
Laragne (Hautes Alpes) ofrecen otros buenos ejemplos: Crete des
Selles, Montagne de Laup. 2. Relieves en los sedimentos plegados poco diferenciados
El tipo provenzal asocia pliegues formados en calizas compactas o metamórficos
potentes y los accidentes de fractura que se originan por esta razón.
Así pues, pueden observarse en é! anticlinales «macizos» que Nos limitaremos a tres ejemplos que podrán completarse con
originan monís cortados por estrechas gargantas de ranura: son las las indicaciones referentes al modelado en las rocas cristalofílicas.
clues, por las que las carreteras deben desfilar a través de túneles.
Debido a que las capas blandas están ausentes de los pliegues anti­ Las montañas de flysch están mal estudiadas; no hay imágenes que
clinales, hay pocas combes. Algunos anticlinales rotos en su dovela hayan popularizado sus formas y tienen la reputación de no mostrar
presentan únicamente un escarpe de pliegue-falla, como el Mont relieves estructurales. Pero se pueden distinguir dos tipos de orga­
nización que se encuentran en Aragón, en el País Vasco y en la
Comba sobre Crestón de flanco invertido
zona de Enibrun.
pliegue eyectivo Escarpe de pliegue-falta

4 La fig. 73 permite definir los relieves monoclinales en función del buzamiento.


5 Es natural que en cada una de las cuatro regiones estructurales tomadas como
ejemplo se encuentren relieves estructurales presentes en las demás. Aquí sólo hemos
presentado las combinaciones más corrientes, en un intento de simplificación peda­
gógica.
75. Relieves complejos en Provenza 14
210 La geomorfología estructural Los relieves estructurales y los piedemontes 211

TI. Relieves monoclinales en los esquistos satinados del Queyras


Estructura indicada esquemáticamente; altura = 1

sas más suaves, produciendo picos escarpados, el más majestuoso


de los cuales es el Mont Viso: aquí la indicación estructural subraya
únicamente dos formas de yacimiento de las rocas: los esquistos
76. Relieves norpfrenaicos. Escamas y pliegues tumbados en estratos, y las rocas verdes en intrusiones de origen volcánico6.
Es un aspecto de las «formas estructurales» que no debe olvidarse.
Estos grandes «monoclinales» de esquistos más o menos metamór-
1. ° En un flysch de bancos calcoareniscos potentes, poco ficos o de gneis se encuentran en muchos macizos de las «zonas
plegado, los valles y cañadas están separados por crestones disimétricos, interiores» de los Alpes; ya hemos hablado de ellos7.
con una vertiente cataclinal de pendiente moderada y una vertiente
anaclinal de pendiente brusca. Como sea que en este caso no hay
superposición de capas de desigual resistencia, no puede emplearse
la palabra crét, sino solamente la expresión relieve monoclinal, que 3. Relieves en las rocas plutónicas o volcánicas
incluye todas las formas procedentes de una estructura análoga. incorporadas a las cordilleras jóvenes

2. ° En el mismo material plegado violentamente, la dirección Al tratarse de rocas compactas, los relieves no revelan otras indi­
y el buzamiento de las capas casi no se manifiestan, y las principales caciones estructurales más que las de los accidentes de fractura: frac­
indicaciones estructurales conciernen a las fracturas o fallas que han
turas y fallas que, digámoslo una vez más, han sido atacadas por la
dirigido la erosión lineal y la formación de los valles. Este es un buen
erosión lineal y localizan los pasillos, los barrancos y los valles,
ejemplo para demostrar que la separación entre la tectónica plástica
de pfegamiento y la tectónica de fractura muchas veces es arbitraria. mientras que las concavidades pronunciadas coinciden con los cruces
de fracturas. Así, en el análisis y la explicación de los relieves alpi­
nos deberán tenerse en cuenta estas influencias estructurales. Hemos
Los esquistos satinados y las rocas verdes en el Queyras (Hautes dado ya ejemplos de ello8.
Alpes) van asociados a grandes y largas vertientes monótonas cu­
biertas de derrubios, de suelos y de prados, de cara a escarpes roco­
sos como murallas y a cornisas herbosas o boscosas; no es difícil « Ver Capítulo 2.
distinguir un dispositivo monoclinal análogo al anteriormente descrito 7 Ver Capítulo 12.
(fig. 77). Aquí y allá surgen rocas verdes de las pendientes esquisto- 8 Ver Capítulo 12.
212 La geomorfología estructural

4. Relieves debidos a la tectónica de fractura

Tal como hemos indicado en la primera parte, las fallas desem­


peñan un gran papel en muchas cordilleras de plegamientos recientes.
La acentuación de las deformaciones plásticas. Hay pocos pliegues
en los que no se superpongan rupturas que hayan acentuado el
sentido de su deformación, levantándose los anticlinales en forma
de horsts, hundiéndose los sinclinales como grabens o fosas tectó­
nicas a lo largo de fallas paralelas a sus ejes: es el caso del Grand
Colombier y de sus límites sinclinales en el Jura meridional (fig. 78).
Estos accidentes engendran escarpes suplementarios en las rocas com­
pactas, en especial en las calizas.

79. Surco de fractura en los pliegues del Jura


Valle seco transversal y dolina al noroeste

nen presentan relieves estructurales muy diferentes: las eluses de


Voreppe (Isére) y de Morez (Jura) son dos buenos ejemplos.

78. Anticlinal realza­


La acción de los bloques verticales. Finalmente, la orogénesis tardía
do en horst entre dos a menudo ha cortado en las masas plegadas unos horsts y unas fosas
sinclinales hundidos de hundimiento, parecidos a los de los macizos antiguos, a excepción
del material rocoso. El Capcir y la Ccrdaña en los Pirineos, la cuenca
de Klagenfurt en los Alpes de Austria, la fosa de Sault (Vaucluse)
Los accidentes transversales. Las fallas perpendiculares a los ejes en los Prealpes meridionales, son de este tipo de relieves. En las
de plegamiento también son muy numerosas. La mayoría de estas cordilleras de plegamientos en las que se encuentran muchos ejem­
fracturas han sido explotadas por la erosión9: en su emplazamiento plos de este tipo, se habla de estilo carpdtico, ya que son caracterís­
se han formado valles, cañadas y barrancos, identificares por su ticos de los Cárpatos de Rumania.
forma rectilínea (fig. 79). Todavía más espectaculares son los relie­
ves debidos a las fallas horizontales. En este caso el movimiento
de los bloques separados por el plano de falla se ha efectuado en II. LAS CONDICIONES DE ELABORACIÓN
sentido horizontal, produciendo una traslación de los dos labios. DE UN RELIEVE ESTRUCTURAL
Como se trata de rupturas importantes, en su alineación se han EN LAS CORDILLERAS JÓVENES
cortado grandes valles, pero, en este caso, las vertientes que se opo-8 Ya hemos indicado que no pueden verse directamente en el
relieve todas las estructuras. Ahora deberemos buscar las condicio­
8 Ver Capítulo 14. nes que favorecen o dificultan la manifestación del dispositivo
tectónico.
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&

2t4 La geomorfología estructural


1
Los relieves estructurales y los piedemotites 215

I. La función de los factores geológicos las calizas compactas. El resultado es que en el primer caso se suman
tres factores desfavorables del mismo origen —débil resistencia,
En primer lugar debe examinarse la parte de las rocas y de la débiles contrastes y estructura apretada— para dificultar la formación
organización estructural. de las formas estructurales.

La diferencia de resistencia de las capas sedimentarias es el factor El sitio de los relieves estructurales directos. Como sabemos, las
favorable más fácil de distinguir. Basta comparar el macizo de la cordilleras jóvenes están caracterizadas por una tectogénesis y una
Grande Chartreuse y las depresiones del Diois. Aquí, en una serie orogénesis recientes, unidas ambas dialécticamente. Los geólogos
sedimentaria plegada de pizarras, de margas, de calizas en placas, que dan más importancia a la tectónica de gravedad10 han creído
tan poco resistentes unos como otros, puede observarse un relieve descubrir, tanto en los Alpes como en los Apeninos, que es una
de disección ordinaria, sin aparentes líneas directrices; en el primer de las cordilleras más jóvenes de Europa, formas que resultan di­
caso, en una sucesión repetida dos veces de margas blandas y de rectamente de la ubicación de los mantos de corrimiento. Según esto,
calizas compactas, llaman la atención admirables formas estructurales el gran valle del Graisivaudan que sigue el Isére aguas arriba de
muy clásicas. Las capas calizas, libradas de sus cubiertas margosas, Grenoble, no sería únicamente una depresión ortoclinal vaciada
subrayan en las vertientes el aspecto de los pliegues. Esto explica por la erosión en las rocas blandas del Lías, sino principalmente un
que las formas estructurales sean tan raras en el flysch, formación surco de desgarramiento en la cubierta sedimentaria que resbaló desde
muy poco resistente y cuyas propiedades mecánicas son siempre la cordillera de Belledonne hacia el antepaís alpino. Más hacia el
las mismas en espesores de varios millares de metros; asimismo, sur, el monte Aiguille habría sido aislado del Vercors, no por la
los anticlinales de calizas compactas provenzales tienen formas erosión, sino por el mismo mecanismo: habría quedado retrasado
pesadas en las que se distingue difícilmente la estructura, a pesar con relación a la masa principal en ruta hacia el oeste. En Pro­
de lo descarnado de las vertientes. venza y en Lucania se definen del mismo modo muchos escarpes,
ya sea como escarpes de disyunción (al interior o en la parte posterior
El estilo tectónico también desempeña un papel evidente. í de un manto) o como frentes de cabalgamiento (en la parte anterior
Cuanto más juntos están los pliegues, más escasos son los relieves [ de un manto): limitan depresiones en el vaciado de las cuales la
estructurales: se llega entonces a las estructuras «embrolla­ erosión habría tenido poca participación: serían depresiones tectónicas
das», tan difíciles para el geomorfólogo como para el geólogo. de deslizamiento (alrededores de Barjols y de Saint-Maximin, Var).
Las formas más bellas se encuentran pues en las estructuras abiertas, Pero estas hipótesis todavía se están discutiendo.
con pliegues laxos. Esto es tan evidente que, incluso en rocas
poco contrastadas, como el flysch, si la tectónica está en reposo,
se llega a ver su influencia. Se pueden tomar como otro ejemplo 2, La función de los episodios de gliptogénesis
las estructuras de estilo eyectivo (fig. 71) de las Baronnies (Dróme y
Vaucluse), que asocian los anticlinales estrechos, muy cerrados, La sucesión de las fases de erosión desempeña un papel asimismo
formando crestones calizos y vastos sinclinales ensanchados como los importante en la manifestación de las formas estructurales.
de Provenza occidental, donde se desarrollan relieves estructurales Los relieves estructurales se ven mejor en los climas secos. La ausencia
muy evocadores (hoja de Séderon del mapa topográfico y fig. 75).' de suelos y de vegetación hace visible los menores contrastes de resis­
Además, deberá notarse que las series espesas de rocas blandas tencia de los estratos: el Cerro Rayoso de los Andes secos de Argen­
se han prestado, más que las series con intercalaciones resistentes, tina debe su nombre a los millares de capas de arenisca que estrían
a los pliegues cerrados; en el flysch, en las series esquistosas monó­
tonas, es donde se observan los pliegues «en acordeón», y nunca en 10 Ver Capítulo 2.
2l6 La geomorfología estructural Los relieves estructurales y los piedemontes 217

III. LOS PIEDEMONTES


DE LAS CORDILLERAS RECIENTES

Al pie de las montañas jóvenes existen regiones cuyo relieve no


es montañoso: su altura es discreta y sus vertientes son de pen­
diente moderada. No obstante, hay que distinguirlas de las llanuras
vecinas: su estructura, los movimientos que las han afectado o
todavía las afectan, los sedimentos que se encuentran en ellas, in­
cluso los agentes de erosión que las han modelado, todo las opone
a aquellas llanuras. La morfogénesis de los piedemontes ha estado
80. Paso de un modelado de aplanamiento A a un modelado de disección B y continúa estando bajo la dependencia de la evolución de las mon­
con manifestación de un relieve estructural de inversión tañas que los dominan.

sus vertientes descarnadas. Cuando se pasa de los Pirineos atlánticos I. Los supuestos estructurales
húmedos a los Pirineos aragoneses secos, se ven surgir en medio de
las garrigas unas barras calizas que pasarían desapercibidas (excepto La sedimentación propia de los piedemontes. No se crea que basta
en los cortes y en las canteras) en el seno de los helechales y de los con un relieve potente o en vías de levantamiento para alimentar
prados de la vertiente norte. Las formas de erosión diferencial son siem­ ipso facto una sedimentación abundante y tosca. Hemos ya indicado
pre más vigorosas en los medios de rexistasia. que esto sólo puede pasar en régimen de rexistasia. La mayoría de
las cordilleras jóvenes que conocemos, en los sistemas andino o
Los episodios de erosión areolar han facilitado la Empieza de las alpino han adquirido su relieve elevado en la segunda mitad del
capas resistentes poco inclinadas y el descubrimiento de lo que se Terciario. Entonces conocieron una fase de destrucción intensa,
ha dado en llamar «superficies estructurales»11. Han contribuido a cuya sedimentación. correlativa produjo las niolasas oügoccnas y
la decapitación de algunos anticlinales y permitido su vaciado en miocenas presentes al pie de casi todas estas cordilleras: en Suiza,
combe cuando ha actuado de nuevo la erosión (fig. 80). En el en Saboya, en Provenza, en Aquitania, lo mismo que en las
Jura meridional, cerca de Saint-Claude y Morez, en unas estructuras llanuras indogangéticas o en la Argentina subandina13. En estas mo­
de pequeños pliegues paralelos arrasados previamente, la erosión lasas de facics diversas predominan los materiales gruesos en el mismo
lineal na descubierto las capas calizas resistentes y modelado un límite de la montaña y, cuando los relieves predominantes propor­
relieve de barras que es un relieve apalachiano12. cionan elementos y también aguas calcáreas, estos aluviones de
Las fases de erosión que intervinieron entre períodos de tcctogé- grandes cantos se han cementado en pudingas muy resistentes (Mont­
nesis acentuaron la complicación de los edificios de plegamiento. serrat en Cataluña; los Meteoros, en Tesalia; los Mallos de Riglos,
Hemos indicado ya los fenómenos de tectónica epiglíptica en la Pri­ en Aragón). Incluso se da el caso de que estas pudingas, acumuladas
mera Parte: el Jura y Provenza nos ofrecen numerosos ejemplos.11 en cantidades enormes, han enterrado, fosilizado, el relieve contem­
poráneo, lo que supone un desequilibrio considerable entre la carga
n Es evidente que se deben a la erosión tanto como las «superficies de erosión» y la capacidad de transporte al salir de la montaña. En cambio, en
que cortan las capas en bisel.
11 Ver Capítulo 14. 13 Ver Capítulo 3.
2i8 La geomorfología estructural Los relieves estructurales y los piedemontes 219
el Plioceno y en el Cuaternario los productos de la erosión en la
2. La función de la erosión en los piedemontes
mayoría de los casos fueron evacuados más lejos, muchas veces hasta
el mar, Pero hay excepciones... La mediocre resistencia de los materiales recientes, en conse­
cuencia poco consolidados, acumulados en los piedemontes, hace
Los grandes movimientos verticales. La acumulación de las molasas que la gliptogénesis haya sido intensa en ellos.
se hizo en centenares o en millares de metros, lo que supone, en la
época en que las montañas se edificaban, un hundimiento, una El cometido de las deformaciones. Evidentemente, hay que distinguir
subsidencia de sus piedemontes. Se habla de movimientos tectónicos los piedemontes de subsidencia continua en los que, al faltar el relieve
compensadores. Estos explican por qué los pliegues que bordean pronunciado, la acumulación no ha desaparecido: piedemonte
la montaña muchas veces están tumbados hacia las fosas de subsidencia alpino del Friul en Italia, y en el que una vasta llanura, apenas hen­
exteriores, suporponiéndose algunas veces a los sedimentos del dida y muy poco inclinada, choca contra la montaña que se levanta
piedemonte: muchos escarpes-límites son, en realidad, frentes de de una vez. Cuando la orogénesis ha afectado a los piedemontes,
cabalgamiento o bien crestones deflanco invertido. Muchas cadenas mon­ las posibilidades que se han ofrecido a la erosión entre el término
tañosas presentan una disimetría: por un lado, el piedemonte con­ de la sedimentación molásica y el Cuaternario reciente han sido
tinúa siendo subsidente y la acumulación continuó en la medida mayores, y entonces se puede hablar de piedemonte de erosión si se
en que la montaña proporcionaba derrubios: llanura del Po; por olvidan las acumulaciones terciarias. Lo mismo que cu las demás
el otro, el piedemonte se estabilizó —norte de los Pirineos— o rocas, la erosión ha actuado en función de las deformaciones tectó­
bien se encontró totalmente arrastrado en la orogénesis de la cordi­ nicas. Pueden verse en ella muchos relieves señalados en otras partes:
llera: Alpes del norte. Puede suceder incluso que el piedemonte cañadas de fractura, valles de línea de falla, etc. El surco subpirenaico
se viese cortado en horsts alargados y en fosas paralelas a la cordi­ que siguen varios ríos entre los alrededores de Pau y Saint-Gaudens,
llera: Andes de Jujuy, Argentina. coincide con un gran accidente frontal de la cordillera.
Los elementos del modelado y los tipos. Si hacemos caso omiso de
La incorporación de los piedemontes a las cordilleras montañosas.
los piedemontes en estructuras móviles con subsidencia, como en
En muchos casos, y a escala de los tiempos geológicos en que se
el Friul, o deformaciones rápidas como en Mendoza, en la mayoría
cuenta por millones de años, se «ve» como las deformaciones tectó­ de piedemontes se observan muchas y diversas herencias. En función
nicas invaden lentamente el antepaís o piedemonte; los sedimentos de la altitud de las montañas que han dirigido su evolución y de su
creados por la destrucción de los primeros relieves fueron a su vez
plegados e incorporados a la cordillera, pudiendo este mecanismo situación en los grandes dominios climáticos, pueden distinguirse
tres grandes tipos, que no excluyen toda suerte de combinaciones
continuar o renovarse durante largo tiempo. Se pueden observar
pues, en los materiales relativamente recientes de los piedemontes, de transición:
unos pliegues y fallas y, cuando son favorables los contrastes de 1. ° Los piedemontes con glacis de erosión de las regiones secas:
resistencia y el clima, unos relieves estructurales: escarpes de falla los de los Andes, de las Montañas Rocosas, del Atlas, de los Pirineos
y depresiones abiertas en las dovelas del piedemonte andino de Men­ meridionales, etc., que ya han sido citados en el Capítulo 6.
doza, crestas de los Apeninos calabreses... Es interesante conocer estos 2. ° Los piedemontes disecados de los países templados y húmedos,
relieves formados en estructuras superficiales recientes, ya que se su­ en los que los glacis antiguos han sido hendidos por la disección del
perponen muchas veces a estructuras más profundas, más acentuadas Cuaternario, y en los que los glaciares de la misma época apenas pe­
y más antiguas, en las que se descubren yacimientos de hidro­ netraron, limitándose a construir, a la salida de las artesas de mon­
carburos (Iraq, Argentina, Aquitania: Lacq). taña, unos anfiteatros morrénicos individualizados: Arudy, Basses
Pyrénées; Rives, Isére; Ivrea, Italia.
Capítulo 14
220 La geomorfología estructural
3.° Lospiedemontesglaciares de los países templado-fríos en los que
los glaciares cuaternarios que salieron de la montaña se esparcieron Los relieves estructurales
ampliamente en forma de lóbulos coalescentes y remodelaron las
anteriores formas de disección: vastos lagos, grandes vallums morré- de los macizos antiguos
nicos y anchos valles proglaciares son característicos de los paisajes
de la meseta bávara en la parte lindante con los Alpes. y de las cuencas sedimentarias

¥ ¥
Así, con los ejemplos suministrados por las cordilleras recientes y sus
piedemontes, comprendemos mejor que la litología, la tectónica y la estruc­
tura resultante, y la erosión, no son factores independientes unos de otros, Al lado o al margen de las cordilleras jóvenes en las que predominan
sino que tienen relaciones recíprocas a veces muy estrechas que no deben formas de relieve elaboradas en estructuras plegadas recientes y vigorosas,
olvidarse si se quieren explicar las formas estructurales. los zócalos y macizos antiguos con su cobertura sedimentaria ofrecen de­
formaciones de otro tipo, generalmente mas apacibles, donde las rupturas
desempeñan un gran papel. En el plano espacial, los macizos antiguos
y las cuencas sedimentarias están tan estrechamente asociados que es mejor
no separar demasiado su estudio1. Efectivamente, los movimientos del
zócalo repercuten en la cobertura sedimentaria que se deforma con su
sustrato. Como sea que las deformaciones son amplias, a veces las mismas
rocas afloran en amplias extensiones: se podran, pues, completar las in­
dicaciones de este capítulo con las que se dieron anteriormente referentes
a la influencia de las rocas en el modelado12.

L LOS RELIEVES DE LOS MACIZOS ANTIGUOS


Y DE LOS ESCUDOS

La edad de los plegamientos y la duración de la erosión conse­


cutiva son los factores que explican las distintas combinaciones
de estructuras y de relieves observables en los zócalos. Los macizos
más antiguos (huronianos y anteriores), como es lógico son los que
han sido más intensamente arrasados, hasta las «raíces» formadas
por rocas graníticas; los macizos más recientes (caledonianos y

1 Ver Capítulo 2.
2 Ver Capítulos 10 al 12.
222 La geomoifología estructural Los macizos antiguos y las cuencas sedimentarias

hercinianos) todavía presentan, al lado de batolitos graníticos, se­ efectuar en uno o en dos tiempos, según los lugares, siguiendo a una
dimentos poco o nada metamorfizados y en los que puede leerse fase de aireación otra de disección del fondo de las depresiones:
la estructura plegada. parece que este es el caso del Gran Valle de los Apalaches. Se en­
cuentran también relieves apalachianos en Bretaña, en los alrededo­
res de Saint-Afrique (Aveyron), en la Meseta marroquí, al pie de los
i. Los relieves de plegamiento Andes de Bólivia, en el Jura meridional y en los Pirineos del Ariége.
Esta lista demuestra que también se encuentran en las cordilleras
Los relieves apalachianos son los más característicos; su tipo se ha jóvenes, cuya historia, sin embargo, ha pasado por los episodios
tomado del este de Norteamérica. Se trata de largas y estrechas cres­ señalados anteriormente y que, por consiguiente, son relativamente
tas paralelas de altitud subigual, constituidas por rocas duras -—are­ recientes.
niscas o cuarcitas— y que están separadas por depresiones alargadas Los relieves longitudinales mixtos. La Bretaña meridional, al
abiertas en las rocas menos resistentes: esquistos o calizas (fig. 81).
norte de Vannes, presenta una estructura y un relieve que recuer­
Se trata, pues, de relieves de erosión diferencial. El buzamiento de
dan la disposición apalachiana. Si se mira con detalle, se com­
las capas es fuerte: las crestas son barras o bien hog-backs. A las
prueba que si bien la red hidrográfica tiene un trazado de bayoneta
semicluses estrechas que cortan las crestas se les ha reservado el
característico del tipo precedente, las crestas de rocas duras, formadas
nombre americano degap (— brecha, abertura estrecha), distinguien­ por rocas metamórficas o plutónicas, no están a la misma altitud.
do aquellas por las cuales pasa un río —watergaps— de las otras:
Además, algunas vertientes rectilíneas que separan crestas y depre­
windgaps (wind ~ viento). Aquí y allá el eje de los pliegues se
siones no coinciden con el contacto de rocas distintas; no son, pues,
levanta y entonces pueden verse bucles de cresta o, cuando se «sumer­
taludes de erosión diferencial, sino escarpes vinculados a fallas que
ge» un anticlinal, una terminación periclinal llamada también periclinal. toman al sesgo las estructuras locales. No debe extrañarnos, des­
La génesis de los relieves apalachianos. Los relieves apalachianos pués de lo que se ha visto en las cordilleras jóvenes, que aquí las
son poligénicos. La idéntica altitud de las crestas es el resultado fallas y los pliegues se interfieran. Es otro ejemplo que demuestra
de un episodio de aplanamiento, de los que no faltaron antes del Cua­ la complejidad de los paisajes naturales. En este caso, se podría
ternario ; la limpieza de las rocas blandas de las depresiones se pudo pensar que un relieve de tipo apalachiano ha sido dislocado ligera­
mente por movimientos recientes, cuya señal se puede ir siguiendo
hasta el célebre talud llamado «Surco de Bretaña», que separa las
tierras bajas de Guérande de la meseta de Savenay.

2. Los relieves en los macizos cristalinos

Ya hemos visto algunos aspectos del modelado en las plutonitas:


granito, granulita, etc. y, por consiguiente, descrito algunos relieves
característicos en estas rocas: las llanuras y mesetas tropicales con
inselbergs, las penillanuras disecadas de los países templados con
sus compayrés y sus monadnocks, las cubetas graníticas3... Se puede

81. Relieve apalachiano 8 Ver Capítulo 12.


224 La geomorfología estructural
Los macizos antiguos y las cuencas sedimentarias 225
clasificar las formas de relieve en dos categorías principales: los
relieves de erosión diferencial y los relieves de fracturas.

Los relieves de erosión diferencial son los peor conocidos. Eviden­


temente, hemos podido describir un ejemplo importante de ellos
a propósito de los modelados en rocas cristalinas: las cubetas graní­ 82. Relieves concén­
ticas o batolitos cóncavos, que subrayan el contraste de resistencia, tricos en las rocas de
zócalo en la Guayana,
bajo determinadas secuencias climáticas, entre el granito y las rocas según B. Choubert
en que está encajado. En muchos casos hay que considerar una expli­ Líneas curvas en trazos:
cación análoga en lo referente a los inselbergs, ya sea porque su colmas de base circular;
composición mineralógica es algo deferente de la de los pedimentos trazos seguidos rectilí­
circundantes o bien porque el diaclasado, menos compacto, no haya neos : surcos de fractura
permitido un ataque erosivo tan intenso.
La apreciación de los fenómenos de resistencia desigual en las
aligera la cobertura de un macizo granítico, por relajamiento de
rocas plutónicas generalmente es muy delicada por dos razones:
por un lado, las diferencias de altitud que se observan pueden ser las tensiones internas: al aumentar imperceptiblemente de volumen,
el resultado de deformaciones tectónicas (caso de Bretaña meridio­ la roca estallaría siguiendo superficies curvas quizá coincidentes
con la organización de la materia durante su consolidación. Eviden­
nal); por otro lado, la separación entre rocas diferentes muchas
veces tiene lugar mediante transiciones lentas (del gneis al granito temente las dos explicaciones no son contradictorias. Sea lo que
fuere, determinados relieves en los escudos están organizados en
por ejemplo, o entre dos tipos de granito) y los contornos geológicos
función de estas fracturas. Una parte del zócalo de la Guayana pre­
en los mapas son arbitrarios y muy sinuosos. En los modelados de
senta enjambres de relieves anulares tangentes o secantes de un diá­
disección, se hace entonces difícil, relacionándolo con las altitudes,
metro de 3 a 8 km; se organizan en un modelado de disección,
demostrar una diferencia de resistencia. De todos modos, es frecuente
donde la erosión lineal ha explotado las fracturas curvas, dejando
que los macizos granulíticos sobresalgan por encima de los granitos
y de las granodioritas cóncavas4. en relieve unas líneas concéntricas de pequeñas colinas en forma de
rosario (fig. 82).
Los relieves de fracturas específicas. Las fracturas desempeñan un Son más simples las mesetas del Camerún, cortadas por los
gran papel en las rocas compactas, tal como hemos venido señalando. barrancos en forma de polígonos de medidas kilométricas. Los ba­
Algunas afectan tanto a las rocas sedimentarias, volcánicas y cris- rrancos se destacan en el paisaje debido al bosque; separan interfluvios
talofílicas como a las plutonitas, y reanudaremos su análisis más ocupados por una sabana herbácea, de tal modo que la vegetación
adelante en este mismo capítulo. Pero las hay que son específicas está organizada en función de un supuesto estructural.
de las rocas plutónicas y cuya génesis todavía no se ha podido ex­
plicar bien: son diaclasas o rupturas curvilíneas o bien en forma de
red poligonal. Para algunos científicos se trata del resultado de la II. LOS RELIEVES DE LAS CUENCAS SEDIMENTARIAS
consolidación de los magmas por enfriamiento: en cierto modo,
serían fisuras de contracción. Para otros, y principalmente en el En las capas diversificadas, concordantes o ligeramente discor­
caso de las diaclasas curvas, se formarían a medida que la erosión dantes, los relieves se organizan en función del dispositivo estructural:
pueden distinguirse en este caso las regiones con estratos horizon­
4 Ver Capítulo 3, y el Capítulo 12 con los gráficos de la fig. 69. tales y aquellas en las que los estratos han basculado o se han ondula­
do. Las deformaciones de fractura se examinan más adelante.
15
22Ó La geomorfología estructural Los macizos antiguos y las cuencas sedimentarias 227

i. Los relieves de estructura horizontal

Ocupan más sitio en el espacio que en las obras científicas.


Las llanuras de nivel de base sin valles incisos ni relieves dominantes
deben mencionarse sin más. Cuando aparece un modelado de di­
sección, se dejan sentir las influencias estructurales (tectónicas y
litológicas). En roca homogénea, creta o molasa por ejemplo, evi­
dentemente no hay relieves estructurales debidos a la erosión di­
ferencial, sino únicamente un relieve de colinas cuyas formas deben
ponerse en relación con los procesos que las han modelado5 y cuya
disposición refleja a menudo la fracturación de su basamento. Cuan­
do una capa dura (arenisca o caliza) bastante gruesa recubre una
roca más blanda (arcilla o arena), una comisa o una vertiente más 83. Relieve de cuesta
abrupta forman el cantil tabular (Hurepoix y Soissonnais). Cuando A-Ax: ondulación anticlinal transversal; S-Sit ondulación síndinal...
la meseta está muy disecada, se obtiene un relieve de «serres»
como en el Agenais. En un medio de rexistasia, el mínimo banco re­
sistente forma cornisa (colinas de la depresión del Ebro) y pueden derada y el frente de cuesta de pendiente acusada. Muchas veces el re­
multiplicarse las rupturas de pendiente en las vertientes. verso está disecado por cañadas cataclinales que descienden de acuerdo
con la pendiente de las capas. El frente a veces puede estar cortado
profundamente por barrancos anaclinales y precedido por cerros
testigos o antecerros (cuando la capa dura ha sido erosionada). La
2. Los relieves de estructuras monoclinales u onduladas superposición de dos capas duras separadas por estratos «blandos»
en el frente de la cuesta ocasiona una cuesta doble (Clefmont, Meuse;
Las cuestas: sus elementos. En las estructuras monoclinales con poca Revcl, Haute Garonne; Rognac, Bouches-du-Rhóne). Cuando un
pendiente (1 a 10°) que afectan a rocas de resistencia desigual, los valle paralelo al frente de la cuesta corta su reverso ensanchándose
sectores de rocas resistentes forman mesetas inclinadas o no, y los en las capas blandas inferiores se obtiene una cuesta desdoblada (Com-
sectores donde afloran rocas poco coherentes forman depresiones merey, Meuse). Cuando un curso fluvial atraviesa una cuesta se
ortoclinales. La pendiente anaclinal abrupta'que limita estas depre­ origina un entrante de la cuesta llamado embudo de brecha cataclinal
siones es una cuesta (ftg. 83). Por su forma, la cuesta se parece mucho (si los estratos se hunden aguas abajo) o anaclinal (en el caso contrario).
a un cantil tabular de estructura horizontal, pero se diferencia de
el por el dispositivo estructural. En los medios secos, la meseta El aspecto de las cuestas
algunas veces coincide con la superficie superior (o techo) de las
l.° El perfil de un frente de cuesta, lo mismo que el de una ver­
capas duras; entonces es una vertiente cataclinal y la cuesta presenta
tiente, está ante todo en relación con las condiciones bioclimáticas
un perfil disimétrico que subraya mejor la estructura. Entonces
de su formación. Pero también interviene la estructura, principal­
pueden oponerse fácilmente el reverso de cuesta de pendiente mo-
mente la relación entre el espesor de la capa resistente (que deter­
mina la altura de pendiente abrupta) y el de la capa blanda en la que
5 Ver Capítulo 10. la pendiente se suaviza. A este respecto se pueden comparar las dos
Los macizos antiguos y las cuencas sedimentarias 22Q
228 La geomorfotogía estructural
cuestas de caliza llamada Muschelkalk y de arenisca infraliásica en
la hoja Vittel del mapa topográfico francés. En rocas exfoliables
y hendibles como la creta, se obtienen formas convexas en downs
(Champagne y región de Charente) (fig. 84).

2.° El trazado de la cuesta, tal como se ve en los mapas, también


está en relación con la fitología. En detalle, con una capa resistente
gruesa, el frente estará un poco recortado por los barrancos anacli-
nales y el trazado será rígido; en el caso contrario, como la erosión
lineal habrá acabado fácilmente con la losa superior, la cuesta será
muy zigzagueante. Lo mismo ocurre cuando la pendiente es muy
débil, mientras que, si la pendiente es más pronunciada, la
cuesta estará poco recortada. Las cuestas sinuosas siempre están
precedidas de muchos cerros testigo. En un sistema complejo de
cuestas, el incremento de la pendiente se traduce en un acerca­
miento de las cuestas; su disminución, en un alejamiento.

La génesis de las cuestas ha originado muchas teorías. Simplifi­


cando, pueden contraponerse las teorías monogénicas antiguas y las
teorías poligénicas modernas.

1. ° Los teóricos de la erosión normal imaginaron que los relieves


de cuestas eran sólo el resultado del trabajo de la erosión fluvial,
asimilando las depresiones ortoclinales a valles o considerando que su
vaciado se debía a numerosos pequeños riachuelos. A este punto
de vista se le pueden poner dos objeciones: a) hay grandes depre­
siones sin grandes corrientes fluviales: Woévre, Vallage; b)
incluso en rocas blandas y hasta concediéndoles buena parte del
Cuaternario, los riachuelos hubiesen realizado un modelado de
disección y no de vaciado, de aireación, como lo demuestra el ejem­
plo de la molasa en Aquí cania.

2. ° Las concepciones modernas insisten en la diversidad de la evo­


lución y en la preponderancia de los sistemas de erosión areolar
hasta el Cuaternario antiguo. Apoyándose en las formas del terreno
y en las formaciones correlativas que en ellas se ven, explican de
84. Perfiles de cuestas. A, calizas compactas de cierto espesor (frente abrupto, tra­ este modo la morfogénesis de las cuestas:
zado rectilíneo); B, areniscas de escaso espesor sobre arcillas de considerable espesor;
C, creta sobre arcilla (vertientes en «downs»)
23° La geomorfología estructural Los macizos antiguos y las cuencas sedimentarias 231

a) El punto de partida de la morfogénesis (exceptuando la orogé­ Además, del aspecto cartográfico de una cuesta se procurará
nesis y episodios gliptogénicos antiguos de los que no quedan no deducir su edad, su grado de evolución y menos aún la velocidad
rastros y que es inútil recordar), es una superficie de erosión ter­ de su evolución actual. No debe olvidarse que, en el caso de Francia,
ciaria, generalmente de edad miocena en Europa occidental, que se vive en biostasia y que las cuestas lorenesas, tan diversas, segura­
ha nivelado la región comprendidos los sectores de rocas resis­ mente tienen todas la misma edad, pero que la erosión ha encontrado
tentes. en ellas condiciones estructurales variadas. Deberá leerse con cir­
cunspección y espíritu crítico la abundante literatura a menudo
b) Posteriormente, pero en condiciones semiáridas, una red hidro­ caducada que trata de las cuestas, punto de resistencia de la gcomor-
gráfica se crea en función de deformaciones epirogénicas de los fología elemental y en la que se habla en presente de indicativo
aplanamientos terciarios. Su localización no tiene, pues, ninguna acerca de la morfogénesis de cuestas cubiertas Je bosque y de viñedos.
relación con la resistencia de las rocas ni con el buzamiento de las
capas cortadas por la penillanura terciaria. Durante su hundi­ La función de las ondulaciones. Las capas quietas de las cuencas
miento, se vacían depresiones en las rocas blandas por los pro­ sedimentarias a veces han sido deformadas en ondulaciones y en
cesos de glaciplanación® capaces de realizar una verdadera airea­ pliegues más o menos laxos.
ción del relieve. En este momento las cuestas están ya presentes 1. ° Las ondulaciones perpendiculares al frente de las cuestas de­
y estamos en los albores del Cuaternario. terminan en ellas unos entrantes y salientes pronunciados (fig. 83).
c) El predominio de la erosión lineal durante las crisis siguientes Refiriéndonos al esquema morfogénico explicado antes, se com­
prende que en la formación dei levantamiento A Ai las capas
conduce a la disección de todo el modelado anterior y a retoques
resistentes R han sido erosionadas en un espesor mayor que en el
de detalle. En las cuestas de Europa puede observarse, pues,
una herencia terciaria. eje de hundimiento S Si, en las que estaban más bajas. El vaciamiento
ha progresado más allí donde las capas blandas no aguantaban más
La diferencia entre estos dos conceptos se traduce por el uso de que una losa adelgazada de capas duras.
una lista de palabras particulares que hay que conocer, ya que las 2. ° Por el mismo motivo, los pliegues determinan vaciamientos
palabras viven más que los conceptos. He aquí las equivalencias denominados brays u ojales cuando se trata de pliegues anticlinales
concernientes a los cursos de agua, sus valles y las depresiones asi­ bastante cortos (fig. 85) con un núcleo de rocas poco resistentes. En
miladas: el caso contrario se obtendría una cúpula y no una concavidad. Los

Terminología de Davis
y seguidores Terminología descriptiva moderna

Consecuente Cataclinal «= que desciende siguiendo el buzamiento

Subsecuente Ortoclinal = perpendicular al buzamiento

Obsecuente Anaclinal = en sentido contrario al buzamiento

Resecuente Afluente cataclinal de un curso de agua ortoclinal

85. Bray (u ojal) en un anticlinal disimétrico vaciado


6 Ver Capítulo 8. A la izquierda, una cuesta doble
232 La geomoifología estructural Los macizos antiguos y las cuencas sedimentarias 233

brays u ojales tales como los del Weald en Inglaterra, del Boulon- B t C f í>

nais, del Pays de Bray, pueden asimilarse a las combes si no se tie­


nen en cuenta el dominio estructural en que se hallan ni su mayor
tamaño. Su buzamiento es bastante débil para que sus vertientes
del borde puedan llamarse cuestas. Son relieves de inversión.

86. Tipos de fallas. A, normal: el plano de falla es vertical o se eleva hacia el bloque
levantado; B, inversa: el plano de falla se eleva hada el bloque hundido; C, conforme:
IB. LOS RELIEVES DE FALLAS Y DE FRACTURAS el buzamiento se eleva hacia el bloque levantado; D, contraria: el buzamiento descien­
de hada el bloque levantado. (Se pueden combinar las definiciones A, B y CD.)

Pc¡r mucho que se haya ya tratado de los accidentes productores


de rupturas y de sus corolarios morfológicos, es conveniente volver bloques que los agentes de erosión podrán desalojar o atacar. En
a tratar esa cuestión en su conjunto. un sector limitado, se ve siempre un sistema de rupturas entrecru­
zadas que tienen las mismas orientaciones respectivas y, entre ellas,
rupturas más importantes a menudo paralelas: los campos de fallas
i. La terminología estructural de Banon, Vaucluse, de Saverne, Alto Rhin, de entre Oignon y
Doubs, son otros tantos ejemplos de lo dicho. Cualquier falla o
ruptura importante va acompañada de un haz de fracturas secundarias
En la gama de las rupturas se distinguen las fallas, las fracturas
y de diaclasas paralelas.
y las diaclasas.
Los tipos de fallas: la inclinación del plano de falla y sus relaciones
Las fallas son rupturas acompañadas de un movimiento de eventuales con los estratos permiten distinguir fallas normales y
bloques separados por el plano de falla. La línea de falla es la intersec­ fallas invertidas por un lado, fallas conformes y fallas contrarias por
ción de este plano (muchas veces próximo a la vertical), con la otro, pudiéndose combinar ambas distinciones (fig. 86). Excepto
superficie terrestre. Cuando el desplazamiento relativo de los blo­ en las regiones de plegamientos intensos, los planos de fallas siempre
ques se ha efectuado en el sentido vertical, el desnivel tectónico se están cerca de la vertical... excepto en los malos dibujos.
llama salto de falla. El frente o sentido de la falla es la dirección en que
se encuentra el bloque hundido: las fallas del borde de los Vosgos
alsacianos están cara al este. Cuando el desplazamiento se efectúa 2, Los relieves debidos a la tectónica de fractura
horizontalmente, es una dislocación o desgarre y la ruptura se llama
falla de dislocación. Las líneas de fallas pueden tener longitudes de Los grandes volúmenes son ya conocidos: bloques fallados levan­
varios hectómetros, kilómetros, e incluso millares de kilómetros tados u horsts, fosas de hundimiento o graben. Son relieves conformes
(rift africano). cuando afectan al material del zócalo resistente. En las cuencas
sedimentarias o en contacto con un macizo antiguo y su cobertura,
Las fracturas son rupturas importantes sin separación apreciable se han formado distintos relieves de inversión ligados a la presencia
de los bloques desunidos. Pueden extenderse varios kilómetros y de rocas blandas, ya sea en gradas de falla (montaña de Borgoña,
acompañan paralelamente o prolongan las fallas. Las diaclasas son depresión de Séverac), ya se$ incluso en bloques levantados y des­
pequeñas grietas, abiertas o no, que miden decímetros o metros. pués ahondados (horsts de margas básicas de Fayl-Billot, Haute
De su densidad en un espacio dado depende el volumen de los Marne) (fig. 87).
Los macizos antiguos y las cuencas sedimentarias 235
del relieve en parte ha sido exagerada por el vaciado del bloque
hundido constituido por rocas deleznables. Un escarpe de línea de Jalla
invertida presenta un talud vuelto al lado opuesto del frente o sentido
de la falla: reborde de la montaña borgoñona al norte de Ñola y,
Cóte-d’Or (fig. 87).
Las formas vinculadas a las fracturas. Por el hecho de que las frac­
turas se alinean en compañía de diaclasas paralelas, cada haz corres­
ponde a una alineación de rocas rotas y mezcladas, buena presa
para cualquier agente de erosión, lugar de alteración pronunciada
y de fácil lavado. A las fracturas corresponden también los surcos,
En los bordes de cordilleras recientes donde la tectónica tangen­ los barrancos, los valles. En ellas se alinean las dolinas y las simas del
cial desempeña cierto papel o en otros lugares, cortando grandes carso. Casi por doquier, tanto en las mesetas de roca molar de Che-
dovelas, hay bloques basculados o bloques monoclinales muchas veuse (Yvelines) como en las colinas de molasa de Lautrec (Tarn), los
valles y las vallonadas se han adaptado a la red de fracturación local;
veces separados por fallas contrarias; la montaña Larrún, Basses
Pyrénées, la Roche de Solutré en el Maconesado, han popularizado en el último caso citado, se ve la prueba en el macizo antiguo pró­
ximo. A estas formas se aplican los términos de valles de línea de
estas formas disimétricas. Entre los bloques monoclinales se pueden
instalar valles de ángulo de falla (valle de Saint Ferréol, Haute Garonne). falla, valles de fractura, surcos de fractura, etc.

Los escarpes en estructura fallada. En primer lugar es necesario


no confundir una falla, ruptura, es decir, hiato, o sea nada, con IV. LOS RELIEVES DE CONTACTO
el plano de falla, la línea de falla que se puede examinar o seguir y ENTRE CUENCAS SEDIMENTARIAS
las vertientes que se han formado en función del alejamiento Y MACIZOS ANTIGUOS
de los bloques. En segundo lugar, conviene notar que es excepcional
observar un plano de falla casi intacto, excepto en rocas compactas La fragmentación en pequeñas regiones estructurales de la Euro­
como las calizas, y únicamente cuando el desprendimiento del plano pa media, con sus macizos hercinianos que separan depresiones
de falla es reciente (fosa compleja de Montmayan, Var; fosa de sedimentarias (fosas o cuencas), ha multiplicado los tipos de contacto,
Sault, Vaucluse). En los demás casos los agentes de erosión han trans­ ofreciendo al ordenamiento del espacio topografías y suelos muy
formado o remodelado en vertiente el desnivel tectónico. Cuando diversos. Fuera de Europa hay otros tipos de contacto particulares.
esta vertiente es pronunciada, los barrancos perpendiculares a la
línea de falla lo cortan en facetas.
i. Los contactos sin fallas
Un escarpe de falla es un talud paralelo al plano de falla cuya
altura es igual al salto de la falla y en donde la erosión no ha quitado En este caso las capas sedimentarías descansan en un zócalo y no
nada a los bloques desnivelados. En algunas estructuras actualmente han sido cambiadas más que por movimientos epirogénicos sin
muy móviles pueden verse algunos ejemplos, o en rocas compactas dislocaciones importantes (ng. 88).
dislocadas, sin cobertura blanda. Un escarpe de línea de falla normal Contacto en glacis. Es el caso más sencillo. Una superficie de ero­
es una vertiente de erosión diferencial: el reborde norte de la Mon­ sión terciaria jalonada por una película de aluviones procedentes
taña Negra, una parte de los bordes de la Limagne. La disposición del macizo antiguo corta a este y su cobertura sedimentaria, origi-
23$ La geomorfología estructural
Los macizos antiguos y las cuencas sedimentarias 237
vegetación, a causa de Vas formaciones superficiales de arenas y gravas
con cuarzo, se mantiene silicícola aunque el subsuelo haya pasado
a ser calizo: las landas de brezos o brezales y los castañares avanzan
hacia la «buena tierra» (fig. 88 A).
Contacto mediante depresión periférica. Ilustrado con el ejemplo
de la Terrc-plainc de Avallon, Yonne, este tipo de relieve se ha
convertido en clásico (fig. 88 B). Las cuestas de calizas Básicas y
jurásicas dominan una planicie baja llamada depresión periférica
vaciada en las margas y arcillas del Lías que se encuentran sobre el
macizo antiguo, que se hunde lentamente bajo los sedimentos.
En este caso hay, pues, cuatro elementos diferentes: 1.a sobre el
zócalo, una superficie de erosión (o penillanura) que corta las rocas
mctamórficas de edad hcrciniana: es la superficie infraliásica exhu­
mada posteriormente de la cobertura que la había fosilizado; 2.° una
superficie terciaria antigua, seguramente miocena, reducida a frag­
mentos, hundida y disecada, que cortó el Morvan y las mesetas
calizas del norte; 3.° un vaciado, seguramente plioccno, que ha
barrido la depresión y exhumado la superficie infraliásica; 4.° una
F
disección final de las tres superficies precedentes, de edad cuaternaria.
Contacto mediante glint. Cuando la cubierta sedimentaria de un
zócalo se ha conservado casi horizontal, en forma de mesa o muela,
se designa su reborde con el nombre de glint, palabra usada local­
mente para designar el contacto del escudo escandinavo y la plata­
88. Tipos de contacto entre macizo antiguo y cuenca o plataforma sedimentarias. forma rusa. En los escudos tropicales de América del Sur y de
A, contacto en glacis; B, contacto con depresión periférica (DP), cuestas (Cx y Cj),
depresión ortoclinal (Do), superficie de erosión miocena (SM), superficie infraliásica
África, la cubierta areniscosa de considerable espesor es más
exhumada (SEx); C, contactos por glint, con cerros testigo; D, contacto por fosa an­ resistente que el zócalo cristalino. Forma, pues, un cornisamiento
tigua vaciada (FEx), cuesta (C) y escarpe de línea de falla (ELF); E, contacto por valle a veces muy elevado por encima de las llanuras de erosión graní­
de línea de falla; F, contacto por grada de falla (GF); G, contacto por escarpe de línea ticas vecinas: cantil llamado «acantilado» de Bandiagara. Debido a
de falla (ELF)
buzamientos imperceptibles han podido subsistir cerros testigos
muy avanzados y alejados del reborde sedimentario: los montes de
Hombori. Son unas formas grandiosas (fig. 88 C).
nanamente delgada, pero que va aumentando cuanto más se aleja
del macizo. Los valles inciden todo el conjunto con vertientes cor­
tadas en las dos unidades superpuestas en una gran longitud: más 2. Los contactos con fallas
de 10 km a lo l^rgo de ¡os ríos al norte de Bellac, Haute Vienne.
Quedándonos en las mesetas de interfluvios se pasa del macizo an­ En este caso los relieves dependen de la naturaleza de las rocas
tiguo a la cuenca sedimentaria sin ruptura de pendiente. La misma en contacto y de la importancia de los saltos de falla, y los tipos
se podrían multiplicar a gusto de cualquiera.
238 La geotnorfología estructural Capítulo 15

Contacto mediante fosa tectónica exhumada. Es frecuente al sudoeste


del Macizo Central francés y además se encuentra disperso al pie
de los Vosgos o del Morvan. Los sedimentos blandos se acumularon Los relieves volcánicos
en el Pérmico (fui de la era Primaria) en fosas localizadas en los
bordes del macizo herciníano en trance de peniplanación. Más
tarde, en el Secundario, habiendo cesado localmente la subsi-
dencia, los estratos sedimentarios, en general calizos, fosilizaron el
contacto del zócalo y de las rocas del Pérmico. Después de otros
episodios análogos a los explicados en I, y habiendo sido retirada De entre todos los fenómenos orogénicos, el vulcanismo es el que im­
la cubierta caliza de los sitios de menor espesor y que estaba más presiona más por lo súbito de su aparición y por sus efectos espectaculares;
dislocada por los movimientos terciarios, pudieron ser excavadas nunca se deja de citar el Monte Nuovo ((levantado en una noche a los. ojos
las arcillitas pérmicas; el plano de falla antiguo exhumado aparece de los napolitanos horrorizados» en 1338, y se conoce, por el cine, la erup­
en escarpe de línea de falla. En el otro borde de la depresión se tiene ción de Faial en las Azores, que recubrió una isla con cenizas negras,
una cuesta (fig. 88 D). expulsando a la población en 1937-38. En este capítulo no volveremos
a tratar de la localización de los volcanes, estudiada en sus relaciones con
Contacto mediante escarpe de línea de falla. Se puede ver entre el
la tectogénesis en el Capítulo 2, ni de la clasificación de las rocas volcá­
Harz y la llanura alemana de Goslar. Puede complicarse a causa
de la descomposición del escarpe en gradas: son las colinas sub- nicas, presentadas en el Capítulo 3.
vosguienses entre los Vosgos y Alsacia, o por la existencia de un
relieve de inversión: contacto entre el Morvan y las montañas de
Borgoña, al este de Épinac (fig. 88 F-G). I. LOS FENÓMENOS VOLCÁNICOS
Contacto mediante valle de línea defalla. Es una combinación «redu­
cida» del contacto mediante depresión periférica y del contacto me­ La actividad de los volcanes es diversa y variable en el tiempo;
diante fosa tectónica exhumada. Un valle, ensanchado o no en las también es muy compleja y el estudio separativo no debe hacemos
rocas blandas, separa la región sedimentaria y las mesetas del macizo olvidar que algunos fenómenos son simultáneos.
antiguo. Sus vertientes son, pues, respectivamente, una cuesta (sin
depresión periférica) y un escarpe de línea de falla: el valle del Avey-
ron entre Villcfranche-de-Rouergue y Monteils (fig. 88 E). I. Las coladas

No todos los volcanes emiten lavas, ni todas las lavas se parecen.


Las coladas lineales son las más clásicas. Formadas por lavas flui­
das oscuras —basaltos, labradoritas, etc.—, pueden recorrer rápida­
mente largas distancias si son canalizadas por valles: 53 km en 8
días en el Mauna Loa de las islas Hawaii, 20 km la colada cuaternaria
del Puy de Montchat, Puy-de-Dóme (fig. 89).
Las coladas en manto no se pueden formar más que en topografías
de aplanamiento; son el resultado de la yuxtaposición de coladas
Los relieves volcánicos 24 i
240 La geomorfología estructura
Las cenizas, muy finas, son arrastradas por el viento a grandes
distancias; no hacen más que recubrir los relieves con una capa del­
gada que no los modifica apenas. No pasa igual con los demás pro­
ductos —la piedra pómez y las escorias—, demasiado gruesos para
ir lejos.
Las piedras pómez resultantes de explosiones violentas en lavas
ácidas y viscosas son muy esponjosas, lo que explica su «ligereza»;
constituyen muchas veces la parte esencial de las emisiones de vol­
canes que las proyectan en cantidades enormes. Debido a la violen­
cia de las explosiones, pueden sepultar bajo espesas capas de algunas
decenas de metros amplias extensiones alejadas del cráter: Pompeya,
al pie del Vesubio, montañas de los Andes alrededor del Maipo,
en la frontera chileno-argentina.
Por el contrario, las escorias, formadas en las lavas básicas fluidas,
son más fácilmente «desgasificadas», y por lo tanto más densas. En
consecuencia, los impulsos gaseosos que las proyectan son menos
89. Cráter en herradura y colada lineal de Montcineyre violentos. Por estos dos motivos se acumulan cerca de los cráteres,
Lago de dique y llanura de obturación volcánica al sudoeste (pequeño lago colmatado) a los que rodean con un cono de gran pendiente: los conos de es­
corias del Velay, a pesar de su edad pliocena, todavía están bien
conservados.
lineales sucesivas, o bien de erupciones fisurales: una parte de las me­ Las bombas, más voluminosas, se encuentran aisladas en el seno
setas basálticas del Velay: el Devés parece que tuvo este origen. de las acumulaciones.
Las ignimbritas, Las piedras pómez y lasK escorias forman acumu­
Las coladas masivas son el resultado de efusiones de lavas acidas laciones relativamente deleznables. No ocurre siempre así en ciertas
viscosas, ríolitas, traquitas y andesitas principalmente, que se soli­ erupciones de materiales ácidos (riolitas, traquitas y andesitas, etc.),
difican a poca distancia de las bocas eruptivas. El Mont Dore es que son proyectados a elevadas temperaturas y que se sueldan al
una construcción antigua y desmantelada donde este tipo de coladas suelo antes de enfriarse, ocasionando las ignimbritas, especie de con­
está bien representado. Una colada de traquita en Ischia, Italia, glomerado volcánico formado por bloques escoriáceos o no, de
tiene 2 km de longitud, 1 km de anchura y 100 m de espesor. distintos tamaños y aglomerados fuertemente. Su expulsión va
acompañada de enormes emisiones de gases candentes, las nuées
ardentes, muy peligrosas cuando descienden (Montagne Pelée en 1902).
2. Las proyecciones Las ignimbritas constituyen el principal volumen de muchos vol­
canes: Cantal, antiguos volcanes andinos.
La subida de las lavas va acompañada de desprendimientos gaseo­
sos que arrastran paquetes de lava y los pulverizan mediante explo­ 3. Las explosiones
siones repetidas: es el chisporroteo del champaña, pero a otra escala
y en un material distinto. El volumen y la forma de los materiales Al margen de las explosiones repetidas debidas al desprendimien­
proyectados dependen de la naturaleza de las lavas así pulverizadas to de gases en el seno de las lavas dentro de la chimenea volcánica,
y de la fuerza de las explosiones que las proyectan. 16
242 La geomorfología estructural Los relieves volcánicos
pueden producirse violentas explosiones, con efectos destructores.
Generalmente se atribuyen al contacto súbito de aguas subterráneas
y lavas en fusión. Producen dos tipos de cavidades:
Los cráteres de explosión se abren en el flanco de conos volcánicos,
que deforman: la cavidad del lago Pavin, en el flanco del Mont-
chat, tendría este origen, y posiblemente también el Valle del Bove,
en el flanco del Etna.
Los tnaar del Eifel se atribuyen a «volcanes gaseosos», que no
habían emitido más que los gases de la explosión única que abrió
una cavidad circular. Se encuentra este tipo de formas huecas 91. Una gran caldera
en Egipto, en el Sahara. Contrariamente al tipo precedente, los andina: Copahué
tnaar están abiertos en rocas no volcánicas, sedimentos o plutonitas Volcán activo al oeste,
y, por esta razón, durante mucho tiempo constituyeron un enigma. cuyas coladas invaden la
caldera; las altas plané-
zes rodean la caldera.
4. Los hundimientos
El hundimiento circular en caldera es más frecuente. Lo mismo
La emisión de grandes cantidades de magma, en coladas de afecta a viejos volcanes dormidos o extinguidos que a cráteres acti­
lavas o en proyecciones, origina vacíos importantes bajo los aparatos vos, dibujando primero en el interior unas grietas circulares concén­
volcánicos y hundimientos subsiguientes. A este respecto se pueden tricas, y después verdaderas gradas, como en el Niragongo,
distinguir dos fenómenos: Congo, donde están separadas por paredes de 180 a 50 m de altura.
El hundimiento generalizado o subsidencia puede observarse en Los lagos de Bolsena, de Bracciano (12 y 8 km de diámetro) en Italia,
viejos volcanes de Escocia, muy desmantelados. Ha provocado la ocupan tales calderas; el volcán andino de Copahué se eleva en
basculación de las capas basálticas hacia el centro eruptivo, mien­ el borde interno de una caldera de 15 km de diámetro y de 800 m
tras que antes se inclinaban hacia la periferia. La alternancia de ba­ de profundidad (fig. 91). Los Campos Flégreos, cerca de Ñapóles,
saltos resistentes y de capas de escorias permitió el modelado de presentan la asociación de varias calderas secantes o tangenciales
cuestas que miran hacia el exterior de los volcanes (fig. 90). de pequeña dimensión, de conos de escorias, entre ellas el célebre
Monto Nuovo, y de cráteres como la Solfatara.

5. Las combinaciones de fenómenos


El geólogo francés E. Lacroix ha sido el primero en demostrar
las relaciones que existen entre el modo de erupción y la natura­
leza más o menos viscosa de las lavas. Esta viscosidad está en rela­
ción con la composición química, no de la lava total como se ha
dicho algunas veces, sino ae su parte todavía líquida al salir de la
90. Volcán «escocés» con cuestas de basalto chimenea volcánica. En principio, las lavas ácidas ricas en sílice son
244 La geomorfología estructural
Los relieves volcánicos 245
muy viscosas y las lavas básicas son fluidas. Los fenómenos elementa­
les descritos separadamente con anterioridad se encuentran pues, precipitaciones que derriten el hielo y la nieve en las regiones altas,
combinados según dosis lógicas, en un mismo volcán, o mejor de modo que una intensa demolición es el corolario de la cons­
dicho, durante una misma erupción, ya que un mismo foco volcá­ trucción.
nico puede emitir, en momentos distintos, lavas muy poco semejan­
tes, E. Lacroix distinguió cuatro tipos de erupciones:
Las erupciones hawaianas corresponden a lavas muy fluidas: 1. Las formas mayores
basaltos, etc. El desprendimiento de los gases se efectúa tan fácil­
mente que no hay explosiones ni proyecciones. Las lavas se despa­ Los relieves en forma de cono popularizados por las imágenes
rraman hasta muy lejos en coladas llanas. tienen dimensiones que oscilan de varios metros —volcanes adven­
ticios del Etna— a varios miriámetros: 70 km en la parte emergida
Las erupciones estrombolianas presentan lavas algo menos básicas; del Mauna Loa o del Cantal. Pero con el cambio de escala se operan
parte de la emisión va acompañada de proyecciones de escorias también cambios de estructura.
con construcción de un cono, como el del Stromboli en Italia.
Los conos de escorias son pequeñas construcciones simples de 1 a
Las erupciones vulcanianas se observan en el Vulcano, en las islas 2 km de diámetro en la base, de pendientes pronunciadas si son re­
Lípari, antes de 1888. De tipo explosivo, proyectan una lava viscosa cientes, con un cráter en la cumbre: el Nid de la Poule, Puy-de-Dóme.
en forma de lluvia de cenizas y de piedra pómez; las coladas, muy El cráter en herradura se debe al derramamiento de las lavas por uno
cortas, son escasas. de los bordes y al hecho de que estas arrastraban las escorias a medida
Las erupciones peleonas tienen por prototipo la catástrofe de la 3ue iban cayendo: Montcineyre, Puy-de-Dóme (fig. 89). Las cola-
Montagne Pelée, en la Martinica. La lava es tan viscosa que no fluye, as que acompañan a estos conos están proporcionadas a las peque­
ñas construcciones levantadas a veces en pocos días durante erup­
sino que forma un tapón de extrusión, e incluso una aguja encima
de la chimenea. Los gases se escapan lateralmente en forma de nuées ciones cuyo tipo es el del Stromboli, Italia. Los grandes conos de
ardentes explosivas. Las ignimbritas son producidas por las erupcio­ cenizas y escorias son atacados rápidamente por el abarrancamiento.
A los barrancos radiales que los disecan se Ies designa precisamente en
nes vulcanianas y peleanas.
el lenguaje científico internacional con el término español barrancos.
Otros vulcanólogos han propuesto clasificaciones más acordes
con la complejidad de las erupciones y, por lo tanto, más difíciles Los volcanes-escudo o hawaianos, al contrario, son inmensos apa­
de recordar. ratos en forma de cono muy achatado (fig. 92), coronados por un
cráter-caldera lleno de lava en fusión, por lo menos en período de
actividad. El desbordamiento o la abertura de fisuras en las paredes
II. LOS TIPOS DE RELIEVES VOLCÁNICOS abruptas de la caldera, de varios km de anchura, facilitan el derrama­
Y SU EVOLUCIÓN miento de las lavas basálticas fluidas. El cono está constituido por
su acumulación, ya que hay pocas proyecciones. Debido a su
Aunque la génesis de un volcán sea un fenómeno rápido, a pesar homogeneidad y a sus suaves pendientes (de 5 a 6o o menos), los
de que se pueda escalonar, en el curso de erupciones sucesivas, du­ volcanes-escudo muchas veces están poco disecados por la erosión
rante decenas de millares de años, no hay que pensar que la erosión o sólo por estrechos cañones de abruptas paredes; ello depende
espera el término de las erupciones para atacar el relieve en formación. también de su edad.
Es más: las propias erupciones desencadenan tempestades y fuertes Los estratovolcanes son más macizos y más heterogéneos. En ge­
neral son antiguos volcanes de historia larga y complicada. En ellos
La geomorfología estructural Los relieves volcánicos 247

fogénesis, tienen siempre vertientes que accidentan escarpes más


pronunciados en las coladas de lavas intercaladas. El desmantela-
miento de ciertas construcciones está algunas veces tan adelantado
que entre los valles no quedan más que crestas afiladas con pendientes
vertiginosas: Tahití, Reunión.
Los cutnulovolcanes. Las lavas ácidas casi no fluyen y se acumulan
en la boca eruptiva formando masas compactas divididas única­
mente por las diaclasas de enfriamiento, en columna o en órganos.
Las traquitas y las fonolitas son las que forman las más vigorosas
de estas montañas volcánicas en forma de domo o de apilamiento:
el Puy de-Dóme, el Gerbier-de-Jonc, el Puy Griou, el pico Lape-
rrine en el Hoggar (fig. 92). La mayoría de los puys del Velay
y del Vivarais tienen este origen, pero de ellos se encuentran en todo
el mundo: en Checoslovaquia, en Estados Unidos, etc. En medios
climáticos muy variados, sus paredes rocosas poco alterables pro­
porcionan derrubios gruesos que les construyen un pedestal en forma
ae corona. Algunos cumulovolcanes han llegado a ser fosilizados
por sedimentos antes de su destrucción y han sido exhumados pos­
se encuentran lavas y materiales de diversos tipos, que atestiguan
teriormente. En este caso se corre el peligro de confundirlos con los
la diversidad de las erupciones. Algunos hundimientos en forma de
caldera escalonados en el tiempo han trastornado parcialmente el pitones o espigones volcánicos.
dispositivo regular debido a las primeras erupciones; las ulteriores
emisiones reconstruyeron nuevos edificios en el seno de las ruinas 2. Las formas de detalle
de los primeros. Su compacidad se debe a la importancia que tienen
las proyecciones, generalmente del tipo de las ignimbritas, acumula­ Los relieves de inversión. Las lavas fluidas alcanzan las partes bajas
das a escasa distancia de las bocas y de las grietas eruptivas. Pero del relieve: valles y depresiones. Las que fueron emitidas antes del
en el conjunto se interestratificaban coladas y, en muchos casos, Cuaternario en topografías indecisas o débilmente incisas, han
formaban un caparazón que lo recubría todo: Cantal, Mont Dore, podido proteger mantos blandos (Limagne) o bien rocas cristalinas
Etna, Reunión. Infinidad de pequeños volcanes adventicios se es­ alteradas (macizos antiguos), mientras alrededor iba progresando
parcen por el cono principal y contribuyen a su crecimiento; en la la disección del relieve. Así se explican tanto lo encaramado de las
periferia del Etna se pueden contar por docenas, algunos de ellos mesas, losas basálticas aisladas completamente, como la de Gergovia,
de sólo algunos metros de altura. A pesar de la diversidad de las como la existencia de coladas colgantes como las de Blesle, Haute
etapas de erosión que los han afectado, los grandes estratovolcanes Loire, o de Saint-Germain-Lembron, en Puy-de-Dóme. Pero no
presentan siempre el mismo contraste entre las mesetas de lava y se podría comprender este fenómeno si no hubiera existido el paso
las profundas escotaduras que las separan. Estas mesetas inclinadas de un modelado de aplanamiento a un modelado de disección (fig. 93).
y recortadas en forma de sectores se designan con el nombre de
planézes (fig. 91); muchas veces aparecen armadas con mantos de Los relieves de excavación. Las mismas razones deben explicar la ero­
basalto. En cuanto a los valles radiales que recortan el conjunto, sión de las partes superficiales de un edificio volcánico y la exhuma­
aunque su modelado esté en relación con las condiciones de su mor­ ción de sus «raíces»: chimenea volcánica, fisuras llenas de lavas o filo-
248 La geomoifología estructural Los relieves volcánicos 249
o ignimbritas, como el célebre Mont Aiguille del Puy-en-Velay,
dykes de lavas, en. forma de murallas a veces muy largas —como las
de los montes Euganeos cerca de Padua— o más cortas: valle de
Chaudefour, en el Mont Dore.

93. Evolución de una


colada lineal en la
transición de un mode­
lado de aplanamiento
A, a un modelado de
disección B: inversión
de relieve

95. Lago de caldera


nes, filones en capa interestratificados en los sedimentos o sí/fc. Por Lago de Vico, Italia.
ello, la excavación, fenómeno de erosión diferencial, pudo operar a Pequeño volcán del
partir de sedimentos blandos —arcillas oligocenas de la cuenca del Monte Venere poste­
Puy, Haute Loire— o de alteritas espesas en un zócalo: meseta Kapsiki rior al hundimiento.
(Comparar con fig. 91)
en el Camerún. Las formas resultantes no están desprovistas de vigor.
Pueden distinguirse: los pitones o espigones, masas de lavas compactas
como el pico del Midi d’Ossau, formado de andesitas, despejado en
el seno de areniscas blandas pérmicas1 o las innumerables agujas fono- Las cubetas lacustres. Hay .pocos macizos volcánicos sin lagos,
líticas de la meseta Kapsiki (fig. 94), necks formados de conglomerados a causa de la desorganización de las salidas hídricas debida a los fenó­
menos volcánicos. Entre las formas más extendidas pueden señalarse:
1. ° Los lagos de cráter: lago del Bouchet, Haute Loire, lago supe­
rior de la Godivelle, Puy-de-Dóme, colocados en lo alto de un
cono volcánico. Incluso volcanes activos pueden alojarlos; se llenan
de agua durante las fases de reposo: el Kelut en Java.
2. ° Los lagos de tnaar y de cráteres de explosión también son frecuen­
tes: Gour de Tazenat, lago Pavin, Puy-de-Dóme; lago de Issarlés,
Ardéche; lagos del Eifel. En general tienen una forma circular
muy regular.
3. ° Los lagos de caldera son más irregulares: lago de Vico y prin­
94. Pitones o espigones fonolítícos de la meseta Kapsiki, Camerún cipalmente los mayores: Bolsena, Bracciano en Italia (fig. 95).
Masas volcánicas descubiertas por h erosión
4. ° Los lagos de barrera se pueden formar tras una colada: Aydat,
1 También podría ser un cumulovolcán fosilizado y luego exhumado. Puy-de-Dóme, o tras un cono volcánico: el lago de Montcineyre,
250 La geomoifología estructural
Capítulo 16
en Auvernia, tiene 800 m en su mayor anchura; el de La Laja, en
Chile, donde el volcán Antuco cierra un abanico de valles, se ex­
tiende 31 km (fig. 96).
Las formas de los litorales

Hasta hace poco el dibujo y el perfil de las costas se atribuían única­


mente al trabajo del mar: el litoral recortado de Bretaña era el resultado,
se decía, de la violencia de las olas en este país de tempestades. Actualmente
se sabe que si bien el mar es un eficaz agente de erosión, no actúa solo,
ya que la costa, ante todo, es una parte de continente con sus relieves,
sus modelados de diferentes edades, su medio bioclimático. No se puede
descuidar ninguno de estos elementos para comprender las formas litorales.

I. LA GÉNESIS DEL LITORAL

La posición de la costa depende de varios factores antagónicos:


96. Lago de barrera
detrás de un gran movimientos verticales del mar y del continente por un lado, y por
volcán, en Chile otro actividades erosivas del mar y de los agentes continentales.

Al fosilizar y sellar las topografías antiguas a las que se adaptan sus I. Los movimientos del continente
coladas, moldeando cada etapa de la morfogénesis2, los volcanes, a pesar
de las perturbaciones que provocan en la evolución de los relieves, muchas Las deformaciones orogénicas o epirogcnicas se efectúan tanto en el
veces prestan gran ayuda para poder comprenderla. El estudio de ¡os relie­ borde de los océanos como en el interior de los continentes. Sin el
ves volcánicos no debe considerarse como un análisis de fenómenos singu­ levantamiento plioceno y cuaternario, la Bretaña y el norte del
lares, sino que debe ser llevado con los mismos métodos que en los demás Cotentin todavía serían islas. En otras partes se observan hundimien­
dominios estructurales, y entonces se revela especialmente apto para fa­ tos lentos, como en el delta del Ganges y quizá también en los Países
cilitar la comprensión de los fenómenos y de los encadenamientos mor- Bajos. La línea del litoral, pues, no es fija a escala de los tiempos
fogénicos. geológicos. El geólogo J. Bourcart ha intentado demostrar que las
costas, haciendo caso omiso de sus recortes de detalle, se alinean
2 En el Macizo Central francés, muy pronto los geólogos opusieron el «basalto de en grandes accidentes tectónicos que hacen inclinar bruscamente
as mesetas» phoceno y el «basalto de los valles», del Cuaternario rcd^“ndo
asi Ja atención sobre la juventud del modelado de disección de esa región la corteza terrestre y que tienen tendencia a migrar en un sentido
o en otro: es la teoría de la flexión continental.
Las formas de los litorales 255
2^2 La geomorfología estructural
invasiones marinas, como las habidas en el Cretáceo medio, serían
fruto de un levantamiento de los fondos marinos. No tenemos nada
que objetar a la hipótesis de deformaciones submarinas, pero no
se comprende cómo, al lado de cubetas oceánicas móviles, los con­
tinentes podían permanecer inmóviles. Sin embargo, la teoría eus-
tática continúa teniendo fervientes partidarios.

El eustatismo glaciar. La masa de agua fijada en los inlandsis y


los glaciares de montaña fue sacada del stock de los océanos y de la
atmósfera. En el momento de la extensión máxima de los glaciares
cuaternarios, el nivel de los océanos descendió, pues, en un valor
no conocido: entre 30 y 100 m. Los cálculos que llevan a alturas
superiores parece que olvidan el levantamiento isostático del fondo
de los océanos que debió producirse con la disminución del peso
2, perfil después de h erosión; 3, perfil y orilla LC3 después del reajuste isostásico del agua. Se llama regresión prejlandriense al movimiento negativo
de los océanos, y transgresión jlandriense al ascenso de las aguas que
siguió al aumento de la temperatura posglaciar y a la fusión de los
Los movimientos isostáticos. La sobrecarga y la descarga de un glaciares. Durante la regresión algunos estuarios fueron excavados
continente modifican rápidamente el trazado de las costas. En el profundamente y ensanchados proporcionalmente por los ríos y
Capítulo 8 hemos indicado el doble movimiento de hundimiento los agentes de erosión continentales. El modelado preflandriense
y después de levantamiento de la península escandinava, consecutivo fue anegado durante la transgresión y la mayoría de los litorales
a la glaciación cuaternaria. Las crisis erosivas del Cuaternario anti­ muestran, en consecuencia, un modelado de sumersión. Actualmente,
guo y del Plioceno, por citar sólo las más recientes, al aligerar en debido a la prosecución del recalentamiento climático en todo el
alto grado los continentes provocaron un levantamiento de los mis­ globo, el nivel general de los mares se eleva, pero a un ritmo más
mos y la formación de playas levantadas. No obstante, los movi­ lento: tal vez algunos milímetros cada año, o menos.
mientos isostáticos compensadores de la erosión, por muy vigorosos
<uk sean, modifican poco la posición general de las orillas, como
demuestra la fig. 97.
j. La erosión marina

2. Los cambios de nivel'de los océanos El principal proceso morfológico del mar es el movimiento de
las olas, pero las acciones fisicoquímicas no son despreciables.
La teoría enstática. Para explicar la existencia innegable de las
playas levantadas y el cscalonamiento de los aplanamientos conti­ La erosión mecánica debida a las olas depende de numerosos facto­
nentales, H. Baulig y otros especialistas han rechazado la teoría de los res: la importancia y la frecuencia de la agitación del mar, la natura­
movimientos recientes del continente y han supuesto que el nivel leza y el estado de las rocas expuestas en el litoral, la presencia de
de los océanos había descendido mediante sacudidas con detenciones cantos que puedan ser movidos por las olas que ametrallan el acan­
a altitudes de 380, 280, 180 y 80 m (con relación al cero actual). tilado, la protección biológica asegurada por los animales y las plan­
Este descenso habría sido provocado por el hundimiento del fondo tas del litoral. El esculpido de una vertiente por el mar da un acan-
de las cubetas oceánicas. Inversamente, las grandes transgresiones o
254 La geomorfología estructura Las formas de los litorales 255
La regularización de las costas. La simultaneidad de los procesos
de erosión en los salientes destacados y de acumulación en los en­
trantes del litoral hace que el mar tenga tendencia a regularizar el
trazado general del litoral. De todos modos, no hay que considerar
esta evolución como obligatoria e ineluctable; puede existir erosión
el en fondo de bahías abiertas, y en muchos casos, los movimientos
epirogénicos o tectónicos tienen efectos más rápidos que la morfo­
génesis marina. Sería pueril imaginar que las bahías y cabos del Finis-
terre bretón pronto serán reducidos. La crisis glaciar cuaternaria, con
sus fases de regresión y de transgresión, fue un momento de acti­
vidad excepcional mente rápido para la erosión marina, actividad
de la que observamos aún las consecuencias.
98. Transporte de los cantos a lo largo de una playa por efecto dd oleaje oblicuo
1, 2, 3, 4: posiciones sucesivas de un canto rodado por las olas

II. LAS COSTAS Y EL MEDIO BIOCLIMÁTICO

filado. Se denomina plataforma de abrasión marina a la extensión ro­ Durante mucho tiempo se pensó que los procesos morfogénicos
cosa al pie del acantilado que indica lo que este ha retrocedido bajo del mar eran azonales, lo que sólo es verdad si se les aísla del medio
el efecto de la erosión. en que actúan. De hecho, el litoral es un complejo tan rico en ele­
mentos interdependientes como cualquier región continental.
Los procesos de construcción. El mar no sólo destruye la costa; en
muchos lugares se operan acumulaciones de cienos, de arenas o de
cantos extraídos del mismo litoral o aportados por los ríos. Si bien 1. Los sistemas de erosión continentales
las corrientes litorales desempeñan un indiscutible cometido en el y la evolución del litoral
transporte de los cienos en suspensión, el transporte de las arenas
gruesas y de los cantos en las playas se realiza por la acción de las La localización de los fiordos en las costas de las altas latitudes
olas oblicuas (fig. 98). Cuando existe una dominante en la dirección demuestra perfectamente las relaciones entre el modelado del litoral
del oleaje, los materiales avanzan en el mismo sentido: de norte a y la morfogénesis continental. Pero no deben olvidarse otras rela­
sur, por ejemplo, en la costa de las Landas. Las barras y los cordones ciones por el hecho de ser menos evidentes.
litorales son las más conocidas de estas construcciones.
La localización de las rías en las zonas templadas húmedas y su
menor frecuencia en los países tropicales húmedos se explica porque
Los procesos secundarios. El agua del mar ejerce una acción par­ la carga gruesa de las corrientes fluviales tropicales es débil o inexis­
ticular en los materiales del litoral. Disuelve las calizas excavando tente y que, por esta razón, durante la regresión preflandriense, la
pilones y esculpiendo muescas bajo los acantilados. Las sales depo­
excavación de los estuarios fue generalmente más difícil que en los
sitadas por las olas y sus salpicaduras facilitan la disgregación granu­
países templados, que conocieron entonces una acusada crisis de
lar de las rocas cristalinas. Los cienos aportados por los ríos pre­
cipitan rápidamente, por floculación, en contacto con el agua sala­ rexistasia.
da, de donde el encenegamiento de los estuarios, de las rías y de las En los países secos o semidridos, donde la erosión mecánica y los
costas vecinas (marismas entre el Loira y la Gironda). transportes fluviales fueron potentes durante todo el Cuaternario
256 La geomorfología estructural
Los formas de los litorales 257
y todavía hoy, es lógico que las construcciones deltaicas sean frecuentes
y de gran tamaño. La presencia de montañas elevadas donde la ero­ 3. Los arrecifes madrepóricos
sión es activa influyen en el mismo sentido (sudeste de Asia). Debido
al hecho de las vigorosas compensaciones isostáticas de la erosión, Los coralarios sólo construyen sus arrecifes en mares cálidos, por
es en este sector también donde se encuentran más fácilmente las lo menos a 20° C; como necesitan aguas transparentes, en los países
playas levantadas. tropicales podemos oponer las costas cenagosas con manglares y
Los litorales bien regularizados son más frecuentes en los zócalos las costas con arrecifes madrepóricos3. 3La exigencia de calor también
tropicales que en los de las zonas templadas y frías. Esto se debe al excluye a las madréporas de las costas occidentales recorridas por
espesor de las alteritas que proporcionan a los/ procesos marinos corrientes frías: California, Perú y Chile, Mauritania, Namibia y
materiales finos en abundancia —arenas y limos—, suceptibles de Angola. Pueden distinguirse varios tipos de construcciones madre­
alimentar cordones litorales y playas ante un continente sin rocas póricas.
resistentes aparentes y en donde, por consiguiente, es más fácil la Los arrecifes marginales se alargan cerca de la orilla, de la que sólo
regularización de los salientes mediante destrucción. están separados por un canal de algunas decenas de brazas. Algunas
veces están abiertos por varios pasos que permiten el acceso a la
2. El papel de los seres vivos orilla.
Lo mismo que en los continentes, en el estudio de los litorales Los arrecifes barrera también tienen forma lineal, pero están cons­
no debe descuidarse la biosfera. truidos mar adentro a lo largo de la costa. La Gran Barrera de Aus­
tralia impide el acceso a la costa entre 60 y 200 km de distancia
La vegetación desempeña un papel protector y fijador. Los gran­ en una longitud de 2.400 km; está instalada, como sus homologas,
des «prados» de algas sumergidos permanentemente o durante las en el borde de la plataforma continental de una profundidad que no
mareas altas reducen el movimiento de los guijarros y la erosión de llega a 200 m, delante de los grandes fondos del mar de Coral.
las costas rocosas. Los herbazales de zosteras y de posidonias1 fijan Las barreras de Nueva Caledonia están entre 10 y 30 km de la costa.
las arenas y los limos en el fondo de las bahías en las que pululan. Entre esta y la parte exterior del arrecife barrera, este también de
Lo mismo ocurre con los mangles, árboles anfibios de los países una anchura de varios km, existen islotes madrepóricos sin forma
tropicales que retienen entre sus raíces en forma de arbotante el definida e incluso atolones. El arrecife barrera no excluye el arrecife
limo de las marismas litorales donde crecen, llamadas manglares. marginal. Muchas islas de los mares tropicales están ceñidas por
Los animales marinos son asimismo activos. Algunos destruyen una barrera circular casi continua que la vegetación continental en
agujereando las rocas: foládidos, erizos de mar, esponjas perforadoras. parte ha conquistado: Bora-Bora, cerca de Tahití, etc. (fig. 99).
Otros constituyen alfombras protectoras, reparadas inmediatamen­ Los atolones son arrecifes anulares cuyo tamaño depende de las
te después de cualquier herida: los mejillones, los bálanos, ciertos dimensiones de su base sumergida: algunos tienen pocos cables de
briozoarios coloniales. Finalmente, hay constructores como los
diámetro y otros sobrepasan los 200 km. El atolón encierra siempre
coralarios2, que desempeñan un papel considerable.
un lagoon poco profundo (menos de 50 m), de fondo arenoso y limoso
erizado o no de pináculos madrepóricos, a veces sembrado de islotes.
1 Plantas fanerógamas, monocotiledóneas, de la familia de las zosteráceas. Pueden
emparentarse con los juncos y los cárex, aunque viven en el agua del mar.
La corona comprende una parte sumergida en donde prosperan
2 La clase de los coralarios comprende, entre otros animales coloniales, el coral,
los «corales» y sus comensales (moluscos de valvas duras, algas calizas
con esqueleto rojo y arborescente, utilizado en joyería, y las madréporas, con esqueleto incrustantes, peces multicolores...) y una parte emergida construida
blanco, organizadas de modo distinto. Estos últimos son los que construyen los arreci­
fes madrepóricos, llamados impropiamente «arrecifes coralinos». 3 Lo cual no excluye la existencia de pequeños manglares en los lagoones de los
arrecifes madrepóricos, donde los árboles crecen en cienos calcáreos.
17
258 La geomorfología estructural Las formas de los litorales 259
III. LAS COSTAS Y LA ESTRUCTURA.

Cada dominio estructural presenta litorales característicos, aun­


que en detalle casi en todas partes se puedan encontrar los mismos
elementos.

I. Las costas bajas

Las llanuras sedimentarias y los zócalos tropicales con acusadas


99. Arrecifes y atolones de Nueva Caledonia alteraciones están bordeados de litorales bajos, muy regularizados,
en los que se distinguen varios tipos o elementos principales.
por las olas con bloques de madréporas rotos, cantos, arena cemen­ Las playas de arena con dunas y lagunas se encuentran en Gascuña,
tada en arenisca y sobre la cual se ha afincado la vegetación, cocoteros en la Vendeé, en Pomerania. La parte de la playa afectada por
apte todo (fig. 100). la marea, o estero, puede modelarse formando crestas y surcos para­
Se han propuesto muchas teorías para explicar la forma anular lelos al litoral o, en su parte superior, médanos de playa, especie
de los atolones. Se basan en el hecho de que las madréporas crecen de anfiteatros llanos, abiertos de cara al mar, de algunos metros de
más rápidamente de cara a alta mar que en aguas tranquilas y menos diámetro. La parte seca del estero proporciona la arena que el viento
oxigenadas. Además, parece que la mayoría de los atolones empe­ acumula en las dunas litorales, en alturas que pueden sobrepasar
zaron a crecer en islas que se estaban hundiendo lentamente. Enton­ 100 m en la duna del Pyla, Gironde, y en el litoral báltico... Las
ces hubiese bastado que el crecimiento de las madréporas en sentido dunas litorales muchas veces forman cordones paralelos a la playa,
vertical, hubiese sido más rápido que el movimiento de subsidencia pero pueden encontrarse dunas parabólicas. Cuando un cordón de
del sustrato. Los atolones serían, pues, los herederos de arrecifes dunas continuo cierra la desembocadura de los valles, se crean
marginales o de arrecifes barrera que rodeaban islas actualmente su­ lagunas de agua dulce, que no deben confundirse con las albuferas;
mergidas. Los sondeos y las investigaciones que se realizan actual­ su misma altitud debe evitar la confusión: el estanque de Cazaux,
mente no invalidan estas ideas, que ya expuso Darwin hace un siglo. Gironde, está a 18 m.
Los cordones litorales con albuferas. Las costas del Lenguadoc, de
Venccia, del golfo de Guinea, de Texas, muestran, delante délas hen­
diduras propias del continente, largos cordones de arena o de guija­
rros, de varios hectómetros de anchura, las restingas, que aíslan del
mar unas lagunas saladas poco profundas: las albuferas. Hay cordones
litorales de 2 km y otros de 250 km, y albuferas proporcionadas, en las
cuales, al abrigo del furor del océano, se realizan importantes transpor­
tes de cabotaje, en Estados Unidos por ejemplo. A los cordones lito­
rales que se apoyan en puntas de la costa o bien en islas que de este
modo quedan unidas a tierra firme —Mont Saint Clair, en Séte—, se
les llama flechas litorales o, a los más cortos, pouliers (bahías de Pi­
100. Corte de un pequeño atolón cardía). Los cordones totalmente aislados o crestas de antecosta etner-
Las formas de los litorales 261
2Ó0 La geomoifología estructural

101. La costa norte del mar Negro


Limaos, delta de fondo de estuario, flechas litorales, lidos, lagunas

gidas, como los de Carolina del Norte en Estados Unidos, pueden


ser llamados lidos pensando en el de Venecia (fig. 101). Las bocanas
que comunican el mar y las lagunas son los graus, palabra lengua- 103. Delta digitado y
lobulado del Po
dociana. Algunas islas pueden estar unidas al continente por una
o varias flecnas perpendiculares al litoral llamadas tómbolos: Quibe-
ron, Bourg-de-Batz en Bretaña, Peñón de Ifac cerca de Alicante Estuarios, linians y deltas. No volveremos a tratar de los estuarios,
(fig- 102). ya tratados antes y en el Capítulo 5. En sus sinuosidades, detrás de
las orlas de crecida, hay pantanos que se colmaran lentamente;
Grande Briérc en el bajo Loira, Marais Vernier en el bajo Sena.
Algunos grandes estuarios del mar Negro están parcialmente ce­
rrados por una flecha litoral: son los limans, en los que el agua es
dulce (fig. 101). Los deltas son construcciones aluviales en las desem­
bocaduras. Sus formas son muy distintas; dependen de las acciones
antagónicas del río que deposita su carga y del mar que la retoca.
Hay deltas lobulados o redondeados, muy regularizados por el mar:
los del Ródano, del Nilo, del Níger; deltas digitados en los que los
brazos del río avanzan rápidamente en un mar poco profundo y poco
102. Tómbolo doble de Ifac (Calpe, Alicante)
263
262 La geotnorfología estructural Las formas de los litorales

trabajador: el Po, el Mississippi (fig. 103). El Paraná y el Dniéper 105. Litoral transver­
sal en relieve apala-
han construido deltas de fondo de estuario; el delta del Ganges y del chiano remozado
Brahmaputra, más grande que Aquitania, está dividido en largos Sudoeste de Irlanda
estuarios. Pero, ¿qué nombre habría que dar a las bocas del Amazo­
nas y del Tocantins?

2. Las costas altas

Se encuentran en estructuras muy dispares: cuencas sedimentarias,


macizos antiguos, cordilleras recientes de plegamiento, macizos
volcánicos.

Los acantilados de las cuencas sedimentarias presentan durante


largas distancias el mismo modelado, por el hecho de que los estratos
son subhorizontales: Pays de Caux; su perfil depende déla compa­
cidad de las rocas que los forman y del socavado de la base. Los acan­
tilados de creta y de arenisca tienen paredes verticales a veces de
100 m de altura. A causa de la homogeneidad de la resistencia, son
costas muy regularizadas. Sin embargo, la submersión flandricnse
creó bahías en las depresiones ortoclinales que corresponden a los
afloramientos de rocas blandas y formó cabos al nivel de las cuestas
en las estructuras monoclinales 11 onduladas: costas de Inglaterra
meridional y de las comarcas de Charente (fig. 104).
Las costas rocosas de los macizos antiguos. En este caso la resistencia 106. Litoral longitudinal en estructura plegada reciente. La costa de Dalmacia
de las rocas varía mucho; las diferencias de composición, las modi­
2$4 La geomorfología estructura¡ Capítulo 17
ficaciones del diaclasado y de la alteración, todo contribuye a mul­
tiplicar las irregularidades. Hay costas muy recortadas con islotes y
escollos en las masas graníticas —Trégorrois en Bretaña—, con
salientes puntiagudos en las estructuras apalachianas: sudoeste de
Las redes hidrográficas
Irlanda, Punta del Raz (fig. 105). Los accidentes de fractura se en­
cuentran también en el trazado ael litoral: escarpes de línea de falla
o de falla en Morbihan, surcos de fracturas en Noruega central.
Los estrechos valles preflandrienses incisos en las rocas del zócalo
se han convertido en rías por submersión. El estudio de las redes hidrográficas es de gran interés en geomorfolo-
Las costas de las cordilleras recientes. En ellas se encuentran, en con­ gía. Desde hace mucho tiempo es conocida la influencia de la estructura
tacto con el mar, los relieves estructurales descritos en el Capítulo 16. en la orientación de los valles a través de los ejemplos del Jura o de Bre­
La costa ddlmata con sus monts aislados en largas islas y sus vaux taña meridional y los cambios en la densidad del avenamiento de una roca
invadidos por el mar —los kanali— es el tipo mejor de litoral de a otra. Un mejor conocimiento de los países tropicales ha demostrado que
estructura longitudinal (fig. 106). En el mismo sistema de pliegues, el allí existen sistemas hidrográficos muy distintos de los de las regiones
sur del Peloponeso, con sus tres puntas principales, es un litoral de templadas. Al mismo tiempo se han podido explicar más satisfactoriamente
que antes ciertas anomalías del trazado de los cursos fluviales, teniendo en
estructura transversal. La costa provenzal entre Cassis y La Ciotat
cuenta modelados antiguos elaborados en condiciones bioclimaticas distin­
presenta un buen ejemplo de litoral recortando una serie de crestas
—el Bec de l’Aigle, Port Miou— y de depresiones ortoclinales tas a las de hoy.
—bahías de Cassis y de La Ciotat— en el sinclinal de Beausset.
Evidentemente, en las cordilleras recientes se encuentran también
los juegos de bloques fallados, principalmente grandes bahías ar­ I. AVENAMIENTO, REDES Y MEDIOS CLIMÁTICOS
queadas con bordes montañosos, atribuidas a hundimientos cur­
vilíneos: sur de Italia.
I. Los tipos de avenamiento

La primera distinción que hay que hacer es relativa a las modali­


dades de flujo o circulación. Se pueden distinguir tres tipos:
El avenamiento exorreico. En los países húmedos, del arroyo al
riachuelo y del riachuelo al río, las aguas llegan al mar. Cualquier
flujo lineal llega al océano; las pérdidas cársicas, después de su an­
dadura subterránea, tienen el mismo fin. En el intervalo de las
precipitaciones, la perennidad de los flujos está asegurada por las
fuentes. Hay, pues, cursos fluviales permanentes exorreicos.
El avenamiento endorreico. En los países semiáridos, no solamente
los flujos son transistorios, limitados a la estación de las lluvias,
sino que, la mayor parte del tiempo, ni llegan al mar, ya que el agua
se evapora antes, ya sea en el lecho del río, ya sea, más a menudo, en
266 La geomorfolcgía estructural Las redes hidrográficas 2^7
las llanuras de inundación en las que se expanden y se pierden por eva­
poración e infiltración. Este tipo de avenamiento interior, en cuen­
cas cerradas, se denomina endorreico. Afecta a más de una cuarta
parte de las tierras emergidas.
El arreísmo. En las regiones áridas e hiperáridas sólo existen flujos
ocasionales; algunas veces transcurren años antes que se produzcan
arroyadas. En consecuencia, no hay avenamiento: es el arreísmo,
que afecta a una sexta parte de los continentes.
El endorreísmo húmedo. Al margen de las regiones secas puede
suceder que el flujo hacia el océano esté dificultado por la ausencia
de pendiente adecuada. En algunos casos el flujo se efectúa en direc­
ción a regiones más secas, donde el agua se pierde o se evapora en
cubetas lacustres o pantanosas: Logone y Chari del Chad, el río
Salado de Argentina1. En países muy llanos y con pluviosidad mo­
derada, una parte del territorio alejada de los grandes ríos no tiene
avenamiento hacia el exterior: el agua se concentra en pantanos

108. Red desorganizada y anárquica. El Okawango: 1, Lagos; 2, Pantanos

o en lagos cuya superficie varía de acuerdo con el balance estacional


de la alimentación-evaporación, pero sin drenaje exorreico. Aunque
muchas veces no se hable de él, este tipo de flujo endorreico en me­
dio húmedo cubre grandes superficies en las regiones del Plata
—cuenca del Paraná y Pampa argentina—, en Rusia meridional y,
en menor escala, en las Landas de Gascuña.

2. Los tipos de red

Las modalidades del avenamiento tienen consecuencias importan­


107. Red jerarquizada
dendrrtica; El Loira tes en la organización del trazado hidrográfico.
Las redes organizadas. Allí donde las lluvias son suficientes, los
1 Evidentemente, este fenómeno está emparentado con el endorreísmo de Jas re­ pequeños valles desembocan en otros mayores, y así sucesivamente
giones secas.
hasta el mar. La red hidrográfica esti, pues, jerarquizada, ya que cada
Las redes hidrográficas 269
curso fluvial es tributario de otro mayor o del océano. Su trazado
es comparable al de un tronco de árbol con sus ramas y ramillas:
es la llamada red dendrítica2 (fig. 107).
Las redes desorganizadas. Las herencias no afectan solamente a
las formas del relieve, sino también al sistema de valles que, en los
países semiáridos, ha sido formado durante períodos más húmedos.
Algunas partes montañosas del Sahara presentan buenas redes den-
dríticas actualmente secas. Allí donde los relieves son poco acusados,
muchos de estos valles sin flujo han sido obstruidos por campos de
dunas o por derrames aluviales. Cuando una crecida aporta agua
a estos uadis, esta se esparce al azar por las cavidades y se pierde. El
uadi Igharghar, que desciende del Hoggar hacia el Gran Erg orien­
tal, el Bahr el Ghazal que va del lago Chad a la depresión del Bo-
delé, el Uzboi que unía el Amu-Dariá al Caspio, representan los
grandes troncos de redes desorganizadas por el arreísmo.
Las redes anárquicas. En los dimites tropicales húmedos de los
grandes desiertos existen vastas extensiones de hidrografía anár­
quica. En vez de confluir regularmente con cursos fluviales cada
vez más importantes, las aguas difluyen muchas veces, se unen a
otras y de nuevo se separan. El sistema del Okawango, semitributa-
rio del Zambeze, cubre una superficie igual a la de Francia (fig. 108);
el conjunto Logone-Chari, con sus inmensos pantanos estacionales
cuyas aguas fluyen a la vez hacia el Chad y hacia el Níger por el
Kebi, es casi tan grande como la cuenca del Sena (fig. 109); la pro­
vincia de Corrientes, en Argentina, presenta la misma anarquía
en una superficie superior a la de la depresión aquitana. En todos
los casos, se trata de regiones que conocieron alternativas de humedad
y de aridez con fases de desorganización del flujo. Las llanuras de
acumulación con pendientes imperceptibles e indecisas en las que
las aguas divagan, se modelaron favorablemente al endorreísmo.

II. REDES HIDROGRÁFICAS Y ESTRUCTURAS


Los supuestos estructurales se descubren en el trazado de los
cursos fluviales, en la densidad de los talwegs y algunas veces en
las divisorias de aguas entre cuencas fluviales.
109. Red anárquica. Logone y Chari
8 Del griego dendron, árbol.
I. El trazado de los cursos fluviales y la estructura

Las redes apalachianas y jurásicas están organizadas paralelamente


a la dirección de los pliegues con codos bruscos a su paso por cluses
o gaps, de donde el trazado de bayoneta característico de estas estruc­
turas de pleganiiento (fig. 110). Son formas clásicas.
En los zocatos y su cobertura sedimentaria, allí donde no existe re­
lieve pronunciado por acción de la erosión diferencial, es gene­
ralmente la tectónica de fractura la causante de la disposición de los
talwegs y los valles. Este dispositivo se reconoce tanto en la cuenca
parisina —en Hurepoix, por ejemplo— como en los zócalos tropi­
cales o en otros, como hemos señalado varias veces (fig. 111). De
todos modos, a un sistema de cuestas o de relieve monoclinales
corresponde a veces un dispositivo hidrográfico característico en
forma de peine (fig. 112).
En las grandes cordilleras de pleganiiento, como los Alpes o los 112. Red en forma de «peine» en una estructura monoclinal
Pirineos, los grandes valles perpendiculares a la dirección de los Colinas de molasa del Lauragais, Alto Garona
Las redes hidrográficas 273
2J2 La geomorfología estructural
3. La organización de las cuencas fluviales
La juventud de las redes hidrográficas. No debe pensarse que la
tierra siempre ha tenido flujos organizados a lo largo de los tiempos
geológicos. La segunda mitad de la era terciaria parece ser que estu­
vo caracterizada por largos períodos de desorganización de la hidro­
grafía. En Europa debían existir entonces sistemas de flujo anárquicos
parecidos a los que antes hemos descrito y unos períodos de arreísmo
debieron completar el desorden. No sería hasta el transcurso del
Plioceno cuando se organizarían o reorganizarían, en los países
templados, las redes jerarquizadas exorreicas que actualmente po­
demos contemplar. Los flujos obedecieron, pues, a los sistemas de
pendientes creados, a fines del Terciario, por los movimientos oro-
113. Red en bloques
génicos (en las montañas) o epirogénicos (en las llanuras y en los
fallados basculados macizos antiguos).
Andes de Jujuy
A escala de las regiones estructurales es fácil comprobar que los
relieves jóvenes importantes —cordilleras de plegamientos tercia-
pliegues casi siempre están instalados en accidentes capitales comple­
jos: anticlinales transversales, dislocaciones horizontales, etc. Las
cluses de Bonneville y de Chambéry en Saboya, el valle de Aspe o
el de Saison en los Pirineos, son otros tantos ejemplos de ello.
La red hidrográfica pone de relieve algunas veces una tectónica de
fractura de bloques fallados basculados (fig. 113).

2. La densidad de los taiwegs

En un dominio climático homogéneo, se comprueba que la


densidad de los taiwegs está en relación con la naturaleza de las rocas.
Los terrenos permeables tienen una red de mallas amplias. Entre
ellos, las calizas, debido a su fisuración y a su solubilidad, ostentan
aquí el punto más alto de la escala. El centro de la Beauce no tiene
valles ni circulación superficial en más de 1.000 km2 al este de
Pithiviers.
Los terrenos impermeables, como las arcillas y las rocas cristalinas,
tienen, en cambio, en los países donde la humedad es un fenómeno
114. Disimetría de las redes
antiguo, una red hidrográfica muy densa. De todos modos debe en un zócalo con orla
hacerse notar que la densidad de los taiwegs disminuye algo cuando marginal. El Decán
aumenta la energía del relieve. 18
274 La geomoifología estructura^ Las redes hidrográficas

ríos y orlas marginales— constituyen las lineas divisorias de aguas


entre las cuencas fluviales. Los Alpes occidentales separan la cuenca
del Po de la del Ródano; los Pirineos, las del Ebro de las de varios
ríos franceses. Las orlas marginales de los zócalos coinciden con
notables disimetrías hidrográficas: los montes escandinavos, las Ce-
vermes, el Drakensberg, la Serra do Mar brasileña, los Ghates occi­
dentales del Decán (fig. 114); los ejemplos podrían multiplicarse.
Estos relieves, pues, ya estaban formados, en su mayor parte, antes
del Plioceno.
Aplanamientos y cuencas fluviales. Allí donde las topografías de
aplanamiento de fines del Terciario y de principios del Cuaternario
estaban muy evolucionadas, arrasando diversas estructuras o capas,
los flujos se organizaron no en función del dispositivo estructural,
sino en relación con las deformaciones epirogénicas de las superfi­
cies de erosión neogenas3. Así se explica que la «cubeta» sedimentaria
de la cuenca de París se avene a la vez hacia el mar del Norte (Mosa
y Mosela), la Mancha (Sena) y el Atlántico (Loira), a pesar de la
inclinación general de las capas hacia la región de París.
Los contrastes litológicos y las pequeñas cuencas fluviales. Tanto en
las montañas medias como en los macizos antiguos rejuvenecidos,
se puede observar que los límites de las pequeñas cuencas fluviales
(de 50 a 200 km2) muchas veces coinciden con cambios en la natura­
leza del subsuelo. En algunos sitios, cordales de rocas silíceas, areniscas
o cuarcitas, forman la linca divisoria de las aguas (cuenca del Nive
de los Aldudes, Basses Pyrénées); en otros lugares, son los bordes
levantados de un batolito granítico: cuenca del Seréne en Aveyron
(fig. 115). Esto nos lleva a la idea de que grandes excavaciones de
erosión diferencial fueron modeladas antes de las etapas de disección
cuaternarias.

in. LAS ANOMALÍAS DEL TRAZADO epigénicos a los segmentos de valles en los que se observa un desacuer­
do entre los hechos estructurales y la posición del valle. Las epige-
La adaptación general de las redes hidrográficas a los hechos es­
nias* de cursos fluviales son el resultado de dos mecanismos principa­
tructurales (fitología y tectónica) tiene sus excepciones y anomalías,
les: la antecedencia y la sobreimposición.
que deben examinarse y explicarse. Se da el nombre de trazados

• Neogeno: segunda mitad del Terciario, que abarca por lo tanto el Mioceno * Epigenia o epigénesis: del griego epi =» sobre-f- ¿en =« radical de engendrar; que
y el Plioceno. ha nacido encima (...de las formas creadas a un nivel inferior).
276 La geomorfología estructural
Las redes hidrográficas
I. La antecedencia es aparentemente un fenómeno simple.

El valle del Mosa es antecedente en el macizo de las Ardenas.


Sale de la cuenca sedimentaria en un punto donde las altitudes
rebasan apenas los 300 m para ahondarse en el macizo antiguo en
medio de mesetas cuya altitud es superior a 400 m. Se ha podido
demostrar que el Mosa se instaló en el macizo de las Ardenas en el
momento en que estaba erosionado por aplanamientos terciarios,
lo mismo que la cuenca de París. Durante el Plioceno y a principios
del Cuaternario, la Ardena fue deformada, levantada por el centro, 116. Garganta epigénica y sobreimposición del Allier en Saint-Yvoine, Puy-de-
pero, por la permanencia de los flujos, el Mosa se mantuvo en. el sitio Dóme. A la izquierda, situación en el Plioceno; a la derecha, situación en ei Cua­
ternario (croquis)
primitivo (por lo menos en lo principal) y se hundió in situ a me­
dida que el macizo antiguo se levantaba. Si este levantamiento se
hubiera efectuado durante una fase de desorganización de la hidro­
grafía, evidentemente los flujos ulteriores hubiesen tomado otra
dirección: la de la Mancha, por ejemplo. El conocimiento de las
secuencias paleoclimáticas5 permite fijar una fecha relativa del re­
juvenecimiento de la Ardena. El valle del Oltu, que atraviesa los
Cárpatos entre las depresiones de Tránsilvania y la llanura de Vala-
quia es, sin duda, también antecedente.

3. La sobreimposición se presenta bajo dos aspectos:

La sobreimposición en capas discordantes. En la Limagne meridional,


el valle del Allier se abre en las arcillas arenosas y las calizas blandas
del Oligoceno; aguas abajo de Issoire penetra en el corazón dél
pequeño horst granítico de Saint-Yvoine, a pesar de que al este
y al oeste del horst se extienden los estratos oligocenos poco resis­
tentes. Cuando se fijó el curso del Allier, el horst estaba sepultado
por los sedimentos; no fue liberado de ellos hasta más tarde por la
excavación de los valles (fig. 116). Al salir de los Andes argentinos,
el río Mendoza, en vez de contornear el periclinal de la precordi­
llera siguiendo una depresión semicircular, lo corta mediante un
estrecho desfiladero epigénico (fig. 117). Puede comprobarse que
la Precordillera estaba sepultada bajo varios centenares de metros
de conglomerados molásicos discordantes cuando el río Mendoza

6 Paíéoclimático: referente a los climas antiguos. 117. Sobreimposición del río Mendoza. Las pudingas del sur (cota 2,456 m) fosi­
lizaron la precordillera por lo menos hasta 2.400 ni de altitud
La geomorfología estructural Las redes hidrográficas 279

se instaló; su trazado está, pues, sobreimpuesto, como el del Allier.


Se puede citar todavía la sobreimposición del Arve en Cluses y prin­
cipalmente las numerosas sobreimposiciones de ríos españoles ins­
talados en las pudingas oligomiocenas que habían fosilizado potentes
relieves estructurales, exhumados a continuación y cortados por
gargantas epigénicas grandiosas: Pirineos aragoneses y catalanes,
Cordillera Ibérica.
La sobreimposición a partir de una superficie de aplanamiento. Mien­
tras no se tuvo en cuenta el cambio que llevó, a principios del Cua­
ternario, de los modelados de aplanamiento a los modelados de
disección, se explicaban todas las sobreimporiciones por la existen­
cia de capas discordantes sobre un basamento diversificado. Como 118. Captara por derrame. El uadi A Ai levantando su lecho se ha vertido en C en
muchas veces no existía ninguna prueba, se decía que se trataba de el uadí BBi, cuyo nivel está más bajo
una cobertura de rocas muy blandas que ulteriormente había sido
destruida totalmente por la erosión. Ahora se sabe que muchas
epigenias se deben al hecho de que los cursos fluviales actuales han actividad morfogénica y afectan a cursos fluviales estorbados por
disecado superficies de erosión que cortaban indistintamente rocas una carga de aluviones muy importante, que levantan su lecho y
duras y rocas blandas. Así se explican, elaboradas al principio de terminan por verterse en un talweg vecino. Los países de uadis y
topografías de diversas edades, las epigenias del Argens en Roque- de glacis de erosión, con sus pasillos anastomosados que aíslan
bruñe (Var), del Ródano en Toumon (Ardéche), del Aveyron en los relieves y sus corrientes divagantes, son muy favorables a este
Rodez, del Sarthe aguas abajo de Alen^on, otra vez del Mosa, tipo de capturas por derrame. Estas no son incompatibles con las
instalado en las mesetas calizas jurásicas, algunos kilómetros al oeste capturas por erosión regresiva, en las que el ataque por abarranca­
de la depresión arcillosa del Woévre. En todos estos casos las depre­
siones laterales en rocas blandas por las que el río no pasa han sido
abiertas, por diferentes procesos, al mismo tiempo en que el río
iba ahondándose en las rocas resistentes. Debe añadirse que en mu­
chos casos de epigenias, sobreimposición y antecedencia han sumado
sus efectos conjuntamente con otros fenómenos: por ejemplo el
vulcanismo en Limagne...

3. Las capturas

Captura es la desviación de la parte superior de una corriente


fluvial por el afluente de otro río (fig. 118). Fenómenos bastante
escasos y difíciles de probar, las capturas han dado mucho que hablar
y han dado lugar a explicaciones o figuraciones muchas veces dla Captura por erosión progresiva. El afluente D abarrancando el escarpe TTi
discutibles. Están producidas por períodos de rexistasia con acusada ha desviado en C el curso superior de AAi
280 La geomorfología estructural

miento regresivo de un reborde de meseta o de una llanura más


elevada que la vecina acaba por desviar algún río (fig. 119). En el
caso clásico del Mosela y del Val de l’Asne es difícil determinar la Conclusión
parte que corresponde a cada uno de ambos procesos; es un suceso
muy antiguo, del tiempo en que el Mosa y el Mosela no se parecían
en nada a los apacibles ríos ricos en pesca de ahora.


¥ *
Al terminar esta primera toma de contacto con la geomorfología, será
Lo mismo que los demás elementos del relieve terrestre, las redes hidro­ más fácil indicar sus resultados, su utilidad, incluso su uso, que antes de
gráficas nos demuestran la suma compleja de supuestos estructura­ conocer, aunque superficialmente, su contenido.
les y de resultados de distintos episodios hioclimáticos que han condi­
cionado su formación y su organización. Herederas de redes terciarias que La geomorfología, tanto si se refiere a los elementos del relieve como
no se les parecían, modeladas en el Cuaternario, no todas han conservado a los del modelado, tiene muchas aplicaciones. En el dominio de las inves­
las formas antiguas y, en ciertos dominios climáticos, algunas siguen trans­ tigaciones geológicas, permite reconocer las estructuras y algunas veces
formándose. inferir su reciente movilidad: allí donde una espesa cubierta de suelos y
de vegetación disimula el subsuelo, algunos elementos del modelado (tipos
de vertientes, densidad del avenamiento, organización de la red) permiten
tal vez discernir las discontinuidades geológicas y precisar el contorno de
determinados yacimientos rocosos que no afloran más que en algunos sitios.
Los buenos geólogos de campo son a la vez excelentes geomorfólogos.
•I Las obras publicas —construcción de carreteras, de canales, de vías
PROORAMA NACIONAL DE MANEJO DE CUENCAS
y CONSERVACION DE SUELOS
férreas, de tendidos aéreos, de presas, de diques —descansan igualmente
en estudios de geomorfología. Nunca es inútil conocer la naturaleza, el
grosor, los caracteres físicos de los depósitos superficiales o de las alteritas
que esconden el sustrato rocoso objeto de investigaciones geológicas: por
ÍNG* J MAX VALENCIA H,
ejemplo, una costra compacta establecida sobre un glacis de erosión y que
Director Departamental
corte margas blandas, podrá aguantar un canal de irrigación de caudal medio,
pero no un ferrocarril y menos una fábrica; una vertiente de derrubios
gruesos y recientes llamará la atención sobre los peligros a que estaría so­
metida la circulación por carretera después de grandes lluvias o del deshielo...

La organización de la agricultura, principalmente en países nuevos


o en el caso de profundas transformaciones del sistema de cultivos tradicio­
nal (paso a la arboricultora, al regadío, etc.), se deben apoyar en un buen
conocimiento de la geomorfología y de la morfogenética. Conviene conocer
la «roca madre» de los suelos, que no siempre es la que se encuentra in sito,
sus propiedades físicas (porosidad, compacidad) y químicas, por ejemplo
en el caso de una plantación de árboles que suceda a cultivos normales,
282 La geomorfología estructural

ya que los árboles hunden sus raíces más allá de la capa arable del suelo
propiamente dicho. En este caso, el estudio geomorfológico, al delimitar
la topografía específica de tal o cual formación superficial (aluviones de
terraza, arena dunar antigua, depósito de glacis cubierto, placas morré-
Bibliografía
nicas), evitará tener que recurrir a costosos y difíciles sondeos hechos al
azar. Incluso el reconocimiento de la edad de las formas de aplanamientos
antiguos —glacis, pedimentos, penillanuras— no es una investigación
puramente académica, ya que cada una de estas formas está caracterizada
por depósitos particulares, por «paleosuelos», cuyo conocimiento es funda­ Muchos pasajes de las obras citadas en la presente relación están en desacuerdo con
mental para la explotación agraria o para su mejora. el desarrollo de nuestro libro. Esta es la principal razón que debe incitar a leerlas o a
consultarlas. La tesis y la antítesis preparan la síntesis que se acerca a la verdad, ya que
En los países semiáridos, o áridos allí donde la rexistasia es una la Ciencia no se conforma con dogmas.
amenaza o se desarrolla, el estudio de los procesos morfogénicos es también Abreviaturas: CAC, colección Armand Colín; QSJ, colección Que sais-je?; PUF,
muy importante. Permite salvaguardar un precioso capital de suelos y de Presses Universitaires de France; CDU-SEDES, Centre de Documentation Univer-
vegetación natural, proteger las obras de arte y los campos contra las sitaire.
manifestaciones de la erosión (frane de Italia, engravado de llanuras alu­ LOS SUPUESTOS ESTRUCTURALES
viales, colmatación de los embalses hidráulicos, etc.). Podrían enumerarse
muchos ejemplos más... Leer las introducciones de las siguientes obras:
De Martonne, E., Traite de géographie physique, vol. I, A. Colín, París. [Tratado de
Aunque no es posible hacerse geomorfólogo de la noche a ¡a mañana,
geografía física, vol. I, Ed. Juventud, Barcelona, 1964.]
puesto que es necesaria una cultura muy extensa, por lo menos deben cono­ Sorre, M., Les fondements biologiques de la géographie hutnaine, A. Colín, Pans. [Fun­
cerse los servicios que puede prestar y ya está prestando la geomorfología damentos biológicos de la geografía humana, Ed. Juventud, Barcelona.]
a la humanidad. Birot, P., Précis de géographie physique, A. Colín, París. [Tratado de geografía física,
Vicens-Vives, Barcelona.

LA ESTRUCTURA GENERAL DEL GLOBO


Bellair, P. y Pomerol, C., Eléments de géologie, A. Colín, París. [Tratado de geología,
Vícens-Vives, Barcelona, 1968.]
Birot, P-, Morphologie structurale, vol. II. PUF, París.
Fouet, R. y Pomerol, C., Les montagnes, QSJ, núm. 682.
Goguel, J.» La gravimétrie, QSJ, núm. 1.030.
Maurain, C., L'étude physique de la Terre, QSJ, núm. 67.
Rothé, J., Séismes et volcans, QSJ, núm. 217. [Sismos y volcanes, col. «¿Qué sé?»,
núm. 73, Oikos-Tau, S. A., Ediciones, Vilassar de Mar-Barcelona, 1972.]

TECTOGÉNESIS Y OROGÉNESIS
Birot, P., Morphologie structurale, vol. II, PUF, París.
Cailleux, A., La géologie, QSJ, núm. 525.
Fouet, R. y Pomerol, C., Les montagnes, QSJ, núm. 682.
Gignoux, M., Précis de géologie, Masson, París.
Goguel, J., Traite de Tectonique, Masson, París.
Moret, L., Précis de géologie, Masson, París.
Roubault, M.» La genése des montagnes, PUF, París.
Bibliografía 285
2$4 Geomorfología
EL CICLO DE EROSIÓN
LAS ROCAS Y SU GÉNESIS Baulig, H., Essais de géomorphologie, Les Belles Lettres.
Bellair, P. y Pomerol, C., Eléments de géologie, A. Colin, París. [Tratado de geología, Macar, P., Principes de géomorphologie nórmale, Masson, París.
Vicens-Vives, Barcelona, 1968.]
Cailleux, A., Les roches, QSJ, núm. 519. [Las rocas, Eudeba, Buenos Aires.] LOS MODELADOS CÁRSICOS
Deflandre, G., La vie, créatríce des roches, QSJ, núm. 20. ¡La vida, creadora de rocas,
Eudeba, Buenos Aires.] Renault, P., La formation des envernes, QSJ, núm. 1.400. [La formación de las cavemos,
Pomerol, C. y Fouet, R., Les roches éruptives, QSJ, núm. 542. [Las rocas eruptivas, col. Qué sé ?», núm. 60, Oikos-Tau, S. A., Ediciones, Vilassar de Mar-Barce-
Eudeba, Buenos Aires.) lona, 1971.)
Les roches sédimentaires, QSJ, núin. 595, Trombe, F., La spéléologie, QSJ, núm. 709. [La espeleología, col. «¿Qué sé?», Oikos-
Les roches métamorphiques, QSJ, núm. 647. Tau, S. A., Ediciones, Vilassar de Mar-Barcelona (en prensa).]

LOS MODELADOS EN LAS ROCAS PLUTÓNICAS


LOS FENÓMENOS DE EROSIÓN Y CRISTALOFÍLICAS
Para todos los capítulos de la segunda y tercera partes pueden consultarse las dos Cailleux, A. y Tricart, J., Géomorphologie des régions de plateformes, CDU, París.
obras siguientes, utilizando sus tablas de materias o sus índices:
De Martonne, E., Traite de géographie physique, vol. II, A. Colin, París. [Tratado de LAS CORDILLERAS JÓVENES DE PLEGAMIENTOS
geografía física, vol. II, Ed. Juventud, Barcelona, 1968.] Cailleux, A. y Tricart, J., Le modelé des chatnes plissées, CDU, París.
Derruau, M., Précis de géomorphologie, Masson, París. [Geomorfología, Ed. Ariel, Esplu-
Birot, P., Morphologie structurale, PUF, París.
gas de Llobregat, 1970.)
LOS MACIZOS ANTIGUOS Y LAS CUENCAS SEDIMENTARIAS
LA EROSIÓN
Birot, P., Morphologie structurale, PUF, París.
Erhart, H., La genése des sois en tant que phénoméne géologique, Masson, París.
Cailleux, A. y Tricart, J., Géomorphologie des régions de plateformes, CDU, París.
Tricart, J. y Cailleux, A., Introduction a la géomorphologie climatique, SEDES, París,
LOS RELIEVES VOLCÁNICOS
LA EROSIÓN LINEAL
Rittmann, A., Les volcans et leur activité, Masson, París.
Bourcart, J., L'érosion des continents, CAC, núm. 318.
Pardé, M., Fleuves et riviéres, CAC, núm. 155.
LAS FORMAS DE LOS LITORALES
Rochefort, M., Les fleuves, QSJ, núm. 1.077.
Guilcher, A., Morphologie littorale et sous-marine, PUF, París. [Morfología litoral y sub­
LA EROSIÓN AREOLAR marina, Ed. Omega, Barcelona.]

Coque, R., La Tunisie présaharienne, Oberthur, Reúnes. LAS REDES HIDROGRÁFICAS


Tricart, J. y Caílleux, A., Le modelé des régions séches, SEDES, París.
Macar, P., Principes de géomorphologie nórmale, Masson, París.
Tricart, J. y Cailleux, A., Le modelé des régions de foréts et de savanes, SEDES, París.
LA EROSIÓN EN LAS VERTIENTES
Bourcart, J., L'érosiott des continents, CAC, núm. 318.
Pouquet, J., L'erosión des sois, QSJ, núm. 491.

LA EROSIÓN GLACIAR Y LA EROSIÓN EÓLICA


Cailleux, A. y Romanovsky, V., La glace et les glaciers, QSJ, núm. 562.
Corbel, J., Neiges et glaciers, CAC, núm. 361.
Tricart, J., Géomorphologie des régions froides, PUF, París.
Pouquet, J., Les déserts, QSJ, núm. 500.
Tricart, J. y Cailleux, A., Le modelé des régions séches, CDU, París.
índice alfabético

abandonado, brazo fluvial, 95 agentes de erosión, 54, 77-78, 86


abanico, circo en, 191 agua, 77
abarrancada, vertiente, 131 aire, 77
abarrancamiento, 124, 168 continentales, 253
abeja, nidos de, 149 hielo, 77
abierta, estructura, 214 hombre, 77
aborregadas, rocas, 138, 143 agua
abrasión marina, plataforma de, 254 circulación en el modelado cársico,
abstractas, hipótesis sobre las ver­ 180-83
tientes, 130-36 circulación profunda, 182
acantilados, 142, 254 como agente de erosión, 77
de las cuencas sedimentarias, 262 corriente, modelado por, 79
muertos, 142 corriente de, ver corriente de agua
accidentes desvanecimiento del, 182
frontales de la cordillera, 219 pérdidas de, 182
tectónicos, 251 reaparición, 183
transversales, 212 red subaérea, 182
acción de los bloques verticales, 213 red subterránea, 182-83
acentuación de la deformación plástica, aguas, divisoria de, 274
212 agudo, pliegue, 45
acidas, rocas volcánicas, 70 aguja
actividad erosiva, 103 alpina, 189, 196
actual, glacis, 110 de granito, 190
actuales, procesos de erosión, 86 dolomítica, 173
acumulación, 76, 92-93, 100 aire, como agente de erosión, 77
del glaciar de montaña, formas de, aireación del relieve, 87
143-46 aislado, horst, 47
en el nivel de base, 100 albuferas, cordones litorales con, 259
formas de, 84,100-101,141,143,149 algas, prados sumergidos de, 256
glacis de, 109 almohadas, 126
intermedia, 101 alóctono, chapeado, 54
llanura de, 269 alpina
y tránsito de la erosión eólica, for­ aguja, 189, 196
mas de, 149-51 cresta de oruga, 190, 191
adventicio, volcán, 246 estructura, 172
afluente, 94 alpino
aforo, curva de, 93 circo, 196
aftut, 149 relieve, rocas cristalofflicas en el, 199
288 Geomorfologla
289
alta anegación, 61
costa, 262-64 anfibolita, 67 arcillas aspecto
terraza, 105 anfiteatro, circo en, 143, 144 plásticas, 58 de la cuesta, 227
alteración. ángulo de falla, valle de, 234 rojas, 58 y estilo de los pliegues, 206
isovolumétrica, 80 animales marinos, 256 rojas lateríticas, 166 astronomía, supuestos extraídos de la,
preglaciar, 147 anomalía de Bouguer, 27 silíceas, 61 23-24
alterita, 81, 82, 117 anomalías del trazado de las redes sin plasticidad, 59 ataque
vertiente de, 132 hidrográficas, 274-80 yesosas, 62 de las rocas cristalinas, 197-99
altoalpino, carso, 184, 187 anormal arcillitas, 56, 59 de las rocas cristalofílicas, 197-99
altura relativa, datadón de las terrazas contacto, 209 arciílo-arenosa, molasa, modelado en, atolón, 257, 258
por la, 106 superposición, 34 169 aven, 179
alud, cono de, 128 antagonistas, teorías de la erosión gla­ arcillosa
aluvial
avenamiento, 265
ciar, 146-47 roca, 27, 56, 67 endorreico, 265, 266
burlete, 94 antecedencia, 275, 276 vertiente, 132 exorreico, 265
capa, 104 antecerro, 227 ardentes, nuées, 241 tipos de, 265-67
cobertura, 111 antecosta emergida, cresta de, 260 arena, 56, 167, 168 avene, 179
derrame, 269 anticlinal con dunas y lagunas, playa de, 259 aventamiento, .149
llanura, 105 bóveda, 45 de Sologne, 62 azonales, procesos de erosión, 78
manto, 101, 105, 118, 133 realzado en horst, 212 eólica, 131 azúcar, panes de, 191
rellano, 102 antigua, vulcanita, 71 silícea, 61
terraza, 94, 101 antiguos, macizos, ver macizos antiguos arenisca, 56, 67, 171 bad-lands, 124
aluvionamiento, 92-93 antrópica, erosión, 122 caliza, 62 baja
aluviones, 167 anual, carga de una corriente de agua, cornisa de, 130 costa, 259-62
depósito de, 104 90 ferruginosa, 56 inferior, terraza, 105
fluviales, 54 apalachiana, red fluvial, 270 molasa de, 169 llanura, 106
fluviales, disposidón lenticular de apalachiano, relieve, 222 silícea, 69 superior, terraza, 105
los, 97 génesis del, 222 arenita, 69 terraza, 105
fluvioglaciares, 141 aparente arenización, 195 banquisa costera, 140
groseros, 133 lecho fluvial, 94 areolar barjana, 149, 150
alveolos, 201 roca, propiedades de la, 165 erosión, 87, 107-20 viva' 84
aplanamiento aplanamiento erosión, episodios de, 216 barra, 207, 209, 210, 222
episodio de, 222 forma de, 87 argayos, 129 barranco, 122, 124, 245
escalonado, 159 modelado de, 87, 137 argiolita, 59 barrera
y cuencas fluviales, 274 sobreimposición a partir de una armadía, 27 arrecife, 257
amplias murallas, red fluvial de, 272 superficie de, 278 arrancamiento, 147 lago de, 249, 250
anaclinal, 230 topografía de, 274 arrecife, 258 barro, colada de, 85, 128, 168
brecha, embudo de, 227 aportaciones detríticas, 62 barrera, 257 basáltica,- capa, 27
vertiente, 207, . 210 apretados, pliegues, 45 coralino, 256 basalto, 70, 71
anárquica arcillas, 67 madrepórico, 256, 257-58 de los valles, 250
hidrografía, 269 ciclo de las, 65 marginal, 257 de meseta, 250
red fluvial, 268 con bloques, 143 arreísmo, 266 basculados, bloques fallados, red flu­
red fluvial desorganizada y, 267 de origen continental, 62 arroyada vial en, 272
red hidrográfica, 269 de solifluxión, 131 lapiaz de, 177, 178 base
anárquicos, sistemas de flujos, 273 formación de las, 58. limos de, 54 nivel de, 99, 100, 154
anastosomados, riachuelos, 112 lacustres, 58 - transporte por, 127 acumulación en el, 100
anastosómico, pasillo, 279 lateríticas, 166, 195 arruga geoanticlinal, 63 llanura de, 100
anatextitas, 67 marinas, 58 artesa básicas, rocas volcánicas, 70
andesita, 70, 71, 240, 241 negras, 58 glaciar, 138, 143, 145 batolito, 68
modificación de la, 143 granítico hueco, 194
19
2$0 Geomorfología índice alfabética

bayoneta caldera carbonada, roca, 56 circo


trazado de, 223 cráter, 245 carbonatada, foca, 56, 67 alpino, 196
trazado fluvial de, 270 hundimiento circular en, 243 cárcava, 124, 168 en anfiteatro, 143, 144
bícíclica, evolución, cordillera de, 45 lago de, 249 carga, ver corriente de agua en criba, 143, 144, 191
bioclimático, medio de los glacis de secante o tangencial, 243 camiola vacuolar, 172 en embudo, 143, 144
erosión, 112 caliza, 56, 62, 67, 186 carpático, relieve, 213 glaciar, 143, 144
biofísico, medio, 17 arenisca, 62 cársica, inmunidad, 80 muralla de, 143
biológica, fijación, 130 compacta, modelado en la, 175-88 cársico, modelado, ver modelado cár­ umbral de, 143
bioquímicos sedimentos, 62 compacta, vertiente de, 132 sico circulación del agua
biostasia, 79-80, 81, 82, 86, 157, 158 condiciones fisicoquímicas, 185-86 carso, 180-88 en el modelado cársico, 180-83
vertiente cubierta en, 121-22 de placas, 170 altoalpino, 184, 187 profunda, 182
vertiente rocosa en, 123 disolución de la, 185 de pináculos, 177 red subaérea, 182
blanda en rexistasia, vertiente, 124-25 dolomítica, 172-73 de torrecillas, 185 red subterránea, 182-83
bloques, 40, 41 dolomítica, modelado laberíntico en mediterráneo, 184 circular en caldera, hundimiento, 243
arcillas con, 143 la, 173 nival, 184, 187 clapier, 123
caps de, 127 laberíntica, relieve de meseta, 172 prealpino, 184 clasificación
colada de, 131 lacustre, 62 red hidrográfica del, 181 de las rocas, 54-56
de granito, fragmentación, 195 margosa, 62 tipos de, 183-85 genética, 54
fallados basculados, red fluvial en, negra, 58 tropical, 185, 187 y diversidad de las estructuras, 44-52
272 pudinga, 173 casse, 173 clima, cambio de, 81
monoclinales, 234 calor, 65 cataclinal, 230 climática
movimientos de, 40 cambio brecha, embudo de, 227 crisis, 78-83, 103, 104
tectónica de, 39 de clima, 81 valle, 227 geomorfología, 161
verticales, acción de los, 213 de nivel de los océanos, 252 vertiente, 207, 210 perturbación, 156
y plegamientos, combinación de, 41 lateral de facies, 57 catastrófica, terraza, 104 terraza, 104
bolsones, 109 campo causas de rejuvenecimiento, 156 variación, y sus efectos, 81
bomba volcánica, 241 de dunas, 149, 269 cenizas volcánicas, 241 climático, modelado, 76
borde de glacis, 108 de fallas, 233 cono de, 245 climáticos
Bouguer, anomalía de, 27 canal de estiaje, 94 centinelas, 123 factores, modelado cársico, 186-88
bóveda anticlinal, 45 cantil tabular de meseta, 226 cerrada, depresión, en el modelado cár­ medios de las redes hidrográficas,
brazo abandonado, 95 cantos de playa, transporte, 254 sico, 177-80 265-69
bray, 231 cañón, 182 cerro testigo, 110, 227 clue, 208
brecha, 57, 71 supraglaciar, 141 cíclica cluse, 207, 270, 272
anaclinal, embudo de, 227 caos de bloques, 127 ola de erosión, 154 coalescente, lóbulo, 142
catad inal, embudo de, 227 capa ruptura de pendiente, 156 cobertura
de pendiente, 129 basáltica, 27 cíclico encajado, modelado, 156 aluvial, 111
brGuiñees, structures, 63 granítica, 27 ciclo continua, 80 »
bucle de cresta, 222 intermedia, 26 de erosión, 153-60 estratos de la, 121
burlete capas de erosión normal, 153-55 pliegues de, 42
aluvial, 94 aluviales, 104 de erosión, perturbaciones del, 156- sedimentaria, 270
de crecida, 101 discordantes, sobreimposíción en, 276 157 vegetal, 79
buzamiento, 210 sedimentarias, diferencia de resis­ de erosión, teoría del, 153-60 cofre, pliegues en, 206
tencia de las, 214 de las arcillas, 65 coifíees, demoiselles, 169
cabalgamiento, frente de, 215, 218 captura, 278-80 sedimentario, 60, 61 colada
cadena por derrame, 279 ciego, valle, 182 de barro, 85, 128, 168
de ondas, 24 por erosión progresiva, 279 cementación, 59, 136 de bloques, 131
montañosa, ver cordillera por erosión regresiva, 279 fijación por, 129 de lava, 239-40, 242, 247
calanchi, 124 caracteres de los glacis, 107-10 cipolinos, 67 de lava colgante, 247
índice alfabético
Geomorfología 293
2$2

continua corriente de agua


colada conglomerado, 171 cobertura, 80 materiales en suspensión, 91
de lava en manto, 239 conglomerática no consolidada, mo- subsidencia, piedemonte de, 219 materiales túrbidos, 91
de lava lineal, 239, 248 lasa, 169 tectónica, 158 turbídez específica, 91
de lava lineal sucesiva, 240 conjuntos estructurales, 46-48 continuidad de los movimientos oro- corriente de convección, 34-37
de lava masiva, 240 cono génicos, 158 hipótesis, 36
de solifluxión, 128 de alud, 128 contracción, teoría de la, 31 magmática, 35
colgada, cubeta, 208 de cenizas, 245 contraria, falla, 233 corriente subglaciar, 141
colgado, sínclinal, 208 de derrubios, 123 contrastes litológicos, 274 corrimiento, 206
colgante, colada de lava, 247 de deyección, 111, 125, 143 convección corrientes de, ver corrientes manto de, 34, 51, 215
columna prismática, 70 de escorias, 243, 245 de convección cortes, 109
combe, 207, 208 consecuencias de la isostasia, 142 convexidad, 131 corteza terrestre, 25
combinación de bloques y pagamien­ consecuente, 230 convexo-cóncava, vertiente, 131 estructura de la, 26-28
tos, 41 construcción coralino, arrecife, 256 costa
combinaciones de la erosión marina, procesos de, 254 cordillera, 33 alta, 262-64
de fenómenos, 239 deltaica, 256 accidentes frontales de la, 219 baja, 259-62
de formas de erosión, 85-87 marginal, 145 costera, modelado de, 138-40 de las cordilleras jóvenes, 264
combinada, cuña, 41 morrénica, 143 de evolución bicícíica, 45 regularización de la, 255
cometido insignificante de la foliación, construida, forma, 84 de evolución monodclica, 45 rocosa, 256
197 contacto de evolución políáclica, 45 rocosa de los macizos antiguos, 262
compacta anormal, 209 de ondas, 24 y estructura, 259-64
caliza, ver caliza compacta con fallas, relieve de, 237-38 de plegamiento reciente, rocas de, y medio bioclimático, 255-58
roca sedimentaria, modelado en la, en glacis, 235 62-64 costera
175-88 entre cuencas sedimentarias y ma­ geosinclinal, 63 banquisa, 140
roca silícea, 171-72 cizos antiguos, relieve de, 235-38 joven, 44-50 cordillera, modelado de, 138-40
compayré, 192, 196 inferior, 109 joven, costas de, 264 costra terrestre, ver corteza terrestre
compensación, 29 mediante depresión periférica, 237 joven de plegamiento, piedemonte costras, 129
isostática de la erosión, 252 mediante escarpe de línea de falla, de, 205-20 cráter
competencia, 92-93 238 joven de plegamiento, relieve es­ de explosión, 242
complejidad de las estructuras, 45 mediante fosa tectónica exhumada, tructural de, 205-20 de explosión, lago de, 249
complejos, sedimentos, 67 238 reciente, 40 en herradura, 245
complicada, génesis de las penillanuras, medíante glint, 237 reciente, piedemonte de, 217-20 lago de, 249
119 mediante valle de línea de falla, 238 vulcanismo de, 43 cráter-caldera, 245
composición relieve de, 235 cordón litoral con albuferas, 259 cratones, 68
mineralógica, 54, 56 sin hilas, relieve de, 235-37 comisa, 210, 226 crecida
química de las rocas cristalinas, 198 superior, 108 de arenisca, 130 burlete de, 101
compresión, tectónica de, 33, 37 tipos de, 236 corrasión cólica, 149 orla de, 261
compuesta, cuña, 41 continental corredor, 123 crecidas milenarias, 92
concavidad, 131 arcillas de origen, 62 correlativa cresta, 86
concordante, macizo granítico, 68 flexión, 251 formación, 160 alpina de oruga, 190, 191
concreciones, 59 glaciar, 140 sedimentación, 217 bucle de, 222
condiciones morfogénesis, 255 correlativos, sedimentos, 57 de antecosta emergida, 260
de elaboración del relieve estructu­ plataforma, 257 corriente de agua de flanco invertido, 218
ral, 213-16 sistemas de erosión, 255-56 carga, 90 litoral, 259
fisicoquímicas de la caliza, 185-86 continentales de erosión marina, siste­ carga anual, 90 crestón, 207
generales de la erosión, 147 mas, 255 carga específica, 90 de flanco invertido, 209, 210
conforme continentes carga del fondo, 91 disimétrico, 210
Olla, 233 deriva de los, 32 carga, naturaleza de la, 90 crét, 207, 208
relieve estructural, 203 movimientos de los, 251-52
Geomorfología índice alfabético 295
294

creta, 170-71 cuesta degradación específica, 90 derrubios


con sílex, 171 perfil de, 228 deleznable, roca sedimentaria, mode­ talud de, 123
pura, 171 perfil de un frente de, 227 lado en la, 167-69 tardiglaciares, 143
cretácea, pudinga, 172 relieve de, 227 delta, 261 descanso morfogénico, 80
criba, circo en, 143, 144 reverso de, 226 de fondo de estuario, 100, 260, 262 descompuesto, roca, 147
crioclastia, 126, 127, 131, 136 trazado de la, 229 digitado, 261 desecación, grietas de, 128
crisis cumulovolcán, 246, 247 lacustre, 100 desértica, morfología, 86
climática, 78-83-, 103, 104 cunei composti, 41 lobulado, 261 desértico, modelado, 86
erosiva, 159 cuña marino, 100 desfiladero epigénico, 276
erosiva y orogénesis, 159 combinada, 41 deltaicas, construcciones, 256 desgarramiento, surco de, 215
morfogénica, 82-83, 85 compuesta, 41 demoiselles coifées, 169 deshidratación, 59
cristalina, roca, ver roca cristalina hundida, 41 dendrítica, red fluvial, 269 deslizamiento
cristalinos, macizos, relieve estructural levantada, 41 jerarquizada, 266 de los estratos levantados por isos-
en los, 233, 225 curso fluvial densa, selva, morfología de la, 86 tasia, 36
cristalófila, roca, 114 de montaña, 92 densidad de terrenos, 128
cristalofílica, roca, ver roca cristalo­ epigenia del, 275 de la tierra, 23 intumescencia de, 122
fílica estructura del, 270-72 de los talwegs, 272 tectónica de, 36
cuarcita, 56, 67, 172 perfil longitudinal del, 98-100 denudación, 55 transporte por, 127
cuarzo, 56 permanente exorreico, 265 denudada desorganización de la hidrografía, 273
cuaternario, glaciar, 253 trazado del, 270-72 vertiente, 121 desorganizada
cubeta tributario, 269 vertiente rocosa, 123, 130 red fluvial, 269
colgada, 208 curva de aforo, 93 denudado, lapiaz, 176 y anárquica, red fluvial, 267
de deflación cólica, 148 curvas, diaclasas, 224 depósito desprendimiento, 127
dolina de, 178 curvilíneo, perfil de una vertiente, 131 de aluviones, 104 fisuras de, 128, 129
lacustre, 138, 249 morrénico, 81 nichos de, 122
oceánica, 252 chapeado alóctono, 54 depósitos desvanecimiento del agua, 182
cubierta en biostasia, vertiente, 121-22 cheminées de fées, 169 de vertiente, 130-31 detalle
cubierto chevrons, 206, 207 superficiales de las penillanuras, 117- del relieve volcánico, formas de,
glacis, 109 chimeneas, 123 118 247-50
lapiaz, 176, 177 volcánicas, 241 depresión esculpido de, modelado cársico, 176
cuenca cerrada, modelado cársico, 177-80 forma volcánica de, 247
de recepción, 125 Dahm, discontinuidad próxima de, 26 granítica, 192 detrítica
fluvial, 274 datación ortodinal, 207, 209, 226, 229 aportación, 62
fluvial, organización de, 273-74 de las penillanuras, 118-19 periférica, contacto mediante, 237 roca, 61, 68
fluvial pequeña, 274 de las terrazas, 105 semicircular, 276 sedimentación, 56
fluvial y aplanamiento, 274 de las terrazas fluviales, 105-106 tectónica, 215 detríticos, sedimentos, 61
sedimentaria, 40, 46, 60, 103 de las terrazas por la altura relativa, deriva de los continentes, 32 deyección, cono de, 111, 125, 143
sedimentaria, acantilados, 262 106 derivado, relieve estructural, 204 diabasa, 71
sedimentaria, penillanuras, 116 estratigráfica, 118 derivé, mont, 207 diaclasado del granito, 194
sedimentaria, relieve estructural, 225- definición del relieve monoclinal, 207 derramamiento, tectónica de, ver des­ diaclasas, 232
232 deflación, 78 lizamiento, tectónica de derrame curvas, 224
sedimentaria, rocas, 60-62 cólica, 81, 148 aluvial, 269 de enfriamiento, 247
sedimentaria y macizos antiguos, re­ eólica, cubeta de, 148 captura por, 279 formación de, 126
lieve de contacto entre, 235-38 deformación derrubios, 54, 127, 131 roca con, 186
cuesta, 207, 226, 242 epirogénica, 251 cono de, 123 diagénesis, 58
aspecto de la, 227 orogénica, 251 escarpe con mantos de, 175 diedros, 123
doble, 227 plástica, acentuación de la, 212 finos, 133 diferencia de resistencia de las capas
génesis, 229 submarina, hipótesis de la, 253 ordenados, 127 sedimentarías, 214
Geomorfología índice alfabético

diferenciados dolomítica empedrado, 92 erosión


escasamente, relieve en los sedimen­ caliza, 172-73 fijación del, 129 areolar, episodios de, 216
tos plegados, 209-11 caliza, modelado laberíntico en, protector, 130 antrópica, 122
y plegados, relieve de los sedimentos, 173 emposieux, 182 cíclica, ola de, 154
206-209 aguja, 173 empuje ciclo de, 153-60
diferencial, erosión, ver erosión dife­ dominios estructurales, 48, 203 horizontal, 34 combinaciones de formas, 85-87
rencial reparto de los, 48-52 tangencial, 34 compensación isostática de la, 252
digitado, delta, 261 domíta, 70 encajada, terraza, 102 condiciones generales de la, 147
diorita, 71 domo, 247 encajado continental, sistemas de, 255-56
directo, relieve estructural, 204, 215 downs, 171 meandro, 95, 96 del glaciar de montaña, 143
discontinuidad, 25 drumlins, 141, 142 modelado cíclico, 156 del granito, proceso de, 194-95
de Mohorovicic, 26 dunar, modelado, 168 endógena, roca, 55 de los glacis, procesos de, 111
de Repetti, 26 dunas, 54 endorreico, avenamiento, 265, 266 de los glacis de piedemonte, 108
próxima de Dahm, 26 campos de, 149, 269 endorreísmo húmedo, 266 de los inselbergs, formas de, 114
próxima de Gutenberg, 26 en olas, 149, 150 enfriamiento, diaclasas de, 247 diferencial, 115
discordancias sedimentarias, 61 litorales, 259 engullimiento, tectogénesis de, 36 diferencial, formas de, 216
discordante, macizo granítico, 68 móviles, 149 eógena, superficie, 119 diferencial, relieve de, 222, 224
discordantes, capas, sobreimposición en, parabólicas, 84, 259 cólica diferencial, taludes de, 223
276 piramidales, 150 arena, 131 e isostasia, 158
disecado y lagunas, playa de arena con, corrasión, 149 en el piedemonte, 219-20
glacis, 110 259 deflación, 81, 148 en las montañas, 148
piedemonte, 219 dunita, 26 erosión, ver erosión eólica en las vertientes, 121-36
disección, modelado de, 87, 137, 250 dykes de lavas, 249 cólico, modelado, 148-51 en las vertientes, procesos de trans­
disgregación granular del granito, 195 epicontinentales porte y, 127-29
disimetría ectinita, 66 mares, 60 en los escudos, 147
en un zócalo con orla marginal, 273 edad de una vertiente, 132 sedimentos, 62 eólica, 131, 137, 148-51
hidrográfica, 274 efectos epigénesis, 275 eólica, formas de tránsito y de acu­
disimétrico, crestón, 210 de la erosión normal, 154 epigenia, 275 mulación, 149-51
dislocación, falla de, 232 de las variaciones climáticas, 81 epigénica, garganta, 277 eólica, procesos y formas de, 148-49
disolución de la caliza, 185 eficacia de la erosión glaciar, 146-48 epigénico escala de los glacis de, 112
dispositivo monoclinal, 210 eflorescencias, 126 desfiladero, 276 fases de, 216
disyunción, escarpe de, 215 elaboración del relieve estructural, con­ trazado, 275 fluvial, 157-58
divagaciones diciones de, 213-16 epiglíptíca tectónica, 38, 39, 216 fenómenos de, 76-78
de un lecho fluvial, 96 elefante, lomos de, 124 epirogénica, deformación, 251 formas de, 19, 83-87, 111-12, 114,
laterales, 104 elementales, formas de erosión, 83-85, epirogénicos, movimientos, 40 143, 148
divagantes, riachuelos, 112 94 episodio formas elementales de, 83-85, 94
diversidad elementos del relieve de fallas, 234 de aplanamiento, 222 generalidades, 75-87
de los medios profundos, supuestos eluvioncs, 118 de erosión areolar, 216 glaciar, 82, 137-48
de la, 24-26 embayment, 108 de gliptogénesis, 215-16 glaciar, eficacia de la, 146-48
y clasificación de las estructuras, embrequitas, 66 equilibrio glaciar, teorías antagonistas, 146-47
44-52 embrollada, estructura, 214 del perfil, 98 glacis de, 107-113
divisoria de aguas, línea, 274 embudo, 182 isostático, 28-30, 35 lateral, 90
doble cuesta, 227 de brecha anaclinal, 227 perfil de, 155 lineal, 89-106, 109, 113
dolina, 175, 178 de brecha cataclinal, 227 ergs, 149 lineal, modalidades de la, 89-93
de cubeta, 178 circo en, 142, 144 erosión lineal, resultados de la, 93-101
de embudo, 178 dolina de, 178 agentes de, 54, 77, 86 marina, 253-55
de pozo, 178 emergida, cresta de antecosta, 260 agentes, procesos y sistemas de, 77-78 marina, procesos de construcción,
dolomía, 56, 67, 172-73 empedrada, vertiente, 129 areolar, 87, 107-20 254
¿9# Geomorfología índice alfabético 299

erosión escala estructurales


esquistosida d, 66
marina, procesos secundarios, 254 de los glacis de erosión, 112 conjuntos, 46-48
estabilidad, terraza de, 103
marina, sistemas continentales, 255 de resistencia, 199 dominios, 48, 203
mecánica debida a las olas, 253 estacional, pantano, 269
escalonada estadio piedemonte, supuestos, 217-18
medio bioclimático de los glacis de, terraza, 102 regiones, 47
112 de juventud, 154, 160
vertiente, 170 de madurez, 155, 160 reparto de los dominios, 48-52
normal, 79, 86, 131, 153, 154, 157 escalonado estructuras
de vejez, 155, 160
normal, ciclo de, 153-55 aplanamiento, 159 complejidad de las, 45
estero, 259
normal, efectos de la, 154 de las terrazas, 105 diversidad y clasificación de las, 44-52
estiaje, canal de, 94
normal ideal, 131 de las terrazas fluviales, 105-106 génesis de las, 31-37
estilo
normal, sistemas de, 79, 83, 87 escalonamientos, 109 redes hidrográficas y, 269-74
eyectivo, estructura de, 214
normal, sistemas específicos, 83 escamas, 206, 209, 210 y aspecto de los pliegues, 206 estuario, delta de fondo de, 100, 260,
normal, sistemas sin variación, 83 Escandinavia, movilidad de, 28 262
estilos tectónicos, 37, 214
normal, teóricos de la, 229 escarpe eustática, teoría, 252
estratificada
perturbaciones del ciclo de, 156-57 con mantos de derrubios, 175 eustáticos, movimientos, 103, 104
roca altamente, 170
piedemonte de, 219 de disyunción, 215 eustatísmo glaciar, 253
toba volcánica, 71
piedemonte con glacis de, 219 de falla, 234 evaporitas, 62
estratigráfica, datadón, 118
posaquitaniense, superficie de, 118 de línea de falla, contacto, 238 evolución
estratos
progresiva, 157 de línea de falla invertida, 235 bicíclica, cordillera de, 45
de la cobertura, 121
progresiva, captura por, 279 de línea de falla normal, 234 de vegetadón, 121 de las penillanuras, 119-20
procesos de, 77, 86, 89,127,147, 148 de pliegue de falla, 208 de las rocas, 58-60
levantados por isostasia, deslizamien­
procesos actuales de, 86 rocoso, 123 de las vertientes, 125-30
to de los, 36
procesos azonales de, 78 escollos, jardín de, 140 del litoral, 255-56
oligocenos, 276
procesos de los glacis de, 112 escoria volcánica, 241 de los sedimentos, 58-60
estratovolcanes, 245
procesos mecánicos de, 78 cono de, 243, 245 del relieve volcánico, 244-50
estriada, roca, 138
procesos químicos de, 78 escudos, 45, 46, 47, 48, 50 de una pendiente, 125
estromboliana, erupdón, 244
procesos zonales de, 78 erosión en los, 147 monocíclica, cordillera de, 45
estructura
reanudación de la, 157 relieve estructural de los macizos an­ policiclica, cordillera de, 45
abierta, 214
regresiva, 99, 154, 157 tiguos y de los, 221-25 excavación, relieve de, 247
alpina, 172
regresiva, ola de, 156 rocas de los, 64 exfoliable, roca sedimentaria, modela­
de estilo eyectivo, 214
regresiva, captura por, 279 esculpido de la corteza terrestre, 26-28 do en la, 170-71
retorno de la, 122 de detalle, modelado cársico, 176-77 de las rocas, 194 exhumación de penillanuras, 119, 120
sistemas de, 77, 78-83, 86 formas de, 141 del granito, 194 exhumada, fosa tectónica, contacto me­
superficies de, 115-20 espacio diante, 238
de un curso fluvial, 270-72
teoría del ciclo de, 153-60 ordenación del, 16 exógena, roca, 56
embrollada, 214
vertical, 90 específica exorreico
general del globo, 23-30
erosiva carga de una corriente de agua, 90 avenamiento, 265
horizontal, relieve de, 226
actividad, 103 degradación, 90 longitudinal, litoral de, 263, 264 curso fluvial permanente, 265
crisis, y orogénesis, 159 fractura, relieve de, 224 monoclinal u ondulada, relieve de, explosión
erupción turbidez, 91 cráter de, 242
226-32
estrombolíana, 244 específico lago de cráter de, 249
plegada, 44
fisural, 240 modelado, 83 volcánica, 241-42
transversal, litoral de, 263, 264
hawaiana, 244 proceso, 81 exsurgencias, 181, 183
y costa, 259-64
pelea na, 244 espigón volcánico, 247, 248 externa, morrena, 141, 148
estructural
teoría de la, 32 esquistos, 45, 56, 63, 170 extrusión, 244
geomorfología, 163
vulcaníana, 244 de sericita, 67 relieve, ver relieve estructural eyectivo
eruptiva, roca, 55 lustrosos, 67 estilo, estructura de, 214
terminología, 232
eruptivo levantamiento, teoría del, 32 satinados, 210, 211 pliegue, 206
unidad, 47
Geomoffología
índice alfabético 301
facetas, 234 fases de erosión, 216
facies, 61 fechas relativas, 119 fluviales formas
cambio lateral de, 57 fées, cheminées de, 169 aluviones, 54 elementales de modelado cársico,
noción de, 60 feidj, 149 aluviones, disposición lenticular, 97 175-80
factores feldespatos, 67 fluviogladares, aluviones, 141 mayores del relieve volcánico, 245-
climáticos, modelado cársico, 186-88 fenómenos flysch, 45, 57, 63, 64, 67, 170 247
geológicos, su función en el relieve de erosión, 76-78 montanas de, 209 vinculadas a las fracturas, 235
estructural, 214-15 volcánicos, 239 foliación, 66 y procesos de erosión eólica, 148-49
faluns, 62 volcánicos, combinaciones de, 243 cometido insignificante de la, 197 fosa
falla, 203, 206 ferruginosa, arenisca, 56 fondo de hundimiento, 46, 233
conforme, 233 fijación de estuario, delta de, 100, 260, 262 de subsidenda, 218
contraria, 233 biológica, 130 marino, levantamiento del, 253 oceánica, 51
de dislocación, 232 de empedrado, 129 fonolita, 70 tectónica exhumada, contacto me­
escarpe de, 234 en las vertientes, procesos de, 129-30 forma diante, 238
escarpe de pliegue de, 208 fisicoquímica, 129 construida, 84 fosas, tectónica de, 39
frente de, 232 por cementación, 129 de acumulación, 84 fosilización de las penillanuras, 119
gradas de, 233 procesos de, 129 de aplanamiento, 87 fosilizados, sedimentos, 119
horizontal, 212 filadios, 67 de disección, 86 fractura
invertida, 233 filitas, 67 de erosión, 86 lapiaz de, 177
invertida, escarpe de línea de, 235 fina, molasa, 167, 169 de los glacis de erosión, 112 movimientos de, 40
línea de, 232 fino, limo, 89 de peíne, red fluvial en, 271 relieve debido a la tectónica de,
línea de, contacto mediante escarpe finos, derrubios, 133 de tránsito, 85 212-13
de, 238 fiordo, 138 de transporte, 85 relieve estructural debido a la tec­
línea de, contacto mediante valle de, física, geografía, 17 elemental, 83, 85 tónica de, 233-35
238 físico, medio, 17 heredada, 86 surco de, 213, 235
longitudinal, 40 fisicoquímica, fijación, 129 volcánica de detalle, 247 tectónica de, 37, 39-42, 210
normal, 233 fisicoquímicas, condiciones inherentes formación valle de, 235
normal, escarpe de línea de, 234 a la caliza, 185-86 correlativa, 160 fracturación, red fluvial orientada por
plano de, 232, 233 fisura de desprendimiento, 128, 129 de diaclasas, 126 la, 271
salto de, 232 fisura!, erupción, 240 de las arcillas, 58 fracturas, 210, 232
sentido de, 232 Sumara, 84 superficial, 53, 54, 117, 130, 237 específicas, relieve de, 224
tipos de, 233 flanco invertido formas formas vinculadas a las, 235
transversal, 40 cresta de, 218 de acumulación, 100, 141, 143, 149 relieve estructural de fallas y de,
valle de ángulo de, 234 crestón de, 209, 210 de acumulación del glaciar de mon­ 232-35
valle de línea de, 235 flandriense, transgresión, 253 taña, 143-46 secundarias, haz de, 233
fallados basculados, red fluvial en blo­ flecha litoral, 259, 260 de detalle del relieve volcánico, fragmentación
ques, 272 flexión continental, 251 247-50 de las vertientes, procesos de, 125-27
fallas flujo, sistemas anárquicos de, 273 de erosión, 19, 83-87, 114, 143, 148 de los bloques de granito, 195
campo de, 233 fluvial de erosión, combinaciones, 85-87 frane, 129, 168
elementos del relieve de, 234 cuenca, ver cuenca fluvial de erosión del glaciar de montaña, frente
relieve de contacto con, 237-38 curso, ver curso fluvial 143 de cabalgamiento, 215, 218
relieve de contacto sin, 235-37 de bayoneta, trazado, 270 de erosión diferencial, 216 de cuesta, perfil de un, 227
y fracturas, relieve estructural de, erosión, 157-58 de erosión elementales, 83-85, 94 de falla, 232
232-35 lecho, ver lecho fluvial de erosión, pedimentos, 114 glacis de, 109
fase modelado, 86 de esculpido, 141 frío, medio, 193
orogénica, 37 red, ver red fluvial de las penillanuras, 116-17 frontal, morrena, 143
orogénica de fractura, 41 tenaza, ver terraza fluvial del litoral, 142, 251-64 fuente
tectónica, 37 transporte, discontinuidad del, 93 de tránsito y de acumulación de la petrificante, 183
erosión eólica, 149-51 vauclusiana, 183
Geomoifología índice alfabético 305

función geosinclinal, 35, 63 glacis granito


de la erosión en el piedemonte, 219 cordillera, 63 perfil de, 110 «podrido», 60
de la naturaleza de las rocas, mode­ sedimentación, 63 procesos de erosión de los, 111 procesos de erosión del, 194-95
lado en, 163 gigante, marmita de, 89 relicto, 110 granitoide, gneis, 67
de las ondulaciones, 231 glaciación, secuelas de la, 143 vertiente de, 108 granular, disgregación del granito, 195
de los episodios de gliptogénesis en glaciar glacis-terraza, 109 granulometría, 61
el relieve estructural, 215-16 continental, 140 glera, 123 grau, 260
de los factores geológicos en el re­ cuaternario, 253 glint, 237 gravedad, tectónica de, 34-37
lieve estructural, 214-15 de montaña, 253 contacto mediante, 237 gravimetría, 26-28
de los movimientos orogénicos, 158 de montaña, formas de acumulación, gliptogénesis, episodios de, su función grézes litées, 127, 131
fusión en terreno llano, modelado de 143-46 en el relieve estructural, 215-16 grieta de desecación, 128
los márgenes de, 141 de montaña, formas de erosión, 143 globo, estructura general del, 23-30 groseros, aluviones, 133
de montaña, modelado debido al, gneis, 67, 166 gruesa, molasa, 167
gabro, 71 142-46 en las mesetas de los macizos anti­ gud» 149
gap, 270 de valle, 137 guos, 199 guirnalda insular, 51, 52
garganta epigénica, 277 piedemonte, 220 granítico, 67 gurd, 150
gaseoso, volcán, 242 glaciar granitoide, 67 Gutenberg, discontinuidad próxima de,
gassi, 149 artesa, 138, 143, 145 gnéisico, granito, 67 26
gelifracción, 78 circo, 143, 144 goletz, rellano de, 125
gema, sal, 56 erosión, 82, 137-48 graben, 233 hamada, 149
general del globo, estructura, 23-30 erosión, eficacia de la, 146-48 grada de falla, 233 harina glaciar, 143
generales, condiciones de la erosión, 147 erosión, teorías antagonistas, 146-47 grandes vertientes, modelado cársico, hawaiana, erupción, 244
generalidades de la erosión, 75-87 eustatismo, 253 175-76 hawaiano, volcán, 245, 246
generalizado, hundimiento, 242 harina, 143 granítica haz de fracturas secundarias, 233
génesis lecho, 147 capa, 27 head, 131
complicada de las penillanuras, 119 modelado, 85, 137 depresión, 192 helados, zócalos, modelado de los, 138
de las cuestas, 229 presa, lago de, 145 meseta, 192 heredada, forma, 86
de las estructuras, 31-37 trabajo del, 147-48 tropical, llanura, 193, 195 heredado, modelado, 81
de las penillanuras, 119-20, 159 glaciplanación, 111, 119 graníticas, regiones, ver regiones gra­ herencias, 130, 160
de las rocas, 53-71 glacis níticas en las vertientes, 130-36
de las terrazas fluviales, 103-105 actual, 110 granítico multiplicidad de las, 187
del litoral, 251-55 borde de, 108 concordante, macizo, 68 preglaciares, 82
de los glacis, 110-13 caracteres de los, 107-10 discordante, macizo, 68 sucesivas, 133
de los pedimentos, 114-15 contactos en, 235 gneis, 67 superpuestas, 143
de los relieves, 37-44 cubierto, 109 horst, 276 y secuelas en las regiones graníticas,
de una pendiente, 125 de acumulación, 109 hueco, batolito, 194 195-97
genérica, 86 de erosión, 107-113 modelado, rasgos comunes del, 193 herradura, cráter de, 245
clasificación, 54 de erosión de piedemonte, 108 relieve, tipos de, 189-93 heterogeneidad
geoanriclinal, arruga, 63 de erosión, escala de los, 112 granito, 166 mineralógica de las rocas, 194
geografía física, 17 de erosión, forma de los, 112 agujas de, 190 mineralógica del granito, 194
geología, supuestos extraídos de la, de erosión, medio bioclimático de compayré de, 192 heterometría, 109, 110
23-24 los, 112 diaclasado del, 194 hidrografía
geológicos, factores, su función en el de erosión, piedemonte con, 219 disgregación granular del, 195 anárquica, 269
relieve estructural, 214-15 de erosión, procesos de los, 112 estructura del, 194 desorganización de la,. 273
geomorfología de frente, 109 fragmentación de los bloques de, 195 hidrográfica
climática, 161 de reverso, 109 gnéisico, 67 del carso, red, 181
estructural, 163 disecado, 110 heterogeneidad mineralógica del, 194 disimetría, 274
zonal, 161 génesis de los, 110-13 modelado en el, 189-97 red, ver red hidrográfica . ..
índice alfabético
3°4 Geomorfología
kame, terraza de, 145, 146 lava
hidrográfico, trazado, 96 insular, guirnalda, 51, 52 karren, 177, 184 colada lineal, 239, 248
hielo, como agente de erosión, 78 intermedia karst, ver carso colada lineal sucesiva, 240
hipótesis acumulación, 101 klippe, 206 colada masiva, 240
abstractas sobre las vertientes, 130-36 capa, 26 knick, 114 dikes de, 249
de formación submarina, 253 interna, morrena, 148 lavakas, 122
de las corrientes de convección, 36 Ultramontana, llanura, 103 laberínticas, mesetas calizas, relieve de lecho fluvial
de Wegener, 33 intumescencia las, 172 aparente, 94
hog-back, 207, 210, 222 de deslizamiento, 122 laberíntico, modelado en caliza dolo- de inundación, 94
hombre, como agente de erosión, 77 de solifluxión, 128 mítica, 173 divagaciones, 96
hombrera, 143, 156 inundación labradorita, 70, 71 mayor, 94
horizontal lecho fluvial de, 94 lacustre meandros, 96
empuje, 34 llanura de, 100, 266 arcilla, 58 menor, 94
estructura, relieve de, 226 manto de, 111 caliza, 62 móvil, 89
falla, 212 invasión marina, 253 cubeta, 138, 249 ordinario, 94
traslación, 32-34 inversión delta, 100 sinuosidades, 96
horst, 233, 276 relieve de, 247 lago trazado, 94-97
aislado, 47 relieve estructural de, 203 de barrera, 249, 250 lecho glaciar, 147
anticlinal realzado en, 212 invertida de caldera, 249 lentitud de los movimientos orogé-
granítico, 276 escarpe de línea .de falla, 235 de cráter, 249 nicos, 158
hueco, batolito granítico, 194 falla, 233 de cráter de explosión, 249 leptinitas, 67
hulla, 56 invertido de niaar, 249 leucotratas, 198
hum, 175, 180 flanco, cresta de, 218 de presa de glaciar, 145 levantada
húmeda, meseta de región templada, flanco, crestón de, 209, 210 proglaciar, 104 cuña, 41
196 islote madrepórico, 257 lagoon, 257 playa, 142, 256
húmedo, endorreísmo, 266 isoclinal, pliegue, 206 laguna levantamiento
hundida, cuña, 41 isostasia litoral, 259, 260 del fondo marino, 253
hundimiento consecuencias de la, 142 sedimentaria, 61 eruptivo, teoría del, 32
circular en caldera, 243 deslizamiento de los estratos levan­ lagunas, playa con dunas y, 259 libre, meandro, 95, 96
fosa de, 46, 233 tados por, 36 lapiaz lido, 260
generalizado, o subsidencia, 242 y erosión, 158 cubierto, 176, 177 liman, 260, 261
sima de, 179 isostática, compensación de la erosión, de arroyada, 177, 178 limo, 91, 167
huyaco, 124 252 de fractura, 177 de arroyada, 54
isostático denudado, 176 fino, 89
iceberg tabular, 140 equilibrio, 28-30, 35 lateral Enea de falla, 232
ideal, erosión normal, 131 movimiento, 252 cambio de facíes, 57 contacto mediante escarpe de, 238
ígnea, roca, 55 isovolumétríca, alteración, 80 divagación, 104 contacto mediante valle de, 238
ignimbritas, 241, 246, 249 erosión, 90 invertida, escarpe de, 235
impermeable, terreno, 272 jardín de escollos, 140 obturación, 146 normal, escarpe de, 234
inclinado, pliegue, 206 jerarquizada morrena, 143 valle de, 235
inferior, contacto; 109 dendrítica, red fluvial, 266 lateritas, 69 divisoria de aguas, 274
infraliásica, superficie, 118 exorreica, red hidrográfica, 273 laterítica lineal
inlandsis, 28, 137, 253 red fluvial, 267 arcilla, 195 colada de lava, 239, 248
modelado debido a los, 137-42 jóvenes, cordilleras, ver cordillera arcilla roja, 166 erosión, 89-106, 109, 113
inmunidad cársica, 80 jurásica, red fluvial, 270 lava erosión, modalidades de la, 89-93
inselberg, 89, 113-15, 193, 195 jurásico, relieve, 206, 207 colada, 239-40, 242, 247 erosión, resultados de la, 93-101
formas de erosión, 114 juventud colada colgante, 247 sucesiva, colada de lava, 239, 248
pared de, 132 de las redes hidrográficas, 273 colada en manto, 239 litces, grézes, 127, 131
in situ, roca, 54 estadio de, 154, 160
Geomoifología índice alfabético 3<>7

litóclastia, 126, 127, 129 macizos antiguos, 40, 45, 46 marginal medio
de los países secos, 126 costas rocosas de los, 262 orla de los zócalos, 274 climático de las redes hidrográficas,
litológicos, contrastes, 274 gneis en las mesetas de los, 199 orla, disimetría en un zócalo con, 265-69
litoral micaesquistos en las mesetas de los, 273 biofísico, 17
bien regularizado, 256 199 orla, modelado de la, 138-40 físico, 17
de estructura longitudinal, 263, 264 penillanuras de los, 116 valle, 141 frío, 193
de estructura transversal, 263, 264 relieve de contacto entre cuencas margosa, caliza, 62 natural, 17
litoral sedimentarias y, 235-38 marina rural, 17
cordón, con albuferas, 259 relieve estructural de las cuencas sedi­ arcilla, 58 social, 17
cresta, 259 mentarias y de los, 221-38 erosión, 253-55 subtropical, 193
duna, 259 relieve estructural de los escudos y de erosión, procesos de construcción, tropical, 193
evolución del, 255-56 los, 221-25 254 urbano, 17
flecha, 259-60 rocas de los, 64 erosión, procesos secundarios, 254 medios profundos, supuestos de la di­
formas del, 142, 251-64 rocas de los escudos y de los, 64-69 erosión, sistemas continentales, 255 versidad de los, 24-26
génesis del, 251-55 cristalinos, relieve estructural en los, invasión, 253 mediterráneo, carso, 184
laguna, 259, 260 223-25 morfogénesis, 255 meláfidos, 71
papel de los seres vivos en el, 256 macizos graníticos plataforma de abrasión, 254 melanocratas, 198
surco, 259 concordantes, 68 transgresión, 252 menor, lecho fluvial, 94
vegetación, 256 discordantes, 68 marino mesa, 247
lobulado, delta, 261 macrogranulada, roca, 56 delta, 100 meseta
lóbulos coalcscentes, 142 madrepórico levantamiento del fondo, 253 basalto de, 250
localización de las rías, 255 arrecife, 256, 257-58 marinos calizas laberínticas, relieve de las, 172
loess, 54, 89, 131, 167 islote, 257 ♦ animales, 256 cantil tabular de, 226
lomos de elefante, 124 madurez, estadio de, 155, 160 sedimentos, 40 de regiones templadas húmedas, 196
longitudinal magma, 55 marmita de gigante, 89 de los macizos antiguos, gneis en
falla, 40 magma tica mármol, 67 las, 199
mixto, relieve, 223 corriente de convección, 35 serpentina, 67 de los macizos antiguos, micasquistos
perfil de un curso fluvial, 89-100 roca, 54, 55 masiva, colada de lava, 240 en las, 199
pliegue, 40 mallas amplias, red fluvial de, 272 materiales graníticas, 192
manglar, 256 en suspensión en las corrientes de metamórficas
llano, terreno, modelado de los már­ mantillo, 121 agua, 91 rocas, 55, 59
genes de fusión en, 141 manto, 26 selección de los, 92 rocas, modelado en las, 197-101
llanura aluvial, 101, 105, 118, 133 túrbidos en las corrientes de agua, 91 rocas, serie de, 66
aluvial, 105 colada de lava en, 239 mayor, lecho fluvial, 94 zonas, 66
baja, 106 de corrimiento, 34, 51, 215 mayores, formas del relieve volcánico, metamorfismo, 59, 65, 66
de acumulación, 269 de derrubios, escarpe con, 175 245-47 micacitas, 67
de inundación, 100, 266 de inundación, 111 meandro, 96 micasquistos, 67
de nivel de base, 100, 226 de solifluxión, 168 encajado, 95, 96 en las mesetas de los macizos anti­
granítica tropical, 193, 195 marea, 259 líbre, 95, 96 guos, 199
intramontana, 103 mar epicontinental, 60 mecánica, erosión debida a las olas, 253 microgranulada, roca, 56
margas, 62, 167-68 mecánicas, propiedades de las rocas, 167 microgranulítica, 56
maar, 242 márgenes, 94 mecánicos, procesos de erosión, 78 migmatitas, 66
lago de, 249 de fusión en terreno llano, modelado médano de playa, 259 milenarias, crecidas, 92
macigno, 169 de los, 141 media, terraza, 105 mineralógica
maciza marginal medio composición, 54, 56
roca, 186 arrecife, 257 bioclimático de la costa, 255-58 heterogeneidad de las rocas, 194
roca sedimentaria, modelado en la, construcción, 145 bioclimático de los glacis de erosión, heterogeneidad del granito, 194
171 orla, 42, 46, 48 112 miocena, superficie, 119
308 Geotnorfología
índice alfabético 309
mixto, relieve longitudinal, 223 modelado
modalidades de la erosión lineal, 89-93 en molasa arcillo-arenosa, 169 morfogénesis, 19, 78, 80, 82, 86 negra
modelado cársico, 175-88 en vaciado, 138 continental, 255 arcilla, 58
circulación del agua, 180-83 eólico, 148-51 marina, 255 caliza, 58
condiciones fisicoquímicas inherentes específico, 83 morfogénica, crisis, 82-83, 85 neogena, superficie, 119
a la caliza, 185-86 fluvial, 86 morfogénico, descanso, 80 Neogeno, 274
depresiones cerradas, 177-80 granítico, rasgos comunes del, 193 morfogénicos, sistemas, 78 nicho de desprendimiento, 122
esculpido de detalle, 176-77 heredado, 81 morfología nido de abeja, 149
factores climáticos, 186-88 laberíntico en caliza dolomítica, 173 de la selva densa, 86 nieve, pozo de, 184
formas elementales, 175-80 monogénico, 86 desértica, 86 nife, 24
grandes vertientes, 175-76 policíclico, 156, 159-60 morrena, 54, 85, 143, 167, 169 nival, carso, 184, 187
procesos de, 185-88 poligénico, 86, 157, 159-60 externa, 141, 148 nivel
modelado por el agua corriente, 79 frontal, 143 de base, 99, 100, 154
cíclico encajado, 156 preflandriense, 253 interna, 148 de base, llanura de, 100, 226
climático, 76 típico, 199 lateral, 143 de los océanos, cambio de, 252
de aplanamiento, 87, 137 y roquedo, 165-66 su transformación, 142 noción de facies, 60
debido a los glaciares de montaña, zonal, 76, 85, 86 morrénica, construcción, 143 no consolidada, molasa conglomerá­
142-46 modificación de la artesa, 143 morrénico tica, 169
debido a los inlandsis, 137-42 Mohole, proyecto, 28 depósito, 81 normal
de disección, 87, 137, 250 Mohorovicic, discontinuidad de, 26 vallum, 141 erosión, ver erosión normal
de las cordilleras costeras, 138 molasa, 63, 64, 167, 169 móvil escarpe de línea de falla, 234
de las orlas marginales y de las cordi­ arcillo-arenosa, modelado en, 169 duna, 149 falla, 233
lleras costeras, 138-40 conglomerática no consolidada, 169 lecho, 89 norpirenaico, relieve, 209
de los márgenes de fusión en te­ de arenisca, 169 perfil, 98 núcleo, 24, 26
rreno llano, 141 fina, 167, 169 movilidad de Escandinavia, 28 nuée ardente, 241
de los zócalos helados, 138 gruesa, 167 movimientos
desértico, 86 monadnocks, 116, 155 de bloques, 40 obsecuente, 230
de soliñuxión, 125 de posición, 155 de fractura, 40 obstruido, valle, 269
de sumersión, 253 de resistencia, 155 del continente, 251-52 obturación
dunar, 168 monocíclica, evolución, cordillera de, de ruptura, 40 lateral, 146
en el granito, 189-97 45 epirogénicos, 40 terraza de, 146
en función de la naturaleza de las monoclinal eustáticos, 103, 104 oceánica
rocas, 163 bloque, 234 isostáticos, 252 cubeta, 252
en la caliza compacta, 175-88 dispositivo, 210 orogénicos, función de los, 158-59 fosa, 51
en la roca plutónica v cristalofílica, relieve, 207, 209, 210, 211 verticales, 36, 218 océanos
189-101 u ondulada, reEeve de estructura, verticales pronunciados, 40 cambios de nivel de los, 252-53
en la roca plutónica y metamórfica, 226-32 muerto, acantilado, 142 stock de los, 253
197-101 monogénico, modelado, 86 multiplicidad de las herencias, 130, 160 ojal, 231
en la roca sedimentaria, 167-73 mont derivé, 204, 206, 207 muralla de circo, 143 ola
en la roca sedimentaria compacta, montaña de erosión cíclica, 154
171-73 curso fluvial de, 92 natural, medio, 17 regresiva de erosión, 156
en la roca sedimentaria deleznable, de flysch, 209 naturaleza olas
167-69 erosión en la, 148 de la carga de una corriente de agua, dunas en, 149, 150
en la roca sedimentaria exfoliable, glaciar de, 253 90 erosión mecánica debida a las,
170-71 glaciar de, formas de acumulación, de las rocas, 160 253
en la roca sedimentaria maciza, 171 143-46 de las rocas, modelado en función oligocenos, estratos, 276
en las vertientes, encajadura de, glaciar de, formas de erosión, 143 de la, 163 oligomiocena, pudinga, 278
133-36 montañosa, cadena, ver cordillera nebkas, 149, 150 ondas, cordillera de, 24
necks, 248 ondulaciones, función de las, 231
Geomorfología índice alfabético

ondulada, relieve de estructura mo- pedimento, 107, 113-15 perturbaciones plegamiento, 41, 203
noclinal u, 226-32 formas de erosión, 114 climáticas, 156 piedemonte de cordillera joven de,
ordenación del espacio, 16 génesis del, 114-15 del ciclo de erosión, 156-57 205-20
ordenados, derrubios, 127 pedogénesis, 80 petrificante, fuente, 183 reciente, rocas de las cordilleras de,
ordinario, lecho fluvial, 94 terciaria, secuela de la, 196 petróleo, 56 62-64
orgánica, sedimentación, 56 pedología, 18 piedemonte relieve estructural de, 222-23
organización pedrizal, 123 con glacis de erosión, 219 relieve estructural de las cordilleras
de las cuencas fluviales, 273-74 peine, red fluvial en forma de, 271 de cordillera joven de plegamiento, jóvenes de, 205-20
del espacio, 16 peleana, erupción, 244 205-20 tectónica de, 37-39
organizada, red fluvial, 267 pelitas, 63, 167-68 de cordillera reciente, 217-20 pliegue
órganos, 126 pendiente de erosión, 219 agudo, 45
orientada por la fracturación, red flu­ brecha de, 129 de subsidencia continua, 219 aspecto y estilo, 206
vial, 271 evolución y génesis de una, 125 disecado, 219 de cobertura, 42
origen continental, arcillas de, 62 rupturas cíclicas de, 156 función de la erosión en el, 219-20 de falla, escarpe de, 208
orla suavización de, 132 glaciar, 220 en cofre, 206
de crecida, 261 penillanura, 107, 115-20, 155 sedimentación propia del, 217 eyectivo, 206
marginal, 42, 46, 48 datación, 118-19 supuestos estructurales, 217-18 inclinado, 206
marginal de los zócalos, 274 de las cuencas sedimentarias, 116 piedra pómez, 71, 241 isoclinal, 206
marginal, disimetría en un zócalo de los macizos antiguos, 116 pináculos, 123 longitudinal, 40
con, 273 depósitos superficiales, 117-18 carso de, 177 recto, 206
marginal, modelado de, 138-40 evolución, 119 torres con, 176 roto, 45
orogénesis, 18, 31-52 exhumación, 119, 120 piramidales, dunas, 150 transversal, 40
y crisis erosiva, 159 formas de, 116-17 pitón volcánico, 247, 248 tumbado, 206, 209
orogénica fosilización, 119 pizarras, ver esquistos pliegue-falla, 206
de fractura, fase, 41 génesis, 119, 159 placas, caliza de, 170 plutones, 68
deformación, 251 pequeñas cuencas fluviales, 274 planéze, 246 plutónica, roca, ver roca plutónica
fase, 37 pérdidas de agua, 182 plano de falla, 232, 233 plutonítas, 55, 67, 71
orogénícos, movimientos, ver movi­ perfil, 107 plástica podrida, roca, 147
mientos orogénicos curvilíneo de una vertiente, 131 arcilla, 58 podrido, granito, 60
ortoclinal, 230 de cuesta, 228 deformación, acentuación de la, 212 policíclica, evolución, cordillera de, 45
depresión, 207, 209, 227, 229 de equilibrio, 155 plasticidad, arcilla sin, 59 policíclico, modelado, 156, 159-60
ortófidos, 71 de glacis, 110 plataforma poligénica, superficie, 119
oruga, cresta alpina de, 190, 191 de talweg, 156 continental, 257 poligénico, modelado, 86, 157, 159
os, 141, 142 de un frente de cuesta, 227 de abrasión marina, 254 poljé, 175, 179, 180
equilibrio del, 98 sedimentaria, 46-47 pómez, piedra, 71, 241
Pacífico, vulcanismo del, 43 longitudinal de un curso fluvial, 98- platier, 257 ponor, 181, 182
países secos, litoclastia de los, 126 100 playa, 109, 142 pórfido, 71
paleoclimáticas, secuencias, 276 móvil, 98 de arena con dunas y lagunas, porfinta, 71
paleogeografía, 57 real, 98 259 posaquitaniense, superficie, 119
paleontología, 60 rotura del, 99 levantada, 142, 256 de erosión, 118
panes de azúcar tropicales, 191 teórico, 98 médano de, 259 posglaciar, solifluxíón, 136
periclinal, terminación, 222 transporte de cantos, 254 posición, monadnocks de, 155
pantano estacional, 269
parabólicas, dunas, 84,259 periférica depresión, 237 plegada, estructura, 44 posoro génica, tectónica, 39
pared de inselberg, 132 periglaciar, solifluxíón, 136 plegados poulier, 259
paroxísmica, tectónica, 158 permanencia de los flujos, 276 poco diferenciados, relieve en los pozo
permanente exorreico, curso fluvial, sedimentos, 209-11 de disolución, 179
pasillo, 127
relieve en los sedimentos diferencia­ de nieve, 184
anastosómico, 279 265
pedimentación, 114, 119 permeable, terreno, 272 dos y, 209-11 dolina de, 178
Geomorfología índice alfabético

prado de algas sumergidas, 256 provenzal, relieve, 208 red Aluvial relieve
prealpino proyección, roca volcánica de, 71 en bloques fallados basculados, 272 de contacto, 235
carso, 184 volcánica, 240-41 en forma de peine, 271 de contacto con fallas, 237-38
relieve, 208 proyecto Mohole, 28 jerarquizada, 267 de contacto sin fallas, 235-37
prefiandriense psamitas, ver samitas jerarquizada dendritica, 266 de cuesta, 227
modelado, 253 pudinga, 57, 171 jerarquizada exorreica, 273 de erosión diferencial, 222, 224
regresión, 100, 253, 255 caliza, 173 jurásica, 270 de estructura horizontal-, 226
preglaciar cretácea, 172 juventud de la, 273 de estructura monoclinal u ondu­
alteración, 147 oligomiocena, 278 medios climáticos, 265-69 lada, 226-32
herencia, 82 pumita, ver piedra pómez organizada, 267 de excavación, 247 í
preorogénica, tectónica, 39 pura, creta, 171 orientada por la facturación, 271 de fallas, elementos del, 234
presa glaciar, lago de, 145 puy, 247 sobreimposición, 276-78 de fallas y de fracturas, 232
presión, 66 tipos de, 267-69 de fracturas específicas, 224
prismática, columna, 70 química, composición de las rocas cris­ y estructuras, 269-74 de inversión, 247
procesos talinas, 198 red de las cuencas sedimentarías, 225
de construcción de la erosión ma­ químicas, propiedades de las rocas, 167 subaérea, circulación del agua, 182 de las mesetas calizas laberínticas, 172
rina, 254 químicos, procesos de erosión, 78 subterránea, circulación, 182-83 disección del, 87
de erosión, 77-78, 86, 89-90, 127, reflexión en las rocas platónicas o volcánicas,
147, 148 radial, vahe, 246 profunda, 24 211
de erosión actuales, 86 raíz, 27 superficial, 24 en los macizos cristalinos, 223
de erosión azonales, 78 railliére, 123 refracción, 24 en los sedimentos diferenciados y
de erosión del granito, 194-95 raíz sialítica, 64 región plegados, 206-209
de erosión de los glacis, 111 rampa, ver glacis estructural, 47 en los sedimentos plegados poco
de erosión mecánicos, 78 rasgos del modelado granítico, 193-94 granítica, herencias y secuelas, 195-97 diferenciados, 209-11
de erosión químicos, 78 real, perfil, 98 templada húmeda, meseta de, 196 estructural, 163, 203, 205
de erosión zonales, 78 realzado en horst, anticlinal, 212 regolita, 121 estructural, condiciones de elabora­
de fijación en las vertientes, 129-30 reanudación de la erosión, 157 regresión, 61 ción, 213-16
de fragmentación de las vertientes, reaparición del agua, 183 prefiandriense, 100, 253, 255 estructural conforme, 203
125-27 recepción, cuenca de, 125 regresiva estructural debido a la tectónica de
de los glacis de erosión, 112 reciente erosión, 99, 154, 157 fractura, 233-35
de modelado cársico, 185-88 cordillera, 40 erosión, captura por, 279 estructural de fallas y de fracturas,
de transporte, 90-92, 127 cordillera, piedemonte de, 217-20 ola de erosión, 156 232-35
de transporte y de erosión en las piegamiento, rocas de cordillera de, regs, 149 estructural de inversión, 203
específicos, 81 62-64 regularización de la costa, 255 estructural de las cordilleras jóvenes
secundarios de erosión marina, 254 vulcanita, 71 rejuvenecimiento, causas de, 156 de piegamiento, 205-20
y formas de erosión cólica, 148-49 recto, pliegue, 206 relativa estructural de las cuencas sedimen­
profunda, reflexión, 24 red fluvial, 265-80 altura, datación de las terrazas por tarias, 225-32
profundos, medios, supuestos de la anárquica, 268 la, 106 estructural de los macizos antiguos y
diversidad de los, 24-26 anomalías del trazado, 274-80 fecha, 119 las cuencas sedimentarias, 221-38
proglaciar, lago, 104 antecedencia, 276 relicto, glacis, 110 estructural de los macizos antiguos
progresiva, erosión, 157 apalachiana, 270 relieve y de los escudos, 221-25
captura por, 279 capturas, 278-80 aireación del, 87 estructural de los macizos cristalinos,
pronunciado, movimiento vertical, 40 del carso, 181 alpino, rocas cristalofílicas en el, 199 223-25
propiedades de mallas amplias, 272 apalachiano, 222 estructural de piegamiento, 222-23
aparentes de las rocas, 165 dendritica, 269 carpático, 213 estructural derivado, 204
mecánica de las rocas, 167 desorganizada, 269 conforme, 204 estructural directo, 204, 215
química de las rocas, 167 disimetría en un zócalo con orla debido a la tectónica de fractura, 212- estructural, función de los episodios
protección, empedrado de, 130 marginal, 273 213, 233 de gliptogénesis, 215-16
3i4 Geomorfología índice alfabético 515

relieve ría, 264 roca rocosa


estructural, función de los factores localización, 255 metamórfica, 55, 59 en rexistasia, vertiente, 123
geológicos, 214-15 rill-wash, 112 metamórfica, modelado en la, 197- escalonada, vertiente, 176
estructural, terminología, 232-33 rinconada, 108 201 terraza, 101
estructural, tipos de, 205-213 riolitas, 70, 71, 240, 241 metamórfica, serie de, 66 vertiente, 133
génesis del, 37-44 rítmica, sedimentación, 57 microgranulada, 56 rocoso, escarpe, 123
granítico, tipos de, 189-93 roca modelado en función de la natura­ roja
jurásico, 206, 207 aborregada, 138, 143 leza de la, 163 arcilla, 58
longitudinal mixto, 223 arcillosa, 27, 56, 67 muy estratificada, 170 laterítica, arcilla, 166
monoclinal, 207, 209, 210, 211 caliza compacta, vertiente de, 132 naturaleza de la, 160 roca, 58
norpirenaico, 209 carbonatada, 56, 67 plutónica, 67 rossa, térra, 179
prealpino, 208 clasificación, significado y evolución, platónica, modelado en la, 189-201 rotos, pliegues, 45
provenzal, 208 53-60 plutónica o volcánica, relieve en la, rotura del perfil, 99
residual, 114, 155 con diaclasas, 186 211 rubina, 124, 168
volcánico, 42-44, 239-50 cristalina, 27, 45, 114 plutónica y cristalofílica, modelado ruptura, ver fractura
volcánico, evolución del, 244-50 cristalina, ataque de la, 197 en la, 189-201 rupturas cíclicas de pendiente, 156
volcánico, formas de detalle, 247-50 cristalina, composición química, 198 podrida, 147 rural, medio, 17
volcánico, formas mayores, 245-47 cristalina y cristalofílica, ataque de propiedades aparentes de la, 165 ruz, 206, 207
rellano, 133 la, 197-99 propiedades mecánicas de la, 167
aluvial, 102 cristalófila, 114 propiedades químicas de la, 167 sábulo, 193
de goletz, 125 cristalofílica, 27, 55 roja, 58 salar, 109
reparto de los dominios estructurales, cristalofílica, ataque de la, 197 salina, 56 sal gema, 56
48-52 cristalofílica en los relieves alpinos, sana, 193 salina, 109
Repetti, discontinuidad de, 26 199 sedimentaria, 55, 56, 57, 67 roca, 56
resecuente, 230 cristalofílica, modelados en la, 189- sedimentaria compacta, modelado en saltación, 91
residual, relieve, 114, 155 201 la, 171-73 salto de falla, 232
resistencia cristalofílica y cristalina, ataque en sedimentaria deleznable, modelado samita, 69
de las capas sedimentarias, diferencia la, 197-99 en la, 167-69 sana, roca, 193
de, 214 de cordillera de plega miento re­ sedimentaria exfoliable, modelado en satinados, esquistos, 210, 211
escala de, 199 ciente, 62-64 la, 170-71 sebkras, 109
monadnocks de, 155 de cuenca sedimentaria, 60-62 sedimentaria maciza, modelado en seca, rexistasia, 131
restinga, 101 de escudos, 64 la, 171 ■secante, caldera, 243
resultados de la erosión lineal, 93-101 de macizos antiguos y de los escudos, sedimentaria, modelado en la, 167-73 secuelas
resurgencias, 181, 183 64-69 sedimentaria, significado de la, 57-58 de la glaciación, 143
retomo de la erosión, 122 descompuesta, 147 silícea, 27, 56, 67 de la pedogénesis terciaria, 196
retroceso, vallum de, 141 detrítica, 61, 68, 167 silícea compacta, 171-72 y herencias en las regiones graníticas,
retrocesos, 183 endógena, 55 verde, 63, 210 195-97
reverso eruptiva, 55 volcánica, 27, 66, 69-71 secuencias paleoclimáticas, 276
de cuesta, 226 estriada, 138 volcánica acida, 70 secundarias, haz de fracturas, 233
glacis de, 109 estructura de la, 194 volcánica básica, 70 secundarios, procesos de erosión ma­
revestimiento, tectónica de, 41 evolución de la, 58-60 volcánica de proyección, 71 rina, 254
rexistasia, 79-80, 82, 105,<106 exógena, 56 volcánica o vulcanita, 69-71 sedimentación, 77
seca, 131 génesis de la, 60-71 y su génesis, 53-71 correlativa, 217
vertiente blanda en, 124-25 heterogeneidad mineralógica, 194 rocosa detrítica, 56
vertiente rocosa en, 123 ígnea, 55 costa, 256 geosinclinal, 63
riachuelo maciza, 186 de los macizos antiguos, costa, 262 orgánica, 56
anastomosado, 112 macrogranulada, 56 denudada, vertiente, 123, 130 propia del piedemonte, 217
divagante, 112 magmática, 54, 55 en biostasia, vertiente, 123 rítmica, 57

3^7
3^ Geomorfología

Sologne, arenas de, 62 surco


sedimentaria serie de rocas metamórficas, 66 solución, transporte en, 91 de desgarramiento, 215
cobertura, 270 serpentina, mármol, 67 sotchs, 179 de fractura, 213, 235
compacta, modelado en la roca, 171— sheet-flood, ver manto de inundación stock de los océanos, 253 litoral, 259
173 shelf, 140 strandflat, 138, 140 suspendido, valle, 139
cuenca, 40, 46, 60, 103 sial, 27 structures brouillées, 63 suspensión, materiales en las corrientes
cuenca, penillanura de, 116 sialítica, raíz, 64 suavización de las pendientes, 132 de agua, 91
cuenca, relieve estructural de la, 225- síenita, 71 subaérea, red, 182
232 significado de las rocas, 53-60 subglaciares, corrientes, 141 tabular
cuenca, rocas de la, 60-62 sílex en creta, 171 submarina, deformación, hipótesis de, cantil, 226
deleznable, modelado en la roca, silícea 253 cantil de meseta, 226
167-69 arcilla, 61 submarino tectónico, vulcanismo, 43 iceberg, 148
discordancia, 61 arena, 61 subnival, soda, 187 taffoni, 149
exfoliable, modelado en la roca, - arenisca, 69 subsecuente, 230 talud
170-71 compacta, roca, 171-72 subsidencia, 63, 242 de derrubios, 123
laguna, 61 roca, 27, 56, 67 continua, piedemonte de, 219 de erosión diferencial, 223
modelado en la roca, 167-73 silvinita, 56 fosa de, 218 talwegs, 86, 89, 109
plataforma, 46, 47 sima, 27 subterránea, red, 182 densidad de los, 272
roca, 55, 56, 57, 67 de hundimiento, 179 subtropical, medio, 193 perfil de los, 156
roca blanda, modelado en la, 167 sinclinal colgado, 208 succión, 36 tangencial
roca deleznable, modelado en la, sinorogcnica, tectónica, 39 suelo, 53, 54 caldera, 243
170 sintectónico, vulcanismo submarino, 43 sumergido, prado de algas, 256 empuje, 34
roca maciza, modelado en la, 171 sinuosidades de un lecho fluvial, 96 sumersión, modelado de, 253 tardiglaciares, derrubios, 143
roca, significado de la, 57-58 sismología, supuestos de la, 24-26 superficial tartera, 123
sedimentarias sismos, 24 depósito de penillanura, 117-18 tectogénesis, 18, 31-52
capas, diferencia de resistencia de las, sistemas formación, 53, 54, 117, 130, 237 de engullimiento, 36
214 continentales de erosión marina, 255 reflexión, 24 tectónica
y macizos antiguos, relieve de con­ de erosión, 77-83, 86 superficie continua, 158
tacto entre cuencas, 235-38 de erosión continental, 255-56 de aplanamiento, sobreimposición de bloques, 39
sedimentario, ciclo, 60, 61 de erosión normal, 79, 83, 87 a partir de una, 278 de compresión, 33, 37
sedimentos de vertientes, 113 de erosión, 115-20 de derramamiento, ver de desliza­
bioquímicos, 62 de flujos anárquicos, 273 eógena, 119 miento
complejos, 67 morfogencticos o morfogénicos, 78 infialiásica, 118 de deslizamiento, 36
correlativos, 57 sobreimposición, 275, 276-78 miocena, 119 de fosas, 39
detríticos, 61 a partir de una superficie de aplana­ neogena, 119 de fractura, 37, 39-42, 210
diferenciados y plegados, relieve en miento, 278 poligénica, 119 de fractura, relieve debido a la, 212-
los, 206-209 en capas discordantes, 276 posaquitaniense, 119 213, 233
epicontinentales, 62 sobreimpuesto, trazado, 278 superior, contacto, 108 de fractura, reEeve estructural debido
evolución de los, 58-60 sobrepuesta, herencia, 143 superposición anormal, 34 a la, 233-35
fosilizados, 119 social, medio, 17 supraglaciar, cañón, 141 de gravedad, 34-37
marinos, 40 soda subnival, 187 supuestos de plegamiento, 37-39
plegados poco diferenciados, relieve solifluxión, 125, 129 de la diversidad de los medios pro­ depresión, 215
en los, 209-11 arcillas de, 131 fundos, 24-26 de revestimiento, 41
selección de los materiales, 92 colada de, 128 de la sismología, 24-26 de ruptura, ver de fractura
selva densa, morfología de la, 86 intumescencia de, 128 estructurales del piedemonte, 217- epiglíptica, 38, 39, 216
semicircular, depresión, 276 manto de, 168 218 exhumada, fosa, contacto mediante,
sentido de falla, 232 modelado de, 125 extraídos de la astronomía, 23-24 238
septentrional, zócalo, 196 periglaciar, 136 extraídos de la geología, 23-24 fase, 37
«eres vivos en el litoral, su papel, 256 posglaciar, 136
318 Geomorfología Indice alfabético 3*9

tectónica terreno transporte valle


paroxísmica, 158 deslizamiento del, 128 por arroyada, 127 basalto de, 250
posorogénica, 39 impermeable, 272 por deslizamiento, 127 cataclinal, 227
preorogénica, 39 llano, modelado de los márgenes de procesos de, 90-92, 127 ciego, 182
sinorogénica, 39 fusión en, 141 y erosión en las vertientes, procesos de ángulo de falla, 234
terraza, 103 permeable, 272 de, 127-29 de fractura, 235
trituración, 147 terrestre transversal de línea de falla, 235
ventana, 206 corteza o costra, 25 accidente, 212 de línea de falla, contacto, 238
tectónicos corteza, estructura de la, 26-28 falla, 40 glaciar de, 137
accidentes, 251 testigo, cerro, 110, 227 pliegue, 40 marginal, 141
estilos, 37, 214 Thetys, 34 traquítas, 43, 70, 71, 240, 241 obstruido, 269
templada húmeda, meseta de región, tiempo, 65 traslación horizontal, 32-34 radial, 246
196 tierra travertino, 183 suspendido, 139
teoría densidad de la, 23 trazado valle-túnel, 141
de la contracción, 31 volumen de la, 23 de bayoneta, 223 vallum, 141, 142, 143
de la erupción, 32 típico, modelado, 199 de las redes hidrográficas, anomalías de retroceso, 141
del ciclo de erosión, 153-60 tipos del, 274-80 morrénico, 141
del levantamiento eruptivo, 32 de avenamiento, 265-67 de una cuesta, 229 variaciones climáticas y sus efectos, 81
eustática, 252 de car so, 183-85 de un curso fluvial, 270-72 vauclusiana, fuente, 183
teorías antagonistas de la erosión gla­ de contacto, 236 de un lecho fluvial, 94-97 vaux, 179
ciar, 146-47 de estructura, 44-46 epigénico, 275 vegetación
teórico, perfil, 98 de falla, 233 fluvial de bayoneta, 270 estratos de, 121
terciaría, pedogénesis, secuela de la, 196 de red hidrográfica, 267-69 hidrográfico, 96 litoral, 256
terminación periclinal, 222 de relieve estructural, 205-13 sobreimpuesto, 278 vegetal, cobertura, 79
terminología del relieve estructural, de relieve granítico, 189 tributario, curso fluvial, 269 vejez, estadio de, 155, 160
232-33 de relieve volcánico, 244 trituración tectónica, 147 ventana tectónica, 206
terracitas, 125 de terraza fluvial, 101-102 tropical verde, roca, 63, 210
térra rossa, 179 de vertiente, 121-25 carso, 185, 187 vertical, erosión, 90
terraza toba volcánica estratificada, 71 llanura granítica, 193, 195 verticales
alta, 105 tómbolo, 260 medio, 193 bloques, acción de los, 213
aluvial, 94, 101 topografía de aplanamiento, 274 pan de azúcar, 191 movimientos, 36, 40, 218
baja, 105 torrecillas, carso de, 185 tumbado pliegue, 206, 209 vertiente, 175-76
catastrófica, 104 torre con pináculos, 176 túnel, valle, 141 abarrancada, 131
climática, 104 torrente, 92 túrbidos, materiales, en las corrientes anaclinal, 207, 210
datación, 105 tor, 192, 196 de agua, 91 arcillosa, 132
de estabilidad, 103 trabajo del glaciar, 147-48 turm-karst, 185, 187 blanda en rexístasia, 124-25
de kame, 145, 146 transformación de las morrenas, 142 cataclinal, 207, 210
de obturación, 146 transgresión, 61 uadi, 96, 109, 111, 112, 151 convexo-cóncava, 131
encajada, 102 marina, 252 ulcraglaciaristas, 86 cubierta en biostasia, 121-22
escalonada, 102 flandriense, 253 umbral de circo, 143, 148 de alterita, 132
fluvial, 101-106, 108 tránsito, 84 unidad estructural, 47 de glacis, 108
fluvial, génesis, 103-105 formas de, 85, 149 urbano, medio, 17 denudada, 121
fluvial, tipos de, 101-102 y acumulación de la erosión eólica, ovala, 175, 178, 179, 180 depósitos de, 130-31
génesis, 103 formas de, 149-51 de roca caliza compacta, 132
media, 105 transporte, 76, 84 vaciado, 87 edad, 132
rocosa, 101 de los cantos playa, 254 modelado en, 138 empedrada, 129
tectónica, 103 formas de, 85 vacuolares, carniolas, 172 encajaduras de modelados en la,
tipos de, 101 fluvial, discontinuidad del, 93 val, 207 133-36
3^0 Geotnorfología

vertiente volcánico
erosión en la, 121-36 espigón, 247, 248
escalonada, 170 pitón, 247, 248
evolución, 125-30 relieve, 42-44, 239-50
grande, modelado cársico en, 175 relieve, evolución del, 244-50
herencias, 130-36 relieve, formas de detalle, 247-50
hipótesis abstractas, 130-36 relieve, formas mayores, 245-37
perfil curvilíneo de, 131 relieve, tipos de, 244
procesos de fijación, 129-30 volcánicos, fenómenos, 239
procesos de fragmentación, 125-27 volumen de la tierra, 23
procesos de transporte y de erosión, vulcaniana, erupción, 244
127-29 vulcanismo, 43
rocosa, 133 de cordillera, 43
rocosa denudada, 123, 130 del Pacífico, 43
rocosa en biostasia, 123 de zócalo, 43
rocosa en rexistasia, 123 submarino sintectónico, 43
rocosa escalonada, 176 vulcanita, 55, 69-71
sistemas de, 113 antigua, 71
tipos de, 121-25 reciente, 71
viva, barjana, 84
volcán
Wegener, hipótesis de, 33
adventicio, 246
gaseoso, 242
hawaiano, 245, 246 yardang, 148
volcán-escudo, 245, 246 yeso, 56, 62
volcánica yesosa, arcilla, 62
acida, roca, 70
básica, roca, 70 zócalo, 37, 46, 270
bomba, 241 con orla marginal, disimetría en un,
ceniza, 241 273
chimenea, 241 helado, modelado de, 138
de detalle, forma, 247 orla marginal de, 274
de proyección, roca, 71 vulcanismo de, 43
escoria, 241 septentrional, 196
estratificada, toba, 71 zona metamórfica, 66
explosión, 241-42 zonal
proyección, 240-41 geomorfología, 161
relieve en la roca plutónica o, 211 modelado, 76, 85, 86
roca, 27, 66, 69-71 proceso de erosión, 78

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