Diagnóstico y
tratamiento de
la infección
por VIH y
Rabia
DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO DEL VIH
DIAGNÓSTICO DE LA INFECCIÓN POR EL VIH
El diagnóstico definitivo de la infección por el VIH sólo puede establecerse por métodos
de laboratorio, ya que en ningún caso las manifestaciones clínicas son lo suficientemente
específicas. Los métodos directos detectan al propio virus o alguno de sus componentes, como
proteínas o ácidos nucleicos, mientras que los indirectos reconocen los anticuerpos específicos
producidos por el sistema inmunitario como respuesta a la infección vírica (tabla 1). La
detección por métodos directos o indirectos del VIH ha permitido no solo reconocer a las
personas infectadas y establecer medidas preventivas adecuadas, sino que además constituye una
ayuda esencial en el seguimiento de los pacientes para conocer el pronóstico de la enfermedad y
la eficacia del tratamiento utilizado. El diagnóstico serológico del virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH) trasciende en importancia a otros diagnósticos de laboratorio por la gravedad de
la enfermedad que este virus produce, la existencia hoy en día de tratamientos mucho más
eficaces que los iniciales y el conocimiento que tienen los médicos y sanitarios sobre esta
infección. Además, buena parte de ese conocimiento ha tenido una gran difusión entre la
población general, sobre todo el referido a los mecanismos de transmisión y a las posibilidades
diagnósticas. El cribado de anticuerpos en muestras de suero es el método más comúnmente
empleado para el diagnóstico de laboratorio de la infección por VIH. Las pruebas están basadas
en distintos principios técnicos que han ido evolucionando con el tiempo, la experiencia
adquirida y las recomendaciones nacionales e internacionales.
A pesar de los avances logrados en el desarrollo de estas pruebas, se siguen produciendo
casos de falsos positivos y, con menor frecuencia, falsos negativos. Estos errores son atribuibles,
en parte, al enorme crecimiento de esta demanda analítica dentro de la asistencia clínica
hospitalaria y extrahospitalaria. La importancia de estos errores es obvia, pudiendo provocar
situaciones que generan ansiedad en los pacientes y desconcierto en los profesionales encargados
de dicho diagnóstico. En este artículo se pretende dar orientaciones conceptuales, sugerencias y
recomendaciones prácticas sobre los métodos de detección serológica de la infección por VIH,
con el fin de evitar o reducir al mínimo los errores en la determinación de anticuerpos frente al
VIH.
MÉTODOS INDIRECTOS
La detección de anticuerpos específicos anti-VIH es la forma habitual de diagnosticar una
infección por VIH. Los métodos se dividen en: a) pruebas de screening, diseñadas con un
máximo de sensibilidad para detectar todas las muestras positivas, y b) pruebas confirmatorias,
caracterizadas por su especificidad y que permiten asegurar la positividad de una muestra
previamente reactiva con un test de screening. Ambos ensayos realizados de forma secuencial
obtienen resultados excelentes en cuanto a exactitud y reproducibilidad y tienen más del 99% y
95% de sensibilidad y especificidad respectivamente.
Pruebas de screening
Las técnicas inmunoenzimáticas (EIA) son las más empleadas debido a su metodología
relativamente simple, alta sensibilidad, nivel de automatización y diseño para realizar un gran
número de tests de forma simultánea. En principio se basaron en la utilización de lisados víricos
(ensayos de primera generación), y fueron de enorme utilidad para conocer el alcance de la
epidemia de SIDA en los primeros años y establecer las primeras medidas preventivas.
Posteriormente fueron sustituidas por EIA que utilizaban antígenos más específicos obtenidos
por recombinación genética o mediante síntesis (ensayos de segunda generación) utilizando EIA
indirectos o competitivos.
Estas técnicas tenían una mejor especificidad pero planteaban problemas de sensibilidad
en el diagnóstico de la infección aguda, debido a que detectaban la seroconversión de seis a doce
semanas después de producirse la infección. Para resolver esta cuestión se han diseñado técnicas
que detectan en una misma prueba anticuerpos de distinta clase (IgG, IgM ó IgA) mediante un
diseño de tipo sándwich o de inmunocaptura, utilizando como antígenos proteínas recombinantes
o péptidos sintéticos específicos del VIH-1 (a veces asociados con otros específicos del VIH-2).
De este modo se consigue reducir el periodo ventana a tres semanas (ensayos de tercera
generación). Los EIA de cuarta generación permiten la detección simultánea de antígeno y
anticuerpos. Tienen como ventaja reducir en una semana el periodo ventana, estableciéndolo en
dos semanas desde el inicio de la infección. Aunque estos ensayos tienen una excelente
sensibilidad para la detección de casos de infección aguda, pierden algo de sensibilidad analítica
en cada uno de sus componentes, de modo que el umbral de detección de antígeno es mayor, y lo
mismo ocurre con los anticuerpos, observándose una reducción en la señal de reactividad en las
muestras en las que el antígeno desciende o desaparece. De cualquier modo en la comparación
con EIA de tercera generación en paneles de seroconversión demuestra una sensibilidad del
100% y una especificidad del 99,7-100%.
Existen otras pruebas de screening caracterizadas por la obtención de resultados en menos
de 30 minutos. Son muy útiles aplicados en situaciones que requieren un resultado inmediato,
como trasplantes, accidentes laborales o antes del parto en una embarazada que no ha sido
controlada con respecto a la infección por el VIH. Suele tratarse de técnicas en dot blot que,
realizadas correctamente, ofrecen una gran seguridad en el resultado.
En el caso de las técnicas inmunocromatográficas se requiere simplemente la adición de
la muestra que reaccionará con los distintos reactivos al ser arrastrada por una solución
tamponada en una tira de papel. Aunque estas técnicas son simples de ejecución y no requieren
instrumentación, su coste no es adecuado para países en desarrollo y en estos casos resulta más
convenientes utilizar técnicas simples como la aglutinación (con hematíes, látex o partículas de
gelatina) que muestran también una excelente sensibilidad y especificidad. Los tests de
screening también pueden ser realizados a partir de muestras de saliva y orina, para lo cual
existen métodos adaptados, con la ventaja que supone sobre la muestra de suero en cuanto a
facilidad en la obtención, menor riesgo de contagio accidental y coste económico
Pruebas de confirmación
Las muestras positivas en la prueba de screening requieren ser confirmadas con un test
muy específico, empleándose el Western blot (WB), la inmunofluorescencia indirecta (IFI) o la
radioinmunoprecipitación (RIPA). El WB es el método recomendado y permite discriminar, por
la aparición de bandas reactivas, frente a qué antígenos víricos se dirigen los anticuerpos
presentes en la muestra. La interpretación del WB se puede realizar según diversos criterios
aunque el más aceptado es el de la OMS que exige la presencia de al menos dos bandas de la
envoltura. La muestra negativa impli ca una ausencia de bandas reactivas y cualquier situación
intermedia se interpreta como reacción indeterminada.
La reactividad indeterminada del WB puede ocurrir en determinadas situaciones
relacionadas con la infección por el VIH. En casos de seroconversión reciente en las que aún no
han aparecido todas las bandas, en recién nacidos de madres seropositivas, estén infectados o no,
y en pacientes con enfermedad avanzada y grave deterioro inmunológico. También hay que
valorar la posibilidad de presentar una infección por el VIH-2 (algunos tests llevan adherida una
banda de antígeno específico del VIH-2) o por un subtipo del VIH-1 distinto al habitual. La
hipergammaglobulinemia frecuente en individuos africanos, por estimulación antigénica
inespecífica, es causa de patrones indeterminados en WB no relacionados con infección por VIH,
así como también es posible la reactividad cruzada en pacientes con enfermedades
autoinmunitarias, embarazadas y en algunos donantes de sangre.
Un resultado indeterminado en WB obliga a un control del paciente y a la repetición de la
determinación a los 3-6 meses siendo recomendable utilizar métodos de diagnóstico directo para
resolver el problema. Una alternativa al WB es el inmunoensayo lineal, consistente en pegar a
una tira de nitrocelulosa diversos antígenos del VIH. Su sensibilidad es similar al WB y presenta
menos reacciones cruzadas por la presencia de productos celulares propios del proceso de
fabricación de WB. Las técnicas de IFI y RIPA, debido a su subjetividad y complejidad técnica,
respectivamente, no se consideran adecuadas para el uso rutinario como método confirmatorio.
MÉTODOS DIRECTOS
Están basados en la detección del virus o alguno de sus componentes. Incluye el cultivo
vírico, la determinación de antígeno p24 en plasma o suero y la demostración de genoma vírico
mediante técnicas moleculares.
Cultivo celular
Aunque es la técnica más específica para el diagnóstico de la infección su utilización
suele reservarse para estudios básicos de variabilidad genética, epidemiología molecular,
patogénesis vírica o resistencia a fármacos, debido a la complejidad y riesgo que supone su
realización. El método consiste en un cocultivo de células mononucleares de sangre periférica
del paciente junto a otras del mismo tipo procedentes de donantes. El cultivo se considera
positivo por la demostración del efecto citopático o la detección de productos víricos como el
antígeno p24 o la transcriptasa inversa.
Antigenemia de p24
El antígeno p24 de la cápside del VIH (core), detectado en suero o plasma mediante una
reacción de EIA, es un marcador precoz de infección aguda por VIH. A lo largo de la infección
su detección es variable debido al incremento de anticuerpos anti-p24 neutralizantes o a la escasa
replicación del virus. Las técnicas que rompen los inmunocomplejos formados por el antígeno
p24 y su anticuerpo aumentan la sensibilidad de a determinación y ha sido propuesto para
monitorizar el tratamiento antirretroviral en países en desarrollo. La detección de antígeno p24
puede ser de utilidad en el screening de donantes, combinado con la detección de anticuerpos
(ensayos de cuarta generación), diagnóstico de la infección aguda y del recién nacido,
monitorización de la terapia (especialmente en infecciones por subtipos no-B del VIH-1) y como
confirmación del crecimiento del virus en los cultivos celulares.
Técnicas moleculares
Aunque el diagnóstico de la infección por el VIH debe establecerse mediante la detección
de anticuerpos específicos del virus, puede ser conveniente la utilización de técnicas moleculares
basadas en el reconocimiento de fragmentos del genoma del virus. Estas situaciones especiales se
producen en casos de hipogammaglobulinemia, infección perinatal, infección silente o infección
por variantes del virus que pueden escapar a la detección con las técnicas habituales serológicas,
como son el VIH-2 y el subtipo O del VIH-1.
La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) es el método de elección para el
diagnóstico molecular de la infección por el VIH. Puede aplicarse directamente a la detección de
ADN provírico a partir de células del paciente, o bien mediante una reacción de
retrotranscripción previa (RT-PCR), realizada habitualmente en plasma, cuando la diana que se
pretende localizar son las partículas de ARN vírico. Su utilización es imprescindible para el
diagnóstico de VIH en los niños recién nacidos de madres seropositivas y en los pacientes con
patrones serológicos atípicos. La conveniencia de utilizar técnicas moleculares en el screening de
donantes es discutida aunque es indudable que reduce aun más el periodo ventana previo a la
seroconversión, de forma que podría diagnosticarse a un paciente infectado tan solo una semana
después de su contacto con el virus.
Con una aplicación diagnóstica enfocada a bancos de sangre se ha desarrollado
recientemente un método basado en amplificación mediada por transcripción (TMA) que detecta
de forma simultánea desde 100 copias/ml de VIH-1 y virus de la hepatitis C, con una
sensibilidad y especificidad >99,5%. Para obtener los resultados más fiables y reproducibles las
muestras de sangre deben ser recogidas preferentemente en tubos con EDTA mejor que en citrato
y no deben utilizarse tubos con heparina, que es un potente inhibidor de la PCR. La separación
del plasma debe realizarse antes de 6 horas, si bien pueden utilizarse tubos separadores de
plasma (CPT, PPT) que, una vez centrifugados, mantienen estable el ARN vírico al menos 30
horas a 4ºC.
La cuantificación de la viremia plasmática, más conocida como carga viral, es una prueba
esencial aplicada al seguimiento de los pacientes más que al diagnóstico de los mismos, ya que al
medir el nivel de replicación del virus permite evaluar la eficacia del tratamiento antirretroviral,
constituyendo un marcador predictivo de la infección de inestimable ayuda. Existen diversas
técnicas con rendimiento similares pero fundamentos diversos, de modo que encontramos
técnicas de amplificación de secuencia, como la anteriormente referida PCR y el NASBA, y
técnicas de amplificación de señal (bDNA). El nivel inferior de detección es de 50 copias
utilizando procedimientos ultrasensibles.
TRATAMIENTO DE LA INFECCIÓN POR EL VIH
Actualmente, no hay cura para el VIH/SIDA. Una vez que tienes la infección, tu cuerpo
no puede deshacerse de ella. Sin embargo, hay muchos medicamentos que pueden controlar el
VIH y evitar complicaciones. Estos medicamentos se denominan terapia antirretroviral (TARV).
Todas las personas diagnosticadas con VIH deben comenzar con la terapia antirretroviral,
independientemente de la etapa de la infección o de las complicaciones. La terapia antirretroviral
suele ser una combinación de tres o más medicamentos de varias clases de fármacos diferentes.
Esta estrategia es la más eficaz para reducir la cantidad de VIH en la sangre. Hay muchas
opciones de terapia antirretroviral que combinan tres medicamentos para el VIH en un solo
comprimido, que se toma una vez al día.
Cada clase de fármaco bloquea el virus de manera diferente. El tratamiento consiste en
combinaciones de fármacos de diferentes clases para:
Tener en cuenta la resistencia individual a los fármacos (genotipo viral)
Evitar la creación de nuevas cepas de VIH resistentes a los fármacos
Maximizar la supresión del virus en la sangre
Normalmente se utilizan dos fármacos de una clase, más un tercer fármaco de una
segunda clase. Las clases de fármacos contra el VIH incluyen:
Los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósidos
(ITINN) bloquean una proteína que el VIH necesita para replicarse. Entre los
ejemplos se incluyen el efavirenz (Sustiva), la rilpivirina (Edurant) y la
doravirina (Pifeltro).
Los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos o
nucleótidos (ITIN) son versiones defectuosas de los componentes básicos que
el VIH necesita para replicarse. Entre los ejemplos se incluyen el abacavir
(Ziagen), el tenofovir (Viread), la emtricitabina (Emtriva), la lamivudina
(Epivir) y la zidovudina (Retrovir). También se dispone de fármacos
combinados, como la emtricitabina/tenofovir (Truvada) y la
emtricitabina/tenofovir alafenamida (Descovy).
Los inhibidores de la proteasa (IP) inactivan la proteasa del VIH, otra
proteína que el VIH necesita para replicarse. Entre los ejemplos se incluyen el
atazanavir (Reyataz), el darunavir (Prezista) y el lopinavir/ritonavir (Kaletra).
Los inhibidores de la integrasa funcionan inhibiendo a una proteína llamada
integrasa que el VIH utiliza para insertar su material genético en los linfocitos
T CD4. Entre los ejemplos figuran el bictegravir
sódico/emtricitabina/tenofovir alafenamida fumarato (Biktarvy), raltegravir
(Isentress) y dolutegravir (Tivicay).
Los inhibidores de entrada o fusión bloquean la entrada del VIH en los
linfocitos T CD4. Algunos ejemplos son la enfuvirtida (Fuzeon) y el
maraviroc (Selzentry).
Comenzar y mantener el tratamiento
A todas las personas con infección por VIH, independientemente del recuento de células
CD4 T o de los síntomas, se les debe ofrecer medicación antiviral. Mantener una terapia
antirretroviral eficaz con una carga viral de VIH indetectable en sangre es la mejor manera de
mantenerse saludable. Para que la terapia antirretroviral sea eficaz, es importante que tomes los
medicamentos tal y como te los receten, sin omitir ni saltarte ninguna dosis. Seguir con la terapia
antirretroviral con una carga viral indetectable ayuda a lo siguiente:
Mantener tu sistema inmunitario fuerte
Reducir las posibilidades de contraer una infección
Reducir las posibilidades de desarrollar un VIH resistente al tratamiento
Reducir las posibilidades de transmitir el VIH a otras personas
Seguir con la terapia contra el VIH puede ser un desafío. Es importante que hables con el
médico sobre los posibles efectos secundarios, la dificultad para tomar los medicamentos y
cualquier problema de salud mental o de abuso de sustancias que pueda dificultar mantener la
terapia antirretroviral. También es importante tener citas de seguimiento regulares con el médico
para controlar tu salud y la respuesta al tratamiento. Informa inmediatamente al médico si tienes
problemas con la terapia contra el VIH para que puedan trabajar juntos y encontrar formas de
abordar esos desafíos.
Efectos secundarios del tratamiento
Los efectos secundarios del tratamiento pueden incluir:
Náuseas, vómitos o diarrea
Cardiopatía
Daños en el riñón y el hígado
Disminución de la masa ósea o debilitamiento óseo
Niveles anormales de colesterol
Mayor nivel de glucosa sanguínea
Problemas cognitivos y emocionales, así como problemas de sueño
Tratamiento para enfermedades relacionadas con la edad
Algunos problemas de salud que son una parte natural del envejecimiento pueden ser más
difíciles de tratar si tienes el VIH. Algunos medicamentos que son comunes para el corazón, los
huesos o las afecciones metabólicas relacionadas con la edad, por ejemplo, pueden no interactuar
bien con los medicamentos contra el VIH. Es importante que hables con tu médico sobre tus
otras afecciones de salud y los medicamentos que estás tomando.
Si otro médico ha empezado a administrarte medicamentos, es importante que le informes
sobre tu terapia para el VIH. Esto permitirá que el médico se asegure de que no haya
interacciones entre los medicamentos.
Respuesta al tratamiento
Tu médico controlará tu carga viral y tus conteos de linfocitos T CD4 para determinar tu
respuesta al tratamiento contra el VIH. Estos serán revisados inicialmente a las dos y cuatro
semanas, y luego cada tres o seis meses. El tratamiento debería reducir tu carga viral para que
sea indetectable en la sangre. Esto no significa que el VIH ya no está presente. Aunque no se
encuentre en la sangre, el VIH sigue estando presente en otros lugares del cuerpo, como en los
ganglios linfáticos y los órganos internos.
Medicina alternativa
Las personas infectadas con el VIH a veces prueban suplementos alimentarios que dicen
estimular el sistema inmunitario o contrarrestar los efectos secundarios de los medicamentos
contra el VIH. Sin embargo, no hay pruebas científicas de que ningún suplemento nutricional
mejore la inmunidad, y muchos pueden interferir en otros medicamentos que esté tomando.
Consulta siempre con el médico antes de tomar cualquier suplemento o realizar cualquier terapia
alternativa para asegurarte de que no haya interacciones entre los medicamentos.
Suplementos que pueden resultar útiles Acetil-L-carnitina. Los
investigadores han utilizado la acetil-L-carnitina para tratar el dolor, el
entumecimiento o la debilidad de los nervios (neuropatía) en personas con
diabetes. También puede aliviar la neuropatía relacionada con el VIH si se
carece de la sustancia.
Proteína de suero y ciertos aminoácidos. Las primeras pruebas sugieren que
la proteína del suero, un derivado del queso, puede ayudar a algunas personas
con VIH a aumentar de peso. Al parecer, la proteína del suero también podría
reducir la diarrea y aumentar el conteo de células T CD4. Los aminoácidos L-
glutamina, L-arginina e hidroximetilbutirato (HMB) también pueden ayudar
con el aumento de peso.
Probióticos. Existen algunas pruebas de que el probiótico Saccharomyces
boulardii puede ayudar con la diarrea relacionada con el VIH, pero solo debe
usarse según las indicaciones del médico. También se está estudiando el
calostro bovino para tratar la diarrea.
Vitaminas y minerales. Las vitaminas A, D, E, C y B, así como los minerales
zinc, hierro y selenio, pueden ser útiles si se tienen bajos niveles de estos.
Suplementos que pueden resultar peligrosos
Hierba de San Juan. Un remedio común para la depresión, la hierba de San
Juan puede reducir la eficacia de varios tipos de medicamentos contra el VIH
a más de la mitad.
Suplementos a base de ajo. Aunque el ajo en sí mismo puede ayudar a
fortalecer el sistema inmunitario, los suplementos de ajo pueden interactuar
con algunos medicamentos contra el VIH y reducir su capacidad de trabajo.
Comer de manera ocasional ajo con las comidas parece no ser un riesgo.
Extracto de arroz de levadura roja. Algunas personas lo usan para reducir el
colesterol, pero lo evitan si toman un inhibidor de la proteasa o una estatina.
DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO DE LA RABIA
DIAGNÓSTICO DE LA RABIA
La rabia es una encefalitis viral transmitida por la saliva de murciélagos y algunos otros
mamíferos infectados. Los síntomas incluyen depresión y fiebre, seguidas por agitación,
salivación excesiva e hidrofobia. El diagnóstico se realiza por biopsia cutánea con pruebas de
anticuerpos fluorescentes o PCR (polymerase chain reaction). La vacunación está indicada para
la personas en alto riesgo de exposición. La profilaxis posexposición comprende el cuidado de
las heridas y la inmunoprofilaxis pasiva y activa y, cuando se ejecuta rápida y meticulosamente,
casi siempre previene la rabia humana. De otro modo, el trastorno es casi universalmente fatal.
El tratamiento es sintomático.
El diagnóstico de la rabia puede realizarse en el hombre o en el animal mordedor.
Estamos ante una enfermedad mortal la mayor parte de las veces. Por esta razón, es necesario
realizar el diagnóstico durante el período de incubación, circunstancia sólo posible en el animal
mordedor. Por ello, en el hombre tiene poco interés en el diagnóstico. No obstante, se puede
establecer directamente por la demostración del virus a partir de la saliva, esputo, exudados
traqueal y nasal, orina y LCR.
En otras ocasiones se pueden detectar antígenos virales, por inmunofluorescencia, en
células del epitelio corneal y piel de la herida. Finalmente, post mortem, el aislamiento, la
investigación de antígenos y la búsqueda de corpúsculos de Negri pueden realizarse en el tejido
cerebral.
La detección de anticuerpos tiene poco interés en los casos de período de incubación
corto. Si, por el contrario, éste es largo, pueden aparecer anticuerpos en sangre y en el LCR al
iniciarse el cuadro clínico. Se detectan mediante reacciones de fijación del complemento,
inmunoflurescencia indirecta y pruebas de neutralización. Recientemente se han empleado
también las de inhibición de la fluorescencia y el test de reducción de placas.
En el momento que un animal potencialmente rabioso te muerde, no hay forma de saber
si el animal te trasmitió el virus de la rabia. También es común no encontrar las marcas de la
mordida. El médico puede pedirte muchas pruebas para detectar el virus de la rabia, pero es
posible que, luego, estas pruebas deban repetirse para confirmar si portas el virus. El médico
probablemente te recomiende el tratamiento tan pronto como sea posible para prevenir que tu
cuerpo se infecte del virus de la rabia, si existe la posibilidad de que hayas estado expuesto al
virus.
TRATAMIENTO DE LA RABIA
Una vez que se establece una infección de rabia, no hay un tratamiento efectivo. Aunque
un pequeño número de personas han sobrevivido a la rabia, la enfermedad generalmente causa la
muerte. Por esa razón, si crees que has estado expuesto a la rabia, debes recibir una serie de
inyecciones para evitar que la infección se extienda.
Tratamiento para personas mordidas por animales con rabia
Si te mordió un animal que sabes que tiene rabia, recibirás una serie de inyecciones para
prevenir que el virus de la rabia te infecte. Si no puedes encontrar al animal que te mordió, lo
más seguro sería suponer que el animal tiene rabia. Sin embargo, esto dependerá de varios
factores, como el tipo de animal y la situación en la que se produjo la mordida.
Las inyecciones contra la rabia incluyen las siguientes:
Una inyección de acción rápida (inmunoglobulina antirrábica) para prevenir que
el virus te infecte. Se aplica si no recibiste la vacuna contra la rabia. Esta
inyección se aplica cerca del área donde el animal te mordió, si es posible, cuanto
antes después de la mordida.
Una serie de vacunas antirrábicas para ayudar a que el cuerpo aprenda a
identificar y combatir el virus de la rabia. Las vacunas contra la rabia se
administran en forma de inyecciones en el brazo. Si anteriormente no recibiste
vacunas contra la rabia, recibirás cuatro inyecciones en 14 días. Si anteriormente
recibiste vacunas contra la rabia, recibirás dos inyecciones en los primeros tres
días.
Cómo determinar si el animal que te mordió tiene rabia
En algunos casos, es posible determinar si el animal que lo mordió tienes rabia antes de
comenzar la serie de vacunas antirrábicas. De esa manera, si se determina que el animal está
sano, no necesitarás las vacunas. Los procedimientos para determinar si un animal tiene rabia
varían según la situación. Por ejemplo:
Mascotas y animales de granja. Los gatos, perros y hurones que muerden pueden
ser observados durante 10 días para ver si muestran signos y síntomas de rabia. Si
el animal que te mordió permanece sano durante el período de observación,
entonces no tienes rabia y no necesitarás vacunas antirrábicas.
Otras mascotas y animales de granja se consideran caso por caso. Habla con tu
médico y con los funcionarios locales de salud pública para determinar si debes
recibir la vacuna antirrábica.
Animales en estado silvestre que pueden ser capturados. Los animales en estado
silvestre que se pueden encontrar y capturar, como un murciélago que llegó a tu
casa, pueden ser sacrificados y examinados para detectar si tienes rabia. Los
exámenes en el cerebro del animal pueden revelar el virus de la rabia. Si el animal
no tiene rabia, no necesitarás las vacunas.
Animales que no se pueden encontrar. Si el animal que te mordió no puede ser
encontrado, habla sobre la situación con tu médico y el departamento de salud
local. En ciertos casos, puede ser más seguro asumir que el animal tenía rabia y
proceder con las vacunas antirrábicas. En otros casos, puede ser poco probable
que el animal que te mordió haya tenido rabia y se puede determinar que las
vacunas antirrábicas no son necesarias.
Preparación para la consulta
Si un animal te muerde, busca atención médica para la herida. También dile al médico
acerca de las circunstancias de tu lesión. El doctor preguntará lo siguiente:
¿Qué animal te mordió?
¿Era un animal salvaje o una mascota?
Si era una mascota, ¿sabes de quién es la mascota? ¿Estaba vacunado?
¿Puedes describir la conducta del animal antes de que te mordiera? ¿El animal fue
provocado?
¿Pudiste capturar o matar al animal después de que te mordiera?
Qué puedes hacer mientras tanto
Lava la herida con cuidado y exhaustivamente con jabón y mucha cantidad de agua. Esto
puede ayudar a eliminar algún virus. Si fuera posible, atrapa y encierra en un recipiente al animal
que te mordió sin causar más lesiones. No mates al animal con un golpe o tiro en la cabeza ya
que las heridas ocasionadas pueden dificultar la realización de pruebas de laboratorio para
determinar si el animal tiene rabia. Dile a tu médico que capturaste al animal que te mordió.
Después, tu médico se puede comunicar con el departamento de salud para determinar qué hacer
con el animal.
BIBLIOGRAFÍA