PROFESOR: RAFAEL TORRES ESTRADA
MAESTRÍA EN ALTA DIRECCIÓN CORPORATIVA
BLOQUE 4 – FINANZAS
LIC. MIRNA LILY HERNANDEZ SOSA
MC7643
CRISIS 2008 COLAPSO FINANCIERO
ISLANDIA
En medio del auge financiero, multinacionales islandesas compraban empresas en todo
el mundo. Pero los bancos llegaron a tener pasivos por valor de US$86.000 millones en
una economía cuyo PIB apenas llegaba a US$13.000 millones en 2009.
Cuando la crisis financiera empezó a propagarse a fines de 2008 desde Wall Street al resto
del mundo, los bancos islandeses también se derrumbaron como un castillo de naipes.
Muchos expertos han indicado que, en una crisis financiera, pese a que es una medida
muy impopular, tiene sentido que los gobiernos rescaten a los bancos con dinero de los
contribuyentes, incluso si la crisis es causada por errores de esos mismos bancos.
La razón, argumentan, es que una quiebra masiva de bancos puede tener un efecto
devastador y duradero sobre el resto de la economía, como el que se presentó durante la
Gran Depresión de la década de 1930 en Estados Unidos.
Por lo que a veces se cree que resulta menos caro que el gobierno gaste millonadas
rescatando a los banqueros, que sufrir la recesión que su colapso produciría en el resto
de la economía.
n cambio, el gobierno del momento dejó ir a los tres principales bancos del país a la
quiebra.
"El 97% del sector bancario colapsó en cuestión de tres días", le dijo a la BBC Gudrun
Johnsen, miembro de una comisión creada en Islandia para estudiar lecciones de esa
crisis.
La quiebra bancaria, efectivamente, sepultó a la economía islandesa en una profunda
recesión, tal como advertían los expertos.
El PIB colapsó, cayendo siete puntos porcentuales en un año. La moneda, la corona, se
devaluó en un 80%. Y se impusieron controles a las divisas extranjeras.
Pero la recuperación que siguió fue relativamente rápida. Los balances contables de los
bancos no siguieron generando incertidumbre. Muchos inversionistas aceptaron sus
pérdidas y retomaron sus vidas.
No se usaron tantos recursos públicos para rescatar banqueros irresponsables.
Y al devaluarse la moneda local, los bienes y servicios islandeses se hicieron más baratos
para los extranjeros.
EXITO
Hay quienes vacilarían en describir la trayectoria de Islandia como un gran éxito
económico. Es, al fin y al cabo, apenas la recuperación de la crisis financiera más profunda
que hayan sufrido en su historia moderna.
Y se trata de un ajuste que costó mucho en términos de desempleo y recesión en los
primeros años.
Pero es inevitable la comparación con la desesperadamente lenta recuperación
económica de muchas naciones europeas.
En primer lugar, muchos interpretan que la lección de Islandia es que no es tan necesario
en las crisis financieras rescatar a los bancos, como hicieron muchos países.
Pero hay que hacer nuevamente la salvedad de que, en el caso islandés, dejar que los
bancos fueran a la quiebra fue una decisión más fácil de tomar que en otras partes, pues
la magnitud descomunal de las deudas hacía básicamente imposible que el gobierno
pudiese asumir las obligaciones de estas instituciones financieras, incluso si hubiese
existido la voluntad política de hacerlo.
Si bien la recuperación islandesa es de las más exitosas en términos de empleo y
producto, no todo volvió a la situación anterior a la crisis. Hasta la fecha, los islandeses
tienen que trabajar en dos empleos diferentes para solventar sus gastos. Éstos se vieron
incrementados ante la devaluación de la corona islandesa al inicio de la crisis. Aunado a
ello, el colapso del sistema bancario trajo consigo el colapso del precio de varios activos
financieros, lo cual redujo la riqueza financiera de las familias.
Si bien la recuperación islandesa ha sido dolorosa, es un ejemplo de que las cosas pueden
resolverse de distintas maneras, y que no necesariamente hay que seguir la receta única
pregonada por algunos para poder observar una recuperación económica.