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STS 16 de Mayo 2008

El Tribunal Supremo declara no haber lugar al recurso de casación de la demandante contra las sentencias que desestimaron su demanda de reclamación de cantidad como indemnización por una inundación causada por una fuga de agua en una instalación de extinción de incendios. El Tribunal resuelve que los motivos del recurso pretenden variar la valoración probatoria realizada por los tribunales inferiores sin alegar errores de derecho.

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STS 16 de Mayo 2008

El Tribunal Supremo declara no haber lugar al recurso de casación de la demandante contra las sentencias que desestimaron su demanda de reclamación de cantidad como indemnización por una inundación causada por una fuga de agua en una instalación de extinción de incendios. El Tribunal resuelve que los motivos del recurso pretenden variar la valoración probatoria realizada por los tribunales inferiores sin alegar errores de derecho.

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Tribunal Supremo (Civil), sec. 1ª, S 16-05-2008, nº 419/2008, rec.

684/2001
RESUMEN: Declara el TS no haber lugar al recurso de casación de la demandante contra la
sentencia de apelación, confirmatoria de la de primera instancia, desestimatoria de la demanda
de reclamación de cantidad como indemnización abonada a la asegurada de la demandante por
una inundación a consecuencia de la fuga de agua en una instalación de extinción de incendios.
La Sala resuelve la desestimación del motivo sobre la valoración de prueba pericial pues por
carecer de indicación alguna acerca del cauce a través del cual se formula la denuncia casacional
o de falta de concreción de las normas infringidas por el tribunal de instancia, tal motivo no debía
admitirse, pretendiendo variar la valoración probatoria realizada incurriendo en vicio de hacer
supuesto de la cuestión, tampoco puede prosperar el motivo fundado en responsabilidad
extracontractual pues la recurrente funda su argumentación en que la causa de los daños fue la
intervención profesional de la codemandada al tiempo del siniestro al llevar a cabo la sustitución
de piezas dañadas en la instalación, lo que supone volver a hacer supuesto de la cuestión pues
parte de pronunciamiento fácticos diversos a los contenidos en la sentencia impugnada sin
previamente combatir la valoración probatoria mediante la alegación de error de derecho.
Procedimiento: Recurso de casaciónSentido del fallo:Desestimación
PTE.: Almagro Nosete, José

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.-
Ante el Juzgado de Primera Instancia núm. 3 de Barakaldo, fueron vistos los autos, juicio de
menor cuantía, promovidos a instancia de "Banco V., S.A.", contra "E., S.L." y "Seguros M.,
S.A.S.", sobre reclamación de cantidad.

Por la parte actora se formuló demanda arreglada a las prescripciones legales, en la cual
solicitaba, previa alegación de los hechos y fundamentos de derecho: "dictar en su día sentencia,
por la que con carácter solidario se condene a ambos demandados a satisfacer a "Banco V.,
S.A." la cantidad de 15.938.307,-ptas., intereses legales y costas de esta litis".

Admitida a trámite la demanda, las entidades demandadas contestaron alegando como hechos
y fundamentos de derecho los que estimaron oportunos y terminaron suplicando al Juzgado:
"dictar sentencia por la que, desestimándose la demanda, se absuelva a mis representado de
las peticiones contenidas en la misma, con imposición de costas a la parte actora".

Por el Juzgado se dictó Sentencia con fecha 21 de julio de 1999, cuya parte dispositiva es como
sigue:

"Fallo: Que desestimando íntegramente la demanda interpuesta por el procurador Sr. Hernández,
en nombre y representación de "Banco V., S.A." contra "E., S.L." y "Seguros M., S.A.S." debo
absolver y absuelvo a los demandados de las pretensiones de la actora. Se imponen las costas
procesales a la parte demandante".

SEGUNDO.-
Contra dicha Sentencia se interpuso recurso de apelación que fue admitido y, sustanciado éste,
la Audiencia Provincial de Bilbao, Sección Quinta, dictó Sentencia con fecha 5 de diciembre de
2000, cuyo fallo es del tenor literal siguiente:

"Que desestimando el recurso de apelación interpuesto por "Banco V., S.A.", representado por
el Procurador D. Xavier Núñez Irueta, contra la sentencia dictada el 21 de julio de 1999 por el
Juzgado de Primera Instancia núm. 3 de Barakaldo, en autos de Juicio de Menor Cuantía núm.
377/98, debemos de confirmar como confirmamos dicha resolución con imposición de las costas
de esta alzada a la apelante".

TERCERO.-
La Procuradora Dª Montserrat Rodríguez Rodríguez, en representación de "Banco V., S.A.",
formalizó recurso de casación que funda en los siguientes motivos:

Motivo primero.- Al amparo de lo dispuesto en el párrafo 3º del artículo 1692 de la Ley de


Enjuiciamiento Civil , por infracción de las normas que rigen los actos y garantías procesales, sin

1
concretar en el enunciado precepto alguno infringido, aunque en el desarrollo argumental del
motivo cita después el artículo 632 del mismo texto procesal.

Motivo segundo.- Al amparo de lo dispuesto en el párrafo 4º del artículo 1692 de la Ley de


Enjuiciamiento Civil , por infracción del párrafo 1º del artículo 24 de la Constitución Española .

Motivo tercero.- Sin concretar el ordinal del artículo 1692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
(EDL 2000/77463) que sirva de cauce de acceso a la casación, con cita como infringido, por
inaplicación, del artículo 1902 del Código Civil (EDL 1889/1) y jurisprudencia de aplicación.

Motivo cuarto.- Sin concretar tampoco el cauce de acceso a la casación y sin citar norma alguna
que se considere infringida, interesando de la Sala "se declare expresamente la equivocación
manifiesta y palmaria de admitir una prueba pericial a todas luces impertinente, con el resultado
de una equivocada información sobre los hechos enjuiciados, tratándose de un supuesto de
decisión injustificable desde el punto de vista del derecho".

CUARTO.-
Admitido el recurso y evacuando el traslado conferido, la Procuradora Dª Adela Cano Lantero,
en representación de "Seguros M., S.A.S." y "E., S.L.", presentó escrito de impugnación al
recurso mencionado y terminaba suplicando a esta Sala: "dictar sentencia por la que se declare
no haber lugar al recurso y con cuanto además proceda en derecho".

QUINTO.-
No habiéndose solicitado por todas las partes la celebración de vista pública se señaló para
votación y fallo el día cinco de mayo, en que ha tenido lugar.

Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr. D. JOSÉ ALMAGRO NOSETE.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.-
Interesó en los presentes autos la mercantil actora, ex artículo 1902 del Código Civil
(EDL 1889/1), el resarcimiento del importe abonado a su asegurada "DEPÓSITO FRANCO DE
BILBAO", a resultas del siniestro acaecido en las instalaciones de ésta última, en fecha 14 de
agosto de 1997, consistente en fuga de agua a presión en una instalación de extinción de
incendios, con daño a 173 bobinas de papel. Cursó su demanda frente a la entidad "E., S.L." y
su aseguradora, "Seguros M., S.A.S.", por considerar que, al haber tenido lugar el siniestro
referido tan sólo tres meses después de otro similar, ocurrido en fecha 5 de mayo anterior, en
que también se produjo escape de agua en el mismo puesto de incendios y en la misma toma
de agua, el nuevo daño originado debía imputarse a la empresa que procedió entonces a la
reparación, la antes referida "E., S.L.". A tal conclusión llegaba la actora a la luz del
informe pericial que adjuntaba a su demanda, en que se causalizaba el siniestro en "la
desanexión de dos piezas que forman parte de la acometida de la manguera de extinción de
incendios, perteneciente a la instalación privativa de protección de su asegurado en la nave núm.
8 del Depósito Franco", y ello "por falta de precisión en el empalme de las dos piezas por el
profesional que intervino en la instalación". El importe reclamado en la demanda, 15.938.307
pesetas, resultaba de minorar la cifra total abonada por la actora a su asegurada en función de
los daños peritados (24.516.987 pesetas) con el importe recuperado por el material dañado
(8.578.680 pesetas).

En su contestación a la demanda, y actuando bajo una misma representación procesal, adujeron


las entidades codemandadas, desde su propio dictamen pericial , que la verdadera causa del
siniestro fueron las puntuales y excesivas subidas de presión que tenía que soportar la
instalación y/o los golpes que sufría la misma, por lo que, en definitiva, no era posible imputar a
la empresa instaladora incumplimiento alguno en el marco del contrato de arrendamiento de obra
con suministro de materiales suscrito con la dueña de las instalaciones, teniendo por cierto,
además, que el sistema de protección contra incendios del "DEPÓSITO FRANCO DE BILBAO"
presentaba deficiencias en cuanto al sistema de instalación.

En ambas instancias se rechazó la pretensión cursada en la demanda en el entendimiento que,


desde la pericial judicial practicada, elaborada por D. Juan Enrique, no podía imputarse a la

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codemandada "E., S.L." la causación de los daños alegados. A este respecto trascribía el
Juzgado la consideración del perito D. Juan Enrique sobre la causa del siniestro: "se produjo por
un exceso de presión o un golpe de ariete (aumento instantáneo de la presión producido en las
conducciones hidráulicas por una interrupción brusca de la corriente de agua, que transforma la
energía cinética de ésta en una sobrepresión). O por algún golpe dado por las carretillas de
transporte interior ya que las tomas de agua de la red contra incendios no están protegidas".
Descartó, en cualquier caso, el perito, y de ello se hacía eco la Sentencia de Primera Instancia,
que la fuga de agua se hubiera producido por una incorrecta reparación de la avería anterior por
cuanto "una vez examinada la pieza entregada por el Juzgado a este perito, se advierte que la
misma ha estado roscada en su totalidad, ya que en la rosca del entronque de polietileno, se
observan manchas de minio en su totalidad. El mismo se aplica a la estopa que se coloca en la
rosca para asegurar su estanqueidad".

Ya en apelación combatió el ahora recurrente la validez de la prueba pericial practicada en


autos, por apuntar que las piezas que entregó el perito D. Andrés, quien intervino al tiempo del
siniestro a instancias de la mercantil codemandada "Seguros M., S.A.S.", al perito judicial Sr.
Juan Enrique, para su examen, pudieran haber sido manipuladas o alteradas a lo largo del más
de año y 4 meses que aquél las tuvo en su poder. Tal aseveración, a juicio de la Audiencia,
"carece de respaldo por concurrencia de cualquier indicio o sospecha al respecto, en
consideración a la profesionalidad del Perito Sr. Andrés, quien no es parte interesada en este
procedimiento, sin que, además, fuese controvertido su testimonio por la parte demandante a
través de la presentación del correspondiente interrogatorio de repreguntas".

Consideró además la Audiencia, a este respecto, que "además del examen de las piezas
proporcionadas por el Perito Sr. Andrés, sobre que se advierte que las piezas han estado
roscadas en su totalidad, ya que en la rosca del entronque de polietileno, se observan manchas
de minio en su totalidad -pregunta 3º y 5º-, el Perito Judicial sostiene que el siniestro se produjo
por un exceso de presión o un golpe de ariete, que es el aumento instantáneo de la presión
producido en las conducciones hidráulicas por una interrupción brusca de la corriente de agua,
que transforma la energía cinética de ésta en una sobrepresión -extremos 1 y 2-, siendo que
posteriormente el Depósito Franco de Bilbao ha procedido a tabicar con hormigón las bocas de
incendio para evitar las sobrepresiones".

Tras descartar el Tribunal a quo el alegato impugnatorio arriba reseñado, que sustenta ahora
también, en el presente recurso de casación, los motivos primero, segundo y cuarto del mismo,
confirmó la resolución apelada priorizando nuevamente, de entre todo el material probatorio
practicado en autos, las conclusiones del perito judicial interviniente. Así, concluyó que "no han
resultado acreditados los hechos constitutivos en que se basa la pretensión indemnizatoria
contenida en la demanda inicial de este procedimiento, esto es, que los daños y perjuicios
acaecidos el día 14 de agosto de 1997 en la nave núm. 8 del Depósito Franco de Bilbao fueron
motivados por la deficiente reparación del racor de la toma de agua de la manguera de incendios,
que se realizó por los operarios de "E., S.L." el día 5 de mayo de 1997, ni, en concreto, por el
hecho de que la rosca del racor no había sito totalmente enroscada por dichos operarios".

SEGUNDO.-
El presente recurso, pese a articularse formalmente en cuatro motivos, aglutina dos únicas
denuncias sustantivas, la primera, relativa a la valoración de la prueba pericial practicada en
autos, a la que dedica el recurrente los motivos primero, segundo y cuarto del recurso, y la
segunda, la relativa a la infracción del precepto rector de la responsabilidad extracontractual ,
el art. 1902 del Código Civil (EDL 1889/1), el que, pese a ejercitarse en la demanda, en puridad,
la acción subrogatoria del artículo 43 de la Ley de Contrato de Seguro (EDL 1980/4219) , sirvió
de sustento normativo a la pretensión de la actora.

Abordando conjuntamente, por razones de coherencia interna, los motivos primero, segundo y
cuarto del recurso, ha de llamarse la atención primeramente sobre los vicios de técnica
casacional con que los mismos aparecen formulados, obviando la recurrente, en unos casos, la
necesaria y preceptiva cita del precepto que se denuncia infringido, y, en otros, la concreción del
cauce de acceso al recurso de que se hace uso. Tal planteamiento pugna con las exigencias de
claridad y precisión que deben presidir la formulación de los motivos del recurso de casación, y,

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por sí solos, conforme ha venido señalando reiterada jurisprudencia de esta Sala, determinan la
desestimación de los mismos.

Así, como recuerda la Sentencia de 12 de julio de 2007, con cita de la de 24 de julio de


2006 EDJ 2006/109792 ,"el contenido impugnatorio del recurso de casación aparece
reglamentado tanto por el artículo 1692, como por los artículos 1707 y 1710, todos de la Ley de
Enjuiciamiento Civil , que imponen un imprescindible desarrollo formal, un mínimo de formalismo
en la construcción de los motivos (STS 24 de julio de 2006), de tal suerte que, por más flexibilidad
que el principio constitucional de tutela judicial efectiva imponga en la interpretación de los
requisitos formales del recurso de casación, existen unos límites infranqueables derivados de la
propia naturaleza de este recurso, de su carácter especialmente restrictivo y exigente (SSTC
7/89 y 29/93 EDJ 1993/459).

Así, el mero incumplimiento en la elaboración de un motivo de casación de las exigencias del


artículo 1707, párrafo primero, en cuanto han de citarse las normas de ordenamiento jurídico o
la jurisprudencia que se consideren infringidas, y las del párrafo segundo del mismo precepto,
sin razonarse la pertinencia y fundamentación del motivo, hacen perecer el mismo ya que, como
se ha visto, el recurso de casación presenta exigencias formales de las que no dispensa el
artículo 24 de la Constitución , como ha señalado el Tribunal Constitucional y, con reiteración,
esta Sala (Sentencias de 29 de abril EDJ 1994/3804, 6 de mayo EDJ 1994/4051 y 9 de diciembre
de 1994 EDJ 1994/9349, 11 de septiembre de 2001, 4 de noviembre de
2004 EDJ 2004/159641 y 15 de abril de 2005).

Tales requisitos se han venido considerando de manera constante y reiterada como norma de
carácter necesario o de orden público en cuanto que responden "a la necesidad de que se
planteen de un modo preciso los términos dentro de los cuales se ha de decidir el litigio entre el
recurso y la sentencia que por su medio se combate, norma que es de derecho necesario",
haciéndose ahora especial hincapié en la indefensión que la falta de cita de las normas legales,
o en su caso, de la jurisprudencia, produce a la parte recurrida, con el incumplimiento de este
presupuesto en la articulación del recurso, lo que constituye una causa de inadmisión, pero que
admitido el mismo lo hace inviable, y en este trámite se convierte en causa de desestimación
(SSTS 29 de junio EDJ 2000/15193, 30 de octubre EDJ 2000/32629 y 2 de noviembre de
2000 EDJ 2000/35386, 15 de junio de 2006 EDJ 2006/83829)".

Así pues, los motivos que se examinan (de igual forma que ocurre con el tercero, que será objeto
de estudio en el Fundamento de Derecho siguiente), por carecer bien de indicación alguna acerca
del cauce o vía a través de la cual se formula la denuncia casacional, bien de la concreción de
cuál o cuáles son las normas del ordenamiento jurídico que se han infringido por el tribunal de
instancia, devienen inadmisibles, lo que en esta fase procesal se traduce inexcusablemente en
su desestimación.

Ocurre además que, aun cuando no se tuviese en consideración lo hasta ahora expuesto, los
motivos referidos tampoco serían prosperables. En cuanto al fondo, comparten los tres idéntica
denuncia casacional: combate la recurrente la indefensión en que se le ha sumido a resultas de
la admisión de la prueba pericial instada por la parte demandada, visto que la conclusión
alcanzada por el Perito designado se habría sustentado en la valoración técnica de unas piezas
que conservó el perito de la aseguradora "Seguros M., S.A.S." durante más de 1 año y cuatro
meses, por lo que no existiría "seguridad ni garantía alguna de que tales piezas de convicción
hayan sido las mismas que estaban instaladas al producirse el siniestro o fuga de agua del 14
de agosto de 1997".

Tal pretensión impugnatoria no puede tener favorable acogida, por cuanto, aunque se pudiese
cuestionar la autenticidad de las piezas examinadas por el perito designado, y, como constata la
Audiencia, sobre tal extremo no desplegó la ahora recurrente actividad probatoria alguna, la
conclusión que el Sr. Juan Enrique alcanza sobre las causas del siniestro, y de ello se olvida la
mercantil actora, no parte con carácter único y exclusivo del examen de las polémicas piezas,
respecto de las cuales concluyó ciertamente que habían estado roscadas en su totalidad, sino
de la constatación, entre otros extremos, de la ausencia de protección de las instalaciones por
dados de hormigón para evitar que las puntuales subidas de presión pudiesen separar las piezas
así como de la forma misma de la rosca (cónica), que pudo agravar la situación.

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Así pues, alegando supuestas irregularidades, lo que en realidad subyace en la formulación de
estos motivos es un problema de valoración de la prueba pericial , de tal suerte que, como
recuerda la Sentencia de 22 de junio de 2007, tal medio de prueba es de libre valoración. Añade
la Sentencia citada:

"El artículo 1243 del Código Civil se remite al artículo 632 de la Ley de Enjuiciamiento Civil ; este
precepto indica que la prueba pericial como otras, se apreciara según "las reglas de la sana
crítica", sin, por otra parte, estar obligados los juzgadores a sujetarse a los informes de los
peritos. Con tales premisas ha sentado reiteradamente la jurisprudencia de esta Sala que
la valoración de la prueba pericial es función soberana del juzgador de instancia (Sentencias
de 9 de febrero EDJ 2004/4455, 18 de marzo EDJ 2004/10572, 27 de
octubre EDJ 2004/174134 y 19 de noviembre de 2004 EDJ 2004/174122), y sólo es revisable en
casación cuando se denuncie la existencia de un error notorio, arbitrariedad, irracionalidad, o una
clara equivocación, por exceso o por defecto, en su percepción o valoración, conculcando las
más elementales directrices de la lógica. Sólo se permite su impugnación casacional cuando la
misma sea contraria, en sus conclusiones, a la racionalidad y se conculquen las más elementales
directrices de la lógica (entre otras, Sentencias de 13 de febrero de 1990 EDJ 1990/1415, 29 de
enero de 1991 EDJ 1991/802, 11 de octubre de 1994 EDJ 1994/7987 y 1 de marzo de
2004 EDJ 2004/7010), o, en otras palabras, "cuando el iter deductivo afrenta de manera evidente
a un razonar humano consecuente, lo que hace preciso demostrar que los juzgadores han
prescindido por completo del proceso lógico representado por las reglas de la sana crítica, al
haber conculcado las más elementales directrices del razonar humano" (Sentencia de 24 de julio
de 2000 EDJ 2000/23261, que cita las de 15 de julio de 1987 EDJ 1987/5751, 26 de mayo de
1988, 28 de enero de 1989 EDJ 1989/654, 9 de abril de 1990 EDJ 1990/3956, 29 de enero de
1991, 10 de marzo de 1994 EDJ 1994/2192, 11 de noviembre de 1996 y 9 de marzo de
1998 EDJ 1998/1516)".

Según antes se expuso, la valoración de la pericial efectuada por el Tribunal a quo respeta los
cánones de logicidad y racionalidad, por lo que no puede ahora ser combatida en casación. Por
lo demás, bajo la alegación de indefensión que efectúa la recurrente, con cita como infringido en
el motivo segundo del artículo 24 de la Constitución , lo que se está impugnando es sólo la
valoración de la pericial efectuada por la Sala de instancia, todo ello con la intención de que en
el marco de este recurso se vuelva a revisar nuevamente la prueba, para tratar de sustituir con
ella el resultado de la apreciación probatoria de la resolución recurrida, lo que no es posible.

En definitiva, subyace a la formulación de los motivos reseñados el propósito de la recurrente de


priorizar las conclusiones probatorias derivadas, a su juicio, de otros medios de prueba
practicados en autos (las dos periciales llevadas a cabo a instancia suya y ciertas testificales),
lo que incide de plano en el vicio casacional de la petición de principio o supuesto de la cuestión,
lo que está proscrito, so pena de convertir este recurso extraordinario en una tercera instancia.

Todo lo expuesto conduce a desestimar los motivos primero, segundo y cuarto del presente
recurso de casación.

TERCERO.-
En el motivo tercero del recurso denuncia el recurrente, nuevamente sin precisar, como es
preceptivo, el cauce de acceso a casación que emplea, la infracción del artículo 1902 del Código
Civil (EDL 1889/1) y jurisprudencia de aplicación al caso.

Comienza la recurrente justificando la reconducción de su pretensión a los cauces de


la responsabilidad extracontractual , y con ello, la cita como infringido, del precepto rector de
tal responsabilidad aquiliana , en el entendimiento que respecto de las codemandadas, y pese
a actuar como subrogada de su asegurada en virtud del artículo 43 de la Ley de Contrato de
Seguro (EDL 1980/4219) , no estuvo vinculada por contrato alguno. En su argumentación, se
ampara la recurrente en la presunción iuris tantum de que "si tras 6 años de colocación de las
instalaciones de extinción de fuegos, una de ellas, por desgaste del racor, sufre una avería en la
toma de agua que provoca una inundación, no es lógico ni comprensible que, reparada dicha
toma de agua el mismo día del siniestro, 5-5-97, por la empresa "E., S.L.", 3 meses más tarde,
el 14-8-97, se reproduzca la misma avería en la misma toma de agua reparada por "E., S.L.".
Desde tal premisa, estima la recurrente "obvio, por evidente, que la reparación efectuada por

5
dicha empresa no fue adecuadamente realizada: algo hizo mal o dejó de hacer algo que tenía
que haber hecho, dando lugar con ello a la producción de un importante daño, de que debe
responder".

Está presuponiendo en su argumentación la recurrente que la causa de los daños fue la


intervención profesional de la codemandada al tiempo del siniestro, llevando a cabo la sustitución
de las piezas primeramente dañadas. Incurre con tal planteamiento la recurrente, nuevamente,
en el vicio casacional de la petición de principio o hacer supuesto de la cuestión, consistente en
partir de pronunciamientos fácticos diversos a los contenidos en la Sentencia impugnada sin
previamente haber combatido la valoración probatoria mediante la alegación de error de
derecho, al amparo del ordinal 4º del artículo 1692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
(EDL 2000/77463) , por vulneración de regla legal tasada sobre la prueba, con exposición de la
nueva resultancia probatoria. Así, el éxito de tal pretensión hubiese exigido la previa
desvirtuación de la valoración probatoria , principalmente de la pericial practicada en autos,
llevada a cabo por la Audiencia, que situó el origen causal del siniestro en una órbita ajena a la
mercantil instaladora.

Resta añadir, por último, que no resulta aplicable al presente supuesto, conforme propugna la
recurrente, la teoría objetivizadora de la responsabilidad extracontractual dada por el ejercicio
de una actividad generadora de riesgo, ni por ende procede aplicar la inversión de la carga
probatoria.

Como se indicaba en Sentencia de 11 de septiembre de 2006 EDJ 2006/261505 , con cita de


otras anteriores, "con reiteración esta Sala ha declarado que la aplicación de la doctrina del riesgo
como fundamento de la responsabilidad extracontractual exige que el daño derive de una
actividad peligrosa que implique un riesgo considerablemente anormal en relación con los
estándares medios (SSTS 6 de noviembre 2002 EDJ 2002/46495; 24 de enero
2003 EDJ 2003/942), circunstancia que requiere un juicio previo de valoración sobre la actividad
o situación que lo crea al objeto de que pueda ser tomado en consideración como punto de
referencia para imputar o no a quien lo crea los efectos un determinado resultado dañoso,
siempre sobre la base de que la creación de un riesgo no es elemento suficiente para decretar
la responsabilidad (SSTS 13 de marzo de 2002 EDJ 2002/4005; 6 de septiembre de
2005 EDJ 2005/144795, entre otras).

Se requiere, además, la concurrencia del elemento subjetivo de culpa, o lo que se ha venido


llamado un reproche culpabilístico, que sigue siendo básico en nuestro ordenamiento positivo a
tenor de lo preceptuado en el artículo 1902 CC , el cual no admite otras excepciones que aquellas
que se hallen previstas en la Ley (S. 3-IV-2006 EDJ 2006/48755); reproche que, como dice la
Sentencia de esta Sala de 6 de septiembre de 2005 EDJ 2005/144795, ha de referirse a un
comportamiento no conforme a los cánones o estándares establecidos, que ha de contener un
elemento de imprevisión, de falta de diligencia o de impericia, pero que, en definitiva, se ha de
deducir de la relación entre el comportamiento dañoso y el requerido por el ordenamiento, como
una conducta llevada a cabo por quien no cumple los deberes que le incumben, o como una
infracción de la diligencia exigible, que en todo caso habría que identificar con un cuidado normal
y no con una exquisita previsión de todos los posibles efectos de cada acto.

O como se ha declarado en Sentencia de 2 de marzo de 2006 EDJ 2006/29167, es procedente


prescindir de una supuesta objetivación de la responsabilidad civil que no se adecua a los
principios que informan su regulación positiva (la jurisprudencia no ha aceptado la inversión de
la carga de la prueba más que en supuestos de riesgos extraordinarios, daño desproporcionado
o falta de colaboración del causante del daño especialmente obligada a ella por sus
circunstancias profesionales o de otra índole)". Pues bien, en el presente caso ni la intervención
profesional de la codemandada "E., S.L." comportaba riesgo extraordinario alguno, ni puede
obviarse, desde la prueba practicada, la conclusión del Tribunal a quo sobre la corrección de los
trabajos por aquélla desplegados, con lo que se excluye el necesario reproche culpabilístico.

Por todo lo expuesto, también este motivo perece.

CUARTO.-

6
Conforme a lo previsto en el último párrafo del artículo 1715 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
(EDL 2000/77463) procede la imposición del pago de costas causadas en este recurso a la
recurrente, con pérdida del depósito constituido.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo español

FALLO
Que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casación formulado por la
Procuradora Dª Montserrat Rodríguez Rodríguez, en nombre y representación de "Banco V.,
S.A.", contra la Sentencia dictada por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Bilbao, de
fecha 5 de diciembre de 2000, con imposición del pago de costas causadas en este recurso a la
recurrente y pérdida del depósito constituido.

Líbrese a la mencionada Audiencia la certificación correspondiente con devolución de los autos


y rollo de Sala remitidos.

Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la Colección Legislativa pasándose al efecto
las copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y firmamos. Xavier O'Callaghan Muñoz.-
Antonio Salas Carceller.-José Almagro Nosete.

Publicación.- Leída y publicada fue la anterior sentencia por el EXCMO. SR. D. José Almagro
Nosete, Ponente que ha sido en el trámite de los presentes autos, estando celebrando Audiencia
Pública la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el día de hoy; de lo que como Secretario de la
misma, certifico.

Fuente de suministro: Centro de Documentación


Judicial. IdCendoj: 28079110012008100290

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