INSTITUO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL
UNIDAD MEDICA FAMILIAR 80
UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO
FACULTAD DE CIENCIAS MÉDIC AS Y BIOLÓGICAS DR. IGNACIO CHAVEZ
“DENGUE”
MARIO AMÍLCAR RAMÍREZ CARDONA
MATRICULA: 97175647
MORELIA, MICH. A 09 DE JUNIO DEL 2020
INTRODUCCIÓN
El dengue es una enfermedad infecciosa sistémica, de etiología viral, transmitida por los mosquitos del
género Aedes. Su presentación clínica es variable, desde infección asintomática, cuadro febril indiferenciado
o fiebre por dengue, hasta las formas graves, clasificadas como dengue no grave con signos de alarma y
dengue grave con choque y daño orgánico, que conllevan un riesgo elevado de muerte. Su evolución es poco
predecible y la mayoría de las veces es temporalmente incapacitante.
Es de suma importancia el diagnóstico oportuno, así como su tratamiento, desde el primer nivel, con la
finalidad de evitar posibles complicaciones. Además de promover la prevención de esta enfermedad, debido
a que contamos con muchas zonas endémicas en nuestro país
CONTENIDO
ETIOLOGÍA
El agente etiológico del dengue es un virus del género flavivirus, de la familia Flaviviridae, que posee una
cadena de ARN sencilla, de sentido positivo, y está envuelto con un genoma de aproximadamente 11 kb que
posee una gran variabilidad. Se trata de un arbovirus con cuatro serotipos agrupados —con base en criterios
biológicos, inmunológicos y moleculares— en Denv-1, Denv-2, Denv-3 y Denv-4. Las propiedades
inmunológicas y antigénicas del virus están dadas por los antígenos estructurales (P, M, E) y no estructurales
(NS1 a NS5). Los vectores transmisores del virus del dengue son los mosquitos hembras del género Aedes,
subespecies aegypti y albopictus, pertenecientes a la familia Culicidae. Los mosquitos hembras son
hematófagos y requieren consumir la sangre de vertebrados para llevar a cabo la ovogénesis y la producción
de huevos viables. Viven dentro o alrededor de las áreas habitacionales y suelen picar en las primeras horas
de la mañana y por la tarde. Por lo general, depositan sus huevecillos en agua estancada. La estrecha relación
de estos mosquitos con las personas permite la transmisión y la dispersión de la enfermedad.
Los mosquitos del género Aedes se caracterizan por preferir lugares con climas cálidos (de 15 a 40 ºC) y con
niveles de precipitación pluvial moderados y altos, en los que se generan condiciones ambientales favorables
para su reproducción, motivo por el cual, en múltiples regiones del país mexicano cuentan con un ambiente
propicio para su reproducción.
FISIOPATOGENIA
El virus del dengue tiene gran afinidad por las células del sistema fagocítico mononuclear. Después de la
picadura por el vector indicado, el primer foco de infección en el huésped es la piel. Ahí, el virus se replica
en los macrófagos y en las células de Langerhans. Posteriormente se disemina a ganglios linfáticos regionales
y da lugar a la viremia primaria. Más tarde, el virus se propaga por la sangre a nivel sistémico. En el torrente
sanguíneo, el virus penetra en los monocitos y macrófagos, ya sea por unión con receptores o mediante la
unión antígeno-anticuerpo, con lo cual induce la producción de citocinas como el interferón γ y el factor de
necrosis tumoral α, entre otras, lo que desencadena una respuesta inflamatoria sistémica que ocasiona muerte
celular por necrosis. La alteración fisiopatológica principal es la extravasación de líquidos, producida por el
aumento de la permeabilidad capilar debido a la producción excesiva de citocinas, principalmente IL6, y de
óxido nítrico. Por otra parte, existe infiltrado mononuclear perivascular en músculos, acumulación de lípidos,
cambios mitocondriales y aumento de la enzima creatinfosfocinasa, que se manifiesta como dolor
musculoesquelético. Otras hipótesis proponen la activación del sistema del complemento por proteínas del
virus y un fenómeno de reactividad cruzada entre las proteínas del virus y las pertenecientes a la cascada de
coagulación, específicamente el plasminógeno y su activador.
CUADRO CLÍNICO
Dengue no grave, clásico o fiebre por dengue
Se caracteriza por fiebre súbita y ataque al estado general. Suele acompañarse de cefalea frontal intensa, mialgias,
artralgias, fotofobia, dolor retroorbitario, exantema rubeoliforme y pruriginoso, epistaxis, anorexia, dolor abdominal
leve, náusea y vómito. Los síntomas suelen ser más leves en niños que en adultos; la fase aguda dura
aproximadamente una semana. En ocasiones se presentan manifestaciones hemorrágicas mucocutáneas de poca
intensidad, como epistaxis, gingivorragia o metrorragia, dado que no necesariamente existe trombocitopenia en
estos pacientes, ya que la misma fiebre puede ocasionar estas manifestaciones por vasodilatación y aumento de la
fragilidad capilar.
Dengue grave o fiebre hemorrágica por dengue
Se distingue por fiebre y datos de fuga capilar como ascitis, derrame pleural, derrame pericárdico, edema
periorbitario o de miembros inferiores e hipoalbuminemia. Se acompaña de trombocitopenia < 100 000
plaquetas/mm3 y puede haber hemorragia cutánea, gingivorragia, epistaxis, sangrado del tubo digestivo, hematuria,
sangrado pulmonar, así como sangrado oculto (hemorragia intracraneal, torácica o abdominal).
Síndrome de choque por dengue
Se define por fiebre y datos de fuga capilar como ascitis, derrame pleural, derrame pericárdico y edema periorbitario
o de miembros. Se adicionan signos de falla circulatoria como el acortamiento de la tensión arterial diferencial a
menos de 20 mm Hg, tensión arterial sistólica < 60 mm Hg o caída > 30 % de la basal. Asimismo, aparecen signos de
choque: alteración del estado de conciencia, palidez, piloerección, diaforesis, piel fría, taquicardia, pulso débil,
cianosis y oliguria. Estas manifestaciones son precedidas por dolor abdominal intenso, datos de irritación peritoneal,
vómito persistente y descenso brusco de la temperatura. Los cuadros de dengue grave están determinados
principalmente por la fuga plasmática debida al aumento de la permeabilidad vascular resultante de las alteraciones
en la homeostasis. En todo paciente con fiebre hemorrágica por dengue, deberá vigilarse continuamente los
siguientes datos de alarma: pulso rápido y débil, presión arterial diferencial < 20 mm Hg, presión sistólica < 90 mm
Hg, piel sudorosa y fría y hemorragia activa, en especial en el tubo digestivo. Los factores predictivos de síndrome de
choque por dengue son la elevación mayor de 50 % del hematocrito y una cuenta plaquetaria ≤ 75 000.1,11 El choque
se manifiesta por lo general cuando ya no hay viremia, por lo que está desencadenado fundamentalmente por la
respuesta inflamatoria e inmunológica del organismo.
Otras formas de presentación del dengue en cualquiera de sus etapas evolutivas, aunque raras, pueden ser hepatitis
fulminante, miocardiopatía, encefalitis o, incluso, la parálisis flácida. Conforme a lo establecido por la Organización
Mundial de la Salud, el grado de severidad de la infección por dengue puede clasificarse conforme a los siguientes
grados:
Grado I. Fiebre o síntomas generales. Prueba de torniquete positiva.
Grado II. Hemorragias espontáneas (por lo general cutáneas).
Grado III. Falla circulatoria.
Grado IV. Choque profundo con presión y pulso indetectables.
DIAGNOSTICO
Estudios de laboratorio y gabinete
En los pacientes con fiebre en los que se considere posibilidad de dengue como diagnostico, los estudios de
laboratorio deberán incluir:
Biometría hemática completa inicial:
o El hematocrito determinado en la fase febril temprana representa el valor basal del paciente
o Un descenso en la cuenta de leucocitos hace muy probable el diagnóstico de dengue.
o Una disminución rápida en el recuento de plaquetas concurre con un hematocrito que aumenta
en relación con el basal es sugestiva de progresión a la fase de fuga plasmática.
Pueden considerarse estudios adicionales, si están indicados y se encuentran disponibles:
o Pruebas de funcionamiento hepático
o Glucemia
o Electrolitos séricos
o Urea y creatinina séricos
o Bicarbonato o lactato séricos
o Enzimas cardíacas
o Electrocardiograma
o Densidad urinaria
Pruebas confirmatorias
o El diagnóstico confirmatorio de dengue requiere la detección del antígeno NS1 en suero (1ro al 5to
día)
la determinación positiva de anticuerpos IgM (del 6to día al día 35)
o E IgG (solo si IgM resulta negativa)
o El aislamiento viral puede hacerse en el suero, liquido cefalorraquídeo, biopsia hepática, o reacción
de polimerasa positiva (PCR).
o La muestra del suero deberá tomarse en el primer contacto del paciente con los servicios de salud y el
laboratorio, de acuerdo con los lineamientos vigentes del InDRE; será de 2-3 ml, sin hemólisis, ni
lipemia; se mantendrá en red de frío hasta su envío al laboratorio.
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
Al comienzo de la fase febril, el diagnóstico diferencial comprende varias infecciones víricas, bacterianas y
protozoarias, incluyendo:
Paludismo
Fiebre tifoidea
Leptospirosis
Rickettsiosis
Shigelosis
Faringoamigdalitis
Enfermedades exantemáticas
Influenza
Otras entidades de importancia reginal para el diagnóstico diferencial son:
Abdomen agudo
Sepsis bacteriana
Brucelosis
Enfermedad meningocóccica
Meningoencefalitis
Hepatitis infecciosa
Leucemia guda
Discrasias sanguíneas
Fiebre amarilla
Tifo epidémico y tifo endémico
Erlichiosis
Infección por hantavirus
Mononucleosis infecciosa
TRATAMIENTO
Dengue no grave
Educar al paciente de no automedicarse
Hidratación oral
Control térmico con medios físicos
Paracetamol
No usar Acido acetil salicílico, metamizol ni AINES
Evitar administración intramuscular de medicamentos
Evitar esteroides
Criterios de referencia
Para decidir el nivel de atención de la unidad donde se proporcionará el manejo inmediato del
paciente con dengue, se recomienda clasificar a los pacientes en 3 grupos:
o Grupo A: Pacientes que pueden manejarse ambulatoriamente. Toleran la ingestión oral de
líquidos, mantienen una uresis adecuada, no tienen signos de alarma.
o Grupo B: Pacientes que deben de referirse a un hospital, para su manejo en urgencias
intrahospitalario. Presentan signos de alarma, condiciones comórbidas, que pueden complicar
el cuadro clínico o el manejo. Se aproximan a la fase crítica. Requieren observación continua
y estrecha.
o Grupo C: Pacientes que requieren un manejo urgente en la unidad de primer contacto, y debe
de procederse a una referencia urgente inmediata a un hospital, preferentemente que cuente
con el servicio de cuidados intensivos. Se encuentran en fase crítica: presentan fuga
plasmática, con choque o insuficiencia respiratoria, hemorragia grave, o daño orgánico grave.
CONCLUSION
Nos estamos enfrentando a una enfermedad, donde actualmente continua teniendo una importancia
considerable dentro del territorio mexicano, ya que si bien, los avances científicos que se han tenido en los
últimos años respecto al diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad, ésta continúa siendo una
enfermedad meramente prevenible, por lo que es menester por parte de las autoridades sanitarias, hacer la
correcta difusión de la información sobre como prevenir la propagación de esta enfermedad, así como
también el diagnostico oportuno y certero por parte de los médicos desde el primer nivel de atención,
sabiendo identificar los signos y síntomas y establecer un estadiaje, para determinar si es viable tratar la
enfermedad de forma ambulatoria, así como su referencia a segundo nivel para evitar posibles
complicaciones.
BIBLIOGRAFÍA
GERMÁN FAJARDO-DOLCI, JOSÉ MELJEM-MOCTEZUMA, ESTHER VICENTE-GONZÁLEZ, FRANCISCO VICENTE
VENEGAS-PÁEZ, BETANIA MAZÓN-GONZÁLEZ, HÉCTOR GERARDO AGUIRRE-GAS. Rev Med Inst Mex Seguro
Soc 2012; 50 (6): 631-639
Guía de Práctica Clínica sobre la Clasificación, Diagnóstico y Tratamiento del Dengue. Edición 2016
ERICK MARTINEZ TORRES. Dengue. ESTUDOS AVANÇADOS 22 (64), 2008