Los animales de la granja
Había una vez un hombre que vivía en una granja. Todos los días se levantaba muy
temprano (Bostezar como sí nos estuviéramos levantando). Siempre lo hacía cuando
cantaba su gallo Kiriko (kíkiríki, kíkíríkííiíí, …. ). Luego se lavaba y después desayunaba
leche y unas tostadas de pan muy ricas (Abrir y cerrar la boca primero despacio y después
rápido, aumm, aumm,…. imitando comer). Seguidamente, se iba a cuidar a los animales.
Primero limpiaba las cuadras donde estaban, y lo hacía cantando (lalalala, lalala lalalala
lale, lalalala lá lalalali,…. se pueden seguir inventando diferentes ritmos).
Todos los animales estaban muy contentos porque veían que el granjero estaba contento y
lo dejaba todo muy limpio para que ellos estuvieran a gusto. Después de haberlo limpiado
todo, empezaba a dar palmadas (distintos ritmos de palmadas), diciendo:
– Todos a comer.
Y todos los animales se relamen, porque ya tenían hambre (mover la lengua de un lado para
otro pasándola por los labios de arriba y luego por los de abajo, despacio y rápido. Luego
apretar los labios uuummmm, uum, uumm, … ) y se preparaban para recibir la comida.
El granjero empezó a darle de comer a las gallinas:
– Hola gallinitas, (pita, pita, pita, pita, piíita,….)
Las gallinas lo recibían muy contentas (cooooco, cococoooooco, ….) y los pollitos también
(pío pío píooo…) y empezaban a picar el trigo que les echaba.
Después siguió con los patos:
– Hola patitos, y silbaba para llamarlos (intentar silbar varias veces, aunque solo salga el
soplo).
Los patitos acudían rápidos (cuaca, cuaca, cuaaa…) y comenzaban a comer.
Luego se iba a donde estaban otros animales, la vaca, el cerdo, las ovejas y las cabras, a los
que también saludaba.
-Hola, hola, (Hacemos participar a los niños para que digan varias veces el saludo, para que
les puedan contestar los animales).
Y todos los animales contestaban alegres (la vaca: muuu, muuu, muuu,…. el cerdo: oinnn
oiíinnn oíiínnn,…. las cabras y las ovejas: beeee, beeee, beeee, …. ) y se pusieron a comer.
Por último acudió corriendo su caballo (tocotoc, tocotoc, tocotoc,..) y también los conejos,
porque ellos también querían comer. Y cuando les dio la comida, empezaron a mover su
boca (movimiento de labios cerrados, abiertos, lento, y algo más rápidos), y allí se
quedaron todos.
El granjero, cuando acabó la tarea, se fue a su casa a comer y a descansar un poco.
Cuando llegó la tarde fue al campo con su perro, los dos iban muy alegres; el granjero
cantando (lalala lá, lalala lala lala la,….) y el perro lo acompañaba (guauu, guauu, guau
guau guauuu,…).
Iban alegres porque tenían que cortar hierba para que los animales de la granja, tuvieran
comida al día siguiente.
Cuando acabaron volvieron a la granja igual de contentos (repetir lo anterior, si se quiere
con otros ritmos).
Al final del día se fueron a cenar, y después a dormir (Inspirar por la nariz y echar el aire
por la boca, como haciendo el dormido).
Todos los animales de la granja, también dormían felices, porque tenían un granjero que los
cuidaba muy bien, y por eso lo querían mucho.
Por eso, siempre que se cuida bien a los animales, nos querrán mucho.
Colorín, colorado,….
“En busca de las vocales”
Érase una vez un gigante llamado Comilón que vivía en lo más alto de la montaña Vocalita.
A este gigante le gustaba mucho comer.
Entonces, un día, decidió robar al Hada de las galletas. A él, le gustaban sus galletas con
forma de vocales: la A, la E, la I, la O, la U.
Comilón era muy grande, por lo que le bastaron 6 zancadas para llegar al árbol del Hada de
las galletas. Cuando llegó, cogió las 5 galletas de las vocales. El Hada de las galletas se
quedó muy triste. Pero tuvo una idea, decidió pedir a los niños de 1º de Infantil del Colegio
San Juan de la Cruz que le ayudasen a rescatar a sus galletas. ¿Le ayudáis?
Los niños para ayudarle tenían que ir hasta el bosque y atravesarlo hasta llegar a la montaña
Vocalita. Para llegar al bosque desde su clase tenían que dar tres giros. ¡Ya estamos en el
bosque!, pero…oh oh, para llegar a la montaña tenemos superar unas pruebas…
Hay un río enorme con muchas piedras ¿Cómo cruzamos sin caernos al agua?
(los niños responden) Pero hay un problema…si queremos que no se hundan debemos decir
su número en voz alta.
¡Lo hemos conseguido!, pero mirad, ¿qué es eso?, son pelotas mágicas que debemos lanzar
a la montaña Vocalita para llegar a ella.
¿Habéis llegado a la montaña? Muy bien, todos juntos hemos conseguido llegar a la
montaña, ¿qué vocal hemos rescatado hoy? Pero chicos…tenemos que bajar de la montaña
que viene el giganteComilón detrás, ¿qué hacemos?, corremos. ¡Llegamos! Estamos en el
árbol del hada de las galletas, ¿le damos la galleta?
Ahora tenemos que volver a clase, nos montamos en nuestra alfombra voladora. Cerrad los
ojos, escuchad estamos atravesando el mar, las olas suben y bajan… (sonido ocean drum),
cogemos aire y le soltamos y… ¡estamos en clase de nuevo!
PAQUITO EL PAYASO”
¡Hola! Me llamo Paquito y soy un payaso. Lo que más me gusta es hacer reír a la gente.
¿Vosotros sabéis hacerlo? Es muy fácil, tenéis que hacer cosas graciosas como por ejemplo;
hacer que os caéis, que os chocáis (hacer estas dos acciones y otras que creen los
alumnos)... y así la gente ríe y ríe sin parar.
Los payasos también hacemos muchos gestos con la cara ya que imitamos varios
sentimientos... Por ejemplo si estamos muy contentos reímos a carcajadas (imitar una
carcajada bien potente), otras veces hago que estoy triste (poner cara triste y llorar),
también hago burla (hacer vibrar la lengua), y otras situaciones tengo frío (tiritar).
Ha llegado la hora de prepararme para la actuación. ¿Me ayudáis a vestirme? Primero me
tengo que poner los pantalones muy, muy grandes (hacer el gesto con los brazos de
pantalones muy amplios). Metemos primero una pierna con cuidado y después la otra
(hacer que nos ponemos el pantalón). A continuación nos ponemos la camisa de colores
con una pajarita enorme (tiramos de los dos lados de la pajarita). Como podéis observar
toda mi ropa es muy grande, para parecer más gracioso. Queda lo más difícil, ponernos los
zapatos y cuidado al andar (nos colocamos los zapatos)
Por último, nos pintamos la cara. Nos hacemos dos círculos en los ojos, uno en cada
(hacemos que nos pintamos). La nariz nos la coloreamos de rojo y la boca la pintamos
alrededor.
Y para terminar nos ponemos la peluca y el bombín.
¿Oís? Ya nos toca salir a actuar. ¡Con todo ustedes Paquito el Payaso!
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“CUENTO MOTOR: HE AQUÍ EL DOMADOR”
(20 min.)
OBJETIVOS
Escuchar atentamente y dramatizar las diferentes escenas que indica el cuento.
MATERIALES Y RECURSOS
El espacio abierto del aula.
DESARROLLO
La maestra contará este cuento motor a los niños para que lo vayan dramatizando según la
historia. Ella irá haciéndolo también para que los niños lo puedan copiar.
¡HE AQUÍ EL DOMADOR!
Érase una vez un niño que se llamaba…(decir todos los niños de la clase) y que tenía
vuestra edad, más o menos. A este niño, desde que nació, desde que era pequeñito
pequeñito y estaba en la barriga de su mamá, (nos agachamos y nos tumbamos
simulándolo) le gustaba jugar a ser animales. A veces hacía que era un gato (miau…
miau…) e iba dando zarpazos; otras veces, pensaba que era un perro (guau…guau…),
incluso hacía pis como ellos. También le gustaba volar como los pájaros y arrastrarse como
las serpientes. ¡Y como los caracoles!, como los caracoles también, aunque eran muy
lentos. (imitamos la forma de moverse y comunicarse de todos los animales)Pero los
animales que más le gustaban del mundo… eran los leones (grrrrr…..). Como corrían y
saltaban de un lado para otro, como se ponían a dos patas y volvían a correr. Pero sobretodo
le gustaba como gruñían (nos convertimos en fieros leones).
Un día, este niño estaba con su mamá viendo la televisión, se estaba quedando dormido:
bostezaba, se estiraba y se acurrucaba…cuando…¡de repente! (hacemos como si nos
estuviéramos quedando dormidos) Oyó: ¡CIRCO, CIRCO! ¡VEN AL CIRCO Y
DISFRUTA CON NUESTRO DOMADOR DE LEONES! ¡EL INCREIBLE, EL MÁS
VALIENTE! ¡CIRCO, CIRCO!
El niño se levantó, gritó y saltó de alegría por toda la casa; cogió a su madre de la mano y
se la llevó tirando hasta un asiento en la primera fila del circo, donde se sentaron a observar
muy contentos (hacemos lo que nos índica el párrafo imaginándonos que llevamos a
nuestra mamá de la mano).
En ese mismo instante, apareció el domador con su aro y su látigo. Tiraba el aro hacia
arriba y lo volvía a coger, a veces se agachaba, lo tiraba y lo recogía. Así hasta 5 veces.
Daba latigazos al suelo (zas, zas, zas…) ¡e incluso lo usaba para saltar a la comba! ¡Era
espectacular! (realizamos las diferentes acciones).
El domador estaba muy emocionado con su actuación; tanto, que no se dio cuenta de que
un león se había escapado de su jaula y sigiloso, muy despacio y en silencio, con la boca
abierta… se acercaba hacia él (en este caso hacemos como si fuésemos el león y nos
comportamos acechantes)
Nuestro niño lo vio y sin dudarlo ni un momento, saltó de su asiento, se puso delante del
domador y … armado de valor, miró a los ojos al león, levantó un dedo y dijo: ¡QUIETO!
(imitamos al niño). El silencio reinaba en el circo. ¿Qué pasará? Se preguntaban todos. El
león cerró la boca y se sentó al lado de nuestro niño. Quieto, tranquilo y con la boca
cerrada. Todo el mundo aplaudió y vitoreó a nuestro héroe. Entonces, el domador, que
estaba muy asustado, se quitó su traje, lo dejó en el suelo y se fue. Nuestro niño, lo recogió:
se puso los pantalones, la camisa, la pajarita, y la chaqueta (hacemos como que nos
vestimos). Cogió el aro y el látigo y desde entonces ha sido el mejor domador de leones del
mundo. ¡Ah! ¡Hasta se dejó bigote! Ha pasado un poco el tiempo y se ha hecho mayor
pero… ¿Lo queréis conocer?
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Ramón y la cobra dormilona.
Materiales: Esterillas, cuerdas, picas cortas, aros, bancos suecos, zancos y musica
oriental relajante.
De un país muy lejano vino volando Ramón en su alfombra voladora. (Se sientan en el
suelo en tres filas, encima de las esterillas, simulando que son alfombras voladoras).
Durante el viaje Ramón observaba todo el paisaje que veía, altas montañas y blancas y
esponjosas nubes. (Con la mano a la altura de la vista observan todo lo que ven).
Pero despistado con la belleza del paisaje no se da cuenta que se acerca una tormenta, el
viento sopla muy fuerte (inspiramos por la nariz y soltamos por la boca de manera
prolongada) y lo zarandea hacia los lados, (movimientos de un lado a otro) poco a poco se
va adentrando en la tormenta y los rayos y truenos son cada vez más cercanos. La lluvia cae
con fuerza sin que pueda ver más allá de la alfombra (golpes rápidos en la palma de la
mano con dos dedos de la otra mano).
Un fuerte golpe de viento le hace descender rápidamente y aterriza en un bosque y decide
buscar un lugar para refugiarse de la tormenta.
Encuentra una cueva y hace un fuego para calentarse, busca ramas cerca de la cueva pero
están mojadas y les cuesta mucho arder así que Ramón tiene que soplar y soplar para que el
fuego se avive (soplidos cortos y soplidos prolongados), cuando el fuego ya arde con vigor
se coloca cerca de él para calentarse mejor(los niños se colocan en círculo y se frotan las
manos). Cansado del viaje quiere dormir un poco, pero Ramón no sabía que no era el único
inquilino de la cueva.
Una joven cobra también se había refugiado allí de la tormenta y atraída por el fuego salió
de su agujero, se acercó a Ramón y dio varias vueltas a su alrededor, se enroscó a él
empezando por los pies, hasta llegar a las rodillas (en parejas, uno tumbado y el otro
sentado a su lado con una cuerda se la va enroscando desde los pies hasta las rodillas) y
Ramón se despertó muy asustado sin saber que hacer.
Recordó que del país que él venía, utilizaban la música para tranquilizar a los animales y
así lo hizo, sacó una antigua flauta que tenía entre sus cosas y se puso a tocarla (con las
picas cortas imitar que tocan la flauta). En un instante la cobra empezó a cerrar los ojos y lo
seguía allí donde Ramón iba, la cobra se quedó tan relajada que se quedó dormida a su
lado.
Al día siguiente, cuando Ramón se despertó la cobra había desaparecido, guardó sus cosas
y salio de la cueva en busca de alguna ciudad o pueblo cercano. Vio a lo lejos un pueblo en
lo alto de la montaña, para poder llegar a él tenía que atravesar el bosque y subir la
montaña, así que se puso en marcha.
Para hacer el camino más ameno se puso a tocar su flauta y sin saberlo la cobra le seguía
tras de si al son de la música. Cruzó un puente (banco sueco), un pequeño riachuelo (saltar
en los aros con los pies juntos) y subió a lo alto de la montaña (recorrido con zancos), y por
fin llegó al pueblo.
Ramón dio un paseo por el pueblo y no había nadie por las calles, le extrañó un poco, por
que una tarde tan agradable de primavera era imposible que nadie quisiera pasear así que
siguió recorriendo las calles y vio que dos niños iban corriendo muy apresurados y decidió
seguirlos.
Al final de la calle y volver la esquina entendió por que no había nadie por la calle, todo el
pueblo estaba observando como montaban un circo y Ramón también se quedó.
Pasado un rato apareció por allí el encargado del circo y preguntó a las personas del pueblo
si alguna sabía hacer algo especial y Ramón le contó que cuando él toca su flauta las
serpientes se duermen; el encargado del circo le pidió que se lo demostrara y así lo hizo.
Sacó su flauta y se puso a tocarla, y sin saber como de su bolsa salió la serpiente que se
había encontrado en la cueva el día anterior. La cobra le seguía allí donde Ramón iba,
hacía lo que él quería y subía y bajada, se enroscaba…; todos se quedaron muy
sorprendidos, y el encargado del circo le dijo que si quería quedarse con ellos y participar
en el circo. Ramón no se lo pensó dos veces y acepto la oferta.
Desde entonces todas las tardes toca su flauta para que las serpientes se duerman. (Música
oriental y realizar ejercicios de tensión y relajación de músculos)
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BIENVENIDOS AL CIRCO
(30 MIN.)
Este circuito sería de los últimos una vez que ya hemos conocido los personajes del circo.
OBJETIVOS:
- Conocer los distintos personajes que nos van a acompañar durante todo el curso
escolar mediante un circuito y de forma lúdica.
- Desarrollar la capacidad creativa y expresiva del niño, haciéndole interpretar
corporalmente lo que se está verbalizando.
- Explorar las habilidades básicas (desplazamientos, saltos, giros…)
MATERIALES
- Balón - Cuerdas
- Bancos - Zancos
- Colchonetas - Aros
- Barra de madera
Bienvenidos niños y niñas al maravilloso mundo del circo. En nuestra actuación de hoy
vosotros seréis los protagonistas. Todos vamos a la pista y saludamos al público. En carrera
suave, hacemos el gesto de saludar.
Nos ponemos de frente al público (son muñecos) para que nos vean y vamos a un lado y al
otro, y ¡Con todos ustedes nuestros malabaristas, equilibristas domadores, payasos,
magos,...!
En carrera suave nos desplazamos lateralmente hacia un lado y hacia el otro, saludando.
¡Comienza el espectáculo!, ¡Señoras y señores!, ¡Niños y niñas! Con todos vosotros... ¡los
malabaristas! Cogemos un balón por persona. Lanzamos el balón lo mas alto posible y lo
volvemos a coger con las manos, salen en cuatro grupos de 6 niños cada grupo.
En su actuación principal nuestros fabulosos malabaristas intentaran mantener el mayor
número de pelotas en el aire ¡a la misma vez! En grupos de seis personas nos colocamos en
círculo y a la señal del silbato tiramos el balón por el aire a la persona que queramos y esta
se lo tiene que pasar a otra persona hay que intentar que el balón no se caiga al suelo.
Y ahora con todos vosotros los equilibristas ¡mirad como mantienen el equilibrio! ¡Mirad
que bien caminan en el aire! Los niños / as tienen que pasar por el circuito que ha dispuesto
el profesor, intentando mantener el equilibrio. El circuito esta formado por cuerdas, bancos
y zancos.
Junto a ellos, también en el aire, los trapecistas nos van a sorprender con su espectáculo de
giros en el aire. Nos imaginamos que estamos sobre un trapecio. Damos vueltas en el aire,
sobre nosotros mismos, en el suelo, ...
Cuidado! Porque llega para todos vosotros los feroces leones y el magnífico domador que
nos demostrara lo bien que los maneja. Imitamos a los leones a cuatro patas por el suelo. A
la señal del profesor (domador) damos una vuelta sobre nosotros mismos.
Una y otra vez pasaban los leones por los aros de fuego sin dejar que una sola llama de
fuego rozara su cuerpo. En parejas, uno hace de domador cogiendo un aro y el otro de león
pasando por el aro
Llegando ya al final, nuestros amigos los payasos nos van a poner ese color de alegría y
diversión que venimos buscando haciéndonos reír mucho. Todos sobre las colchonetas nos
hacemos cosquillas.
Con el desfile de mayoret nos despedimos. Esperamos que hayan disfrutado con nuestra
presencia. ¡Gracias niños y niñas por vuestra ilusión y vuestra sonrisa! Cogemos una barra
de madera y girándola como las mayoret nos despedimos, haciendo el gesto de saludar al
público como al principio
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EN BUSCA DEL AMIGO DE MALEQUI
(40 MIN.)
OBJETIVOS:
Conocer los distintos personajes que nos van a acompañar durante todo el curso escolar
mediante un circuito y de forma lúdica.
Desarrollar la capacidad creativa y expresiva del niño, haciéndole interpretar corporalmente
lo que se está verbalizando.
Explorar las habilidades básicas (desplazamientos, saltos, giros…)
MATERIALES
- Gusano de tunel - Colchoneta
- Aros - Gorros de papel
- Cartulina roja y amarilla - Gorila gigante
- Banco sueco
- Cuerdas
DESARROLLO:
El cuento que se va a desarrollar a continuación es contado por Malequi
(equilibrista-malabarista del circo) que viene a visitarnos al colegio (se disfrazará un padre
o madre o la profesora de apoyo).
Hola chic@s soy Malequi, vivo en un circo y he venido a visitaros porque tengo un
problema muy gordo y como me han dicho que sois unos niñ@s muy listos vengo para ver
si me podéis ayudar.
Os cuento yo soy un equilibrista-malabarista, ¿Sabéis lo que es eso? Pues veréis el
equilibrista es la persona que hace equilibrios sobre una cuerda, con un solo pie… pero sin
caerse (Malequi lo hace para que los niños lo vean) y malabarista es jugar con pelotas o
bolos y tirarlos al aire para luego cogerlo sin que se les caigan tampoco al suelo (lo realiza
también).
Os voy a contar lo que me ha pasado, todas mis actuaciones las hago con mi amigo
papelillo que es un gatito pequeñito que siempre está conmigo, pues ayer por la noche fui a
darle la cena y ya no estaba, lo estoy buscando por todas las partes del circo y no lo
encuentro por ningún lado, así que me gustaría pediros el favor que me ayudarais a
encontrarlo ¿Queréis ayudarme?
Para poder encontrarlo tenemos que ir a mi circo y pasar una serie de pruebas y
ponernos nuestros gorros mágicos que me ha dicho la seño que habéis hecho. (Vamos a la
sala de psicomotricidad ambientada como un circo).
Primero tenemos que arriesgar nuestra vida cruzando el túnel de los leones
(atravesaremos un gusano a modo de túnel) y luego debemos cruzar por los aros cubiertos
de fuego (se pondrán llamas de cartulina roja y amarilla alrededor de los aros, y deben
pasar por los aros). Una vez que lo consigamos preguntaremos al domador (allí estará el
dibujo del domador y nos dirá que no ha visto a papelillo).
Después tenemos que pasar de un extremo a otro de la cuerda floja, a mi me da un
poco de miedo hacerlo sin mi amigo papelillo, pero bueno con vosotros creo que no voy a
tener miedo. (Cuando llegamos al final de la cuerda buscamos a papelillo y nos damos
cuenta que tampoco esta allí).
En tercer lugar vamos a preguntar a mis amigos los trapecistas para ver si han visto
a papelillo, pero como los trapecistas están muy altos no nos van a oír así que tenemos que
subirnos al trapecio (nos subimos a un banco sueco y saltamos al final a una colchoneta)
Cuando llegamos al final el trapecista puede oírnos pero nos dice que no ha visto a papelillo
desde hace unos días.
Luego nos vamos a ver al mago con el que vamos a intentar hacer magia con
nuestros gorros mágicos (el mago nos manda ponernos el gorro en distintas partes del
cuerpo) decimos las palabras mágicas que nos enseña el mago y miramos dentro de
nuestros gorros para comprobar que papelillo tampoco está allí.
Por último vamos a ver al encantador de serpientes que nos desvela el misterio
confesándonos que ha sido el gorila Maguila, que debemos seguir las huellas que ha dejado
Maguila en el suelo pero tenemos que ir sin hacer nada de ruido, al final vemos al gorila
(Gorila gigante de peluche) jugando con papelillo.
Después de discutir (solo Malequi) con el animal llega aun acuerdo nos devuelve a
papelillo a cambio de darle muchos plátanos (habrá un árbol a modo de mural con plátanos
en él puestos con velcro, cada niño deberá coger uno y dárselo al gorila).
Como hemos conseguido nuestro objetivo hacemos una gran fiesta con música de
circo y el Malequi les da un sugus a cada niñ@.
Niñ@s he visto que sois unos equilibristas buenísimos ¿Queréis aprender a hacer
distintos juegos de equilibristas y malabaristas para poder actuar en mi circo?
Yo le voy a enseñar a lustra señorita unos cuentos para que os los enseñe y dentro
de un tiempo volveré para que salgáis conmigo en mi actuación.
Os dejo aquí mi foto para que no os olvidéis de mí.
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Queréis conocer la historia del Mago Pincelín?
El Mago Pincelín vive en lo alto de una colina, para llegar a su castillo hay que subir
muchísimas escaleras, pero muchas, muchas de verdad. Cuando los niños querían ir a verle
a su casa para que les enseñara sus trucos, primero tenían que subir 3 escaleras (los niños
simulas subirlas) Pero cuando las subían allí sólo había unas estatuas señalando las
siguientes escaleras (quietos como estatuas) Después tenían que subir 4 escaleras, pero
cuando llegaban arriba, todo estaba lleno de saltamontes que, saltando y saltando les
llevaban hasta las siguientes 5 escaleras, pero allí sólo había un río, que tenían que
atravesar saltando entre piedritas (ladrillos) y así llegaban hasta las últimas 6 escaleras, y
cuando las subían todo estaba lleno de globos de colores que tenían que explotar con el
culete si querían ver la entrada del enorme castillo. (El castillo lo podemos crear con varias
colchonetas o delimitando un espacio con tiza)
Tan alta, tan alta estaba la colina en la que vivía el Mago Pincelín, que cuando los
niños llegaban hasta la puerta de su castillo, estaban ya tan cansados que cuando entraban
se quedaban dormiditos en el suelo y no podían jugar con él.
Así que el Mago Pincelín, cansado de no poder jugar con nadie y de no poder
mostrar sus fabulosos trucos de magia a los niños, decidió bajar de su colina, pero no creáis
que tuvo que bajar todas esas escaleras no, se montó en su escoba mágica y bajó en un
santiamén (con picas simulamos volar en nuestras escobas mágicas)
Cuando llegó al final de la colina, se puso a buscar niños y niñas para enseñarles sus
trucos de magia, pero en la calle no había nadie, y no sabía dónde buscar ¿dónde creéis
vosotros que podría encontrar niños?
Fue al colegio, pero allí no había nadie, ni siquiera estaban las puertas abiertas, siguió
andando y llegó hasta un parque, pero lo columpios estaban vacíos, tampoco allí vio a
ningún niño. Así que siguió andando y llegó hasta una biblioteca, pero allí tampoco había
ningún niño leyendo cuentos. Y cuando salió de biblioteca se empezó a escuchar una
música muy bajita (ponemos música de circo muy bajita) no sabía de dónde provenía ese
sonido, así que siguió andando y la música se empezó a oír más fuerte, caminó un poco más
y la música se oía ya estupendamente, así que se puso a bailar. Bailó, bailó y bailó, pero no
sabía qué tipo de música era aquella… ¿Sabéis vosotros dónde se oye esta música?
¡Exacto!, era la música de un Gran Circo, y mientras bailaba se fue acercando a él, y se dio
cuenta de que por eso no había niños y niñas en ningún sitio, ¡Todos estaban en aquel circo!
Así que nuestro mago tuvo una gran idea, podría hacer sus maravillosos trucos en aquel
circo, para que todos los niños de todas las ciudades pudieran verlos.
Cuando entró en el circo empezó a dar vueltas por el escenario hasta que encontró a alguien
que trabajara allí, y no fue hasta que dio tres vueltas que encontró al payaso _______.
Entonces le dijo que quería trabajar en el circo, pero el payaso le pidió que le hiciera un
truco de magia para ver si de verdad era muy buen mago.
El Mago Pincelín no dudó ni un instante e hizo un truco fenomenal, cogió su varita
mágica y cada vez que decía las palabras “La magia de Pincelín acaba de llegar” y movía
su varita mágica, todos los niños y niñas del circo empezaban a correr en todas las
direcciones, hasta que decía las palabras mágicas “La magia de Pincelín se va a acabar” y
entonces todos los niños y niñas se quedaban sentados en sus asientos.
Los artistas del Circo se quedaron impresionados y decidieron que a partir de aquel
día nuestro Mago actuaría siempre con ellos.
El Mago Pincelín se fue muy contento a la cama (los niños se tumban –relajación-)
y pensando en todos los trucos que iba a poder enseñar a los niños a partir de ahora, se
quedo dormidito hasta el día siguiente.
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