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Purusha Sukta - Roberto Pla

1) El himno describe a Purusa, el Hombre Universal perfecto, que tiene innumerables cabezas, ojos y pies. Aunque se manifiesta de forma múltiple, Purusa es uno y eterno. 2) Purusa es todo lo que fue, es y será. Es superior a todo ser viviente y no depende de ningún alimento externo. 3) Los seres vivientes constituyen solo una cuarta parte de Purusa. Las otras tres cuartas partes son eternas e imperibles.

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Purusha Sukta - Roberto Pla

1) El himno describe a Purusa, el Hombre Universal perfecto, que tiene innumerables cabezas, ojos y pies. Aunque se manifiesta de forma múltiple, Purusa es uno y eterno. 2) Purusa es todo lo que fue, es y será. Es superior a todo ser viviente y no depende de ningún alimento externo. 3) Los seres vivientes constituyen solo una cuarta parte de Purusa. Las otras tres cuartas partes son eternas e imperibles.

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HIMNO DE PURASA

Purusa-sukta, RgVeda X, 90

por Roberto Pía Sales

A los que encuentran su impulso renovador en la


cultura primitiva de la India. Ellos reanudan y revisan
ahora aquellos amores que en el Quattrocento se
inclinaron a Grecia y también ahora, como entonces,
buscan en el Hombre, en sí mismos, la medida de todas las
cosas que son y que no son.

El Himno describe al Hombre completo, universal, perfecto, a Purasa, tal como


es realmente en su plenitud y como hemos de manifestarlo en nosotros mismos por
entero al término de esta ofrenda sacrificial que somos. Tal es la unidad del género
humano, del Hombre, que ahora vemos como muchos y que deberemos reencontrar
como Uno. Sólo así llegará a imperar un renacimiento por el impulso renovador de
las manifestaciones de Vida y empezará a cumplirse la obra humanista que nos ha
sido reservada; hasta que nos llegue el cumplimiento del dharma propio, no sólo
individual sino colectivo, impulsado por el Hombre Único en el que vivimos, nos
movemos y existimos1. Por eso fue dicho: La unión es la ofrenda que os ofrezco2.

Con una finalidad vivamente renovadora vamos a revisar ahora las estancias de
este hermoso Poema dedicado a Purusa, el Hombre universal, desde los albores de
nuestra cultura3.

I. PURUSA UNIVERSAL

Estancia 1.
Innumerables cabezas tiene Purusa,
innumerables ojos, innumerables pies.
Por entero cubre la Tierra
y aún la sobrepasa en más de diez dedos4.

1
Frase atribuida al poeta Epiménides de Cnosos (s. VI a. C.) y que tomó Pablo para el cristianismo naciente
en su discurso ante el Areópago (Hch. 17, 28)
2
RgVeda, X, 191, 3.
3
Tomaré casi al pie de la letra la trad. de J. M. De Mora (E. Diana, México, 1974) con algunas variantes de F.
Tola (E. Sudamericana. B. Aires, 1968).
4
Mas de diez significa ua medida ilimitada.
Purusa es Uno y no hay otro ni podría haberlo; pero lo visible y sensible en él es
una multiplicidad de ojos, cabezas y pies, que piensan, ven y se mueven, en el mar
sin límites de prakriti1. Pero eso no es todo Purusa, pues el Hombre completo supera
prakriti en grado infinito.

Estancia 2.
Purusa es todo lo que hoy es,
lo que ya fue y lo que será;
es Señor de lo imperecedero
y superior a lo que se alimenta.

El texto afirma la eternidad de Purusa, que siempre fue, es y será 2. En cuanto


Hombre superior y Único es imperecedero y excede a todo ser viviente y temporal;
no depende de ningún alimento ajeno, el material o el otro, el del conocer, para
cumplir el dharma que su ofrenda sacrificial exige. Lo que necesita lo tiene en sí
mismo, pues todo forma parte de su propia grandeza.

Estancia 3.
Tal es su grandeza y todavía es más grande Purusa.
Todos los seres son su cuarta parte
y las otras tres son lo imperecedero y
están
en el cielo.

En las dos primeras Estancias se ha empezado a describir la grandeza de Purusa


y ahora se confirma esa grandeza. La totalidad de los seres vivientes, la suma de
cabezas, ojos, pies, que llamamos hombres, sólo pueden ser considerados
propiamente como hombres por identificación inadecuada con los objetos vivientes,
sutiles o densos, que conocemos. Luego decimos: Esto es todo. Pero lo que afirma el
texto es que todo esto constituye la cuarta parte de Purusa completo. Las otras tres
cuartas partes que el texto menciona, casi todos las ignoran y muchos las niegan.
Ellas son lo imperecedero, ESO, que no pertenece a prakriti y de las cuales se afirma
en la Estancia que están en el Cielo.

II. PURUSA PERECEDERO

Estancia 4.
Purusa asciende por esos tres cuartos
y el otro cuarto se encuentra aquí3.

1
Según el protosankhya que explica la Bhagavad Gita.
2
Se diría que el Apocalipsis neotestamentario depende de este texto, puesto que en su liturgia repite: Aquel
que era, que es, y que va a venir (Ap. 4, 8).
3
Conformando el purusa de prakirti denso y sutil.
Este es el que se desarrolla
hacia lo que come y lo que no come.

Las tres cuartas partes de sí mismo son la única vía, aún muy inexplorada, por
cierto, que tiene Purusa para acceder a lo más alto de sí, al kutastha, la cima de
Purusa completo, donde habita lo que no come. El otro cuarto de Pumsa es lo que ve
y percibe cada uno de nosotros cotidianamente y por eso se dice que se encuentra
aquí. Los tres cuartos están aquí también, aunque invisibles y esa es su grandeza en
la que vivimos inmersos sin saberlo1.

El cuarto perecedero se desarrolla mediante el ejercicio de las facultades de


pensar, sentir, percibir, etc., por el cual pone en práctica las funciones de buddhi, de
manas, de los sentidos, de todo lo que constituye las divisiones prakríticas del
Purusa perecedero; pero los que ejercen estas funciones son ellos mismos, objetos
inteligentes sí, pero objetos que amparados por la memoria poseen gran autonomía.

Estancia 5.
Viráj nació de él
y de Viráj nació Purusa.
Desde su nacimiento fue más grande que
la Tierra
por abajo y por arriba2.

De Purusa universal, perfecto, del Hombre Único, nació Viraj y de Viraj nació la
innumerable multiplicidad de cabezas, ojos y pies que conforman lo que llamamos
Purusa visible y sensible3. Así se puede decir que en cierto modo hay dos purusas,
uno imperecedero, que dio nacimiento a Viraj, y otro perecedero, múltiple, que
consiste en ser un conjunto de objetos visibles y sensibles, que conviven por sí solos
y, por así decirlo, en cada cuerpo. En verdad sólo hay un Purusa, pero la gran Llama
que alienta en el purusa imperecedero, se derrama en infinidad de chispas, como
gotas del mar de prakriti, que nosotros calificamos y vemos como seres individuales;
pero cada chispa es sólo esencia de vida, mortal, que se agota por sí misma una vez
separada de la Llama eterna de la que tomó su perecedero nacimiento. Por eso dice
el RgVeda:

Una de mis mitades está en el Cielo


y la otra la he lanzado hacia ahajo4.

1
Actualizar día a día esa venturosa realidad de vivir, moverse, ser, inmersos en Purusa imperecedero es la
obra a realizar mediante el sacrificio.
2
En cualquier dirección fue Purusa, desde el principio, más grande que prakriti.
3
Esto lo confirma Manu cuando dice: Sabed que aquel a quien el divino varón Viraj ha producido de sí
mismo, soy yo, Manu. (Leyes de Manu, I, 33)
4
RgVeda X, 119, 11.
Acerca de Viraj, el varón que dio nacimiento a Purusa perecedero, tenemos
alguna información. Fue Manu quien dijo que Vack y un varón, Viraj, nació éste de
la porción femenina de su cuerpo1. El cuerpo de Brahma2, no es difícil de identificar,
pues es Mahat, el primer principio de conciencia e inteligencia cósmicas, que
conocemos como Mahabuddhi, lo más elevado de la buddhi, en proximidad con el
atman; y esto es Mahat el Grande. En la Bhagavad Gita, que se ocupa de esto, se
dice: Mi matriz es MahaBrahma y allí deposito la semilla de la que nacen todos los
seres3. En Mahat coexisten Vâck, la madre naturaleza inmaculada y divina, el Logos
pasivo, y Viraj, el irradiante Logos varón, activo, consorte de Vâck.4

Las irradiaciones de Viraj consisten en construir con prakriti densa los cuerpos
materiales y dar así nacimiento en e) mundo a ios innumerables jívas
individualizados, los muchos purusas perecederos. Pero esta obra la hace en común
con la inteligencia divina inmanente de Yack, la Palabra cósmica, que nutre todo lo
necesario para la manifestación de prakriti sutil. Así es como se completa un Purusa
perecedero, el cual, para aducir la inmortalidad del jivatman que realmente es en sus
cuartos superiores, deberá ofrecerse como ofrenda de sacrificio total a su dharma y a
sí mismo. Sólo así alumbrará alguna vez el Purusa celestial, el Purusottama
universal y perfecto.

III. LOS TIEMPOS DEL SACRIFICIO

Estancia 6.
Cuando los dioses ofrecieron el sacrificio
con Purusa como ofrenda,
la Primavera fue la manteca
El Verano el combustible y el otoño
la oblación.

Los dioses, son aquí los doce grandes dioses creados por Bráhmá, entre los que
se encuentran los sadhyas, dioses cósmicos, literalmente, sacrificadores divinos.5
Esta ocupación especial los relaciona con Prajápati6, que emanó el mundo de sí
mismo y al mismo tiempo creó el sacrificio, el yajña, para que todos los seres
pudieran alcanzar su propósito7. Esto significa que el sacrificio es el instrumento del
del dharma, merced al cual la Ley es cumplida por todos. En este orden, Purusa fue
1
Cf. Leyes de Manu, I, 32.
2
La literatura puránica se ocupa del Cuerpo del Brahma y lo explica como pradhana, la causa no
manifestada, A esta causa los vedantinos la denominan Mulaprakriti.
3
Bhagavad Gita XIV, 3.
4
Buena parte de esto lo explica Sayana, sabio autro de Comentarios a los textos védicos (s. XIV)
5
Según la tradición, los sadhyas son hijos de Viraj, el divino varón. (Cf. Leyes de Manu, III, 195)
6
Prajapati debe ser interpretado como el nombre colectivo de todas las fuerzas o Leyes creadoras de prakriti
denso o de prakriti sutil, entre las que figuran los sadhyas.
7
Cf. Bhagav ad Gita, III, 10 ss.
la oblación principal, pues en cuanto corona de los emanados, Purusa es en su
totalidad la ofrenda prometida, en su triple sentido de ser la ofrenda, el combustible
y la oblación.

El kavi, el poeta autor de este himno dice aquí que hay tres tiempos para este
yajña1, el sacrificio de ofrenda total, como él lo califica. Primero, dice, vienen los
tiempos de vivir y morir, de ser y pensar dentro del tiempo fugaz; incluso los
tiempos del sacrificio del conocimiento y los del yoga, los más ilustres, los más
generosos, porque al no ser de uno mismo hay que entregarlos a la totalidad, como si
fueran de un río único, para que los devuelva, enriquecidos, en su comente sin fin.

Los sacrificios mencionados son la Primavera, el alimento primero de leche


cuajada y manteca, para los que van a renacer como nuevos niños, en el Purusa
universal que con ellos -con nosotros- convive, pues en él todos somos.

El segundo tiempo sacrifical es el Verano y consiste en que hay que discriminar


y aceptar como combustible apto para ser quemado todo aquello que Purusa
perecedero cree ser. Sólo así puede llegar Purusa a la luminosa verdad de ser nada y
dar nacimiento con ello al Purusa imperecedero y universal.

La oblación decisiva quedará así consumada y eso es el Otoño.

Estancia 7.
Sobre la florida alfombra sacrifical rociaron
a Purusa, nacido en el principio;
le sacrificaron los dioses
y también los sádhyas y los sabios-poetas.

El Purusa de pensar, ver y hacer2 es, en verdad, una figura de paja cuyo servicio
último es ser rociado en la alfombra sacrifical. Por eso le sacrificaron los dioses
fundados en el dharma, en la Ley, dado que el sacrificio es su servicio, su
cumplimiento. Los sadhyas intervinieron en ello. En cuanto a los kavi y los
brahmarshis, su intervención sólo consistió en dar testimonio en este Himno, para
todos los tiempos, del sacrificio de ofrenda total al que es sometido Purusa3.

1
Tras las primeras estrofas, de orden metafísico, el poeta védico hace uso del tropo. que tan caro ha salido y
es a los poetas de todos los tiempos. En este caso. la traslación la funda en las estaciones del año solar, para
referirse a los tiempos universales del yajña. aunque a estos tiempos los denomina, por metonimia, con el
vocabulario habitual de su época
2
De cabeza pensante, ojos y pies.
3
Los kavi, poetas inspirados por 1a revelación y los brahmarshis. Así fueron denominados más tarde, los
Conocedores de Brahrna, los sabios que sabían y escribían por inspiración divina.
IV. EL SACRIFICIO DE OFRENDA TOTAL

Estancia 8.
De este sacrificio de ofrenda total
se formó la leche cuajada y la manteca;
de allí se hicieron los animales regidos por el viento,
los de los bosques y los de las aldeas.

Los dos primeros versos de la estrofa no son demasiado difíciles de interpretar.


La leche cuajada y la manteca constituyen, en alegoría, el primer alimento, muy
sutil, por cierto, que puede asimilar sin demasiado esfuerzo el recién nacido, el
regenerado o dvija transformado en purasottama, una vez consumado el sacrificio
total1.

El texto de los versos tercero y cuarto no es fácil de interpretar, aunque está en


conexión con los dos versos anteriores. Vayu, el dios soberano del aire, es una de las
formas de Indra, cuya morada, Indra-loka, está también en el aire. Dice el Vishnu-
Purana que Vayu es el rey de los gandharvas, los cantores-músicos celestes que
revelan los secretos del cielo y de la tierra. Los gandharvas son, con su actividad, los
que transmiten el shabda, o sonido silencioso, la Voz de prakriti sutil, para que el
Purusa que se ofrece en sacrificio total pueda oír y conocer, tanto en la vida en
común, propia de la aldea, como en la soledad recogida de los bosques, el alimento
de sabiduría. Los animales regidos por el viento son, según la traslación metafórica
del kavi védico, los gandharvas que transmiten en sus cánticos los sonidos místicos
del mundo, el shabda, la Palabra revelada. Por eso puede decir un kavi en cualquier
ocasión:

He visto, merced al pensamiento (del sacrificio)


a los gandharvas de cabellos de viento que se instalaban allí2.

Estancia 9.
De este sacrificio de ofrenda total
nacieron estrofas y melodías;
también nacieron los ritmos
y las palabras rituales.

Desde el alto nivel akashico de la pura inteligencia, la madre Vack, la Palabra


(Logos) pasiva, la que va con todos los dioses y a todos sustenta3, desciende al
1
Leves de Manu, II. 169: EI primer nacimiento de Purusa regenerado se opera en el seno de su madre.
el segundo, al ceñirse el cordón sagrado y el tercero, al celebrar el sacrificio. El sacrificio total incluye el de
uno mismo.
2
Cf. RgVeda III, 38, 6.
3
Cf. RgVeda X, 125, 1a
mundo de prakriti sutil para impulsar, con su voz silenciosa, los poderes creadores
de Purusa cuando éste la invoca con su sacrificio de ofrenda total. El yajña existe
desde el principio y en todos los seres y a todos sustentan las irradiaciones de Viraj
generadas por Brahma-Váck, el Logos divino. Con su peculiar traslación meto-
nímica, el kavi del RgVeda dice que las estrofas de los Himnos, desde la métrica
musicalizada de sus versos hasta el yajus ritual, todo fue impulsado por el poderoso
y mágico influjo del shabda, el sonido silencioso de la madre Váck. Eso mismo lo
reconoce Shankaracharya cuando dice que la Gayatri, forma métrica tan usada en el
RgVeda, conduce al Conocimiento de Brahman.

Estancia 10.
De él nacieron los caballos
y los animales con dos filas de dientes,
y nacieron de él las vacas,
las cabras y los corderos.

El sacrificio de ofrenda total, cósmica, de Purusa, es significado por Asvameda,


el sacrificio del caballo. Por ahí discurren los tropos metonímicos de animales de
kavi védico. Del caballo, así como de la vaca sagrada (Brahma-Vack), se dice que el
Vishnu-Purana (L. II, cap. II) que no tienen más que una mandíbula, como si se
explicara que su sede (su cabeza, su ser, o atman), está en la grandeza (de oro, de
aurora), de Purusa universal.

Los otros animales que la estancia nombra se refieren a formas de sacrificio


parcial, o menor, que fueron engendradas después por Purusa perecedero, el de la
grandeza de plata, el nacido como consecuencia del matrimonio de Vack con Viraj.
Váck, la Palabra o Logos, femenina, pasiva, entendida como la Voz, desciende por
los tres cuartos y hace posible con la abundancia de bienes que proporciona, la
consumación del sacrificio de ofrenda total, el dharma decretado para Purusa1.

V. LA INMOLACION DE PURUSA
i

Estancia 11.
Cuando inmolaron a Purusa,
¿en cuantas partes lo dividieron?
¿qué fue de su boca, qué de sus brazos,
qué de sus muslos, como llamaron a sus pies?

Estancia 12.
El sacerdote fue su boca,
sus brazos fueron el guerrero,
sus muslos fueron los labradores,

1
Cf. Brhadaranyaka up. 111, 1,4,4.
de sus pies nacieron los senadores.

Lo que, no sin metáfora, parece querer explicar el poeta védico, es que todos
estos seres que forman, en conjunto, la cuarta parte, prakrittica, de Purusa eterno,
nació en el principio del sacrificio total. Hubo una inmolación del Purusottama y las
innumerables cabezas, ojos y pies, visibles y sensibles, que conocemos y llamamos
hombres, están aquí, aunque vienen y se van, porque son perecederos. Ahora se
pregunta el kavi adonde alcanzó la inmolación y encuentra que en el mundo de
prakriti, esos seres son como un juego de colores, un mosaico de partes del
indivisible Señor de lo Imperecedero. Ellos son, en su origen, semillas que una vez
nacidas aquí se miran a sí mismas, no para elegir una específica privación de
libertad, puesto que ninguna es libre aún, sino porque ellos, los seres, son espejos de
Deberes (karma) en los que cada uno puede contemplarse, para decidir la clase de
sacrificio que le conviene asumir, para cumplir y alcanzar así la perfección que la
Ley exige. Cada semilla es siempre, en su raíz, la chispa que brotó de la Llama Una,
pero la vestidura prakrííica con que Viraj dota su manifestación perecedera, consiste
en los Deberes de cada cual, según su naturaleza propia.

La Bhagavad Gita, que se ocupa de esto, dice que: El que en su propio Deber se
complace alcanza la perfección1. “Estos Deberes” -dice el Libro-, “son una boca
serena, sabia y decidida para quien tiene vocación sacerdotal; unos brazos firmes y
poderosos para el que se goza en luchar por el bien de los demás; unos muslos
activos para el trabajo y la transacción del agricultor y el comerciante; y unos pies
ligeros, diligentes e inmediatos, para acudir con corazón generoso en el servicio y
ayuda d todo ”2.

VI. LA CIENCIA DE LOS ALIENTOS

Estancia 13.
La luna nació de su pensamiento,
de sus ojos el sol,
de su boca Indra y Agni,
de su aliento Vayu.

Estancia 14.
Su ombligo fue la atmósfera
de su cráneo se formó el cielo,
de sus pies la Tierra,
de su oído las regiones del espacio;
así los dioses ordenaron los mundos.

1
Cf. Bhagavad Gita, XVIII, 41-45, ss.
2
Eso es todo lo que en los tiempos védicos del Purusa-Sukta había respecto a las cuatro clases de seres y sus
funciones sociales. Si más adelante se promulgó una Ley endógena o si esa Ley funcionaba sin reparos a la
hipergamia y podía darse el matrimonio entre clases diferentes, eso ya no es materia propia del Purusa-ukta.
El lenguaje empleado en estas dos Estancias demuestra que el autor del Purusa-
sukta es un buen conocedor de la Ciencia de los Tattvas y a ella habremos de
recurrir, pese a su cierta dificultad, si no queremos que todo el Himno desemboque
en un juego sin sentido. Los tattvas son las cinco modificaciones del Gran Aliento,
el movimiento perpetuo de Vida del universo, que los enterados llaman svara, la
corriente de las ondas de Vida. Este movimiento1 es el que hace posible el desarrollo
ininterrumpido de prakriti cósmica in diferenciada (Mulaprakriti), hasta que llega a
manifestarse como prakriti en el Universo plenamente desenvuelto. Según se dice,
una vez que llega algo (cada cosa o ser) a su plenitud, entra en el aliento de su
retomo al primitivo estado de no-diferenciado, y esto es lo que se designa como el
Día y la Noche de Parabrahman.

En lo que atañe a Purusa perecedero, la onda vital, svara asume el movimiento


inspiratorio y expiatorio como una de tantas subdivisiones o formas de su gran
periodo. Svara tiene siempre dos fases distintas por la segunda de las cuales retoma
al punto de donde arrancó. Estas fases son conocidas, en lo que respecta al mundo
de prakriti, con el nombre, la primera de aliento solar, y la otra, la segunda, con el
aliento lunar. La fase de Día, la más ardiente, es llamada corriente positiva, y la
comente lunar, la de la Noche, la más fría, es negativa. En todos los casos, la
segunda fase es la sombra de la primera.

La primera impresión que svara ejecuta en prakriti es el primer tattva, que se


designa con el nombre de akasha, es decir, akasha-tattva, el éter sonorífico, un tattva
del que todos los otros proceden, viven y obran en él.

Esto significa que todas las ideas y formas del universo son seguidas por él. Hay
otros cuatro tattvas, pues en total son cinco tattvas o Alientos reconocidos del Gran
Poder2. El segundo tattva es Agni, la deidad del fuego, llamada habitualmente Te-
jas-tattva, el éter luminífero. El tercer tattva es Vayu-tattva, el éter tangífero, que
rige el aire y los vientos. El cuarto es el Apas- tattva, el tattva del agua, éter
gustífero, y el quinto es el Prithivi-tattva, el éter odorífero o terrestre.

Conviene agregar a todo esto que svara se manifiesta en cuatro niveles distintos
que se denominan: ananda (del atman), Vijñana (de la buddhi), Manu (de manas) y
prana, el principio de Vida puramente prakrítico al que se describe como un océano
del que el centro es el sol en cuanto fase positiva; en contraposición, como fase

1
La Vida universal, incesante, siempre en todo y que en prakriti, cuando actúa, es denominada prana. En el
Shivagama se dice: El svara es lo que dio forma a las primeras acumulaciones o divisiones del universo,
porque svara es el gran Poder (Mahesvara, o Shiva). Cf. Shivagama, sloka 19. Trad. Rama Prasád. Meerut
(India) 1889.
2
a ya o o o do o oa to o o d a t . o to sicos.
negativa, el centro es la luna, cuya denominación habitual en varias upanishad es la
Rayi1.

El svara desarrolla en el cuerpo humano dos centros de acción en los que se


acumula como prana. El centro norte es solar, positivo, de la parte derecha y está en
el cerebro. El centro sur es lunar2, negativo, del lado izquierdo y está para muchos
en el corazón3. En este caso es cuando prana toma el nombre de Rayi.

La onda de Vida, sea solar o lunar, actúa en todo el cuerpo entrecruzándose, y


los lugares que la conducen se llaman Ida, el del lado izquierdo, y Píngala, el del
lado derecho4. Cuando las corrientes solar y lunar se manifiestan con la misma
potencia se neutralizan mutuamente y entonces la onda de Vida se suma en el
akasha-tattva. En tal caso se dice que Ida y Píngala entran en conjunción con
Sushumna, y esta conjunción que lleva consigo la conjunción de los otros tattvas, se
denomina Sandhi.

En la Kathopanishad se lee: Ciento y un nadis están en conexión en el centro del


corazón, pero Uno es el que penetra dentro de la cabeza. Cuando, luego, sale de tal centro,
el purusa se hace inmortal5.

Este nadi que va a la cabeza es el Suchuma, que toma esa dirección cuando Ida y
Píngala entran en la conjunción que se denomina Sandhi. En tal caso, Sushumnâ
asciende por la columna vertebral y cruza la cabeza de abajo a arriba, hasta el
brahmarandhra, para unirse con el gran Indra (Mahendra) y morar en su mundo
celeste, o svarloka.

Toda esta árida e intencionalmente fría explicación por las nada fáciles sendas de
los tattvas, no ha tenido para mí más propósito que proporcionar algún material para
hacer medianamente comprensible la explicación del texto de la Estancias 13 y 14
que el sabio autor propone. Como ya he advertido, el lenguaje usado por el kavi es
puramente tattvico y opino que ninguna comprensión sería posible obtener de él sin
algún conocimiento previo, aunque sea muy limitado, de esa Ciencia de los Alientos
de la que el kavi muestra ser un buen conocedor. Creo que el propósito perseguido
por el autor al escribir estas dos estancias del Purusa-sukta es mostrar un Purusa
puesto en orden, es decir, desarrollado en grado suficiente para abordar el sacrificio
final y último que la Ley universal le exige; esa Ley que los dioses, los sadhyas o
fuerzas inteligentes del universo, le propusieron al nacer en el mundo de prakriti.

1
El sol (aditya) en verdad es prana. La luna (chandramas) es Rayi. Todo lo corporal y lo incorporal es
Rayi. (Prashna Upanishad, I, 5).
2
a a dice: La u a t tuada da (sloka 49).
3
O en algunos casos, según la escuela, en el ombligo.
4
Estos son los nombres de los famosos nadis de los tantristas.
5
Kathopanishad, VI, mantra 16.
Explicación sistemática de las estancias 13-14, verso por verso

Estancia 13
a) Con sus pensamientos incesantes pone Purusa en acción la onda lunar de prana
hacia el ombligo1, donde se despliega el nadi Ida.

b) Por la concentración en el lugar entre las cejas, donde nacen los ojos del
conocimiento, genera Purusa la onda solar de prana hacia el cerebro, donde se
despliegan el sistema de nadis y el nadi Pingala.

c) La boca superior es el brahmarandhra y en su senda asciende Agni-tattva, como


fuego sagrado hacia Indra-loka, la mansión celeste de Indra.

d) El vayu al que aquí se alude no es el tattva sino la tercera potencia motriz del
aliento pránico, el samana, que se manifiesta en el ombligo como conservador del
fuego interno.

Estancia 14
a) En el ombligo2 en el lugar donde duerme kundalini3, nació la atmósfera akàshica
propicia para el despertar de la diosa.

b) Una vez conjuntado el nádi sushumna4, fue la cabeza la mansión celestial de


Indra.

c) Por la conjunción tattvica, Prithivi y los demás alientos se neutralizan y resuelven


en el éter akashico, el tattva sonorífero5.

d) Este es el orden universal, la Ley del sacrificio que a todos compete para ascender
por los tres cuartos aún inexplorados del Purusa completo6.

1
Hacia el corazón según otros.
2
De la raíz que está en el ombligo, parten 72.000 nadis que se distribuyen por todo el cuerpo. (Shivagama,
Sloka 31)
3
En el ombligo, la poderosa Kundalini, duerme como una serpiente enroscada Shivagama, Sloka 32)
4
Una vez conjuntado Sushumnaa por la unión de Ida y Pingala, las fases lunar y solar penetran juntas en el
cerebro.
5
El akaasha precede y concluye cualquier cambio de estado o región.
6
Con el akaasha-tattva neutralizado y el nadi Sushumna d a a do u od a -tatt a t o d
a a a u u a t ya a ado a a a a a u a u o , inmaterial, aquella que ¡corresponde al
tercero de los cartos del Purusottatma.
VII. EL SACRIFICIO ES LA LEY

Estancia 15.
Siete fueron las estacas del cerco
y tres veces siete los haces preparados.
Cuando los dioses ofrecieron el sacrificio
ataron a Purusa como un animal sacrificable.

Estancia 16.
Al sacrificio sacrificaron los dioses el sacrificio,
y esas fueron las Leyes primordiales.
Sus poderes llegaron hasta el Cielo
donde están los saciificadores divinos.

El señor del Silencio, Purusottama, ha empezado a irradiar en este tiempo los


signos de sí mismo. Nadie sabe lo que va a durar el sacrificio decretado. Las estacas
que cierran el cerco se extienden en un siete infinito y cada estaca interpuesta por
avidyá debe ser derribada tres veces siete para que así no vuelva a levantarse.

Sólo la inmolación total del purusa diseñado por Viraj con los frágiles materiales
de prakriti denso y sutil, pondrá fin al sacrificio. Entonces, con la anonadación
perfecta, habrá llegado el Silencio sin duración que pervive en tanto caen fielmente
las estacas que velan a Purusottama. Conviene saber que éste, el Purusa universal,
perfecto y Uno, sólo resultará perceptible para el purusa perecedero en la misma
medida en que éste último resulte realmente anonadado. En esa misma medida
ocurrirá la indescriptible inundación de los poderes del cielo que todo lo culmina.

COMENTARIO GENERAL EN CLAVE DE HUMANISMO

1. Lo más significativo del Purusa descrito por el poeta védico es que nos permite
recuperar en nuestro tiempo la verdadera dimensión del Hombre y reconstruir con
sus medidas ilimitadas el sentido de un Humanismo en el que fundamentar nuestra
obra. Lo que importa es que la Vida real no es un mero transitar de las sombras entre
las sombras, sino un ir al encuentro con la desocultación del Hombre perfecto,
Universal, en el que vivimos, nos movemos y somos.

La obra verdadera de la Humanidad consiste en un esfuerzo sostenido de


atención descubridora de lo que es y lo que no es, sin importar que el cumplimiento
conduzca a un sacrificio total de todo aquello que en realidad no es y cuya
inmolación fue decretada de antemano por los dioses. Ese decreto protector fue
contra las sombras, contra las creencias erróneas, contra las construcciones
ingenuas, para que prevalezca la Ley. Después de cada morir, lo que viene por sí
mismo es siempre el Hombre Universal y Único, que emerge de la nada, del silencio
interior y que florece cada día por la virtud y el contento generoso de quien sabe
morir todos los días un poco hacia la inmolación.

Cada sacrificio asumido libremente es un encuentro con la totalidad; los muchos


alientos que la sombra ve, son, ellos mismos, sombras del Aliento Uno, no redimido,
en quien todos respiramos. El principio del Humanismo consiste en saber que todo
lo que el hombre necesita para la patentización de lo real está en él, en los peldaños
de los que fue dotado para descubrir, aunque diez dedos más arriba de lo que la
sombra conoce de sí misma.

El Humanismo se funda en mantenerse libres y firmes para invertir el modo


habitual de mirar, hasta ver siempre clara la esencia, es decir, hasta aprender a mirar
más allá, a través de las sombras, por encima de ellas. Así es como el trabajo
humanista hace posible el retomo del hombre a su esencia; pero tal reversión hacia
el ser -hacia el atman-, sólo resulta posible si todo lo hasta entonces patente retorna
de su habitual alteración, si se reconstruye en su verdad, hasta el punto de que el
ente se ensombrece y el ser se revela.

2. Purusa rebasa con mucho la estructura básica de ente y tiene en sí mismo su


destino universal ilimitado, eterno, que sólo puede ser dado a quien vive en plenitud
un comportamiento humanista que se pregunta seriamente por el ser. El pensamiento
de tal pregunta no es un primer plano en el que se explaya penosamente la verdad,
sino un contenido interior, profundo, que permanece firme entre todas las vicisitudes
del vivir, un pensar quieto, silencioso, un meditar que hace posible la fiel
contemplación del fondo desde el que la verdad se manifiesta.

Pensar en el ser es, ante todo, recordar la pregunta sobre el ser, tenerla presente
en el pensamiento, ser en ella, lo cual es meditación. Meditar es entonces ese pensar
quieto que está ahí, que se ofrece al ser como algo que ha sido entregado por el ser y
que en su pregunta hondamente formulada -qué es el ser-, se autodescubre.
Experimentar esto en el amor del pensar, es el pensar venidero de todo Humanismo.

Lo que importa en la determinación de la Humanidad del hombre es que no es el


hombre lo esencial, sino el ser. Pero a fuer de su simplicidad, permanece misterioso
el ser en la sencilla cercanía de quien es el hogar mismo de todo, aunque jamás se
insinúa. En ese sentido, el ser no ha sido pensado por nadie, ni lo será jamás, porque
el pensamiento no lo abarca. El pensamiento no está dotado para contemplar su raíz
propia sin pasar antes a otro pensamiento la antorcha del pensar. Sin embargo, el
pensar quieto es la niebla densa pero dúctil, blanda, que primero oculta todo, pero
luego deja al descubierto la patria del ser, lo sagrado, su patria, que es el ser mismo.
3. Hay que renunciar a toda trascendencia puesto que el ser es una totalidad que no
está fuera de nada. Por el mismo motivo, el hombre no puede ser nunca objeto para
sí mismo, bien se entienda esto como yo o como nosotros.

Con la meditación relativa al ser, ocurre que la ontología descubre de sí misma


que sólo puede ser completada, que sólo puede alcanzar la verdad del ser, mediante
la práctica de una ética, pues la ética, la que se funda en el propio ser, es renuncia a
toda subjetividad y a toda trascendencia. Así es como queda el entorno del ser
aligerado de sombras y la contemplación, pura, limpia, despunta como un amanecer.

Hay que decir bien claro que en el ser se esconde el origen esencial de todo
sacrificio, de toda anonadación. La Ley consiste en que por la anonadación todo se
dispone hacia el ser y con el acatamiento gozoso y voluntario de la Ley, todo se
sostiene y allana.

Lo difícil en el verdadero pensar del ser es la simplicidad del ser y sólo cuando
hay un percatarse diáfano de su esencia simple, se realiza el pensar del ser respecto a
su misterio.

El reconocimiento de la incognoscibilidad del ser, es el primer paso en cuanto a


su unidad, pues tal es el Humanismo pleno, nunca fronterizo de nada, sino inmerso
en todo.

Esa es la anonadación decretada por los dioses y a cuyo cumplimiento se


interponen como fiel obstáculo las infinitas estacas que le centellean al hombre por
todas partes y custodian al ser. Esta es la inmolación hecha ética y amor al ser que
tan necesaria resulta hoy a nuestra cultura, a nuestra civilización, en el aprieto actual
del mundo.

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