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Proceso de Pilotes y Recalce de Cimentación

Este documento proporciona información sobre los tipos de cimentaciones, incluyendo pilotes. Explica que las cimentaciones transmiten las cargas de la estructura al terreno. Describe los tipos principales de cimentaciones como directas, en pozo y profundas. También explica los diferentes tipos de pilotes, su configuración, forma de trabajo y materiales.
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Proceso de Pilotes y Recalce de Cimentación

Este documento proporciona información sobre los tipos de cimentaciones, incluyendo pilotes. Explica que las cimentaciones transmiten las cargas de la estructura al terreno. Describe los tipos principales de cimentaciones como directas, en pozo y profundas. También explica los diferentes tipos de pilotes, su configuración, forma de trabajo y materiales.
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Licenciatura en Arquitectura

Cimentaciones
Licenciatura en Arquitectura

4to Tetramestre

PILOTES

Tarea 2

Materia: Cimentaciones

Alumno: Carlos Treviño Sierra

Grupo: 401 4A Nocturno

Matrícula: 208400

Maestro: Arq. Francisco Nañez

Monterrey, Nuevo León, a 02 de Marzo del 2020.


I PILOTES (CONTEXTO DESDE LA CIMENTACIÓN)

1.1 CIMENTACIONES

Los pilotes están ubicados en el contexto de las cimentaciones. Por lo


que es importante comprender qué es una cimentación y sus distintos
tipos, características y aplicaciones.

“Las cimentaciones tienen como misión transmitir al terreno las


cargas que soporta la estructura del edificio. De modo general se
puede decir que existen dos tipos de cimentación según que
principalmente vayan a soportar esfuerzos de compresión pura o que
soporten, además, tensiones de tracción. Esta consideración afecta al
material que va a constituir la cimentación.

El primer caso se corresponde con estructuras sencillas basadas


principalmente en muros de carga. Se pueden emplear las cimentaciones
denominadas ciclópeas en las que se emplean sillares de piedra u
hormigón en masa, sin armadura aunque se recomienda la inclusión de
un armado mínimo en su cara inferior con objeto de absorber las
tensiones producidas por distintos factores: atado, arriostramiento,
asientos diferenciales, defectos de hormigonado, etc. En el resto de los
casos, que constituyen la mayoría, se emplea el hormigón armado.”

A los solos efectos del estudio de la interacción suelo-cimentación, las


zapatas se clasifican en rígidas y flexibles según la relación entre el canto
total (h) y el vuelo máximo (Vmax).”
1.2 TIPOS DE CIMENTACIONES

“Los cimientos pueden clasificarse en cimentaciones propiamente


dichas, anclajes y muros-pantalla. Las primeras transmiten al terreno
principalmente esfuerzos de compresión y momentos flectores y se
dividen atendiendo a su profundidad, contada siempre desde la línea de
cota de la obra, en directas o superficiales, cimentaciones en pozo y
cimentaciones profundas.

Los anclajes transmiten tensiones de tracción. Conceptualmente, los


murospantalla destinados a la contención de tierras en excavaciones de
sótanos suelen considerarse dentro de la categoría de las cimentaciones
aunque su función primordial no sea la transmisión de esfuerzos al
terreno. Por esa razón se hará una breve referencia a ellos.”

DIRECTA O SUPERFICIAL
CIMENTACIÓN CIMENTACIÓN EN POZO
CIMENTACIÓN PROFUNDA
ANCLAJE

MUROS-PANTALLA
1.2.1 CIMENTACIONES DIRECTAS

Básicamente se consideran cuatro tipos: zapatas aisladas, combinadas o


corridas, emparrillados y losas.

a) Zapatas aisladas

Las zapatas aisladas son bloques de hormigón armado de planta


cuadrada o rectangular. Normalmente soportan un único pilar salvo en
casos excepcionales, por ejemplo cuando por motivos de la longitud de
la sección del edificio se requiere duplicar la estructura en algún punto
para establecer juntas de dilatación. Se utilizan cuando el terreno es
firme, con presiones medias altas y se esperan asientos diferenciales
reducidos.

Cuando las zapatas sufran una elevada excentricidad en una o las dos
direcciones principales (soportes medianeros y de esquina) es necesaria
la disposición de vigas centradoras o de atado entre las zapatas con
objeto de disminuir los momentos aplicados. En todo caso, resulta
conveniente la disposición de estos elementos en el perímetro de la
cimentación al objeto de disminuir la incidencia de los asientos
diferenciales.
b) Zapatas combinadas o corridas

Este tipo de cimentación se emplea cuando las zapatas aisladas se


encuentran muy próximas o incluso se solapan. Las causas que originan
esta situación son varias: la proximidad de los pilares, la existencia de
fuertes cargas concentradas que pueden dar lugar a elevados asientos
diferenciales, la escasa capacidad resistente del terreno o la presencia de
discontinuidades en este. Si el número de pilares que soporta es menor
de tres se denominan combinadas y corridas en caso contrario. También
se utilizan para apoyar muros con capacidad portante (muros de carga o
muros de contención de tierras) ya tengan o no soportes embutidos en
cuyo caso la anchura de la zapata puede ser variable.

c) Emparrillados

En el emparrillado, la estructura se asienta en una única cimentación


constituida por un conjunto de zapatas corridas dispuestas en forma de
retícula ortogonal. Este tipo de cimentación se emplea cuando la
capacidad portante del terreno es escasa o cuando presenta una elevada
heterogeneidad, lo que hace prever que puedan producirse asientos
diferenciales importantes que constituyan un riesgo elevado para la
integridad del edificio.
d) Losas

La cimentación por losa se emplea como un caso extremo de los


anteriores cuando la superficie ocupada por las zapatas o por el
emparrillado represente un porcentaje elevado de la superficie total. La
losa puede ser maciza, aligerada o disponer de refuerzos especiales para
mejorar la resistencia a punzonamiento bajo los soportes
individualmente (denominados pedestales si están sobre la losa y
refuerzos si están bajo ella) o por líneas (nervaduras).

En particular, también cabe emplear este tipo de cimentaciones cuando


se diseñan cimentaciones “compensadas”. En ellas el diseño de la
edificación incluye la existencia de sótanos de forma que el peso de las
tierras excavadas equivale aproximadamente al peso total del edificio; la
losa distribuye uniformemente las tensiones en toda la superficie y en
este caso los asientos que se esperan son reducidos. Si el edificio se
distribuye en varias zonas de distinta altura deberá preverse la
distribución proporcional de los sótanos así como juntas estructurales.
La cimentación por losa en terrenos compresibles, al crear un
hundimiento generalizado de los estratos inferiores, requiere un estudio
adicional de los asientos inducidos en las edificaciones colindantes.

1.2.2 CIMENTACIONES EN POZO

La cimentación en pozo constituye una solución intermedia entre


cimentaciones profundas y superficiales. Se aplica cuando la resistencia
del suelo requerida se alcanza a profundidades medias pero sin que se
justifique la necesidad de cimentar con pilotes.

Para su ejecución se excava un pozo hasta la cota resistente y, a partir de


aquí, existen dos posibilidades. La primera consiste en rellenar el pozo
con hormigón pobre hasta cota conveniente y, sobre esta columna, se
apoya la zapata. La segunda consiste en ejecutar la zapata directamente
sobre el suelo y, con objeto de no aumentar la esbeltez del pilar, apoyar
este sobre un plinto de hormigón. En ambos casos es preciso considerar
en el cálculo el peso adicional, sea del bloque de relleno de hormigón o
de la tierra sobre la zapata.

Cuando existan momentos o esfuerzos horizontales elevados aplicados


en la base del pilar y el empuje lateral del terreno sea escaso deben
introducirse vigas centradoras.
1.2.3 CIMENTACIONES PROFUNDAS

Cimentaciones profundas Las cimentaciones profundas se emplean


cuando los estratos superiores del terreno no son aptos para soportar
una cimentación con zapatas.

En general, se considera una cimentación como profunda cuando su


extremo inferior sobre el terreno se encuentra a una profundidad
superior a ocho veces su anchura o diámetro. Por su mayor complejidad
tanto en su modo de trabajar como en la ejecución o en los materiales
empleados no existe una clasificación clara por lo que pasamos a
exponer estos aspectos aclarando que cada pilote se obtiene
combinando todas ellos.

a) Configuración Se consideran cuatro configuraciones principales:


pilotes aislados, grupos de pilotes, zonas pilotadas y micropilotes.

Los pilotes aislados son aquellos que están lo suficientemente alejados


de los demás pilotes como para que no exista interacción geotécnica
entre ellos. Los grupos de pilotes se encuentran unidos por elementos lo
suficientemente rígidos como para que los pilotes trabajen
conjuntamente. Las zonas pilotadas son aquellas en las que los pilotes
no sirven de apoyo directo a los soportes sino que están colocados para
reducir los asientos o asegurar la estructura. En estos casos los pilotes
son de escasa capacidad portante individual y estar situados a distancias
regulares.

Por último, los micropilotes son aquellos compuestos por una armadura
metálica formada por tubos, barras o perfiles colocados en un taladro de
pequeño diámetro inyectado con lechada de mortero a presión más o
menos elevada. Este tipo de elementos se emplea fundamentalmente en
operaciones de recalce de cimentaciones que han sufrido asientos
diferenciales de suficiente importancia como para haber producido
deterioros en la integridad del edificio.

b) Forma de trabajo Los pilotes tienen tres partes: punta, fuste y


encepado o apoyo. Su modo de trabajo depende de la naturaleza del
terreno y de la profundidad a la que se encuentre un estrato resistente.

Cuando no resulta técnica o económicamente viable alcanzar un estrato


con resistencia adecuada se diseñan los pilotes para su trabajo por fuste,
en cuyo caso se denominan flotantes, y transmiten la carga al terreno
por rozamiento. Si existe la posibilidad de llegar a una zona de mayor
resistencia se considera que el pilote trabaja por punta, con contribución
o no del fuste.

Los encepados se pueden arriostrar cuando resulte necesario mediante


vigas centradoras en una o en dos direcciones y/o con un forjado de
solera.
c) Materiales La construcción de pilotes admite distintos materiales: •
Hormigón armado ejecutado “in situ” mediante excavación previa,
aunque también podrán realizarse mediante desplazamiento del terreno
o con técnicas mixtas (excavación y desplazamiento parcial) • Hormigón
prefabricado que podrá ser hormigón armado (hormigones de alta
resistencia) u hormigón pretensado o postensado. Hay que tener en
cuenta que, si los pilotes son de gran longitud, los armados deben estar
previstos para soportar las tensiones derivadas del transporte. • Acero
configurado en secciones huecas de forma tubular o con perfiles en
doble U; también perfiles laminados en H. • Madera que se podrá utilizar
para pilotar zonas blandas amplias, como apoyo de estructuras con losa
o terraplenes • Mixtos, formados de acero tubular rodeados y/o rellenos
de mortero

zapatas aisladas
combinadas o corridas
DIRECTA O SUPERFICIAL emparrillados
losas
CIMENTACIÓN

CIMENTACIÓN EN POZO

CIMENTACIÓN PROFUNDA

ANCLAJE

MUROS-PANTALLA
1.3 EJECUCIÓN

1.3.1. Cimentaciones superficiales Este tipo de cimentaciones admite dos


métodos de ejecución en función, principalmente, de la naturaleza del
terreno situado sobre la cota de asiento de las zapatas aunque caben
otras consideraciones.

En primer lugar, en suelos coherentes con poco riesgo de


desmoronamiento de desmoronamientos se procede a la excavación
directa del hueco de la zapata, se coloca una capa de hormigón de
limpieza, se sitúan las armaduras y se hormigona directamente actuando
la excavación como cajón de encofrado.

Cuando, por el contrario, el terreno presenta poca cohesión se hace


preciso realizar excavaciones más amplias y emplear un encofrado
convencional.
Teniendo en cuenta que estas excavaciones ampliadas pueden dificultar
el movimiento de la maquinaria, en ocasiones resulta preferible
descalzar el terreno hasta la cota de apoyo de los cimientos, realizar las
zapatas encofrando con cajones y, una vez terminada la cimentación,
rellenar.

1.3.2. Cimentaciones profundas En la colocación de pilotes existen tres


técnicas diferentes, el hincado, la colocación y la ejecución “in situ”.

El hincado consiste en la introducción en el terreno de los pilotes ya


formados mediante vibración o percusión con martinetes provistos de
mazas. Estos métodos se emplean con pilotes de hormigón prefabricado,
de madera o perfiles metálicos provistos, en cualquiera de los casos, de
protecciones metálicas adecuadas en la punta (azuches). La maquinaria
debe estar dotada de dispositivos de control que impidan el descentrado
de las mazas. Teniendo en cuenta que esta operación produce
desplazamientos laterales en el terreno, el proyecto de hincado debe
contemplar una ejecución desde el interior de la obra hacia el exterior.

La colocación se restringe a pilotes metálicos que se introducen en


pozos excavados previamente y que, posteriormente, se rellenan con
mortero o con hormigón.

La ejecución “in situ” consiste en realizar una excavación en pozo con o


sin entibado hasta cota de asiento donde se introducen el hormigón y las
armaduras. Los pozos se entiban con camisas que se retiran a medida
que avanza el hormigonado salvo que existan condiciones susceptibles
de cortar o deteriorar el hormigón (corrientes subterráneas, suelos
deformables) en cuyo caso debe considerarse el perderlas. Cabe también
la entiba sustitutiva o complementaria mediante relleno de lodos
bentoníticos.
Las ejecuciones sin entibación son admisibles en suelos estables y
siempre que no exista riesgo de alteración de las paredes o el fondo del
pozo. También cuando se emplea la perforación con barrena continua
en la que la entibación la constituye el propio elemento perforante; el
hormigonado se produce a través del eje de la barrena a medida que se
retira y las armaduras se hincan a posteriori en el hormigón fresco. Este
último método no se considera recomendable en pilotes aislados,
cuando tengan una inclinación mayor de 6º o cuando existan capas de
terreno inestable con un espesor mayor que 3 veces el diámetro del
pilote. Tampoco en zonas consideradas de riesgo sísmico.

1.4 MUROS Y PANTALLAS

Estos elementos no pueden ser considerados realmente como una forma


de cimentación puesto que su misión es la contención de tierras en
excavaciones y/o en muros de sótanos.

1.4.1 PANTALLAS Se denomina pantallas a los elementos de contención


de tierras que se emplean para realizar excavaciones verticales en
aquellos casos en los que el terreno, los edificios u otras estructuras
cimentadas en las inmediaciones de la excavación, no serían estables sin
sujeción, o bien, se trata de eliminar posibles filtraciones de agua a
través de los taludes de la excavación y eliminar o reducir a límites
admisibles las posibles filtraciones a través del fondo de la misma, o de
asegurar la estabilidad de éste frente a fenómenos de sifonamiento. Si la
excavación se produce por debajo del nivel freático, habrá que prever
una impermeabilización suplementaria al propio

La pantalla cumple una labor estructural de contención de tierras, y de


impermeabilización del vaso de excavación , pero no puede considerarse
un elemento totalmente terminado ni absolutamente impermeable,
dadas las características intrínsecas del material y del proceso de
ejecución. En cualquier caso se hace necesario prever un acabado final
de su superficie puesto que se hormigona contra el propio terreno. En
general, la fase crítica en la vida de la pantalla es la de la ejecución.

Teniendo en cuenta que el peso propio de la pantalla es relativamente


reducido, es necesario que la longitud de hincado en el terreno sea
importante así como la disposición de elementos de anclaje.

Las pantallas pueden conformarse empleando elementos prefabricados:


paneles de hormigón o tablestacas metálicas, de hormigón o de madera,
aunque estos sistemas son poco o nada utilizados en edificación sino en
contención de taludes abiertos. Para la construcción, en particular en
zonas urbanas con edificaciones en las proximidades se emplean
pantallas continuas o de pilotes fabricadas “in situ”.

Las pantallas continuas generalmente consisten en la excavación de una


zanja, cuyo espesor varía normalmente entre 0,4 y 1,50 m, por paños o
módulos de un ancho que oscila generalmente entre un valor mínimo
correspondiente a la apertura de la cuchara y un valor máximo,
generalmente de 2,5 a 4,5 m en función de la estabilidad del terreno,
movimientos y deformaciones admisibles u otras condiciones de la obra.
Un panel puede tener una o varias jaulas de armadura a lo largo de su
longitud. En terrenos con cohesión y por encima del nivel freático, las
zanjas, de las dimensiones antes indicadas para cada módulo y de la
profundidad total de la pantalla, podrán ser estables sin necesitar
ningún elemento de contención, debido, en parte, al efecto
tridimensional asociado a sus proporciones.

Sin embargo, en general, y especialmente si se trata de suelos sin


cohesión, como arenas y limos, bajo el nivel freático, las zanjas no serán
estables por sí mismas. La estabilidad sin entibación se conseguirá
llenando cada módulo de zanja con lodos tixotrópicos (suspensiones en
agua de arcillas tixotrópicas, de muy alta plasticidad, como bentonitas,
sepiolitas, etc).
Comúnmente las pantallas de pilotes se efectúan mediante pilotes
perforados, aunque en determinadas ocasiones podrían ejecutarse con
pilotes prefabricados hincados. En la coronación de los pilotes se sitúa
una viga de atado. Si la altura de la pantalla lo hace necesario, se colocan
anclajes de tracción.

Si no hay necesidad de que la pantalla sea estanca, los pilotes podrán


disponerse con una cierta separación entre ellos, con separaciones entre
ejes inferiores al doble del diámetro de los pilotes. La separación entre
pilotes se determinará en función de la naturaleza del terreno, de los
esfuerzos que deba resistir y de la capacidad de flexión de los pilotes. Si
la excavación tiene que permanecer abierta mucho tiempo, y sobre todo,
si el terreno es meteorizable y pierde rápidamente sus características
resistentes en contacto con el aire, debe protegerse la banda de terreno
que queda vista entre pilotes por medio de hormigón proyectado.

Cuando haya que excavar bajo el nivel freático será necesario que los
pilotes sean secantes entre sí, por lo que la pantalla deberá efectuarse
mediante pilotes perforados o aplicar otras técnicas de tratamiento del
terreno entre pilotes.

1.4.2. MUROS DE SOTANO Los muros se definen como elementos de


contención destinados a establecer y mantener una diferencia de niveles
en el terreno con una pendiente de transición superior a lo que
permitiría la resistencia del mismo, transmitiendo a su base y resistiendo
con deformaciones admisibles los correspondientes empujes laterales.
En el caso de muros de sótano, éstos se utilizan para independizar una
construcción enterrada del terreno circundante. Se diferencian de las
pantallas en que su contacto con el terreno se produce mediante
cimentaciones directas mientras que en aquellas se basa en la
penetración en el suelo en una longitud estimable.

Por los materiales empleados, los muros generalmente son de hormigón


en masa o armado, mampostería o fábrica. Por su concepto estructural
se distinguen, entre otros, los muros de gravedad, de gravedad
aligerados, de contrafuertes, en L o en ménsula, de sótano y los
realizados por bataches a medida que se ejecuta la excavación.

Los muros de gravedad son elementos de contención cuyas dimensiones


son suficientemente grandes como para equilibrar los empujes
únicamente por su peso, sin que se produzcan tracciones en la fábrica u
hormigón o siendo éstas despreciables. Estos muros en general no
precisan armadura y son los más resistentes a los agentes destructivos.
Sus formas son muy variadas, y para el enlace de las partes construidas
sucesivamente suelen dejarse retallos o llaves. En el caso de muros de
gravedad aligerados, al reducirse el espesor del alzado del muro, las
pequeñas tracciones correspondientes se absorben con una ligera
armadura. El pie ha de sobresalir en ménsula para mantener el ancho de
base necesario, por lo que es necesario también la colocación de
armadura en la base de la zapata. En algunos casos, el muro se aligera
recortando su trasdós en la zona donde las presiones transmitidas al
terreno son menores.
En los muros en L o en ménsula, la base del muro esta constituida por
una losa o zapata sobre la que se levanta el alzado, que suele ser de
espesor reducido, absorbiéndose las flexiones de la ménsula mediante
armadura sencilla o doble. Para mejorar la resistencia al deslizamiento,
estos muros pueden llevar zarpas centrales o en el talón posterior y si los
esfuerzos son importantes el empotramiento en la zapata puede
reforzarse mediante cartabones. Los muros de contrafuertes son una
variante de los anteriores en los que el ancho del muro se refuerza a
determinados intervalos para reducir su flexión y conseguir además una
orientación más favorable de los empujes. Las placas frontales pueden
ser planas o abovedadas, de directriz circular preferentemente. Si es
necesario, pueden llevar zarpas en el talón de la placa de base.

Los muros de sótano generalmente tienen forma de cajones cerrados y


están sometidos al empuje del terreno y, en su situación definitiva, a las
cargas procedentes de forjados, y en ocasiones a las de soportes o muros
de carga que nacen de su cúspide. Los forjados actúan como elementos
de arriostramiento transversal.
1.5 ANCLAJES

Los anclajes al terreno son elementos que tienen como misión contribuir
a la estabilidad de muros y pantallas así como la resistencia a subpresión
en estructuras. Constan de una cabeza transmisora, una longitud libre y
un sistema de fijación al terreno o bulbo de anclaje que, habitualmente,
se forma por inyección de una masa de hormigón. Los cables de sujeción
pueden estar pretensados.

A los efectos de su diseño y control se distingue entre anclajes


provisionales, cuya duración no es superior a dos años, y permanentes
para periodos de tiempo más prolongados.
II PILOTES (DEFINICIÓN, ESQUEMA E IMÁGENES)

1.1 DEFINICIÓN

Se denomina pilote a un elemento constructivo utilizado para


cimentación de obras, que permite trasladar las cargas hasta un estrato
resistente del suelo, cuando este se encuentra a una profundidad tal que
hace inviable, técnica o económicamente, una cimentación más
convencional mediante zapatas o losas.

Tiene forma de columna colocada en vertical en el interior del


terreno sobre la que se apoya el elemento que le trasmite las cargas
(pilar, encepado, losa...) y que trasmite la carga al terreno por
rozamiento del fuste con el terreno, apoyando la punta en capas más
resistentes o por ambos métodos a la vez.

1.2 CLASIFICACIÓN
1.3 CIMENTACIÓN DIRECTA / CIMENTACIÓN POR PUNTA Y
POR FUSTE

1.4 CONDICIONES DE USO DE PILOTES


1.5 PARTES Y FUNCIONES

1.6 CARACTERÍSTICAS DE PILOTES


1.7 CLASIFICACIÓN SEGÚN TRANSMISIÓN CARGA

1.8 CLASIFICACIÓN DE ACUERDO A SU PROCESO DE EJECUCIÓN


1.9 PILOTE HINCADO (PROCESO)

PILOTES HINCADOS (PREFABRICADOS)


2.0 PILOTES HINCADOS (ENCEPADOS)

2.1 DETALLES EN PILOTES HINCADOS


2.2 PILOTES IN SITU (PROCESO Y DETALLES )
2.3 COMPLEMENTOS
2.4 ENCEPADO ( PROCESO)
2.5 ENCEPADO Y VIGAS DE ATADO

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