SALMO 82
Salmo de Asaf.
82 Dios preside el consejo celestial;
entre los dioses dicta sentencia:
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«¿Hasta cuándo defenderán la injusticia
y favorecerán a los impíos? Selah
3
Defiendan la causa del huérfano y del desvalido;
al pobre y al oprimido háganles justicia.
4
Salven al menesteroso y al necesitado;
líbrenlos de la mano de los impíos.
»Ellos no saben nada, no entienden nada.
5
Deambulan en la oscuridad;
se estremecen todos los cimientos de la tierra.
6
»Yo les he dicho: “Ustedes son dioses;
todos ustedes son hijos del Altísimo”.
7
Pero morirán como cualquier mortal;
caerán como cualquier otro gobernante».
Levántate, oh Dios, y juzga a la tierra,
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pues tuyas son todas las naciones.
ALGUNAS CONSIDERACIONES PARA ENTENDER EL
SALMO.
Para el SALMO 82, Dioses es equivalente a ídolos o
a autoridades humanas.
Nos hacemos dos preguntas correspondientes:
¿Existen hoy ídolos que deban ser destronados y
condenados a muerte? ¿Hay autoridades que
abusan de una autoridad recibida de DIOS?
Comencemos por la iglesia y las organizaciones
religiosas:
Podemos convertir a Jesús en ídolo para el entusiasmo y
la adoración cuando nos separamos de la exigencia del
amor que incluye la justicia. Cuando como iglesia
ignoramos las causas de justicia que a Dios le importan y
que en este salmo se hacen claras en los vv. 3 y 4.
Las instituciones: considerando que, en la
concepción bíblica, cualquier autoridad procede de
DIOS. Quienes están en posición de autoridad: padres
ante los hijos, jefes empleadores, gobernantes políticos,
cualquier persona puesta en autoridad sobre otra.
Cuando la autoridad se corrompe y se soborna es
fácil manipular para el beneficio personal o de un
grupo particular.
Cuando los gobernantes humanos fallan (5),
careciendo ellos mismos de dirección, dejando
sin consuelo al pueblo, tomando lugar la
desintegración social, todavía permanece un Dios
verdadero ante quien tienen que rendir cuentas y a
quien podemos orar (8).
1 Juan 5:20-21 advierte.
También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha
dado entendimiento para que conozcamos al Dios
verdadero. Y estamos con el Verdadero, con su Hijo
Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna.
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Queridos hijos, apártense de los ídolos.
2 Corintios 5.6-10
Así que siempre vivimos en plena confianza, aunque
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sabemos que mientras vivamos en este cuerpo no
estamos en el hogar celestial con el Señor. 7 Pues vivimos
por lo que creemos y no por lo que vemos. 8 Sí, estamos
plenamente confiados, y preferiríamos estar fuera de este
cuerpo terrenal porque entonces estaríamos en el hogar
celestial con el Señor. 9 Así que, ya sea que estemos aquí
en este cuerpo o ausentes de este cuerpo, nuestro
objetivo es agradarlo a él. 10 Pues todos tendremos que
estar delante de Cristo para ser juzgados. Cada uno de
nosotros recibirá lo que merezca por lo bueno o lo malo
que haya hecho mientras estaba en este cuerpo terrenal.