Maltrato infantil y discriminación de género
Maltrato infantil y discriminación de género
Compilación:
Dra. Patricia L. Cerda Pérez
M. C. Irma Cerda Pérez
M. C. Emma Cerda Pérez
D
esde iniciativas de ley a presentar en el Congreso de la
Unión para dar al maestro un marco jurídico donde
sustente y dé seguimiento a los problemas de violencia
intrafamiliar en contra de sus alumnos, hasta pronun-
ciamientos para establecer un Código de Ética Periodística en el
manejo de la nota roja, y un Decálogo para los Medios de Comu-
nicación sobre igualdad de Hombres y Mujeres, fueron algunas
propuestas expresadas por más de 200 maestros/as participantes
en este apartado.
Algunos de los miembros del ámbito magisterial, aceptan que
al interior de las aulas de Nuevo León, existe “una discrimina-
ción de género que no se da de forma abierta”, sino disimulada
conformada a través de diversas relaciones establecidas entre la
comunidad escolar que institucionalmente vive “un curriculum
de género oculto”.
Construir políticas públicas que permitan ampliar las posibili-
dades de denuncia en caso de maltrato infantil, lo cual permitirá
conocer con precisión su magnitud, con atención especial hacia
niños y niñas maltratados y dar la atención integral a estas vícti-
mas de violencia.
La lectura de más de 200 relatorías elaboradas por miembros
del magisterio permitió detectar los reclamos urgentes de quie-
nes diariamente enfrentan en sus aulas o en las calles aledañas a
ellas, algún tipo de violencia en contra de sus estudiantes. Ahí,
argumentan, se lesiona de forma particular a las niñas, a los in-
fantes marginados por razones económicas, por discapacidades
o, simplemente, por aspectos vinculados a la configuración física
o el tono de piel.
Lo anterior, afirman, impacta incluso en la meta de elevar el
índice de estudiantes exitosos.
El magisterio de Nuevo León, al narrar la experiencia legada
tras la aplicación de encuestas entre padres de familia, alumnos y
compañeros de trabajo, con una serie de reactivos vinculados a
la violencia en casa, en las aulas, en los sitios de trabajo y/o de
recreo, sostienen que en materia de respeto a los derechos del
infante y, sobre todo, en el ámbito de no discriminación por gé-
nero, aún queda un buen camino por recorrer.
Así lo analiza la Profesora Azucena Margarita Rodríguez Sán-
chez: “una de las tareas de los maestros es que debemos funda-
mentarnos en el conocimiento de nuestras leyes para poder sus-
tentar y dar seguimiento a los problemas de violencia en contra
de los alumnos. Deberíamos proponer a los señores diputados
que lo anterior fuera una iniciativa de ley. Existe demasiado mal-
trato infantil que no recibe ningún tipo de apoyo y dichos alum-
nos presentan bajo rendimiento escolar, pésima conducta, falta
de atención, incumplimiento de trabajos y tareas, inseguridad o
agresividad”.
La profesora Juana María Treviño Larumbe denuncia, inclu-
so, que en el lugar en el cual está trabajando se ha percatado de
situaciones “muy tristes de violencia física, emocional e incluso
sexual hacia varios alumnos del género masculino y lo peor es
que esta violencia se vive dentro del hogar; hay niños violados
por familiares muy cercanos y todos absolutamente todos se que-
dan callados por temor a represalias”.
Uno de los puntos a destacar durante la aplicación de cuestio-
narios por parte del magisterio es la aceptación de algunos maes-
186
tros con corta estancia laboral dentro de la SEP de “sentirse con
vergüenza” al hablar con los padres de familia, aspectos vincula-
dos a la intimidad cotidiana como familia y hacer preguntas es-
pecíficas sobre violencia y discriminación en ese círculo.
Durante la impartición de los diversos talleres desarrollados
en los municipios de Monterrey, Sabinas, Linares y Montemore-
los, con miembros del magisterio ubicados en los Centros de Ca-
pacitación Magisterial (CECAM), 1901, 1903, 1906, 1909, 1911,
1912, 1913, 1914, 1916, 1917 y 1918, los maestros participantes
expresaron de viva voz una coincidencia con tal postura.
Afirman que la violencia es un fenómeno evidente entre sus
estudiantes bien sea porque procede de su propio núcleo fami-
liar; por peleas o acoso entre el mismo alumnado; por el mismo
magisterio, y hasta por grupos ajenos a tales ámbitos: las pandi-
llas.
“Aunque 102 países han abolido el castigo corporal en las es-
cuelas, muchas veces esta prohibición no se pone en práctica de
una forma adecuada. Otros ejemplos de violencia contra los ni-
ños que tiene lugar en las escuelas son las peleas y el acoso. A
menudo, el acoso está asociado con la discriminación dirigida a
alumnos que pertenecen a familias pobres o grupos marginados,
o hacia quienes tienen características personales especiales, como
su aspecto, o una discapacidad. Además, las escuelas se encuen-
tran afectadas por lo que sucede en el conjunto de la comuni-
dad, como por ejemplo, la cultura de las pandillas o la actividad
delictiva de las pandillas relacionadas con las drogas”, argumenta
la profesora Harlín Yadhira Cárdenas Salazar.
La discriminación de género
187
familiar hacia un ambiente social con mayor diversidad y para
ello es urgente examinar cuáles son las conductas que subsisten
al interior del sistema educativo donde se reproducen conductas
de discriminación de género.
“Hablar hoy en día de discriminación de género en la escuela
parece innecesario, se piensa que la igualdad de hombres y muje-
res está asegurada por la obligatoriedad de la educación mixta en
la escuela. Sin embargo, en ella se siguen dando distintos mode-
los; desde los que mantienen una actitud discriminatoria tradi-
cional, que implica tener unas actitudes y expectativas diferentes
entre niños y niñas, hasta las que tratan de imponer y generalizar
los valores masculinos considerándolos los óptimos y universa-
les”, expone la maestra Julia Berenice Bazaldúa Damas.
Y abunda: “en la escuela primaria, la mayor parte de esta dis-
criminación no se da de forma abierta sino que, por el contrario,
se va conformando a través de las diversas relaciones que se esta-
blecen entre los miembros de la comunidad escolar, conforman-
do con ello un curriculum de género oculto. Resulta interesante
adentrarse en el estudio de esta teoría ya que permite analizar
como el conjunto interiorizado y no visible, oculto para el nivel
consciente de construcciones de pensamiento, valoraciones, sig-
nificados y creencias que estructuran, construyen y determinan
las relaciones y las prácticas sociales de y entre hombres y muje-
res, y así, van conformando de manera natural los estereotipos de
uno y otro género”.
La docente Gabriela Montes García dice que, hasta el momen-
to, “son pocas las instituciones públicas o privadas que han reali-
zado estudios exhaustivos para dimensionar el fenómeno de la
violencia familiar en cualquier nivel educativo en nuestro país.
Tal pareciera como si la violencia en la escuela fuera algo novedo-
so, cuando en realidad no es así. En nuestros planteles educati-
vos son varios los docentes que practican castigos para “corregir
malas conductas”, argumentando que son medidas utilizadas “por
el propio bien de los niños”, sin evaluar en algún momento si
188
estos castigos y la violencia empleada han corregido efectivamen-
te a alguien”.
Para la Profesora San Juana Elizabeth González Camarillo, la
violencia que manifiestan los estudiantes tanto dentro como fue-
ra de la escuela, está estrechamente relacionada con el entorno
en el que viven, con los medios publicitarios y de comunicación
pero, principalmente, con el ambiente familiar en el que se desa-
rrollan los alumnos.
“La violencia de género –narra la profesora Blanca Silvia Mar-
tínez Cejudo-, está firmemente arraigada en nuestro ámbito es-
colar, afectando enormemente el aprendizaje y el comportamien-
to del estudiante, haciendo de él un estudiante sin preparación.
Si apoyamos estos grupos dentro de su problemática, con tera-
pias, programas de reflexión en las que el hombre detecte su vio-
lencia y la convierta en forma afectiva, podremos elevar un poco
el índice de estudiantes exitosos.”
A su vez, la maestra Isabel Carmona Córdoba Hernández, ex-
plica cómo la violencia de género y la discriminación es patente
aún en aulas donde los estudiantes apenas tienen cuatro o cinco
años de edad.
“En mi experiencia como docente en nivel pre-escolar, he ob-
servado lamentablemente en mis alumnos características en los
niños no propiamente de ellos. Es increíble creer como a su corta
edad (4 y 5 años) dan inicio y recurren a abusos con sus propios
compañeros sobre manipulación psicológica, ocasionando esto
alteraciones en su conducta tanto del que agrede como del que
es atacado. Muchas veces suelen ser inconscientes y otras veces
con propósito. Para mí ha sido muy difícil esta situación; no pue-
de ser posible que una niña discrimine a su compañerito por
unos zapatos, juguetes o por su color de piel. ¿Cómo, si apenas
tienen 5 años? Los niños, no respetan los sentimientos de los
demás. Esto, es reflejo de una sociedad envuelta en malos hábi-
tos, sin valores; el seno familiar no mira cómo la educación de
sus hijos se les escapa de sus manos”.
189
En el trato diario con los alumnos, la maestra Martha Alicia Ro-
dríguez Rosales observa que sus conductas reflejan en menor o mayor
medida el tipo de convivencia que se da hacia el interior de la fami-
lia y, desafortunadamente, la desintegración, es el factor común en
los diferentes contextos escolares en que he trabajado.
190
Aún así, el magisterio no elude su compromiso, y, en voz de
las maestras Arely Soraima Montes Balderas e Iliana Haydee
Lazalde Cepeda, que los maestros, además de ser educadores o
guías en la construcción del conocimiento, también son agentes
con el poder de hacer cambiar “la mentalidad” de los alumnos.
“Si trabajamos como docentes y miembros de una comunidad
escolar trabajamos en equipo y lograremos una sociedad libre de
prejuicios sociales, con mayor equidad de género y, sobre todo
con menos violencia”, subraya Montes Balderas. Ello, en tanto
que Lazalde Cepeda apunta como una tarea de agenda laboral el
hecho de que el magisterio sepa relacionar ambos géneros, cuan-
do los niños y adolescentes socializan entre sí.
Violencia mediática
191
medios de comunicación contenidos donde se difunde la discri-
minación hacia otras personas, sobre todo contra la mujer y coin-
ciden con los padres de que hace falta un decálogo de recomen-
daciones a los medios de comunicación y de un código ético y
publicitario sobre la igualdad de oportunidades entre hombres y
mujeres”.
Por razones de espacio, fueron seleccionadas sólo algunas de
las relatorías elaboradas por los maestros de Nuevo León y su
difusión se realiza en base a las temáticas desarrolladas por cada
uno de ellos.
A continuación se reproducen éstas en un total de 17 temas.
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TEMA I
Propuestas de modificación a la Ley para Apoyar la Tarea del
Magisterio en los casos de Maltrato Infantil.
193
cuesta de inmediato preguntó: “¿Qué me va a pasar”. Yo le expli-
qué de lo que se trataba y se calmó, aun así no fue del todo ho-
nesto al contestar el cuestionario.
Encontré también que él prefiere hacer mil cosas antes que
estar en casa con su mamá, “me gusta más salirme a la calle que
estar viendo televisor, nunca estoy con mi familia”.
Este alumno vive en un ambiente de droga y prostitución, sé
que muchas veces cuando llegan por su mamá él se cuelga de las
ventanas del carro y se lo llevan arrastrando, se queda solo en
casa hasta el otro día que regresa la mamá.
Una vez me comentó que él había encontrado una película y
que la misma le enseñó “cómo tener sexo con otros….”. Por lo
cual hablé con él al respecto, notifiqué al directivo y se le pasó
con el psicólogo y la maestra de apoyo del plantel. De lo cual no
vi resultados.
Se le mandó llamar a la mamá, nunca se ha presentado. Y
dicen los compañeros maestros que es mejor, pues la señora es
muy problemática.
194
Relatoría presentada por: Profesor Javier Colorado Rodríguez
195
Relatoría presentada por: Maestra Alma Delia Lee González
196
Relatoría presentada por: Licenciada Luz Selene Valle Morales
197
en algunas ocasiones pudieran intervenir, proporcionando infor-
mación o canalizándolos a las instituciones correspondientes,
desafortunadamente, no siempre se puede hacer esto.
Se requiere incrementar las acciones por parte del gobierno
porque no son suficientes, se necesita un cambio en la ideología y
costumbres de la comunidad, lo que implicaría la participación y
coordinación de muchas instituciones y de la población en gene-
ral.
Bibliografía:
Tema I
Propuestas de Modificación a la Ley para Apoyar la Tarea del Magisterio en los casos de
maltrato infantil.
198
· MULLER, Audrey. La violencia doméstica, una nueva visión de un viejo problema,
España, Paidós Ibérica, 2000.
· Aberasturi Knobel. La adolescencia normal, Paidós 1977.
· Bion, W. (1962). Aprendiendo de la experiencia, Ed. Paidós.
· Jeammet, Philippe. Documentos internos A. PM. Dic. 2002.
· Palma, Diego. Estrategia de sobrevivencia y participación, entre la Moda y la
Ciencia.
· [Link]
· [Link]
· [Link]
TEMA II
Código de Ética Periodística
199
culpa, pues le había contestado, ya está canalizada con la maestra
de apoyo del jardín, incluso están en tratamiento psicológico toda
la familia, y esto no se atendía desde el inicio del año escolar.
Pienso definitivamente que la violencia genera violencia, refe-
rente a los medios como antes mencione, pienso, hasta donde
terminan los derechos de las personas empiezan el de los me-
dios, debe haber un permiso de gobernación o bien deben
impartirse cátedras de la ética de la comunicación, que permiti-
rán hasta dónde puede meterse con artistas, jugadores, figuras
públicas, etc., pues ellos también tienen vidas privadas que de-
ben ser respetadas y tras ellos las vidas de sus familiares, ver en la
televisión programas como en Xclusiva o noticieros, o las mismas
campañas políticas que actualmente se desarrollan me producen
pena, pues lo único que se transmite es una violencia y una for-
ma despiadada de ridiculizar hasta los actuales líderes políticos.
Bibliografía:
Tema II Código de Ética Periodística
TEMA III
Decálogo de Recomendaciones a Medios de Comunicación
200
Respecto a la violencia que se difunde en los medios de comu-
nicación, pienso que los alumnos encuestados y el resto de ellos
creen que no les hacen mucho daño ver los programas o comer-
ciales violentos que se trasmiten. La imagen que proyectan de la
mujer en muchos de los casos como objeto sexual en los medios
televisivos no les impacta. No es así el caso de los padres de fami-
lia y maestros, ellos coinciden en que debe de haber un decálogo
de recomendaciones en los medios de comunicación para abor-
dar los temas relacionados con la violencia y que además deben
tener un código ético y publicitario sobre la igualdad entre hom-
bres y mujeres en cuanto a las oportunidades en el tratamiento
informativo de la violencia.
Fuentes:
Tema III Decálogo de Recomendaciones a Medios de Comunicación.
TEMA IV
Violencia y Equidad de Género
201
rrollo de todos los niños y niñas, les permite trasladarse de un
ambiente familiar a un ambiente social de mayor diversidad, de-
sarrollar su potencial y fortalecer las capacidades que poseen, de
ahí la importancia de analizar la forma en la cual en ella se repro-
ducen las conductas que favorecen una discriminación de géne-
ro, transmitiendo de forma inconsciente y natural los estereoti-
pos y roles de género.
Hablar, hoy en día, de discriminación de género en la escuela
parece innecesario, se piensa que la igualdad de las mujeres y
hombres está asegurada por la obligatoriedad de la educación
mixta en las escuelas. Sin embargo, en ella se siguen dando dis-
tintos modelos: desde los que mantienen una actitud discrimi-
natoria “tradicional” que implica tener unas actitudes y expecta-
tivas diferentes entre niños y niñas, hasta las que tratan de impo-
ner y generalizar la cultura y valores masculinos considerándolos
los últimos y universales.
En la escuela primaria, la mayor parte de esta discriminación
no se da de forma abierta, si no que, por el contrario, se va con-
formando a través de las diversas relaciones que se establecen
entre los miembros de la comunidad escolar, conformando en
ello un curriculum oculto de género. Resulta interesante aden-
trarse en el estudio de esta teoría ya que permite analizar cómo el
conjunto interiorizado y no visible, oculto para el nivel conscien-
te de construcciones de pensamiento, valoraciones, significados
y creencias que estructuran, construyen y determinan las relacio-
nes y las prácticas sociales entre hombres y mujeres, van confor-
mando de manera natural los estereotipos de uno y otro género.
Se puede ver la presencia del curriculum oculto de género en
diversas situaciones cotidianas como el caso del lenguaje sexista,
utilizado más de las veces dirigiéndose a niños y niñas sólo en
masculino, teniendo que aceptar las mujeres su inclusión en el
mismo, en los planes y programas, en cuya redacción muchas
veces olvidan dirigirse a niñas, maestras etc.; los libros de texto
presentan una serie de cuentos, refranes, situaciones problemáti-
202
cas o imágenes de mujeres desempeñando tareas domésticas; y,
sobre todo, los libros de historia que tornan invisible el papel de
la mujer en el pasado de nuestro país.
Desde la perspectiva de género, ¿por qué se nos hace tan co-
mún hablar sólo en masculino? La discriminación es un fenóme-
no que ocurre en las relaciones que se establecen entre diversos
sectores sociales, cuyo origen y principal característica es la opi-
nión negativa que un grupo tiene sobre otro.
La discriminación de género ha sido a través del tiempo uno
de los mayores obstáculos para el ejercicio de los derechos funda-
mentales de manera universal, aún y cuando existen leyes y de-
cretos que prohíben este tipo de discriminación.
A medida que se estudian y se analizan temas de la especiali-
zación de género, resulta interesante descubrir que la mayor par-
te de esta discriminación se da de manera inconsciente, produc-
to de tantos años en los que el papel de la mujer estaba supedita-
do al del hombre, no con esto se quiera justificar algo que no es
justificable, sino que la costumbre, la tradición fue convirtiéndo-
lo en algo natural, por ello el término empleado al decir que se da
de manera inconsciente.
Decir hombre equivale por consiguiente a decir también mu-
jer, esto lo podemos apreciar en la casa, en la escuela y en todo
discurso político ya que siempre el lenguaje empleado para refe-
rirse a los dos géneros es en masculino. Las mujeres durante
mucho tiempo aceptaron este hecho incondicionalmente, para
ellas escuchar alumnos, niños, todos, era integrarse naturalmente
a ese grupo.
La escuela primaria, como parte de la educación básica, tam-
bién ha alimentado esta discriminación ya que la comunidad es-
colar, conformada por todas las personas que intervienen directa
o indirectamente en la escuela, los docentes directivos, personal
de apoyo, administrativo y de intendencia, alumnos, alumnas y
comerciantes, padres y madres de familias y visitantes eventuales
establecen una red de relaciones sociales que va más allá del sim-
203
ple intercambio de información referente a su papel dentro de la
escuela como parte de la educación de las niñas y de los niños.
Es en esta comunidad escolar donde es muy común ver el que
la mayoría de las veces se hace una diferenciación de géneros.
Los vemos por ejemplo al hacer filas (una de hombres y otra de
mujeres), practicar deportes (algunos exclusivos para mujeres y
otros para varones), trabajos exclusivos también para niños y otros
para niñas, al dar indicaciones para formación y entrada a los
salones siempre, dirigidas sólo a niños, alumnos, jóvenes etc.
Lo anterior aunado a que en los planes y programas escolares
se utilizan sólo los términos masculinos para referirse a los do-
centes y alumnos, en los propósitos de enseñanza no se hace alu-
sión al género femenino; por otra parte, en la mayoría de los li-
bros de texto el contenido se aborda utilizando un lenguaje sexista,
discriminando los términos femeninos, y en las imágenes se pue-
de apreciar los estereotipos de la mujer, ya que en muchas de
ellas se asocia la mujer a su función de ama de casa.
Muchos de estos aspectos pasan desapercibidos por la mayo-
ría de quienes intervienen en el proceso educativo, ya que tanto
hombres como mujeres, acostumbrados a ello, ven y participan
en estas actitudes como algo completamente normal.
Este comportamiento no se da de manera intencional tal y
como lo planteé al principio, sino que es producto de una cultu-
ra que no se originó el día de ayer, sino que depende de muchísi-
mos años de formación tradicionalista. El propósito al escoger
este problema, es el que en base a una investigación se analicen
estrategias para concientizar y sensibilizar a la comunidad esco-
lar de la importancia que tiene el reeducarnos en una cultura de
género, modificando nuestras actitudes para lograr la equidad
de género.
La educación se reconoce como un derecho fundamental, sus-
tentado dentro de la constitución política mexicana en su artícu-
lo tercero, fracción segundo, inciso “c” en el cual se manifiesta la
obligatoriedad de ésta, evitando los privilegios de razas, de reli-
204
gión, de grupos, de sexos o de individuos, la ley general de edu-
cación, por otra parte, reafirma lo contenido en nuestra carta
magna en su artículo 2do. “todo individuo tiene derecho a reci-
bir educación y por lo tanto, todos los habitantes del país tienen
las mismas oportunidades”.
Si bien las leyes, aún y cuando en su redacción se utilizan sólo
los términos masculinos, protegen a niños y niñas a recibir una
educación de calidad y equidad, es preocupante el hecho de que
dentro de la escuela como institución social se presentan diversas
situaciones que se contraponen a lo emanado por las leyes, pues,
es en esta instancia socializadora donde se reafirman los roles y
estereotipos sexuales a cada género, promoviendo con ello de una
manera natural y casi inadvertida la discriminación sexual.
No se puede avanzar hacia una verdadera equidad de género,
si la escuela, como instancia socializadora, no reconoce el origen
diverso de su alumnado e implementa estrategias intencionales
para brindar un trato diferenciado a niños y niñas, para lograr
establecer un ambiente incluyente.
Es necesario avanzar en el análisis de la escuela para así des-
cubrir todas aquellas prácticas que reproducen el sexismo, enre-
dadas dentro de un curriculum oculto de género que a través de
un proceso subliminal, podría decirse, fortalecen la discrimina-
ción hacia las mujeres en las escuelas.
La simple formulación de la palabra equidad entre los géneros
no contribuye a modificar sustancialmente o a mejorar la condi-
ción de las mujeres en su tránsito por la escuela, y muchas veces
se confunde con la idea de la escuela mixta, pensando errónea-
mente que mixto equivale a decir igualdad de oportunidades. Es
necesario eliminar practicas tales como el uso del lenguaje sexista
utilizado para referirse a los hombres incluyendo de forma natu-
ral a las mujeres con la excusa de que se trata de términos genera-
lizados; los juegos que se desarrollan dentro de la misma, fortale-
ciendo el rol de mujeres y hombres para determinar las activida-
des; la participación activa dentro de la clase de niños y niñas; y
205
los mensajes e ilustraciones sexistas implícitos en los libros de
texto.
Uno de los avances en esta cuestión son los estudios de géne-
ro ya que brindan la oportunidad de una nueva perspectiva que
valora los derechos de alumnos y alumnas por igual; al trasladar-
la al interior de la institución educativa a través de éstos, se da a
conocer el marco legal que sustenta la verdadera equidad de gé-
neros y sobre todo promueve la transversalidad de esta perspecti-
va en todos los aspectos del proceso educativo.
No se puede negar que ha habido avances en cuestión de le-
gislar la igualdad de género, y que se han iniciado cambios en la
escritura de algunos libros de texto, pero es necesario no quitar el
dedo del renglón hasta lograr la plena paridad de los derechos de
las mujeres, impulsando políticas educativas que promuevan la
transformación de la práctica docente y la organización escolar.
206
mente en su carrera universitaria, mientras que a sus hijas solo
espera que el máximo grado de estudios sea preparatoria. Esto lo
constaté al momento de realizar la entrevista ya que el padre de
familia no mostró preocupación alguna por sus respuestas, al con-
trario me llego a mencionar que así deben ser las cosas, que por
eso había tanto problema de violencia y pandillerismo, debido a
que la madre de familia no le presta la atención a sus hijos por
andar trabajando y que en su caso siempre había procurado man-
tener a su familia, hasta que su enfermedad lo detuvo, y fue el
hijo el que comenzó a hacerse cargo de la casa.
Por otra parte, al realizar la encuesta a un padre de familia que
vive en una zona de nivel socioeconómico media alta en San Pe-
dro Garza García, con vivienda provisional en San Nicolás, noté
un contraste total, ya que aquí el padre fomenta mucho la parti-
cipación de los hijos e hijas en los estudios.
Además les da actividades deportivas tanto para niños como
para niñas y a ambos los obliga a que realicen labores en el hogar,
sobre todo a los más jóvenes ya que su hija más grande se dedica
a trabajar en su empresa y la más pequeña aún tiene edad prees-
colar, siendo los de secundaria y primaria los encargados de rea-
lizar dichos quehaceres, a pesar de que ellos son hombres, re-
compensándolos de manera económica. Además menciono que
a su hija siempre le fomentó el gusto por los deportes extremos y
que nunca se dejara de ningún hombre y hoy en día busca que su
hija obtenga la gerencia de su empresa debido a sus capacidades
y para demostrarles que no por el hecho de ser mujeres tienen
menos oportunidades, al contrario, se mide por su capacidad y
no por su sexo.
En cuanto al tiempo que le dedican, el primer padre de fami-
lia aborda que son más de 5 horas al encontrarse él en casa y el
segundo menciona que no hay tiempo, simplemente cuando se
puede, si es todo el día, una hora o no verlos por un día pero
siempre están bajo constante comunicación. Por parte de las
madres la entrevista no arrojó resultados novedosos ya que sola-
207
mente especifican cuestiones generales, ambas son madres de
familia enfocadas al hogar y el trabajo, tratando de hacerlo mejor.
Los niños mencionaron en la encuesta que, tanto niños como
niñas, tienen los mismos derechos, y no por ser niño o niña debe-
rán ser discriminados, al contrario, deben medirse por sus capa-
cidades o como ellos mencionaron “por el que le gusta o no estu-
diar” o “el que le pone más o el que pone menos ganas a los
trabajados que hacemos en la escuela”, eso quizás por la influen-
cia de la familia. En cuanto a los profesores, su actitud fue abierta
y responsable al momento de contestar las preguntas, y están cons-
cientes de la importancia de darle igualdad a ambos géneros so-
ciales para tratar de eliminar la violencia en la familia.
208
Es importante que como docentes hagamos hincapié de esta
problemática mostrando toda la información requerida a padres y
madres de familia y sobre todo a los estudiantes, para que dé como
resultado una sociedad más capaz de diferenciar esta problemática.
Los jóvenes estudiantes se dan cuenta de que en muchos ca-
sos la mujer es excluída por el simple hecho de ser mujer, a pesar
de ello se le ha educado en la secundaria a que hombres y muje-
res deben tener las mismas oportunidades en todos los ámbitos o
rubros. Lamentablemente los estudiantes comentan que algunos
de los padres aún piensan que el hombre es quien debe estudiar
para en su futuro ser un buen padre, es ahí cuando empieza la
controversia donde los maestros platicamos con los padres de fa-
milia y les informamos adecuadamente de la importancia, que
mujeres y hombres podemos desempeñar las mismas funciones
ya sea en el hogar, en el trabajo o en la escuela.
209
La violencia contra la mujer es como un cáncer que destruye a
la sociedad desde sus mismas entrañas. Podemos detectar la vio-
lencia de género desde el lenguaje sexista, la educación que tra-
dicionalmente damos a nuestros hijos, a los roles que la sociedad
nos adjudica, a las agresiones verbales que permitimos y que
muchas veces también alentamos, sobre todo, a las ideas erró-
neas y retrógradas que recibimos y transmitimos generacional-
mente.
Para dar respuesta y atención al fenómeno que se ha men-
cionado en párrafos anteriores se han desarrollado múltiples
programas de atención, como convenciones y campañas in-
ternacionales, revisiones de líneas políticas, cursos y difusión
de equidad y genero y como en el actual proyecto en el que
estamos participando en Nuevo León para desarrollar un diag-
nóstico situacional sobre la violencia de género en el sector
escolar básico, y es precisamente en la aplicación de los reacti-
vos para este fin en que me permito mostrarles mi experiencia
durante el desarrollo de ésta.
Durante la aplicación de las encuestas descubrí que les cuesta
mucho a las mujeres responderlas sin sentirse intimidadas y cómo
se sienten avergonzadas por el hecho de sufrir o permitir violencia o
agresiones de sus seres queridos, muchas de ellas desde su más tier-
na infancia, por el sólo hecho de haber nacido mujeres y que sus
padres deseaban o esperaban el ansiado hijo varón.
Me percaté del temor que sienten de ser evaluadas en base al
trato que han recibido por parte de sus parejas o padres y no por
su propio valor como mujeres y seres humanos.
Me entristeció al ver la frustración y dolor que muchas muje-
res y niñas cargan y que sólo dejan ver de manera velada, como
justificando a los demás, por maltratarlas o discriminarlas, a ve-
ces hasta convencidas de que efectivamente merecían dicho tra-
to; algunas han sufrido por años abuso físico, psicológico, moral
y patrimonial.
Los roles, espacios, atributos y, en general, todo lo que se iden-
210
tifica como femenino, tiende a ser calificado, como de segunda
categoría y no se le da la importancia ni el valor que poseen.
La falta de equidad es notoria en las respuestas secundarias,
pero al llenar el cuestionario algunas de ellas hablan como si el
mundo en que se desenvuelven fuese un mundo ideal.
Bibliografía:
Tema IV / Violencia y Equidad de Género
211
TEMA V
Abuso Sexual y Homicidio en Infantes
212
por parte del director y los alumnos de una secundaria, y lo peor
no fue eso, lo grave fue que al reportar a la institución con nues-
tra maestra encargada, ella en lugar de apoyarnos la hizo pública
frente a todos los compañeros, la humillación, y aseguró que no-
sotros habíamos dado pie a que nos faltaran al respeto por ir mal
vestidas (afirmación que no es cierto); yo no puedo creer cómo es
posible que ella siendo mujer hubiera hecho esos comentarios,
porque verdaderamente no creo que jamás haya pasado por esta
situación, da coraje que somos nosotras mismas, las mujeres, las
que apoyamos esa violencia emocional, física y sexual al justificar
a ese tipo de gente con mente tan degenerada.
Si esto nos ocurre a los profesionales que buscamos oportuni-
dades de trabajo, ¿qué es lo que le puede pasar a los niños y
niñas, seres vulnerables ante este evento tanto inmerso en fami-
lias así como en una sociedad laboral?
213
Los fines de semana el niño se iba al libramiento a vender sus
“glorias” en la carretera, y ese día llovió por lo que se regresó a su
casa, pero al llegar su padrastro y darse cuenta de que no había
traído dinero, lo golpeó y le dio un fuerte empujón que al caerse
se desnuco. Cuando la madre quiso levantarlo el señor no la dejó,
diciéndole que estaba dormido y que lo dejara si no a ella tam-
bién le iría mal, así lo dejó en el suelo y a la mañana siguiente
cuando fue a levantarlo, el niño no se movía, desde la noche an-
terior había muerto. En este caso, ya no se pudo actuar, ni ayudar
al niño, sí había violencia pero no se denunció a tiempo y el que
pagó las consecuencias fue esa criatura.
Bibliografía:
Tema V / Abuso Sexual y Homicidio en Infantes
[Link]/violenciadegenero
TEMA VI
Violencia y Discriminación en el Aula
214
perspectiva de género en la realización de acciones cotidianas ten-
dientes a generar actitudes y acciones que contribuyen a este fin.
En el quehacer profesional hemos constatado que los alum-
nos se presentan con diversos tipos de violencia generadas en el
hogar; desde golpes físicos y psicológicos, mismos que se tradu-
cen en conflictos entre iguales manifestándose en agresiones ver-
bales y físicas; nuestra función en esos instantes es atender de
inmediato a los involucrados en el evento, tratar de conocer las
causas que generaron esto y, de ser posible comunicar a los pa-
dres o tutores de lo que ocurre con el menor.
Nuestra obligación es instruirnos más con respecto a este tipo
de fenómenos familiares para identificar y canalizar a gabinetes
especializados para su atención.
A continuación me permito narrar la experiencia que se desa-
rrolló durante el transcurso del programa de capacitación al ma-
gisterio para prevenir la violencia de género hacia las mujeres.
Cuando apliqué la encuesta a un docente, él estaba muy entu-
siasmado contestando, pero luego se detuvo para reflexionar so-
bre las diferentes cuestiones y me comentaba que todos o casi
todos hemos incurrido en actos de violencia con nuestros alum-
nos, compañeros de trabajo y más frecuentemente con nuestra
familia, se puso muy triste cuando contestó el apartado de explo-
ración familiar ya que se dio cuenta de que tiene totalmente des-
cuidada y desprotegida a su familia, desde la cartilla de vacuna-
ción, alimentación correcta, aseo, resolver conflictos, sus aspira-
ciones, estado de ánimo, etc.
215
con sus propios compañeros sobre manipulación psicológica,
ocasionando eéta alteraciones en sus conductas tanto del que agre-
de como del que es atacado, muchas veces suele ser inconscien-
temente y otras veces con un propósito.
Para mí ha sido difícil enfrentarme a esta situación, no puede
ser posible que una niña discrimine a su compañerita por unos
zapatos, juguetes o por su color de piel, ¿Cómo, si apenas tienen
5 años? Los niños no respetan los sentimientos de los demás.
Esto es reflejo de una sociedad envuelta de malos hábitos, sin
valores, el seno familiar no mira cómo la educación de sus hijos
se les escapa de las manos y todavía se quejan ¿Por qué su hijo no
tiene amigos en la escuela? ¿Por qué nadie juega con él o ella? No
observan y hacen caso omiso a las recomendaciones de la educa-
dora y esta misma actitud continúa en los siguientes niveles esco-
lares.
216
agresión ya que los gritos resultan ser en general.
Al maestro encuestado se le explicó el por qué era importante
la veracidad de sus respuestas, sin embargo, durante la aplica-
ción cayó en contradicciones con su estilo de enseñanza por lo
que al responder, en ocasiones se limitaba sólo a dar la respuesta
evadiendo miradas y momentos en los que se pudieran dar algu-
nos ejemplos situacionales tanto de alumnos como de familia,
dicha encuesta para el maestro le pareció sumamente larga, in-
cluso se le tuvo que aplicar en dos sesiones ya que los tiempos
libres dentro de sus horas son muy pocos, aunados, al cierre de
ciclo lo cual incrementa notablemente la carga de trabajo, sugi-
riendo lo importante que sería comprimir algunas preguntas.
217
ma en que se dan ciertas noticias llamadas “notas rojas”, ya que
consideran que la manera en que se manejan puede impactar
negativamente en la conducta y conciencia de los niños y que tal
vez una de las cosas para evitarlo sería que se explicaran las con-
ductas o escenas de lo que sucede.
En cuanto a las experiencias vividas en la aplicación de las
encuestas de los niños, considero que fueron más sinceros, ya
que unos mencionan que sí discriminan a otros por sus condicio-
nes físicas, en cambio a otros no les importa si son niños o niñas
los o las más inteligentes del salón o los que participaran en al-
gún juego, para ellos todos son iguales. Los programas que ven
en la televisión afectan su manera de comportarse, ya que tratan
de imitar a alguno de los personajes que ven, y sí lo he notado en
el salón por que utilizan palabras, frases, o artículos que ven en la
televisión pero en algunos casos la conducta que copian es nega-
tiva. Los programas que ven generalmente no tienen contenido
educativo, al contrario, unos son hasta violentos e incitan a los
niños a realizar esas conductas.
En cuanto a la experiencia que tuve al aplicarle la encuesta a
mi compañero, me di cuenta que por su parte no hay diferencias
entre hombres y mujeres, que valora el trabajo de cada uno.
Considero de suma importancia que se realicen las acciones
necesarias para evitar que crezca este problema que está nacien-
do en este municipio de Gral. Zuazua y de manera específica en
la Colonia Real de Palmas, la cual tiene unos cuantos años de
haber sido habitada y ya cuenta con problemas de pandillerismo,
robos, drogadicción, graffiti, violencia, etc.
Todos estos factores con los que viven provocan la violencia.
Los trabajos que gran parte de los padres de familia tienen son
de obreros y ellos son el sostén de familia, porque en la mayoría
de los hogares las señoras son amas de casa; por lo que al no
tener un trabajo bien pagado afecta en la estabilidad de la familia
ya que no se tiene lo necesario para vivir, y este es un tipo de
violencia económica. Las condiciones en que son entregadas las
218
casas de esta colonia no son las esperadas; incluso de recién en-
tregadas tienen problemas como tazas de baño quebradas, pare-
des cuarteadas, malos cimientos, puertas que se abren fácilmen-
te; al recibir una casa en estas condiciones se tiene que invertir
dinero extra para componer todas estas fallas, así como instalar
protectores por el alto índice de robos.
Las personas a las que les apliqué las encuestas no mencionan
algún tipo de discriminación o violencia hacia alguno de los miem-
bros de la familia pero sí me ha tocado escuchar muchas situa-
ciones donde los niños no van a la escuela porque sus papas se
pelearon, porque su mamá se los llevó con algún familiar; y tam-
bién hay casos donde los papas no están al pendiente de sus hi-
jos, no saben si se levantaron para ir a la escuela, como van en lo
académico, si cumplieron con las tareas, y esto afecta mucho en
el aprendizaje de los niños.
Para mejorar esto se tiene que hacer un trabajo en conjunto,
donde todos colaboren para evitar que se incremente la violencia,
deben de participar padres de familia, hijos, maestros, alcaldes,
policía, entre otros más. Menciono a los policías ya que no hacen
nada por impedir que haya violencia urbana, cuando se les llama
para que acudan cuando hay una pelea de pandillas llegan mu-
cho después o simplemente no van.
219
como por ejemplo la cultura de las pandillas o la actividad delictiva
de las mismas relacionadas con las drogas.
Bibliografía:
Tema VI / Violencia y Discriminación en el aula
· [Link]/violencestudy
· [Link]/sernacninos/buenconsumidor/consejo/tolerancia
· [Link]/articulo=372
· [Link]/portal/externos/[Link]
· [Link]/spanish/conferences
· [Link]
· [Link]/DOC/guia_familia
· [Link]
· [Link]/nacion
· w w w. b e b e s e n l a w e b . c o m . a r / e l n i n i o p a s o a p a s o / t o d o f a m i l i a /
[Link]
· [Link]/que-es-la-violencia-intrafamiliar
· [Link]/[Link]
· [Link]/autoconocimientoysalud/[Link]
· Bion, W. (1962). Aprendiendo de la experiencia. Ed. Paidós.
· Monserrat, A. y otros (2000). Trabajo de pensamiento. Desde la Perspectiva
Psicoanalítica Revista A.P.M. #33, octubre 2000.
TEMA VII
Equidad de Género
220
Incluso en el siglo XXI persiste un serio problema en que se
sigue educando a los varones bajo una perspectiva machista, y las
mujeres tienen que afrontar muchos retos a futuro para lograr la
verdadera igualdad.
En la cultura mexicana se dice que la mujer tiene ciertos vicios
educativos que de forma sutil cuelgan a la mujer una etiqueta de
inferioridad y de ser alguien creada sólo para servir y satisfacer;
en muchas familias, el padre y los hermanos se sientan a la mesa
para ser servidos por las mujeres, como si fuese un rol forzoso, lo
grave es que esa educación se transmite de generación en gene-
ración y termina por ser socialmente aceptada. También la ten-
dencia de los medios: lo manejan como proporcionar el cuerpo
de la mujer como un objeto, patrón que se observa en revistas y
anuncios comerciales en el que aparecen decenas de actrices y
modelos semidesnudas. La cultura y las expresiones artísticas son
actualmente la mejor herramienta para crear cambios profundos
a nivel social.
221
ella el mayor provecho.
222
Relatoría presentada por: Profesor Joaquín Peña Leos
Bibliografía:
Tema VII / Equidad de Género
223
· [Link]
· La ciencia de la mujer. Ciencia conocimiento tecnológico.
· CIVA (Centro de Investigación de Victimología y Apoyo).
· Actividad física y calidad de vida. Publicaciones UANL.
· Los jóvenes y sus hábitos de salud. Una investigación psicológica e intervención edu-
cativa. Trillas.
· Cantera, M.A. y Davis 2002. La promoción de la actividad física relacionada con la
salud en el ámbito escolar.
· 2001. Deporte y discapacidad física.
· Escobar, M. 2003. Programación de los ejercicios físicos en infantes con
exceso de porcentaje de grasa corporal.
· 2004. Curso de Psicoterapia breve y de emergencia. UANL.
TEMA VIII
Medio Ambiente y Violencia
224
En nuestros planteles educativos son varios los docentes que
practican castigos para corregir malas conductas, argumentando
que son medidas utilizadas por el propio bien de los alumnos, sin
evaluar en algún momento si esos castigos y la violencia emplea-
da han corregido efectivamente a alguien.
La violencia intrafamiliar y con ella la escolar es un fenómeno
que debe ser asumido de manera conjunta por los gobiernos fe-
deral, estatal y municipal, las autoridades educativas, los docen-
tes, los padres de familia y los propios alumnos que tienen dere-
cho a ejercer su voz, para establecer acciones preventivas, más
que correctivas.
225
que es nadar contracorriente, pues tendremos que enseñar a los
padres primero.
226
sus reacciones son demasiado agresivas al momento de que son
agredidos por otros compañeros, a pesar de que sea por acciden-
te.
Los alumnos y las alumnas de quinto y sexto grado juegan
juegos violentos y a veces no aptos para sus edades, ni siquiera
para la de los adultos, se ofenden con palabras malsonantes sin
importar quien esté presente.
Bibliografía:
Tema VIII / Medio Ambiente y Violencia
227
· La practica físico deportiva en la escuela, Dr. Oswaldo Ceballos
· Familia. Valores y Educación, Dr. Javier Álvarez.
· La publicidad y la equidad de género, fidelidad en la misión, ANSPAC.
· Centros de integración juvenil.
· Violencia Intrafamiliar INEGI.
· [Link]
· [Link]
TEMA IX
Los Medios y la Influencia de la Publicidad
228
que si el aborto, que si la gordura, que si la vejez, que la dentadu-
ra, y podríamos enumerar miles de aspectos que la televisión nos
maneja como niveles para llegar a ser perfectas. La televisión es
entre todos los medios el más activo en la creación de imágenes y
en reducir al espectador a un relativo estado de pasividad, mis-
ma que se manifiesta desde el punto de vista de enajenarse; la
situación sentada del telespectador, le permite a este medio in-
miscuirse en la intimidad más profunda de la persona.
El principal objetivo de la televisión o de la radio, es mantener el
interés del espectador u oyente hasta que vea u oiga la publicidad.
229
tan la violencia contra ella y la exhiben como un objeto sexual. A
demás crean estereotipos dirigidos a la población infantil y mani-
fiestan que la mayor problemática en los alumnos está en las pe-
leas, el mal trato o amenazas y la discriminación por apariencia
física, también consideran que hay zonas de riesgo en el camino
a la escuela y que eventualmente es deteriorado por las pandillas.
Un detalle importante es que la suspensión de la clase de educa-
ción física es muy utilizada como correctivo.
La violencia familiar es un acto de control y poder que ejerce una
persona sobre otra de la misma y que causa daño por abuso o omi-
sión. La mayoría de los padres piensan que la violencia viene del
medio externo al hogar, pero la realidad es que ellos la viven dentro
de su casa y no la aceptan o lo ven como algo normal.
Los medios de comunicación social incitan hacia la violencia
de género, producen publicidad sexista y hacen ver a la mujer
como un objeto sexual. En las escuelas hay alumnos con actitu-
des de violencia que se transfiere desde el hogar donde recibe el
maltrato físico y psicológico.
230
La violencia es cada día una constante en los medios de co-
municación; tal como la televisión, un porcentaje muy alto de la
programación contiene violencia, ya sea en noticieros, programas
de ficción, dibujos animados, telenovelas, películas o videos mu-
sicales.
Todo esto nuestros alumnos lo están asimilando como parte
de un modus vivendus y están perdiendo la capacidad de asombro,
al grado de imitar con gran orgullo algunos de los episodios o
escenas vistas en la programación televisiva.
De igual manera, la televisión en muchas ocasiones promueve
la discriminación de género al estereotipar a la mujer de muy
diversas maneras, de las cuales muy pocas de ellas les favorecen.
Sin embargo, es importante aclarar que no son los medios de
masas los que han inventado o creado esos estereotipos, ni tam-
poco son ellos los que directamente han impuesto a la mujer en
situaciones de subordinación y discriminación, asignándoles ta-
reas y funciones que la confinan al ámbito doméstico o laboral
con poco o nulo reconocimiento. Más bien, refuerzan o contribu-
yen a perpetuar el patrón de comportamiento que la mujer “debe
aceptar” en cada época según los lineamientos que la misma so-
ciedad establece.
Es por eso que considero de gran importancia que tanto los
medios de comunicación, la educación, es decir, los maestros y
maestras, nos coordinemos para cambiar nuestra cultura y ofre-
cer a nuestros niños, niñas y jóvenes una mejor manera de convi-
vir. Como docentes diseñemos y apliquemos en nuestras aulas y
con nuestros estudiantes, algunas propuestas que favorezcan la
equidad de género y que erradiquen la violencia contra la mujer
y la discriminación de sexos.
231
de se clasifican los productos para un género determinado, aún
en la publicidad de algunas instituciones educativas particulares
se deja ver ese sexismo que contribuye a una discriminación de
géneros y por ende violencia hacia los grupos vulnerables, que en
estos casos, terminan siendo las mujeres.
Existen programas televisivos de entretenimiento en los cua-
les es muy obvia la discriminación de género femenino, incluso
en los programas con clasificación familiar o infantil se hace no-
tar esa violencia disfrazada de ingenuidad, juego y camaradería
que dejan en entredicho los valores tanto de las personas que elabo-
ran los guiones como de quienes los autorizan. En muchas ocasio-
nes se le ha clasificado a este tipo de programación como diversión
sana, pero, ¿A costa de quién se divierten? A costa de la integridad
de los demás. Siempre se coloca al hombre en un papel de héroe, del
personaje fuerte y decidido, mientras que a la mujer en una condi-
ción de codependencia a su género contrario.
Es necesario hacer hincapié en los contados casos donde se
coloca a la mujer en el papel de autosuficiente, triunfadora e in-
dependiente, aún y que se le ponga como la villana o la mala de
la historia. Lo cual lleva a otra reflexión: ¿Por qué no puede ser
buena una mujer que es inteligente y autosuficiente?
Pero el problema no está sólo en los productores o publicistas,
aquí hace falta una intervención de los que se supone están para
hacer valer las leyes y los reguladores de dichas normativas. Claro
que es más fácil hacerse de la “vista gorda” mientras engordan
sus bolsillos, que hacen cumplir las leyes que protegen las garan-
tías individuales de las personas, sin importar si esta propaganda
genera actitudes negativas, violentas y abusivas hacia las mujeres,
puesto que hay personas que esperan que la mujer que tienen a
su lado o se cruza por su camino, debe estar dispuesta a satisfa-
cer sus necesidades y deseos sin tomar en cuenta lo que ellas
puedan querer, sentir o necesitar.
Ya basta de esta falta de valores, de cultura, de educación. Ya
basta de violencia y abuso contra las mujeres. Pues se puede ver
232
en todos los ámbitos sociales que no hay quien se salve de este
tipo de atrocidades. Ya basta de esa falta de sensibilidad de los
medios informativos que cada vez muestran con más naturali-
dad los casos de violencia intrafamiliar, de violaciones y ultrajes
hacia la mujer. Ya basta de esa tonta ideología de creer que el
hombre entre más mujeres tenga, es más hombre; mientras que si
una mujer ha tenido más de una pareja sentimental, se le consi-
dera como una mujer fácil, sin principios morales o dedicadas a
la prostitución. Hay que terminar con esa violencia y falta de in-
formación, la cual sólo daña a las nuevas generaciones, que lejos
de ser una buena herencia para el mundo, están siendo mal edu-
cados para la buena función de la sociedad.
Bibliografía:
Tema IX / Los Medios y la Influencia de la Publicidad
233
TEMA X
Violencia en los Noticieros
234
contrario debido a la falta de tiempo en sus trabajos, los encargan
con familiares y no tienen la oportunidad de hacerlo.
En la opinión de los actores de dicha entrevista se llegó a la
conclusión de que en la actualidad se le da mucha importancia a
las noticias con fuerte contenido, de igual forma en ocasiones se
transmiten novelas con escenas no aptas para menores, los me-
dios de comunicación pueden influir de manera positiva o nega-
tiva de acuerdo a la que se autoriza a ver, pues también hay co-
merciales donde se fomentan valores y el amor a la naturaleza. Es
responsabilidad de los adultos el contenido que se ve en casa.
De igual manera su influencia puede cambiar en el estado de
ánimo de las personas y repercute en el comportamiento.
Los resultados que arrojan las encuestas nos dan a conocer la
enorme desatención que se presentan debido a las necesidades
económicas ya que para satisfacer necesidades familiares, la pare-
ja debe incorporarse al mercado laboral y dejar la supervisión de
su familia en manos de otras personas.
Existe falta de comunicación entre padres de familia e hijos, la
pareja, poca supervisión en cuanto al contenido que los niños
ven en los medios de comunicación.
La escuela no puede cambiar la situación de violencia que se
presenta, pero puede influir de manera positiva fomentando va-
lores de compañerismo, respeto, tolerancia y solidaridad entre
los alumnos.
235
de una manera negativa, mientras que las alumnas por lo contrario
respondían positivamente a algunos aspectos de la encuesta. Este
hecho significó mucho para mí análisis, ya que según las respuestas
por parte de los niños disfrutan ver los programas donde haya un
contacto físico y se ponga a prueba la fuerza que posee el personaje.
De esta manera el alumno pretende demostrar su potencial agresivo
ante sus pares en la vida cotidiana y así ser reconocido como tal.
Además el temor y rechazo por parte de las alumnas ha sido parte
del producto de este tipo de conductas agresivas.
Por otra parte los padres y madres de familia, quienes en la
mayoría las mujeres tienen que laborar para ayudar al sosteni-
miento económico del hogar y que por lo tanto ocupan casi toda
la mayor parte del día en su trabajo, consideran que las noticias
difundidas por los medios de información acerca de la violencia
impactan de manera negativa a sus hijos, ya que los pueden in-
quietar o llevar a la curiosidad.
Los maestros y maestras coincidimos en que los medios de
comunicación como los telenoticieros y los programas de entre-
tenimiento de origen norteamericano como la lucha libre, difun-
den cada vez más una realidad que se vive en la actualidad, pero
carentes de una asesoría u orientación conductual positiva.
Considero que los medios de comunicación son los principa-
les agentes de difusión masiva que, lejos de contribuir al desarro-
llo de conductas positivas en las personas sólo confunden y per-
turban la mente de los que no poseen un cierto criterio para dis-
cernir entre lo que se debe y lo que no se debe hacer.
En particular los horarios de los noticieros abarcan gran parte
del día mientras que en la noche sólo es una sesión, esto hacien-
do referencia a que los papás y mamás se encuentran en su mayo-
ría laborando y que por lo tanto no se encuentran supervisando
la programación durante ese tiempo.
No obstante las caricaturas no se encuentran libres de este
problema, puesto que la violencia no debe ir de la mano de la
diversión, ya que los niños y niñas como muchos de los adoles-
236
centes tienden a repetir modelos de conducta sin siquiera reflexio-
nar acerca de las consecuencias que contraen el presenciar cierto
tipo de programas como las caricaturas de “Naruto” y otros de
índole de entretenimiento como la lucha libre de la “WWE”.
Los horarios para ver la televisión deberían ser más controla-
dos por los padres y madres de familia de acuerdo a la disponibi-
lidad de tiempo, en conjunto con los medios de difusión al revi-
sar el contenido de los programas; ahora que si lo que se quiere
es que los infantes se entretengan en algo, buscar otras alternati-
vas como arte o deporte así desahogar las energías que poseen los
alumnos y alumnas.
Bibliografía:
Tema X / Violencia en los noticieros
TEMA XI
Los Medios Como Influencia Negativa en los Niños(as)
237
actuar. En la mayoría de los casos las escenas con violencia no les
divierte y que observan los noticieros para mantenerse informa-
dos de lo que acontece en su medio, de los cuales el narcotráfico
es el que mayor les llama la atención. Todos opinan que cambia-
rían el ver la televisión por otro tipo de actividades relacionadas
con la convivencia familiar.
De acuerdo al criterio de los padres y madres de familia, consi-
deran que las noticias difundidas por los medios de comunica-
ción impactan negativamente en sus hijos y su familia debido a
los contenidos agresivos y violentos y más que influyen en la con-
ducta de los menores, sin embargo, los medios de comunicación
también pueden fomentar la cultura e integración social de sus
hijos, consideran que debe existir un código de ética periodística
y publicitaria para el tratamiento adecuado de la “nota roja” y no
difundan imágenes o contenidos tan explícitos que echen a per-
der la capacidad de asombro de los individuos.
En relación a los docentes, se considera que sí hay discrimina-
ción en los contenidos televisivos y que influyen considerable-
mente en el comportamiento de las personas. Las campañas pu-
blicitarias ven a la mujer como un objeto sexual y se menciona
que debe existir un código de ética en el tratamiento informativo
y publicitario de la violencia. También mencionan que aún hay
capacidad de asombro cuando escuchan, leen o ven noticias vin-
culadas a maltratos, robos y secuestros. Y los problemas de la ju-
ventud afectan en el aprovechamiento escolar.
238
el mundo y consigo mismo.
Es importante la labor del docente para incorporar la nueva
tecnología en la escuela, favorecer una relectura crítica por parte
del alumnado acerca de los mensajes que les lleguen.
En la sociedad los medios hoy muestran una creciente influen-
cia como formadores culturales ya que determinan en gran me-
dida nuestras ideas, hábitos y costumbres.
Hoy resulta inconcebible un mundo sin televisión, Internet,
cable, radio, de estos considérense a los dos primeros los que tie-
nen mayor influencia, por ser los de más entretenimiento, pero
cuidado ya que juegan un papel importante en la formación de
la conciencia, tanto individual como colectiva.
Es muy importante estar pendiente de lo que están viendo los
niños de hoy, porque ya sea en forma pasiva como lo es la televi-
sión o de manera activa por medio del Internet, existe mucha
información que está dañando las mentes no sólo de los menores
sino del ser humano.
Es a través de estos medios que los niños acceden a programas
ya sea para adultos, de violencia, drogadicción, etc., que al no
tener códigos de seguridad donde se prevenga el tipo de progra-
mación disponible antes de acceder a ésta, estamos colaborando
o siendo participes de las malas acciones que éstas propician, en
consecuencia los niños actúan más como adultos y exigen com-
partir los mismos privilegios.
Según CAFEIRO se puede utilizar los medios a la inversa, es
decir, no sólo contemplarlos como algo negativo si no darles un
uso adecuado, donde los educandos perciban y aprecien los bue-
nos valores y lo que sí sea de provecho.
Tanto padres de familia como docentes deben estar a la van-
guardia, los primeros tomando en cuenta que al tener hijos se les
debe dedicar el tiempo que estos merecen, concientizarse de los
peligros a los que están expuestos si no se les pone la atención
debida, dedicarles un espacio en donde ellos puedan comentar-
les lo que está pasando a su alrededor.
239
Con respecto al docente ya se mencionó dentro de este conte-
nido que si se quiere que los alumnos sigan teniendo interés en
asistir a la escuela, se debe salir del esquema tradicional, de una
educación cerrada sobre sí misma y apoyada solo en textos y pa-
labras del maestro; es necesario saber manejar la tecnología ser
capaces de interactuar con los alumnos, recuperando el lenguaje
oral y escrito, incorporando los contenidos actuales.
240
violentas, adquieren hábitos violentos, apoyan las acciones vio-
lentas de las instituciones especializadas o simplemente no reac-
cionan ante las acciones violentas llevadas a cabo por “otros” (se
identifique claramente el agente o no, como ocurre muchas ve-
ces en la violencia estructural). Incluso puede llegar a construir
algún tipo de consentimiento de aquellos que sufren la violencia
directa (maltrato a mujeres, a niños, a ancianos, por ejemplo, si
se interioriza una jerarquía basada en razones de género o edad)
o la estructural (justificación de la desigualdad social como fenó-
meno “natural”).
Los medios de comunicación desempeñan un papel muy im-
portante en la conformación de estas representaciones ideológi-
cas de la violencia, pero no son las únicas instituciones inmersas
en este proceso. La violencia de los medios de comunicación (la
que aparece en algunas formas de representarlas) es una forma
más de violencia cultural que es “coherente” con otras formas e
instituciones más eficaces de legitimar la violencia directa y la
estructural (educación, ciencia, ideología, ejército, empresa, fa-
milia, iglesia) con las cuales comparte el papel de agente de so-
cialización, proceso a partir del cual los individuos aprenden a
vivir en su sociedad y su cultura e interiorizan valores y normas
de comportamiento.
Considero que no hay nadie que esté ajeno o que no se den
por advertido de que existe la exposición de violencia en los me-
dios de comunicación, pero el concientizar que la violencia no es
la solución a los problemas de la vida y la batalla del bombardeo
de información negativa es de los retos más grandes que existen
para las familias y escuelas, el día a día, el recalcarles los valores
morales, el bien y el mal, y las consecuencias de no tener la res-
ponsabilidad de sus actos y el mal que se le hace a una persona o
personas, la falta de sensibilidad para algunos hechos dramáti-
cos, son algunos factores que influyen para la generación de vio-
lencia.
Pensar que hace algún mal es motivo de risa y no pensar en
241
que el afectado (a) esté sufriendo por la diversión de otros, el
maltrato físico o verbal no es solución, la falta de tolerancia, son
valores que se están perdiendo, claro no todo se lo achaco a los
medios de comunicación, pero sí considero que existe demasiada
basura en los mismo.
Tratar de ser personas analíticas de situaciones y mantener
una mente sana y separar lo que sirve y lo que no, nos puede dar
la pauta a no ser seguidores de falsas diversiones o ganar dinero
rápido o cualquiera que sea la información que pueda causar una
frustración que genere violencia, es un reto enorme de no ser tan
influenciables.
Para finalizar, considero que este curso ha sido benéfico o al
menos reflexivo sobre la cantidad de violencia a la que nos expo-
nen los medios de comunicación y seguir tratando de no ser tan
influenciados por estos medios.
242
el país y en el mundo impactan de forma negativa en la forma-
ción de los niños, ya que en algunas ocasiones mencionaron que
los alumnos imitaban las conductas que ahí se manifestaban, y
las trataban de desarrollar en casa o fuera de ella.
Los padres consideran que los medios de comunicación pue-
den volver agresivo al niño, lo pueden inquietar, pero nunca con-
sideran que los medios de comunicación puedan incrementar el
acervo cultural y educativo de los niños vigilando el tipo de pro-
gramas aptos para ellos.
Como idea común, se estableció también la importancia de
contar con un código de ética periodística y publicitaria para el
tratamiento de la información llamada “nota roja” para que así
no se impacte de manera negativa en la conciencia de los meno-
res y de los jóvenes, ya que algunos establecieron que hay niños
demasiado nerviosos y se trauman al ver noticias fuertes.
La lucha libre fue uno de los temas más identificados durante
la aplicación de las encuestas a niños, es una programación ad-
mirada y observada por ellos.
En el caso de los profesores, consideran que existen en los
medios de comunicación contenidos donde se difunde la discri-
minación hacia otras personas, y que además algunos medios
incitan a la violencia con noticias o contenidos donde se repre-
senta la violencia en general, y en particular, aquella se agrava
más si la víctima o victimaria es mujer.
Se coincidió además en que hace falta un decálogo de reco-
mendaciones a los medios de comunicación y de un código ético
y publicitario sobre la igualdad de oportunidades entre hombres
y mujeres.
243
nuestros niños con tantas series televisivas con contenidos vio-
lentos es muy grave, nuestros alumnos e hijos están aprendiendo
conductas inadecuadas y un gran número de anti valores.
Padres y maestros debemos estar atentos sobre todos aquellos
programas que nuestros hijos y alumnos están observando, in-
tentar dar explicaciones sobre aquellos actos que se encuentran
sucediendo, además observar que la televisión no es un medio
para aprender hoy en día, y que hay otras opciones para poder
lograr que los jóvenes puedan disfrutar y pasar sus tiempos li-
bres.
El aprovechar la televisión adecuadamente podría orillarnos a
formular leyes más estrictas que marquen qué programación pue-
de ser transmitida en horarios familiares, y cuáles en horarios
nocturnos, ya que la población reconoce que estamos llegando
lejos con tantas cosas tan violentas que observan los jóvenes en
las diversas programaciones.
244
que observaban diariamente eran programas que presentaban,
en alguna forma, la violencia, ya fuera de forma verbal o física, en
otras ocasiones criticando fuertemente el físico de una persona
estereotipando la belleza como sinónimo de silueta delgada y ros-
tro estéticamente hermoso; de igual forma se mostraba una fuer-
te burla a ciertas prácticas religiosas.
Por lo tanto, creo que los alumnos se encuentran en constante
contacto con situaciones visuales que impactan en su forma de
percibir al mundo que les rodea, ya que también comentaron que
les agradaba jugar con videojuegos en los que se obtenían puntos
“golpeando y matando personas”.
245
del televisor, porque también nosotros estamos ahí justamente
frente al aparato o por obligaciones de horarios laborales. Las
telenovelas en horarios familiares presentan escenas de sexo ex-
plícito, como si esas escenas les redituaran una mayor calidad a la
historia.
Permitir que los niños hojeen un periódico es un riesgo, ya
que las escenas que imprimen abren la mente a los pequeños y de
una manera equivocada adoptan ideas y conceptos a muy tem-
prana edad.
De alguna manera estamos robando la inocencia y felicidad de
los niños, ya que todos manifiestan sentir tristeza y enojo ante las
escenas y noticias de maltrato infantil, a las mujeres y los adultos
mayores.
Bibliografía:
Tema XI / Los Medios Como Influencia Negativa en los Niños
246
· [Link]/tortuga/article.php3?id_article=1735
· Artículo de Internet: Violencia en los medios de comunicación
· [Link]í[Link]
· Programa de capacitación al Magisterio para prevenir la violencia hacia las
mujeres. Centro de Investigación para la Comunicación.
· Ref.: Rey, Germán. Bnilla, Jorge Iván. Gómez, Patricia. 2005. La televisión del
conflicto. La representación del conflicto armado colombiano en los noticieros de televi-
sión. Proyecto Antonio Nariño. FESCOL. Colombia,
· Cerda Pérez, Patricia L. El manejo de la nota roja en los noticieros matutinos
de la televisión en Monterrey.
· Cerda Pérez, Patricia Liliana, 2006. “Violencia y Familia”. Estudio Psicosocial.
TEMA XII
Violencia Familiar
247
en el seno de la familia ofende, golpea, hiere a la sociedad
misma…..a usted, a mí. La participación de los medios de comu-
nicación, el interés de la ciudadanía por conocer, por opinar acerca
de los casos de violencia familiar nos colocan ante una responsa-
bilidad ineludible: prevenir la violencia familiar, apoyar a quienes
la sufren, denunciar a quienes ejercen e informar para su preven-
ción.
“El buen juez por su casa empieza”, refrán muy conocido que
asume un compromiso para lograr una transformación social, en
donde debemos de concebir la violencia como una construcción
humana; nada de lo que sucede en nuestro entorno nos es ajeno,
de alguna manera para bien o para mal, esta problemática toca
nuestras fibras más sensibles y nos lleva a preguntarnos… ¿Pode-
mos hacer algo por nuestro ambiente?, ¿Qué me toca a mí hacer
en lo personal para mejorar las relaciones en mi trabajo y en mi
familia? ¿Puedo convertirme en un agente activo para alejar la
violencia?
Sabemos que el bienestar colectivo se forma desde el bienestar
personal, por lo que es indispensable que cada uno de nosotros
asuma este compromiso con la convicción de que merecemos una
vida mejor, alejada de la violencia, por lo que las respuestas a las
preguntas anteriores en todos los casos, comprometen las accio-
nes personales, puesto que pensar en la violencia o pensar en la
paz ineludiblemente nos lleva a pensar en nosotros mismos como
artífices o constructores de estos procesos.
248
de, en manos de su tío era agredida constantemente, esta perso-
na era adicto al alcohol y las drogas, esto me hizo acercarme a los
servicios del DIF ya que por parte de la dirección de la escuela no
recibía apoyo, la deje en manos del departamento de trabajo so-
cial de esa institución.
El fenómeno de la violencia y el maltrato dentro de la familia
son conductas reprobadas, los actores violentados principalmen-
te son mujeres, niños, niñas, ancianos y en una menor escala el
hombre, que sufren de manera permanente y en su propia casa.
Todos los días vemos en la televisión, escuchamos en la radio
o leemos en los periódicos noticias o hechos terribles de nuestra
condición humana y lo más lamentable es que somos testigos de
la violencia actual.
Las encuestas fueron aplicadas en el plantel de la Escuela Se-
cundaria en donde actualmente trabajo. Una de las cosas que
note en los alumnos que me contestaron las encuestas es que al
estar escuchando y contestando las preguntas, se ponen serios y
reflejan tristeza en sus rostros.
249
bios sociales, a gran escala, no sólo en educación a nivel forma-
ción, sino también en la de tipo formativo. Y de la cual también
somos responsables directos al quedarnos callados ante situacio-
nes que consideramos no nos competen.
250
En las encuestas que apliqué a las madres de familia, ambas
coinciden en que en sus hogares existe discriminación hacia el
sexo femenino.
En las encuestas aplicadas a alumnas y alumnos ambos coin-
ciden en que han realizado algún acto de violencia hacia el resto
de sus compañeros.
La violencia que manifiestan los estudiantes tanto dentro como
fuera de la escuela está estrechamente relacionada con el entorno
en el que viven, con los medios publicitarios y de comunicación,
pero principalmente con el ambiente familiar en el que se desa-
rrollan.
251
medio por el cual unos pocos hacen oír su voz, mientras que la
mayoría perjudicada, no decida lo contrario.
No cabe duda que la violencia se gesta al interior de las fami-
lias, se ve diario cómo madres y padres se dañan tanto física como
psicológicamente, dando un ejemplo a sus hijos, futuras perso-
nas violentas.
Si no tomamos consciencia cada uno de nosotros de la violen-
cia que generamos en nuestra casa, en nuestro trabajo, en la calle
o donde sea que convivamos, no podemos contribuir a que cese
tanta violencia.
Otro caso penoso es que los adolescentes de nuestro país es-
tán actuando de una forma vandálica esto se debe a la formación,
a la falta de amor que hay en sus casas, y la falta de conocimien-
tos que le permitan razonar que se debe actuar pensando en el
bien común en lugar de salir a cometer actos no adecuados.
El cuestionario de auto aplicación me permitió reconocer que
nadie está libre de generar o sufrir actos violentos en alguna de sus
formas, que en nuestra casa debemos tener cuidado al realizar ac-
ciones que generen o inciten a la violencia ya que a veces considera-
mos acciones como normales o inclusive las ignoramos sin
percatarnos que con ello contribuimos a incrementar la problemáti-
ca actual.
Ya sabemos que la violencia es un fenómeno social muy peli-
groso, saber que decenas de personas mueren a causa de tiros y
golpes, es saber que debemos cuidarnos. Hay que tener muy en
cuenta que debemos tratar de reducir la violencia.
El primer paso es saber cómo controlarnos, saber manejar
nuestros impulsos negativos que tanto daño nos hacen.
Debido a los efectos devastadores que generan al interior de
las familias, pone en peligro la estructura o la forma de la misma,
es decir, según la formación que se le dé al individuo, así mismo
actúa dentro de la sociedad que lo rodea y nos afecta a todos los
miembros de la familia, y de la sociedad de la cual somos parte.
La autentica educación tiene como fin el desarrollo integral
252
de la persona: por eso debe proporcionar conocimientos, valores,
creencias y actitudes frente a distintas situaciones y nosotros como
encargados y responsables de dicha educación debemos fomen-
tar la equidad de género, evitar situaciones violentas para dar un
seguimiento adecuado según las instancias apropiadas para ello.
La capacitación constante y adecuada sobre temas relaciona-
dos con la violencia nos facilita nuestra labor, ya que estamos di-
rectamente vinculados con personas vulnerables (alumnos) que
han sido agredidos al interior de la escuela, en la familia o en la
comunidad donde se desenvuelven.
El decremento en la violencia deberá empezar por nosotros al
no generar ningún tipo de maltrato en cualquiera de nuestros
ámbitos, laboral, familiar y social. No permitir el uso de la violen-
cia, denunciar actos violentos a las instituciones correspondien-
tes y sobre todo educar a nuestros alumnos, hijos o personas vul-
nerables sobre dichos temas e invitarlos a que no permitan que se
realicen contra ellos actos violentos de ningún tipo.
253
munidad me ayudaba; unos días daba clases en un cuartito, otras
en un tejabán era quien más alumnos tenía, los demás no llegaban a
10 alumnos, fui saliendo adelante, lloraba al ver tantas carencias,
niños que nunca habían ido a la escuela de 10 y 11 años apenas en
primero, también había muchos con discapacidades físicas, un niño
que no veía con un ojo, otros en sillas de ruedas, etc., tenía de todo,
de los 58, 57 eran de otros estados de la República, gente acarreada
por líderes que se apropian de tierras.
Uno de esos pequeños llamado Luis, tenía 10 años, era mi
brazo derecho, al principio no sabía escribir pero aprendió, era
atento, me quería y sabía que yo a él también lo amaba, notaba
que le gustaba estar conmigo, no salía al recreo por estar a mi
lado, me platicaba cosas, de pronto empecé a notar en él unas
marcas en su rostro, él decía me caí, me pegué, pensé que era
normal por ser un niño inquieto.
Su mamá era una mujer muy sumisa y de pocas palabras, pron-
to llegó el peor día de mi vida como maestra, me habían prestado
una caseta en Fomerrey, con unos blocks y tablas formamos unas
bancas para que los niños se sentaran, llegó Luis y no quiso sen-
tarse, yo le decía siéntate Luis, varias veces, como toda maestra al
sentirse que no te obedecen te molesta y le grité a Luis que se
tenía que sentar ya, el niño se sentó lentamente y empezaron a
rodar sus lágrimas. Le pregunté por qué lloraba, él decía que le
dolía mucho y en donde, me acerque a él para preguntarle qué le
dolía se levantó y me abrazó y en mis brazos había sangre, Luis
había sido golpeado brutalmente por su papá con un cable en su
espalda y en sus pompis, yo inexperta y sintiéndome tan mal por
haberlo obligado a sentarse, no supe qué hacer, comencé a llorar
sin consuelo, aquello era horrible, los demás niños también llora-
ban al ver esa escena, mis compañeros estaban muy lejos, no te-
nía a quién recurrir, no tenía a quién dejar encargado a los niños,
para atender a Luis con un médico, tuve que mandar a un niño
de los más grandes a buscar a una señora. Le dejé a los niños y
me fui a buscar a la mamá de Luis, ella me dijo que por favor no
254
le dijera a nadie que a Luis lo golpeó su papá por defenderla a
ella y que si yo lo acusaba le iba a ir peor, hablé con ella pero no la
hice entender que tenía que denunciarlo, hablé con otras perso-
nas conocidas y todas me decían que no me metiera, la señora
me dijo que si yo hacia alguna denuncia lo único que iba a conse-
guir era que le quitaran a sus hijos.
No tuve más remedio que dejar las cosas así por mi inexpe-
riencia no supe cómo actuar, asusté a los niños porque yo estaba
aterrada, nunca pensé que un padre pudiera tener esa furia de
maltratar de ese modo a su propio hijo.
Por eso es que debemos pensar cómo erradicar la violencia
que es como una enfermedad mortal que es contagiosa y que se
transmite de padres a hijos, porque un niño golpeado se convier-
te en un golpeador, un niño abusado es un niño que va a ser
abusador. Debemos de estar actualizados para identificar a dón-
de podemos recurrir ante la presencia de este fenómeno tan gra-
ve y evitar un nuevo caso como el de Luis que quedó marcado en
su vida y en la mía.
255
nos y de quinto son 2, entre los 5 agarraron de pies y brazos a un
alumno de segundo grado e incitaron al de primero a golpearlo,
riéndose y burlándose, cuando yo les llamé la atención, lo acosa-
ron tanto que el niño no quería salir ni al baño, a lavarse las ma-
nos, para tomar sus alimentos o simplemente al descanso, lo
amenazaban con encerrarlo en el baño por todos los demás ni-
ños, todo se los hice saber a sus madres y lejos de poner un reme-
dio unos se reían, atrás solo decían “hay que niños estos” y los
niños siguieron y siguieron, hasta que los padres del niño maltra-
tado decidieron sacarlo de la escuela y mandarlo a otra que está a
unos 10 km de distancia de esta escuela y de su casa.
De entre los tres niños de sexto, se encuentra el más grande de
edad, un joven de 13 años y quien, parece ser, goza de hacer
sufrir al resto del grupo, es junto con su hermano, niños abando-
nados por su padre.
El niño más grande ha tomado la actitud de enredarles lo que
sea en el cuello de los más débiles y jalarle, los niños no se quejan
pues tienen miedo, él empezó también a hacerle tocamientos a
los niños de 5to grado. Ya tienen conocimiento los padres tanto
del niño agresor como de los niños agredidos, han sido acciones
como, el juntarlos a su parte, rodearlos de la cintura por la espal-
da y juntarlos a él, ponerse un material didáctico de matemáticas
y hacérselo por la parte trasera a sus compañeros.
La Presidencia Municipal mando un abogado y un psicólogo, pidie-
ron hablar con las mamás, después de la plática ellas se han mostrado
molestas porque yo promoví esto, creyendo más importante el qué di-
rán, pues todos se enteraron que estuvo personal de la Procuraduría en
la escuela, “van a decir que somos problemáticas”.
256
nuestro país, he estado en contacto y me ha tocado vivir la
inequidad de género de una manera palpable, muchas veces sin-
tiéndome impotente ante una realidad que pareciera no estuvie-
ra en mis manos cambiar.
Cuando me dieron mi plaza de maestra me tocó trabajar duran-
te tres años en el área rural, es entonces cuando comencé a
cuestionarme el compromiso profesional y ético que para mí impli-
ca ser maestra y me di cuenta que era necesaria mi intervención de
manera directa pero teniendo cuidado de no parecer muy subversi-
va al ir en contra de costumbres propias de la cultura del lugar.
En el trato diario con los alumnos observamos que sus con-
ductas reflejan en menor o mayor medida el tipo de convivencia
que se da hacia el interior de la familia y desafortunadamente la
desintegración es el factor común en los diferentes contextos es-
colares en que he trabajado.
Una de las tantas tareas de la escuela es la formación inicial de la
conciencia social y moral, esto debe aprovecharse para influir en el
niño, enfatizando esto en las niñas para que entiendan que tienen
derecho a tomar ciertas decisiones, deben saber que pueden opinar
sobre todo tratándose de su educación y su futuro. Porque las deci-
siones que tomamos hoy son determinantes en la orientación de
nuestro futuro, debemos ser responsables, enseñar a los niños a serlo,
a valorar su libertad y a hacer buen uso de ella.
257
vivencia con padres de familia y alumnado, nuestra responsabilidad
es hacerlos reflexionar sobre estas situaciones que estamos viviendo
y no permitir que siga creciendo esta ola de violencia en todos los
ámbitos. Como educadores tenemos un gran compromiso con no-
sotros mismos y nuestra sociedad, para que exista este cambio.
Aunque frecuentemente da tristeza cómo en algunas situacio-
nes nos sentimos atados de manos, porque muchas veces las au-
toridades correspondientes no toman con seriedad y responsabi-
lidad estas situaciones o simplemente lo dejan a la deriva sin so-
lucionar nada.
Bibliografía:
Tema XII / Violencia Intrafamiliar
· [Link]
· [Link]
· La violencia de género en el ámbito escolar (manual de introducción 2008).
· Malos tratos a los niños en la familia, Jesús Palacios.
· [Link]
· [Link]
· [Link]
· Los valores democráticos, IFE.
· Sin violencia familiar, SENL.
· Vivir sin violencia, SEP.
· Si hay amor y respeto, Alfa y Omega.
· Otra vez en la vía, Javier Auyero.
· Análisis de la situación de la infancia en la Argentina, UNICEF.
· Una mirada Psicoanalítica, Grima y Le Fur.
· Estrategias de sobrevivencia y participación, Diego Palma.
· Drogas, juventud y exclusión social. Universidad Diego Portales.
· Trabajo social en drogadicción, Rosa María Becerra.
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258
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· [Link]
· [Link]
· El amor en la familia, SEP.
· Violencia en la familia, SEP.
TEMA XIII
Identificación de Padecimientos Genéticos
259
las actitudes de estos niños y coadyuvar al tratamiento médico de
este tipo de síndromes, es para nosotros importante promover la
presencia de instituciones con apoyo psicológico y de consejería para
los padres y maestros con niños de estas características.
Bibliografía:
Tema XIII / Identificación de Padecimientos Genéticos
TEMA XIV
Deporte y Género
260
esto tendríamos un mejor país.
Una vez analizado todo lo anterior he llegado a la conclusión
de que los maestros además de ser educadores o guías en nues-
tras aulas, somos actores influyentes y capaces de cambiar el lu-
gar donde trabajamos, haciendo que toda la comunidad escolar
adopte una actitud de equidad y además que sea tolerante ante
las diferencias entre sexos opuestos.
A pesar de que en su casa los alumnos pasan la mayoría del
tiempo del día, la escuela también es un lugar al que acuden dia-
riamente y permanecen varias horas en él, y este tiempo lo debe-
mos de aprovechar para trabajar en equipos mixtos y así fomen-
tar valores de tolerancia, respeto, cooperación, amistad, honesti-
dad, entre otros y aunado a cuestiones de igualdad entre ellos.
Considero que de esta manera los alumnos se percatarán de
que mujeres y hombres están capacitados para realizar las mis-
mas actividades y que si trabajan en conjunto todo será más fácil
y se realizará con mejor calidad. También descubrirán que uno es
complemento del otro, en toda sociedad.
Hay que predicar con el ejemplo, pues si recordamos todos los
niños imitan formas de ser, actitudes, formas de vestir, entre otras,
y esto hay que aprovecharlo; es necesario mostrarles que noso-
tros como docentes no hacemos distinciones de sexo y que traba-
jamos en conjunto por su mejor calidad de educación.
No hay que dejar esta responsabilidad a alguien más, pues si
no lo hacemos nosotros, nadie más lo hará, hagámoslo por nues-
tros niños, por ofrecerles un mundo mejor sin prejuicios sociales
y culturales y mucho menos de género.
Estoy seguro que si cambia esta concepción de que hombres y
mujeres somos diferentes, podremos lograr un lugar sin violen-
cia, que será un mejor lugar para vivir.
261
tras vidas sin darnos cuenta, la escuela no es la excepción, cada
día desde que nos levantamos nuestra mente se encuentra reci-
biendo una gran cantidad de información cargada de violencia,
durante mucho tiempo se ha creído y promovido la desigualdad
entre hombres y mujeres, sobre todo en el ámbito deportivo, a la
mujer se le ha estereotipado como débil, lenta e incompetente en
comparación con las posibilidades físicas de los varones, cuando
se practican deportes muchas veces a las mujeres se les segrega, o
bien, se les considera para una actividad menos “peligrosa”.
Durante generaciones y generaciones las mujeres sólo se con-
sideraron aptas para competencias artísticas como el patinaje, la
gimnasia, o algunos como la equitación y la esgrima que mani-
fiestan el porte y la elegancia esperado por la sociedad del com-
portamiento femenino. En estos días, las perspectivas han cam-
biado, ya que cada vez mayor número de mujeres participa acti-
vamente en deportes considerados “masculinos” y con resulta-
dos favorables (como el caso de las últimas olimpiadas).
Desgraciadamente la carga cultural de los estereotipos que
imprimieron en nuestra educación es la que hace que nuestro
actuar como mujeres obedezca a seguir órdenes, indicaciones sin
cuestionar, a no tomar decisiones propias, a no saber exigir lo que
se quiere, etc.
La escuela no está ajena a esta situación, ya que es muy co-
mún ver a los grupos en el tiempo de Educación Física en donde
los niños juegan Futbol y las niñas se sientan a platicar, partici-
pan en juegos más “femeninos” como la cuerda, por mencionar
alguno; o bien, durante éste espacio no se permite a las niñas
jugar juegos mixtos y se hacen equipos de niños y de niñas, ya
que muchas veces los niños no quieren que las niñas estén en sus
equipos y hasta utilizan insultos como: “las viejas no saben”, “us-
tedes ni pueden”, “las niñas no sirven”, “que no jueguen las vie-
jas”.
Definitivamente esto es el reflejo de una sociedad que segrega
a la mujer y de los estereotipos de género que se gestan en la casa,
262
pero los maestros, pueden ir eliminando estas prácticas en clase
o bien no propiciar la discriminación y mucho menos la agresión.
La escuela es generadora de espacios para crear conciencia,
somos los(as) maestros(as) quienes debemos aprovechar el tiem-
po que tenemos en nuestras manos creando la conciencia de per-
sonas que formarán el futuro de nuestra sociedad.
Desde tiempos pasados la mujer que quería hacer actividades
diferentes (consideradas masculinas) como lo es el deporte, era
mal vista y reprimida, sin la oportunidad de probar sus habilida-
des para ello. En los últimos tiempos la destacada participación
de mujeres en el deporte ha dado fe del potencial que una mujer
puede tener para cualquier disciplina. Aunque ellos le lleve a ve-
ces a enfrentarse a burlas, rechazo y violencia. Por mencionar al-
gún caso me puedo referir a la árbitra que tras prepararse para
intervenir en el arbitraje profesional, se le brindaron escasas posi-
bilidades para desempeñarse, y se hizo escarnio de su actividad.
Como ella muchas mujeres que deciden dedicarse a practicar una
disciplina considerada masculina, tienen que soportar el peso de
la burla y del rechazo de muchos(as) familiares, amigos(as) etc.
La equidad y prevención de la violencia definitivamente de-
ben de construirse con el día a día y la escuela es ineludiblemente
un espacio importante, pero ¿qué tan preparado está el magiste-
rio para trabajar con la erradicación de estereotipos tan arraiga-
dos en la sociedad? ¿Qué tan concientes nos encontramos de la
problemática? Y ¿Qué tan dispuestos(as) estamos a colaborar?
Esto es cuestión de conciencia civil y no de una carga de tra-
bajo, pensamos que la educación nace desde la cuna pero la edu-
cación es por naturaleza el espacio para crear conciencias.
263
torios hacia las niñas, les huyen y no les gusta compartir juegos o
actividades escolares con ellas, además piensan que ellos son su-
periores y que saben más. Ellos por ningún motivo manipulan
juguetes o juegos en los que según ellos, solo son de mujeres.
En conclusión por medio de estos cuestionarios pude reafir-
mar la concepción que tenía sobre la organización familiar por
jerarquías de género y poder, que favorece a los individuos del
sexo masculino.
Por lo anteriormente analizado, considero que los maestros
además de ser educadores o guías en la construcción del conoci-
miento, también somos agentes con el poder de hacer cambiar
aunque sea un poco la mentalidad de los demás, sobre todo de
los más pequeños.
Así como propongo que todos los niños trabajen unidos, de
igual manera creo que si nosotros docentes y miembros de una
comunidad escolar trabajamos en equipo lograremos una socie-
dad libre de prejuicios sociales, con mayor equidad de género y,
sobre todo, con menos violencia.
264
dor porque no me consideraban apto. Por suerte esto finalizó al
comenzar la secundaria, ya en grados posteriores logré una ma-
yor participación a pesar de no tener un cuerpo atlético, resulta
que descubrí en mi mucha habilidad para el deporte y logré in-
crementar mi autoestima que estuvo mucho tiempo baja por esos
motivos.
Para terminar considero que la clase de educación física debe
ser dinámica, incluyente, participativa, equilibrada, equitativa, anti
discriminativa: para que logre un desarrollo armónico de los alum-
nos, alejándolos de la violencia, la discriminación y desarrollan-
do todas sus potencialidades, mejorando su salud y todo esto
colaborará en también un mejor aprovechamiento académico.
265
nadie que frene este tipo de atropellos y situaciones, los niños de
hoy en día son más groseros y no miden las consecuencias de las
agresiones que ocasionan.
Los beneficios de la práctica físico-deportiva son muy diver-
sos por lo que resulta trascendente que en la población, especial-
mente niños y jóvenes desarrollen conciencia de la necesidad de
realizar un mínimo de actividad física en su vida cotidiana y ade-
más hacerlo en condiciones adecuadas.
Para ello creemos que desde la escuela se deberán dotar a sus
beneficios que ésta nos pueda acarrear.
Los problemas que enfrentamos hoy en día es que los escola-
res cada vez se hacen más sedentarios en cuestión de ejercicios
porque, por ejemplo, hoy en día las familias, ambos padres tra-
bajan y dejan al cuidado del niño a la abuela o bien son llevados a
guarderías donde, en ocasiones, los tienen solamente entreteni-
dos y sin actividad alguna.
Es ahí donde se genera más la problemática, ya que muchas
veces de ahí el sobrepeso va desencadenando enfermedades cons-
tantemente, debido a la falta de una alimentación sana.
Otro factor importante que se deriva a la falta de ejercicio son
los efectos psicológicos en niños de primaria y secundaria, ya
que el alumno se siente rechazado, se siente despreciado; pues
en muchas ocasiones se burlan de ellos, generando una depre-
sión que causa el deterioro de su autoestima, cada vez más.
La práctica de una actividad física o deportiva bien dosificada
y adecuada a las características de cada persona puede ser una
buena fuente de salud, sin embargo, muchas veces se realizan de
manera indiscriminada sin respetar las características del practi-
cante y puede convertirse en un factor de riesgo responsable di-
recto de numerosas patologías.
En preescolar seguimos el plan de actividades que nos brinda
la SEP, de manera que sea segura para el educando y previniendo
cualquier situación de riesgo.
En la primaria, el maestro responsable de grupo no da su clase
266
de deportes porque tienen a alguien que se encarga de los niños
y muchas veces no tienen ni conocimiento de que existan algún
programa porque solo los sacan a correr y si no lo hacen, los po-
nen a hacer lagartijas o a dar vueltas en la cancha y si bien les va,
los niños juegan al futbol y las niñas hacen lo que quieran.
Los niños terminan acalambrados y con dolencias en el cuer-
po que ellos mismos ya no quieren salir a la clase la próxima vez.
Factores determinantes de la práctica de la actividad físico-
deportiva.
La actividad física reviste formas muy distintas, durante la in-
fancia es el juego, caracterizado por la alegría y la espontaneidad.
El juego contribuye al crecimiento y al desarrollo del niño,
que es un medio de aprendizaje y autoexpresión; constituyendo
un requisito indispensable del normal desarrollo físico mental y
social.
La juventud del deporte es el sucesor natural del juego infan-
til, en sus formas normales se caracteriza por el disfrute y la es-
pontaneidad, tiene muchos fines en común con el juego:
Autoexpresión, Aprendizaje Social, Desarrollo Físico y Mental.
En la etapa de primaria esta actividad tiene más éxito que en
la secundaria, ya que los adolescentes varones tienden a demos-
trar quién es más hábil para hacer deporte que otro, mientras las
chicas se tienden más a platicar o realizar este tipo de actividad,
ya que se sienten más mujercitas y están al pendiente de su cuer-
po; que la rutina que tienen asignada.
Bibliografía:
Tema XIV / Deportes y Género
267
· [Link]
· Manes, mansitos y manazos: una metodología de trabajo sobre violencia
intrafamiliar y sexual/eds. Myriam Jimeno.
· Fotolia 2004-2009 - All rights reserved – Terms & conditions – Keyword
Index
· [Link]/deportes
· [Link]/mujerydeporte
· Escuela, Violencia y niñez: nuevos modos de convivir. Rosario: Homo Sapiens,
2003. Miranda, María J.; Vega.
TEMA XV
Trastornos Alimenticios
268
en México no se vea tan afectada por este tipo de problemática que
estamos enfrentando, somos parte fundamental del cambio que se
puede realizar para formar niños sanos mental y físicamente.
Bibliografía:
Tema XV / Trastornos Alimenticios
TEMA XVI
Ampliación de Soportes de Actuación al Magisterio
269
El alumnado deberá participar en la elaboración y aplicación
de las normas de convivencia, junto al profesorado y a las fami-
lias. Promover la participación del alumnado en la resolución de
conflictos, debiendo valorarse muy positivamente los programas
de mediación y de alumnos ayudantes, dados su alto valor peda-
gógico y el éxito obtenido en otras comunidades autónomas.
La colaboración de las familias con los centros escolares, se-
gún se desprende del informem es un elemento clave para la me-
jora de la educación y, más concretamente, de la convivencia es-
colar. Por ello habrá que promover las vías de colaboración entre
ambas instituciones a través de acciones de tutoría y de las llama-
das “escuelas de padres”.
El profesorado deberá ajustarse a las directrices del currículo
que debe impartirse en las escuelas, educando en los valores de
tolerancia, respeto a la diversidad y la dignidad humana, pilares
básicos para garantizar la convivencia en los centros escolares y
para prevenir la tolerancia.
El alumnado deberá denunciar las situaciones de agresión,
facilitando los cauces para hacer llegar la información a los tuto-
res o responsables del centro.
Los componentes de la comunidad educativa deberán dispo-
ner de una información básica común ante situaciones de acoso
o maltrato entre 4 iguales, que le sirva de orientación sobre los
criterios que conviene seguir o los pasos que deben dar ante dife-
rentes instancias y sus consecuencias ante el tutor o la tutora de
clase; ante la dirección del centro, ante la inspección educativa,
ante los responsables de programas de convivencia, ante la poli-
cía o instancias judiciales.
Los tutores en coordinación con los gabinetes psicopedagógicos
de los centros, deberán incidir en la realización de actividades de
apoyo escolar complementario, para evitar las situaciones de aisla-
miento y fracaso escolar, que caracterizan el perfil de los agresores,
manteniendo contactos con el entorno familiar de los mismos, y
llegado el caso, proporcionarles apoyo médico especializado.
270
El maltrato entre iguales y, en general, la violencia escolar des-
borda en ocasiones el ámbito estrictamente educativo, y exige para
su correcta compresión la intervención de administraciones dife-
rentes de las educativas. En aras a lograr una mayor eficacia y
coherencia en las intervenciones sería necesario la colaboración
de otros agentes sociales que trabajen fuera del contexto escolar;
los servicios sociales de base y/o especializados que valoren las
circunstancias familiares y socioeconómicas de los estudiantes y
familias conflictivas, los agentes de policía que vigilen el entorno
de los centros donde también tienen incidencia alguna forma de
maltrato como los ataques llevados a cabo por bandas juveniles, o
grupos que gestionan programas de ocio, los servicios de salud,
etc.
Es necesario evaluar y hacer públicos los resultados de los pro-
gramas de intervención que se están llevando a cabo en la actua-
lidad, lo cual permitiría medir su eficacia, detectar factores de
éxito y de fracaso y, en consecuencia, promover o no su extensión
con mayor fundamento. En este sentido es imprescindible que
las administraciones elaboren criterios e indicadores que hagan
posible la evaluación de resultados.
271
que requieren de mucho amor, tolerancia, apoyo y respeto hacia
su persona, lo que muchas veces resulta una labor difícil para el
maestro, ya que hay menores cuyo daño emocional es muy severo
y el docente carece de la preparación profesional para ayudarlo.
Además, si las condiciones de vida del alumno no cambian, de
poco o nada servirá el trabajo del docente.
272
cias, sea creativa y constructiva, y conduzca a que todos mejore-
mos. La contraparte de la necesidad de expresar lo que pensa-
mos es la apertura para reconocer nuestros errores. Ello implica
valorar la diversidad, en un ambiente de libertad y respeto. Im-
plica consensos, si aceptamos y respetamos las diferencias. Im-
plica justicia, esto es, dar más a los que tienen menos.
Bibliografía:
Tema XVI / Ampliación de Soportes de Actuación al Magisterio
273
· Cuestionario para alumnos. Perspectiva de género y grupos vulnerables.
· Vidales, Ismael; Delgado, Roberto; (2002). Formación Cívica y Ética 1, edit.,
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· [Link]
TEMA XVII
Aportes del Magisterio (Estudios Exploratorios en Comuni-
dad)
274
presión económica, ya sea que ocurra dentro o fuera del hogar.
Dentro del estudio de diagnóstico que realizamos sobre la vio-
lencia de género, encontramos que los grupos más vulnerables
son las niñas y las mujeres, invariablemente, desde que nacen
hasta su edad adulta, y en muchos casos las personas de la terce-
ra edad.
Realizamos encuestas, algunas entrevistas a maestros, mujeres
de la comunidad y alumnos, desarrollando el análisis correspon-
diente.
Nos dimos a la tarea de realizar algunas investigaciones para
facilitar nuestra reflexión.
Como primer tema hablamos del ámbito en donde se desen-
vuelve nuestra investigación, se describen diversas característi-
cas que se presentan y que influyen en el desarrollo integral de
nuestro alumnado.
En el tema dos, aplicamos encuestas a maestros, padres de
familia y alumnos, detectando momentos significativos.
El tema tres es la reflexión sobre las encuestas, en la cual, se
presentaron algunas deducciones.
De igual forma, incluimos el resumen correspondiente, así
como también presentamos las bibliografías que consultamos.
TEMA 1
Elementos Contextuales del Problema
Contextualización de la problemática
275
des que presentan nuestros alumnos en su integración familiar,
reflexionando en esta problemática, la relacionamos con la vio-
lencia que viven dentro del núcleo familiar.
Al realizar esta investigación se despertó la inquietud de cono-
cer y profundizar más sobre el tema, por tal motivo la realizamos
con la responsabilidad que amerita.
Aspecto Geográfico
Aspecto Económico
Aspecto Social
Aspecto Cultural
276
tros alumnos no saben leer ni escribir, algunos terminaron la se-
cundaria y son pocos los que alcanzaron a terminar sus estudios.
TEMA 2
TEMA 3
277
protección en nuestra comunidad, ante la violencia de género.
Consideramos que es un tema importante de reflexión dentro
del ámbito de nuestra sociedad que puede tratarse a mediano
plazo.
Justificación y Factibilidad
Justificación
Factibilidad
Reflexión de la problemática
278
tre ellas la falta de valores, costumbres culturales, adicciones, al-
coholismo, falta de recursos, etc.
Los casos más comunes de violencia de género, dentro de
nuestra comunidad son:
Violencia psicológica
Violencia machista
Violencia sexual
279
Violencia económica
La negligencia
Estos casos son comunes ya que hay muchas mamás que traba-
jan y dejan solos a sus niños o al cuidado del hermanito mayor,
dejándole una carga de trabajo y de responsabilidades que no le
corresponden. De igual manera no los atienden, no les preparan
de comer, no los mandan a la escuela, no les revisan tareas ale-
gando que es un trabajo único del maestro, o por ignorancia.
El alcoholismo
280
Resumen
CONCLUSIONES
281
riencias que han encontrado el grupo de maestro(as) que hablan
sobre el fenómeno de Violencia Familiar.
Con 12 aportaciones a esta temática, los maestros(as) mani-
fiestan que esta se gesta al interior de las familias en donde los
tutores son actores de las agresiones tanto verbales, físicas, y psi-
cológicas, preferentemente en presencia de sus hijos. Este am-
biente en el que se desarrolla el menor invariablemente lo trasla-
da al entorno escolar, en donde es valorado por el personal do-
cente, identificando las posibles formas de violencia a las que ha
sido sometido.
Los maestros(as) describen a la violencia como un fantasma
que penetra día a día en los hogares de Nuevo León y que reper-
cute en las aulas del magisterio; por lo que asientan la enorme
necesidad que tienen de capacitarse con cursos y talleres que
abarquen esta temática, a fin de elaborar programas específicos
para la erradicación de este fenómeno.
Ya que desean elaborar herramientas y conocer instituciones
que les permitan una intervención eficaz y oportuna para el ma-
nejo de estos casos y así cumplir con la función primordial del
maestro(a), de brindar una educación con un desarrollo integral.
“Una de las tareas de los maestros(as) es que debemos funda-
mentarnos en el conocimiento de nuestras leyes para poder sus-
tentar y dar seguimiento a los problemas de violencia en contra
de los alumnos (deberíamos proponer a los señores Diputados
que lo anterior fuera una iniciativa de ley).” Esta es una de las
inquietudes que manifiestan los maestros en torno a propuestas
de modificación a la Ley para apoyar la tarea del magisterio en
los casos de maltrato infantil, abordado en nueve relatorías.
Los maestros(as) que laboran en ciudades suburbanas desean
tener condiciones de vida más dignas para los ciudadanos de su
comunidad, contar con asesoría para las mujeres maltratadas en
centros de atención especializados en donde reciba ayuda tanto
física como emocional.
El docente de preescolar se suma a dicha solicitud, ya que en
282
niños de entre 4 y 6 años se han identificado síntomas de alerta,
y que se manifiesta en el bajo rendimiento escolar no tiene apoyo
departe de los padres de familia para que sean atendidos por
equipos especializados del sistema educacional, les gustaría con-
tar con la facultad legal que permita dar atención inmediata a
través de un grupo multidisciplinario (abogados, trabajadores
sociales, sociólogos, psicólogos, médicos, entre otros) que consti-
tuyan un equipo especializado en prevención y tratamiento de
los menores violentados.
Las condiciones económicas del país han originado hoy en
día que los padres de los menores tengan que realizar labores pro-
ductivas fuera del hogar, motivando que el menor se quede solo
utilizando como entretenimiento los medios de comunicación que
aunque son participes importantes de la educación (siempre y
cuando fueran solo programas culturales) también están expuestos
a hechos violentos y programas sexualmente explícitos, por lo
que los maestros se pronuncian en la elaboración de una iniciati-
va de ley que reglamente la regularización de los horarios y con-
tenidos de estos programas.
Con 8 trabajos que se sustraen de este curso señalan a Los
medios como influencia negativa en los niños(as), La violencia
informativa, La violencia en los programas de entretenimiento y
La violencia comercial o publicitaria.
Esta es la visión que se analiza a través de las encuestas aplica-
das a maestros, padres y alumnos; quienes la describen de la si-
guiente forma, el maestro considera que la televisión es el medio
en donde más existe discriminación hacia la mujer, además de
influir en forma negativa e incitar a la violencia por sus conteni-
dos agresivos, en algunos programas o noticieros, de igual forma
ocurre con la publicidad que constantemente exhibe a la mujer
como objeto sexual.
Este grupo coincide en la importancia de contar con un código
de ética periodística y publicitaria, para regular los contenidos.
Por desgracia, la violencia en los medios de comunicación se
283
ha hecho parte de la sociedad, en donde se ve de una manera
“normal” como si fuese un estilo de vida, recrean las situaciones
vistas en el seno del hogar, las calles, en el aula, u otros espacios.
Todos los padres consideraron que las noticias difundidas por
los medios de comunicación respecto a la violencia que se vive en
el país y en el mundo, impactan de forma negativa en la forma-
ción de los niños, ya que en algunas ocasiones mencionaron que
los menores imitaban las conductas que ahí se manifestaban, y
las trataban de desarrollar en casa o fuera de ella.
En opinión de los niños(as) les divierte ver cuando golpean a
un niño o niña en los programas de televisión, al igual que cuan-
do golpean a una mujer. La opinión cambia en el caso de las
agresiones hacia ancianos, pues este hecho si les molesta y los
entristece.
Nuestros niños(as) adoptan estereotipos de las telenovelas, aun-
que carezca de valores, imitan vestuarios, modismos, accesorios y
comportamientos.
El código de ética periodística, el decálogo de recomendacio-
nes a los medios de comunicación, la violencia y la equidad de
género, abuso sexual y homicidio en infantes, violencia y discri-
minación en el aula, equidad de género, medio ambiente y vio-
lencia, los medios y la influencia de la publicidad, violencia en los
noticieros, identificación de padecimientos genéticos, deporte y
género, trastornos alimenticios, ampliación de soportes de ac-
tuación al magisterio y aportes del magisterio, son los títulos que
conforman las 71 relatorías que se integran al Diagnóstico
Situacional sobre la Equidad y Género en Nuevo León: Un perfil
psicosocial, desde la perspectiva magisterial.
284
LA APREHENSIÓN DE LA PROBLEMÁTICA
DE LA FAMILIA
Dr. Javier Álvarez Bermúdez
A
lgunos autores conciben el ámbito de la cultura como
el lugar de las formas simbólicas sociales, del simbolis-
mo expresivo de las comunidades, el cual involucra
aquellos esfuerzos que tratan de explorar y expresar
los sentidos de la existencia humana. Se argumenta que todas las
sociedades tratan de establecer un conjunto de significados, los
cuales están encarnados en la familia, la cultura y el trabajo, a
través de los cuales las personas pueden relacionarse con el mun-
do (Bell, 1977; Maffesoli, 1993; Moscovici, 1993; Álvarez, 2002).
Por lo tanto, las principales instituciones sociales como la fa-
milia, la iglesia y el sistema educacional se crearon para transmi-
tir los hábitos establecidos de la sociedad, de acuerdo a un mode-
lo de estilo de vida. Su objetivo es influir en ámbitos como la
autoridad en la familia, el rol de los niños, jóvenes y adultos, para
formar sujetos independientes dentro la sociedad a través de las
normas éticas y los diversos significados de aliento al logro en la
sociedad.
Se ha encontrado que las sociedades se mantienen unidas a
través de un orden moral, esto es, la disposición de las personas a
respetarse unos a otros y el respeto del derecho consuetudinario.
Lo que hace de un orden moral generalizado el arraigo de un
sistema de valores compartidos.
285
La configuración del orden social producto del desarrollo de
los estados nación industrializados ha planteado nuevas proble-
máticas de la familia que se han constituido como referencias de
interpretación de la misma. Asimismo ha planteado nuevos pro-
blemas a las ciencias sociales y su interés por los aspectos funda-
mentales del sistema social como la justicia, el trabajo, la salud,
etc. De ahí que la interpretación de la familia se ha correspondi-
do en todo momento con la elucidación del contrato social y de
la estructura del mismo.
Las sociedades con estructura y tecnología simple involucran
una división sencilla del trabajo, lo que la sociedad industrial trans-
formó dada una tecnología compleja a través de una división del
trabajo complicada, lo que tiene como consecuencia diversos nive-
les de clasificación. Dicho asunto las ciencias sociales empezaron a
estudiarlo bajo la óptica del impacto de la tecnología y la nueva
forma de organización social que involucraba nuevas instituciones
con funciones específicas. El desarrollo de la ciencia social tiene como
plataforma la explicación del impacto de las transformaciones eco-
nómicas, industriales, urbanas y culturales, trata de dar respuesta a
los problemas surgidos por estas (Álvarez, 2002, 2004, 2007).
El desarrollo del conocimiento social ha presionado fuerte-
mente los círculos del saber social para dar explicación de las
transformaciones de lo cotidiano, lo común, lo corriente, para
comprender las experiencias humanas ya que éstas no pueden
ser cercenadas en fracciones del conocimiento. Los nuevos ritos
y mitos sociales, las nuevas características de lo canónico y la
anomia social se estudian desde éste nuevo enfoque. El sistema
social, lo colectivo, la experiencia personal permiten un prisma
alternativo de análisis de las historia de las personas, de cómo se
corporizan las vivencias sociales, de sus vicisitudes en la cons-
trucción de sus personalidades, a la par del estudio de la crea-
ción de los arquetipos comunales.
De acorde con una serie de cambios que acontecen en diver-
sos niveles de la cultura como la diversidad tecnológica, la caída
286
de un modelo de sistema social, y la relajación de los valores tra-
dicionalmente llamados conservadores, los planteamientos expli-
cativos de lo social y lo familiar se han visto cuestionados por una
lógica comprensiva, genealógica, orientada en cómo se producen
las normas que construyen las comunidades. Más allá de una
visión de la causa última que explica el fenómeno y la utilización
de análisis cada vez más abstractos (y/o “rigurosos”) cuanto más
alejados de la encarnación de las vivencias, los investigadores se
acercaron a las causas habladas de las personas acerca de sus ex-
periencias. Utilizando para esto técnicas alternativas de carácter
cualitativo dan una visión diferente de los fenómenos, se da voz a
los personajes sociales, lo cual ha tenido como efecto conocer
infinidad de historias, las de la sociedad.
Los estudios contemporáneos tienden a combinar la reunión
de vivencias de los actores familiares con las observaciones en
vivo del funcionamiento de la vida doméstica con el aporte de
datos cuantitativos. Lo que permite conocer las diversas
racionalizaciones y legitimaciones que hacen las personas de sus
actos la realización de estudios intensivos en muestras pequeñas.
Se ha estudiado por ejemplo, por nombrar algunos, la transmi-
sión intergeneracional de los valores y la normas (Lahire, 1995),
las lógicas de apropiación de una herencia (Gotman, 1988), el
SIDA (Páez y San Juan, 1991), las creencias y conductas acerca
del consumo de alcohol (Álvarez, 1999) y en los últimos tiempos,
de forma significativa, los conflictos familiares.
La historia de los hechos y las ideas nos muestra que los cam-
bios en la organización social afectan al conjunto de la ciudada-
nía y con impactos de diversas tendencias. Los análisis de la mo-
dernidad, ya sean positivos o negativos, abordan los cambios con-
ceptuales que se han dado a la razón, al bienestar social, a la li-
bertad, a la moral, a la comunicación, al consumo, a la persona, a
la familia, etc. Los roles que el sistema social a asignado a las
mujeres, los hombres y los niños, han cambiado producto del
movimiento cultural que ha dejado sentir su influencia.
287
Se deben considerar diversos elementos del cambio social como
la incorporación de la mujer al ámbito laboral y su impacto en las
relaciones en la familia, la evolución de la adquisición de dere-
chos por parte de la ciudadanía en especial los niños, las perso-
nas con necesidades especiales, las mujeres y los ancianos y la
diversidad de instituciones creadas que cumplen papeles especí-
ficos de la acción social y que han coadyuvado a la formación de
sentido de vida de las personas, También debemos considerar la
profunda transformación de los canales de comunicación y los
medios, el aumento en las expectativas de vida, las formas de
discriminación, en la actualidad más acentuadas en el estatus
económico que color de piel, la raza o el credo y un mayor
involucramiento de las personas en los hechos públicos y políti-
cos.
Los cambios sociales y familiares expuestos anteriormente
muestran cómo la familia no es un fenómeno pasivo en las muta-
ciones sociales sino un actor dinámico que contribuye a definir
las formas, las direcciones y los detalles del cambio social. La fa-
milia cambia, se adapta a las circunstancias. Un elemento impor-
tante a considerar es el referido a los cambios en el interés que las
personas muestran por otros tipos de vida familiar (monogámica,
reconstituida, homosexual) y las representaciones que tiene acer-
ca de las mismas. Las representaciones que las personas hacen
acerca de la vida familiar nos permitirán abordar la cuestión de la
familia como un problema de fraternidad, es decir, de cómo se
organizan los vínculos entre las personas y en función de qué. Lo
que nos lleva a dirigir la mirada a aspectos como:
288
Las políticas de los gobiernos que rigen en ese momento, que
influyen tanto en las relaciones sociales como las familiares.
Son estas políticas las que impregnan de un definido matiz a
las instituciones.
Las personas, de cómo regulan simultáneamente sus relacio-
nes intrapersonales, sus relaciones interpersonales, sus rela-
ciones grupales (familiares, pares, trabajo, escuela, etc.) y sus
relaciones con lo establecido.
289
Hasta la década de los 80 los estudios sociales sobre el tema de
la familia apuntaban hacia aspectos como la armonía y la preven-
ción de conflictos. Si bien ya se encontraban estudios que señala-
ban elementos de conflicto en familia, era rara la literatura en
relación a la violencia. En los pocos trabajos en relación a este
objeto de estudio se atribuía la violencia a factores personales como
psicopatologías, más que a relaciones de poder y dominio. Junto
a ello se mantenía la idea de la vida amorosa familiar y se trataba
a los violentos como casos aislados, como personas enfermas
(Dankwort, 1988). Los abusos continuos de los hombre a las
mujeres se trataban como aberraciones de quienes perpetraban
dichos actos, personas desajustadas, enfermos mentales, más que
personas que habían aprendido e internalizado dichos actos de
las costumbres sociales y familiares.
Las creencias, actitudes, valores y conductas sociales históri-
camente formadas respecto a las relaciones padres-hijos, hom-
bres-mujeres, público-privado y las creencias religiosas en rela-
ción a la familia formaban una gran barrera para un abordaje en
profundidad de la violencia familiar. Una cultura que se caracte-
rizó por el disimulo y el silencio en torno a la problemática fami-
liar como un contrariedad social. Ciertas características de con-
ducta en los diversos contextos, ya sea a nivel institucional, nor-
mativo, jurídico, educativo, han dado como resultado formas de
negación u ocultamiento de la envergadura del problema, lo que
históricamente ha dificultado su abordaje.
En la medida en que los estudiosos sociales empezaron a pro-
fundizar en el tema, las sociedades se han enterado de que el
fenómeno es más grande e importante de lo que se creía, y que
las consecuencias sociales negativas a nivel de salud mental y físi-
ca de la familia eran de gravedad. En la década de los 80 surge
una cultura de estudio y preocupación por la problemática fami-
liar más allá de las perspectivas idealistas. Una cultura preocupa-
da por conocer a fondo las consecuencias de la violencia familiar
y por transformar todos aquellos aspectos sociales que la soste-
290
nían o soslayaban. Conforme se ahondaba en el tema se conocie-
ron los efectos que ella tenía en los infantes, en los adolescentes,
las mujeres, los hombres y los ancianos, es decir, nadie escapaba a
los efectos de la violencia familiar y que unos la padecían más
que otros.
Se dice que el rol de la familia es el de satisfacer las necesida-
des afectivas (amor, comprensión, solidaridad), económicas (ali-
mentación, vivienda, transporte) y sociales (educación, salud) de
sus miembros. Las relaciones familiares sanas estimulan la com-
prensión, la comunicación y el apoyo entre todos los miembros,
los cuales son iguales de importantes en las relaciones familiares
y todos realizan un esfuerzo para vivir en armonía sin importar
su sexo o su edad. La armonía familiar no es algo fácil de mante-
ner debido al hecho de que está compuesta por personas con
diferentes intereses, motivaciones y necesidades. Además estas
necesidades son innumerables y muchas veces los recursos para
satisfacerlas son escasos. A nivel económico en muchas familias
los recursos son escasos y la repartición de los mismos en función
de los diversos intereses genera una serie de conflictos, ya que las
necesidades e intereses son innumerables pero no así los recursos
para satisfacerlos.
La familia es un lugar de interacción entre personas que com-
parten un mismo espacio físico y afectivo, que tiene intereses en
común como la seguridad, el afecto, y que debido a ello están en
constante negociación entre las necesidades y los recursos de cada
uno de sus miembros y de toda la familia, los cuales contribuyen
para que se generen y mantengan, a la vez que sean placenteras y
fortificantes. Y en donde se ponen en juego las formas de resol-
ver los conflictos familiares ya sea a través de la violencia o a tra-
vés de la comprensión, la comunicación y el apoyo entre todos
los miembros.
Ahora también se ha definido la violencia familiar como un
conjunto de actitudes o de comportamientos abusivos de un
miembro de la familia hacia otro que tiene como objetivo contro-
291
larlo, de manera que actué de acuerdo a sus deseos, y que puede
comprometer la sobrevivencia, la seguridad o el bienestar de otro
miembro (Álvarez y Hartog, 2002; INEGI, 2000; ONU, 1992).
Conflictos familiares
292
Gracia, 2002; Geffner, Barret & Rossman,1995; Jennings &
Jennings 1991; Arruabarena & De Paul,1999; Echeburúa & Del
Corral, 1998).
Existe aún la idea muy común de que el hombre es superior a
la mujer, que debe ser el jefe de la familia y el que manda en casa.
Este conjunto de ideas a las que se ha llamado machismo ha dado
como fruto mucha de la violencia entre parejas. El hecho social
de reservar ciertas actividades solamente a los hombres, de con-
sumir alcohol, de engañar a su pareja, son algunas de las costum-
bres típicas que refuerzan la idea de la masculinidad (Páez, Vergara,
Álvarez, Asún y Gissi, 1994). Ideas basada en el hecho, tomado
como verdad, de que los verdaderos hombres no tienen que com-
portarse como mujeres, sino dominarlas. Mucha gente piensa
todavía que es normal que un hombre debe decirle a su mujer lo
que tiene que hacer y que puede corregirla, si es necesario a gol-
pes, “como un padre a su hija”.
La división estricta de los roles del hombre y la mujer, dentro
como fuera del hogar, contribuye también a que la familia no
comparta algunas actividades que podrían realizar juntos y man-
tiene a las mujeres en una posición de subordinación. Por el tipo
de educación que reciben y las formas en que está dividido el
trabajo en nuestra sociedad, muchas mujeres aprenden a ser de-
pendientes tanto psicológica como económicamente de su pare-
ja. Lo que hace difícil un trato de igual a igual en la pareja y que
muchas mujeres vivan y soporten situaciones que las perjudican
a ellas y a los hijos (Yllö,1993; Rondeau, 2002; Rondeau, Brodeaur,
& Carrier, 2001; Álvarez, 1998, 2001; Álvarez, Castilla y Landero,
2001).
En el complejo modelo actual de familia, la educación de los
niños es una responsabilidad donde no es suficiente con los pa-
dres para compartir la carga que represente. En él, generalmente
las madres son sobreresponsabilizadas en lo que concierne la crian-
za de los niños y aún más en el caso de las madres solteras que
tienen que ocupar a la vez el rol de padre y de madre. La sobre-
293
carga de las madres en nuestra sociedad es muchas veces un sín-
toma de la poca o nula colaboración de los padres en el proceso
educativo. Este aspecto provoca muchas veces que las madres
presenten depresión y, como contraparte, los padres con ansie-
dad, lo cual los predispone a perder la paciencia necesaria para
educar a los niños y los adolescentes.
Es necesaria la orientación familiar para que los niños y los
adolescentes no reproduzcan algunas conductas de riesgo. El
objetivo de las orientaciones es de contribuir al desarrollo y al
aprendizaje de la persona, no de lastimarla. La autoridad y la
firmeza a veces son necesarias para llevar por el buen camino a
los niños y a los adolescentes en el proceso de aprender a ser
autónomos, pero el recurso de la violencia psicológica o física
deja traumatismos que nadie necesita (Alvarez & Hartog, 2002).
La idea añeja de que los niños tienen que obedecer en todo a
sus padres y que no deben de dar problemas, es algo que en la
realidad no se presenta así. En el desarrollo de los niños y los
jóvenes es normal y deseado que ellos construyan sus propios
puntos de vista acerca de determinadas cosas, puntos de vista
que no necesariamente tienen que coincidir con los de los pa-
dres. Los niños y los jóvenes son humanos que en su desarrollo
van a cometer equivocaciones en la construcción de su propia
identidad. El que una joven elija salir con un chico y se desilusio-
ne después de él y cambie por otro es un hecho esperado en el
desarrollo de la juventud, pero cuando esto se convierte en un
acto de discordia en la familia no ayuda en mucho a la formación
de esa joven. En el caso de los niños en su formación escolar, es
probable que en determinadas ocasiones el pequeño pueda sacar
bajas calificaciones, pero eso no lo hace un mal hijo y castigarlo
en vez de apoyarlo constituye un acto de incomprensión.
El ambiente comunitario también puede contribuir a la vio-
lencia familiar si ofrece poco apoyo a las familias en apuros o es
violento en sí mismo. Una forma puede ser por considerar que
las familias deban ser completamente autónomas y que la vida
294
privada de una familia es más importante que la seguridad y el
bienestar de sus miembros. Otra es ser insensible a los llamados
de auxilio de algún miembro de la familia por considerar que “la
ropa sucia se lava en casa”.
La sociedad puede contribuir a fomentar la violencia si se con-
sidera “normal” que las personas resuelvan sus conflictos de esta
manera, o si se cree que cada padre o madre puede educar sus
niños como quiere no importando que utilice la violencia. Uno
de los aspectos más importantes en las relaciones familiares es
precisamente la forma en cómo se resuelven los conflictos, ya sea
dialogando, confrontándose o violentándose. De ahí que las ins-
tituciones y servicios sociales de la comunidad tienen que estar
convencidos de que la violencia es un problema prioritario. El
vivir en familia debe ser entendido como “vivir en libertad”, es
decir, en familia debe alentarse el que sus miembros lleven a cabo
las actividades o roles que deseen de forma responsable. La liber-
tad responsable es un concepto que se debe de aprender desde la
familia.
En las relaciones de amor cuando una persona se enamora de
otra al principio se puede sentir más libre y más feliz. Pero con el
tiempo, la magia inicial no es suficiente para que se pueda man-
tener la relación. Vivir en pareja implica conflictos y negociacio-
nes cotidianas, desacuerdos, ilusiones y desilusiones. El amor no
lo arregla todo y no garantiza la felicidad. En efecto, las relacio-
nes de pareja son un lugar donde pueden acontecer relaciones
violentas por el nivel de intimidad y de vulnerabilidad que se
maneja. Muchas veces cuando hablamos de inseguridad o de vio-
lencia psicológica, física o sexual, pensamos en la que se vive en-
tre desconocidos en la calle o en los lugares públicos, pero es un
hecho que la mayoridad de los actos violentos se cometen en los
hogares por familiares o personas cercanas a la familia. Por ejem-
plo, una mujer tiene más probabilidad de ser golpeada por su
novio o marido que por un desconocido, o un niño tiene más
probabilidad de ser maltratado por su madre que por otro niño
295
(Álvarez & Hartog, 2002; Arruabarena, & De Paul,1999; Corsy,
1995; Echeburúa & Del Corral, 1998; Gracia, 2002; Geffner, Barret
& Rossman,1995; Jennings & Jennings 1991).
Cada relación tiene altibajos y momentos de crisis, pero es muy
diferente a que se instale un clima de control y sumisión a tal
punto que ponga en riesgo la salud física y mental de sus miem-
bros. Los problemas de pareja que se manifiestan de manera vio-
lenta también influyen en los niños de forma negativa. Muchos
de los niños expuestos a la violencia conyugal igualmente van a
tener comportamientos violentos para arreglar los conflictos y
tendrán tendencia a reproducir la violencia una vez adultos. Por
eso es muy importante que los miembros de una familia apren-
dan a manejar sus conflictos sin violencia, con el fin de romper
los ciclos de reproducción de la violencia. Además, una relación
demasiado conflictiva de pareja impide a los padres apoyarse
mutualmente en la enorme responsabilidad que es educar sus
niños debido al desgaste, producto de la violencia.
Por lo tanto argumentamos que las relaciones familiares son
una de las grandes responsabilidades en las personas de nuestra
sociedad y para la cual estamos poco preparados. Tampoco exis-
te la receta perfecta o una vacuna para evitar las dificultades y
tener familias que salgan adelante. Cada persona, niño o niña, es
una nueva aventura y, además, en constantes cambios. Lo que
funciona para una niña o niño no necesariamente va funcionar
con otro, y una niñez feliz y sin problemas no garantiza una ado-
lescencia sin problemas y visceversa.
El ejercicio de la autoridad es una de las funciones más difíci-
les, menos gratificante y más desgastante del rol de los padres,
pero a su vez, es de las más esenciales en la educación de los
niños y adolescentes. Así, es necesario que en la educación de los
niños y los jóvenes los padres fijen de forma correcta y clara los
límites de lo que pueden o no pueden hacer sus hijos. Los hijos
que son adultos en formación van a asegurarse de estos límites
poniendo a prueba la autoridad de sus padres y explorando las
296
consecuencias de la desobediencia. Como todas las personas, ellos
aprenderán de sus propias vivencias.
Es muy común que las familias al tener dificultades quieran
ocultarlas debido a la idea socialmente extendida de que tener
problemas en familia muestra que los padres son incompetentes
y que no deben de pedir ayuda para solucionar sus problemas.
Estas ideas han provocado que muchas familias soliciten ayuda
cuando el problema es grave, lo que hace más difícil el proceso de
solución. Debemos de hacer extensiva la idea de que cuando se
tienen problemas en familia solicitar ayuda profesional debe ser
tan natural como ir al médico cuando enfermamos o cuando nos
duelen los dientes como ir al dentista.
Estamos convencidos de que esfuerzos en todos los ámbitos
de lo social, como en la familia, la escuela y las instituciones so-
ciales deben ser utilizados para acabar con este problema y alejar
la violencia familiar de nuestra sociedad.
297
como representaciones sociales. Estas se elaboran dentro de un
contexto intergrupal dinámico y a través de ellas los grupos deli-
mitan el significado que dan al fenómeno. Estos significados for-
man parte de los intereses y fines particulares de cada uno de los
grupos. La dilucidación, tanto de los comportamientos como de
las razonamientos que exponen las personas para llevarlos a cabo
debe incluir la explicación de cómo el contexto ideológico cultu-
ral marca a las personas determinados estilos de vida; así como
conocer los niveles de influencia de los comportamientos alenta-
dos por la cultura, los medios de comunicación y las normas mo-
rales.
La teoría acentúa la importancia del contexto sociocultural
como marco de adquisición de los estilos de vida, formas de pen-
samiento y comportamiento. Las personas integran una serie de
pautas de conductas que han sido asimiladas dentro del contexto
ideológico o social, las cuales se han naturalizado como marco de
actuaciones cotidianas dentro de un amplio registro de conduc-
tas. Conductas que a su vez son justificadas ideológicamente como
normales y adecuadas dentro de las prácticas sociales, y alenta-
das culturalmente. Asimilando las personas, junto con estas con-
ductas, las formas de explicación que justifican las mismas.
En ese sentido el término de representaciones sociales se em-
plea para designar las dimensiones simbólicas de la vida cotidia-
na y las distintas formas de interpretación de sentido común que
tanto las personas y los grupos hacen de su realidad. Alude a que
las personas elaboran y establecen interpretaciones de sentido
común (representaciones) sobre los objetos, personas, ideas y su-
cesos que les son significativos. Estos juicios son el origen de sus
emociones y le sirven de guía a sus comportamientos, hechos
donde se concretizan las representaciones. Las representaciones
se construyen para comprender, afrontar e intentar controlar el
medio social, designan una forma específica de conocimiento, el
saber del sentido común, que muestra la especificidad de los pro-
cesos cognitivos y funciones socialmente asimiladas (Álvarez, 2002;
298
Moscovici, 1988; 1992; Pepitone, 2001; Duveen, 2001; Rouquette,
2000). Designa tanto una forma de pensamiento social, (quizás la
más generalizada dentro de la sociedad), como que las personas
son activas constructoras de explicaciones, más que solo “usua-
rias” de las mismas. Las representaciones sociales son parte de
ese proceso de apropiación de la realidad exterior que llevan a
cabo las personas, así como la elaboración psicológica y social de
la misma (Moscovici, 1992; Vygotski, 1991).
Las representaciones son el marco simbólico de las prácticas
sociales comunes, son los discursos, las creencias de sentido co-
mún y las prácticas derivadas de ellas en los miembros de una
comunidad. La repetición continúa tanto de las ideas como de
las costumbres sociales emanadas de ellas, constituyen factores
importantes en el mantenimiento o transformación de estas prác-
ticas o hábitos, de estos discursos, de las representaciones socia-
les. Son parte del aculturamiento ideológico y de control institu-
cional, llevan inmersos un determinismo natural de explicación
causal de las conductas y los niveles de comportamiento social-
mente admitidos como naturales por los diversos grupos socia-
les. Los comportamientos no se distribuyen por igual en el am-
plio espectro social. Se anclan de forma socialmente diferente en
función de la posición del grupo social al que pertenece la perso-
na como la clase social, el género, la religión, la inserción laboral,
etc. El proceso de socialización influye en la constitución de de-
terminado marco de actuaciones tanto para el hombre como para
la mujer, para el adolescente como para el adulto, para el rico
como el pobre, etc., están marcados por los procesos de categori-
zación social como son las imágenes, los estereotipos, las actitu-
des, los valores y las normas morales que existen en y entre los
diferentes grupos y estratos sociales. Que a su vez están marca-
dos por la ideología y las representaciones sociales de sí mismos y
de los otros (Jodelet, 1991).
La teoría de las R.S. concibe que las conductas individuales refe-
rentes a la pareja, hijos, trabajo, prácticas de salud y formas de com-
299
portamiento respecto a determinadas enfermedades no son hechos
aislados de lo social, se relacionan con hechos cotidianos concretos
y un campo simbólico interno base compuesto de significados, una
organización específica de significados los cuales sirven como guía
y dan coherencia y sistematicidad a las conductas. Lo cual lleva a
plantear que es necesario investigar el contexto psicosocial de los
comportamientos humanos, para un adecuado análisis de los mis-
mos (Álvarez, 1999, 2001; Álvarez, López, 1999).
La teoría concuerda también con los datos encontrados en
diversos estudios sobre los estilos de vida respecto a tres impor-
tantes factores:
300
portamientos que se consideran adecuados tanto para los hom-
bres como para las mujeres. Así como también las diversas actitu-
des, atribuciones, emociones y conductas hacia aquellas perso-
nas y comportamientos que se creen que difieren del modelo acep-
tado. Los estereotipos de rol sexual se refieren a creencias genera-
les sobre las funciones y aptitudes de hombres y mujeres, lo que
influye en las evaluaciones y expectativas sobre sus acciones
(Archer y Lloyd, 1982; Ashmore, Del Boca y Wholer,1986;
Breakwell, 1990; Bourhis, Cole y Gagnon,1991; Páez, Vergara,
Álvarez, Asún y Gissi, 1994; Álvarez, 2001).
El concepto “género” adquiere su completo significado cuando
se conocen las representaciones que tiene la gente y el contexto don-
de se da la interacción social, puesto que es ahí donde se manifesta-
rán esas representaciones. Conceptos como el “género”, la “fami-
lia”, los “hijos” no son estáticos, cambian acorde se permutan las
sociedades y las relaciones de los grupos que las conforman. La fun-
ción de esos conceptos es reifícar la visión entre los personajes socia-
les, indicando las normas implícitas de funcionamiento social, lo
cual la relación hombre/mujer, en términos de pertenencia grupal,
ubicaría a los hombres como el grupo dominante en la sociedad y
las mujeres con el grupo dominado, o por lo menos con el más
desfavorecido. El individuo dominante, en este caso el hombre, in-
tenta diferenciarse de todos mientras que el dominado, la mujer,
debido a su posición, juega con las dimensiones del otro grupo
(Amâncio,1989). La concepción prototípica de los grupos se mani-
fiesta a través de una organización de carácter jerárquico, las catego-
rías prototípicas debido a esta ordenación presentan una jerarquía
inclusiva (Tajfel, 1984). A nivel simbólico tenemos primero las cate-
gorías más abstractas y supraordenadas (hombre y mujer); luego,
subtipos o categorías básicas intermedias, que serían las de mayor
potencialidad informativa, las más utilizadas y distintivas (mujer ama
de casa, mujer profesional y mujer sexy, p.e.); finalmente, estarían
las categorías subordinadas, más concretas y menos informativas
que las anteriores (mujer abogada o mujer ejecutiva p. e.).
301
Explica que la transmisión de las representaciones y compor-
tamientos que se creen adecuados a los roles sexuales se produce
ya en la infancia del sujeto. A temprana edad, a través del apren-
dizaje de normas de comportamiento social, la persona ya es ca-
paz de definir cuales son las conductas apropiadas para los miem-
bros de un sexo u otro y por consiguiente que comportamientos,
actividades, juegos, vestimenta o trabajos son los más aptos para
cada uno. Como ejemplo, la creencia de que el hombre ha de
salir fuera de casa a trabajar y la mujer ha de quedarse en la casa
cuidando a los hijos/as y al marido, aunque hay que reconocer
que esta creencia pierde fuerza cada día, todavía es algo aceptado
y compartido por gran número de personas y subsiste en la so-
ciedad y es fomentada por diversas instituciones sociales.
En la perspectiva representacional la concepción prototípica
de los estereotipos permite dar cuenta del carácter relativo, no
absoluto, de la generalización y distintividad de los atributos de
las representaciones grupales tanto del hombre como de la mu-
jer. Las representaciones de éstos constan de aspectos abstractos,
generales, información sobre el grupo, de categoría, de informa-
ción sobre los individuos que son miembros del grupo (Páez,
Vergara, Alvarez, Asún y Gissi, 1994). Las representaciones no se
pueden reducir a las representaciones individuales, es más pro-
bable que las representaciones de género reúnan tanto informa-
ción ordenada en categorías, de tipo prototípico, como informa-
ción sobre los ejemplares o individuos que lo componen. Ade-
más, las representaciones de género no se pueden limitar a ser
listas de atributos diagnósticos o medias prototípicas y coleccio-
nes de datos individuales. Una representación de género hace
referencia generalmente a los objetivos o fines del grupo, así como
a alguna relación explicativa, por sencilla que sea, entre los atri-
butos. Generalizando, que unas creencias de género sean con-
sensuales, generalizables, dominantes y distintivas no implica que
éstas sean las determinantes de la interacción y la percepción so-
cial, ni que los sujetos apliquen las representaciones de la identi-
302
dad social a su identidad individual o personal, pero forman par-
te esencial de todo el fenómeno.
Se puede señalar que la aparición de conflictos producto de
las diferentes representaciones que cada miembro de la familia
tenga de la situación doméstica introduce un cúmulo de presio-
nes que pueden conducir a cambios que van desde la disolución
de la unidad familiar hasta un incremento en la cohesión y bien-
estar de sus miembros. Las relaciones familiares se ven expuestas
a cambios producidos por causas especiales del tipo de interac-
ción y conflictos derivados de ellas, así como las formas en que
las personas se los explican y las estrategias para afrontar el estrés
que de esto se deriva.
Se puede entender que factores como la cohesión, la disolu-
ción o el bienestar de la familia o de sus miembros puedan
retomarse como un conjunto de variables para estudiar las res-
puestas hacia los conflictos familiares, en los que se pueden in-
cluir otros factores como los conflictos de roles, definición de ro-
les y formas de comunicación. Enmarcados y dependientes de
un contexto social entiende que la familia existe en un particular
punto en la historia de su propia cultura y la cultura establece los
valores, recursos y las normas de comportamiento, respetando
las relaciones sociales, tomando en cuenta o no los roles de con-
ducta relacionados con la edad y el sexo, etc.
La teoría considera plausible líneas de investigación que orien-
ten hacia soluciones para los problemas prácticos y ayudar a fa-
milias que están en riesgo. Proponer un sistema de referencia so-
bre el cual se puedan generar interrogaciones y desarrollar méto-
dos para el estudio de familias que estén enfrentando conflictos
entre sus miembros. Servir como dispositivo para describir las
relaciones entre diferentes niveles como el social, el familiar, el
psicológico y biológico del individuo, y los tipos de conflicto, para
explicar el contenido, organización y operación de los compo-
nentes de cada nivel de descripción.
Al conjunto de elementos simbólicos, relaciones y metas defi-
303
nidas por el conflicto se definen como la representación del con-
flicto. Así, cada tipo de conflicto tiene su propia historia natural,
se ha forjado de manera diferente en las interacciones, cada uno
impacta al sistema familiar, el conflicto altera la relación de los
miembros de la familia. Los cambios en las relaciones pueden
ocurrir en las conductas enfocadas al trabajo, las labores domés-
ticas, la economía familiar y, especialmente, en las respuestas
emocionales en áreas como la solidaridad, la pertenencia, la sexua-
lidad y el amor.
Las personas desarrollan mecanismos para alcanzar y mante-
ner la fraternidad en la familia, en el nivel psicológico existe una
variedad de procesamientos para lidiar con el logro de las metas,
a nivel social existen variedad de grupos y procesos grupales que
ayudan a la consecución de las metas. Los mecanismo para ajus-
tarse a los conflictos en un nivel psicológico se constituyen a tra-
vés de la creación por parte de la personas de nuevas percepcio-
nes de sí mismas, de la vida, nuevas formas de actuar, de com-
portarse, adaptarse a nuevos roles y definiciones de la familia.
Estos procesos psicológicos y sociales se definen de forma psico-
social.
Algunos aspectos importantes a tomar en cuenta en la proble-
mática de las representaciones de los conflictos son:
304
que pueden generar un estado constante de alta activación emocio-
nal que gradualmente pueden convertirse en agresiones. Las mani-
festaciones de temor y disgusto en las interacciones evocan despre-
cio, sentimientos de inferioridad y abandono del contacto.
La mutua recriminación puede interrumpir la comunicación
emocional dentro de la familia, lo que tiene un fuerte impacto en
el bienestar y autoestima de las personas. Cuando la familia ha
dejado de crear estados emocionales positivos que provocan el
estar juntos y sentirse valiosos el uno para el otro se tienden a
agravar los conflictos.
Una familia pobremente estructurada, donde las interaccio-
nes individuales están no coordinadas, enfrenta pobremente una
crisis que requiere la acción familiar, de ahí que necesidades eco-
nómicas, los problemas de enfermedad, los malos entendidos ten-
gan un impacto más severo y duradero en estas familias y sus
miembros. Pero inclusive las familias bien organizadas serán afec-
tadas por los conflictos, éstos pueden presentar nuevas deman-
das que requieren de respuestas que no son parte de las expecta-
tivas o habilidades familiares.
Los conflictos pueden llevarse a preguntar a las personas acerca
de la legitimidad de las obligaciones y a elaborar juicios alternos a
la situación establecida, a la que se esta sometido en el rol que se
juega en la familia, en el día a día en las interacciones familiares,
dado que las representaciones sociales se orientan hacia la defen-
sa de la identidad de las personas, hacía la integración de los
fenómenos no comprendidos y hacia la orientación de la comu-
nicación y la conducta. Si bien la unión y adaptación familiar son
la regla más que la excepción, episodios como el desenamora-
miento, el divorcio, el crecimiento de los hijos, el cambio de ba-
rrio o ciudad, el desempleo, el retiro del cónyuge, el cambio de
escuela, cuando los hijos se van de casa, viudez, enfermedad del
cónyuge, un segundo matrimonio, etc., son situaciones de re-
ajuste familiar (Páez & Sanjuán, 1991; Norman & Hohl, 2000).
305
Todo lo anterior nos ha llevado a desarrollar el siguiente estudio
para detectar indicadores generales de adaptaciones y respuesta ante
problemas familiares específicos. Identificando como se elaboran y
definen las representaciones de los cuidados y conflictos en familia,
la forma de involucrarse y responder ante éstos por parte de los
miembros de la familia. Identificar también las variables que afectan
las formas de interacción de los miembros de la familia y aquellos
factores que previenen y provocan los conflictos.
Población y muestra
Instrumento
306
una de las dimensiones fueron extraídas de las respuestas proto-
típicas que dan las personas ante este tipo de problema y que
acuden a dependencias de las instituciones sociales. Éstas fueron
medidas en una escala tipo Likert de 1= nunca, 2= una vez, 3=
algunas veces, 4= muchas veces y 5= siempre.
A través del mismo se estudiaron variables y dimensiones de
estudio relativas a la situación actual de las relaciones
intrafamiliares en términos de opiniones, actitudes y conductas
reportadas. Las variables y dimensiones fundamentales son:
Aanálisis de datos
307
Definición de variables
Análisis y resultados
TABLA 4.1
FRECUENCIA DE TIPOS DE CUIDADOS EN FAMILIA DATOS DE LOS PADRES
308
Ítem Media Mediana Moda Sumatoria
309
Los niños tienen completas sus vacunas
Se enseña a los menores a asearse
A los niños se les compran todos los útiles
A todos se les lleva al médico cuando enferma
Cuando alguien pide ayuda se le da
TABLA. 4.2
T- TEST DE LOS TIPOS DE CUIDADOS EN FAMILIA DATOS DE LOS PADRES
Std. Std
Género N Mean Deviation Error Mean
310
Std. Std
Género N Mean Deviation Error Mean
311
Std. Std
Género N Mean Deviation Error Mean
312
TABLA. 4.3
T- TEST DE LOS TIPOS DE CUIDADOS EN FAMILIA DATOS DE LOS PADRES
313
314
El análisis de comparación de medias (T-Test) entre el grupo de
padres y el grupo de madres no arrojó diferencias significativas
en ninguno de los ítems, lo que nos dice que este tipo de cuida-
dos son empleados por ambos grupos.
La tendencia principal de las respuestas va en el sentido de la
salud, la limpieza y la educación.
TABLA. 4.4
CROSSTABS DE CONFLICTOS MÁS FRECUENTES EN SU FAMILIA
DATOS DE LOS PADRES
315
316
TABLA. 4.5
CHI CUADRADA DE PUNTOS DE VISTA DE LOS PRINCIPALES CONFLICTOS
DENTRO DE LA DAMILIA. DATOS DE LOS PADRES
Económicos
Reglas de la casa (horarios, permisos, etc.)
Problemas de comunicación
Peleas entre hermanos
Discusiones en pareja
317
TABLA. 4.6
T-TEST DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LA FAMILIA. DATOS DE LOS PADRES
318
TABLA. 4.7
T-TEST DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LA FAMILIA. DATOS DE LOS PADRES
319
320
Respecto a la dimensión formas de resolver los conflictos las
respuestas de los padres nos mostraron que las siguientes eran
las más empleadas:
Platicando
Pidiendo disculpas
Se les pide a otros miembros de la familia que ayuden a resol-
ver el conflicto
Dejándose de hablar
Chantajeando
Uno impone y el otro obedece
Prohibiendo algo
Escapando con abuelos o tíos
Encerrando a alguien
En todos los casos las medias de las mujeres fueron mayores que
las de los hombres, es decir, las mujeres señalaron que en la fami-
lia se empleaban más estas formas de resolver los conflictos que
los hombres, lo que nos habla que las mujeres perciben más que
los hombre que en la familia para resolver un conflicto se chanta-
321
jea, se imponen puntos de vista, se prohíben cosas o bien esca-
pándose.
TABLA 4.8
T-TEST DE REACCIONES ANTE LOS CONFLICTOS FAMILIARES
DATOS DE LOS PADRES
Std. Std
Género N Mean Deviation Error Mean
322
Std. Std
Género N Mean Deviation Error Mean
323
Std. Std
Género N Mean Deviation Error Mean
324
TABLA 4.9
T-TEST DE REACCIONES ANTE LOS CONFLICTOS FAMILIARES. DATOS DE LOS PADRES
325
326
327
Respecto a la dimensión formas de reaccionar ante los conflic-
tos las respuestas de los padres nos mostraron que las siguientes
eran las más reportadas:
Intenta dialogar
Se pone triste
Se enoja ante la situación
Se pone de parte de la persona agredida y la defiende
Se aleja para calmar la situación
En todos los casos se reporta más en las mujeres, los datos nos
hablan de una fuerte reacción física encadenada al odio ante la
situación lo que ambas pueden orillar a tomar medicamentos
como una forma de controlarse.
328
TABLA 4.10
T-TEST DE PERFIL DE LA AUTORIDAD ANTE LOS CONFLICTOS
329
TABLA 4.11
T-TEST DE PERFIL DE LA AUTORIDAD ANTE LOS CONFLICTOS.
DATOS DE LOS PADRES
330
331
332
Respecto a la dimensión perfil de la persona que ejerce la au-
toridad dentro de la familia las respuestas de los padres nos
mostraron que las siguientes características fueron las más men-
cionadas:
Consciente de la situación
Seguro de sí mismo
Tranquila
Ecuánime
Enojado
Susceptible
Preocupado
333
TABLA 4.12
T-TEST DE PERFIL DE SINTOMATOLOGÍA FAMILIAR ANTE LOS CONFLICTOS.
DATOS DE LOS PADRES
334
Respecto a la dimensión sintomatología familiar percibida las
respuestas de los padres nos mostraron que los siguientes sínto-
mas fueron los más mencionados:
Se da por ofendida
Le vale lo que hacen los demás
335
TABLA 4.13
T-TEST DE PERFIL DE SINTOMATOLOGÍA FAMILIAR ANTE LOS CONFLICTOS.
DATOS DE LOS PADRES
336
337
338
Respecto a la dimensión sintomatología familiar percibida las
respuestas de los padres nos mostraron que los siguientes sínto-
mas fueron los más mencionados:
339
TABLA 4.14
CROSSTAB DE MIEMBROS DE LA FAMILIA QUE PARTICIPAN
EN UNA MAYOR CANTIDAD DE CONFLICTOS, DATOS DE LOS PADRES
340
341
TABLA 4.15
CHI CUADRADA DE MIEMBROS DE LA FAMILIA QUE PARTICIPAN EN UNA
MAYOR CANTIDAD DE CONFLICTOS DATOS DE LOS PADRES
342
Resultados más relevantes en el caso de los docentes
TABLA 4.16
FRECUENCIA DE TIPOS DE CUIDADOS EN LA FAMILIA,
DATOS DE LOS DOCENTES
343
En relación a la dimensión cuidados en familia. Los cuidados en
familia más empleados en función de las respuestas de los DO-
CENTES fueron:
344
TABLA 4.17
T- TEST DE LOS TIPOS DE CUIDADOS EN FAMILIA, DATOS DE LOS DOCENTES
345
TABLA 4.16
T- TEST DE LOS TIPOS DE CUIDADOS EN FAMILIA DATOS DE LOS DOCENTES
346
347
El análisis de comparación de medias (T-Test) entre el grupo de
DOCENTES hombres y el grupo de docentes mujeres arrojó di-
ferencias significativas en los siguientes ítems:
En todos los items lo reportan más los varones lo que nos dice
que este tipo de cuidados son vistos de forma diferente en ambos
grupos.
348
TABLA 4.17
CROSSTABS DE PUNTOS DE VISTA DE LOS PRINCIPALES CONFLICTOS DENTRO
DE LA FAMILIA DATOS DE LOS DOCENTES
349
350
TABLA 4.18
CHI CUADRADA DE PUNTOS DE VISTA DE LOS PRINCIPALES CONFLICTOS
DENTRO DE LA FAMILIA, DATOS DE LOS DOCENTES
Económicos
Reglas de la casa (horarios, permisos, etc.)
Problemas de comunicación
351
vas entre los géneros, lo cual nos habla deque ambos los reportan
con la misma frecuencia.
TABLA 4.19
T-TEST DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LA FAMILIA
TABLA 4.20
352
T- TEST DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LA FAMILIA,
DATOS DE LOS DOCENTES
353
354
Respecto a la dimensión formas de resolver los conflictos las
respuestas de los DOCENTES nos mostraron que las siguientes
eran las más empleadas:
Platicando
Pidiendo disculpas
Se les pide a otros miembros de la familia que ayuden a resol-
ver el conflicto
Dejándose de hablar
Aquí los datos de los padres y los docentes sólo coinciden en dos
ítems (chantajeando y pidiendo ayuda a otros)
En todos los casos las medias de los varones fueron mayores
que las de los hombres, es decir, los hombres señalaron que en la
familia se empleaban más estas formas de resolver los conflictos
que las mujeres, lo que nos habla de que los hombres perciben
más el que las mujeres que en la familia, para resolver un conflic-
to, se deja sin comer a alguien, se tiene pleitos en público, se
amenaza, se chantajea y se pide a otros que intervengan.
355
TABLA 4.21
T- TEST DE REACCIONES ANTE LOS CONFLICTOS EN LA FAMILIA ,
DATOS DE LOS DOCENTES
356
TABLA 4.22
T- TEST DE REACCIONES ANTE LOS CONFLICTOS EN LA FAMILIA,
DATOS DE LOS DOCENTES
357
358
359
Respecto a la dimensión formas de reaccionar ante los conflic-
tos las respuestas de los DOCENTES nos mostraron que las si-
guientes eran las más reportadas:
Intenta dialogar
Se pone triste
Se enoja ante la situación
Se pone de parte de la persona agredida y la defiende
Se aleja para clamar la situación
Aquí los datos de los padres y los docentes sólo coinciden en dos
ítems y en el orden: intenta dialogar y se aleja para calmar la
situación. El primer ítem aparece en primer lugar tanto en pa-
dres como en docentes y el segundo en cuarto también en am-
bos.
Las respuestas de comunicación así como la reacción afectiva
y la huida se dan como las formas más importantes que reportan
como las reacciones que se dan ante un conflicto
Al comparar ambos géneros respecto a las medias de los ítems
se encontraron diferencias significativas en los siguientes:
360
do medicamentos, en el caso de varones-docentes fumando y to-
mando. También coinciden en el ítem se siente mal físicamente,
en ambos casos tanto de padres como docentes son las mujeres
quienes las señalan más frecuentemente, lo que nos habla de que
ante los conflictos familiares aparecen más los síntomas físicos en
las mujeres y que utilizan medicamentos para aminorarlos.
TABLA 4.23
T-TEST DE PERFIL DE LA AUTORIDAD ANTE LOS CONFLICTOS DE LA
FAMILIA, DATOS DE LOS DOCENTES
361
TABLA 4.24
T- TEST DE PERFIL DE LA AUTORIDAD ANTE LOS CONFLICTOS,
DATOS DE LOS DOCENTES
362
363
Respecto a la dimensión perfil de la persona que ejerce la au-
toridad dentro de la familia las respuestas de los DOCENTES
nos mostraron que las siguientes características fueron las más
mencionadas:
Seguro de sí mismo
Consciente de la situación
Optimista
Tranquila
Ecuánime
Borracho
Estresado
Drogado
Seguro de sí
364
TABLA 4.25
T-TEST DE SINTOMATOLOGÍA FAMILIAR ANTE LOS CONFLICTOS,
DATOS DE LOS DOCENTES
365
366
TABLA. 4.26
T-TEST DE SINTOMATOLOGÍA FAMILIAR ANTE LOS CONFLICTOS,
DATOS DE LOS DOCENTES
367
368
369
En cuanto a la dimensión sintomatología familiar percibida las
respuestas de los DOCENTES nos mostraron que los siguientes
síntomas fueron los más mencionados:
Hace comparaciones
Se pone triste
Critica
Se droga
Ha dejado de comer
Se burla y es sarcástico
370
TABLA 4.27
CROSSTAB DE MIEMBROS DE LA FAMILIA QUE PARTICIPAN
EN UNA MAYOR CANTIDAD DE CONFLICTOS DATOS DE LOS DOCENTES
371
372
TABLA 4.28
CHI CUADRADA DE MIEMBROS DE LA FAMILIA QUE PARTICIPAN EN UNA
MAYOR CANTIDAD DE CONFLICTOS
373
Conclusiones
374
nuevas percepciones de sí mismos de los miembros, por ejemplo
en el caso de los padres, si se puede costear la educación de los
hijos en escuelas privadas o es necesario recurrir a la escuela pú-
blica lo que impacta el el estatus percibido de la familia; si los
jóvenes pueden ser provistos de aquellas prendas o artículos que
requieren y que probablemente ya no puedan ser provistos con la
misma asiduidad, adaptarse a nuevas prioridades, nuevas for-
mas de actuar, nuevos roles y definiciones del concepto que se
tiene de la familia. Así quizás la comunicación entre los miem-
bros de la familia se pone a prueba debido a que cada miembro
de la familia puede ser consciente en cuanto a sus necesidades
pero no en cuanto a las necesidades de los demás miembros. Así
el poder hablar sin vergüenza aceptando la situación que se vive
en familia y poder plantear la jerarquía de necesidad para salir
adelante es considerado como uno de los objetivos primordiales
en la educación familiar.
La tendencia a explicar tanto padres como docentes que un
principal conflicto va asociado al rompimiento de reglas y permi-
sos por parte de los hijos nos habla que en los jóvenes su pensa-
miento sobre la estructura familiar con caracteres piramidales,
consideran que la distribución de poder es desigual y no son to-
mados en cuenta sus intereses por un bien común (Motrico, Fuen-
tes y Bersabé, 2001).
Respecto a la dimensión formas de resolver los conflictos
las respuestas de padres y docentes nos mostraron que coinciden
en cuanto a que se emplean formas funcionales de resolver con-
flictos como la comunicación, aceptar errores y pedir disculpas,
la colaboración de los miembros de la familia en la resolución de
los conflictos, pero también retirándose la palabra. Además no se
encontaron diferencias entre los géneros.
Si bien se emplean formas funcionales de resolver los conflic-
tos, aquellos aspectos que son vistos como los más problemáticos
como los económicos, las reglas de casa y los permisos traen dis-
putas de tal forma que éstos se van actualizando en cada estadio
375
de desarrollo de la familia. Los cambios sociales y familiares
impactan a la familia, por lo tanto, la familia cambia, se adapta a
las circunstancias. Las representaciones que las personas hacen
acerca de la vida familiar involucra el problema de la fraternidad,
de cómo se organizan los vínculos entre las personas en función
de sus necesidad específicas, creencias y valores que derivan de
las condiciones sociales y sus relaciones familiares. Por lo cual es
evidente que dentro de las familias se establecen transformacio-
nes del “pacto social familiar renegociado”, los vínculos no evi-
dentes de las relaciones familiares, en las explicaciones idiosin-
crásicas de por qué se establecen cierto tipo de relaciones y los
sentimientos, dilemas y contradicciones que éstas provocan.
En cuanto a las formas de reaccionar ante los conflictos los
datos de padres y docentes nos mostraron que las respuestas de
comunicación así como la reacción afectiva y la huida se dan como
las formas más importantes que reportan como reacciones que se
dan ante un conflicto. Los datos de los padres y los docentes
coinciden en el ítem evita ser castigado siendo las mujeres quie-
nes están más de acuerdo en que se reacciona de esa forma. Se
encontró también que el utilizar medicamentos para tranquili-
zarse es mayor por parte de las mujeres y el tomar o fumar para
tranquilizarse por parte de los varones. Este dato puede indicar
una perspectiva diferente por grupos y por género de la forma de
tranquilizarse en el caso de las mujeres-madres, tomando medi-
camentos, en el caso de varones-docentes fumando y tomando.
También coinciden en el ítem se siente mal físicamente, en am-
bos casos tanto de padres como docentes son las mujeres quienes
señalan el consumo de medicamento más frecuentemente, lo que
nos habla de que ante los conflictos familiares aparecen más los
síntomas físicos en las mujeres y que utilizan medicamentos para
aminorarlos.
Tocante al perfil de la persona que ejerce la autoridad den-
tro de la familia las respuestas de ambos grupos nos descubrie-
ron que los padres y los docentes coinciden en que las principa-
376
les características de las personas que ejercen la autoridad sería
de alguien consciente de la situación, seguro de sí misma/o, tran-
quila/o y ecuánime, es decir, un perfil deseable en alguien que
tiene que imponer justicia.
Al compara ambos géneros de docentes respecto a los ítems se
encontraron diferencias significativas en los siguientes borracho,
estresado, drogado y seguro de sí. En los items borracho, droga-
do y seguro de sí los hombres lo mencionan más que las mujeres,
en el caso de estresado al contrario. Aquí podemos encontrar tam-
bién un posible indicador de género en cuanto los hombres se
perciben con más uso de alcohol y drogas en el caso de los docen-
tes.
El perfil de las respuestas nos habla de que, si bien por un
lado encontramos alguien consciente de la situación, seguro de
sí misma/o, tranquila/o, ecuánime, también encontramos asocia-
do un estado emotivo de enojo, preocupación y susceptible.
Habiamos comentado anteriormente que el ejercicio de la au-
toridad es una de las funciones más difíciles, menos gratificante
y más desgastante del rol de los padres, pero esencial en la educa-
ción de los niños y adolescentes. Así, es necesario que en la edu-
cación de los niños y los jóvenes los padres posean un perfil de-
seable alguien consciente de la situación, seguro de sí misma/o,
tranquila/o, ecuánime, que fije de forma correcta y clara los lími-
tes de lo que pueden o no pueden hacer los miembros de las
familia. Pero este rol puede desgastar y llevar a conductas tales
que las personas pueden ver como “paliativas” la descarga emo-
cional o el enojo.
Acerca de la sintomatología familiar percibida las respuestas
de los padres y los docentes sólo coincidieron en el ítem se pone
triste, lo que nos habla de sintomatología claramente emocional.
En el caso de los docentes se reporta desavenencia verbal, lleván-
donos otra vez a los problemas de comunicación. Es decir la si-
tuación de la familia lleva a manifestar una sintomatología de alta
afectividad negativa-pasiva que se manifiesta tanto en padres como
377
docentes, tanto en hombres como mujeres, expresadas de dife-
rente forma.
Respecto a quienes participan más en los conflictos en la fa-
milia los padres y los docentes coinciden totalmente señalando
ambos en primer lugar a los hombres, seguido de los padres y los
hijos. Lo que nos habla de que cuando hay pleitos en familia se
espera más que lo inicien los hombres ya se el padre o los hijos,
seguido de los padres, ambos, y los hijos. Es decir se señala que
todos los miembros de la familia participan pero en diferente pro-
porción, teniendo aquí otro indicador de género que se encuen-
tra tanto en padres como en docentes.
Se encontraron diferencias significativas entre los géneros de
los docentes: las docentes señalaron casi el doble que los docen-
tes que tanto los hombres como los padres participan más en los
conflictos; En la misma proporción pero a la inversa los docentes
señalan más que las mujeres participan más en los conflictos; en
cuanto a los hijos parecen exactamente las mismas frecuencias en
ambos géneros de docentes.
Este hallazgo es en cuanto a que los hombres son considera-
dos más agresivos o generadores de conflictos es concordante a
gran medida con el significado que le da la palabra machismo.
Díaz-Guerrero (2003) señala que este tipo de conductas de los
hombres y las justificaciones de las mismas están orientadas por
una supuesta superioridad del sexo masculino.
Se explica la violencia de los hombres como un concepto que
en la sociedad es visto como natural y lo más normal, en la socie-
dad mexicana se puede observar fácilmente entre los juegos dia-
rios de los niños, siendo las riñas y juegos de destrucción los que
son permitidos ante los estandartes de los varones y los de las
mujeres con características mas maternales, estimulando a los
varones a llevar un rol activo agresivo y las mujeres tomar un rol
pasivo.
En base a los datos obtenidos y desde la discusión desarrolla-
da sobre las dimensiones de análisis familiares estudiadas en la
378
sociedad regiomontana, podemos concluir que el estudio mues-
tra una familia machista y rígida e incluso intolerante en sus prác-
ticas, que se enfrenta a un nuevo contexto social cambiado en sus
valores y oportunidades, que la está transformando profunda-
mente.
Las relaciones familiares son una de las grandes responsabili-
dades en nuestra sociedad y para la cuál estamos poco prepara-
dos. Tampoco existe la receta perfecta o una vacuna para evitar
las dificultades y tener familias que salgan adelante. Cada perso-
na, niño o niña, es una nueva aventura y, además, en constantes
cambios. Lo que funciona para una niña o niño no necesaria-
mente va funcionar con otro, y una niñez feliz y sin problemas no
garantiza una adolescencia sin problemas y viceversa.
El ejercicio de la autoridad y transmisión de valores es una de
las funciones más difíciles, menos gratificante y más desgastante
del rol de los padres, pero a su vez, es de las más esenciales en la
educación de los niños y adolescentes. De ahí que es necesario
que en la educación social de los niños, los jóvenes y los padres se
fijen de forma correcta y clara los límites de la permisividad so-
cial. Los limites constantemente se ponen a prueba en toda per-
sona e institución social debido a las transformaciones continúas
de los procesos y las costumbres, y la mayoría de las personas
aprenden esto por sus propios ensayos y errores, con un alto cos-
to social, el cual puede ser reducido a través de considerar los
datos de las diversas investigaciones que permitan retroalimentar
de forma objetiva los contenidos y programas educativos para la
construcción de una adecuada a sus tiempos, ciudadanía comu-
nitaria.
379
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