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Estructura y Claves de un Texto Académico

El documento describe los elementos fundamentales de la composición de un texto académico, incluyendo la introducción, el cuerpo y la conclusión. También discute aspectos como desarrollar un argumento, usar citas, análisis crítico, coherencia, claridad, precisión, sencillez y legibilidad.

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Estructura y Claves de un Texto Académico

El documento describe los elementos fundamentales de la composición de un texto académico, incluyendo la introducción, el cuerpo y la conclusión. También discute aspectos como desarrollar un argumento, usar citas, análisis crítico, coherencia, claridad, precisión, sencillez y legibilidad.

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Composición del texto

A continuación, te
presentamos algunos
aspectos importantes La introducción 
de la redacción para Es un avance, una presentación al lector que predispone la
tener en cuenta al mente para el resto de la lectura.  Sus funciones principales
momento de realizar son preguntar, anticipar, organizar, sintetizar y establecer el
ejercicios en el aula en campo de estudio. Se redacta más breve que el cuerpo del
torno a la elaboración escrito y es una proyección para lo que vendrá.
de un buen escrito
académico:
El cuerpo
Es el discurso fundamental del artículo. Contiene los propósitos, los métodos,
la revisión bibliográfica, el análisis de datos, hechos o información, los
resultados y su valoración. Este se divide en varios párrafos. Los párrafos
incluyen un solo tema, requieren la sangría (tab) para ser identificados.
Abundan una idea principal y 4 o 5 ideas secundarias relacionadas.
Aquí es donde expondremos la información que queramos que contenga
nuestro texto.
La conclusión 
Es el cierre del escrito. Se presenta un resumen, la recapitulación, las
recomendaciones. En ella explicamos los resultados finales de nuestro
propósito. En esta parte se pueden establecer posibilidades de estudios
futuros.

Elementos fundamentales de los trabajos universitarios

Desarrollar un argumento. Vincular la teoría con la demostración


Incorpora los hechos
Mantener un orden lógico
Usar las pruebas para fundamentar el argumento
Usar citas. Es importante dar crédito a quien te ayudo a escribir
Análisis
Ser crítico [1]
Coherencia, claridad, precisión y
sencillez
Coherencia
La coherencia consiste en expresar las ideas siguiendo un orden lógico, y
además relacionando una idea con otro, de manera que el receptor pueda
seguir el desarrollo del pensamiento y comprender el mensaje tal como lo
concibió en su mente del emisor. Una de las recomendaciones es enlazar cada
una de las ideas del párrafo con la idea anterior y cada uno de los párrafos con
el que se le precede, de manera que el receptor puede seguir, sin mayor
dificultad, las ideas expresadas por el receptor. El desarrollo y la disposición
lógica de un tema se logra considerando primero el tema desde el comienzo
hasta el fin y ordenar sus partes en orden lógico y que guarden armonía entre
sí, que permite su comprensión y razonamiento. Además, la coherencia es una
propiedad de los textos bien formados que permite concebirlos como entidades
unitarias, de manera que las diversas ideas secundarias aportan relevante para
llegar a la idea principal, o tema, de tal forma que el lector pueda encontrar el
significado global del texto. Así, del mismo modo que los diversos capítulos de
un libro, que vistos por separado tienen significados unitarios, se relacionan
entre sí, también las diversas secciones o párrafos se interrelacionan para
formar capítulos, y las oraciones y frases para formar párrafos. La coherencia
está estrechamente relacionada con la cohesión; con la diferencia de que la
coherencia es un procedimiento macro textual y la cohesión es un
procedimiento micro textual.
Claridad
Guadalupe Arizmendis Martínez según dice que un escrito es claro cuando es
fácilmente comprensible para el mayor número de lectores. La claridad se logra
procurando no emplear términos, vocablos confusos, tecnicismos que puedan
presentar dudas en el lector. Nada de lo expresado debe motivar dudas ni
equívocos. Las palabras han de emplearse con propiedad, condición ineludible
para que los hombres puedan entenderse en un idioma. Conviene evitar frases
o modismos circunscritos salvo casos especiales, para que no haya malas
interpretaciones. Especialmente cuando lo escrito va fuera del país o puede ser
traducido a otros idiomas, es preciso atenerse a las formas generales o
académicas. Las abreviaturas, las siglas y los símbolos convencionales deben
emplearse correctamente, en la forma generalizada, con uso estricto para los
casos necesarios. Frente a dudas sobre la escritura apropiada o posible
comprensión, lo mejor es poner las palabras enteras. Por pequeño que sea el
escrito, el redactor debe preocuparse por que sea comprensible y para ello
nada mejor que seleccionar las palabras que tengan un sentido exacto de lo
que quiere decirse. Debe cuidarse la claridad léxica, fraseológica y estructural.
Precisión La precisión de un texto indica el uso correcto de la gramática, la
puntuación y la ortografía. Además, se debe tener especial cuidado en el uso
de términos correspondientes que expresan de forma exacta el significado que
se pretende exponer.
Todo texto debe ser claro, preciso y conciso, o sea, sin ambigüedades,
exactitud en la expresión del pensamiento y de las palabras y exposición breve
de lo estrictamente necesario.
Un escrito conciso es el que contiene solamente las palabras necesarias para
transmitir el mensaje en forma clara y completa Para lograr concisión se
recomienda evitar palabras superfluas, frases innecesarias y párrafos de
relleno, los cuales solo constituyen a entorpecer la comprensión del mensaje.
Sencillez
La sencillez en la redacción consiste en expresarse con naturalidad, es decir,
sin afectación. Esta cualidad se logra empleando palabras y frases de fácil
comprensión, evitando expresiones rebuscadas y ceremonias, rehuyendo todo
lo que sea artificioso y embrollado. Lo que se quiere decir del modo más
apropiado, supone conocer bien las palabras que usamos. Pero además de las
palabras tenemos que emplear bien la frase y la oración. En la redacción,
precisión es decir lo más esencial del asunto sobre el que se escribe". Esto
significa evitar rodeos inútiles - como resulta gran parte de la natural palabrería
empleada en la expresión oral. "¡Al grano!" es la fórmula. Las palabras ociosas,
"fuera de contenido", deben desecharse. Ya pasó la época de los largos y
pomposos párrafos, que adormecen al lector, no apremiado por el tiempo como
ahora. Ya no se justifican los párrafos de relleno ("Sin más por el momento, y
en espera de que se sirva responder ni los extensos parlamentos con su
obligada síntesis o aclaración adjunta. Es decir Lo que podrías sintetizarse o
aclararse diciendo que ni los formalismos vanamente vuelteros ("Suplico muy
atentamente a usted que se sirva tener a bien disponer..."). Hoy se busca la
economía y la funcionalidad en todos los órdenes de la actividad humana, y la
redacción no podría estar exenta de esas exigencias. Cuando se redacta, como
norma general conviene evitar toda muestra de automatismo, copia o actitud
indiferente.
Legibilidad de un texto

La legibilidad es la
facilidad con que se
puede leer y La legibilidad depende, en buena parte, de si un
comprender un texto. texto está constituido por frases cortas, de si se
En un sentido más utilizan estructuras que permitan al lector avanzar
amplio es la aptitud de en el contenido del texto, de si se colocan
un texto de ser leído adecuadamente las palabras clave en el lugar
fácil y cómodamente, y
esta aptitud hace
referencia a elementos
tipográficos, de
presentación del escrito
preciso, de si las frases conservan el orden lógico, entre otras cuestiones.
Todos estos aspectos contribuirán en gran medida a alcanzar uno de los retos
de quien escribe, que es transformar un pensamiento en lenguaje escrito.
Distinguimos entre legibilidad lingüística, que trata de aspectos verbales, y
legibilidad tipográfica, que hace referencia a la percepción visual del texto
(disposición del texto en la página, dimensión de la letra, uso de la cursiva, de
la negrita, etc.).
Legibilidad lingüística
A fin de que un artículo sea más legible, debemos tener en cuenta una serie de
aspectos: en primer lugar, que predomine la estructura más básica y
comprensible de una frase, es decir, la de sujeto-verbo-complementos. Dicha
estructura favorece la anticipación y el lector puede prever los elementos que
vendrán a continuación. Observaremos esta cuestión en el párrafo siguiente:
«El comité de ética asistencial de referencia para la atención sociosanitaria es
un grupo consultivo, interdisciplinario, que integra ideologías morales
diferentes. El objetivo de este comité es ayudar a los usuarios, a los
profesionales de la salud y de la gestión en la red sociosanitaria en la toma de
decisiones éticas».
Las frases que constituyen el párrafo responden a la estructura básica de la
construcción de una oración. También podemos afirmar que intuimos que el
autor del texto especificará cuál es el objetivo de este comité, porque
previamente lo ha definido. Es decir, primero nos ofrece la definición y después
el objetivo, y no al revés.
Es evidente que no es necesario que todas las frases sigan estrictamente el
orden lógico de la estructura, ya que si no lo que conseguiremos es un ritmo
monótono de lectura que puede aburrir al lector. Pero sí que es importante
tener presente la ordenación más racional, porque facilita la comprensión del
artículo. Por esta razón, la ordenación interna de la frase incide directamente
en la legibilidad de un texto.
Llegados a este punto, es conveniente comentar que tenemos que ser
precavidos con el uso de las frases subordinadas, impersonales, la voz pasiva
y los incisos demasiado largos y numerosos. Las frases subordinadas hacen
que el texto sea demasiado extenso, y que sea difícil recordar el contenido,
como por ejemplo: «El esfuerzo personal y el interés de los profesionales que
han participado en el estudio para mejorar día a día la atención a las personas
que padecen dolor, junto con su capacidad de trabajo, han hecho posible la
elaboración de este documento, que esperamos que pueda ser de utilidad para
todos». El párrafo adquiere mayor legibilidad si se redacta de la manera
siguiente: «El esfuerzo personal, el interés y la capacidad de trabajo de los
profesionales que han participado en el estudio para mejorar día a día la
atención a las personas con dolor han hecho posible la elaboración de este
documento, con la intención de que sea de utilidad para todos».
El hecho de que se hayan suprimido dos relativos, junto con el cambio de
orden del sintagma la capacidad de trabajo, proporciona una mayor legibilidad
y agilidad al párrafo.
Las frases impersonales o en voz pasiva esconden el sujeto real de las
oraciones e impiden distinguir claramente quién es el

responsable. Observemos el ejemplo siguiente: «Se realizó una encuesta


epidemiológica por parte de técnicos de salud pública para determinar el
número de personas afectadas en el brote de toxiinfección alimentaria (...).
Desde las unidades de vigilancia epidemiológica se hizo un seguimiento diario
de los pacientes».
Con este abuso de la pasiva refleja se dificulta la comprensión del texto y la
identificación del sujeto real de la acción. En cambio transformándolo en activa,
el sentido de las frases es más comprensible, porque se identifica claramente
el sujeto. Fijémonos: «Técnicos de salud pública realizaron una encuesta
epidemiológica para determinar el número de personas afectadas en el brote
de toxiinfección alimentaria (...). Las unidades de vigilancia epidemiológica
hicieron un seguimiento diario de los pacientes», donde se aprecia mucho
mejor que técnicos de salud pública y las unidades de vigilancia
epidemiológica son los sujetos de las acciones de los verbos en las frases
respectivas.
Por inciso se entiende todas aquellas expresiones añadidas a la estructura de
la frase, que podrían eliminarse sin que la oración perdiera autonomía
sintáctica. Me estoy refiriendo a relativos, aposiciones, algunas subordinadas,
circunstanciales, etc. Los incisos cortan el discurso natural de la frase. Por eso
se tiene que hacer un uso moderado de ellos. Es decir, que no sean demasiado
extensos y que estén colocados de manera que no dificulten la comprensión de
la frase. Por ejemplo, no se tendría que separar con un inciso el sujeto y el
verbo de una frase porque, si es demasiado largo, es posible que el lector haya
olvidado el sujeto cuando lea el verbo, de manera que pierda el significado de
la frase y tenga que releerla. Fijémonos en el párrafo siguiente: «Abordar el
problema,

estableciendo un plan de actuación conjuntamente con el equipo y el paciente


como uno de los aspectos del proceso de valoración clínica, nos ayudará a
conseguir los objetivos». La redacción de este párrafo sería mejor de esta
manera: «Abordar el problema nos ayudará a conseguir los objetivos, siempre
y cuando se establezca un plan de actuación conjuntamente con el equipo y el
paciente como uno de los aspectos del proceso de valoración clínica».
El hecho de que el inciso esté situado en la última posición de la oración
permite al lector fijarse en la información que realmente es relevante.
Por tanto, un texto que presente frases breves, directas, en voz activa y sin
complicaciones sintácticas tendrá más legibilidad que un texto que presente
frases largas y llenas de incisos.
Por otra parte, hay que tener presente que el principio de una frase o el inicio
de un párrafo es la posición más importante, porque es la que ve y lee primero
el lector, y también es la que recuerda mejor después. Por este motivo, es
básico que la información relevante esté situada en esta posición. Observemos
el párrafo siguiente sobre el hábito tabáquico: «El hábito tabáquico continúa
siendo el factor de riesgo individual más importante de pérdida de salud
prematura y evitable en nuestro entorno, y uno de los principales problemas de
salud pública susceptible de prevención. El tabaquismo es factor de riesgo de
numerosas enfermedades entre las que destacan las cardiovasculares, las
respiratorias crónicas y el cáncer».
Otros recursos lingüísticos que facilitan la legibilidad son los marcadores
textuales, es decir, conjunciones, adverbios o locuciones conjuntivas, porque
indican la estructura del texto, las conexiones entre las frases, la función de un
fragmento, entre otros aspectos. Fijémonos en el párrafo siguiente:
«El análisis de la propuesta tiene que hacerse teniendo en cuenta factores
distintos. En primer lugar, se tiene que prever la repercusión del programa en la
población. También se tiene que pensar en el coste de su implantación. En
último término, se tiene que valorar la posibilidad de que no se lleguen a
conseguir los objetivos iniciales. Así pues, el programa, aunque parece
interesante, se tiene que analizar con más detenimiento».
Los marcadores textuales de este párrafo son: en primer lugar, también, en
último término, así pues, aunque. Como podemos observar, la utilización de
estos recursos permite ordenar el texto y facilita una comprensión más rápida.
Por otro lado, hace ya algún tiempo que en escritos científicos, especialmente
del ámbito de la medicina, aparece un uso excesivo de las siglas. Esto puede
provocar que se pierda el hilo conductor del texto y, en consecuencia, que en
muchas ocasiones el lector tenga que volver a leerlo. Observemos la oración
siguiente: «Formación de todos los profesionales de la RAD y de la APS en
técnicas motivacionales». La oración no es demasiado larga y, sin embargo,
aparecen dos siglas. El significado se hubiera comprendido mejor si desde un
comienzo la frase hubiese sido: «Formación de todos los profesionales de la
red de atención a las drogodependencias (RAD) y de la atención primaria de
salud (APS) en técnicas motivacionales».
En todo caso, si posteriormente han de volver a aparecer las siglas en el texto,
se recomienda desplegar previamente su significado; pero no hay que abusar
de los procedimientos de abreviación.
Legibilidad tipográfica
Uno de los instrumentos para conseguir la legibilidad tipográfica son los
distintos tipos de letra. Uno de ellos es la cursiva. Su función principal es
poner de relieve una palabra o conjunto de palabras que interesa remarcar en
el texto. A lo largo de este artículo hemos podido ir observando la utilización de
este tipo de letra, cuya finalidad perseguía justamente esta función. También se
utiliza para indicar subtítulos de artículos, de capítulos, etc. (en este caso se
combinan con los títulos en negrita). También se emplea para indicar títulos de
revistas y otras obras periódicas, así como los nombres o los títulos de obras
de arte.
Otra de las herramientas que permiten hacer inteligible un texto son los signos
de puntuación, que suplen en el lenguaje escrito las alteraciones del ritmo y
entonación del lenguaje oral y, en consecuencia, ayudan al lector a comprender
mejor el texto que está leyendo. Por este motivo es tan importante saber
puntuar bien, ya que la utilización incorrecta de los signos de puntuación puede
llevar al lector a entender una información de manera diferente de como el
autor la concibió y, por consiguiente, la escribió.
Analizaré tres signos de puntuación muy frecuentes, que no siempre se utilizan
de manera correcta. En primer lugar, el punto. El punto coincide con el final de
una cláusula o, como mínimo, de una oración e indica una pausa importante en
el discurso. Hay tres clases: el punto y seguido, el punto y aparte, y el punto
final. Con un punto y seguido se separan oraciones que no tienen un nexo
sintáctico patente, pero que mantienen entre sí una cierta relación temática. El
punto y aparte, en cambio, separa generalmente párrafos que expresan ideas
diferentes. El punto final marca el final de un texto determinado.
En segundo lugar, los dos puntos. Representan una pausa media. Con ellos se
enlazan complementos y aposiciones estableciendo relaciones entre ellos. Se
utilizan, por ejemplo, delante de la conclusión o de la explicación de las ideas
de las cláusulas precedentes. Es el caso del título Una nueva etapa: la
menopausia.
Delante de las conclusiones, a menudo son intercambiables por el punto y
coma; depende del énfasis que persigamos. En este sentido, podemos afirmar
que con los dos puntos queremos transmitir un mayor énfasis a la conclusión
que seguirá.
En tercer lugar, el punto y coma, que representa una pausa más larga que la
coma y más breve que el punto. Con este signo de puntuación se contribuye a
precisar el grado de relación que existe entre las oraciones.
Conclusión
Para finalizar, quisiera remarcar algunos de los aspectos más importantes que
he ido analizando a lo largo del artículo para conseguir una mayor legibilidad.
Son los siguientes:

Las frases tienen que ser preferentemente breves y simples.


Tiene que prescindirse de las palabras y los incisos que no aporten información
útil y centrarse en lo que es relevante.
Los incisos tienen que situarse en el lugar más oportuno. Por ejemplo, que no
separen el sujeto y el verbo de una frase.
Se recomienda colocar los grupos de palabras de acuerdo con el orden neutro
más habitual: sujeto, verbo y complementos.
Hay que colocar la información relevante en el lugar más importante de la
frase: el comienzo.
Hay estructuras sintácticas que resultan poco claras, como las construcciones
pasivas y las negaciones, y se tiene que procurar no abusar de ellas.
Se tienen que revisar y reelaborar los textos escritos, hasta que se consiga una
redacción sencilla y clara.

MARCADORES DISCURSIVOS
Los marcadores
discursivos o marcad
ores del discurso son Los marcadores discursivos presentan ciertas
expresiones como esto propiedades prosódicas, sintácticas, semánticas,
es, así las cosas, sin textuales y morfológicas que los individualizan
embargo, por cierto y como clase funcional.
otras unidades
lingüísticas Prosodia y sintaxis
especializadas en Los marcadores discursivos aparecen aislados
encadenar los gráficamente del resto del texto por medio de los
diferentes fragmentos signos de puntuación. Esto no es más que el
discursivos señalando reflejo ortográfico de una propiedad prosódica. En
explícitamente el tipo de efecto, los marcadores discursivos quedan
relación semántica que desgajados prosódicamente del texto del que
existe entre ellos, forman parte, de manera que no forman parte de
guiando así la la oración en la que aparecen, sino que inciden en
interpretación del el enunciado al completo.
discurso que se Al no quedar integrados en la oración, algunos
transmite. marcadores discursivos pueden aparecer en
diferentes posiciones dentro del segmento textual del que forman parte
(Pues dilo; Dilo, pues; Sin embargo, estamos barajando otras posibilidades;
Estamos, sin embargo, barajando otras posibilidades).
Los marcadores discursivos no pueden recibir ni especificadores ni adyacentes
complementarios y tampoco pueden coordinarse entre sí, ni admiten la
negación.
Significado procedimental
Los marcadores discursivos carecen de un significado referencial o denotativo,
conceptual. Son elementos con un significado procedimental. Esto es, los
marcadores discursivos codifican una instrucción destinada a guiar la
interpretación del texto en el que aparecen. A menudo, los marcadores
discursivos añaden un significado subjetivo, plasmación en el texto de la
opinión del hablante.
Los marcadores discursivos como elementos cohesionadores
Los marcadores discursivos son elementos carentes de una función sintáctica;
constituyen enlaces supraoracionales especializados en la cohesión textual y
en favorecer la interpretación de los enunciados.
Morfología
Desde un punto de vista morfológico, los marcadores discursivos se
caracterizan por ser unidades lingüísticas invariables, pertenecientes a
categorías gramaticales diversas.
Clasificación de los marcadores discursivos
No existe unanimidad a la hora de establecer la nómina de los marcadores
discursivos. En buena medida, la dificultad viene determinada porque se intenta
definir como clase categorial lo que es una clase funcional. En efecto, los
elementos que funcionan como marcadores pertenecen a clases de palabras
diferentes, no siempre bien establecidas en las taxonomías gramaticales
existentes. Lo que sí comparten es una función. Así pues, los marcadores
discursivos forman una clase funcional, no categorial, es decir, lo que les une
no es la categoría gramatical a la que pertenecen sino la función que
desempeñan.
Las clasificaciones que existen de los marcadores del discurso a menudo se
basan en listados muy exhaustivos que tratan de recoger todos los matices
significativos expresados por los marcadores discursivos. Otras, en cambio,
tratan de hacer agrupaciones generales. Así lo hacen Portolés y Zorraquino
(1999), autores de la clasificación más extendida para el castellano. Portolés y
Zorraquino (1999) proponen una clasificación basada en la función discursiva
que atribuyen a los marcadores discursivos. Así distinguen entre:
Estructuradores de la información (elementos que permiten organizar la
información dentro del texto)
Comentadores: pues, pues bien, así las cosas, etc.
Ordenadores: en primer lugar/en segundo lugar; por una parte/por otra parte;
de un lado/de otro lado, etc.
Digresores: por cierto, a todo esto, a propósito, etc.
Conectores (que vinculan un miembro de discurso con otro previo o con una
suposición contextual)
Aditivos: además, encima, aparte, incluso, etc.
Consecutivos: por tanto, por consiguiente, por ende, en consecuencia, de ahí,
entonces, pues, así, así pues, etc.
Contraargumentativos: en cambio, por el contrario, por contra, antes bien, sin
embargo, no obstante, con todo, etc.
Reformuladores (especializados en introducir una nueva formulación de lo que
se ha enunciado en el discurso previo)
Explicativos: o sea, es decir, esto es, a saber, etc.
De rectificación: mejor dicho, mejor aún, más bien, etc.
De distanciamiento: en cualquier caso, en todo caso, de todos modos, etc.
Recapitulativos: en suma, en conclusión, en definitiva, en fin, al fin y al
cabo, etc.
Operadores (marcadores que no conectan dos unidades y que condicionan las
posibilidades discursivas del segmento en el que se incluyen)
Operadores de refuerzo argumentativo: en realidad, en el fondo, de hecho, etc.
Operadores de concreción: por ejemplo, en particular, etc.
Marcadores conversacionales (propios de la lengua conversacional)
De modalidad epistémica: claro, desde luego, por lo visto, etc.
De modalidad deóntica: bueno, bien, vale, etc.
Enfocadores de la alteridad: hombre, mira, oye, etc.
Metadiscursivos conversacionales: bueno, eh, este, etc.
Una clasificación más reciente es la expuesta por Loureda y Acín Villa (2010),
quienes basan su clasificación en los elementos que intervienen en el hablar, a
saber, hablante, oyente y discurso. Así distinguen entre:
Modalizadores discursivos (que explicitan la actitud del hablante): a decir
verdad, desde luego, sin duda, por lo visto, bien, etc.
Marcadores propiamente dichos
Formuladores: es decir, esto es, etc.
Organizadores de la información: por un lado/ por otro lado, pues, etc.
Conectores:sin embargo, no obstante, por lo tanto, en cambio, etc.
Operadores argumentativos: bien, casi, un poco, etc.
Focalizadores discursivos (modifican un estado mental previo del oyente, al
eliminarlo, al confirmarlo o al ampliarlo): ni siquiera, al menos, por lo menos,
incluso, etc.
Marcadores de control del contacto
Toma de turno: fíjate, etc.
Deseo de control de la recepción del mensaje: ¿me entiendes?, etc.
Petición de confirmación: ¿no?, etc.
Expresión de la actitud del oyente ante lo que oye: ¡vaya!, ¿de verdad?, ¿qué
(me) dices?, ¡no me digas!, etc.
De función fática: siií; ¡ah!; ¡ajá!; sí, sí, etc.

Puntuación
Uso del punto
El punto señala la pausa con que se da fin al enunciado, después del punto
siempre se escribe mayúscula. Existen tres clases de puntos: el punto y
seguido, el punto y aparte, y el punto final.
El punto y seguido: separa enunciados que integran un párrafo, después del
punto y seguido se sigue escribiendo en el mismo renglón, si el punto está al
final del renglón se empieza en el siguiente sin dejar sangría.
El punto y aparte: separa dos párrafos distintos, después de punto y aparte se
escribe en una línea distinta, la primera línea debe dejar una sangría o espacio
interior.
El punto y final: es el que cierra un texto.
Por regla general el punto se utiliza también después de las abreviaturas, no
obstante existen numerosas excepciones por ejemplo los símbolos, de los
elementos químicos y de las unidades de peso y de medida se escriben sin
punto, tampoco llevan este signo los puntos cardinales. Los puntos de las
abreviaturas no excluyen la presencia inmediata de cualquier otro signo de
puntuación, cuando se combine el punto con los paréntesis o las comillas, se
coloca el punto siempre detrás de estos signos. No se escribe punto al final de:
títulos y subtítulos de libros, artículos, capítulos, obras de arte etc., cuando
aparezcan aislados.
Uso de la coma
La coma indica una pausa breve que se produce dentro del enunciado, y se
emplea para:
Aislar el vocativo del resto de la oración.
Separar los miembros de una enumeración, menos los que están precedidos
por alguna de las conjunciones: y, e, o, u.
Separar miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo
enunciado, excepto si van precedidos por las conjunciones y, e, ni, o, u. Sin
embargo se coloca una coma delante de la conjunción cuando la secuencia
que encabeza expresa un contenido distinto al elementos o elementos
anteriores.
Señalar que se ha omitido el verbo porque ha sido anteriormente mencionado o
porque se sobreentiende.
Separar los términos invertidos del nombre completo de una persona o los de
un sintagma que integran una lista (bibliografía, índice…).
Es recomendable su empleo cuando el periodo sea largo.
Además, en una relación cuyos elementos están separados por punto y coma,
el último elemento, ante el que aparece la conjunción copulativa, va precedida
de coma o punto y coma.
Los enunciados que aclaran o amplían lo dicho en una oración, se escriben
entre comas. Se encuentran en este caso: las aposiciones explicativas, las
oraciones explicativas, cualquier comentario, explicación o precisión de algo
dicho, la mención de un autor u obras citados.
Se coloca coma después del bloque anticipado cuando se invierte el orden
regular de las partes de un enunciado, anteponiendo elementos que suelen ir
pospuestos.
Es usual colocar una coma antes de una conjunción o locución conjuntiva que
une las proposiciones de una oración compuesta.
Se colocan comas al emplear frases como: esto es, es decir, o sea, en fin, por
último, por consiguiente, por lo tanto, en cambio, en primer lugar. También en
formas adverbiales como: generalmente, posiblemente, afectivamente,
finalmente, en definitiva, por regla general, quizás. Si estas expresiones van al
inicio de la oración, se separan del resto por una coma, pero si va en medio de
la oración se escriben entre comas.
También se coloca coma en el encabezamiento de las cartas, entre el lugar y la
fecha.
Uso del punto y coma
El punto y coma indica una pausa superior a la marcada por la coma e inferior
a la señalada por el punto, el punto y coma se utiliza:
Para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de
expresiones complejas que incluyen comas en su redacción.
Para separar oraciones yuxtapuestas, si son muy largas o llevan comas en su
redacción.
En ocasiones, puede emplearse punto y seguido en lugar de punto y coma. La
elección puede depender del vínculo de sentido entre las oraciones, si este
vínculo es débil se prefiere el punto y seguido, si es más sólido, es preferible el
punto y la coma. También es correcto, en estos casos, emplear dos puntos.
Suele colocarse punto y coma, en vez de coma, delante de conjunciones o
locuciones conjuntivas como: pero, mas y aunque, así como sin embargo, por
lo tanto, por consiguiente, en fin, etc., cuando los periodos son muy largos o
llevan coma en su redacción. Si la longitud es extremadamente larga, es
preferible usar el punto y seguido.
Uso de los dos puntos
Los dos puntos detienen el discurso para llamar la atención sobre lo que sigue,
y estos se emplean:
Después de enunciar una enumeración.
Para cerrar una enumeración, antes del anafórico que los sustituye.
Antes de una cita textual.
Después de las fórmulas de saludo en las cartas y documentos.
Para significar la conexión de sentido con oraciones relacionadas entre sí, sin
necesidad de utilizar nexo gramatical; estas relaciones pueden ser: causa-
efecto; conclusión o resumen de la oración anterior; verificación o explicación
de la oración anterior, que suele tener un sentido más general.
También se emplean los dos puntos para separar la ejemplificación del resto de
la oración.
En textos jurídicos y administrativos, se colocan dos puntos después del verbo,
escrito con todas sus letras mayúsculas, que presenta el objetivo fundamental
del documento. La primera palabra del texto que sigue a este verbo se escribe
siempre con letra inicial mayúscula, y el texto forma un párrafo diferente.
Uso de los puntos suspensivos
Los puntos suspensivos (…) suponen una interrupción de la oración o un final
impreciso, y se emplean:
Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la
palabra etcétera.
Cuando se quiere expresar que antes de lo que va a seguir ha habido un
momento de duda, temor o vacilación.
En ocasiones la interrupción del enunciado sirve para sorprender al lector con
lo inesperado de la salida.
Para dejar un enunciado incompleto y en suspenso.
Cuando se reproduce una cita textual, sentencia o refrán, omitiendo una parte.
Se escriben tres puntos suspensivos dentro de paréntesis (…) o corchetes[…]
cuando al transcribir literalmente un texto se omite una parte de él.
Tras los puntos suspensivos no se escribe nunca punto, sin embargo sí pueden
colocarse otros signos de puntuación.
Uso de los signos de interrogación y exclamación
Se emplean para delimitar enunciados interrogativos o exclamativos directos, e
interjecciones, la forma de utilización de estos signos es:
Se emplearán dos, uno para indicar la apertura (¿i) y otro para indicar el cierre
(?!) estos signos se colocan al principio o final del enunciado interrogativo y
exclamativo respectivamente.
Después de los signos que indican cierre de interrogación o exclamación no se
escribe punto.
Los vocativos y las oraciones subordinadas cuando ocupan el primer lugar en
el enunciado se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación, sin
embrago si están colocados al final se consideran dentro de ellas.
Cuando se escriben varias preguntas o exclamaciones seguidas y estas son
breves se puede optar por considerarlas oraciones independientes, con sus
correspondientes signos de apertura y cierre, y con mayúscula al comienzo de
cada una de ellas, no obstante también es posible considerar el conjunto de las
preguntas o exclamaciones como un enunciado único, en este caso hay que
separarlo por comas o por puntos y coma, y solo en la primera se escribirá la
palabra inicial con mayúscula.
Uso de los paréntesis
Los paréntesis se emplean para encerrar elementos incidentales o aclaratorios
que se intercalan en un enunciado. Se utilizan cuando:
Se interrumpe el sentido del discurso con una aclaración o elemento incidental,
sobre todo si es largo o de escasa relación con lo anterior o posterior.
Si se intercala algún dato: fechas, lugares, significados de siglas, el autor u
obra citados, etc.
Se desea introducir alguna alternativa en el texto. Puede encerrarse en el
paréntesis una palabra completa o solo uno de sus segmentos.
Se reconstruyen palabras completas o elementos que faltan que faltan en los
originales al transcribir texto, como códices o inscripciones con abreviaturas.
Se encierran tres puntos para dejar constancia de que se omite en la cita un
fragmento del texto que se transcribe.
Se escriben a incisos encabezados por letras o números. Usualmente se
escribe solo el paréntesis de cierre tras estos caracteres.
Si el enunciado colocado entre paréntesis es interrogativo o exclamativo, los
signos correspondientes a estos se colocan dentro del paréntesis.
Uso de los corchetes
Por norma general se utilizan los corchetes de forma parecida a los paréntesis
que incorporan información complementaria o aclaratoria, se utilizan cuando:
Se introduce alguna aclaración dentro de un texto que ya está encerrado entre
paréntesis.
No caben en una línea las últimas palabras de un verso. En este caso, solo se
escribe con corchete de apertura.
Se quiere hacer constar que falta una parte del texto que se transcribe; dentro
de los corchetes se escriben tres puntos.
Uso de la raya o guion largo
La raya se emplea:
Para encerrar aclaraciones que interrumpen el discurso. En este caso se
coloca siempre una raya de apertura y otra de cierre al final. Las rayas pueden
sustituirse por paréntesis o por comas, según como el que escribe perciba el
grado de conexión entre los elementos.
Para señalar cada una de las intervenciones de un diálogo, sin mencionar el
nombre de la persona o personaje al que corresponde. Para introducir o
encerrar los comentarios o precisiones del narrador a las intervenciones de los
personajes, se coloca una sola raya delante del comentario del narrador, sin
necesidad de cerrarlo con otra, cuando las palabras del personaje no continúan
inmediatamente después del comentario.
Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras
del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta continua después,
si fuera necesario colocar un signo de puntuación detrás de la intervención del
narrador, se colocará después de sus palabras y tras la raya de cierre (si la
hubiese).
En algunas listas, como índices alfabéticos o bibliografías, la raya sirve para
indicar que en ese renglón se omite una palabra, ya sea un concepto antes
citado o el nombre de un autor que se repite.
Uso de las comillas
Hay distintos tipos de comillas (“” «») que se emplean indistintamente, pero se
alternan cuando deben usarse en un texto ya entrecomillado. Las comillas se
emplean:
Para reproducir citas textuales.
Para no repetir un texto.
Para indicar que una palabra o expresión es impropia, o de otra lengua, o que
se usa irónicamente o con un sentido especial.
Para citar títulos de artículos, poemas, cuadros etc.
Uso del guion
De menor longitud que la raya, se utiliza básicamente para hacer divisiones
dentro de una palabra, y también:
Para separar los elementos que integran las palabras compuestas.
Para dividir una palabra al final de reglón si no cabe completa.
Cuando se antepone el guion a una parte de una palabra (sílaba, morfema,
etc.) indica que esta va en posición final. Cuando se pospone el guion a esa
misma parte, indica que esta va en posición inicial. Si el elemento en cuestión
se coloca entre guiones, se entiende que está en el interior de palabra.
El guion también se emplea para unir palabras con un valor de enlace similar al
de una preposición o una conjunción.

Estilos nominal y verbal. Activo y pasivo.


El concepto de estilo
Estilo lingüístico: selección entre un abanico de posibilidades, gradual (más o
menos formal), adaptabilidad del lenguaje (según las necesidades) y flexible
(decir una misma cosa de diferentes maneras).

2 Propiedades generales del estilo nominal y del estilo verbal.

Hay dos estilos:


El nominal: Protagonismo de los sustantivos que tienen como complementos
los adjetivos o los complementos preposicionales unidos normalmente por
preposiciones; también aparecen formas no personales (gerundio, participio,
infinitivo). La voz pasiva es propia de este estilo. Los sustantivos de verbales
nacen de verbos ([Link]: llegada, confianza) y los sufijos más habituales para la
creación de sustantivos son “-ción” y “-miento”.
El verbal: Protagonismo de los verbos que tienen como complemento los
adverbios unidos normalmente por las conjunciones; también aparecen formas
personales. La voz activa es propia de este estilo.

La retórica nominal. Algunas deficiencias del estilo nominal.

Archiverbalismo: Se basa en procurar multiplicar determinadas palabras, de


manera que se empleen varias para decir lo que espontánea y naturalmente
exige una sola.
[Link]: Perpetrar un atraco por atracar; renunciar a un cargo por dimitir.
Archisilabismo: Consiste en prolongar un vocablo perfectamente fijado en
español mediante la suma del mayor número posible de sílabas o en regir
obstinadamente ciertas voces sustituyéndolas por sinónimos sólo porque estos
son más largos.

[Link]: Sobredimensionamiento por dimensión; finalización por fin.


Uso y abuso de locuciones prepositivas y locuciones conjuntivas: expresiones
que consisten en una combinación de palabras en las que al menos hay dos
preposiciones y un sustantivo. Cuya función es de nexo. Se han convertido en
tópicos, se abusa de ellos e incluso se llegan a utilizar mal
[Link]: “A bordo de” por “en”.

Estilo nominal (2 parte). Impersonalidad y pasividad

1 La voz pasiva

1.1 CARACTERIZACIÓN GENERAL DE LAS VOCES PASIVA Y ACTIVA


Hay dos voces, la pasiva y la activa. Se diferencia porque en la activa el sujeto
es el agente o productor de la acción verbal y la pasiva porque el sujeto es
quien recibe la acción verbal.
La voz pasiva se caracteriza porque el complemento agente está introducido
por un “por” y en ocasiones un “de”. También porque el verbo se construye con
el verbo ser más un participio.
En realidad, ambas verbalizan el mismo mundo, pero se diferencian en el orden
de los elementos, lo que implica que no informan sobre lo mismo.
La función informativa mediante el lenguaje consiste en aumentar los
conocimientos del destinatario que supuestamente no sabía antes. En todo
mensaje el esquema es el siguiente: soporte + aporte, es decir, información
conocida + información nueva. Éste es el orden normal o neutro. Pero también
hay otro orden: aporte + soporte, éste se llama orden marcal, no es neutro. El
aporte al colocarse en posición inicial se focaliza (el foco es un función
informativa de relieve).

1.2 CAUSAS DEL USO DE LA VOZ PASIVA


-La voz pasiva en español se utiliza para focalizar el agente.
-La voz pasiva sale por mera progresión informativa. Colocamos un paciente
que es información conocida y nos sale de manera natural.

1.3 PASIVA CANÓNICA Y PASIVA REFLEJA


Canónica: Se construye cambiando el foco de interés hacia el objeto directo,
sujeto paciente de esta construcción, bien porque se desconozca quién es el
sujeto de la información, bien porque éste resulte muy obvio o porque no tenga
ninguna relevancia informativa.
[Link]: Los refuerzos son recibidos por el Estado.
Refleja: Se construye con el sujeto en tercera persona del singular o del plural,
y se emplea cuando desaparece el interés por el agente, y el sujeto explícito
aparece, entonces, como paciente de la actividad denotada por el verbo.
El verbo con “se” puede ser transitivo o intransitivo. Con la pasiva refelja EXIGE
un verbo transitivo.
[Link]: Cumplimiento íntegro de penas y que se cobren indemnizaciones; se
considera la posible derrota del PSOE como el final de otro modelo socialista;
se busca ministro.

Errores de concordancia
Se dan muchos errores de concordancia que solo son explicables por
descuido y falta de revisión. Son errores de concordancia de número, de
género o de ambos entre el sujeto y el verbo, entre el complemento directo y su
complemento predicativo, así como entre un sustantivo y el adjetivo o un
participio, y entre el relativo y su antecedente.
Concordancia entre el sujeto y el verbo

El sujeto está en plural (las peñas), luego los verbos refuerza y salva deben ir


en plural. Tal vez en este caso la anteposición de los verbos haya confundido al
redactor. Este orden también es natural en castellano y no debe modificar la
concordancia.

Un sujeto plural (cuatro de cada diez personas) exige un verbo en plural. Es


interesante observar que la gran distancia entre el sujeto y el verbo ha podido
ser decisiva en el error. Algo similar ocurre en el ejemplo siguiente: (Las
discrepancias / *ha desembocado):

Concordancia entre el complemento directo y su complemento predicativo

No es fácil encontrar errores de concordancia entre el sujeto y el complemento


predicativo (Ella recibió contenta su premio), pero no son raros entre el
complemento directo y su complemento predicativo:
En los cinco ejemplos se da una coincidencia: el predicativo está antepuesto,
es decir, figura antes la palabra o expresión que debe concordar (culpable,
sostenible, permitido, ciegos y censadas) que la que condiciona el género o el
número (Los acusados, las pensiones, la entrada, trece personas y negocios).
Si no hay una relectura cuidadosa, el error permanece.
Otros problemas de concordancia

Secuencia formada por un sustantivo femenino y otro masculino, que exige un


adjetivo masculino: las actuaciones y los ejes de acción *relativas.

-Sustantivo en plural acompañado por dos adjetivos en singular: partidos/ *más


completo y vistoso.
-Antecedente femenino seguido de un relativo masculino: nueve viviendas /*en
los que… En este caso, como ya se ha visto antes, la distancia anómala entre
el antecedente y el relativo ha favorecido el error de concordancia.

-Para terminar, un error cada vez más consolidado, hasta el punto de que suele
pasar desapercibido a escritores y correctores. Es el consistente en usar el
pronombre personal le, singular, en función de complemento indirecto, en
lugar de les, cuando el elemento sustituido es plural: DorándoLE la píldora a
nuestroS verdugoS:

Ambiguedad
Fijaos en la siguiente frase, en un diálogo en el que intervienen tres
interlocutores: «ayer vi a su madre«. Si A, B y C son los interlocutores y es A
quien dice la frase, ¿a qué madre se refiere, a la de B o a la de C? Por tanto,
ante las dudas, es conveniente dar una definición amplia de ambigüedad:
La ambigüedad es la propiedad de palabras, expresiones, frases, etc.,
para ofrecer distintas interpretaciones en la lectura, aunque también se
da en el mundo oral.
¿Causas de la ambigüedad? Pueden ser de carácter muy diverso, a menudo
por incorrecciones gramaticales. Veamos otro ejemplo:
—Ayer vi a Manolo paseando.
—Paseando, ayer vi a Manolo.
Si lo que quiero decir es que paseando yo ayer, vi a Manolo, obviamente la
forma correcta es la segunda. Si en cambio quiero decir que vi a Manolo ayer,
quien estaba paseando mientras lo veía, la estructura correcta de la frase es la
primera. En ambos casos, para evitar la confusión, es necesario construir la
frase correctamente.

Ambigüedad fonológica: cuando una cadena de sonidos puede resultar


confusa.
Ejemplo: es/conde (puede significar un tiempo del verbo esconder o el
predicado de ser (un título nobiliario).
Ambigüedad funcional: cuando se usa un término con doble función
gramatical.
Ejemplo: he vuelto a ver (antes no veía y ahora sí; o bien, me he dado una
vuelta para ver cómo continúan las cosas por aquí).
Ambigüedad léxica: cuando la duda surge respecto a un término aislado, que
admite diversas interpretaciones.
Ejemplo: usted aquí no pinta nada (si no sabemos más del asunto, puede ser
que se refiera a pintar las paredes o bien a que «sobra» en este sitio).
Ambigüedad morfológica: se da cuando coinciden en una frase dos formas
de un mismo verbo.
Ejemplo: Pedro y yo escribimos un cuento (no se sabe si lo hemos escrito ya
o lo estamos escribiendo)
Ambigüedad sintáctica: cuando la estructura sintáctica de la frase tiene varias
interpretaciones. Se divide, a su vez, en dos clases: pragmática y semántica.
Ambigüedad pragmática: depende del contexto del lenguaje y del hablante,
en un momento dado.
Ejemplo: golpeó el armario con el bastón y lo rompió (no sabemos si se
rompió el bastón o el armario).
Ambigüedad semántica: cuando afecta a un elemento de la frase que puede
ser interpretado de diversos modos.
Ejemplo: Pedro quiere pelearse con un francés (no sabemos si se trata de
cualquier francés o de uno en particular).

Claro está que todos estos tipos de palabras u oraciones ambiguas pueden ser
solucionados mediante la adición (en general) de algún complemento (oral o
escrito) que la deshaga.
Ejemplos:
Vi al padre de usted (en vez de decir: vi a su padre).
Arrojó el bastón sobre el armario y se rompió este último («este último
aclara la frase).
Pedro quiere pelearse con un francés que se llama Pierre (el añadido
deshace la ambigüedad).
Pedro y yo escribimos un cuento el mes pasado («el mes pasado» aclara
que no lo estamos escribiendo actualmente).
Usted aquí no pinta ninguna pared (en vez de «no pinta nada«).
Tiene el título de conde (en vez de «es/conde» que podría confundirse con
una forma verbal de esconder).
Supongo que se puede ver con claridad la forma práctica de superar cualquier
tipo de término o secuencia lingüística ambigua, no es difícil, si te fijas un poco
atentamente.

Pobreza Léxica
La Pobreza Léxica o Monotonía consiste en el uso reiterado y excesivo de los
mismos vocablos para expresar ideas diferentes y para las cuales existen
palabras más precisas. Se repiten vocablos vagos o imprecisos que restan
calidad a la información. Estos términos pueden ser: especie, cosa, algo, puso,
de lo que es.
Tu perro es de una especie poco común (Tu perro es de una raza poco común)
No sé a qué cosa te refieres (No sé a qué tema te refieres)
El maestro es algo extraño (El maestro es un poco extraño)
Le puso una carta al amigo (Le envió una carta al amigo)
Hablaré de lo que es la inteligencia (Hablaré acerca de la inteligencia)    
Decir un discurso (lo correcto sería "pronunciar un discurso")
Decir un ejemplo (exponer) 
Decir lo que ocurrió (explicar)
Decir un poema (recitar)
Tu perro es de una especie poco conocida (raza)
¿A qué cosa te refieres? (asunto, tema...)
Hacer un edificio (construir)
Hacer una tarta de chocolate (cocinar)
Tiene grandes cualidades (posee)
La pista tiene cien metros de largo (mide)
Tiene el primer puesto en la competición (ocupa)
Hacer un poema (redactar)
Está algo triste (un poco) 
Otros Vicios del Lenguaje:
Anfibología o Ambigüedad: estaré solo hoy → ¿solamente o sin compañía?
Apócope: buenos días "Edu", ¿me podrías enviar el informe? (Eduardo)
Arcaísmo: usa anteojos → gafas o lentes
Barbarismo: muchas grasias → gracias
Cacofonía: Efecto acústico desagradable que resulta de la combinación de
sonidos poco armónicos o de la repetición exagerada de un mismo sonido en
una [Link] parece perdido 
Dequeísmo: pienso de que puedes hacerlo
Extranjerismo: estoy ok contigo → de acuerdo
Hiato: iba a arreglar el desastre que provocó
Idiotismo: expulsación → lo correcto sería "expulsión"
Impropiedad: ostenta el cargo de presidente → ejerce el cargo
Laconismo: consiste en usar expresiones exageradamente breves
Metátesis: ayer me dolía mucho el estógamo →  estómago
Modismos: Lucía siempre está en la luna 
Monotonía o Pobreza Léxica: decir un discurso → pronunciar
Muletillas o Coletillas: esto... ¿qué te iba a decir...?, ¡ah sí!, ya me acuerdo
Neologismo: instalé un script de software para la web 
Pleonasmo o Redundancia: subir arriba... bajar abajo... entrar adentro... 
Queísmo: ¿qué estás hablando? → "¿De qué estás hablando?"
Solecismo: Paloma estaba media triste → medio
Sonsonete: ¡esto es zenzazional! (lo correcto sería decir "sensacional")
Ultracorrección: es un gran aficcionado del cine (aficionado) 
Vulgarismo: voy pa mi casa (para)
Anacoluto
El anacoluto (menudo palabro) es una figura retórica que supone la
construcción sintáctica incorrecta de una frase. O por decirlo con las palabras
del DRAE: “Inconsecuencia en la construcción del discurso”.
El error procede de dejar una o más palabras discordantes con el resto de la
frase. Estamos hablando pues de una figura retórica que se usa por falta de
pericia gramatical o por desconocimiento. Conclusión: conviene evitar el
anacoluto (también conocido como solecismo).
“¿Y su padre de usted no tendré el gusto de verle antes de marcharme?”
“Yo es que, bueno, no me parece muy oportuno” (por: “[A mí es que,] Bueno,
no me parece muy oportuno)
“La filosofía antigua se encuentran muchos personajes importantes que
sobresalieron en esa época”. (“En la filosofía antigua se encuentran muchos
personajes importantes que sobresalieron en esa época”)

USO INCORRECTO DEL GERUNDIO


Se usa de forma incorrecta :
a.- Cuando expresa una acción posterior al verbo principal. Ejemplo:
Se durmió tranquilamente despertándose a la 8 de la mañana
Explicación: elgerundio despertándo expresa una acción posterior a la acción
del verbo durmió.
b.- Cuando el gerundio tiene valor de adjetivo es incorrecto. Ejemplo:
Se perdió un bolso conteniendo materiales escolares.
Explicación: el gerundio conteniendo hace aquí la función de adjetivo pues
modifica al sustantivo bolso y es un uso incorrecto.
Corrección: debe escribirse:. Se perdió un bolso que contenía materiales
escolares.
c.- Usar dos gerundios juntos también es incorrecto:
Estando corriendo me llamaron de emergencia.
Explicación: construir una oración colocando dos gerundios juntos (estando-
corriendo) es incorrecto.

Impropiedad léxica
La Impropiedad, Impropiedad Léxica o Transgresión Semántica consiste en
emplear palabras inadecuadas atribuyéndoles significados que no poseen:
Hemos visto muchos pescados en la playa → "pescados" por "peces"
La Impropiedad es un vicio del lenguaje ya que denota falta de cultura y
dificulta la comprensión del mensaje. Para evitarla se recomienda cultivar el
hábito de la lectura.

Ejemplos de Impropiedad:

Examinar el tema con profundidad (detenimiento)


Ezequiel ostentó el cargo de alcalde (ejerció)
He terminado la tareas de redactado (redacción)
Su casa es bien grande (muy)
Nunca pasa desapercibido (inadvertido)
Comportamiento bizarro (extraño)
Se registró una gran explosión (produjo)
Tuvo un resultado fatídico (fatal)
Me recordé de lo que dijiste (acordé)
No lo despiertes porque está todo dormido (completamente)
Voy donde mis abuelos (a casa de)
Voy donde el médico (al)
Fue abusada por su marido (maltratada)
Diseñó la estratagema de ataque (estrategia)
Regrésame lo que te presté (devuélveme)
Obtuvo unos resultados muy pobres (malos)
La situación es muy seria (grave)
Si me da tiempo, de repente me acerco a visitarla (a lo mejor, quizás)
Atravesamos el puente (cruzamos)
Reiniciar el trabajo (retomar)
Detenta el cargo de director (ejerce)
COMUNICACIÓN ORAL
Características del mensaje:
Claridad
Brevedad
Utilidad
Referencia a la audiencia
Emoción
Acción

Cómo elaborar una presentación


Conocer al receptor
Preparar la intervención
Analizar tu estado de ánimo ¿Es bueno?
Conectar con el receptor
Organizar la exposición
Inicio. Atención, enganche y conexión
Cuerpo. Credibilidad, recuerdo, comprensión
Final. Emoción, impacto, conclusión
Pautas para comenzar
Captar el interés del público
Buscar espacios comunes
Conecta con la emoción
Acortar distancia
Inspirar confianza y respeto
Mostrarnos disponibles y cercanos
El exordio¹, arranca con fuerza
Saluda y agradece a los oyentes, instituciones…
Capta el interés de la audiencia
Expón la idea principal y detalla otras
Explica la forma en la que está dividida tu presentación
Formas de captar el interés
Lanzar una pregunta
Comenta un hecho poco conocido o sorprendente
Cuenta una anécdota o una historia
Cita una frase
Utiliza una metáfora o analogía
Crea un terreno común con la audiencia
Sé humilde
Habla de referentes conocidos por todos
Emociona, engancha a la gente desde el minuto cero

Leer o no leer
Se puede leer sin perder por ello nada de emoción
La voz, la entonación, el ritmo y la inflexión son herramientas muy
potentes para conseguir la efectividad de la comunicación en estos
casos.
Aludir para empezar, a un hecho que se enlaza con la acción, como es
por ejemplo el recuerdo de la escuela en la que nos enseñaron a leer.

Cuerpo (Exposiciones)
Se debe buscar un equilibrio perfecto entre cerebro y corazón.
Razón
Afirmaciones Ilustraciones Emoción
Evidencias Participación
Afirmaciones
Declaraciones sencillas que resumen el tema
Cada una de las premisas o ideas clave que se exponen en el cuerpo son
una afirmación
Pueden ser meras opiniones o creencias, pero una vez lanzadas hay que
demostrarlas
Evidencias
Aportan un soporte lógico a las afirmaciones, es decir, las hacen fiables.
Ilustraciones
Dan soporte emocional a las afirmaciones. No prueban nada pero sirven
para convencer desde la imaginación y la emoción
Ej: Metáforas, ejemplos, historias, anécdotas, demostraciones,
testimonios, estudios de caso…
Participación
Involucrar al público ayuda a mantenerlo activo y comprometido
Apelar el aprendizaje desde la experiencia
Preguntar
Proponer juegos y dinámicas
Encuestas
Movimientos
Final de una exposición peroratio²
Dos partes
La enumeración de los argumentos. Resumen de las ideas más
importantes
La agitación de los efectos

Exposición oral
1. Comienzo
a. Introducir el tema mediante herramientas como una pregunta o una
frase con gancho. Ej. “La desnutrición ¿cómo podemos ayudar?”.
Los dos primeros minutos de una presentación son los minutos clave
para captar la atención del receptor.
2. Desarrollo
a. Debemos saber diferenciar bien las partes de nuestra exposición en
las que deberemos combinar la razón, la emoción, etc. Aquí podemos
incluir imágenes, vídeos o audios que aporten atención a nuestro
discurso.

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