Estructura y Claves de un Texto Académico
Estructura y Claves de un Texto Académico
A continuación, te
presentamos algunos
aspectos importantes La introducción
de la redacción para Es un avance, una presentación al lector que predispone la
tener en cuenta al mente para el resto de la lectura. Sus funciones principales
momento de realizar son preguntar, anticipar, organizar, sintetizar y establecer el
ejercicios en el aula en campo de estudio. Se redacta más breve que el cuerpo del
torno a la elaboración escrito y es una proyección para lo que vendrá.
de un buen escrito
académico:
El cuerpo
Es el discurso fundamental del artículo. Contiene los propósitos, los métodos,
la revisión bibliográfica, el análisis de datos, hechos o información, los
resultados y su valoración. Este se divide en varios párrafos. Los párrafos
incluyen un solo tema, requieren la sangría (tab) para ser identificados.
Abundan una idea principal y 4 o 5 ideas secundarias relacionadas.
Aquí es donde expondremos la información que queramos que contenga
nuestro texto.
La conclusión
Es el cierre del escrito. Se presenta un resumen, la recapitulación, las
recomendaciones. En ella explicamos los resultados finales de nuestro
propósito. En esta parte se pueden establecer posibilidades de estudios
futuros.
La legibilidad es la
facilidad con que se
puede leer y La legibilidad depende, en buena parte, de si un
comprender un texto. texto está constituido por frases cortas, de si se
En un sentido más utilizan estructuras que permitan al lector avanzar
amplio es la aptitud de en el contenido del texto, de si se colocan
un texto de ser leído adecuadamente las palabras clave en el lugar
fácil y cómodamente, y
esta aptitud hace
referencia a elementos
tipográficos, de
presentación del escrito
preciso, de si las frases conservan el orden lógico, entre otras cuestiones.
Todos estos aspectos contribuirán en gran medida a alcanzar uno de los retos
de quien escribe, que es transformar un pensamiento en lenguaje escrito.
Distinguimos entre legibilidad lingüística, que trata de aspectos verbales, y
legibilidad tipográfica, que hace referencia a la percepción visual del texto
(disposición del texto en la página, dimensión de la letra, uso de la cursiva, de
la negrita, etc.).
Legibilidad lingüística
A fin de que un artículo sea más legible, debemos tener en cuenta una serie de
aspectos: en primer lugar, que predomine la estructura más básica y
comprensible de una frase, es decir, la de sujeto-verbo-complementos. Dicha
estructura favorece la anticipación y el lector puede prever los elementos que
vendrán a continuación. Observaremos esta cuestión en el párrafo siguiente:
«El comité de ética asistencial de referencia para la atención sociosanitaria es
un grupo consultivo, interdisciplinario, que integra ideologías morales
diferentes. El objetivo de este comité es ayudar a los usuarios, a los
profesionales de la salud y de la gestión en la red sociosanitaria en la toma de
decisiones éticas».
Las frases que constituyen el párrafo responden a la estructura básica de la
construcción de una oración. También podemos afirmar que intuimos que el
autor del texto especificará cuál es el objetivo de este comité, porque
previamente lo ha definido. Es decir, primero nos ofrece la definición y después
el objetivo, y no al revés.
Es evidente que no es necesario que todas las frases sigan estrictamente el
orden lógico de la estructura, ya que si no lo que conseguiremos es un ritmo
monótono de lectura que puede aburrir al lector. Pero sí que es importante
tener presente la ordenación más racional, porque facilita la comprensión del
artículo. Por esta razón, la ordenación interna de la frase incide directamente
en la legibilidad de un texto.
Llegados a este punto, es conveniente comentar que tenemos que ser
precavidos con el uso de las frases subordinadas, impersonales, la voz pasiva
y los incisos demasiado largos y numerosos. Las frases subordinadas hacen
que el texto sea demasiado extenso, y que sea difícil recordar el contenido,
como por ejemplo: «El esfuerzo personal y el interés de los profesionales que
han participado en el estudio para mejorar día a día la atención a las personas
que padecen dolor, junto con su capacidad de trabajo, han hecho posible la
elaboración de este documento, que esperamos que pueda ser de utilidad para
todos». El párrafo adquiere mayor legibilidad si se redacta de la manera
siguiente: «El esfuerzo personal, el interés y la capacidad de trabajo de los
profesionales que han participado en el estudio para mejorar día a día la
atención a las personas con dolor han hecho posible la elaboración de este
documento, con la intención de que sea de utilidad para todos».
El hecho de que se hayan suprimido dos relativos, junto con el cambio de
orden del sintagma la capacidad de trabajo, proporciona una mayor legibilidad
y agilidad al párrafo.
Las frases impersonales o en voz pasiva esconden el sujeto real de las
oraciones e impiden distinguir claramente quién es el
MARCADORES DISCURSIVOS
Los marcadores
discursivos o marcad
ores del discurso son Los marcadores discursivos presentan ciertas
expresiones como esto propiedades prosódicas, sintácticas, semánticas,
es, así las cosas, sin textuales y morfológicas que los individualizan
embargo, por cierto y como clase funcional.
otras unidades
lingüísticas Prosodia y sintaxis
especializadas en Los marcadores discursivos aparecen aislados
encadenar los gráficamente del resto del texto por medio de los
diferentes fragmentos signos de puntuación. Esto no es más que el
discursivos señalando reflejo ortográfico de una propiedad prosódica. En
explícitamente el tipo de efecto, los marcadores discursivos quedan
relación semántica que desgajados prosódicamente del texto del que
existe entre ellos, forman parte, de manera que no forman parte de
guiando así la la oración en la que aparecen, sino que inciden en
interpretación del el enunciado al completo.
discurso que se Al no quedar integrados en la oración, algunos
transmite. marcadores discursivos pueden aparecer en
diferentes posiciones dentro del segmento textual del que forman parte
(Pues dilo; Dilo, pues; Sin embargo, estamos barajando otras posibilidades;
Estamos, sin embargo, barajando otras posibilidades).
Los marcadores discursivos no pueden recibir ni especificadores ni adyacentes
complementarios y tampoco pueden coordinarse entre sí, ni admiten la
negación.
Significado procedimental
Los marcadores discursivos carecen de un significado referencial o denotativo,
conceptual. Son elementos con un significado procedimental. Esto es, los
marcadores discursivos codifican una instrucción destinada a guiar la
interpretación del texto en el que aparecen. A menudo, los marcadores
discursivos añaden un significado subjetivo, plasmación en el texto de la
opinión del hablante.
Los marcadores discursivos como elementos cohesionadores
Los marcadores discursivos son elementos carentes de una función sintáctica;
constituyen enlaces supraoracionales especializados en la cohesión textual y
en favorecer la interpretación de los enunciados.
Morfología
Desde un punto de vista morfológico, los marcadores discursivos se
caracterizan por ser unidades lingüísticas invariables, pertenecientes a
categorías gramaticales diversas.
Clasificación de los marcadores discursivos
No existe unanimidad a la hora de establecer la nómina de los marcadores
discursivos. En buena medida, la dificultad viene determinada porque se intenta
definir como clase categorial lo que es una clase funcional. En efecto, los
elementos que funcionan como marcadores pertenecen a clases de palabras
diferentes, no siempre bien establecidas en las taxonomías gramaticales
existentes. Lo que sí comparten es una función. Así pues, los marcadores
discursivos forman una clase funcional, no categorial, es decir, lo que les une
no es la categoría gramatical a la que pertenecen sino la función que
desempeñan.
Las clasificaciones que existen de los marcadores del discurso a menudo se
basan en listados muy exhaustivos que tratan de recoger todos los matices
significativos expresados por los marcadores discursivos. Otras, en cambio,
tratan de hacer agrupaciones generales. Así lo hacen Portolés y Zorraquino
(1999), autores de la clasificación más extendida para el castellano. Portolés y
Zorraquino (1999) proponen una clasificación basada en la función discursiva
que atribuyen a los marcadores discursivos. Así distinguen entre:
Estructuradores de la información (elementos que permiten organizar la
información dentro del texto)
Comentadores: pues, pues bien, así las cosas, etc.
Ordenadores: en primer lugar/en segundo lugar; por una parte/por otra parte;
de un lado/de otro lado, etc.
Digresores: por cierto, a todo esto, a propósito, etc.
Conectores (que vinculan un miembro de discurso con otro previo o con una
suposición contextual)
Aditivos: además, encima, aparte, incluso, etc.
Consecutivos: por tanto, por consiguiente, por ende, en consecuencia, de ahí,
entonces, pues, así, así pues, etc.
Contraargumentativos: en cambio, por el contrario, por contra, antes bien, sin
embargo, no obstante, con todo, etc.
Reformuladores (especializados en introducir una nueva formulación de lo que
se ha enunciado en el discurso previo)
Explicativos: o sea, es decir, esto es, a saber, etc.
De rectificación: mejor dicho, mejor aún, más bien, etc.
De distanciamiento: en cualquier caso, en todo caso, de todos modos, etc.
Recapitulativos: en suma, en conclusión, en definitiva, en fin, al fin y al
cabo, etc.
Operadores (marcadores que no conectan dos unidades y que condicionan las
posibilidades discursivas del segmento en el que se incluyen)
Operadores de refuerzo argumentativo: en realidad, en el fondo, de hecho, etc.
Operadores de concreción: por ejemplo, en particular, etc.
Marcadores conversacionales (propios de la lengua conversacional)
De modalidad epistémica: claro, desde luego, por lo visto, etc.
De modalidad deóntica: bueno, bien, vale, etc.
Enfocadores de la alteridad: hombre, mira, oye, etc.
Metadiscursivos conversacionales: bueno, eh, este, etc.
Una clasificación más reciente es la expuesta por Loureda y Acín Villa (2010),
quienes basan su clasificación en los elementos que intervienen en el hablar, a
saber, hablante, oyente y discurso. Así distinguen entre:
Modalizadores discursivos (que explicitan la actitud del hablante): a decir
verdad, desde luego, sin duda, por lo visto, bien, etc.
Marcadores propiamente dichos
Formuladores: es decir, esto es, etc.
Organizadores de la información: por un lado/ por otro lado, pues, etc.
Conectores:sin embargo, no obstante, por lo tanto, en cambio, etc.
Operadores argumentativos: bien, casi, un poco, etc.
Focalizadores discursivos (modifican un estado mental previo del oyente, al
eliminarlo, al confirmarlo o al ampliarlo): ni siquiera, al menos, por lo menos,
incluso, etc.
Marcadores de control del contacto
Toma de turno: fíjate, etc.
Deseo de control de la recepción del mensaje: ¿me entiendes?, etc.
Petición de confirmación: ¿no?, etc.
Expresión de la actitud del oyente ante lo que oye: ¡vaya!, ¿de verdad?, ¿qué
(me) dices?, ¡no me digas!, etc.
De función fática: siií; ¡ah!; ¡ajá!; sí, sí, etc.
Puntuación
Uso del punto
El punto señala la pausa con que se da fin al enunciado, después del punto
siempre se escribe mayúscula. Existen tres clases de puntos: el punto y
seguido, el punto y aparte, y el punto final.
El punto y seguido: separa enunciados que integran un párrafo, después del
punto y seguido se sigue escribiendo en el mismo renglón, si el punto está al
final del renglón se empieza en el siguiente sin dejar sangría.
El punto y aparte: separa dos párrafos distintos, después de punto y aparte se
escribe en una línea distinta, la primera línea debe dejar una sangría o espacio
interior.
El punto y final: es el que cierra un texto.
Por regla general el punto se utiliza también después de las abreviaturas, no
obstante existen numerosas excepciones por ejemplo los símbolos, de los
elementos químicos y de las unidades de peso y de medida se escriben sin
punto, tampoco llevan este signo los puntos cardinales. Los puntos de las
abreviaturas no excluyen la presencia inmediata de cualquier otro signo de
puntuación, cuando se combine el punto con los paréntesis o las comillas, se
coloca el punto siempre detrás de estos signos. No se escribe punto al final de:
títulos y subtítulos de libros, artículos, capítulos, obras de arte etc., cuando
aparezcan aislados.
Uso de la coma
La coma indica una pausa breve que se produce dentro del enunciado, y se
emplea para:
Aislar el vocativo del resto de la oración.
Separar los miembros de una enumeración, menos los que están precedidos
por alguna de las conjunciones: y, e, o, u.
Separar miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo
enunciado, excepto si van precedidos por las conjunciones y, e, ni, o, u. Sin
embargo se coloca una coma delante de la conjunción cuando la secuencia
que encabeza expresa un contenido distinto al elementos o elementos
anteriores.
Señalar que se ha omitido el verbo porque ha sido anteriormente mencionado o
porque se sobreentiende.
Separar los términos invertidos del nombre completo de una persona o los de
un sintagma que integran una lista (bibliografía, índice…).
Es recomendable su empleo cuando el periodo sea largo.
Además, en una relación cuyos elementos están separados por punto y coma,
el último elemento, ante el que aparece la conjunción copulativa, va precedida
de coma o punto y coma.
Los enunciados que aclaran o amplían lo dicho en una oración, se escriben
entre comas. Se encuentran en este caso: las aposiciones explicativas, las
oraciones explicativas, cualquier comentario, explicación o precisión de algo
dicho, la mención de un autor u obras citados.
Se coloca coma después del bloque anticipado cuando se invierte el orden
regular de las partes de un enunciado, anteponiendo elementos que suelen ir
pospuestos.
Es usual colocar una coma antes de una conjunción o locución conjuntiva que
une las proposiciones de una oración compuesta.
Se colocan comas al emplear frases como: esto es, es decir, o sea, en fin, por
último, por consiguiente, por lo tanto, en cambio, en primer lugar. También en
formas adverbiales como: generalmente, posiblemente, afectivamente,
finalmente, en definitiva, por regla general, quizás. Si estas expresiones van al
inicio de la oración, se separan del resto por una coma, pero si va en medio de
la oración se escriben entre comas.
También se coloca coma en el encabezamiento de las cartas, entre el lugar y la
fecha.
Uso del punto y coma
El punto y coma indica una pausa superior a la marcada por la coma e inferior
a la señalada por el punto, el punto y coma se utiliza:
Para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de
expresiones complejas que incluyen comas en su redacción.
Para separar oraciones yuxtapuestas, si son muy largas o llevan comas en su
redacción.
En ocasiones, puede emplearse punto y seguido en lugar de punto y coma. La
elección puede depender del vínculo de sentido entre las oraciones, si este
vínculo es débil se prefiere el punto y seguido, si es más sólido, es preferible el
punto y la coma. También es correcto, en estos casos, emplear dos puntos.
Suele colocarse punto y coma, en vez de coma, delante de conjunciones o
locuciones conjuntivas como: pero, mas y aunque, así como sin embargo, por
lo tanto, por consiguiente, en fin, etc., cuando los periodos son muy largos o
llevan coma en su redacción. Si la longitud es extremadamente larga, es
preferible usar el punto y seguido.
Uso de los dos puntos
Los dos puntos detienen el discurso para llamar la atención sobre lo que sigue,
y estos se emplean:
Después de enunciar una enumeración.
Para cerrar una enumeración, antes del anafórico que los sustituye.
Antes de una cita textual.
Después de las fórmulas de saludo en las cartas y documentos.
Para significar la conexión de sentido con oraciones relacionadas entre sí, sin
necesidad de utilizar nexo gramatical; estas relaciones pueden ser: causa-
efecto; conclusión o resumen de la oración anterior; verificación o explicación
de la oración anterior, que suele tener un sentido más general.
También se emplean los dos puntos para separar la ejemplificación del resto de
la oración.
En textos jurídicos y administrativos, se colocan dos puntos después del verbo,
escrito con todas sus letras mayúsculas, que presenta el objetivo fundamental
del documento. La primera palabra del texto que sigue a este verbo se escribe
siempre con letra inicial mayúscula, y el texto forma un párrafo diferente.
Uso de los puntos suspensivos
Los puntos suspensivos (…) suponen una interrupción de la oración o un final
impreciso, y se emplean:
Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la
palabra etcétera.
Cuando se quiere expresar que antes de lo que va a seguir ha habido un
momento de duda, temor o vacilación.
En ocasiones la interrupción del enunciado sirve para sorprender al lector con
lo inesperado de la salida.
Para dejar un enunciado incompleto y en suspenso.
Cuando se reproduce una cita textual, sentencia o refrán, omitiendo una parte.
Se escriben tres puntos suspensivos dentro de paréntesis (…) o corchetes[…]
cuando al transcribir literalmente un texto se omite una parte de él.
Tras los puntos suspensivos no se escribe nunca punto, sin embargo sí pueden
colocarse otros signos de puntuación.
Uso de los signos de interrogación y exclamación
Se emplean para delimitar enunciados interrogativos o exclamativos directos, e
interjecciones, la forma de utilización de estos signos es:
Se emplearán dos, uno para indicar la apertura (¿i) y otro para indicar el cierre
(?!) estos signos se colocan al principio o final del enunciado interrogativo y
exclamativo respectivamente.
Después de los signos que indican cierre de interrogación o exclamación no se
escribe punto.
Los vocativos y las oraciones subordinadas cuando ocupan el primer lugar en
el enunciado se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación, sin
embrago si están colocados al final se consideran dentro de ellas.
Cuando se escriben varias preguntas o exclamaciones seguidas y estas son
breves se puede optar por considerarlas oraciones independientes, con sus
correspondientes signos de apertura y cierre, y con mayúscula al comienzo de
cada una de ellas, no obstante también es posible considerar el conjunto de las
preguntas o exclamaciones como un enunciado único, en este caso hay que
separarlo por comas o por puntos y coma, y solo en la primera se escribirá la
palabra inicial con mayúscula.
Uso de los paréntesis
Los paréntesis se emplean para encerrar elementos incidentales o aclaratorios
que se intercalan en un enunciado. Se utilizan cuando:
Se interrumpe el sentido del discurso con una aclaración o elemento incidental,
sobre todo si es largo o de escasa relación con lo anterior o posterior.
Si se intercala algún dato: fechas, lugares, significados de siglas, el autor u
obra citados, etc.
Se desea introducir alguna alternativa en el texto. Puede encerrarse en el
paréntesis una palabra completa o solo uno de sus segmentos.
Se reconstruyen palabras completas o elementos que faltan que faltan en los
originales al transcribir texto, como códices o inscripciones con abreviaturas.
Se encierran tres puntos para dejar constancia de que se omite en la cita un
fragmento del texto que se transcribe.
Se escriben a incisos encabezados por letras o números. Usualmente se
escribe solo el paréntesis de cierre tras estos caracteres.
Si el enunciado colocado entre paréntesis es interrogativo o exclamativo, los
signos correspondientes a estos se colocan dentro del paréntesis.
Uso de los corchetes
Por norma general se utilizan los corchetes de forma parecida a los paréntesis
que incorporan información complementaria o aclaratoria, se utilizan cuando:
Se introduce alguna aclaración dentro de un texto que ya está encerrado entre
paréntesis.
No caben en una línea las últimas palabras de un verso. En este caso, solo se
escribe con corchete de apertura.
Se quiere hacer constar que falta una parte del texto que se transcribe; dentro
de los corchetes se escriben tres puntos.
Uso de la raya o guion largo
La raya se emplea:
Para encerrar aclaraciones que interrumpen el discurso. En este caso se
coloca siempre una raya de apertura y otra de cierre al final. Las rayas pueden
sustituirse por paréntesis o por comas, según como el que escribe perciba el
grado de conexión entre los elementos.
Para señalar cada una de las intervenciones de un diálogo, sin mencionar el
nombre de la persona o personaje al que corresponde. Para introducir o
encerrar los comentarios o precisiones del narrador a las intervenciones de los
personajes, se coloca una sola raya delante del comentario del narrador, sin
necesidad de cerrarlo con otra, cuando las palabras del personaje no continúan
inmediatamente después del comentario.
Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras
del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta continua después,
si fuera necesario colocar un signo de puntuación detrás de la intervención del
narrador, se colocará después de sus palabras y tras la raya de cierre (si la
hubiese).
En algunas listas, como índices alfabéticos o bibliografías, la raya sirve para
indicar que en ese renglón se omite una palabra, ya sea un concepto antes
citado o el nombre de un autor que se repite.
Uso de las comillas
Hay distintos tipos de comillas (“” «») que se emplean indistintamente, pero se
alternan cuando deben usarse en un texto ya entrecomillado. Las comillas se
emplean:
Para reproducir citas textuales.
Para no repetir un texto.
Para indicar que una palabra o expresión es impropia, o de otra lengua, o que
se usa irónicamente o con un sentido especial.
Para citar títulos de artículos, poemas, cuadros etc.
Uso del guion
De menor longitud que la raya, se utiliza básicamente para hacer divisiones
dentro de una palabra, y también:
Para separar los elementos que integran las palabras compuestas.
Para dividir una palabra al final de reglón si no cabe completa.
Cuando se antepone el guion a una parte de una palabra (sílaba, morfema,
etc.) indica que esta va en posición final. Cuando se pospone el guion a esa
misma parte, indica que esta va en posición inicial. Si el elemento en cuestión
se coloca entre guiones, se entiende que está en el interior de palabra.
El guion también se emplea para unir palabras con un valor de enlace similar al
de una preposición o una conjunción.
1 La voz pasiva
Errores de concordancia
Se dan muchos errores de concordancia que solo son explicables por
descuido y falta de revisión. Son errores de concordancia de número, de
género o de ambos entre el sujeto y el verbo, entre el complemento directo y su
complemento predicativo, así como entre un sustantivo y el adjetivo o un
participio, y entre el relativo y su antecedente.
Concordancia entre el sujeto y el verbo
-Para terminar, un error cada vez más consolidado, hasta el punto de que suele
pasar desapercibido a escritores y correctores. Es el consistente en usar el
pronombre personal le, singular, en función de complemento indirecto, en
lugar de les, cuando el elemento sustituido es plural: DorándoLE la píldora a
nuestroS verdugoS:
Ambiguedad
Fijaos en la siguiente frase, en un diálogo en el que intervienen tres
interlocutores: «ayer vi a su madre«. Si A, B y C son los interlocutores y es A
quien dice la frase, ¿a qué madre se refiere, a la de B o a la de C? Por tanto,
ante las dudas, es conveniente dar una definición amplia de ambigüedad:
La ambigüedad es la propiedad de palabras, expresiones, frases, etc.,
para ofrecer distintas interpretaciones en la lectura, aunque también se
da en el mundo oral.
¿Causas de la ambigüedad? Pueden ser de carácter muy diverso, a menudo
por incorrecciones gramaticales. Veamos otro ejemplo:
—Ayer vi a Manolo paseando.
—Paseando, ayer vi a Manolo.
Si lo que quiero decir es que paseando yo ayer, vi a Manolo, obviamente la
forma correcta es la segunda. Si en cambio quiero decir que vi a Manolo ayer,
quien estaba paseando mientras lo veía, la estructura correcta de la frase es la
primera. En ambos casos, para evitar la confusión, es necesario construir la
frase correctamente.
Claro está que todos estos tipos de palabras u oraciones ambiguas pueden ser
solucionados mediante la adición (en general) de algún complemento (oral o
escrito) que la deshaga.
Ejemplos:
Vi al padre de usted (en vez de decir: vi a su padre).
Arrojó el bastón sobre el armario y se rompió este último («este último
aclara la frase).
Pedro quiere pelearse con un francés que se llama Pierre (el añadido
deshace la ambigüedad).
Pedro y yo escribimos un cuento el mes pasado («el mes pasado» aclara
que no lo estamos escribiendo actualmente).
Usted aquí no pinta ninguna pared (en vez de «no pinta nada«).
Tiene el título de conde (en vez de «es/conde» que podría confundirse con
una forma verbal de esconder).
Supongo que se puede ver con claridad la forma práctica de superar cualquier
tipo de término o secuencia lingüística ambigua, no es difícil, si te fijas un poco
atentamente.
Pobreza Léxica
La Pobreza Léxica o Monotonía consiste en el uso reiterado y excesivo de los
mismos vocablos para expresar ideas diferentes y para las cuales existen
palabras más precisas. Se repiten vocablos vagos o imprecisos que restan
calidad a la información. Estos términos pueden ser: especie, cosa, algo, puso,
de lo que es.
Tu perro es de una especie poco común (Tu perro es de una raza poco común)
No sé a qué cosa te refieres (No sé a qué tema te refieres)
El maestro es algo extraño (El maestro es un poco extraño)
Le puso una carta al amigo (Le envió una carta al amigo)
Hablaré de lo que es la inteligencia (Hablaré acerca de la inteligencia)
Decir un discurso (lo correcto sería "pronunciar un discurso")
Decir un ejemplo (exponer)
Decir lo que ocurrió (explicar)
Decir un poema (recitar)
Tu perro es de una especie poco conocida (raza)
¿A qué cosa te refieres? (asunto, tema...)
Hacer un edificio (construir)
Hacer una tarta de chocolate (cocinar)
Tiene grandes cualidades (posee)
La pista tiene cien metros de largo (mide)
Tiene el primer puesto en la competición (ocupa)
Hacer un poema (redactar)
Está algo triste (un poco)
Otros Vicios del Lenguaje:
Anfibología o Ambigüedad: estaré solo hoy → ¿solamente o sin compañía?
Apócope: buenos días "Edu", ¿me podrías enviar el informe? (Eduardo)
Arcaísmo: usa anteojos → gafas o lentes
Barbarismo: muchas grasias → gracias
Cacofonía: Efecto acústico desagradable que resulta de la combinación de
sonidos poco armónicos o de la repetición exagerada de un mismo sonido en
una [Link] parece perdido
Dequeísmo: pienso de que puedes hacerlo
Extranjerismo: estoy ok contigo → de acuerdo
Hiato: iba a arreglar el desastre que provocó
Idiotismo: expulsación → lo correcto sería "expulsión"
Impropiedad: ostenta el cargo de presidente → ejerce el cargo
Laconismo: consiste en usar expresiones exageradamente breves
Metátesis: ayer me dolía mucho el estógamo → estómago
Modismos: Lucía siempre está en la luna
Monotonía o Pobreza Léxica: decir un discurso → pronunciar
Muletillas o Coletillas: esto... ¿qué te iba a decir...?, ¡ah sí!, ya me acuerdo
Neologismo: instalé un script de software para la web
Pleonasmo o Redundancia: subir arriba... bajar abajo... entrar adentro...
Queísmo: ¿qué estás hablando? → "¿De qué estás hablando?"
Solecismo: Paloma estaba media triste → medio
Sonsonete: ¡esto es zenzazional! (lo correcto sería decir "sensacional")
Ultracorrección: es un gran aficcionado del cine (aficionado)
Vulgarismo: voy pa mi casa (para)
Anacoluto
El anacoluto (menudo palabro) es una figura retórica que supone la
construcción sintáctica incorrecta de una frase. O por decirlo con las palabras
del DRAE: “Inconsecuencia en la construcción del discurso”.
El error procede de dejar una o más palabras discordantes con el resto de la
frase. Estamos hablando pues de una figura retórica que se usa por falta de
pericia gramatical o por desconocimiento. Conclusión: conviene evitar el
anacoluto (también conocido como solecismo).
“¿Y su padre de usted no tendré el gusto de verle antes de marcharme?”
“Yo es que, bueno, no me parece muy oportuno” (por: “[A mí es que,] Bueno,
no me parece muy oportuno)
“La filosofía antigua se encuentran muchos personajes importantes que
sobresalieron en esa época”. (“En la filosofía antigua se encuentran muchos
personajes importantes que sobresalieron en esa época”)
Impropiedad léxica
La Impropiedad, Impropiedad Léxica o Transgresión Semántica consiste en
emplear palabras inadecuadas atribuyéndoles significados que no poseen:
Hemos visto muchos pescados en la playa → "pescados" por "peces"
La Impropiedad es un vicio del lenguaje ya que denota falta de cultura y
dificulta la comprensión del mensaje. Para evitarla se recomienda cultivar el
hábito de la lectura.
Ejemplos de Impropiedad:
Leer o no leer
Se puede leer sin perder por ello nada de emoción
La voz, la entonación, el ritmo y la inflexión son herramientas muy
potentes para conseguir la efectividad de la comunicación en estos
casos.
Aludir para empezar, a un hecho que se enlaza con la acción, como es
por ejemplo el recuerdo de la escuela en la que nos enseñaron a leer.
Cuerpo (Exposiciones)
Se debe buscar un equilibrio perfecto entre cerebro y corazón.
Razón
Afirmaciones Ilustraciones Emoción
Evidencias Participación
Afirmaciones
Declaraciones sencillas que resumen el tema
Cada una de las premisas o ideas clave que se exponen en el cuerpo son
una afirmación
Pueden ser meras opiniones o creencias, pero una vez lanzadas hay que
demostrarlas
Evidencias
Aportan un soporte lógico a las afirmaciones, es decir, las hacen fiables.
Ilustraciones
Dan soporte emocional a las afirmaciones. No prueban nada pero sirven
para convencer desde la imaginación y la emoción
Ej: Metáforas, ejemplos, historias, anécdotas, demostraciones,
testimonios, estudios de caso…
Participación
Involucrar al público ayuda a mantenerlo activo y comprometido
Apelar el aprendizaje desde la experiencia
Preguntar
Proponer juegos y dinámicas
Encuestas
Movimientos
Final de una exposición peroratio²
Dos partes
La enumeración de los argumentos. Resumen de las ideas más
importantes
La agitación de los efectos
Exposición oral
1. Comienzo
a. Introducir el tema mediante herramientas como una pregunta o una
frase con gancho. Ej. “La desnutrición ¿cómo podemos ayudar?”.
Los dos primeros minutos de una presentación son los minutos clave
para captar la atención del receptor.
2. Desarrollo
a. Debemos saber diferenciar bien las partes de nuestra exposición en
las que deberemos combinar la razón, la emoción, etc. Aquí podemos
incluir imágenes, vídeos o audios que aporten atención a nuestro
discurso.