DIPUTACIÓN DE HUELVA
TEMA 21
PROTOCOLO DE ACTUACIÓN EN CASO DE MALTRATO INFANTIL.
NORMATIVA DE INTERÉS.
* Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial
del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
* Ley 1/1998, de 20 de abril, de los derechos y la atención al menor.
* Decreto 42/2002, de 12 de febrero, del régimen de desamparo, tutela y guarda administrativa.
* Orden de 11 de febrero de 2004, por la que acuerda la publicación del texto íntegro del
Procedimiento de Coordinación para la Atención a Menores Víctimas de Malos Tratos en
Andalucía.
* II Plan de Infancia y Adolescencia de Andalucía 2016-2020, aprobado por el Consejo de
Gobierno, mediante Acuerdo de 7 de junio de 2016.
* Decreto 210/2018, de 20 de noviembre, por el que se regula el procedimiento de actuación ante
situaciones de riesgo y desamparo de la infancia y adolescencia en Andalucía (SIMIA).
* Orden de 30 de julio de 2019, por la que se aprueba el formulario normalizado de la hoja de
notificación de posibles situaciones de riesgo y desamparo de la infancia y adolescencia.
* Orden de 30 de julio de 2019, por la que se aprueba y publica el instrumento para la valoración
de las situaciones de riesgo y desamparo de la infancia y adolescencia en Andalucía (VALÓRAME).
La Constitución Española de 1978 al enumerar en el Capítulo III del Título I, los principios rectores
de la política social y económica, hace mención a la obligación de los Poderes Públicos de asegurar
la protección social, económica y jurídica de la familia y dentro de ésta, con carácter singular, la de
los menores.
El objetivo del protocolo de actuación es promover la coordinación interinstitucional para mejorar
la atención a los menores de edad víctimas de maltrato familiar, evitando la victimización primaria
y secundaria que pudieran sufrir en el proceso de intervención.
La especial situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los niños, niñas y adolescentes que
conviven en un entorno donde existe cualquier tipo de violencia hace necesaria una atención
específica, ya que son víctimas de maltrato en cualquiera de sus tipologías, por considerar que son
nocivas para su bienestar y desarrollo.
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El objetivo del protocolo es también garantizar unos estándares mínimos en la atención e
intervención a los niños víctimas de maltrato, independientemente de su sexo, raza, discapacidad,
condición social o ubicación territorial.
Un protocolo de actuación en casos de maltrato infantil debe englobar medidas que garanticen la
coordinación de las actuaciones de las instituciones competentes respecto a la atención global a
las víctimas en las siguientes áreas básicas de intervención social:
1. Detección.
2. Notificación.
3. Valoración.
4. Intervención y tratamiento.
5. Evaluación y seguimiento del caso.
Partiendo del marco ofrecido por Naciones Unidas respecto a la conceptualización de la violencia
contra la infancia en un sentido amplio, el Observatorio de la Infancia ha definido el maltrato
infantil en los siguientes términos:
“Acción, omisión o trato negligente, no accidental, que priva al niño o la niña de sus derechos y su
bienestar, que amenaza o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o social y cuyos
autores pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad”.
Hay que considerar la complejidad y multiplicidad de tipologías de maltrato infantil propuestas por
profesionales e investigadores que estudian y/o intervienen en esta problemática. En este sentido
se debe recordar que, como en anteriores trabajos del Observatorio de la Infancia (por ejemplo los
relativos a las hojas de detección y notificación), se acuerda utilizar cuatro tipologías básicas:
1. Maltrato físico
2. Maltrato emocional
3. Negligencia
4. Abuso sexual
En función del autor o perpetrador del maltrato, se distingue entre maltrato familiar y extra
familiar.
El maltrato familiar es aquél en el que el acto de violencia se produce por parte de padres, tutores
o familiares, colocando al menor en una situación de desprotección que hace necesaria la
intervención de las Instituciones competentes para garantizar la protección de menores.
El maltrato también puede darse en un contexto extra familiar, bien cuando el perpetrador
procede de otros círculos de confianza en ámbitos como el educativo o en actividades de tiempo
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libre, cuando esta violencia se ejerce a través de las Tecnologias de la Información y la
Comunicación (grooming, sexting….) o cuando directamente se trata de violencia entre iguales
(acoso escolar y ciberacoso).
La legislación española (Ley Orgánica 1/1996, de 15 de Enero, de Protección Jurídica del Menor),
distingue dos situaciones de desprotección: riesgo y desamparo. Por tanto, la clasificación de
situaciones de gravedad en casos de maltrato infantil en el ámbito familiar, tendrá dos categorías:
maltrato leve o moderado, que incluye las situaciones de riesgo y maltrato grave donde se ha de
incluir las situaciones que impliquen desamparo.
Esta clasificación y las consecuencias que tiene sobre la atención a los menores determina dos
procedimientos de actuación claramente diferenciados para su atención e intervención social:
• Vía o procedimiento ordinario, ante situaciones de riesgo de mal trato leve o moderado que
se aplicará igualmente ante situaciones de mera sospecha. La notificación está orientada hacia los
servicios sociales de atención primaria, donde se valora cada caso y se toman las medidas de
apoyo al menor y a la unidad familiar oportunas.
• Vía o procedimiento de urgencia, donde se requiere atención especializada que debe ser
prestada por el Servicio de Protección de Menores de la Comunidad Autónoma, se valora el
desamparo y se toman las medidas de protección previstas por la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de
enero, de Protección Jurídica del Menor.
DETECCIÓN Y NOTIFICACIÓN.
Según lo establecido en el artículo 13 de la L.O. 1/1996 “Toda persona o autoridad, y
especialmente aquellos que por su profesión o función, detecten una situación de riesgo o posible
desamparo de un menor, lo comunicarán a la autoridad o sus agentes más próximos, sin perjuicio
de prestarle el auxilio inmediato que precise”. Así mismo, el artículo 262 de la LECrim establece
que “los que por razón de sus cargos, profesiones u oficios tuvieren noticia de algún delito público,
estarán obligados a denunciarlo inmediatamente al Ministerio Fiscal, al Tribunal competente, al
Juez de instrucción y, en su defecto, al municipal o al funcionario de policía más próximo al sitio, si
se tratare de un delito flagrante”. Con carácter general el art. 259 de la LECrim establece la
obligación de denunciar al que presenciare la perpetración de cualquier delito público.
• Detectar significa “reconocer o identificar la existencia de una posible situación de maltrato
infantil”. Aunque detección y notificación son dos conceptos indisolubles, la detección es la
primera condición para poder intervenir en estos casos y posibilitar la ayuda a la familia y al niño
que sufran estos problemas. La detección debe ser lo más precoz posible y tiene que incluir
aquellas situaciones donde existe maltrato y también aquellas situaciones de riesgo en las que
pueda llegar a producirse.
Ante cualquier sospecha de maltrato infantil los profesionales de los distintos ámbitos actuarán de
acuerdo con lo establecido en las guías de detección y notificación del maltrato infantil que, en su
caso, existan en cada Comunidad Autónoma, sin perjuicio del deber de denunciar ante la
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autoridad judicial o el Ministerio Fiscal los hechos, si el maltrato detectado pudiera ser constitutivo
de delito.
• Notificar es transmitir o trasladar información por parte de un ciudadano o profesional sobre
el supuesto caso de riesgo o maltrato infantil a la autoridad o a sus agentes más próximos, sin
perjuicio de prestarle el auxilio inmediato que precise. Es una condición necesaria para posibilitar
la intervención y una obligación legal y profesional. La notificación se realiza a través de una hoja
de notificación específica para cada uno de los ámbitos de actuación.
VALORACIÓN, INTERVENCIÓN Y SEGUIMIENTO.
La valoración de casos de maltrato infantil debe cumplir como requisitos mínimos los siguientes:
enfoque integral que incluya las circunstancias precedentes y desencadenantes, así como la
intensidad y frecuencia del maltrato para garantizar que no se actúa sólo sobre un hecho puntual.
Así, la valoración no deberá limitarse al menor, sino que se debe hacer conjuntamente con la
familia y el medio. La valoración deberá ser realizada por un equipo de profesionales, con
formación especializada en problemática familiar y protección de la infancia.
Ante la sospecha de un caso de maltrato infantil, los servicios sociales en los procedimientos
ordinarios, o el servicio de protección de menores en los procedimientos de urgencia, deberán
realizar una valoración del caso. El Servicio de Protección de Menores realizará un apoyo y
asesoramiento a los servicios sociales de atención primaria en los casos en los que la valoración
del caso resulte dudosa.
La valoración debe realizarse de forma coordinada con los equipos de orientación
psicopedagógica, la policía local y los equipos de salud, con la recogida de toda la información
disponible sobre ese niño y el análisis interdisciplinar del caso y con el apoyo, en caso necesario,
del Servicio de Protección de Menores y de los servicios de atención a las mujeres víctimas de
violencia de género de la Comunidad Autónoma correspondiente.
El procedimiento SIMIA, regulado mediante Decreto 210/2018, de 20 de noviembre, recoge
pautas de actuación unificadas para la detección, notificación, valoración y registro de casos en los
que se tenga constancia o se sospeche la existencia de situaciones de riesgo o desamparo
vinculadas al ejercicio de los deberes de protección de los y las menores por parte de sus padres,
madres, personas tutoras o guardadoras. Se consideran situaciones de riesgo y desamparo las
circunstancias recogidas en los artículos 17 y 18 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de
Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial del Código Civil y de la Ley de
Enjuiciamiento Civil.
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ÁMBITO DE APLICACIÓN.
El procedimiento SIMIA se aplica en las situaciones de maltrato imputables a los propios
progenitores o personas encargadas del cuidado del menor o la menor en el ámbito familiar,
debiéndose utilizar para otras formas de maltrato (violencia entre iguales, acoso escolar,
ciberacoso, violencia de género a menores de edad, violencia ejercida sobre el alumnado no
conforme con su identidad de género, etc.) lo dispuesto en los protocolos de actuación
establecidos por las Consejerías competentes.
PERSONAS USUARIAS DE LA APLICACIÓN.
El procedimiento SIMIA es de obligado cumplimiento para la totalidad de profesionales que
trabajan con la infancia y adolescencia en Andalucía, tanto desde servicios públicos como
privados, especialmente de los ámbitos educativo, sanitario, social, policial y judicial, cuando
detecten posibles situaciones de riesgo o desamparo. Con este procedimiento se intenta facilitar
el entendimiento y la colaboración entre profesionales y agilizar las actuaciones mediante el uso
de un lenguaje común, asegurando las intervenciones más adecuadas para el buen trato y
bienestar de la infancia y adolescencia en Andalucía.
HOJA DE NOTIFICACIÓN.
La hoja de notificación de posibles situaciones de riesgo y desamparo, regulada mediante la
Orden de 30 de julio de 2019, por la que se aprueba el formulario normalizado de la hoja de
notificación de posibles situaciones de riesgo y desamparo de la infancia y adolescencia, tiene
como finalidad facilitar a las personas profesionales la comunicación de las posibles situaciones de
riesgo y desamparo a los órganos competentes, de modo que se inicien las actuaciones oportunas
para la valoración del caso y la aplicación de las medidas necesarias que garanticen el bienestar
del niño, niña o adolescente.
La hoja recoge 4 tipologías básicas de maltrato (maltrato físico, emocional, negligencia y violencia
sexual) y distingue entre dos niveles de gravedad: “leve/moderado” y “grave”. En función de lo
valorado, la hoja se notifica a los Servicios Sociales Comunitarios de las Entidades Locales
(leve/moderado), o bien al Servicio de Protección de Menores de la Junta de Andalucía (grave).
Con el fin de contribuir a una mejor investigación y valoración de los hechos, se ha de adjuntar a
la hoja documentación complementaria en la que se informe sobre la situación actual, entorno
sociofamiliar y educativo, circunstancias en las que se ha detectado el caso, actuaciones
realizadas, así como cualquier otro dato que se estime de interés.
En caso de no disponer de los medios electrónicos necesarios, puede acceder a la versión pdf.
rellenable de la hoja de Notificación pinchando aquí, debiendo proceder a su impresión y envío
por correo ordinario al organismo competente.
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INSTRUMENTO VALÓRAME.
El Instrumento para la valoración de la gravedad de las situaciones de riesgo, desprotección y
desamparo de la infancia y adolescencia en Andalucía, VALÓRAME, aprobado y publicado
mediante la Orden de 30 de julio de 2019, por la que se aprueba y publica el instrumento para la
valoración de las situaciones de riesgo y desamparo de la infancia y adolescencia en Andalucía
(VALÓRAME), ha sido diseñado para su uso por los equipos profesionales de los Servicios Sociales
de las Entidades Locales y Servicios de Protección de Menores de la Junta de Andalucía, y aporta
criterios técnicos para la valoración de la existencia y la gravedad de estas situaciones, así como
para las correspondientes tomas de decisión.
APLICACIÓN SIMIA.
La aplicación SIMIA tiene como finalidad facilitar a las personas profesionales la cumplimentación
informática de la hoja de notificación de posibles situaciones de riesgo y desamparo y de la hoja
resumen del instrumento VALÓRAME, posibilitando el anexo de documentación complementaria y
su envío electrónico a los organismos competentes.
Además, la información contenida en la aplicación SIMIA, va a permitir el seguimiento de los casos
y disponer de datos sobre estas situaciones que ayuden en la planificación de medidas. Es por ello
que para entrar en la aplicación es necesario identificarse mediante certificado digital, DNIe o
Cl@ve, para garantizar los requisitos establecidos en la normativa de protección de datos.
COLABORACIÓN CIUDADANA.
Las personas ajenas a los servicios públicos y privados, que detecten posibles situaciones o
circunstancias que comprometan el bienestar o pongan en peligro la integridad de algún niño, niña
o adolescente, pueden comunicarlas mediante el uso de forma gratuita, del Teléfono de
Notificación de posibles situaciones de Maltrato Infantil, 900 851 818, quedando garantizado el
anonimato de su llamada, si así lo desean.
Asimismo, para las personas menores de edad, está disponible la línea de ayuda a la infancia y
adolescencia, 116111.