Enfoques de
Extensión Rural
Enfoques de
Extensión Rural
Imaginarios en la voz de sus actores universitarios
Claudia Jurado Alvarán
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25
0
Guillermo Orlando Sierra Sierra
Rector
Jorge Iván Jurado Salgado
Vicerrector
Denis Rincón Grajales
Secretaria General
Gonzalo Tamayo Giraldo
Decano
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas
Enfoques de Extensión Rural
© Universidad de Manizales
© Claudia Jurado Alvarán
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas
Manizales, Septiembre de 2019
ISBN: 978-958-5468-15-3
Fondo Editorial, Universidad de Manizales
Diseño y diagramación
Gonzalo Gallego González
Fotos pinturas
Fernando Vargas
Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada
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y de sus autores. Los conceptos expresados en este documento son responsabilidad exclusiva de los
autores y no necesariamente comprometen a la Universidad de Manizales.
Debe producirse un cambio paradigmático que reo-
riente fundamentalmente la conceptualización, los en-
foques y las metodologías de extensión.
Paul Engel (1998)
Jurado Alvarán, Claudia
Enfoques de Extensión Rural: imaginarios en la voz de sus actores
universitarios / Claudia Jurado Alvarán. -- Manizales: Fondo Editorial,
Universidad de Manizales, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, 2019.
234 páginas.
ISBN: 978-958-5468-15-3
1. Imaginarios sociales. 2. Territorialidad. 3. Desarrollo social. 4. Globaliza-
ción. I. Título. II. Jurado Alvarán, Claudia.
Dewey 303.44 cdd 21
Norma de descripción bibliográfica, RDA
Descriptores recuperados LEMB
Universidad de Manizales. Biblioteca
Enfoques de extensión rural
Contenido
Página
La autora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Dedicatoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
Agradecimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
Glosario de términos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
Abreviaturas y acrónimos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Ruta de transparencias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
Arqueología crítica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
Evolución de la extensión rural en Europa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
Evolución de la extensión rural en Estados Unidos . . . . . . . . . . . . . . . . 38
La extensión rural en América Latina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
Extensión rural en Colombia una discusión vigente . . . . . . . . . . . . . . . 49
La investigación sobre Extensión Rural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Investigaciones en extensión y los discursos tradicionales . . . . . . . . . 60
Investigaciones en extensión y transiciones entre
los discursos tradicionales y los actuales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
Investigaciones en extensión y los discursos actuales . . . . . . . . . . . . . . 64
Modelo extensión como herramienta de desarrollo . . . . . . . . . . . . . . . 67
Investigaciones según el modelo de capacidades y competencias . . . 70
Investigaciones en extensión según el enfoque de género . . . . . . . . . . 71
Las investigaciones en extensión rural en los últimos doce años . . . . 72
Investigación en extensión y representaciones sociales . . . . . . . . . . . . 76
Tensiones en los escenarios de desarrollo de la
extensión rural de los PA en la universidad pública . . . . . . . . . . . . . . . 77
Los abordajes teóricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
Miradas de los enfoques de extensión rural,
posibilidades según su construcción imaginaria . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
Extensión rural: las miradas intervencionistas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
La extensión rural como mediación de lo educativo . . . . . . . . . . . . . . . 85
Extensión rural como transferencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Evolución de los enfoques de relacionamiento técnico-productor . . . 90
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Claudia Jurado Alvarán
Extensión rural: educación para el trabajo,
desarrollo humano y educación informal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91
La extensión rural y los PA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
Aproximaciones a la comprensión de los enfoques
y conceptos, según Khun . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
Los imaginarios sociales como opción de
abordaje de los enfoques de la extensión rural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
Los imaginarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107
Resignificaciones de las posibilidades epistemológicas del enfoque . . 112
La construcción social de los enfoques
de extensión rural (simbólicos asignados) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114
Luminosidades en los actores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 121
Enfoques de la extensión rural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
Tendencias de los enfoques de extensión rural
en los imaginarios de los actores universitarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153
Visibilidades desde los actores sobre las
tendencias de los métodos de extensión rural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156
Visibilidades de los actores sociales sobre la
tendencia de los medios de extensión-comunicación . . . . . . . . . . . . . 166
Visibilidades sobre la relación
extensión rural y diagnóstico comunitario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
Relación investigación, extensión rural y
transferencia de tecnología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 172
La asistencia técnica y sus nexos con el extensionismo tradicional . . 175
Tendencia de las instituciones de extensión rural . . . . . . . . . . . . . . . . 181
Tensiones metodológicas y teóricas en los actores . . . . . . . . . . . . . . . . 183
Tendencias de los enfoques de extensión rural de los PA . . . . . . . . . 193
Fronteras de la tendencia fundacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
La extensión: procurar el bienestar de las comunidades . . . . . . . . . . . 199
Puntos en común entre profesores,
estudiantes, directivos y egresados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 222
Trabajos citados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225
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Enfoques de extensión rural
La autora
Claudia Jurado Alvarán
Doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Magister en Educación
y Desarrollo Comunitario, Psicóloga.
Profesora Facultad de Ciencias Sociales y Humanas del Campo de la
Psicología Social-Comunitaria y del Doctorado en Desarrollo Sostenible de
la Universidad de Manizales.
Docente catedrática, Escuela Superior de Administración Pública
–ESAP–
Integrante de los Grupos de Investigación: Perspectivas Políticas, Éti-
cas y Morales de la Niñez y la Juventud, Educación y Pedagogía: Saberes,
Imaginarios e Intersubjetividades y del Centro de Investigaciones en Medio
Ambiente y Desarrollo –Cimad–.
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Claudia Jurado Alvarán
Dedicatoria.
El acopio del material y experiencias para este libro empezaron en rea-
lidad mucho antes de planear la investigación y escribir el respectivo texto,
incluso antes de mi interés académico por la vida rural y el extraordinario
conjunto de conocimientos y experiencias que proveen. Como otros pro-
fesionales, yo no intuía lo mucho que me influiría más tarde la fascinación
que sobre mi familia ejercía el campo. Ahora, como persona adulta y expe-
rimentada todavía puedo recordar el tono de sus voces cuando compartía-
mos juntos historias de la vida rural que nos abrazaba, en especial, aquella
que ha estado rodeando la vida nuestros tíos Mariela y Bernardo, quienes
desde su ser campesino, me siguen enseñando el valor del campo y marcan-
do una influencia muy duradera sobre mí.
Este libro se lo dedico a…
A Dios por ser la esencia de mi vida, quien ilumina y guía mi existencia.
A mis padres Ángel Jurado (q.e.p.d.) y Ofelia Alvarán (q.e.p.d.), por darme la vida
y cuidar de mi con infinito amor, sabiduría, generosidad y paciencia. Su legado lo llevo en
mi corazón.
A Francisco Javier, quien con su confianza, amor, conocimientos, sabiduría, expe-
riencia, respeto, paciencia y dedicación, fue el ser que me dio la fuerza, para seguir con mi
proceso de formación doctoral y demás proyectos de vida, sin exigencias y profunda libertad.
Gracias, por su luz, su apoyo incondicional, sus semillas de esperanza y cuando me sentía
agotada y creí que ya no podía más, me abrió su corazón y me tendió su mano. Gracias por
ser mi oasis durante todo este proceso. Su compañía me ha ayudado a descubrir, a entender
y a vivir otras facetas de la vida.
A mis hermanos: Gilberto (q.e.p.d.), Jaime, Arturo, Augusto, Hernando, Andrés y
Mercedes, por su compañía y apoyo en el logro de mis sueños.
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Enfoques de extensión rural
Agradecimientos
Es un honor expresar aquí mi profunda apreciación y sinceros agra-
decimientos a todas las personas que hicieron posible este trabajo. Debo
destacar la disponibilidad de los directivos, profesores, estudiantes y egre-
sados de los programas agropecuarios de la Universidad de Caldas, por sus,
conocimientos, experiencias, participación desinteresada y sincera en este
ejercicio de investigación, sin el cual no hubiese sido imposible culminarlo.
Mi mayor agradecimiento a mi tutora, la Dra. Claudia Vélez de la Ca-
lle, por sus orientaciones, facilitar mis búsquedas y mis construcciones, y
ayudarme a entender el rigor requerido, a nivel de mi formación doctoral.
A Héctor Fabio Ospina, el director de la línea de educación y pedagogía,
saberes, imaginarios e intersubjetividades, porque confió en mis propuestas
y me ánimo a compartir mis ideas sobre este tema en la línea y otros esce-
narios académicos de nivel nacional e internacional.
Al Centro Internacional de Desarrollo Humano –CINDE- y la Univer-
sidad de Manizales con su Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juven-
tud, por orientar mi formación como doctora en el área, para así considerar
como base de mi ejercicio profesional, investigativo y personal el mejora-
miento de la calidad de vida de la población colombiana y latinoamericana.
Al profesor Napoleón Murcia, quien me enseñó que los imaginarios
son un verdadero campo del conocimiento iluminador, para entender los
enfoques de ER; sus aportes fueron decisivos para culminar este trabajo.
A mis evaluadores Carlos Rodrigues Brandão, Deibar René Hurtado,
Marco Fidel Chica, Juan Manuel Piña, por sus valiosos comentarios, re-
11
Claudia Jurado Alvarán
flexiones y recomendaciones. Y, por supuesto, a Sara Victoria Alvarado,
cuerpo, alma y corazón del doctorado: auténtica maestra.
A mi profesor Luis Horacio (q.e.p.d.), quien con sus conocimientos y
sabiduría me alentó a seguir mi desempeño profesional, como psicóloga
social-comunitaria y docente universitaria en el área del desarrollo comu-
nitario, campos fundamentales para insertarme en el ejercicio y compren-
sión de la ER. También agradezco a mis profesoras Myriam Salazar y Ligia
López, quienes con sus saberes y experiencia me alentaron a seguir en la
vida comunitaria y a reflexionar sobre los campos del trabajo social.
A la Universidad de Caldas, a la Facultad de Ciencias Agropecuaria, al
Departamento de Desarrollo Rural por permitir iluminar mi investigación
en los campos del desarrollo y la extensión rural, en los cuales me he des-
empeñado laboralmente durante más de 20 años. Por apoyar con el tiempo
de directivos, profesores y estudiantes, con espacios físicos la realización de
esta investigación, que constituye mi tesis de doctorado.
A las comunidades de campesinos, productores agropecuarios, líderes,
y demás pobladores rurales que me han acogido por más de 20 años en sus
espacios, me han enseñado el valor de lo sencillo y la grandeza del mundo
y la vida rural. A los diferentes agentes de ER, con quienes he trasegado y
rediseñando rutas para entender y llegar a los escenarios rurales colombia-
nos, gracias por su generosidad con sus vivencias y conocimientos.
A mis estudiantes de extensión rural, transferencia de tecnología, desa-
rrollo rural, sociología rural, psicología social-comunitaria e investigación
social, quienes con sus experiencias, conocimientos, incertidumbres, ex-
pectativas y esperanzas han guiado mis interrogantes, sobre la extensión
rural, el trabajo comunitario y el desarrollo rural, así como también han
iluminado y dado luz a los mismos.
A profesoras y colegas que me han influenciado, en especial desde el año
noventa y dos, cuando iniciaba mis trabajos en comunidad en mis prácticas
de psicología social-comunitaria y experiencias laborales con organizacio-
nes comunitarias, con programas rurales y programas universitarios. Tam-
bién, a los colegas de programas agropecuarios de diversas Universidades,
quienes me han enriquecido con sus valiosas experiencias.
A familiares, sobrinos, sobrinas y maravillosos amigos y amigas, por
acompañar mi proceso de formación doctoral con libertad.
A Liliana, Dana y Ricardo Andrés: sus conocimientos, destrezas y habi-
lidades técnicas fueron esenciales en la realización de este proyecto.
12
Enfoques de extensión rural
Prólogo
Carlos Rodrigues Brandão
El libro es una investigación amplia y bien elaborada sobre los enfo-
ques de extensión rural centrada en programas profesionales agropecua-
rios (PA) desde la Universidad de Caldas, Colombia. La autora realiza
una investigación previa, teórica y documental de amplio alcance. Clau-
dia Jurado presenta una crítica delos orígenes, fundamentos y expansión
de extensión agropecuaria, incluso desde “países centrales” hasta “países
periféricos” como los de América Latina, con la que estoy completamente
de acuerdo.
Sus argumentos ya me son conocidos por otras lecturas anteriores, sin
embargo quiero enfatizar aquí la agudeza de su análisis y la forma como
ella constructivamente realiza una reflexión-crítica frente a un “modelo
hegemónico”. Así también, la manera de presagiar algunas alternativas,
incluso de raíces latinoamericanas que sin duda están en la vía de consoli-
darse como un aporte fructífero tecnológicamente, socialmente solidario
y pedagógicamente dialógico, que en gran parte se viene practicando en
toda Latinoamérica.
A lo largo de los capítulos de esta obra la autora realiza un análisis
desde los orígenes, diversas prácticas teórico-científicas, tecnológicas y
alternativas que desembocan en diferentes modelos de extensión rural en
el mundo y en América Latina. Su aporte es más que una simple narrati-
va de fases y etapas, pues logra evidenciar su construcción de un mode-
lo de paralelos y comparaciones efectivamente fructífero y críticamente
13
Claudia Jurado Alvarán
esclarecedor. En este sentido, el texto presenta hechos, consideraciones
críticas, algunas en cuadros, donde se resumen posturas propias de la
extensión asumidas desde diversos entornos geográficos, lográndose así
un resultado académicamente profundo y comprensible.
Este libro es una contribución significativa a la comprensión de las
rutas, los caminos y los desafíos de la extensión rural en todo el mundo,
en América Latina, y especialmente en Colombia. El valor de este estudio
se debe enfatizar por su aporte a las personas dentro y fuera del mundo
universitario.
El texto de Claudia Jurado está redactado de manera ejemplar; es la
compilación de una construcción científica rigurosa, y es una lectura crí-
tica muy completa de diferentes categorías de actores directamente rela-
cionados con el tema. En resumen, estamos frente a un texto de una agu-
deza bien lograda y exploratoria en lo esencial, y que fluye con apreciable
claridad para el lector.
Por otro lado, me parece que la autora logra adecuadamente lo que
se propuso al comienzo de su investigación. Su declaración de hechos y
datos está muy bien estructurada, sus críticas me parecen convincentes y
sus conclusiones corresponden a lo que se propuso dilucidar.
El abordaje del imaginario social como el foco del enfoque investiga-
tivo, tanto teórico como metodológico, es un concepto tomado de Casto-
riadis, y lo realiza con propiedad. En este sentido, su investigación aporta
algo novedoso, al vincular la teoría del imaginario social con el estudio
de los enfoques de extensión rural. En la extensión rural, así como en
muchos otros programas fronterizos, existen dimensiones que van desde
simples “técnicas y prácticas para el hacer”, hasta los “universos simbó-
licos” recordados por Berger y Luckmann. Entre ellos, el concepto ex-
tremadamente variado de “ideología”, que en algunos enfoques parece
calificar y particularizar, dentro de una dimensión más sociopolítica, el
alcance de la idea de los imaginarios sociales. Entiendo que se trata de
una elección teórico-metodológica personal. Y cuando la autora explica
satisfactoriamente las razones de su elección.
El encuentro con esta obra me hace recordar que especialmente en
países como los de América Latina, al lado de saberes, sentidos, significa-
dos, problemas y dilemas que en primer plano tienen que ver con abor-
dajes técnico-científicos, en otro lugar, más controvertido y profundo,
atañen a elecciones de sistemas sociales de sentido, ideología, formas de
participación entre el extensionista y la gente con quien trabaja.
14
Enfoques de extensión rural
Quiero valorar la forma oportuna e inteligente en que la autora rela-
ciona la extensión rural asociada con los Programas Agropecuarios con
procesos pedagógicos de adquisición, llevando su trabajo a un fructífero
diálogo educativo. Por cierto, la palabra “diálogo” inspirada en de Paulo
Freire, demuestra la exactitud de su escogencia y de la forma de realizar
su abordaje.
No perdamos de vista el hecho de que hoy, hacia un futuro cercano,
un nuevo frente de luchas probablemente se intensificará en toda Amé-
rica Latina. Y en todo el mundo, creo. De un lado tenemos un conjunto
de políticas públicas asociadas con los intereses del capital globalizado,
dirigidas a brindar apoyo económico y expansión agrícola, favoreciendo
francamente el agronegocio. Una postura de que el propio Brasil ha sido
un ejemplo lamentable. Al otro están aquellos que, con diferentes enfo-
ques, luchan para revertir esta tendencia, tratando de poner agricultura
pequeña, movimientos de lucha por la tierra, alternativas temas agroeco-
lógicos, cooperativismo solidario y sus derivados, como tema central del
tema agrario. Y se enfrentan críticamente a la expansión de los agronego-
cios y la mercantilización colonizadora de la agricultura.
Espero haber generado interés y disposición para asumir una postura
reflexiva y abierta ante la obra, que se presenta fecunda y prolífica para la
discusión en lo referente al desarrollo rural, para ser tratada en estudios
futuros, para orientar las decisiones de profesionales, profesores y actores
institucionales y sociales interesados y comprometidos con la extensión
rural.
15
Enfoques de extensión rural
Presentación
Con el tiempo, la sociedad rural cambia, lo mismo que sus necesidades
de extensión. Por eso, los programas agropecuarios (PA) de las universi-
dades públicas deben perfilar propuestas que respondan a estos cambios.
Diseñar estas propuestas partió de reconocer que la investigadora se ha
desempeñado como profesional con participación en proyectos de exten-
sión rural y ha sido profesora universitaria en el área; con esta investigación
busca contribuir a la reflexión, al análisis y a la comprensión, con una mi-
rada crítica de los enfoques de extensión rural, para lo cual considero clave
el abordaje de los imaginarios sociales.
Las prácticas de extensión rural en la formación de los profesionales
de los PA han sido abordadas en varios estudios, como en los primeros
apartados de este libro, al igual que el tema de la percepción y los imagina-
rios sociales. Sin embargo, falta avanzar en estudios que, como el presente,
pretendan realizar un abordaje crítico de los enfoques de extensión rural,
con énfasis en la construcción social imaginaria, desde la cual se contri-
buya a identificar enfoques, modelos, problemas, esquemas, concepciones
y representaciones en este campo y el estado de su práctica, es decir, que
identifiquen quién o quiénes lo hacen, los temas, los parámetros de exten-
sión rural y el sentido que los actores que conforman estos programas dan
a la formación profesional.
Desde el punto de vista epistemológico, el estudio parte de una pers-
pectiva del conocimiento que le apuesta a la transdisciplinariedad y a la
complejidad; este trata diferentes disciplinas y diversos actores sociales,
para así aportar a la construcción de una teoría interpretativa acerca de
17
Claudia Jurado Alvarán
los enfoques de extensión rural, que aborda los imaginarios sociales en
tiempos de globalización. Es un enfoque que permite reconocer como los
imaginarios sociales se instituyen en medio de la construcción y la repre-
sentación. Según este punto de vista, el estudio es abierto a varias pers-
pectivas investigativas, y puesto que la realidad investigada es compleja,
no admite la posibilidad de ser abordada mediante datos aislados, pues las
construcciones simbólicas, más que construcciones simbólicas, son ima-
ginarios sociales. Esta perspectiva de investigación requiere el enfoque de
complementariedad, que valora los aportes de la metodología cualitativa,
y sin negar los aportes de la metodología cuantitativa recurre a ella para
reafirmar algunos aspectos cuando lo considera necesario.
En coherencia con los anteriores planteamientos, en el presente estu-
dio los imaginarios no pudieron ser definidos en términos de un concepto
preciso y unívoco tal como la ciencia social empírica-analítica pretende.
Fue necesario asumir una postura metodológica-epistemológica que valora
otros sistemas de razonamiento científico, que dan cuenta de la compleji-
dad de los fenómenos sociales relacionados con los enfoques de extensión
rural y como tal permitieron avanzar en su estudio.
Algunos rastreos teóricos de los enfoques de extensión rural seña-
lan la instauración de las nociones basadas en los modelos de desarrollo
agropecuario y rural, y en éstos la presencia de emergencias del tema de la
extensión, soportadas en diversos modelos y lógicas conceptuales de este
desarrollo, creando estructuras y esquemas operativos diversos. Fue nece-
sario el abordaje de concepto de extensión rural desde la evolución de los
enfoques de basados en la relación técnico-productor, y de la perspectiva
educativa de la extensión; aquí se enfatiza en la educación para el trabajo,
en el desarrollo humano y la educación. Dicho rastreo teórico se comple-
menta con la relación entre la extensión rural y los PA.
Otra tendencia teórica conllevó afrontar las aproximaciones a la com-
prensión de los enfoques y conceptos vinculados al estudio de los imagi-
narios. Desde estas miradas, los imaginarios se mostraban como la base
de la construcción imaginaria social de los enfoques de extensión rural.
Al observar los sustentos teóricos de los enfoques de extensión rural se
requerían aclaraciones sobre el concepto de imaginario y otros conceptos
relacionados que se tratan en el estudio y se toman como su referencia.
Al final del libro se presentan algunos hallazgos empíricos y teóricos
del estudio a modo de luminosidades en los imaginarios de los actores,
comprensiones de los enfoques de extensión rural y la tendencia fundacio-
nal de los mismos. A continuación se presentan algunos de estos.
18
Enfoques de extensión rural
Se sostiene la necesidad de construir una propuesta de extensión rural
en la que todos participemos. Varias son las consecuencias de este imagi-
nario central:
1. Entender que si la extensión rural de los PA es un programa insti-
tuido socialmente, éste es la guía del hacer, el representar y el decir
social, y por tanto en un bosquejo de actuación se deben valorar
las acciones y los discursos de los actores. Por eso, se estructura la
extensión rural según las formas de pensar y actuar de la comuni-
dad, pues esto destaca la importancia de consolidar la extensión de
acuerdo con la valoración que los actores sociales de los PA dan a
las personas con quienes se trabaja.
2. Las formas actuales instituidas de la extensión rural como un pro-
yecto que supere la visión técnica y pase a ser un proyecto cultural
y social que signifique la posibilidad de que sus actores puedan ser,
pensar, sentir, conocer, crear, hacer, soñar y actuar por la transfor-
mación de la extensión rural como práctica social consonante con
su vida cotidiana. Esto implica una política que parta de su cons-
trucción social, base en imaginarios que den participación plural.
3. Los enfoques que se construyan sobre extensión rural deben ser
diversos y plurales para evitar a los actores de los PA ser recepto-
res pasivos de sus contenidos y que puedan conocer sus nociones,
experiencias y expectativas para acercarlos a los de la institución y
construir una extensión rural que favorezca a los PA y a las comu-
nidades al ir más allá de una función instrumental.
4. Se observó una construcción social imaginaria de la extensión rural
que rompe con el instituido histórico de la transferencia de tecno-
logía, según la perspectiva de extensión agrícola, y sigue la dinámi-
ca de imaginarios que buscan superar la visión instrumental para el
cumplimiento de intereses de unos pocos con fines economicistas.
Se trata de considerar la importancia de intercambiar conocimien-
tos entre los PA universitarios en relación con las experiencias de
los habitantes rurales.
La clave es valorar el conocimiento del mundo agrícola y rural como
prioritario para entender los cambios ambientales culturales, sociales, po-
líticos y económicos en el entorno de los habitantes rurales. Se pretende
así un conocimiento incluyente de todos los actores de la extensión rural
construido mediante el intercambio de conocimientos que responda a re-
conocer la naturaleza múltiple, compleja y diversa de la extensión rural.
19
Claudia Jurado Alvarán
La tendencia de los imaginarios de calidad de vida respecto a la ex-
tensión rural indica una construcción imaginaria que busca una mayor
producción para mejorar la satisfacción de necesidades básicas de la pobla-
ción. Otras voces expresan imaginarios que comprometen el componente
subjetivo de la calidad de vida, cuando se rescata el valor de la comunidad
y el trabajo comunitario en la construcción social de extensión rural. Esta
otra tendencia de los imaginarios de bienestar social que propone la cons-
trucción y promoción de un conocimiento con posibilidad de incorporarse
a la vida cotidiana de las comunidades y no solo a su propósito econó-
mico-productivo, desde una perspectiva participativa de todos los actores
de la extensión rural. Esta construcción se aparta del sentido de extensión
rural que busca el desarrollo tecnológico, económico y de infraestructura
como supuesto del desarrollo general de la sociedad.
Un sentido complementario a la tendencia de bienestar por parte de
los actores universitarios se refiere a la importancia de establecer el sen-
tido humano otorgado a la extensión rural, que va más allá de un sentido
técnico agropecuario. Esto exige reconocer a las personas superando su
papel de productores, es decir, como seres humanos con diferentes inte-
reses, creencias, historias, estilos y proyectos de vida, condición social y
generacional. La apuesta por el bienestar social, incluye distintos actores
rurales, como los agro-productivos y todo el entramado de actores sociales,
el cual está constituido por las diversas relaciones ente actores educativos,
políticos, institucionales, comunitarios, culturales, económicos, ambienta-
les, líderes de la extensión rural, administrativos públicos y privados, estas
son la base para la construcción del tejido social y son sustento de las di-
námicas sociales rurales, cuyos ejes articuladores, como son una educación
rural incluyente, oportunidades económico productivas con equidad para
los pequeños y los medianos productores y sus familias, políticas públicas
estructuradas para los contextos rurales, armonización de propuestas in-
terinstitucionales públicas y privadas para el sector rural, valorización del
conocimiento tradicional y la cultura local, reconocimiento de los diversos
agentes comunitarios, ejes que a nivel el sector rural de tienen diferentes
puntos de partida y de llegada sobre el criterio de desarrollo, se orientan a
la superación de la perspectiva de desarrollo desde afuera.
La comprensión de los imaginarios de la extensión rural en los PA re-
quiere superar la visión de lo individual, pues bebe partir de considerar un
magma de significaciones imaginarias que se levantan desde un sentido
comunitario de las poblaciones con las cuales se trabaja.
20
Enfoques de extensión rural
Glosario de términos
Extensionista o agente de extensión
La persona encargada de llevar a cabo el proceso de extensión. Es en-
tendida como la persona que coordina, informa, promociona y capacita a
las comunidades rurales. Los extensionistas, más que especialistas técnicos,
son acompañantes de actores sociales y facilitadores de encuentros cultura-
les, que a veces son conflictivos, confusos y complejos.
Rubrista
Término que agrupa un conjunto de cuentas para centrarse en los siste-
mas de producción, como unidades socioeconómicas.
Ecosocial
Sánchez de Puerta (2003) justifica el uso de los términos Extensión Ru-
ral Ecosocial por dos razones. En primer lugar, porque piensa que el tér-
mino «extensión» sigue siendo utilizado a pesar de las críticas sobre el pa-
radigma de la transferencia de tecnología. En segundo lugar, porque otros
términos como «Extensión Agroecológica», en su opinión, no dan cuenta
del aspecto social central en su opinión teórica y práctica.
Quilombolas
Es una palabra que viene de quilombo, palabra portuguesa de origen afri-
cano de la lengua quimbundu que pasó a designar en Brasil los emplazamien-
tos donde vivían los esclavos que habían huido de las plantaciones y del domi-
nio de los esclavistas portugueses. En Colombia y el Caribe son los Palenques.
Nueva Ruralidad
El concepto de Nueva Ruralidad en Colombia y América Latina se per-
fila como una propuesta en discusión, con tendencia a analizar y encontrar
nuevas conexiones explicativas a los nuevos fenómenos rurales emergentes
referidos a la dimensión territorial y redimensionamiento de lo agrícola, la
heterogeneidad geográfica, social y cultural; los vínculos entre las ciudades
intermedias y el campo; la relación complementaria entre desarrollo urba-
no y desarrollo rural. También se encargará de agrupar aquellas propuestas
encaminadas a indagar la relación entre: la construcción del orden social y
político en sociedades rurales; su articulación con el diseño de propuestas
de abordaje de la pobreza rural desde la visión de lo regional, con un manejo
21
Claudia Jurado Alvarán
del concepto de sostenibilidad, no solo de recursos naturales, sino también
económica, política, social y cultural, donde se incorpore la noción de empo-
deramiento de los pobladores rurales, al igual que la perspectiva de género y
participación de los diferentes actores sociales en los procesos de desarrollo.
Cientificista
Es una determinada actitud social o una posición filosófica con respecto
a la ciencia. En la medida en que se identifica con la ciencia, aunque ésta lo
aproveche ampliamente, ni con la razón ilustrada aunque sea su producto–
la crítica al cientifismo no debería usarse para hacer de la ciencia y la téc-
nica chivos expiatorios de todos los males que nos aquejan, ni para quitarle
todo el lustre a la razón; porque cuando nada garantiza el progreso sólo la
razón puede impedir el retroceso, como lo aborda Diéguez (1993, pág.101).
Tecnologicista
Se relaciona con la posición epistemológica, derivada del empirismo
positivista, y la aplicabilidad del cientifismo naturalista. En términos de
Neira (2005), esta postura deja abierta la posibilidad al totalitarismo, la di-
námica del poder, la práctica de la dominación, la hegemonía, la mecánica
de la división del trabajo, la estructura de clases y la racionalidad funcional.
Extensionismo
Representa la acción recurrente del ejercicio de la extensión universi-
taria en sus diversas modalidades o formulaciones, como cursos de exten-
sión, asistencia técnica, prestación de servicios en el campo social, en el
educacional, en el sanitario, en el jurídico, y en difusión cultural; proyectos
comunitarios, asesorías y consultas, elaboración de planes y proyectos, di-
fusión de resultados de investigaciones (Bezerra, 2009, p. 1).
Representación social
Se sitúa en el punto donde se intersectan lo psicológico y lo social. Con-
cierne al “conocimiento espontáneo” “ingenuo”, ese conocimiento de sentido
común, o pensamiento natural, por oposición al científico. Ese conocimien-
to se construye a partir de las experiencias y también de las informaciones,
conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos
a través de la tradición, la educación y la comunicación social. Así, es un
conocimiento socialmente elaborado y compartido, que intenta dominar
nuestro entorno, comprender y explicar los hechos e ideas que pueblan
nuestro universo, actuar sobre y con otras personas, situarnos respecto de
ellas. Es un conocimiento práctico, que participa en la construcción social
de nuestra realidad.
22
Enfoques de extensión rural
Abreviaturas y acrónimos
ER Extensión Rural
FAO Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación
y la Agricultura
ONG Organizaciones No Gubernamentales.
PA Programas Agropecuarios
Redalyc Red de Revistas Científicas de América Latina y el Cari-
be, España y Portugal Sistema de Información Científica
Universidad Autónoma del Estado de México. [Link]
[Link]/[Link]
Scielo Scientific Electonic Library Online. Base de datos de a
Base de datos de acceso libre a revistas con texto comple-
to que cubren disciplinas tales como: Arquitectura, Cien-
cias Agrícolas, Ciencias Biológicas, Ciencias de la Salud,
Ciencias de la Tierra, Ciencias Jurídicas, Ciencias Socia-
les, Humanidades, Ingeniería, Matemática, Oceanógrafa y
Química. [Link]
ScienceDirect Es una plataforma electrónica fácil de usar que ofrece artí-
culos en texto completo escritos por investigadores de re-
nombre internacional. [Link]
Scopus Es una base de datos de referencias bibliográficas y citas de
la empresa Elsevier. Es accesible vía Web para los suscrip-
tores. Scopus proporciona una visión general completa de
la producción mundial de investigación en los campos de
la Ciencia, la Tecnología, la Medicina, las Ciencias Socia-
les, Artes y Humanidades. http//: [Link]
es/Que-es-SCOPUS/Pages/[Link]
UPC Universidad Pública de Colombia
CENTA Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal.
Institución líder del sistema salvadoreño de innovación
tecnológica agropecuaria y forestal, El Salvador C.A. www.
[Link]., en 2010, publica el Filosofía de la extensión
agraria, caracterización de la extensión y la asistencia técni-
ca agropecuaria.
23
Ruta de transparencias
Pintura de Fernando Vargas. Óleo sobre tela
Enfoques de extensión rural
Ruta de transparencias
El presente libro se deriva de la investigación sobre los enfoques de
Extensión Rural en los Programas Agropecuarios –PA– de la Universidad
de Caldas, respecto a la construcción social imaginaria de sus actores uni-
versitarios.
El supuesto de este estudio es que los enfoques de ER se relacionan con
la definición de desarrollo agrario y rural, especialmente en las prácticas de
ER de los PA de la Universidad Pública de Colombia –UPC–.
La ER y los modelos desarrollo agrario y rural se determinan mu-
tuamente, de modo que se ha convertido en un campo cuyo centro es
el sistema educativo no formal, que pretende dinamizar cambios en la
calidad de vida de las comunidades, en relación con la alimentación, la
vivienda, el vestuario, la recreación y otros componentes, para fortale-
cer las organizaciones sociales y comunitarias y mejorar las relaciones
sociales.
A través de procesos pedagógicos, se pretende promover conoci-
mientos, destrezas, actitudes y valores en la población, para facilitar el
desarrollo de las personas, respecto a su capacidad de diálogo, creación,
transformación y conservación de los saberes propios del mundo rural
y de participación en los procesos de desarrollo rural. La ER preten-
de formar sujetos activos, capaces de desarrollar su potencial humano.
Para ésto, se traza objetivos de desarrollo ambiental, económico, social,
27
Claudia Jurado Alvarán
humano, cultural y educativo, mediante el mejoramiento educativo y de
la vida rural.
Entre los paradigmas con los que se trata el enfoque educativo, que
han estado en el centro de la discusión de la ER, se pueden mencionar
la educación formal, la educación no formal, la educación permanente, la
comunicación, el diálogo cultural, el conocimiento tradicional, la invasión
cultural, el cambio cultural, las estrategias de intervención en extensión, el
desarrollo rural, el desarrollo local, la asistencia técnica, la interdisciplina-
riedad, la cultura popular y el interdependiente sistema-mundo1.
Conviene comprender que el término extensión se refiere a la difusión
de modelos de desarrollo aplicados a un determinado tipo de cultivos y a
algunas formas de propiedad de la tierra, a ciertas formas de producción
y de prácticas rurales, desarrolladas por los técnicos de las organizaciones
que se dedican al desarrollo agrícola, como los gremios, las federaciones,
las entidades públicas y las universidades. Esta concepción se inscribe en
la concepción eurocéntrica2 que considera la naturaleza como un recurso
que debe ser aprovechado y explotado al máximo. Este imaginario, según
la postura colonial señalada por Mignolo (2007, p. 109), radica en las rela-
ciones imperiales/coloniales; es decir, profundiza en las consecuencias de la
colonialidad en aspectos como el poder, el saber, el ser, y constituyen el ele-
mento que permite revelar la prisión del imaginario eurocéntrico del que
participaron los teólogos de la Edad Media cristiana, cuyo sistema político
fue mediado por el feudalismo.
El concepto de extensión en Latinoamérica, no escapa a la infiltración
de la modernidad3, a pesar de surgir en los ahora llamados “países centra-
1 Según Santiago Castro-Gómez y Ramón Grosfoguel (2007), la literatura an-
glosajona postcolonial comparte con el enfoque de sistema-mundo una crítica
al desarrollismo, a las formas eurocéntricas de conocimiento, a la desigualdad
entre los géneros, a las jerarquías raciales y a los procesos culturales/ideológicos
que favorecen la subordinación de la periferia en el sistema-mundo capitalista.
2 El imaginario eurocéntrico se entiende, según Walter Mignolo (2000), como la
perspectiva eurocéntrica según la cual la modernidad es un fenómeno exclu-
sivamente europeo y del cual América Latina y cualquier otro territorio es su
prolongación.
3 “La modernidad ha sido el resultado de un vasto transcurso histórico, que pre-
sentó tanto elementos de continuidad como de ruptura; esto quiere decir que
su formación y consolidación se realizaron a través de un complejo proceso
28
Ruta de transparencias
les” (Europa occidental y, más tarde, Estados Unidos), que, con el tiempo,
se expande hasta volverse mundial y se va estableciendo en los países de
esta región, a partir de una relación de dominación, de explotación y de
intercambio desigual, donde el centro desempeña el papel activo, impone
el modo de producción capitalista (MPC) y destruye o integra (pero va-
ciándolas de su contenido y despojándolas de su significado) las estructuras
precapitalistas autóctonas tradicionales de los países de Latinoamérica. Este
proceso desemboca en la actual generalización del mundo de la mercancía
y en la consolidación de los Estados modernos. Para esta modernidad, la
extensión transferencista se convierte en una alternativa para el fomento
del desarrollo agrario y rural. Ante este panorama de la modernidad, la
perspectiva reflexiva y crítica de Freire (1973) encuentra que la extensión
se relaciona con una acción que envuelve un problema epistemológico que
no puede ser desconocido ni minimizado, puesto que la extensión transfe-
rencista pretende sustituir una forma de conocimiento por otra. Es decir,
intenta sustituir las prácticas tradicionales por prácticas “modernas” más
eficientes que aprovechan mejor los recursos naturales.
La reflexión epistemológica de la extensión exige pensar en las formas
de relación de la sociedad con el mundo rural. Se parte de considerar que
el conocimiento exige una presencia cuestionadora sobre el mundo, pues
una acción transformadora de la realidad precisa una búsqueda constante.
Según Brandão4, en Freire el tema epistémico se relaciona con el conoci-
miento basado en el diálogo, diálogo entre las personas y en el diálogo entre
las culturas. En este sentido, no solo por respeto a una y a otra cultura, sino
incluso por razones prácticas y técnicas, toda relación entre el extensionista
y el habitante rural tiene que ser basada en un intercambio de saberes y de
propuestas.
Respecto a la movilización y el origen del conocimiento, este no se
extiende del que se juzga sabio hasta quienes se juzgan no sabios. El co-
nocimiento se constituye en las relaciones hombre–mundo, relaciones de
que duró siglos e implicó tanto acumulación de conocimientos, técnicas, ri-
quezas, medios de acción, como la irrupción de elementos nuevos: surgimien-
to de clases, de ideologías e instituciones que se gestaron, desarrollaron y
fueron fortaleciéndose en medio de luchas y confrontaciones en el seno de la
sociedad feudal.” (Revueltas, 1990).
4 Esta postura la presenta Carlos Rodrigues Brandão en sesión de orientación de
la presente tesis a Claudia Jurado Alvarán, 22 de julio de 2013, Campinas, Brasil.
29
Claudia Jurado Alvarán
transformación, y se perfecciona en la problematización crítica de estas re-
laciones (Freire P. , 1968, p. 39). Es por ésto que la reflexión de este estudio
se centra en la ER como construcción social dialógica, reflexiva, interpre-
tativa, contenida de acciones, experiencias, prácticas, ideas, saberes y senti-
dos de la realidad propia de los actores universitarios.
En este sentido este modelo de extensión se refiere a varios contenidos
que se soportan en los imaginarios sociales, como forma de representación
de los saberes colectivos que se han instaurado, a partir de predetermina-
ciones propias de las concepciones de la realidad, que construyen y recons-
truyen sus protagonistas, a través de sus prácticas y discursos cotidianos
referidos a ella.
Con el tiempo, la sociedad rural cambia, lo mismo que sus necesidades
de extensión. Por eso, los PA de las universidades públicas deben perfilar
propuestas que respondan a estos cambios. El diseño de estas propuestas
partió de reconocer que la investigadora se ha desempeñado como profe-
sional con participación en proyectos de ER y ha sido profesora universi-
taria en el área. Con esta investigación, se busca contribuir a la reflexión,
el análisis y la comprensión, con una mirada crítica de los enfoques de ER,
para lo cual es clave abordar los imaginarios sociales.
Esta investigación consideró la necesidad de comprender conceptual-
mente dicho concepto históricamente, para lo cual reconoció un momento
crucial en 1953, en la década en la que se reestructuran las políticas de de-
sarrollo del sector agropecuario. Después, se pasa por las reformas agrarias
de la década de los años sesenta, basadas en el modelo de revolución verde
que produjo modelos de desarrollo agrario de alta influencia en Colombia,
como es el de “difusión de innovaciones”5, propuesto por Rogers y Shoe-
maker (1974).
A finales de la década de los ochenta, surgen modelos que pretenden
ser alternos a los que se inscriben en el contexto de la agricultura moderna.
Estos son, por ejemplo, el de “aprovechamiento de recursos” y el de “con-
servación”, mencionados por Tobasura (2006). El período señalado tiene,
por supuesto, referentes en el ámbito internacional, donde la extensión se
remonta a Europa, a mediados del siglo XIX (García, 2003). Por esta misma
5 Modelo propuesto por Rogers y Shoemaker (1974), y que Tobasura (2006)
menciona entre los modelos centrales del desarrollo agrario en Colombia.
30
Ruta de transparencias
época, Cardona (1962) sostiene que en Norteamérica, éste es un período en
el que se promueven las “Sociedades Agrícolas”.
En varios países, la preocupación por el mejoramiento de la ER, es prio-
ridad en las reformas agrarias y en el desarrollo rural. Constantemente, se
buscan nuevos métodos de divulgación del conocimiento que se acerquen
a la interrelación entre lo que se enseña y se investiga con la potencialidad
de cada contexto rural. No obstante, más allá de la divulgación surgieron
en las últimas décadas corrientes que exploran opciones cuya intención es
fomentar el desarrollo rural y la calidad de vida.
Aquí se pretende realizar un abordaje crítico de los enfoques de ER,
con énfasis en la construcción social imaginaria, para identificar enfoques,
modelos, problemas, esquemas, concepciones y representaciones en este
campo, es decir, para identificar quiénes lo hacen, los temas, los parámetros
de ER y el sentido que los actores que conforman estos programas dan a la
formación profesional.
Es preciso reconocer que aún falta mucho para que la ER en los PA pue-
da ser protagonista en el desarrollo rural del país, como líder de propuestas
de equidad en la producción y la comercialización agropecuaria, en la se-
guridad alimentaria, en la participación, en la mitigación de la migración
campo-ciudad, en la educación rural, en el manejo de la territorialidad y
en el desarrollo rural sostenible del país. En algunos momentos, la ER se
orienta a las tendencias productivas, de acuerdo a Mora6 “los modelos edu-
cativos tienden a responder a los modelos productivos” pues desconocen
que los actores de dichos procesos hacen parte de construcciones sociales
dinámicas y cambiantes. En las investigaciones en ER, también se afrontan
interrogantes enmarcados en los modelos de ER, en los que se sienten va-
cíos en la explicación de estos enfoques, puesto que ignoran los imaginarios
de los actores universitarios en los PA.
La evolución agrícola y pecuaria, las transformaciones del medio ru-
ral y el surgimiento de otras alternativas agropecuarias y de las teorías
que pretenden explicarlas han supuesto cambios en la práctica extensio-
nista. En las últimas décadas, se ha adelantado en Colombia un proceso
de inclusión de la ER y de la transferencia de tecnología en la formación
6 Este planteamiento lo presenta Mora en el Seminario de la Maestría en Socie-
dades Rurales, del Departamento de Desarrollo Rural, Facultad de Ciencias
Agropecuarias, Universidad de Caldas en 2009.
31
Claudia Jurado Alvarán
de los profesionales de los PA, y se ha producido una normativa en las
universidades públicas, aunque estas aún no cuentan con una concepción
de la extensión integral. Estos enfoques atienden precariamente las ne-
cesidades del sector rural, a pesar de la Ley 30 (1992), que pretende una
universidad en la que se hable de las necesidades de las comunidades y se
busquen soluciones.
El problema educativo y de extensión implica responder preguntas
como:
¿Cuáles son las fundamentaciones de los enfoques de ER utilizados
como referencia en los PA?
¿Cuáles son los imaginarios sociales en los actores universitarios invo-
lucrados en la función de la ER en los PA?
¿Cuáles son las dinámicas de los imaginarios sociales que subyacen a
los enfoques de ER definidos en los actores universitarios?
32
Arqueología crítica
Pintura de Fernando Vargas. Óleo sobre tela
Enfoques de extensión rural
Arqueología crítica
En América Latina, la concepción de ER ha variado con el tiempo
según los diferentes modelos, generalmente importados y adoptados en
Europa y Estados Unidos. Se presenta a continuación la evolución his-
tórica del concepto en el panorama mundial, incluidos los antecedentes
históricos del concepto en Europa, Estados Unidos, América Latina y
Colombia.
Evolución de la extensión rural en Europa
Los filósofos europeos de los siglos XVI y XVII propusieron cam-
bios educativos que llegaron a las escuelas para que las ciencias agrope-
cuarias desarrollaran las actividades prácticas en el campo y no en las
aulas.
Como se muestra en la tabla, los siglos XVI, XVII y XVIII, estuvieron
marcados por expresiones relacionadas con la ER como educación apoya-
da en la tradición oral, la difusión de prácticas a granjeros, una pedago-
gía basada en el manejo de prácticas agrícolas manuales, la promoción del
trabajo productivo de manera amigable la educación integral, las primeras
ideas de educación popular, la creación del primer servicio de enseñanza
para resolver problemas agrícolas. En estos siglos aparecen varias formas
de la ER que resaltaron el valor de la educación y la incorporación de los
campesinos.
35
Claudia Jurado Alvarán
Tabla 1. Evolución de la extensión rural en Europa
Año Autores País Características
Expresó reformas a la educación, de manuales
François en aula a reuniones aplicadas en el campo.
1500 Francia
Rabelais
Toma como base el Folclore y la tradición oral.
De sus ideas se destaca un interés en la agri-
cultura, la educación y otras ciencias para edu-
car a los pobres en forma fácil difundiendo las
prácticas de granjeros a holandeses en Ingla-
terra.
Samuel Hartlib
1600 Inglaterra. Considera importante la extensión y enriquecer
(alemán)
el conocimiento adquirido a través de las expe-
riencias vividas y de los problemas resueltos por
las personas.
El conocimiento debe ser universalmente dis-
ponible.
Sus obras impregnan la pedagogía de la época.
Jean Jacques Se destaca por incitar el ejercicio de las activida-
1700 Rousseau Francia des agrícolas manuales e industriales, más que
(suizo) instruir teórica y tradicionalmente con libros y
memorizaciones repetitivas.
En Francia se fomentó una gran serie de volú-
La fuente menes denominadas “enciclopedia”
Antes de consultada no Francia y
1800 explícita un En gran Bretaña, ya con anterioridad a 1800,
Bretaña
autor. unos 200 autores habían escrito diferentes
obras agrícolas.
Sus acciones son educar a jóvenes en agricultu-
Philipp ra experimental autosuficiente.
1800 Emanuel Von Suiza Su propuesta es educación integral y promoción
Fellenberg del trabajo productivo de manera amigable en-
tre diferentes clases sociales.
Propone cambiar la educación tradicional por la
popular en los sistemas nacionales de escolari-
zación.
Jhon Heinrich Ideas centrales: De lo simple a lo complejo.
1800 Suiza
Pestalozzi
Aprender de experiencias.
Reconoce las relaciones Escuela-trabajo-familia.
Actividades agrícolas productivas.
36
Arqueología crítica
Año Autores País Características
Posterior a la influencia de los filósofos euro-
Creación de
peos, se crea el primer servicio de asesoría y en-
1847 Servicios Irlanda
señanza, cuyo objeto era resolver los problemas
Institucionales
del cultivos agrícolas.
El concepto extensión educativa universitaria,
inclinado a labores agropecuarias se maneja
1866 por primera vez en las Universidades de Oxford
En instituciones
Inglaterra. y Cambridge. Su pretensión era poner al acceso
1873 Universitarias
de toda la población las ventajas de la forma-
ción universitaria, teniendo relación directa con
los sitios donde vivían y trabajaban.
El Servicio Escocés de Asesoramiento es con-
siderado uno de los más antiguos servicios de
extensión.
Servicios de Edimburgo,
1880 En este período, se crea la Sociedad de Mejo-
extensión Escocia
radores en el conocimiento de la agricultura.
Esta sociedad se cataloga como líder de la ER
europea.
Fuente: Adaptado de Swanson y Claar (1987).
A mediados del siglo XIX, aparecen en Europa las primeras iniciativas
para divulgar sistemáticamente los conocimientos técnicos entre los agri-
cultores. Las ligas agrícolas que surgieron por aquel entonces en Alemania
fueron pasos iniciales para promover el progreso de la agricultura, tarea
que se confió a profesores itinerantes de agronomía, que propagaban los
nuevos métodos de producción. En 1870, en Dinamarca surgieron los pri-
meros divulgadores en producción lechera, aunque muy pronto se trasladó
la responsabilidad de la divulgación a las organizaciones agrícolas con ayu-
da estatal.
La primera noción del servicio de extensión universitaria orientado
a las labores agrícolas se dio en las universidades de Oxford y Cambridge
en Inglaterra (1873). En este mismo año, el vocablo “extensión” se utilizó
por primera vez en Cambridge y fue aplicado a una nueva concepción
de enseñanza que trataba de poner al alcance de la población adulta los
conocimientos que se impartían en la universidad. De esta manera, el
término se vinculó a la extensión educativa en el medio rural, y después
fue cambiando su enfoque educativo, hasta plasmarse como “transmisor
de conocimiento”.
37
Claudia Jurado Alvarán
En los albores del siglo XXI, las críticas y las amenazas a la continuidad
de la ER pública se transformaron en oportunidades para la acción.
Evolución de la extensión rural en Estados Unidos
La extensión rural surge como práctica de nivel nacional en los Esta-
dos Unidos a principios del siglo XIX (Cimadevilla, 2004) con el propósi-
to de aumentar la producción agropecuaria mediante la transferencia de
los adelantos tecnológicos creados por los centros de investigación para
los productores del campo (De Schutter, 1982).
Estados Unidos se caracterizó por un despliegue importante en ER,
por lo cual se llegó a creer que esta nació en ese país. Se destacó por el de-
sarrollo de programas dedicados a la agricultura y a la familia rural. Este
factor se extendió a las experiencias europeas de creación de sociedades
agrícolas para promover el desarrollo del campo con personal capacitado
para apoyar las actividades rurales.
La evolución de la ER en Estados Unidos se puede apreciar en los si-
guientes momentos.
Tabla 2. Evolución de la extensión rural en Estados Unidos
Año Autor Lugar Ideas centrales
Surgen sociedades para promoción de la agri-
1800
cultura organizada.
Nace en las universidades el Servicio Coopera-
tivo de Extensión Agrícola de los Estados Uni-
dos para recibir prebendas de las Leyes Morril.
Las Land
Se caracteriza porque congresistas de Vermont
1862 Sin referencia Grand
reglamentaron concesiones de tierras a los Es-
College,
tados para especializar escuelas en agricultura
y artes mecánicas en respuesta a la revolución
industrial y al cambio social.
Universidad Se instala el primer director de un servicio de
Moulton
1892 de Chicago Extensión en EEUU. En estas universidades se
(inglés)
y Wisconsin organizan programas de extensión.
38
Arqueología crítica
Año Autor Lugar Ideas centrales
Describió el método de aprendizaje en el cultivo
de algodón. Trabajó con el grupo Los Maestros
de la Agricultura.
Es el fundador del servicio de extensión.
Seaman Asael Sus objetivos en las granjas demostrativas fue
1906 aumentar rendimientos de los cultivos con mé-
Knapp
todos agrícolas mejorados y promoción de las
buenas prácticas agrícolas.
Encontró que los agricultores tienen un rol cen-
tral como difusores de los avances tecnológicos
en cooperativas.
Primer agente de extensión en el condado de
1906 [Link] Texas
Smith.
Se conforma el “Sistema de Extensión” con
agentes del condado para atender agricultores,
Todo
Ley Smith con recursos federales. Se crea el Servicio de Ex-
1914 Estados
Lever tensión, SEA, con difusión, información, prácti-
Unidos
cas agrícolas, economía del hogar en coherencia
con escuelas superiores de cada estado.
Con apoyo en los programas del Banco Mun-
dial en 1944, Organización de las Naciones
1944 Secretaria de Unidas para la Agricultura y la Alimentación,
Impulsa
Agricultura de FAO, 1948.
1948 ER a nivel
los Estados
1959 mundial. Organización de los Estados Americanos, OEA,
Unidos
1948.
Banco Interamericano de Desarrollo, BID, 1959.
Fuente: Módulo formación en ER. Fundación Manuel Mejía-2012. Fundación Manuel Mejía
(2012).
Cardona (1962, p. 5) ofrece información histórica sobre extensión en
América Latina, desde 1850. Ubica en esta década el origen del sistema en
Norteamérica, año en el que nacieron las “Sociedades Agrícolas” que capa-
citaban a los agricultores directamente en sus fincas. Entre 1853 y 1899, se
crearon los primeros “institutos agrícolas”. En 1890 se crearon los departa-
mentos de extensión en las Escuelas de Agricultura, que dieron origen a la
trilogía “Extensión-Enseñanza-Investigación”. En 1901, se inició el traba-
jo con la juventud rural. Uno de los más notables impulsores del sistema
extensionista fue Seaman Knapp, quien se dedicó a conseguir fincas para
39
Claudia Jurado Alvarán
hacer demostraciones, especialmente en algodón y maíz en el sur del país
entre 1901 y 1906. En 1902 se nombra el primer superintendente de ex-
tensión en la Universidad de Illinois. En 1904, se nombraron los primeros
agentes avanzados, pues pagaban técnicos que atendían al agricultor en su
propio medio. El sentido de estos institutos era extender sus conocimien-
tos y llevar los adelantos científicos al campo. Más adelante, surgieron las
llamadas “Escuelas Agrícolas”, en las que se hacían reuniones y se discutían
problemas de la comunidad, aún en la noche. Alrededor de las Escuelas
agrícolas, se crearon las estaciones experimentales de extensión en zonas
que ofrecían acceso a las vías de comunicación, pagadas por el Estado. En
1906, entra al sistema extensionista la organización privada que financiaba
agentes de extensión. En 1910, nace la organización extensionista para la
mujer rural y aparecen las primeras “demostraciones del hogar”, iniciadas
por una maestra sureña, que enseñaba a cultivar tomate y luego a preparar-
lo. En 1914 se institucionaliza el sistema extensionista en todo el territorio,
con la expedición de la Ley Smith-Lever.
Según Caporal (2002), en Estados Unidos nació la ER institucional,
como consecuencia de la crisis agraria que siguió a la Guerra Civil, en un
contexto de desarrollo acelerado de las fuerzas productivas y de un cambio
profundo en las relaciones capitalistas de producción. De modo que la ER
pasó a formar parte de las herramientas políticas destinadas a paliar los
efectos perjudiciales que el modelo de desarrollo causaba en las comuni-
dades rurales. Además, se articulaba a las demandas de organizaciones de
agricultores que buscaban el apoyo del Estado para frenar los problemas
ocasionados por el avance del capitalismo en el campo y por la industria-
lización de la agricultura, en los cuales el objetivo principal era transferir
paquetes tecnológicos fundamentados en el uso de insumos químicos, todo
ello bajo el ideal de incentivar el desarrollo económico a través de la pro-
ducción comercial de alimentos y de la inclusión de los agricultores en el
mercado. Se analizan problemas como el mercado, el alza de los precios de
los insumos y el éxodo rural, entre otros.
La extensión rural en América Latina
A partir de los resultados que alcanza, Estados Unidos a mediados del
siglo XX, se difunde ampliamente la metodología de extensión agropecua-
ria en América Latina, gracias a los resultados que alcanzó su crecimiento
económico, poco después de la segunda guerra mundial (Schaller, 2006),
40
Arqueología crítica
sin que se hagan revisiones ni cambios profundos en su filosofía ni en sus
métodos (Carballo, 2002).
En ese momento, el Servicio de ER en Brasil se convirtió en uno de
los elementos constitutivos de políticas para las poblaciones rurales. La ER
participó en la construcción y la difusión de metodologías relacionadas con
la modernización del sector rural y sirvió como referencia de los conflictos
políticos explicados por los cambios de orden sociocultural en las zonas
rurales de Brasil (Lindolfo, 2008).
Thornton y Cimadevilla (2003) consideran que los cambios paradigmá-
ticos en las dos últimas décadas del siglo pasado se vivieron en lo político y
lo económico con impacto en las políticas públicas sobre ER y transferencia
de tecnología agrícola en el Cono Sur. El contexto latinoamericano actual
está referido a los procesos emergentes en las sociedades rurales latinoa-
mericanas a partir de la diversidad campesina, de los pueblos indígenas y
originarios, de los afrodescendientes, de los pequeños productores familia-
res y los trabajadores rurales, que enfrentan las coyunturas mundiales y que
impactan la estructura social agraria, debido a la constante modificación
del uso de sus territorios relacionados con las demandas de los mercados
globalizados, como lo expresa la organización del IX Congreso Latinoame-
ricano de Sociología Rural (IX ALASRU7-2014).
En este sentido, este contexto también se estructura en la actualidad
como un escenario de una ruralidad transformada y en permanente cam-
bio, caracterizada por la bandera del agronegocio y por un ascenso de la
desigualdad, la exclusión, la marginalidad, la vulnerabilidad social y la
pobreza en amplios sectores del medio rural, gestadas por el modelo de
acumulación en la agricultura, que produce singular menosprecio en los
pobladores: campesinos, indígenas, mujeres, jóvenes y niños.
En Latinoamérica, hoy se comprende que el problema de la ER no es
una cuestión de términos. Los cuestionamientos de fines de los años sesen-
ta y principios de los setenta respecto al carácter impositivo de la extensión
y los deseos de refundar una práctica con otros conceptos no han resuelto
lo que ha sucedido en la intervención. Es ahí, donde hay que repensar los
temas estratégicos y terminar con preguntas que se deben formular para
seguir pensando y creando las prácticas institucionales (Erbetta, 2003).
7 Esta sigla se refiere al IX Congreso Latinomericano de Sociología Rural, Méxi-
co, 2014. En línea: [Link]
41
Claudia Jurado Alvarán
Tabla 3. Evolución de la extensión rural y desarrollo
agropecuario en Latinoamérica
Año Autor Modelo Ideas centrales
La instalación de un sistema de investigación
y extensión agropecuaria, dedicado a gene-
rar y adaptar tecnologías, incentivadas por la
necesidad de producir localmente alimentos
baratos para la población y por la debilidad
tecnológica, que caracterizaba a la produc-
Sustitución de ción de Latinoamérica.
1950 CEPAL
importaciones.
- Acompañado por la revolución verde para
Latinoamérica.
- Dos debilidades: • El avance que promue-
ve impacta el ambiente. • Poca o ninguna
atención al segmento de la agricultura cam-
pesina.
El desarrollo como una clase de cambio
social, se incorporan nuevas ideas en un
sistema social, con el propósito de obte-
ner mayores ingresos y mejores niveles de
vida, mediante la utilización de métodos
de producción modernos y una organiza-
ción social, en el marco de la teoría fun-
Rogers cionalista.
1960 (1962) y Difusión de
Shoemaker innovaciones. -Sigue teniendo vigencia.
(1971) -Ha imperado en los programas de extensión
y transferencia de tecnología en Latinoamé-
rica.
-Se desconoce la participación del campesino
en que se debe investigar, queda sometido
a planes de transferencia pensados desde
afuera.
Propone canales de comunicación que se
alejen de la intencionalidad que infunde un
emisor focalizado en el sostenimiento de las
Freire, Corriente crítica relaciones de poder.
1970
Paulo. de la ER En la búsqueda de darle continuidad a las
ideas de Freire, se han desarrollado amplias
experiencias de ER, con Enfoque participa-
tivo.
42
Arqueología crítica
Año Autor Modelo Ideas centrales
-El desarrollo agropecuario se propone des-
de el paradigma económico de globaliza-
Los Ochenta: ción y competitividad, se instala un modelo
1980 …. efervescencia de agroexportador, que enfatiza en una ER para
la crisis. la competitividad.
-Reducción del gasto público, la ER es uno de
los campos afectados.
Período Neoliberal donde la privatización
Auge de de los servicios de extensión fue impulsada
privatizaciones y desde inicios de la década del 90, en la lógica
1990 …. descentralización que los excedentes económicos del agricultor
podían pagar, total o parcialmente, el servicio
de un agente privado.
Se crean algunas
Esta iniciativa surge en países como Paraguay
2000 … Subsecretarias
y Uruguay empiezan a dar fuerza a la ER.
de ER.
Continuación de Tendencia a un regreso a la ER y valoración
2005 ….
la privatización. de la misma.
En Santiago de Chile, en octubre de 2010, se
crea RELASER como una Red Latinoamerica-
na dedicada a los servicios de ER, en Santiago
Creación de de Chile.
2010 …
RELASER
El período después del 2010 es destacado
por la complejidad de la tarea de ER, el ma-
nejo tecnológico y la gestión grupal.
Se plantea una reorganización de las diferen-
Reconstrucción
2013 … tes instituciones dedicadas a la ER y se plan-
del Sistema de ER
tea la importancia de articular acciones.
Se caracteriza por reposicionamiento ER de
Retorno a la las Agencias Públicas, incremento del per-
2014 … extensión desde sonal extensionista, diversidad de actores y
agencias públicas estructuración de una nueva complejidad de
los sistemas de ER.
Fuente: Elaboración propia.
43
Claudia Jurado Alvarán
Extensión rural y el modelo de sustitución de importaciones
En los años 50, la ER fue influida por el modelo de sustitución de im-
portaciones, que fue promovida por la CEPAL, y se instala un sistema de
investigación y extensión agropecuaria dedicado a producir tecnologías.
Obedece a la necesidad de producir localmente alimentos baratos para la
población y a la debilidad tecnológica de la producción latinoamericana
(Aguirre, 2012).
Este período fue signado por la revolución verde en Latinoamérica, a
través de variedades mejoradas en los principales cultivos, lo que incremen-
tó la productividad. Se implantaron nuevos procedimientos que aumenta-
ron la producción de dos a cinco veces respecto a las técnicas tradicionales
de cultivo. Sin embargo, este modelo tiene dos debilidades: en primer lugar,
el avance que se promueve impacta el medio ambiente y las condiciones na-
turales de los cultivos. En segundo lugar, el modelo favorece a los medianos
y grandes productores, y no atiende la agricultura campesina, se desdeñan
las características culturales y sociales de las familias dedicadas a este tipo
de agricultura.
Este modelo modernizador va desplazando paulatinamente la educa-
ción no formal, y crea la necesidad de incorporar nuevas técnicas de pro-
ducción fundamentadas en el incremento del rendimiento agropecuario,
que conduce a nuevas modalidades y actores en medios cada vez más ma-
sivos (Gonnella, Torres, & Pascuale, 2008).
Extensión rural y el modelo de difusión de innovaciones
La teoría de difusión de innovaciones será el soporte de la sistemati-
zación de conocimientos de ER, vinculada a la transferencia de tecnología
como insumo para los sistemas de producción. Para la actividad multidis-
ciplinar, el entorno puede incidir en las relaciones de producción. Este mo-
delo es influido por la tendencia de la agricultura forestal, que tiene auge en
la década de los años sesenta y setenta.
El modelo de difusión de innovaciones es señalado por Rogers (1962),
y lugo por este autor junto con Shoemaker (1971), plantean que este mo-
delo entiende el desarrollo como una clase de cambio social en el que se
introducen nuevas ideas en un sistema social, con el propósito de obtener
mayores ingresos y mejores niveles de vida, mediante la utilización de mé-
todos de producción modernos y una organización social, en una perspec-
44
Arqueología crítica
tiva funcionalista. El cambio social tiene tres pasos: invención, nuevas ideas
son creadas o desarrolladas; difusión, estas nuevas ideas son comunicadas a
la población, lo que produce cambios en el sistema social (Tobasura, 2006).
Según Gonnella (2012) este modelo la ER se asocia a la práctica y no
se considera el valor de quienes producen los conocimientos. Se le consi-
dera como las herramientas para aplicar los conocimientos producidos en
Agronomía, Medicina Veterinaria, Economía, Sociología Rural, Educación
y Comunicación, entre otros.
Corriente crítica de la extensión rural
En Latinoamérica, en los años setenta, surgen las corrientes críticas de
la ER, que ubican la discusión del conocimiento como las tensiones de su
campo que, según Freire, crean la disyuntiva entre extensión y comunica-
ción. Gonnella et al. (2008) plantean que ésto impulsa la crítica respecto a la
forma en que la extensión y los conocimientos que esta genera multiplican
las relaciones de producción y el desarrollo de capital en el agro, que enfa-
tiza los procesos de diferenciación.
Freire y otros autores de esta corriente crítica proponen tomar como
referencia canales de comunicación que se alejen de la intención del emisor
que está focalizado en el sostenimiento de las relaciones de poder.
Este es un momento que incentiva la controversia desde los escenarios
institucionales con alta injerencia en el sector rural y en los productores.
Los ochenta: efervescencia de la crisis
En América Latina, el sistema de investigación-extensión, que está muy
lejos de ser un sistema de innovación como es concebido hoy, hace crisis
(Aguirre, 2012):
• Se instala un nuevo paradigma económico: globalización, compe-
titividad, modelo agroexportador, que debilita las funciones de los
Institutos Nacionales de Investigación Agrícola (INIA).
• Programas de ajuste estructural: se reduce el gasto público, se re-
ducen los programas que no demuestran resultados, como ocurre
con la extensión.
• Los beneficiarios no demandan el servicio y por lo tanto no reclaman.
• Muchos programas fueron afectados por la corrupción y la burocracia.
45
Claudia Jurado Alvarán
• Organización y planificación al margen de los resultados.
• Los técnicos, especialmente los dependientes de los Ministerios de
Agricultura, cumplían múltiples funciones, muchas de ellas de or-
den político o asistencial.
• La ausencia de las universidades y el rol protagónico de los inves-
tigadores hacen que en los INIA las capacidades de la extensión se
debiliten y queden en segundo plano en la jerarquía institucional y
en la asignación de recursos.
Lo anterior indica una crisis que deja a la ER un conjunto de tensiones
y conflictos. Sus espacios expresan tensiones de la estructura de producción
y de intereses económicos y políticos, que son motor de luchas del sector
agrario.
Los años 90: auge de privatizaciones y descentralización
Durante este período, la tecnología aparece casi como un hecho, fren-
te al cual los actores deben adaptarse o quedan rezagados del modelo de
competitividad, como meta de la privatización. Aguirre (2012) sostiene
que la privatización de los servicios de extensión fue impulsada en los
noventa pensando que los excedentes económicos del agricultor podían
pagar total o parcialmente el servicio de un agente privado. Una variante
fue la “tercerización de servicios”, servicios pagados por el Estado y pres-
tados por particulares, para impulsar el costo compartido del servicio.
Según este autor, la privatización fue aplicada por todos los gobiernos de
la región en conjunto con los organismos internacionales.
Aguirre (2012) anuncia que el resultado es la creación de un mer-
cado de servicios privados de extensión, con empresas de extensión en
varias modalidades jurídicas y programas de capacitación para que los
productores sean demandantes efectivos. Pero los resultados han sido
escasos en los países con menor desarrollo relativo y en los que las po-
líticas públicas se han transformado, no se han podido mantener las
metas esperadas o se han rezagado del desarrollo agropecuario y rural
latinoamericano.
Inicios del siglo XXI: orden con fracturas sociales
Para Latinoamérica, éste es un ciclo en el cual la ER es influida por los
efectos de los procesos de inclusión/exclusión, respecto a las condiciones
46
Arqueología crítica
de la producción de conocimientos y la práctica orientada a la produc-
ción a gran escala. La tecnología aparece como una condición a la que
los actores deben adaptarse o no pueden competir (Gonnella, Torres, &
Pascuale, 2013).
Este período revela una ER en un orden alterado socialmente, res-
quebrajado y afectado por las fracturas ambientales, sociales, culturales,
económicas, productivas y políticas que afectan especialmente la vida ru-
ral. Aquí, la participación se anuncia como una meta que es criticada por
su interés de producir conocimientos que contribuyen a resolver estas
fracturas en realidades rurales cada vez más complejas. Gonnella et al.
(2013) señalan las contradicciones respecto a una participación que no
es clara, y los signos diferentes entre programas públicos y privados, pues
reconocen que la vinculación de los actores de escasos recursos es limi-
tada por su dificultad para acceder a la información. En este período, los
organismos internacionales y el Instituto Interamericano de Cooperación
para la Agricultura (IICA) impulsan programas orientados a la agricultu-
ra familiar, que buscan vincular a los pequeños campesinos.
Gonnella et al. (2013) plantean que la ER obedece a interpretaciones de
participación según marcos teóricos distintos, lo que le imprime a la idea
de participación significados diversos.
Las redes sociales son una categoría central de este período. La Funda-
ción Manuel Mejía (2012) dice así:
Las redes sociales van conformándose paso a paso, sin afanes,
y es mediante los mismos procesos de interacción que van defi-
niendo su estructura. Estas estructuras son entonces entramados
de relaciones en las cuales los actores implicados se conectan para
establecer interacciones, es decir, para distribuir recursos e inter-
cambiar contenidos orientados a la obtención de un propósito
común. En las redes, la estructura o forma de sus relaciones es
muy importante. La estructura determina el flujo de ideas, la in-
novación, las experiencias (p. 28).
Las redes sociales recrean la condición de los participantes de un proce-
so de ER, que se perfilan como condición que puede contribuir a disminuir
la pobreza rural, en unas nuevas condiciones productivas y sociales.
En este período, las tecnologías de la información y la comunicación
–TIC– influyen en las oportunidades para disponer de información y crear
47
Claudia Jurado Alvarán
preguntas que aún no tienen respuestas, como su uso eficaz en el mundo
rural.
Actualmente, se conservan rasgos de los períodos anteriores. La
participación es un rasgo crucial, a pesar de que ésta se refiere a las
dinámicas de transferencia de tecnología y al aprendizaje de nuevos co-
nocimientos. Aunque se hace ER, la tendencia es seguir con las formas
de articulación del agro a los procesos industriales en la producción
masiva, cuyos procesos se basan en la sustentabilidad y en la especifici-
dad con que éstos inciden en las relaciones de producción rural.
La extensión rural en Latinomérica y las agendas
internacionales de 2010 hasta la actualidad
El período que se inicia en 2010 inaugura una ER en Latinoamérica
que cuenta con organizaciones como la FAO y Global Forum for Rural Ad-
visory Services –GFRAS–, con una preocupación por la participación y la
orientación a la demanda. Además, cobra fuerza el enfoque de género, la
sustentabilidad ambiental, y surge la propuesta de una ER agroecológica,
una extensión horizontal y crítica, influida por la perspectiva de Freire.
Otra tendencia es una extensión con énfasis al desarrollo de recursos y ca-
pacidades. Se reconoce la necesidad de dinamizar procesos de evaluación
de la ER y de sistematizar sus resultados, y se priorizan perspectivas referi-
das a la evaluación participativa y la búsqueda de la “calidad” de la exten-
sión (FAO-GFRAS) y el reconocimiento del uso de las nuevas tecnologías
en ER (TIC).
Landini et al. (2009) plantean que en este período se da el paso de lo
productivo a las cadenas y la agregación de valor, del enfoque por rubros
al enfoque territorial y a la articulación entre instituciones y actores so-
ciales. Especialmente, en Argentina es liderado por entidades como el
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria –INTA–, y se da un paso
de la transferencia/difusión de tecnologías a los sistemas de innovación,
de modo que es un período en el que los extensionistas pueden aprender
de manera horizontal, aunque se deben afrontar problemas propios de la
globalización, como son la comercialización, la actitud del extensionista y
las resistencias al cambio tecnológico. Estos problemas exigen reconocer
lo local, valorar la autonomía de las comunidades como base de la forma-
ción de las personas a quienes se oriente la ER.
48
Arqueología crítica
Extensión rural en Colombia una discusión vigente
En la siguinte tabla, se presentan los tránsitos históricos más destaca-
dos de la ER en Colombia.
Tabla 4. Evolución de la extensión rural en Colombia
Año Programa Descripción
Período I. 1950-1980. Proteccionismo Agropecuario y Revolución Verde
Servicio Técnico Agrícola El servicio de extensión nació en 1953 con la creación
1953 Colombo Americano del Servicio Técnico Agrícola Colombo Americano (STA-
STACA CA).
STACA pasa al Ministerio El Servicio de Extensión es asumido por el Ministerio
1957
de Agricultura de Agricultura (MA).
Es creado el Instituto Colombiano Agropecuario-ICA-,
1962 ICA
con fines de investigación y extensión.
Servicio de Asistencia La prestación del servicio de STACA pasó del Ministerio
1967
Técnica pasa al ICA al ICA.
Período II. 1980-1990: Descentralización
El estado colombiano traslada la responsabilidad
del servicio de extensión a los municipios, para
que en estas instancias, en relación con las comu-
nidades rurales, se organice el proceso y se defina
la manera de prestarlo (decreto 077 de 1987), con
1989 SINTAP el fin de apoyar las entidades municipales en su
nueva responsabilidad, fue creado el Sistema Na-
cional de Transferencia de Tecnología Agropecua-
ria (SINTAP) que establecía funciones a las enti-
dades nacionales y las departamentales ( decreto
1946 de 1989).
Período III. 1990- Actualidad. Normatividad estatal y tendencia a la privatización
A principios de la década del 90, se modificó el
sistema de ciencia y tecnología, con la especializa-
ción del ICA en funciones de regulación y control
sanitario (decreto 2141 de 1992). CORPOICA, Cor-
1992 ICA
poración mixta que se creó en el marco de la nue-
va legislación de ciencia y tecnología, hace parte
de un sistema multi-institucional de generación y
transferencia de tecnología.
49
Claudia Jurado Alvarán
Año Programa Descripción
Se inicia con una financiación del Banco Mundial. Este
Programa Nacional
programa seguía dos estrategias: fortalecimiento ins-
de Transferencia de
1994 titucional del SINTAP y proyectos de asistencia técnica
Tecnología Agropecuaria
a comunidades rurales, por intermedio de un fondo
PRONATTA.
competitivo.
Se propone ampliar el área de extensión técnica, a tra-
vés de la contratación de la prestación de asistencia
2000 Ley 697 de 2000.
técnica con entidades especializadas. El servicio no se
basa exclusivamente en UMATA*.
El decreto 2980 de 2004 reglamenta en parte la ley
2004 Creación de CPGA* 697, que fomenta la creación de Centros Provinciales
de Gestión Agro Empresarial (CPGA).
Programa de incentivo a la productividad para el
fortalecimiento de la asistencia técnica (IAT), regla-
mentado por la resolución 140 de 2007. Es un apoyo
económico del Gobierno Nacional, a través del Minis-
Incentivo a la Asistencia
2007 terio de Agricultura y Desarrollo Rural, para financiar
Técnica
parte de los gastos de un productor por la contrata-
ción de asistencia técnica para el desarrollo de pro-
yectos productivos agrícolas, pecuarios, acuícolas o
forestales.
Entidades Prestadoras del Servicio de Asistencia Técni-
Reglamentación
2010 ca Agropecuaria. Son reglamentadas por la resolución
EPSAGROS*
129 de 2010.
La resolución 275 de 2011 convoca para Incentivo a la
Convocatoria asignación
2011 productividad a través del fortalecimiento de Asisten-
IAT*
cia Técnica (IAT) en 2011.
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural lanza el
Subsistema Nacional de Subsistema Nacional de Asistencia Técnica Agropecua-
2012
Asistencia Técnica. ria, para mejorar la productividad, competitividad y
calidad de vida de la población campesina colombiana.
* UMATA: Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria. * CPGA: Centros Provinciales
de Gestión Agro Empresarial. * EPSAGROS: Entidades Prestadoras del Servicio de Asistencia
Técnica Agropecuaria. * IAT: Incentivo a la Asistencia Técnica Agropecuaria.
Fuente: Perry Santiago. Módulo 2 Programa de Formación en extensión rural, Fundación
Manuel Mejía [Link] (Perry, 2012).
Como se observa en la tabla, los antecedentes de la ER en Colombia
empiezan con las campañas de fomento de cultivo de café, que impulsó
50
Arqueología crítica
la Federación Nacional de Cafeteros –FNC–, desde 1927. En 1938, se-
gún la ley 96, el recién creado Ministerio de Economía buscó incremen-
tar la producción de alimentos básicos y difundió los descubrimientos
agropecuarios entre los campesinos y productores rurales. Fue la primera
vez que se utilizó el término extensión con el significado que hoy tiene.
Después, en 1948, con STACA, la extensión, como servicio dirigido a los
productores agrícolas se institucionaliza en el país. Primero operó en el
departamento de Boyacá y luego se extendió a otros departamentos, con
los principios, la filosofía y los métodos importados de Estados Unidos
(Tobasura, 1999). En 1957, STACA se incorpora al Ministerio de Agri-
cultura y se proyecta a todo el país con tres programas: 1) Producción
agrícola y animal; 2) Mejoramiento del hogar; 3) Clubes 4 – H, para la
juventud rural (Ponce, 2008).
La década de los años cincuenta fue clave para la ER. En ese momento,
se reconoce que las diferencias productivas entre agricultores y regiones, se
debían a la aplicación de conocimientos. Por eso, cobra importancia el mo-
delo basado en la difusión, que facilita un mejor equilibrio entre los pro-
ductores. En Colombia, la FNC, en 1959, crea el departamento de extensión
vinculado a los comités departamentales. Desarrolla y ejecuta programas
técnicos, sociales, económicos, ambientales y gremiales con los produc-
tores de las regiones cafeteras. La prioridad del Servicio de Extensión es
apoyar al productor de café en la construcción de su empresa, y transmitir
el conocimiento relacionado con el cultivo del café. Este departamento es
el resultado de esta época, cuando la experimentación es la base de nuevos
saberes. Los mecanismos de intervención encontraron sustento en los estu-
dios y propuestas de la sociología rural (Smith, 1954) desarrollada en esta
época, para caracterizar pasos y clasificar tipologías de agricultores sobre
sus actitudes ante la adopción.
En este panorama colombiano sobre la ER, se debe reco-
nocer la organización Radio Sutatenza, liderada por Monse-
ñor José Joaquín Salcedo, quien llegó al Municipio de Suta-
tenza y Fundó las Escuelas Radiofónicas y Acción Cultural
Popular (Acpo). Por este medio, impulsó la cultura campesina
y lideró el mejoramiento de sus condiciones de vida y el desa-
rrollo comunitario, económico y democrático del sector rural,
tradicionalmente olvidado y abandonado. Esta organización
tuvo adeptos y detractores, aciertos y equivocaciones (El Es-
pectador, 2012).
51
Claudia Jurado Alvarán
Radio Sutatenza inaugura la práctica de comunicación que poste-
riormente se extendió a la televisión con programas como el Campo y
la Ciudad, que emitió Señal Colombia desde 1996. El Canal A, Caracol y
otros canales desarrollaron en esa época una programación para el cam-
po. El ánimo fue el de aportar al desarrollo social, en el sector empresarial
agropecuario y al campesino. Sus objetivos fueron impulsar la ER y la
transferencia de tecnología con enfoque educativo. Estos programas son
considerados como pioneros en el uso de medios masivos de comunica-
ción y de TIC8.
En la década de los sesenta, el conocimiento sobre la forma de difun-
dir la extensión no era suficiente para fomentar el cambio y se pensó en
avanzar en otros factores que obstaculizaban las posibilidades de acceso
a los desarrollos tecnológicos. Como se señala en la tabla anterior, en el
período I, aparece el concepto de “revolución verde”, una de cuyas premi-
sas se centra en la idea de la necesidad de “ayudar a desarrollar al mundo
subdesarrollado”.
Desde los inicios de la Extensión en la FNC, se reconoce que los pro-
ductores son actores legítimos que pueden tomar decisiones y adoptar nue-
vos conocimientos. En esta forma, se mantiene una visión unidireccional
de la extensión: “alguien da y alguien toma”, infiltrada ahora en lo que se
puede llamar una clasificación en la que se fortalece la idea cuestionada
por Freire (1973), planteada a principios de la década de los años setenta,
que separa, por un lado a “los que saben” y por el otro a “los que tienen que
aprender”, bajo la modalidad del “difusionismo” o “transferencismo”.
Período 1950-1980. Proteccionismo
agropecuario y revolución verde
En estas décadas, el desarrollo agrario en Colombia consolida prácticas
según principios que aún no se han superado, pues, en la actualidad se pue-
den encontrar programas de desarrollo agropecuario y ER influenciados
por el modelo de la Revolución Verde, que tiene como eje la ER mediante
la utilización del conocimiento científico y la incorporación de tecnología
con el fin de hacer más eficiente y rentable la producción agropecuaria.
8 Estos programas radiales y televisivos se han estructurado en la Empresa El
Campo y La Ciudad en convenio con la Cooperativa Prosperar Colombia; con
base en los Artículos 65, 67 y 71 de la Constitución Política de Colombia que
desarrollará en los próximos cinco años el Plan Resplandor 2011 -2015.
52
Arqueología crítica
El proteccionismo agropecuario y la revolución verde fueron procesos
que se dieron en las décadas de los años sesenta y setenta y, según Erbetta
et al. (2010), implicaron una visión del mundo observable en dimensiones
definidas internacionalmente.
• El desarrollo económico, mediante la puesta en marcha de los
PDRI (Proyectos de Desarrollo Rural Integrado), impulsado por
los organismos internacionales y sus contrapartes nacionales co-
rrespondientes.
• En el ámbito educativo, en lo que se denominó “la formación para
el mundo del trabajo”, fundada en el empirismo asociacionista y el
conductismo.
Este siglo, en Colombia, ha presentado desafíos a las instituciones del
Estado relacionadas con el desarrollo rural originadas por la dinámica po-
lítica, económica y ambiental. La discusión de las prácticas de la ER es una
necesidad para sus actores que necesitan con frecuencia reorientar su ac-
ción (Vuegen, 2003).
Según la FAO, a pesar de los esfuerzos de la ER por realizar diagnósticos
de la situación de sus zonas de operación, estos han tenido enfoques caren-
tes de contenido integral. Con frecuencia, ha habido poca participación del
agricultor en el análisis crítico y en el diagnóstico de sus problemas, porque
el extensionista ha dado poca importancia a la intervención del campesino
en este análisis. Los programas que deberían motivar el proceso de cambio
suelen ser superados por las aspiraciones y las acciones de la población
a la que van dirigidos, principalmente por la escasez de interacción entre
técnicos y campesinos en la programación, ejecución y evaluación de las
acciones. Las labores de ER han sido orientadas a la asistencia individual
más que a grupos organizados, y no se han obtenido los logros deseados en
la educación y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población
campesina. Los servicios de ER han sido limitados en su acción por la esca-
sez de personas capacitadas y de recursos materiales y financieros, por las
formas inadecuadas de operación técnico-administrativa y por otros facto-
res que detienen el desarrollo de la actividad del campesino. La dinámica
de la sociedad exige una acción de los programas educativos y el uso de
medios eficaces para movilizar la población.
Espíndola y Londinsky (2004) indican que la transferencia de nuevas
tecnologías y la capacitación de los productores, la información técnica, la
53
Claudia Jurado Alvarán
asistencia técnica y los procesos de educación aplicados en el medio rural,
pueden incluirse en esta definición amplia, flexible de lo que se considera
como ER.
Barrientos, Ferrer y Saal (2007) sostienen que en ER es preciso estudiar
la realidad de manera integral. Esto significa considerar las dimensiones
ambiental y tecnológica, priorizadas en el abordaje técnico, y la dimensión
social. Es voluntaria; está orientada a la resolución de problemas; implica
educación para la acción y no un ejercicio académico; implica trabajar con
campesinos y agricultores con niveles educativos, sistemas de valores e in-
tereses diversos; sus aulas son los cultivos y los hogares rurales; estos tienen
relación con el mejoramiento de las condiciones económicas de las fincas y
con el mejoramiento social y cultural de las familias.
Según Rodríguez (2009), la extensión podría ser una herramienta para
la inclusión social de los pequeños campesinos y de los agricultores fami-
liares, pero estas definiciones son diferentes en todos los países, que tienen
diversas realidades socio-económicas, productivas, políticas y geográficas.
Este cambio implica transformar las estructuras mentales para poder leer
mejor la complejidad rural actual.
La pregunta ¿quién lleva a cabo la extensión? permite abrir el abanico
de actores desde organizaciones estatales dependientes de los Ministerios
de Agricultura y Desarrollo Rural, pasando por gobiernos regionales y mu-
nicipales, universidades, cooperativas de productores, organizaciones de
promoción local, ONG, hasta empresas compradoras de materia prima y
vendedoras de insumos.
Para que los servicios de ER alcancen un mayor nivel de eficiencia y
atiendan adecuadamente las familias campesinas; los gobiernos deben pro-
porcionar los medios para incrementar el número de organismos de ER
y el personal profesional de nivel universitario y medio y los campesinos
promotores, con el fin de reducir los costos del servicio (FAO, 1971).
En este abanico de actores, tiene un rol central el Estado en la elabora-
ción y liderazgo de programas de extensión para la inclusión social de los
sectores desprotegidos de la ruralidad y con mayores dificultades económi-
cas. Las organizaciones privadas son actores que deben colaborar con estos
programas, con acciones de difusión de tecnologías y apoyo productivo a
los estratos de productores con posibilidades comerciales y sostenibilidad
económica.
54
Arqueología crítica
Período 1990-2010. El cambio tecnológico,
descentralización y privatización
Colombia es un país cuya concepción de ER, en el marco histórico par-
te de la década de los años cincuenta, período dominado por una visión
difusionista que ha sido penetrado por teorías del cambio técnico mencio-
nadas por De Janvry y Sadoulet (2004), Leveen & De Janvry (1985), Ma-
chado y Torres (1991) y Tobasura (2006). Estas han sido teorías centradas
en argumentos economicistas que dejan de lado el cambio técnico en el
mundo agrario y rural, como un instrumento de transformación de las re-
laciones sociales que ha prevalecido en Latinoamérica. La conclusión que
deja este período a la ER indica que las transformaciones tecnológicas, más
que unos medios para alcanzar cambios materiales que lleven a excedentes
económicos en la sociedad; son medios de cambios sociales que, en Colom-
bia, han acentuado el conflicto social, más que las solidaridades y acuerdos
sociales que requieren sus contextos rurales.
Otro aspecto de tensión de este período se refiere a un cambio técnico
que requirió un diseño de financiamiento aplicado, el cual ha dejado mu-
chas experiencias, como el cofinanciamiento del productor que no ha ser-
vido, debido a no alcanzar el excedente económico requerido para cubrir
los costos de financiación, y porque el modelo de privatización no valora la
extensión como un bien privado, lo que va en contra del valor público que
ha estado en la esencia de la filosofía de la ER.
En las últimas décadas, la extensión ha sido influida por un enfoque
participativo que promueve cambios sociales, económicos, políticos y cul-
turales del país.
55
La investigación sobre
Extensión Rural
Pintura de Fernando Vargas. Óleo sobre tela.
Enfoques de extensión rural
La investigación sobre
Extensión Rural
Debe producirse un cambio paradigmático que
reoriente fundamentalmente la conceptualización,
los enfoques y las metodologías de extensión.
Paul Engel (1998)
Con el propósito de alcanzar algunas claridades sobre la ER, sus enfo-
ques y los imaginarios que transitan en los actores académicos, se presenta
a continuación una aproximación a la investigación sobre la ER. Para ello,
se acudió a varias bases de datos como Scopus, ScienceDirect, Redalyc y
Scielo, que permitieron encontrar algunos trabajos pertinentes que se exa-
minan a continuación.
En los trabajos, se identifican los objetivos y los enfoques de ER, lo que
implica reconocer las especialidades que corresponden a los intereses que
animan los estudios. Además, se indican elementos sobre la singularidad
de la realidad rural.
Se presentan a continuación los resultados de la búsqueda de investi-
gaciones relevantes, de reflexiones y experiencias investigativas de ER y su
alcance respecto a los imaginarios sociales, con énfasis en enfoques y posi-
59
Claudia Jurado Alvarán
ciones sobre los temas y los términos más polémicos, además un encuadre
teórico para discutir los discursos, los enfoques y los modelos de extensión
en las investigaciones consultadas.
En un primer momento, se presentan trabajos sobre extensión según
los discursos tradicionales sobre agricultura forestal, que influyen en los
modelos de extensión utilizados en los programas de extensión públicos y
privados.
Hay algunos trabajos inspirados en discursos en transición respecto a
la extensión, que cuestionan los paradigmas tradicionales y plantean nue-
vas miradas sobre la extensión. Existe otro grupo de trabajos con enfoques
actuales que incluyen estudios con una visión de la extensión que supera
la perspectiva del cambio tecnológico y que reconocen los actores sociales
y los procesos socio-culturales que dinamiza la ER. Finalmente, se agru-
pan los estudios de la extensión en los últimos doce años, y se destaca la
investigación según la perspectiva económica y unos acercamientos a los
imaginarios sociales.
Investigaciones en extensión y los
discursos tradicionales
Los discursos tradicionales sobre la extensión provienen de una con-
cepción centrada en la agricultura forestal que, según González (2000), ha
sido condicionada por los modelos de desarrollo modernos y por las ne-
cesidades del sector agropecuario, en especial del pequeño y del mediano
productor. Para este autor, el sistema de extensión ha pasado por varios
enfoques 1) el general; 2) el de capacitación y visitas; 3) el de desarrollo de
sistemas agrícolas.
En términos de Russo (2009), los tres primeros enfoques de Gonzá-
lez (2000) cumpien tres funciones básicas: contribuyeron a la moderni-
zación de la producción bajo los postulados de la revolución verde, me-
diante la transferencia de tecnología y la asistencia técnica. En segundo
lugar, se hace énfasis en la educación no formal o capacitación de los
productores, y no sólo en las técnicas de producción, sino también en
aspectos relacionados con el manejo general de las fincas y de la econo-
mía familiar. En tercer lugar, participaron activamente en los procesos
de modernización social del medio rural, como parte de acciones rela-
cionadas con el desarrollo rural.
60
La investigación sobre extensión rural
Enfoque General
También llamado convencional, hace parte de los discursos tradiciona-
les que han orientado las investigaciones en ER. Sus desarrollos centrales
están a mediados del siglo XX. En este enfoque se identifica como modelo
central el de difusión de innovaciones.
Modelo de difusión de innovaciones
Desde esta perspectiva, según la clásica obra de Rogers Diffusion of
Innovations (1962), se trata de identificar las tradiciones de los estudios so-
bre la difusión de innovaciones. El autor encontró que estos estudios han
tenido un campo fértil en antropología, sociología rural, práctica médica,
educación, comunicación y marketing.
Objetivo. En casi todos los casos Rogers advierte que el propósito de
esta perspectiva es introducir nuevas técnicas, organizaciones productivas
con impulso estatal, programas educativos y de salud y nuevos productos
comerciales. Los estudios en la década de los sesenta se referían a realida-
des en las que, por intervención externa, se pretendía orientar la conducta
en los ámbitos institucionales, sociales y económicos.
Temas. Según Rogers y Shoemaker (1974), el modelo de difusión de in-
novaciones entiende el desarrollo como un tipo de cambio social en el que
se introducen nuevas ideas en un sistema social, con el propósito de obte-
ner mayores ingresos y mejores niveles de vida. El cambio social transcurre
en tres pasos secuenciales: invención, difusión y consecuencias. La inven-
ción es el proceso por el cual nuevas ideas son creadas o desarrolladas; la
difusión es la forma en que estas ideas son comunicadas a un grupo; y las
consecuencias son los cambios que ocurren como resultado de la adopción
de una innovación.
Metodología. El trabajo de Sánchez de Puerta (1996) Extensión agraria
y desarrollo rural, presenta un análisis sociológico del tema a partir de la
extensión agraria en España. Observa cómo, desde mediados de los años
cincuenta hasta el final de los setenta, el Ministerio de Agricultura español
acogió la Extensión Agraria, adoptando, rediseñando y utilizando una he-
rramienta que se mostró eficaz para el desarrollo rural en ese período: la
modernización de los recursos humanos y materiales en el medio rural y
una mejor organización social, en el marco de la teoría funcionalista. Estas
herramientas metodológicas serían una clave del modelo de difusión de
61
Claudia Jurado Alvarán
innovaciones. Parte del aporte de este trabajo a la investigación sobre ex-
tensión es su análisis del conjunto de las teorías y prácticas extensionistas
hasta la actualidad.
Modelo de capacitación y visitas
El objetivo de este enfoque fue brindar una educación por medio de
procesos de capacitación a los productores en las técnicas de producción y
en otros aspectos relacionados con el manejo de las fincas y de la economía
familiar. Sánchez de Puerta (1996) indica que este es un enfoque norteame-
ricano y del Banco Mundial, de carácter normativo, como el de difusión de
innovaciones.
Metodología. Los estudios de Cáceres (2006) aluden a una metodolo-
gía de extensión transferencista (top-down approach), cuyo abordaje meto-
dológico principal sigue la secuencia visita, visión de rubro, transferencia y
subordinación en las relaciones con el otro. De modo que se promueve un
modelo tecnológico según los criterios de la agricultura industrial.
Tensiones. De este Enfoque se mencionan debilidades que provienen
del sistema de extensión corriente basado en la educación y las visitas a las
familias. Un programa de extensión así tiene que enfrentarse con el cambio
rural, identificar oportunidades para realzar el cambio y presentar un mo-
delo para mejorar el servicio.
Modelo de sistemas agrícolas
El enfoque de sistemas agrícolas (ISA) se caracteriza por excluir a los
agricultores y las comunidades de las investigaciones (Farrington & Mar-
tin, 1988).
El objetivo de este enfoque es el incremento de la productividad, por lo
cual se puede considerar como un enfoque productivista con énfasis en los
cultivos no tradicionales.
La metodología consiste en la intervención de entidades internaciona-
les y relaciona la investigación y la Extensión Agrícola por decreto. Ade-
más, se impulsa el desarrollo de proyectos de desarrollo rural integrado.
Esta forma de concebir la extensión provoca tensiones porque margina
a los pequeños productores y a los jóvenes. Se pierde la orientación exten-
sionista y su énfasis radica en la asistencia técnica para la producción. No
considera la participación de los productores como un asunto relevante.
62
La investigación sobre extensión rural
Investigaciones en extensión y transiciones
entre los discursos tradicionales y los actuales
Algunos estudios se ubican en momentos de transición entre los dis-
cursos tradicionales y los actuales. Al respecto, Engel (1998) observa:
Ya no basta la extensión como vehículo de transmisión de
resultados de la investigación tecnológica hacia los productores
agropecuarios, la extensión debe posicionarse como instrumento
para fortalecer la capacidad de autoaprendizaje e innovación per-
manente de las comunidades rurales hacia la competitividad y la
sostenibilidad (p. 1).
Las investigaciones de Sepúlveda (2006) presentan como parte de sus
resultados sobre ER y transferencia de tecnología, que algunas razones
para impulsar el cambio tecnológico tienen que ver con el auge de la con-
servación de los recursos naturales y las propuestas de modelos y técnicas
para la agricultura sustentable, que tienden a disminuir el uso de agro-
químicos y el desperdicio de agua. Entre las razones se pueden mencionar
las siguientes:
• Las tendencias de globalización en Latinoamérica han llevado a los
agricultores a aprender a tomar decisiones para competir bajo nue-
vas circunstancias de mercados abiertos, en los que la información
y la tecnología son factores claves.
• La humanidad puede enfrentarse en un futuro cercano a la escasez
de alimentos.
• El agotamiento de los modelos tecnológicos agrícolas convencio-
nales han acercado a los agricultores a sus límites de potencial pro-
ductivo.
• La disminución de los presupuestos públicos para la investigación
agrícola en la mayoría de los países.
• La necesidad de dedicar grandes superficies a la producción de cul-
tivos de los cuales se extraen alcoholes para remplazar los combus-
tibles fósiles, escasos y contaminantes.
• La oferta de alimentos por captura de especies en los océanos ya ha
llegado a su límite.
63
Claudia Jurado Alvarán
El trabajo de Anderson et all (2007) define los atributos organizativos y
políticos que rigen el funcionamiento de los sistemas de extensión y exami-
na varias modalidades de extensión. Para analizar su eficacia, propone “mo-
dalidades de extensión alternativas para vencer debilidades genéricas”, que
implican capacitación y visitas (T & V) de extensión, descentralización, pa-
go-por-servicios, extensión privatizada y escuelas del campo para agricultores.
Investigaciones en extensión y los discursos actuales
Las investigaciones se desarrollan con una amplia gama de discursos en
boga con perspectiva ecológica y social del desarrollo, de participación o de
educación, que incluye la formación en capacidades y competencias del ex-
tensionista referidas a la globalización. Históricamente se observa que estos
enfoques han sido liderados por ONGs. Estas perspectivas, según Sánchez
de Puerta (1996), pretenden hacer útiles al mayor número de personas a
quienes se capacitan con los conocimientos de agricultura técnica y apo-
yan a la población rural mediante proyectos de animación sociocultural,
desarrollo comunitario y acción política. Estas perspectivas surgen con la
actividad agraria en el campo donde se desarrolla.
Dichos discursos se han movido en la última década entre cinco enfo-
ques de investigación: extensión participativa, ER educativa centrada en la
participación, liberación (orientado por la perspectiva de Freire), ER con
enfoque de desarrollo, Extensión con énfasis en la capacitación, ER según
la perspectiva de género. A continuación, se revisan los enfoques que defi-
nen en los últimos diez años líneas de investigación según los discursos ac-
tuales, como la investigación en extensión desde la perspectiva económica
y la investigación en extensión y las representaciones sociales.
Investigación en extensión según el enfoque basado
en la participación o extensión participativa
Según González (2000), el enfoque basado en la participación o ex-
tensión participativa responde a la aplicación de los programas de ajuste
estructural con el avance de las medidas de apertura comercial y liberaliza-
ción de los mercados. Este enfoque se basa en la experiencia de los enfoques
anteriores desarrollados según los discursos tradicionales como el general,
el de capacitaciones y visitas, y el desarrollo de sistemas agrícolas y abandona
la orientación llamada rubrista. La tendencia de este enfoque es propiciar
64
La investigación sobre extensión rural
formas alternas de siembra y otras actividades agrícolas o la implantación
de los “paquetes tecnológicos”. Es una orientación que deja poco margen de
acción a los productores para tomar las decisiones adecuadas, cuyas herra-
mientas centrales son las estrategias de intervención y participación.
Objetivos. El abandono del “rubrismo” derivó en la orientación al apo-
yo de las decisiones del productor y su familia con la información sumi-
nistrada por el sistema, mediante una relación horizontal de diálogo con
investigadores y productores sobre la adopción de tecnología. La inclusión
de la participación hece énfasis en la capacidad de la población local como
un fin; en contraposición con el énfasis mecanicista de la participación
como un medio en el flujo de desarrollo de tecnologías que caracterizó los
programas de investigación y extensión (Killough, 2006).
Metodología. De un procedimiento basado en la oferta tecnológica se
pasa a un enfoque metodológico signado por las necesidades del produc-
tor. Cáceres (2006) plantea en su estudio “Dos estrategias de articulación
entre técnicos y pequeños productores, diferentes enfoques metodológicos y
tecnológicos”, que el abordaje metodológico es el enfoque participativo, y
que este se basa en las reuniones, el enfoque de sistemas, la adaptación, la
experimentación y el empoderamiento.
Tensiones. Este enfoque participativo es influido por las exigencias de
incremento de la productividad, el mejoramiento de la calidad de los pro-
ductos, el cumplimiento con las normas de calidad e inocuidad, los sistemas
de empaque y embalaje, las características del transporte, las condiciones
de los contratos de venta, el manejo de las negociaciones con los compra-
dores, el establecimiento de alianzas estratégicas con comercializadores de
mediana y gran escala y la relación con las empresas procesadoras. Estos
aspectos preocupan a las organizaciones de productores y se traducen en
un requerimiento al sistema de extensión.
Investigaciones según el enfoque educativo de extensión rural
centrado en la participación (perspectiva de Paulo Freire)
Este enfoque se define por los modelos de ER Educativa centrado en
prácticas educativas–participativas cuyo principio orientador es el aporte
de Freire (1973). Se considera aquí que la educación, en su perspectiva ver-
dadera, tiene como propósito humanizar al hombre, en su acción conscien-
te para transformar el mundo. Este enfoque educativo fue desarrollado así
en los primeros veinte años de la práctica freiriana (1956-1976), y a partir
65
Claudia Jurado Alvarán
de allí se producen transformaciones claves en la ER que culminaron con
la reformulación y la creación de un segundo enfoque de tipo “transferen-
cista”.
Sobre el análisis de estos modelos se destaca el estudio de los brasi-
leros Ferreira y da Silva (2007), denominado Extensión Rural y Partici-
pación: Una Práctica-Educativa, que se refiere a la perspectiva de Frei-
re de la ER como “práctica educativa-participativa” y no como simple
transferencia de conocimientos. Este enfoque considera la ER, la parti-
cipación y la agricultura familiar como temas centrales de la perspectiva
de Freire.
El objetivo de este enfoque es el diálogo y la construcción interactiva
del conocimiento, con participación activa de todos, y la recuperación de
saberes locales, tradicionales que pueden permitir una resistencia a las pos-
turas de dominación.
Metodología. Los estudios en esta línea tratan la participación como
proceso de aprendizaje y reconocimiento. La ER cobra un sentido amplio
que incluye las acciones de intervención de los servicios oficiales de asisten-
cia técnica y también cualquier institución, pública o privada, cuyo público
es la población rural. En la línea de Cáceres (2006), la metodología basada
en la participación pone el acento en el mejoramiento de la calidad de vida
de las comunidades (bottom-up approach).
Tensiones. Las tensiones que se suscitan en esta tendencia consisten en
que la ER, en el siglo XXI, requiere un agente promotor de procesos demo-
cráticos y participativos, que contribuya a la reducción de las desigualdades
económicas, sociales, políticas y culturales en Latinoamérica.
Investigaciones en extensión rural con enfoque transferencista
Esta perspectiva de pensamiento y acción está marcada por una im-
pronta tecnológica, desde la cual se abrieron investigaciones en extensión,
predominantemente cientificistas o tecnologicistas.
Objetivo. Según Sepúlveda (2006), se centra en el abordaje de las pro-
puestas de procesos de cambio tecnológico para pequeños y medianos pro-
ductores, cuyo propósito es aumentar la eficiencia del negocio agrícola para
incrementar sus ingresos.
Metodología. Se considera una expresión relativamente nueva en Amé-
rica Latina, más que extensión agrícola o algunas ya oficializadas como es-
66
La investigación sobre extensión rural
trategias de desarrollo rural. Dichos procesos no obedecen a cambios téc-
nicos sino también a cambios sociales. Sin embargo, este enfoque se basa en
el concepto de transferencia de tecnología.
La ER fue entendida como una herramienta cuyo propósito era “re-
cetar al futuro profesional una lista de formas de comunicarse, para que
luego pudiera recetar a los productores los conocimientos adquiridos”
(Sánchez, Erbetta, Elz, Grenón, & Sandoval, 2003). Esta forma de abordar
la ER consideró la enseñanza de las TIC, como parte de los temas estu-
diados.
Investigación en extensión rural con enfoque de desarrollo
Esta orientación está conformada por dos modelos: el primero con-
sidera la extensión como herramienta del desarrollo con una perspec-
tiva instrumental, el segundo es el modelo ecosocial del desarrollo, que
plantea la necesidad de encontrar otras formas y posturas más integra-
doras de los diferentes abordajes de la ER. Este considera como temas
centrales la ER, el desarrollo rural y el ecosocial, la población central
son las redes sociales, los asentamientos rurales y las organizaciones
locales.
Modelo extensión como herramienta de desarrollo
Este modelo concibe la extensión como estrategia para el desarrollo de
las comunidades y dinamización de procesos de intercambio de informa-
ción y conocimientos.
Objetivo. Presno (2007) plantea que el propósito de este enfoque es
hacer de los trabajadores o productores rurales verdaderos actores de su
propio desarrollo.
Metodología. Presno (2007) en su trabajo As armadilhas da parti-
paçáo: os desafíos da extensào rural como ferramenta de desenvolvimento,
indica que en la ER se usan técnicas participativas de redes horizontales y
la consolidación de organizaciones locales. Ferreira (2007), en Agricultu-
ra familiar e reforma agraria: renda, consumo e extensáo rural, destaca los
programas de ER según las especificidades de formación de los nuevos
productores rurales; como la cooperación, la solidaridad, la confianza,
la reciprocidad y el capital social que proviene de las duras luchas por la
tierra.
67
Claudia Jurado Alvarán
Tensiones. Las relaciones de poder local son alteradas y los proyectos
de desarrollo pueden ser más complejos y menos previsibles. Los progra-
mas son sustentables porque son apropiados por las poblaciones locales. La
difusión de las “tecnologías más adecuadas” pasó a ser una herramienta de
desarrollo rural, por la insuficiencia de los aspectos técnicos para solucio-
nar los problemas como los de la agricultura familiar.
Modelo extensión rural ecosocial
El modelo ecosocial es presentado por Caporal (2002) en su estudio La
extensión agraria del sector público ante los desafíos del desarrollo sostenible:
el caso de Rio Grande Do Sul, Brasil. Indica que a partir de los planteamien-
tos teóricos y de los aportes recogidos en la práctica, elabora una propuesta
complementaria a la de Sánchez de Puerta y Taberner (1995) para una ER
“ecosocial”. Ésta se entiende como una forma de formular nuevas alternati-
vas para el extensionismo público.
Objetivo. Sánchez de Puerta (1996) (2004) (1995) formula un modelo
ecosocial con el fin de establecer relaciones de diálogo del extensionista
con el agricultor inspirado en la IAP, que promueve una integración de
conocimientos científicos y locales compatible con la reproducción fí-
sica, social y económica de los sistemas y estructuras sociales agrarias,
que permiten al agricultor valorarse con un sentimiento de pertenencia a
una comunidad, y combatir la alienación (Sánchez de Puerta & Taberner,
1995).
Metodología. Las acciones buscan concientizar agroecológicamente al
agricultor, para que adopte tecnologías sustentables y a la sociedad para que
aprecie y prefiera los productos obtenidos con ese tipo de modelos y respete
las culturas locales. Apoya a los campesinos por ser los actores sociales del
desarrollo sostenible en el campo. Fomenta la asociación de los agricultores
en cooperativas, como formas de romper la dependencia económico-cog-
nitiva. Promueve la mediación del Estado para que implemente políticas
de desarrollo local y lleve a cabo acciones que propicien la participación
en proyectos de desarrollo. Promueve el trabajo con los técnicos para que
valoren el conocimiento local y lo consideren como algo aprovechable por
la ciencia.
Tensiones. El modelo ecosocial vive las presiones actuales que aún no
valora aspectos claves para la vida como la agroecología, las tecnologías
sustentables, los saberes locales y los pequeños productores.
68
La investigación sobre extensión rural
Investigaciones en extensión y el enfoque
que destaca la educación
Con el fin de avanzar en la comprensión de este enfoque, se obser-
van posturas institucionales de la extensión como la de CENTA (2010):
“La extensión es un sistema educativo funcional, no formal, que ac-
túa en las comunidades. A través del proceso enseñanza - aprendizaje,
persigue cambios en conocimientos, destrezas, actitudes y valores en
la población, para facilitar su participación como sujeto y objeto del
desarrollo” (pág. 1).
Modelo de Educación del campo para el desarrollo rural
En esta tendencia se destaca el estudio A educação do campo para
o desenvolvimento rural e a formação de agricultores, publicado por De
Souza, Bezerra y Corrêa (2010). Este trabajo sistematiza algunas ideas
y teorías sobre la relación entre desarrollo rural y educación en la agri-
cultura familiar. Los autores parten de una concepción de educación
del campo como propuesta educativa para la formación de agricultores
familiares. Se utiliza la concepción de Educación del Campo como pro-
puesta educativa para la formación de agricultores en los públicos aten-
didos por los programas de asistencia técnica y ER. Desarrolla temas
como la agricultura familiar, el desarrollo rural, la educación del campo
y la formación de agricultores y se focaliza en los grupos de agricultores
familiares tradicionales. La población son los grupos de agricultura fa-
miliar tradicional, las quilombolas y los pueblos indígenas.
Objetivo. Trabajar a partir de la relación entre desarrollo rural y edu-
cación en el contexto de la agricultura familiar y manejar la concepción
de educación del campo como propuesta educativa para la formación de
agricultores familiares.
Tensiones. Se cree que el tipo de educación en el campo no cualifica en
un aprendizaje significativo, que incentive técnica y culturalmente la per-
manencia y evite la movilidad de los jóvenes del campo hacia los centros
urbanos.
Modelo de Extensión y educación virtual
En este tipo de investigación, se encuentra el trabajo denominado Pe-
dagogía y educación virtual en un programa de Extensión Rural, de Parra y
69
Claudia Jurado Alvarán
Méndez (2005). Allí se propone la internet como instrumento que permite
superar condiciones locales que limitan la educación de profesionales y téc-
nicos en provincia y el acompañamiento de la universidad a los procesos
locales.
Objetivo: Generar condiciones para llegar a un número elevado de po-
bladores rurales y facilitar el mayor acompañamiento por el personal de
ER.
Metodología: La metodología se centra en superar las limitaciones
de la tecnología y resolver las necesidades de los actores. Un nuevo mo-
delo didáctico virtual exige a los docentes y a los estudiantes ajustes en
la forma de relacionarse y de participar en el proceso. El profesor debe
entrar en diálogo, guiar, motivar y facilitar el análisis crítico de la teoría
y la realidad. Para el estudiante se precisa la motivación y la disciplina.
En atención a la “soledad” del estudiante a distancia, el acompañamiento
que se debe dar en el modelo virtual debe ser dinámico. La virtualidad
es un medio que facilita nuevas relaciones, que fortalecen las relaciones
universidad-región para suplir la presencialidad y garantizar continuidad
y calidad a los procesos educativos.
Tensiones: Requerimientos tecnológicos especializados que no están
al alcance de todos los pobladores rurales, distanciamiento de las formas
de extensión personalizadas, que crean otros lazos y vínculos sociales ne-
cesarios.
Investigaciones según el modelo de
capacidades y competencias
Este modelo aborda algunos conceptos propios de la Nueva Ru-
ralidad (Parra R., 2012), como una nueva institucionalidad para la
ER; que responde a los nuevos patrones organizativos de eficiencia
y productividad. Parra cree que esta nueva institucionalidad plantea
algunos temas para el debate, como la educación por competencias y
las nuevas metodologías pedagógicas que partan de problemas y capa-
cidades locales. Además, deben ser reconocidos por las instituciones
que tienen programas de extensión con este modelo. Este modelo pre-
sume cambios en la manera de hacer extensión agropecuaria, forestal
y ER, que deben corresponder a la dinámica de procesos de coopera-
ción y desarrollo local.
70
La investigación sobre extensión rural
Objetivos. De acuerdo con Russo (2009) en Capacidades y Compe-
tencias del Extensionista Agropecuario y Forestal en la Globalización,
este modelo reflexiona sobre los retos que supone el cambio de para-
digma tradicional de la extensión agropecuaria y forestal, frente a las
nuevas formas de interpretar lo rural y de concebir las funciones y las
competencias en los extensionistas para aumentar la competitividad.
Entre estas competencias están aprender a aprender, comunicarse, con-
vivir, tomar decisiones, organizarse y tomar iniciativas de desarrollo. En
esta línea, la investigación Extensão rural e floricultura tropical para o
desenvolvimento local: a cooperação no processo de inclusão competitiva
dos agricultores familiares em Pernambuco (Calado & Andrade, 2009),
encuentra que en esta tendencia investigativa se resalta el papel de la
cooperación en la extensión agrícola en la inclusión competitiva de los
agricultores familiares.
Metodología. Entre las metodologías se encuentran la de aprender a
aprender, y desarrollo de habilidades de comunicación.
Tensiones. Este modelo plantea como preocupación que las capaci-
dades y las competencias del extensionista en la globalización deben co-
rresponder a las necesidades que surgen con los cambios ocurridos en el
ámbito rural.
Investigaciones en extensión según
el enfoque de género
Las investigaciones de este tipo se preocupan por la manera como
las mujeres pueden desempeñar un rol protagónico en los programas
de ER. En esta línea, Amini, Shahsavan y Zeinal (2009) en Success Fac-
tors Evaluation of Women as Extension Help Agents in Isfahan Province,
observan que los factores que hacen que la mujer se destaque en los
programas de ER son su grado de familiaridad con los problemas de
la población, el tipo de conocimiento y participación en los programas
de educación y extensión. Otros factores de éxito de la extensión son la
participación de los actores rurales, la situación financiera de los agen-
tes educativos y los programas de ER. Este enfoque desarrolla la ayuda
de extensión.
71
Claudia Jurado Alvarán
Las investigaciones en extensión
rural en los últimos doce años
Los estudios de ER revisados corresponden al período, entre 2000 y
2012. Provienen de Brasil, Salvador, Costa Rica, Argentina, Londres, Ca-
nadá, India y España. Solo algunos estudios buscan comprender sentidos y
significados sociales, mientras que la mayoría siguen siendo descriptivos.
En unos, la intención se centra en estudiar representaciones, expectativas y
realidades de los actores sociales.
En las investigaciones de Sánchez et all (2003) hay un vacío en la com-
prensión de los enfoques de ER en los PA. Algunos estudios indican cam-
pos de investigación por explorar como los de Bergamín et all (2005). En
los estudios de ER en los últimos diez años se observa que los cambios
metodológicos y conceptuales han sido insuficientes. Los productores
agropecuarios y otros actores de las cadenas agroalimentarias y los ideó-
logos y conductores del desarrollo plantean exigencias que sobrepasan la
capacidad de respuesta del sistema de extensión. Parte de estas exigencias
se observa en tendencias de investigación en extensión tales como elimina-
ción de la pobreza; papel de los asistentes de ER; extensión y desarrollo ru-
ral; trabajo propio de la extensión agrícola; condiciones rurales; extensión
agrícola y desarrollo de la comunidad; ER y participación; capacitación
agrícola; tecnología de la información; ciencia de información; servicios de
información; tecnología e internet; acceso a la información; gestión del co-
nocimiento, ER y género. Se han observado tendencias educativas relacio-
nadas con categorías como competencias, pedagogía, educación popular y
educación virtual.
Se reclaman ahora acciones estratégicas a la ER en el conjunto de los
PA de las Universidades Públicas, soportadas en información sobre la es-
tructura y la dinámica de los enfoques y conceptos de ER y el acceso a ellos
en forma coherente con la realidad rural. En Latinoamérica, se encuentran
trabajos que destacan la extensión en la formación del ingeniero agrónomo,
como en Bergamín et all (2005) y el estudio de Sánchez et all (2003) que
proponen la extensión como un proceso que articula contenidos socio-hu-
manísticos y el trabajo interdisciplinario para facilitar la formación de un
profesional creativo y comprometido con el desarrollo rural. Esta inquietud
se observa en los estudios de Sánchez et all (2003) que consideran que en
la formación tradicional en Ingeniería Agronómica y Medicina Veterinaria
72
La investigación sobre extensión rural
y Zootecnia en la universidad, la ER ha sido parte de la orientación ins-
trumental de estas profesiones, con un diseño curricular y una impronta
tecnológica, que produjo en el campo profesional acciones cientificistas y
tecnologicistas. En ese contexto, la ER es entendida como una herramien-
ta cuyo propósito es recetar al futuro profesional una lista de formas de
comunicación, para que luego pueda prescribir bien a los productores los
conocimientos que se quisiesen transmitir. Este problema es referenciado
en el estudio Aproximación a un concepto de Extensión Rural como base
para la formación del grado universitario de Sánchez, Erbetta, Elz, Grenón
y Sandoval (2003, p. 1).
En Argentina se destaca un estudio que relaciona ER y construccio-
nismo social, este se denomina Ingenieros extensionistas formoseños des-
de la mirada de los pequeños productores. Representaciones, expectativas
y realidades, Landini (2010). Este trabajo considera que las conductas,
las prácticas y las actitudes de los pequeños productores agropecuarios
carecen de sentido si son tomadas exclusivamente desde el punto de vista
técnico. Atendiendo la importancia de perfeccionar y potenciar las prác-
ticas de ER, la investigación tiene un particular interés en aportar a la
comprensión del mundo de sentido subjetivo de los pequeños produc-
tores, para crear estrategias de mayor impacto. Las conclusiones señalan
la importancia de comprender el punto de vista del pequeño productor,
con el fin de producir estrategias de intervenciones efectivas y durade-
ras. Además, encuentra que los pequeños productores son pasivos ante
los extensionistas, lo que exige vínculos horizontales y dialógicos entre
técnicos y productores. El estudio indica que se han realizado acerca-
mientos para comprender la extensión según la visión de los pequeños
productores y señala un camino investigativo que propicia el estudio de la
extensión y sus construcciones sociales en los Programas Agropecuarios
de las Universidades Públicas.
En Brasil, el estudio de Gontijo (2005), El arte de las orientaciones técni-
cas en el campo, específicamente se refiere a su observación sobre los objetos
de las profesiones agrarias. Esta es una perspectiva de ER que desconoce…
…como premissa gnoseológica (de conocimiento) de resul-
tados socialmente mais distribuidos, é necessário admitir que os
saberes cotidianos, fundamentais á sobrevivencia dos seres hu-
manos como seres sociais, não são privilégio de alguns, visto que
todos os temos, inclusive o pequeño productor familiar, o assen-
73
Claudia Jurado Alvarán
tado ou o grande productor empresario. Nenhum ser humano é
desprovisto de saber ou de cultura, ou seja, todos somos capazes
de conocimiento (2005, p. 22).
Esta formación ha dejado en los estudiantes de estas profesiones la idea
de reducir el concepto de conocimientos válidos para resolver los proble-
mas agrarios y culturales con una idea de tiempo escolarizado.
En Brasil, también se destaca el trabajo Brazilian university techno-
logy transfer to rural areas, de Marchesan y Senseman (2010) que iden-
tifican las alternativas para promover la transferencia de tecnologías en
las universidades públicas en las zonas rurales. Este trabajo identifica la
información tecnológica como un desafío para aumentar la producti-
vidad, pues no todos los productores tienen acceso a ella ni la usan. Lo
anterior ofrece un problema de extensión y transferencia de tecnología.
Hay varios sistemas para la transferencia de tecnología, pero, como no
hay un sistema que se ajuste a todas las circunstancias para crear condi-
ciones alternativas adecuadas para cada sitio, es difícil considerar uno
solo como válido. Otro desafío es la eficiencia que compense la reduc-
ción de los recursos. Es oportuno precisar en las conclusiones de este
estudio…
La inexistencia de un plan nacional de extensión en las uni-
versidades públicas de Brasil, a pesar de que podría desempeñar
el papel de la formación y actualización de la asistencia técnica de
los recursos humanos, lo cual es uno de los principales aspectos
que han limitado la transferencia de tecnología.
La participación de las universidades en la ER es importante
porque válida la información de la investigación, califica la ense-
ñanza y proporciona información a la investigación, pero es ne-
cesario ofrecer incentivos a los científicos con el fin de conseguir
su participación en esta actividad.
Por lo tanto, un enfoque de extensión experimental para uni-
versidades brasileñas se propone como conclusión de este estudio
(Marchesan & Senseman, 2010, p. 2247).
Estas conclusiones fueron interesantes porque señalan la necesidad de
investigar sobre extensión en las Universidades Públicas, puesto que es un
campo que valida la función social de la investigación y perfila la cualifica-
ción de su enseñanza.
74
La investigación sobre extensión rural
Otro trabajo en Brasil es la Contextualização histórica da extensão e seus
reflexos na sociedade brasileirael de Bezerra (2009), cuyo objetivo principal
es rescatar la historia de la extensión, analizar las propuestas y concepcio-
nes de extensión que llegaron a Brasil y la influencia de estas sobre los tra-
bajadores del campo. Analiza la educación destinada a los pobladores del
campo, la matriz tecnológica del modelo de desarrollo y los movimientos
sociales de resistencia en el campo a lo largo de la historia de Brasil.
El análisis de las formas como se ha construido y reconstruido el con-
cepto de Extensión en América Latina debe ser hecho en una dimensión
diacrónica y con un abordaje socio–construccionista amplio que conside-
re el extensionismo como una construcción social y un proceso histórico,
para rescatar hechos significativos en el mundo, especialmente en América
Latina.
Los antecedentes investigativos abordados permiten concluir, de
acuerdo con autores como Engel (1998) y Méndez (2006), que en Lati-
noamérica aún falta mucho por avanzar en la investigación en extensión
y en el intercambio de experiencias prácticas en este campo. En Colom-
bia, la comunidad académica que se preocupa por desarrollar el tema, es
reducida, a pesar de su apremiante necesidad para los contextos Univer-
sitarios Públicos con PA, y para las comunidades rurales. Esto es extraño
en un continente que en los años sesenta y setenta lideró el trabajo aca-
démico y práctico de la educación de adultos, la educación informal y la
comunicación para el desarrollo.
La investigación en extensión desde la perspectiva económica
La perspectiva económica se conserva como una tendencia iluminadora
de esta investigación. En esta perspectiva, se destaca el estudio La privatiza-
ción de los servicios de extensión rural: un debate (in) necesario? de Diesel et all
(2008) que discute la privatización de los servicios de extensión, de acuerdo
con la literatura internacional. En un principio, el tema se encuentra en el
horizonte de los debates sobre la llamada Reforma del Estado para que deter-
mine el orden del día sobre el desarrollo desde la década de los años ochenta
a la luz de la teoría económica examinando las experiencias de privatización
en el mundo. El análisis de estos experimentos indica que la agenda inicial de
privatización prevé que los servicios de extensión, son una responsabilidad
del Estado. Sin embargo identifican una serie de limitaciones a este esfuerzo y
el comienzo de la proliferación de los argumentos a favor de la privatización,
75
Claudia Jurado Alvarán
en la que el Estado conserva un papel importante. Por lo tanto, el examen de
la experiencia internacional de la privatización indica que se siguen direc-
trices diferentes. El trabajo realiza argumentos guiados por el concepto de
“Estado mínimo” y otros que hacen referencia al Estado de los promotores
privados. A pesar de que la privatización es un proceso actual y la discusión
es necesaria, ésta amerita estudios en línea económica y de políticas públicas,
que no se abordan en la presente investigación.
Investigación en extensión y
representaciones sociales
Aunque no es de amplio desarrollo el tema de extensión y represen-
taciones sociales en el estudio presente, es importante mencionar que se
encuentran trabajos como Mitologias do desenvolvimento: extensão rural e
modernização: o caso de Santa Catarina (décadas de 1950 e 1960), de Lin-
dolfo (2008) cuyas categorías de análisis son modernización, representa-
ciones sociales y ER. Otro estudio se denomina Ingenieros extensionistas
formoseños desde la mirada de los pequeños productores. Representaciones,
expectativas y realidades, es el de Landini (2010), que parte de categorías de
análisis como racionalidad, psicología, representaciones sociales, y peque-
ños productores.
La investigación de Landini pretende contribuir al desarrollo de esta
perspectiva de análisis de la extensión, pues los avances investigativos en
extensión no son suficientes, pues se presentan como parte de un desarrollo
lineal y en el siglo XXI tienden a estar dispersos. Tampoco se han hecho
estudios que permitan reconstruir los conceptos de ER que han servido
como referencia de sus prácticas en docencia, investigación y proyección
en los PA de Universidades Públicas de Colombia.
En síntesis, el análisis de las investigaciones en ER permite plantear
que la investigación en extensión se ubica entre los enfoques de extensión
que basan sus avances en los discursos tradicionales en transición o en los
actuales. Los primeros se inclinan por estudiar la extensión según enfoques
tradicionales como el de difusión de innovaciones y el de capacitación y vi-
sitas. Los discursos transicionales se realizan con un enfoque de extensión
que empieza a pensar en las personas, en lo que hacen los extensionistas y
en los destinatarios de la extensión. Los estudios con enfoques actuales dan
un papel activo y participativo a los actores.
76
La investigación sobre extensión rural
A pesar del amplio número de estudios como son los de Rogers
(1962), Freire (1973), Shoemaker (1974), Sánchez de Puerta & Taberner
(1995), Sánchez de Puerta (1996), Engel (1998), Russo (2009), González
(2000), Carballo (2002), Sánchez, Erbetta, Elz, Grenón y Sandoval (2003)
Sánchez de Puerta (2004), Bergamín et all (2005), Gontijo (2005), Pa-
rra y Méndez (2005), Cáceres (2006), Sepúlveda (2006), Killough (2006),
Mendez (2006), Anderson et all (2007), Ferreira y da Silva (2007), Pres-
no (2007), Diesel et all (2008), Lindolfo (2008), Bezerra (2009), Russo
(2009), Calado y Andrade (2009), Shahsavan y Zeinal (2009), Marchesan
y Senseman (2010), Landini (2010), Jurado, Giandomenico y Ordoñez
(2010) y Parra. (2012), especialmente los recientes, como son los de la
década del dos mil en adelante y de haber transitado en sus tendencias
investigativas en ER; aún no se ha avanzado en estudios que desarrollen
trabajos sobre los enfoques de ER en los PA de las Universidades Públi-
cas, desde la perspectiva de los imaginarios sociales, lo que indica que
hace falta investigar la ER en los PA, que valoren los imaginarios sociales,
aunque en los últimos años se han realizado aproximaciones sobre repre-
sentaciones sociales, no se han hecho investigaciones de los imaginarios
sociales, que son uno de los soportes de los enfoques de ER.
Tensiones en los escenarios de desarrollo de la
extensión rural de los PA en la universidad pública
La estructura de la ER en los PA es activada por las dinámicas que
se tejen en la vida cotidiana entre los actores sociales. En este sentido, el
análisis de la ER debe hacerse tomando en consideración su complejidad,
su conexión con la realidad rural y el estudio de los imaginarios.
Dada su naturaleza social, los análisis deben considerar las recientes
tendencias de las investigaciones en ER, expresada en el capítulo anterior.
En ellos se manifiesta la necesidad de seguir avanzando en la comprensión
de las concepciones, experiencias y prácticas de la misma. Esta comprensión
exige perspectivas que superen el punto de vista técnico. En los estudios de
Landini (2010), se sugiere que este es un camino para perfeccionar y po-
tenciar las prácticas de ER, y resulta de particular interés aportar a la com-
prensión del mundo de sentido subjetivo de los actores encargados de ella.
Los enfoques de ER en los PA en las Universidades Públicas, respecto
a la construcción social han sido poco estudiados en Colombia. A pesar
77
Claudia Jurado Alvarán
de que las categorías provenientes de las investigaciones sobre ER han ido
cambiando, los modelos utilizados siguen siendo externos a la vida de los
actores de los PA y se inclinan a producir datos fríos con cálculos estadís-
ticos respecto a categorías de orden administrativo, económico, geográfico
y poblacional, algunas tímidamente referidas a pedagogía, educación rural,
mujer rural, agricultura familiar, desarrollo rural, formación de agriculto-
res, redes de relaciones sociales, organizaciones locales, participación y es-
trategias de intervención.
Parte de las tensiones tiene relación con las críticas a los transferencis-
tas. Landini (2010) menciona numerosas críticas referidas a la extensión
por su sentido unidireccional, por su visión técnica, por el desconocimiento
del otro como un actor válido. Estas críticas fueron realizadas a los supues-
tos transferencistas y antidialógicos implícitos en tales prácticas (Freire,
¿Extensión o comunicación?, 1973). Contrario a esta condición, se ha de-
sarrollado un modelo de ER que fue impulsado principalmente por ONGs
y algunos programas sociales fundados en el reconocimiento mutuo y en
el diálogo horizontal de saberes (Astaburuaga, Saborido, & Walker, 1987).
Tales posturas permiten que el conocimiento científico sea valorado por los
saberes locales de los productores, de acuerdo con Alemay y Sevilla (2007),
con el propósito de producir un conocimiento superador y transformador.
La tendencia de la ER ha permitido resolver tensiones en la relación de
profesionales y pequeños productores, con los conocimientos técnicos su-
ministrados por estos, lo que suscita procesos complejos, dinámicos, flui-
dos e integrales. A pesar de esto, los extensionistas mencionan problemas
en sus prácticas que no pueden limitarse a factores económicos, producti-
vos o técnicos. Se refieren a los relacionados con las construcciones socia-
les propias de la vida de los grupos rurales, a la baja participación y a las
capacitaciones y proyectos, a la ausencia de incorporación de tecnologías
pertinentes y a la actitud pasiva, como muestra de un deseo de observar al
agente externo como la persona que ofrece todas las soluciones. Estas ten-
siones, también se refieren a aquellos eventos del ejercicio cotidiano de la
ER, que parecen no tener sentido a los ojos del extensionista, quien en oca-
siones considera que no tiene las herramientas ni los conocimientos nece-
sarios para resolver los problemas que se le presentan. Lo anterior, permite
retomar a Landini et all (2009), quienes señalan la necesidad de fomentar
abordajes interdisciplinarios (Carballo, 2002) miradas y comprensiones
que valoren la naturaleza socio-constructivista y multidimensional de la
ER, en el marco de los PA.
78
La investigación sobre extensión rural
En un estudio posterior referido a Colombia, Jurado, Giandomenico
y Ordoñez (2010), observan que la investigación referida a los conceptos
sobre ER, en su trabajo Concepciones de Extensión Rural en los Programas
Misionales del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (1950-2010), los
escasos estudios en Colombia se han centrado en procesos explicativos uti-
lizando para ello métodos empírico analíticos.
79
Los abordajes teóricos
Pintura de Fernando Vargas. Óleo sobre tela.
Enfoques de extensión rural
Los abordajes teóricos
Miradas de los enfoques de extensión rural,
posibilidades según su construcción imaginaria
Los enfoques de ER, sus intencionalidades sociales, las dinámicas que
configuran su cambio o los definen en aparentes desequilibrios estructura-
les, las presiones entre las funciones dadas por el mundo local y global, eran
fuertes impulsadores que generaban interrogantes insospechados para una
profesora con experiencia en docencia, investigación y proyección, en el
campo de la ER en el medio universitario.
Las personas que protagonizan actualmente, la ER en los PA son de
gran interés, debido a que en la práctica habitual había probado y advertido
fuertes fisuras y fragmentaciones en los Enfoques de ER. Siendo así, se hizo
importante analizar la forma cómo estos actores construyen sus imagina-
rios sociales de la ER, los motivos que los inducen a actuar de una manera
particular ante esas realidades, esas categorías o motivos que se relacionan
con los enfoques de ER en los PA.
Uno de los interrogantes iniciales, que se indagó considerando tal pers-
pectiva, era precisamente por la naturaleza de los Enfoques de ER; ¿Qué
es la ER? ¿Cuál era la naturaleza de enfoques de ER, que señalaban ciertos
rasgos fijos y otros como cambiantes?
83
Claudia Jurado Alvarán
Algunos rastreos teóricos de los enfoques de ER, mostraban el énfasis
en nociones y conceptos de ER desde las miradas intervencionistas, des-
de aquí algunos enfoques mostraban la ER como mediación y otros la ER
como transferencia. De igual forma se hizo necesario señalar la instaura-
ción de las nociones basadas en los modelos de desarrollo agropecuario
y rural, y en éstos la presencia de emergencias del tema de la extensión,
soportadas en diversos modelos y lógicas conceptuales de este desarrollo,
creando estructuras y esquemas operativos diversos. Posteriormente, se
abordó el concepto de ER desde la evolución de los enfoques basados en
la relación técnico-productor, además del abordaje de la perspectiva edu-
cativa de la extensión, aquí se encuentra un énfasis en la educación para el
trabajo y otro en el desarrollo humano y la educación.
Dicho rastreo teórico, se complementa con el abordaje del tema, la rela-
ción entre la ER y los PA. Otra tendencia teórica, hizo importante afrontar
las aproximaciones a la comprensión de los enfoques y conceptos vincula-
dos al estudio de los imaginarios. Desde estas miradas, los imaginarios se
mostraban como la base de la construcción imaginaria social de los Enfo-
ques de ER.
Esta segunda parte teórica parte de la preocupación por los imagi-
narios sociales. Al observar los sustentos teóricos de los enfoques de ER,
era necesario hacer aclaraciones sobre el concepto de imaginario y otros
conceptos relacionados con éste, que se tratan en el estudio y se toman
como su referencia. Los autores rastreados para una teoría de los ima-
ginarios son Castoriadis (1975), Rorty (Rorty, 1991), Hurtado, Pintos
(2000), Murcia (2011) quienes suelen ser invocados para esta reflexión
aplicada a la ER de los PA.
Extensión rural: las miradas intervencionistas
En la ER se puede considerar que el extensionista y el productor rural,
junto a su familia, interactúan sobre un objeto de conocimiento, tendiente
a lograr el desarrollo integral de las personas y su participación activa, au-
tónoma y solidaria en procesos organizativos que contribuyan a la transfor-
mación y desarrollo de la sociedad (Barrientos & Ryan, 2005).
Se instaura la noción de ER, como todo proceso que signifique trans-
ferencia de información con intencionalidad educativa en el medio rural.
En esta amplia y flexible noción está contemplada, tanto la transferencia de
84
Los abordajes teóricos
nuevas tecnologías, la capacitación de productores, la información técnica
como la asistencia técnica y los procesos de educación no formal que se
generan en el medio rural (Espíndola, 2005) :
“… la extensión, la capacitación y la educación se aplican co-
nocimientos para facilitar la comprensión de la realidad, para lo
cual se apoyan en ciencias tales como la psicología, la sociología,
la pedagogía, la antropología y la comunicación, por tanto es un
campo interdisciplinar” (Espíndola & Londinsky, Extensión: ¿Un
nuevo concepto?, 2004, p. 13).
A partir del razonamiento de Morin (1986), se encuentra que el
tema de la extensión es un punto central de discusión en términos de
la relación ciencia y desarrollo. Esta se enmarca dentro del siguiente
problema:
Se puede comer sin conocer las leyes de la digestión, respirar
sin conocer las de la respiración, se puede pensar sin conocer las
leyes ni la naturaleza del conocimiento, pero no se puede, como
hace el hombre hoy en día, hacer ciencia y aplicarla en tecnolo-
gías sin tener conocimiento de ese conocimiento (Morin, Cono-
cimiento del conocimiento, 1986, p. 13).
La extensión rural como mediación de lo educativo
Hay definiciones que consideran la extensión como medio, como una
estrategia para el desarrollo y para la superación del atraso, en el contexto
del desarrollo rural, centrado en la valoración económica que deja la exten-
sión: Es un sistema o servicio que, mediante procesos educativos, ayuda a
la población rural a mejorar los métodos y técnicas agrícolas, aumentar la
productividad y los ingresos, mejorar su nivel de vida y elevar las normas
educativas y sociales de la vida rural” (FAO, 2006).
Entender este apartado, requiere realizar un abordaje del concepto
ER, reconociendo el valioso aporte de la obra de Freire (1973), denomi-
nada ¿Extensión o comunicación? El autor hace un análisis del trabajo
del agrónomo como educador, equivocadamente llamado “extensionista”,
realiza un análisis profundo del papel que le asigna a la educación, com-
prendida en su perspectiva verdadera, que no es otra que la de humanizar
al hombre, en la acción consciente que éste debe hacer para transformar
el mundo. Freire en su trabajo realiza un análisis del término “extensión”,
85
Claudia Jurado Alvarán
partiendo de puntos de vista diferentes: el sentido en el sentido semántico
de la palabra:
El sentido del término extensión, en este último contexto,
constituye el objeto de nuestro estudio. Más que en cualquiera
de los casos que usamos como ejemplos, el término extensión en
la acepción que nos interesa aquí –la del último contexto– indi-
ca la acción de extender, y de extender en su regencia sintáctica
de verbo transitivo relativo, de doble complementación: extender
algo a.
En esta acepción, quien extiende, extiende alguna cosa (obje-
to directo de la acción verbal) a o hasta alguien – (objeto indirec-
to de la acción verbal) – aquel que recibe el contenido del objeto
de la acción verbal (Freire, ¿Extensión o comunicación?, 1973,
pp. 17 - 18).
En ese significado de extensión, el que extiende un saber producido en
la academia o hasta otro tiene un papel activo en la producción y en el acto
de extender, y el que recibe la acción de esa extensión del saber, el agricul-
tor, tiene un papel pasivo de depositario de dicho conocimiento. Sobre este
sentido hace una crítica filosófica sobre su relación con el concepto “inva-
sión cultural”. En este análisis parte de una concepción del ser humano así:
Comencemos por afirmar que solamente el hombre, como un
ser que trabaja, que tiene un pensamiento-lenguaje, que actúa, y
es capaz de reflexionar, sobre sí mismo, y sobre su propia activi-
dad, que de él se separa; solamente él, al alcanzar tales niveles, es
un ser de praxis, un ser de relaciones en un mundo de relaciones9.
Su presencia en tal mundo, es un estar con, comprende un per-
manente enfrentamiento con él.
Desprendiéndose de su contorno, se transforma en un ser, no
de adaptación, sino de transformación del contorno, un ser de
decisión10 (Freire, ¿Extensión o comunicación?, 1973, pp. 41 - 42).
9 Sobre el hombre, como ser de relaciones, y el animal, como un ser de contactos
y las connotaciones de estos conceptos, véase Paulo Freire, La educación como
práctica de la libertad, Op. Cit. (nota del libro de Freire en referencia).
10 El término decisión proviene de decidir, que, por su lado, se origina en el latín
decidere: cortar. En el texto, corresponde a su etimología, y el término deci-
sión significa el corte que el hombre realiza, al separarse del mundo natural,
86
Los abordajes teóricos
De acuerdo con esta concepción, opone los conceptos de “extensión” y
de “comunicación” como profundamente antagónicos.
No es posible, por lo tanto, comprender el pensamiento, fuera
de su doble función; cognoscitiva y comunicativa.
Esta función, a su vez, no es la mera extensión del contenido
significante del Significado, objeto del pensar y del conocer.
Comunicar es comunicarse en torno al significado significan-
te. De esta forma, en la comunicación, no hay sujetos pasivos. Los
sujetos, co-intencionados al objeto de su pensar, se comunican su
contenido.
Lo que caracteriza la· comunicación, es que ella es diálogo, así
como el· diálogo es comunicativo (1973, pp. 75 - 76).
De aquí se deriva la conclusión de que la extensión, como la difusión
del conocimiento que se produce en la universidad, no comprende como la
actividad educativa es comunicativa y su carácter bidireccional y, por tanto,
“Equivocada también está la concepción según la cual el quehacer educa-
tivo es un acto de transmisión o de extensión, sistemática, de un saber”
(Freire, ¿Extensión o comunicación?, 1973, p. 77).
En esta forma, Freire muestra cómo la acción educadora del agróno-
mo, como la del docente en general, debe ser la de comunicación, si es que
quiere llegar al ser humano real, no al ser abstracto, sino al ser concreto
insertado en una realidad histórica.
Extensión rural como transferencia
Recientemente, se viene encontrando que Latinoamérica está
siguiendo una tendencia hacia la transferencia de tecnología11 en
continuando, con todo, en el mundo, Está implícita en la decisión al acto de
“ad-mirar” al mundo (nota del libro de Freire en referencia).
11 En este aparte Sepúlveda opta por el concepto de transferencia de tecnología
debido a que es una expresión relativamente más nueva en América Latina
que extensión agrícola, divulgación técnica u otras ya oficializadas desde hace
décadas como estrategias para el desarrollo rural. Por esto, a transferencia de
tecnología se le quiere dar una connotación diferente, que se trata de construir.
Esta concepción nueva, se deslinda de la postura estadounidense del llamado
“paradigma T-T” Sepúlveda (Sepúlveda, 2006, p. 9).
87
Claudia Jurado Alvarán
manos privadas, cofinanciada entre el Estado y los productores.
Esta propuesta general presenta ventajas, en relación con los mo-
delos de personal extensionista burocratizado, pero estableciendo
como condición, que exista una serie de políticas de apoyo adi-
cional a los productores como el caso de Chile. Los agricultores,
en condiciones menos restrictivas, tienen mayores posibilidades
de ajustarse al nuevo modelo; pero para los más pequeños, esto
significa la necesidad de organizarse y aprender que la agricultura
ahora es mucho más que simplemente saber obtener un produc-
to. La alternativa puede ser tener que abandonar la actividad y
sus tierras. Así, la transferencia de tecnología necesaria e indis-
pensable es sólo una opción para los productores pequeños con
potencial y los agricultores medios que pretendan incorporarse a
procesos de desarrollo. Trabajar con este sector, aún muy amplio
en América Latina, tiene una importancia socio-económica y po-
lítica estratégica (Sepúlveda, 2006, p. 10).
El sistema agropecuario y rural colombiano ha configurado el tema de
transferencia de tecnología, como una prioridad, que no puede ser negada
por los PA, según enfoques que parten de las posturas pasivas, adaptati-
vas hasta las más críticas. En este sentido, es relevante este estudio, ya que
estos programas no pueden desconocer su contexto de intervención. Para
América Latina, este concepto transferencista llega paralelo a las acciones
desplegadas en los Estados Unidos; por el Servicio de Extensión del Depar-
tamento de Agricultura (STACA).
De igual forma se han instaurado los modelos de desarrollo agropecua-
rio y rural y en éstos, la extensión siempre ha estado presente, soportado
en diversas lógicas conceptuales, que tienden a obedecer a estructuras y
esquemas operativos diversos (Tabla 5)
Ante las emergencias de los enfoques de ER, consideradas desde mo-
delos de desarrollo, resulta válido, plantear que es difícil considerar el desa-
rrollo como un proceso de acumulación. En la línea de Escobar (1995,1996
y 1999a) su perspectiva invita más a una deconstrucción de la noción de
desarrollo y hacer una apuesta por el post-desarrollo, explorando formas
de enunciación de mundos desde la diversidades de acciones, desde la pers-
pectiva del desarrollo de Sen (2000) y la toma de conciencia de la identidad
latinoamericana de Dussel (1970) en articulación con el tema de ER, en la
consecución del desarrollo, la ampliación de la capacidad del ser huma-
88
Tabla 5. Emergencias de los enfoques de extensión rural
Modelo de
Modelo de Modelo de Modelo de Investigación o Empodera-
Modelo de Modelo Modelo de
desarrollo de la educación desarrollo Rural experimentación miento.
desarrollo difusionista Educación Popular
comunidad funcional Integrado adaptativa
Participación
Década de
Década de los Década del no-
Época y lugar Década de los los sesenta Promovido por el Década de los
1914-EEUU setenta América venta Promovido
de origen ochenta impulsada por banco Mundial ochenta ISNAR
Latina por las ONGs
la UNESCO
Acción política:
Flexibiliza el rol cuando el agente
del productor Punto de partida de extensión se
Unilateral o (activo) Primer esfuer- de la extensión: implica en las
verticalista: los zo por vincular realidad concreta demandas, conflic-
Propone estra- educación con del productor
conocimientos tos, etc. del actor
tegias globales desarrollo. y participación Actividades de
se generan Financiamiento social rural, que
sociales y eco- plena. investigación pro-
en Investiga- Educación de de proyectos mo- ya no juega un
nómicas para ductiva en cam-
Características ción, pasan a adultos para Relación horizon- delo de fincas. papel de receptor
el progreso de pos de produc-
Generales extensión y se capacitación tal que favorece de información
las comunida- Tienen en cuenta tores agrupados
difunden a los técnica como la reflexión y lleva o habilidades,
des a través de la heterogeneidad en dominios de
productores forma de a un cambio de de educando o
participación recomendación
clasificados se- elevación actitud en un «concientizado»,
voluntaria.
gún velocidad cualitativa de proceso educati- sino que pasa a la
de adopción. Aparecen la sociedad. vo participativo acción dentro de
metodologías grupal un movimiento
grupales social o de forma
individual.
Modelo Acción Social den-
Comunicación Comunicación Problematizador Comunicación Comunicación
Educativo Transmisor tro de un movi-
Persuasiva persuasiva Participativo persuasiva Persuasiva
implícito miento social
89
Los abordajes teóricos
Fuente: Elaboración basada en Modelos de Desarrollo de Sánchez (2006).
Claudia Jurado Alvarán
no reviste una importancia a la vez directa e indirecta. Indirectamente, tal
ampliación permitirá estimular la productividad, tema tan anhelado en los
programas de ER, así como el interés de elevar el crecimiento económico,
ampliar las prioridades del desarrollo; y contribuiría a controlar razonable-
mente el cambio demográfico; directamente, afectaría el ámbito de las liber-
tades humanas, el bienestar social y la calidad de vida tanto por sus valores
intrínsecos como por su condición de elemento constitutivo de las mismas.
Evolución de los enfoques de
relacionamiento técnico-productor
Machado, Desimoni, de Hegedûs y da Silveira (2006) plantean el nue-
vo estilo de relación entre los agentes de extensión y los agricultores. Para
desarrollar su propuesta definen el concepto de sistema y sus significados,
y consideran el estilo tradicional (la “concepción bancaria” como la tra-
dicional expresión acuñada por P. Freire). Analiza el nuevo estilo la re-
lación de potenciación, para lo cual proponen el empoderamiento, como
eje central de la promoción del desarrollo rural desde una perspectiva
sostenible.
En este sentido los autores mencionados entienden el concepto del sis-
tema, desde sus dos vertientes, la sistémica y sistemática (véase tabla 6). En-
cuentran interesante probar la existencia de dos paradigmas de extensión
(difusión de innovaciones de Rogers y educación de Freire), en dos grandes
enfoques de extensión que parten de la relación técnico- productor. Según
ellos, hay muchas diferencias entre el punto de vista tradicional (educación
tradicional) y el enfoque sistemático, al que le sigue una línea más avanza-
da llamada el Enfoque Sistémico, que apunta a la “autonomía” de personas
involucradas en la relación.
La tendencia actual en los sistemas de extensión en América Latina
es apostar por el capital social y el “empoderamiento”. Las intervenciones
de extensión, es decir, las modificaciones previstas, a través de proyectos,
representan oportunidades para la población beneficiaria. Las personas
solo toman ventaja de los proyectos, si generan oportunidades de propie-
dad, y allí radica el impacto de los proyectos, y toman posesión, si se dota
de oportunidades a las poblaciones para el cambio. Otro de los aportes es
señalar que el “empoderamiento” es un concepto, que es culturalmente
dependiente de la población, y del cual las personas se apropian de dife-
90
Los abordajes teóricos
rentes maneras, pero siempre, de la manera que es funcional a sí mismos.
Ciertamente, la mayoría de ellos no sabe lo que significa “empoderamien-
to”, por lo tanto, el gran reto para su evaluación debe hacerse con ellos
mismos y no desde “afuera”.
Tabla 6. Enfoque de extensión y relación técnico-productor
Enfoque Relacionamiento Técnico-productor
Técnico, focaliza su trabajo en un componente
Reduccionista tradicional específico de la propiedad rural, por ejemplo el cultivo.
(revolución verde, difusionista, No tiene una visión de sistema.
etc.) Idea central de la relación: Cómo trasmitir mejor? Es lo
que Freire denominó educación bancaria.
Sistemático
Sistema de Producción Técnico: focaliza su trabajo entendiendo la propiedad
rural como un sistema. En este, uno de los componentes
(sistema de investigación agrícola) es el productor y su familia.
(Usual en las ciencias agrarias)
Sistémico Técnico y productor integrados para intervenir en un
Enfoque de Paulo Freire sistema, en el cual las propiedades y las características
de estos actores, son componentes del sistema. El
Experiencia en Brasil. Santa técnico también es parte del sistema.
Catarina, Australia (Programa
Landcare, Universidad de Weatern Idea central de la relación: comprender para cooperar,
Sydney). Usual en las ciencias para que exista aprendizaje (Chía, Testut, Figari, &
sociales. Rossi, 2003, p. 80).
Fuente: Pinhero (2000).
Extensión rural: educación para el trabajo,
desarrollo humano y educación informal
En esta investigación, es pertinente abordar la educación para el trabajo
como educación informal, ya que esta segunda tiene como objetivo brindar
oportunidades para complementar, actualizar, perfeccionar, renovar o pro-
fundizar conocimientos, habilidades, técnicas y prácticas12. Generalmente
buscan fomentar opciones para la vida laboral, con el interés de fortalecer
12 Estos objetivos son enunciados en el documento sobre Educación Informal, Super-
visiónEducativadelaSecretaríadeEducacióndelDistritodeBogotá.Enlínea:http://
[Link]/[Link]/supervisi%C3%[Link]
91
Claudia Jurado Alvarán
condiciones humanas, para la vida productiva como se presentó anterior-
mente, se considera que la ER forma parte de estos tipos de educación en
el medio rural.
En la Constitución Política de 1991, se expresa como la educación es un
derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social;
con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a los
demás bienes y valores de la cultura, que formará al colombiano en el res-
peto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia; y en la práctica del
trabajo y que corresponde al Estado regular y ejercer la suprema inspección
y vigilancia, con el fin de velar por su calidad, el cumplimiento de sus fines
y la mejor formación moral, intelectual y física de los educandos; garantizar
el adecuado cubrimiento del servicio y asegurar a los menores las condicio-
nes necesarias para su acceso y permanencia en el sistema educativo
Suele considerarse la educación formal como el aprendizaje ofrecido
normalmente, por un centro de educación o formación, con carácter es-
tructurado, según objetivos pedagógicos y didácticos, duración o soporte,
y que concluye con una certificación. El aprendizaje formal es intencional
desde la perspectiva del alumno.
La educación para el trabajo y el desarrollo humano y la educación in-
formal están regidos en Colombia por la ley 1064 de 2006 que la titula edu-
cación para el trabajo y el desarrollo humano13. En esta ley se consideran
como Educación Informal todas las actividades que representen algún tipo
de estudios o entrenamiento, pero que no conducen a ningún tipo de gra-
do. Esto incluye el entrenamiento a sus empleados, el cual ocurre al interior
de las empresas. Ésta educación, según el número de horas y el objetivo
conducente, no exige una regulación por parte del Ministerio de Educación
Nacional o de las Secretarías de Educación departamentales o distritales.
De otra parte, este proceso dura toda la vida y es en él, donde se adquieren
y acumulan conocimientos, capacidades y actitudes de las experiencias dia-
rias y en contacto con el medio.
También hay Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano, an-
tes llamada Educación No formal, ofrecida generalmente por instituciones
educativas oficiales y privadas, conducentes a títulos en experticias que
13 La Ley 1064 de 2006 es regulada por el Ministerio de Educación Nacional y
tiene carácter de educación continua, conforme al decreto 2020 de 2006. Se re-
glamenta por el Decreto 2888 de 2007, derogado y reemplazado por el Decreto
4904 de 2009.
92
Los abordajes teóricos
tratan de niveles técnicos en áreas específicas y que se enfocan principal-
mente a la capacitación, para originar formas de subsistencia de primera
mano. Este tipo de educación, requiere cumplimiento de unos parámetros
mínimos exigidos por parte de las Secretarias de Educación locales de cada
municipio o departamento. Se ofrece con el objeto de complementar y ac-
tualizar conocimientos y formar en aspectos académicos o laborales fuera
del sistema de niveles y grados propios de la educación formal.
La educación no-formal tiene un sentido muy amplio. Se llama educa-
ción no-formal a todas aquellas intervenciones educativas y de aprendizaje
que se llevan a cabo en un contexto extraescolar. Incluye la educación de
adultos, la educación vocacional, la educación de las habilidades para la
juventud, la educación básica para los niños que no asisten a la escuela y la
educación para los mayores dentro del contexto de la educación para toda
la vida. Una de las características de la educación no-formal es, que su en-
foque esta centrado en el estudiante. La educación no-formal14 no se limita
a lugares o tiempos de programación específicos, como en la educación
formal.
La extensión rural y los PA
La década de los años setenta del siglo XX, en Colombia y América
Latina, estuvo marcada para el campo de los Programas Agropecuarios,
por unos sentimientos hacia un desarrollo agropecuario, el cual empieza
a preocuparse por aspectos sociales del medio rural. Las circunstancias
políticas de América Latina, en términos de desarrollo, convergieron con
ciertas predisposiciones, en círculos intelectuales, a nivel de académicos
preocupados por el desarrollo rural y la extensión, como la oportunidad
de revisar la propuesta instaurada por el modelo de revolución verde y de
dependencia de los países latinomericanos.
En Colombia los programas del área de ER para las ciencias agrope-
cuarias, se utilizaron para analizar los sucesos de desarrollo rural mundial;
al igual que la forma en que ellos están íntimamente relacionados con las
problemáticas nacionales. Por lo tanto, el campo de la formación en ER,
14 La educación no formal tiene un potencial enorme en los sistemas de aprendi-
zaje o sistemas educativos del futuro para desarrollar una enseñanza centrada
en el discente y hecha a su medida, de acuerdo con Shigeru Aoyagi Jefe de la
sección de Alfabetización y Educación no formal de la UNESCO.
93
Claudia Jurado Alvarán
según se desarrolló en los años setenta y ochenta, del siglo pasado, tendían
a reflejar las inquietudes latinoamericanas, en materia de desarrollo rural,
a nivel político, económico, social, cultural, educativo, etc.; al tiempo que
suministraban una justificación para un enfoque en problemáticas rurales,
en el contexto nacional y latinoamericano.
En este sentido, es importante destacar que finalizando los años setenta
y comenzando los ochenta, el ambiente social y académico del momento,
favorecía el auge de la ER, la formación de los profesionales de las ciencias
agropecuarias que combinaban lo teórico con la puesta a prueba y la crítica
de los modelos de desarrollo rural de las décadas de los cincuenta y los
sesenta.
El vínculo entre la comunidad académica interesada en el desarrollo
rural, las universidades y la realidad rural fue reforzado por la creación
de programas académicos en el área de la ER, en los programas corres-
pondientes a las Facultades de Ciencias Agropecuarias, como Ingeniería
Agronómica, Medicina Veterinaria y Zootecnia (MVZ) y Zootecnia, que
reforzaban esa visión crítica, cuyo papel resulta importante para entender
la convergencia entre investigación, docencia y extensión en la formación
de profesionales en esta área.
El estudio del área de ER, en los Programas Agropecuarios en Co-
lombia, no puede apreciarse sin reconocer que, además de emprender es-
fuerzos pioneros para interpretar esta realidad, se admite implícitamen-
te que las condiciones del medio rural colombiano afectan la formación
del conocimiento, al tiempo que se reconoce que el conocimiento puede
servir para fines ideológicos. Estas reflexiones allanaron el camino para
las posturas posteriores, las cuales establecen que el campo de la ER era
capaz de interpretar y cuestionar las realidades rurales colombianas y la-
tinoamericanas.
Se pretende seguir con el abordaje del sentido representativo que tenía
la formación en ER dentro del contexto histórico: como carga positiva, que
elabora y divulga conocimiento científico de las ciencias agropecuarias con
fines críticos y transformadores de realidades rurales del país, y una carga
que desde otra perspectiva puede ser considerada negativa, puesto que pue-
de ser manipuladora y útil para sólo un sector dominante.
Se podría decir, que la ER llega a otros campos como la educación rural
y el desarrollo rural, desde los PA. Porque la educación como proceso de
94
Los abordajes teóricos
socialización representa una tarea que reproduce los valores de una socie-
dad, y asume la formación de los profesionales de las ciencias agropecua-
rias que, a futuro, pueden llegar a desempeñarse en el campo de la educa-
ción agrícola y rural.
Desde esta óptica, éstos aparecen como herramientas de legitimación
del discurso científico, a nivel de las comunidades rurales, exteriorizado
en la práctica de ER. Debido a la magnitud de la responsabilidad de este
campo en el país, en lo pedagógico y su materialización a través del cu-
rrículo, los programas de ciencias agropecuarias otorgaron gran poder a
las prácticas pedagógicas desde los referentes de la ER. Se parte de la teo-
ría que maneja el campo de la ER proponiéndola como herramienta de
cambio e interpretación científica en función del discurso del desarrollo
rural de cada época. Lo anterior ha convertido al profesional de las ciencias
agropecuarias, en un profesional especializado en este tema y el desarrollo
rural, evidentemente con un estatus profesional. Dicho aspecto otorga al
extensionista profesional un rol a nivel de diseñador, gestor y ejecutor de
políticas y planes de desarrollo rural.
En este contexto se reestructuran los principales y los primeros PA de la
Universidad Pública Colombiana, como la Universidad Nacional y la Uni-
versidad de Caldas, con sus programas de formación agropecuaria que han
incorporado el área de la ER, estos no son ajenos a las hondas preocupacio-
nes por el papel del conocimiento científico agropecuario en la dinamiza-
ción del desarrollo rural sustentable.
Aproximaciones a la comprensión de los
enfoques y conceptos, según Khun
Las ciencias en su desarrollo presentan ciertas crisis, como conse-
cuencia de la interpretación de los datos o por las mismas construcciones
deductivas. Ello obliga a una crítica de los enfoques, conceptos, métodos,
principios para determinar su valor epistemológico. En estos casos, la crí-
tica es instrumento de progreso científico, la misma puede ser analizada
desde una crítica de los paradigmas planteada por Khun (1998).
Kuhn señala que las ciencias progresan por rupturas y cambios de
paradigmas comenzando por un paradigma aceptado por la comunidad
científica, o investigando durante un período de ciencia normal. La ciencia
normal intenta adecuar la teoría a la práctica, pero pueden existir ciertas
95
Claudia Jurado Alvarán
discrepancias. Estas discrepancias, si no son resueltas, se convierten en
anomalías, y si éstas se acumulan, se produce una crisis que conlleva la caí-
da del antiguo paradigma, y el surgimiento de una revolución científica en
la que el antiguo paradigma es reemplazado por uno nuevo e incompatible
con el anterior. Por tanto, para este autor, la ciencia no se desarrolla por
medio de la acumulación de descubrimientos o inventos individuales, sino
que se forma como proceso de ruptura con lo anterior. En el proceso de
traslación del viejo conjunto de ideas al nuevo, la comunidad de científicos
sigue un número de pasos determinados:
1. Reconocimiento de las anomalías.
2. Período de inseguridad.
3. Desarrollo de grupos de ideas alternativos.
4. Identificación de escuelas de pensamiento.
5. Dominación de las nuevas ideas.
En cualquier caso, las teorías articuladas no dejan de ser científicas por
el hecho de que hayan sido descartadas. La investigación histórica misma
muestra las dificultades para aislar inventos y descubrimientos individua-
les, con relación al desarrollo proporciona las bases, para abrigar dudas
profundas sobre el proceso de acumulación, mencionado anteriormente
por medio del cual se creía habían surgido esas contribuciones individuales
a la ciencia (Kuhn, 1998).
Los criterios de demarcación científica derivados de la falsación, aun-
que críticos con la metodología tradicional, se mantienen en su misma lí-
nea. En cambio Kuhn, con su libro “La estructura de las revoluciones cien-
tíficas”, explica el comportamiento científico por los aportes críticos que se
le hacen a la teoría. Kuhn indica que, cuando las teorías no logran superar
una prueba, no son rechazadas y sustituidas por otras, introducen modifi-
caciones o bien ignoran las anomalías. Una de sus características más des-
tacables, es su rechazo frontal al punto de vista de la metodología inducti-
vista.
El aporte de Kuhn gira en torno a los siguientes conceptos: Paradigma,
Ciencia Normal y revoluciones científicas. Kuhn entiende el concepto de
paradigma en dos sentidos, según Pheby (1988):
El primero implica un éxito el cual se considera tan impor-
tante, que tienen la capacidad de atraer a un grupo de científi-
96
Los abordajes teóricos
cos, quienes ejercen una actividad en competencia y, segundo, se
entiende como un paso en el desarrollo científico, capaz de dar
solución a problemas no resueltos (p. 37)
Si se atiende a su definición literal, los paradigmas son:
“Realizaciones científicas universalmente reconocidas que,
durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y so-
luciones a una comunidad científica” (Kuhn, 1998, p. 13).
El concepto de paradigma, perfila la escena para la siguiente etapa del
esquema de Kuhn, el concepto de ciencia normal. Para Kuhn existen perío-
dos alternativos de ciencia normal y períodos de crisis. En la fase de ciencia
normal, en la que se acepta un cuerpo esencial de teoría, van surgiendo
situaciones que no pueden explicarse de forma convincente y que reciben
el nombre de anomalías. Cuando las anomalías aumentan, se produce un
proceso insostenible en torno a la ciencia normal, lo que da lugar a la apa-
rición de nuevas teorías o, dicho de otra forma, un paradigma es sustituido
por otro.
Por comunidad científica, entiende Kuhn el órgano a un consenso, que
reúne a un grupo de individuos que colaboran entre ellos, a quienes se les
considera los únicos responsables de la persecución de objetivos científicos
en su especialidad.
La amplitud del concepto de paradigma hace que Kuhn admita la im-
precisión del término y posteriormente lo sustituya por el de “matriz dis-
ciplinaria” (disciplinaria, porque se refiere al patrimonio común de los que
practican una disciplina, y matriz, porque alude a un conjunto ordenado
de elementos de diversa naturaleza que requieren especificación adicional):
Una matriz disciplinar está compuesta de paradigmas, partes de paradig-
mas que constituyen una unidad y funcionan conjuntamente (Katouzian,
1982, p. 123).
Conceptos. Los conceptos presentan abstracciones o construcciones ló-
gicas que explican un hecho o fenómeno. Un conjunto de conceptos rela-
cionados entre sí forman un sistema conceptual, como son los enfoques de
ER. Un sistema conceptual es la base de la ciencia, y es el punto de partida
del método científico. Los enfoques de ER como sistema conceptual son el
sustento desde las ciencias que los constituyen, para abordar la realidad con
una visión coherente y acorde con las demandas epistémicas y metodoló-
gicas de la misma.
97
Claudia Jurado Alvarán
Los imaginarios sociales como opción de
abordaje de los enfoques de la extensión rural
Desde el conocimiento científico, los profesionales de los PA tienden
a pensar que actúan y reaccionan en concordancia con la realidad rural.
Sin embargo, las teorías socio-construccionistas indican que los compor-
tamientos humanos se guían por la manera como se ve el mundo, es decir
por los imaginarios y construcciones sociales.
Las teorías socio-construccionistas agregan a lo anterior que el mundo
ensídico,15 no es nada sin la interpretación que las personas hacen sobre
este. Por eso el mundo social y humano no es el ensídico sustantivo, dado
por una lógica tradicional. Es el mundo imaginario como lo sostiene Cas-
toriadis (1983, 1989). En este mundo prima la aparición de lo que pueda
dar cuenta del cambio, de lo diferente, prima el pensamiento de la inmovi-
lidad y por lo tanto, reconoce el movimiento de las construcciones sociales
(Murcia 2006, 2010).
En correspondencia con lo anterior, lo que prima para comprender las
acciones, actitudes y sentimientos de las personas que ejercen la ER en los
PA no es la realidad objetiva de las cosas con las que interactúan, sino cómo
estos sujetos, sus actores universitarios (en este caso) imaginan, conciben,
interpretan y dan sentido a sus experiencias en términos de ER, al igual que
al mundo de lo rural que los rodea. De esta manera, en ocasiones puede
darse luz a prácticas de extensión que parecen carecer de sentido. Es que la
apuesta no se centra solo en realizar un cambio técnico, sino en permitir
un acercamiento entre las interpretaciones del cambio, que se requiere y
en cómo hacerlo eficaz. En esta línea, se entiende que los actores socia-
les encargados de la ER en los PA, hacen parte de construcciones sociales
como sujetos totales, magmáticos y por tanto portadores de imaginación,
sentimientos, razones y cultura, quienes al fundirse en forma constante en
el mundo, se hacen fuente de vida social y de experiencias, y quienes en
términos de Murcia (2011) le dan sentido a los imaginarios que constru-
yen de ER. Esta perspectiva, evoca otra lógica de pensamiento llamada por
15 Ensídico: que se ajusta a la lógica tradicional, “ensídica” o “conjuntista iden-
titaria”. Esta es fundamentada en el postulado del ser como determinado –es
decir excluyendo la incerteza el azar y la creación o surgimiento de lo nuevo.
La más acabada expresión de ésta es la matemática, que constituye el modelo
lógico de la ciencia. Sobre la lógica ensídica (Castoriadis, 1989).
98
Los abordajes teóricos
Castoriadis la lógica de los magmas, permite elucidar el movimiento, el
cambio y la creación.
De esta forma, para dar sentido a los conceptos y enfoques de exten-
sión en los PA, resulta necesario comprender la forma de pensar de los
actores universitarios. En primer lugar, quienes conforman estos progra-
mas, su forma de ver el mundo rural y su forma de asignar significados
a sus experiencias de ER. En segundo lugar entender que las prácticas
de ER se estructuran de manera constitutiva en torno a la relación entre
los extensionistas y los enfoques ER, es clave comprender qué noción y
significación de ER tienen las personas desde estos Programas. De esta
forma, es posible mejorar la comprensión de las conductas y actitudes de
esta población en el contexto y elaborar estrategias para superar distintas
limitaciones y problemas en el tema de ER y potenciar las intervenciones
en términos del anhelado desarrollo rural.
Son diversos los desarrollos conceptuales, que desde las ciencias so-
ciales han tratado la forma en que los seres humanos construyen los co-
nocimientos y referentes interpretativos, con los que dan sentido a sus
experiencias. Desde una óptica más precisa, se destacan los aportes del
constructivismo y del construccionismo social, posturas que sostienen
que el conocimiento es construido por procesos sociales. “El construc-
cionismo social tratará de establecer que el conocimiento es construido
desde las prácticas socio- culturales, a diferencia del conocimiento cons-
truido desde el individuo, la cual es una visión que estaría actualmente en
crisis” (Bravo, 2002, p. 10).
En esta misma perspectiva, según las premisas de estas metateorías, lo
que se considera “conocimiento” no es simplemente un eco del mundo, sino
una construcción humana (Wallerstein, 2002). Consecuente con Wallers-
tein dicha construcción debe ser impregnada por sabiduría, la cual sería
alcanzable “al formular nuestras búsquedas bajo la luz de la incertidumbre
permanente y mirar esta incertidumbre, no como una ceguera desafortu-
nada y temporal ni como un obstáculo insuperable al conocimiento, sino
más bien como una increíble oportunidad para imaginar, crear y buscar”
(Wallerstein, 1998, p.45). De esta forma, se puede plantear un cierto matiz
referido a que no es la realidad la que crea representaciones en nuestras
mentes, sino que las personas son quienes tienden a construirlas mediadas
por la acción social, las categorías, las nociones y los conceptos con los que
se asigna sentido al trascurrir dinámico de las vivencias, para hacerlas legi-
bles y descifrables.
99
Claudia Jurado Alvarán
Los imaginarios como la urdimbre entre lo simple y lo complejo, entre
lo oculto y lo evidente, permiten considerar que son parte de un entramado
de complejidad interpretativa como camino que conduce al develamiento
de lo social, reconociendo como elementos iluminadores los conceptos de
imagen, representación social, simbólica e incluso imaginación.
En la línea del pensamiento de Banchs (1991) (2000), se precisa desen-
trañar y cuestionar el núcleo figurativo de un imaginario social de ER alre-
dedor del cual se articulan creencias ideologizadas, lo que significa un paso
clave para la modificación de una representación y de una práctica social.
Lo imaginario noción valorada
El trabajo de Escobar (2000), plantea que el imaginario es una noción
que pasa del descrédito al crédito, puede decirse que pasa del desprestigio
al prestigio, reconocimiento y valoración no sólo en el mundo académico,
sino también en el mundo de la vida.
Las operaciones imaginarias, los hechos imaginarios, las na-
rraciones imaginarias eran, ante todo, contrarias a los fenómenos
reales, a la realidad del pasado que interesaba al historiador clá-
sico y al historiador impregnado de positivismo. Por el contrario,
hoy tenemos la convicción de que lo imaginario actúa en y dentro
de nosotros, historiadores, científicos, artistas, hombres y muje-
res (Escobar, 2000, p. 30).
En este sentido lo imaginario se ha asociado por mucho tiempo a lo que
se consideraba parte del mundo de lo intrascendente, de lo insustancial, de
lo trivial16, se desconocía y negaba su presencia, a cuenta de unos paradig-
mas que enaltecían de manera exclusiva la razón, sin embargo lo imagina-
rio se encuentra en todo lugar, en las vivencias, las historias, como seres
humanos dirimen su actuar en los múltiples escenarios, donde acontece la
vida social, como lo plantean diversos estudiosos del tema, entre quienes
están: Pintos (2000), Murcia (2011), Hurtado (2004) y Anzaldúa (2007).
Especialmente las ciencias sociales, vienen dando otro lugar a la noción
de imaginario, en la actualidad han mostrado un creciente interés por la
construcción social, por las visiones ideográficas de carácter interpretati-
vo (Anzaldúa, 2007). Desde esta perspectiva la categoría noción de ima-
16 Ideas que se anuncian en la Introducción al informe: «L’imaginaire contempo-
rain», revista Sciences Humaines, No.90, enero 1999, p.19.
100
Los abordajes teóricos
ginario, se refiere a la mirada que se presenta en estudios de antropología
simbólica, y que hoy en día viene siendo abordados por la sociología, la
psicología y la política.
Se parte de reconocer que de dicha noción, aunque ha venido ocupan-
do otros lugares para su tratado, la diversidad de investigaciones y postu-
ras teóricas sobre el tema son amplias, algunas con encuentros y otras con
desencuentros. A pesar de las aproximaciones de lo imaginario, que llegan
desde las múltiples disciplinas sociales, a continuación se plantean algunas
de estas para su abordaje en el marco de este estudio.
Imaginarios sociales aproximaciones para su abordaje
Lo imaginario y lo simbólico son categorías que requieren ser com-
prehendidas desde diversas miradas, múltiples formas, entendiendo que es
difícil acercarse a ellos, como unos objetos definidos de manera unívoca.
Entender las perspectivas teóricas que sostienen la teoría de los imagi-
narios sociales, como viene siendo denominada por Pintos (2000), basán-
dose en los valiosos aportes de Castoriadis, quien acuña el término imagi-
nario social desde 1964, diciendo que:
Los imaginarios son “creación incesante y esencialmente in-
determinada (social-histórico y psíquico) de figuras/formas/imá-
genes, a partir de las cuales solamente puede tratarse de “alguna
cosa”. Lo que llamamos “realidad” y “racionalidad” son obras de
ello (1989, p. 10).
El reconocer los imaginarios sociales como construcciones sociales,
crea la posibilidad de que sean cuestionados, y mediante dicha acti-
vidad auto-reflexiva se lleguen a transformar (Castoriadis, 1989). Sin
dogmas ni telos, ni mitos escatológicos que orienten el devenir humano,
sin verdades esencialistas que descubrir, queda entonces la interroga-
ción sin fin, que permita elucidar, otras formas de vida y de sociedad
que privilegien la autonomía. La dinámica de los imaginarios requiere
una construcción imaginaria, necesita significantes colectivos dispo-
nibles, que también requieren el reconocimiento de unos significados
individuales (como percibidos, pensados o imaginados por el sujeto)
(Castoriadis, 1989, p. 251).
Para el estudio de los imaginarios sociales en esta investigación, se
hace necesario entender el diálogo, de acuerdo con la propuesta de Murcia
101
Claudia Jurado Alvarán
(2010), en su libro Preludios de Universidad, en el cual plantea dos pers-
pectivas metodológicas de orden cualitativo; la primera referida al código
relevancias y opacidades de Pintos (2002), busca estudiar la complejidad de
las realidades sociales desde la observación de segundo orden, acudiendo
para su interpretación y procesamiento al “metacódigo relevancias y opa-
cidades”. En este metacódigo la realidad social se construye en los procesos
de comunicación, en los cuales acuerdan formas de inteligibilidad en la
institución, ancladas en imaginarios que definen las formas de organizar
la vida de las personas. En ese proceso de construcción de imaginarios so-
ciales (esquemas de inteligibilidad) se habla del mundo, y se hace relevan-
do cosas, pero a la vez dejando otras en la opacidad; por tanto, cuando se
estudian relevancias y opacidades se está, en realidad, mostrando la diná-
mica de los imaginarios. El método de relevancias y opacidades permite
organizar las formaciones discursivas y darles un status de comprensión en
el marco de un esquema de inteligibilidad social, apoyados en la hermenéu-
tica profunda según las propuestas de Baeza (2000).
En esta línea, Pintos (2000), continúa brindando elementos aclaratorios
sobre las relevancias /opacidades. En su marco se produce una distinción
que genera un plano (o dimensión) de conocimiento que supone otro que
permanece oculto. Pero lo oculto no es una “x” incógnita, sino que supone
el lado no marcado de la distinción, al que es posible pasar desde el lado
de la relevancia si hay tiempo y se aplican las técnicas adecuadas. Pero la
opacidad o intransparencia no es un estado “superable” de la distinción
que construye la realidad. Uno de los valores de llegar a la opacidad radica
en que para llegar a otro nivel de síntesis, es importante llegar a superar la
representación de la realidad más allá de tal como es.
En esta línea, siguen los planteamientos de Murcia (2010) desde la se-
gunda perspectiva, quien presenta claridad, acerca de cómo se pueden en-
tender los imaginarios sociales para esta investigación. Estos son también
configuraciones históricas; que se revelan en dinámicas profundas de cam-
bios y ebulliciones, a veces imperceptibles a miradas localizadas en cortos
escenarios temporales.
En este estudio se tiene la necesidad de revisar los aportes de Casto-
riadis, que introduce en su teoría las categorías de imaginario instituido,
instituyente e imaginario radical (Castoriadis, 1989). Allí se presentan las
relaciones profundas de las instituciones sociales como la universidad, que
es la institución donde se ancla el sonido cotidiano, los lugares comunes de
102
Los abordajes teóricos
representación de la realidad de los Enfoques de ER desde los actores uni-
versitarios, con sus acuerdos operativos/funcionales y la dinámica de sus
significaciones; las cuales se constituyen en el bullicio de la vida cotidiana
de los actores universitarios de los PA. Pues es ahí donde se habla y se gene-
ran los imaginarios respecto de lo instituido como norma social.
En este momento es necesario considerar que este estudio está ante una
lógica, que asume los Enfoques de ER en un mundo institucional universi-
tario como es el de la Universidad de Caldas. Éste es un cúmulo de acuerdos
sociales derivados de los imaginarios instituidos, instituyentes y radicales.
Imaginario radical e imaginación
Castoriadis (1983) considera que “en el ser por hacerse emerge lo ima-
ginario radical, como alteridad y como origen perpetuo de alteridad, que
figura y se figura, es al figurar y al figurarse, creación de “imágenes” que
son lo que son y tal como son en tanto figuraciones o presentaciones de
significaciones o de sentido”. Siguiendo a Castoriadis:
“Lo imaginario radical es como histórico-social y como psi-
que-soma. Como histórico-social, es un río abierto del colectivo
anónimo; como psique /soma, es el flujo representativo/afectivo/
intencional (…) Lo que es posición, creación, dar existencia en la
psique/soma para la psique/soma, le llamamos imaginario radi-
cal.” (1983, p. 328).
Desde la perspectiva de Hurtado (2004), el imaginario social no es la
suma de imaginarios radicales, ni la parte común, “ni la media”, de otra
parte, tiende a considerar que la perspectiva de un sujeto del imaginario
radical, de un sujeto creador de sí mismo, no debe llevar a desconocer la
existencia social como eje central del imaginario radical.
Según los planteamientos de Murcia (2011), se encuentra que una pri-
mera expresión problémica, para realizar el abordaje de los enfoques de ER
en el marco de este estudio, está en los imaginarios primeros (radicales),
su relación con la conciencia imaginaria y la imaginación. Como lo señala
este autor los estudios dejan ver con relativa claridad que los imaginarios
en su naturaleza radical se relacionan con ese cúmulo de creencias y con-
vicciones implícitas en las proyecciones sicosomáticas devenidas de lo que
se considera que podrá ser, que generará realidades y que se sale de las
determinaciones que lo asumen como sustantivo del objeto o fenómeno.
103
Claudia Jurado Alvarán
Convicciones que descifradas a primera mano, se proyectan como posibi-
lidad de realización.
Según Hurtado (2004), este imaginario radical cuenta con un ser hu-
mano que dispone de unos significantes colectivamente disponibles, que le
permiten hacer de las imágenes símbolos. Esta perspectiva alude a Rorty
(1991), estaría planteando que estos significantes colectivos son herramien-
tas que se constituyen y que se expresan a través de la conciencia, la cultura
y la forma de vida.
Imaginarios instituyentes
En este momento es válido destacar que para abordar las realidades
sociales y en particular las realidades de lo educativo, como la realidad de
la ER en los PA es necesario reconocer que entre los grandes aportes y
posibilidades de la teoría de los imaginarios desarrollada por Castoriadis,
está referenciar tipos de imaginarios: imaginarios radicales e imaginarios
instituyentes, e imaginarios instituidos. Los primeros ya fueron tratados
anteriormente, los segundos serán parte de este apartado y los terceros se
abordarán posteriormente.
Los imaginarios instituyentes, según Murcia (2011) no son tratados por
Castoriadis como una entidad independiente de la imaginación radical,
pues considera que la fuerza social de una idea es la que define la posibili-
dad de llegar a ser, y esa fuerza social de la idea es justamente el imaginario
instituyente.
La socialización no puede hacerse nunca sin la presencia total
y la intervención (incluso sí catastrófica) de al menos un individuo
ya socializado, quien deviene objeto de investidura y vía de acce-
so al mundo social cada vez instituido (Castoriadis, 1998, p.45).
Con base en esta premisa de Castoriadis, para Murcia (2011), la ima-
ginación primera, radical es generativa y los imaginarios primeros son esa
convicción‐creencia/fuerza, que hace posible dicha generatividad, el ser
posibilidad de realización social, lleva consigo mismo un imaginario ins-
tituyente:
Los imaginarios instituyentes, son entonces la entidad política
que proyecta socialmente la realización (Murcia N. , 2011, p. 49).
Parte de los valiosos aportes de este autor, dicen que son esas fuerzas
que se proyectan con miras a constituir realidades; esa fuerza social con
104
Los abordajes teóricos
proyección de realización de la imaginación primera, además, los imagi-
narios instituyentes hacen posible que la imaginación radical tome forma
de realización social. Castoriadis lo propone cuando asume que “porque
hay imaginario radical hay institución y sólo puede haber imaginario
radical en la medida que se instituya” (1997, p. 117). Cuando se refiere
al imaginario instituyente, se puede plantear desde aquí, que además de
imaginarse se crea el signo, la noción o la institución; dicha creación im-
plica una proyección teleológica de realización; solamente cuando esta
proyección sea una creencia y ella sea realizable como fuerza social, es
posible hablar de imaginarios instituyentes.
Para Castoriadis (1983):
Lo imaginario social o la sociedad instituyente es en y por la
posición-creación de significaciones imaginarias sociales y de la
institución; de la institución como descripción de significaciones,
de estas significaciones como instituidas (p. 328)
Este autor, también aclara que esta sociedad instituyente es intrínseca-
mente historia construida por múltiples contextos y vivencias sociales. En
esta línea es importante considerar que las delimitaciones funcionales de
los enfoques de ER, llegan a contar en su primer momento con esquemas
simbólicos de comunicación que al ser cooptados por grupos sociales han
ido logrando fuerza instituyente.
Imaginarios instituidos
Las instituciones son un conjunto de significaciones que remiten
al ámbito de las aceptaciones colectivas y se constituyen en una expre-
sión de lo humano, en la medida en que ellas son sólo posibles si están
insertas en una red simbólica Hurtado (2004). En coherencia con ello
Castoriadis (1983) dice:
Todo lo que se presenta a nosotros, en mundo social-históri-
co, está indisolublemente tejido a lo simbólico. No es que se agote
en ello”, esto evidencia en su postura que las instituciones, existen
en medio de un mundo simbólico, del cual cada institución cons-
tituye su red simbólica (p. 201).
Siguiendo los planteamientos de este autor estas instituciones son en
cada momento institución del mundo, como mundo de esta sociedad y
para esta sociedad, y como organización–articulación de la sociedad mis-
105
Claudia Jurado Alvarán
ma. Sin lugar a dudas, la ER en los PA es una institución (funcional o no)
determinada por unos marcos de relación con el “ser corriente”. Claramen-
te expuesta desde unos acuerdos sociales, que establecen cierres, como en-
foques, desde los cuales se deben guiar las acciones e interacciones de sus
integrantes. Estas realidades sociales estarían configurando una sociedad
instituida, que según Castoriadis (1983):
No se opone a la sociedad instituyente como un producto
muerto a una actividad que le ha dado existencia; sino que repre-
senta la fijeza/estabilidad relativa y transitoria de las formas/figu-
ras instituidas en y por las cuales –y sólo en y por ellas- lo imagi-
nario radical puede ser y darse existencia como histórico-social
(p. 331).
Después del recorrido conceptual de los imaginarios, en este momen-
to se hace válido plantear que este estudio asumiera los imaginarios socia-
les desde la perspectiva de Castoriadis (1983). Estos a través de complejos
procesos de reconocimiento y legitimación llegan a asumir el carácter de
sociales, como esquemas construidos socialmente desde donde se perci-
be, explica e interviene, la realidad de acuerdo a como la considere cada
sistema social (Pintos 2000). Este planteamiento es ampliado por Hurta-
do (2004, p. 3) “la realidad se construye socialmente mediante diferentes
dispositivos en pugna entre Estado, mercado y empresas de construcción
de realidad; a estas se suman otras instituciones como la religiosa y edu-
cativa que también matizan esa(s) realidad (es)”, desde aquí, este estudio
considera la categoría ER como categoría cultural que se ubica dentro del
imaginario social.
La categoría de ER como imaginario social se constituye en una insti-
tución, que llega a determinar a los seres humanos en las sociedades, don-
de ha sido legitimada y de manera particular para el caso del imaginario
instituido en las instituciones, donde ha sido oficializada como parte de su
marco de actuación. En la investigación se comprenden estas relevancias y
opacidades, de forma tal, que se trata de convertir lo que se presenta como
evidencia en algo observable.
106
Los imaginarios
Pintura de Fernando Vargas. Óleo sobre tela.
Enfoques de extensión rural
Los imaginarios
El término imaginarios, en plural, ha sido debatido porque la referencia
a la imaginación invoca a Castoriadis como el creador de una propuesta
de comprensión de la organización social que se basa en la imaginación y
no en la razón deductiva (Castoriadis, 1983). Pero Castoriadis no habla de
imaginarios, en plural, sino del imaginario radical de la sociedad, es decir,
del mundo imaginario que se traduce en construcciones producidas por la
imaginación social, como son las instituciones, es decir, la forma de organi-
zarse la sociedad. Otros han preferido hablar de representaciones sociales
para referirse a las formas de imaginar las cosas. Esta perspectiva, que pro-
viene de la psicología social (Moscovici, 1986), es una reacción frente al ra-
cionalismo como única comprensión válida de la vida social. Las represen-
taciones son consideradas formas de interpretación válidas para concebir el
mundo social y natural (Jodelet, 2007). Pero aquí hablamos de imaginarios
como un espacio que está más allá de las representaciones particulares de
algo y más acá del imaginario radical de Castoriadis. Está cerca de lo que
Kuhn (1995) llama paradigmas, pero no se refiere a esquemas conceptuales
sino a formas imaginarias que trascienden lo imaginado o lo representado.
Las representaciones, incluso, han sido estructuradas por Abric (2001)
en un esquema semejante al de Lakatos (2007) para referirse al programa
científico, que consiste en un núcleo central de la representación y un anillo
periférico de protección de ese anillo central, lo que explica, según el autor,
la persistencia de las representaciones en un contexto cultural.
109
Claudia Jurado Alvarán
En este contexto polémico, encontramos pertinente acudir a los inves-
tigadores que han elaborado la teoría de los imaginarios, como Napoleón
Murcia (2011), que reconoce las dificultades del plural del término imagi-
narios, pero que encuentra un espacio conceptual que permite seguir inda-
gando en el tema. Los imaginarios ayudan a organizar la vida, una realidad
que, pese a no ser evidente, a no mostrarse como transparente, ahí está, y se
conforma en una dinámica de realidades simbólicas, cuyo trasfondo alude
a formas imaginarias que llamamos imaginarios.
Este enfoque parte de una perspectiva del conocimiento que le apuesta
a la transdisciplinariedad y a la complejidad, de modo que se trata de di-
ferentes disciplinas y diferentes actores sociales, que permiten reconocer
la teoría del pensamiento complejo de Morin (1995) para construir una
teoría interpretativa sobre los enfoques de ER, que aborda los imaginarios
sociales en tiempos de globalización.
Se trata de un enfoque que permite reconocer que los imaginarios so-
ciales se instituyen en medio de la constitución y la representación. Según
esto, se abren varias perspectivas investigativas, puesto que la realidad estu-
diada es compleja y no admite ser abordada mediante datos aislados, pues
las construcciones simbólicas, más que construcciones simbólicas, son
imaginarios sociales.
Por consiguiente, el estudio requirió un enfoque de complementarie-
dad que permitió discernir y analizar de manera comprensible la diversi-
dad de esta información (Murcia N. y., 2005), (Murcia & Jaramillo, 2008),
(Murcia, Camacho, Jaramillo, & Loaiza, 2005); Hurtado (2004); (Murcia,
Candamil, & Sánchez, 2006); (Murcia N. , 2006). Este enfoque multidisci-
plinario y con abordajes metodológicos complejos se debe a que:
Los enfoques de complementariedad buscan asumir las reali-
dades sociales en la bastedad de su complejidad, y por tanto re-
quieren generar propuestas de análisis teóricos y metodológicos
también complejas, los cuales permiten comprender el fragmen-
to de la realidad estudiada en sus múltiples interacciones. En esta
perspectiva, el problema y el método son la primera construcción
de sentido y por tanto se elaboran desde la realidad misma, con-
fluyendo en campos de dirección en los cuales se profundiza en el
trabajo de campo al ser observables (Murcia N. , 2011, p. 2).
Al cumplir con el objetivo de abordar la comprensión de los enfo-
ques de ER, se hizo necesario reconocer los esquemas de inteligibilidad
110
Los imaginarios
social que están implícitos en las prácticas de ER como entidades fun-
cionalmente diferenciadas y que tienen la necesidad de auto-describirse
desde el análisis de los procesos comunicativos dados.
Contemplando esta perspectiva, es válido mencionar en este momento,
que la inteligibilidad y la irreductibilidad de los imaginarios hacen que solo
se pueda mostrar su dinámica a través de lo simbólico. Este enfoque inves-
tigativo incluye características claves, tales como un diseño que evoluciona
y la presentación de múltiples realidades. El investigador se convierte en un
actor más, que se deja impregnar por los imaginarios y construye sus pro-
pios imaginarios sobre la realidad que ausculta, y se enfoca en las visiones
de los participantes (Creswell, 1998). Este enfoque parte de una ubicación
en un contexto particular. En su historia, las sociedades viven una creación
constante de representaciones globales propias, que les permiten construir
una identidad, la percepción de sus divisiones, la legitimación del poder
o la elaboración de modelos para sus ciudadanos. Estas representaciones
de la realidad social no son un eco de ésta, sino imágenes construidas y
elaboradas simbólicamente, tienen una realidad específica que reside en la
manera como ésta impacta sobre las mentalidades y los comportamientos
sociales.
Se pretendió realizar una exposición de estos conceptos según sus ne-
xos, para dar soporte al presente estudio de carácter social y especialmente
en el ámbito universitario al que pertenecen los PA, según Murcia (2011)
asumiendo esta perspectiva teórica como eje ontológico y epistemológi-
co. Araya (2002) plantea que las representaciones sociales se construyen a
partir de una serie de elementos que pueden proceder del fondo cultural
acumulado en la sociedad a lo largo de su historia. Dicho fondo está consti-
tuido por las creencias ampliamente compartidas, los valores considerados
como básicos y las referencias históricas y culturales que conforman la me-
moria colectiva y la identidad de la propia sociedad.
En este sentido, el enfoque busca articular desde los esquemas de in-
teligibilidad social, las representaciones en el marco de su objetivación
simbólica y su posicionamiento social y descifrar los imaginarios sociales
desde las aportes de Schutz en términos de los motivos ¿por qué? y ¿para
qué?, adaptándolos a las representaciones definidas (motivos ¿por qué? y
¿para qué? de la representación). Los “motivos para”, se formulan como
aquel motor subjetivo que orienta a las personas hacia la planeación de una
acción, y las acciones se convierten en los resultados de las representacio-
nes forzadas por unos imaginarios; así que, las razones constituidas como
111
Claudia Jurado Alvarán
motivos para planear algo, dan a conocer esas creencias y convicciones, las
cuales llevan a las personas a construir uno u otro tipo de representación,
desde la cual se estructura la acción y, siguiendo a Murcia (2011), se hace
alusión a los imaginarios sociales instituidos.
Lo anterior, en el entendido que este estudio, está en las teorías re-
glamentarias y en los proyectos de ER de los PA, lo cual brindó la posi-
bilidad de realizar en un primer momento un análisis documental, que
incluye revisión de programas curriculares. Lo instituido está también en
las prácticas discursivas de los actores sociales. Por lo cual, un segundo
momento concedió espacio para establecer contacto con las comunidades
respecto de sus motivos, que conllevaron a realizaciones y a las que aún
no están representadas en lógicas instituidas, pero que se proyectan como
posibilidad.
Resignificaciones de las posibilidades
epistemológicas del enfoque
El estudio, alcanzó a señalar un esquema de los enfoques de ER, de
acuerdo con la construcción social que los PA configuran para sí mismos.
Según Maffesoli (1993) esto estaría muy distante del universalismo positi-
vista o de la generalización homogenizante de las explicaciones inductivas;
por lo cual se acude a una perspectiva interpretativa y comprensiva a di-
ferencia de la presunción en la abarcadora totalidad de la realidad. De tal
forma que no existiría un único enfoque de extensión, ni una única cons-
trucción social que dé cuenta de estos, sino diferentes y aún contradictorias
formas de verdad.
Para ello, se rastrearon los conjuntos semánticos, que permitieron
encauzar y guiar hacia simbólicos construidos por profesores, directivos,
egresados y estudiantes respecto a los enfoques de ER en los PA. La búsque-
da empezó a dejar contingencias y oportunidades de conjuntos semánticos
en tres grandes direcciones que son reveladas en la figura 1.
Una se refiere a la construcción social que orientan las acciones en el
marco de los enfoques de ER, otra se refiere a la función eje instituida en los
PA Universitarios (consignada en los documentos oficiales como misión,
plan de desarrollo, currículos), que guía la ER en estos programas; otra a
los enfoques de ER como expresión pilar y formas de hacer los propios ac-
tores de la extensión y los caminos de su hacer, quienes no solo construían
112
Los imaginarios
y hacían viables las anteriores, sino que orientaban sus acciones desde estas
construcciones. Es decir, los enfoques de ER en los PA se hacen desde una
construcción social de imaginarios, que les concede funcionalidad desde la
asignación dada por los actores sociales.
Se hizo evidente, que las entrevistas en profundidad narran situaciones
relacionadas con esa construcción social asignada a la ER. No obstante, en
diversas circunstancias sin claridad, pues las creencias e ideas expresan lo
que las personas consideran como ER, como realidad, lo que las conduce a
actuar y hablar de la ER, de una u otra manera, de acuerdo con ese magma
de significaciones sociales que parte de los actores sociales que la protago-
nizan, la conciben y hacen ER.
La segunda ruta se orienta hacia los apoyos y bases que viabilizan o li-
mitan la realización de la función asignada a los PA respecto a la ER, los ac-
tores sociales de los PA se refieren a las prácticas de ER, la visión técnica del
campo, el respaldo económico, la formación técnica de los profesores, la ER
aleatoria no sistemática, las comunidades agotadas por la presencia de las
universidades con grupos de estudiantes numerosos y con docentes cuyas
responsabilidades institucionales son múltiples. Como aspectos externos
que afectan la ER en estos programas, también se mencionan problemas
rurales complejos, factores económicos como el TLC17, y la continuidad de
modelos de desarrollo europeos.
La tercera ruta señala la alternativa para que los actores puedan hacer
referencia al ser/al hacer del extensionista, de acuerdo con conocimien-
tos y experiencias propias de los egresados, profesores y directivos, en el
caso de los estudiantes desde sus conocimientos, ideas, y acercamientos
realizados en prácticas correspondientes a varios cursos no propiamente
de ER, que hacen parte de sus currículos. En especial los egresados y los
profesores, no se refieren al ejercicio de la extensión como un tema exter-
no, sino que se refieren a ellos mismos. De manera similar, lo hacen los
directivos destacando sus diversas experiencias profesionales, en el caso
de los estudiantes se hace mayor énfasis en un ¿cómo sería?, más que en
como querer ser/hacer.
En esta trayectoria inicial se puede plantear con algún resplandor que,
de acuerdo con la forma como lo exponen los teóricos construccionistas
revisados, las instituciones crean su propio mundo de estimaciones, be-
17 Tratado de Libre Comercio, política económica del estado colombiano.
113
Claudia Jurado Alvarán
neficios, utilidades, estilos de ver, estudiar, reflexionar, considerar, sentir,
percibir y apreciar el mundo y desde ese mundo –su propio mundo creado-
estiman las acciones y las interacciones de las personas y guían sus actos y
relaciones de los sujetos, y sus relaciones con estos.
Considerando un análisis minucioso de las entrevistas en profundidad
y los grupos de discusión, se lograron levantar algunas alternativas simbó-
licas que en el ámbito de estas rutas se señalaban.
La construcción social de los enfoques de
extensión rural (simbólicos asignados)
Figura 1. Señales de la construcción social de
los enfoques de extensión rural
Fuente: Elaboración propia.
Como axioma en los simbólicos sustantivos, es decir, en los construi-
dos mediante las entrevistas en profundidad y los grupos de discusión, la
construcción social de los enfoques de ER, se fue perfilando en aspectos
como el conocimiento, con énfasis en lo agropecuario, la educación y la
falta de oportunidades de las personas del sector rural. Este momento
permitió entender la manifestación de las presiones y las incertidumbres
114
Los imaginarios
respecto a estas asignaciones simbólicas. Algunos daban mayor signifi-
cación al sentido de la ER, al considerar la filosofía de la ER a partir de
los principios y los fines, otros al uso del conocimiento, y el sentido de la
capacitación, como valor principal de la ER, otros a la interacción directa
con los actores sociales que habitan el campo, otros a un trabajo inmerso
en una realidad social rural y unos pocos a las oportunidades institucio-
nales.
Desde este punto de vista epistemológico, este enfoque parte de una
perspectiva del conocimiento que le apuesta a la transdisciplinariedad y a
la complejidad; para el caso de este estudio se trata de diferentes disciplinas
y diferentes actores sociales, que hacen válido reconocer la teoría del pensa-
miento complejo de Morin (1995), para construir una teoría interpretativa
acerca de los enfoques de ER, que aborda los imaginarios sociales en tiem-
pos de globalización.
Enfoques de extensión rural posturas metodológicas
Las entrevistas en profundidad y las primeras aproximaciones a los
textos de dirección de la ER revelaron una agrupación semántica recu-
rrente, referida a las posturas metodológicas que transversalizan el hacer
en ER.
Estas referencias manifestaron tendencias en el posicionamiento me-
todológico para quienes tienen a su cargo, la gran responsabilidad en el de-
sarrollo de la misión asignada a la ER. En el siguiente capítulo se abordarán
estas posturas metodológicas, a partir de unas rutas iluminadoras como
son los métodos de ER. Estos se tratan a partir de abordar la educación no
formal, los actores sociales y los medios de la extensión comunicación, la
ER y el diagnóstico comunitario; en una relación investigación-extensión,
transferencia de tecnología, asistencia técnica y extensionismo tradicional.
Otras rutas tratadas son actores sociales partícipes de la ER, instituciones
de ER, tensiones metodológicas y teóricas en los actores y resignificación
del perfil del extensionista rural.
En efecto, los profesores y directivos en sus entrevistas a profundidad,
no sólo hablan de la ER como algo externo a ellos sino como ejercicio que
estuvo presente en su formación, en su quehacer profesional y en su rol aca-
démico. Los egresados con fuerza hablan de la ER, como un tema que no
alude a algo externo, sino como parte de su rol profesional en su ejercicio
cotidiano. Los estudiantes como componente de su formación profesional,
115
Claudia Jurado Alvarán
aunque para el caso de algunos es un anhelo adquirir mayor formación en
ER y para otros no, pues sus aspiraciones profesionales se refieren a la pro-
ducción agrícola a gran escala.
Todos los actores hablan de los otros y de ellos mismos, como sujetos
mezclados con una carga social que deben cumplir en términos de apor-
tar desde la ER a los problemas rurales de Colombia, a los cuales no son
ajenos, pues, en muchas ocasiones son limitantes para ejercer su rol bien
sea como profesores, directivos, egresados y estudiantes. Los estudiantes
se expresan en su gran mayoría con un mandato preciso y es que la ER,
es necesaria en su formación como futuros profesionales; los egresados
como lema para poder ejercer su rol profesional en un sentido integral,
los profesores con su misión de enseñar y preparar personas que ten-
gan capacidad de trabajar con todos los habitantes rurales y a su vez de
aportar a los problemas que ellos viven, y los directivos expresan más las
tensiones y limitantes institucionales, administrativas y del contexto rural
de Colombia que posibilitan y limitan la ER en los PA.
Bases de la construcción social desde la función de estatus
Concesión de estatus de la ER en los PA y la universidad fluido entre lo
instituido y lo social:
• La extensión: un status de procurar el bienestar general de las co-
munidades.
• Visibilidades sociales de formación en los PA.
Desde los simbólicos centrales de la Universidad y la ER en los PA, se
dio fuerza a problemas administrativos, falta de apoyos económicos y espa-
cios de realización de la ER.
En los documentos centrales, la atención está centrada en la fun-
ción social de la universidad y a su vez la de bienestar social de la mis-
ma, aunque esta proclama va perdiendo su claridad cuando se llega
a la misión de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y los objetivos
de los PA, sin desconocer que algunas estructuras administrativas y
curriculares, segmentan el conocimiento y restringen el valor de la ER
para un sector curricular como un curso, y desvalorizan su potencial
en términos de transverzalizar Facultades, Departamentos, Programas
y Currículos.
116
Los imaginarios
Penetrando en los simbólicos desde la relación
de fuentes técnicas e instrumentos
Con las trayectorias asumidas en el primer momento, se había alcan-
zado la estructuración de algunos conjuntos semánticos, que se orienta-
ban hacia simbólicos sociales relacionados con la ER, desde los cuales sería
factible ahondar para observar su dinámica respecto a las relevancias y las
opacidades. La pregunta es ¿cómo alcanzar este propósito?. Los observa-
bles (en términos de Pintos) se habían precisado, el escenario de estudio
se había estructurado desde la primera aproximación a la realidad de los
enfoques de ER en los PA; en este momento fue indispensable puntualizar
algunas técnicas e instrumentos que permitieran penetraciones y aclaracio-
nes respecto a la manera en que se dinamizaban estos simbólicos en la vida
cotidiana y cómo habían alcanzado su institucionalidad.
La técnica espacio/temporal
En términos de presentar las referencias espacio temporales de lo ob-
servable: eje de coordenadas, se sigue el plano cartesiano que propone Pin-
tos, a pesar de que se identifican las limitantes de los esquemas geométricos
que se utilizan para representar las realidades sociales, de forma precisa por
su visibilidad dual, Pintos asume el plano cartesiano como metáfora para
representar la movilidad temporal e institucional de los imaginarios. De
acuerdo con Pintos, el manejo de los ejes se cumple más para representar la
duración y no duración de algo. Es decir, se presentan en un sentido con-
tinuo, como fenómenos que prevalecen o no en la realidad social en este
caso en los enfoques de ER. El segundo plano, el vertical, permite ubicar el
comportamiento en relación con la institucionalidad, que puede estar en el
orden de valores continuos que explican y suscitan la institucionalización
o a hasta permiten esquematizar nuevas posibilidades de institucionaliza-
ción, que pueden no darse aún.
Posibilidades desde las relevancias y opacidades
Los aportes de Pintos al estudio de los Enfoques de ER, eran claros,
éstos además de proponer apreciaciones complejas que ayudaban a avan-
zar en el acercamiento a su construcción social de imaginarios, permiten
desarrollar una vía metodológica para su estudio. Su propuesta da sentido
a la posibilidad de realización de la investigación por la ruta de los imagi-
narios sociales, sin dejar de reconocer el valor del método de relevancias
117
Claudia Jurado Alvarán
y opacidades que emergió como soporte del desarrollo interpretativo y la
consolidación del informe.
Visión comprensiva de las técnicas y los
instrumentos de profundización
Valoración de las entrevistas a profundidad y los grupos de discusión. Las
entrevistas a profundidad permitieron ahondar en la construcción social
imaginaria. Aquí es importante acopiar otro tipo de información originada
en actores universitarios centrales como los estudiantes, en acercamientos
que facilitaron su participación, permitieron la aproximación a sus con-
cepciones, sus ideas y su sentido común sobre la ER en los PA. Por eso,
se conformaron grupos de discusión en torno a la ER que enriquecieron
las agrupaciones semánticas, hasta llegar a aportar mayor profundidad a
las búsquedas y ampliaron la base de los actores protagonistas del estudio,
considerando la metodología inicial.
Se realizaron dos grupos de discusión, uno de estudiantes del Pro-
grama de Agronomía y otro de estudiantes del Programa de Medicina
Veterinaria y Zootecnia, cada uno con cinco participantes, organizados
desde una dinámica de diálogo horizontal en torno a cuatro grandes
preguntas orientadoras, alrededor de las cuales se hicieron las entre-
vistas y se dieron las discusiones. Estas preguntas fueron planteadas,
así: La ER ¿Cómo se hace?, ¿Cuál es la formación de quien lo hace?,
¿Con quienes se trabaja?. De otra parte, para recopilar información del
pasado, las preguntas centrales fueron: ¿Qué se hizo?, ¿Cómo se hizo?,
¿Quién lo hizo?, ¿Cuándo lo hizo?, ¿Con quienes se trabajó? y ¿Para qué
se trabajó?
En las entrevistas a profundidad y en los grupos de discusión, se pro-
fundizó en los temas y las situaciones que permitieron conocer los signifi-
cados que se le otorgan la ER en los PA (véase Anexo 1).
Consolidación de la información
Se refiere a un acto investigativo necesario en el proceso de profundizar
en el análisis de la información, hace alusión a la forma como se consolidó
la información recolectada, desde las posibilidades de triangulación de la
información brindadas por el enfoque de complementariedad. este ejerci-
cio proporcionó luces que permitieron buscar y organizar la información,
con la ayuda del [Link]. Se estructuró una unidad hermenéutica con las
118
Los imaginarios
entrevistas en profundidad de los egresados, profesores, directivos y con
los grupos de discusión de estudiantes; otra con las búsquedas simbólicas
en los currículos de los PA, por último, una constituida por los documentos
que contienen las leyes y reglamentos de los PA y la Universidad referidas
a la ER.
119
Luminosidades
en los actores
Pintura de Fernando Vargas. Óleo sobre tela.
Enfoques de extensión rural
Luminosidades
en los actores
Enfoques de la extensión rural
Para abordar los enfoques con los cuales los actores asumen la ER,
se buscaron los imaginarios que los profesores, los estudiantes, los di-
rectivos y los egresados construyen sobre la ER y la manera en que estos
imaginarios expresan enfoques en las trayectorias de búsqueda.
El primer momento reveló diferencias entre profesores, estudiantes y
egresados cada vez más claras.
Los estudiantes valoran el trabajo con la comunidad, también aprecian
las alternativas agropecuarias productivistas y la transferencia de conoci-
miento. En estas relaciones de la universidad con la comunidad, expresan
un interés por priorizar la ciencia al servicio de la comunidad, mejorar la
calidad de vida de la población y mejorar la producción. Desde esta pers-
pectiva, se privilegia la función de los PA para adelantar actividades prácti-
cas de ER, en las que prime la relación directa con la comunidad.
Para los profesores, es importante el bienestar social y un conocimiento
que debe ser incorporado a la vida de las comunidades y no solo a su di-
mensión productiva.
123
Claudia Jurado Alvarán
Los directivos acogen la crítica respecto a las fallas en el cumplimiento
de la misión institucional no circunscrita a los PA, puesto que transciende
el escenario de la universidad. En este escenario se dinamizan las significa-
ciones imaginarias de la ER en los PA.
Los egresados consideran prioritaria la necesidad de atender las cir-
cunstancias de la vida rural, mediante la estructuración de un intercambio
incluyente de conocimientos con el reconocimiento de la particularidad y
la complejidad del mundo rural.
La estructuración de los enfoques de extensión
rural según la dirección de la búsqueda
La indagación con los actores expresó que las orientaciones de estudio
y los símbolos definidos en la estructuración inicial en las agrupaciones
semánticas posibles se pueden ubicar en estas direcciones. Este trabajo per-
mite comprender que los enfoques de ER surgen en un proceso de cons-
trucción social observado en los PA, que es reclamado por los actores desde
Figura 2. Trayectorias de Búsqueda
de los enfoques de extensión rural
Fuente: Elaboración propia.
124
Luminosidades en los actores
diferentes perspectivas. Este proceso ha requerido el seguimiento de dife-
rentes formas de participación de ellos.
Los enfoques de ER se expresan en la práctica de un extensionista y son
la categoría central en la construcción social, pues todas las referencias que
los actores hacen respecto a ellos sonsideran la posibilidad de hacer reali-
dad unos fines y unos principios que propicien condiciones para cumplir
con la misión de la ER. El valor de los enfoques está en el papel que juega la
ER en la sociedad, como condición que atraviesa la producción de la vida
rural y urbana.
La comunidad de los PA toma los referentes instituidos y sobre ellos
dinamiza nuevas formas simbólicas y nuevos imaginarios. Los actores
universitarios tienden a ceñirse a las normas de la ER en los PA, aunque
hay grupos que parten de estos símbolos y los incluyen en todas sus inte-
racciones, bien sea porque no están de acuerdo con esas normas, porque
consideran que son insuficientes o porque tienen un imaginario de ER que
conduce a buscar otras formas de representar la realidad.
Los profesores, los estudiantes, los directivos y los egresados estructu-
raron sus enfoques de ER en los PA, de acuerdo con trayectos que han tras-
pasado sus experiencias y sus discursos con influencias culturales, sociales,
institucionales y familiares. Las funciones asignadas a la ER en los PA en las
prácticas cotidianas, de acuerdo con las que les corresponden a los actores,
no siempre son las mismas asignadas oficialmente, según lo que consideran
necesario para que la ER sea efectiva.
En este sentido los actores van más allá de cumplir con unas funcio-
nes, y entonces imaginan necesidades en un flujo permanente y fijan la
manera de satisfacerlas. Esto confiere a los enfoques de ER una dinámi-
ca que supera los análisis estáticos invariables que asumen los PA como
determinados por estructuras estables, a las cuales se adaptan los actores
que trabajan en ellos. Esto hizo que este estudio fuera un esfuerzo por
comprender lo que significan las relaciones y las prácticas sociales que
estructuran la ER en los PA.
La construcción social: la comprensión de
los enfoques de extensión rural
La construcción social de la ER que parte de los actores universitarios
de los PA estudiados, contiene significaciones imaginarias referidas al ho-
125
Claudia Jurado Alvarán
rizonte de sus fines y sus principios. Estos se relacionan con sentidos como
calidad de vida, bienestar y desarrollo, que se constituyen en forma de sím-
bolos por todos los actores, además dan lugar a nuevas significaciones en
los modelos tradicionales de ER. Estas se esfuerzan por fluir hacia otros
enfoques alternativos, que valoran otras condiciones de vida rural y tien-
den a asumir el principio de calidad de vida, más allá de sus expresiones
tangibles. Es un principio que incide en otras significaciones que valoran
el bienestar social. Esto indica que la estructuración de las configuraciones
de los actores, al articularse a una estructura lógica, pueden expresar pers-
pectivas de ER.
Profesores: diseñando una ruta
El conjunto simbólico instituido por la universidad plantea una rela-
ción entre docencia, investigación y proyección social. Es el PEI, bajo el li-
derazgo de sus administradores lo que promueve formas de interacción en-
tre las experiencias prácticas, la pedagogía y la función investigativa como
se cumple el propósito de la ley 30 de Educación Superior, en cuyo capítulo
II, se define la formación integral en los siguientes términos:
Objetivos. Artículo 6° Son objetivos de la Educación Superior
y de sus instituciones:
a) Profundizar en la formación integral de los colombianos
dentro de las modalidades y calidades de la Educación Superior,
capacitándolos para cumplir las funciones profesionales, investi-
gativas y de servicio social que requiere el país.
Aunque las formas de actuar académico de los profesores son diversas y
con amplios matices, tal como se expresa en la siguiente referencia:
“Yo trabajé 15 años en el campo, por eso mi formación hacía
más práctico mi rol docente, los otros eran más académicos por
ende hubo una división entre profesores de campo y la docencia
en instalaciones de la universidad” (ep.118).
18 En las referencias de los relatos se usan las siguientes siglas: ep = entrevista en
profundidad; gde = grupo de discusión estudiantes. El número que sigue a ep
significa el número de la entrevista; y ed = entrevista a directivos, y también
es seguida de un número consecutivo. Entrevista a egresado = ee y lleva su
respectivo número.
126
Luminosidades en los actores
En el imaginario de los profesores, se observa una idea de división entre
los docentes y quienes orientan su práctica. Esto expresa una separación
entre la teoría y la práctica, y distanciamientos de la pretensión del capítulo
2 de la Ley 30 de Educación Superior. Sin embargo, se observa en ellos el
anhelo de integrar teoría y práctica alrededor de la forma como se diseña
y construye el camino formativo en ER en los PA. En sus voces, se ele-
van anhelos de una formación profesional integradora, que vincule teoría
y práctica.
Los movimientos actuales de los profesores tratan con firmeza la fun-
ción de la práctica cuando se trata de la ER, y están dispuestos a abrir el
tema, que dominan sólo algunos docentes:
“Se puede presentar un momento teórico como ubicación
general y después se pasaría a un momento práctico. En éste, se
pueden hacer ejercicios. Como ejemplo, le presento este: se lleva
al estudiante a la comunidad y se le dice usted qué vio y compare
con la realidad de la ciudad. Esta sería una forma, para que el es-
tudiante no haga un esfuerzo de leer un texto frío” (ep.4).
Esta idea es una constante en la mayoría de los profesores cuando se
alude al proceso formativo. En la dinámica de las significaciones ima-
ginarias sobre la construcción social de la ER como formación y como
ejercicio sobre la realidad social; se señala la necesidad de fomentar un
diálogo entre la teoría y la realidad. Además, se deben analizar reflexiones
sobre la vida rural y urbana, más cuando la Ley 30 alude a un servicio
social que requiere el país en contextos urbanos y rurales. Hay, pues, una
primacía del componente práctico en la ER y la teoría ocupa un lugar de
apoyo a la comprensión de la práctica, tal como se expresa en el siguiente
relato de una entrevista de profesores: “La Extensión rural más que un
presupuesto teórico es un proceso práctico, se teoriza es para tener una
visión más amplia” (ep.4).
En el Plan de Acción de la Universidad de Caldas 2010-2013, esta
perspectiva está ausente y se deja la proyección social a las relaciones
externas e internacionales, que se definen en proyectos como interna-
cionalización del currículo, capacidad para la enseñanza, aprendizaje
de una segunda lengua y movilidad académica. Con estos propósitos, se
asumen los proyectos de proyección social, de modo que las posibilida-
des de hacerla real en los escenarios de las facultades se disminuyen, por
destinación económica y por la formación de las personas que dispone
127
Claudia Jurado Alvarán
para ello. Esto indica un menguado compromiso institucional que deja la
construcción social de la ER en los PA, y en las posibilidades de actuación
individual.
Las significaciones sociales de los profesores en la actualidad son más
radicales respecto a la práctica, el bienestar social y la participación en la
extensión. Esto quiere decir que, a pesar de que hay un interés explícito en
las significaciones imaginarias de estos actores por participar activamente
en la construcción de la ER en los PA; no es claro su ejercicio de una ER que
promueva desarrollo, bienestar social y participación. No obstante, no se
puede desconocer el camino trazado por las instuciones, tanto en los sím-
bolos sobre la ER en los PA, como en los documentos oficiales definidos en
la misión de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA Ucaldas, 2013),
donde se expresa:
La Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de
Caldas, tiene como misión constituirse en un centro generador
de cultura y conocimiento, que interprete la realidad regional y
sea capaz de contribuir al desarrollo del país, creando condicio-
nes que permitan desarrollar el potencial, tanto humano como
profesional de los docentes, proyectado a la formación de perso-
nas, profesionales e investigadores que contribuyan al desarrollo
del país en aspectos relacionados con su objeto de estudio.
Como se percibe, la fuerza está centrada en una capacidad de conocer
la realidad regional y de contribuir al desarrollo del país, de acuerdo con
su objeto de estudio que, en este caso, oculta las dimensiones de la cons-
trucción social imaginaria que venía convirtiendo en instituyentes de gran
valor para la ER en los PA.
La responsabilidad de realizar una ER que promueva el desarrollo
es un instituido en ley de Educación Superior (Ley 30, 1992), Capítulo
II, Objetivos, Artículo 6, donde se expresa que la Educación Superior
en Colombia tiene como uno de sus objetivos: “Ser factor de desarrollo
científico, cultural, económico, político y ético a nivel nacional y regio-
nal”. Este objetivo define el desarrollo como fin de la ER, que no es es-
tático sino que se propone ser un medio para alcanzar el desarrollo, en
especial el desarrollo rural, concebido más allá de las metas económi-
cas, al trascender a las bases sociales del desarrollo educativo, ambiental
comunitario, saludable, político, social y tecnológico. Los profesores se
expresan así:
128
Luminosidades en los actores
“Realizar extensión fomentando el desarrollo rural, y que
contiene esto último desarrollo de aspectos sociales, políticos,
económicos, tecnológicos” (ep.1).
“El desarrollo económico debe considerar, que el mismo debe
tener como bases el desarrollo educativo, comunitario y en salud”
(ep.4).
Considerando la misión de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, y
las expresiones de los profesores, se trata de una significación en la que
los problemas económicos del sector rural no pueden verse aislados del
contexto del campo, que implica entender las dimensiones sociales men-
cionadas anteriormente.
Dimensiones de la extensión rural,
relación con el bienestar social
El imaginario instituido por el Estado (Ley 30, 1992) ordena la cons-
trucción social de la extensión así:
La autonomía de las instituciones universitarias o escuelas
tecnológicas y de las instituciones técnicas profesionales estará
determinada por su campo de acción y de acuerdo con la presen-
te Ley en los siguientes aspectos: (…) d) Definir y organizar sus
labores formativas, académicas, docentes, científicas, culturales y
de extensión, para el caso de los PA, se definirían por la Misión de
la Facultad a la que pertenecen en el marco de la estructura de la
Universidad de Caldas, es a Ciencias Agropecuarias, ya presenta-
da. Siendo la Facultad de Ciencias Agropecuarias en la batuta de
sus directivos la que debe dinamizar y promover formas de exten-
sión que logren el cumplimento de su propósito (Capítulo VI. Au-
tonomía de las Instituciones de Educación Superior, Artículo 29).
En el imaginario de los profesores, la extensión debería proponerse el
bienestar social, lo que indica que la misión de los PA debe obedecer a unos
sentidos de ER, que promulguen el bienestar social, a partir del desarrollo
tecnológico y económico y la infraestructura articulados al desarrollo so-
cial, cuya construcción social sea tejida de manera participativa. En este
sentido, dice uno de los profesores:
“Se necesitan proyectos de extensión con énfasis en la parti-
cipación, que busquen incorporar a la comunidad. No proyectos
129
Claudia Jurado Alvarán
de entregar, deben ser proyectos donde la comunidad vea que ella
misma ha sido artífice de su cambio, y que los cambios no se dan
por un paternalismo” (ep.4).
La participación como dimensión central de una construcción social
en ER es una estrategia para superar el paternalismo. Esto se expresa en los
profesores como el interés por buscar que la comunidad se reconozca sus
potencialidades y no sus carencias, para dinamizar así su cambio, enten-
diendo que este debe ser una vía para su propio bienestar.
La valoración de la participación como condición central en la cons-
trucción social de la ER, como campo que no se debe dar por supuesto
con las comunidades, requiere comprenderse como escenario posible que
necesita la actividad educativa centrada en la participación:
“Implica que la ER se preocupe también por educar para lo-
grar la participación, para el ejercicio ciudadano, algo que difícil-
mente encontramos hoy, incluso debido a la misma política parti-
dista de las instituciones prestadoras de ese servicio de extensión
para el desarrollo rural” (ep.2).
Este deseo de los profesores se expresa en el Plan de Desarrollo 2009-
2018 de la Universidad de Caldas (Ucaldas, 2009), lo que indica que lo ins-
tituido resalta la ciudadanía cuando se trata de promover el desarrollo de
las comunidades y su bienestar social:
(…) son consideradas como actividades de mayores ventajas
competitivas aquellas concernientes al el capital social, en térmi-
nos de educación formal y no formal, convivencia, ciudadanía y
valores.
Además, esta construcción social de la ER, como bienestar social
debe ser tejida por procesos conciliadores de intereses institucionales
y comunitarios, individuales y colectivos, y por alternativas de cambio
y desarrollo de la gente y no desde arriba, rescatando sí un conoci-
miento que se inserte en la vida cotidiana y no sólo a la dimensión
productiva:
“Existe una necesidad de un conocimiento que sea puesto al
servicio de quienes lo demandan, con capacidad luego de ser in-
corporado en parte a su quehacer cotidiano y no solo productivo,
y además se relacione, asocie a otras estrategias de reproducción
socioeconómica” (ep.2).
130
Luminosidades en los actores
La construcción social de la ER implica, de acuerdo con este tipo
de referencias, compromiso con lo social y con lo institucional, al tener
como base una participación que más que plasmada en lineamientos
institucionales llegue a la gente en posibilidades de transformación, me-
diante la construcción de consensos a partir del reconocimiento de la
diferencia entre los PA, que hace ER y con quienes se hace ER.
El sentido de la ER en los PA no debe ser la formación de personas
que actúan solas, sino como una vinculación a un magma de significacio-
nes imaginarias sociales, que erigen en su efervescencia la individualidad
(Castoriadis, 1983) y el sentido comunitario de las poblaciones con quie-
nes se hace ER. El paso de la universalidad a la particularidad implica
reconocer la diferencia de los grupos considerados como integrantes, ya
no de una sociedad rural universal, sino de sociedades rurales, que dan
lugar a nuevas ebulliciones que son los elementos iniciales, que configu-
ran ese magma: la ER.
“Sociedades y comunidades rurales en donde partir de esa di-
ferencia constituiría una de las bases, para avanzar hacia el bien-
estar social de los miembros de ese mundo rural, reconociéndolo
en su diversidad, reconocer que existen distintas nociones de es-
tar bien, y de bienestar, que son diferenciadas, complementarias,
no excluyentes, a partir de las cuales se puede avanzar en distintas
vías” (ep.2).
Una concepción magmática de bienestar social se inspira en las signi-
ficaciones imaginarias sociales que actualmente construyen los profesores.
Una de estas significaciones se refiere a la construcción de un bienestar
para la diversidad y la diferencia como escenario de contemplación y valo-
ración de lo múltiple. Se trata de una construcción de ER que parte de las
sociedades rurales y un mundo rural complejo que busca superar la visión
totalizadora de una sociedad rural universal.
Formas de bienestar en la construcción social
de la extensión rural en los PA
En las entrevistas, los profesores expresan el sentimiento de haber
participado en la construcción de ER en los PA, y la frustración por las
limitaciones en los alcances de sus objetivos. Estas vivencias aluden a la
transformación de la realidad rural, como un eje cuyo centro deben ser las
relaciones entre la comunidad y los agentes externos. Para ellos, se trata de
131
Claudia Jurado Alvarán
mediaciones sociales basadas en la confianza mutua, que requieren una ER
que necesita el encuentro de los conocimientos sociales y técnicos:
“Para generar transformación en las comunidades se necesita
poder ganarse la confianza y poder transformar la realidad, esto
se traduce en:
1. Aceptación del agente de cambio por parte de la comuni-
dad, y que la comunidad lo asuma como parte de sí misma.
2. Los programas de extensión se deberían trabajar en princi-
pio con trabajadores sociales, profesionales en desarrollo familiar
y después con técnicos que serían nuestros egresados” (ep.4).
Los profesores proponen que es importante establecer el sentido hu-
mano que debe tener la ER, que va más allá de un sentido técnico agrope-
cuario. Esto exige que las personas sean reconocidas superando su papel de
productores, es decir, como seres humanos con intereses , creencias, histo-
rias, estilos de vida diferentes:
“Se trata de una extensión, que le apuesta a lo multidimensio-
nal donde ese actor rural tendría que estar reconocido más allá de
su papel de productor, para ser concebido como un ser humano,
con necesidades, con creencias, con proyectos de vida, donde se-
ría necesario reconocer las diferencias entre esos actores, involu-
crando la perspectiva de género y la edad” (ep2).
La apuesta por el bienestar social, incluye actores rurales distintos,
como los agro-productivos y a todos quellos de las dinámicas rurales, que
tienen diferentes puntos de vista sobre el criterio de desarrollo. En este sen-
tido, uno de los profesores expresa:
“Entonces, reconocer a los diversos actores y trazar distintos
caminos, para el alcance del bienestar social y para el desarrollo
en esos deversos actores que buscan propósitos también diferen-
tes, para que generen las capacidades para llegar a donde quieren,
lo que constituiría la base para generar en el lenguaje por lo me-
nos aún vigente de desarrollo rural, un desarrollo que no es sólo
económico sino también político, ambiental, cultural, en donde
esos ejes articuladores y esos nodos sobre los cuales enfocar la
atención; igualmente son variables, uno puede hablar de una
concepción genérica, en donde reconocer esa heterogeneidad y
reconocer que hay distintos puntos de partida y de llegada” (ep2).
132
Luminosidades en los actores
De esta manera, los profesores sugieren que se reconozca la necesidad
de acercarse a las comunidades y de superar la construcción de propuestas
de ER exógenas:
“Por eso, cuando uno piensa en ER ¿qué es lo que se quiere
extender?. Yo pensaría en la ER en un sentido inverso porque no
extendemos la gente hasta acá, en qué los podemos apoyar, cómo
podemos concebirlos desde su magnitud, como esa historia viva,
como esa oportunidad de futuro de país y no como lo pensamos
siempre “pobrecitos” (ep3).
Se expresa aquí la necesidad de crear otras relaciones entre los PA y
las comunidades, en las que prime el interés por construir con el otro, con
sus riquezas y no desde la pobreza. Para alcanzar la construcción social
como conquista de un anhelado bienestar social, los profesores proponen
adquirir una conciencia social, que valore el conocimiento agropecuario
adquirido en los PA, procede y se construye por una relación con el me-
dio rural:
“Saber que de los conocimientos que el extensionista adquirió
también pertenece al medio social donde cada uno de nosotros se
desarrolla, es decir, se trata de tener una “conciencia social” (ep1).
Lo anterior se refiere a una construcción social de la ER, que señala
que el conocimiento pertenece a las comunidades y es a ellas a donde debe
retornar, como un requisito esencial para generar bienestar social.
Las tensiones que tratan de enfrentar los profesores de ER en los PA, se
refieren a las formas de concebir el mundo rural. Para unos, se aborda me-
diante una visión técnica, para otros implica un actuar según las relaciones
sociales, que tejen relaciones de poder orientar la construcción de bienestar
social en la ER:
“En la Facultad de Ciencias Agropecuarias, a la que pertene-
cen los PA en nuestra universidad, sobre la forma de concebir el
mundo rural, puedo decir que mientras para unos este mundo
se llega a reducir a su quehacer agro productivo y en ese sentido
se orienta la formación para la producción agropecuarias, para
otros se amplía más allá del contexto meramente agrícola, abarca
lo social, en donde la postura incluso política en torno a las rela-
ciones de poder, entre los actores que hacen parte de ese mundo
rural, es lo que prima” (ep2).
133
Claudia Jurado Alvarán
En la búsqueda de bienestar social, que es una pretensión de la ER, falta
aplicar teorías sociales de comprensión de las sociedades rurales, pues la
extensión se inserta en estas:
“Cuando se trata de generar bienestar social, se puede decir
que sobre todo algo que nos ha hecho falta, como fundamento,
es la aplicación de esa teoría social para la comprensión de las
sociedades rurales a profundidad” (ep2).
La producción de nuevos conocimientos que valoren los que tienen las
comunidades, para abordar la realidad social, es otra forma de buscar el
bienestar social en la construcción de ER, lo que significa reconocer la im-
portancia de un trabajo conjunto:
“Cuando se hace extensión es para lograr un bienestar social
(…) esto implicaría que la ER no se limitara a lo inmediato, al
corto plazo, sino que se proyecta al mediano y largo plazo a tra-
vés de la definición de agendas priorizadas de intervención que
incluyen la generación de nuevo conocimiento. Se trata de un
esquema sustentado en el trabajo conjunto entre extensionistas
profesionales, con entes que van más allá de lo agrícola o agrope-
cuario. Se trataría de una extensión [que] le apostaría a lo multi-
dimensional” (ep2).
En las tensiones propias de la generación de conocimiento, se expresa
la vivencia de su fragmentación. Esta es problematizada cuando se trata de
construir escenarios de ER proyectados a la comprensión multidimensio-
nal de la realidad:
“Esa experticia, a veces fragmentada, resultado de la espe-
cialización del conocimiento en estos procesos de participación
en proyectos de investigación y extensión, ha conseguido desvir-
tuarse en términos positivos, avanzando hacia un trabajo inter-
disciplinario y colaborativo. Lo anterior es algo que estamos ha-
ciendo desde el departamento de desarrollo rural donde hemos
llamado a otros docentes expertos en otras áreas, los que hacen
fitopatología, sistemas de producción, en agua y suelos, para que
tengan esa oportunidad de vincularse a procesos reales, saliendo
de las fronteras impuestas muchas veces por el ámbito académi-
co” (ep2).
134
Luminosidades en los actores
Los vacíos, relacionados con el bienestar social, se presentan por los
profesores como una dimensión que requiere solidez en la construcción
social de ER:
“Es importante la generación de ese bienestar social, entre los
miembros de las sociedades rurales y yo creo que eso es lo que ha
hecho falta hoy en cuanto a la formación” (ep2).
En suma, un hecho relevante en este trayecto es que el bienestar social,
es un fin de la ER, y se ha transformado, mediante las apuestas instituciona-
les. La apuesta es construir un bienestar social que trascienda las múltiples
dimensiones del ser humano y la superación del actuar disciplinar desarti-
culado, reflejo de confrontaciones en la búsqueda de verdades únicas, por
un trabajo en el cual converjan las diversas disciplinas.
Esta postura se refiere a un bienestar social que, según los profesores,
promueva el desarrollo humano en las dimensiones productiva, económi-
ca, cultural, política, ambiental y social , que reconoce la complejidad de las
sociedades rurales y la diversidad de posibilidades de bienestar social en
ellas. Esto exige evitar búsquedas totalizantes y propiciar la construcción
de formas de bienestar que valoren las personas según su historia, sus con-
textos, sus saberes, sus creencias, sus entornos y sus tejidos de relaciones
sociales.
En las significaciones imaginarias de los profesores, se resalta que, en la
generación de nuevos conocimientos, se requiere reconocer al otro, poten-
ciar en las comunidades la fuerza y la confianza en sí mismas. De manera
que, se pueda superar el afán de hacer extensión, a partir de una compleja
bibliografía y de concepciones extrañas a las comunidades, como lo señala
Hans Carlier (1996), se trata de hacer que las comunidades comprendan
que el desarrollo requiere un bienestar social articulado a sus propias vidas
y no a pretensiones institucionales descontextualizadas.
El desarrollo y la construcción social de la extensión
La ley 30 (1992) establece:
Titulo sexto. Disposiciones generales, especiales y transito-
rias. Capítulo I Disposiciones generales. Artículo 120 se define
la extensión en los siguientes términos: La extensión compren-
de los programas de educación permanente, cursos, seminarios
y demás programas destinados a la difusión de los conocimien-
135
Claudia Jurado Alvarán
tos, al intercambio de experiencias, así como las actividades de
servicio tendientes a procurar el bienestar general de la comu-
nidad y la satisfacción de las necesidades de la sociedad (Ley 30,
1992).
De la misma manera, según los profesores, “el fin de la ER es concreto
para llevar los programas de desarrollo, al campo” (ep.1). Esto implica con-
siderar el campo como espacio no desarrollado que requiere intervención,
para llevar a los habitantes rurales aquello de lo que se supone carecen.
En esta forma la extensión se concibe como la condición que permite la
relación universidad sociedad. En el sentido de los profesores, debe ser el
vínculo entre la universidad y la realidad, para potenciar el desarrollo con
la gente, reconocer sus contextos, sus condiciones de vida y sus sentidos.
Lo que implica la idea de superar la extensión a la luz del enfoque de nece-
sidades:
“La extensión debería ser más que un proceso formativo, de-
bería ser ese vínculo de la universidad con la realidad pero, no
solamente para extraer, sinó, para cultivar, para construir, para
llevar otras alternativas, para desarrollar lo que la misma gente
tiene” (ep2).
Este flujo de significaciones imaginarias de los profesores brinda un
matiz de significación a un desarrollo con gente, según el reconocimiento
de los múltiples actores, múltiples formas de sentir, pensar y actuar. Uno de
los profesores expresa:
“…donde la visión de calidad de vida parta de una construc-
ción de desarrollo y desarrollo rural, donde se encuentran las vi-
siones de nosotros y las de la comunidad, y después confrontar
las diversas interpretaciones de desarrollo y calidad de vida, es
muy importante reconocer la heterogeneidad” (ep2).
Como complemento, se trata de generar condiciones para que la gente
se vaya familiarizando con proyectos rurales con la disponibilidad de ocu-
parse colectivamente, entre vecinos y organizaciones comunitarias, para
que: “sean gestores de su propio mejoramiento en lo tecnológico, lo econó-
mico, la infraestructura, lo ambiental y lo social” (ep1).
Lo anterior se refiere a la necesidad de superar la extensión que se
anuncia en la ley 30, cuya visión es externa. La institucionalidad de los PA
universitarios es un llamado a actuar desde una perspectiva que conciba el
136
Luminosidades en los actores
desarrollo con la gente, que tiene la clave para el desarrollo. Esto necesita
ser reconocido antes de que el «mar de oportunidades» y la sabiduría de
estas comunidades se erosione tanto que ya no pueda recuperarse.
En síntesis, de las significaciones imaginarias de los profesores surge la
pregunta por la forma de como se puede esperar que una persona adquiera
bienestar social si se siguen enfatizando sus carencias. Si se acentúan los
problemas, lo que se desarrolla es un sentimiento de frustración y de atraso.
Entonces, pareciera que las buenas soluciones siempre tuvieran que prove-
nir de otra parte, en vez de desarrollar el conocimiento propio. La perspec-
tiva de la ley es exógena y tiende a hacerlas sentir incapaces de definir su
propio desarrollo.
Valoración de la comunidad, su saber y su capacidad de actuar
La perspectiva crítica de los profesores busca valorar la comunidad
como actor clave en los procesos de extensión, en particular del campesino:
“Si yo voy a ser un agente externo, yo no puedo dirigirme al
campesino induciéndole cambios tecnológicos en sus prácticas
de una, sabiendo que desconoce los cambios que se pretenden,
se le debe dar importancia, para qué sepa de qué se trata, pensar
¿qué recursos tienen?, ¿qué conocimientos poseen?, ¿qué prácti-
cas agropecuarias tienen? y si se puede aplicar o no la extensión?”
(ep.1).
Los imaginarios definidos en términos de valorar las prácticas de los
campesinos y reconocer sus conocimientos, dinamizan su proceso de ad-
quirir nuevo conocimiento, al considerar sus recursos, condiciones que in-
fluyen en la intervención como ER.
Se afianza el imaginario del intercambio de saberes entre la comunidad
y el extensionista, propuesta que prevaleció en los años noventa, con base
en la perspectiva de Freire (1973; 1988; 2002), en la que se reconoce que
ambos actores pueden expresarse aún siendo diferentes. Este imaginario es
expresado por dos profesores de la siguiente manera:
“Es decir ambas partes comunidad y extensionista: tienen ca-
pacidad de aporte, es una cuestión que se entiende como el diá-
logo de saberes” (ep3).
“Cuando hacemos un acompañamiento, establecemos diálo-
go, cuando hacemos un trabajo participativo, se busca que tanto
137
Claudia Jurado Alvarán
una parte como la otra, tengan ese poder de opinar y de debatir,
donde el poder del argumento, es el que permite avanzar hacia
la búsqueda de soluciones o hacia el avance de los objetivos pro-
puestos. Finalmente, esto es lo que caracteriza la acción partici-
pativa y ese conocimiento que se genera. Es un conocimiento ne-
cesario, no es un conocimiento que va únicamente a responder a
los intereses e inquietudes académicos, intelectuales de un inves-
tigador, sino que está centrado en una realidad, en una vivencia
de actores individuales y colectivos que, a partir de esa capacidad
de compartir conocimiento y generar nuevos conocimientos,
considerando el saber del otro; se van a lograr resultados con esa
aplicación” (ep3).
Esto indica que en las significaciones de los profesores, el conocimiento
se construye con el otro, en coherencia con los principios epistemológicos
de la Investigación Acción Participación (IAP). Este conocimiento busca
responder a los intereses de los actores sociales en su realidad social y no a
los intereses académicos. En este sentido la valoración del otro, por los pro-
fesores lleva a observar que admiten diversas posibilidades de interactuar
con ellos. Una forma es entregar a la comunidad el papel de co-investiga-
dora:
“Entregar el papel de co-investigador que se asigna a los ha-
bitantes rurales, es una de los principales formas de intervenir en
aras de generar procesos de desarrollo rural, en donde se preten-
de es asegurar la continuidad de los procesos una vez aquellos ac-
tores en esa dinámica de intercambio de conocimientos tenga la
oportunidad de fortalecer sus capacidades, para seguir liderando
esos procesos al interior de sus comunidades” (ep3).
Estas nuevas asignaciones imaginarias, descubren la extensión como
ejercicio investigativo, cuyo interés es asegurar la continuidad de los proce-
sos, de concebir el desarrollo como generador de oportunidades para forta-
lecer capacidades, con base en el intercambio de saberes entre comunidad
y extensionista.
En síntesis, las significaciones imaginarias sociales de los profesores
destacan que el diálogo y el intercambio de conocimientos entre extensio-
nista y comunidad se van construyendo en la medida en que sean hori-
zontales, en que valoren al otro, en que respeten su diversidad para que
participen con libertad en sus entornos comunitarios y reconozcan sus ca-
138
Luminosidades en los actores
pacidades para el cambio. Según la lógica de los magmas, esto significa que
el conocimiento de los profesores y el de la comunidad no están distantes,
de modo que la ER de los PA debe ser construida con la participación de los
actores que la conforman, para que se reconozcan en ella y puedan acercar
sus sueños.
Pero si la ER de los PA es un programa instituido socialmente, este debe
ser la guía práctica, lo que permite valorar las acciones y los discursos de
los actores. Por eso, se recomienda estructurar la ER según las formas de
pensar y de actuar de la comunidad, pues esto concede importancia a las
personas con quienes se trabaja, que es uno de los problemas relevantes en
la construcción social de la ER en los PA, por encima de los conocimientos
que se pretende llevarles.
Los imaginarios que reclaman la participación consciente, plural y libre
en la construcción de la ER en los PA y que buscan escribir sus propósitos
de manera conjunta, implican el compromiso de construir colectivamente,
en conjunto con la comunidad, como lo propone la IAP.
Figura 3. Relevancias y opacidades sobre la construcción
social de la extensión rural desde los profesores
Fuente: Elaboración propia.
139
Claudia Jurado Alvarán
Estudiantes. Rediseñando los senderos
Mientras que los profesores definen la extensión en función de la
construcción social, la Universidad no ofrece las condiciones que se re-
quieren para que la ER se vuelque a las comunidades, puesto que su in-
terés se centra en la labor técnica, y, en algunos casos, en el laboratorio.
De modo que estra contradicción incide en la formación del estudiante.
No obstante, la participación de los profesores en la construcción de
ER en los PA no siempre ha tenido las mismas pretensiones, pero siempre
ha sido distinta respecto a la responsabilidad de los PA y de la Universidad,
referente a que la ER se concibe hacia la producción en gran escala:
“Considero que aquí en la universidad no lo acercan a uno a
ese espacio de las pequeñas comunidades. Uno está más encami-
nado a la producción en grande, es decir gremios, fincas grandes,
donde no se involucra mucho el sector rural” (gde).
Los estudiantes consideran que la función social de la universidad, de
acuerdo con la Ley 30 (1992), capítulo VII, del fomento, de la inspección y
vigilancia, numeral f, es:
Que en las instituciones oficiales de Educación Superior se
atienda a la naturaleza de servicio público cultural y a la función
social que les es inherente, se cumplan las disposiciones legales y
estatutarias que las rigen y que sus rentas se conserven y se apli-
quen debidamente.
En sentido complementario, lo instituido en la Universidad de Caldas
versa sobre la función social, como se menciona en su misión:
La Universidad de Caldas, en cumplimiento de la función
social que corresponde a su naturaleza pública, tiene la misión
de generar, apropiar, difundir y aplicar conocimientos, mediante
procesos curriculares, investigativos y de proyección, para con-
tribuir a formar integralmente ciudadanos útiles a la sociedad,
aportar soluciones a los problemas regionales y nacionales y con-
tribuir al desarrollo sustentable y a la integración del centro-occi-
dente colombiano (Ucaldas, 2009).
Lo anterior, expresa que la Universidad, y en especial la universidad
pública, tiene como propósito la función social y la búsqueda de soluciones
a los problemas del país:
140
Luminosidades en los actores
“Nosotros estudiamos en una universidad pública, pues el
gobierno nos patrocina, entonces, es una forma de contribuir a
las personas para tener un mejor país. Ya que tengo la facultad
de educarme con este mismo propósito de capacitarnos para
que le sirvamos a la comunidad solucionando muchos tópicos
que tiene el país, como son los problemas del campo, también
son problemas relacionados con la medicina veterinaria y zoo-
tecnia, y aplicando el conocimiento de una manera solidaria,
para mejorar el país” (gde).
En este sentido, la ER en el imaginario de los estudiantes se ha ido
construyendo por la necesidad de aportarle soluciones a los problemas de
Colombia y de responder a la responsabilidad social con el conocimiento
adquirido en la universidad, como se expresa en la misión de la Univer-
sidad de Caldas.
De esta forma, las significaciones imaginarias de los estudiantes se
ubican en una noción de que ser financiados por el Estado, obliga a devol-
ver los conocimientos adquiridos a la sociedad, para aportar a la solución
de los problemas de Colombia, esto está iluminado por un sentido de
ciudadanía. Para la Universidad, la ciudadanía es un componente central
de la ER, según el plan de desarrollo de la Universidad de Caldas, donde
los propósitos institucionales en el tema son muy suaves, en la voz de un
estudiante se expresa así:
“Como lo dije, si sabemos que la función de la universidad
es formar ciudadanos, en la labor de la extensión dentro del
programa prima en el desarrollo del ejercicio ciudadano, que
finalmente se va a ver influenciado en todos los sectores” (gde).
Así, la ciudadanía implica deberes y derechos, y se estructura como
un imaginario que establece la construcción social de la ER en los PA.
En el imaginario de los estudiantes, la construcción social de la ER
se propone elevar la calidad de vida. La propuesta de Pintos (2000) es
que lo que una vez fue puede seguir siendo hoy, de modo que la calidad
de vida es una fuerza instituyente que ha sido una aspiración instituida
y promovida oficialmente. Esto se observa en varias expresiones de los
estudiantes en los grupos de discusión: “la ER debe mejorar la calidad
de vida, para que tengan mayores accesos a la educación, salud y ali-
mentación” (gde).
141
Claudia Jurado Alvarán
La calidad de vida se entiende en un primer momento como un ma-
yor acceso a servicios de educación, salud, agua y alimentación, en un
segundo momento se hace referencia a las características ambientales y
socioeconómicas. Y finalmente, se identifica con el de bienestar social, es-
pecialmente para los profesores, con referencia a los aspectos subjetivos.
Sobre la significación función social del conocimiento como un fac-
tor relacionado con la calidad de vida, un estudiante expresa:
“Para mí la calidad de vida sería mirar lo que ellos tienen,
ayudar a preservarlo y mejorar sus producciones sin intervenir
demasiado para no generar inconvenientes. Que el conocimien-
to que se va a transferir al campesino, no se convierta en limi-
taciones para él pueda seguir teniendo calidad de vida” (gde).
El concepto de calidad de vida se identifica con el bienestar social y
los aspectos subjetivos de la vida, estas se relacionan con lo que el cam-
pesino ya tiene. Es decir, el conocimiento que se pretende llevar no debe
transgredir la calidad de vida que imaginan las personas. No obstante,
esta forma imaginaria conduce a reconocer los recursos del otro, para que
las novedades no destruyan lo que ya tiene una fuerza cultural que debe
ser respetada.
Para otros estudiantes la ER contribuye a mejorar las condiciones de
existencia:
“La ER tiene un enfoque más hacia la mejora de la calidad
de vida de esas poblaciones de las zonas rurales, como mejorar
el medio donde viven, a través del conocimiento y las tecnolo-
gías que se llevaran al lugar que se determine” (gde).
Esto indica una significación de la ER en la que el conocimiento es
uno de sus pilares que sirve para mejorar la calidad de vida de la pobla-
ción rural. Este conocimiento se requiere para resolver problemas en el
medio, algunas veces puede provenir de las comunidades y en otras oca-
siones son conocimientos externos.
Pese a que en las condiciones son favorables para adoptar la calidad
de vida como propósito de la ER, dadas la implicaciones que podría te-
ner la Ley 30 (1992), la posibilidad de que los estudiantes participen en
proyectos de ER son escasos. En los grupos de discusión, los estudiantes
centran sus reflexiones en algunos factores que superan las críticas y se
ubican en propuestas de construcción. Proponen:
142
Luminosidades en los actores
• Realizar acciones para que las comunidades conozcan la labor de
un extensionista.
• Reconocer que las comunidades tienen un capital que se debe
preservar y cuidar.
• Proponer nuevas formas de producir que mejoren la calidad de
vida.
• Garantizar la seguridad alimentaria.
• Adelantar proyectos de ER interdisciplinarios orientados al desa-
rrollo de la comunidad.
• Fomentar la participación de los niños y los jóvenes.
• Valorar la solidaridad.
• Fortalecer la educación para los niños, los adultos, las mujeres y
los adultos mayores.
• Conocer las concepciones de calidad de vida de las comunidades.
• Reconocer la dependencia que tiene la ciudad del campo.
• Llegar con la ER a comunidades rurales marginadas y olvidadas
por las instituciones.
En síntesis, lo anterior señala que la calidad de vida se refiere a con-
diciones objetivas de la vida y a condiciones subjetivas de satisfacción
con la vida. De acuerdo con esta concepción, la calidad de vida no es
el resultado de una aproximación cuantitativa, estrictamente económi-
ca, pues se relaciona con el nivel de satisfacción proporcionado por las
condiciones de vida objetivas. Esta mirada requiere que se reconozca el
capital productivo, económico, social, cultural y ambiental de las comu-
nidades.
Conviene señalar que, en el imaginario de los estudiantes, la calidad
de vida no se centra solo en lo objetivo, y supone tener en cuenta la
dimensión subjetiva. Esta idea es desarrollada por las investigaciones
de María Isabel Hombrados (2010), quien considera que la satisfacción
vital se ha relacionado sólo con cuestiones ambientales, sociales y eco-
nómicas. Ahora, esta se identifica con el bienestar social y con otros
condicionantes que influyen en la vida diaria, donde la comparación
con el colectivo cobra importancia, igual que la relación entre una reali-
dad contextualizada según las vivencias y propósitos objetivos o niveles
deseables.
143
Claudia Jurado Alvarán
Figura 4. Relevancias y opacidades: construcción
social de la extensión rural de estudiantes
Fuente: Elaboración propia.
Directivos: diseñando rutas
Los imaginarios de los directivos de los PA de la Facultad de Ciencias
Agropecuarias, expresan que la necesidad de la Universidad es cumplir
con su función social de conocer y vivir la misión en los escenarios de los
PA. Para estos programas, la ER es el medio para influir sobre el entorno,
para aportar a la solución de los problemas y fomentar el desarrollo sus-
tentable, y cumplir así con la misión de la institución. En consecuencia,
la significación imaginaria de los directivos asume la ER como la herra-
mienta que estructura los PA, pues sirve para concretar la misión de la
universidad:
“Se hace ER en los PA para cumplir con uno de los as-
pectos misionales de la universidad, dentro de su misión se
presenta como institución que tiene que influir en su entorno.
Obviamente, que la extensión es la herramienta para cumplir
con eso. La universidad está llamada a influir en su entorno
y en el nivel de vida de la población de su zona de influencia
144
Luminosidades en los actores
haciendo transferencia de tecnología, haciendo productivas
las explotaciones para ir generando riqueza. Mejorando el ni-
vel de vida de las familias que viven del sector agropecuario”
(ed.1).
Estos motivos para, a la luz de los trabajos de Alfred Schütz, permiten
señalar que los directivos imaginan una pretensión de cumplir con la mi-
sión de la Universidad y de mejorar la vida mediante la transferencia de
tecnología para mejorar la producción. Por ello, se observa la pretensión
de ser coherentes con las proclamas institucionales según la misión, como
lo expresa un directivo: “Porque no hay coherencia entre lo que se profesa
desde la universidad y lo que debe ser y lo que se hace en ER en los progra-
mas agropecuarias” (ed.1).
En la dinámica de las significaciones imaginarias en lo referente a
la construcción social de la ER en los PA, se aprecia un sentido crítico
referido al fracaso en el cumplimiento de la misión institucional:
“Es difícil que se cumpla la misión de la Universidad en lo
referido a influir en su entorno y en la calidad de vida de la po-
blación, y que se haga realidad, ese es uno de los grandes fracasos
de la universidad colombiana y de la Universidad Latinoamérica,
puesto que no influye en la solución de los problemas que tiene
la gente” (ed.1).
Estas significaciones imaginarias de los directivos, respecto de la
construcción social de la ER de los PA perfilan limitaciones de la ER,
para dar cumplimiento a la misión institucional de la Universidad de
Caldas.
Por otro lado, fluyen otras significaciones imaginarias que se des-
prenden de las que reducen la extensión rural a la transferencia de
tecnología y se orientan potenciar la comunicación con el diálogo
entre los agentes externos y la comunidad. Esta es la valoración del
conocimiento de la comunidad, articuladora de redes sociales, la or-
ganización de grupos, el rescate de la sensibilidad social, el conoci-
miento de los contextos y realidades sociales, el rescate de la cultura,
de los saberes, de las historias y de las formas de ser y de actuar de
las comunidades. Es el reconocimiento de las personas lo que indica
coherencia con los relatos. Los directivos proponen la construcción
social de la extensión a partir de:
145
Claudia Jurado Alvarán
Comunicación-diálogo:
“Cuando yo trabajaba para la UMATA, mis funcionarios
tenían la instrucción de que no solo iba a hacer la operación
técnica sino también a escuchar a la comunidad y dialogar con
ella sobre los temas que les preocupaban, no siempre eran agro-
pecuarios” (ed.2).
Redes Sociales:
“Una acción tendiente a mejorar los procesos de ER es la uni-
ficación de criterios por las instituciones que dirigimos acciones
al sector rural, que nos articuláramos. Yo pienso que la mejor for-
ma de ganar potencial de intervención es generando una red de
instituciones trabajando alrededor del desarrollo agropecuario.
Se podría optimizar el uso de los recursos generando un mayor
impacto. Con estas redes se buscaría el ahorro de los recursos, la
búsqueda de patrocinadores, la buena comunicación entre pro-
fesionales, instituciones y comunidades, así lograremos mejores
resultados” (ed4).
La organización de grupos, se expresa en un pasado, que indica que
sigue vigente la necesidad de este conocimiento cuando se trata de cons-
truir procesos de ER: “Cuando yo era estudiante, nunca me dijeron cómo
era que yo tenía que organizar un grupo y esto es algo que se debe hacer en
ER” (ed.4).
El rescate de las historias conduce a comprender las formas de actuar
de las comunidades:
“(…) las vivencias de las comunidades rurales son plenamen-
te diversas y variables, porque dependen en sí de la cultura, de
la formación, las historias de las personas, sus actitudes, sus ex-
pectativas. No todos los agricultores y no todas las personas del
sector rural son iguales” (ed.4).
En síntesis, los directivos conciben un distanciamiento de la ER
bajo la significación de la extensión como transferencia de conocimien-
tos, generalmente descontextualizados, desconociendo las condiciones
de las personas a quienes se dirige. Esta significación obedece al para-
digma tradicional de ER, que reduce el problema al mejoramiento de
la producción agrícola y pone la vida urbana como modelo de la vida
rural.
146
Luminosidades en los actores
Las redes sociales, el diálogo, el rescate de historias comunitarias influ-
yen en las significaciones imaginarias sociales que indican un paradigma
actual de extensión en el que prima la concertación con la comunidad, el
diálogo de saberes, el conocimiento del contexto comunitario, el saber lo-
cal, la búsqueda de la calidad de vida en procura de la transformación de las
condiciones de vida, con un enfoque sistémico para entender la realidad,
avanzar en el conocimiento de la condición humana y social y dinamizar el
abordaje interdisciplinario.
Entre tanto, los estudiantes y los profesores manifiestan una tendencia
que anhela una ER inscrita en un paradigma de ER actual, en el cual el
conocimiento institucional no se considera superior al conocimiento de
las comunidades y conduce a que la ER tenga el propósito de avanzar de
un ejercicio con énfasis en unas prácticas técnicas hacia un ejercicio con
acento en una prácticas sociales.
Figura 5. Relevancias y opacidades sobre la
construcción social desde los directivos
Fuente: Elaboración propia.
147
Claudia Jurado Alvarán
Egresados. Proyectando los senderos
El imaginario de los egresados sobre la trasferencia de tecnología en
la construcción social de la ER indica una tendencia a concebir dicha
transferencia como fin central de la extensión en la mayoría de ellos. En
este sentido, apoyan las normas del Ministerio de Agricultura que favore-
cen la transferencia, de modo que la orientación de las administraciones
públicas relacionadas con el sector rural implican un retroceso en el reco-
nocimiento instituido, que sigue anclado en un motivo evidente de hacer
extensión con la condición de entregar tecnología e información, como lo
expresan los egresados: “hacer extensión permite que los profesionales lle-
ven tecnologías, al campo” (ee.3). “se trata de llevar la información reque-
rida por la comunidad en cartillas, plegable y medios de comunicación,
que sean más digeribles para el agricultor y más aplicados al campo” (ee.2).
Esta perspectiva simbólica manifiesta un sello histórico que marca los
imaginarios de los egresados. Se observa cómo el instituido de la ER sigue
impregnado por las perspectivas internacionales como las de la Secreta-
ria de Agricultura de los Estados Unidos, con apoyo de la FAO, que desde
1948 activaron el Servicio de Extensión Agrícola en Latinoamérica, cuyo
objetivo es fomentar la difusión, la información, las prácticas agrícolas, la
economía del hogar, en coherencia con Escuelas Superiores de los Estados.
La extensión en esta figura lleva a desconocer el conocimiento de la co-
munidad y de entregar instrumentos de apoyo a la extensión, a través de
materiales impresos como cartillas y manuales.
Esto no impide que, en la dinámica de los imaginarios de los egresa-
dos se asuma la construcción social de la extensión en función de la pros-
peridad y el trabajo comunitario. Esto indica en ellos un sentimiento de
comunidad en que aporta a la construcción de escenarios de ER, sobre el
conocimiento de los contextos, requerimientos y recursos de cada comu-
nidad. Esta comprensión implica entender, según la diversidad del otro, las
posibilidades de acción, como lo expresa un egresado entrevistado:
“En ER, el trabajo comunitario debería orientarse al abordaje de las
falencias que tienen los pequeños productores en cuanto a recursos, edu-
cación. Esto es un factor importante. Además se debe comprender que se
puede implementar en todas las comunidades rurales, no se debe hacer el
trabajo de extensión, en todos por igual, sino identificar qué es lo que ne-
cesita cada una de esas comunidades, y analizar con ellos que es lo más les
conviene” (ee.3).
148
Luminosidades en los actores
El trabajo comunitario, en la versión de los egresados, se orienta a la
construcción social del imaginario del desarrollo como proceso que propi-
cia el bienestar social, como lo expresa un egresado, que piensa que cuando
se hace ER se debe hacer …
“que sean las mismas personas, las creadores de su proceso de desarro-
llo y que ellas mismos se involucren en el nivel de vida, para llegar a una de
las fases de la extensión que es el bienestar de las familias que dependen de
un proceso de desarrollo” (ee1).
Esto indica que los egresados se movilizan de una noción de desarrollo
lineal a una noción de desarrollo dinámica y se orienta al alcance de condi-
ciones subjetivas de vida, que favorecen el trabajo comunitario, el sentido
de comunidad como una forma de evitar conflictos, de facilitar la integra-
ción social y de mejorar la calidad de vida.
La prosperidad es otra significación de los egresados que se orienta a
una expresión de la ER como un sendero, para llegar a la prosperidad como
ideal de una sociedad que busca el desarrollo: “La extensión es la única for-
ma de encontrar una prosperidad (…) para mí la prosperidad es entendida
como unas mejores condiciones de vida, llegando con mejores servicios a
las comunidades” (ee.3).
Los egresados cuestionan la tendencia a valorar el conocimiento exter-
no más que los conocimientos locales. Con el interés de superar esta ten-
dencia, plantean la necesidad de recuperar los saberes locales, y de valorar
el intercambio de conocimientos con la comunidad. Esta valoración del
conocimiento es expresado por los egresados así:
“las personas de la comunidad, tienen muchos conocimientos que
aportar. Cuando se les escucha, uno puede hacer un intercambio de ideas
de lo más a lo menos” (ee.1).
“Entonces el objetivo es aprender de los campesinos, compartir e inter-
cambiar experiencias y conocimientos del campo y de la universidad u
academia, buscando entender que en el campo, las personas viven muchas
circunstancias, que pueden alterar el comportamiento de los animales, de
las plantas, del medio en general y del clima” (ee.3).
Los egresados consideran que e debe mejorar la calidad de vida me-
diante su construcción social. La construcción de calidad de vida es pa-
sar de una condición “deficiente” a una condición “mejor”, respecto a los
componentes objetivos, como lo plantean los estudios sobre calidad de
149
Claudia Jurado Alvarán
vida de Hombrados (2010), como se ve en los siguientes relatos de los
egresados:
“Hay una vereda en Aguadas donde la comunidad era muy pobre y
marginada y hoy en día, si uno va a ver, encuentra que en los solares tienen
los cultivos de mora y eso permite a esas familias sobrevivir. A los hombres,
tener un bienestar, mejorar sus viviendas. Inclusive, algunos tienen carro o
motos, se ha mejorado mucho la calidad de vida de esas personas, que es el
fin del extensionista” (ee.1).
“Calidad de vida en ER es mejorar las necesidades básicas, alimenticias,
nutricionales, de vivienda, educación. El acceso a todos los servicios bási-
cos sanitarios y que las personas del campo tengan la capacidad de irse a
formar en las grandes ciudades” (ee.3).
Otras significaciones imaginarias de los egresados señalan el valor de
la extensión en función de la calidad de vida de las comunidades y para
obtener beneficios económicos que trascienden los escenarios locales, para
pasar a los retos económicos impuestos por normas comerciales interna-
cionales como es el Tratado de Libre Comercio –TLC–. Respecto a la cali-
dad, se trata de privilegiar las condiciones objetivas cuyo fin es afrontar las
exigencias normativas del TLC: “la ER es importante para mejorar la cali-
dad de vida, para ser competitivos en los mercados, que se deben afrontar
ante el TLC” (ee3).
En síntesis, para los egresados, su la construcción imaginaria de la ER
marca una ruptura con el imaginario instituido de la extensión como trans-
ferencia de tecnología, etiquetada en la perspectiva de extensión agrícola, y
deja entrever la dinámica de unos imaginarios que se han identificado con
la presión instituyente que busca promover un intercambio de conocimien-
tos entre la Universidad-Academia y las experiencias de las comunidades
campesinas, con su conocimiento generacional, tradicional y ancestral del
mundo rural. Las múltiples situaciones producen cambios ambientales, so-
ciales, políticos y económicos, que ocurren en el entorno de los habitantes
rurales. Se pretende así un conocimiento que no es excluyente ni universal,
sino incluyente respecto a todos los actores de la ER y este intercambio de
conocimientos debe responder a la naturaleza múltiple, compleja y diversa
de la ER.
La calidad de vida parece significar en el imaginario de los egresados
una construcción que fluye en los componentes objetivos como alcanzar
150
Luminosidades en los actores
mayor producción, mejorar la satisfacción de necesidades básicas de la
población. En esas voces se expresan imaginarios que comprometen el
componente subjetivo de la calidad de vida, cuando se rescata el valor de
la comunidad y el trabajo comunitario en la construcción de la ER.
Figura 6. Síntesis de la relación entre profesores,
estudiantes, directivos y egresados
Fuente: Elaboración propia
El esquema de la figura 6 expresa las fluctuaciones y las tensiones de las
tendencias que han estructurado la ER en perspectiva de la construcción
social imaginaria, en los actores universitarios.
151
Tendencias de los enfoques
de extensión rural en
los imaginarios de los
actores universitarios
Pintura de Fernando Vargas. Óleo sobre tela.
Enfoques de extensión rural
Tendencias de los enfoques
de extensión rural en
los imaginarios de los
actores universitarios
La responsabilidad del escritor es liberar al lector de
la necesidad de defender su propia cultura cuando se
encuentra con el texto, de modo que pueda tenderse
un puente entre lo familiar y donde transiten un
entendimiento creador y sentidos nuevos
(Bajtín, 1982).
En esta sentencia de Mijaíl Bajtín, se precisa el objeto de este capítu-
lo: las miradas de algunos actores universitarios de la ER en los PA de la
Universidad de Caldas, en su construcción social imaginaria, de manera
que la persona que lo lea no sienta necesidad de defender su opinión ante
las mismas, lo que permite que estas ideas susciten en ella algún sentido
nuevo.
155
Claudia Jurado Alvarán
Figura 7. Una síntesis reflexiva tendencia
metodológica de la extensión rural
Fuente: Elaboración propia
Visibilidades desde los actores sobre las
tendencias de los métodos de extensión rural
La sociedad ha construido los dispositivos que en el magma de signifi-
caciones sociales se consideran necesarios para la realización de la función
de la ER. Por eso, no son dispositivos generales a todas las instituciones de
este carácter, pues si se tiene presente, la institución construye significacio-
nes imaginarias y todas ellas son el producto de ese magma que las hace
inteligibles y válidas.
Los soportes en los cuales es posible desarrollar la ER de los PA de la
Universidad de Caldas en los discursos de profesores, los egresados, los
directivos y los estudiantes que facilitan la comprensión de los imaginarios
que sobre estos soportes o escenarios de actuación construyen estos actores.
Una de las categorías simbólicas de mayor relevancia respecto a la
extensión es la educación no formal y la capacitación, referidas a sus
respectivas metodologías. El método utilizado está asociado al modo de
156
Tendencias de los enfoques...
proceder para llegar a un resultado determinado, y para ello se plantean
procesos en secuencia siguiendo la estructuración de técnicas para lograr
los objetivos.
Visibilidades de la educación no formal
Los actores sociales en sus entrevistas y grupos de discusión se refieren
a los soportes como métodos educativos individuales, grupales y masivos
relacionados con la educación y la capacitación en la ER. De acuerdo con
las significaciones de los actores sociales, la educación se referencia según
los objetivos, el número de personas que los reciben, su modo de organiza-
ción, la capacidad de gestión institucional y los recursos humanos y físicos
de los que se dispone.
En los soportes grupales, se propusieron charlas educativas, reuniones
participativas, demostración de método y viajes o giras de estudio, en mé-
todos individuales, se ubica la visita a las fincas, y en los métodos masivos
se ubican los días de campo.
Visibilidades de los métodos grupales
Charlas educativas. El marco de referencia se concibe como uno de los
métodos de ER más antiguos, la charla educativa en este estudio se enten-
dió como una forma de educación usada en extensión junto con la visita
domiciliaria. El concepto de charla educativa se refiere a una explicación
oral sobre un tema a un grupo de personas. Esta posibilidad de visibilizar la
charla educativa en el ejercicio de un extensionista:
“Yo aprendí con el doctor X a hacer extensión. Con él, empe-
zamos haciendo charlas educativas, de las cosas que más recuer-
do eran sus charlas eran muy interactivas, con la comunidad, este
doctor hacía retroalimentación con las comunidades, permitía
que las personas quisieran dar sus ideas” (ee.1).
Este relato hace alusión a la posibilidad de crear espacios participativos
con el manejo de la charla educativa, influencia que ha sido dilucidada por
Cáceres (2006), quien ha desarrollado en sus estudios sobre ER, desde la
perspectiva contemporánea, un enfoque participativo en el que las charlas
educativas y las reuniones participativas son centrales.
Reuniones participativas. Son un método grupal sobre el que los egre-
sados expresaron que este tipo de reuniones ofrecen la oportunidad de es-
157
Claudia Jurado Alvarán
trechar lazos de amistad y confianza con los productores, sus familias y sus
comunidades. La Fundación Manuel Mejía (2012) considera que las reu-
niones participativas son maneras de crear espacios de interrelación sobre
un tema, experiencia o solución de problemas. Las reuniones participativas
están orientadas por necesidades comunes de la comunidad para tomar de-
cisiones, y llegar a acuerdos en la comunidad. Un egresado expresa: “cuan-
do trabajé en Marmato y Supía, hacíamos reuniones donde tratábamos un
tema que previamente habíamos seleccionado con algunos líderes, buscá-
bamos que la gente participara y expresara sus opiniones” (ee.2).
Las reuniones participativas suelen ser poco usadas como método de
ER por los profesores, los directivos y los estudiantes, que prefieren la con-
ferencia que se referencia de manera sutil por los egresados como otro mé-
todo grupal. Un estudiante expresó:
“Nos tocaba ir a una vereda pequeña que queda por el Areni-
llo, enseñábamos a los agricultores a usar la tierra que tenían, que
produjeran sus propios alimentos como cebolla, tomate y otras
hortalizas, el docente nos facilitaba los productos para sembrar,
allá tuvimos muchas experiencias, algunas fueron dar charlas so-
bre algunos temas que se era necesario abordar” (gde).
Demostración de método. A partir de Seaman Asael Knapp, en Estados
Unidos, en 1906, se crea la demostración de método como una práctica de
extensión que aún hoy es el método más empleado por los servicios de ER
en el mundo. Es un método práctico como lo explican los autores del libro
“Extensión Agrícola. Dinámica del Desarrollo Rural”, en 1960, sustentado
en los términos educativos que ofrece el desarrollo de fases objetivas y ma-
nuales. Posteriormente, una denominación de este método es formulada
por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia –FNC–, en la década
de los ochenta para designar el aporte de la demostración y de los partici-
pantes activos en los procesos tecnológicos.
En su versión actual, la demostración de método ha sido crucial en la
formación de un extensionista ágil, creativo, participativo y promotor de
una educación para el sector rural. Por medio de este medio se muestra y
se explica de manera objetiva la aplicación de una o varias técnicas a una o
varias personas para que las adopten, se hace preferiblemente en el medio
donde está el cultivo o el sistema productivo. Con este método se puede ver
el proceso y practicarlo posteriormente, se requiere una metodología clara
(explicar, hacer y repetir):
158
Tendencias de los enfoques...
“La tecnología se lleva con lo que llamamos nosotros demos-
tración de método, sin quitarle al campesino su bagaje, es decir
lo que él sabe. La demostración de método consiste en que yo le
muestro y explico de manera clara la parte técnica, ideal es hacer-
lo en el predio del señor de la finca” (ep.1).
Este método alude a una forma de enseñanza en la que se espera que los
temas se reproduzcan rigurosamente, y por eso se debe repetir hasta fijar
la idea original. En todo caso, este método continúa un paradigma de ex-
tensión tradicional, que llena de herramientas metodológicas a quien hace
extensión, para que con estas multipliquen contenidos.
Demostración de Resultado. Aparece con un suave matiz en las sig-
nificaciones de los egresados. La Fundación Manuel Mejía (2012), en su
programa de formación en ER se refiere a este método de la siguiente
manera:
Demostración de resultado es el método de ER más objeti-
vo y exigente por sus características técnicas y la importancia
económica de la práctica para los productores. Aquí al igual que
en el de la demostración de método, los procesos deben estar
claramente comprobados y los productos finales no pueden fa-
llar (pág. 39).
Este método se propone un fin educativo y no corresponde al campo
experimental o de hacer ensayos. Se trabaja sobre prácticas probadas. Su
orientación educativa es transmisionista o de imitación, de quien tiene un
conocimiento técnico a quien se supone lo necesita.
Viajes o giras de estudio o visita a experiencia exitosa. En la literatura de
extensión, es común que se le llame gira guiada de observación y análisis.
Son viajes de intercambio. En un viaje de campo, un grupo de productores
se traslada a otro lugar para observar prácticas, proyectos, demostraciones
agrícolas o pecuarias, que no existen en su localidad o que se realizan de
forma diferente. En la entrevista uno de los egresados se expresa: “He po-
dido reactivar los proyectos donde las personas aprenden, viajan, conocen
otras experiencias, entonces la extensión le permite a uno brindarle a las
comunidades bienestar” (ep.1).
La Fundación Manuel Mejía (2012) referencia este método grupal como
una forma de propiciar que una comunidad de productores comparta con
orgullo sus logros, avances y recomendaciones a una comunidad visitante,
159
Claudia Jurado Alvarán
para que replique o adapte sus actividades sociales y productivas y obtenga
los mismos resultados. En coherencia con el relato del egresado, se eviden-
cia una significación de este método que señala un esfuerzo por superar los
métodos instrumentalistas, para ser vistos en su potencial, para hacer de la
extensión un escenario de construcción social que supera lo técnico y se so-
porta en una construcción que, al decir de Hombrados, busca transformar
las condiciones objetivas y las que se refieren al bienestar, como visibilidad
de condiciones subjetivas de la vida.
Encuentros sociales. Los métodos de hacer ER según las instituciones
desconocen los encuentros sociales, pero en el magma de significaciones
sociales confluyen imaginarios instituyentes, que referencian con fuerza en
los egresados, profesores, directivos y estudiantes, en quienes estos encuen-
tros constituyen formas de referencias, acciones y representaciones, que
hacen de sus funciones una forma de hacer ER, que en este caso no siempre
están instituidas, como es el caso de los encuentros sociales. Etas formas
son verdaderos símbolos en la medida que sobre ellas se construye, al decir
de Castoriadis (1983), un magma de significaciones que busca asignar un
estatus a cada forma, como en este caso se expresan los encuentros sociales,
según lo que cada comunidad o grupo social asuma como realidad.
En el caso de las significaciones de los encuentros sociales, que hacen
parte de un trabajo comunitario con la participación activa de la comuni-
dad, al igual que otras significaciones que se han presentado, referencia la
importancia de hacer ER, partiendo del reconocimiento de los encuentros
de mayor significación, para cada comunidad, para cada grupo poblacional
de acuerdo con el género, la edad, el contexto ambiental, social y cultural.
De ahí que la gama de posibilidades de encuentros sociales va desde pla-
near, convocar y participar en peleas de Gallos hasta hacer obras de convi-
tes, celebraciones veredales19 como el día del campesino, el día del comercio
minero, las fiestas patronales, las despedidas de fin año, “algos”20, las obras
de teatro, las obras de títeres, las actividades lúdicas y recreativas para ni-
ños, las reuniones sociales y las actividades deportivas. Estas actividades
19 En Colombia es una palabra que viene de vereda, es uno de los centros de di-
visión territorial rural de un municipio o corregimiento.
20 Actividad que se refiere a un compartir de alimentos caseros, en el espacio
familiar, con personas cercanas a la familia, otros familiares, vecinos, amigos o
agentes institucionales con quienes se tejen lazos de confianza.
160
Tendencias de los enfoques...
son acogidas por directivos, profesores y egresados, y aparece en entrevistas
y grupos de discusión como éstos:
“Y allí en la práctica (…) se hacían obras de teatro, dinámicas,
carteleras, títeres que era salir un poco al escenario y se realiza-
ba con los muchachos profesionales de la institución con la que
realizábamos el trabajo el estudiante nunca tenia porque ir solo,
alguna vez lo hacían por iniciativa, y pedían que los dejaran reali-
zar el trabajo solos un rato pero siempre había un supervisor, un
agrónomo titulado o un docente” (ed.2).
“(…) otros días hacíamos otro tipo de salidas, a unas perso-
nas les toco ir al alto de letras a jugar futbol con la comunidad y
hacer un proceso social muy bonito” (ed.3).
Cuando se entra a una comunidad, se debe participar de con-
vites veredales, con motivo de resolver problemas que a veces son
de una persona y su grupo familiar como la búsqueda de unos
animales extraviados, u otras veces son comunes y afectan toda la
comunidad, como el taponamiento de una carretera de la vereda
por un derrumbe, otras actividades para uno llegarle a una co-
munidad tienen que ver con la participación de sus celebraciones
(ep.4).
Otro reto que se debe afrontar es el trabajo con la población infantil, de
acuerdo con metodologías que lleguen a los niños, se refiere a quienes co-
nocen de pedagogía infantil. Por ejemplo, en las posibilidades de visibilidad
que tienen los estudiantes:
“Para trabajar con los niños, hay que buscar metodologías
para ellos, ya que serían muy diferentes. Tiene que ser de una
manera muy didáctica para que ellos se entretengan, porque
los niños son muy inquietos y hay que saberlos manejar. Una
anécdota de una compañera que le tocó trabajar con un grupo
de niños entre 9 y 12 años, era muy difícil de manejarlos y le
tocaba hacer juegos para que ellos atendieran a la enseñanza”
(gde).
En las reuniones sociales, se parte de las ideas de la gente , de modo que
estos eventos pueden ser espacios que permiten la integración de la comu-
nidad. Los cuatro actores de este estudio pretenden alcanzar mayor acerca-
miento a la comunidad en estos eventos que, por tradición, son significa-
161
Claudia Jurado Alvarán
tivos para esta, y convocan la participación de todos, desde la planeación
hasta la realización. Otra perspectiva complementaria es que estos eventos
sirven para que la comunidad se integre. En ocasiones son escenarios para
que algunas personas de la comunidad resuelvan sus conflictos, consideren
al extensionista como amigo, y se tejen lazos de confianza que favorecen la
comunicación. Estos encuentros son significativos porque se planean de
acuerdo con los recursos de la comunidad y se promueve la cogestión, pues
todos aportan y todos pueden participar en un encuentro social, como uno
de los egresados expresa:
“Además de reuniones donde trabajamos temas agropecua-
rios, como extensionista hacíamos reuniones sociales, estas son
actividades que les gusta a la gente, por ejemplo los fines de año
hacíamos la despedida de grupos, se armaban grupos de 25, 30
o 40 personas por veredas, donde hacíamos la extensión, y fina-
lizando el año hacíamos un agasajo con todos. Lo que se le ocu-
rriera a la gente, pero que fuera dinámico, muchas veces familias
que no se querían en estos eventos se animaban y arreglaban sus
inconvenientes, esto hace que el vínculo del extensionista y agri-
cultor sea más amplio, puesto que cuando a uno lo ven como el
amigo le trabajan por convicción, no por necesidad u obligación.
También nos rotábamos por casas de las veredas y hacíamos “al-
gos”, que no eran costosos y que se ajustaban al presupuesto de la
comunidad, cualquier tipo de actividad que representar la unión
y los lazos de amistad” (ee.2).
Los encuentros sociales dan la posibilidad de dar significación a la cul-
tura de la comunidad, y propiciar el diálogo, base de la ER, como lo expresa
uno de los egresados:
“Cuando uno es extensionista muchas veces es la gente la que
le enseña a uno cosas, es decir cuando uno llega a una comunidad
tiene que saber dónde y cómo está parado, y no llegar a atropellar
ciertas culturas y tradiciones, por eso hay que entender que cual-
quier comunidad va a traer unos aportes importantes para uno.
Por ejemplo: cuando yo estuve en Monte Bonito, me tocó apren-
der sobre gallos finos para poderle llegar a la comunidad, porque
inicialmente en la comunidad no me creían, entonces cuando
aprendí de gallos llegaba donde los agricultores y hablábamos so-
bre esto y ya había como entablar un diálogo” (ee.2).
162
Tendencias de los enfoques...
Algunos encuentros se se tratan de participar en actividades sobre
asuntos económicos, que transcienden la actividad agrícola y se refieren a
actividades mineras, que hacen parte de la actividad comercial y económi-
ca de la comunidad, como son los días de comercio minero:
“Cuando, siendo Agrónomo trabajé en Marmato, es una zona
minera, por tanto me tocó aprender de oro, del gramo, el grano,
las medidas con las que se vendía posterior a lo que mencionó, ya
uno puede entrar a hacer la ER” (ee.2).
Estos encuentros dan sentido a las relaciones del agro con otras acti-
vidades, este imaginario encuentra relación con lo planteado por Llambí
& Pérez (2007), cuando critican la forma como se ha venido considerando
la ruralidad en la sociología rural, pues algunas definiciones de ruralidad
enfatizan las actividades primarias, principalmente agrícolas en algunos te-
rritorios, cuando se debe pensar qué ocurre cuando, en un territorio rural,
la mayoría de los empleos o los ingresos de la población provienen de acti-
vidades no-agrícolas. como indica el anterior testimonio, en los territorios
donde predominan actividades no agrícolas, la ER debe reconocerlas como
actividades rurales que hacen parte de un entramado de actividades junto
a las agropecuarias.
En síntesis, los encuentros sociales han sido un medio de hacer ER li-
gado a formas de trabajo comunitario en las que priman los intereses, cos-
tumbres y tradiciones de la comunidad en un ejercicio en el que la comu-
nidad, acude con su saber y su experiencia a planear sus actividades. Estos
eventos se dan en espacios significativos para la ER, pues son tradicionales
de las comunidades y en ellos se comparte lo relacionado con la vida coti-
diana, las actividades comerciales y recreativas y se solucionan conflictos.
Estos encuentros exigen que la ER dirija su mirada a la comunidad, a los
lugares donde esta vive su vida y planea su futuro. La ER debe hacer un
esfuerzo de lectura de la realidad, para darle significación a lo cotidiano en
los escenarios reconocidos por la comunidad.
Métodos interpersonales
Día de campo. Cobra una destacada significación este método, que fue
resaltado por los egresados como el emblema de la ER, porque combina las
condiciones ventajosas que reportan las actividades grupales, como confe-
rencias preliminares, las demostraciones, las reuniones participativas y las
ayudas visuales. Además, porque se plantea como el método que permite
163
Claudia Jurado Alvarán
reunir el número más alto de productores. Este puede efectuarse en una
finca, en una estación experimental o en un centro de capacitación. Entre
sus rasgos están la capacitación interinstitucional y la cobertura masiva,
pues, en ocasiones, se puede reunir a más de 300 personas. Los egresados
expresan en las entrevistas:
“Yo tuve en ese entonces la oportunidad de hacer un día de
campo en caña inicie el proceso, y pude llegar a hacer en ese día
también una capacitación interinstitucional (…) ese día de cam-
po, trabaje con un compañero que labora con una institución del
Estado” (ee.1).
“Un día logramos reunir 500 personas para realizar un día
de campo, en estos días de campos si estábamos con todos los
compañeros de la seccional la cual era Rio Sucio, Supía y Mar-
mato. Allí llegábamos todos los profesionales de las áreas y nos
apoyábamos entre sí” (ee.2).
El día de campo es un método que permite un encuentro interinstitu-
cional, donde pueden participar centros de investigación con sus avances
tecnológicos, los productores con los adelantos técnicos que implementa-
ron en sus fincas, las empresas relacionadas con el agro y los extensionistas
que deben observar las conexiones entre todos los participantes. Este méto-
do tiende a señalar que aún tine pretensión de multiplicar el clásico modelo
Difusiones de Innovación de Evertt Rogers (1962), cuyo propósito se centra
en la difusión de innovaciones, la introducción de nuevas técnicas, la difu-
sión de ideas organizacionales y productivas, bajo el amparo institucional,
que adelanta programas educativos agropecuarios y de planificación rural.
Este método se refiere a realidades agropecuarias en las que se pretende
orientar las conductas de grandes grupos, sea en ámbitos institucional, pro-
ductivo o rural.
Métodos individuales
A pesar de que en extensión siempre se alcanza un número reducido
de agricultores (as), siempre se recomienda su empleo. En las significa-
ciones de los actores de este estudio se referencian como ideales para
ganar confianza con los líderes, permite el contacto con las personas
que hacen parte de un proceso de ER, facilita el conocimiento de los
contextos y de las características de la población de las comunidades
rurales.
164
Tendencias de los enfoques...
La visita a la finca
Es un método recomendado por todos los actores. En los relatos se ex-
presa:
Profesores: “durante cinco años en el proyecto nosotros hacía-
mos una visita semanal de una tarde a la zona y nos repartíamos
entre varios productores, y tratábamos temas que veíamos nece-
sarios, para él y su familia” (ep.1).
Egresados: “Una visita es integral, lo último que yo hago
cuando un usuario me llama es preguntarle por el animal, por-
que uno llega saludando, hablando del clima, del camino, del
transporte, se habla de la familia, de los problemas sociales,
y lo último es ¿Qué tiene el perrito, o hay que palpar la vaca,
revisar el ganado, los caballos? Eso se lo da a uno la experien-
cia, porque la universidad está en el campo y la gente sabe
muchísimo (ee. 2).
Directivos: “Un técnico veterinario o agrónomo visita y da
asistencia, cuando hace esto revisa que los aspectos tratados en
otros espacios como capacitaciones se estén aplicando, también
se puede ver si se tienen otros problemas en la finca” (ed.4).
La visita a finca es otro método que requiere habilidades del exten-
sionista para ganarse la confianza de los productores y conseguir aliados
en la comunidad. Los actores se refieren a las visitas a las fincas como un
método que permite tener contacto personal con el productor y acercarse
a su contexto real, para adaptarse a situaciones específicas diagnosticarlas
oportunamente. Se consideró como un método que soporta otros méto-
dos grupales y masivos, buscando así superar las tensiones dejadas por el
enfoque de visitas en décadas anteriores. Sin embargo, este enfoque sigue
enfrentándose a los desafíos que enfrenta un programa de extensión ante
el cambio rural, como lo plantea Edelmira Pérez (2001) en términos de la
nueva ruralidad como la migración rural urbana, los cambios climáticos,
los retos en las políticas agrarias, la transformación cultural y la desintegra-
ción familiar.
Las visitas a las fincas muestran cómo el enfoque de visitas sigue con-
servando el propósito de brindar una educación no formal por medio de
procesos de capacitación a los productores en las técnicas de producción y
en otros aspectos relacionados con el manejo de las fincas, con participa-
165
Claudia Jurado Alvarán
ción de la familia. Sánchez de Puerta (2004) considera que este es un enfo-
que norteamericano y del Banco Mundial, promovido especialmente en las
décadas de los setenta y los ochenta, para la difusión de innovaciones. Los
estudios de Cáceres (2006) venían señalando que la metodología de exten-
sión es transferencista (top-down approach), y tiene entre sus métodos la
visita, debido a su visión de transferencia y subordinación en las relaciones
con el otro, para promover así un modelo tecnológico, según criterios de la
agricultura industrial.
Visibilidades de los actores sociales sobre la
tendencia de los medios de extensión-comunicación
La comunicación en la extensión rural
Se trata aquí de comprender las relaciones de extensión y comunica-
ción, según la obra de Freire (1973) ¿Extensión o Comunicación? Freire
opone los conceptos de “extensión” y de “comunicación”, como profunda-
mente antagónicos, su obra muestra como la acción educadora del agróno-
mo, como la del profesor, debe ser la de comunicación, si es que quiere lle-
gar a la persona concreta, insertada en una realidad histórica. Esta relación
se debe a que la acción educadora del extensionista, es la comunicación
lograda en sus interacciones con las personas a quien se dirige.
En la asignación de funciones de los actores sociales partícipes de esta
investigación, se reconoce la importancia de considerar la perspectiva des-
de la cual se asume la relación extensión y comunicación. En los imagina-
rios de los egresados, los profesores, los estudiantes y los directivos de los
PA de la Universidad de Caldas toman matices las significaciones de los
medios de comunicación, en los cuales hay también una reducción de la
comunicación.
Los medios masivos impresos
Estos medios ofrecen la posibilidad de utilizarlos acertadamente en
extensión, lo que implica tener en cuenta el nivel educativo y el nivel de
competencia textual de los productores: “Cuando se va hacer extensión de-
bemos saber a quién vamos a llegar, si es a un campesino, si es a una co-
munidad indígena, o si es a un mediano productor, para saber que material
educativo puedo usar” (ee.1).
166
Tendencias de los enfoques...
Egresados
Una función asignada a la extensión por los egresados, es el manejo de
medios de comunicación, como escenario para significar los instrumentos
utilizados en los procesos de entregar y recibir contenidos. La tendencia
es a que los medios de comunicación como herramienta de la extensión
sustituye la producción de conocimientos, lo que significa que el modelo de
extensión tradicional se viste con ropajes de comunicación moderna, que
contienen propósitos semejantes al modelo de Rogers (1962): difusión de
innovaciones cuyo interés giraba en torno a la introducción de nuevas téc-
nicas, ideas organizacionales y productivas. Los medios masivos impresos
de más significación para los egresados son:
Volantes. Son instrumentos de comunicación escrita e ilustrada para
informar, invitar o presentar un tema. Se usan para presentar información.
Esta asignación se observa en la expresión de un egresado: “Cuando íba-
mos a hacer una reunión, nosotros antes entregábamos invitación con unos
volantes” (ee.1).
Plegables. Se usan para distribuir durante los eventos educativos grupa-
les por su capacidad de síntesis educativa y posibilidad de ser consultado
en la casa.
Cartillas. Sirven para entregar información detallada sobre un tema.
En las entrevistas de egresados se observa una preocupación por el ma-
nejo de los medios de comunicación ofrecidos después de los ejercicios de
entrega de información. El lenguaje de de estos medios debe ser accesible
para la comunidad:
“Cuando digo ser más efectivos, me refiero a todo lo que
tenemos en los laboratorios después de unas investigaciones
grandes y extensas, donde gastamos muchos recursos, ojala
esas investigaciones se puedan llevar a cabo y lo hacemos lo-
grando que el extensionista, sea más investigativo, y que el in-
vestigador y el científico nos bajemos un poco de ese nivel, es
decir, que nos entendamos y hablemos los mismos idiomas en
que lo hace un agricultor y cuando montemos los artículos lo
hagamos de una manera científica para luego poder llevar esta
información a cartillas, plegables, a medios de comunicación
que sean más digeribles para el agricultor y más aplicados al
campo” (ee.2).
167
Claudia Jurado Alvarán
Lo anterior indica que el apoyo de los medios de comunicación es muy
valorado por los actores, con la perspectiva de llegar a la comunidad según
sus formas propias de comunicarse, para que los resultados de los eventos
le sirvan a las prácticas del campo.
Los medios masivos audiovisuales
La categoría de los medios masivos impresos y audiovisuales, se pueden
tomar como un soporte clave y no como única vía de extensión, es así como
los egresados expresan que otro medio utilizado es la radio. En extensión
es usada en las poblaciones en las que la tradición oral es preponderante y
son indicados para dirigirse a grupos de personas que no saben leer, o que,
por estar dedicados a sus ocupaciones agrícolas, no pueden participar en
otras actividades de extensión. También cuando se tiene interés de llegar
a un amplio número de personas: “yo en ocasiones he usado los progra-
mas de radio, estos me permiten que la gente vaya escuchando y adaptando
los temas agropecuarios tratados a sus formas de producción” (ee.1). Estas
prácticas se inscriben en un enfoque de extensión de adopción de tecno-
logía que, según Sánchez de la Puerta (2004), es un legado del modelo de
revolución verde de la década de los años sesenta.
En el imaginario de los egresados, también aparece el manejo de los
programas radiales como medio de comunicación que permite conside-
rar el desarrollo de temas técnicos y sociales, lo que ofrece posibilidades
de comunicación con productores y también con sus familias, sus vecinos,
los niños y otros actores comunitarios. Este tipo de intercambios permiten
fortalecer vínculos con la comunidad. En este sentido, uno de los egresados
expresa:
“Una de las herramientas de extensión que más me gusta uti-
lizar es la radio, uno con la radio en ese tipo de comunidades
llega a mucha gente y cuando se tiene esa comunicación, la gente
la va aceptando. No sólo es la parte técnica, no sólo se habla de
la producción sinó también se dan mensajes entre amigos de las
diferentes veredas, hablan de los convites que se hicieron, hablan
de las rutas que va hacer el carro de la leche durante la semana,
da saludos de cumpleaños, las condolencias a alguna familia que
perdió un familiar, o sea, son muchas cosas que pueden hacer con
un método de difusión, y nosotros teníamos un programa que
hablaba de “la comunidad tiene la palabra” y hacíamos activida-
168
Tendencias de los enfoques...
des en las veredas. El programa era de media hora, y en ocasiones
se alargaba una hora, y ese pequeño programa la comunidad nos
daba todo de ella, muestras folclóricas, niños que declamaban,
grupos musicales, quienes compartían las experiencias, quienes
nos felicitaban por el trabajo, con la radio se hicieron actividades
muy bonitas y si se sabe manejar el programa radial es un buen
método de extensión” (ee.1).
Los medios virtuales
Es destacable que solo los estudiantes se refieran a estos medios como
soporte de la ER. Mencionan la asesoría vía skype y las conferencias virtua-
les, como medios de apoyo a la extensión que desde los PA se podría llegar
a realizar. Se destaca que los estudiantes se refieran al manejo de los medios
virtuales, de la siguiente manera:
“Una tecnología de esas podría ser algo de documentación
donde ellos puedan saber todos los procesos que ellos hacen,
dentro de las herramientas podría estar el internet, puede ser para
hacer asesoría vía skype o dictar conferencias virtuales, como
para ellos instruirse sobre tecnologías agrícolas, dependiendo en
lo que se trabaje o ¿cuáles son las necesidades?” (gde).
En la perspectiva de Parra y Méndez (2005), se asume la internet como
instrumento que permite superar condiciones de tiempo y lugar que limi-
tan la educación continuada de profesionales y técnicos en provincia que
hacen extensión, así mismo facilita el acompañamiento de la Universidad a
los procesos locales. El manejo de este tipo de medios de comunicación en
ER en los egresados, directivos y profesores no aparece.
Visibilidades sobre la relación extensión
rural y diagnóstico comunitario
El diagnóstico en las significaciones de los actores sociales
Para los egresados, el hecho de que la ER reconozca la importancia de
realizar el diagnóstico comunitario, de este depende la planeación de las si-
guientes fases a seguir en un ejercicio de ER, del juicio en que se realice, su
estructuración y solidez está sujeta a el compromiso de las instituciones y
de la comunidad. La significación imaginaria del diagnóstico comunitario
169
Claudia Jurado Alvarán
como un momento esencial en ER se puede apreciar en el siguiente relato
de un egresado:
“Un momento importante de la extensión es el diagnóstico.
Así se van a encontrar los líderes y personas de las comunidades
que se interesen por el cambio, las necesidades de su comunidad
que quieren atender, para dónde quieren ir, hasta dónde quieren
llegar, determinar sus falencias y sus intereses y tratar de suplir
estos aspectos” (ee.3).
El diagnóstico comunitario se propone como un tejido que entrelaza
el reconocimiento de la realidad por sus actores. John Shotter (2003) pro-
pone que, en lugar de orientarse hacia las habituales tareas científicas de
predicción y control, o de dominio y posesión de la verdad de manera pre-
via a la intervención comunitaria, se debe considerar que la nueva tarea es
simplemente comprender la realidad, que consiste en “ver conexiones” y en
“hacerlas”. Esto se refiere en este caso a la modalidad de conocimiento que
él llama desde adentro.
Enfoques metodológicos para el diagnóstico
El estudio del contexto
En el ejercicio dinámico del diagnóstico comunitario se entrecruzan
condiciones comunitarias, locales y regionales, que tejen lazos en la vida de
las comunidades y van más allá de lo productivo. Este imaginario sobre la
necesidad de conocer los entornos generales de las comunidades es expre-
sado por un egresado de la siguiente manera:
“Mi experiencia de extensión la inicié en el municipio de Fi-
ladelfia, donde de verdad nosotros antes de llegar a la comunidad
iniciamos haciendo un análisis del contexto general de lo que era
el municipio, en su entonces, y buscamos determinar cuáles eran
las principales actividades productivas del municipio, o que era
pues lo que se producía típicamente, como lo es el café. Además
del café lógicamente buscamos reconocer otro tipo de activida-
des, como lo es la ganadería, otra que se encontró muy relevante
fue la producción de caña, así mismo la producción de activida-
des como horticultura, plátano y otro tipo de productos que se
comercializan allí. Entonces eso más o menos nos fue creando
una inquietud con respecto al manejo de los diferentes tipos de
170
Tendencias de los enfoques...
cultivos y desde la parte social nos íbamos encontrando que te-
níamos que conocer más” (ee1).
De acuerdo con los egresados el diagnóstico debe cumplir con una fun-
ción de reconocer aspectos técnicos y también los aspectos sociales. Este
imaginario conserva la huella de una ER como transferencia de tecnología,
en el que interesa conocer los recursos físicos y naturales y su manejo.
Tensiones de los estudios de contexto en la Universidad
Se puede hablar de una tendencia de los directivos hacia concebir el
diagnóstico como ejercicio de “levantar información”, que responde a los
intereses institucionales. A partir de esa concepción, se asignan las funcio-
nes del diagnóstico del contexto. En la integralidad, como función otorgada
a la Universidad, se valoran las acciones, las representaciones y los discur-
sos sobre ella. Una significación imaginaria de los directivos cuestiona la
pertinencia del manejo parcializado de los diagnósticos de un departamen-
to o región, que poco favorece la definición de propuestas integrales de
extensión de la universidad:
“Es decir, no se gana nada una universidad como ésta tener
diagnósticos de Caldas diciendo el índice de pobreza es tanto, el
otro dice en Caldas el consumo de huevo es tanto, si por otro lado
están investigaciones distintas, que no se integran. Falta la inte-
gralidad de la investigación y un mejor trabajo interdisciplinario,
para resolver mejor los problemas” (ed.3).
En la valoración de la pertinencia de un estudio de contexto por la Uni-
versidad, se resalta lo interinstitucional y la interdisciplinariedad, lo que
implica ver el modo en que se pueden compartir miradas teóricas y accio-
nes prácticas entre varias instituciones.
Diagnóstico comunitario y valoración del
conocimiento de las personas
Los profesores también valoran el diagnóstico comunitario como
momento metodológico en ER, lo que se refiere a saber quiénes son las
personas de la comunidad, lo que implica una perspectiva etnográfica,
relacionada directamente con la vida de la comunidad. En otras palabras,
el diagnóstico comunitario se refiere a un ejercicio etnográfico, como lo
proponen Hammersley y Atkinson (1994), es un método que permite el
171
Claudia Jurado Alvarán
conocimiento de la comunidad, mediante el conocimiento de procesos y
contextos:
“Una actividad que es fundamental para el ejercicio de la ex-
tensión es tener el conocimiento de la comunidad. Para tener ese
conocimiento de la comunidad prácticamente hay que empezar
con la generación de espacios donde se tenga el contacto y el co-
nocimiento del campesino: como vive y convivir prácticamente
con él” (ep.1).
Los estudiantes también, dan significación al diagnóstico comunitario
como momento metodológico fundamental en ER, parte de sus significa-
ciones se refieren a conocimiento de la comunidad e identificación de sus
problemas, y a la búsqueda de su solución partiendo de la valoración de
sus posibilidades de gestión interinstitucional, con las entidades públicas,
en correspondencia con lo anterior, el grupo de discusión los jóvenes ex-
presan:
“En extensión lo primero, que se debe hacer es acercarse a las
personas de la comunidad donde se va a trabajar, para conocer la
caracterización de todos los problemas que se quieran tratar, eso
sí, se debe trabajar con las alcaldías y ayudas estatales, para desa-
rrollar programas y proyectos comunitarios” (gde).
Investigación diagnóstica
La investigación se relaciona con una forma de significar la ER en el
diagnóstico de los problemas de la comunidad. En este sentido, un estu-
diante en el grupo de discusión expresa :“Pienso que para hacer una inter-
vención o ER tengo que hacer una investigación primero, identificar los
problemas de la comunidad, para mejorarlos, entonces se requiere la inves-
tigación para saber qué voy a entrar a mejorar” (gde).
Relación investigación, extensión rural
y transferencia de tecnología
Las relaciones entre extensión e investigación se refieren a la aplica-
bilidad de resultados técnicos y sociales. En la década de los años 80, se
institucionaliza el modelo agropecuario y rural que se llamó Experimen-
tación Adaptativa. En este modelo, la extensión sigue la lógica de que los
172
Tendencias de los enfoques...
resultados de investigación se deben adaptar por las personas a quienes se
presume los necesitan bajo lógicas conceptuales, estructuras y esquemas
operativos predeterminados institucionalmente. En una entrevista, un di-
rectivo expresa:
“El papel de la ER en la investigación, para mí, es que la ER
sería quien operativiza los resultados de la investigación, inte-
grando los resultados técnicos y sociales. Por ejemplo, yo tengo
un trabajo de investigación muy bueno, yo debo hacer esos resul-
tados palpables y realizables en una comunidad, y ahí es donde
entra la extensión a motivar a las comunidades con respecto al
uso de tecnologías, y a mostrar lo que un proceso investigativo
determinó, a enseñarlo, a hacerlo palpable para la comunidad,
obviamente se necesita gente capacitada para hacerlo” (ed.3).
Esta opinión se relaciona con la perspectiva transferencista, anali-
zada por Cáceres (2006), donde la extensión transferencista (top-down
approach) responde a los criterios de la agricultura industrial.
Investigación-Participación
Los profesores de los PA valoran la Investigación Acción Participación
–IAP– como una forma de intervención relevante. Pero esta investigación
referenciada no es mencionada por los directivos, los estudiantes y los egre-
sados. Los matices que toman las significaciones imaginarias respecto a la
Investigación Acción Participativa se refieren a la construcción colaborati-
va en el reconocimiento de los problemas y la búsqueda de sus soluciones.
Un profesor expresa:
“…se trata de ir construyendo colaborativa y participativa-
mente la identificación de los problemas y también de sus solu-
ciones, ese ha sido un trascender en términos de la ER, es una
concesión que se comparte en los ámbitos investigativos y tam-
bién formativos de nivel universitario, en donde el fuerte es pen-
sar en esa investigación participativa y ojalá en un modelo de in-
vestigación acción participativa” (ep.2).
En otros casos, la IAP en la extensión se refiere a la producción de cono-
cimiento y a posibles alternativas de investigación de forma participativa:
“…donde esos otros actores, campesinos y todos los agri-
cultores asumen un papel de co-investigadores, sin decir que se
173
Claudia Jurado Alvarán
alcance siempre ese nivel ideal de horizontalidad, cada uno sigue
ocupando su rol más en un escenario en donde esa capacidad de
aporte, de expresión, de explicación y de planteamiento de hi-
pótesis, se trata de ser en lo máximo horizontal, en últimas para
retomar el eje de la pregunta, cuando se tiene una concepción de
ER esta no siempre va a ser cambiante de acuerdo a las circuns-
tancias orientadora, investigativa, formativa y de proyección que
tenga el programa de extensión” (ep.2).
Otro reto de la IAP, como perspectiva metodológica de ER, es asignar el
papel de co-investigador a los integrantes de la comunidad, como una ma-
nera de dar significado al desarrollo rural, a la continuidad de los procesos
y al intercambio de conocimientos:
“Entregar el papel de co-investigador a los habitantes rurales
es una de las principales formas de intervenir en aras de generar
procesos de desarrollo rural, donde lo que se pretende es asegurar
la continuidad de los procesos, una vez aquellos actores que están
en ese intercambio de conocimientos, tenga la oportunidad de
fortalecer sus capacidades para seguir liderando esos procesos al
interior de sus comunidades” (ep.2).
La IAP, como medio de hacer ER implica que el componente participa-
tivo significa construir con la gente reconociendo su capacidad para actuar:
“Se trata de otorgarle valor a la comunidad, reconociendo
su capacidad de acción y de pensamiento, para la construcción
de soluciones a sus problemáticas, por un lado y la procura de
caminos para alcanzar sus propios objetivos, incorporar a la
gente, asumirnos como acompañantes de procesos, incluso más
que como facilitadores, implica reconocer al otro, reconocer su
misma capacidad para la acción, reconocer e incorporar su saber
promoviendo ese diálogo, sin caer sobre ese dimensionamiento
que se le puede dar a la voz popular” (ep.2).
Las otras significaciones de la IAP, se refieren al diálogo argumenta-
tivo y la generación de un conocimiento durante el proceso y no al final
como tradicionalmente sucede en ejercicios de ER de vía unidireccional,
se trata de que parten de la realidad del otro, de una construcción con el
otro, de su capacidad para fluir y tejer el diálogo entre integrantes de la
comunidad, representantes institucionales, donde prima el intercambio
de saberes:
174
Tendencias de los enfoques...
“Cuando hacemos un acompañamiento establecemos diá-
logo, cuando hacemos un trabajo participativo tanto una parte
como la otra tienen ese poder de opinar y de debatir, donde el
poder de argumento, es el que permite avanzar hacia la búsqueda
de soluciones o hacia el avance de los objetivos propuestos, final-
mente esto caracteriza, la acción participativa y ese conocimiento
que se genera, es un conocimiento necesario, no es un conoci-
miento que va únicamente a responder a los intereses e inquietu-
des académicos, intelectuales de un investigador, sino que se está
centrado en una realidad, en una vivencia de actores individuales
y colectivos; que a partir de esa capacidad de compartir conoci-
miento, de generar nuevo conocimiento, considerando el saber
del otro, se van a generar resultados con esa aplicación, incluso no
al terminar el proceso, sino en la marcha, esto es lo que se quiere,
es ese acompañamiento en últimas, el que forma. Puesto que no
se pretende simplemente, llegar a donde se quiere llegar, sino ge-
nerar procesos de aprendizaje y es un aprendizaje en doble vía, yo
aprendo del otro y ellos aprenden, también de lo que yo les puedo
aportar, esa ha sido en los últimos tiempos nuestra apuesta como
departamento de la Facultad de Ciencias Agropecuaria” (ep.2).
En síntesis, la ER, según los discursos de profesores, egresados, direc-
tivos y estudiantes, exige la participación de la comunidad en las investi-
gaciones como forma de apropiación de los métodos, las decisiones y las
tecnologías en un proceso de interacción.
La asistencia técnica y sus nexos con
el extensionismo tradicional
La asistencia técnica se origina en el extensionismo tradicional, que si-
gue apareciendo en los discursos de los directivos. Un directivo expresa:
“(…) se van al campo, a zonas rurales, veredas, fincas, empre-
sas agropecuarias, con el fin determinar la naturaleza de lo que
se hace allá y la solución de algunos problemas puntuales, como
el tratamiento de animales, se dan recomendaciones técnicas a
usuarios, charlas a comunidades campesinas, entre otras. De esta
manera, el programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia ha he-
cho el ejercicio de ER” (ed.1).
175
Claudia Jurado Alvarán
“Se puede hacer ER haciendo asistencia técnica, esta consiste
en trasladar conocimientos desde su fuente de generación hasta
su sitio de aplicación que está en el campo” (ed.4).
El matiz que toman las significaciones imaginarias respecto a la ER
como asistencia técnica vinculan la extensión al traslado de información
desde las instituciones hasta los productores rurales en los lugares donde se
puede entregar el conocimiento, sin conocer el contexto social, para que se
ejecuten procedimientos técnicos definidos previamente.
Lo anterior, se articula al extensionismo clásico, ligado a la extensión
agrícola, que surge a fines del siglo XIX en los Estados Unidos bajo el mo-
delo de estaciones agrícolas experimentales asociadas a Universidades o
Colegios Estatales en los mencionados “Land Grant Colleges”. Su difusión
en América Latina se da entre los años cincuenta y sesenta del siglo pasa-
do, con el surgimiento de la revolución verde y la creación del Servicio de
Asistencia Técnica (STACA), servicio que se instituye en Colombia para
cumplir con la función de extensión según el modelo que considera que la
innovación es un proceso secuenciado (lineal) de generación, validación,
transferencia y adopción de tecnología. Se considera, entonces, que el co-
nocimiento científico tiene mayor impacto que el tradicional de las comu-
nidades. Finalmente, dado su sesgo tecnológico, se asume que el problema
central del agricultor es técnico y, por lo tanto, los otros problemas están
resueltos o son menos relevantes (pobreza, problemas sociales, problemas
políticos, problemas de comunicación, problemas culturales).
Conviene resaltar que en los imaginarios de algunos profesores no se
acogen al imaginario instituido de hacer extensión. Los profesores expre-
san:
“(…) por ejemplo: si existe un problema fitosanitario que en
su momento se identifica en una plantación o en un cultivo, se
recurre a una unidad de asistencia técnica para que tome medi-
das de control en lo que se llamaría una práctica de extensión la
cual surge más por demanda que por oferta, y en la mayoría de las
ocasiones no aparece ligado a programas o proyectos que vayan
más allá de lo inmediato, se trata de una ER poco planificada,
inmediatista en donde el extensionista es visto por el usuario o
beneficiario como alguien dedicado a resolver problemas pun-
tuales, de corto plazo. Esto en cuanto a las unidades de asistencia
técnica o entidades prestadoras del servicio” (ep.2).
176
Tendencias de los enfoques...
En los imaginarios de los estudiantes, la asistencia técnica también se
expresa como una categoría simbólica de la extensión. Los matices que to-
man los discursos al respecto se orientan en esencia a la asistencia técnica
como una forma que para los estudiantes se relaciona con asesorías técni-
cas impartida por la Universidad y otras instituciones con quienes se rela-
ciona. En un grupo de discusión uno de los estudiantes expresa:
“… esas salidas o actividades que tenemos en la universidad
como la práctica (…), aunque no he pasado por ella, tengo enten-
dido que es un convenio que tiene la universidad con asociacio-
nes, alcaldías para ir a dar asesorías técnicas a esos grupos de per-
sonas, además de hacer jornadas de vacunación, capacitaciones,
tratar animales, con el fin de abordar una necesidad específica, se
va a grupos de personas y se efectúan los orientaciones técnicas”
(gde).
Jornadas agropecuarias
Se visibiliza de manera sutil por los directivos como un método que
conjuga el enfoque de asistencia técnica, donde el profesional es quien tiene
un conocimiento para transmitir:
“En las rotaciones médico quirúrgicas se hacen actividades
como jornadas veterinarias que se programan con las Alcaldías,
UMATA, organizaciones gremiales rurales y personas de la co-
munidad; se hace atención puntual para tratar temas como el ma-
nejo de animales pequeños y grandes como equinos y se dictan
conferencias” (ed.1).
Conferencias
Los directivos valoran la conferencia como un método que permite
entregar conocimientos técnicos a los productores, según un esquema de
asistencia técnica. Aunque se alude a la comunidad, esta se queda solo en
términos de un grupo poblacional al que se pretende llegar con unos co-
nocimientos.
“En los programas de extensión, adicional a los programas
de radio, talleres, demostraciones de método, resultados, las vi-
sitas a fincas; se hacen conferencias esto permite que la gente
vaya escuchando nuevos temas y los adapte a sus formas de pro-
ducción” (ee.1).
177
Claudia Jurado Alvarán
Siendo la conferencia un método de una alta significación para la asis-
tencia técnica, se plantea su uso como complemento de otros métodos gru-
pales con tendencia a fomentar la participación, como son los talleres, las
demostraciones de método, las demostraciones de resultado y la visita a
finca.
Esta significación con respecto a las conferencias se vincula a la divulga-
ción de conocimientos instituidos de la extensión, ligados a los desarrollos
históricos de la extensión en Europa. Es a mediados del siglo XIX cuando
aparecen las primeras iniciativas para divulgar los conocimientos técnicos
entre los agricultores. Las ligas agrícolas surgieron, por aquel entonces, en
Alemania, que tenía la misión de promover el progreso de la agricultura.
La tarea se asignó a profesores itinerantes de agronomía, quienes acudie-
ron a conferencias y visitas a fincas para difundir los métodos técnicos de
producción. En esta forma, las instituciones interesadas en la extensión se
acogieron a este modelo con el fin de transferir conocimientos, lo que se
continúa en la actualidad en la actitud de los directivos.
Algunos profesores critican la ER como transferencia de tecnología,
como ha sido instituida para hacer extensión, porque consideran que esta
ha sido una visión dominante donde el interés está en entregar una tecno-
logía:
“Desde mi visión creo que esa figura de extensión, que a lo
mejor no pensada, sino empíricamente concebida como “el sa-
ber llegarle a la gente en aras de transferir tecnología; es una de
las concepciones dominantes” qué es lo que acontece posterior-
mente, cuando uno como profesional asume una práctica; estoy
hablando de los primeros años, relacionados con la extensión”
(ep.2).
Tendencia de los Actores Universitarios sobre la extensión rural
Directivos, egresados, profesores y estudiantes le asignan a la ER una
significación, orientada a plantear que la ER siempre dirige sus acciones
a una determinada población, con lo cual consideran que las diferencias
entre las funciones simbólicas instituidas e instituyentes son casi imper-
ceptibles. En el análisis de las significaciones imaginarias de cada una de
estas funciones asignadas a la extensión de acuerdo con los actores sociales
a quien se dirige; se pueden apreciar fuerzas, relevancias y opacidades entre
los actores de ER y las definiciones instituidas oficialmente.
178
Tendencias de los enfoques...
Los actores sociales que justifican la ER en los PA, se relacionan con
tres figuras principales que se pueden referenciar en la individualidad
como son los campesinos, los productores agrícolas y pecuarios (pueden
ser pequeños, medianos y grandes), y la comunidad, con las agremiaciones
de productores, las organizaciones comunitarias, los líderes, las familias y
los vecinos.
Los estudiantes resaltan la importancia de trabajar con los niños, por-
que pueden aportar otras miradas para la resolución de los problemas rura-
les, expresan deseos de aprender y son las personas que en el futuro pueden
aportar al cambio:
“En ER, se aprenden muchas cosas, se aprende de las co-
munidades, y hasta de un niño, quien le puede aportar a uno
muchas formas de afrontar diversos problemas rurales. Por eso,
mencionamos que lo principal son los niños, porque son quie-
nes tienen la disposición de aprender y de cambiar las cosas que
se hacen ahora, para mejorarlas después. Porque ellos no las van
a cambiar ahora porque uno vaya y les diga, es un proceso largo,
que se dará probablemente cuando estén grandes y lo puedan
hacer” (gde).
El trabajo con la población infantil cobra sentido para los estudiantes,
porque observan que la migración rural-urbana es un aspecto de los jóve-
nes:
“A los niños enseñarles a que hay que cultivar sus propios pro-
ductos, porque igual el campo se está quedando sin gente joven,
porque la gente prefiere venirse a la ciudad a vender minutos, en
vez de quedarse en el campo a conocer la agricultura y a trabajar
por sus propios productos” (gde).
Como se observa, en cada actor social ligado al campo, la asignación
de estatus tampoco es un impulso a seguir lo instaurado por la sociedad,
es el caso del campesino que históricamente se ha ligado a ser propie-
tario de la tierra. Según los directivos, los profesores, los estudiantes
y los egresados, este imaginario ha ido cambiando. Como se ve en el
desarrollo de las significaciones sobre las funciones de la extensión en
cada contexto, cada grupo social, la asignación de rol y estatus de los
campesinos y productores agropecuarios en una sociedad; tampoco es
un impulso a seguir lo instaurado por la sociedad. La simple adaptación
179
Claudia Jurado Alvarán
a lo existente, según los actores sociales a quienes se dirige la ER, es
una construcción que trae vicisitudes y discusiones, en las que se han
expresado los actores de este estudio como la comunidad local, nacional
e internacional.
En las funciones de los campesinos y productores agrícolas y pecuarios,
la asignación de estatus, en términos de Searle (1997), no es un hecho in-
dividual. En términos de Castoriadis (1983, p. 208), la sociedad constituye
cada vez un orden simbólico, esta constitución no es “libre”, debe también
tomar su materia en “lo que ya se encuentra ahí”, esto se refiere a que la
sociedad va constituyendo su orden simbólico de una manera poco libre,
ya que debe tomar también lo que ya se encuentra ahí y se deja impregnar
por los imaginarios.
De ahí que las funciones y el rol que los actores estudiados asignan a la
ER en los PA se hila con una responsabilidad y un compromiso de trabajar
con pobladores rurales, que manejan prácticas ancestrales agroecológicas,
campesinos sin tierra, campesinos indígenas, campesinos desplazados por
motivos distintos como la violencia, los mega proyectos y los desastres am-
bientales:
“La mayoría también es población desplazada, todo tipo de
población vulnerable que estén en el campo y la mayoría de esta
tiene un grado de vulnerabilidad sea por ausencia del estado o
en muchos casos por presencia de este mismo, por conflictos y
falta de facilidades donde no han encontrado apoyo por parte
de ninguna entidad gubernamental, puesto que algunos viven
en unas condiciones muy precarias, entonces utilizar el conoci-
miento, transmitiendo nuevas tecnologías facilita los procesos”
(gde).
Los actores tienden a ser población rural vulnerable en sus limi-
tadas condiciones sociales, económico-productivas, educativas y am-
bientales: “En el país tengo entendido que en la parte rural encon-
tramos comunidades indígenas, campesinos, afro descendientes; son
personas que viven del campo, a quienes con nuestra carrera y cono-
cimientos podríamos mostrarles nuevas formas de producir” (gde).
Sin embargo, estas son poblaciones rurales que viven contradicciones,
pues albergan sentimientos de arraigo por la vida rural pero desean
migrar para buscar mejores condiciones de vida, seducidas por los
atractivos de la ciudad.
180
Tendencias de los enfoques...
En otras ocasiones, las funciones de la ER se aplican a los productores,
según el enfoque de transferencia de tecnología. Ese imaginario se constru-
ye con un pasado, pero también con una resignificación de lo que está ahí,
y por lo tanto el flujo de significaciones de productores pasa por referen-
ciar a pequeños, medianos y grandes productores que pueden dedicarse a
producciones de monocultivos, ganadería, porcicultura o avicultura. Cuan-
to mayor sea la producción, hay un mayor atractivo para aplicar técnicas
agropecuarias importadas.
La ER también dirige acciones a los niños, los jóvenes y los adultos ma-
yores y suele trabajar con las mujeres rurales con una preocupación por la
familia. Otra población que se enuncia por los egresados son las personas
dedicadas a actividades mineras.
Tendencia de las instituciones de extensión rural
Perspectiva instruccionista
Las entidades públicas encargadas de ER son el Instituto Colombiano
Agropecuario –ICA–, el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural –IN-
CODER–, las Secretarias de Agricultura municipales y departamentales,
que se privilegian la instrucción.
En coherencia con los referentes históricos de la ER en Colombia, épo-
ca en la que se inicia la Extensión en la Federación Nacional de Cafeteros
–FNC– (1927), la ER desde la perspectiva instruccionista se refiere a un
reconocimiento de la “racionalidad” de los productores, pues considera que
estos adoptan los nuevos conocimientos técnicos y rechazan las prácticas
irracionales. Por consiguiente, en la base del imaginario de las institucio-
nes se mantiene una visión unidireccional de la extensión: “alguien da una
instrucción y alguien toma la instrucción”. Este tipo de prácticas es cuestio-
nado por Freire (1973), pues se separa a “los que saben” de “los que tienen
que aprender”. El “instruccionismo” es una forma despectiva de concebir a
los campesinos.
Esta perspectiva instruccionista, en el caso de las Secretarias de Agri-
cultura Municipal y Departamental, hace que el extensionista termine defi-
niendo el hacer de la extensión, con su exigencia por seguir las políticas que
les llegan del nivel nacional, del que ellos reciben instrucciones, que deben
instalarse en los programas y en sus prácticas locales de extensión:
181
Claudia Jurado Alvarán
“extensionista que vaya más allá de un simple ejecutor, de
programas y prácticas; la mayoría de veces predeterminadas o
impuestas a partir de un lineamiento de políticas, por ejemplo
emanado de un Ministerio de Agricultura” (ep.2).
Pérdida de programas institucionales de extensión
Pese a la tendencia generalizada de las entidades públicas a promover
las políticas que apuestan al desarrollo rural según los imaginarios de los
profesores, obedece a un sentido de abandono de la extensión, referido a
que las instituciones que antes hacían extensión, ya han dejado a un lado el
componente social y educativo:
“La prueba es que en este momento el ICA, ya dejó de tener
unas funciones que siempre había tenido, la FNC cortó la ma-
yoría de los programas en extensión que tenía, se dedicó al café,
pero la parte social se ha terminado hace mucho, prácticamente
el Estado ya no hace extensión” (ep.1).
Otras instituciones públicas que hacen extensión, referenciadas por
los egresados son: Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecua-
ria (UMATA), Las Cooperativas de Caficultores, la Federación Nacional
de Cafeteros, la Universidad de Caldas, ICA, CORPOICA y el Ministerio
de Agricultura, SENA, CORPOICA. Servicio Nacional de Aprendizaje
(SENA21): “Por muchos años hicimos actividades en cooperación, con varias
entidades como el SENA, el ICA22, la ASOPANELA23 y las UMATA” (ee.1).
Los egresados resaltan que otras organizaciones que no son públicas,
también hacen ER. Están las asociaciones de productores, como ASOPA-
NELA y las Organizaciones No Gubernamentales –ONG–: “En una oca-
sión una ONG internacional, entró como organización co-financiadora de
los programas de ER” (ee.1). La Universidad es considerada por los mismos
directivos, egresados y profesores como institución que hace extensión:
“…desde la Universidad de Caldas conseguimos unas comu-
nidades con las que podíamos aplicar y llevar los programas de
extensión, y así pudimos dar un cambio significativo” (ep.1).
21 Servicio Nacional de Aprendizaje de Colombia.
22 Instituto Colombiano Agropecuario.
23 Asociación de Paneleros de Colombia.
182
Tendencias de los enfoques...
“nosotros tenemos programas de capacitación no formal
como se dice en el lenguaje de la universidad, capacitaciones que
se ofrecen a los agricultores, por ejemplo piscicultura, la hacemos
tanto en las granjas nuestras como llevando profesionales a las
regiones y a los municipios por solicitud de las UMATAS y las
mismas instituciones existentes del gobierno, se hacen jornadas
en diferentes sistemas productivos, bovinas, porcícolas y agríco-
las” (ed.2).
“Yo, lo que tengo entendido de ER, son todos esos procesos,
que hacen parte de la academia y de las entidades que manejan
el conocimiento, como lo es la universidad, que lleva el conoci-
miento hasta el sector rural” (gde).
Con el anterior relato, el estudiante en el grupo de discusión, se refiere
a la Universidad que hace extensión, con el criterio de dominar el conoci-
miento.
Tensiones metodológicas y teóricas en los actores
La ER requiere ser considerada como una perspectiva que considere el
desarrollo económico articulado con el desarrollo educativo, la salud y la
comunidad organizada, pues los problemas no se pueden ver aislados. Un
profesor expresa: “Para que se dé el desarrollo económico en las comunida-
des donde se pretende hacer ER, se tienen que dar primero las bases para el
desarrollo educativo, comunitario y en salud” (ep.4).
La fuerza metodológica de manejar técnicas, metodologías partici-
pativas y dinámicas de organización de la comunidad debe ser superada
por quien hace extensión. Un profesor plantea que es una visión limitada
de la extensión que, actualmente, sigue siendo de alta relevancia, pues
todos los actores del estudio se refirieron a la extensión según las diversas
opciones metodológicas aplicadas. En este sentido uno de los profesores
expresó:
“El extensionista, la única capacitación que se da es en téc-
nicas y metodologías participativas y dinámicas para la organi-
zación comunitaria. Sin embargo, eso hace parte de esa visión
limitada de extensión. Está claro que tiene que ser una persona
integralmente formada y no solo formada para el ejercicio instru-
mental y para la ejecución de lo que otros han predeterminado;
183
Claudia Jurado Alvarán
el extensionista también tiene que tener en su base, experticia en
el reconocimiento y comprensión de las dinámicas sociales ru-
rales, para orientar su acción. Aademás, debe asumir posiciones
directivas, que van más allá del cargo de dirección. Es directivo
en la medida en que tendría que estar capacitado para plantear
directrices conducentes a la generación de ese bienestar social,
entre los miembros de las sociedades rurales, yo creo que eso ha
hecho falta hoy” (ep.2).
Resignificación del perfil del extensionista
La construcción de los enfoques de ER partió del precepto de que no
puede ser una construcción de unos sujetos individuales, porque es, ante
todo, un asunto de la sociedad, lo que dio cabida a nuevas formas imagi-
narias que fueron construyendo nuevos imaginarios. El perfil del extensio-
nista da significación a su función social desde dos perspectivas, una que
alude a rasgos profesionales y la otra a rasgos personales.
Rasgos personales
En esencia las significaciones imaginarias sociales de profesores, estu-
diantes, directivos y egresados, en la actualidad son más radicales y contun-
dentes en cuanto al simbólico de ser extensionista, apuntando fundamen-
talmente a rasgos psicosociales, al comportamiento ético.
Profesores. En el imaginario de los profesores se considera que ser ex-
tensionista es lograr aceptación de la comunidad y establecer relaciones
basadas en la valoración de su presencia, conocimiento y con afecto. Un
profesor expresa: “el mejor indicativo para reconocerse como buen exten-
sionista es que la comunidad lo añore, y diga que pasa que no ha vuelto el
señor fulano, lo extrañamos” (ep.4).
Según los profesores, el extensionista debe ser paciente, optimista, te-
ner iniciativa y manejar las relaciones humanas. Es una persona con mo-
tivación por su trabajo, responsable y con voluntad, debe ser una persona
que incorpora a su hacer cotidiano valores como la fe y la dedicación. Esto
último tiende a relacionarse con el sentido de vocación de quienes profe-
san una religión y se dedican a un trabajo social. Un profesor dice que “el
extensionista en el campo, debe tener paciencia, optimismo, iniciativa, ob-
servación de las buenas relaciones humanas, tener fe, vocación, modestia,
interés, responsabilidad y voluntad” (ep.1).
184
Tendencias de los enfoques...
Egresados. Los egresados también dan significado a la vocación, esta a
su vez debe ir acompañada de un sentimiento de empatía con la comuni-
dad, como rasgo personal del extensionista, lo que implica valorar el traba-
jo comunitario, querer lo que se hace y tener relaciones de empatía con la
comunidad:
“Como campo de acción yo diría que ser extensionista es una
vocación, porque tenemos que querer lo que hacemos y hacer-
lo con mucha energía, levantarnos con el ánimo que se requiere
para trabajar con la comunidad, donde están las personas con
quienes normalmente trabajamos y es algo fabuloso, porque hay
que lograr hacer la empatía con la gente para que desde que lle-
gamos a sus casas tengamos las puertas abiertas siempre. (…) Por
otro lado, lo que intento expresar es que cuando existe esta vo-
cación, cuando llegamos con los diferentes productores, se nos
olvida todo y solo importa el trabajo, así termina siendo lo más
gratificante el trabajo real con las zonas rurales” (ee.2).
También cuenta el diálogo como un rasgo personal que se refiere a ha-
blar con la comunidad estableciendo una relación horizontal que permite
que ella hable y se le escuche:
“El profesor X hacía diálogos muy interactivos, hacía retroa-
limentación con las comunidades, se ponían al nivel de las perso-
nas, jamás se mostraba como el doctor, sino que daba la oportu-
nidad de que las personas quisieran dar sus ideas” (ee.1).
Ser líder es otro rasgo personal del extensionista, es quien conoce las
fuentes donde están los recursos, que le permiten gestionar proyectos ru-
rales: “Como extensionista soy líder de una oficina, por lo tanto, para mí es
importante conocer y manejar todos los recursos que nos permiten gestio-
nar proyectos” (ee.1).
La credibilidad de la gente hacia el extensionista cuenta en los egresados,
como un rasgo personal de este. La credibilidad se adquiere como acto de
confianza y se asume como aspecto base para aceptar la presencia y el cam-
po de acción del extensionista, como agente externo. Además, para tener el
apoyo de la comunidad: “Los logros en extensión se dan cuando la gente
cree en uno y creen en los procesos en los que se está trabajando” (ee.1).
La capacidad de asombro aparece en los egresados como un rasgo per-
sonal. Se refiere a ver todo suceso en la comunidad como novedoso, origi-
185
Claudia Jurado Alvarán
nal. Se trata de valorar el espíritu creativo e innovador de la comunidad y
de no creer que los conocimientos previos permiten responder a la realidad
rural:
“Yo todavía vivo con la capacidad de asombro. En la medida
que uno sea capaz de identificar qué es lo que la comunidad le
está diciendo, qué le está pasando a sus animales, lo cual es muy
difícil, puede uno empezar a identificar qué hacer” (ee.1).
Directivos. La credibilidad y la confianza también se expresan en los
directivos como la función social del extensionista, al respecto uno de los
directivos expresa:
“No se trataba simplemente de llegar y convocar a través de
una cartelera, un anuncio o de cualquier manera a un grupo de
agricultores para reunirlos y hablarles de algo sino que eso te-
nía que cubrir una serie de eventos, que permitiera que se ganara
confianza y credibilidad y posteriormente, a través de esa moti-
vación que ellos pudieran llegar y pudiesen recibir el mensaje que
yo les iba a entregar” (ed.4).
Capacidad para fomentar un diálogo basado en la habilidad de escu-
cha, es un rasgo personal que valora la función social del extensionista,
en un conjunto de significaciones referidas a un extensionista que tiene
capacidad para permitir que la comunidad opine y hable, desde su propia
realidad, más allá de cumplir con una misión técnica, su función tiene sig-
nificación social cuando, a través del diálogo, se llega al reconocimiento de
los otros problemas de las comunidades, como son los de salud, vías, comu-
nicación y es capaz de actuar en la búsqueda de su solución, con alcances
que trascienden la gestión interinstitucional, ya que es capaz de identificar
la dimensión de los problemas.
“Cuando yo trabajaba para la UMATA, mis funcionarios
tenían la instrucción de que no solamente iban a hacer la ope-
ración técnica sino también a escuchar a la comunidad, y noso-
tros éramos el primer referente según la alcaldía, hay necesida-
des de salud entonces nos acercábamos a la secretaria de salud
y se llevaban los casos correspondientes, y hacíamos como esa
intermediación entre los dos escenarios, en educación, en la
parte de gobierno, el problema de vías. ¿Por qué éramos los pri-
meros en enterarnos? Porque manteníamos en el campo, lo que
no hace el resto de la parte gubernamental de una alcaldía o
186
Tendencias de los enfoques...
gobernación (…) A mi particularmente me tocó cuando estaba
en la Federación llegar al Río La Miel por la vereda Encimadas,
en el corregimiento más lejano que tiene Samaná. La chiva nos
recogía a las 4 de la mañana nos dejaba en la escuela a las 5:30
y había que caminar 3 horas y media a 4 para llegar a la única
casa que había en la vereda, el señor tenía un radio de pilas, vi-
vía solo, y la visita fue para que él hablará y preguntara, porque
él no tenía con quien hablar en la semana. Eso es extensión. A
él no le importaba si yo le daba la solución para la roya, si le
decía qué hacer para la broca, a él le importaba poder hablar
con alguien que lo escucharan. Decir mire esta es la represa de
la miel no tengo luz, será que usted me puede ayudar a que me
atiendan en el puesto de salud es que yo subo y no me dan la
cita y además solo pasa una chiva a la semana, ese escenario
es complicado y la realidad colombiana es muy diferente y eso
pues aquí cerquita a Manizales, no miremos como esta Los Lla-
nos, por ejemplo” (ed.2).
Estudiantes. Los estudiantes expresan con relación al papel del ex-
tensionista, una fuerza que se orienta hacia los rasgos personales, con-
densados en que su labor se centra en tener calidad humana, expresada
en capacidad de diálogo según las formas en que la comunidad entiende
el mundo y la capacidad de producir confianza en ella, como rasgos
claves:
“Se necesita un contacto directo con la población, tener esa
calidad humana para poder acercarse a ellos, pensando también
en que ellos, no utilizan los mismos conceptos de nosotros, con-
tar con gente de la comunidad, que no les de pena hablarle a las
personas, lograr tener afinidad y cercanía con ellos” (ede).
En el imaginario de los profesores, directivos, egresados y estudiantes
de los PA se asumen los lazos de afecto, confianza y empatía, aspectos refe-
ridos a las relaciones humanas como condición esencial para realizar ER.
Rasgos profesionales
La construcción magmática del perfil del extensionista se inspira en las
significaciones imaginarias que actualmente construyen profesores, estu-
diantes, directivos y egresados y desde ella la construcción del perfil en sus
rasgos profesionales.
187
Claudia Jurado Alvarán
Profesores. El ser extensionista se relaciona con el reconocimiento del
dominio del conocimiento técnico, como un conocimiento que permita
evaluar las intervenciones. También reconoce una valoración de la expe-
riencia adquirida en el ejercicio de la labor y se alude a la importancia de
tener conciencia social, como un reconocimiento de que el saber técnico
no es suficiente para el ejercicio de la ER, por tanto se requiere de un saber
social. En este sentido un profesor expresa:
“El extensionista debe manejar el conocimiento técnico, sobre todo, ex-
periencia práctica y conciencia social de su profesión, estos perfiles son di-
fíciles de adquirir en las instituciones; eso se adquiere en el campo con tra-
bajo, capacidad de medir y evaluar los resultados, método, y metas” (ep.1).
Una significación que continúa dando fuerza al rasgo social de los pro-
fesores, alude a que el extensionista acompaña procesos de intervención
rural y permite que los protagonistas del cambio sean las personas a quie-
nes se dirigen: “Se necesita que el extensionista acompañe los procesos que
buscan gestar el cambio, donde los protagonistas del cambio de la realidad
sean las personas de la comunidad” (ep.4).
El conocimiento de las personas y la comunidad, el ser capaz de dina-
mizar la participación en la búsqueda de solucionar los problemas de ella,
son tomados por los profesores como rasgos profesionales significativos:
“El extensionista debe conocer las personas y las problemáticas de ella y
promover la participación como parte de un proceso, que está basado en
solucionar sus dificultades” (ep.4).
Significaciones de los profesores que oscilan hacia una perspectiva crí-
tica, plantean como rasgo profesional del extensionista que este: “…cuando
piensa en el bienestar social, dimensión que debe reconocer la persona,
quien es extensionista, se debe hacer preguntas como ¿a quién estoy acom-
pañando? y ¿para qué lo acompaño?” (ep.2).
Si no se responde a esta tendencia, se tiende a seguir ejerciendo la ex-
tensión como una acción instrumental, de modo que se contnúa con los
modelos de difusión de innovaciones (Rogers & Shoemaker, 1974), cuyo
interés primario gira en torno la extensión como instrumento, para la in-
troducción de nuevas técnicas, ideas organizacionales y productivas.
Además, se plantean otras preguntas que debe hacerse el extensionis-
ta, que pretenden superar la perspectiva instrumental y conducir a que el
extensionista sea capaz de iniciar, al decir de Freire, una labor educativa
188
Tendencias de los enfoques...
de concientización, que se interese por formas de pensar, soñar y vivir de
las personas: “Todo extensionista al iniciar su labor educativa, debe saber
¿qué piensa la gente, cómo vive, qué hace?, ¿qué desea?, ¿qué es capaz de
comprender? para poder ayudar al individuo” (ep.1).
Una de las categorías simbólicas de relevancia respecto al rol del ex-
tensionista, desde sus funciones, es la interdisciplinariedad. Recordemos
que esta función en ER aparece referenciada en los trabajos de Landini,
Lacanna, & Murtagh (2009), considerando importante que los eventos y
problemas de la vida rural, que parecen no tener sentido a los ojos del ex-
tensionista, puede ser por no tener las herramientas ni los conocimientos
necesarios para atenderlos, esto hace esencial fomentar abordajes interdis-
ciplinarios. Un profesor expresa:
“Trabajar proyectos productivos con las mujeres hizo que se
vinieran las otras disciplinas que aportaron a la extensión que
eran: trabajo social su énfasis era abordar temas relacionados con
importancia del diálogo, el desarrollo familiar, temas de este or-
den no eran de nuestro dominio” (ep.1).
Estudiantes. Los estudiantes de los PA conciben su papel de extensio-
nistas como un trabajo interdisciplinario:
“es necesario en el trabajo de ER estar con un trabajador so-
cial, un psicólogo, que contribuyan a ese acercamiento con la co-
munidad, y más si se va a trabajar con niños es necesario contar
con un profesional que tenga manejo con las relaciones persona-
les, para poder hacer las cosas con la comunidad de una manera
acertada, para que ellos se sientan bien y asimilen de la mejor
manera cualquier cambio que pueda haber” (gde).
Los estudiantes consideran que la misión de un extensionista es un ac-
tuar que busca la creación de alternativas, que puedan mejorar la calidad
de vida y el bienestar de la comunidad, sin pretender que se lleve una única
verdad, tanto en lo relacionado con el reconocimiento de las necesidades,
como de sus soluciones, al estilo de quien profesa una religión, como lo
expresan los estudiantes en el grupo de discusión:
“Manifestar que con alternativas, cuando uno va hacer exten-
sión puede mejorar la calidad de vida y darle un bienestar a la co-
munidad no ir atentar contra ellos ni a evangelizar por así decirlo,
sino como aportarles algo y que ellos estén dispuestos a aceptar-
189
Claudia Jurado Alvarán
lo y que sea recíproco, algo recibirá uno de la experiencia en el
campo o con una comunidad en particular, sin imponer nuestros
conocimientos, tener en cuenta la opinión y la forma de trabajo
de ellos porque lo que uno hace es una cosa y lo que ellos han
hecho durante mucho tiempo es otra (…) “El extensionista busca
lograr mejorar las verdaderas necesidades que ellos tienen” (gde).
El reconocer el mejoramiento de la calidad de vida, como un objetivo
profesional, dinamiza la función del extensionista :
“La relación que yo quisiera dar a entender es que cuando
nosotros llegamos al concepto de la calidad de vida como lo con-
cebimos, lo llevamos al campo, así de alguna manera estamos
desestimando el concepto que ellos tienen e imponiendo algo
que nosotros creemos está bien, entonces lo mejor para mí se-
ría reconocer los conocimientos que ellos tienen y comprender
como ellos viven y como se sienten bien, porque no se puede por
ejemplo llegar a decirles que necesitan un tanque de enfriamiento
que les vale más de lo que ellos producen” (gde).
La interdisciplinariedad, en los estudiantes cobra significación como
rasgo profesional del extensionista, perspectiva abordada en los estudios
de Sánchez, et al. (2003), cuyo énfasis propone la extensión como un pro-
ceso que articule los contenidos socio-humanísticos y el trabajo, facilite la
formación de un profesional creativo y comprometido con el desarrollo
rural, lo que supone un profesional capaz de superar el abordaje técnico de
los problemas rurales y de participar en la comprensión de los problemas
agropecuarios, más allá de la visión técnica.
“Algo que nos decían y nos enseñaban hace poco en una sali-
da que tuvimos era que en la profesión de uno se debe buscar la
integralidad con muchas carreras más, entonces nos menciona-
ban que un veterinario necesita de un abogado, de un contador,
economista y de muchas otras carreras que no tienen que ver con
lo de uno porque nuestro enfoque son los animales, pero que uno
en una comunicación con esos profesionales puede organizar más
el trabajo que se va a ejecutar en cualquier parte (…) El trabajo
interdisciplinario tiene toda la relevancia del mundo porque uno
tiene un conocimiento en un campo muy pequeño, una pequeña
fracción por así decirlo y la vida académica es una cosa pero la
vida práctica y real es otra, sobre todo en el campo no la rige solo
190
Tendencias de los enfoques...
la veterinaria, esto se tiene que ligar a factores productivos, agro-
pecuarios, políticos, sociales, económicos, por ende, se necesita
la integración con personas que tengan experiencia en ese ámbito
para poder desempeñarse bien y realizar una labor mejor, así se
abarcan más cosas y si uno quiere hacer algo bien hecho es mejor
así y más trabajando la extensión” (gde).
Directivos. En los directivos, el abordaje interdisciplinario, también se
asume en la ER, ya que los problemas agropecuarios tienen relación con las
dimensiones humanas, comunitarias y sociales:
“La palabra extensión es muy complicada de manejar en
la universidad y en especial en la Facultad de Ciencias Agro-
pecuarias. Se lo digo porque, por ejemplo, yo fui director de
UMATA, coordinador del sector agrícola en Municipios, y allá
uno sí hace extensión, porque cuando se habla de extensión se
trata de involucrar todo (aliviar la vaca, asesorar temas agríco-
las, corregir enfermedades). La extensión es algo global, cuando
uno es extensionista se convierte por así decirlo como en un
“todero”, con todo el respeto que la palabra merece. Me explico,
el extensionista no es solamente aquel que va y receta químicos,
droga, es también aquel que va y escucha las necesidades de una
comunidad, las orienta y focaliza hacia donde se debe dar la
solución” (ed.2).
El extensionista, se enfrenta a situaciones de la vida rural que exigen
como mínimo que brinde orientaciones iniciales, frente al caso, que puede
ser de orden socio-familiar:
“Entonces ser extensionista es muy diferente, cuando se es ex-
tensionista uno se vuelve psicólogo; a mí me tocaron casos hasta
de maltrato familiar y uno termina entrando a mediar ese tipo de
situaciones, por otro lado cuando éramos extensionistas en zonas
de alta presencia militar, de grupos armados uno también tenía
que intervenir en ese problema, entonces uno aprendía a trabajar
con todo tipo de grupos, y a ser muy neutral para poder ejercer
la función” (ed.2).
Para algunos directivos, la extensión es una labor de apoyo a funciones
técnico-administrativas como brindar asesoría técnica, control y supervi-
sión al manejo de recursos institucionales. En este sentido, se vinculan con-
ceptualmente a formas técnicas tradicionales:
191
Claudia Jurado Alvarán
“Me acuerdo particularmente que fuimos con un funciona-
rio estatal que financiaba la Caja Agraria, entonces en esos cré-
ditos se desembolsan los recursos pero un técnico veterinario
o agrónomo primero visita y da asistencia y lo segundo revisa
que los recursos se estén usando en lo que se deberían usar, co-
rroborar el uso de esos recursos, en esos espacios íbamos con el
funcionario, le acompañábamos. Todo eso lo hicimos dentro de
ese curso” (ed.4).
Egresados. Para los egresados, el rol del extensionista desde los rasgos
profesionales, se refiere a que este trasmite conocimientos, significación
con influjo del enfoque transferencista, para “recetar al futuro profesional
un listado de formas de comunicarse, para que luego pueda recetar bien a
los productores los conocimientos que se quisiesen transmitir” (Erbetta,
Elz, Sandoval, & Sánchez, 2010, p. 10). Además, consideran que el extensio-
nista trabaja los aspectos sociales, según el modelo de desarrollo (Presno,
2007): “…el extensionista, además de transmitir sus conocimientos, tam-
bién, lógicamente trabaja la parte social” (ee.1).
Las exigencias profesionales de asignar una función social-educativa a
la extensión, con pretensiones de superar el ejercicio técnico, son relevantes
por las significaciones imaginarias que hacen que uno de los rasgos profe-
sionales del extensionista sea valorar el conocimiento y la experiencia de la
comunidad, para aprender de la comunidad:
“Nosotros hemos querido hacer extensión para aprender, no
llevando conocimientos sino tratando de aprender de las comu-
nidades, de compartir, y aprovechar los aportes que ellos nos dan
y definitivamente la parte de extensión es un mundo de experien-
cias donde se aprovecha lo mejor y se va replicando, con base a
lo que se ha visto anteriormente. Eso no se aprende en una clase
magistral sino con base en la experiencia” (ee.1).
En los egresados hay una influencia de la tendencia mundial de generar
desarrollo a través de proyectos, a tal punto que llegan a superar su con-
sideración como un rasgo del ejercicio de ER, y trascender al desarrollo
como expresión de prosperidad. Los egresados ven en sus entrevistas de
profundidad el paso de estas asignaciones:
“(…) empecé a desarrollar proyectos, nada menos que hace
un cuarto de hora me mostraron dos proyectos en Aguadas que
acaban de avalar y me hace muy feliz porque uno de los proyec-
192
Tendencias de los enfoques...
tos lo hizo una mujer que me buscó y que me contó sobre su tra-
bajo de comercialización de mora. La señora no quería quedar-
se con la forma como estaba comercializando su producto, ella
no quería quedarse ahí, sino ayudar y prosperar de una manera
más amplia (…). La señora aceptó las recomendaciones y siguió
el proceso y le mandamos el proyecto a Manizales a la Secretaría
de Agricultura y allá acabaron de ajustar todo el proceso que
requería el proyecto, hasta llegar a su financiación y este tipo de
cosas es muy gratificante, así como las mismas asociaciones que
tenemos ahora. En Aguadas somos líderes en proyectos” (ee.1).
El ser extensionista se ha ido transformando de acuerdo con cada mo-
mento histórico, y a su vez han generado cambios en las formas de ser ex-
tensionista rural, en condiciones formales-institucionalizadas:
“Yo pienso que la ER no es una moda, nació desde que na-
ció la agricultura, desde la enseñanza de alguna práctica entre
los mismos habitantes de la zona rural. Ahí podemos ver un
tipo de ER, pero teóricamente no necesitamos ser profesionales
para aplicar la ER, como se ha venido haciendo, la idea es que
la sigamos realizando, ojala en una forma más oportuna y real,
es decir llegando al agricultor con técnicas y practicas más efi-
caces” (ee.2).
En síntesis, todos los actores resaltan la interdisciplinariedad en el ejer-
cicio de la ER, porque consideran que en el mundo rural no solo se deben
enfrentar problemas técnicos de orden agropecuario, sino también proble-
mas humanos y sociales de orden psicológico, educativo, cultural, comuni-
tario y social. Todos los actores se refieren a la importancia de considerar la
complejidad de los fenómenos agropecuario y rural, según una perspectiva
humanista.
Tendencias de los enfoques de
extensión rural de los PA
Visibilidades simbólicas
Cuando se plantea la ER en el marco de los PA en la Universidad de
Caldas, aparece un conjunto de significaciones sociales sobre el mundo
rural, algunas con tendencia a cuestionar la visión reduccionista agrícola,
193
Claudia Jurado Alvarán
desvalorización de la extensión y otras dirigidas a la necesidad de valorar
la comunidad, el trabajo comunitario, la participación, la responsabilidad
del trabajo con la comunidad, la ética educativa, estas también cuestionan
el considerar la comunidad como laboratorio para los estudiantes, al influjo
de los modelos de desarrollo neoliberales, estas permean directrices admi-
nistrativas privilegiadoras de los indicadores cuantitativos, con el acento en
la formación técnica, perspectiva de un conocimiento politizado, sesgada
por la fragmentación y la burocratización del conocimiento, que crea ba-
rreras en su interior, se realizan investigaciones que desconocen el contexto
de la comunidad y la necesidad de un trabajo interdisciplinar. Al respecto
un profesor expresa:
“En un trabajo que hacíamos en La Linda, trabajando directa-
mente con los jóvenes que estaban en la Escuela de Trabajo de La
Linda, ellos tenían un área para hacer una huerta y la asumimos
con un grupo de estudiantes. Los muchachos que estaban vincu-
lados de la vereda La Linda tenían problemas de adicciones. Por
eso, se encuentra uno con los jóvenes de la Escuela de Trabajo y
de repente a uno de estos jóvenes le da una reacción de llorar o
presentan diferentes problemas personales. Entonces, uno como
profesor de la Universidad, no sabe qué camino coger porque uno
no tiene ese tipo de formación, que es la que se requiere para ese
tipo de procesos, estos implican un trabajo interdisciplinar y lo
cierto es que el ejercicio es bastante solitario por parte de los do-
centes con un grupo de estudiantes” (ep.3).
Desde una mirada complementaria, se ponen en juego otra gama de
significaciones que contemplan la ER en el marco de la Universidad, está en
el Departamento de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, por su capaci-
dad de brindar asesoría en temas rurales. También, se considera que la ER
es un vínculo entre la Universidad y la realidad.
Siguiendo a Castoriadis, el atribuir funciones parte de la institución
misma de un conjunto de significaciones imaginarias sociales, al igual que
los cuestionamientos que se le hacen a las misma, anuncian las funciones
desde un “debería”. La ER en los PA de la Universidad de Caldas se da fun-
ción de la construcción de un mundo simbólico en el cual se dirigen sus
discursos, acciones y representaciones, pero ese mundo simbólico no ex-
cluye lo funcional, pues está impregnado por los imaginarios de quienes lo
hacen factible:
194
Tendencias de los enfoques...
Vale la pena insistir en la irreductibilidad de la relación signi-
ficativa. El signo sólo puede ser signo de “esto” si “esto” ha podido
delimitarse e identificarse” suficientemente; y esto nunca está su-
ficientemente delimitado e “identificado” mientras no le esté aso-
ciado un signo o un grupo de signos (Castoriadis, 1983, p. 138).
Lo anterior tiene relación con el llamado de Searle en relación con las
funciones simbólicas, que son, según el autor; construcciones sociales car-
gadas de significado por cada persona, esto implica superar el sentido ex-
periencial para asignar un sentido social, razón que requiere una precisión
temporal del conjunto social analizado: “Es importante darse cuenta de que
las funciones nunca son intrínsecas a la física de ningún fenómeno, sino
que son extremadamente asignadas por observadores y usuarios conscien-
tes. En una palabra: las funciones nunca son intrínsecas sino relativas al
observador” (Searle, 1997, p. 33).
Según su visión, esta asignación social es cercana a la asignación de
estatus relacionada con una función. En este caso, las significaciones ima-
ginarias que se adhieren a esas funciones, en conjunto permiten estructurar
un estatus simbólico particular, que orienta la estructuración de la relevan-
cia y la opacidad dada por las comunidades. “El elemento clave en el trance
que va de la imposición colectiva de función a la creación de hechos institu-
cionales es la imposición de un estatus., colectivamente reconocido al que
se vincula una función” (Searle, 1997, p. 58). Este estatus es simbólico, por
lo tanto no tiene los mismos sentidos, para todas las personas.
Según las funciones otorgadas a la ER en los PA, se estiman las accio-
nes, las representaciones o las narraciones sobre ella como buenos o como
malos, eficiente, inservible, conveniente o no. De modo que, de acuerdo
con la propuesta de Searle (1997), la función de estatus se relaciona con la
función y esta con las significaciones imaginarias.
195
Fronteras de la
tendencia fundacional
Pintura de Fernando Vargas. Óleo sobre tela.
Enfoques de extensión rural
Fronteras de la
tendencia fundacional
Cuando la comunidad educativa define las funciones para otorgar un
estatus a la ER en los PA, traza límites a su actuar, pensar, decir y represen-
tar lo social, en un conjunto simbólico que establece fundamentos funcio-
nales para entender lo social. Son aspectos que permiten la existencia de la
ER en los PA de la Universidad de Caldas como institución: “Las institucio-
nes forman una red simbólica, pero esta red, por definición, remite a otra
cosa que es al simbolismo” (Castoriadis, 1983, p. 237).
La extensión: procurar el bienestar
de las comunidades
Las funciones asignadas a la ER se expresan como las concedidas por la
Universidad a través de la Vicerrectoría de Proyección Social, como marco
general de la extensión, por esta razón se analizaron estas formas institui-
das. No obstante, en los referentes institucionales, no figuran directrices
que estructuren de manera precisa la ER.
Una característica imaginaria respecto de las funciones actuales de ER
de los PA es fomentar el bienestar general, lo que es coherente con las pro-
199
Claudia Jurado Alvarán
clamas de la extensión en la Universidad. Esta función en los PA, aparece
en la Ley de educación superior.
Artículo 120: La extensión comprende los programas de
educación permanente, cursos, seminarios y demás programas
destinados a la difusión de los conocimientos, al intercambio de
experiencias, así como las actividades de servicio tendientes a
procurar el bienestar general de la comunidad y la satisfacción de
las necesidades de la sociedad (Ley 30, 1992).
Esta ley se orienta al bienestar de la comunidad y a la satisfacción de las
necesidades de la sociedad, sin embargo, se mantiene la función central, que
es la difusión de conocimientos. Desde aquí, este concepto es utilizado en las
definiciones de estatus de la Universidad, en la Facultad de Ciencias Agro-
pecuarias a la que se articulan los PA, aunque la función institucional ha to-
mado diferentes matices. Según esto, este concepto es utilizado en las defini-
ciones de estatus de los PA de la Universidad, aunque la función institucional
ha tomado diferentes matices, por ejemplo, en el Plan de Desarrollo (2009-
2018) es una función de los PA, como unidad contenida en la Universidad:
Se considera, por tanto, que las universidades deben con-
tribuir al desempeño de la economía y, a través de ello, al me-
joramiento de las condiciones de vida de las personas y a la
conservación y uso racional del ambiente. Por consiguiente, las
instituciones universitarias se ven abocadas a enormes transfor-
maciones en las que la internacionalización, la pertinencia social
y la calidad se constituyen en los marcos de referencia fundamen-
tales para el direccionamiento específico de sus rutas misionales
relacionadas con la investigación, la docencia y la proyección, de
cara al siglo XXI (Ucaldas, 2009).
O sea, la extensión proclamada en La ley 30 se asume en la Universidad
de Caldas como proyección. En efecto, en el Plan de Desarrollo de la Univer-
sidad de Caldas (Ucaldas, 2009, p. 120) “Para el desarrollo de la Región”, para
el avance de la ciencia y la cultura fueron identificados 14 factores de cambio
con potencial para la Universidad de Caldas, así se menciona como el segun-
do factor de cambio potencial para la universidad la proyección y la extensión.
En la ley 115, Ley General de la Educación Colombiana, se planeta:
Articulo 6º. Son objetivos de la educación Superior y de sus
instituciones:
200
Fronteras de la tendencia fundacional
d. Ser factor de desarrollo científico, cultural, económico, po-
lítico y ético a nivel nacional y regional.
f. Contribuir al desarrollo de los niveles educativos que le pre-
ceden para facilitar el logro de sus correspondientes fines.
g. Promover la unidad nacional, la descentralización, la in-
tegración regional y la cooperación interinstitucional, con miras
a que las diversas zonas del país dispongan de los recursos hu-
manos y de las tecnologías apropiadas que les permitan atender
adecuadamente sus necesidades.
i . Promover la preservación de un medio ambiente sano y
fomentar la educación y cultura ecológica.
J. Conservar y fomentar el patrimonio cultural del país (Ley
115, 1994 ).
En relación con estos imaginarios instituidos por el Estado, la Univer-
sidad de Caldas (2009) define sus funciones en la misión, considerando la
proyección de la siguiente forma, mas no se visibiliza en la extensión:
Misión
La Universidad de Caldas, en cumplimiento de la función
social que corresponde a su naturaleza pública, tiene la misión
de generar, apropiar, difundir y aplicar conocimientos, mediante
procesos curriculares, investigativos y de proyección, para con-
tribuir a formar integralmente ciudadanos útiles a la sociedad,
aportar soluciones a los problemas regionales y nacionales y con-
tribuir al desarrollo sustentable y a la integración del centro-oc-
cidente colombiano.
Visión
Una Universidad efectiva, visible por la calidad de sus aportes
al desarrollo, en un contexto global caracterizada por:
Un ambiente agradable, basado en el respeto a la vida y a la
diferencia, la solidaridad, la responsabilidad, el orden, la toleran-
cia y la participación.
Unos procesos curriculares flexibles, contextualizados y arti-
culados, para contribuir a la formación integral de personas au-
tónomas, agentes de práctica social.
201
Claudia Jurado Alvarán
Una investigación que produce y recrea conocimiento, gene-
rado en comunidades científicas, centrada en escuelas de pensa-
miento, que fundamenta el desarrollo de programas de posgrado.
Un compromiso social expresado en propuestas de solución,
a los problemas que plantea el desarrollo sustentable.
Unos procesos administrativos y financieros auto controla-
dos en una estructura organizacional moderna.
Una inserción creativa en los procesos de globalización del
conocimiento.
La referencia a la extensión por la Vicerrectoría de Proyección, como
órgano que se le encarga ella en la Universidad de Caldas; se formula de la
siguiente manera:
La proyección en la Universidad de Caldas tiene como misión
integrar su desarrollo académico, científico, cultural, artístico,
técnico y tecnológico con el entorno, propiciando la realización
de procesos de interacción con los agentes sociales con el fin de
aportar a la solución de sus principales problemas, de participar
en la formulación y construcción de políticas públicas y de con-
tribuir con la transformación de la sociedad, en una perspectiva
de democratización y equidad social, en los ámbitos local, regio-
nal y nacional. Tiene a su cargo organizar y articular las relacio-
nes de la Universidad a su interior, con el Estado, con el sector
público y privado, con las organizaciones no gubernamentales y
con la sociedad civil, con énfasis en el desarrollo regional.
La proyección en la Universidad de Caldas constituye la
expresión de la potencialidad de interacción e inclusión que la
institución debe tener con el medio social, cultural, político, am-
biental y económico. De esta manera, expresa la responsabilidad
social y la motivación ética de sus comunidades académicas,
como la revelación de los principios universitarios en sí mismos,
estableciendo vínculos tangibles de participación con proyectos
de diversa índole (Ucaldas Vicerrectoría Proyección, 2013).
Estas definiciones permiten apreciar dos aspectos cruciales, las funcio-
nes asignadas a la proyección social tienden a ser coherentes con las asigna-
das por el Estado en la ley 30, cuando se aborda la extensión, se proclaman
prescripciones sobre la difusión del conocimiento de la universidad hacia
202
Fronteras de la tendencia fundacional
la sociedad, la comunicación y el diálogo de saberes, se trasladan a un lugar
considerado de menor importancia.
En relación con estos imaginarios planteados por la Universidad, la Fa-
cultad de Ciencias Agropecuarias, a la cual están adscritos los PA, define
sus funciones en la misión (2012-2013) de la siguiente manera, no siendo
visible la ER, a pesar de la relevancia que se presenta en su construcción
social y en sus enfoques:
Constituirse en un centro generador de cultura y conoci-
miento, que interprete la realidad regional y sea capaz de con-
tribuir al desarrollo del país, creando condiciones que permitan
desarrollar el potencial, tanto humano como profesional de los
docentes, proyectado a la formación de personas, profesionales e
investigadores que contribuyan al desarrollo del país en aspectos
relacionados con su objeto de estudio.
Ofrecer a los estudiantes un ambiente propicio para la cons-
trucción de su proyecto de vida personal y profesional alrededor
del objeto de conocimiento de la Facultad.
Desarrollar para el personal administrativo procesos partici-
pativos y un ambiente de trabajo satisfactorio para el desempeño
profesional y el desarrollo personal, orientado al logro de los ob-
jetivos institucionales.
Estrechar vínculos con los actores sociales, empresas, gobier-
no, organizaciones gremiales y comunitarias, de tal manera que
la institución logre una presencia activa en el desarrollo regional
y nacional (FCA Ucaldas, 2013).
Los imaginarios postulados por el Programa de Agronomía definen su
objetivo, las aptitudes básicas del aspirante y las aplicaciones de la profesión
de la siguiente forma:
Objetivo
Contribuir a la generación, difusión y apropiación de conoci-
miento, así como a la formación de profesionales del sector agrí-
cola con una sólida preparación científica, técnica, humanística,
ambiental y ética, de manera que se puedan liderar procesos de
producción agrícola con criterios de competitividad, sostenibili-
dad, eficiencia y equidad.
203
Claudia Jurado Alvarán
Aptitudes básicas del aspirante
Para estudiar Ingeniería Agronómica debes tener: gusto por
el campo; interés por la investigación y la innovación; sensibili-
dad frente a las problemáticas sociales, económicas y ambientales
de la región y el país; capacidad de liderazgo y pensamiento crí-
tico.
Aplicaciones de la profesión
Desarrollo y diseño de estrategias relacionadas con el sector
agrícola en empresas o instituciones públicas o privadas.
Docente en universidades e institutos de investigación.
Dirección de investigaciones sobre los problemas específicos
de la producción agrícola.
Intervenir en el ámbito urbano atendiendo aspectos de segu-
ridad y soberanía alimentaria.
Profesional independiente – Ingeniero Agrónomo (P Agro-
nomía Ucaldas, 2013).
De esta forma, el programa de Ingeniería Agronómica revela una opa-
cidad por no visibilizar la posibilidad de liderar procesos con actores so-
ciales pertenecientes a organizaciones comunitarias, que son un escenario
institucional importante para hacer ER, como se menciona en la Misión de
la Facultad de Ciencias Agropecuarias.
En la misión de la Vicerrectoría, se plantea que la base de su función
de estatus es el centro de la solución de los problemas, porque contribuye
a la formulación de políticas públicas y a la transformación social. Esto
no alcanza a formular estrategias concretas para alcanzar los objetivos del
programa de Ingeniería Agronómica, aunque si se ajusta a la Ley 30 y a la
misión de la Universidad.
Lo mismo sucede con los objetivos del Programa Ingeniería Agro-
nómica. La proclama de la función social de la Universidad de Caldas,
como se presentó en la Misión de la Universidad, tampoco presenta, en
el propósito de este programa, los objetivos sociales que aluden al desa-
rrollo científico, cultural, político, ético y económico a nivel Regional y
Nacional, de la ley 115 (1994 ), que son prioritarios para la ER, como se
presentó en el capítulo anterior, mientras que sí destaca el trabajo orienta-
204
Fronteras de la tendencia fundacional
do a procesos productivos agrícolas con indicadores propios del mercado
globalizado como son la competitividad, la sostenibilidad y la eficiencia.
En el programa de Ingeniería Agronómica se establecen concreciones
hacia la producción agrícola, con criterios como la competitividad y la
eficiencia en los mercados. En este sentido, el desarrollo rural y la ER se
desplazan a un lado invisible.
Si se analiza el objetivo de Ingeniería Agronómica, este se propone una
formación de profesional del sector agrícola, y se oculta el sector rural al
que le apuesta la ER, con una preocupación por las personas y no solo por
su actividad productiva, de modo que se orienta a cumplir con una fun-
ción, que se dirige a la regulación de una oferta de profesionales, capaces de
apostarle a los procesos de la producción agrícola.
Respecto al Programa de Ingeniería Agronómica, un cuadro prove-
niente de un estudio realizado por la asociación Colombiana de Ingenie-
ros Agrónomos “ACIA” con la Universidad Nacional de Colombia sobre el
desempeño de la profesión del ingeniero agrónomo en 2010, presenta los
siguientes resultados:
Tabla 7. Experiencia profesional del ingeniero agrónomo en Colombia
Experiencia profesional Nº %
Asistencia técnica 55 55
Investigación 38 38
Empresario 26 26
Docencia 24 24
Consultoría 20 20
Funcionario Público 21 21
Asesor Comercial 23 23
Otra 5 5
Fuente: Asociación Colombiana de Ingenieros Agrónomos “ACIA” con la
Universidad Nacional de Colombia, como parte de un estudio acerca del
desempeño de la profesión del ingeniero agrónomo en el año 2010.
Como se puede observar, la asistencia técnica es el campo más impor-
tante para el desempeño profesional de los ingenieros agrónomos, pues
se relaciona con la ER, lo cual permite referenciar la asignación de su
205
Claudia Jurado Alvarán
estatus en el ejercicio profesional de los Ingenieros Agrónomos. Más de la
mitad de estos profesionales han trabajado algún tiempo de su ejercicio
profesional en asistencia técnica, y esto exige visualizar los vacíos en la
asignación de status, que se expresan en falencias sobre los lineamientos,
las normas, la formación y la investigación sobre sus características y su
evolución.
En el Programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia, no se encontra-
ron estudios que ofrecieran información de su rol en los últimos tiempos,
aunque se encontró correspondencia con los imaginarios postulados en
2012 por el Programa y que define su objetivo, las aptitudes básicas del
aspirante y las aplicaciones de la profesión:
Objetivo
El Programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Uni-
versidad de Caldas ha pretendido, desde sus inicios, contribuir
al desarrollo agropecuario nacional, a través de la formación de
profesionales éticos con sólido compromiso social y ambiental,
capacidad de liderazgo y excelencia académica y humana.
Aptitudes básicas del aspirante
Para estudiar Medicina Veterinaria y Zootecnia debes tener:
Afinidad por el campo.
Actitud investigativa e innovadora.
Sensibilidad frente a las problemáticas sociales, especialmen-
te en lo referente al sector agropecuario.
Interés en los aspectos ambientales y económicos regionales
y nacionales.
Capacidad de liderazgo, trabajo en equipo y pensamiento crí-
tico.
Aplicaciones de la profesión
El Médico Veterinario Zootecnista egresado de la Universi-
dad de Caldas estará en capacidad de:
Ejercer con criterio ético, sentido humanístico y compromiso
con el bienestar animal y la protección del medio ambiente.
Prevenir, diagnosticar, tratar y controlar las enfermedades
animales y de importancia en la salud pública, identificadas en
206
Fronteras de la tendencia fundacional
Colombia y las que lleguen a serlo, como producto de la búsque-
da, el diagnóstico y la investigación.
Crear y administrar empresas pecuarias sostenibles con base
en criterios de salud y producción.
Investigar y desarrollar tecnologías para el avance y la compe-
titividad del sector pecuario (Programa MVZ Ucaldas).
Mientras que en el objetivo, su función central se ubica en la formación
agropecuaria, en las actitudes básicas del aspirante, se destaca su afinidad
por el campo, y este es un instituido coherente con el perfil del extensionis-
ta cuando se dice que una de sus características es tener afecto por el campo
y por la vida rural.
La extensión rural en los PA: imaginarios de profesores
Los imaginarios de los profesores sobre las funciones de la ER están re-
lacionados con los imaginarios instituidos por la Universidad, expresados
en la investigación, la formación y la extensión. Estos se estructuran sobre
la relación entre la ER y la investigación de los profesores de los PA:
“Aplicar los resultados de una investigación básica, hasta lle-
gar a una investigación aplicada, después a la realización de prue-
bas de campo, posteriormente a la extensión con comunicación,
para que finalmente el campesino adopte esa tecnología, se espe-
ra que con los resultados de la aplicación tecnológica se venga y
se retroalimente la extensión” (ep.1).
Esta expresión repite una de las funciones de la extensión como instru-
mento para difundir conocimientos, aunque lo haga en forma gradual has-
ta que sean incorporados. Al respecto, Freire (1973, 1997) vislumbró para
los tiempos venideros, el modo en que fuera posible dinamizar la interven-
ción más allá de lo instrumental, según una nueva cosmovisión del traba-
jo con los habitantes rurales que comprenda lo que hoy sigue llamándose
extensión, para pasar a un sentido donde el conocimiento anime procesos
de comunicación y construcción colectiva, para encontrar alternativas pro-
motoras de nueva cultura de trabajo en el campo.
En las entrevistas, aparece esta significación de la formación en rela-
ción con la ER, para matizar las acciones y direcciones de los profesores
de los PA, que dan fuerza a la formación técnica y conjugan significaciones
sociales, para contribuir a la formación integral del habitante rural. Esta
207
Claudia Jurado Alvarán
tendencia en el ejercicio docente se observa en los profesores, a pesar de
las orientaciones institucionales, donde se han instalado otros imaginarios.
Los profesores que privilegian la formación técnica son especialmente
los que tuvieron en los PA esta misma formación. En su formación se ad-
vierten vacíos pedagógicos que pueden contribuir a desfavorecer la forma-
ción integral:
“Los problemas que se pueden dar en la formación de ER, se
relacionan con que a la gente se le forma como técnico y como
técnico llega a la docencia, entonces una de las grandes dificulta-
des que tiene la docencia es que es manejada por técnicos, gente
que sabe su oficio de entomología, de patología, sabe cultivar dos
o tres producciones; entonces como técnicos no son docentes y
pocas veces los profesores de estas carreras técnicas se forman en
procesos didácticos o en procesos pedagógicos” (ep.3).
Los profesores asignan al cientificismo en la docencia universitaria un
alto estatus en el oficio docente, especialmente cuando se trata de llegar a
la comunidad. Entonces, los vacíos a los que se alude se refieren al dominio
de un conocimiento específico, pero se critica la incapacidad de llegar con
sus conocimientos a la comunidad:
“Desafortunadamente, unas eminencias, quienes son docen-
tes académicos buenos para escribir, investigar, encargados de
manejar el conocimiento y el saber en las áreas de las ciencias y la
investigación, la mayoría especializados, son gente preparada en
la investigación, cuentan con maestrías y doctorados. Pero cuan-
do se les dice vamos y explíquele a la comunidad tenían falencias
en la transmisión de los conocimientos, porque muchas veces la
población no les entiende” (ep.1).
“El ejercicio de ER es una oportunidad de creación para todos
los docentes, muy atemorizante, porque los docentes se especia-
lizan y después, al encontrarse con la realidad, a veces les resulta
más allá de su formación, cuando se encuentran con dificultades
conyugales, problemas del desarrollo en los niños, afectivos, con
problemas de hambre y otros; para los que los profesionales no
están preparados” (ep.3).
En el imaginario de los profesores se presenta un deseo de ER que vaya
más allá de los conocimientos técnicos y que reconozca la importancia de
208
Fronteras de la tendencia fundacional
llegar a la comunidad, lo que incluye el componente social, para lo cual se
alude a la necesidad de contar con profesores formados en procesos pedagó-
gicos con visión social. Su deseo es que esta nueva concepción sea instituida:
“La primera barrera tiene que ver con la formación y la con-
cepción del ingeniero agrónomo y el médico veterinario zoo-
tecnista, en este caso, lo productivo o lo asociado a la fitotecnia
constituye el fuerte. Lo otro se ve como complementario o ac-
cesorio esto ha sido una de las barreras que ha impedido esa
integración por decirlo en estas palabras también, el demérito
de la ER, y eso se debe también al desconocimiento de lo que
hacemos unos de lo que hacen los otros, en la medida en que
perdure ese desconocimiento seguirá presentándose esa barre-
ra” (ep.2).
Algunos investigadores como Sonia Sánchez y col. (2003) consideran
que la formación tradicional del ingeniero agrónomo se ha restringido a
contenidos con una fuerte impronta tecnológica, lo cual deriva en acciones
cientificistas o tecnologicistas. De esta manera, la ER ha sido entendida
como una herramienta cuyo propósito ha sido enunciar a los futuros pro-
fesionales una manera de comunicarse, para que después los productores y
las familias rurales puedan reproducir los conocimientos sobre la actividad
productiva.
En algunos casos, los profesores cuestionan que en las universidades
se formen estudiantes con un alto nivel científico agropecuario, pero in-
capaces de interactuar con el saber campesino y de los pobladores rurales.
Habermas (1982) ya había anunciado que el problema de la cientifici-
dad de la ilustración es que considera como exclusivo el conocimiento
científico producto de la investigación. Sin embargo, los profesores con
experiencia en ER cuestionan la formación profesional centrada en la for-
mación técnica:
“Tuvo que evaluarse lo que en realidad se requería en la ex-
tensión y era que desafortunadamente las universidades forma-
ban o formamos estudiantes egresados con un nivel científico
agropecuario muy alto, pero la parte humana, la parte de trabajar
con el campesino no se daba o se da poco” (ep.1).
Entre los retos de los PA según la Universidad, están cumplir con el
objetivo b), del artículo 6° de la Ley 30: “b. Trabajar por la creación, el desa-
209
Claudia Jurado Alvarán
rrollo y la transmisión del conocimiento en todas sus formas y expresiones
y promover su utilización en todos los campos para solucionar las necesi-
dades del país” (Ley 30, 1992).
Este objetivo considera que la responsabilidad de los PA no se debe
limitar a trasmitir conocimientos científicos, sino que debe crear, esto sig-
nifica que debe reconocer la capacidad del otro, para aportar a las necesi-
dades del país, esto habla de la necesidad de inclusión de las poblaciones
rurales cuyo legado histórico-social es de valor para toda la humanidad.
Las significaciones imaginarias de los profesores respecto a las limita-
ciones de la ER se refieren al contexto institucional de la Universidad, como
las barreras del conocimiento en los PA, los Departamentos y Facultades,
la fragmentación del conocimiento, según las cuales se tiende a asignar la
responsabilidad del bienestar social solo a ciertas unidades académicas de
la Universidad, que deben ser superadas, según los profesores:
“Hablo más del departamento de desarrollo rural y recursos
naturales. A lo que le estamos apostando hoy es a la constitu-
ción de grupos interdisciplinarios viendo también esas barreras
departamentales, convocando a distintos actores a incorporarse
a los grupos de investigación del departamento con el fin de for-
talecer las líneas y de hacer ver a los otros que generar bienestar
social no es obligación de unos cuantos” (ep.2).
En comentarios de algunos profesores, la Universidad minimiza la ER
y se le trata como algo eventual, no planeado ni institucionalizado, a pesar
de contar con una Facultad de Ciencias Agropecuarias, con sus PA, cuya
razón de ser es lo rural, además de otras dependencias que abordan situa-
ciones y problemas propios del medio rural, significación que concuerda
con la ausencia de imaginarios instituidos sobre la ER, pero no con el ima-
ginario de la Universidad y la Proyección Social expresado en la misión:
“Yo lo que siento es que la ER en la Universidad sigue sien-
do un tema totalmente aleatorio, esporádico, la extensión debería
ser más que un proceso formativo, debería ser ese vínculo de la
universidad con la realidad pero, no sólamente para extraer, sino
para cultivar, para llevar otras alternativas y para desarrollar lo
que la misma gente tiene” (ep.3).
Esta invisibilización de la ER también se da en el Plan de Acción de la
universidad (2009), que invisibiliza la Proyección Social, pues supone que
210
Fronteras de la tendencia fundacional
esta se suple con la extensión, de modo que este vacío institucional puede
llevar a concebir los PA como algo casual.
De otra parte, la universidad homologa la ER con la educación con-
tinuada, catalogadas como proyectos de extensión de la Vicerrectoría de
Proyección, según el acuerdo 08 de 2006, al respecto un profesor expresa:
“Hay un espacio nuestro como el seminario de desarrollo ru-
ral que convoca a individuos institucionales y académicos, a esas
mismas unidades prestadoras de asistencia técnica, a entes públi-
cos tomadores de decisiones en relación con el desarrollo rural,
esto es una forma también de hacer extensión” (ep.2).
Esta perspectiva se ha desarrollado en relación con la Proyección
Social de la Universidad de Caldas, que ha concebido la proyección so-
cial como un medio para lograr ER, como se ve en la expresión del
profesor.
Otra limitante se refiere a las significaciones de desarticulación de ac-
ciones institucionales, una de estas se precisa en términos de los Comités
de Proyección, en la Facultad de Ciencias Agropecuarias y en los currículos
de los PA:
“Ahora hay normas alrededor de ER ya de toda la universi-
dad, hay comités de proyección y este es un comité que digamos
admite como pequeños proyectos en campos muy variados, los
cuales se apoyan desde el programa y la oficina de proyección.
Pero siguen siendo cosas medio desarticuladas y muy de inten-
cionalidades, de algún profesor que ve en la ER un cambio de
actividad, o está convencido de la importancia de eso pero ahora
no tenemos una estructura curricular, que tenga la característica
de la ER, lo que se le ha dado a los estudiantes es la oportunidad
de que se gradúen en esas áreas que alguien hace un proyecto de
extensión o de servicios me parece que abre un campo una com-
puerta pero en lo curricular, si siento que se perdió mucho del
ejercicio que se intentaba hacer, cuando se trataba de articular la
ER” (ep.3).
Las significaciones imaginarias aluden a un conjunto magmático de
significaciones prioritarias para los PA, para la producción alimentaria se
necesita formación humana, originar opciones para que el estudiante se
acerque a situaciones y personas de la vida rural: “(…) hay que sacar al
211
Claudia Jurado Alvarán
estudiante al campo, llevarlo a que se acerque al campesino, donde está la
gente y donde finalmente tiene que desarrollar la labor” (ep.1).
Sentencias como estas dan relevancia a la necesidad de generar esce-
narios donde los estudiantes aprendan a vivir un proceso social-comuni-
tario, donde se articule docencia, investigación y ER, donde se parta de la
visión multidimensional del desarrollo rural en un trabajo con las comu-
nidades, donde se valore la ER en la formación de todas las profesiones,
pues al sector rural no llegan solo los profesionales de los PA:
“(…) yo sí creo que modalidades de ER, como son las rela-
cionadas con trabajos comunitarios son valiosas en todas las pro-
fesiones y vale la pena mantenerlas y mucho más en los PA que
forma estudiantes próximos a una práctica con relación directa
con la vida rural. Un estudiante de la Facultad puede teorizar a
partir de su ejercicio de enfrentarse a la realidad” (ep3).
Sin embargo, pese a las significaciones de los profesores, que dan fuerza
al componente práctico de la ER y al contacto con la realidad, también lo
está en la reflexión teórica como función de estatus de la Universidad:
“Son necesarios esos elementos vinculantes entre la realidad
y la teoría. Aquí no se puede hacer una teoría limpia alejada de
la realidad, como tampoco se puede hacer una práctica simple-
mente para ir a echar azadón porque eso se sale de una actividad
universitaria. Me parece que la universidad tiene que hacer pues
que la ER sea parte de un doble vínculo de ida y de regreso; el
estudiante tiene que llevar teoría, traer la práctica y volver a la
teoría y eso tiene que ser un ciclo permanente” (ep.3).
Además, los profesores valoran la ER según el reto de afrontar el con-
texto colombiano, en el cual se dan situaciones como el conflicto armado,
la pobreza rural y los TLC:
“Claro, este es un país que necesita mucho de la ER, precisa-
mente por las connotaciones socio-políticas que tiene el conflicto
armado por ejemplo, por el estado de pobreza en que está todo
el mundo, por los retos que tiene actualmente el sector con el
tema del TLC, es decir eso es necesario, fundamental. Es la mejor
oportunidad que tiene un sector, como el rural, el cual está con
un sector poblacional muy deprimido, y que necesita mejorar sus
condiciones, de trabajo, de vida y económicas” (ed.1).
212
Fronteras de la tendencia fundacional
Aquí, surge la formación estética como un factor que puede contribuir
a la formación en ER:
“Hemos hecho en algunos momentos acercamientos a expe-
riencias, como por ejemplo valorar el desarrollo de habilidades
estéticas y artísticas de parte de estas carreras técnicas como la
Agronomía y la Medicina Veterinaria y Zootecnia, porque con-
sidero que desde la estética hay una oportunidad de sensibilidad
social. En su momento se llegaron a obtener unos resultados
excelentes; encontramos que un 40% de los estudiantes quienes
desde el colegio tuvieron inclinación por el arte; han persistido
y estan en la universidad, y ese ejercicio resulta muy útil en la
perspectiva de sensibilizar en lo social” (ep.3).
La relación entre los PA y la formación estética es un anhelo en el que
se consideran las teorías científicas vinculadas a la cultura, de manera que
se supere la concepción del arte por el arte y la creencia de que lo agrario
se reduce a las técnicas de producción. Habermas enriquece esta postura
al considerar que la praxis sólo puede hacerse fluida y dinámica cuando
se crea una interacción de los elementos cognitivos, prácticos y los estéti-
co-expresivos.
Los profesores definen las estrategias para sistematizar las experien-
cias de ER en los PA, porque pueden brindar elementos para aportar nue-
vas oportunidades a las estructuras curriculares e investigativas de estos
programas académicos, y la relación con el contexto de las comunidades.
Según Espíndola (2005), se trata de valorar la ER porque permite com-
prender la realidad y puede iluminar procesos investigativos:
“Sobre la ER en los últimos currículos de Agronomía, diga-
mos que es otra forma de trabajo. A mi modo de ver, planteo los
cuestionamientos, más porque nosotros tenemos un problema
de toda la Universidad colombiana, pero si uno lo mira desde
este programa se debe a que poco escribimos, poco capitaliza-
mos lo hecho y sobre eso hay muchas experiencias que no las
sistematizamos; incluso siento que tuvimos una experiencia
años atrás, que innovó en el país en ER, ya que lo que nosotros
hacíamos no existía en ninguna parte, se trataba de hacer un
intento de meter a todos los estudiantes de primero a quinto
semestre en comunidades, tiempo relativamente escaso un día
o una tarde. Inicialmente los muchachos se motivaban a cono-
213
Claudia Jurado Alvarán
cer las realidades del entorno local, a eso se le metieron normas
curriculares, después cuando se transforma el currículo hasta
llegar al que tenemos ahora, pienso que una porción importante
de lo que se hacía se pierde (eso fue terminando los 90 y en el
2000 se cambió a otra modalidad) y de alguna manera nos ale-
jamos de realidades y comunidades, fue una experiencia valiosa
para América, tanto así que acá estuvo el director de la FAO,
le mostramos la experiencia, le encantó y vivimos con eso una
oportunidad pero es una oportunidad que no reforzamos para
continuar con ella” (ep.3).
Es así como la ER es entendida incluidas las limitaciones y los obstácu-
los aludidos por los profesores, en relación con los sentidos de la ER en los
PA, que son la guía de la acción, comunicación y representación de la ER
en la institución.
Otra limitante se expresa en términos de grupos de estudiantes nume-
rosos y la escasez de recursos profesorales y económicos de la Universi-
dad, que permitan trabajar con la comunidad, lo cual implica un cuestio-
namiento a la institución relacionado con la norma que rige el número de
estudiantes por grupo:
“Los estudiantes van a comunidades vecinas, comunidades
suburbanas, es decir a zonas cercanas a Manizales, por efectos de
recursos; las grandes dificultades es que como se hacen masivos
con estudiantes de varios semestres los desplazamientos se van
volviendo más costosos, pues se debe presupuestar transporte,
lograr que en el corto tiempo que estén en una comunidad, los
estudiantes logren hacer algunas prácticas; estas van desde pro-
mover desarrollos comunitarios alrededor de las necesidades de
la gente, hasta servirles de peones a algunos agricultores, o sea
eso tiene de todo” (ep.3).
Esta barrera formativa se refiere al cuestionamiento de algunos profe-
sores a ciertas actividades propias de un trabajo de ER como interactuar
con la comunidad:
“Unas dificultades grandes de los docentes se refieren a que
los demás docentes de la Facultad se cuestionaban algunos suce-
sos de los estudiantes en comunidad, llegando a decir, por ejem-
plo ¿Cómo es que los estudiantes de la Facultad de Agropecua-
214
Fronteras de la tendencia fundacional
rias, se van a jugar billar a una comunidad? Este tipo de ejercicio,
a mi manera de ver, también hace parte del proceso de extensión,
incluso a partir del “juego de la cantina” se hace un ejercicio im-
portante, lo que pasa es que si uno lo mira desde afuera, entonces
uno supone que los estudiantes están perdiendo el tiempo. Pero
si uno lo mira de otra forma, en la realidad, se puede ver que los
muchachos están generando acercamientos a algunos personajes
que se mantienen en la cantina, por ejemplo” (ep.3).
Estas posiciones aluden a un modelo escolarizado de la ER en los PA,
cuya formación se restringe a que los estudiantes estén en un salón de
clases, y se pierde el sentido de la ER, como una alternativa diferente que
apueste al abordaje de los problemas de la realidad rural.
La extensión rural en los imaginarios de los directivos
Los imaginarios de los directivos sobre las funciones de la ER están
relacionados con el mundo simbólico instituido, como son las políticas y
los programas de extensión, que se estructuran a partir de un magma de
significaciones sobre la ER.
El énfasis que toman las significaciones imaginarias de los directivos en
relación con los requerimientos de la ER en los PA, se hace sobre los temas
relacionados con el contexto institucional de la Universidad, que alude a la
articulación de la ER con la Vicerrectoría de Proyección, lo que requiere
formar profesionales con capacidad de trabajar con los pobladores rurales,
trabajar la educación no formal, de modo que la reducción de presupuesto
para la Universidad Pública de Colombia ha menguado los recursos desti-
nados a la ER. Actualmente, es guiada por los reglamentos generales de la
Universidad, la ER. Sería coherente con la misión de la Universidad generar
un cambio social, crear políticas que reglamenten las prácticas para que ten-
gan un impacto real en las comunidades, articularse a las políticas regionales,
responder al cuestionamiento del papel de la Universidad ante los problemas
de las comunidades, fortalecer el trabajo inter-Facultades, superar las barre-
ras creadas entre los departamentos. La departamentalización contribuyó a la
pérdida de la posibilidad de integrar lo técnico y lo social (Anexo 1, Sección
Directivos).
Otros temas que mencionan los directivos, como demandas que tras-
ciende los PA y se dirigen al plano de la Universidad, se refieren a que esta
institución tiene responsabilidad con problemas como la marginalidad, el
215
Claudia Jurado Alvarán
desplazamiento de los actores rurales, la salud, la comunicación y la po-
breza. También se refieren a que la ER es uno de los componentes más
débiles del sistema universitario, a pesar de ser un campo prioritario en la
actualidad, pues el desarrollo rural debe plantearse desde una perspectiva
que articule todos las áreas profesionales que tienen injerencia en el medio
rural. Consideran que es preciso adelantar investigaciones articuladas a la
realidad. En los imaginarios de los directivos respecto a la ER se nota una
gran influencia de la tendencia mundial de Universidad, al grado que supe-
ra las dimensiones de estatus que a nivel de los PA se le ha otorgado.
Además, en los directivos, estas significaciones se refieren a que la Uni-
versidad debe ser líder en propuestas que dinamicen la ER y fortalezcan
el potencial de intervención en función de un desarrollo agropecuario y
rural, tendencia que plantea la apuesta que debe hacer la Universidad a la
creación de lazos interinstitucionales, que trabajen por el desarrollo rural,
puesto que que se debe reconocer que hay otras instituciones con experien-
cia en ER:
“Yo diría que necesariamente para poder hacer una verdade-
ra extensión es necesario relacionarse con las instituciones que
deben trabajar en ER como son entes gubernamentales del orden
de la Secretaria de Agricultura departamental y Municipal, otras
Universidades, SENA, ICA, para que se unan esfuerzos, para
hacer mejores procesos de extensión y necesariamente también
vincular a la empresa privada. Puesto que esto no debe ser un
programa únicamente del Gobierno, sino también de empresas
que puedan contribuir a este tipo de procesos de lo contrario es
muy difícil” (ed.4).
Los directivos consideran que las prácticas, tienen varios matices, unos
se refieren a las prácticas extramurales de los estudiantes como espacios en
los que ocurre la ER:
“Al finalizar el plan de estudios los estudiantes hacia el último
año han tenido espacios para hacer un trabajo directamente con
comunidades, estudiantes de Medicina Veterinaria y Zootecnia
hacen de una rotación un ejercicio ya práctico, van al campo rea-
lizan algunas prácticas Medico quirúrgicas y prácticas extramu-
rales, en zonas rurales, veredas, fincas, empresas agropecuarias,
parte de lo que hacen allá es buscar la solución de algunos pro-
blemas puntuales, tratamiento de animales, dar recomendacio-
216
Fronteras de la tendencia fundacional
nes técnicas a usuarios, charlas a comunidades campesinas, entre
otras actividades. De esta manera, el programa de MVZ ha hecho
el ejercicio de ER” (ed.1).
Se encuentran otras tonalidades que adquieren las significaciones ima-
ginarias referidas por los directivos respecto a que la administración cues-
tiona los costos de las prácticas extracurriculares y tiende a ver con des-
ánimo los temas rurales. De acuerdo con un directivo, esto se expresa en el
cuestionamiento de los recursos orientados a actividades extramurales de
los estudiantes, en las que se producen espacios donde estos pueden tener
contacto con comunidades:
“En este momento las rotaciones a nivel extramural tienen
cuestionamientos por la administración, porque estas represen-
tan para la universidad un costo importante, ya que implica los
pagos a los docentes, viáticos, el traslado de los estudiantes, el
tiempo que a veces no se ve retribuido en la relación estudiante
comunidades” (ed.1).
Los directivos, además, recuerdan que los profesores y los estudiantes
tienen contacto con las comunidades en sus prácticas extramurales, que-
dan de manera exclusiva a cargo de docentes formados en el campo disci-
plinar de los PA, mas no en campos relacionados con las dinámicas de las
sociedades rurales y con poca sensibilidad con las sociedades rurales:
“Es un veterinario de profesión, que tiene una maestría en re-
producción y me estoy refiriendo al profesor que es titular de esa
área, donde se da la rotación médico quirúrgica, además cuenta
con un profesor que es nombrado ocasional de tiempo comple-
to, que es médico veterinario zootecnista, quien en este momen-
to está haciendo una maestría en ciencias agropecuarias, lo que
quiero decir, es que no son profesionales que están directamente
especializados o con sensibilización por el trabajo con sociedades
rurales y por el desarrollo rural. No están dedicados a este tipo de
aspectos sino que hacen las salidas porque están articuladas en el
plan de trabajo, pero no porque específicamente tengan conoci-
miento en estas sociedades rurales” (ed.1).
Los directivos consideran que son temas prioritarios para los PA, su-
perar la ER solo como transferencia de tecnología, realizar convenios con
las Alcaldías Municipales, considerar la ER como iluminador para inves-
tigar sobre qué se necesita, fortalecer la ER como escenario que permita
217
Claudia Jurado Alvarán
al estudiante un trabajo interdisciplinario desde pregrado, sensibilización
de todos los docentes y directivos, a nivel de toda la Facultad de Ciencias
Agropecuarias, del sentido social de los PA, replantear la debilidad en la
formación en ER, dejando la responsabilidad a uno o dos cursos en el mar-
co de los currículos que se limitan a la enseñanza en el aula, o a prácticas
solo de docentes formados en áreas técnicas, fortalecer la tranversalización
de la ER en los currículos y atender la necesidad de profesionales con for-
mación socio-humanista y transculturalista.
Los directivos consideran que deben ir más allá de diagnósticos pun-
tuales, ante los cuales se dan respuestas técnicas, superar el privilegio a la
formación técnica, por tanto la necesidad de incorporar la formación hu-
mana para no caer en la “invasión cultural” de la que habla Freire, que se
supera cuando se le reconoce en la extensión su papel de educación. En esta
forma, la ER trasciende el programa y hace énfasis en su función social:
“En las prácticas extramurales, donde los profesores y los es-
tudiantes tienen contacto con las comunidades, considero que
para superar las situaciones adversas donde el profesor no tiene
sensibilización con las sociedades rurales y el desarrollo rural, pri-
mero que todo desde las administraciones, dirección de progra-
ma Medicina Veterinaria y Zootecnia e Ingeniería Agronómica,
y seguramente desde la misma administración que está detrás de
toda la universidad, encuentro que se necesita mayor articulación
de los programas con los campos misionales de la institución, en-
tre los que están que la Universidad debe generar articulación de
la Academia con la sociedad, eso se entiende. Se trata de imple-
mentar esta misión, pero eso no siempre es fluido y fácil” (ed.1).
Los directivos tratan el tema de ERcomo un trabajo articulado entre to-
das las unidades que tienen relación con los PA, incluyendo las unidades de
la Facultad de Ciencias Agropecuarias, la Universidad y otras instituciones
con desarrollos en dicho tema, con quienes se debe relacionar la Universi-
dad. En estas consideraciones, surge la necesidad de revisar el reglamento
de prácticas, que deja dicho ejercicio académico a elección del estudiante,
quien se inclina a trabajar en grandes empresas agrícolas, sin considerar las
necesidades de la gente.
Para algunos directivos, hay factores externos que afectan la ER en los
PA, en sus significaciones se alude a temas de inseguridad en las zonas ru-
rales.
218
Fronteras de la tendencia fundacional
Tendencias sobre la extensión rural,
imaginarios de los egresados
En los egresados, las funciones de la ER están relacionadas con imagi-
narios instituidos como las estructuras curriculares, en las que se configura
un magma de significaciones sobre la formación de los profesionales de los
PA, en ER.
Los egresados consideran que la formación en los PA no privilegia la
ER por la demanda de docentes con vocación por la ER y la formación en el
área: “yo considero que si los docentes tienen la vocación por la ER y quie-
ren trabajar en esta área, se logran los resultados” (ee.2). En este sentido, es
común que los egresados, expresen la necesidad de fortalecer las prácticas
de extensión en el campo y de identificar el potencial productivo del mis-
mo, se necesita conocer las comunidades y sus cambios, reconocer que los
campesinos manejan producciones a pequeña escala y que son diferentes a
los de gran escala. Sostienen que hacen falta programas de postgrado sobre
ER por la necesidad de profundizar en el tema, más allá de una formación
de pregrado. También expresan que en ER se debe enseñar a partir del co-
nocimiento de las personas y de sus necesidades reales, para lo cual plan-
tean que es necesario fortalecer espacios formativos de interacción entre la
comunidad y los estudiantes.
Tal como lo propone Sánchez et al (2003), quienes han ejercido la fun-
ción de extensión, en este caso los egresados, han actuado en medio de
un debate entre la “oferta” de conocimientos científicos, por un lado, y las
“demandas” de los destinatarios, por el otro. Esto origina un espacio de
conflictos, por la necesidad de superar la formación profesional en un co-
nocimiento instrumental, que puede traer inconvenientes para atender los
problemas rurales.
Algunos egresados consideran que la articulación entre actores rela-
cionados con los PA es un aspecto central que puede contribuir al ejerci-
cio de una ER coherente y con capacidad de responder a los problemas
del campo:
“Yo considero que desde el director del departamento, en
adelante, se deberían tener los mismos ideales, que sean proposi-
tivos en ese sentido, que se quiera innovar. Pero debe ser a todo
nivel, profesores, estudiantes, directivos. Debe haber un engrana-
je de todas estas personas” (ee.3).
219
Claudia Jurado Alvarán
Los egresados también exponen la necesidad del trabajo interdiscipli-
nario en la universidad:
“Es importante trabajar la extensión con diversas personas,
en ésta se debe hacer más participes a todos los profesionales,
que estén involucrados en el sector agropecuario: antropólogos,
sociólogos y personas de todas las Facultades de la Universidad.
Esta es la razón que yo encuentro pertinente, para trabajar en
conjunto, no por separado. El objetivo es que entre todos se ar-
men proyectos y se ejecuten y se den resultados benéficos para la
comunidad” (ee.3).
En la actualidad, estos procesos de integralidad se visualizan en la mi-
sión de la Vicerrectoría de Proyección Social, aunque se encuentra que, a
pesar de que esta sea una función de estatus en esta unidad, no alcance a
expresarse en los actores de la ER como un imaginario que no se hace ins-
tituido en los PA, ni en otras dependencias de la universidad.
En los planes curriculares de los PA, la gran mayoría de las asignacio-
nes curriculares están orientadas hacia la técnica. Además, no se observa
que penetre la ER. Los egresados se refieren a los vacíos en la formación
en este campo: “Se dan pocas materias y poca práctica de ER. En realidad
esto es un factor limitante, para luego enfrentarse uno a la vida profesio-
nal” (ee.3).
Tendencias de la extensión rural, imaginarios de los estudiantes
Para los estudiantes, las funciones de la ER están relacionadas con ima-
ginarios instituidos como las estructuras curriculares, en las que se confi-
gura un magma de significaciones sobre la formación de los estudiantes
como futuros profesionales de los PA, en ER. Las significaciones imagina-
rias de los estudiantes se relacionan con una formación en los PA.
En relación con la significación imaginaria de ayudar a las comunida-
des, uno de los estudiantes propuso: “el propósito de la carrera es ayudar
a que las comunidades de bajos recursos resuelvan sus problemas” (gde).
Este es un imaginario que se diluye en los Programas Agropecuarios,
en la Facultad de Ciencias Agropecuarias y en la Universidad de Caldas.
El trabajo técnico y el trabajo con producciones a gran escala es un
imaginario que absorbe la formación de los estudiantes, porque se consi-
dera que los problemas rurales desaparecen o por lo menos se disuelven en
220
Fronteras de la tendencia fundacional
la formación académica. En la mayoría de los casos, los estudiantes deben
sobrellevar dicha formación hasta que gradualmente se adopte esta, la cual
enfatiza en una densidad de contenidos curriculares, desde cuya perspecti-
va, ser profesional es una prioridad:
“Considero que aquí en la universidad no lo acercan a uno a
ese espacio de las pequeñas comunidades, uno está más encami-
nado a la producción en grande es decir gremios, fincas grandes,
donde no se involucra mucho el sector rural” (gde). “Como lo
mencionó xxx, nosotros solo hasta el último semestre empeza-
mos a hacer esto, a realizar el ejercicio de acercarnos al sector
rural, pero yo pienso que esto deberíamos hacerlo desde los pri-
meros semestres” (gde). “Yo pienso que la carrera está más enfo-
cada a las enfermedades, a las plagas y a producir y no tanto a ese
contacto con el productor y la gente, que son quienes pertenecen
a la parte rural” (gde).
En la actualidad, los estudiantes también se encuentran con las ra-
zones que dan los profesores al tema de limitantes administrativas, para
la ER en los PA. Estas razones se centran en que suelen ser grupos muy
numerosos, de más de 40 estudiantes, lo cual es estipulado por directrices
del nivel nacional para la Universidad Pública. La reducción en el núme-
ro de salidas académicas, profesores con poca disponibilidad de tiempo
para atender los requerimientos académicos de los estudiantes, se expresa
con preocupación, ya que los estudiantes manifiestan que no se recono-
cen las necesidades de las comunidades y que se requieren más espacios
prácticos. La no articulación de la ER en otras materias como patología
y prácticas en las granjas indica que se desconoce cómo se articula la ER
con la investigación.
Junto a estas significaciones, se observan pocas expectativas por ejercer
la ER, y un escaso interés por trabajar con el pequeño productor, aunque de
manera paralela se expresa una necesidad de orientación en gestión de pro-
yectos y de recursos, y de fortalecer el componente humano en su forma-
ción profesional. Al decir de un estudiante: “que los lleve a pensar no solo
en animales, sino también en las personas” (gde). Esto expresa la necesidad
de ser formados para llegarle a la gente.
Además, los estudiantes y egresados que nacieron en el campo no quie-
ren volver a él, lo que implica una contradicción con su propia convicción
de que debe haber una conexión directa entre la ER y el campo.
221
Claudia Jurado Alvarán
Puntos en común entre profesores,
estudiantes, directivos y egresados
En los imaginarios de los profesores y los directivos, se resalta el he-
cho de que la ER se ha ido dejando de lado, y que en la actualidad tiene
grandes limitantes que, si perduran, se alejará la posibilidad de alcanzar
el cometido de la ER en los PA. Desde la lógica de los magmas, esto im-
plica que las divisiones y las barreras que se crean en la academia entre
profesores, haga que muchas investigaciones se adelanten sin considerar
el contexto de las sociedades rurales y el desarrollo rural, que los actores
consideran como uno de los mandatos de la ER. Otras limitantes rele-
vantes, señalada por profesores y directivos, es que los PA están desarti-
culados de las Facultades, dada la tendencia a la tecnificación en los PA.
A pesar de esto, los profesores y los directivos resaltan la necesidad de
incorporar la formación humana en los PA, y no quedarse en privilegiar
la formación técnica.
Es preciso reconocer la tendencia a dejar a un lado la ER por los PA,
siendo recientemente racionalizada e institucionalizada por entidades del
nivel nacional, como el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, que
en 2012 Institucionalizó el Subsistema Nacional de Asistencia Técnica:
“Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural lanza el Subsistema Nacional
de Asistencia Técnica Agropecuaria, dirigido a mejorar la productividad,
competitividad y calidad de vida de la población campesina colombiana”.
La relevancia de este hecho simbólico aparece al retomar la función de ex-
tensión, especialmente cuando se alude al sentido de mejorar la calidad
de vida de la población campesina colombiana. Este subsistema se define
como una función específica de la sociedad, y señala que a nivel nacional,
el esfuerzo por mejorar la calidad de vida de la población campesina en Co-
lombia es central. Sin embargo, según los imaginarios de los profesores, di-
rectivos, estudiantes y egresados, en los PA, en lugar de retomarse el tema,
como lo hace el Ministerio de Agricultura; se ha ido abandonando, a pesar
de que la función social de la Universidad implicaría dicha responsabilidad,
esto puede señalar como los PA se han ido quedando atrás en responder a
los problemas rurales.
De los imaginarios que los egresados construyen en común con pro-
fesores y directivos, se encuentra un imaginario referido a la necesidad de
conocer las comunidades rurales de hoy y los cambios que están teniendo,
222
Fronteras de la tendencia fundacional
junto a la consideración de que Colombia tiene un contexto rural, que se
transforma de manera continua.
En las significaciones imaginarias de los profesores, directivos, estu-
diantes y egresados, se tiende a creer como parte del problema institucional
es que la ER no es entendida en su valor más allá de lo técnico-económi-
co-productivo, que solo puede trascenderse si se incorpora lo histórico, lo
cultural, lo social y lo estético, con lo cual los docentes superan su estatus
instrumental y técnico y se edifica la ER con un sentido nuevo.
La gran mayoría de las significaciones imaginarias de los profesores,
directivos y estudiantes y egresados se ligan a la tendencia que se expresa en
la necesidad de articular las dependencias conectadas con los PA, como son
los departamentos y las Facultades de la Universidad y entre todos los acto-
res relacionados con los PA. Esta articulación puede contribuir a concebir
una ER coherente, con capacidad de responder a los problemas rurales.
223
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