CAPÍTULO 2.
EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
OBJETIVISMO
REALISMO
RACIONALISMO
El filósofo moderno Immanuel Kant (1744 – 1804), percatado del éxito alcanzado por
las ciencias experimentales en su época, decidió asignar una nueva tarea a la filosofía,
que en vez de formular sistemas explicativos universales y abarcadores de toda la
realidad (sistemas metafísicos), pudiera buscar más bien su especificidad. Fundó así su
teoría del conocimiento o gnoseología o epistemología, que por un lado realizaba una
tarea crítica de separar aquello imposible de conocer y por otro sentaba las bases para
establecer las condiciones de posibilidad de todo conocimiento. De esa manera cambió
el lugar de la filosofía en su relación con las ciencias particulares, dando fin a la era de
la metafísica dogmática y restringiendo su pretensión de monopolio frente a las ciencias
modernas.1Pero tampoco podía conformarse con la conclusión escéptica a la que
arribaban los empiristas.
La filosofía anterior a Kant había ostentado las mismas pretensiones de cientificidad que
las ciencias particulares existentes entonces. El empirismo se identificaba con las
ciencias experimentales (en ese momento, en plena ebullición), en tanto que el
racionalismo metafísico inspirado en las matemáticas era acusado de dogmático. La
pretensión de Kant era sentar los límites del conocimiento superando a la vez el
racionalismo (dogmatismo) y el empirismo (escepticismo) vigentes.
I. LA CONCEPCIÓN CLÁSICA. IMMANUEL KANT
En la segunda edición de la Crítica de la Razón Pura, Kant incluyó un párrafo del
Praefatio a la Instauratio Magna de Francis Bacon que comenzaba con la expresión De
nobis ipsis silemus (“De nosotros mismos callamos”). Tal expresión fue elegida por
Kant para exhibir la necesidad de universalidad, realismo y objetividad que invoca el
conocimiento científico.
El objetivismo que se suele atribuir al conocimiento científico pretende que la verdad
sea independiente de las personas o grupos que pueden sostenerla, o que existen algunos
hechos (“objetivos”) en los que existe acuerdo universal. Se opone al relativismo,
posición que considera que la verdad depende de o está en relación con un sujeto,
persona o grupo que la experimenta. Por su parte, el relativismo supone que en ciertos
aspectos no pueden existir acuerdos universales compartidos por todos los seres
humanos. Frecuentemente, el relativismo es emparentado con el subjetivismo, esto es, la
postura que afirma que el conocimiento es relativo a condiciones propias del sujeto,
tales como los intereses personales, las creencias previas, los estados de ánimo, etc.
Ahora bien, no implica necesariamente una posición relativista el hecho de aceptar que
1
Cf. Jean Grondin, Introducción a la hermenéutica filosófica, Barcelona, Herder,1991, Intr. de Hans-
Georg Gadamer. Pese a la pretensión anti-metafísica de Kant, Neurath lo acusa de recaer en una nueva
metafísica.
1
existen muchas opiniones acerca de las mismas cosas. El relativismo asoma cuando se
dice que dichas opiniones son verdaderas si a las personas que las defienden les parecen
verdaderas. El relativismo sostiene que existen varias verdades o formas de
conceptualizar.
A propósito, es necesario aclarar que se suelen oponer el empirismo y el racionalismo
como dos posiciones gnoseológicas antagónicas: la primera enfatiza el papel de la
experiencia, ligada estrechamente a la percepción sensorial, en tanto que la segunda
pone el acento en la capacidad lógico-matemática de abstraer y deducir, capacidad que
es considerada como innata y universal. No obstante, el racionalismo puede ser
entendido en un sentido más amplio, que incluye al empirismo, en atención a cuestiones
metodológicas y heurísticas más básicas, tales como la confianza en el poder de la razón
y la utilización del método lógico-matemático para someter a prueba el conocimiento
empírico. El sentido más amplio incluye el racionalismo en sentido estricto, pero
también el empirismo.2
i. Objetivismo, racionalismo, realismo
Con respecto al realismo, como bien ha puesto de relieve Mario Bunge,3 el positivismo
y el neo-positivismo constituyen un intento de ruptura respecto de posiciones como la
de Max Planck4, quien ha sostenido lo siguiente:
I La naturaleza existe de por sí y el hombre no es sino una pequeña parte de ella.
II La naturaleza es legal (satisface leyes) y la legalidad es causal (no hay azar objetivo).
III La realidad puede conocerse de a poco, aunque jamás perfectamente.
IV La ciencia marcha de la diversidad a la unidad, de lo subjetivo a lo objetivo, y de lo
relativo a lo absoluto.5
La postura de Planck (sostenida en la Tesis I) es marcadamente realista y metafísica,
según han acusado los miembros del Círculo de Viena (neo-positivistas)6en su
Manifiesto, cuando afirma que el mundo externo posee una naturaleza intrínseca, es
decir, existe por sí mismo, tiene una existencia que no depende del sujeto que lo conoce.
2
Cuando no se haga la aclaración, se utilizará el término racionalismo en sentido amplio.
3
Max Planck, Autobiografía científica, Madrid, Gredos,1987, Presentación de Mario Bunge.
4
Max Karl Ernest Ludwig Planck (1858 – 1947), físico alemán fundador de la teoría cuántica, ganador del
Premio Nobel de Física (1918).
5
Planck, op. cit., Prólogo de Bunge, p. 25.
6
El neo-positivismo se contrapone a la gnoseología realista de Planck, pues sostiene que la realidad
comprende el conjunto de nuestras sensaciones de manera que la ciencia constituye un esfuerzo para
adaptar nuestra inteligencia a nuestras sensaciones, posición un tanto más escéptica y cercana al
empirismo británico.
2
Pero, además, la cognoscibilidad del mundo externo (Tesis III) implica que las teorías
científicas constituyen imágenes (imperfectas) de la realidad. Las teorías vienen a ser
representaciones de cosas reales (o presuntamente reales) que permiten prever el curso
de los acontecimientos y explicar su mecanismo.
Posiciones como la de Planck difieren de la concepción positivista que considera las
teorías más bien como resúmenes de nuestras experiencias sensibles a la vez que difiere
también del convencionalismo7, que considera las teorías como construcciones útiles
para hacer predicciones.
Existen otras posturas afines al realismo, objetivismo y racionalismo de Max Planck, si
bien es posible señalar algunos matices. Por ejemplo, Ian Hacking8resume los rasgos
más importantes del conocimiento científico moderno,de acuerdo concierta versión
estándar, en los siguientes nueve puntos:
el realismo: la ciencia es considerada como el intento por descubrir el mundo real, en
tanto que mundo de los hechos naturales,
la demarcación entre teorías científicas y creencias de otro tipo (el criterio de
demarcación que separa lo científico de lo pseudo-científico),
la ciencia es entendida como acumulación de conocimientos (el progreso),
la distinción entre observación y teoría (lo empírico y lo noempírico),
la observación y la experimentación como fundamentos metodológicos del
conocimiento científico,
la estructura deductiva de las teorías (conceptos, enunciados y reglas),
la precisión que tienen los conceptos científicos, en contra de todo lenguaje pretensioso
y vacío,
la distinción entre un contexto de justificación (que se ocupa de la lógica de la
investigación y de los métodos de comprobación) y otro de descubrimiento (interesado
por contextualizar la aparición de las teorías)
y la unidad de la ciencia, para postular la ventaja –y consecuente recomendación– del
método de las ciencias exactas y naturales,incluso para las ciencias sociales
Ahora bien, los nueve criterios de Hacking perfectamente pueden ser reducidos a los
tres criterios más generales y abarcadoresya enunciados:elobjetivismo, el racionalismo y
el realismo, los cuales fueron trazados por Kant en el siglo XVIII.
Tal imagen de la ciencia se ha ido cimentando sobre la base de aportaciones en diversos
momentos históricosque podemos remontarala tradición griega,9cristalizadaen la
modernidad, reforzadaluego con el positivismo decimonónico y, finalmente,
consolidada con el neo-positivismo del Círculo de Viena.
7
El convencionalismo considera que el significado de las palabras proviene de acuerdos sociales y
arbitrarios, explícitos o implícitos.
8
Cf. Pablo Kreimer, De probetas, computadoras y ratones. La construcción de una mirada sociológica
sobre la ciencia, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes,1999.
9
Dos tradiciones han zanjado la filosofía. Una primera, que podemos llamar del devenir o multiplicidad,
de los jonios o milesios, continuada por Heráclito, hasta llegar a sofistas como Protágoras y Gorgias. Y
una segunda, inaugurada por Pitágoras, que podemos llamar de la permanencia o unidad, y que, pasando
por Parménides, llega hasta Sócrates y Platón. Esta última es la que inicia la tradición cientificista y
racionalista, que será sobrevaluada en la modernidad. Hacia el final de este trabajo dedico una parte a
revisar las aportaciones de los sofistas.
3
Ello no implica que se trate de un desarrollo continuo ni implica la adhesión
incondicional y a-crítica a todos los criterios, ni mucho menos. Antes bien, existen entre
sus representantes marcados matices y variantes de todo tipo respecto de cualesquiera
de dichos criterios, de manera que es posible detectar posiciones más o menos realistas,
más o menos racionalistas, más o menos naturalistas, algunos más interesados en la
justificación que otros, algunos más objetivistas o más interesados en la demarcación o
en el análisis del lenguaje que otros, etc.
Sobre los mismos criterios o supuestos se funda asimismo la historia oficial de la
ciencia, que en congruencia con la epistemologíatradicionalrelata los episodios más
relevantes en la marcha progresiva de las ciencias particulares, desde su surgimiento
hasta su consolidación definitiva. No obstante, esta imagen de la ciencia ha empezado a
ser cuestionada.
ii. La epistemología oficial. El Círculo de Viena
Tal como es caracterizada por el epistemólogo argentino GregorioKlimovsky (1922 –
2009),10 la epistemología es la disciplina que dice ocuparse de las condiciones de
producción y acreditación del conocimiento científico, y se distingue de la teoría
delconocimiento o gnoseología, que es que rama de la filosofía que se ocupa del
conocimiento en general (no exclusivamente del científico). Asimismo, se distingue de
la filosofía de la ciencia, pues ésta aborda cuestiones más generales como, por ejemplo,
la existencia o inexistencia de una realidad objetiva. Se suele diferenciar también de una
metodología de la ciencia, que se ocupa sólo de desarrollar estrategias y tácticas que
permiten el progreso del conocimiento científico. (Sin embargo, en general se toma la
epistemología como equivalente de filosofía de la ciencia sin más, y ambas como
sustancialmente diferentes de la gnoseología.)
La tradición epistemológica se esmera en ser fiel a los hechos y considera que la
realidad es concreta y observable; entiende por hecho “todo aquello que se expresa (...)
mediante una proposición verdadera”.11 Desconfía –hasta el punto de negarlo– de todo
aquello que no puede probarse a través de una contrastaciónempírica. De orientación
cientificista y vocación realista, percibe la mente como un “espejo de la realidad”.
Toda proposición resulta, pues, el enunciado (particular o general) no contradictorio de
un hecho. Para la tradición epistemológica no hay otro conocimiento más que el
científico, ni otra racionalidad que no sea la científica.
En el mismo sentido, el conocimiento científico es considerado por ErnestNagel (1901 –
1985) como aquel “que se obtiene por métodos de investigación dignos de confianza y
que por añadidura exhibe cierto grado (variable) de organización lógica”,12 siendo
además “expresable en algún sistema convencional de símbolos y comunicable por el
uso de tales símbolos”.13
10
Gregorio Klimovsky, Las desventuras del conocimiento científico. Una introducción a la epistemología,
Bs. As., A – Z,2005, p. 27 y ss.
11
Gregorio Klimovsky – Cecilia Hidalgo, La inexplicable sociedad, Bs. As., A – Z,2001, p. 28.
12
ErnestNagel, Simbolismo y ciencia, Bs. As., Nueva Visión,1972, p. 9.
13
Op. cit., p. 10.
4
Ahora bien, la definición de Nagel expresa cabalmente la mirada predominante sobre la
ciencia (cuando menos en el terreno de las ciencias naturales y tecnológicas), mirada
que reduce la ciencia a una pura cuestión de validación y que se resuelve a través de la
utilización del métodocientífico, sin necesidad de referirse ni a los productores ni a las
relaciones sociales que conforman la práctica científica. Esa mirada es llamada
frecuentemente “positivista”, si bien de una manera simplista.
Podemos puntualizar como supuestos básicos del cientificismo los siguientes: el triunfo
y la consolidación de la mentalidad científica, el primado de la producción industrial, el
aumento de la productividad y por ende del nivel de vida, el reconocimiento de la
propiedad privada como fuente de riqueza social, y la hegemonía política de los
expertos.14
La epistemología oficial se consolidó en los años ’20s., en la versión neo-positivista del
Círculo de Viena (Wiener Kreis), que fue un organismo científico y filosófico formado
por el Dr. Johan Craidoff y MoritzSchlick, en Viena, en 1922 y disuelto en 1936. Este
movimiento, con el nombre original de Círculo de Viena para la concepción científica
del mundo, se ocupó principalmente de la lógica de la ciencia, considerando que la
filosofía era la disciplina encargada de distinguir (demarcar) lo que se puede considerar
científico respecto de lo que no, y de la elaboración de un lenguaje común a todas las
ciencias
Los epistemólogos del Círculo, exponentes de posiciones anti-metafísicas al igual que
los positivistas anteriores, han sido movidos por el ideal de fundar una filosofía
científica a partir de un lenguaje igual de científico que pueda evitar los pseudo-
problemas ocasionados por el uso inadecuado del lenguaje mediante el control de los
enunciados que se utilizan, de manera que la razón científica hiciera posible profundizar
la tarea emancipatoria iniciada por el Iluminismo. (Los representantes del Círculo han
creído que las posiciones metafísicas envuelven ideas políticas totalitarias, como, por ejemplo,
el historicismo nazi.)
Los dos pilares básicos de la explicación neo-positivista del Círculo los constituyen, por
un lado, el papel central que atribuyen a la estructura lógica de las teorías científicas
(recurriendo, en particular, a la lógica de Whitehead y Russell) y, por otro, el empirismo
verificacionista, es decir, la puesta a prueba de los enunciados a partir de la experiencia
y la observación.
En gran afinidad con la concepción epistemológica del Círculo de Viena fue fundado
también el Círculo de Berlín, asociación similar de científicos y epistemólogos con la
que compartían intereses y actividades, y que fue expresamente aludida por aquél en su
carta fundacional.
No está de más remarcar que las características compartidas grosso modo por el Círculo
de Viena y el Círculo de Berlín (entre muchos otros) constituyen rasgos de familia, y de
ninguna manera se pueden tomar como absolutos, sino que más bien constituyen un
repertorio de temas que han interesado a ciertos autores, pero que han dado lugar a
posiciones variadas y matizadas.
Auguste Comte, Discurso sobre el espíritu positivo,Madrid, Biblioteca Nueva, 1999,Intr. Eugenio
14
Moya
5
La concepción científica del mundo. El Manifiesto
En 1929, Otto Neurath, Hans Hahn y Rudolf Carnap (miembros de la Asociación Ernst
Mach) escribieron un Manifiesto15, como certificado de nacimiento del Círculo de Viena
y como prescripción de sus principales presupuestos epistemológicos. Allí concebían su
empresa como un trabajo colectivo, realizado por hombres con cierta actitud científica
básica con el primordial interés de combatir el pensamiento metafísico y teologizante.
Los dos estandartes levantados en el Manifiesto son el de la Ilustración y el de la
investigación fáctica, reconociendo en primer lugar a los lógicos Bertrand Russell y
Alfred Whitehead y los “esfuerzos anti-metafísicos en Inglaterra, donde la tradición de
los grandes empiristas continúa viva”16.
Muy seguidamente, se señala el interés emancipatorio que los miembros del Círculo
han puesto en el Manifiesto, en el sentido de que el empirismo, el utilitarismo y el
pensamiento ilustrado que inspiran el proyecto se identifican con tendencias políticas
que puedan favorecer el desarrollo del pensamiento cientificista.
Neurath reconoce así el vínculo entre la ciencia y la política.17 Un vínculo que para los
integrantes del Círculo se puso de manifiesto en forma dramática, pues el ascenso del
nazismo lo desintegró. Uno de los miembros fue asesinado y los restantes tuvieron que
emigrar de Alemania.
Luego son enlistadas las principales aportaciones que desde el surgimiento del
positivismo comteano han enriquecido esta tradición epistemológica, como así también
muy principalmente la aportación de MoritzSchlick, fundador del Círculo.
Según el Manifiesto, sólo la ciencia libre de metafísica y de teología (tal cual exhortaba
la Ilustración) es capaz de lograr el objetivo primordial de la concepción científica del
mundo: la ciencia unificada.
Las recomendaciones metodológicas para la consecución de semejante propósito son
dobles: por un lado, debido a su empirismo y a su positivismo, la observación; por otro,
para evitar los pseudo-problemas ocasionados por la oscuridad del lenguaje, el análisis
lógico. Observación y análisis lógico resultan, pues, guardianes metodológicos de los
ideales de objetividad, racionalidad y realismo.
A partir de ahí se postula la existencia de dos tipos de enunciados: unos, empíricos, que
representan las cosas de la naturaleza y cuyo contenido puede ser determinado por el
análisis lógico; otros, carentes de sentido: metafísicos y poéticos.
Los miembros del Círculo estaban convencidos de que un análisis lógico riguroso era
capaz de evitar cualquier aberración metafísica. Resultan particularmente interesantes
15
Otto Neurathet al., La concepción científica del mundo (WissenschaftlicheWeltauffassung – der Wiener
Kreis, ed. R. Hegselmann, Francfort del Meno, Suhrkamp, 1929), Bs. As., Centro de Estudios de Filosofía
Analítica, en: [Link] La sola idea de un manifiesto implica una
declaración pública de ciertos principios e intenciones explícitamente políticos. Era una época en que
proliferaban los manifiestos, en especial los de vanguardias artísticas como el dadaísta (1918) y el
surrealista (1924).
16
Neurath, op. cit., p. 2.
17
Es interesante señalar las coincidencias respecto de algunos intereses del neo-positivismo con
posiciones consideradas como críticas de esta postura, como, por ejemplo, la de Popper, pues su teoría
crítica contra el historicismo persigue el objetivo de neutralizar las pretensiones políticas de éste, según
está planteado en La sociedad abierta y sus enemigos y en La miseria del historicismo.
6
los dos tipos de “errores lógicos” que los trabajos de Russell y Whitehead ponen de
relieve: “(i) una relación cercana con la forma de los lenguajes tradicionales y, (ii) una
ignorancia sobre los procesos lógicos del pensar.”18
Cabe mencionar que el empirismo sostenido por el Círculo identifica la práctica
científica con la observación y la experimentación
Algo es considerado “real” por el hecho de que está integrado en el edificio total de la
experiencia.19
Se entiende aquí por experiencia el contacto con el mundo externo, es decir, la
captación de lo dado.
En cambio, un método explícitamente aludido por deficiente es la intuición,
consideradocomo un método metafísico que debe ser rechazado, en tanto que se
identifica la experiencia con lo inmediatamente dado, que consiste no en la esencia del
objeto, sino en su estructura.
El concepto de estructura reafirma la pregonada unidad de la ciencia, pues alberga la
idea de que se puede pasar de estructuras más simples a otras más complejas, de áreas
problemáticas como la aritmética o la lógica a la física, la biología, la psicología o
incluso la historia y la economía. De ahí se infiere que es posible aplicar el método
científico a las ciencias sociales, encargadas de estudiar las estructuras más complejas.20
De hecho, el Manifiesto dedica un apartado a los fundamentos de las ciencias sociales y
–hay que decirlo- menciona explícitamente a ciertos estudiosos de dichas ciencias que
son perfectamente compatibles con la imagen científica del mundo; entre los citados:
Quesnay, Adam Smith, Ricardo, Comte (por supuesto) y Marx.
Eso sí: ninguno de estos pensadores puede ser un filósofo “puro” (teórico), sino que se
trata de científicos de las distintas áreas o ciencias particulares. Por ejemplo, en el caso
de la psicología, es posible obtener una psicología científica o experimental, esto es,
empleando el método científico: el conductismo anti-metafísico.
Los integrantes del Círculo comparten una misma actitudfundamental, similares puntos
de vista e igual dirección de la investigación. Se infieren del Manifiesto los siguientes
supuestos:
Para la ciencia, lo importante es el contexto de justificación, nunca el de
descubrimiento, que tiene que ver con el contexto en que surge un conocimiento, es
decir, con la historia de una ciencia.
El análisis del lenguaje implica la existencia de un sistema formal neutral y total de
conceptos, cuya estructura es deductiva, y cuya univocidad y precisión suponen un
simbolismo libre de lenguaje histórico. El análisis lógico permite la purificación y
18
Neurath, op. cit., p. 6.
19
Ibid., comillas de los autores.
20
Un ejemplo que merece ser citado aquí es la epistemología genética de Jean Piaget, que sostiene la idea
de que existen ciertas estructuras y funciones muy básicas e innatas (lógicas, matemáticas) que pueden ir
conformando a su vez estructuras más amplias y complejas (psicológicas, sociales). Cf. Jean Piaget,
Biología y conocimiento, México, Siglo XXI,2004; y cf. Jean Piaget &Rolando García, Psicogénesis e
historia de la ciencia, México, Siglo XXI,1982.
7
elucidación de los conceptos, evitando así las “distancias oscuras” y “profundidades
insondables” que conllevan pseudo-problemas.
La naturaleza terrenal de la realidad es representable mentalmente. Este
representacionismo se opone al expresivismo (metafísico o estético). La ciencia puede
alcanzar la verdad (fundacionalismo): a través del correcto uso de la lógica en
conjunción con la adecuada representación de lo dado.
El conocimiento humano del mundo es posible debido a la inteligencia o razón que es
apta para tal fin (racionalismo) y de ello resultan las teorías. No así la poesía y el mito,
que sólo dan cuenta de la dimensión emocional humana.
La realidad posee una naturaleza intrínseca (realismo), existe per se y las teorías
representan dicha realidad a través del lenguaje científico.