INTRODUCCIÓN
El capítulo 28 de Deuteronomio, y sus capítulos paralelos (Lv 26, Deuteronomio 7) brindan un
“resumen” de los principios para el éxito en la vida de la nación que Dios le dio a Israel; el mensaje
principal es que la obediencia al Señor trae bendición mientras que la desobediencia, maldición.
Sin embargo, ya desde una época tan temprana en la revelación bíblica quedó en claro que Dios
no pedía una obediencia “ciega y mecánica”, porque más de una vez dijo que lo que pretendía es
que se le adorase con “alegría y sinceridad”
LAS ENSEÑANZAS PRINCIPALES
1) TODO VIENE DE DIOS
Vez tras vez se menciona en el texto que tanto la bendición como la maldición ocurrirán por
voluntad expresa del Señor y no por azar o por “un ataque del enemigo”:
1
… el Señor te pondrá por encima de todos los pueblos de la tierra…
7
El Señor pondrá en tus manos a tus enemigos cuando te ataquen…
8
El Señor enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo lo que hagas, y te hará vivir
feliz en el país que va a darte
11
El Señor te mostrará su bondad dándote muchos hijos,…
12
Y te abrirá su rico tesoro, que es el cielo, para darle a tu tierra la lluvia que necesite; y hará
prosperar todo tu trabajo…
13
El Señor te pondrá en el primer lugar, y no en el último;…
20
El Señor te enviará maldición, confusión y angustia en todo lo que hagas, y en muy poco
tiempo te destruirán por completo, por haberlo abandonado con tus malas acciones.
21
El Señor te enviará una peste…
22
También te enviará epidemias mortales,…
24
El Señor hará caer sobre ti polvo y arena en vez de lluvia,…
27
El Señor te hará sufrir con llagas,…
28
También te hará padecer locura, ceguera y confusión,…
48
El Señor te hará sufrir una dura esclavitud,…
63
Y así como el Señor se complacía en hacerte bien y multiplicarte, ahora se complacerá en
tu ruina y tu destrucción,…
Bendición o maldición ocurren por voluntad divina. Es inútil entrar en una discusión sobre si el
Señor “lo permite” o “lo envía” es difícil aceptar la segunda parte de este capítulo, principalmente
en aquellos que se enfocan sobremanera en la misericordia de Dios y descuidan su justicia.
Misericordioso y clemente es Jehová;
lento para la ira y grande en misericordia.
Salmo 103:8
Cuando podemos aceptar, entonces, a Dios como un Dios tanto de amor como de justicia, de
bendición pero también de juicio, podemos dar un paso fundamental en el conocimiento de Él, y
por consiguiente, crecer en santidad, y en consecuencia, en avanzar hacia la bendición y
prosperidad genuinas. No creo que se pueda conocer esta verdad “de una sola vez y
definitivamente”, más bien me parece que hay muchas dimensiones y distintos niveles de
profundidad que solo se pueden ir conociendo con el tiempo y el caminar con Dios.
2) EL NIVEL DE NUESTRA OBEDIENCIA DETERMINA LO QUE NOS
PASE Y LO QUE LE PASE A LA TIERRA SOBRE LA CUAL ESTAMOS
En todo el pasaje hay una relación causal directa que el Espíritu se encarga de dejar muy en claro:
“1 “Si de veras obedeces al Señor tu Dios, y pones en práctica todos sus mandamientos que yo te
ordeno hoy, entonces el Señor te pondrá por encima de todos los pueblos de la tierra. … 15 “Pero si
no obedeces al Señor tu Dios, ni pones en práctica todos sus mandamientos y leyes que yo te he
ordenado hoy, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:”
3) EL PRINCIPAL PROPÓSITO DEL SEÑOR ES QUE NOS
ACERQUEMOS A ÉL
El Nuevo Pacto estableció un principio muy claro:
Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios,
y recibirán también todas estas cosas.” Mateo 6:33
Lo primero para el hijo de Dios no es vivir con dinero, comodidades o fama, sino vivir en el reino y
traer el reino. Todo lo demás (material) viene dado por Dios en su tiempo y voluntad, aunque sí
está prometido que venga. Al fin y al cabo, y aplicando la más simple lógica, ¿qué son 70 u 80
años de vida en esta tierra comparados con la eternidad en el cielo… o en el infierno?
4) DIOS SE VA A DAR A CONOCER AL MUNDO A TRAVÉS DE LO
BUENO O MALO QUE NOS PASE
Como todo lo que nos pasa viene de Dios, Dios lo utiliza para mantenernos cerca de él, pero no
solamente a nosotros, sino para dar testimonio a través nuestro. Eso está muy claro en el texto, y
también queda claro que de todas formas Dios se va a mostrar: sea por la bendición o sea por la
maldición.
“1 … entonces el Señor te pondrá por encima de todos los pueblos de la tierra.”
Si las cosas iban bien, la fama de la nación haría que el resto de los pueblos se enterara y fueran a
ver qué es lo que tenían de especial.
“7 “El Señor pondrá en tus manos a tus enemigos cuando te ataquen. Avanzarán contra ti en
formación ordenada, pero huirán de ti en completo desorden.”
Claro está que los enemigos iban a ser de otro pueblo. Aun en su derrota, Dios se daría a conocer,
porque finalmente deberían reconocer que había algo especial en ese pueblo, que no podían ellos
vencer.
“10 Entonces todos los pueblos de la tierra verán que sobre ti se invoca el nombre del Señor, y te
tendrán miedo.”
Probablemente los que primero oyeron esta palabra se quedaron con la segunda parte de la frase:
“te tendrán miedo”, pero creo que Dios anhelaba la primera: “todos los pueblos de la tierra verán”.
El propósito esencial de Dios al formar una nación era que sirviera de testimonio para todas las
otras naciones. Lo ideal era que esto se cumpliera por medio de la bendición.
“12 … Podrás prestar a muchas naciones, pero tú no tendrás que pedir prestado a nadie. 13 El Señor
te pondrá en el primer lugar, y no en el último; siempre estarás por encima de los demás, y nunca
por debajo”
Aunque fuera por el aspecto económico, otras naciones tendrían que ir y entrar en contacto con el
pueblo de Dios.
La bendición vendría solo si la nación cumplía la voluntad del Señor. Entonces, al ir los otros
pueblos hacia ellos y tratar de imitarlos, estarían acercándose a la voluntad de Dios.
5) LOS PRINCIPIOS DE DEUTERONOMIO 28 ESTÁN PARA QUE TRAIGAMOS BENDICIÓN A
LA TIERRA
A esta altura puede quedar la impresión de que lo que realmente le interesaba al Señor era que se
dieran cuenta de su estado espiritual cuando las cosas les fueran realmente mal. Pero si leemos el
texto con otros ojos, y, fundamentalmente, si nos enfocamos en los propósitos originales de Dios
con el hombre (y Él nunca desiste de sus planes) encontramos que tenemos ni más ni menos que
una serie de instrucciones para traer bendición a la tierra.
“y les dio su bendición: “Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo;” Génesis
1:28a
“Gobernar” para Dios implicaba (¡y lo sigue haciendo!) llevar algo a su perfección, traer bendición,
establecer Su reino en la tierra.
Las promesas de los primeros 14 versículos son en realidad una “herramienta” para traer bendición
en cada aspecto tanto de la sociedad como de la creación como un todo. Nada escapa a ellas,
todo puede ser abarcado y alcanzado por la bendición divina que llega a través de un pueblo
obediente. Por lo tanto, la obediencia genuina se transforma en la principal manera de cumplir con
nuestro mandato de bendecir a la creación. Retomando el hilo de argumentación de más arriba,
acciones específicas de obediencia pueden ser pensadas para traer resultados específicos de
bendición, pero siempre debería primar un enfoque holístico. Las acciones específicas y
enfatizadas pueden ser útiles cuando se quiere establecer alguna verdad “nueva” en la comunidad
de creyentes, pero deberían ser rápidamente integradas a un todo coherente, a un cuerpo de
creencias y prácticas abarcador.
Por otro lado, analizando las maldiciones también podrían obtenerse ideas de las falencias
espirituales de una comunidad, para poder tratar con ellas.
Las iniquidades de generaciones dejan una huella de maldición sobre la tierra, trayendo
degradación ambiental y desastres naturales.
6) LA BENDICIÓN Y LA MALDICIÓN ABARCAN TODAS LAS ÁREAS
DE LA VIDA
Las áreas involucradas se van a desarrollar más adelante; pero es importante enfatizar aquí que
abarcan todo lo que tiene que ver con la vida del hombre, tanto como individuo como sociedad o
país. Tiene que ver con lo físico, lo social, lo emocional, lo político, lo económico, y por extensión,
en campos como el arte y la cultura.
Tiene que ver también, como se dijo más arriba, con el medio ambiente de la nación. Claramente
se establece un nexo con el mundo natural:
“4 Serán benditos tus hijos y tus cosechas, y las crías de tus vacas, de tus ovejas y de todos tus
animales.”
“11 El Señor te mostrará su bondad dándote muchos hijos, muchas crías de tus ganados y
abundantes cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría 12 Y te abrirá su rico
tesoro, que es el cielo, para darle a tu tierra la lluvia que necesite; ”
“18 Serán malditos tus hijos y tus cosechas, y las crías de tus vacas, de tus ovejas y de todos tus
animales”
“22 También te enviará epidemias mortales, fiebres malignas, inflamaciones, calor sofocante, sequía
y plagas sobre tus trigales, epidemias que te perseguirán hasta destruirte. 23 Allá arriba, el cielo te
negará su lluvia; y aquí abajo, la tierra te negará sus frutos. 24 El Señor hará caer sobre ti polvo y
arena en vez de lluvia, hasta que seas destruido”
“59 él enviará grandes y terribles plagas sobre ti y sobre tus descendientes, y enfermedades
malignas e incurables. 60 Hará que se repitan sobre ti todas las plagas de Egipto,”
Este enfoque en particular es muy actual, porque brinda una nueva visión sobre el cambio climático
y los desastres ambientales. También es muy útil para entender por qué van a pasar algunas cosas
descriptas en Apocalipsis.
Entonces, no solo las consecuencias son enormes, el alcance también lo es. Sin exagerar, nada
escapa al ámbito de la bendición o maldición de Dios, que se desatan de acuerdo a nuestra
obediencia o desobediencia. Y como nada escapa a ellas, estos principios se vuelven muy útiles
para aplicarlos al análisis de cualquier cosa que tenga que ver, directa o indirectamente, con los
seres humanos. Es decir, son una poderosa herramienta del entendimiento y la acción en cualquier
ámbito.
De la misma manera, las bendiciones y maldiciones generacionales tienen efecto sobre las áreas
más diversas del ser humano.
7) SIN DIDA, DIOS VA A CUMPLIR CON SUS PROMESAS
Otra idea que sobresale en el texto es la certeza que establece Dios respecto de lo que hará:
“2 Además, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán por haber obedecido al
Señor tu Dios”
“15 “Pero si no obedeces al Señor tu Dios, ni pones en práctica todos sus mandamientos y leyes
que yo te he ordenado hoy, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:”
“45 “Todas estas maldiciones vendrán sobre ti, y te perseguirán y te alcanzarán hasta acabar
contigo, porque no quisiste obedecer al Señor tu Dios ni cumplir los mandamientos y leyes
ordenados por él.”
“58 “Si no pones en práctica todas las instrucciones escritas en este libro, ni respetas este glorioso e
imponente nombre del Señor tu Dios, 59 él enviará grandes y terribles plagas”
“63 Y así como el Señor se complacía en hacerte bien y multiplicarte, ahora se complacerá en tu
ruina y tu destrucción,”
El resto de los versículos, al hacer el detalle de lo que ocurriría, refuerzan la idea.
Dios quiso dejar en claro que de cierto cumpliría lo que había prometido, sea bendición o sea
maldición. Y si lo vemos en perspectiva, quizás la enseñanza más fuerte que deje el capítulo no se
trate tanto de la bendición y la maldición sino de la fidelidad de Dios en cumplir con su palabra.
El Señor quiso asegurar que todo lo que prometió lo va a cumplir, porque:
“Dios no es hombre, para que mienta,
ni hijo de hombre para que se arrepienta.
¿Acaso dice y no hace?
¿Acaso promete y no cumple?”
Números 23:19
Dios es perfectamente justo, ¡y cuanto necesitamos vivir, aplicar y reclamar esa verdad hoy en día!
Dios es misericordioso, pero no es indulgente. Nosotros podemos y debemos descansar en el
amor y la misericordia del Señor, ¡pero nunca podemos permitirnos ser indulgentes con nosotros
mismos! La misericordia divina no es gratis, ¡costó la sangre del Unigénito! No tiene costo para
nosotros, Otro lo pagó, pero su valor es inconmensurable.
Lo que acontezca en nuestras vidas va a depender de lo que hagamos de acuerdo a un código ya
establecido por el Señor, y que él va a cumplir indefectiblemente. Esta es una piedra sólida sobre
la cual podemos edificar la casa. Esta es una verdad que nos puede sostener aun en las noches
más oscuras y terribles. Pero también es una verdad que nos puede hacer volver al camino cuando
nos hayamos desviado.
En este aspecto, claramente, la cuestión generacional alcanza su expresión más patente; muchas
de las promesas divinas son de cumplimiento generacional, no siempre cosecha toda la bendición
la generación justa y no siempre cosecha todo el juicio la generación injusta. Lo bueno es que, en
Cristo, todo lo malo que hayan hecho nuestros antepasados puede ser restaurado y la iniquidad
borrada.
En la historia, el máximo ejemplo que encarna tanto la justicia como el amor del Padre es el Hijo,
que es Dios. Cuando el Padre nos dice de qué forma se nos va a tratar no está diciendo nada
distinto a lo que hizo con su propio Hijo, su misma esencia y naturaleza.
8) ¿LA GRACIA NO ANULA EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY?
Puede parecer, de todo lo que venimos diciendo, que estamos “volviendo” al “cumplimiento de la
Ley” para salvación, pero notemos bien que aquí NO ESTAMOS HABLANDO DE LA SALVACIÓN
de las personas, sino de lo que les ocurre en su vida terrenal. La salvación sigue siendo por gracia
y nada más que gracia, pero en ninguna parte de la Biblia, especialmente, del Nuevo Testamento,
se borran las exigencias de santidad para los cristianos. Una lectura rápida de todos los libros del
Nuevo Pacto deja en claro que las exigencias de una vida santa NO SON MENORES bajo la
Gracia sino TODO LO CONTRARIO, porque ahora tenemos un poder mayor para realmente
vivirlas.
Muchas veces, cuando se habla de “Ley” se está mezclando la ley ceremonial, de sacrificios y
demás reglamentaciones que sí fue abolida por Cristo, con los principios de la vida que agrada a
Dios, ¡que no pueden cambiar con el tiempo, porque Dios no cambia!
“5 De la justicia basada en la ley, Moisés escribió esto: persona que cumpla la ley, vivirá por ella.”
Romanos 10:5
La Gracia nos habilita para encontrar el perdón necesario para acceder continuamente al Trono del
Padre, pero no nos avala para descuidar la santificación. Dios sigue esperando mucho de nuestros
estándares de vida:
“16 pues la Escritura dice: “Sean ustedes santos, porque yo soy santo.”
1 Pedro 1:16
Una cosa es llegar al cielo, otra muy distinta, como alguien dijo alguna vez, es traer el cielo a la
tierra.
UNA LISTA DE VERIFICACIÓN
Sin duda que el pasaje de Deuteronomio 28 es eminentemente práctico, a la vez que contiene
claras enseñanzas espirituales. Si nos enfocamos en su aspecto concreto, podemos utilizarlo como
una “lista de verificación” para ver como anda nuestra obediencia y, por ende, nuestra relación con
Papá.
Claro, sin la actitud correcta de humildad y apertura al Espíritu, esto no sirve de nada; porque no
vamos a aceptar lo que dice o, simplemente, no lo vamos a “ver”. Sorprendentemente (pero nada
raro) “no vemos” muchas cosas que nos suelen pasar y que dan clara prueba de que en algún área
estamos fallando. También es frecuente que no tengamos en cuenta la cuestión generacional y
tratemos de “cargar” con toda la responsabilidad (o nos frustremos pensando en qué fallamos) y no
nos demos cuenta de que tenemos que buscar un poco en la historia. Debemos manejar todos los
tiempos: pasado, para descubrir iniquidades y bendiciones, presente, para darnos cuenta de qué
es lo que se está haciendo mal (y bien) hoy, y futuro, para sembrar lo correcto para nosotros y
nuestros hijos. Todo esto, por supuesto, bajo el poder y la sabiduría del Espíritu.
Con mucha dificultad podremos avanzar solos en este camino. Como cuerpo que somos,
necesitamos la ayuda de nuestros hermanos, así como ellos necesitan la nuestra. Para empezar,
más de una vez será otro el que se dé cuenta de algo que anda mal en mí, y el que me ayude a
solucionarlo.
Incluí algunas preguntas al final de cada ítem como para que pensemos un poco. Por supuesto,
siempre lo mejor es permitir que el Espíritu hable en “respuesta” a ellas. Posiblemente alguna nos
dé algunos retorcijones, pero si eso sirve para que cambiemos algo del curso y traigamos
bendición, ¡bienvenidos sean!
Vayamos a la lista:
BENDICIÓN Y MALDICIÓN
Todo el capítulo habla de ellas, son dos conceptos principales, que resumen todo lo otro.
Como el contexto de los términos es veterotestamentario, no tienen “a simple vista” la importante
carga espiritual que les transmitiría el Nuevo Pacto, por lo que hay que hurgar un poco más en el
texto o bien relacionarlo con pasajes del Nuevo Testamento. Así como está expresado en realidad
encontramos las definiciones en lo “material” de las palabras bendición y maldición. ¿Qué significa
estar bendecido? Que ocurra todo lo que dicen los primeros 14 versículos y no ocurra lo que dicen
los siguientes. ¿Qué significa estar maldecido? Lo contrario.
Ahora bien, podemos acercarnos al texto teniendo ya determinados conceptos de lo que es
bendición y maldición. Esta suele ser una forma riesgosa de interpretar la Palabra, pero si creemos
que el Escritor de Toda la Biblia es el mismo Espíritu Santo, tendremos una forma válida de
interpretación, con algunos cuidados textuales. Entonces, “bendición” y “maldición” adquieren más
significado y profundidad que solo lo terrenal que podían llegar a comprender los israelitas de esa
época.
Y es que en realidad, “bendición” es un conjunto de cosas, pero más que eso, es un estado.
Estamos en bendición o no (o, por lo menos, ¡vamos en camino!) Más que una lista de las cosas
que ocurrirán, lo importante es mantenerse en el “estado de bendición”. Pero, por otro lado, para
llegar allí hay un camino largo que recorrer; y en ese camino se avanza muchas veces por
“escalones”, que nos permiten accede a “bendiciones” particulares.
La idea fundamental a remarcar es que, más que pensar y procurar bendiciones específicas (tal
como se mencionó más arriba), debemos procurar llegar a ese estado. ¡Y es mucho más fácil
buscar una cosa antes que estar buscando cientos de ellas!
Como “bendición” y “maldición” abarcan mucho, son estados en los que lo generacional influye
también mucho; llegando a crear a veces situaciones muy “enmarañadas”. Se requiere mucho trato
con el Espíritu, ministración de distintos ministerios, y tiempo para poder revertir algunas
situaciones.
¡Cuidado!, vuelvo a repetir que “partir” LA bendición de Dios en bendiciones particulares siempre
será un recurso más o menos artificial, es útil para que podamos entender y avanzar en ella, y Dios
lo hace con nosotros por ese fin, pero, finalmente, la bendición de Dios abarca todas las áreas. Lo
mismo vale para la maldición.
FAMA Y RECONOCIMIENTO
Dijimos que una de las cosas que más le interesa a Dios a través de nuestra bendición (o
maldición) es que Su nombre glorioso sea conocido por otros. Entonces, este aspecto cobra
importancia, tanto que es lo primero que menciona:
1
… el Señor te pondrá por encima de todos los pueblos de la tierra.
Después agrega:
10
Entonces todos los pueblos de la tierra verán que sobre ti se invoca el nombre del Señor, y te
tendrán miedo.
13
El Señor te pondrá en el primer lugar, y no en el último; siempre estarás por encima de los
demás, y nunca por debajo,
14
Ustedes serán bendecidos más que todos los pueblos; … Deuteronomio 7:14
Por el otro lado:
25
… y serás motivo de espanto para todos los reinos de la tierra.
37
y serás motivo de horror, de refrán y de burla en todos los pueblos donde te lleve el Señor.
43
Los extranjeros que vivan en tu país se harán más y más poderosos, mientras que tú perderás
más y más tu poder.
44
… los primeros lugares serán para ellos, y para ti los últimos.
La posición de alguien, sea de una persona, una familia, una ciudad o una nación, es algo que se
construye con el tiempo. No ocurre de la noche a la mañana; demora años, y también demora años
en cambiar; a veces generaciones. Por lo tanto, se trata de algo que es formado con acciones
repetidas, que alcanzan a mostrar claramente lo que hay en el corazón. Dios honra a los que lo
honran. Dios exalta a las naciones que lo buscan. Dios hace famosas a las instituciones u
organizaciones (sean iglesias, empresas, organizaciones civiles, etc.) que lo ponen en primer lugar.
Y ser “famoso” implica más oportunidades de recibir bendición, hacer negocios, obtener beneficios,
influir en la gente… y testificar de Cristo.
Bien repetimos que el mundo (el sistema del mundo, claro está) pertenece a Satanás, pero nos
olvidamos de esta parte. ¿Por qué Dios no puede elevarnos a posiciones de privilegio y
reconocimiento, como tantas veces se predica aunque con bastante ignorancia? Porque no puede
encontrar la fidelidad y la obediencia necesarias, y entonces no puede destronar a los siervos del
Adversario de esas posiciones.
¿Cómo me conocen en el barrio? ¿Y en el trabajo? ¿Cómo es conocida mi familia? ¿Y mi ciudad?
¿Y mi nación? ¿El Señor me está llevando a posiciones de honor o más bien doy lástima?
Notemos bien que aquí no se habla de cuál sea mi posición en “la iglesia” (congregación, para ser
más exactos); porque si todos funcionan con un sistema de valores errado se termina
tergiversando el entendimiento, y dentro del mismo cuerpo de Cristo se cumple que:
20
¡Ay de ustedes, que llaman bueno a lo malo,
y malo a lo bueno;
que convierten la luz en oscuridad,
y la oscuridad en luz;
que convierten lo amargo en dulce,
y lo dulce en amargo!
Isaías 5:20
Aquí se refiere a mi posición “en el mundo”. Claro está que donde los cristianos son perseguidos
las cosas pueden ser muy distintas, pero aun en esos contextos, y por más furor que demuestren
los incrédulos, no podrán dejar de reconocer la honra que Dios da.
¿Soy de verdad honrado en el “mundo”? ¿Mi “honra” viene solo de mi grupo de hermanos porque
en la sociedad ni soy tenido en cuenta? ¿Me estoy engañando a mí mismo buscando
reconocimiento de manera artificial, o en grupos muy “particulares”? Pablo fue bastante duro al
respecto:
12
Ciertamente, no nos atrevemos a igualarnos o a compararnos con esos que se alaban a sí
mismos. Pero ellos cometen una tontería al medirse con su propia medida y al compararse unos
con otros.
2 Corintios 10:12
¿Cómo es conocida nuestra nación? ¿Cuál es la “fama” que tiene en el mundo? ¿Y nuestra
ciudad?
¿Y nuestras iglesias?
Es verdad que la honra no es lo que tenemos que buscar nosotros, porque el ejemplo del Amado
fue:
5
Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo Jesús, 6 el cual:
Aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él, 7 sino que renunció a lo
que era suyo y tomó naturaleza de siervo. Haciéndose como todos los hombres y presentándose
como un hombre cualquiera, 8 se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta
la muerte en la cruz.
Filipenses 2:5-8
Y también Pablo dijo:
8
Unas veces se nos honra, y otras veces se nos ofende; unas veces se habla bien de nosotros, y
otras veces se habla mal. Nos tratan como a mentirosos, a pesar de que decimos la verdad. 9 Nos
tratan como a desconocidos, a pesar de que somos bien conocidos. Estamos medio muertos, pero
seguimos viviendo; nos castigan, pero no nos matan. 10 Parecemos tristes, pero siempre estamos
contentos; parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos; parece que no tenemos nada, pero lo
tenemos todo.
2 Corintios 6:8-10
Pero también es cierto que, al “final de la historia”, Dios mismo concede honra a los que la
merecen:
9
Por eso Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres, 10 para que, ante
ese nombre concedido a Jesús, doblen todos las rodillas en el cielo, en la tierra y debajo de la
tierra, 11 y todos reconozcan que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Filipenses 2:9-11
35
La honra es el premio de los sabios, pero los necios se destacan por su deshonra.
Proverbios 3:35
Y Pablo dijo al final de su vida:
8
Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me
la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa.
2 Timoteo 4:8
La honra que Dios nos promete en Deuteronomio 28 es SU honra, que llega en SU tiempo y a SU
manera. No es lo que nosotros querríamos, no es cuando la querríamos, pero, al final, ¡es mucho
mejor! Y trae gloria al Padre.
Por supuesto, la dimensión generacional es fundamental aquí, tanto en lo referido a naciones y
regiones como también a familias e individuos, aunque yo creo que una generación consagrada
puede cambiar siglos de historia.
BENDICIÓN EN LOS DISTINTOS ÁMBITOS
Tanto la bendición como la maldición se manifiestan en diversos ámbitos, lo cual también implica
las diversas actividades que se realizan en esos ámbitos. Hay promesas de bendición para todos
los ámbitos:
3
Serás bendito en la ciudad y en el campo.
Esto es, en cualquier lugar, en todos los sitios, en todas las actividades.
8
“El Señor enviará su bendición … sobre todo lo que hagas,
Desde lo más importante hasta lo más insignificante. Y de hecho, a veces analizar lo “pequeño”
nos puede dar las pistas de si estamos en el camino correcto o no. Y es más sano que Dios nos
corrija en lo “pequeño” a que tenga que hacerlo en lo “grande”.
Lo contrario a la bendición también es cierto:
16
Serás maldito en la ciudad y en el campo.
19
Y maldito serás tú en todo lo que hagas.
Bendición implica bendición en todas las áreas; si en alguna no la hay es que en algo todavía
estamos desobedeciendo.
¿Tengo bendición en todos los ámbitos donde me muevo? ¿Veo la mano de Dios en todos ellos?
¿Y en las “pequeñas cosas”? Las “cosas grandes” muchas veces son racionalizadas, así que
naturalizamos lo que nos pasa (y que probablemente le pase a muchos, porque muchos estén
desobedeciendo) y no nos damos cuenta cuando hay maldición, pero ¿las pequeñas? También allí
debe haber bendición.
¿Y qué de nuestra sociedad? ¿Podemos decir que las cosas andan “bien” en todos los espacios
físicos y ámbitos? ¿Hay algunos especialmente complicados?
¿Y en el ámbito de nuestras iglesias?
Como los seres humanos nos movemos en muchos ámbitos distintos, y por lo general no nos gusta
complicarnos demasiado, es tremendamente fácil que aceptemos como normal una situación que
debiera ser corregida en algún área particular. Claro que, si pretendiéramos nosotros, con nuestras
propias fuerzas, solucionar todos y cada uno de los problemas y maldiciones que encontráramos
¡nos volveríamos locos! Pero la clave está, creo, en poder reconocerlo primero y luego llevarlo al
Padre, permitiéndole al Espíritu que comience a obrar. Reconocer lo que está mal, aquello en lo
que se viene arrastrando maldiciones generacionales, no es más que poder escuchar la misma voz
del Padre llamándonos a que pongamos el asunto en Su presencia, para que él pueda comenzar a
hacer algo.
BENDICIÓN FAMILIAR
Nuestra primera área de influencia y responsabilidad es la familia, y suele ser olvidada. Los
primeros que van a disfrutar nuestras bendiciones y sufrir nuestras maldiciones son ellos, y de
ellos, los más sensibles y dependientes: los hijos.
4
Serán benditos tus hijos
11
El Señor te mostrará su bondad dándote muchos hijos,
14
… no habrá entre ustedes mujer que no pueda concebir hijos ni hombre que no pueda
engendrarlos, … Deuteronomio 7:14
En aquel entonces las familias numerosas eran valoradas; pero hoy no es tan diferente (aunque el
número se ha reducido), y si no, pregúntenles a los matrimonios que no pueden tener hijos. Por
más postmodernismo y post postmodernismo que nos invada, llega un momento en la vida de una
persona en que desea tenerlos, ¡y qué duro es cuando no puede!
Por supuesto, también ocurre lo contrario:
18
Serán malditos tus hijos
Especialmente los que trabajamos en los barrios pobres vemos cuán cierta es esta verdad. Niños
condenados a vidas míseras desde mucho antes de su nacimiento por la maldad y necedad de sus
padres. Y no le echemos toda la culpa al contexto o a los políticos, porque ahí podemos ver
claramente como todos tienen oportunidades para mejorar, muchas o pocas, grandes o pequeñas;
en algún momento a todos acontecen, y por el pecado o necedad, se pierden.
32
Ante tus propios ojos, tus hijos y tus hijas serán entregados a gente extranjera, y a todas horas
querrás volver a verlos, pero nada podrás hacer.
41
Tendrás hijos e hijas, pero no estarán contigo porque serán llevados cautivos a otros países.
Hijos quitados de sus familias: sea por la disfuncionalidad de las mismas, sea porque hayan tenido
que emigrar a otros lugares, sea porque hayan sido raptados (por ejemplo, lo que tiene que ver con
la trata de personas), sea porque vivan en contextos de guerra. El principio es el mismo en todos
los casos.
50
gente de aspecto feroz, que no respetará a los ancianos ni tendrá compasión de los niños.
Violencia y abuso ejercido contra los niños, ¡nuestros propios hijos!
53
Durante el ataque enemigo a tus ciudades, será tanta tu hambre que te comerás a tus propios
hijos
Este es quizás el punto más bajo al que puede llegar un padre. De hecho ocurrió literalmente más
de una vez. Pero en su sentido metafórico está ocurriendo hoy en día muchas veces. Recuerdo por
ejemplo el caso de un chico que recibió un disparo y quedó cuadripléjico por defender a su madre
que estaba vendiendo droga. O cuando los padres mandan a los niños a trabajar y no los apoyan
para que estudien. O cuando directamente abusan de ellos. O el caso mucho más “elevado” de
padres que viven gracias a lo que ganan sus hijos estrellas del deporte… o los muchísimos más
que tratan de que sus hijos lo sean. En todos estos casos, y en más, los hijos terminan siendo
“comidos” por los padres, sirviendo solamente para producir algún tipo de beneficio para ellos pero
nada para sí mismos, si es que no resultan directamente perjudicados.
¿Qué de mis hijos? ¿Son felices? ¿Les está yendo bien en la vida? ¿Reciben bendiciones? Los
hijos suelen ser un barómetro muy claro y muy terrible de cómo nos hemos comportado los padres.
¿Qué pasa en nuestra nación con nuestros hijos? ¿Cómo describiría la situación de los niños y
jóvenes? ¿Nuestra sociedad y familias se caracterizan por cuidar de los menores o más bien “se
los come”?
¿Y qué pasa con los jóvenes y niños de nuestras congregaciones? ¿Están los adultos demasiado
preocupados por hacer crecer sus propios ministerios y “ministrar todo lo que Dios les da” que han
ocupado todos los espacios disponibles, cerrándoles las puertas del desarrollo ministerial a los
jóvenes y empujándolos hacia afuera?
Lamentablemente, sobre los hijos (las generaciones jóvenes) es que caen con más fuerza las
maldiciones generacionales, sometiéndolos a muchas situaciones que al presente se ven injustas.
Pero el Padre tiene un interés especial por ellos, y entiendo que hay muchos recursos celestiales
dispuestos para los que quieran revertir la situación. Por duro que sea (y lo es), esto debería ser
una fuerte advertencia, para que no repitan ellos los caminos de sus padres.
PRODUCTIVIDAD DE LOS RECURSOS NATURALES, DE LA ECONOMÍA EN GENERAL Y EL
MEDIO AMBIENTE
4
Serán benditos … las crías de tus vacas, de tus ovejas y de todos tus animales.
8
“El Señor enviará su bendición sobre tus graneros …
11
El Señor te mostrará su bondad dándote muchos hijos, muchas crías de tus ganados y
abundantes cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría. 12 Y te abrirá su rico
tesoro, que es el cielo, para darle a tu tierra la lluvia que necesite; y hará prosperar todo tu trabajo.
…
En una economía fundamentalmente agrícologanadera, como la de los que estaban recibiendo
estas palabras, era una bendición muy importante. Podríamos extenderla hoy día hacia todas las
actividades económicas; pero creo que no debemos olvidarnos nunca de su faz agropecuaria.
Dado que cada vez más la población mundial es urbana, y cada vez más se “separa” la realidad
del campo de la de la ciudad, la mayoría de los “urbanos” conoce poco y nada de lo que ocurre en
el ámbito de la producción primaria. Esto tiene que ver con modelos de desarrollo sociopolíticos e
intereses económicos muy fuertes (y con raíces espirituales también), y sería muy largo
comentarlos aquí. Pero el asunto es que hoy mucha gente no tiene presente la importancia de la
agricultura y la ganadería, ¡a pesar de que sin ellas nos moriríamos de hambre!, como, de hecho,
le pasa también a mucha gente en algunos países.
Todo el desarrollo económico y tecnológico de cualquier país está apoyado necesariamente ahí,
sea en la propia producción o sea en la producción importada de otros países. Si llega a faltar, ¡a
ver qué hacemos con nuestras computadoras y electrodomésticos! Que yo sepa, no se pueden
comer...
En muchos países la población supone que esto nunca va a ocurrir debido a determinadas políticas
y recursos que han asegurado una estabilidad a lo largo de las últimas décadas (y rápido se
olvidan de lo que pasó hace un poco más de tiempo atrás), pero Apocalipsis nos muestra otro
panorama. La realidad es que la producción primaria se está haciendo cada vez más inestable y
los recursos naturales están recibiendo una presión cada vez mayor.
Por otro lado, la economía de muchos de nuestros países latinoamericanos sigue dependiendo
fuertemente de la producción primaria y de los agronegocios asociados a ella.
Por lo tanto, esta bendición sigue y seguirá siendo fundamental para todas las naciones del mundo,
y, por supuesto, ¡para los individuos que componemos esas naciones!
El texto promete bendición tanto sobre la producción animal como la vegetal y específicamente
sobre lo que tiene que ver con el almacenamiento (transporte, procesamiento) de la producción
vegetal.
También hace una referencia muy importante al clima: lluvia necesaria, no más, tampoco menos.
Siempre ha habido en distintas partes del mundo problemas climáticos, y especialmente con la
lluvia, tanto excesos como deficiencias. En estas últimas décadas los problemas están
aumentando. Le echamos la culpa al cambio climático, y es verdad, ¡hay un cambio en el clima, sin
duda! Pero el principal cambio es, en realidad, en el “clima espiritual” del mundo. Y lo otro es
consecuencia.
Lo contrario a la bendición, por supuesto, también existe, y resulta bastante llamativo que buena
parte de las maldiciones tengan directa o indirectamente que ver con la producción primaria y el
medio ambiente en general:
16
Serás maldito en la ciudad y en el campo.
18
Serán malditos tus hijos y tus cosechas, y las crías de tus vacas, de tus ovejas y de todos
tus animales.
21
El Señor te enviará una peste que acabará contigo en el país que vas a ocupar. 22 También te
enviará epidemias mortales, fiebres malignas, inflamaciones, calor sofocante, sequía y plagas
sobre tus trigales, epidemias que te perseguirán hasta destruirte. 23 Allá arriba, el cielo te
negará su lluvia; y aquí abajo, la tierra te negará sus frutos. 24 El Señor hará caer sobre
ti polvo y arena en vez de lluvia, hasta que seas destruido
33
Las cosechas de tu tierra y el fruto de todo tu trabajo se lo comerá gente que nunca antes
conociste,
38
Sembrarás mucha semilla, pero recogerás poco fruto porque la langosta lo
devorará. 39 Plantarás viñedos y los cuidarás, pero no beberás su vino ni recogerás sus uvas
porque los gusanos acabarán con todo. 40 Tendrás olivos en toda tu tierra, pero no te
perfumarás con su aceite porque las aceitunas se caerán solas.
42
Todos los árboles y los frutos de tu tierra serán destruidos por la langosta.
48
Tendrás que servir a los enemigos que el Señor enviará contra ti; sufrirás hambre, sed, falta de
ropa y toda clase de miserias.
50
gente de aspecto feroz, que no respetará a los ancianos ni tendrá compasión de los niños. 51 Se
comerá las crías de tu ganado y los frutos de tu tierra, hasta arruinarte; no te dejará trigo, ni
vino, ni aceite, ni las crías de tus vacas ni de tus ovejas, y morirás de hambre.
55
... Y no habrá nada que comer durante el ataque a las ciudades y la horrible angustia que tu
enemigo te hará sufrir en todas tus ciudades.
59
él enviará grandes y terribles plagas sobre ti y sobre tus descendientes, y enfermedades
malignas e incurables. 60 Hará que se repitan sobre ti todas las plagas de Egipto, que tanto
espanto te causaron, y tendrás que sufrirlas constantemente. 61 Además, te enviará otras
enfermedades y plagas que no se mencionan en este libro de la enseñanza, hasta acabar
contigo.
La primer sentencia es clara: “serás maldito en el campo”; en el ámbito físico pero también en todo
lo que ocurre allí. Lo que antes era bendición ahora se transforma en maldición; lo que antes
producía ahora no. Aparecen plagas de insectos, enfermedades de cultivos y animales, sequía y
problemas de fertilidad. ¡Cuantos millones se gastan diariamente para solucionar estos problemas
productivos! ¡Cuánta gente trabaja en eso! ¡Cuánto se ha investigado y se seguirá investigando al
respecto! No digo que sea incorrecto, pero ¡cuán distinto sería si la gente se volviera a Dios!
¡Cuánto más fácil sería todo!
Aquí se habla específicamente de sequía, la cual no solo afectará a los campos, sino también a los
ecosistemas que los rodean, ya que en realidad componen una unidad. Todo el medioambiente se
verá afectado. También se habla de grandes plagas, tanto de enfermedades como de insectos.
Esto tiene que ver, de nuevo, con ecosistemas alterados. Cuando se mantiene un equilibrio,
normalmente, no hay que temer brotes importantes de plagas y enfermedades. Pero cuando la
naturaleza se altera se vuelven frecuentes. Y esto no solo tiene que ver con plantas y animales,
también tiene que ver con el ser humano, que en su constitución biológica es tan “natural” como
cualquier otro ser vivo (¿donde nos hicieron creer que podíamos mantenernos por encima de la
naturaleza?).
La simple referencia a las “plagas de Egipto” nos muestra un panorama de caos ambiental, de
plagas y epidemias, y de fuerzas climáticas “descontroladas” (aunque, en realidad, perfectamente
bajo el control del Justo y Santo), y de cómo, finalmente, terminan arruinando a la sociedad:
7
Entonces los funcionarios del faraón dijeron:
— ¿Hasta cuándo nos va a causar problemas este hombre? Deje Su Majestad que esa gente vaya
a adorar a su Dios, el Señor. ¿Todavía no se da cuenta Su Majestad de que Egipto está arruinado?
Éxodo 10:7
Egipto tenía mucha tecnología y mucha cultura para esa época, pero nada de eso sirvió cuando
Dios trastornó la naturaleza.
Sin llegar a extremos catastróficos, hay también una clara referencia a la productividad en los
versículos 38 a 40: se verá disminuida, por más que se trabaje, debido a plagas o, aparentemente,
a causas desconocidas.
Como se dijo más arriba, muchas de las enfermedades, si no todas, tienen que ver con la
alteración del orden natural. Más clara aún es la relación entre las epidemias y la alteración del
orden natural. Los mecanismos biológicos son complejos y no es el propósito hablar de ellos aquí,
pero en la raíz del asunto hay un problema “con” la naturaleza antes que “de” la naturaleza.
No solo se ve afectada directamente la naturaleza, sino también lo que tiene que ver con la
propiedad de los recursos naturales y el acceso a sus productos. Dios asegura que vendrían
enemigos extraños y se adueñarían de ellos, o se apropiarían de sus productos, o, de alguna
forma, impedirían el acceso a ellos. Hoy en día, muchas veces, no tienen aspecto ni tan feroz ni
vienen con espadas en las manos, vienen con traje y corbata, y con ciertos documentos en mano,
pero los resultados son los mismos. Esta maldición sigue tan vigente como entonces: extranjeros
adueñándose de extensas zonas naturales, de grandes superficies productivas, contratos usureros
que firman con gobiernos débiles y que les permiten extraer a precios irrisorios grandes cantidades
de minerales (incluso agua potable), crisis económicas generadas por capitales foráneos (y
autóctonos también) que producen caos y dificultan el abastecimiento de alimentos, y más. Basta
solo leer el diario.
Un par de notas:
Primero. Cuando se habla de medioambiente aparece enseguida el discurso ecologista según el
cual nosotros mismos somos responsables de lo que le ocurre. Esto es cierto en dos sentidos,
pero, según lo que dice la Biblia, no es exactamente toda de la verdad. Es cierto en el sentido
espiritual porque nuestro pecado (en general, el pecado de la raza humana) nos acarrea maldición.
Y entonces aparece una “dimensión” que no controlamos: si es maldición, significa que hay algo
que Dios envía específicamente, es decir, no viene “de nosotros”. Como dije más arriba, creo que
no vale la pena discutir si Dios “envía” o “permite”; el texto dice muy claramente y en muchas
oportunidades que “envía”, pero, para los fines prácticos, ¡es lo mismo!
Ahora bien, es también muy cierto que mucho del daño ambiental lo genera nuestro manejo
totalmente descuidado de los recursos naturales, por lo que sería una consecuencia, y, entonces,
el hombre podría “solucionarlo” por sí mismo. Sin embargo, el “manejo descuidado” de los recursos
naturales no es un problema de “técnicas deficientes” o “falta de conocimiento científico” o
“deficiencias de gestión”, lo cual se podría solucionar con el avance mismo de la ciencia, la
tecnología y el asesoramiento; ¡es pecado! Porque la correcta administración (que implica cuidado
e, incluso, desarrollo) del medio ambiente es uno de los primeros y más básicos mandatos de
Génesis, y uno de los más olvidados en toda la historia de la humanidad y de la iglesia. Y si es
pecado, hay entonces un poder espiritual maligno por detrás (Satanás y sus demonios, claro)
avivándolo, manteniéndolo. Y si hay un poder maligno, no lo puede solucionar el hombre sin la
ayuda de Dios, es decir, sin volverse al Creador y buscarlo diariamente. Esto puede sonar extraño,
pero, créanme, que la ciencia y la tecnología, como productos humanos que son, están muy
teñidas de la naturaleza de su “creador” (el hombre). Sin la ayuda de Dios, no pueden resolver los
grandes problemas que ya tenemos.
Y, por otra parte, los problemas productivos y de medioambiente no son exclusivamente problemas
científicos y tecnológicos, en realidad, son primero y antes que nada, problemas sociales y
políticos, por lo que la “puerta abierta al pecado” es mucho más amplia.
Hoy y ahora existen los conocimientos suficientes para gestionar los recursos productivos y
ambientales de una manera mucho menos destructiva, pero por ambición, descuido, ignorancia o
intereses comerciales, esas prácticas se aplican muy poco. ¡No es la falta de conocimientos
científicos lo que trae la destrucción de los recursos naturales!
Segunda nota. Estas maldiciones (y las bendiciones de más arriba), ¿son para individuos o para
naciones?, ¿tienen que ver con la gente que está trabajando en el campo o con toda la sociedad?
Bueno, ambos. Sin duda que tienen que ver con quienes trabajan directamente en el campo, ¡y
vaya responsabilidad tan grande que acarrean! Quizás valdría la pena orar por ellos de vez en
cuando…
Pero también tienen que ver con pueblos, ciudades, naciones todas. Hay muchas cosas que no
están en las manos de quienes producen, y mucho de lo bien o lo mal que hagan dependerá de la
salud espiritual de la nación toda. Dios permitirá bendición o no sobre ellos de acuerdo a lo que la
sociedad toda esté “atrayendo” sobre sí misma.
La situación medioambiental mundial creo que es conocida por todos. ¿Cuál es la realidad
específica del medioambiente en nuestra región? ¿En nuestro país? ¿Qué pasa con la situación
agropecuaria y de los negocios agrícolas en general?
¿Cuál es la conciencia medioambiental de nuestras iglesias? ¿Qué pasa con la economía de los
hermanos?
También en este ámbito lo generacional se ve con fuerza: el status ambiental de una región o
nación no cambia de un día para otro, lo hace a lo largo de años, también de generaciones. Creo
que veríamos cosas asombrosas si empezáramos a discernir y cortar las maldiciones
generacionales en este ámbito.
PROCESOS INDUSTRIALES, COMERCIO, ECONOMÍA DOMÉSTICA
5
Serán benditos tu cesta y el lugar donde amasas la harina,
8
“El Señor enviará su bendición sobre tus graneros
12
… y hará prosperar todo tu trabajo …
17
Serán malditos tu cesta y el lugar donde amasas la harina.
48
Tendrás que servir a los enemigos que el Señor enviará contra ti; sufrirás hambre, sed, falta de
ropa y toda clase de miserias.
El concepto es parecido al de más arriba, solo que podemos enfocarlo más hacia los procesos
industriales y la economía doméstica (muy relacionados uno con otro en aquel entonces… y
también ahora!)
El área afectada es ahora la industria y todo lo que tiene que ver con ella; esto puede venir de la
mano de impuestos abusivos y legislación inconveniente, de falta de productividad de los recursos
humanos, de falta de capacidad de liderazgo y gestión de los planteles directivos, de grandes
dificultades sindicales, problemas para importar maquinaria, etc., etc.; en esencia, de falta de
bendición divina.
La industrialización ha constituido en nuestra sociedad EL paradigma de desarrollo por excelencia,
tanto para los países que “lo lograron” como para los que “no lo lograron”. Casi nada mide tanto el
desarrollo económico de un país como su nivel de industrialización; por supuesto que hay otros
factores en juego, pero en la mayoría de los casos, este es el que más explica la situación de una
nación. No creo que debamos llegar a la conclusión simplista de que los países industrializados
agradan a Dios y los no industrializados no. Hay muchísimo más en juego que esto; pero sin duda
que la capacidad de elaborar productos, en variedad, calidad, cantidad, eficiencia, y precio es
muestra del favor del Señor. Sin caer en los extremos de la “teología de la prosperidad”, Dios
decididamente no está en la “teología de la pobreza”.
La cuestión generacional ayuda mucho a entender la realidad presente internacional. Países que
buscaron a Dios en su tiempo hoy son bendecidos. Algunos de ellos se apartaron luego del
camino, cosechan hoy las bendiciones del ayer pero están sembrando maldición para el futuro y
rápidamente están perdiendo lo que sus padres lograron. Países que recién en este tiempo están
buscando al Señor siguen recogiendo las maldiciones sembradas por sus antepasados pero están
sembrando bendición para sus hijos y para su presente también. Las bendiciones y maldiciones
generacionales no suelen ser muy tenidas en cuenta por la mayoría de la iglesia, lo que es una
pena porque ayudaría a acelerar mucho un proceso que suele tomar generaciones.
Lo que es cierto para una nación también lo es para una persona, familia o agrupamiento humano.
Una opinión personal es que sería muy bueno que los hijos de Dios pudieran aspirar a tener sus
propios emprendimientos. No quiero hacer de esto una doctrina ni decir que todos deberían seguir
este modelo, pero creo que sí muchos están llamados para tomarlo, en algún momento de sus
vidas, y desarrollar sus propias empresas. Creo que el Señor va a bendecir especialmente esos
proyectos.
Es interesante que la referencia más clara en estos pasajes tenga que ver con la “industria
alimenticia”, en estrecha relación con la producción primaria.
Pero también estos textos nos hablan de la economía doméstica; y ahí se aplica todo lo que se
vino diciendo más arriba. Y quizás sea uno de los ámbitos donde más clara y rápidamente se vean
los resultados de la bendición y la maldición. Y creo que quienes especialmente lo van a notar son
las amas de casa.
Ojalá que no nos engañemos a nosotros mismos pensando que “todo está bien, cuando todo está
mal” (Jeremías 8:11). Es cierto que “El hombre honrado pasa por muchos males, pero el Señor lo
libra de todos ellos.” (Salmos 34:19) ¿Cómo anda nuestra economía? ¿Cuáles son las
perspectivas que tiene? ¿Y la economía de nuestras iglesias?
RELACIÓN CON LOS ENEMIGOS
7
“El Señor pondrá en tus manos a tus enemigos cuando te ataquen. Avanzarán contra ti en
formación ordenada, pero huirán de ti en completo desorden.
10
Entonces todos los pueblos de la tierra verán que sobre ti se invoca el nombre del Señor, y te
tendrán miedo.
24
El Señor hará caer sobre ti polvo y arena en vez de lluvia, hasta que seas destruido 25 y
aplastado por tus enemigos. Avanzarás contra ellos en formación ordenada, pero huirás de ellos en
completo desorden, y serás motivo de espanto para todos los reinos de la tierra.
29
… te verás siempre oprimido y explotado, y nadie vendrá en tu ayuda.
41
Tendrás hijos e hijas, pero no estarán contigo porque serán llevados cautivos a otros países.
48
Tendrás que servir a los enemigos que el Señor enviará contra ti; sufrirás hambre, sed, falta de
ropa y toda clase de miserias. El Señor te hará sufrir una dura esclavitud, hasta que seas
destruido. 49 Desde el país más lejano del mundo, el Señor lanzará contra ti, con la rapidez de un
águila en vuelo, una nación cuya lengua no entiendes; 50 gente de aspecto feroz, que no respetará
a los ancianos ni tendrá compasión de los niños. 51 Se comerá las crías de tu ganado y los frutos
de tu tierra, hasta arruinarte; no te dejará trigo, ni vino, ni aceite, ni las crías de tus vacas ni de tus
ovejas, y morirás de hambre.
52
“Rodeará todas tus ciudades y las atacará, hasta que se derrumben las murallas más altas y
fortificadas en que habías puesto tu confianza; sí, rodeará y atacará todas las ciudades del país
que te ha dado el Señor tu Dios. 53 Durante el ataque enemigo a tus ciudades, será tanta tu hambre
que te comerás a tus propios hijos, los hijos y las hijas que el Señor tu Dios te dio.
68
Y aunque el Señor te dijo que no volverías otra vez por el camino de Egipto, sin embargo te hará
volver allí en barcos, y te venderá como esclavo a tus enemigos; pero no habrá nadie que te quiera
comprar.”
Y para peor, hay más versículos que se relacionan con estos, pero baste ahora con los de más
arriba… ¡y vaya si basta y sobra con ellos!
Siempre es bueno recordar a los cristianos que “todos los que quieren llevar una vida piadosa en
unión con Cristo Jesús sufrirán persecución” (II Timoteo 3:12). Si no tenemos enemigos en este
momento puede ser que:
1. Seamos muy débiles todavía en la fe y el Señor nos está cuidando de los enemigos… pero no por
mucho tiempo más.
2. Los tengamos pero no nos damos cuenta todavía. ¡Más vale que abramos los ojos rápido!
3. Solo estemos jugando a la religión y no constituimos ninguna preocupación seria para Satanás…
Más vale que nos convirtamos entonces, porque sino el que se va a poner en contra nuestra va a
ser Dios mismo.
Si de verdad somos fieles al Señor, vamos a estar comprometidos a extender su reino y el
Adversario va a estar comprometido en tratar de que no lo hagamos. Entendamos “extender el
reino de Dios” bajo el paradigma de Reino y no bajo el concepto de “iglesia” del viejo odre
denominacional.
Volviendo al tema: ¡tenemos enemigos! Y hay dos posibles relaciones con ellos: o los “vencemos”
en el Señor (que frecuentemente es muy distinto a “vencerlos” físicamente) o nos vencen ellos y el
Señor los utiliza para moldear nuestro carácter rebelde. De una cosa podemos estar seguros y
tranquilos (en el Señor): ¡Dios los va a utilizar para bien nuestro! Tratemos de que sea de la forma
más honrosa posible…
Vemos a los adversarios humanos, no vemos a los espirituales, que son los que “inspiran y avivan”
a los primeros. Nos toca lidiar con ambos, de manera distinta. Los primeros son objetos del amor y
la misericordia divina, aunque también de su juicio. Los segundos ya están condenados,
simplemente deben ser vencidos.
Los adversarios que se presentan en el camino son una de las herramientas más poderosas y
usadas por el Señor para transformarnos a su imagen, y en la eternidad daremos gracias por ellos.
Pero también son las herramientas del Adversario para detener la obra de Dios. Y, dicho sea de
paso, también el Señor tiene un propósito de salvación con ellos.
Es notoria la diferencia que hace Dios entre la bendición y la maldición, y también es llamativo que
buena parte de todo el capítulo se dedique directa o indirectamente a hablar sobre el tema. Hay un
énfasis muy fuerte en el rol de los adversarios. Quizás porque tendrían una fuerte presencia para la
nación de Israel, pero también supongo que porque la tendrían para la iglesia siglos después.
Los enemigos planifican su ataque; “en formación ordenada” dice una versión, con detalle, con
organización, con mucho trabajo; pero saldrán huyendo en desbandada. Más aún, con el tiempo ni
se atreverán a atacarnos.
Pero la maldición también es cierta y terrible: ahora los que deban salir humillados y derrotados
serán los hijos de Dios; los planes se desharán. Los cristianos serán motivo de burla y escarnio
para todos, y tendrán que trabajar y esforzarse para otros, que se llevarán los recursos. También
generarán tal caos interno que hasta lo más querido y cuidado (las generaciones futuras) serán
“devoradas” para poder sobrevivir (esto es, explotadas, abusadas, se les quitarán las posibilidades
y se les cerrarán las puertas que se les debían haber abierto). Finalmente, deberemos trabajar por
pagas miserables para ellos.
Hay un registro detallado de la opresión y miseria que causarían los enemigos; y mucho de ello
vivimos hoy pero no somos conscientes. Los enemigos no son únicamente los que están al lado
nuestro en el trabajo y nos hacen la vida imposible, ni nuestro patrón que no nos quiere pagar el
aumento (¿y por qué tenemos que seguir todavía bajo patrón, digo yo…?); hay otros “lejanos”, que
no vemos, que no conocemos y cuyos nombres quizás nunca salgan en los diarios, o quizás sí y
ocupen puestos públicos muy visibles. Ellos son los instrumentos más preciados de Satanás, y
ejercen una gran influencia en la opresión de naciones enteras. Pero muy pocas veces, si es que
alguna, ocupan nuestras oraciones; muy pocas veces somos conscientes de ellos ¡teniendo a
nuestro alcance el poder de revelación del Espíritu Santo!
Si hiciéramos una visión de la teología y la práctica de la iglesia con la óptica de “los enemigos”,
tanto espirituales (los demonios, claro) como físicos (la gente usada por ellos) podríamos generar
mucho conocimiento útil para la vida cotidiana y podríamos ser mucho más efectivos en el reino.
No creo que debamos entrar en una “paranoia persecutoria”, como algunos de nuestros personajes
públicos de actualidad, pero creo que es urgente que tomemos conciencia de esta realidad y
sepamos escuchar la voz de Dios a través de nuestros enemigos, de los que están presentes (en
los distintos niveles y “visibilidades”) como de los que no están (señal de bendición, de la que hay
que estar agradecidos).
Y, más importante, sepamos que ninguno de ellos escapa al control de Dios, porque eso es lo que
deja bien en claro Deuteronomio 28: Dios los retira o Dios los envía, de acuerdo a nuestra justicia.
Y si estamos intentando luchar contra algo que el mismo Señor mandó… bueno, más vale que
busquemos otra estrategia. Volvamos al Señor, cortemos todas las iniquidades ancestrales,
obedezcámoslo en su voluntad específica para nosotros (hay que oír la voz del Espíritu para
saberla) y Dios mismo se va a encargar de nuestros enemigos, sea que los quite o sea que nos de
los recursos para vencerlos (ambos son métodos que Él usa).
Entender la realidad bajo la óptica de “amigos y enemigos” puede parecer una simplificación
excesiva, y no pretendo caer en ella; pero olvidarnos de su relevancia es igualmente peligroso.
El derecho legal de muchos enemigos presentes fue dado en el pasado, por lo que aquí es
necesario revocar iniquidades.
Y en este punto vale la pena dedicar tiempo a pensar, como individuo, familia, comunidad y nación,
¿cuáles son mis enemigos? ¿Hay más, que todavía no conozco? Aunque no los vea físicamente,
¿puedo ver las consecuencias de su accionar? ¿Qué es lo que el Señor me quiere decir con ellos?
¿Cuáles son mis pecados e iniquidades que les dan derecho legal para molestarme? Antes que
nada, ¿qué me está queriendo decir el Padre a través de ellos?
SALUD PSICOLÓGICA
8
…y te hará vivir feliz en el país que va a darte.
20
“El Señor te enviará maldición, confusión y angustia en todo lo que hagas,
29
y andarás a tientas, como el ciego en la oscuridad. Nada de lo que hagas te saldrá bien; te verás
siempre oprimido y explotado, y nadie vendrá en tu ayuda.
34
Cuando veas todas estas cosas, te volverás loco.
67
Será tanto el miedo que tendrás, y tales las cosas que verás, que por la mañana dirás: ‘¡Ojalá
que ya fuera de noche!’, y por la noche dirás: ‘¡Ojalá que ya fuera de día!’
En Argentina tenemos la proporción de psicólogos por habitantes más alta… ¿por algo será?
Si hay algo que padece el mundo hoy es LOCURA. Si algo caracteriza al posmodernismo que ha
avanzado en todas las sociedades es una especie de “esquizofrenia” de pensamiento, que me
“permite” ser de una forma en un ámbito determinado y de otra en otro, sin sentir ni el más mínimo
remordimiento (antes a eso se lo llamaba hipocresía)… ¿será por algo?
El pecado en sí mismo enloquece, y las consecuencias del pecado enloquecen aún más. ¿Tiene
algún propósito Dios con la felicidad / infelicidad de la gente? Por supuesto que sí.
La intención básica de toda alma humana es ser feliz, nuestro cerebro y organismo están
preparados genéticamente para eso. Miles de ejemplos tenemos de cómo la búsqueda de la
felicidad se ha corrompido y desvirtuado a lo largo del tiempo, pero aun los más aberrantes
pecados conservan en el fondo un deseo (distorsionado) de felicidad.
El espíritu de religión se ha encargado de negar este deseo, condenándolo por pecaminoso y
tergiversando determinados pasajes bíblicos, y ha generado un cristianismo ciego en este aspecto,
que al final ha causado más daño que bien. De la mano de la influencia posmoderna y su
exagerado énfasis en el placer individual, esta situación se está revirtiendo, probablemente
tendiendo hacia el otro extremo, tan malo e ineficaz como el primero.
Es cierto que fuimos creados para ser felices, y la felicidad, pero la verdadera felicidad, la del
espíritu humano, que luego se refleja en el alma, viene de nuestra comunión íntima con Papá.
Todos los otros extremos y desviaciones son sucedáneos que en el mejor de los casos solo llegan
al alma y en el peor, provocan excitación en el cuerpo. También se requiere cierta madurez en el
caminar cristiano para poder reconocer la verdadera felicidad del espíritu. Con el tiempo, llega a
ser nuestro principal barómetro interno; cuando el Espíritu está feliz, nuestro espíritu también lo es
y sabemos que vamos por el buen camino.
Todo lo que mencionamos sobre la “felicidad” del espíritu también es aplicable a la “paz”. De
hecho, están íntimamente relacionados entre sí, y éstos con el concepto más integral de “shalom”,
que implica: paz, prosperidad, felicidad, seguridad, concordia, bienestar y vida vivida en plenitud.
La maldición nos quita esa felicidad, más que eso, el “shalom” de Dios. Puede ser que nos demos
cuenta y tratemos de recuperarlo por el camino correcto, o que no queramos reconocerlo y
empecemos a llenar nuestra vida de actividades para hacer feliz al alma: activismo (valga la
redundancia), grandes reuniones, cultos “espectaculares”, predicaciones motivadoras que
prometen éxito y gloria sin mostrarnos todo el camino a recorrer, o bien cosas menos sutiles:
placeres humanos desmedidos, distracciones excesivas, etc.
El estado interno de shalom, como se dijo más arriba, llega a ser nuestra principal medida interna
de la cercanía o lejanía del Señor. Podemos ser muy sensibles y corregir nuestras acciones e
intenciones mucho antes de que aparezca alguna consecuencia visible. La vida cristiana plena, y la
plena manifestación del Señor en y a través de nosotros solo es posible cuando podemos vivir en
ese shalom. No se puede servir a Dios y pretender alcanzar la máxima efectividad si no vivimos en
ese estado. Y, sinceramente, no tiene mucho sentido la vida cristiana en esta tierra si no podemos
disfrutar del shalom divino. Eso es traer el cielo a nuestras almas.
Cuando la maldición nos quita el shalom podemos caer en el peligro de racionalizarlo y
reemplazarlo por muchos conceptos del alma, con solo apariencia de espiritualidad.
¿Y qué tiene que ver esto, que es eminentemente espiritual, con la salud psicológica? Sencillo,
¡todo! Aun en medio de los más grandes problemas, podemos tener paz en nuestra alma si hay
paz en el espíritu. Por otro lado, podemos tener todo lo que materialmente deseemos, y estar
desequilibrados emocionalmente si no hay paz en el espíritu.
El pecado quita de nosotros el shalom, y solo queda la débil felicidad del alma. Dios se encarga de
quitarla también, a través de los juicios mencionados, para que no intentemos racionalizar y
reconozcamos nuestra realidad profunda. Pero, a pesar de todo, aun así hay (mucha, muchísima)
gente que se acostumbra a vivir en el tormento de la infelicidad.
El detalle que hace el texto es “confusión y angustia”, “a tientas como un ciego”, “te volverás loco”,
“(tendrás) miedo”. Falta una orientación clara, no se sabe a donde ir, hay fuertes miedos en el
interior, y, en ciertos casos, verdadero desequilibrio mental. Sin llegar a la locura, todos conocemos
personas (dentro de la iglesia) que podrían ser “normales” pero que tienen algunos esquemas de
pensamiento bastante descontrolados.
¿En qué estado vivimos? ¿Crece el shalom dentro de nosotros? ¿Podemos identificarlo
claramente? El estado de paz y felicidad, ¿se trasmite de alguna manera hacia los que nos
rodean?
¿Cuál es el ambiente que “se respira” en nuestras congregaciones? ¿Es el shalom o es el “no te
acerques que muerdo”?
PRESENCIA DE DIOS
9
“Si cumples sus mandamientos y sigues sus caminos, el Señor tu Dios te mantendrá como pueblo
consagrado a él, tal como te lo ha jurado.
36
“El Señor hará que a ti y a tu rey se los lleven a una nación que ni tú ni tus padres conocieron.
Allí tendrás que servir a otros dioses, hechos de madera y de piedra
64
El Señor te esparcirá por todas las naciones, de un extremo a otro de la tierra, y allí adorarás a
dioses ajenos, dioses de madera y de piedra, que ni tú ni tus antepasados conocieron.
Un pueblo consagrado a Dios es una comunidad donde Dios puede pasearse, donde hay
revelación, presencia divina, manifestaciones de su gracia, milagros, profecía, vidas cambiadas,
gozo, etc. Los aires están más despejados sobre las iglesias y las comunidades.
Lo contrario es solo religión, estructuras muertas, excitación de los sentidos y emociones del alma,
información intelectual y mucha buena organización humana, pero no verdadera presencia del
Espíritu. En la mentalidad de aquel entonces, cada tierra tenía un “dios” asociado, y para la joven
nación de Israel, su Dios iba a estar en la tierra que se les daría (aunque el Señor trataría muchas
veces de mostrarles su omnipresencia), por lo que ser expulsado a “otra tierra” implicaba ser
alejado de la presencia misma de Dios. Así lo entendía incluso David, cuando dijo:
19
Yo le ruego a Su Majestad que escuche a este siervo suyo: si es el Señor quien ha puesto a Su
Majestad en contra mía, ojalá acepte una ofrenda; pero si es cosa de los hombres, que el Señor los
maldiga. Porque me han arrojado ahora de esta tierra, que es del Señor, con lo cual me empujan a
servir a otros dioses.
I Samuel 26:19
Nuestra tierra por derecho es el “territorio” de la presencia de Dios. La maldición nos aleja de Dios,
nos lleva a una “tierra ajena”; podemos tener las promesas y aun Dios puede hacer cosas
asombrosas, pero no está su presencia constante.
Ser consagrados a Dios implica también que el Señor puede usarnos para propósitos grandes,
verdaderamente transformadores; lo cual puede ser distinto a hacer cosas que “muevan mucha
gente”. Si hay bendición y hay presencia de Dios, hay también grandes propósitos y grandes
transformaciones.
Cuando Dios no está presente sobre una nación, los “aires” están más cerrados, todo lo espiritual
cuesta más, las revelaciones llegan con más dificultad, cuesta más vencer el pecado, todo implica
mucho más esfuerzo.
¿Cuán patente es la presencia divina en mi vida? ¿En mi familia? ¿En la nación?... ¿En la iglesia?
ECONOMÍA Y DEUDAS
12
... Podrás prestar a muchas naciones, pero tú no tendrás que pedir prestado a nadie.
43
Los extranjeros que vivan en tu país se harán más y más poderosos, mientras que tú perderás
más y más tu poder. 44 Ellos podrán hacerte préstamos, y tú, por el contrario, no tendrás nada que
prestar;
Nuestro actual sistema capitalista vive en base a la deuda. Los bancos, el lugar donde se
almacena la “riqueza” de la sociedad, ganan en base a la deuda de otros (¿curioso, no?) La deuda
externa ha sido (y lo sigue siendo) un yugo en el cuello de muchas naciones, y, por ende, en el de
sus ciudadanos. Todo el mundo le debe a alguien… y sería interesante saber quién es ese alguien!
La crisis económica mundial que comenzó más o menos al tiempo de publicar por primera vez este
artículo tiene que ver, fundamentalmente, con este sistema de deuda y la tremenda deuda de las
naciones desarrolladas.
La deuda impregna todos los niveles de la sociedad, con todo, puede haber un nivel de deuda
lógico y posible, que sea de utilidad para el crecimiento. Pero muy fácilmente el nivel “lógico” se
transforma en “ilógico” y vienen los problemas. Las grandes crisis del capitalismo mundial, que se
suceden aproximadamente cada 40 años, y otras crisis nacionales, más frecuentes e igual de
problemáticas, tienen su origen en buena medida en una masa incontrolable de deuda que no
puede ser cubierta por el sistema económico, una economía inflada artificialmente que termina por
estallar. ¿No es profundamente espiritual todo esto?
Dios es quien permite que ahorremos y tengamos suficientes recursos como para prestar incluso a
otros (tanto como individuos como naciones). Deberíamos estar profundamente agradecidos por
eso e invertir ese dinero sobrante para el reino, que no quiere decir necesariamente dar más
ofrenda sino también hacer negocios del reino.
Dios también es el que puede impedir que ahorremos y que incluso debamos pedir prestado. Lo
hace para llamarnos la atención. La “esclavitud” hacia un acreedor no es más que una
representación material de una esclavitud espiritual, mayor, que podemos estar viviendo.
Notemos que tanto el ahorro como el empobrecimiento (que lleva a la deuda y que se retroalimenta
de ella) son procesos largos, no ocurren en un día, ni incluso en una generación. Cuando es así,
estamos tratando con pecados (o bendiciones) que se han arraigado fuertemente y no son fáciles
de identificar.
Es cierto también que Dios puede hacer las cosas más rápido, y en término de pocos años
estemos en una u otra situación. Sea bendición o maldición, debemos estar agradecidos cuando
así ocurre, porque el Señor nos está dando la oportunidad de modificar rápidamente el curso de
vida.
Nuestros estados financieros pueden reflejar nuestro estado espiritual y las iniquidades que
arrastremos, especialmente esto último, aunque no inmediatamente.
La obediencia al Señor traerá, tarde o temprano, estabilidad económica.
¿Cómo estamos en este aspecto? ¿Nuestra economía? ¿La de nuestra familia? ¿La de nuestra
nación?
POSICIÓN
13
El Señor te pondrá en el primer lugar, y no en el último; siempre estarás por encima de los
demás, y nunca por debajo, con tal de que atiendas a los mandamientos del Señor tu Dios, que yo
te ordeno hoy, y los pongas en práctica, 14 sin apartarte de ellos por seguir a otros dioses y
rendirles culto.
44
… los primeros lugares serán para ellos, y para ti los últimos.
Ya hablamos sobre la “fama” y el reconocimiento; ello viene por un sustento “material”. No se trata
de la “fama” de la televisión, en un 99% artificial; se trata del sustento real del reconocimiento: lo
que se hace, lo que ocurre, la bendición que se recibe.
El primer lugar viene porque hay realidades que lo avalan; se trata de muchas cosas unidas, es
complicado pensarlas en conjunto, y presentan muchas interrelaciones complejas, pero que en
esencia se resumen muy simplemente en la bendición del Señor.
“Por encima de los demás” implica que en muchas áreas de la vida las cosas van mejor que a los
otros; al ser reconocida esta realidad los que nos rodean nos llamarán a los lugares de autoridad, o
bien ganaremos la autoridad por las bendiciones recibidas. Implica tener más recursos, más
conocimiento, una vida más feliz, más protección, más oportunidades, etc.
Es siempre un riesgo para Papá darnos una posición importante, porque es muy fácil que nos
ensoberbezcamos (tanto como individuos, familias, iglesias, comunidades o naciones), por eso
esta bendición suele llegar luego de un largo tiempo de pruebas y preparación, y luego de que
muchas iniquidades hayan sido quitadas. Más arriba dijimos que esto tiene un propósito que es el
de dar gloria al Señor; también constituye una prueba en sí mismo: si obedeceremos a Dios y nos
humillaremos delante de él en la prosperidad. Muchos que pasan la adversidad no resisten la
prosperidad, y por ello, terminan perdiéndola.
Estar en el último lugar significa que hay muchas cosas concretas que van mal, generalmente
demasiadas como para que sepamos por donde empezar… Pero el punto central sigue siendo el
mismo: el amor y la obediencia a Dios. Cuando avanzamos en ese camino las cosas comenzarán a
acomodarse, y el reconocimiento llegará por sí mismo… ¡pero no es para nada sencillo!
Por supuesto, siempre es posible que exista “reconocimiento” sin sustento actual:
"Escribe al ángel de la iglesia de Sardis: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete
estrellas: Conozco tus obras; tienes fama de estar vivo, pero en realidad estás muerto."
Apocalipsis 3:1 NVI
Pero no dura mucho, porque:
"Así que recuerda lo que has recibido y oído; obedécelo y arrepiéntete. Si no te mantienes
despierto, cuando menos lo esperes caeré sobre ti como un ladrón."
Apocalipsis 3.3, NVI
SALUD - ENFERMEDAD
21
El Señor te enviará una peste que acabará contigo en el país que vas a ocupar. 22 También te
enviará epidemias mortales, fiebres malignas, inflamaciones, calor sofocante, sequía y plagas
sobre tus trigales, epidemias que te perseguirán hasta destruirte.
27
“El Señor te hará sufrir con llagas, como a los egipcios, y con tumores, sarna y tiña, y no podrás
curarte de estas enfermedades. 28 También te hará padecer locura, ceguera y confusión,
34
Cuando veas todas estas cosas, te volverás loco. 35 El Señor te hará sufrir con llagas malignas
en las rodillas y en los muslos y en todo el cuerpo, sin que puedas ser curado.
58
“Si no pones en práctica todas las instrucciones escritas en este libro, ni respetas este glorioso e
imponente nombre del Señor tu Dios, 59 él enviará grandes y terribles plagas sobre ti y sobre tus
descendientes, y enfermedades malignas e incurables. 60 Hará que se repitan sobre ti todas las
plagas de Egipto, que tanto espanto te causaron, y tendrás que sufrirlas
constantemente. 61 Además, te enviará otras enfermedades y plagas que no se mencionan en este
libro de la enseñanza, hasta acabar contigo. 62 Y tú, Israel, que eras tan numeroso como las
estrellas del cielo, quedarás reducido a un pequeño número, por no haber obedecido al Señor tu
Dios.
Específicamente lo que tiene que ver con la salud no se menciona en la primera sección, pero sí se
lo hace en la correspondiente a las maldiciones, y con detalles abundantes y aterradores.
Algo ya se habló de este tema en relación con el medio ambiente y la productividad primaria. Creo
que no es muy necesario redundar en el detalle; este siglo, a la par que nos ha traído enormes
avances en medicina (por la misericordia del Señor) también nos ha seguido demostrando que
Dios sigue al control y que la ciencia humana no podrá vencer los juicios que vienen a través de la
enfermedad (en aquellos casos en que los avances científicos puede llegar a los sufrientes, que no
suele ocurrir en todo el mundo).
Las iniquidades atraen también enfermedades, muchas veces sin explicaciones muy lógicas. En el
v. 59 queda en claro el concepto.
Llevar una vida cristiana aparentemente exitosa, pero estar cargado de enfermedades no suele ser
una muestra de verdadero “éxito”. Creo que frecuentemente Dios permite alguna enfermedad en
nosotros para mantenernos humildes, y no se va a quitar por más que oremos, o al menos no por
alguna “oración milagrosa”, sino por una larga búsqueda. Pero hay una diferencia entre “una
espina clavada en el cuerpo” ¡y todo un rosedal enganchado en el cuero!
Hay que reconocer que Satanás tenía mucho de razón cuando dijo:
"Pero el acusador contestó al Señor: —Mientras no lo tocan a uno en su propio pellejo, todo va
bien. El hombre está dispuesto a sacrificarlo todo por salvar su vida."
Job 2:4
Y no suele ser sino hasta que estamos postrados en enfermedad que nos volvemos
profundamente al Creador. Este juicio es, también, una muestra de misericordia.
En una nación, todo lo que tiene que ver con la salud (pública y privada) se relaciona con esto:
sistemas deficientes de salud, o muy costosos, falta de prevención, capacitación deficiente del
personal, pocos recursos destinados. Todo influye en un estado deteriorado de salud general, que
es muestra de maldición.
¿Cómo estamos en este aspecto?
DESTRUCCIÓN - CONSTRUCCIÓN
20
“El Señor te enviará maldición, confusión y angustia en todo lo que hagas, y en muy poco tiempo
te destruirán por completo, por haberlo abandonado con tus malas acciones.
22
También te enviará epidemias mortales, fiebres malignas, inflamaciones, calor sofocante, sequía
y plagas sobre tus trigales, epidemias que te perseguirán hasta destruirte.
24
El Señor hará caer sobre ti polvo y arena en vez de lluvia, hasta que seas destruido
42
Todos los árboles y los frutos de tu tierra serán destruidos por la langosta.
48
Tendrás que servir a los enemigos que el Señor enviará contra ti; sufrirás hambre, sed, falta de
ropa y toda clase de miserias. El Señor te hará sufrir una dura esclavitud, hasta que seas
destruido.
62
Y tú, Israel, que eras tan numeroso como las estrellas del cielo, quedarás reducido a un pequeño
número, por no haber obedecido al Señor tu Dios. 63 Y así como el Señor se complacía en hacerte
bien y multiplicarte, ahora se complacerá en tu ruina y tu destrucción, pues serás arrancado
violentamente del país que vas a ocupar.
No hace falta aclarar mucho que todas las maldiciones, si no son revocadas, llevarán a la
destrucción de las personas, familias, comunidades, iglesias y naciones. Quizás “destrucción”
pueda ser un buen sinónimo de maldición. La sumatoria de todo lo que ocurre lleva a la
destrucción, es decir, a que sea eliminado, quitado, lo que antes existía: negocios, proyectos,
familias, vidas, naciones. Si decididamente no queremos traer la bendición de Dios a la tierra, no
va a tolerar Él que traigamos maldición por mucho tiempo.
Si no somos capaces de reconocer otra cosa, probablemente sí seamos capaces de reconocer
cuando hay destrucción en vez de construcción, y por lo tanto entender que hay algo que está mal.
¡Qué fácil es traer destrucción y qué difícil construcción!
No se menciona expresamente la “construcción” pero está implícita. Construcción significa, entre
otras cosas, que hay algo que permanece en el tiempo, que sirve de base para lo que sigue, que
se puede avanzar por un camino, aun el que establecieron generaciones pasadas. Entonces, ¿qué
pasa en nuestra vidas, familias, naciones? ¿Las “cosas” se construyen, crecen, se arman, o más
son las que se destruyen, desarman, desarticulan?
´
EL DEVORADOR - LA PROTECCIÓN DEL SEÑOR
30
Te comprometerás para casarte, pero otro se acostará con tu prometida; te construirás una casa,
pero no llegarás a habitarla; plantarás un viñedo, pero no disfrutarás de sus frutos; 31 degollarán a
tu toro delante de ti, pero no comerás de su carne; te quitarán tu asno en tu propia cara, y no te lo
devolverán; tus ovejas caerán en manos de tus enemigos, y no habrá quien te ayude a
rescatarlas. 32 Ante tus propios ojos, tus hijos y tus hijas serán entregados a gente extranjera, y a
todas horas querrás volver a verlos, pero nada podrás hacer. 33 Las cosechas de tu tierra y el fruto
de todo tu trabajo se lo comerá gente que nunca antes conociste, y sufrirás continuamente
opresión y malos tratos.
38
Sembrarás mucha semilla, pero recogerás poco fruto porque la langosta lo devorará. 39 Plantarás
viñedos y los cuidarás, pero no beberás su vino ni recogerás sus uvas porque los gusanos
acabarán con todo. 40 Tendrás olivos en toda tu tierra, pero no te perfumarás con su aceite porque
las aceitunas se caerán solas. 41 Tendrás hijos e hijas, pero no estarán contigo porque serán
llevados cautivos a otros países. 42 Todos los árboles y los frutos de tu tierra serán destruidos por la
langosta.
51
Se comerá las crías de tu ganado y los frutos de tu tierra, hasta arruinarte; no te dejará trigo, ni
vino, ni aceite, ni las crías de tus vacas ni de tus ovejas, y morirás de hambre.
Estos pasajes, que ya vimos, pueden ser enfocados de otra forma y podemos reconocer en ellos a
la acción del Devorador, principado demoníaco de alto rango que roba lo que se nos da.
Es muy frecuente ver a creyentes que reciben genuinas bendiciones del Señor pero que les son
quitadas de diversas formas. Hay bendición, pero falta protección, y los “ladrones” tienen vía libre
para actuar. Muchos se confunden en esta situación porque, efectivamente, suele haber bendición
divina, señal de su favor, y creen que está “todo bien” por eso, pero no reconocen que la acción del
Devorador es señal de que no lo está tanto.
Llegar a reconocer esto requiere discernimiento espiritual, si no lo hay, le echamos la culpa al
Diablo, al estado, al jefe, al sistema económico, a los padres, etc., etc., pero no atinamos a ver el
poder espiritual que se mueve por detrás. Repito, entender la influencia de este principado
demoníaco requiere sensibilidad espiritual y muchos de los que están oprimidos por él no la tienen.
Aunque no hay mucho más para agregar en este punto que no se haya dicho ya más arriba, creo
que merece especial atención porque es difícil de discernir. Debemos pedirle al Padre, con
humildad, que abra nuestros ojos y nos de entendimiento.
Por supuesto, la cuestión generacional está también muy presente aquí. Hay derechos legales que
se le otorgaron en el pasado que hay que revocar.
GUERRA - PAZ
52
“Rodeará todas tus ciudades y las atacará, hasta que se derrumben las murallas más altas y
fortificadas en que habías puesto tu confianza; sí, rodeará y atacará todas las ciudades del país
que te ha dado el Señor tu Dios. 53 Durante el ataque enemigo a tus ciudades, será tanta tu hambre
que te comerás a tus propios hijos, los hijos y las hijas que el Señor tu Dios te dio.
Mucho de lo que se dijo más arriba está relacionado con el estado de guerra o paz que tenga una
nación. El estado de guerra acarrea todo tipo de angustias y maldiciones, las que hemos
comentado; en el estado de paz se pueden edificar todo tipo de bendiciones. Aunque Dios utilice la
guerra como un recurso extremo para atraer a los hombres a sí, es en la paz donde se puede
edificar mejor el reino. La recomendación de Pablo es muy importante:
"Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a Dios
por toda la humanidad. Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades, para que
podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y
agrada a Dios nuestro Salvador, pues él quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad."
1 Timoteo 2.1-4
Guerra no implica únicamente que un estado ataque a otro con armas en una confrontación
directa; hay muchas “variantes menores” que tienen efectos igualmente destructivos: terrorismo,
guerrilla, conflictos entre grupos dentro de una sociedad.
Normalmente “guerra” implica a una nación o a un grupo más o menos grande dentro de una
nación. Por eso, hay factores que superan a las realidades individuales involucrados, muchos de
ellos gestados a lo largo de décadas y generaciones. Por otro lado, la guerra suele ser un buen
negocio para los poderes internacionales, por lo que avivan los conflictos existentes en los países
pobres para su propio provecho. De hecho, cierta potencia mundial muy bien conocida motoriza su
economía hoy gracias a las guerras que desata especialmente en el Medio Oriente, aunque esta
estrategia a la larga le costará muy caro.
La guerra, con sus distintas manifestaciones, sigue estando muy presente en el mundo actual y no
es una realidad de la cual alguien pueda pensar que está exento.
Un estado de guerra “doméstico” es cuando mantenemos conflictos (u otros los mantienen contra
nosotros) por largo tiempo. Esas situaciones consumen recursos, tiempo y energía, y traen
consecuencias de destrucción y pérdida.
Los hijos de Dios no podemos “generar” pequeñas guerras (de esas que muchas veces
ocasionamos dentro de las iglesias), Dios nos llamó a ser pacificadores.
¿Guerra o paz? ¿Cuál es el estado en el que nos encontramos?
EXILIO - PERMANENCIA
36
“El Señor hará que a ti y a tu rey se los lleven a una nación que ni tú ni tus padres conocieron.
Allí tendrás que servir a otros dioses, hechos de madera y de piedra,
63
Y así como el Señor se complacía en hacerte bien y multiplicarte, ahora se complacerá en tu
ruina y tu destrucción, pues serás arrancado violentamente del país que vas a ocupar. 64 El Señor
te esparcirá por todas las naciones, de un extremo a otro de la tierra, y allí adorarás a dioses
ajenos, dioses de madera y de piedra, que ni tú ni tus antepasados conocieron. 65 Y mientras vivas
en esas naciones no tendrás tranquilidad ni reposo, porque el Señor te hará vivir asustado, con los
ojos tristes y lleno de ansiedad.
68
Y aunque el Señor te dijo que no volverías otra vez por el camino de Egipto, sin embargo te hará
volver allí en barcos, y te venderá como esclavo a tus enemigos; pero no habrá nadie que te quiera
comprar.”
La propia tierra era, y sigue siendo, algo muy valorado por la mayoría de las personas. En una
tierra extranjera normalmente se era (y se sigue siendo) un “ciudadano de segunda”, con todo lo
que ello implica.
El exilio suele ser consecuencia directa de la guerra, o de situaciones internas tan difíciles que se
le parecen mucho. Implica normalmente tener que dejar toda una historia y una posición para
empezar algo de cero, y en un contexto que suele ser hostil, por lo que Dios habló varias veces al
respecto:
21 “No maltrates ni oprimas al extranjero, porque ustedes también fueron extranjeros en Egipto.
Éxodo 22:21
9
“No oprimas al extranjero, pues ustedes fueron extranjeros en Egipto y ya saben lo que es vivir en
otro país.
Éxodo 23:9
Dentro de todo, nuestros países latinoamericanos suelen ser bastante hospitalarios a los
inmigrantes porque se han fundado en base a ellos; pero no ocurre lo mismo en otras partes del
mundo.
Es difícil que los que no hemos vivido esa experiencia podamos entenderla o explicarla
adecuadamente, pero lo cierto es que las migraciones siguen estando presentes en nuestro
mundo, y lo seguirán hasta que Cristo venga.
Cuando en un determinado ámbito socio geográfico las relaciones humanas, la historia, y los
principados espirituales, forman una trama tan cerrada que difícilmente pueda penetrar la luz de la
verdad, no le queda más remedio al Señor que desarmar todo eso y mandar a las personas (aun a
sus hijos) a otro lugar, normalmente para que en sus dificultades lo busquen.
27
El Señor los dispersará por todas las naciones, y solo un pequeño número de ustedes sobrevivirá
en ellas. 28 Allí servirán a dioses hechos por el hombre, ídolos de madera y de piedra, que no ven,
ni oyen, ni comen, ni respiran. 29 Pero si allí buscan al Señor su Dios con todo su corazón y con
toda su alma, lo encontrarán. 30 Cuando finalmente pasen ustedes por todos estos sufrimientos y
angustias, si se vuelven al Señor y le obedecen, 31 él, que es bondadoso, no los abandonará ni los
destruirá, ni se olvidará de la alianza que hizo con los antepasados de ustedes y que juró cumplir.
Deuteronomio 4.27-31
Ser echado de la propia tierra es señal de maldición, por nuestros propios pecados o por los de
nuestros antepasados. Si es por la iniquidad de ellos, más nos vale reconocer sus caminos torcidos
y no seguirlos.
¿Tenemos arraigo en la “tierra del Señor”, es decir, el lugar en donde somos bendecidos y de
bendición? ¿O tenemos que sufrir el exilio? ¿Tienen que irse nuestros hijos del país por falta de
oportunidades?
Pero hay otra razón. Cuando la iglesia de un país, habiendo sido bendecida y crecido
espiritualmente, no quiere hacer misiones, Dios se encarga de llamar a las dificultades para que de
todas formas salgan. ¿Por qué no, más vale, salir por propia voluntad?
Aún hoy, con la herramienta de Internet, ocurre algo mucho más sutil. Dios “cierra” puertas de
relaciones sociales y permite que seamos “echados” de ciertos grupos para obligarnos a buscar
amigos a través de la web, ¡y esto termina siendo una forma de evangelizar a las naciones, por lo
menos, a las que hablan el mismo idioma! ¿Por qué no, más vale, hacerlo por propia voluntad?