Explotación Intensiva de Recursos Naturales
Explotación Intensiva de Recursos Naturales
Presentación de la asignatura
Es obvio que la realidad actual del mundo en que vivimos está muy lejos de cualquier tipo de
desarrollo sostenible, concepto que implica no solamente términos ecológicos, sino también
sociales y económicos.
Algunos síntomas claros de la presente insostenibilidad ecológica del sistema en que vivimos
son los numerosos problemas ambientales que padecen las poblaciones del mundo:
reducción o desaparición de bosques, suelos, pesca y agua potable, extensión de los
desiertos, contaminación del aire, agua y suelo, acumulación de residuos, deterioro del
paisaje, etc. Igualmente, existen otros síntomas que atañen a la insostenibilidad actual
sistema económico: incremento del desempleo y la deuda externa, disminución de las rentas,
grandes fluctuaciones de los mercados, etc.
Esta situación requiere actuaciones a todos los niveles, desde los estados y las grandes
empresas multinacionales, hasta cada uno de los ciudadanos.
Sin lugar a dudas, la explotación intensiva de los recursos naturales del planeta tiene que ver
con muchos de estos problemas, no tan sólo a nivel ambiental, sino también a nivel social y
económico.
Desde siempre, el hombre ha utilizado los recursos naturales para subsistir. Éstos se
agrupan en dos categorías, en función de su capacidad o rapidez de regeneración:
El tercer capítulo se dedica a la caza y pesca. Esta última merece una especial
atención, al tratarse de la única explotación industrial directa que se realiza sobre
poblaciones salvajes de animales.
El quinto capítulo se dedica a los recursos forestales, quizás los recursos naturales
renovables más importantes, desde la antigüedad hasta el hombre moderno.
Los suelos también cuentan con una asignatura propia, y por eso no han sido tratados aquí.
La agricultura, ganadería y acuicultura no se han considerado como recursos naturales
renovables (aunque en el capítulo dedicado a los pastos se aborde parcialmente la
ganadería extensiva) ya que, en muchos casos, se trata de explotaciones industriales,
prácticamente controladas a lo largo de todo el engranaje de producción.
APORTACIÓN Y
RESUMEN DEL
CAPÍTULO OBJETIVO PARTICULAR RESULTADO
CAPÍTULO
CONSEGUIDO
Capítulo 1 Dar a conocer el concepto
de biodiversidad, su Conocimiento de la
importancia y el papel que Importancia de importancia ecológica y
la
juega dentro de los biodiversidad. para la humanidad que
ecosistemas. tiene la biodiversidad
como recurso.
1.1. Introducción
Figura 1.1: Esquema de los diferentes niveles de observación y estudio de la biodiversidad.
Todavía no está claro el papel que tiene la diversidad de especies sobre el funcionamiento
de los ecosistemas.
Ante una perturbación más o menos grave (incendio, sequía, episodio de contaminación,
etc.), se han estudiado los efectos que puede tener sobre la estabilidad de un ecosistema
con un mayor grado de diversidad. Según esto, el ecosistema más diverso podría
recuperarse más fácilmente al resultar afectado por una amenaza: en caso de pérdida o
graves repercusiones sobre algunas especies con una función concreta, es decir, con un
nicho ecológico concreto, otras podrían ir asumiendo paulatinamente esta función,
estabilizando así el ecosistema.
Esta idea también puede aplicarse a la variabilidad genética de una sola especie (diversidad
genética). Por ejemplo, si todas las plantas de una misma especie tienen unas necesidades
de agua similares, todas sufrirán el mismo "stress" hídrico en años más secos de lo normal,
lo que redundará en una reducción significativa de su producción de semillas. Sin embargo,
si existiera variabilidad genética en esta población de plantas, algunos individuos podrían
resistir condiciones de sequía peores de lo normal y producir semillas aún en esas
condiciones. De esta manera, la producción de semillas sería satisfactoria tanto en años
húmedos como secos.
En general, los organismos adaptables genéticamente pueden subsistir en
ambientes más variables que aquellos cuyas poblaciones son genéticamente
uniformes.
Así, parece claro que la variabilidad intraespecífica, dentro de una misma especie, es
importante para la supervivencia a medio o largo plazo de la especie. Pero, ¿funciona igual la
diversidad en los ecosistemas, de forma que los ecosistemas más diversos soportan mejor
las fluctuaciones ambientales a largo plazo que los ecosistemas con menos especies? Aquí
la evidencia parece más contradictoria. Las comunidades terrestres de latitudes templadas,
donde existe una marcada estacionalidad, son menos diversas que las comunidades
tropicales, donde reinan condiciones más uniformes (por ejemplo, la temperatura es
constante a lo largo del año). Además, las comunidades bentónicas de las llanuras abisales
marinas se encuentran entre las comunidades más diversas de todas, a pesar de estar
sujetas a las condiciones ambientales más estables del planeta.
El uso racional de los recursos biológicos puede reportar muchos beneficios para la raza
humana. El ejemplo más claro y cercano es el de los alimentos. Los animales, y entre ellos el
hombre, necesitamos a las plantas para subsistir. Los seres humanos han usado como
alimento a lo largo de su historia cerca de 5.000 especies de plantas, pero en la actualidad
son menos de 20 las especies principales que se utilizan para alimentar a la humanidad, y de
éstas, sólo 3 o 4 especies de cereales son básicas para todos.
Figura 1.2: Planta de alfalfa. Las plantas silvestres constituyen una importante reserva
genética.
Fuente: banco de imágenes del Ministerio de Educación y Ciencia (España).
Sólo en los EEUU, un 25% de los medicamentos producidos contiene sustancias originadas
en plantas, otro 13% proviene de microorganismos y tan sólo un 3% de animales.
En la lucha contra las plagas de insectos mediante controles biológicos también se
encuentran los beneficios de la biodiversidad. Por ejemplo, el caso del aceite de piretro,
obtenido de los crisantemos, a partir del cual se han preparado los modernos pirotrenoides,
uno de los grupos de insecticidas fácilmente biodegradables más utilizados hoy en día.
Aquí se han presentado tan sólo unos pocos ejemplos de los importantes beneficios directos
que la preservación y el mantenimiento de la biodiversidad proporcionan a la humanidad,
siendo la búsqueda de productos bioactivos a partir de plantas terrestres y organismos
marinos uno de los campos de investigación con más futuro.
Pero no sólo se descubren especies nuevas. En 1977, en una inmersión del sumergible
"Alvin", se descubrieron unas surgencias hidrotermales en las profundidades del océano
Pacífico, donde se encontraba un ecosistema de características únicas. Efectivamente,
alrededor de las fumarolas de las surgencias se encontraron comunidades hasta entonces
desconocidas: gusanos tubícolas de 2 m de largo, almejas y mejillones abisales gigantes, y
muchas otras especies adaptadas a las condiciones de elevada presión y temperatura
imperantes en este peculiar ambiente. Desde entonces, se han encontrado en estos
ambientes al menos 16 familias de invertebrados desconocidos hasta la fecha. Estos
ecosistemas hidrotermales submarinos son, además, únicos por otra importante razón: su
fuente de energía no proviene del Sol, sino de la energía química proporcionada por la propia
surgencia hidrotermal y aprovechada por bacterias quimiosintéticas que cumplen el mismo
papel de los vegetales fotosintéticos en la superficie.
Los microorganismos es otro de los casos que escapa a toda estimación fiable. Las
bacterias, por ejemplo, se identifican mediante una batería de cultivos en laboratorio y
caracterizaciones bioquímicas. Se han descrito en la actualidad unas 5.000 especies. La
utilización de las modernas técnicas de biología molecular ha permitido, no obstante,
descubrir que el número real de especies de bacterias es mucho mayor, ya que la mayor
parte de ellas son indetectables para la metodología microbiológica clásica.
En pocas palabras, quedan muchos más organismos por conocer que los que han sido
descritos hasta ahora. Y no sólo organismos microscópicos...
En 1997 se descubrió un mamífero nuevo para la ciencia en las selvas de
Vietnam, un pequeño ciervo que responde al nombre local de "Muntjac Troung
Son".
Precisamente por la gran reserva de biodiversidad que son los bosques tropicales, siempre
se ha destacado en estos estudios la importancia de los ecosistemas terrestres, dejando de
lado a los ecosistemas marinos, aunque éstos últimos representen el 75% de la superficie
terrestre. No obstante, hay ecosistemas marinos de una riqueza comparable a la pluviselva
tropical, por ejemplo, los arrecifes de coral, que sólo se encuentran en las costas de mares
tropicales. A diferencia de lo que pasa en las selvas, donde todo está oculto a la vista, en el
arrecife de coral es relativamente fácil ver al menos parte de la riqueza de especies que
alberga: en un solo arrecife de coral australiano se pueden encontrar hasta unas 500
especies de peces, más que en todo el mar Mediterráneo.
Los arrecifes de coral están muy ligados a otros dos ecosistemas costeros tropicales: las
praderas de fanerógamas o pastos marinos y los bosques de mangle o manglares, donde
viven las fases juveniles de los organismos que al crecer poblarán el arrecife. Al igual que los
bosques tropicales, todos estos ecosistemas están siendo gravemente afectados por
alteraciones en las zonas costeras, operaciones pesqueras, contaminación y turismo masivo.
Si bien es cierto que en el mar no hay constancia de que se produzcan extinciones al mismo
ritmo que en los ecosistemas terrestres, ya se empiezan a observar indicios peligrosos (como
los blanqueamientos y mortalidades masivos de corales, por ejemplo), que podrían tener, por
las características del medio marino, un alcance mucho más global que los casos terrestres.
Figura 1.3: Manglar de Florida. Estos bosques costeros son el soporte de vida para multitud
de organismos, tanto marinos como terrestres.
- la contaminación del medio, que puede afectar tanto a escala local como planetaria.
Las razones últimas de todos estos factores son, básicamente, humanas. Según la
UNESCO, se explican por: un uso incorrecto de los recursos, una visión excesivamente
utilitarista del mundo, el fenómeno del colonialismo, la mala planificación y gestión
económica y política, así como la pobreza endémica y el incremento incontrolado de la
población en aquellas áreas donde existe una biodiversidad más rica, precisamente en la
mayoría de los países del tercer mundo.
Los animales salvajes son un recurso muy importante en muchas zonas del mundo, por
algunos de los siguientes motivos:
- Valor como atracción turística. Sólo hay que pensar en los safaris fotográficos en los
parques nacionales de Kenya y Tanzania.
- Valor ecológico. Muchos ecosistemas dependen del control de los animales que en ellos
viven, como los elefantes africanos en la sabana.
- Valor económico, por los productos que de ellos se obtienen: pelos, pieles y cueros
valiosos, grasa, aceites, marfil, productos médicos, etc.
Para trabajar con poblaciones de animales salvajes son necesarios unos ciertos
conocimientos sobre la ecología, la dinámica de estas poblaciones. Los atributos básicos de
las poblaciones son la densidad, la relación de sexos, la estructura de edades, la natalidad,
la mortalidad, la inmigración y la emigración. El crecimiento teórico de la población, y la
influencia de la capacidad de carga del sistema (K= es el número máximo de individuos de la
población que el ambiente puede sostener) se ilustran en base a la conocida como "ecuación
logística" del crecimiento, que aparece gráficamente en la figura 1.4.
Figura 1.4: Crecimiento de una población con un número máximo de individuos que puede
sostener el ambiente.
En general, se considera que los factores que limitan las poblaciones en el centro de la
distribución geográfica de una especie dependen generalmente de la densidad de la
población, mientras que las poblaciones que se encuentran en la periferia del rango de
distribución de la especie están frecuentemente controladas por factores independientes de
la densidad de población (como los factores ambientales: el clima, etc.).
En la práctica, los gestores de fauna salvaje deben tratar de buscar las razones de
desequilibrios en tasas de nacimiento, tasas de mortalidad, inmigración y emigración. Las
razones de tales desequilibrios suelen encontrarse en lo adecuado o inadecuado de la
alimentación y el refugio en el ambiente y cómo estos dos aspectos interactúan con los
nacimientos, muertes, inmigraciones y emigraciones. La información sobre la natalidad suele
ser más fácilmente asequible y más directa que sobre la mortalidad. Para estudiar la
mortalidad en la población, se acostumbran a usar tablas de vida, que estudian la demografía
de la población y ayudan a localizar las clases de edad más afectadas por esta mortalidad.
Conociendo estos parámetros poblacionales, se pueden descubrir las causas de problemas
que pueden aparecer en los animales que se pretenden gestionar.
- La primera extinción se produjo en el período Ordovícico, hace unos 420 millones de años y
redujo en un 12% las especies marinas, especialmente formas planctónicas y grupos de
corales formadores de arrecifes.
- La segunda extinción sucedió en el Devónico, hace unos 370 millones de años, y provocó la
extinción de los placodernos (animales parecidos a peces acorazados) y hasta un 70% de
organismos como moluscos gasterópodos, equinodermos, cefalópodos ammonoides (un
grupo de calamares con concha) y corales.
Figura 1.5: Clasificación de la escala cronoestatrigráfica. Las 4 eras se subdividen en
diferentes períodos de tiempo. Zoico indica animal, Paleo indica antiguo, Meso indica medio
y Ceno indica conocido.
La extinción de especies es, tal y como se puede observar, un hecho absolutamente natural,
así como uno de los principales factores de la evolución. El problema es que el ritmo actual
de extinción de especies es unas mil veces superior al "normal" de los procesos naturales.
Ya desde los tiempos del Pleistoceno, hace entre 11.000 y 1.500 años, se piensa que la caza
practicada por los hombres primitivos tuvo una gran importancia en las extinciones de
grandes mamíferos como los mamuts y mastodontes, los tigres dientes de sable o los
perezosos terrestres gigantes sudamericanos.
Figura 1.6: El último ejemplar de Dodo murió en el año 1680. Su extinción fue debida a su
caza por parte de los marineros europeos que llegaron a isla Mauricio, en el oceáno Índico, y
los utilizaron como comida.
Fuente: Bergquist (1994).
En un solo año se venden al menos 50.000 primates vivos, 4 millones de pájaros vivos, 10
millones de pieles de reptiles, 15 millones de otras pieles, 350 millones de peces tropicales
(que son un pequeño porcentaje de todos los que se capturan, ya que la mayoría mueren en
el proceso de transporte) y 1 millón de orquídeas, entre otros. Es un hecho evidente y
aceptado internacionalmente que el tráfico de fauna y flora constituye uno de los peores
peligros que corren las poblaciones de muchas especies del planeta. Se calcula que unas
622 especies de animales y plantas de todo el mundo se encuentran a punto de la extinción
como resultado de este comercio; y 2.300 especies de animales y 24.000 especies de
plantas más se encuentran en peligro por idéntico motivo. Los rinocerontes son un ejemplo
emblemático de ello. En 1970 había en el mundo más de 70.000 rinocerontes, mientras que
actualmente sólo quedan unos 9.500. La extinción del rinoceronte por el comercio de su
cuerno (se pagan más de 12.000 dólares por dagas con el mango hecho de cuerno de
rinoceronte africano) todavía no es segura, pero si todo sigue como hasta ahora pronto será
un hecho.
Es importante el eco mediático que han recibido algunos llamamientos ecologistas para la
conservación de determinadas especies emblemáticas como las ballenas, los rinocerontes o
los tigres siberianos. Sin embargo, también hay muchas otras especies actualmente
amenazadas de extinción o que desaparecen entre la indiferencia colectiva, despreciados
ante especies más populares. Entre ellos están los peces de aguas continentales,
especialmente los de los países tropicales, muy diversificados y con hábitats generalmente
limitados, lo que les hace ser particularmente vulnerables a los impactos climáticos y
antrópicos.
Un reciente estudio realizado en Malaysia indica que casi la mitad de las 266 especies de
peces conocidas en este país han desaparecido. En la isla de Singapur, 18 de las 53
especies censadas en 1934 no han podido ser encontradas, pese a investigaciones muy
meticulosas. En EEUU, casi las dos terceras partes de las especies originarias de California
están extinguidas, en peligro, o en declive, y se estima que un tercio aproximado de las
especies norteamericanas han desaparecido o están en peligro de extinción. También han
desaparecido todas las especies indígenas del valle de México.
A pesar de la situación bastante dramática de muchos ecosistemas acuáticos,
se han puesto en marcha muy pocos programas para salvaguardar la
diversidad de las aguas continentales.
1
Se ha utilizado habitualmente la fauna marina como indicador, porque es en los sedimentos
marinos donde se acostumbran a conservar mejor los restos fósiles.
- Vulnerables: referida a aquellas especies que corren riesgo de pasar a alguna de las dos
categorías anteriores a corto plazo, si los factores adversos que actúan sobre ellas no son
corregidos.
- De interés especial: se refiere a aquellas especies que, sin estar contempladas en ninguna
de las categorías precedentes, son merecedoras de una atención particular en función de su
valor científico, ecológico, cultural o por su singularidad.
La UICN ha ido publicando desde 1975 las listas rojas de especies amenazadas. Este
Catálogo es una lista abierta, por lo que permite la inclusión y salida de más especies, pero
se considera como incompleta por no incluir invertebrados, ni talófitas, ni especies sensibles
a la alteración del hábitat.2
Como ejemplos, entre las especies animales en peligro de extinción hay dos cetáceos (la
ballena vasca, Eubalaena glacialis, con 200 individuos en todo el mundo, y la ballena
azul, Balaenoptera musculus, de la que quedan 7.500 individuos en el planeta), que todavía
son periódicamente capturados por buques balleneros; el oso pardo (Ursus arctos
pyrenaicus, con 80 individuos censados), el águila imperial (Aquila adalberti, 200 individuos),
el bucardo o cabra montés de los Pirineos (Capra pyrenaica, 30 individuos), el águila
pescadora (Pandion heliaetus, 30 individuos), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus, 70
individuos), el búho real (Bubo bubo), la cigüeña negra (Ciconia nigra), la gaviota picofina
(Larus genei, con 100 ejemplares), la focha cornuda (Fulica cristata, con sólo 50 ejemplares)
y el camaleón (Chamaleo chamaleo, con sólo 2.000 individuos). El último ejemplar de foca
monje mediterránea (Monachus monachus) (de nombre Peluso) que habitaba en el litoral
español, en las islas Chafarinas, murió hace años.
El número de especies en peligro es mucho más elevado si se añaden los peces, por
ejemplo el fartet (Aphanius iberus), el samaruc (Valencia hispanica) o el mítico esturión
(Acipenser sturio), insectos, como la bellísima mariposa isabelina (Graellsia isabellae) de
nuestros pinares, moluscos, como las náyades (Margaritifera auricularia) de los ríos o
numerosas especies de plantas.
Figura 1.8: La ballena azul, el oso pardo, la cigüeña negra y el camaleón son especies
amenazadas.
Fuente: Blanco & González (1992).
La legislación de algunos países establece que las especies incluidas en las categorías de
"en peligro de extinción" y "sensibles a la alteración de su hábitat" no pueden ser poseídas,
vendidas, transportadas, importadas ni exportadas. Si se trata de especies animales
(incluidos sus huevos, crías, larvas o cualquier otra fase de su ciclo biológico) se prohibe
cualquier acción que implique su muerte o su captura, también se prohibe perseguirlos,
molestarlos, destruir sus viviendas, nidos o áreas de reproducción, invernación o reposo. En
el caso de las plantas se prohibe cualquier actuación no autorizada que implique su
destrucción, mutilación, corte o arranque, incluyendo la recolección de sus semillas, polen o
esporas.
Los planes que se pueden adoptar, en función del caso que se trate, son los siguientes:
- Planes de manejo: se adoptan para proteger las especies "de interés especial".
1
Real Decreto 439/1990, de 30 de marzo por el que se regula el catálogo nacional de
especies amenazadas (BOE núm. 82 de 05-04-1990).
2
En algunos países, las normativas autonómicas han venido a completar la legislación. Tal
es el caso de Cataluña (España) donde, aunque no se trata de un Catálogo, se complementa
la lista con una serie de especies animales (vertebrados e invertebrados) y vegetales que
quedan protegidas o reguladas, generalmente a nivel general o dentro del espacio natural
donde vive, e incluso, a un nivel más concreto.
Los planes de actuación de especies amenazadas son instrumentos que han de servir para
resolver problemas. Se pueden adoptar dos tipos de medidas:
a) Medidas "ex situ": es la medida más fácil, rápida y económica para frenar la regresión y
asegurar la continuidad de una especie, aunque muchas veces sea complicada de llevar a
cabo por desconocimiento de la biología de la especie u otras razones. Se basa en conseguir
que la especie amenazada se reproduzca en jardines botánicos o núcleos zoológicos y
mantener los propágulos en bancos genéticos.
b) Medidas "in situ": una vez identificados los factores que influyen sobre la especie
amenazada, se dividen en favorables y desfavorables. Dentro de cada tipo se distinguen los
factores que influyen sobre el hábitat y los factores que influyen sobre la especie. El manejo
incluye:
- Si se trata de animales: colocar nidos, islas con refugios, eliminar plagas, etc.
- Crear espacios naturales protegidos, si es conveniente, para coordinar mejor las acciones
de protección.
- Aumentar la capacidad de carga del hábitat: inclusión de comederos, bebederos, aumento
del aporte de nutrientes, etc.
- Si la especie a proteger es un ave se puede crear una zona de especial protección para las
aves (ZEPA), instrumento previsto en la Directiva del Consejo 79/409/CEE, de 2 de abril,
relativa a la conservación de las aves silvestres. La Unión Europea contempla ayudas de
actividades de protección de las aves.
A la hora de gestionar las poblaciones de especies en peligro, hay que tener en cuenta que
la excesiva sobreprotección de algunas especies respecto a sus depredadores naturales,
como sucedió con poblaciones de ciervos en los EE.UU, puede causar su propia destrucción
como consecuencia de un crecimiento incontrolado de la población, que lleva a la
sobreexplotación de la vegetación que les sirve de alimento y a la consiguiente hambruna y
daño para los animales protegidos.
Los intentos de controlar los animales depredadores, cuando éstos mismos no se encuentran
legalmente protegidos, mediante el pago de recompensas por pieza cazada se han mostrado
generalmente inefectivos, a lo que hay que añadir los numerosos fraudes que se cometen.
Hay que tener mucha prudencia y un buen conocimiento de la situación a la
hora de aplicar medidas para la protección de una determinada especie.
Al mismo tiempo, se han recuperado los bosques de grandes algas laminariales que
existieron en esas costas. Estas algas eran explotadas por el hombre para obtener agar
(producto de amplio uso en la industria alimentaria) y habían desaparecido prácticamente al
mismo tiempo que la nutria, con las consiguientes pérdidas económicas. Este doble efecto se
debe a que las nutrias controlan naturalmente las poblaciones de erizos y orejas de mar, que
son herbívoros comedores de algas. Al desaparecer prácticamente las nutrias, los erizos y
orejas de mar se multiplicaron sin freno, destruyendo los inmensos bosques de algas de la
zona.
Hoy, con la recuperación de las nutrias se ha vuelto al equilibrio ancestral, lo que significa un
beneficio económico para las poblaciones humanas de estas costas: la explotación industrial
del agar y el atractivo turístico de la presencia de la nutria.
Otros éxitos en la protección de animales en peligro han sido las recuperaciones del pato de
la madera (Aix sponsa), el pavo salvaje (Meleagris gallopavo) y el ciervo de cola blanca o de
Virginia (Odocoileus virginianus) en el este de Norteamérica; el ciervo gigante (Cervus
elaphus canadensis), el berrendo (Antilocapra americana) y el bisonte americano (Bison
bison) en el oeste de Norteamérica; y el bisonte europeo (Bison bonasus) y la saiga (Saiga
tatarica, ver tabla siguiente) en Eurasia.
La recuperación de la saiga
La saiga (Saiga tatarica) es el único antílope europeo. Se distribuye por las vastas estepas
que se extienden desde la costa norte del mar Caspio hasta el mismo corazón ruso del Asia
central. En la actualidad, la saiga es el ungulado salvaje de la estepa con mayor éxito
ecológico. Es el más abundante, por ser el que mejor tolera la escasez de alimento y el frío
clima de la estepa. Pero no siempre ha sido así.
Ya a comienzos del siglo XX, las poblaciones de saigas en Rusia estaban muy lejos de ser
las que protagonizaron las leyendas de mongoles y kirguises. En 1930 apenas sobrevivían
unos cientos de ejemplares dispersos en enclaves muy localizados, aislados entre sí por las
extensas estepas rusas. Entre los factores que ocasionaron este descenso de la población
se incluyen los terribles inviernos de los años 20, la abundancia de depredadores (lobos) y la
caza furtiva. Pero fue precisamente a partir de la misma década de los años 30, cuando se
observó un incremento del número de individuos en un grado espectacular y sorprendente
para los científicos de la época. El resultado fue que en 1945 las poblaciones de saigas en
Kazakhastan crecieron hasta niveles similares a las de mediados del siglo XIX. Su área de
distribución y el número de ejemplares de sus rebaños han ido creciendo desde entonces en
forma continua.
En estos momentos, la saiga se considera como el mamífero salvaje de gran tamaño más
abundante en toda esta inmensa área que fue de la antigua Unión Soviética. El número de
antílopes era de unos 2 millones de cabezas en la década de los 70, distribuidos en un
territorio de 2,5 millones de km 2 de estepas y subdesiertos. Las autoridades soviéticas de esa
época autorizaron su caza regulada, con lo que se mataron entre 200.000 y 300.000
ejemplares al año; a pesar de esta caza las poblaciones se han mantenido e incluso han
crecido. La conclusión es que una buena política proteccionista sobre especies en peligro
puede producir notables beneficios económicos y sociales en períodos relativamente cortos
de tiempo. La saiga es el herbívoro con mayor eficiencia en la transformación de las plantas
herbáceas de la estepa en carne animal, siendo incluso esta eficiencia mayor que la del
ganado doméstico. Algunos expertos han llegado a proponer que el rendimiento que ofrece
la saiga en la estepa salvaje es mayor, proporcionalmente, al obtenido por la agricultura en la
estepa cultivada.
2. Reintroducción: es la técnica que pretende establecer una especie en una área que
antiguamente formaba parte de su área de distribución, pero en la que actualmente se
encuentra extinguida. Se trata de retornar especies a sus antiguos dominios poblacionales,
de donde normalmente han sido desplazadas como consecuencia de la actividad humana.
Las introducciones acostumbran a ser el resultado de la mala gestión y
sobreexplotación de las especies.
1.6.1. Introducción de especies animales
a) Aspectos negativos
- Se pueden introducir nuevas enfermedades infecciosas o parásitos que afecten tanto a las
poblaciones de animales autóctonas, domésticas e incluso al hombre.
- Las especies introducidas pueden causar serios daños a bosques y cultivos, pudiendo
llegar a convertirse en plagas.
- Algunas especies introducidas pueden cruzarse con la fauna autóctona, con la consecuente
aparición de individuos híbridos, disminuyendo la riqueza genética de ese territorio y la
biodiversidad.
b) Aspectos positivos
- Las especies no indígenas pueden aprovechar nichos ecológicos no ocupados por ninguna
especie indígena. De hecho, se cree que algunos de los grandes herbívoros de África y Asia
podría vivir en ambientes semidesérticos españoles, como en la Depresión Central o en los
Monegros.
Las razones expuestas muestran algunos de los peligros y riesgos que conllevan las
introducciones. Hay ejemplos de los efectos negativos de las introducciones en todo el
mundo, como puede observarse en el cuadro adjunto sobre la historia del conejo en
Australia, por lo que cualquier introducción debería ir acompañada de un proyecto que
evaluase el impacto del animal a introducir sobre la población doméstica y autóctona y sobre
todo el ecosistema.
Para tratar de acabar con ellos, se introdujo el zorro europeo (Vulpes vulpes) en Australia.
Pero resultó peor el remedio que la enfermedad: los zorros se dedicaron a atacar a los
pequeños mamíferos marsupiales endémicos de la isla continente, más fáciles de capturar
que los conejos, ya que no estaban adaptados a enfrentarse con un depredador como este,
mientras los conejos seguían multiplicándose.
El último intento para acabar con el conejo lo llevaron a cabo los científicos australianos en
1995, probando el calcivirus del conejo, pero lo único que han conseguido por el momento es
que el virus haya escapado al control de los investigadores, y se haya expandido a cientos
de kilómetros del lugar de origen.
Actualmente las pérdidas para la agricultura por causa del conejo superan los 50 millones de
dólares australianos anualmente. Tal ha sido el impacto del conejo sobre los australianos que
éstos han modificado la tradición británica del conejito de Pascua, de chocolate,
sustituyéndolo por el bilby de Pascua, un pequeño mamífero marsupial autóctono de
Australia, de nombre científico Macrotis lagotis, que casi resultó extinguido a raíz de la
enorme proliferación de conejos sufrida por estas tierras.
Figura 1.10: El conejo europeo ha sido el protagonista del mayor desastre ecológico de
Australia.
Fuente: Blanco & González (1992).
En el medio acuático, las introducciones pueden ser tanto o más problemáticas que en el
medio terrestre, ya que la capacidad de expansión de estas especies suele ser mayor y, por
tanto, más difíciles de controlar.
De las 28 especies, un total de 19 son endémicas de la península ibérica, es decir, que sólo
existen allí, y la mayor parte de ellas se distribuyen por una o muy pocas cuencas fluviales
limítrofes.
Como ejemplo negativo se tiene el de la bermejuela (Rutilus arcasii), uno de los más
interesantes casos de endemismo ibérico: se ha comprobado que ha desaparecido en
numerosos ríos de León y Zamora como resultado del impacto depredador del lucio (Esox
lucius) sobre ella, el cual fue introducido en España por decisión administrativa desde 1950.
Otro gran depredador introducido recientemente en la cuenca del Ebro es el siluro del
Danubio (Silurus glanis), enorme pez del que ya se han capturado ejemplares de cerca de 70
kg, y que también supone una seria amenaza para las especies autóctonas.
Un caso más de introducción con efectos indeseados en las aguas continentales ibéricas ha
sido el del cangrejo rojo americano (Procambarus calrkii), traído en sustitución del cangrejo
de río autóctono (Austropotamobius pallipes lusitanicus) gravemente afectado por una
epidemia, pero que se ha constituido en un azote para los cultivos de arroz de, por ejemplo,
la zona del delta del Ebro.
Hace algunos años se efectuó un estudio que apuntaba que en Europa se habían realizado
más de 130 proyectos de reintroducción en los últimos 25 años. Las conclusiones que se
podían extraer de este estudio eran:
- Para poder garantizar el éxito de las reintroducciones hay que organizarlas bien,
planificarlas al detalle, vigilar la ejecución y controlar su desarrollo.
Uno de los más recientes proyectos de reintroducción europeos ha sido el del oso pardo
(Ursus arctos) en el Pirineo, enmarcado en el Programa LIFE para la recuperación de la gran
fauna pirenaica, que además del oso promueve la reintroducción del quebrantahuesos
(Gypaetus barbatus). Este programa se inició en 1994, y está resultando una actuación muy
dificultosa y polémica. La introducción de tres ejemplares de oso pardo en la Val d'Aran, en el
Pirineo catalán, ha topado con la fuerte oposición de los habitantes de la zona, cosa que
podría acabar haciendo inviable una reintroducción como ésta, pese al apoyo económico de
la Unión Europea.
En junio de 1998 se cifraban en 200 el número de cabezas de ganado muertas por los tres
ejemplares de oso pardo introducidos en el Pirineo (Pyros, Giba y Melba).
En los EE.UU, en cambio, las reintroducciones han sido más generalizadas y han tenido más
éxito que en Europa. Por otra parte, normalmente han sido potenciadas por la población, lo
que ha contribuido a su éxito; a finales del siglo XIX, en EE.UU se extinguieron un gran
número de especies cinegéticas de su área de distribución, lo que sensibilizó a la población
sobre esta problemática. Este interés se tradujo en medidas concretas por parte de la
Administración para recuperar su patrimonio natural, recaudando impuestos directos e
indirectos con este fin, lo que hizo aumentar los recursos económicos y, con ellos, el éxito de
las reintroducciones.
- Recopilación de datos: sobre la biología de las poblaciones salvajes que quedan por
determinar, los requerimientos de la especie a reintroducir, la composición de los grupos, los
territorios que ocupa, sus hábitats predilectos, su conducta social, sus necesidades de
alimento y refugio, su conducta alimenticia, sus depredadores, sus enfermedades, etc.
La causa que provoca que se deban efectuar repoblaciones suele ser una sobreexplotación
cinegética y pesquera de las poblaciones de animales. Las políticas de administración de los
recursos que no vienen precedidas de un buen estudio biológico, ecológico y genético
potencian esta situación.
Por otro lado, no hay que plantear las repoblaciones como un aporte masivo de ejemplares
de una especie para poder conseguir un número de individuos cuanto más grande mejor, ya
que repoblar de forma descontrolada puede implicar una pérdida total o parcial del patrimonio
genético de muchas especies de animales.
Un ejemplo claro de este problema se encuentra en las bien conocidas poblaciones de trucha
(Salmo trutta) peninsulares. Su situación es la siguiente: el conjunto de las poblaciones de
esta especie hacen que se pueda catalogar como "No Amenazada", ya que es todavía
abundante en muchos ríos y no está sujeta a amenazas que afecten a la especie como tal.
- Uno de ellos es continental y sus poblaciones viven bloqueadas en las zonas altas de los
ríos, aisladas en muchos casos por barreras ecológicas infranqueables, por lo que cierran
sus ciclos biológicos sin salir de estos ríos, realizando solamente pequeñas migraciones
reproductivas aguas arriba.
Esta situación es muy similar a la del mítico salmón (Salmo salar), si bien parece que, en
este caso, la escasa eficacia de las repoblaciones realizadas en los últimos 30 años hacen
suponer una inferior contaminación genética de nuestras poblaciones.
Otro tipo de medidas de gestión son las que se han de llevar a cabo con animales que, de
forma natural, son vectores de enfermedades que atacan tanto a los seres humanos como a
los animales domésticos.
El paludismo es una grave enfermedad infecciosa que afecta cada año a más de 200
millones de personas. Se trata de la enfermedad más importante y extendida, ya que es
endémica en toda el área tropical del globo. Los agentes causantes de la malaria o
paludismo son un grupo de protozoos del género Plasmodium, que pueden provocar desde
ataques recurrentes de fiebre hasta la muerte del enfermo, y se transmiten mediante
picaduras de mosquitos del género Anopheles.
Otro tanto sucede con el dengue, enfermedad vírica tropical que también se transmite por
picadas de mosquitos, esta vez del género Aedes, especialmente el Aedes aegypti.
Figura 1.13: El protozoo Trypanosoma gambiense, transmitido por la mosca tsé-tsé, produce
en el hombre la enfermedad del sueño.
Fuente: http://www.guh.cz/edu/bi/biologie_bezobratli/html01/foto_001.html
Finalmente, como último ejemplo, las grandes epidemias de peste que asolaron la Europa
medieval se debieron a una bacteria (Yersinia pestis) transmitida por la picadura de las
pulgas de las ratas, roedores que procedentes aparentemente de Asia central, invadieron las
ciudades europeas ayudadas por la ausencia total de medidas de salud pública e higiene.
1.7.2. Plagas
Probablemente, la plaga más famosa y más temida de todas sea el bíblico azote de la
langosta del desierto (Schistocerca gregaria). Las langostas, una especie de saltamontes
gregario de gran tamaño y extraordinariamente voraz, constituyen una amenaza permanente
para más de 300 millones de personas en África y Asia.
Las plagas de estos animales se originan en puntos muy concretos de la estepa subdesértica
de Somalia y las ardientes llanuras costeras del mar Rojo, pero sus consecuencias alcanzan
en ocasiones a los habitantes de países que se encuentran a muchos miles de kilómetros de
distancia.
Una de las últimas grandes plagas se inició en 1951, en Somalia, y se extendió desde allí por
todo el Oriente Medio, llegando a alcanzar hasta la India y Pakistán. Algunos enjambres
volaron hacia el oeste, y a principios de 1952 ya habían invadido Etiopía y Sudán. Otros
sobrevolaron el mar Rojo y penetraron en Arabia. En febrero la plaga llegó a Irak, donde la
aviación americana colaboró para detener su alcance. Desde aquí, la invasión se dirigió a
Jordania por un lado, y a Persia por el otro. Tropas de diferentes ejércitos colaboraron en
ambos frentes para detener la invasión, pero no pudieron impedir que las langostas volaran
hacia el este, llegando hasta la India y Pakistán. Aquí su llegada coincidió con el monzón,
que creó condiciones favorables para la puesta, y se formaron nuevas nubes que arrasaron
las cosechas. Al cabo de varios meses, al final del monzón, las langostas volvieron hacia el
oeste. En octubre se encontraban de nuevo sobre Arabia, y al terminar el año, reaparecieron
en el punto de partida, el cuerno de África, donde se esfumaron sin dejar rastro, tan
misteriosamente como habían aparecido un año antes.
Como valores de referencia que permitan imaginar la magnitud de este fenómeno, podemos
decir que una de estas nubes de langosta puede reunir hasta 10.000 millones de individuos,
cada uno de los cuales consume diariamente una cantidad de alimento igual a su propio
peso, llegando a pesar 50.000 toneladas o más.
Para controlar en la medida de lo posible la aparición de tan temida plaga, los esfuerzos se
han concentrado en el montaje de una organización de lucha que prevea los movimientos de
la plaga, dependientes de la circulación atmosférica, y ponga en marcha los dispositivos de
defensa antes de la llegada de las nubes de insectos.
De las 350 especies de tiburones que pueblan los mares, apenas una docena pueden llegar
a ser potencialmente peligrosos para el hombre. Es mucho mayor la leyenda negra que el
peligro real que suponen.
Por otro lado, los tiburones son pescados sin tregua a lo largo y ancho del mundo, entre otras
cosas para proveer las famosas aletas de tiburón que se sirven en sopa en los restaurantes
chinos. De hecho, muchas poblaciones de tiburones se encuentran sobreexplotadas en la
actualidad: se pescan unas 730.000 toneladas de tiburones al año en el mundo. Somos
mucho más peligrosos nosotros para ellos que ellos para nosotros.
Pero hay zonas, como las costas de Australia y de Sudáfrica, donde los tiburones pueden ser
un peligro real para los bañistas. Para evitar sus ataques se han probado todo tipo de
repelentes químicos y de dispositivos electrónicos, con éxito desigual hasta la fecha. El
sistema que se utiliza en Durban, Sudáfrica, es un conjunto de redes de 200 a 300 m de
largo y de 6 m de profundidad, a unos 400 m de la playa, que son inspeccionadas
continuamente. Lo que se consigue así es conducir a los tiburones hacia zonas alejadas de
los bañistas.
En Australia existe, además de los tiburones, otro peligro para los bañistas: el cocodrilo
marino o de estuario (Crocodylus porosus), que puede alcanzar hasta 7 m de longitud y más
de una tonelada de peso. Numerosas playas, tanto de río como de mar, tienen
señalizaciones de prohibido el baño ante la posible presencia de este animal.
Capítulo 2 .- El agua
OBJETIVO
- Proporcionar ideas clave sobre la situación actual de las aguas continentales y los efectos
que sobre ella ocasionan las actividades antropogénicas.
En los continentes, alrededor del 75% del agua dulce, se encuentra en los casquetes polares
y glaciares (29 x 106 km3). El resto se halla en aguas subterráneas (9,5 x 10 6 km3) o lagos y
ríos (0,1 x 106 km3). Además del agua subterránea, accesible al uso humano, existen
cantidades adicionales presentes en los sitios intersticiales de los poros de las rocas en el
subsuelo.
Las aguas del planeta no permanecen estacionarias en un sólo depósito ni en una fase dada,
sino que se encuentran en continuo cambio de estado y constante movimiento en un sistema
natural denominado ciclo hidrológico.
La energía solar provoca que se evapore agua del mar, que acaba retornando a la superficie
en forma de lluvia o nieve, generalmente sobre el propio mar. El agua que cae sobre los
continentes se evapora nuevamente en una parte, mientras la otra vuelve al mar en forma de
corrientes subterráneas o superficiales. Se ha estimado que el flujo de retorno en forma de
escorrentía superficial desde los continentes hacia el mar asciende a unos 40.000 km 3 de
agua anuales. De éstos, aproximadamente 26.000 km 3 vuelven al mar como escorrentía
superficial rápida, en forma de crecidas de ríos no controlables y que, no sólo no son
aprovechables por las poblaciones humanas, sino que pueden llegar a causar daños
catastróficos. Otros 5.000 km3 retornan al mar en zonas deshabitadas.
Finalmente, 9.000 km3 de agua vuelven al mar de forma que sí es posible su explotación por
parte de los seres humanos. Esta cantidad sería suficiente para abastecer de agua a una
población de 20 mil millones de personas, más de tres veces superior de la que hoy en día
puebla el planeta. Sin embargo, tanto las personas como el agua se encuentran
desigualmente repartidos sobre la superficie terrestre, tanto en el tiempo como en el espacio,
por lo que la disponibilidad local de tan valioso recurso es muy variable.
Figura 2.1: El agua es un recurso natural vital para los animales y las plantas.
En su estado natural, los ríos surgen como una respuesta equilibradora del exceso de agua
acumulado en las cuencas hidrográficas y zonas de drenaje.
La red hidrográfica es el drenaje natural, permanente o temporal, por el que fluyen las
aguas de los escurrimientos superficiales, hipodérmicos y subterráneos.
INT: intercepción o agua retenida por los órganos aéreos de las plantas.
El orden de los ríos es un parámetro relacionado con la importancia del río dentro de la
cuenca hidrográfica o de drenaje y sintetiza mucha información sobre el comportamiento
ecológico del río:
Figura 2.3: Esquema que muestra el orden de los ríos que forman parte de una cuenca
hidrográfica.
A lo largo de milenios, el sedimento arrastrado por las crecidas de los ríos ha ido creando
extensas llanuras de aluvión, también llamadas llanuras aluviales o de inundación.
Gracias a esta periódica deposición de sedimentos, dichas llanuras son extraordinariamente
fértiles. Allí fue donde se asentaron las primeras culturas humanas y donde, por primera vez,
surgió la agricultura como forma sistemática de vida.
El hombre siempre ha intentado tener un control sobre las aguas de los ríos, alrededor de los
cuales se han asentado, tal y como se ha mencionado, las más importantes civilizaciones. En
el último siglo, ha sido ya capaz de transformar los ríos por medio de grandes obras de
ingeniería (embalses, canalizaciones, etc.). Esta capacidad siempre se ha visto como uno de
los beneficios más espectaculares y prestigiosos de la industrialización.
Las razones para la construcción de estas obras son económicas o de seguridad para las
poblaciones: control de la corriente fluvial, obtención de energía eléctrica y disponibilidad de
agua para el riego agrícola. Sin embargo, también ha supuesto una expresión ideológica de
la era industrial y un símbolo del dominio sobre la naturaleza.
Como tal, la política de grandes obras de infraestructura hidráulica se inició en los años 50,
con los planes hidrológicos de Stalin en la antigua URSS, y con las grandes presas del New
Deal de Roosevelt, en EEUU; pero esta política está alcanzando sus máximas cotas en la
actualidad en los países del tercer mundo, donde ha sido exportada. Cada año se inician
aproximadamente 400 grandes presas en estos países, cuyo inmenso coste contribuye de
forma importante al incremento de la deuda externa de la zona. Los resultados de tan
faraónicas obras en estos países, no obstante, reportan beneficios a menudo engañosos y
de corta duración, mientras agravan la degradación ambiental, el empobrecimiento y la
deuda de los pueblos.
Los embalses se construyen con diferentes objetivos. Algunos proporcionan agua potable a
las grandes aglomeraciones urbanas, mientras que otros acumulan agua para riego o bien
tienen como función abastecer de agua de refrigeración a centrales térmicas o nucleares.
Figura 2.5: Embalse de Guijo de Granadilla en Cáceres (España).
Fuente: http://www.guijodegranadilla.com/pantano.htm
Por otra parte, algunos ríos como los de la cuenca mediterránea, tienen una estacionalidad
muy marcada en su caudal, con una elevada probabilidad de que se produzcan avenidas o
riadas de importancia.
Y, al mismo tiempo que sirven de trampa del sedimento, las presas evitan que éste llegue al
mar. En la época romana, la ciudad de Tortosa, a orillas del Ebro, era puerto de mar. El delta
del Ebro, actualmente zona protegida, se formó en tiempos históricos gracias al aporte de
sedimentos transportados por el río. Hoy día, estos sedimentos quedan atrapados en las
numerosas represas que existen en el curso del río Ebro, lo que hace que la destrucción de
la formación deltaica por efecto del mar en un futuro no muy lejano sea motivo de
preocupación.
Figura 2.6: Delta del río Ebro en Tarragona, España.
Esta falta de sedimentos aportados por ríos represados tiene también efecto en la
disminución de las playas. En los ríos represados, no sólo disminuye el sedimento que llega
al mar, sino que también queda regulado el caudal de agua.
En el río Ebro, en la época de estiaje, se produce una importante entrada de agua de mar por
el fondo del lecho del río, en respuesta al bajo caudal de agua dulce que transporta; se trata
de una intrusión o lengua salina que puede ascender muchos kilómetros río arriba, y hace
que la columna de agua del río se divida en dos capas que no se mezclan, la dulce arriba y la
salada abajo, lo que da lugar a fenómenos de anoxia en el fondo. Esta falta de oxígeno en el
fondo impide la vida de organismos acuáticos. Además, el menor aporte de agua y nutrientes
provoca la disminución de la riqueza pesquera en la zona.
La mayor presa del mundo está actualmente en construcción. Si se cumplen todos los
plazos, estará lista antes del año 2010. Se trata de la presa de las Tres Gargantas, sobre el
río Yangtsé, el tercero más largo del mundo. China va a construir una presa de 185 m de
altura y 11 km de longitud, que creará un embalse artificial con una superficie inundada de
más de 1.000 km2. Se trata de una obra de ingeniería sin precedentes, que pondrá bajo el
agua 4.500 pueblos y 12 ciudades importantes. Más de un millón y medio de personas
deberán abandonar sus hogares. Cientos de ciudades antiguas e importantes vestigios
arqueológicos quedarán sumergidos bajo las aguas.
Como argumento a favor de tan colosal proyecto está la necesidad de disponer de una
energía "limpia" en un país en pleno desarrollo, en el que el uso del carbón como fuente
energética ha contaminado las ciudades y ha convertido las enfermedades respiratorias en la
primera causa de mortalidad. Además se calcula que una vez construida, la presa generará
una producción eléctrica equivalente a la de 8 centrales nucleares. También se pretende
mejorar la navegación fluvial, y regular unas aguas que provocan grandes inundaciones,
como las que en 1995 mataron a 3.000 personas y dejaron sin hogar a varios millones en
Hubei y Hunan. En 1954 las inundaciones ocasionaron la muerte de 30.000 personas.
Los principales argumentos en contra del embalse son el enorme impacto ambiental que
ocasionará, desde el efecto sobre las 160 especies que viven en el río y que quedarán
reducidas a la mitad, hasta un posible cambio del clima en la zona. No es menos importante
la desaparición de más de 5.000 ha de la mejor tierra fértil de un país escaso en buen suelo
agrícola. Además, claro, del drama humano: el enorme éxodo de población campesina, sin
tierra, hacia las grandes ciudades, donde pasarán a formar parte de los más de 100 millones
de chinos desarraigados, que viven empleándose en cualquier tipo de trabajo.
Hasta ahora se han visto los grandes esfuerzos que la humanidad ha sido capaz de hacer
para encauzar y controlar las corrientes de agua. No obstante, el agua es un bien
imprescindible, que además, por su desigual reparto en el tiempo y en el espacio, es un
recurso escaso en determinadas zonas. Por eso, es muy importante gestionar su uso
racionalmente.
En general, cuanto más rico es un país, más agua gastan sus ciudadanos. Por ejemplo, un
ciudadano europeo gasta unos 150 litros de agua al día, mientras que un ciudadano hindú,
en cambio, apenas gasta 25 litros de agua al día.
Es importante a la hora de racionalizar el uso del agua contar con una planificación territorial
correcta. Por ejemplo, durante muchos años se pensó que los cultivos de regadío debían
servir para, además de cultivar productos agrícolas, asentar poblaciones. Hoy esto es mucho
más discutible.
También hay que tener en cuenta el enorme gasto de agua que suponen los cultivos de
regadío en un país con unas condiciones climáticas mediterráneas, con un verano muy seco
y caluroso. Por ejemplo, el sistema tan común en los regadíos españoles de riego por
aspersión, que consume ingentes cantidades de agua, supone la pérdida por evaporación de
2/3 del agua usada. Naturalmente, en estas condiciones, es mucho más difícil competir con
los productos de regadío de los países centroeuropeos, donde existe mejor clima para estos
cultivos, tienen más agua y encima los regadíos requieren una menor cantidad de ésta.
También hay que adoptar, obviamente, medidas de ahorro domésticas y en la industria, para
evitar lo que hoy en día podríamos llamar el despilfarro organizado del agua. A título de
ejemplo, es interesante mencionar que muchas conducciones de agua son obsoletas y tienen
pérdidas que rozan el 75% del agua transportada, que no llega así a su destino. En las
ciudades, por otra parte, se sigue sin reciclar ni depurar las aguas residuales que se vierten
directamente, sin reaprovechar, a los ríos o al mar.
La muerte de un mar
El mar de Aral, que se encuentra en el centro de Rusia, al lado del mar Caspio, fue en otros
tiempos el cuarto lago más grande del mundo. Pero en los últimos 35 años, más de la mitad
de sus 68.000 km2 de superficie se han visto convertidos en desiertos y llanuras salinas. En
algunos sitios, la costa ha retrocedido hasta 60 km. Los antaño florecientes puertos
pesqueros, donde se desarrollaba una interesante industria conservera, permanecen hoy
cual fantasmas en un mar de arena. El uso excesivo para el riego de aguas de los afluentes
del Aral y el abuso a gran escala de pesticidas en las cosechas de algodón han hecho de un
ecosistema fértil una tierra de baldío tóxica. La mortalidad infantil de la región es, por lo
menos, cuatro veces la de la media nacional y la desnutrición se halla muy extendida.
A nivel mundial, la situación actual respecto al estado de las aguas continentales es tal, que
si se pretende que tan valioso recurso resulte accesible, en unas condiciones mínimas de
calidad, a toda la población, así como que cumpla el papel ecológico clave que tiene en los
ecosistemas, sería necesario proponer medidas como las siguientes:
- El fin de la construcción de grandes presas. Este tipo de proyectos cada vez están más
desaconsejados por los expertos. De todos modos, aún son promovidos como la panacea
social y económica por parte de los grandes bancos de desarrollo internacionales.
- Proteger y restablecer las cuencas fluviales. Es muy importante el restaurar los bosques
de las cuencas fluviales, por su papel de freno de la erosión de los suelos, y de control de las
crecidas de los ríos, acabar con las obras de canalización de los cauces de los ríos y evitar la
construcción de asentamientos humanos en los márgenes de inundación de los mismos.
OBJETIVO
- Determinar los criterios para permitir una caza racional y una actividad extractiva de los
recursos pesqueros de manera sostenible.
3.1. La caza
La caza es una actividad practicada, junto con la recolección de plantas, desde los albores
de la humanidad. En principio fue un medio para la obtención de alimento y vestido, así como
de defensa personal y de los cultivos y ganados frente a amenazas animales. En Europa, en
tiempos recientes, la caza ha perdido el papel que tenía como actividad de subsistencia para
pasar a ser un medio de diversión y, fundamentalmente, un deporte.
Tradicionalmente, en función de la pieza que se pretende cobrar, la caza puede
ser mayor (lobo, ciervo, jabalí...), o menor (liebre, conejo, perdiz, paloma, entre
otros.).
Para poder sustentar las actividades cinegéticas es imprescindible mantener el hábitat de las
especies objeto de la caza, así como disponer de cupos de captura limitados, de forma que
se pueda mantener el equilibrio poblacional de estas especies.
Y para que esto sea así, es necesario analizar los resultados de la propia actividad
cinegética: se ha de conocer la evolución de los rendimientos de caza y se ha de determinar
el impacto de la misma en la población explotada, cosa que se obtiene básicamente a través
de la imagen que proporcionan la relación entre sexos y la estructura de edades de la
población.
Todavía hoy la caza se practica mayoritariamente sin ninguna base científica ni técnica para
la gestión de los recursos. En este sentido, se ha considerado la caza como un producto
gratuito de la naturaleza sobre el que el hombre no puede prácticamente modificar nada.
Como muestra de ello, todavía falta información sobre el sexo y edad de las piezas que se
capturan en nuestro país. Existen numerosas investigaciones sobre ecología y
comportamiento de los animales silvestres que podrían tener una óptima aplicación en la
ordenación cinegética para obtener un rendimiento acorde con los diferentes intereses
afectados y con el equilibrio de las poblaciones, pero que se llevan a cabo de forma muy
puntual.
Según la legislación actual, todo titular del derecho de un terreno cinegético sometido a
régimen especial, está obligado a realizar un Plan Técnico justificativo de aprovechamiento y
ordenación cinegético. En este Plan deberá hacerse constar como mínimo la cuantía y
modalidades de las capturas a realizar; así, se pretende fomentar la riqueza cinegética y se
puede obtener un aprovechamiento racional del terreno.
Una vez se tiene esta información, se obtiene un censo en esas áreas de especies
cinegéticas con determinación de sexo y edad de los ejemplares. Este censo se realiza en
dos épocas determinadas: uno antes del período reproductor y el otro entre la época en la
que finaliza la reproducción y justo antes del inicio del período hábil de caza. Existen diversos
métodos para realizar el manejo y censo de poblaciones.
- Balance general de entradas y salidas. Este balance indica la influencia que tienen la
fecundidad, la natalidad, la mortalidad y la migración (inmigración y emigración) en la
estructura de la población.
La evaluación de hábitat pretende calcular la capacidad de carga del hábitat (K), es decir, el
número máximo de individuos de la población que el ambiente puede sostener. Para hacer
esta evaluación del hábitat en relación con la capacidad de carga para especies cinegéticas,
se estudian dos parámetros: la valoración de nichos ecológicos y las necesidades
nutricionales de estas especies.
Es, por tanto, necesario introducir una buena gestión de las especies
cinegéticas, de modo que los depredadores amenazados puedan encontrar
alimento suficiente para asegurar su supervivencia.
Con los datos de los valores de los nichos ecológicos y de las necesidades nutricionales, se
puede determinar la capacidad de carga del hábitat (K) de las especies cinegéticas que se
desean ordenar.
La fase de los cupos de captura se realiza para cada especie cinegética y en cada área del
territorio, comparando los datos de población real con los datos de capacidad de carga
calculados en la fase anterior.
Según sea el resultado de esta comparación, pueden presentarse tres supuestos, en función
de los cuales se han de otorgar, o no, cupos de captura:
- Que la densidad de población real sea menor que la capacidad de carga: en este caso, el
objetivo de la ordenación será aumentar la densidad de especies cinegéticas en esa zona.
En este sentido, se procede a identificar los factores limitantes que provocan que la densidad
sea baja, se evalúa su incidencia, se intenta corregir su impacto, se prohíbe la caza, y (si es
necesario) se establecen mejoras del hábitat o de programas de repoblación.
- Que la densidad de población real sea mayor que la capacidad de carga: en este caso hay
un exceso de caza, la cual puede dañar a la vegetación y a los cultivos, o provocar
desplazamientos de especies no cinegéticas por entrar en competencia con ellas o favorecer
la aparición de enfermedades contagiosas en las poblaciones cinegéticas. Esta situación
puede haber sido provocada por una gestión anterior incorrecta causada por haber realizado
una repoblación masiva sin haber estudiado antes el comportamiento de la especie, por
mantener de forma artificial grandes poblaciones cinegéticas (en espacios cerrados) o por
haber desaparecido algún depredador natural.
- Que la densidad de población real sea similar a la capacidad de carga: esta es la opción
que se debe perseguir. En este caso la ordenación irá encaminada a mantener esta
situación, de forma que la densidad permanezca constante. En el caso de que la caza lo
requiera, pueden introducirse algunas mejoras.
Cuando se ha decidido el cupo de captura (es decir, el número de animales que se pueden
cazar) hay que determinar su distribución en el tiempo y en el espacio, tanto para la caza
mayor como para la menor. Esto se traducirá en un número concreto de jornadas de caza, un
número máximo de cazadores por jornada de caza, un límite de piezas por cazador,
modalidades de caza que se usarán, etc.
- Intentar que en la caza de especies monógamas la sex ratio sea lo más cercana posible a
1:1.
- La densidad que tiene una máxima productividad acostumbra a estar localizada cerca del
valor de la mitad de la capacidad de carga del hábitat.
En las zonas de baja calidad, los programas de mejora apuntan en dos direcciones:
b) Mejoras de poblaciones:
- Control de depredadores.
- Caza selectiva para estabilizar la sex ratio, para eliminar animales adultos o para eliminar
animales en edad reproductiva.
3.2. La pesca
- Los recursos pesqueros son de propiedad común. En este contexto, el mejor éxito pesquero
va a depender de la mayor capacidad técnica para pescar.
Los factores básicos que intervienen en la actividad pesquera son los representados en
la figura 3.1 y están estrechamente relacionados entre sí. El hombre tiene gran importancia
en dos aspectos principales: en lo que respecta al pescador, y por tanto, con una capacidad
técnica cada vez mayor para efectuar la pesca; y en lo que se refiere a los aspectos
económicos, al mercado, cuya relación entre oferta y demanda determinará la modalidad de
pesca y las especies pescadas.
Finalmente, los animales, los recursos vivos, influidos por el ambiente y por la pesca, tienen
características propias que son fundamentales para el desarrollo de la actividad: si las
comunidades de organismos son monoespecíficas o multiespecíficas, la dinámica
poblacional de cada una de las especies, etc.
Figura 3.1: Factores principales que intervienen en la actividad pesquera.
En los más de 40 años de estudio, desde 1948, sobre las pesquerías mundiales se han
sucedido 4 períodos claros, tal y como se observa en la figura 3.2. Entre 1948 y 1970 la
pesca mundial se incrementó espectacularmente al mejorarse las técnicas pesqueras, tanto
para especies pelágicas (es decir, que viven en la columna de agua, como sardinas,
anchoas, jureles, etc.) como para demersales (aquellas que viven cerca del fondo: bacalaos,
merluzas, meros, etc.). Esta mejora vino propiciada en parte por el uso de técnicas
heredadas de la contienda que acababa de finalizar.
Entre 1970 y 1973 se produjo un punto de inflexión, motivado por la dramática caida en la
pesca de anchoveta del Perú, el hasta entonces mayor recurso pesquero del mundo. A partir
de esa fecha, y hasta 1989, las capturas volvieron a aumentar a un ritmo rápido, ya que
especies hasta entonces de dificil captura, como los atunes, ya se podían capturar en
grandes cantidades por la mejoría que había experimentado la tecnología pesquera
(utilización de avionetas, helicópteros, fotografías de satélite...). La extracción de peces a
escala mundial alcanzó un máximo de 82 millones de toneladas en 1989. Desde entonces, la
tendencia de crecimiento se ha visto sustituida por la del estancamiento o el declive.
Figura 3.2: Evolución de la pesca mundial desde 1950 a 1995.
En algunas áreas en las que las capturas habían alcanzado un máximo en los años 70, han
descendido más de un 50% en la actualidad. Y lo que es más preocupante, algunos de los
mayores caladeros de pesca del mundo, entre ellos los Grandes Bancos y el Banco Georges,
del este de Norteamérica, se encuentran cerrados tras su agotamiento. Puede afirmarse que
esos caladeros están extinguidos para la explotación comercial.
Se ha llegado a esta situación gracias a la enorme mejora en las tecnologías pesqueras, que
utilizan herramientas tales como radares, sonares o información al momento vía satélite.
Estas unidades manejan artes de pesca enormes; por ejemplo, palangres de 130 km de
longitud sumergidos con miles de anzuelos cebados, redes de arrastre en forma de saco con
capacidad para tragarse el equivalente a 12 aviones Jumbo y redes a la deriva de 65 km de
largo... una auténtica maraña mortal todavía empleada por algunos países.
La presión que ejerce la pesca industrial es tan intensa, que cada año se extrae del 80% al
90% de los animales de algunas poblaciones explotadas. De hecho, la capacidad de pesca
de la flota mundial es, hoy por hoy, muy superior a los recursos existentes en el mar.
En la figura 3.3 se señalan las naciones pesqueras más importantes del mundo, junto al
volumen de sus capturas para el año 2002, según la F.A.O. (Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y Alimentación).
Figura 3.3: Principales países productores de pesca marina y continental durante el año
2002.
Fuente: http://www.fao.org/docrep/007/y5600s/y5600s04.htm#P349_12310
En el gráfico se observa que China y Perú ocupan los primeros puestos del total de los diez
principales países, cuyas capturas representan el 60% mundial. La producción de captura
declarada por China se ha mantenido bastante estable desde 1998, mientras que las
tendencias de la peruana siguen dependiendo en gran medida de las variaciones en las
capturas de anchoveta.
1
Fuente: El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura, 2004. Informe Sofia, FAO.
En la figura 3.4 se ilustran las especies con mayores capturas del mundo en el año 2002.
Figura 3.4: Volumen de las principales especies marinas capturadas en el año 2002.
Fuente: http://www.fao.org/docrep/007/y5600s/y5600s04.htm#P349_12310
Una de las medidas principales que podrían tomarse para evitar la sobrepesca y los
descartes excesivos (en algunas pesquerías, como las de camarones tropicales, se llega a
tirar al mar más del 80% de lo pescado) sería la de eliminar los subsidios para las pesquerías
financieramente ruinosas.
Otra de las medidas importantes sería la protección de determinados recursos. Allí donde se
han protegido los peces, se ha comprobado que se ha recuperado su número y, con él, las
actividades sociales y económicas que sustentaban. El resurgir de la lubina listada (Morone
saxatilis) a lo largo de la costa atlántica de los EE.UU es un buen ejemplo de una especie a
la que se permitió recuperarse mediante una gestión inflexible y un inteligente plan de
protección.
A esta enorme producción le siguió el mayor colapso pesquero de todos los tiempos: en 1973
apenas se pescó un millón y medio de toneladas de anchoveta. Esto ocasionó el hundimiento
de la potentísima industria pesquera peruana, enviando a miles de trabajadores al
desempleo, en una crisis socioeconómica de consecuencias gravísimas para la sociedad de
Perú.
En realidad, este objetivo teórico es muy dificil de conseguir, ya que en la naturaleza nunca
se encuentran poblaciones estables y conocidas de forma que se pueda evaluar y extraer
fácilmente este "sobrante teórico". Los conocimientos suelen ser muy limitados, y la
información ha de evaluarse con prudencia para poder gestionar un recurso pesquero de
forma que la explotación se pueda mantener racionalmente el máximo tiempo posible.
3.2.2.1. Conceptos útiles
Referentes a la pesca
La pesca puede ser una actividad industrial o artesanal. La pesca industrial o comercial
requiere embarcaciones, artes de pesca y medios económicos importantes, y está destinada
a obtener beneficios económicos; mientras, la pesca artesanal utiliza embarcaciones
pequeñas, artes sencillas y pocos pescadores, y en muchas zonas suele ser un medio de
subsistencia.
Para estudiar cualquiera de los dos casos, es interesante tener presentes los siguientes
conceptos:
- Captura por unidad de esfuerzo (C.P.U.E): es el cociente entre las capturas y el esfuerzo
necesario para conseguirlas en un período determinado. Si se cumplen determinadas
condiciones, la CPUE equivale a un índice de abundancia del stock explotado.
- Selectividad de los artes de pesca: es cualquier factor que ocasione que la composición
por tallas de la captura sea distinta a la de la población real. Generalmente, las artes de
pesca son selectivas para pescar los animales mayores y para no capturar a los más
pequeños.
Referentes a los animales
- Stock: es la fracción explotable de la población. Las larvas, por ejemplo, son parte de la
población pero no del stock, al no ser todavía susceptibles de ser explotadas. En realidad
un stock es una unidad de manejo de pesquerías, mientras una población es una unidad
genética, biológica.
- Biomasa: es la cantidad total de masa de una población, por tanto, la suma de los pesos
de los individuos.
Un modelo no es más que una simplificación de una situación real, que permite estudiarla
partiendo de un número de variables menor que las que se presentan en la realidad. Los
modelos se construyen mediante ecuaciones matemáticas. Si se trabaja con modelos muy
sencillos, resulta fácil estimar los parámetros necesarios para trabajar, pero es posible que el
modelo se ajuste muy poco al fenómeno que se quiere estudiar; por el contrario, los modelos
muy complejos se ajustan bien a la realidad, pero a veces los parámetros con los que trabaja
son muy difíciles de estimar. Hay que hallar un intermedio entre ambas situaciones.
En pesquerías, los modelos matemáticos son muy útiles para estudiar la dinámica de las
poblaciones explotadas, fenómeno bastante complejo y que resulta muy difícil de conocer
con exactitud. Para ello, existen dos familias de modelos:
- Los modelos analíticos o dinámicos trabajan con los factores que hacen que la población
aumente (crecimiento y reclutamiento) y con los que hacen que la población disminuya
(mortalidad por pesca y mortalidad natural). Suelen ser modelos más fiables más ajustados a
la realidad, pero los parámetros necesarios para que funcionen son más difíciles de estimar.
Esquemáticamente, trabajarían así:
Sobre ambos esquemas básicos se pueden añadir los efectos de las variables ambientales,
o de otras especies que interactuen con las poblaciones pescadas (depredadores,
parásitos,...). También se pueden añadir variables de carácter económico, para hacer más
completo el estudio.
- Regulación del tipo de malla y del tamaño de la misma. Como regla general, la malla ha de
permitir escapar a los peces con una talla igual o menor que aquella en la que madura el
50% de la población. Esta medida se determina en base a estudios biológicos de
reproducción y crecimiento. Es la mejor forma de que no se capture a toda la población antes
de que se haya podido reproducir.
- Regulación de la talla mínima de los animales capturados. Persigue el mismo objetivo que
la medida anterior, pero en lugar de controlar las mallas, se controla el producto de la pesca
en los puertos de desembarque, en los puntos de venta e incluso en las propias
embarcaciones. Es una medida muy utilizada en la pesca en aguas continentales.
La pesca continental tiene una gran importancia en países que cuentan con aguas
continentales distribuidas en grandes lagos o cuencas fluviales. En los lagos de gran tamaño
(grandes lagos norteamericanos, grandes lagos africanos, el mar Caspio, el lago Baikal, etc.),
la pesca es muy similar a la pesca en el mar, y la forma de gestionarla también. En las
grandes cuencas fluviales, especialmente en las tropicales (Amazonas, Orinoco, Zambeze,
Congo, Ganges, etc.), la pesca depende del nivel de las aguas del río. Cuando llega la época
de lluvias, estos grandes ríos se desbordan e inundan su llanura aluvial, ocupando enormes
extensiones donde los peces van a reproducirse. Al llegar la época seca, las aguas bajan y
vuelven a su cauce dejando tras de sí multitud de lagunas y charcas llenas de animales; ésta
es la época más provechosa para la pesca en estos ríos.
- Realizar el muestreo.
Para ello se utilizan técnicas de muestreo diferentes de las empleadas en la pesca marina o
de grandes lagos. En éstas, el muestreo necesario para el conocimiento de las poblaciones
viene dado por las propias capturas pesqueras comerciales, o en caso de realizarse
campañas de investigación, se utilizan barcos y artes similares a las comerciales.
En ríos pequeños, en cambio, son otros los métodos que se usan para el muestreo en
poblaciones piscícolas: pesca eléctrica, redes, trampas de red (nasas, garlitos, butrones o
esparaveles) e, incluso, el sonar.
Con los datos obtenidos en el muestreo y otras consideraciones (de tipo económico, social,
estratégico, etc) se puede empezar a organizar un programa o plan de pesca. Para ello
hace falta tener presentes los siguientes parámetros:
- Tallas mínimas permitidas para la pesca.
- recopilar los datos históricos de hábitat que permitan conocer lo máximo posible su
funcionamiento y geomorfología. Es aconsejable reconstruir ese ecosistema según la
información histórica extraída; y,
- enfocar la gestión de los ríos y riberas como si fuera una reserva de especies (ya sean
acuáticas o dependientes del medio acuático).
Entre las mejoras del hábitat fluvial que se pueden realizar, se destacan las siguientes:
a) Pasos de peces: construcción de artificios para que los peces puedan superar las
barreras (naturales o constructivas) en los cauces.
c) Caudal ecológico: en los cauces cuyo caudal se haya visto reducido por el efecto de
obras hidráulicas y derivaciones, se debe restituir parte del mismo. Esta operación puede
hacerse en base a dos criterios:
- Alcanzar el caudal ecológico aconsejable, es decir, aquel caudal que permite mantener
una producción piscícola con fines recreativos.
- Alcanzar el caudal ecológico mínimo, es decir, aquel caudal que permite mantener la vida
acuática, incluso la de macroinvertebrados (insectos, moluscos, crustáceos, etc.).
El tipo de criterio a seguir para establecer los caudales que deben circular dependerá del tipo
de ríos, de las especies que allí viven y de la época del año (Directiva 78/659/CEE):
- El resto del año el caudal circulante debe ser superior al "caudal ecológico mínimo".
- Durante mayo y junio el caudal circulante debe ser superior al "caudal ecológico
aconsejable".
- El resto del año, el caudal circulante debe ser superior al "caudal ecológico mínimo".
- Idear medidas que eviten la erosión, por ejemplo, el revestimiento con piedras de la parte
exterior de un meandro de un río.
- Construir refugios artificiales con piedras, raíces, troncos, cornisas artificiales en la curva
externa de un meandro, etc.
- Construir artilugios que eviten que los sedimentos se vayan acumulando en el lecho del río:
por ejemplo, construir deflectores (o estructuras en ángulo) a profundidad media que formen
un ángulo de 45º con la orilla; de este modo se aumenta la corriente y se crean pozas.
- Construir artilugios que potencien la formación de pozas como barreras o diques en ríos
con fuertes pendientes.
g) Proteger las orillas: cercando o vallando las orillas que se quieren proteger de la acción
del ganado o de los animales.
h) Mejorar las condiciones de temperatura: para peces sensibles a los cambios de
temperatura, habrá que idear sistemas que amortigüen estas variaciones. Por ejemplo, para
salmónidos que tienen un intervalo de temperatura óptimo entre 7ºC y 18ºC, se intentará
reducir el impacto del sol en primavera y verano y minimizar las pérdidas de calor durante el
invierno.
También se pueden establecer medidas de mejora para las propias poblaciones piscícolas:
No hay que olvidar que determinadas medidas (como el control de depredadores, o las
repoblaciones piscícolas) pueden acarrear problemas ecológicos imprevistos, por lo que se
deben adoptar las precauciones pertinentes y hacer una buena y exhaustiva recopilación de
información previa.
También hay que pensar que, aunque hayamos diseñado y ejecutado el plan de gestión
correctamente, la evolución de los recursos acuícolas puede no ser la que se esperaba, ya
que pueden influir errores incontrolables: climatológicos, depredación imprevista,
enfermedades, errores humanos, actuaciones humanas nocivas, etc. Por ello, se recomienda
efectuar revisiones periódicas de la situación y del desarrollo del plan de gestión.
OBJETIVO
- Comprender las particularidades de los ecosistemas de pastizales sobre los que se
sustenta la ganadería extensiva.
4.1. Introducción
Los pastos son ecosistemas constituidos básicamente por plantas herbáceas, que sirven de
alimento a herbívoros, generalmente de gran tamaño. A nivel mundial existen importantes
extensiones de pastos salvajes: la estepa rusa, la sabana africana, la pradera
norteamericana, la pampa argentina y los llanos venezolanos. En Europa, en cambio, la
mayor parte de los pastos, a excepción de los alpinos, en la alta montaña, son pastos
seminaturales, utilizados como explotación ganadera.
La explotación natural de los pastos se basa en que los herbívoros, mediante el pastoreo,
simplifican las zonas forestales y de matorrales, transformándolas en herbazales cortos
intercalados. Los animales, además, abonan los pastos resultantes mediante sus
excrementos, lo que permite la continuidad explotadora. Como regla general, los
consumidores (herbívoros) aceleran el reciclado del sistema.
Hay que tratar de mantener un equilibrio entre el dinamismo de los pastos y la estabilidad
que proporcionan los retículos forestales, es decir, un equilibrio entre la explotación y la
conservación al mismo tiempo. Este tipo de explotación conservadora se opone a la mala
gestión de la explotación, es decir a la rapiña y la expoliación.
El pastoreo por parte de los herbívoros induce al incremento de las plantas adaptadas al
mismo, lo que contribuye al mantenimiento del sistema. Una mala gestión del ganado que
actúa sobre los pastos puede llevar a alguna de las situaciones siguientes:
Figura 4.2: La ganadería extensiva bien gestionada contribuye al mantenimiento de los
pastos.
Fuente: banco de imágenes del Ministerio de Educación y Ciencia (España).
Los pastos, tal y como se ha mencionado anteriormente, se originaron por la actividad de los
animales herbívoros, así como por otros fenómenos (incendios forestales, aludes, etc.) sobre
las zonas forestales. Esto ocasionó la aparición de una zona de borde del bosque, dominada
por lianas y arbustos protectores, alrededor de lo que había sido la herida del bosque,
cicatrizada en forma de comunidades vegetales leñosas de rápido desarrollo o comunidades
herbáceas de crecimiento todavía más rápido.
Las zonas de borde de los bosques constituyeron los inicios de los prados
actuales, debido a la explotación natural del mismo.
En los prados naturales actuales predominan los tipos de hierbas grandes y tiernas, mientras
que en los límites entre estos prados y el bosque se encuentran plantas y arbustos que
rebrotan con gran facilidad (zarzas, avellanos, etc.).
En los prados seminaturales, explotados por la ganadería, estas zonas límite, forestales o
semi-forestales, tienen gran importancia. Contribuyen a estabilizar los pastos que de otra
manera perderían material rápidamente, por el gran dinamismo del sistema, y también
facilitan la ordenación de los mismos, por la exclusión temporal del ganado de los prados
segados. Son estructuras que facilitan la regulación y gestión de los pastos. Conociendo la
importancia de estas estructuras, se puede realizar una visión crítica de algunos de los
desarrollos llevados a cabo hasta ahora, como son los bosques de pinos y eucaliptus, que
carecen del tipo de formaciones vegetales capaces realizar esta función; o el concepto
negativo que se tenía hasta ahora del pastoreo por parte de la cabra, que puede constituirse
en un elemento auxiliar desbrozador de los zarzales y setos vivos, así como un buen
fertilizador de los pastos.
Finalmente, hay que hacer especial énfasis en el papel protector de los cortavientos y
bosques protectores para los pastos. El mejor cortavientos, y el más económico, sería un
bosque natural denso, con buenas zonas de zarzales y de setos antes de llegar a los pastos.
Sus funciones son evitar la erosión en pendientes fuertes, disminuir el efecto de vientos
impetuosos, de escorrentías fuertes durante tormentas frecuentes, retener la nieve en
invierno, etc. En definitiva, producen estabilidad paisajística.
Las limitaciones ambientales se centran, pues, alrededor del calor y la sequía estivales. La
hierba se marchita rápidamente cuando está a pleno sol. En estas condiciones, solamente
algunas matas pueden ser aprovechadas por cabras y ovejas que hayan sido criadas en este
tipo de ambientes.
Los pastos son un mosaico de estructuras leñosas variado, con hierba de poca duración que
hay que aprovechar antes de que se marchite. No es posible mantener grandes extensiones
de herbazales sin sombra: se impone la heterogeneidad. Ante esta situación, hay que
fomentar la diferenciación de comunidades vegetales y del ganado, con una correcta
distribución por especies y por edades. Se recomienda aprovechar los conocimientos de los
pastores tradicionales sobre las posibilidades de cada tipo de bosque, matorral, ribera o
rastrojo, como de los forrajes sembrados, para equilibrar lo que el ganado no puede
encontrar fuera.
PECULIARIEDADES DE LOS PASTOS ESPAÑOLES
Todas las transiciones hacia los pastos leñosos mediterráneos: en éstos, las
lluvias se concentran en los meses fríos del año. Se caracterizan por tener hojas
duras y persistentes, por lo que se trata de un pasto esclerófilo, favorable para las
cabras.
En los pastos leñosos mediterráneos, menos productivos, los animales mejor adaptados son
las cabras y los asnos.
Las dehesas son pastizales seminaturales arbolados que ocupan amplias áreas de suelos
pobres en el centro, oeste y suroeste peninsular. En Portugal reciben el nombre de
"montados". Estos pastos han pasado de considerarse explotaciones agropecuarias
latifundistas, con connotaciones peyorativas, a exaltarse sus virtudes, por el equilibrio
conseguido en su seno entre la explotación ganadera y la conservación del ecosistema. Los
pastos seminaturales de la dehesa se mantienen en zonas deforestadas en regiones donde
antaño sólo había bosque. Dicho bosque fue eliminado mediante tala, incendios controlados
y ramoneo con cabras, hasta conseguir desarrollar los pastos con árboles (encinas,
alcornoques, robles melojos y quejigos) que hoy se conoce como dehesa, donde pasta
ganado vacuno, ovino, porcino y caballar. La dehesa se estructura en función de un sistema
vectorial de ladera: las zonas más altas y más pobres en nutrientes, con presencia de
arbolado, pierden materiales, por gravedad o al ser arrastrados por la escorrentía, en favor
de las zonas más bajas, más fértiles, con mayor humedad y donde, en definitiva, están los
mejores pastos.
Este proceso sería continuo de no ser por la ganadería, que modifica esta situación. Las
zonas bajas, más productivas, son las más consumidas por el ganado, el cual selecciona
además las plantas capaces de renovarse más rápidamente, y que son las que acabarán
dominando estas áreas. Por otra parte, las zonas altas de la dehesa son menos productivas
y su vegetación es menos agradable para los herbívoros, con lo que en esta zona hay mucha
menos presión del ganado. No obstante, se produce un cambio en el sentido de la
vectorialidad de la ladera: los animales van a descansar a lugares bien venteados y con
presencia de árboles, fertilizando el suelo de las zonas altas con sus excrementos.
De este modo se establece el equilibrio entre el efecto del pastoreo en las zonas bajas y
altas de las dehesas, con la tendencia natural vectorial de la ladera de arrastrar materiales de
arriba hacia abajo, con lo que se mantiene el ecosistema estable, regulado y productivo. Y no
sólo eso: la dehesa también es un área importante por la presencia de especies
emblemáticas de la fauna salvaje ibérica (como el águila imperial o el buitre negro), que
encuentran en estas zonas un ambiente favorable para vivir.
El ejemplo clásico de este tipo de pastos son los pastos británicos. En la península ibérica,
condiciones similares se dan en la cornisa cantábrica. En ambos casos encontramos un
ambiente atlántico suave, con elevada humedad, que constituye el paraíso de los pastizales.
Los ganados lanar y bovino son los dos tipos de ganado más importantes que disfrutan de
las condiciones de los pastos medioeuropeos.
Hay que tener siempre presente que el ganado ovino, por sus adaptaciones tradicionales,
prefiere la hierba corta. Con las ovejas se mantienen y mejoran los pastos de hierba corta y
tupida, ya que son seleccionados por el pastoreo de los animales. Y todavía son más
importantes en invierno, cuando las vacas han de estar cerradas en establos y ovejas,
yeguas y cabras aprovechan todo lo que es alimenticio. Los óvidos, en definitiva, son el
ganado que mejor transforma (casi "industrializa") la hierba de los pastos (especialmente
cuando la lana tiene un precio alto) y naturalmente, los óvidos realizan un gran papel en el
aprovechamiento de los pastos permanentes.
La montaña ofrece una diversidad de ambientes tal que facilita el aprovechamiento ordenado
de todas sus producciones. Tiene, no obstante, el inconveniente de presentar un invierno
muy largo y duro. Algunas de sus características más importantes son:
- La nieve: es el factor limitante más importante, ya que cubre los pastos durante mucho
tiempo (de 5 a 10 meses al año. Permite poca iluminación y provoca un frío constante no
muy fuerte, así como una saturación hídrica con peligro de ataque por hongos parásitos. El
mismo aire que proporciona el color blanco a la nieve hace de aislante frente al frío muy
fuerte, pero también que los pastos permanezcan secos, reducidos a los rizomas, tubérculos,
bulbos y algunas semillas que esperan reverdecer o germinar en el momento de la fusión de
la nieve.
- El frío: se pueden alcanzar temperaturas extremadamente bajas (hasta -20ºC y -40ºC), que
no dejan nada verde. Existen pocas matas de hoja coriácea (esclerófilas) adaptadas
anatómica y fisiológicamente a fuertes heladas.
- El viento: es muy fuerte en la montaña. Reseca, enfría, rompe y arrastra el hielo y la arena,
de forma tal que lima y erosiona.
- La erosión: provocada por muy diversos medios (corrosión nival, aludes, deslizamientos de
tierra, erosión eólica y drenaje constante por lluvias), provoca la pérdida constante de
fertilidad que cae y no retorna.
- La luminosidad: es tan grande que hace que las plantas incrementen la fotorespiración.
Por esto, los colores dominantes en las plantas de alta montaña son los grises, plateados o
incluso blancos, para reflejar parte de la luz incidente, y permitir sólo el paso de la longitud de
onda precisa. Estos mecanismos se han seleccionado durante miles de años de ceguera
fotorespiratoria.
Los momentos de gran vitalidad en la montaña se reducen a pocos meses, durante el verano
y sin pausa. La hierba brota al fundirse la nieve. En esos momentos es cuando el pastor hace
subir los rebaños. Las primeras en llegar son las yeguas, que siguen a la fusión de la nieve.
Después suben las vacas y finalmente el ganado lanar aparece cuando ya hace calor. Cada
tipo de ganado aprovecha un tipo de pasto en un momento determinado en la montaña. El
orden así establecido es el fruto de la larga experiencia de los pastores y es probablemente
la regulación más perfecta de los pastos de alta montaña.
OBJETIVO
- Dar a conocer el significado del manejo y la explotación sostenible del bosque.
.1. Introducción
La cubierta forestal a nivel mundial alcanza casi 4.000 millones de hectáreas, y cubre cerca
del 30 por ciento de la superficie terrestre, tal y como se muestra en la tabla 5.1. Entre 1990
y 2005, el mundo perdió el 3% de su superficie forestal, con una reducción media del 0,2%
anual, según los datos de la FAO.
En el período comprendido entre los años 2000 y 2005, la pérdida neta de bosques se cifró
en 7,3 millones de hectáreas anuales, a razón de 20.000 hectáreas diarias, una superficie
que equivale dos veces a la ciudad de París.
Latinoamérica, el Caribe y África son hoy las regiones que experimentan mayores pérdidas.
África, con el 16% de la superficie forestal mundial, perdió el 9% de sus bosques entre 1990
y 2005. Por su parte, América Latina vio como la tasa de pérdida anual pasaba del 0,46 al
0,51 por ciento entre 2000 y 2005.
En el período comprendido entre los años 1990 y 2005, la región de América Latina y el
Caribe perdió alrededor de 64 millones de hectáreas de superficie forestal. Durante ese
tiempo, la superficie forestal aumentó en un 11% en el Caribe y disminuyó en un 19% en
América Central, y un 7% en América del Sur. En ese mismo periodo, la superficie forestal
disminuyó del 51 al 47% de la superficie terrestre total en la Región. La superficie total de
otras tierras boscosas se mantuvo estable, representando el 6% de la superficie terrestre
total.
Costa Rica es el único país de América Central que registró una tasa negativa de variación
de la superficie forestal en el decenio de 1990, y que en cambio notificó un aumento de la
superficie forestal de 2000 a 2005. Este viraje puede estar relacionado a políticas
innovadoras y el pago por servicios medioambientales.
Figura 5.2: Imagen de un hayedo, bosque caducifolio típico de ambientes centroeuropeos.
Un ejemplo al respecto es el del urogallo (Tetrao urogallus), ave emblemática de los bosques
caducifolios de la cordillera cantábrica, así como del dominio de las coníferas (pinares de
pino silvestre y negro, abetales y hayedo-abetales) de los Pirineos.
Figura 5.3: El urogallo es una ave típica de los bosques caducifolios cantábricos.
El bosque, no sólo protege el suelo, sino que lo incrementa.
Efectivamente, los ecosistemas forestales potencian y aumentan las capas del suelo, ya que
en el primer estrato edáfico se forma una importante cantidad de humus, fruto de la
hojarasca y la acumulación de los materiales caídos desde los árboles y restos de
vegetación. Este estrato, rico en materia orgánica, es fundamental para los organismos del
suelo, para el reciclado de nutrientes, y para la propia vida de las plantas del bosque.
Además, retiene mucha agua y la libera poco a poco, lo que hace que el bosque regule la
escorrentía superficial derivada de fuertes lluvias, controlando posibles inundaciones. Este
papel es muy evidente en los bosques y la vegetación de ribera, que actúan como
verdaderas esponjas en el momento de crecida de los ríos. Por otro lado, las raíces de los
árboles y resto de plantas del bosque retienen la tierra, contribuyendo así a evitar la erosión
del suelo.
Es interesante tener en cuenta la importancia del bosque en estos aspectos, ante los
posibles efectos negativos de algunas obras. Por ejemplo, una carretera mal diseñada puede
peligrar ante la erosión y degradación de sus taludes, si no hay vegetación que los proteja.
Igualmente, los embalses que almacenan el agua de una cuenca desforestada corren el
peligro de una rápida colmatación por sedimentos aportados por las aguas, los cuales
quedarían retenidos en gran parte si los bosques no hubieran desaparecido.
Otra importante función ecológica de los bosques es la de purificación del aire contaminado.
El proceso de fotosíntesis hace que las plantas del bosque absorban dióxido de carbono de
la atmósfera, al mismo tiempo que liberan oxígeno. Quizás los bosques estén ayudando a
compensar o frenar la creciente contaminación por dióxido de carbono que parece estar
teniendo un papel destacado en la evolución climática del planeta, al mismo tiempo que
compensan con la producción de oxígeno la disminución en este gas provocada por la
sociedad industrial moderna. También cumplen un papel importante en la fijación del polvo,
que se da en la enorme superficie foliar de los bosques; este polvo se limpia posteriormente
de las hojas con el agua de lluvia.
Finalmente, otro interesante aspecto de los bosques como protectores del medio atmosférico
es la gran capacidad que tienen de amortiguar la contaminación sonora.
También es importante, al menos a escala humana, la función del bosque como lugar de
esparcimiento y recreo de las personas, así como el marco ideal para realizar campañas de
educación ambiental sobre el terreno, estudiando el medio. Ambas funciones, especialmente
la primera, requieren de la plena concienciación de la gente sobre la fragilidad de estos
ecosistemas, así como de un plan de ordenación del territorio forestal y control de las
explotaciones forestales que permita conjugar la explotación con la función social de los
bosques.
5.3.2. El valor económico del bosque
Los bosques son fuente de gran cantidad y variedad de productos de gran valor económico.
El producto más conocido y que más dinero mueve es la madera. Se calcula que los
bosques mundiales producen 2 billones de toneladas de madera anuales; de éstas,
aproximadamente la mitad, se utiliza de inmediato como combustible in situ, mientras que el
resto se comercializa.
Desde un punto de vista comercial, las maderas se dividen en dos grandes grupos:
- La madera blanda, producida por gimnospermas, es decir coníferas (pinos, abetos, cedros,
etc.).
- La madera dura, que se obtiene de angiospermas, o árboles de hoja ancha (es decir,
robles, hayas, castaños, la mayoría de árboles tropicales, etc).
Desde un punto de vista general, la mayor parte de especies de coníferas (madera blanda)
son árboles más uniformes, con crecimiento más rápido y de diámetro más pequeño que los
árboles de hoja ancha; además, en los bosques de coníferas (los mayores del mundo) suelen
dominar una o muy pocas especies diferentes, por lo que son muy homogéneos,
característica que facilita su explotación. Por esta razón la madera de coníferas es más
barata que la de los árboles de madera dura.
Los árboles de madera dura, especialmente abundantes en los trópicos, presentan maderas
más densas, duraderas y con menos nudos que las maderas blandas de coníferas. Además,
son más hetereogéneos; están compuestos por una variedad mucho mayor de especies y,
por tanto, de maderas, por lo que son más difíciles de explotar.
En apenas 1 km2 de bosque tropical se pueden encontrar hasta 80 especies
diferentes de árboles, de las que unas 25 tienen importancia comercial.
Algunas especies de madera dura son muy apreciadas, como la caoba o la teka para
ebanistería fina y chapas decorativas o el greenheart y el iroko en la construcción. También
hay árboles de hoja ancha de climas templados cuya madera es muy apreciada por su
calidad como es el roble, el nogal, el arce de azúcar norteamericano, etc.
Además del uso directo, la madera y las pulpas vegetales, tras diferentes tratamientos
mecánicos y químicos, se convierten en papel, probablemente uno de los productos más
importantes de la explotación de los bosques.
De la madera también se puede obtener una molécula orgánica: la celulosa. A partir de ella
se fabrican importantes productos de uso industrial, como fibras artificiales (acetato de
celulosa, éteres de celulosa y nitrocelulosa), películas y plásticos (como el celuloide, usado
en la industria cinematográfica).
- Los aceites vegetales proceden de las hojas o de las semillas de ciertos árboles, de los que
son extraídos por compresión. El aceite de palma, por ejemplo, se obtiene de la planta
oleícola más importante del mundo: la palma oleaginosa (Alaeis guineensis), originaria de las
zonas húmedas de África tropical y cultivada en vastas plantaciones de África y de la
península Malaya. El aceite de oliva, de gran importancia económica, se extrae de la semilla
del olivo (Olea europaea).
- La goma arábiga es, de hecho, un producto patológico rezumado por árboles enfermos de
la especie Acacia senegal.
- Como ejemplo de oleo-resinas tenemos el olíbano y la mirra que se obtienen del sangrado
de árboles (de Boswellia carteri el olíbano, y de Comniphora molmol la mirra) en Arabia y el
noreste de África, y cuyo valor hace 2.000 años era comparable al del oro.
Figura 5.6: Cañas de bambú.
Fuente: http://www.solverde.com.ar/solverde_exterior/bambu.htm
El caucho es otro producto de los bosques muy valorado. Este material procede del látex, un
exudado lechoso y gomoso obtenido mediante sangrado de la corteza de varias especies de
árboles tropicales. En realidad, actualmente sólo se explota como productor de caucho un
solo árbol, el Hevea brasiliensis, originario de la cuenca del Amazonas, pero con presencia
mayoritaria en el sudeste asiático. El caucho puede someterse a procesos de vulcanización,
que se basan en su calentamiento con azufre para crear enlaces químicos estabilizadores
entre las moléculas; con estos procesos se producen artículos de goma (mangueras,
artículos del hogar, bolsos, zapatos, pavimentos, etc.) y, sobre todo, neumáticos, que
representan las tres quintas partes de todo el caucho (natural y sintético) que se consume en
los países industrializados.
Otro producto de las plantas y árboles de los bosques son las fibras naturales (aunque lo
cierto es que son menos conocidas que las fibras naturales que proceden de cultivos como el
algodón o el lino). De la corteza de determinados árboles, el baobab (Adansonia digitata)
africano o la morera japonesa (Broussonetia papyrifera), se pueden extraer fibras, las cuales
son consumidas a nivel local para la fabricación de cuerdas y otros útiles.
Las fibras extraídas de los peciolos foliáceos de las palmeras también se utilizan en la
fabricación de pinceles y cepillos. Otro ejemplo es el de una planta muy conocida: el cocotero
(Cocos nucifera), que proporciona fibras a través de la cubierta de su semilla, el coco; en la
India y en Sri Lanka se utiliza este material para fabricar alfombras, cordajes, colchones y
otros productos.
Otro producto con un amplio mercado son los colorantes, extraídos de miles de especies de
plantas para la producción de tintes. Los taninos son unas moléculas químicas compuestas
de carbono, hidrógeno y oxígeno, presentes en las hojas, frutos, madera y raíces de multitud
de plantas, que son muy usadas en la industria de curtido del cuero, aunque actualmente
están siendo sustituidas por productos sintéticos.
El mundo occidental ya no depende de los productos del bosque para su alimentación pero,
en algunas zonas, como en los trópicos, el bosque todavía constituye una importante fuente
de alimentos. Es especialmente interesante el caso de los frutos duros, ricos en grasas y
proteínas; algunos de los más apreciados son el coco, el castaño de Pará (Bertholletia
excelsa) y el anacardo (Anacardium occidentale). Por otra parte, muchos de los frutos hoy en
día cultivados, como las bananas, fresas, zarzamoras y naranjas, proceden de plantas o
árboles de bosque.
La silvicultura es la ciencia que estudia la gestión y conservación de los bosques con el fin de
conseguir el máximo provecho adecuado al objetivo que se pretende alcanzar. Para ello
existen técnicas muy diferentes, según los beneficios que se pretendan obtener: por ejemplo,
se puede gestionar una pineda para la extracción de madera, un alcornocal para la
extracción de corcho o un bosque en un área natural protegida.
Hace tiempo sucedía con los bosques lo mismo que con los mares o las praderas, es decir,
parecían inmensas extensiones de recursos inagotables por explotar. Hoy sabemos que la
realidad es muy diferente. Actualmente, la demanda de pulpa para papel y madera maciza a
nivel mundial crece a tal velocidad que es imprescindible conseguir que los bosques crezcan
al mismo ritmo que las necesidades humanas. Por ello, en los países madereros
especialmente, la gestión de los bosques se realiza de forma absolutamente controlada,
desde las operaciones de preparación y plantación de plántulas o semillas sobre el terreno
hasta la extracción final.
Es necesario controlar para ello, entre otras cosas, las plagas del bosque y la vegetación no
deseada que compite por agua, suelo y luz con los árboles jóvenes. Esto se suele llevar a
cabo mediante pesticidas y herbicidas, químicos o biológicos, elementos que pueden llegar a
ser muy necesarios.
Entre insectos, roedores y enfermedades de los árboles, cada año se destruye
aproximadamente el 40% del volumen total de madera extraída de los bosques
de Norteamérica.
Una gestión adecuada de los recursos forestales, en este caso dedicados a la explotación
maderera, incrementa la calidad y el volumen de los árboles recolectados. En los bosques no
gestionados del noreste de los EEUU, se pueden encontrar entre 50.000 y 100.000 plántulas
o árboles jóvenes por hectárea de terreno. En algunos bosques talados se contabilizan hasta
600.000 plántulas/ha. El problema es que estos arbolitos, por su gran abundancia, van a
crecer atrofiados y desnutridos, por lo que serán más susceptibles de padecer
enfermedades. En cambio, un bosque gestionado de la misma área geográfica, posee un
número de plántulas/ha entre 1.700 y 3.500. Con esta densidad, su crecimiento es mucho
mejor, ya que disminuye la competencia entre las plántulas por la luz y los nutrientes del
suelo, mientras se optimiza el aprovechamiento del terreno, consiguiendo la máxima cosecha
posible.
De esta forma, en los países nórdicos, se consiguen cortar las coníferas en 35 años,
mientras antes se hacía cuando los árboles tenían entre 60 y 100 años; en el sur de los
EE.UU estos mismos árboles se cortan al cabo de 20 años. En estos casos, se suele
replantar aproximadamente el 15% de la zona talada, ya que la mayoría de estos bosques se
regeneran naturalmente.
Aprovechamiento
Turno
Es el lapso de tiempo que transcurre desde que el árbol nace hasta que tiene el diámetro que
interesa, momento en que se acostumbra a hacer la tala. Los turnos pueden tener
duraciones extraordinariamente variables, desde 400 años en algunos robles de Europa
central, hasta 6 u 8 años en especies de crecimiento rápido. Los chopos, por ejemplo, suelen
tener turnos de entre 15 y 20 años.
Clases de edad
Son los grupos de árboles del bosque, clasificados por diámetros (generalmente se hacen
grupos a partir de 10 cm y múltiplos de 5). También se llaman clases diamétricas.
Representan la estructura demográfica de la población de árboles.
- Regular: cuando toda la masa forestal está compuesta por árboles de la misma clase de
edad.
- Monte alto: cuando todos los pies (árboles jóvenes) proceden de semilla; éstos reciben el
nombre de brinzales. Es el caso de la mayoría de bosques de coníferas.
- Monte bajo: la mayoría de pies vienen de brotes de cepa o raíz. Puede tratarse de rebrotes
de cepas de árboles previamente cortados.
- Monte medio o mixto: es el constituido por la combinación de las dos formas anteriores,
con un piso superior procedente de brizales y un piso inferior constituido por brotes de cepa o
raíz. Es el caso de muchos encinares.
Métodos de tratamiento
Prácticamente, la única forma que tiene el hombre de tratar el bosque es mediante la tala.
Existen diferentes métodos, según el tipo de bosque que se trate:
- Limpieza: consiste en extraer las ramas bajas, y en el suelo, cortar los brotes inútiles o
defectuosos de una cepa, así como las matas y arbustos.
- Tala de todos los árboles: se cortan todos los árboles del bosque o sólo de un sector
localizado. Como norma general, se acostumbra a ir talando el bosque por sectores en
períodos de años regulares y sucesivos.
- Aclarado: consiste en talar algunos árboles del bosque, según unos criterios previos
fijados. Normalmente se pretende asegurar el mantenimiento del espesor adecuado para
cada tipo de bosque, de forma que se pueda producir la renovación natural y continua de las
especies aprovechadas. Para ello, la intensidad máxima de aclarado (en% de árboles que se
pueden cortar) se calcula dividiendo la longevidad (la edad que pueden alcanzar los
individuos sanos) de la especie por el turno normal que se practica en la región.
Una vez ya se cuenta con un plan de ordenación para el bosque, se procede a planificar el
aprovechamiento del mismo. Entre otras cosas, hay que procurar que la tala coincida con el
período de parada vegetativa de los árboles. Un plan de trabajo normal debe constar,
cronológicamente, de las siguientes fases:
- Retirada del ramaje del bosque, operación que frecuentemente se omite debido a su
elevado coste económico.
- Reforestación artificial, en los casos en que haya espacios abiertos con pocas posibilidades
de ser reforestados naturalmente.
5.5. Reforestación
- Naturales: cuando los árboles rebrotan o nacen de forma natural, sin intervención humana.
Esto puede no ser posible si ha habido una excesiva explotación previa del bosque.
Los motivos, así como los objetivos, de las políticas de reforestación pueden ser varios:
mantenimiento de zonas boscosas y creación de nuevos bosques, para abastecer la
demanda en constante crecimiento de madera para usos diversos; la existencia de gran
cantidad de superficie desforestada, debido al abandono de cultivos y pastos antiguos,
incendios forestales, explotaciones mal gestionadas, etc.; y también por el importante papel
ecológico y social que cumplen los bosques (protección del relieve, o de aludes en alta
montaña, protección de la caza, y mantenimiento de bosques en espacios naturales
protegidos).
Sería conveniente no guiarse únicamente por criterios económicos al llevar a cabo una
reforestación, ya que éstos pueden variar a medio o largo plazo, sino utilizar también criterios
ecológicos a la hora de reforestar un área y de gestionar esta explotación.
Mantener una cierta diversidad de especies de árboles en vez de una
explotación monoespecífica (con una sola especie de árbol), es una buena
estrategia ecológica y paisajística que suele serlo también en términos
económicos.
5.6. Los incendios forestales
Los incendios forestales constituyen uno de los problemas típicos de temporada en el verano
mediterráneo. La opinión pública en general está muy concienciada ante los graves daños
que estos sucesos ocasionan a todos los niveles.
El fuego forestal tiene una serie de características propias que hay que tener muy en cuenta
a la hora de estudiar este fenómeno:
- La evolución del incendio forestal está muy supeditada a la orografía del terreno. Los
relieves montañosos y accidentados favorecen la propagación de los incendios y dificultan su
extinción.
A este último respecto, hay que indicar que lo primero en arder en el bosque cuando se
produce un incendio es la madera troceada que se pueda encontrar en el suelo del bosque,
después las matas y arbustos del sotobosque, y finalmente, los grandes troncos son los
últimos en arder.
Los fuegos forestales son, hasta cierto punto, fenómenos naturales. Los rayos o las
erupciones volcánicas pueden desencadenarlos, proporcionando esa energía necesaria para
iniciarlos.
Los mejores ejemplos de plantas pirófitas reforestadas por el hombre son los eucaliptus y los
pinos. Un eucaliptus es 267 veces más combustible que una encina, mientras un pino
carrasco (Pinus halepensis) lo es 230 más que una encina. El motivo de las reforestaciones
realizadas con estos tipos de árboles es el mayor beneficio económico que reportan
respecto, por ejemplo, las encinas o los robles, ya que crecen más rápido y son aptos para
producir madera y pulpa de papel. En cambio, tienen un alto riesgo de incendio que el
empresario se ve obligados a aceptar en aras de una mayor rentabilidad económica.
- Fuego de superficie: se trata del fuego que afecta al monte bajo y al sotobosque, que
están en contacto directo con la superficie del suelo, y son la parte más inflamable del
bosque. Esquemáticamente, sería como lo ilustra la figura 5.7.
- Fuego de copas: en este caso, el fuego se transmite de una copa a otra si éstas son
suficientemente densas, independientemente de lo que ocurra en el sotobosque. De todos
modos, estos fuegos suelen ir asociados a los de superficie, tal y como se observa en
la figura 5.8.
Las medidas preventivas contra los incendios forestales tienen básicamente tres objetivos:
- Preparar los montes para obstaculizar la expansión del fuego una vez que éste se haya
iniciado.
Se han de tener más controladas las conocidas como zonas de actuación, es decir, las
comarcas con mayor riesgo de incendio. Este riesgo se asigna en función de tres factores
principales:
- Biovolumen o volumen total de materia vegetal que puede quemarse. Esto da una idea de
la intensidad que podría tener un fuego eventual.
- Las especies predominantes, cuya combustibilidad puede influir en la dinámica del fuego.
También se trabaja con índices de peligro, calculados con base a las mediciones diarias de
los factores más importantes ante un eventual fuego: la temperatura ambiental, la humedad
relativa, las lluvias y la velocidad del viento, que van a repercutir en la humedad de la
vegetación.
- su amplitud; y,
- su estado de limpieza.
Figura 5.10: La limpieza periódica de los cortafuegos es esencial para que cumplan su
cometido.
Fuente: http://www.altimetriasturias.com/baixa.jpg
Es asimismo de gran importancia tratar de evitar en los cultivos de los montes la quema de
barbechos, matorrales o pastizales, ya que esta práctica contribuye a la degradación del
suelo y constituye un riesgo añadido en las épocas en que los incendios son propicios; hay
que tener en cuenta que la quema de rastrojos está muy extendida, ya que favorece el
rebrote de las hierbas y para el propietario supone un ahorro en el pago de jornales.
Finalmente, son muy importantes las tareas de vigilancia y prevención a realizar en los
ámbitos de educación, a todos los niveles, de propaganda y de legislación, ya que es la
mejor manera de evitar actos e imprudencias que puedan provocar la quema de los bosques.
OBJETIVO
- Proporcionar una serie de ideas clave sobre la ordenación de los posibles usos del
territorio más adecuados a las características del mismo y de los recursos naturales que en
él se encuentran.
6.1. Introducción
Se entiende como recursos naturales aquellos bienes de contenido económico
que se pueden obtener de la naturaleza y que no derivan de la creación
humana.
Las causas que provocan problemas en la ordenación del territorio son muy similares a las
que generan los problemas medioambientales en general. Éstas se pueden resumir en las
siguientes:
3. Una planificación sectorial que no integra los aspectos ecológicos, sociales y económicos.
4. Una economía dirigida a aumentar los beneficios, sin tener en cuenta otras repercusiones.
- Las zonas mal comunicadas en las que las ayudas son pocas y tardías.
- Las comarcas deprimidas que se están despoblando por falta de desarrollo económico.
- Las zonas con una gestión deficiente de los usos del suelo.
- Las zonas con actividades industriales, económicas y/o servicios mal repartidas.
Las estrategias a adoptar variarán en función del tipo de desequilibrio que se quiera
subsanar.
Por ejemplo, la Carta Europea de Ordenación del Territorio de 1983 establece que los
objetivos de la ordenación del territorio necesitan nuevos criterios de orientación y utilización
del progreso técnico, acordes con las exigencias económicas y sociales de gestión
responsable de los recursos naturales, y no con las de la rentabilidad o con los intereses
sectoriales. En el mismo sentido se manifiestan la Carta Europea del Suelo y la Carta
Europea del Litoral. Todas ellas se enmarcan dentro de la Estrategia Mundial para la
Conservación, promovida por la U.I.N.C. en 1980 con la colaboración del P.N.U.M.A. y la
W.W.F., que define los procedimientos para alcanzar una atribución racional del
aprovechamiento de la tierra y el agua.
En la ordenación del territorio hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Realizar una buena zonificación: destinar a cada actividad los territorios idóneos para su
buen desarrollo.
- Realizar una evaluación del impacto ambiental de las actividades que se van a efectuar en
cada zona: si el resultado de la evaluación de una actividad es negativo, se debe rechazar.
- Evaluar la geomorfolgía, el clima y los condicionantes naturales del terreno para decidir si
un uso o actividad determinado es viable o no.
Sin embargo, también existen algunos aspectos del planteamiento urbanístico que hay que
superar para poder efectuar una planificación integrada, como es la ordenación del territorio.
Estos problemas se pueden concretar en los siguientes:
Se explicará de forma sintetizada los problemas más característicos de cada zona, sus usos
y los objetivos de planificación.
Cuando se realiza una ordenación real, además, tienen que integrarse los
problemas, los usos y los objetivos de ordenación de cada una de la áreas en
concreto.
Figura 6.1: Fotografía aérea en la que se pueden apreciar los usos del suelo urbano y
agrícola.
El transporte, la energía, la industria y, en algunos casos, el turismo, son los sectores que
más repercusión tienen en la calidad del medio ambiente urbano y, también, los que pueden
salir más beneficiados si las aglomeraciones urbanas se planifican y gestionan de forma
racional y sostenible. En 1990 la Comisión europea publicó un Libro Verde sobre el Medio
Ambiente Urbano, en el que propuso una posible serie de medidas a este respecto, entre las
que cabe mencionar las siguientes:
- Protección y mejora del patrimonio histórico de las ciudades y creación de espacios verdes.
Hay que tener presente, además, el aumento de las comunicaciones interurbanas, la rapidez
en la transmisión de la información, los intercambios comerciales a grandes distancias y la
internacionalización de los problemas humanos, que hacen que el planteamiento urbanístico
tradicional deje de tener sentido.
6.4. Humedales
Los humedales o zonas húmedas pueden aparecer muy secas, muy inundadas o en
cualquier otra situación intermedia: por su dinámica compleja, resulta muy complicado llevar
a cabo políticas racionales para su conservación. Estos cambios constantes hacen de los
humedales unos ecosistemas ecológicamente muy ricos, cuya diversidad rivaliza con la de
las selvas tropicales. Estos sistemas acuáticos son decisivos para que se cumpla el ciclo vital
de plantas y animales, algunos de ellos en peligro de extinción. Constituyen el hábitat, y
proporcionan lugares de puesta, para una extraordinaria variedad de criaturas; también
anidan en ellos multitud de aves migratorias.
Algunos humedales tienen incluso una función global. En particular, las turberas del norte de
Canadá, Alaska y Eurasia contribuyen a moderar los cambios climáticos actuando como
sumideros de dióxido de carbono, el gas principal causante del efecto invernadero.
Los humedales tienen un valor comercial y cumplen funciones muy útiles. Son fuentes de
cultivos lucrativos de arroz silvestre, y hábitat de animales de los cuales se aprovechan sus
pieles, también de peces y mariscos. Las zonas húmedas atemperan los efectos
perjudiciales de las olas, amortiguan y almacenan las aguas de inundación, retienen el
sedimento y reducen la contaminación; en virtud de esta última propiedad se merecen el
sobrenombre de "riñones de la naturaleza".
Entre los problemas más graves que les afectan son especialmente importantes los
siguientes:
- Desaparición por la sobreexplotación de los acuíferos a los que están ligadas. Por ejemplo,
hoy en día, algunas zonas húmedas protegidas legalmente, como las Tablas de Daimiel,
presentan su ciclo hidrológico gravemente alterado por las extracciones de agua subterránea
para riego de cultivos de rentabilidad perecedera, o muy baja (el mismo problema había en
Doñana antes de que el vertido de lodos contaminados desaconsejase la utilización del agua
de esa zona para el riego).
- Contaminación de las zonas húmedas por vertido, directo o indirecto, de todo tipo de
residuos.
Las marismas salobres, los manglares y otros humedales arbolados sirven de primera línea
de defensa contra las tormentas. Contribuyen a reducir al mínimo el impacto de las tormentas
reduciendo la acción del viento, así como de las olas y corrientes, en tanto que las raíces de
las plantas contribuyen a retener los nutrientes. Los manglares de los Sundarbans desactivan
olas de tormenta de hasta cuatro metros de altura, lo que ha alentado al Gobierno de
Bangladesh a invertir sumas apreciables de dinero en la replantación de mangles en la zona
para contribuir a la protección contra las tormentas. En las Filipinas, luego de muchos años
en que los manglares estuvieron sujetos a la erosión y a su conversión a otros usos, el
gobierno promulgó una ley en 1986 que requiere que el ancho del cinturón de manglares a lo
largo de las costas proclives a sufrir los embates de tormentas y tifones se aumente de 20
metros (como establecía una ley de 1975) a entre 50 y 100 metros. La reforestación de
manglares con apoyo gubernamental comenzó en las Filipinas en la década de 1980, con un
proyecto financiado por el Banco Mundial por un valor de 3.5 millones de dólares EE.UU. La
reforestación es un proceso costoso: en Tailandia los costos se elevaron a 946 dólares por
hectárea, en tanto que la protección de los manglares existentes sólo se elevaba a 189
dólares por hectárea.
En Malasia el valor de los manglares palustres intactos tan sólo para la protección contra
tormentas y el control de las inundaciones ha sido estimado en 300.000 dólares EE.UU. por
kilómetro - el costo que supondría sustituirlos por muros de piedra. La estabilización de las
riberas no es menos importante tratándose de los ríos interiores. En el Reino Unido la
vegetación destruida a orillas de ríos del este de Inglaterra se le ha atribuido un costo
estimado de 425 dólares EE.UU. por metro de ribera - el costo del mantenimiento de
estructuras para fortalecer las riberas a fin de prevenir la erosión.
Los arrecifes de coral protegen también contra las tormentas. En una estimación reciente del
valor de los arrecifes de coral, calculado sobre la base del valor económico de la protección
contra tormentas, la pesca y el turismo, se comprobó que el costo de destruir apenas un
kilómetro de arrecife oscilaba entre 137.000 y cerca de 1.200 millones de dólares EE.UU. en
un período de 25 años. Pese a su función crucial, se estima que un tercio de los 600.000
kilómetros cuadrados de arrecifes de coral del mundo han sido ya destruidos y un estudio
reciente indica que el 58% de los arrecifes que quedan están amenazados por actividades
del hombre, particularmente por la pesca excesiva y las prácticas pesqueras destructivas, así
como el desarrollo de las zonas costeras y la descoloración asociada al cambio climático.
Los efectos previstos del cambio climático en los próximos 50 a 100 años someterán a los
humedales costeros y continentales a una gran presión manifestada en tormentas más
frecuentes, variaciones en la distribución de la precipitación y el aumento del nivel del mar.
Fuente: RAMSAR.
Entre los usos más importantes de los humedales, a efectos humanos, cabe citar los
siguientes:
- Permiten obtener sal común, sales de potasio, bromo, turba, gas, etc.
Como objetivo de ordenación general, la idea es que los procesos naturales deberían
preservarse al máximo. El análisis regional de cuencas que aborde no sólo el presente, sino
también situaciones futuras, puede ayudar a definir las zonas húmedas. En este tipo de
análisis podría basarse la planificación y la regulación. Asimismo, debería integrarse la
protección de tales sistemas en políticas generales del uso de la tierra, que abarcaran la
gestión de los abastecimientos de agua, la de llanuras inundables, el control de aguas
torrenciales y la prevención de la contaminación.
- Mantenimiento de las fluctuaciones del nivel del agua para no destruir la variedad existente
de nichos ecológicos y la propia estructura del humedal.
Las zonas costeras o litorales, tanto marinas como de los grandes lagos, son áreas donde se
acumula una gran parte de la población y actividades humanas. Esto ocasiona graves
problemas en una franja de terreno tan estrecha como es el litoral. Algunos de los más
importantes son:
- Las obras realizadas en los ríos: estas obras, especialmente las presas, retienen el
sedimento que de otra forma iría a parar al mar. Este aporte pasaría a formar parte de la
dinámica de sedimento litoral, y por tanto, a nutrir las playas. Al no producirse actualmente
este aporte, ya que la mayor parte de los ríos se encuentran embalsados, se agudiza el
desequilibrio sedimentario de nuestro litoral. El caso más claro es el del delta del Ebro,
condenado a desaparecer ante el empuje del mar, ya que no recibe aportes de sedimento del
río. Además, se reduce el aporte de nutrientes en la desembocadura de los ríos, con lo que
disminuye ostensiblemente la riqueza pesquera de la zona.
Los usos que tienen las zonas costeras son múltiples, y todos de gran importancia:
- Turismo: se calcula que más del 90% del turismo extranjero en el estado español es turismo
de playa.
- Marcar las directrices que hay que tener en cuenta en la ordenación del litoral: interacciones
entre tierra y mar, desarrollo económico, conservación de zonas naturales, etc.
Hace algo más de un siglo que se constituyó en Yellowstone, EEUU, el primer parque
nacional del planeta. Fue el primer paso en el camino de la protección de la naturaleza, y hoy
esta práctica se ha extendido a la casi totalidad de países del mundo. Las áreas protegidas
se entienden hoy como una pieza clave en las políticas de desarrollo rural y conservación del
patrimonio natural.
Los objetivos generales que tiene la protección de determinados espacios naturales son:
- Proteger las áreas y elementos naturales que tienen un interés singular desde el punto de
vista científico, cultural, educativo, estético, paisajístico y recreativo.
- Construir una red representativa de los principales ecosistemas y regiones naturales del
territorio nacional.
- Contribuir a garantizar una renta y condiciones de vida digna para las comunidades en las
que estos espacios protegidos se encuentran enclavados.
OBJETIVO
- Dar a conocer el papel que desempeñan los bosques en la lucha contra el cambio
climático y las políticas y estrategias de mitigación propuestas al respecto en el Protocolo
de Kioto.
7.1. Introducción
Es decir, dado que las concentraciones actuales son aproximadamente de 430 ppm, esto
significa que los aumentos futuros deberán limitarse entre 15 y 60 ppm.
En el período 1960-1995, la tasa anual promedio de aumento de la
concentración de dióxido de carbono atmosférico fue de alrededor de 1,25
ppm. En la actualidad (1995-2005), dicha tasa es de poco menos de 2 ppm
(IPCC 2007b).
Sin embargo, paradójicamente, el cambio climático puede tener algunos efectos positivos en
la vegetación, que redundarán en una mayor producción neta de biomasa y crecimiento. En
efecto, el aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera ocasiona:
- un incremento de la acción fotosintética y una optimización en el uso del agua por parte de
las plantas, ya que pierden menos líquido al cerrarse sus estomas;
- Aumento de las plagas de insectos al alargar su período de existencia por las mejores
condiciones climáticas.
- Aumento del riesgo de incendios por la disminución de las precipitaciones y ascenso de las
temperaturas.
Además del sector forestal, los océanos y suelos son los elementos capaces de
absorber de la atmósfera el CO2, constituyendo lo que se ha dado en llamar
como sumideros.
Figura 7.1: Cubierta forestal mundial por continente sobre un total de 3869 millones de ha.
Fuente: FAO, 2006.
En la figura 7.2 se ilustran los diez países principales con una mayor superficie forestal.
Figura 7.2: Principales países con una mayor superficie forestal (millones de ha) en 2005.
Fuente: FAO, 2006.
En la figura 7.3 se ilustra, por regiones, el stock de carbono en la biomasa y suelo expresado
en Gt, según inventario realizado en el año 2005.
Biomasa viva: masa vegetal sobre el suelo, incluyendo la parte aérea de los árboles,
vegetación arbustiva y vegetación herbácea durante su período de actividad vital.
Biomasa muerta o necromasa: incluye los árboles muertos en pie o caídos, así como los
troncos y el material vegetal muerto presente en el ecosistema.
Litter: capa de material orgánico no descompuesto, que se encuentra sobre el suelo (hojas,
ramillas, semillas, entre otros).
Suelo: se considera hasta una profundidad máxima de 30 cm (IPCC, 1996).
Figura 7.3: Inventario total por regiones del carbono acumulado en biomasa viva, no
viva, litter y suelo. Fuente: FAO.
Existen numerosos factores (lugar, clima, disposición de nutrientes, etc.) que condicionan el
período de almacenamiento y velocidad de fijación del carbono en la vegetación y suelo. Por
ejemplo, los bosques boreales acumulan más de 500 t/ha, los templados, alrededor de 160
t/ha y, los tropicales, algo más de 400 t/ha.
Aparece así una nueva variable a tener en cuenta: el carbono fijado a la ordenación del
monte, que se une a la ya de por si compleja gestión de la producción económica, madera,
pastos, caza, biodiversidad, recreo, paisaje, erosión, entre otros.
Sin embargo, todavía hoy se desconocen muchos aspectos de lo que se ha dado en llamar la
"selvicultura del carbono".
En este apartado nos referiremos a esta segunda opción, y en concreto, al papel que los
ecosistemas naturales pueden desempeñar en el "secuestro biológico del carbono".
1
FAO (2007) considera que una zona forestal es aquélla que tiene al menos un 10% de su
superficie cubierta por las copas de los árboles.
Al igual que el ciclo biogeoquímico del nitrógeno o el hidrológico, el ciclo del carbono es uno
más de los procesos regulares y básicos para el mantenimiento de la vida sobre la Tierra.
Este ciclo comienza con la fotosíntesis, proceso por el que las plantas absorben el
CO2 existente en el aire o el agua, y lo incorporan en parte a los tejidos vegetales en forma
de grasas, proteínas e hidratos de carbono. El resto es devuelto a la atmósfera o al agua
mediante el mecanismo de la respiración de dichas plantas, raíces, algas y animales
acuáticos.
La derivación hacia el medio acuático puede dar lugar a sedimentos orgánicos o combinarse
con las aguas para producir carbonatos y bicarbonatos.
Figura 7.4: Ciclo del carbono.
Fuente: http://www.natureduca.com/cienc_gen_ciclocarbono.php
No obstante, efectos antrópicos en el ciclo del carbono tales como la quema de grandes
cantidades de combustibles fósiles como petróleo o carbón o la producción de cemento
mediante la combustión del carbonato cálcico, devuelve a la atmósfera carbono orgánico
largamente almacenado (2), rompiendo el equilibrio, sobre todo a escala local.
Producción primaria neta (PPN), productividad neta del ecosistema (PNE) y su relación
con las fuentes y sumideros de CO2
La productividad primaria neta (PPN) se define como la cantidad total de carbono fijado en el
proceso de fotosíntesis (producción bruta, PB) menos la respiración de la propia planta
(respiración autotrófica, Ra).
La productividad neta del ecosistema (PNE) se define como la PNN menos la respiración de
los organismos no autótrofos (descomponedores y transformadores de la materia muerta -
respiración heterotrófica-, Rh).
PNE=PPN-Rh=PB-Ra-Rh
Se puede interpretar que la PPN es todo el material orgánico fijado por una planta o bosque
durante un intervalo de tiempo en hojas, madera, frutos, raíces, entre otros. Esto es complejo
de evaluar, por lo que se siguen técnicas alométricas que cuantifican los incrementos en
biomasa aérea y subterránea, descontando luego todas las pérdidas producidas a
consecuencia del consumo por herbívoros, hojarasca caída, pérdidas por incendios...
El IPCC (2003) propone para el cálculo de las emisiones y absorciones de gases de efecto
invernadero relacionadas con el sector usos del suelo, cambios del uso del suelo y bosques
(LULUCF), una ecuación que supone evaluar el incremento, en un período determinado, del
carbono acumulado que hay en la biomasa viva ( ΔC FFLB), de los incrementos de carbono
ubicados en la materia orgánica muerta ( ΔCFFDOM), y de los que hay en los suelos ( ΔCFFSOILS):
Esto es muy complejo de llevar a cabo, por lo que habitualmente se mide el incremento neto
de nuevo carbono fijado en los árboles (NNCI, por sus siglas en inglés), mediante ensayos
destructivos y que dista del concepto de PPN tanto más cuantas mayores sean las pérdidas
mencionadas con anterioridad.
Figura 7.5: Emisiones de carbono por fuentes (izqda.) y su correspondiente absorción por los
sumideros (dcha.).
Fuente: Houghton, 2007.
Tal y como se ha comentado, la estimación de las absorciones por parte de los sumideros
forestales es una tarea compleja. A continuación se proporciona un ejemplo de cálculo de la
cantidad de CO2 retirado de la atmósfera por un árbol de una especie determinada.
- Volumen maderable con corteza (Vcc): volumen con corteza del fuste, es decir, del
tronco del árbol, sin considerar ramas ni raíces.
- Densidad (D): tonelada de materia seca (tms) por metro cúbico de árbol recién cortado.
- 44/12: proporción molecular para pasar de carbono (C) a dióxido de carbono (CO 2).
Por ejemplo, para un pino resinero con un volumen maderable con corteza de 0,2 m 3, se
tiene:
tC/árbol=0,755
Las especies forestales más ecoeficientes son el pino carrasco y el piñonero,
que absorben al año, respectivamente, 48.870 y 27.180 kg de CO 2, y el
alcornoque, con 4.537 kg de CO2.
A todo ello hay que añadir el avance de las investigaciones, que poco a poco van aportando
nuevos datos o rompiendo paradigmas. Por ejemplo, hasta hace poco tiempo se pensaba
que los bosques maduros, que ocupan el 15% de la superficie boscosa mundial, eran neutros
por lo que respecta a la emisión-fijación del CO 2. Posteriormente, se ha descubierto que
dichos bosques absorben alrededor de 1,3 Gt de carbono al año y que, a su vez, retienen el
10% del CO2 mundial1.
1
Estudio de J. Lehman (2007) para la revista Nature, 447:143.Citado por J. C. del Álamo
Jiménez. La gestión de los bosques: una herramienta activa de mitigación del cambio
climático.
En: http://www.conama9.org/conama9/download/files/JTs/985644_doc_JC%c1lamo.pdf
La gestión del carbono en los ecosistemas pasa por diseñar una estrategia biológica que, por
un lado, reduzca las emisiones de los sistemas biológicos y, por otro, aumente su capacidad
para almacenar carbono. Para cumplir dicho objetivo, deben respetarse las siguientes
premisas:
El cambio climático no se resuelve exclusivamente con la captación del
carbono por los sumideros forestales, sino que hacen falta políticas de
reducción de emisiones de combustibles fósiles.
Hoy en día, el incremento de los bosques y la gestión forestal constituyen la
fórmula más barata de fijación del carbono (IPCC, 2007).
Una cuestión clave en los sumideros es la permanencia del carbono almacenado. Las
cantidades de CO2 absorbidas por un sumidero pueden retornar a la atmósfera si la
formación vegetal desaparece por alguna causa determinada, por ejemplo:
- plagas y enfermedades;
- incendios forestales.
Sin embargo, un modelo de gestión forestal debe verse desde una perspectiva integral, es
decir, no basta con referirse exclusivamente a la pérdida de CO 2 o al tratamiento separado
de la biomasa viva o muerta, sino que debe tenerse en cuenta también el factor económico y
social.
Los precios y los mercados de los productos forestales, conjuntamente con el marco
regulatorio establecido para las energías renovables en cada caso, condicionarán si éstos se
destinan a la producción energética o bien a otros usos.
TIEMPO DE
RESERVORIO FRACCIÓN EJEMPLOS
PERMANENCIA
de meses a
Papel, textil Papel, cartón, fibras textiles.
décadas.
Transformados de décadas a
Construcción, muebles...
de madera siglos.
Productos
forestales
de meses a
Desecho Madera en vertedero.
décadas.
Está claro que la estrategia pasa por retardar lo más posible la vuelta del carbono a la
atmósfera, almacenándolo de diferentes maneras, y a la espera de la adopción de medidas
de reducción de emisiones. Es por ello que el tiempo de permanencia del carbono en la
biomasa, suelo y productos forestales, es un indicador que debe integrarse en un modelo
global de gestión del monte.
La gestión forestal del carbono, todavía hoy en estado incipiente, es una forma
más de mitigación del cambio climático, la cual abre muchas expectativas a la
ordenación de montes para fijar carbono.
La Convención Marco de las Naciones Unidas (UNFCCC, por sus siglas en inglés) de 1992,
en su artículo 4, apartado 1, párrafo d, menciona que los pases deben:
El Protocolo de Kioto permite a los pases firmantes que utilicen parte de las toneladas de
carbono absorbidos por estos sumideros para facilitar el cumplimiento de los compromisos
de limitación de las emisiones que dichos pases adquieren al ratificar el Protocolo.
En ese sentido, considera como sumidero únicamente ciertas actividades de uso de la tierra,
cambio de uso de la tierra y selvicultura (LULUCF, por sus siglas en inglés), que se traducen
en una captura del CO2 presente en la atmósfera y su almacenamiento posterior en forma de
materia vegetal.
CONSIDERACIONES IMPORTANTES SOBRE EL PROTOCOLO DE KIOTO Y LOS
BOSQUES
Dichas actividades1 contempladas en el Protocolo de Kioto son (art. 3.3):
Los pases firmantes tienen la obligación de informar de sus avances debido a estas
actividades y, opcionalmente, de las siguientes 2:
- Gestión de bosques.
- Gestión de pastos.
- Restablecimiento de la vegetación.
No se contabiliza el carbono almacenado sino el aumento de carbono
absorbido que cumple con los requisitos que establece el Protocolo durante el
período de compromiso.
Todas estas circunstancias, agravadas por el nulo beneficio que reciben generalmente los
propietarios forestales a raíz de dicho descuento, suponen sin duda un factor desmotivador
en el empleo de uno de los pocos sumideros naturales de carbono.
Por otro lado, el hecho de que Kioto no aborde desde un punto de vista integral el fenómeno,
ha provocado un gran desconocimiento en la opinión pública de las posibilidades de empleo
de los bosques como sumideros de carbono, atribuyendo así exclusivamente el
calentamiento global a la quema de combustibles fósiles y obviando la deforestación y el mal
uso del suelo, que representan cerca del 20% de emisiones de gases invernadero.
1
Estas actividades deben de haberse realizado con posterioridad al 31 de diciembre de 1989
y con anterioridad al 31 de diciembre del último año del período de compromiso.
2
Deben ser actividades que no se realizaban con anterioridad a 1990 e inducidas por el
hombre.
3
Se incluyeron posteriormente en la Conferencia de las Partes (COP 6) celebrada en La
Haya, en el año 2000.
Según el estudio FRA, desde que comenzó el milenio, la pérdida de bosques en el mundo se
ha ido reduciendo, pasando de 16 millones de ha por año en la década de 1990 a 13
millones de ha por año, la mayor parte en las zonas tropicales. No obstante, las cifras siguen
siendo alarmantes.
Los motivos hay que buscarlos en la conversión a otros usos del suelo o a pérdidas por
causas naturales.
El cambio del uso de la tierra es un eufemismo para referirse a la
deforestación1, que incluye la destrucción de los ecosistemas boscosos y
selvas.
1
La FAO considera la deforestación como el cambio permanente de la cubierta forestal a
una superficie con una cobertura de las copas de los árboles inferior al 10%, con el
consecuente cambio en los usos del suelo.
La superficie forestal mundial alcanza el 31% de la superficie terrestre total, lo que supone
algo más de 4000 millones de hectáreas (figura 7.6).
Los bosques primarios almacenan más carbono y más biodiversidad que los
bosques plantados y en regeneración, por lo que su pérdida resulta más
significativa.
La figura 7.7 muestra el cambio neto anual del área de bosque (suma de las pérdidas menos
la suma de los incrementos en superficie forestal) por regiones en los periodos 1990-2000 y
2000-2005. La pérdida neta total en el área del bosque en el período 2000-2005 se calcula
en 7,3 millones de hectáreas por año frente a 8,9 millones de hectáreas anuales en el
período 1990-2000.
Se puede observar que Sudamérica y África experimentaron las mayores pérdidas netas
anuales de bosque en el período 2000-2005, con algo más de 4 y 4 millones de ha,
respectivamente.
Figura 7.7: Cambio neto anual del área de bosque por regiones entre 1990 y 2005.
Fuente: FAO, 2006.
Oceanía también registró una pérdida neta, debida en parte a la grave sequía en Australia
desde el año 2000. Por el contrario, Asia registró una ganancia neta de 1 millón de hectáreas
por año durante el período 2000-2005 y, en Norteamérica y Centroamérica, la superficie
forestal permaneció estable, si bien en Europa creció, pero a una tasa menor que antes.
Tal y como se ilustra en la figura 7.8, China, India, Estados Unidos y Vietnam, han añadido
más de siete millones de hectáreas anuales de nuevos bosques, mientras que Brasil,
Indonesia y Australia fueron los que más bosques perdieron, aproximadamente, 2,5 millones
de ha cada uno entre 2005 y 2010.
Figura 7.8: Cambio neto del área de bosque por país, 2005-2010 (hectáreas/ año.
Fuente: http://www.un.org/en/events/iyof2011/forests-for-people/forest-graphs/
La deforestación de los bosques tropicales se estima que supone un foco de emisión neta de
carbono cercano a los 1,6 Gt al año. Tan sólo el cambio de uso forestal a agrícola representa
en estos países la pérdida de un 75% del carbono del suelo, equivalente a un 18-20% del
total de emisiones por deforestación.
El REDD es un mecanismo de mitigación del cambio climático, por el que los países del
anexo I del Protocolo de Kioto buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero
mediante el pago a las naciones en desarrollo para que detengan la tala de sus bosques.
Poner un precio al carbono y pagar a los propietarios para almacenarlo supone un incentivo
muy interesante para la conservación. La REDD es un esfuerzo para usar el valor financiero
como incentivo, para que los países en vías de desarrollo reduzcan las emisiones de los
cambios del uso del suelo en áreas forestales e inviertan en modelos bajos en carbono hacia
un desarrollo sostenible.
Desde entonces, el apoyo hacia el REDD+ se ha acentuado, hasta el punto de ser uno de los
pocos temas en el que se progresó durante la Cumbre del Clima celebrada en Copenhague
en 2009 (COP 15).
Desde el punto de vista del coste-beneficio, constituye una medida efectiva en tanto que:
- Protege la biodiversidad.
Sin embargo, siguen sin resolverse los conflictos acerca de su forma de implementacin y el
reparto equitativo de beneficios entre los actores involucrados.
1
La degradación implica una modificación inducida por el hombre en la vegetación natural,
pero no un reemplazo total de la misma. No hay que confundir dicho concepto con la
fragmentación, que es la transformación del paisaje dejando pequeños parches de
vegetación original rodeados de superficie alterada.
Bibliografía
Libro de texto:
Bibliografía actual:
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Referentes bibliográficos: