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García Gual-Prometeo

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PUPEHA ‘OPE TPP cosmyy Sis0— wel ap E91) oon 7 epuokin axsmuony VUNLVYSLT A OLA ‘OA LINO “IVAD VIOUVD sOTUVD 2% PROMETEO: MITO Y LITERATURA zada por los escritores roménticos europeos, y en ellos adquiere un significado renovado, quizas con algunos ecos gnésticos.) De estas representaciones plisticas apenas me he ocupado, ppero reconozco que serfan un buen complemento del estudio literario. En cuanto a los sentidos y reinterpretaciones de los -itos griegos, he expuesto algunas ideas de conjunto y, de paso, he situado el mito de Prometeo en el repertorio [Link]- guo en mi libro Introduccién a Ja mitologia griega, Madrid, 1992. Como alli intento explicar con més detenimiento, toda narracién mitica se refiere a un entramado amplio de relatos tradicionales —una mitologia- que pervive en la memoria co- lectiva y esté vehiculado por una tradicién. En ese imaginario viven y vagan los mitos, prestigiosos, flexibles, luminosos 0 mistéricos. Sin duda el mito de Prometeo es de los mas reso- nantes del viejo catdlogo. Y cobra su perfil exacto en ese con- texto narrativo, en ese horizonte del mundo divino imaginado por los antiguos griegos, enfrentado a Zeus, contrastado a sus 105 titanicos, liberado por Heracles, ete. Pero, por sus valores simbslicos, los mitemas que configuran el mito donde Prometeo es ef protagonista decidido, la invencién del sacri- ficio, el robo del fuego, la aparicién de la mujer con sus se- cuelas ambiguas, se destaca muy por encima de todo su con- texto mitoldgico. De ahi el interés redoblado de su leyenda, mis allé del marco helénico originario. Pero si todo prélogo debe ser breve, mucho mis conviene que lo sea un segundo, como es el caso. Madrid, mayo 1994 I. LOS DOS RELATOS DE HES{ODO. VERSIONES Y COMENTARIOS TEOGONIA (wv. 507-616)* Y Japeto! desposé a una joven Oceanide de hermosos tobi- llos, a Climena, y compartié con ella un mismo lecho. Ella «rs wing at ain le ge std ea crore eee or eect ore ere i es al gy, Sod Cee ee Fe eo etn aes em Hee oo eae I er etc ee ee oe rc Soe gee ate eee maaas sepa nen tome Larter rete Ce er toy ea Eat emai enn ae he méthée et la fonction technique” (artéculo de 1952). heise tet ft aca deo ste a ts Hag lB en spines Pie ae a ee ne plea dela obs heiice SR reece Moe Ben dh Ce ee ear ier omreioe Oi er Me eee See ee es 2 Re al ee ee peta Evan per arse aa Ne ae ee eee ee caeea Sa es e ndclode dae eal eel aac D a PROMETEO: MITO Y LITERATURA le dio como hijo al esforzado Atlante, y parié al muy glo- rioso Menecio y a Prometeo, maioso, de versitil astucia, y al torpe Epimeteo, que result6 desde un principio una des- gracia para los hombres comedores de pan. Pues fue el pri- mero que acepté de Zeus ala Mujer, moldeada como joven doncella. Al violento Menecio, Zeus de amplia voz le mandé al fondo del Erebo asaeteéndolo contsu-humeame:rayoy porisitinsen- satez y su desmedida osadia“ Atlante sosiiene el vasto‘tiélo for- zado por una imperiosa fatalidad en los confines de la tierra, ‘mis alld de las Hespérides de clara vor [enhiesto, sobre su cz beza y sus infatigables brazos],? pues ése fue el destino que le asigné el prudente Zeus. Y at6 con ligaduras infrangibles al muy taimado Prometeo, con angustiosas cadenas, cruzindolas por el medio de una co- lumna,’ y envié sobre él un dguila de amplias alas. De modo ‘que ésta devoraba su higado inmoral, pero éste volwia 2 cre- ‘cer durante la noche en igual proporci6n alo que a lo largo del dia habia comido el ave de amplias alas. La mat6 luego el va- leroso hijo de Alcmena, de hermosos tobillos, Heracles, y Hi- bbré de su terrible padecer al Japeti6nida y le alivio de sus pe- ‘ares, no en contra dela decisi6n del Olimpico Zeus que en lo alco reina, a fin de que la gloria de Hleracles, nacido en Tebas, fuera atin mayor que antes sobre la fértil tierra. Ya que al aten- der a esto honraba 2 su muy excelente hijo; aunque estaba en- ens, y también de Conos, pare de Zeus, sgn yh expliadoFesiodo en la Teogonia, wv. 133s. 2 Los wersos entre corchetes comresponuen 2 versos considerados camo es- ‘pdzeos y atetizados tambien con ese signo en la elicion del vero griego de Sol fen y ena de West. Adadidos postrriores ala redaccin original suclen dar in- {ormacién sobre detalles inoporaunos y bien conocidos, como en exte ejemplo, noma mane de entender ees eral on pane por to una column” (algo asf como “empalindoloo hincindole en el pecho una gglymos)-0 pasado a cadena aoddor duns cola (lq xr jado Prometeo). L08DO5 RELATOS DE HESIODO 2 furecido, desistié del rencor que antes albergaba, desde que (Prometeo) se enfrentara alos desigaios del superpoderoso hijo de Cronos. Pues en aquel tiempo en que dioses y hombres mortales se separaron en Mecona,‘ entonces (Prometco) ofrecié con dnimo decidido un gran buey, que habia troceado, tratando de em- baucar la inteligencia de Zeus. Por un lado, en efecto, dispuso las carnes y las pingiies visceras con su grasa entre Ia piel, es- condiézidolas en el vientre bovino. Por otro, 2 la ver, dispuso Tos blancos huesos del buey con arte engafioso empaquetin- dolos bien y recubriéndolos con ta brillante grasa. Luego le habl6 el padre de hombres y dioses: *Japetinida, el mas excelente de todos los dioses, amigo fo, con cuénta parcialidad hiciste la divisién de los lotes!”. ‘Asi habl6 en son de chanza Zeus, que sabe planes eternos. . Lerespondi6 entonces Prometeo, de torva astucia, con una li- ‘gera sonrisa y sin olvidar su engatioso ingenio: * Zeus, el mas glorioso, el mis grande de los dioses sempi- ternos! Escoge entre éstos aquel de los dos que te dicte en tu inverior ta dnimo”. Asi hablé con engaiiosa intencidn. ¥ Zeus, que sabe planes ‘eterci6s, lo advirt6 no ignoré la tramapa. Pero preveia en su 4nimo desdichas para los hombres mortales, que iban enton- cesacumplirse. ¥ él rom6 para sien sus manos la blanca grasa. Se enfurecié en sus entrafias y la eélera invadi6 su inimo, ‘cuando vio los blancos huesos del buey bajo la engaiiosa treta. Desde entonces en honor de los Inmortales las tribus de los hu- manos sobre la tierra queman los blancos huesos en los alts~ res humeantes de los sacrificios. A ai, muy irritado le habl6 Zeus, el amontonador de nubes: * Antiguo nombre de Sicién, loalidad det Peloponeso,en la que ~no sabe ‘mos con qué razdn—se simsaba esa excision entre dioses y hombres. PROMETEO: MITO Y LUTERATURA, “Japetionida, ui que sobre todos destacas en saber astucias, amigo mio, desde luego que todavia no te has olvidado de vw engaiioso ingenio!. Asile dijo, enfureciéndose, Zeus, que sabe planes evernos. A partir de entonces, guardando memoria continua del engaito, ‘ya no daba la llama del fuego infatigable a los fresnos [para los hombres mortales que sobre la tierra habitan}. Pero le burls el valiente hijo de Jépeto, al robar dfulgor ‘relumbrante del fuego infatigable en tma frueca caiaheja De ‘modo que laceré de nuevo el corazén de Zeus altitonante y en- coleri2é su énimo, cuando vio entre los hombres el fulgor re- lumbrante del fuego. ¥, al punto, a cambio del fuego tramé un mal para los hu- ‘manos. Model6 entonces de tierra el ilustrisimo Patizambo una figura de candorosa doncells, de acuerdo con los designios del Crénida. ¥ la diosa de ojos glaucos, Atenea, la cid y la enga- lané con un vestido de resplandeciente blancura. Desde lo alto desu cabeza la envolvié con un velo artisticamente trabajado por sus manos, una maravilla de admirar;y en torno a sus sienes le uso seduetoras guimaldas de fresca hierba y flores Palas Atc- nea. ¥ sobre su cabeza colocé el muy glorioso Patizambo una a ‘mismo Kabia labrado con el trabajo de sus ‘manos, para agradar al padre Zeus. En éta estaban forjados, ma- ravilla de admirar, numerosos monstruos, artisticamente traba- jados, tremendos, cuantos eria la titra firme y el mar. De ésos aquél habia Labrado muchos ~y la gracidflotaba sobre todos

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