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Análisis Prospectivo Del Desarrollo Industrial Mexicano

Este documento analiza la importancia de una política industrial activa y focalizada para México. Señala que una política industrial bien diseñada permitiría enfocar los esfuerzos hacia sectores estratégicos como la fabricación de maquinaria y equipo, aumentando el contenido nacional en estos productos. También resalta la necesidad de estimular mayores niveles de inversión e incrementar la productividad, a través de políticas públicas orientadas al desarrollo de sectores con alto potencial de crecimiento.

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Análisis Prospectivo Del Desarrollo Industrial Mexicano

Este documento analiza la importancia de una política industrial activa y focalizada para México. Señala que una política industrial bien diseñada permitiría enfocar los esfuerzos hacia sectores estratégicos como la fabricación de maquinaria y equipo, aumentando el contenido nacional en estos productos. También resalta la necesidad de estimular mayores niveles de inversión e incrementar la productividad, a través de políticas públicas orientadas al desarrollo de sectores con alto potencial de crecimiento.

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TECNOLÓGICO NACIONAL DE MÉXICO

INSTITUTO TECNOLÓGICO DE TOLUCA

SUBDIRECCIÓN ACADÉMICA
DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN A DISTANCIA
INGENIERÍA INDUSTRIAL

ANÁLISIS DE LA REALIDAD NACIONAL


TEMA 3. ACTIVIDAD 1.

ANÁLISIS PROSPECTIVO DEL DESARROLLO INDUSTRIAL MEXICANO

Catedrático.
Maricela Lizbeth González Garduño

Presenta:
Diana Ivonne Villegas Rico
V19281342

Cd. Atlacomulco, Estado de México; a 04 de Mayo del 2020.


El desarrollo industrial de México es necesario para garantizar que la estructura económica permita
superar los desafíos sociales que enfrenta la nación. Contar con un aparato productivo competitivo
permite aprovechar los recursos con los que cuenta el país.
El PNDI señala como prioridades sectoriales: el desarrollo de la agroindustria y de los bienes de
capital, y en segundo lugar, el núcleo actual de la estructura industrial. Entre sus prioridades
regionales están: la desconcentración territorial de las actividades industriales, orientándolas
fundamentalmente hacia costas, fronteras y algunas ciudades de tamaño medio, así como a las
áreas de materias primas abundantes.
El PNDI diseña una nueva política de incentivos fiscales, y para aplicarla divide al país en tres
zonas, de acuerdo al decreto que establece los estímulos fiscales para el fomento del empleo y la
inversión en las actividades industriales: la zona I, formada por la zona de prioridad A, para el
desarrollo portuario industrial, compuesta por los puertos de Tampico, Coatzacoalcos, Lázaro
Cárdenas y Salina Cruz y sus municipios aledaños, y por la zona de prioridad B, para el desarrollo
urbano industrial; la zona II, de prioridades estatales; y la zona III, integrada por el área de
crecimiento controlado y el área de consolidación (Regiones del Valle de México y áreas de su
expansión futura).
El gobierno federal publicó, el pasado 30 de abril, el Plan Nacional de Desarrollo (PND) para el
periodo 2019-2024. En este documento, según establece la Ley de Planeación de nuestro país, se
deben definir “los objetivos nacionales, estrategias y prioridades del desarrollo integral y
sustentable” de la nación.
El PND 2019-2024 tiene tres ejes transversales y tres ejes generales. En el eje general titulado
“Desarrollo Económico” se determinan las prioridades económicas para la actual administración,
para las cuales se plantea “incrementar la productividad y promover un uso eficiente y responsable
de los recursos”.
Para lograr este objetivo, el gobierno federal apuesta por impulsar el desarrollo incluyente del
sistema financiero, incentivar la creación de empleos formales, promover la innovación, estimular
la competencia en los mercados, la integración en las cadenas de valor y la estabilidad
macroeconómica.
Analizando la información dada a conocer, podemos concluir que este macroobjetivo económico, y
todo lo que se desprende de él, no es muy diferente a lo propuesto por los gobiernos anteriores.
De hecho, todos estos temas se encuentran en el eje “México Próspero” del PND 2013-2018.
Pero ésta no es la única similitud entre ambos documentos. Otro de los aspectos que tienen en
común es la ausencia de uno de los aspectos más importantes para el crecimiento de nuestra
economía: la política industrial.
Ésta se define como el conjunto de acciones para promover el desarrollo de las actividades
productivas del país, mismas que deberían estar orientadas a los sectores económicos que
eventualmente producirían un efecto favorable en la economía, en términos de empleo,
productividad y valor agregado.

¿Por qué es importante que México tenga una política industrial activa y focalizada? Porque es uno
de los caminos más directos para alcanzar las metas económicas planteadas por la nueva
administración, de lograr una tasa de crecimiento de 4% anual y de hasta 6% al final del sexenio.
Como muestra de ello, basta analizar lo sucedido en países como China o Corea del Sur, donde
establecer una política industrial les permitió enfocar sus acciones hacia sectores que en el largo
plazo se convirtieron en la base de su economía y los posicionó como potencias a nivel mundial.
Pero esto no es un tema nuevo para México. De hecho, el sector emblema de nuestro país, el
automotriz, ha sido ampliamente beneficiado por este tipo de políticas desde 1955, cuando se
publicó la Ley de Fomento de Industrias Nuevas y Necesarias, que le otorgaron al mismo distintas
facilidades para promoverlo de forma activa y específica.
El resultado de estas acciones es evidente: México figura, hoy, como el cuarto exportador de coches
más grande del mundo y el sexto mayor productor, mientras que, a nivel local, el sector automotriz
(incluyendo autopartes) tiene un papel fundamental, contribuyendo con casi 20% de la producción
manufacturera nacional y generando alrededor de 83 mil millones de dólares netos en divisas.
En ese sentido, la propuesta reside en replicar la experiencia de la política industrial aplicada en el
sector automotriz hacia otras actividades económicas. Pero, específicamente, ¿en cuáles?
Desde nuestra perspectiva, los esfuerzos deben dirigirse hacia la fabricación de máquinas, motores
de combustión, turbinas, computadoras y equipos de distinta naturaleza (comunicación, audio,
video, médico y aeroespacial), procesos altamente complejos, asociados con elevados niveles de
productividad.
El objetivo es incrementar el porcentaje de contenido nacional en esos productos y que México no
limite su participación solo al ensamblaje.
De igual forma, será importante estimular el aumento en la inversión y en la productividad de la
economía. Actualmente, la inversión representa menos de 21% del PIB, mientras que en Corea del
Sur y China supera el 30% y el 40%, respectivamente. En ese sentido, la propuesta establecida en
el PND, de obtener una tasa de inversión de 25%, resulta claramente insuficiente.
Respecto a la productividad, el PND plantea un incremento en este indicador de 1.4%, sin embargo,
por lo que hasta ahora hemos observado, no parece que las políticas públicas de la actual
administración puedan revertir el desempeño que esta variable ha registrado en las últimas décadas
(de 1991 a 2017, cayó 0.35%).

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