Qué es una Sociedad Civil
La Sociedad Civil es un contrato privado de colaboración entre dos o más
personas que desean realizar conjuntamente una actividad con ánimo de lucro.
Estas personas podrán optar entre aportar trabajo, lo cual les convierte en
“socios industriales”, y/o bienes o dinero, lo que les convierte en “socios
capitalistas”.
Al igual que las Comunidades de Bienes, es una opción recomendable
en pequeños negocios que no exijan apenas inversiones y en los que se
prefiera optar por una gestión sencilla. No obstante, es una opción poco
extendida.
Sin embargo, la Sociedad Civil, aunque también tiene un patrimonio
comunitario, se constituye «expresamente» para su intervención en el tráfico
mercantil con el fin de obtener beneficios, aportando cada uno de los socios
los bienes, dinero o trabajos necesarios.
Desde 2016 las sociedades civiles con objeto mercantil, es decir, que realicen
una actividad económica, tienen que tributar por el impuesto de sociedades,
mientras que anteriomente tenían que hacerlo por el IRPF en régimen de
atribución de rentas.
2. Características de la Sociedad Civil 2021
Contrato privado de Sociedad Civil, en el que se detallan
la actividad del negocio, las aportaciones de cada socio, que
podrán ser en dinero o en especie, el porcentaje
de participación que cada socio tiene en las pérdidas y
ganancias, el sistema de administración y representación y las
causas de liquidación y disolución. Se recomienda su
constitución en escritura pública, necesaria cuando se aporten
inmuebles o derechos reales. En Infoautónomos ponemos a tu
disposición un modelo de contrato de sociedad civil, gratuito
para nuestros suscriptores
Mínimo de dos socios.
La responsabilidad de los socios por deudas frente a terceros es
personal e ilimitada, es decir, una vez liquidado el patrimonio de la
sociedad, si no llega para cubrir las deudas, responden con sus bienes
presentes y futuros. Y lo hacen de forma mancomunada ante todos los
deudores que pueda haber.
La sociedad civil tributa en el impuesto de sociedades para lo que debe
llevar una contabilidad igual que si fuera una S.L. y presentar sus libros
y cuentas anuales al Registro Mercantil. Hasta enero de 2016 sin
embargo, los socios tributaban por separado y en atribución de rentas
en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Régimen de la Seguridad Social: los socios deben darse de alta en
autónomos, salvo en casos excepcionales. Mantienen el derecho a
beneficiarse de la tarifa plana de 60 euros si cumplen los requisitos.
La Sociedad Civil carece de personalidad jurídica propia.
Se rige por el Código de Comercio en materia mercantil y por el
Código Civil en cuanto a derechos y obligaciones.
Cada socio es deudor frente a la sociedad de la aportación recogida en
contrato y de los intereses correspondientes en caso de demora.
Además responden por los daños o perjuicios que pudieran causarle.
Por contra, la sociedad civil responde frente a sus socios por las
cantidades aportadas y las obligaciones que se hayan podido contraer.
La sociedad civil admite diversas formas de administración y
representación: administrador único, administradores mancomunados
(todos deben firmar) o solidarios (basta la firma de uno, que obliga a la
sociedad). En el caso de deudas frente a terceros contraídas por la
sociedad, la administración debe tener los poderes necesarios para
representarla.
Una sociedad civil se extingue cuando cumple la duración estipulada
en contrato, por la finalización de su objeto social o actividad, cuando
no se cumplen las aportaciones, por muerte, insolvencia, o
incapacitación de un socio o por embargo del patrimonio social a causa
de las deudas de un socio.
3. Ventajas e Inconvenientes de la Sociedad Civil
Ventajas:
Constitución formal más sencilla y barata que una sociedad mercantil,
no siendo necesaria Escritura Pública ante notario ni inscribirlas en el
Registro Mercantil (salvo en caso de existir aportaciones en forma de
inmuebles o derechos reales) ni aportación de un capital
Constitución formal más sencilla y barata que una sociedad mercantil,
no siendo necesaria Escritura Pública ante notario ni inscribirlas en el
Registro Mercantil (salvo en caso de existir aportaciones en forma de
inmuebles o derechos reales) ni aportación de un capital inicial mínimo.
Gestión contable y fiscal más sencilla que una SL.
Permite cotizar por la tarifa plana y la cuota mínima en el Régimen de
autónomos de la Seguridad Social, así como acceder a la capitalización
del desempleo, aunque desde octubre de 2015 esta última opción
también se permite a los socios de una SL.
Es una fórmula ágil para una colaboración entre autónomos,
especialmente si la inversión a realizar es pequeña.
Inconvenientes:
Responsabilidad ilimitada de los socios ante deudas con terceros.
No ofrece la misma imagen de permanencia y solidez que una sociedad
limitada.
4. Cómo constituir una Sociedad Civil
El paso inicial y diferencial para constituir una sociedad civil es la
firma del contrato privado entre las partes o contrato de constitución. A
partir de ahí, los trámites de constitución de una Sociedad Civil son
similares a los de las demás formas jurídicas:
Alta en Hacienda: obtención del NIF y alta en IAE, modelo 036
Impuesto de Transmisiones y Actos Jurídicos Documentados: 1% del
valor de los bienes aportados en caso de que estos existan.
Alta en La Seguridad Social: alta en el régimen especial de trabajadores
autónomos y solicitud del número de patronal en caso de ir a contratar
trabajadores
Alta en el Ayuntamiento: obtención de la licencia de apertura si
procede
En nuestra sección «Alta y Obligaciones» puedes ampliar información
sobre los trámites de alta.
Trámites de alta
El cambio de las Sociedades Civiles desde 2016
La reforma fiscal de 2014 introdujo una importante novedad ya que las
sociedades civiles con fines mercantiles tienen que tributar por el
impuesto de sociedades desde el 1 de enero de 2016.
Hasta ese momento, a pesar de llamarse “sociedad”, una sociedad civil
carecía de personalidad jurídica propia y no se consideraba una
sociedad mercantil, por lo que sus miembros debían tributar por el
IRPF en atribución de rentas y no por el impuesto de sociedades. Es
decir cada socio venía imputando en su declaración de la renta y sus
declaraciones trimestrales de IRPF un porcentaje de los ingresos y
gastos de la actividad económica desarrollada a través de la sociedad
civil.
Este cambio de fiscalidad fue muy importante, ya que los socios de una
sociedad civil debían plantearse si querían pasar a tributar por el
impuesto de sociedades con lo que ello conlleva: tener que llevar una
contabilidad mercantil, mayor gasto en asesoría y una nueva forma de
registrar y declarar los ingresos del socio.
Si por el contrario no querían, tuvieron de plazo el primer semestre de
2016 para acordar la disolución con liquidación de la sociedad civil, lo
que les otorgaba un plazo de seis meses para proceder a la extinción de
la sociedad y gozar de un régimen fiscal especial durante ese periodo,
en el que siguieron en atribución de rentas del IRPF, beneficiándose
además de exenciones en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales
(ITPAJD) y en la plusvalía en caso de que la hubiera.
En este proceso de cambio surgieron muchas dudas, las más habituales
fueron:
¿Cómo cobran los socios?: Los socios de una sociedad civil no pueden
tener nómina ni facturar a la sociedad, con lo que sus ingresos son
mediante dividendos. De esta forma primero pagan el 25% del
impuesto de sociedades y luego el tipo aplicable a los dividendos
cobrados, con lo que en la mayoría de los casos supone un mayor pago
de impuestos respecto a los que se pagan en el IRPF como autónomo.
Al pasar a funcionar como SL se abre la puerta a que los socios cobren
mediante nómina o factura.
¿Sociedad civil o sociedad limitada?: De momento la Seguridad Social
no se ha pronunciado en contra, así que si estáis acogidos a la tarifa
plana o cotizando por la base mínima de autónomos, lo más lógico es
que mantengáis la sociedad civil para no tener que cotizar como
autónomo societario (un 20% más que la base mínima). Pero ya que
hay que tributar por el impuesto de sociedades, parece buen momento
para dar el paso y crear una sociedad limitada, lo que además de limitar
la responsabilidadde los socios al capital aportado, os permitirá poneros
una nómina o facturar a la empresa. ¿Se pueden simultanear las dos
sociedades?: Si decidís crear una S.L., parece lo más lógico. Eso sí,
teniendo claro que son dos entidades independientes y que deberán
cumplir sus obligaciones por separado. Ante los clientes y proveedores
el cambio es sencillo, simplemente basta con avisarles con tiempo y
facilitarles los nuevos datos fiscales.