0% encontró este documento útil (0 votos)
126 vistas4 páginas

Ecología y fe: La visión cristiana

Este documento discute la perspectiva cristiana sobre el medio ambiente. Explica que, según la Biblia, Dios creó al hombre y al mundo y le dio al hombre la responsabilidad de cuidar la creación. Sin embargo, el dominio del hombre sobre la naturaleza no es absoluto. La Biblia no avala la explotación de la naturaleza sino un uso respetuoso de ella. El documento también analiza los deberes del hombre hacia el medio ambiente desde una perspectiva teológica y doctrinal católica.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
126 vistas4 páginas

Ecología y fe: La visión cristiana

Este documento discute la perspectiva cristiana sobre el medio ambiente. Explica que, según la Biblia, Dios creó al hombre y al mundo y le dio al hombre la responsabilidad de cuidar la creación. Sin embargo, el dominio del hombre sobre la naturaleza no es absoluto. La Biblia no avala la explotación de la naturaleza sino un uso respetuoso de ella. El documento también analiza los deberes del hombre hacia el medio ambiente desde una perspectiva teológica y doctrinal católica.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El medio ambiente desde la óptica Cristiana

LA ECOLOGÍA

Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.
Dios los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre
los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
Dijo Dios: "Hoy les entrego para que se alimenten toda clase de plantas con semillas que hay sobre la tierra, y toda
clase de árboles frutales.
A los animales salvajes, a las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se mueven sobre la tierra, les doy pasto
verde para que coman. Y así fue. Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno. Gen 1,26-31

Ecología: Del griego oikos y logos (discurso sobre la casa, sobre el ambiente), indica genéricamente el estudio de las
leyes que caracterizan a las mutuas relaciones entre los diversos organismos vivientes. De manera especial, el término
indica el estudio de las condiciones en que se desarrolla la vida del hombre, tanto en su relación con los demás hombres
como en su relación con los seres infrahumanos del propio ambiente.

La ecología se ha convertido en objeto de atención por parte de la teología al agudizarse, sobre todo en Occidente, el
problema ambiental. Los creyentes han advertido:

a) la necesidad de interrogarse sobre las propias responsabilidades eventuales en relación con la aparición y la
permanencia de la actitud depredatoria que tomó respecto a la naturaleza la civilización occidental, sobre todo a partir
de la revolución industrial;

b) la urgencia de tomar posiciones ante el problema del medio ambiente. La necesidad de un cambio de actitud
ante la naturaleza se justifica para los creyentes no sólo a partir de la amenaza que se cierne sobre la humanidad debido
al desastre ambiental, sino también sobre la base de una correcta interpretación del dato revelado.

La Biblia afirma ciertamente la singularidad del hombre y su señorío sobre las demás criaturas: pero no avala una visión
del hombre como explotador y dueño absoluto de la naturaleza; el mandato de «dominar» la tierra (Gn 1,28) indica la
necesidad de alimentarse y de vivir de lo que la tierra produce.

El dominio que el hombre está llamado a ejercer, en analogía con el del Creador. Tiene que ser «señorial», de
«sustentamiento» respetuoso de las criaturas; «el dominio concedido por el Creador al hombre no es un poder absoluto,
ni se puede hablar de libertad de "usar y abusar" o de disponer de las cosas a su antojo. La limitación impuesta por el
mismo Creador desde el principio, y expresada simbólicamente con la prohibición de "comer del fruto del árbol" (cfr.
Gen 2,16ss), muestra con suficiente claridad que, respecto a la naturaleza visible, estamos sometidos a leyes no sólo
biológicas, sino también morales, que no se pueden transgredir impunemente» (Juan Pablo II).

Hay que señalar además que, según la revelación bíblica, la superioridad del hombre sobre las criaturas infrahumanas
nunca podrá transformarse en distancia o en desinterés por los demás seres vivos: la posición del hombre respecto a lo
creado es parecida a la del jardinero, que «cultiva y guarda» sin «robar ni saquear»: es parecida a la del artesano, que
«transfigura» la materia sin «desfigurarla».

El hombre, además, según el dato bíblico, tiene que vivir en solidaridad con las demás criaturas debido a su misma
naturaleza singular: por su doble dimensión, corporal y espiritual, el hombre es «pariente» de la tierra y del cielo: a pesar
de que, en cierto sentido, es independiente de la una y del otro, no puede separarse de la una ni del otro. La suerte del
hombre, según la visión de la Biblia, no prescinde de la relación justa con su «casa», el mundo, lo mismo que no puede
prescindir de su relación justa con el Creador. Esto supone la necesidad de desarrollar una actitud de solidaridad con la
naturaleza; el conocimiento debe orientarse a poner de relieve las potencialidades de bien que encierra todo ser creado.
La relación armoniosa y no conflictiva del hombre con la naturaleza permitirá al uno y a la otra una realización plena,
pacífica y constructiva de la propia identidad lo mismo que la relación armoniosa con Dios es para el hombre la condición
indispensable para poder llegar a una realización correcta y plena de sí mismo.

Pero hay más todavía. La coronación de la creación, según la narración bíblica, no es el hombre, sino el sábado, el día
en que todas las criaturas se encuentren pacíficamente y en el gozo entre ellas mismas y el Creador. La creación es
querida para la gloria de Dios, es decir, con vistas a un encuentro de paz y de amor entre el Altísimo y las criaturas; de
aquí se sigue que la división, el abuso y la lucha no entran en el proyecto del Creador.

[Link]
El medio ambiente desde la óptica Cristiana

Esos aspectos negativos están vinculados de alguna manera con la experiencia del pecado, que condujo a todas las
criaturas lejos del proyecto inicial de Dios.
Si leemos bien la revelación bíblica, vemos cómo estimula una cultura de paz con la naturaleza: de ella proviene una
invitación a fomentar una especie de «pasión por la totalidad» (G. Altner), que lleva al rechazo de todo presunto derecho
de vida y de muerte que tenga el hombre sobre las demás criaturas.
Las «emergencias ecológicas» que se derivan de una lectura correcta del mensaje bíblico se hacen todavía más urgentes
cuando se considera que la creación es una obra trinitaria. Todo proviene gratuitamente del Padre, por medio del Hijo,
en el Espíritu Santo, Todo lo que es distinto de Dios (las criaturas) tiene su origen en el amor de Dios, no en el odio ni
en la casualidad, De aquí se sigue que todo está íntimamente marcado y estructurado por el amor: todo debe ser
considerado, también por el hombre, con una actitud de respeto, ya que todas las cosas son buenas y amables de suyo.
Además, la realidad que rodea al hombre no es solamente escenario de la aventura humana, sino que comparte la suerte
de las criaturas inteligentes, No es una casualidad que el cumplimiento definitivo de la salvación, que realizará el Dios
trinitario, sea indicado por la Escritura como la llegada de «unos cielos nuevos y una tierra nueva» (2 Pe 3,13; Ap
21,1)

En el CIC (Catecismo de La Iglesia Católica)

337- Dios mismo es quien ha creado el mundo visible en toda su riqueza, su diversidad y su orden. La Escritura presenta
la obra del Creador simbólicamente como una secuencia de seis días "de trabajo" divino que terminan en el "reposo" del
día séptimo (Gn 1, 1-2,4). El texto sagrado enseña, a propósito de la creación, verdades reveladas por Dios para nuestra
salvación (cf DV 11) que permiten "conocer la naturaleza íntima de todas las criaturas, su valor y su ordenación a la
alabanza divina" (LG 36).

338-Nada existe que no deba su existencia a Dios creador. El mundo comenzó cuando fue sacado de la nada por la
palabra de Dios; todos los seres existentes, toda la naturaleza, toda la historia humana están enraizados en este
acontecimiento primordial: es el origen gracias al cual el mundo es constituido, y el tiempo ha comenzado (cf S. Agustín,
Gen. Man. 1, 2, 4).

341- La belleza del universo: el orden y la armonía del mundo creado derivan de la diversidad de los seres y de las
relaciones que entre ellos existen. El hombre las descubre progresivamente como leyes de la naturaleza que causan la
admiración de los sabios. La belleza de la creación refleja la Infinita belleza del Creador. Debe inspirar el respeto y la
sumisión de la inteligencia del hombre y de su voluntad.

354- Respetar las leyes inscritas en la creación y las relaciones que derivan de la naturaleza de las cosas es un principio
de sabiduría y un fundamento de la moral.

(Síntesis extraída de la doctrina social de la Iglesia) SALVAGUARDAR EL MEDIO AMBIENTE

I. ASPECTOS BÍBLICOS (Resumen)

451- La naturaleza, obra de la acción creadora de Dios, no es una peligrosa adversaria. Dios, que ha hecho todas las
cosas, de cada una de ellas « vio que estaba bien » (Gn 1,[Link].21.25). En la cumbre de su creación, el Creador
colocó al hombre como algo que « estaba muy bien » (Gn 1,31). Sólo el hombre y la mujer, entre todas las criaturas,
han sido queridos por Dios « a imagen suya » (Gn 1,27): a ellos el Señor confía la responsabilidad de toda la creación,
la tarea de tutelar su armonía y desarrollo (cf. Gn 1,26-30). El vínculo especial con Dios explica la posición privilegiada
de la pareja humana en el orden de la creación.

452- La creación es constante objeto de alabanza en la oración de Israel: « ¡Cuán numerosas tus obras, oh Yahvéh!
Todas las has hecho con sabiduría » (Sal 104,24). La salvación de Dios se concibe como una nueva creación, que
restablece la armonía y la potencialidad de desarrollo que el pecado ha puesto en peligro: « Yo creo cielos nuevos y
tierra nueva » (Is 65,17) —dice el Señor—, « se hará la estepa un vergel... y la justicia morará en el vergel... Y habitará
mi pueblo en albergue de paz » (Is 32,15-18).

453- En su ministerio público, Jesús valora los elementos naturales. De la naturaleza, Él es, no sólo su intérprete sabio
en las imágenes y en las parábolas que ama ofrecer, sino también su dominador (cf. el episodio de la tempestad calmada
en Mt 14,22-33; Mc 6,45-52; Lc 8,22-25; Jn 6,16-21): el Señor pone la naturaleza al servicio de su designio redentor.
A sus discípulos les pide mirar las cosas, las estaciones y los hombres con la confianza de los hijos que saben no serán

[Link]
El medio ambiente desde la óptica Cristiana

abandonados por el Padre providente (cf. Lc 11,11-13). En cambio de hacerse esclavo de las cosas, el discípulo de Cristo
debe saber servirse de ellas para compartir y crear fraternidad (cf. Lc 16,9-13).

III. LA CRISIS EN LA RELACIÓN ENTRE EL HOMBRE Y EL MEDIO AMBIENTE

463- Una correcta concepción del medio ambiente, si por una parte no puede reducir utilitariamente la naturaleza a un
mero objeto de manipulación y explotación, por otra parte, tampoco debe absolutizarla y colocarla, en dignidad, por
encima de la misma persona humana. En este último caso, se llega a divinizar la naturaleza o la tierra, como puede
fácilmente verse en algunos movimientos ecologistas que piden se otorgue un reconocimiento institucional
internacionalmente garantizado a sus ideas.

465- El Magisterio subraya la responsabilidad humana de preservar un ambiente íntegro y sano para todos: « La
humanidad de hoy, si logra conjugar las nuevas capacidades científicas con una fuerte dimensión ética, ciertamente será
capaz de promover el ambiente como casa y como recurso, en favor del hombre y de todos los hombres; de eliminar los
factores de contaminación; y de asegurar condiciones de adecuada higiene y salud tanto para pequeños grupos como
para grandes asentamientos humanos. La tecnología que contamina, también puede descontaminar; la producción que
acumula, también puede distribuir equitativamente, a condición de que prevalezca la ética del respeto a la vida, a la
dignidad del hombre y a los derechos de las generaciones humanas presentes y futuras ».

IV. UNA RESPONSABILIDAD COMÚN

a) El ambiente, un bien colectivo

La tutela del medio ambiente constituye un desafío para la entera humanidad: se trata del deber, común y universal, de
respetar un bien colectivo, destinado a todos, impidiendo que se puedan « utilizar impunemente las diversas categorías
de seres, vivos o inanimados —animales, plantas, elementos naturales—, como mejor apetezca, según las propias
exigencias ». Es una responsabilidad que debe crecer, teniendo en cuenta la globalidad de la actual crisis ecológica y la
consiguiente necesidad de afrontarla globalmente, ya que todos los seres dependen unos de otros en el orden universal
establecido por el Creador: « Conviene tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema
ordenado, que es precisamente el cosmos ».

467- La responsabilidad de salvaguardar el medio ambiente, patrimonio común del género humano, se extiende no sólo
a las exigencias del presente, sino también a las del futuro: « Herederos de generaciones pasadas y beneficiándonos del
trabajo de nuestros contemporáneos, estamos obligados para con todos y no podemos desinteresarnos de los que vendrán
a aumentar todavía más el círculo de la familia humana. La solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para
todos, es también un deber ». Se trata de una responsabilidad que las generaciones presentes tienen respecto a las futuras,
una responsabilidad que incumbe también a cada Estado y a la Comunidad Internacional.

470- La programación del desarrollo económico debe considerar atentamente « la necesidad de respetar la integridad y
los ritmos de la naturaleza », porque los recursos naturales son limitados y algunos no son renovables. El actual ritmo
de explotación amenaza seriamente la disponibilidad de algunos recursos naturales para el presente y el futuro.

b) El uso de las biotecnologías

472- En los últimos años se ha impuesto con fuerza la cuestión del uso de las nuevas biotecnologías con finalidades
ligadas a la agricultura, la zootecnia, la medicina y la protección del medio ambiente. Las nuevas posibilidades que
ofrecen las actuales técnicas biológicas y biogenéticas suscitan, por una parte, esperanzas y entusiasmos y, por otra,
alarma y hostilidad. Las aplicaciones de las biotecnologías, su licitud desde el punto de vista moral, sus consecuencias
para la salud del hombre, su impacto sobre el medio ambiente y la economía, son objeto de profundo estudio y de
animado debate. Se trata de cuestiones controvertidas que afectan a científicos e investigadores, políticos y legisladores,
economistas y ambientalistas, productores y consumidores. Los cristianos no son indiferentes a estos problemas,
conscientes de la importancia de los valores que están en juego.

477- Los científicos y los técnicos que operan en el sector de las biotecnologías deben trabajar con inteligencia y
perseverancia en la búsqueda de las mejores soluciones para los graves y urgentes problemas de la alimentación y de la
[Link]
El medio ambiente desde la óptica Cristiana

salud. No han de olvidar que sus actividades atañen a materiales, vivos o inanimados, que son parte del patrimonio de
la humanidad, destinado también a las generaciones futuras; para los creyentes, se trata de un don recibido del Creador,
confiado a la inteligencia y la libertad humanas, que son también éstas un don del Altísimo. Los científicos han de saber
empeñar sus energías y capacidades en una investigación apasionada, guiada por una conciencia limpia y honesta.

c) Nuevos estilos de vida

486- Los graves problemas ecológicos requieren un efectivo cambio de mentalidad que lleve a adoptar nuevos estilos
de vida, « a tenor de los cuales la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien, así como la comunión con los demás
hombres para un desarrollo común, sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de
las inversiones ». Tales estilos de vida deben estar presididos por la sobriedad, la templanza, la autodisciplina, tanto a
nivel personal como social. Es necesario abandonar la lógica del mero consumo y promover formas de producción
agrícola e industrial que respeten el orden de la creación y satisfagan las necesidades primarias de todos. Una actitud
semejante, favorecida por la renovada conciencia de la interdependencia que une entre sí a todos los habitantes de la
tierra, contribuye a eliminar diversas causas de desastres ecológicos y garantiza una capacidad de pronta respuesta
cuando estos percances afectan a pueblos y territorios. La cuestión ecológica no debe ser afrontada únicamente en razón
de las terribles perspectivas que presagia la degradación ambiental: tal cuestión debe ser, principalmente, una vigorosa
motivación para promover una auténtica solidaridad de dimensión mundial.

487- La actitud que debe caracterizar al hombre ante la creación es esencialmente la de la gratitud y el
reconocimiento: el mundo, en efecto, orienta hacia el misterio de Dios, que lo ha creado y lo sostiene. Si se coloca entre
paréntesis la relación con Dios, la naturaleza pierde su significado profundo, se la empobrece. En cambio, si se
contempla la naturaleza en su dimensión de criatura, se puede establecer con ella una relación comunicativa, captar su
significado evocativo y simbólico y penetrar así en el horizonte del misterio, que abre al hombre el paso hacia Dios,
Creador de los cielos y de la tierra. El mundo se presenta a la mirada del hombre como huella de Dios, lugar donde se
revela su potencia creadora, providente y redentora.

…………………………………
¿Cuestionantes para el grupo?

¿Qué estoy haciendo para proteger el medio ambiente?


¿Soy yo acaso parte del problema ambiental?
¿Tiro la basura a la calle o en el bosque cuando camino o cuando voy en el bus?
¿Practicas el reciclaje?
¿En alguna ocasión has recogido una basura del suelo y la haz depositado en su lugar?
¿Respeto la fauna?
¿Qué pienso del calentamiento global, el estado de la capa de ozono y el futuro de nuestro medio ambiente?

Bendiciones…
Hno. Marlon Díaz Pereira

[Link]

También podría gustarte