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HISTORIA CRITICA

i¿>>

DE ESPAÑA

Y DE L A CULTURA ESPAÑOLA

EN TODO GENERO.
STORIA C R I T I C A
19

Y DE L A C U L T U R A ESPAÑOLA
EN T O D O G E N E R O ,

E S C R I T A EN I T A L I A N O

FORD, JUAN FRANCISCO DE MASDEU,

BARCELONÉS.

TRADUCIDA AL IDIOMA ESPAÑOL

P O R N. ,,N.

T O M O II.
E S P A Ñ A R O M A N A N

P A R T E PRIMERA.

ESPAÑA ROMANA BAXQ BE LA REPÚBLICA.

CON LAS LICENCDSTÍECESARIAS

EN MADRID Y POR DON ANTONIO DE SANCHA.


ASO DE M. DCC. LXXXVII.
Se hallará en su Librería en la Aduana vieja»
Las guerras sangrientas de España dura-
ron el espacio de doscientos años, Roma consumió
en ellas Exércitos y Generales , cubrieron de
vergüenza al Imperio Romano , y lo expusieron
tal vez al mayor riesgo. Las armas es-
pañolas hicieron perecer tantos Cónsules y Pre-
tores, y sostuvieron tanto en particular á Quin->
io Sertorio, que por cinco años se dudó qual
fuese la nación mas valerosa , la Española ó la
Romana , y qual de estas debiesefinalmenteob-
tener sobre la otra el dominio , y el Imperio.

V e l e y o P a t e r c u l o Historia Romana
Jib. 2. c a p . S o . p a g j
PROLOGO-.

I. JLJ A Historia de España nos ofrece Argumen-


, • i i to de esto
en este volumen tiempos mucho mas ciaros , y t o m o t y ¿i_
acontecimientos mas ciertos por los quales pue- visión en d o s

de correr mas libremente y con mayor seguri- P a r t e s


'

dad la pluma. E l terror de las armas, la gloria


de las conquistas, los manejos de la politica , la
variedad de gobiernos, las delicias de la paz, la
novedad de la religión y de costumbres , el
nuevo giro del comercio , el esplendor de las
artes y ciencias , y otros mil acontecimientos
notables de la España Romana, presentan un
teatro, amenísimo, y de variedad admirable.
Corrió la serie de seis siglos enteros desde que
los Romanos se resolvieron á llevar las armas á
España para echar á los Cartagineses hasta que
otros pueblos del Septentrión invadieron aque-
llas provincias para usurparlas al Imperio. L o s
dos siglos primeros fueron de guerras continuas;
en todo este largo espacio de años los Cónsules
y Pretores emplearon sus fatigas y sudores en
la conquista de España : reinaban entonces los
inveterados errores de la gentilidad, triunfaba
la idolatría elevada al colmo de su poder. E n
los otros quatro siglos dominó ordinariamente
la p a z : los Emperadores Romanos gozaron del
fruto de sus victorias los divinos rayos de la
naciente Religión de Christo iluminaron la Es-
Pa-
vi PROLOGO
paña. Estos dos estados tan diversos de la na-
ción me ofrecen la división mas natural de esta
historia.
L a primera parte intitulada España Roma-
' ría basco de' la República ¡ empezará desde los
años docientos diez y ocho antes del nacimien-
to del Salvador , y correrá hasta el exordio del
Imperio de Augusto Cesar, poco anterior á la
época de la feliz introducción del Evangelio, y
del pacifico dominio de Roma sobre los Espa-
ñoles.
L a segunda que denominaremos España
Romana baxo del Imperio , tomará principio
desde esta época notable que viene casi á con-
currir con el nacimiento de la Era hispánica, y
proseguirá con orden cronológico hasta los pri-
meros años del siglo quinto , de donde empren-
deremos la historia de la España Goda.
Las descripciones del gobierno , de la reli-
gión , de las armas, del comercio , de las cien*
cías , y de otras cosas pertenecientes en general
á toda la España Romana , tendrán lugar en la
segunda parte , paraque reunidos estos objetos
en un punto de vista, se pueda formar una cía-
ra idea,
L o s únicos ÍI» garante? de mis narrativas serán los
garantes d e autores antiguos así griegos como latinos, los
esta historia q l e s puedo aseverar haber leído y examinado
ua

son los auto- 1 1


r
J
1 • i t
res griegos, y con suma atención , sin ñarme de la autoridad
romanos. de los historiadores modernos; pues la expe-
riencia me ha enseñado que no pocas veces se
co-
V R O LO & 0 VII
cometen varios errores valiéndose de sus citas, Juicio acerca

v contentándose de sus aserciones. Muchos es- . * d e os hlst0


"
•J ' / , . 1'iadores mo-
critores Españoles, a quienes se debe el mayor d e m o s Mo-

respeto, Morales principalmente, Mariana, Fer- '


rales

íefás., cuyos nombres no olvidará la posteridad, raV/


me han dado luz para no errar el camino ;• pero
pudiera con su escolta descubrir en la densa sel-
va por donde caminaron , algún objeto que se
ocultó á su perspicacia. Morales mas antiguo
que los otros es mas digno de alabanza por el
sumo cuidado que tuvo en recoger todo lo mas
mínimo que escribieron los griegos y latinos.
Pero después de él se han descubierto muchas
memorias antiguas de las quales no se pudo v a -
ler , .y las que v i o este autor las han ilustrado
los modernos editores con su estudio y fatiga,
Mariana íeyd , como Morales, los libros de la
antigüedad ; pero con menor atención porque
ancontró allanado y batido el camino : omitió'
muchos sucesos dignos de la memoria : tal v e z
se alexó de las guias mas fieles por dar fe á
otros: no se aplicó á la indagación de las cosas
mas difíciles principalmente en materia de t o -
pografía : ademas, respetó tanto el honor de la
antigua Roma, que muchas veces sacrificó á es*
te idolo fantástico, no solo la propia nación,
sino también la verdad. E s un defecto común
i e los escritores españoles esta veneración á los
intiguos R o m a n o s , si es digno de este titulo el
jer juicio de la educación, que acarrea no poco
letrimento i la, historia ^ y á la verdad. Ferre-
ras,
yin PROLOGO
ras, que escribió en mejores tiempos y con mas
auxilios, se valió de ellos para evitar la fatiga.
L o s laboriosos suplementos de T i t o L i v i o , que
escribieron Juan Dujat, y Juan Freinshemio,
á mi entender, lo perjudicaron. N o solo se fió
de las relaciones de estos autores , tal vez poco
exactas; mas también copió con mucha fidelidad
sus citas, las quales son comunes á la Historia
de R o m a , pero no todas pertenecen á la de
España. D e esta inadvertencia- se ha originado,
;que Ferreras cita en su obra algunos escritores
antiguos que hablan de varias materias , mas no
tratan de asuntos que tengan relación con nues-
tras provincias. N o es mi intento por eso apo-
car á estos escritores hombres á la verdad insig-
nes , de grande autoridad, de los quales se pue-
de gloriar la España sin envidiar i los de otras
naciones Europeas: no era y o capaz de obscu-
recer sus nombres ilustres, ni podran empañar-
los las densas nieblas de la emulación. Solo pre-
tendo desvanecer la admiración de mis lectores
que se puede originar de muchas noticias que s©
hallan en mi obra muy diversas de las que se
leen en los autores mencionados. Si y o me
aparto de la senda que me muestran estas guias
respetables, tengo por garantes los antiguos es-
critores, cuyas citas protegen mi opinión, pues
y o me considero destituido de la autoridad de
que gozan aquellos sabios, y solo con exceso de
audacia podia pretender que se me diese fe so-
bre mi palabra. Entre las obras antiguas cito ba-
xo
PROLOGO IX
xo de. los nombres de Plutarco, de Lucio F l o -
ro, y Aurelio Víctor la Vida de Scipion, el Epi-
:

tome Liviano, y el libro JJe los Varones ilus-


tres. Si la primera de estas obras es parto de
Donato A c c i a y o l i , no quita la Fuerza á la auto-
ridad, porque quanto dice en ella á mi intento,,
lo saco de los escritores antiguos. Si las otrasdos
obras no son de Lucio Floro , y de Aurelio, se
deben á lo menos atribuir i historiadores coetá-
neos, y de igual autoridad. N o es de menor
peso un nuevo fragmento vaticano de Tito L i -
v i o , el qual me ha subministrado materia con
que enriquecer la historia de la España R o m a -
na. Todas las reglas de una critica severa y ajus- .
tada acreditan la legitimidad del precioso ma- - . .-
nuscrito. Se debe este feliz hallazgo al erudito
..alemán Pablo Jacobo Bruns. Este sabio ersran- 1

do de paso en R o m a lo descubrid en un C ó d i -
ce de pergamino (de los que llaman Rescritos):
de orden de Clemente X I V . lo examinaron
hombres inteligentes en la habitación del Car-
denal D o n Xavier de Zelada sabio Biblioteca-
rio de la Santa Romana Iglesia : finalmente el
Señor Abate Giovenazzi lo ilustró con notas ex»
celentes, y el Abate Cancellieri lo publicó el
año 1 7 7 3 . v
III. Hablando de la antigüedad se ofrecen Daremos
muchos nombres que no están en uso., princi- n o m b r e s
pálmente quando se trata de milicia, de geogra- ^ 0 ! , ™ ^ ?
fia , y de monedas. U n lector de poca erudi- os de la mi
cion se naüaria muy embarazado, y le serviría U c i a -

' **•' de
x PROLOGO
de molestia si se viese precisado i examinar la
correspondencia entre las ideas de los antiguos,
y las nuestras. Por lo que mira i la milicia, cu-
ya dificultad es menor , y o tomo á los Legados
por Tenientes Generales , á los Tribunos por
'Coroneles , los Centuriones .por Capitanes, los
Decuriones por Cabos: las Centurias correspon-
den á las Compañías; las Cohortes á los Batallo-
nes de quinientos hombres ; las Legiones son
cuerpos de cinco mil, aunque á las veces eran
mas numerosas. Estos y otros equivalentes re-
presentan á primera vista no solo el numero de
las tropas; si no también el carácter de las perso-
nas , de quienes se trata. :
Reducíon IV, Se han hecho muchas indagaciones
hs antiguas a C é r c a
del valor de las monedas romanas. G ü i -
m o n e d a s r o - llermo B u d e o , Pedro Gasendo, Juan Hardui-
£ s t k r n o s ' > Liidovicó Sabot, Roberto C e n a l , Alexan-
n
P
n o

presentes. dro Sardi, los Encyclopedistas, y otros muchos


eruditos han trabajado sobre este asunto ( i ) ,
pero ordinariamente es mas la erudición, que
la certeza con que se habla. E n toda la serie de
esta historia observaré el siguiente sistema. D i -
ri-
(i) B u d e o Tratado de- las c o l . 1222. C e n a l De vera men-
tudas traducido l i b i o 1. surarum ponderumque ratione
desde l a p a g . 6. G a s e n d o Ope- t o m . 1. d e s d e la c o l . 1490. Sar-
rum t o m . 5. Sestertiorum mó- d i De Nummis c. 1 7 1 8 . 1 7 1 9 .
neta galilea expressorum aba- Encyclop. t o m . 10. artic. Mon-
tus desde la pag. 535. H a r d u i - noyes des Romains desde l a p .
n o In J'h'nhim t o m . 5 - l i b . 33. 650. Léase P l i n i o Historian*-
cap. 3. desde la pag. 25. hasta turalis t o m . 5. l i b . 33. c a p . 3.
32. Sabot De nummis antiquis desde la p a g . 25.
p a g . 3. c a p . 9 . " i í . [Link] la
PROLOGO XI
rigiendo mi obra á los Italianos y á los Españo-
les, he juzgado reducir las monedas-antiguas á
escudos romanos, julios, y bayocos, que son
las monedas mas conocidas de Italia , y proce-
diendo por decenas son también las mas inteli-
gibles : ademas, los Españoles podran reducir-
las con gran facilidad á las de sus particulares
provincias, observando, que el escudo romano
con poquísima diferencia corresponde á nuestro
peso fuerte de veinte reales de vellón; cada es-r
cudo vale diez julios, y cada julio diez bayo-
eos ( i ) . Pero antes de dar el valor á las mone-
das se ha^e advertir que en R o m a el oro y la
plata fubieron yá mas, yá menos valor según la
diversidad de los tiempos. Para tener pues una
regla constante con la qual podamos proceder,
juzgo conveniente calcular según el valpr me-
dio y establecer según este,, que los Romanos
estimaban una onza de oro como once de plata,
y una de este metal como ochenta asses de co-
bre. Supuestos estos principios, propongo la
tabla siguiente, estable de la reducion de mo-
nedas.

(i) L a Santidad de P i ó duro de E s p a ñ a se recibiese ea


V I . con su decreto d e l mes d e el E s t a d o P o n t i f i c i o al perfecto
Julio d e l a ñ o pasado d e 1785. v a l o r d e l escudo romano d e d i e e
ordenó que en adelante al peso julios.
xi r P R O LOGO
- : C03R.E Reducción e x á c c . Redacción al uso.
"fififoíoí. Escudos. BayKM.
As se ya de ma-
y o r , y á de m e -
nor peso valía es-
casamente . , o I |. O I f.
Se'stefzío com-
puesto de asses 2 1 . . o
3|. o 3|-
Quinario com-
puesto de sester-
zios 2. ó asses 5 . . . o
7. o 7.
Denarió Com-
puesto de sestér-
ZÍ0S4. ó asses 1 0 . . o
14. o 14.
Onza compues-
ta de Denarios 8. .-. 1 12. I. IO.
- Pondo compues-
to de Onzas 1 2 .
ó Denarios 9 6 . . 1 3 . 44» ' 13-
^Talento compues-
to de Pondos 712.967. 68. 900.
-ORÓ - ;
NIIMMO' según
el valor medio
laquinquagesima
parte de una li-
bra de oro 2. 95% 3-
"Onza equiva-
lente á 1 1 . o n -
zas de plata. . . . 1 2 . 32. J2.
Pondo compues-
to de onzas 1 2 . 1 4 7 . 84. 144.
EN
PROLOGO XIII
E n el discurso de esta historia me serviré de
la reducción de las monedas al uso. N o s resta
ahora valuar algunas otras monedas de plata,
que se acuñaban con variedad de pesos. Seme-
jantes eran los Bigatos, Quadrigatos , Victoria-
tos , y los Oscenses de España. U n Sesterzio era
el peso menor de estas monedas ; un Denario
era el mayor : por esta razón he juzgado poder
tomar el peso medio, y valuarlo constantemen-
te por un Quinario , que , como observa Har-
duino , era el valor mas común de los Victoria-
tos ( i ) . Ademas de estas monedas hacen men-
ción los historiadores antiguos de algunas coro-
nas de o r o , que se llevaban en los triunfos. E l
peso no era siempre el mismo, pues se fabrica-
ban según el gusto y voluntad del dueño, 6 con-
forme á su posibilidad. Quinto Fulvio Flaco,
atestigua L i v i o , traxo dos á R o m a de sesenta;
y siete libras. Y o pienso que serian de extraor-
dinaria grandeza, pues se hace mención del pe-
so de estas, coronas^, quando regularmente se
observa silencio en otras ocasiones. Daré á las
coronas (quando no se expresa el peso) el va-
lor de diez libras de oro , el qual, atendido el
lüxo de los triunfos, y las riquezas antiguas de
España, es un peso bien justo y moderado. Se n o t a r í

V . L a Geografía es la'tercera dificultad que ^ c o r r e s p o n -


o i ciencia cíe los
se encuentra en la historia; de la España Roma- n o m b r e s a n -
na. N o hablo de las medidas , pues todos saben ^'- -„ t los dl Ja

. A
(.reo g r a n a
... que C0I1 ¡ p . u 3 r e

O ) H a r d u i n in PKriium t. 5; l i b . 33. c a p . 3. pag. 30. sentes.


xrv PROLOGO
que cinco pies hacen un paso, ciento y veinte
cinco pasos un estadio, ocho estadios una milla,
quatro millas una legua española : hablo de la
situación de los países, y de la corresponden-
cia de los nombres modernos con los antiguos.
D ' Anville y otros muchos estrangeros aseve-
ran con demasiada satisfacción, que los Españo-
les se han aplicado poco al estudio de estas m a -
terias ( i ) . Pero para desmentir á los envidio-
sos de la gloria española pudiera citar las inda-
gaciones, que han hecho acerca de la España
en general, el Gerundense , D o C a m p o , F i o -
rez , y R i s c o , y las de Resende ,. Vasconcelos,
Caro , y del Contador de A r g o t e por lo que
mira á las provincias particulares ( s ) . Y o sigo
las huellas de los citados Españoles, mientras
que no me obliga á separarme alguna solida -re-
flexión. L o s nombres antiguos á diferencia de
los modernos van con letra bastardilla d cursiva
para la fácil inteligencia de los-poco peritos en
la moderna y antigua geografía de aquellas pro-
vincias.
VI.

( 1 ) D ' A n v i l l e Geogr-aphie étntiquitMi1)us Iaishanhe sn t o -


tincienne abregíe t o m . i . art. i . d o e l l i b . 4. desde la pag. 1 7 1 .
Hispania-pag. 21. V a s c o n c e l o s - Scholia ta quator
(2) Juan G e r u n d e n s e Pa- libras -Resendii'ÚG&de la p . .253.
ralipometion Hispanice libro 1. C a r o . Antigüedades de Sevilla
d e s d e la pagina 10. D o C a m p u
1
en t o d o e l l i b . g . d e s d e e l f. 87.
' Crónica generahde España cía- C o n t a d o r d e A r g o t - e De anti-
b o libros, F l o r e z y R i s c o Es- quitatibus Conventus Biacar.
parta Sagrada en la mayor par- en los 3. primeros libros desde
ta d e sus tratados. R e s e n d e De k pag. § .
PROLOGO xr
V I . L a diversidad de materias de que tra- M e v a l d r é
ta esta historia, en particular de las p e r t e n e d e n - . ^ ^ ^ ^6

tes a milicia y náutica, me precisa á usar muchos v o c a b l o s que


vocablos que no se encuentran en el Dicciona» . ^f ^ n o s e 1

• f « i ^ nT i_ , en el celebre
rio famoso déla Crusca. Muchos se persuaden D i c c i o n a r i o
y lo afirman sin haber hecho un exacto examen, italiano d e l a
que la lengua Italiana es mas copiosa que to-
das las .modernas de Europa. Si m e r e c e d nom-
bre de idioma italiano la composición informe
de todos los dialectos de Italia , que casi son
tantos como las ciudades; esta lengua por ven-
tura no cederá en numero de voces á los demás
lenguages ; pero si aquel nombre solo se debe
al idioma noble aprobado por los jueces del len~
guage culto, y por los Académicos autores del
gran Diccionario, los Españoles podran preferií-
el suyo formado sobre los autores clasicos de la
nación, al de la Academia Florentina por lo
que mira á la riqueza de vocablos, siendo el M a -
dritense mucho mas copioso. A la Crusca le
faltan las siguientes palabras de marina Sbarco,
Abbordu, Flotta, Ancorare, Rimbarcare, Man-
dar'a píceo, y otras muchas semejantes. Es muy
escaso también de términos pertenecientes á la
milicia. Montura, Uniforme, Consegna, Revis-
to , el Santo, Mareta, Mareta forzata , mareta
abandiere , spiegate , picchetto, distaccammto,
cor done , Blocco, llffizialitd, diserzione, Aller-
ta , Distacare , Quartierare , Trincerare , fal-
tan en la Crusca , como también otras muchas
dignas de tener lugar en el vocabulario de una na-
ción. VIL
XVI P R OL OGO
Escribiré V I L Por" ventura me he difundido murfio
difusamente, e n g p l o g o ; mas sin duda seré censurado
S t e r o

mas no sm °
utilidai. por la duusion con que escribo la historia. Fero
Una Historia , dice Polibio , que no espone el
motivo, modo, y fin con que se han hecho las co-
sas , el éxito jeliz, ó funesto que han teñido , es
una relación escasa que no instruye ^ una narra-
tiva capaz de dekytar en aquel momento',pero de
foca utilidad d la posteridad ( i ). E n muchas
ocasiones es digno de mayor elogio quien habla
menos. Mas quando se emprende una historia,
como no se desvie la pluma á otros asuntos que
no tienen relación con ella, juzgo que es digno
de menor censura el autor que escribe mucho,
que aquel que afectando suma brevedad omite ;

á veces lo que se podría decir.


(i ) P o l i b i o Histmamm, t o m . i . l í b . 3. p a g . 258.,

IN-
*xyxt

ÜE LAS MATERIAS CONTENIDAS


eji este volumen. '' ' ' '"

líüM. I Año antes del Nacimiento del


Mesías'2i3. Los Embaxadores
• • Romanos ,- declarada la guerra
á los Cartagineses, solicitan la
amistad de los Españoles. .. Pag. i
I I . . . . « . . , . Desembarco de los Romanos en
¿ímpurias . . . . . . . ^ 4

I I I . . . . . . . . Gneo Scipioñ conquista pacifica'


mente las primeras costas de Es-. Z
C • ;
paña, interna'-en Cataluña, ha-
ce prisioneros a Ahitan,y Ando-?,: Z
val.. . . . . . . . . . . . ,
r ibid.
I V , , . . . . . Castiga- d los-soldados de mari-
na sorpréheñdidós del enemigo:
sujeta algunos pueblos Catala-
nes sublevados por los Cart agine- . 'Z
ses: toma quarteles de invierno
en Tarragona. . . . . . . . . . . . . i. 6
y . . Año 2 1 7 . Batalla -naval en la
embocadura del Ébr¿ entre-Car- :
.
1
• tagineses y> Romanos. $
VI. s.. i . . . Los Romanos vencedores • pvosi-
• guen el pillage en las costas de
Valencia eIviza. 1i
V I I . . . . . . . Muchos pueblos de España en-
" ' vían Embaxádo'r-és d Gneo^Sci- Z
!

pioncan quien hacewalianza. El )


General alentado corre mucha
... parte de. estas provincias sin
— * * * OpQ"
[Link]
oposición del enemigo.. í . . . . . . . 1 5
V I I I . . . . . . . Añ'dobal y Mandónio se arman
en vano contra los aliados de Ro-
, - : -• :ffia. Razonamiento deAndoba!...!^
IX". .".. ' Los Celtiberos'auxiliares' de los ""
Romanos, derrotaron" á los Car-
tagineses " 17
X . . . . . . . . .. ¡AÑO "A 16. Publio Scipion pasa .
á España á.unirse, ion su her-
mano . . . . . . I . . . 19
X I . . . . . . . . . ' Razonamiento y. acción memora-
. ble de Abeloce noble Español, el
qual pone los rehenes de los .Car-
... tagineses,en manos de los Roma-
nos. Quarteles de invierno, . . . . . 20
XII.. . . . AÑO. 215.. Se aprestan los exer-
;

- citospara unanuevapámpana... 23
X I I I . : . . . . . . . [Link] de Asdrubal le-
vantan á los Españoles habitan-
tes del Monte Galpe, los quales , . ¿
- toman, lasv.4rmas'.contra los Car-
•.•',:.' ítagipsses..\...: v,. > . .*,' i ibid
XIV. . Y'lAsdrubal recibe .orden de mar-
char á Italia, lmilcon liega á
\-j , España con un. ejcército de Car-
r'. \, tago. . . i v;. . *. , K ... . . . . . , 26'
XV . I, * .:Las^[Link]:]p:rojeuran impedir
¿ . , la-mar^'a de Asdrubal 28
X V I * • . .-Batalla cerca [Link]. Ebro: los Car- '.
. tagineses son derrotados 29
X V I I . . . , . . . . . Cartago enüia ,á' Magon con nue-
:

':. \,.?..r:.-'Vfl e'xércitod España. ,T,I$£


X V I I I . . . . . R o m a . t o m a dinero, prestado pa-
: ^ -T';'^0-sQcorref:[Link]^o de España.. 3 2
XIX. .;. . . Batalla delante de. ILIIURGI en
• • ,,• ududaluciaj. . . . . 33
XX.
XIX"
• BATALLA^de Intibilisó: IntibiléK .
en Aragón, . : 54
, Año, 214. Aprestos para la nue-
- va campaña. .. v . . «. . .:-T".35
Estrago de Españoles hecho por
¿os Cartagineses.. : .. ibid.
Caballería Cartaginesa rechaza.
d Publio Scipion en Alcañ[Link]
Se .TIE oirá vez apretado de los
enemigos cerca de las fuentes del
Ebro......... . .........ibid.
.Eos Cartagineses segunda vez
sitian la ciudad de Ilitürgi.:. Vos
Brómanos los obligan a .retirarse
con gran pérdida : ponen sitio d
•Viliena lo levantan por temor
de los Romanas.',. . . . . . . . . . . ..37-
Batallas de Munda-,'/ de Arjo-
na. con la derrota. de los Cartagi-
r

. neses \ Gneo Scipion recibe una

Los Cartagineses recluían en las


Ga-lias -.- dan una'-batalla d los
Rofnanós y la pierden.,.. .X]... 3 9 '
Los Romanos toman d^ Sagunto:
artasan la'ciudad de Tenuel,.... 40.
Gneo Scipion • se acuartela en
Tarragona donde":-halla d su
'hiefiñan%fá'^en^9- ¿l^:poti pasión,!.! "
:

'd¿ UníinpH'' ;*v'i*y~ ."¿\


f 41
Afio^ia 13.-ánfes delMesías. Car-
' tagíneses y ROMANOS suspenden
las- armas y buscan aliados...... . 4 2 "
Ewtbaxada de los Scipiones á Si-
faz .Rey de los Masesilios: .alian"-'. J
:
-ZA''-W(FF'"ETLOS. -i>¿ \¡ 43 .
XXXII.
Los Cartagineses la despachan
áGala Rey de los Masilios y se
confederan. .44:
XXXIII.. . • Los Scipiones refuerzan su exér-
cito con Celtiberos , primeros ex^
trangeros estipendiarios de Pio-
rna , envían algunos á Italia.. . ibid.
X X X I V . . . . A ñ a 212. antes del Mesías. Ro-
manos con Celtiberos salen á cam-
paña. 45
XXXV G-neo Seipion abandonado de los
Celtiberos reusa la batalla.,.... .47."
X X X V I . . - . Publio Cornelio Seipion sostiene
la. batalla contra Masinisa, Ma-
gon , y Andobal muere comba-
-tiendo. . . .............. 48
XXXVII.. . Los vencedores de Publio Seipion
se reúnen con Asdrubal.. fiará
atacar á-Gneo que no puede evi-
tar él combate. .-. . . .> 5I
XXXVIII... Gneo [Link] en una colina:
es' vencido : huye á una torre , y
52
XXXIX.... Sepulcro de los Seipio'nes en Tar-
" ragona-.. t-y. ;..>.>. ± ......, •..'l¡.i.~..,< '4L
l

X L . . . - . ; . Lucio Mar ció reúne los residuos


de los exercitos romanos, y, Iqs, „ ;'
forma en., batalla?^'"*. ibid.
XLIA-j ^sidrub'al Gisgfinv^ek busca de
lo.s.. Rom&tiqs, rf ara terminar la
•[Link]. teme, y. .se fetjra; [Link] y: •[Z r

namiento de Lucio Murcio 55


XLIL... . . . • jN-uevo.., razonamiento de Lucio
Marcio;-ai, ejército,..... ......
X L I I I ^ . ; . Dos •vitlorias, completas de los
Romanos contta^ks^Cartaginéses..60
XLIV
AÑO AII. Roma ingrata d los
servicios de Lucio Marcio envía
en su lugar á Claudio Nerón. . . . 6 2
Nerón marcha en busca del ene-
migo, Asdrubal lo burla 63
Publio Cornelio Scipion africano
elegido General de España 66
Carácter de~ Publio Cornelio Sci~ .
pion^, insigne hypocresia 67
Arribo de Scipion á'Tarragona. . 69
Visita Scipion. las ciudades y pa-
sa revista á las tropas. . . . . . . . 70
Soldados Españoles honrados en
Roma después de la toma de Si-
r acusa.
Año 210. antes del Mesías. Los
Senadores Romanos socorren con
dinero á Scipion : sale á campa-
ña: su razonamiento á los solda-
dos , ibid.
Marcha el exército romano in-
cierto de su destino y6
. Sitio y toma de Cartagena 78
Rico botín en el saco de Caria-\
gena. . . . . . . . . . . . 85:
Providencias de Scipion después
de la vililoria. ibid
Fiestas y premios á los soldados:
pleito por la preeminencia../., 26
Scipion afectando moderación y
modestia gana á Lucio Principe
. Español , d quien entrega sil
amante 88,
Exerciclos militares para conser-
varla disciplina en el ex'ercito y
armada. . . , . . . . . . . <.. . . . 9 1
LIX.
xxit - '
LIX. I . . . Vuelve Scipion á Tarragona , y
convoca todos los pueblos aliados.. 92
£ X . . r . Í i .'• Llegan d Roma ¡as noticias de
la felicidad de los sucesos en Es-
paña. .........93
L X I . . . . . . . Año 209. Scipion se apercibe
para otra campaña.......... 95
L X I I . . • •.; Sale en busca del enemigo ; en-
: cwntra á Andobal y Mandonio,
que pasan d su partido*, razona-
miento de Andobal. 96
L X I I I . . . . . Batalla de los dos campos cerca
de Becula. . 98
LXIV. . . . . Los Españoles movidos de la ge-
nerosidad de Scipion lo procla-
man Rey Í razonamiento de Sci-
pion. . . . . . . . . . . . . . . , . . . , 101
L X V . . . , • .Generosidad de Scipion con un
Principe Numida su prisionero.. 102,
IJXVI*»1 • < Scipion camina por varios países
de España : vuelve d invernar d
Tarragona. Los Cartagineses,
tienden conseja de guerra. 10$'
L X V I I . . . , A ñ o 208, Scipion destaca. cin-> i. i
cuenta naves d Cerdeña , y envía
socorros d Roma. Asdrubahpar-. • r

te á Italia-. Annon toma el man-


do de Españü. . . . . . . . i . . . . , .104
L X V I I I . •• •» A ñ o «07, Batalla de los Roma-
nos con los Cartagineses. • ¿dnnoiv ".
prisionero de guerra. , . . . . . . . . 105
L X I X . . . . .Toma de Oringi eñ Andalucía. , 108
I^XX. . . . . . Se retiran d quarteles de invier-
no , y envían los prisioneros ,á...
Roma. .. . . '.• . . . . . . . 11 r
L X X I . . . . » A ñ o aoó, Cartagineses y Ro-
ma*
manos hacen reclutas en Espa-
ña para/volver á campaña. .'. . lis.
LXXII Scipion combate con Magon y
Masinisa , y los obliga d reti-
rarse. ........115
L X X I I I . . . Hechas inútilmente varias esca-
ramuzas, Scipion con su acostum-
brada hipocresía induce sus tro- ••
pas ála batalla............ \ \%
L X X I V . . . . •Batalla memorable de Cartagi-
neses y Romanos : los primeros
son vencidos. . . . . . . . . . . . . . . 1 1 8
LXXV. Un Principe de la Turdetania
da un socorro d los Romanos:
los Cartagineses huyen : son ba-
tidos. . 121
t X X V I . . . . ¿isdrubal y Magon huyen d Ca-
122
I X X V 1 I . . . ,. Masinisa se une ocultamente con
los Romanos : los Cartagineses
desamparan la España...... 123
L X X V I I L . Embaucada de Scipion d Sifaz
Rey de los Maseúlios......... 124-
L X X I X . . . . Pasa Scipion al África: es alo-
jado con Asdrubál en el palacio-'
de Sifaz : alianza con este Rey. . 1 2 5
L X X X . . « » » Vuelve del África'.encuentra la
España inquieta : mueve sus ar-
mas contra %arios pueblos^.... 127
L X X X I . . .• Sitio de lliturgi en la Betica:
razanamiento de Scipion 128
L X X X I L . . Bloqueo y toma de Castulon ó
Cazlona. :. . . 131;
ÍLXXXIII. . Exequias de Publio Cornelio y de
Gneó Scipion: juegos públicos: de-
safio de dos Prinsipes Españoles, ibid
LXXXIV.
XXlV
LXXXIV.. Sitio de Astepa! espectáculo hor-
rible de desesperación : exemplo
de avaricia 133
LXXXV.. .... Enfermedad de- Seipion \ motin
r de un gran numero de tropas del
exército: rebelión de Andobal y
Mandonio. . 136
L X X X V I , . . Restablecido Seipion induce con
astucia á los amotinados á ir á
Cartagena....... . . . . . . . . . 13?
JLXXXVII- • Razonamiento de Seipion á los
rebeldes: castigo de los gefes de
la sedición ... . , *39
jLXXXVIII, Cádiz, maquina entregarse á los
Romanos , estos intentan en yá-*
;. no ocuparla. Cartagineses arri-
bados últimamente á- Andalüci&
son echados : pierden algunas
s galeras, .....; . , , , , 144
L X X X I X . . , Razonamiento de Seipion al exér->
cito para alentarlo contra AN-
dobal y Mandonio. 14$.
X C . \ . . . . . . Batalla de Españoles y Roma-
nos 148
XCI Razonamiento de Mandonio que
pide perdón á Publio Cometió,
Seipion : se, reconcilian los su-
blevados. .150
X C I I . . . . . . Va Seipion á las costas de Cádiz
y concluye la alianza con Ma-
f sinisa. 152
X C I I Í . . . . . . Excursiones de Magon, por las i
. . costas de Cartagena.. > ijj
X C I V , . . . . Cierran las puertas de Cádiz al
volver Magon:toma alevosamen-
• te venganza de esta infamia,...
xcv.
Parte- otra. vez : • intenta apode -
•rars.e. de..Mallorca: mas en vano:
ocupa á Menorca:. y.-, *v ibid.
Año : s . q ^ Sclpímzguafnece. A\'-' '0 ;

Cádiz:, establece á los. inválidos


en la ciudad, de Itálica : parte
con muchos tesoros\.d Roma.: es
creado Cónsul, •. . , . - . > . . . . . . i j S
; v

• Razonamiento-de 'unos E'mbaxa-


dores de Sagunto "al Senado :
'aquella ciudad ofrece una corona, • '
de .oro a fupiter Qapitolino 158
, Levantamiento de loslkrgotas. . 160
Batalla: de. lo.s Ilerge/tas con Jos v ;>
Romanos :. Andobal muere :
Mandonio condenado a muerte. . . 162
.Año 204. La España en paz.
.Lentulp.y Acidino Generales Ro-
manos mantienen elfle&ércitp. , . .jij&fc
A So 203. JLas-Cartaginéses ha-
cen reclutas en España : los Sa-
guntinos los conducen prisioneros.
á Román. . ».;> >•>•: •• 165
Año, 202.. [Link] Acidino en-
vi'an 'trigo,, á Roma.;-........... jx-gjfc
Año 20 r. Se concluye la paz con
.Cartago : se prohibe á los Car
tagineses el ingreso [Link]/iña:ibid.?
A ñ o %oo. Cayo Cornelio Cetego
[Link] exército. de España,y
•doma tos Sedetanos.::-,. . . . .">'>¡6S
Cornelio Lentulo va de España
á Roma con muchas .riquezas
y [Link] la ovación :. sus sóida
dos remunerados,-.. •. . . . . . . . . .•. - í6g
k

; :

Año Nuevos Procónsules \


$$$$ gfi
en España, ¿i Manilo Acidinio
que va á [Link] Cetego no se
le concede la ovación 170
La España se divide en dos go-
biernos. Cádiz, esenta de las Pre-
fecturas 171
Año 197. Roma envia la pri-
mera vez Pretores á España.
Los Procónsules removidos vuel-
ven á Roma con riquezas 172
Levantamiento de los Españoles:
los Romanos pierden una bata-
lla ; el Pretor Sempronio muere. 173
. Año 196. Nuevos Pretores á Es- ,
paña con exército: Seipion abre
el erario de Roma para socorrer-
los. Batalla y rota de los* Espa-
ñoles. . 174
A ñ o 195. El Senado Romano
ademas'de los dos Pretores envia
á España un Cónsul........ 176
El Cónsul Catón toma á Roses y
saquea las-campiñas de Anípu-
rias.................... ibid.
Marco Elvio combate á los Celti-
beros; mas no cerca de Iliturgl
como se ha creído. ..... 178
Elvio y Minucio vuelven á Ro-
ma con tesoros ,y hacen el ingre-
so publico, i . . . .'. . . . . . . . . . . 179
.•Catón engaña á Bilista ge Prin-
cipe Español, que le pide socorro:
razonamiento de los Embaxado-
res de Bilistage. . . . ........180
Excursiones nocturnas de Catón
para aterrar á los Españoles . .184
CXVII.
XXVII
CXVII El Cónsul exhorta los suyos á
la batalla ibid.
C X V I I I . . . . Los Romanos dan la batalla : se
. - . mantiene dudosa; la ganan con
gran fatiga.. . . . . . . . . . . . . . 187
C X I X . . . ... Vuelven los Romanos d los acos-
tumbrados saqueos , se reciben
embaxadas de faz 190
C X X . . . . . . Catón sujeta'algunas aldeas del
territorio de' Berga, y vende los
habitantes. ibid.
CXXI..-.. . . ..Desarma á los Españoles de la
parte citerior del Ebro : obtiene
- astutamente la demolición de las
' fortificaciones: razonamiento de
Catón... ........ 191
C X X I I ; . . . Publio Manlio hace la guerra en
la Turdetania 194
C X X I I I . . . . Catón socorre d Manlio.; y sitia
d Gigonza en vano. . . . . . . . 1P5
C X X I V . . . . . Va contra losLacetanbs / los su-
jeta. . . .197
C X X V . . . „ . Toma la ciudad de Berga: vende
algunos habitantes.... ...*<.. 19%
C X X V I . . . . A ñ o 194. Fiestas en Roma por
la felicidad de la guerra hispa-
nica : Catón va á Roma con ri-
quezas y triunfa: dedica un pe-
queño templo d la victoria : n&
estuvo en Portugal. . . . . . . . . . 200
C X X V I Í . . . Nuevos Pretores de España Sex-
to Digirió, y Scipion Nasicd.. 201
CXXVTII. . Guerra de Scipion Nasiea en la
España ulterior. 202
C X X I X . . . . Guerras infelices de Sexto Digi-
rió en la. España citerior 204
****2 CXXX.
xxviír
C X X X . - . , '. . A n o 193- Nuevos Pretores- a
España con refuerzos de gente ,
Flaminio y - Fulvio....... ... . , ao£
CXXXI..•-. -. Fulvio gana una' batalla, cerca
;

v' :
• ;
de Tole [Link] prisionero á Hi-.
' lerno Rey Español........ . . .¡207
C X X X I I . . .'• Flaminio toma á. Iluda en la
Mancha. ........208
C X X X I I I . . .Año. 192. Los antiguos Preto-r. YJÓ
' t'ores• confirmados...•. ; ibid.
C X X X I V r . .[Link] apodera de [Link]
con la prisión del Rey-. . . . ... i .*209
C X X X V . . . . Fulvio toma varias ciudades ;
últimamenteáToledo^... . .....210
C X X X V i . í Año: '.19 T..'Luii& Emilio va á Es-
* •' - paña. •Marco, Fulvio'* vuelve á
• »•• Roma- cok•-riquezas^ y. .haceXéK'A'j
• publico, ingreso.--.'... -.' 212
C X X X V I I . . A ñ o 190.' [Link] e:x'ertito':t6.-. /...';
:

v - 1
mano..en-una-batalla con los
•'••-'•.' •••'. ( ~. Lusitanos. J...:. .v.*".tV .V2x|
G X X X V I I L . Año 189.. Plaudo y. Bruto Pre- ^ -
•-,- toresvan á España con txérsitó.* .214
G X X X I X . . , Lucio Emilio vence á los Lusita-
v Mv nos:-,-, vuelve con muchas ..[Link]-.'. . ¿
• ''•••'•'•:,-•'• •" zas'd:Róma....:.'
:
. ibid.
C X I ; . ' ; . . . . Año 188. •Manlio y-\C. Atinio
. ~ :
' Pretores de España. .. .-
:
215
CXLI .Año 187. .Atinio vence á los
''
v, ;
. Lusitanos muere en el sito de
-.'>••• 1* A s t a . < í , . . . . . . V ,2.16
C X L I I . . . . . Manlio deshace d los Celtiberos :
.... va á, Roma con-muchas ftque-u.. '//.]-
. zas , triunfa. . . 217
G X L I I I . . . . A ñ o 1B 6. Quincio .y- Calpurnio.
I -[Link]..España*^ . . 218
T--' : - CXLIV.
C X L I V . . . . . Año 185. Los DOS Pretores con
: exé[Link] muy numeroso dan bata- • -
, lia á los Celtiberos y la pierden.. . 2 1 9
C X L V . . . . . Aumentan, el exército con -nuevas •
reclutas \ dan otra bafalla y la
¡ ganan. . . . . / . . . . ..-. . . •;• 220
G X L V I . v .. Año- 184*. Quineto y Calpurnio
:

vuelven á Roma con riquezas;.


. triunfan. . . . . . . ... . . . 222
C X L Y I I . •.. i NUEVOS Pretores TERENCIO y Sera
, . pronio. Terencio toma á Corbion. 223
C X L V I I I . . . A ñ o 183. El mismo Pretor su-
jeta á los Ausetanos : Sempro-
• nio muere. ........ 224
GXLIX- ... -.Año 182. Nuevos Pretores con .
nuevo exército-.. Terencio obtiene
LA; OVACIÓN, ......... ibid.
C L . v. . . . . Manlio en los quarteles. Fulvio
toma una ciudad en Aragón. . >. 225
CLI-. . . . . . . Año- 181. Batalla en Castilla
-. la Nueva, de Celtiberos y, Roma-
. . .- ... nos, aquellos son, deshechos. . . . 226
C L I I . . . . . . Toma 'DE Consuegranueva ro-..1"
. ta, de los Celtiberos 229
CLIII. .-Año 180., Nuevos Pretores de
. . , , /España/.:,debates [Link] Senado. . 230
[Link].,,.. v..'. Tercera batalla, con los. Celtib'e.-'.;.
ros en.-.HS [confines:, de Aragón y
, ... Castilla. . . . . . 233
CLV.. . . ...... Sempronio entraben' él gobierno.
i. ..... • . Fulvio,parte áRoma:con. cauda- •
..-.les: triunfa : edifica un templo el
-NÍAS MAGNIFICO. ... 235
C L V I . . . . . Año \-/9, Roma envía, socorros .' J
4

de gente á España 237


•CLVII. . . . ^.ÍJESTPSTUMIQ VEME EN -DOS.I>AT ALIAS-'OJ-.. V
:

, los
XXX
los Vaeceos. ibid.
CLVIII... . .Semfronio toma d Munda por .
•asalto 238
CLIX. . . . . . Otra ciudad se rinde y gaga
una gran multa. . . .'• 239
CLX . Batalla de Sempronio con los
Celtiberos delante de Alce. . . . 240
CLXL .Ciento y tres poblaciones se en-
tregan á Sempronio. Alce se rin-
de. Turro se confedera -con los
Romanos 241
CLXII . Sempronio ^deshace á los -Celtibe--
ros sitiadores de C a r a b i . . . . . . . . 243
C L X I I I . . . . ... Batalla cerca de Moncayo. To-
ma de Ergavica. . . . ibid.
C L X I V . . . Alianza de Sempronio con los
Numantinos y otros Españoles:
da 'su nombre d la ciudad de
Agreda. ............ . 245
CLXV. . Año 178. Nuevos-Pretores dEs-
paña. Sempronioy Postumio vuel-
ven ricos d Roma y triunfan... ibid.
C L X V I . , . A ñ o 177. Refuerzos de tropas
d España. 247
[Link] . . Año 176. Los nuevos Pretores
se escusan de ir a España.... . ibid.
C L X V I I I . , A ñ o 175". Apio Claudio Procón-
sul en la España citerior , y
Memmio en la ulterior. ibid.
C L X I X . . . . Claudio vence d los Celtiberos.. .248
C L X X . . «. . A ñ o 174. Nuevos Pretores d
España. Claudio vuelve á Ro-.
ma , obtiene la ovación 249
CLXXI. . . . Año 17,3. Turioy Macieno Pre-
tores de España. ..- ibid.
CLXXII.. . A ñ o 1 [Link] Junió y Lucrecio. 2 50
CLXXIU.
XXXI
CLXXIII. . Año 171. Canuleyo Pretor. Re-
curso de los Españoles contra la -
avaricia de los Gobernadores Ro-
manos : castiga delinquentes ri-
cos. ibid.
C L X X I V . . Primer aColonia Romana de hi-
jos de Romanos y Españolas en
Carteya. . . 253
GLXXV. . A ñ o 170. Levantamiento de los
Celtiberos á la conducta de Solon-
dico : fin del gobierno de Canule-
yo : se corrige el suplemento livia-
no de Dujat. .......ibid.
C L X X V I . . Año. 169. Marcelo funda en Cór-
doba la primera Colonia de Ca-
balleros Romanos 256
C L X X V I 1 . . A ñ o 168. Fonteyo- á España ,
Marcelo vuelve á Roma con al-
gunos caudales 257
C L X X V I I I . Año 167. Fulvio y Licinio Pre-
tores de España. ibid.
C L X X I X . . ., Año 166. Suceden Licinio-y Ru-
filio....... ... ... 258
C L X X X . . . • Año 155. Exército de Manlio -
puesto en fuga por Púnico Ge-
neral de los Lusitanos ibid.
C L X X X I . . .Año 154. Guerra de Calpurnio
con los Lusitanos dichos ibid.
C L X X X I I . . Los Segedanos/ otros Celtiberos-
toman las armas contra los Ro-
manos. 259.
C L X X X I I I . Año 153. Roma adelanta los
Comicios y despacha á España
el Cónsul Fulvio con el Pretor
Mummio. . . . . . . . 261
C L X X X I V . .Los Segedanos ton su Coman-
dan-
XXXII
dante Caro hacen;•. alianza con ,:.
los Are-vacos "••
C L X X X V . . . Batalla de Romanos y Españo-
les. Caro muere. .• ... ¿ • 263
G L X X X V I . Nuevos Generales Españoles,
nueva batalla delante de 'Nu~
manda con pérdida de los Ro-
manos. •• 254
C L X X X V I I . La althez de Fulvio origen, de
la guerra numantina. . . . . . . . 265
ClVXXXVIII. Fulvio batido otra vez. dios mu-
. . ros de. Qsma. 266
G L X X X I X . Una escolta' romana pasada d
cuchillo por los',Españoles... . . .26.7
C X C . . . . . . . Fulvio oprimido de las desgra-
;•• ,v das se encierra en su campo. . ibid.
C X C I . . . . . Cesaron General de los Lü.sita- •
. - nos deshace á Lucio Mummio. . . 268
CXCII Lucio Mummio logra algunas
ventajas sobre sus enemigos. . . ibid.
C X C I I I , . . . Alcanza una victoria completa. . 269
C X C I V . ... . A ñ o 1'5 2,-Mar'celo Cónsul.y <Ati-.
lio Pretor van á.España.'. . • » • 270
CXGV.-.. ... Marcelo, [Link]\U.>. ...... ibid.
C X C V I . . . . Sitia á Nergobriga. . • 27.1
GXGVI.I. . . Tregua con todos los Celtiberos. . ..27a,
C X C Y I I I . . . Guerra de ¿Ltilio [Link].Lüsita-,,. _
nos. . . . . . . . . .'. . . . . ibid.
C X C I X . , . . Año. 151. Embaxadores Esp.á'r..'.
ñoles á Rom a para tratar la
1

, paz : sus razonamientos 273


C G . . . . . . . Lucido y Galba destinados 4 las
Españas. Roma ocupada del pa-
,vor de la guerra hispánica. . . . 276
C C 1 . . . . . . . Razonamiento de Scipion Emi-
v liano que se ofrece d la guerra
xxxrn
lamca. « • « • % -«\ . • . . . . 277
..Mando sosiega la Celtiberia sa-
cando de ella una contribución de
mas de medio millón de escudos
romanos'. . . . . . . . . 280
Carácter de Luculo y• Galba que
pasan á España con designio de
enriquecer 281
Guerra injusta de Luculo. con los
Vacceos. . * ibid.
. Sitia á Cauca : saca noventa mil :

escudos: mata alevosamente d los


ciudadanos.. . ............ 282
Sitio de Intercacía: desafio de
Scipion y de un Español..... 284
- Luculo sitia en vano d Palenda:
se retira' d invernar en Andalu-
cía.:. 287
»Galba deshecho por los Lusitanos
se retirad Cunistorgi 288
Año 150. Luculo vence en dos
batallas d los Lusitanos y sa-
quea las tierras. . . . . . . . . , . 289
Galba con insigne alevosía pasa
á cuchillo y vende muchos Lusi-
tanos. . . . . . . . . . . . . . . . . . ibid.
A ñ o 149. Luculo y Galba vuel-
ven á Roma -.los caudales usur-
pados en España los sahan de
los castigos de sus delitos : ley
(ontra la avaricia-de los Pre-
tores 291
Carácter de Viriato: calidades
insignes de este Lusitano...... 295
Año 148. Viriato levanta* mu-
chos Lusitanos contra los Ro-
***** ma-
xxxiv-
manos sin que estos lleguen a sos-
pecharlo. . . . . ... 297"
C C X I V .'..i. Año 147. Viriato ton un exér-
cito enlaTmáttamnal fin de
i /•. . la [Link] Vetilioy [Link]'iá.
C C X V . . ...Vetüio estrecha á los enemigos':.'. ','»
razonamiento de los Lusitanos
i ;"• obligados á capitular. . 298
CCXVI. . Viriato alienta á los suyos :bur- .
, . la á [Link]. . . . . . . . . . . 300
C C X V Í I . . . Vence á los Romanos con la muer-
,. , Je. del Pretor. . - . ' . « . • 302
GCXVIII..... Deshace las tropas auxiliares y
corre Ja Carpetania. . . . . . , . . .-30,4
C C X I X . , . . Vence á C. Nigidio Pretor de la
España citerior. . . . . ......... . . ibid,
C C X X . . . . . Año 146. Plaucio y Unimano '
x ;- . . . Pretores de España, 306
CCXXI. Rota de Plaucio : se retira á
• . . . quarteles. . .... . . ibid
C C X X I I . ... Rota de Unimano \ hazañasínT. .'>,..•
guiar de un Lusitano. . .....3°7
C C X X I I I . . . Viriato vencedor no quiere talar
Jos campos : exige contribuciones:
•rara fidelidad de Segorbe. . . . . 3 0 9
C C X X I V . . . Año 145. Un Cónsul vaáEspa*
ña. Plaucio vuelve á Roma y es....
castigado. .....' 1 1
3
C C X X V . . . El Cónsul Fabio visita el templo
de Hercules : Viriato vence sus
tropas en O r s o n a . . . . . . . . . . . 312
C G X X V I . . . Fabio pasa todo el año en exerci-
tar .sus tropas en escaramuzas, .ibid
G C X X V I I . . Año 144. Debates en el Senado
•: -.-acerca ,del gobierno de las Espa-
ñas. Fabio confirmado en la ul-
i\ te-
• xxXv'"
- - ferior \ Lelio va d la citerior. . . 3 1 5 /
C C XXVIII. 'Fabio vence á los Lusitanos y -
les toma dos ciudades. 3 14
C C X X I X . . . Lelio-combate\ gloriosamente con
• los Lusitanos.............. ibid.
C C X X X . . . A ñ o 143. Mételo' Cónsul y el
Pretor Coció van d España JI¿
C C X X X I . . . Guerra infeliz de Coció con Vi-
riato. . . . . . . . . . . . . . ibid.
C C X X X H . • Mételo sosiega los Arevacos y
Vacceos. . . . . . . . . . . . . . . • . . 3 1 6
C C X X X I I I . Año T 4 2 . Ser villano Cónsul va d
España. Mételo prosigue en su
( provincia. . . . . . * . . . . . . . ibid.
;

C C X X X I V . •'•Servilidná'ahuyentamil Lu~ -

• • sítanos.. . . . . . . . . . . . . . . . . . 317
C C X X X V . . Viriato deshace d Serviliano¡. /. ibid
C C X X X V 1 . Serviliano y Viriato se retiran d
'•" • • • invernar::. . . 318
C C X X X V I I . Mételo toma d Consuegra. . . . . 3 1 9 '
G C X X X V I I I . Levanta por efecto de humani-
daaleí sitio deNorgobriga y con-
quístalos, ánimos- de casi toda la
Celtiberia, ., . . . . . . . . . . . . . ibid»
;

C C X X X I X . Se retira d invernar en Cata-


luña. . . . . . . . . . . 310
C C X L . . i i, i Qidnto Coció vence d dos Españo-
les en particular desafio. . . . . . . 321 -
[Link]. * <. . Año 14r. Mételo obscurece su
gloria dexandosé dominar ^de la
ira.. . . ... . . . . . . . . . . . . . . . ibid.
C C X L I I . . . Termes y Numañcia tratan la
paz con Pompeyo : no quieren
. dexar las armas....: 323',
CCXLIII.".. Pompeyo sitia d Numancia : se
' ve precisado d levantar-el campo. 324
***«*a CCXLIV.
XXXVI
G C X L I V . i . Sitia áTertotés • es batido: huye. 325.
C C X L V . . . . Se le rinde un Castillo', hacepri- :
sioneros unos bagabundos Ara-
_ goneses , que no toleran la escla-
vitud. ,-. 326
C C L X V I . . . Tomaá Lancia y dala libertad
á la guarnición numantina.... 327
C C L X V I I . . Los Lusitanos vencen á Servilia-
no : este les toma tres ciudades
en Andalucía. . 3*8
[Link]. Obliga á Viriato á levantar el
sitio dé una ciudad '.crueldad
• alevosa- del Cónsul con algunos
; r Españoles,....... 329
C C X L I X . •. . Viriato pudiendo obtener una
victoriacompleta hacelapaz. .ibid.;
[Link]. . . Año 140. Cepion sucesor de'Ser-
viliano, recibe orden de Roma
de hacer la guerra. ......330
CCLI. Viriato burla á Cepion que le
iba al alcance. . . . . . . 3 31,
G C L I I . . . . . Cepionaborrecido del exército se
^ halla en riesgo de ser quemado
„•;;.. por sus soldados. .... * 33 .
a

C C L I I I . . . .. Cepion con execrable alevosía ha-


ce matar á Viriato. . . . . . . . . . 334
C C L I V . . . . Funeral de Viriato. . 335.
G C L V . . . . . Tautamo sucesor de Viriato hace
la paz con los Romanos. .,,. > 317. .
C G L V I . . . .Bloqueo-de Numancia : traba-
jos inútiles de Pompeyo 338
C C L V I I - • • Los Romanos después de mucha
constancia se retiran con gran
pérdida.. . . . . . . ¿ . . . . 339
CÜCLVIII. ..Pompeyo hace la paz con los
Numantinos y los engaña. . . . 340
CCLIX.
XXXVII
C C U X - . . . Año 139. Popilio Cónsul va d
España: Pompeyo niega el tra-
tado hecho con los Numantinos. -
Roma contraria d estos absuelve
á Pompeyo 342
CCLX Popilio pasa el año en Tarra-
gona 343
C C L X 1 . . . . Año 138. Bruto va d España:
Popilio prosigue en su provin-
cia : castigo de un desertor. . , . ibid.
C C L X 1 I . . . Los soldados de Viriato se esta-
blecen en Valencia de Alcánta-
ra ibid
CCLXTII. . . Rota de Popilio. . 344
C C L X I V . . . Año 137. Hostilio destinado d
la España citerior : Roma teme
d los Numantinos: la supersti-
ción aumenta el temor........ 345
G C L X V . . . . Hostilio huye del campó: un acci-
dente descubre su fuga 346
C C L X V I . . . Quatro mil Numantinos desha-
cen quarenta mil Romanos con
la muerte de veinte mil de ellos. . 347
C C L X V I I . . Tratado de Numantinos y Ro-
manos ; singular generosidad de
. los primeros. 34S
CCLXVIII- • Hostilio llamado d Roma : car-
gos sobre su conducta 349
C C L X I X . . . Razonamiento de Hostilio en el
Senado. 3$r
C C L X X . . . Razonamiento de los Numan-
tinos 353
C C L X X I . . . Sentencia contra Hostilio s se re-
prueba la pazcón Numanáa. . 555
C C L X X I I . . Los Palentinos derrotan d Emi- ••
& • 357
CCLXXIII.
C C L X X I I I . . Bruto conquista la Lusitania... 35:9
G C L X X I V . Pasa el temido rio del olvido; con-
quista la Galicia. ...... . . . . . . 361
C C L X X V . . A ñ o 136. El Cónsul Furia toma„
.<-.-- . el gobierno de la España cite-
rior . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ^6/^:
t

C G L X X V I . . Año 135. Calpurnio sucede d


^ Furio : uno y otro temen d los
Numantinos 365
C C L X X V I I . Año 134. Scipion creado Cónsul
contra las leyes para hacer la
guerra de Numancia. . . . . . . . . ibid.
G C L X X V I I I . Reforma el luxo del exércitoy
destierro, las delicias.... -. .'.,> 567
C C L X X I X . . Echa á los. Sacerdotes que con la
superstición fomentaban el te--
, tnor, .• ¿ . . . . . . , . 368
G C L X X X . . Acostumbra d los soldados á la
fatiga y á la disciplina militar..369
G C L X X X I . . Tala las campiñas de Numan-
ciadelos Vamos, y'combate.. 370
C C L X X X H , Año 133. Acampa cerca de Nu-
manda', recibe un regalo de An-
tioco, fugurta y Cayo Mario
aprenden, la milicia a. sus or-
. , denes, . . . . . . . . . . . . . . . . ^ . . 373
C C L X X X I I I . Combate de Numantinos con Ro-
• .. manos... , . . , i ... ......376
CCLXXXIV, Sesenta mil hombres sitian d
Numancia : obstinación del Ge-
neral en negar las capitulacio-
nes. .......i..... . ibid.
C C L X X X V . P r o e z a s delos Numantinos en el
§it%(y.»
C C L X X X V I . Razonamiento de los Numanti- ...'}
nos d Scipion. Numancia pere-
ce
XXX1&
ce con mas gloria ditos vencidos,
que délos vencedores. i\ . . . . . . 381
C C L X X X V I I . Reyna la calma en la España- ;

<••• citerior.. .. .. .-.... . 387


G C L X X X V Í I I . Roma -por medio de diez Di-
putados provee á la perpetua'-'
tranquilidad. ......» 588
C C L X X X I X . Año 132. Seipion Numantinoy-
Bruto Galicieno triunfan en Ro-
ma á donde llevan tesoros. . . . * ibid.
C C X G . .;. . . Año 123. Dura la quietud en
•. el continente veinte y quatro años.
\ Mételo conquista las Baleares:
al cabo de dos años triunfa. . . . 390
C C X C I . . . -. Año 114. Mario libra de ban-
doleros la España citerior. ... 3 9 i
C C X C I I . *. Año 11 o. Las extorsiones y ava-
ricia de los Pretores turban la -
paz de España :. Cayo Catón se
domicilia en Tarragona.... ..... ibidv
C C X C I I I . . . Año 109. Guerra Lusitana. Pu-
blio Craso navega á las Casite-
tldes ó Sorlingas. . . . . . . . . . . . 393
C C X C I V . *. A ñ o 103. Los Celtiberos echan
a los Cimbrias que hablan entra*,
do. en España.. .. . . . . . . . . . 395
C C X C V . .... Año 99. Guerra Celtibera de
Didio y de. Sertorio.......... 39<5
C C X C V L .'. Año 94. Didio y Craso triunfan. 399
C C X C V í L . Año 93. Nuevo levantamiento
de los Celtiberos 1 son.-domados, ibid.
C C X C V I I I . Año 87. Marco Craso huye 'a "Vi-
España : un Español lo recibe
con humanidad y lo oculta s cor-
responde con ingratitud -i.a'ci£-.Y.
muía-mas de sus millones de es-
cu*
xx. .-
cudós romanos', llega dgranpo J

breza............. ibid.
C C X C I X . . . A ñ o 82. Carbón hace pasar á
cuchillo d muchos Celtiberos en
Toscana .403
CCC Año 81. Ser torio fugitivo de Ro-
ma se refugia en España... . ibid.
C C C I . , . . . Merece la benevolencia de los Es-
t

pañoles 404
C C C I I . . . . . La traición de Lenario da una
victoria al General de Sila con-
tra los Ser táñanos 40 j
C C C I I I . . . . Sertorio huye al África: ocupa á
Iviza : combate en el mar : vuel-
ve d España 408
C G C I V . . . . Delibera ir d Canarias : va al
África, ... .....407
C C C V . . . . Año 80. Lo llaman los Lusita-
nos-, vence una esquadra 'de Sila. ibid,
G C C V I . . . . Vence d Didio y Domicio Preto-
res : sitió de A r c a b r i c a . . . . . . . . 408
C C C V U . . . Arma las dos Españas declara-
das 4 su favor -.introduce el go-
bierno semejante al de Roma.,, 409
C C C V I I I . •. Destina d Evora y Huesca por
capitales de las dos Españas ;
erige una TJnivereidad en la se-
gunda 411
CCCIX* . . . Atrae d los pueblos con la hipo*
cresia : se sirve de-l ministerio de
una cierva.. . , : 41a:
C C C X . . . . . Año 79. Mételo Fio contra Ser-.
torio: Torio Teniente General de
Mételo es deshecho 414
C C C X I . . . • Año 78. Rota de Manilio que
pasó de Francia en socorro de
Me*
.XII
Mételo*. Ser torio desafia d'Me-
{,:... telo, y no accepta. . 415
C C C X I I . , . . . Mételo sitia d Lagos y se retí- \ :
i ra con pérdida.. . 416
C C C X I I I . . . . . . Año 77. Marco Perperna -caá
\. España: se liga contra su vo-
luntad con Sertorio. 417
C C C X T V . - >. Sertorio disciplina - las tropas
españolas, refrena su ardor... . 418.
C C C X V . . . . . Sujeta con nuevo estratagema
á los Caracitanos. 420
C C C X V I . . . . Pompeyo elGrande va á Espa-
ña contra Sertorio 422
C C C X V I I . . . Estado de los dos exércitos. . . 423
C C C X V I I I . . . Sertorio vence á Pompeyo : to-
ma á Lauron : hecho memora-
ble de una honesta Española. 424
C C C X T X . . . . Quarteles de los exércitos. . . .427
CCCXX Año 76. Mételo vence á Lucio
Irtuleyo en la Betica. ibid.
C C C X X I . . . . Sertorio toma muchas ciudades
y últimamente Contrebía. . , . 428
C C C X X I I . .... Progresos de Pompeyo y Mételo
en las dos Españas. ...'. . . . 430
C C C X X I I I . . . Año 75. Sartorio .se prepara
para la [Link]ña: ex-
horta los aliados d la guerra.. 431
C C C X X I V . . . Se acampa en Navarra,. . .....43$
C C C X X V " . . . . , Hace reclutas y pasa d V a -
reja. Se examina un texto de
Plinio acerca dé la situación. >
de este lugar. . . .........434
C C C X X V I . . . Rota y muerte de los Irtuleyos
vencidos por Mételo en Segovid .
de Andalucía: opinión contra-
r rio, de Giovenazopoco fundada. 436
****** CCCXXVIL
C G C X X V I I . . Pompeo bate d Perperna Y
' '.- Erenio en -Valencia,...... 438
C C C X X V I I I . . Memorable batalla de Pompe-
yo y Sertorio cerca del Xucar. 439
CCCXXIX. Mételo va d unirse con Pom-
peyo. Sertorio pierde la cierva
y da esta razón de su retira-
da: razonamiento de Sertorio. 441
CCCXXX. Hallazgo de la cierva : Serta- ¡
rio vuelve d campaña.: razo-'
namiento. . . . . . . . . . . . . . . 443
C C C X X X I . , , Sertorio molesta con freqüentes
escaramuzas d sus contrarios. 445
C C C X X X I I . Batalla en las cercanías de Si-
guenza : Mételo vence d Serto-
rio: este vence d Pompeyo, . . , ibid.
C C C X X X I I I . . Sertorio renuévala batalla: se
retira d Calahorra: sitiado de
los enemigos, los obliga d le-
' •cantar el campo.......... 447'
C C C X X X I V . Necedades de Mételo: pompa
fastosa: antiguosToros de Gui-
sando. . «,.. . . . . . . . . . . . . . . 448
ceexxxv. Sertorio se apercibe d la nueva >
campaña............ . . . 450
C C C X X X V I . . Año 74. Mételo y Pompeyo
vuelven d las armas........ 451
C C C X X X V I L Son echados de Palenda y Ca*
•i ¡ahorra . ciudades que tenían
cercadas. . . . . . . . . . . . . . . . . ibid.
C C C X X X V I I I . Se retiran antes de tiempo:
carta,de Pompeyo pidiendo so-
corro al Senado.. . . . . . . . . . ibid
C C C X X X I X . Mitridateshace liea con SertC'.
rio :.[Link] el Sena-
. do Sertoriano. Un Catalán se
dis-
xtni
distingue m ¡a guerra contra
Mitridates.,. . . 454
CCCXL»,,,, Sertorio tiene mas satisfacción
de los Españoles que de los Ro-
' manos .: se originan disgustos
en el exircito', severidad de'Ser-
torio con todos .....455
CCCXLI. 1 A ño 7 3. Pompeyo y Mételo ha-
cen varias conquistas en Es-
paña............ 458
CCCXLII.. Muerte alevosa de Sertorio. . . 459
C C C X L I I I . . Perperna sucede en el mando
de las Tropas, .461
C C C X L I V . . Corre la España y reúne el
exército. . . . . . . . . . . . . . . . . 462
C C C X L V , . . Batalla de Perperna y Pom-
peyo : el primero es hecho pri-
sionero muerte de todos los ...'.
traidores de Sertorio ibid
CCCXLVI. Año 72. Varias ciudades Ser-
torianas se rinden: toma de
Osma , CoruHa , y Calahorra:
calma en toda la España . . . . 464
C C C X L V I I . . Año 71. Pamplona ciudad de
Pompeyo ; trofeos de este Gene-
ral en los montes Pirineos. .. . 466
C C C X L V I I I . Mételo y Pompeyo triunfan en
Roma. El célebre Balvo Espa-
ñol viene á esta ciudad..... 467
C C C X L I X , . . A ñ o 70. Marco Pupio hace
la guerra en España : goza
del triunfo en Roma. . . . . . . 468
CCCL. , Año 69. Primer viage de Ce-
sar á España en calidad de v .
Questor: en Cádiz se avivan
sus de seos,de grandes empre-
2 sas:
X1TV
sas : nace su célebre caballo... 469
G C C I X . . . . . A ñ o 68. 67. Torquato y Ne-
rón corren los mares de España
en la guerra de los Piratas
• Pisón Pretor. ....-. 470
CCCLII Año 66. 65. Otro Pisón go-
bierna la España citerior y le
quitan la vida ..¿ . 471?
C C G L I I I . . . . Año 60.. Cesar Pretor de Es-
paña.. 472
C C C L I V . . . . Cesar por su ambición pertur-
ba la tranquilidad de España, ibid
C C C L V . . . . . iSV apodera del monte Hermi-
nio ; persigue d los habitantes
que huyen . 473
C C C L V I . . . Los vence en las Islas de Bayo- »
na: toma la Coruña 474
C C C L V I I . . . Correrlos países de Galicia y
Portugal': acumula muchas
riquezas : promulga una ley d
favor de los deudores 476
C C C L V I I I . . Vuelve d Roma : le conceden el
triunfo, lo renuncia por lograr
el Consulado. Triple .alianza
de Cesar, Craso, y Pompeyo. . . 477
e c c L i x . . . Año 59. 58. 57. La España
en paz: Spinther Pretor. . . . 479
C C C L X . . . . . Año 56. Mételo Nepos hace la
\ guerra en España 480
CCCLXI... Craso bate d los Españoles en
las Galias ibid.
G G C L X I I . . • Año 55. Pompeyo Magno de-
clarado Gobernador de Espa-
ña por cinco años. , 481
CCCLXIII A ñ o 49. Guerra de Cesar y
Pompeyo. 483
cccLxiy.
xtv •
G C C L X I V . . . Pompeyo -da' las providencias
para la guerra -dé. España'.
Cejar ataca estas provincias, . 484
C C C L X V . ¿, Primeros ataques de los ex'er-
citos de Cesar y. Pompeyo 485
C C C L X V I . . Los Pompeyanos baten á Ce»
sar cerca de Lérida. . . . . . . . 486
C C C L X V I L Tropas de las Galias venidas
de socorro á Cesar vencidas,.. 488
C C C L X V I I I Cesar padece mucha escasez, de
. víveres. . . 4^9
G C C L X I X i . . Variedad de fortuna: los Pom- .
peyanos intentan pasar el Ebro
por Oclogesa ó Mequinenza. . 490
G C G L X X . . • Cesar los persigue:, los bate:
los sitia en una colina; . . . . 492
C C C L X X L . Los Pompeyanos se rinden: ra-
zonamiento de Afranio y de
Cesar. ...............494
C C C L X X I I . Esfuerzos, de M. Varron en la
España ulterior. ¿. 498
C C C L X X I I I . .Cesar tiene íiná asamblea en
Córdoba : las ciudades Espa-
ñolas lo ayudan : Varron se
rinde. ibid.
C C C L X X I V . , Cesar concede d los de Cádiz el
derecho de ciudadanos Roma" ^
nos : da el gobierno de las Es-
piañas d Q. Casio y M. Emilio:
parte á Italia con tesoros . . . .500,
G G C L X X V . . . Año 48. Guerra de Casio en
:• , . Portugal: su avaricia exas-
pera á los Españoles.;.. . . . . . 501
C C C L X X V I . . Se intenta la muerte de Casio:
los agresores son condenados á -¡
muerte : se. salvan los que res-
ca-
xtvr
catan la vida con dinero..... 502
C C C L X X V I I . Valor de Balbo en Durazo:
mótin de Romanos y Españoles
• contra Casio ¡nombran dos Ge-
nerales : d uno le confieren la.
dignidad de Pretor,.... . , , J04
C C C L X X V I I I . Casio después de esfuerzos inú-
tiles se retira á Carmona* .. , . 506
G C G L X X I X . . Año 47. Se embarca para Ita-
lia : perece en el mar con todas
sus riquezas. Trebonio sucesor
de Casio. . . . 507
C C G L X X X . . Razonamiento de Catón d Gneo
Pompeyo el hijo. Este se arma
en las Baleares contra Cesar. . 508
C C C L X X X I . , Muchos partidarios de Gneo
Pompeyo el Grande , pasan d
España, y se hacen temer d la
' conducta de su hijo, . . . . . . . . 509
C C C L X X X I I , , Año 46. Emilio vuelve d Ro-
ma y triunfa % Cesar despacha
d España un Almirante con
armada,-y dos Tenientes Gene-
rales con exército.......... 511
C C C L X X X I I I , Cesar ya la quarta vez d Es-
• •" -' paña: Octavio lo sigue. . . . . ibid.
;

C C C L X X X I V . Eos Pompeyanos se retiran d


- • la Andalucía : pierden una
batalla naval, . . ...513
C C C L X X X V . Cesar envía socorro d Ulla : se
encamina d Córdoba, . . . . . . 514
C C C L X X X V f . Gneo Pompeyo entra en Córdoba. 515
C C C L X X X V I I . Año 4 5 , Sitio memorable de
Ategua : Cesar la toma, . . . . . ibid.
C C C L X X X V I i r . Excursiones de los Pompe-
vanos por Andalucía....... 519
CCCLXXXIX.
X1VII
CCCLXXXIX.i Cesar sigue á los Pompeyanos. 5.20
cccxc.... . .Célebre batalla de .Munda con
la derrota de los Pompeyanos. . 5 2 1
Cesar toma d Munda: deshace
CCCXCI...4 i los residuos del exército Pom»
péyano.. . . . 5 24
La armadapompeyana derro-
CCCXCII... tada en las aguas de Carteya:
muerte de Gneo Pompeyo: los
Lusitanos incendian las naves
de Cesar con la muerte de sU x

General.. . . . . . . . . 52$
CCCXCIIL, Cesar conquista todas las ciu-
dades pompeyanas de Anda-
lucia 527
CCCXCIV.. . Cesar con infame avaricia saca
mucho dinero de España. Mo-
numentos antiguos dé sus victo-
rias : su nombre atribuido d
muchas ciudades de España .530
cccxcv,, . César vuelve d Roma', triunfa;
adquiere los honores mas dis-
tinguidos. . . . . 4 . . . •... . 534
CCCXCVÍ. .,.Oye en el Foro la. quéxa de un
soldado que habia servido en. . v
su exército en las guerras de
España................ 535
A n o 44. Cesar dexa las Guar-
CCCXCVIL. dias Españolas; muere d ma*
ños de los conjurados en el Se-
nado. Balvo Español fue uno
de sus mayores amigos....... 536
CCCXCVIII. Sexto Pompeyo enciende el fue-
go de la guerra en España.
Cesar envia á Carinates. . . . . 538
CCCXCIX.. . Polion y Lepido van d Espa-
ña:
IXVIU
ña: fin de la guerra pompe* >
yana. . . . . ibid.
CCCC. . Año 43. Octaviano heredero de *
Cesar : famoso triumvirata.
Lepido gobierna las Españas,
triunfa en Roma 539
CCCCI. . A ñ o 42. El triumvirato redu-
cido á duumvirato. Octaviano
toma el gobierno de las dos Es'
pañas••, y los Españoles por
guardias de su persona. . . . 540
c c c c n . . . . . Año 41. Octaviano envía á Es-
paña un exército á la conducta
de Sahidieno Vice Gobernador. 541
cccciii... . A ñ o 40., Balbo el mayor Es-
pañol creado Cónsul: el prime-
ro de los estrangeros que obtu-
vo esta dignidad. „ ibid.
cccctv... , Año 39. Domicio Vice Gober-
nador de España. 54a
C C C C V . . . . . Año 38. Guerra de dos,'Prin-
cipes Mauritanos en España, ibid.
C C C C V I . . . . . . Año 37,. Domicio sujeta á los
.
.Cerretaños. . . . . . 543
C C C C V I I . . . . Año, 36; Triunfa, en Roma í
[Link] dinero'de España reedifi-
ca el Palatino: Norbano le su-
cede en el gobierno de. España, ibid.
ccceviii.. . A ñ o 35. Norbano hace la
guerra en España : el año si-
guiente triunfa en Rom a 544
C C C C I X . . • . Fin de la España Romana
haxo de la República. • • , . 5 4 5

PAR-
PARTE PRIMERA

DE LA ESPAÑA ROMANA,

v ; ESP ANA ROMANA ,


i . " ' - . - B A X O D E L A REPÚBLICA.

LIBRO ÚNICO.

; L JtL.¿A caída lamentable de Sagunto, y el ór- Año antes


güilo del Senado de Cartago obligaron á los Ro- ^fí? " d e l 1

manos a intimar la guerra a aquella República. ¡ s a s 2 l 8 #

Quinto Fabio , Marco L i v i o , Lucio Emilio, Ca? Los Emba-


yo Licinio", y Quinto Bebió revestidos del. carac-r x a £ l o r e s

, T7 • i / i . j i• i i manos de-
ter de Embaxadores tuvieron esta delicada y celo-'¿Lirada la
sa comisión , según atestigua Tito Livio. Estos guerra á l o s
cinco caballeros Romanos mal despachados en Car- C a r t a g i n e s e s
,.., . . . i . . . solicitan ia
tago partieron de aquel puerto dirigiendo el rum ¡ d de ;a m st3

bo hacia España y -conforme a las instrucciones los Españo-


qué tenían aportaran, según pienso, 4 la parte u,lte- l e s >

rior del Ebro en lasCostas del Reyno de Valencia^


por ventura á alguna Colonia, griega amiga de R o -
ma. ( ^ ) Intentaban enagenar los ánimos Españoles
de la amistad de los Cartagineses, , é inducirlos 4
una alianza con su República. Siguiendo por las
orillas contra la corriente de aquel rio penetraron
en Aragón, y se detuvieron algún tiempo en el
¡País de los Bargusios, quienes los recibieron con
A la
(a) Llamamos parte ulterior, y c i - en donde se escribe,, y traduce esta'
tenor de España . respeño á la ".Italia . ¡ . Historia. . .. , , '. •
2 E S P A S A ROMANA
la mayor benignidad y cortesía. Los Historiadores
Españoles sitúan á los. Bargusios á la parte citerior
del Ebro. Mariana los pone en el País de los Cere-
tanos en el parage de Puigcerdan á las faldas de los
Pirineos. Ferreras , confundiéndolos con los Ber-
gistanos. , los coloca en la Villa moderna de Berga
mas arriba de Sobona, y á corta distancia de los
mismos montes. Florez los toma'-por Ilergetds , y
les da Ja situación en los territorios, de Lérida,
y Huesca. Pero contando Tito Livio , que ellos se
confederaron sin dificultad con los Romanos por
estar descontentos y no poder sufrir el dominio Car-
taginés , y,no habiendo hasta entonces Aníbal , ni
otro general ó gefe de su nación penetrado'todavía
con sus armas en la parte citerior del rio,; juzgó que
los Bargusios habitaban las riberas ulteriores del
Ebro en Aragón , congetura que se puede probar
con lo que añade el Historiador Romano , esto es:
que su exemplo empeñó a otros muchos, puebles
Ultra-Iberos á aceptar la amistad de los Embaxa-?
dores de Roma. No nos hace fuerza , que refirien-
do Polibio, y Tito Livio las. conquistas de Aníbal
en su marcha de Cartagena a los Pirineos ; habien-
do dicho que pasó el Ebro , entre los Pueblos de
que hacen mención , nombren á los Bargusios,
pues es muy verosímil que eátos autores quisiesen
unir todos los nombres de los' Pueblos principales,
que formaron las conquistas de aquel famoso gene-
ral asi de una como de otra parte'del rio. El exem-
plo de los Bargusios sirvió mucho á.las pretensior
nes de los Embaxadores; pero les fué muy funesto, y
los colmó de vergüenza el de los Volcianos Pue-
blos Aragoneses poco distantes del rio Querva , de
quienes se conserva por ventura la memoria en Vi-
lla-Volee llamada vulgarmente Villa-dolce. Admi-
tidos los Embaxadores en el congreso de los V o l -
cia-
BAXO DE LA REPÚBLICA. 3
cíanos expusieron su comisión , y representaron las
ventajas de la amistad y alianza con ei Senado y
Pueblo Romano para reprimir la audacia , y abatir el
poder de Gartago. Apenas se oyó esta proposición,
levantándose en pie el mas anciano de aquella asam-
blea con un ardor sin exemplo en su edad. ¿ Como
(les dixo , según atestigua Tito L i v i o ) iComo no
os avergonzáis, ó Romanos, de pedirnos la preferen-
cia de vuestra amistad á la de Carfago ? ¿ Tan
presto borrasteis de la memoria vuestra infidelidad
con los Saguntinos, aquellos hombres infelices á quie-
nes arrastró á la muerte no tanto el brazo del ene-
migo , como vuestra perfidia ? Id en busca de amigos,
y aliados á donde no haya llegado todavía la trágica
calda de Sagunto. Esta será siempre par a-los Es-
pañoles una lección igualmente insigne, que lúgubre,
la qual sirva de advertencia para que nadie se fie
en adelante de la fe de los Romanos. Dixo el ancia-
no venerable , y se d i o inmediatamente á los En-
viados orden executiva de salir de aquellos confi-
nes. Esta respuesta fue Umversalmente aplaudida
entre todos los Pueblos de España á cuyos oidos lle-
gó pasando rápidamente de boca en boca : llenó de
confusión k los cinco caballeros Romanos , y per-
judicó mucho á sus intereses , pues ocasionó el
desprecio de los otros Pueblos, y la aspereza con
que fueron recibidos; de modo que corriendo el
resto de Aragón y Cataluña pasaron los Pirineos
buscando mejor suerte entre los Franceses, dirigien-
do al mismo tiempo su marcha á Roma ( 1 )
I I . ínterin el Cónsul Publio Cornelio Seipion
A 2 nom-
( i ) Polibio H'.stmamm. t. r. ]. 5, Mariana Historia general de Espaiía.
P- 14 144. 163. Eutropio Bisturí* t. 1, 1. z . c . 10. p. 65. Ferreras ffisio-
Kow- 1. 3. c. 7. p. 51. T . Libio Histo- ir» genérale d' Espagne. t. 1. p. 1.
riarum t. 3. dec. 3. 1. ir. cap. 18. pag. 16. Florez España Sagrada, tom.
19. pag. K . 12. 24. Floro Re- 14. trst. Sí. cap. 3- p. 38. 3S. 40.
ritm romanan m I. 1. cap. 6. pag. ; s .
4 E S YA Sf A ' R Ó H A N A ' 1

Desembar- nombrado General del exército de España hacia


codelosrio- levas , y todos los aprestos para la guerra. Al arribo
manos _ en ¿ Roma de Quinto Fabio y de sus Compañeros ya
11
" ' Scipion había tomado la derrota con sesenta naves de
35 J

cinco ordenes de remos , diez mil Infantes , y se-


tecientos Caballos, dexando otro buen numero dé
tropas prontas á marchar á la primera urgencia, Es-
ta-expedición verisilmente se executó por Junio
quarto mes de su consulado , quando Aníbal parti-
do de Cartagena h a c i a Italia , había pasado el Ebro
218. años antes de la Era christiana. Las costas de
Francia cercanas del Ródano á donde tenían sus es-
tablecimientos los Griegos Marseüeses amigos de
los Romanos , les pareció un lugar muy oportuno
p 3 r a hacer alto , y dar algún descanso al exército:

tomó lengua de las marchas de Aníbal , y de sus


designios , y oyendo que intentaba pasar el Ródano
guiando un grueso exército á Italia , receló que los
Romanos pudiesen ser sorprehendidos del forini-i
dable enemigo s dexó el mando de las armas a su
hermano Gneo , y con poca gente se hizo á ia vela
hacia Genova con animo de unirse'á las tropas, que ;

estaban en movimiento por las riberas del Pó , y


oponerse al enemigo en la baxada de los Alpes.
Gneo Cornelia prosiguió, la navegación , y apor-
tando á Ampurias Colonia Griega en Gataluña de-*
sembarcó sus legiones (1).
III. Los primeros movimientos del General
Gneo Sel- ^ fueron mas propios de quien llega para
o i n a n o

pi conquis hacer algún descubrimiento , que de un guerrero


on

ta pacifica- que va al ataque. Marchó costeando por las aguas


mente las. de

( i) Pnliliio WtsiorUr. I. 5. p . iSS. 16. p . u- c. it. p. 39. c ¿o, p. (a.


170 iSr. 150. Appiano Alexan- Floro Rerttm Romanía. 1. 1. c. 5.. y.
drino 'Rummmum Historiar, t. 1. !ib. 61. Orotio fíhtcriarwn 1, 4, c. <6. ?•
Be ddlis fílsfunis p 5 4 3 8 . Ü v i o 2-;8. Eutropio ÜlstW. Kttp. 1. 3. c. í.
1.n. cap. 17. p . 10, cap. 10. p . 15. c . p, 3 j . 51.
13AXO BE LA REPÚBLICA. 5
de Cataluña'desde los Pirineos hasta el rio Ebro: primeras eos-
tomaba tierra ora en un parage , ora en otra playa tas de Espa-
conforme la esperanza de un buen recibimiento, enCaStaña 3

confiando mas que en otra cosa en la amistad de ]os h a c e prisio-


Españoles Griegos de origen•» que tenían establecí- á An-
n c r o s

miemos antiguos en aquellas orillas. El concepto doba\^ " Al1

poco favorable , que tenían los Españoles de ios


Romanos después de la ruina de Sagunto , hizo
cauto y prudente á aquel General, el qual ostentan-
do al principio-un aire de afabilidad y dulzura ea
vez del sañudo de las armas , intentaba desvanecer
la mala opinión , y reconciliar de este modo los
amigos antiguos de Roma, y adquirir el amor de
los enemigos. Los Españoles vivían con recelo de
los Romanos ; pero fomentaban el odio concebido
contra los Cartagineses , cuya altivez ,. y prepoten-
cia los tenían sumamente irritados. Las lisonjas , la
afabilidad , y el dulce trato de Gneo desvanecieron
bien presto aquella desconfianza , y aumentaron es-
te odio ; combinación favorable de circunstancias
que puso: en sus manos una gran parte de los paises '
de aquéllas costas, en particular la ciudad de Tarra-
gona : se le unieron también muchas tropas bravas,
que se ofrecían á combatir gustosas contra los Due-
ños aborrecidos. Engrosado el exército romano con
-un numero muy considerable de infantería españo-'
la , tuvo Scipion la complacencia de poderle fiar
la conquista de su propria patria con el pretexto de
librarla de la opresión, y del yugo de Cartago.
Efectivamente viéndose bien accepto y con mayo-
res fuerzas avanzó con mas facilidad, y dexando
?

guarnición en las costas , penetró en lo interior de


Cataluña. Las insinuaciones lisongeras , y las armas,
dos medios de que se vaLia según [Link],
le conquistaron mucho país , y le adquirieron ma-
yor numero de partidarios. Gobernaba la Cataluña
An-
6 ESPAÑA ROMANA
Annon , que habia recibido de Anibal el grado de
General de Marina , y el de Teniente General de
Exército. Este gefe unió s u s fuerzas con las de A n -
dobal General Español amigo y aliado délos Carta-
gineses , y se acampó á la vista de los Romanos eñ
Cissa, hoy dia Xijona. Gneo Seipion aunque pu-
do , no quiso excusar el combate , viendo que si lo
difería , daba tiempo á Asdrubal , que estaba en
Cartagena mandando la provincia para venir con to-
das sus fuerzas. Se d i o la batalla , que se decidió
bien presto con la muerte de seis mil Cartagineses-
con la prisión de dos m i l , entre ellos los Generales
Annon y Andobal, y con la fuga de los demás.
Los Romanos quedaron dueños del campo y de la
aldea, y aunque el botin de este Víllage saqueado
no era capaz de contentar la avaricia del Soldado,;
pero fue de mucho valor el que se hizo en el acam-
pamento enemigo , donde se encontró todo el quan-
tioso y rico bagage que Anibal habia depositado en
las manos de Annon antes da partir á la expedición
de Italia. Esta victoria de los Romanos les allanó
el camino para introducirse fácilmente en la amis-
tad , y hacer alianza con la mayor parte de los Cata-
lanes , movidos de esta prueba de valor contra el
enemigo comum ( i ) .
Castiga á I V . La fama de la derrota de los Cartagineses
marina ^or- c o r r
i d o aunque confusa todo el Reyno de Valen-
e n

p r e h e n d i d o s cía , llegó á los oídos de Asdrubal que estaba en


d e l e n e m i g o . Cartagena como se dixo. Este gefe partió como un
noípueWos r a
y° *
c o n
* ' caballos y ocho mil infantes, pa-
s o o s m

C a t a l a n e s , só el Ebro , y hallando en. l a s cercanías de Tarrago-


sublevados n a a i tripulación , y á los Soldados de marina de
a

tagLe°ses?to-^ esparcidos tranquilamente, y descuidados con


neo

m a quarteles l a reciente victoria , los sorprehendio , é hizo pie-


de invierno z a s

en Tarrago-
na. (") Poübio p¿g. u 6 . 317. Appia- no pag 4;S. Livio cap 60. p. 67: 6%.
Bftxo DE LA REPÚBLICA. 7
zas una gran parte , obligando á los otros á salvarse
en las naves. Luego tomó lengua de la situación y
fuerzas del enemigo, y no juzgando conforme á las
leyes de la prudencia atacar con pocas tropas el
grueso del exército Romano se retiró al Reyno de
Valencia. Gneo Scipion con la noticia del movi-
miento de Asdrubal marchaba con sus legiones á. su
encuentro ; mas vista su retirada dio quarteles á sus
tropas en Tarragona , castigó la negligencia de los
gefes de marina con todo el rigor de las ordenanzas,
militares , distribuyó á los soldados todo el botín
hecho hasta entonces, dio algunos días de descanso
al exército , y dexando una pequeña guarnición en
la Plaza , tomó la derrota con toda su armada hacia
Ampurias con animo de invernar en aquel puerto.
Inmediatamente á su arribo volvió Asdrubal á. esta
parte del Ebro con solo el fin de asegurar alguna
facción poderosa entre ios Españoles de aquellos pa-
rages. Los'Ilergetas eran un pueblo respetables,
que se estendia á lo largo del Segre hasta el Galle-
go dos rios no. mui considerables , que bañan el
primero la. Cataluña ,. y el segundo el Reyno de
Aragón. Estos, naturales habían firmado un tratado
con Gneo y le habían dado rehenes que sirviesen
de prueba de su fidelidad , y asegurasen su alianza..
Asdrubal se manejó de suerte,.que quebrantaron el
juramento / é iuduxo- la juventud á tomar las armas,
y hacer conbinada con [Link] varias excur-
siones , y hostilidades, en los países comarcanos
afectos, á los Romanos , atacando á sus moradores,
y talando las. campiñas. Satisfecho de estas peque-
ñas acciones se restituyó á Cartagena , donde en la
estación del invierno se ocupó en los. preparativos
para sostener una guerra obstinada contra los nue-
vos usurpadores, de España. E l general Romano,
sabida la rebelión de los Ilergetas , creyó que el
de-
8 ESPASA ROMANA
derecho de las gentes lo autorizaba para tomar Ven-
ganza con las armas de esta infidelidad : marchó de
Ampurias con el exército , rechazó á todos los
amotinados que se le oponían en el camino y puso
sitio a la capital llamada Athanagia segurt T i t o
L i v i o , mas conocidas debaxo del nombre de lier-
da , el dia de hoy Lérida.- Duró poco el sitio con-
tentándose Scipion de la renovación del primer
tratado , que ratificaron los sitiados con una suma
de dinero , y entregando un numero mayor de re-
henes , y pasó adelante á sojuzgar otros países de Es-
pañoles vecinos del Ebro ,que se habían declarado
por los Cartagineses. Y o noto en este pasagc
una contradicción de Tito Livio , el qual habien-
do situado á estos últimos pueblos en. las cercanías
del dicho rio , les da después el nombre de Ause-
tanos , los quales nadie ignora que habitaban los pa-
rages , que ocupan las Ciudades de Vique y de Ge-
rona bien distantes del Ebro. Fuera de que Asdru-
bal no llegó á la región de los Ausetanos , y asi no
los pudo sublevar. Todo esto me persuade , que
los Españoles á quienes atacó Gneo después de la
rendición de Lérida , estaban establecidos entre h
referida Ciudad , y las de Tarragona y Tortosa por
donde había pasado Asdrubal , y cuya alianza le
podia ser mas útil , y ventajosa que la de otrospue-
blos, por su mayor vecindad al presidio Romano
de Tarragona. Gneo Scipion cercó la capital, y Jos
Lacetanos confinantes se armaron para introducir
en ella un buen socorro , lo que intentaron al abri-
go de las tinieblas de la noche , mas los Romanos
que habían espiado sus movimientos los esperaron
en una emboscada , y atacándolos improvisamente
destrozaron doce mil , y pusieron en fuga á los de-
mas. La plaza mantuvo un sitio obstinado de trein-
ta días, y. hubieran hecho los sitiados mayor resis-
ten-
BAXO DB LA REPÚBLICA. 9
tencia , si no se hubieran visto abandon a dos de su
Principe Amusito , el qual despreciando su honor*
se pasó con una indignidad indecible al campo
enemigo. Esta vileza del gefe obligó á los Españo-
les á capitular , y ofrecieron á Gneo Scipion vein-
te talentos de plata , que suman diez y echo mil
escudos romanos. Fatigado el exército del frío y
de las nieves se contentó con aquella .cantidad sin
solicitar mayores intereses de su victoria:; y tocando
la marcha fué á invernar á Tarragona. La elección
de estos quarteles en vez de los de Ampurias pue- .
de servir de prueba del establecimiento que yo
di á estos últimos Españoles; porque si la 'ciudad
sitiada huviera sido Vique , los Romanos yá por
razón de buscar mas pronto abrigo de los hielos;
como también para estar mas fácilmente alerta so-
bre sus nuevas conquistas , hubieran sin duda pre-
ferido la mayor vecindad de Ampurias ( 1 ) .
V . Durante el invierno descansaron los exer-
citos sin que se hiciesen hostilidades de una ni otra Año 117.
T -n • T Batalla Ñ a - 1

parte. Los-Romanos se mantuvieron en 1 arrago- v a l e n l a e m -


na , y los Cartagineses en Cartagena. La primavera b o c a d u r a d e l
del año siguiente , en cuya estación se podia abrir . ^ e i

la campaña, continuaron noobstante á respetarse ámanos! y

ó á temerse , sin que ni unos ni otros osasen hacer


alguna expedición sin embargo de haber recibido
Gneo socorros de mar y tierra de los Marsélleses,
y de los Españoles , y de haber Asdrubal aumenta-
do sus tropas con las reclutas, y su armada de diez
naves. Finalmente el primero que movió el exér-
cito fué el Cartaginés , y al entrar el verano tomó
la marcha de Cartagena , y partió la armada de
aquel puerto compuesta de quarenta buques baxo la
conduda de Ymilcon. Y se hicieron á la vela tier-
B ra
fl) tirio cit. cap. 61. pag. S i , 69. Polibio P s g ' 3 1 7 . . '
lo E 3 P A ÍJ A R O M A N A
ra á tierra , costeando las playas de Valencia hacia:
Cataluña : el. exército á los ordenes de Asdrubal ha-
cía las mismas jornadas sin separarse de aquellas
orillas. Las bocas del Ebro dieron puerto ,á las na-
v e s , y en sus cercanías acamparon las tropas , todos
prontos á combatir con los Romanos ó por mar ó
por tierra según el movimiento de sus cuerpos.
Gneo Scipion , considerando el enemigo mucho
mas fuerte por tierra que por mar , deliberó darle
Una batalla naval. Se hizo á la vela con treinta y
cinco baxeles resuelto á combatir en qualquiera pa-,
rage donde lo encontrase. A diez millas del Ebro
despachó dos galeotas de Marsella de las mas vele-*
ras para descubrir la situación de los Cartagineses.
Recibido el aviso .prosiguió animosamente la mar-
cha con la esperanza de sorprehenderlos; y en efec-
to los Cartagineses estaban desapercibidos , no te-
miendo el improviso arribo del enemigo. Las A t a J

layas de las costas no dieron á tiempo las señales


acostumbradas, porque navegando las naves tierra
á tierra no pudieron descubrirlas á tiempo, y á la
primera señal yá los Romanos estaban casi á tiro.
Asdrubal procuró con la mayor actividad comu-
nicar el aviso á las tiendas y las campañas vecinas,
para que los soldados corriesen, los de marina 4
bordo , y los de exército á tomarlas armas. Un; ca-
ballo y otro corrían á rienda suelta con las ordenes
del General, y un aviso alcanzaba al otro ; la con-
fusión , el desorden , y el tumulto retardaban la
execucion. Apenas se habían embarcado las tropas
de marina, quando yá los Romanos estaban en la
embocadura del Ebro y amenazaban el abordage.
Corren a soltar los buques, se cortan los cables á
las anclas , se arman los remos y se ponen en exer-
cicio para alexarse de tierra y hacerse á la mar , se
dan pruebas indecibles de valor; todo se intenta;
pe-
BAXO DE LA REPUBIICA. II
pero la chusma impide las operaciones militares, y
los soldados las navales. ínterin , los Romanos
aprovechándose del desorden habían yá apresado,
dos naves , y echado á pique ¡ otras quatro con urt ;

cierto genero de bombas cargadas de pez y tea, las


quales, según cuenta Frontino , parte con su m i s -
mo peso , y parte con el fuego que derramaban,
hacian muchísimo daño. La armada cartaginesa no
encontraba efugio: las naves Romanas que cerraban
la embocadura no le permitian hacer vela hacia al-
ta mar : en esta consternación no le, quedaba otro
recurso que volver las proas contra la corriente del
r i o , é internar de este modo tierra á dentro ; mas
con la precipitación , chocando contra s i , mismas
las naves, unas impedían á otras el paso. Fué nece-
sario arrimarse á las orillas y tomar tierra de una y
otra parte , lo que executaron unos á nado , otros
saltando : aquellos defendiéndose con las armas;,
estos desarmados. Los Romanos, á pesar de las tro-
pas que estaban formadas sobre las riberas se enca-
minaron intrépidamente á. apoderarse de las fustas
abandonadas alas ondas, y dexando solamente las
que habían dado al través ó despedazadas é inservi-
bles , apresaron veinte y cinco y sacándolas á re-T

molco desplegaron las velas al viento señores de


aquellas aguas ( i ) .
V I . Esta acción inspiró un valor indecible á
los vencedores. Cartagena capital de los enemigos ^ n s
os

era el mas grnde objeto , que se podía ofrecer á la d o r e s p r o s i -


mente del General Romano : hacia ella puso sus S»en el^ p i -
miras , y dirigió el rumbo de la armada. Descubrió £ f vT- co tas( e

en su navegación la ciudad de Honosca situada en lencia é lv¡-


B2 el - za

( i ) Vivió cit. lib. íí. cap. 19. p . n o Stratagem. l i b . 4. cap. 7. Exera-


5>J. 94. 95. cap. 10. pag. 95. Polibio pío 9. pag. 550.
citado lib. 3. pag. 341. 341. Froati-
12 .ESPASA ROMANA
el parage donde hoy dia se ve Valencia ó eñ sus
cercanías : el colocarla en el terreno de Huesca en
Aragón es un error grosero , pues no hay alguno
por poco instruido que esté en la geografía , que
ignore la distancia de esta ciudad al mar , y á aque-
llos territorios. Ora sea para refrescar víveres , y
hacer aguada: ora con animo de exercer algunas
hostilidades , arribó á aquellas playas , desembarcó
las tropas , y saqueó la ciudad bien agena de esta
sorpresa. Sin duda Honosca era amiga de los Carta-
gineses , y esta alianza provocó la ira , y venganza
de los Romanos : no sería plaza fuerte, por no
leerse que hiciese resistencia. Prosiguió el general
la navegación y arribó á Cartagena conforme á su
proyecto. La ciudad estaba bien fortificada por mar
y tierra , y Gneo no tenia esperanza de tomarla , sin
embargo de las favorables circunstancias de la au-
sencia del exército con su gefe : solo pudo hacer un
desembarco á distancia del tiro de la plaza , con-
tentándose de correr talando la campaña hasta de-
baxo de los muros : pegó fuego á los arrabales y
no pudiendo hacer otras proezas, embarcó la gen-<
t e , y puso la proa á Iviza amenazando estragos y
ruina á los Cartagineses. T o m ó puerto en un pars
llamado en la historia de Tito L i v i o Longuntica
en donde cargó una gran cantidad de esparto reco-
gido de orden de Asdrubal para trabajar xarcias, y
demás cordage para la marina , y entregó á las lla-
mas otra porción muy considerable de que no nece-
sitaba. Los geógrafos modernos colocan á LongunñcA
mas acá del cabo Martin en las cercanías de Oliva
ó de Guardamar. Y o pienso que se debe situar
mas allá de aquel promontorio, asi porque Gneo,
navegando á Iviza , con particularidad á su capital,
no debía montar el cabo > como también porque el
famoso campo espartario perteneciente al territorio
de
BAXO DE LA REPÚBLICA. 13
de Cartagena no se estendia tanto por el interior del
Reyno de Valencia: y aun quando ocupase esta
grande extensión, no es verisímil que Asdrubal
hubiese dispuesto ," que se recogiese , y depositase
todo aquel material auna distancia tan grande de
sus arsenales construidos en Cartagena. Es mas pro-
bable , á mi ver , que la Longuntica de L i v i o esta-
ba en los contornos de Orihuela en donde habría
algunos Almacenes de esparto y otros materiales
que fácilmente se podían trasportar á los Arsenales
de Asdrubal. Luego que aportaron á Iviza pusie-
ron sitio los Romanos á la capital. Ereso era el
nombre de esta ciudad , establecimiento noble de
los Cartagineses , que contaba cinco siglos de anti-
güedad , y en esta larga serie de años no habían
omitido cosa alguna sus dueños para hacerla inex-
pugnable. L o experimentó el General Romano,
quien á dos dias de tentativas y fatigas comprehen-
dió que eran vanos sus trabajos , y que no bastaban
sus fuerzas para tomarla. N o . q u i s o obstinarse im-
prudentemente en un sitio de peligro cierto , y de
éxito dudoso ; tuvo compasión á la sangre del sol-
dado , que se habia de derramar con profusión,
inútilmente por ventura ; y explicó su ira con el
incendio , y con el pillage de campañas, países, y
aldeas. El botin fue muí rico , mucho mas copio-
so que en el continente , pues Iviza era entonces
una isla muy rica , emporio de un abundante y flo-
reciente comercio. Recogidas las tropas a bordo
hizo vela hacia Cataluña (1).
V I I . N o sabré decidir á que puerto de esta duchospue-
provincia arribó la armada; es muy verisímil que b l o s d e E s -
diese fondo en Tarragona. Gneo Scipion provó ^ " Y o p
a x
e n

en estas circunstancias todo el gusto, y contento ^ f ^ n e o


re

de Scipion con

(J) LivJo cap. ife, p, 56,


14 ESPAÑA ROMANA
quien hacen ^ l s c
P un general sensible á los estímulos
u e e s c a a Z

alianza. El del honor y de la gloria. La fama de las victorias


G e n e r a l alea y superioridad de ios Romanos en los encuentros
tado corre , ^ . r j ,
mucha p a n e
c o
'os Cartagineses resonó por todas las provin-
n

de España cias de España , que se estienden desde el Mediter-


sinopoücion áneo al Occeano : iba acompañada de la voz pu-
r

e enemigo, ^y ^ ^ humanidad de estos conquistadores , los


lCi

quales trataban con demostraciones de benignidad


y amor á los Españoles sin molestarlos, ni ofen-
derlos sin motivo : anadian que el general los
honraba con su confianza , valiéndose de ellos co-
m o de fieles amigos y aliados para sojuzgar al ene-
migo común. Esta lisonja embustera traxo á la
tienda de Gneo Scipion una multitud de embaxa-
dores , que venían á ofrecerle la amistad de sus
ciudades , y á presentarle voluntariamente rehenes,
prenda segura de su fidelidad. Estas embaxadas fue-
ron precedidas de las que enviaron las Baleares de
Mallorca y Menorca. Estos Isleños descontentos y
quexosos de los Cartagineses, solicitaron la alianza
de los Romanos al tiempo en que concluida la ex-
pedición de Iviza , Gneo atendió al embarco de
sus tropas. Las Ciudades, Villas, y A l d e a s , que
en esta ocasión se confederaron con Roma pasaron
de ciento y veinte, comprehendidos todos los pue-
blos de la parte citerior del E b r o , muchos de la
banda opuesta , y algunos de lo mas remoto de la
España. Este fué el día de la mayor gloria de Gneo
Scipion : el v i o en un momento multiplicadas sin
esperarlo sus conquistas; respetadas las armas roma-
nas y exaltado su honor en Regiones extrangeras;
aplaudido su nombre; aumentado su exército con
Innumerables tropas auxiliares ; privado el enemigo
de los socorros de tantos pueblos fuertes y animo-
sos , que ahora se alistaban debaxo de las insignias
de Roma. La fortuna favorable encendía su valor,
y
BAXO DE LA REPÚBLICA. I5
y le daba nueva osadia , y esperando que la felici-
dad comenzada acompañase siempre sus empresas,
meditó nuevas expediciones. M o v i ó su exército
compuesto de tropas Romanas y Españolas, pasó
él Ebro , corrió una parte de Aragón y Valencia,
y penetró por Castilla la Nueva hasta Castulon hoy
dia Cazlonala Vieja en los confines de Andalucía.
En todas estas marchas estuvo ocioso su valor , re-
primido su deseo , no habiéndosele presentado ene-
migo con quien combatir. E l Genera! de Cartago
después de la infeliz jornada de las aguas de Tor-
tosa , se aplicó qüanto le fué posible á estrechar
siempre mas la amistad y alianza de los Españoles,
y aumentar sus tropas con nuevos confederados,
para indemnizarse de este modo en tierra de las
perdidas hechas en la mar. Con estos intentos cor-
rió toda la España desde Cataluña á Portugal, á
donde sa hallaba cerca de las costas del Occeano
quando Gneo Gornelio Scipion marchaba por Cas-
tilla la Nueva hacia Andalucía (1).
V I I I . La facilidad con que muchos pueblos
Españoles se confederaron con el General Romano, A n d o b a l y
no mereció la aprobación de todos. Se murmura- M a u d o m o s e
, , z
. , , .. arman en v a -
ba entre algunos, que vituperaban la vileza, y exa- contra l o s
t

n o

geraban la imprudencia. Gneo Scipion , que lie- a l i a d o s d e


eó á saber esta fermentación secreta , v o l v i ó con el R ° - .m a

° , • i, , 1 ^ 1 - 1 Razonamien-
exercuo á las playas de Cataluña para estar alerta y _ o d e A n d o -
t

observar todos los movimientos y reparar los desor- bal.


denes que pudieran originarse en aquellos recientes
dominios. Andobal y Mandonio dos Principes her-
manos se distinguieron entre los mal contentos. Su
patria era el país de los llergetas , á quienes perte-
necían las ciudades de Lérida , Huesca , y algunos
otros pueblos á los confines de Cataluña y Aragón.
La
(1) Livio cap. 10. pag. j C .
i6 ESPAÑA ROMANA
La nobleza de su sangre les inspiraba mas animo , y
les daba mayor libertad para reprobar lo que no era
de su parecer , y autorizaba al mismo tiempo sus
discursos entre las personas ó subditas ó de inferior
condición. ,, Los Romanos (decían ellos) son ex-
trangeros recien venidos, y apenas los conoce-
„ mos , ni sabemos que fé podemos dar á sus pala-
„ bras. ¿ Qué mayor imprudencia como la de po-«
ner en sus manos nuestros intereses y personas?
¿Hemos de fiarnos fácilmente de las vanas apa-
riencias ? ¿ Nos hemos de persuadir á que los
„ Romanos han sulcádo las ondas de los mares , y
„ aportado a nuestras riberas sin interés , ni ambi-
cion , con solo el estimulo de abatir el orgullo;
,, y enfrenar el demasiado poder de los Cartagineses
„ sus enemigos? ¿Queremos lisongearnos , que
,, concluida esta empresa dexarán i nuestros pue-
„ blos el goce tranquilo de su natural libertad , y
,, no cambiarán la amistad en dominio , y en opre-
s i ó n la alianza? ¿Por ventura son Dioses y no
,, hombres, que vienen á trahernos el bien , y de
„ un modo desconocido en el mundo prefieren
„ nuestras ventajas á las suyas ? Tiempo será que
empiece nuestra patria á desengañarse de las amis-
„ tades extrangeras ; debiéramos haber escarmenta-
do con las experiencias funestas de los Griegos y
„ Cartagineses. Valerosos Ilergetas, ¿qué necesidad
tenemos de los Romanos ? Para sacudir el yugo
,, de Cartago bastan nuestras fuerzas , y es mengua
,, de nuestro valor el mendigar de manos agenas la-
„ gloria que podemos adquirir con nuestros brazos.
,, Tomemos animosamente las armas contra los ami-
,, gos cobardes de Roma , enemigos de nuestro ho-
„-nor y de la patria ; introducen en el seno de ella
, , un usurpador , y fabrican con sus propias manos
la doliente cadena de toda la nación." Estos
dis-
BAXO DE LA REPÚBLICA. 17
discursos de aquellos Principes conmovieron los
ánimos de los naturales, y los Ilergetas salieron
tumultuariamente á talar las campiñas de sus con-
finantes. Mas ellos eran un solo pueblo encerrado
en medio de otros muchos todos amigos de los
Romanos : era una multitud de gente sin orden, sin
disciplina , arrastrada del furor antes de madurar el
consejo. Los pueblos -vecinos auxiliados de un
cuerpo de tres mil Romanos los batieron , mataron,
y aprisionaron una gran parte , y los demás toma-
ron la fuga. Los Ilergetas cedieron á la fuerza; pe-
ro Asdrubal noticioso de esta inquietud favorable
á sus armas, v o l ó á fomentarla , y se acampó coa
este intento en el país de los Ilercaonios , que habi-
taban las bocas del Ebro sobre las dos orillas del rio,
situación oportuna para los Cartagineses , por la
distancia de este campamento á los Ilergetas de quie-
nes confiaban , y al exército Romano, aquartelado
en Tarragona (1).
I X . Mas la actividad y prudencia militar de
Gneo Scipion , no d i o lugar á Asdrubal de poder ^ ° b r
s
s

avivar las centellas encendidas poco antes en el país liares d e l o s


de los Ilergetas; antes bien supóahogarlas con un R o m a n o s ^-
fuego mayor que encendió en otras partes contra los ^"cartagi-
Cartagineses. Confinaban con los Ilergetas los Cel- neses.
tiberos amigos de los Romanos. Formaban un pue-
blo numeroso , fuerte , y valiente , el qual se es-
tendia por una gran parte de Aragón y de Castilla
la vieja. Conocía Scipion el esfuerzo de estos pue-
blos , cuyo nombre se habia hecho celebre muchas
veces en Sicila , y resonaba entonces en Italia con
gloria de Aníbal. Meditó fiar á su corage la ardua
expedición de la conquista de los dominios , que
los Cartagineses poseían cerca de Cartagena , los
G qua-
(1) Tito Lirio cap. i r . p i g . $J.
i8 ESPASA ROMANA
quales hasta entonces no había tenido esperanza de
ocupar con sus armas. E l astuto general quiso ex-
poner los Españoles i la difícil empresa , y reser-
var las tropas Romanas, considerando que si el
éxito era feliz cedía en ventajas, propias, y á su
gloria ; mas si la fortuna era adversa, el sacrificio
era de los Españoles , y ahorraba, la sangre de su
propia nación,-Los Celtiberos , cuyo carácter era
la fidelidad , y su inclinación las armas , penetrada
la intención de Gneo se aprestaron 4 la empresaj
formaron un grueso exército y marcharon á Carta-
gena : se apoderaron de tres ciudades.,. dieron dos
batallas á Asdrubal , esparcieron el terror en el
exército. de Cartago , hicieron quatro mil prisione-
ros , tomaron muchas, armas y banderas , y dexaron
tendidos en el campo quince, mil hombres. Los
historiadores de Roma no se han dignado de dar á
la posteridad una noticia individual y exacta de es-
ta insigne victoria superior á quantas se contaban
hasta entonces, de las. armas, y exercitos Romanos.
Podemos, sospechar con razón que se han sumergi-
do en el olvido otras muchas hazañas insignes exe-
cutadas por los Españoles en el transcurso de dos si-
glos enteros de guerra. Los historiadores latinos,
de quienes hemos de tomar todas las noticias, no
han sido esentos del vicio común de. los, demás
hombres, propensos, á exaltar la propia nación con
preferencia á las. otras, cuyas glorias han procurado
deprimir.. Fuera de muy pocos hechos famosísimos
cuya memoria conservo indeleble la traducion, de
las. demás proezas de los Españoles y de otros ene-
migos del Imperio ,~ los Romanos no han hecho
una relación difusa, sino quando conducía al mayor
ensalzamiento de las hazañas, de su propio valor(i)'

(O livio cíe.
BAXO DE IA REPÚBLICA. 19
X. Mientras que la guerra celtibérica ardía con Añozíe.
mas furor , recibió Gneo Seipion un socorro muy P u b l i o S c i -
considerable que puso en aprehensión á los Carta- P J 1 0 n 3 3 5 3 a

TJ 1 I-« ' J • España a


gineses. Este general había representado vanas ve- unirse c o n
ees, pidiendo á la República algún refuerzo de [Link]-
tropas para obrar con mayor actividad, y hacer mas m a n 0 ,

rápidos progresos. Estaba á la sazón en Roma Pu-


blio Cornelio Seipion que habia vuelto de sus ex-
pediciones hechas en Italia para contener el Ímpe-
tu de Aníbal. El Senado satisfecho de su conducta
lo destinó á continuar la guerra de España, sin em- .
bargo de haber cumplido el tiempo de su consula-
do. Tomó inmediatamente la marcha con ocho
mil hombres , treinta galeras de guerra , ó solas
veinte según Polibio , y un gran numero de trans-
portes con muchas provisiones de boca y de guer-
ra. Es indecible el alboroto de los Romanos y de
sus aliados al descubrir la numerosa armada. Ape-
nas d i o fondo en Tarragona ,.se estrecharon con
mutuos abrazos los dos hermanos, y considerán-
dose muy fuertes en mar y tierra se apercibieron
á añadir esplendor y gloria al nombre Romano.
Mas entre tanto Gneo Seipion escribió á Roma pi-
diendo licencia para volver á su casa con el fin de
procurar la dote para una hija suya , que estaba pa-
ra casarse : pero el Senado para no privar la Repú-
blica de tan buen general , la dotó á expensas del
pueblo , señalándole del erario quarenta mil mone-
das de cobre , que corresponden á seiscientos escu-
dos romanos ; obligando de este modo á Gneo á
proseguir las guerras de España en compañia,de su
hermano (1).

C 2 XI.

FI) Livio cap. 11. pag. $7. Polibio lerio Máximo VaSlerum &c. lib. 4. C.
Htitoriarutu. lib 3 pag. 345. 544. V i - 4. folio •>«. col. 2..
20 ESPAÑA ROMANA
Rjzo:I arñj- [Link] aquella ciudad famosa , destruida
e n t o . , y- ae- y restablecida por Aníbal era el-deposito de los re-
C
a°bl'e 'd°e e
españoles , que habían recibido los Gartagi-
n e n e s

A b e l o c e no- neses en sus guerras. Esta honrada prisión de la flor

bb e s p a ñ o l , de la juventud española era el freno mas fuerte, que


^"rellenes ^ á l ° pueblos en la amistad de Cartago , y
raan£en a s

de los C a r - los enagenaba de los Romanos , por el temor de


tagineses e n una sangrienta tragedia de hijos , hermanos , ú otros

Ílom°anos° dherentes , quienes al primer movimiento de


l S
a

Q i i a r t e l e s sublevación serian el funesto objeto'del resentí-


de invierno, miento de los Cartagineses. Los Scipiones resolvie-
ron , que la toma de Sagunto era la mas importan-
te de todas ni podía darse mayor oportunidad,,
oprimidos los Cartagineses del peso de las armas de
los Celtiberos. Caminaban las legiones Romanas
hacia aquel presidio con la seguridad de no encon-
trar enemigos , que se opusiesen á su marcha. Pasa-
do el Ebro (a) un Noble Español Vecino de Sagun-
to impaciente y disgustado del dominio cartaginés
se presentó á los generales, proponiéndoles un pro-
yeito sumamente lisongero: se ofreció á poner en
sus manos todos los rehenes, que encerraba Sagun-»
to mas con la condidion de darles después la liber-
tad de restituirlos a sus patrias. E l astuto Abeloce
( asi se llamaba el intrépido Saguntino ) pretendía
servir á la patria sacudiendo el yugo cartaginés, ha-
cer celebre su nombre , y merecer la gratitud asi
de los nacionales , como de los Romanos ; ni á es-
tos se les podía hacer proposición mas á su intento.
Sin derramar sangre y sin riesgo privaban a los Car-
tagineses de la única prenda que los aseguraban en
el
(a) Políbio lili. í . pag. 34?. drce y Cartagineses en fas boc2S del Ebro>
que esta fué la primera vez que el exér- omitió todos los demás hechos de Gneo
cito Romano pasó el Ebro i peto el Scipion dexando un gran vacio en la
.cometió este error , porque habiendo Historia.
contado la batalla naval de Romanos
BAXO DE LA REPÚBLICA. 21
el dominio de España ; libraban á esta de las cade-
nas , que á pesar suyo, la sugetaban á aquella Repú-
blica africana ; se hacían beneméritos de la. amistad
y alianza de todos los pueblos españoles , hacién-
doles un don generoso de los prisioneros de su na-
ción. Convenidos los Scipiones y Abeloce , hizo
alto el exército Romano, dando tiempo á madurar
el consejo , y poner en execucion el gran designio.
El osado Español pasó al pabellón de Bostáii G o -
bernador de Sagunto, que estaba acampado sobre
las playas con un cuerpo para impedir qualquiera
desembarco enemigo. Se abocó secretamente con
el y ostentando un ayre de sinceridad , y de zelo le
dixo. „ Seguros hemos v i v i d o hasta ahora de la
„ alianza y fidelidad de todos los pueblos, cuyos
„ rehenes hemos tomado y se guardan en Sagunto.
„ He aqui que el Romano se acerca : sus intentos
j, sin duda son de asaltar la Plaza y apoderarse de
nuestros prisioneros , cortando de este modo el
único lazo fuerte que nos ata con los Españoles*
„ N i á los Cartagineses,' ni d Jos ciudadanos de Sa-
gunto falta valor para sostener un sitio obstinado
„ y para rechazar ¡todas las fuerzas de los Romanos.
3 , ¿ pero quien nos librará del'motín- de los prisio-
}, ñeros? ¿ Quien podrá impedir su fuga al campo
enemigo ? ¡ Que accidente tan funesto sería si nos
viésemos precisados á volver las armas contra los
„ reheldes al mismo tiempo, que debemos mane-
„ jarlas en defensa de la plaza! Un medio se me
„ ofrece capaz de conservar á Sagunto y á los Espa-
„ ñoles." Oíd un consejo que me sugiere la fidelí-
„ dad y el amor. Haga Cartago para su bien una de
„ aquellas acciones magnánimas y generosas , que
„ pródigamente suele executar en beneficio de los
„ otros : restituya los rehenes A su patria. Libre Sa-
„ gunto de la zozobra de inquietudes internas se
„ bur-
22 ESPAÑA ROMANA
„ burlará de los esfuerzos de Roma , y la gratitud,
„ vuestra liberalidad , y beneficios atarán mas estre-
„ chámente los corazones de los Españoles , los
„ quales serán mas esclavos vuestros en el acto
„ mismo en que les concedéis la libertad. La con-
fianza que se hace de los subditos es muchas v e -
„ ees principio de una fidelidad mas constante. Es-
ta ley de gratitud dictada á todos, los hombres, de
„ la naturaleza , tiene una fuerza superior sobre los
,, ánimos de los Españoles. Si mi consejo es pro-
pió de un subdito fiel, servios de mi lealtad para
la execucion , que yo me expondré á qualquier
riesgo en servicio de la República. Y o mismo
conduciré los prisioneros á sus patrias; los entre-
garé á las ciudades s consolaré con su vista á los
„ padres, y hermanos:; exaltaré la clemencia de los
Cartagineses ; y echaré un lazo mas estrecho á los
corazones Españoles. " El Gobernador de Sagun-
to se dexó engañar de la apariencia de este discur-
so , y deliberó entregar los rehenes al dia siguien-
te. Abeloce pasó con el mayor secreto , entrada la
noche, al campo enemigo , é instruyó á los gefes
de lo que debían pradticar á su salida de Sagunto
con los rehenes , y con las guardias. Antes del alba
se habia restituido á la plaza , y pasó el día concer-
tando con Bostár el medio mas seguro de conducir
aquella empresa. Se eligió la noche , tiempo mas
oportuno por el beneficio de las tinieblas. Partió
Abeloce con los rehenes escoltados de un cuerpo
de tropas , y quando estaban á alguna distancia del
presidio, los Romanos, que emboscados estaban
alerta , sorprehendieron á los engañados Cartagine-
ses , los hicieron prisioneros , y todos fueron con-
ducidos á los Reales. Fué indecible el gozo de los
Scipiones, los quales explicaron su gratitud, y con-
forme al tratado entregaron aquellos rescatados Es-
pa-
BAXO DE LA REPÚBLICA. 23
pañoles á la conducta de Abeloce, para que los res-
tituyese á sus patrias , y para atraher con esta lisonja
los pueblos Españoles á la amistad y alianza de los
Romanos. Los generales huvieran movido gusto-
sos sus tropas penetrando en lo interior de España
para conmover con el reciente beneficio á los pue-
blos favorecidos :. mas la estación que ya amenaza-
ba con sus rigores , obligó á las dos naciones riva-
les á tomar quarteles de invierno y dar algún des-
canso á las tropas (1).
X I I , Al entrar la primavera se v o l v i ó á las ar- A ñ o nf.
mas. Los. Scipiones se dividieron el mando.. Gneo j o ^ e T / r c k o s
se puso á la frente del exército , y Publio montó la p a r a una míe-
capitana del armada. Asdrubal, debilitadas las fuer- va campaña.,
zas de sus esquadrones. , habia instado muchas v e -
ces á su República pidiendo socorros de mar y
tierra. Después de muchas representaciones obtuvo
solos, quatro mil infantes, y. quinientos caballos.
Con. este pequeño socorro hizo todos los esfuerzos
posibles para ponerse en estado de salir á campaña:
mandó, calafetear algunos baxeles del arsenal , se
construyeron buques nuevos ¿y se botaron al agua,
para que sirviesen de guarda costas de España y de
las islas vecinas , las quales á pesar de las ofertas, he-
chas, de los Baleares á Gneo Seipion ( c o m o d i j i -
mos en otro, parage ) reconocían todabia el d o o m
nio de Cartago. Tomadas las providencias, maríti-
mas, marchó con el exército , y se fué acercando á
Tarragona quartel de los Romanos con animo re»
suelto de atacarlos. (2).
XIII. Pero nada sirve el espíritu, y mil v e - A l g u n o s ofi-
ces es inútil el valor , si le es adversa la fortuna, deAs-
e i a l e s

Vn accidente imprevisto detuvo los pasos del ge-"fajff^E"!


ne- paneles ha-

( 1 ) Livio cap. cíe, 1 1 . pag. ?8. (•*} Livio lib. í}, cip» tí. pag .
J ? . Polibio pag. 344. ; y jjg^ 175,
24 ESPASA ROMANA
hitantes del "eral Cartaginés y desconcertó sus ideas con per-<
monte Cal- juicio notable de sus intereses. Algunos oficiales
p e , losqua- de marina ofendidos de la severidad con que fíle-
l e s coman las . ... , . n . . , 1 ,
armas contra ron reprehendidos por el infeliz suceso d e la D á t a -
los Cartagi- lia d e las bocas del Ebro , que dos años antes ha-
neses, hha g d o con tanta gloria [Link] los Roma-
a n a

nos , conservaban en su corazón el resentimiento.


Debiendo volver al servicio , escogieron una de-
serción vergonzosa contra su honor , mas bien que
exponerse al peligro de segunda batalla , y por ven-
tura de nuevas reprehensiones. N o contento de es-
to su disgusto, determinaron desahogar su vengan-
za , y penetrando á este fin en los países cercanos
del estrecho de Gibraltar , se hicieron cabezas de
una rebelión, amotinando , como atestigua Tito
L i v i o , los pueblos Carpesios. Mariana y Ferreras
en vez de Carpesios , leen Carteyanos ó Tartesios,
j Dujat quiere que se escriba Carpetanos. Y o , si
se m e permite , h a r é una corrección mas sencilla , y
según ella leeré Carpesios , nombré que pudo dar
el historiador latino á los habitantes d e Calpe aquel
monte q u e el día de hoy vulgarmente llamamos
Gibraltar. Estos Españoles á la conducta de Galbo
hombre noble de su país levantaron algunas ciuda-
des vecinas , y tomaron con la fuerza una que hizo
Oposición y resistencia. A l primer aviso de esta re-
volución marchó Asdrubal sorprehendido de que
el partido Romano empezase á fermentar en. pro-
vincias , que parecían mas seguras por la gran dis-
tancia. Halló a los Españoles parte acampados con
su gefe debaxo de las murallas dt l a plaza conquis-
tada ; parte derramados por los contornos. Asdru-
bal dividió sus fuetzas para impedir la reunión de
las del enemigo. Envió un cuerpo de infantería á
talar las campañas , que ocupaba la gente que estaba
esparcida; é hizo avanzar las tropas ligeras hacia el
cam-
BAXO DE LA REPÚBLICA. «5
campamento para provocar á batalla al enemigo.
Se excitó al principio un tumulto pasagero entre los
Calpeses inciertos del partido que habian de tomar
á vista del exército de Cartago ; pero presto se de-
cidió la duda corriendo todos á unirse como de co-
mún acuerdo. Se formaron en batalla y atacaron
con tanta ferocidad á los Cartagineses , que los obli-
garon á tomar la fuga , y Asdrubal se retiró á una
Colina áspera llena de precipicios. La situación y
un r i o , que separaba los dos campos, la hacian
inaccesible ; no obstante el gefe Cartaginés la for-
tificó con fosos para mayor seguridad. Los Calpe-
ses impacientes , no pudiendo batirlo en aquella
fuerte situación , lo desafiaban continuamente al
combate. Asdrubal q u e , según el testimonio de
Tito Livio , habia experimentado con perdidas re-
petidas la superioridad de la caballería española res-
pecto de sus Numidas , y las ventajas en valor y
fuerzas, que hacian nuestros infantes á los Africa-i
n o s , no quiso salir de sus atrincheramientos. Vien-
do los Calpeses inútiles sus tentativas , abandona-
ron aquel puesto , y marcharon á atacar una plaza,
donde los Cartagineses conservaban algunos alma-
zenes de provisiones de guerra y de boca ; la to-
maron , y se apoderaron al mismo tiempo de las
campañas vecinas. E l historiador romano llama á
esta ciudad Asena, y asi la denomina también Ma-
riana. Ferreras la tomó por Estua y la colocó á po-
ca distancia de Ecija. L o cierto es que no podía
estar muy distante del atrincheramiento de Asdru-
bal ; pues este general pudo observar desde su fuer-
te situación todos los movimientos de los Españo-
les , y viendo que gozosos con la victoria , y ena-
genados con el feliz suceso se desordenaron por el
campo , [Link]ó de la Colina , y marchó en batalla.
Las centinelas avanzadas gritaron al arma , retiran-
D do-
2(5 Esp ASA ROMAS A
dose con precipitación ; pero el enemigo n o d i o
tiempo á que los Españoles se formasen antes de su
arribo. Algunos, combatían quando otros no ha-
bían aun llegado al lugar de la batalla , y muchos
n o habian salido de las tiendas,. Se combatía sin or-
den , ni disciplina \ sin embargo el primer choque
llenó de terror i los Cartagineses; pero el valor no
pudo resistir mucho, tiempo al numero , y la osadía
hubo de ceder al arte, y ordenanza militar. Vien-
do los Españoles la dificultad de resistir en una ex-
tensión grande, de terreno un exército numeroso
formado en filas muy estendidas para abrazarlos,
unieron varios pelotones en un solo cuerpo, para
poder rechazarlo con mayor fuerza por qualquiera
parte que los, atacasen. Este expediente los perdió,
porque estrechados por si m i s m o s , cerrados por
todas partes de los batallones que los, circuían , fue-
ron reducidos 4 tal extremo, que faltándoles el ter-
reno no podían mover el pie , ni manejar la espa-
da , no eran capaces de pelear , ni podian resistir :
el ultimo recurso que les quedaba fue unirse en un
pelotón y acometer con el mayor ímpetu hacia una
misma parte ; en efecto, rompieron los esquadrones
del enemigo , se hicieron paso con la espada , y asi
se salvó este residuo, habiendo muerto la mayor
parte en la batalla, Al dia siguiente se rindieron y
capitularon , conque se restituyó la paz á los Carta-
gineses, y la tranquilidad á la patria ( i ) ,
As<M>at X I V , Apenas sosegada la sublevación , recibió
¿£~marcha" d e n Asdrubal de marchar con el exército á Italia
o r

á. Italia. á donde la fortuna empezaba á desamparar á su her-


mano y se iba eclipsando la gloria de sus armas.
La
• ' ( « > l i v i o cap- cit. pag. 176. cap., gentrult d' lispitgne ttatlukt* T o m . i.
3 7 , pag. I 7 « . 177. Mariana Histerín Part. •. pag. 33. Dujat hiterprtiam-
Genctid ée Esputó*. T o m . j . lib 1, net & notx in Tritura Llmum tom. 3.
•ap. i j . pag. 7 1 , Ferreras Hiitwt D e c . j . lib. z } . cap, iS. pag. «7<-
"BAXO DE LA REPÚBLICA. 27
La voz que luego se esparció de la marcha de aquel imifconlk-
temido General renovó las inquietudes de los pue- ga á España
blos, y los animó á tomar el partido de los Roma* ? " T^f_ " c
r

. J
.- , . i 1 1 cito ae cae-
nos los únicos que se podían hacer temer en adelan- , t a g ( )

te. Asdrubal escribió con mucha eficacia al Sena-


do , exponiendo la fuerza y arte militar de los R o -
manos ; su sagacidad en alistar debaxo de sus ban-i
deías á los Españoles ; la rapidez con que se ense-
ñoreaban de sus subditos y aliados ; el perjuicio
que se habia experimentado en un momento de so-
la la esperanza de su marcha á Italia ; el riesgo evi-
dente de perder toda la España ; finalmente la im-
posibilidad de executar las ordenes del Senado si
no se le enviaba primero un süecesor con un buen
exército capaz de tener á freno d los Españoles , y
de hacer frente á los Romanos. Leyó Cartago las
cartas de su General , y comprendió la fuerza de sus
razones; mas la Italia importaba mucho , y n o se
hallaba ninguno mas capaz que él para manejar
aquella guerra de concierto Con Anibal su herma-
no. Se decretó enviarle un nuevo exército á la
conducía de Imilcon nombrado General en Gefe*
para que él pudiese tomar la marchai Italia en exe-t
cucion de las ordenes del Senado. Arribó el nue*
v o General á las costas de Andalucia ( a ) con mu-
chas fuerzas marítimas y de tierra , y habiendo da**
d o fondo la armada y acampado el exército , escol-»
tado de algunos caballeros partió á abocarse con
Asdrubal y comunicarle las ultimas resoluciones
del Senado , y recibir al mismo tiempo las instruc-
ciones del modo como debia manejar una guerra
D2 tan

(<0 Porisi el desembarco de I m i i - rió se había í e Tmiícon el qual si hubie-


con en Andalucía porque Asdrubal te- ra desembarcado en Cartagena 6 en
nia entonces el exército en aquella pro- otro puerto de aquellas costas hubie-
vincia , y porque en la batalla qué poco ra socorrido a Asdrubal.
después se dio en las cercanías del Ebro
?S ESPASÍA ROMANA
tan ardua y delicada , cuyo peso tomaba sobre sí.
V o l v i ó al campo con la mayor ligereza posible, no
sin temor de alguna sorpresa, caminando p o r medio
de tantos pueblos ó enemigos ó sospechosos ( i ) .
X V . Precisado Asdrubal á partir y hallándose
falto de dinero , se vio en la necesidad de imponer,
Los Roma- á pesar suyo , contribuciones 4 todos los pueblos
ran i m p e d i r subditos y aliados á tiempo en que las circunstan-
lamarcha d e cías criticas de la España , dudosa entre dos parti-
Asdrubal. d o s , no permitian que se exasperase. Recogida la
suma suficiente para los gastos [Link] y
transporte de las tropas , como también para hacer
reclutas en las Galias, movió el exército de Anda-
lucia hacia el Ebro , intentando por aquella parte
abrirse el paso de los Pirineos. Los Scipiones , que
tenían [Link] fuerzas en Cataluña, las unieron re-
sueltos á impedir 4 los Cartagineses el paso de
aquellas montañas , temiendo prudentemente que
Roma capaz apenas de resistir á solo Aníbal, se ve-
ría en riesgo de ser victima de Cartago si llegaban
á unirse los dos famosos hermanos con sus tropas.
Dirigieron sus legiones al reyno de Valencia, y pa-
sado el Ebro deliberaron hacer algún diversivo
que les obligase 4 suspender la marcha. Y hacia las
orillas del Ebro Ibera , famosa ciudad que tomaba
este nombre del mismo rio. Era plaza muy impor-
tante por ser una de las mas ricas y mercantiles de
aquella provincia : mantenía buena corresponden-
cia , y era aliada de los Cartagineses: ( d i ) los Sci-
pio-
, (i) Livio cít. cap. 17. pag. 177. nombres congetnra qne pueda ser lamo-
Éap. 18. Pag. 177. 178. - derna. libera, en Cataluña entre el mar
(a) Mariana Historia.¡tncral de E r - y Tortosa. Dujat cree que es la mis-
_ faña. T o m . 1. Lib. %. cap. 15. pag. roa Tortosa.. Según la relación de Tito
7 1 . llama lien ,s\ñ derminar , que Liv/o me parece que debía estar sima-
Ciudad era esta. Ferreras Histoire Ge- " da a ta parte ulterior del rio Ebro.
tíñate dé Esfagae en la Chorografía al Vlter'or respeflo de los que van de Ira-
fin del T o m . 1. pag. 444. y en el lia á España c o m o hemos notado en
Mapa de España , de la semejanza d e otro parage.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 29
piones determinaron atacarla con sus armas. Asdru-
bal quiso de su parte oponerse á esta empresa, y en
vez de llevar socorro á Ibera , que estaba bien for-
tificada y era capaz de hacer una brava defensa , si-,
tió otra ciudad , la qual habiéndose levantado po-
co antes juró obediencia á los Romanos. En efec-
to los Scipiones ó por juzgar de mayor importancia
esta segunda plaza que la primera , ó porque el ho-
nor , y la religión del juramento les obligaba á lle-
var un pronto socorro á un pueblo, confederado, le-
vantaron el sitio comenzado y guiaron las banderas
y estandartes á las murallas de sus aliados ( 1 ) .
X V I . Los Romanos se acamparon en [Link]-
cindades del Ebro á cinco millas del campo Carta:- Batalla cef-
T . , . , . r
, ca d e l boro,
gines. .Los dos exercitos estubieron en observa- L o s C a r t a ^ i -
cion algunos dias sin animo de atacarse; pero apres- neses son
tados á recibir enqualquiera lance la batalla. Asdru- derrotados,
bal temia perder en España las fuerzas necesarias á
la expedición de Italia : los Romanos Se contenta-
ban de impedir al enemigo el paso de los Pirineos.
Ardian en el ínterin de enojo los exercitosá la
frente uno del otro : culpaban la inacción de los
generales censurando el ocio de vileza y cobardía.
Finalmente el ardor militar impaciente de tanta
demora prorumpió al mismo tiempo poniendo en
movimiento á los dos exercitos. En el de Asdru-
bal los Españoles ocupaban el centro , á la derecha
estaban los Cartagineses, y los Africanos á la iz-
quierda : las dos alas estaban cubiertas la derecha de
los Númidas, los quales tenían el método de en-
trar en las batallas con dos' caballos para mudarlos
hallándose uno fatigado ; y la izquierda del resto de
la caballería. Los Scipiones formaron su exército,
co-
(1) l i v i o cit. cap. 18. pag. 1 7 8 . /
3o ESPAÑA ROMANA
colocando en el centro la infantería de armadura
grave ó pesada dividida en tres cuerpos; á lá van-
guardia , y retaguardia estaban esquadronadas las
tropas ligeras; defendidos los costados de la caballe-
ría. Las fuerzas de los exercitos eran- i g u a l e s , igual
el. valor de los Generales , bien fundada la esperan-
za de la victoria ; pero era muy diferente el espíri-
tu que animaba las tropas. Los Romanos peleaban
por Italia y por Roma ; creían que aquella batalla
habia de decidir en gran parte la Conservación de la
República > combatían por la patria , por sus casas,
por los suyos , y estaban resueltos 4 vencer ó m o -
rir. Los enemigos al contrario eran por la mayor
parte Españoles, 4 quienes nada importaba la con-
quista de Roma *. ó vencedores ó v e n c i d o s n o me-
joraban de Condición i ora fuese dueño el Cartagi-
nés , ora el Romano , siempre debían arrastrar la
doliente cadena de la esclavitud ; deseaban mas
quedar v e n c i d o s en la patria , que ir triunfantes á
Combatir por otros 4 provincias lejanas y descono-
cidas. Esta diferencia de disposiciones no dexó
neutral por m u c h o tiempo la v i c t o r i a ; se declaró
bien presto por los Romanos. Estos atacaron con
intrepidez el centro del enemigo , y aquellos Espa-
ñoles cargados furiosamente cedieron poco 4 poco,
y luego v o l v i e n d o la espalda tomaron la fuga. Los
Romanos ocupando el puesto abandonado de los
Españoles , se hallaron encerrados entre las dos alas
de los e n e m i g o s , los quales los estrecharon de rño-
do que los pusieron en gran conflicto , pues los
atacaban furiosamente por los dos costados con que
v i n i e r o n á darse dos batallas : se peleó con grande
estrago de una y otra parte > hasta que finalmente la
fortuna de los Romanos rechazó 4 los Cartagineses
que los o p r i m í a n , echando del campo á la infante-
ría. Los Numidas y el resto de la caballería viendo
el
BAXO I>E LA REPÚBLICA, 31
el puesto casi abandonado de los infantes huyeron
á brida suelta, aguijoneando hacia adelante á los
elefantes. Asdrubal, desamparado del exército, con
muy pocos de los suyos hizo cien prodigios de va-
lor «• mantuvo la batalla con un tesón que lo col-
mó de gloria , ni dexó el puesto mientras no co-
noció ser inútil su muerte : entonces se retiró quan-
do v i o que salvando su vida podia servir en otros
lances á la patria y 4 la República, Murieron en la
acción veinte y cinco mil Cartagineses, y los pri-
sioneros fueron diez mil. Esta victoria inclinó mu-
chos pueblos Españoles al partido romano y impi-
dió los progresos de Cartago en Italia ; humilló en
España 4 los Cartagineses, y abatió su potencia. Es-
tos sucesos consolaron y llenaron de gozo 4 Roma,
la qual con una gloria inmortal de los Scipiones se
confesó deudora de su libertad, y conservación 4
estos dos Grandes Hombres (1).
X V I L "Ínterin que Roma triunfaba , fuégratv C a r t a s o en-
de la consternación de Cartago viendo desconcer- via á M a g o n
tadas sus ideas , y el infeliz estado de sus negocios ) .nuevo e o i

TI- ti? " o - \ M• exercico. a


en Italia y España. Sesenta naves, con. doce mil 111- España.
fantes , mil y quinientos caballos veinte elefantes, %

y mil talentos de plata, ó- nueve cientos mil escu-


dos romanos, estahm para hacerse 4 la vela á la
conducta de Magon hermano de Aníbal, Hubo
muchos debates en el Senado acerca de la delibera-
ción que se debía tomar , considerando de una par-
te el infeliz estado de los negocios de España , y de
otra los. lamentos de Anibal que pedia socorros, pa-
ra las expediciones de Italia. La horrasca mas cer-
cana se juzgó la mas temible, y pareció consejo mas
prudente, la, conservación de. los dominios antiguos
que
(t) t i v i o cit, cap. 1$. pag. 178. 17. pag. S i . Eutropio l!b. 3. cap. t i .
179. Floro Ktraia reriiíi. Lib, z. cap. pag 34. Orosio lib. 4. cap. i C . p .
j2 ESPASA ROMANA
que la conquista de otros nuevos. T u v o orden
Magon de partir á España : desplegó las velas al
viento , y con una feliz navegación desembarcó
sus tropas en Cartagena ( r ) .
_, „ , X V I I I . Atónitos los Scipiones victoriosos de
El Senado . . , . . , . , . „ r

de R o m a to- * prontitud , conque se remplazo el exército Car-


a

ma dinero taginés poco antes derrotado , empezaron nueva-


p r e s t a d o pa-
m e n 4 respetar la potencia del enemigo , el qual
t e
r3 socorrer ^ • .
el exército poco tiempo supo adquirir la gloria eclipsada, y
e n

de España, reparar sus fuerzas. Informaron con la mayor pron-


titud al Senado, exponiendo que , á pesar d é l a
prosperidad de las ultimas empresas , necesitaban
para el exército y armada de bestuarios , harinas , y
dinero , de suerte que ellos solo podrían subminis-
trar el simple pré del soldado , el qual para no gra-
var tanto el erario , lo sacarían de la misma España
con algunas contribuciones. Efectivamente Roma
se hallaba muy escasa de dinero , y consumida de
fuerzas : sostenía una guerra sangrienta y obstinada
contra la potencia mas formidable de aquellos tiem-
pos : mantenía exercitos numerosos y grandes ar-
madas : temia que se le declarase otro enemigo po-
deroso en Felipo Rey de Macedonia , quien poco
antes había enbiado embaxadores á Aníbal ofrecién-
dole su amistad. Fué preciso, que el Senado orde-
nase al Pretor Urbano , que representase al pueblo
las angustias de la República , y buscase personas
ricas, que tomasen á su cuenta la provisión del
exército de España, con la seguridad de crédito
con el erario. Habiendo el Pretor expuesto la co-
misión del Senado , se presentaron tres compañías
de asentistas , que se obligaron á proveer la España
de todo lo necesario con las siguientes condiciones:
que entrando dinero en el erario , debían ellos ser
pa-
< i) Liria cit. cap. 32., pag. 184. Eutropio lib. 3. cap i t . pag. 34.
BAXO DE IA REPÚBLICA. 33
pagados primero que ningún otro acreedor : que
por tres años qualquiera contrato nuevo que se h i -
ciese de los arrendamientos públicos, se debia efec-
tuar con ellos : .que en consideración á los peligros
de mar y guerra , el transporte de los géneros que
se remitirían á España quedaría á cargo del públi-
co. Los nuevos asentistas tomaron con actividad
las providencias necesarias , y enviaron á Tarrago-
na municiones, arneses, utensilios, y en una pala- •
bra, todo quanto se necesitaba para la continuación
de la guerra ( 1 ) . ^
X I X . Recibidos los socorros y aprestos , con- j B a t a I a d e

forme al deseo de Scipion , para ponerse en campa- i t e d e il¡- a n

ña ; Iliturgi ciudad á las riberas del Betis ó Guadal- tmp en A n -


quí vir ocho millas al oriente de la moderna Andu- ^• - - yx a

xar , se separó de los Cartagineses , á quienes perte-


necía entonces, y tomó el partido de los Romanos.
Por ventura duraba todavía alguna reliquia de la su-
blevación de los Calpeses de que hablamos en otro
lugar, y la novedad de Iliturgi sería una centella de
aquel fuego aun no bien apagado. Escarmentados
los Cartagineses con la experiencia, no permitieron
que creciese la llama , y marcharon á sitiarla para
que este castigo sirviese de exemplo á otras ciuda-
des. E l exército compuesto de sesenta mil h o m -
bres se dividió en tres cuerpos , uno á las ordenes
de Asdrubal, el segundo á la conduela de Magon ,
y el tercero debaxo de la de Irailcon. Enterados
los Scipiones de lo escaso de víveres que estaba la
plaza , tomaron el empeño de socorrerla , y ven-
ciendo las mayores dificultades , la pusieron en es-
tado de una larga defensa. Demás de esto , atacaron
con diez y seis mil hombres el cuerpo mas fuerte
mandado por Asdrubal, á quien se unieron con
E pres-;
(1) Livio cap. cit. c a p . 4$. 49. pág. l o í . tai. lo).
54 ESPAÑA ROMANA
presteza los otros dos trozos del exército. La bata^
lia fué sangrienta, obstinado el combate : obtuvie-
ron la victoria los Romanos con muerte de mas de
diez y seis mil Cartagineses y cinco elefantes. Se
hicieron prisioneros mas de tres mil infantes, y po-
co menos de mil caballos: tomaron cincuenta y :

hueve banderas, y se apoderaron del campo ( i ) .


X X . Los Cartagineses perdieron la batalla ; pe-
Batalla de Pedieron el animo con ella. Precisados á
r Q n o

intíbiie e n levantar el sitio de Ilkurgi , lo pusieron á Intibile


Aragón. . ciudad de Aragón á los confines'del reynode Va^
lencia, por ventura no muy distante de Teruel. An-
tonino la coloca á la parte, ulterior del Ebro á vein-
te y siete millas de Tortosa (a). Hicieron á este fin
muchas reclutas de la juventud española cebada no
solo con el enganchamiento , mas también con la
esperanza de un rico botín. Los Romanos no infe-
riores en el ardor y corage picaron la retaguardia de
los Cartagineses, siguiendo y contándoles los pa-
sos : se vino 4 una acción general, y se peleó con
sumo valor de una y otra parte : pero el exército
Cartaginés compuesto de los residuos de una derro-
ta y de. soldados bisónos no pudo, ó no supo resis-
tir á la fuerza y experiencia de los enemigos, tro-
pas veteranas engreídas con la ultima victoria. E l
feliz éxito de esta batalla se debió principalmente
4 J a prudencia militar de Gneo Seipion que revol-
v i ó desde el principio todas sus fuerzas contra los
soldados africanos, que eran, todo el nervio del
exército contrario. Ganaron los Romanos la bata-
lla , tomaron quarenta y dos banderas, nueve ele-
fantes j hicieron tres mil prisioneros, y tendieron
tre-

. (i) Livio cit. cap. 49. pag. 1 0 4 . hombre confundiéndola con el valero-

jí. tomó la ciudad d e Intibile


(<t) Ferreras T o m . t. Part. r. pag. so Español InébJle 6 Andobil "de quien
por unhablado , y hablaremos.
se ha
BAXO DE LA REPÚBLICA. 35
trece mil muertos en el campo (¿>). Nada puedo
asegurar del numero de los muertos y heridos de
Jos Romanos, que sin duda hubo no pocos asi en
esta acción como en otros combates; porqué los
historiadores latinos , de cuyas relaciones hemos de
tomar estas noticias, las han omitido por no entur-
biar la alegria de sus victorias con funestas memo-
rias (1).
X X I . Iba avanzando la estación , y se retiraron ^
los exercitos á los quarteles, el vencedor á Tarra- Xpresros
gona , y á Cartagena e l vencido , en donde pasaron para la nue-
el invierno haciendo aprestos para la nueva campa- campana, v a

ña. La República de Cartago envió un refuerzo de


cinco mil hombres eon Asdrubal hijo de Gisgon.
Los Romanos no necesitaron de nuevas tropas Ita-
lianas , porque la reputación de sus armas con tantos
sucesos favorables alistó muchos Españoles debaxo
de sus banderas , y atrajo muchos pueblos á su
amistad (2).
X X I I . Las deserciones freqüentes de los Espa-
ñoles, que abandonando el partido de Cartago pa- Estrago de
sabana los Romanos aquartelados en Tarragona, á hecho por n0

donde acudian de muchas provincias á unirse con ios Cartagi-


aqüel exército , obligaron á los Cartagineses *á ade- « nesfiS

lantar la campaña siendo los primeros á ponerse


eii marcha para impedir las funestas conseqüencias,
que habían de resultar. Los dos hermanos Barcinos
Asdrubal y Magon irritados de la grave injuria,
que creían hacerles los Españoles; confiados al mis-
mo tiempo , porque los Romanos no se moviaii to-
davía de sus puestos; salieron de Cartagena j y se
Ez de-

(l>) Mariana T o m . t . lib. 1. cap. tino SítaUg. lib. i . cap. 3. Exemplo


15. pag. 7 1 . dixo por equivocación, 1. pag. 118.
que los Cartagineses muertos fueron s o - ( i ) - Í d e m l i b . 14. cap. 41. pag.
los tres mil. " . 151. . . •>-..
(1) Livio cap. y pag. cit. Frbn-
gS E spasa ROMANA
derramaron como un impetuoso torrente talando
las campañas , arruinando los sembrados , y pa-
sando á fuego y hierro quanto se les ponia delan-
te- : es indecible el estrago que hicieron en las par-
tes ulteriores del E b r o , llenaron de espanto las
provincias, y separaron muchas ciudades del parti-
do Romano (1).
Caballería XXIII. Llegó á Tarragona la noticia de estos
C a r t a g i n e s a crueles estragos acompañada del llanto de los -pue-
Í"s4p¡U en blos. Publio Cornelio Scipion tomó una parte de
Akañiz. sus tropas , pasó el Ebro y v o l ó á llevar el socorro
á los Españoles , y el terror á los Cartagineses. En-
trando en Aragón tubo aviso de la cercania del
enemigo. Se acampó debaxo de las murallas de
Castro-alto ciudad partidaria de los Romanos , si-
tuada donde hoy está Castel-serás quatro millas de
A l c a ñ i z , bien fortificada , y proveida de t r i g o .
Creyó estar bien defendido teniendo aquella plaza
á las espaldas; pero esta situación le perjudicó. La
caballeria Cartaginesa penetró en el centro enemi-<
go , y desordenó las filas de suerte , que Publio ha-
- biendo perdido dos mil hombres se v i o precisado
á desamparar aquel puesto , y retirarse. Baxó hacia
las costas del mar, y se fortificó en un monte que
llamaban de la Victoria, y hoy llaman Monda (di-
ce Florian D o Campo) , distante pocas leguas de
la embocadura del Ebro al occidente del rio (2).
Seveapre- X X I V . ínterin acampaba Publio en aquel pa-
tado otra v e / rage , marcharon hacia allá por diferentes rumbos,
de ios ene- y con di versas intenciones dos Generales enemigos.
d e k s f u e n - Gneo Scipion salió de Tarragona con un socorro
S

tesdVlEbro. para su hermano , y Asdrubal Gisgon de Cartagena


para reformar el exército Cartaginés : se acamparon
á
( 1 > Tito Livio citado.
' ' (») Livio cap. cit. 41. pag. cit. paña lib. 4. cap. ií. fol. 117. lib. i
D o Campo Crema general de Et- c<¡p 30. fol. 30S.
(
BAXO DE LA REPÚBLICA. 37
á la vista, á la otra parte de las fuentes del Ebro
Mientras se estaban observando estos cuerpos,
Publio Seipion baxó del monte con el mayor se-
creto y cautela para espiar la situación del enemigo,
y sorprehenderlo si pudiera. L o observaron los
Cartagineses y esperando á que llegase á un puesto
llano y abierto, lo acometieron con tanta actividad,
que á no haberle dado asilo una colina, sin duda
hubiera quedado prisionero : aun en este puesto se
halló en grande confuto, pues los enemigos lo cer-
caron y cerraron de modo que era infalible su per^
dida , si su hermano no hubiera corrido á socorrer-
lo con todas las tropas de su mando (1).
X X V . Estaban los exercitos en frente uno de i o s C a r t a -
otro, y muchos Españoles pasaban al partido délos ^
Romanos , que juzgaban el mas seguro : distinguie- sitian la ciá-
ronse los naturales de Castulon hoy en dia Cazlona dad deiiu-ur-
ciudad que merecía el aprecio y estimación de los Y
SH IOS

^ . 1
• f- 1 1 1 • 1 r ••• TI • • manos les
Cartagineses con especialidad de la familia Barcina obligan á re-
asi por sus riquezas^y antigüedad , como por ser pa- tirarse con
tria de la muger de Anibal , según el testimonio de | j ^ J "
r
a
a n

Tito Livio. Este aviso llegado al campo de los sido á ville-


Cartagineses los encendió de nuevo en ira contra « y 3
: i o l e

los Españoles y y aunque estaban á vista d é l o s Ro- ^ " ' e n i o ^ d e


manos con quienes debían combatir , olvidados del los Romanos
formidable enemigo, solo pensaron al desahogo de
su venganza: volvieron las armas contra las ciudá-,
des principales de la sublevación. El año antece-*
dente , como diximos , sitiaron la ciudad de Ilitur-
gi: el suceso no correspondió á la esperanza, pues
fueron obligados á levantar el sitio. La guarnición
de esta plaza era' Romana ; sin embargo estaba mal
proveída de víveres y municiones. O con la espe-
ranza de tomarla mas fácilmente, ó con el deseo de
le-
(l) Livio cap. y pag. ci«.
38 ESPAÑA ROMANA
reparar la gloria perdida en el sitio antecedente,
camparon los batallones delante de aquel presidio:
las tropas se dividieron en dos cuerpos uno á las
ordenes de Asdrubal Barcino, y el Otro á las de
Magon: por ventura Asdrubal Gisgon mandaba
algún otro cuerpo de reserva y observación á los
contornos del monte de la Victoria para divertir al
^ enemigo. Gneo Scipion considerando el riesgo de
los Iliturgeses, y noticioso de la escasez de víveres
que padecían , tomando un esquadron de gente es-
cogida , con una audacia indecible penetró por me-
dio de los dos exercitos, y combatiendo valerosa-
mente introduxo el socorro en la plaza. Igualmen-
te admirable fué el esfuerzo con que el dia siguien-
te salió de ella, y rechazando al enemigo se abrió
paso con la espada entre millares de combatientes.
Cuenta Tito Livio que los Cartagineses en estas
dos acciones perdieron doce mil hombres muertos
mas de diez mil prisioneros, y treinta y seis bande-
ras. Mariana es de parecer que hay error en los ma-
nuscritos, y que se ha de leer dos mil muertos , t-res
mil pasioneros, y trece banderas. Socorrida la pla-
za levantaron los Cartagineses el sitio , temiendo
consumir inútilmente el tiempo delante de lliturgi,
y determinaron ponerlo á Bigerra situada en el pa-
rage donde está fundada la ciudad de Villená. Los
Romanos que les iban al alcance, no les permitie-
• ron continuar los ataques, y marcharon á Munda,
hoy Monda distante veinte y quatro millas al ouesc
Batallas d e de Mahga ( i ) . ^
[Link] X X V I . Empeñados los Romanos en defensa de
denota de sus aliados picaron por la retaguardia á los Cartagi-
los C a r t a s i - neses , y les presentaron la batalla. Casi quatro ho-
neses. G n e o ras duró la sangrienta pelea : los Cartagineses con
Scipion r e d
b e una heri-
da, (i) Tito Livio cap, 41. pag. i f 1. Marianatom. 1. lib. i . cap. ti.paj5.74.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 39
sus elefantes fueron rechazados hasta las propias trin-
cheras quando Gneo recibió un golpe de tragula_,~
que lo hirió gravemente en un muslo (a). Este acci-
dente funesto, que luego se supo en todo el exército,
reprimió el ardor de los Romanos en lo mas sangrien-
to de la acción , y estando para apellidar la victo-
ria, casi perdieron el aliento , creyéndose todos he-
ridos con el propio gefe , y vencidos al tiempo
mismo en que eran vencedores. Inhábiles á perfi-
cionar la victoria la dexaron escapar de las manos
tocando la retirada con la gloria no obstante de ha-
ber hecho, piezas doce mil Cartagineses., treinta y
nueve elefantes , y tres mil prisioneros , habiendo
tomado también cincuenta y siete banderas. Esta
batalla indecisa por el accidente de Gneo se conti-
nuó , podemos decir , cerca de ¿iuringe adonde
se habian retirado los Cartagineses. Esta ciudad, á
juicio de Fíorian D o Campo estaba establecida en
el parage donde está situada [Link] de Arjona á
distancia de ocho millas de Anduxar. Asistía Gneo
en una litera alentando con su presencia á las legio-
nes , y dando las ordenes convenientes y oportu-
nas á la felicidad de la acción. Los Romanos pe-
learon con valor y con fortuna ; pero, el estrago
hecho en el enemigo no igualó á la perdida de
Munda; ó por ser mas escaso el numero de los con-
trarios , ó por ventura , la sola v o z del General no
pudo obtener de los batallones, l o que hubiera al-
canzado unida con el exemplo ( 1 ) .
X X V I I . Con tantas perdidas no podia ser mas Los Carta-
infeliz la situaciacion de los Cartagineses. Cada dia gineses r e c l u -
crecia el numero de pueblos que desamparándolos " ¿ ¿ ^ n á
se declaraban partidarias de los Romanos. Sus exer- batalla á l o s
ci- Romanos y
. la p i e r d e n .

, ( t ) En el tomo- siguiente se habla- mención en la España Cartaginesa,


ra de la fragata, de cuya [Link] (i) Livio c a p . 41. pag. 151.
4o E S P A ST A l o MANA
citos estaban casi deshechos, y no s e atrevían á r e -
cíutarlos con levas de Españoles recelando de su
fidelidad ; Cartago después de los últimos esfuerzos
no podía enviar nuevos socorros. El magnánimo
Asdrubal no cayó de, animo ; encerróse con las re-
liquias del exé[Link] Cartagena , y despachó. Ma-
gon su hermano á hacer reclutas en las Galias. Me-
^ nicato y Civismaro dos Principes Gaulas amigos de
Aníbal oyeron gustosos la comisión del Cartaginés,
y con gran numero de reclutas se hicieron A la ve-
ía y desembarcaron en Cartagena. Impaciente As-
drubal marchó á la cabeza de su exército en busca
de los Romanos para vindicar el honor de Cartago,
que había padecido en los choques antecedentes;
mas las fuerzas no igualaban al valor. El exército
casi t o d o se componía de reclutas-, gente sin disci-
plina , la mayor parte Gaulas ó Franceses mas aptos
á una escaramuza, que á una batalla de tesón. El
combate fué breve , y los Romanos que peleaban
Con mas orden , con más constancia , y con aquel
valor que les infundía la memoria de las freqüentes
victorias , deshicieron á los Cartagineses , los qua-
les abandonaron el campo í los enemigos dexando
e n sus manos casi mil prisioneros, ocho elefanteSj
ocho mil muertos e n la refriega , entre ellos Meni-
cato y, Cevismaro : tres elefantes fueron heridos
mortalmente , y los vencedores se enriquecieron
con los despojos de los Gaulas, con sus anillos, bra«
zeletes, y collares de oro ( i ) .
X X V I I I . Desmembrado el exército d e Carta-
Los R o - go inhábil á proseguir la campaña, lo retiraron los
manos coman gefes antes de tiempo á quarteles de invierno. Due-
a Sagimuo ai- ~ ü g, Romanos del terreno sin temor de enemigos
rasan la cni- . , . °
dad de T e - que se opusiesen a sus designios, se acordaron no
ruei. sin

(i) Livio cap. cit. 41. pag. 151. y 153.


BAXO DE LA REPUBIICA. 41
sin rubor de la fidelísima ciudad de Sagunto , que
contaba entonces cinco años de dominio cartaginés,
y cuyo sitio intentaron ellos mismos dos años antes,
:

quando Abeloce les entregó los rehenes, que se


guardaban en aquel presidio. Apenas se apostaron
delante de los muros", tubieron la esperanza de apo-
derarse de ella , no hallando otra resistencia que la
de la guarnición Cartaginesa , á la qual vencieron
con poca fatiga i por ventura Abeloce con su auto-
ridad. Sirvió no poco á las armas romanas. Gneo
Scipion señor de Sagunto hizo venir á esta ciudad
los hijos y parientes de los antiguos moradores, que
murieron victimas de la lealtad en el memorable
sitio de Aníbal. L l e v ó después sus armas a la ca-
pital de los Torboletas, pueblos que como diximos
en la España Cartaginesa, tanto contribuyeron á
la ruina de Sagunto : la tomó , la destruyó arrasán-
dola del todo en castigo de su perfidia , vendió loa
habitantes en almoneda á manera de esclavos : hizo
sus campañas, con un privilegio bien singular, tri-
butarias de los Saguntinos. Los historiadores supo-
nen que los Torboletas ( aquienes T i t o L i v i o y Ma-
riana llaman Turdetanos) eran confinantes cíe los
Saguntinos : en esta suposición , es verisímil que la
capital arrasada por orden de Gneo era Teruel , la
qual perteneciendo antiguamente á Fenicios ó Car-
tagineses , como noté en otro parage , se pudo acor-
dar con Aníbal para buscar algún pretexto de la rui-
na de Sagunto (1).
XXIX. Tomada venganza y castigados con in? G n e o S c í -
famia los Torboletas , Gneo Scipion vencedor de P " . " 1 0 se a

muchas batallas se retiró á los quarteles de Tarra- T a r r a g o n a ,


gona. Sin duda hallaría en esta píaza á Publio Cor- d o n d e halla
nelio su hermano,quien á lo que parece, se retiró á n d « e n J d o
0
S

F ella alli -un a ñ o


(1) Tito Livio cap. cit. 41. pag. *T5- 5° r
P a M 0 I i

v
* r
* 1
d e animo.
2
4 E SP'ASA R O M A N A
ella desde la primavera, pues en la serie de las glo-
riosas, acciones de los Romanos en todo este trans-
curso de tiempo no se hace mención de é l ; antes
bien observo á Gneo Scipion gravemente herido,
que manda una batalla en una litera , n o .pudiendo
asistir á ella á caballo. N o .sabemos el motivo que
obligó á Publio á mantenerse en sus qüarteles, y á
n o desampararlos para tomar el lugar de su herma-
n o . Por ventura alguno sospechará , que el ultimo
aprieto , en que se v i o al pie del monte de la vic-
toria-, y aquella desgracia á que lo conduxo su de-
masiado ardor , lo abatieron , de suerte que por la
pasión quedó inhábil para hacer estas ultimas cam-
pañas. N o es de admirar que los historiadores lati-
n o s , que omiten con astucia otros muchos lances,
tuviesen la cautela de sumergir en el silencio esta
flaqueza , que pudo empañar algo la gloria de las
proezas y constancia de este héroe ( i ) .
A ñ o 113, X X X . A un año sangriento de continuas batallas
Carcagine- yc o m b t e s sucedió otro mas tranquilo, en que Ro-
a

n o s suspen- manos y Cartagineses se valieron de la política en


den las ar- vez de las armas. La Numidia , que el día de hoy
wá^doT l l Biledúlgerid provincia bien conocida del
a m a m o s

can a ía os. ^fa^ ^ ¿ pueblos famosos, cuya poten-


c o n t a r j a os

cia- los distinguía de los demás.- los Masesilios á


quienes dominaba el Rey Sifaz , y los Masilios que
obedecían á su Monarca Gala padre de Masinisa,
La paz , ó la guerra con estos pueblos era de suma
conseqüencia para los Cartagineses por la vecindad
de sus dominios africanos. Los dos Scipiones. ma-
quinaban sembrar la,discordia , de modo que se di-
clarasen Contra Cartago : por otra parte los herma-
nos Barcinos Asdrubal y Magon procuraban culti*'
. . • , var

(1) l i v i o cap. cit.


BAXO DE LA REPÚBLICA. 43
var su amistad, y mantener buena corresponden*
cía (r). Embaxada
X X X I . La suerte presentó ocasión á los Ro- ¿ ^ | i ! e s
a x
c

manos de fomentar el disgusto de uno de aquellos piones á Si-


soberanos. Sifaz Rey de los Masesilios pretendió ^^ ^ se
c

dar la mano de Esposa á una hija dé Asdrubal Gis- ^


gon, y el Senado de Cartago sin faltar al decoro de-. A l i a n z a ea-
' bido á la magestad , se excusó de otorgarla por ra- í re e l l o s >

zon de la ausencia del padre de la doncella emplea-


do en la guerra de España , siiv cuya presencia no '
podia efectuarse aquel tratado. Esta negativa ofen-
dió mucho á Sifaz , quien para manifestar su resen-
timiento pensó declarar la guerra á Cartago. Ente-
rados los Scipiones de este accidente , no dexaron
escapar una ocasión tan favorable, é inmediatamen-
te despacharon tres capitanes con el carácter de Em-
baxadores á aquel Principe ofreciéndole su amistad,
y rogándole que les concediese la suya : le expo-
nían que si se confederaba con los Romanos para
oprimir la potencia de Cartago , podia esperar to-
dos los efectos benéficos de la gratitud del Senado
y pueblo de Roma. E l Rey de los Masesilios reci-«
bió con benignidad y cortesía á los Embaxadores:
les aseguró de su animo benévolo , y consultó con
ellos acerca del modo de hacer la guerra : expuso
sinceramente la bondad y bravura de su caballería,
y al mismo tiempo no disimuló el infeliz estado de
su infantería por falta de pericia y arte militar : ro-
gó que uno de ellos se detuviese en su corte para
disciplinar sus Tropas, sin cuya diligencia no se po-i
dia prometer ventaja alguna si venían á una acción
con los Cartagineses. Quedóse Quinto Statorio con .
el Rey , .y partieron sus compañeros acompañados
de otros Embaxadores Numidas autorizados para
F 2 con*
(t) Livio cap. 48. pag. 158.
44. ' E s p a s a R q m a n a

concluir el contrato de. alianza con los Generales


Romanos. El arribo 4 Españt de estos enviados
de S'tfaz fué de felicidad para los Romanos. Su au-
toridad y sus exhortaciones induxeron muchos N u -
midas 4 desertar del exército [Link] , y asentar
plaza en el de Roma ( i ) ,
tos Carta-_ X X X I I . Enterados Asdrubal y Magon del tra-
pachán Em- tado concluido entre los Scipiones y Sifaz , solici-'
bixadr á taron ellos inmediatamente la amistad de Gala Rey
íos^MaslíL^ ^ ^ Basilios , 4 quien despacharon una embaxa-
e o s

y se confe-da honorífica llena de promesas lisongeras. Expu-


deraa. sieron aquellos Emhaxadores al Rey el grave peli-
gro del África , si llegaban los Romanos 4 poner
pie en ella j la facilidad de meterlo teniendo yá un
Rey amigo y confederado en aquellas provincias;
la necesidad de abatir 4 este único aliado y obligar-
lo 4 romper los tratados, y quitarle todos los pen-
samientos y esperanzas, que huviese concebido.;
Masinisa hijo de Gala , joven de diez y siete años,
de pensamientos elevados, y de espiritu superior á
sü edad, ganado de los Cartagineses con la palabra
de darle dentro de pocos años la hija de Asdrubal
Gisgon pretendida de Sifaz, esforzó, la petición de
los Embaxadores , y persuadió al padre la alianza
con Cartago , y el pronto apresto de un exército
contra aquel-Rey. D e hecho se unieron las tropas
y marcharon 4 la conducta del mismo Masinisa, El
joven General d i o dos batallas al Principe Rival,
la primera auxiliado de los Cartagineses, la segun-
da con solas sus tropas j y las ganó con sunw
gloria (2).
X X X I I I , ínterin que resonaban las armas en el
piones S
£ África los Scipiones, en España sin estruendo mi-
%

fuerzan su , l"
1

exército coa
los Celtibe- ( I j l j j<,
v c ¡ . ^
t p a g. l J g > 1 ¡ 9 , ( )
Z i j y i o c s p . 4 ' - P s-
a
2
59*
BÁXO DE LA REPÚBLICA.- 45
litar hacían nuevas conquistas no ya de plazas, sino r o s ? p f i m e -
de corazones , aumentando el numero de sus parti- ros c x r r a u -
darios, y reclutando muchos Españoles , principal- S ° , e s t í - e r s

mente en la Celtiberia. Era costumbre de este pue- d e R o m a 0 5

blo militar en los exercitos de Cartago con el pré Envían sigu-


ordinario de los demás soldados, y no con la es- nos á Italia,
peranza sola del botin , y pillage. Los Scipiones
les prometieron de alistarlos con las mismas condi-
ciones sin distinguirlos ( como se hacia antes ) de
las tropas Romanas. Estas promesas de utilidad y
de honor movieron mucha juventud Celtibera á
escribir sus nombres en las milicias de Roma.
Treinta mil hombres asentaron plaza del modo di-
cho , y estos fueron los primeros extrangeros esti-
pendiarios que recibió Roma en sus exercitos. Era
notorio el zelo activo de estos. Españoles en todas
ocasiones á favor de los Generales y del bien publi-
co : con esta experiencia no dudaban los Scipiones
que podian valerse de ellos para otras empresas , ó
comisiones mas arduas y delicadas; y escogiendo
de aquella provincia mas de trescientos nobles , los
enviaron á Italia con grandes recomendaciones, y
con la instrucción de separar del exército de Ani-
bal á sus nacionales, y persuadirlos á tomar parti-
do en las legiones Romanas, lo que executaron con
fidelidad y con suceso feliz ( i ) .
X X X I V . Se habia pasado mas. de un año en A ñ o 112.
el ocio sin tomar las armas como sino hubiera ene- l o s R o m a n o s
migos con quienes combatir , ni provincias que ° " c n l o s C c l

conquistar en una extensión tan vasta de país. Las " e i o s s a l e n

a campana.
ultimas derrotas de los Cartagineses habían engreí-
do de masiado á los Romanos, y á mi ver , habían
producido en sus ánimos demasiada confianza de sí
mis-
f l ) _ liria cap. cit. 4Q. pag. Grosio lib. 4. cap. 16 pag. 15ÍU
» í o . lib. ^5. cap. 3 1 . pag. }oi.
$6 ESPAÑA ROMANA •
mismos. Sus Generales cometieron el error de sus-
pender la guerra á tiempo en que -podían proseguir-
la felizmente marchando seguros de la victoria , y
de quitar al enemigo todos los [Link] poseía
en España : solo se resolvieron á continuarla, quan-
do los Cartagineses, poco antes aniquilados, reclu-
taron el exército , y repararon las fuerzas perdidas.
Entonces despertaron del sueño los Scipiones, y
determinaron salir á "Campaña. Formadas las tro
pas delante de Tarragona tuvieron consejo de guer-
ra acerca de sus operaciones.- Los Cartagineses es-
taban ya en movimiento para llevar-á Italia el so-
corro , que pedia Anibal, y habían impedido has-
ta entonces los-Romanos. Dividieron sus fuerzas
en dos cuerpos: Magon y Asdrubal Gisgon man-
daban él uno ; y el segundo obedecía a Asdrubal
Barcino. El primero distaba, dice Tito L i v i o , cin-
co jornadas de Tarragona, el segundo mas cercano
estaba apostado en la vecindad de Anitorgi. En la
hypothesis de que el historiador Romano hablase
de jornadas de un viage regular aun mayores de las
que hacen las tropas en sus marchas, Magon no po-
día estar en Andalucía , como pensó Mariana , pues
aquella provincia dista mucho dé Cataluña : pueda
suponerse á lo mas , que estuviese en las vecinda-
des de Teruel ciudad situada á quareiíta leguas de
Tarragona. Por lo que mira á Anitorgi, siendo
mas vecina , no la podemos colocar en Andalucía,
ni en Castilla la' nueva, mucho menos en Estrema-
dura como hace Perreras. A mi ver , se debe si-
tuar en Aragón hacia el parage de Alcañiz casi á
igual distancia de Tarragona y de Teruel. Los Ge-
nerales Romanos dividieron también sus fuerzas á
proporción de las del enemigo. Publio Cornelio
con dos tercios de soldados Romanos y provincia-
les tomó el empeño de atacar á Magon ; y Gneo
con
BAXO DE XA REPÚBLICA. 47
con el resto del exército y treinta mil Celtiberos
deliberó dar batalla á Asdrubal. Marcharon unidos
los dos hermanos , é iban de batidores algunos pi-
quetes de Celtiberos. Gneo hizo alto debaxo de
los muros de Anitorgi á la frente de Asdrubal de
quien lo separaba un río , sin duda el que riega los
terrenos de Alcañiz : Publio se dividió de su her-
mano y fué en busca de Magon ( 1 ) . *
X X X V . N o t ó Asdrubal que la esperanza de
Gneo estrivaba sobre las tropas de la Celtiberia : la ^ L íi!r nc( S

. , , . , . , r
, pión abando-
expenencia le hacia temer la bravura de estos sol- j o de los n a

dados , que cinco años antes lo habían derrotado: C e l t i b e r o s


excusa la B a -
se manejó con arte para retirarlos del exército. La talla.
fidelidad y la constancia formaban el carácter de los
Celtiberos; no era posible corromperlos con dine-
ro , ni con promesas; para inducirlos á una infide-
lidad era menester cubrirla con el velo de virtud.
El General .de Cartago conocía bien aquella na-
ción , y para lograr su intento les hizo saber que
ciertos motines agitaban la Celtiberia , y que ellos
eran el origen de aquellos alborotos por haberse
alistado debaxo de las banderas romanas contra el
gusto y parecer-de muchos de sus nacionales :. que
en sus manos estaba la tranquilidad de la patria;
pues con su retorno á ella [Link]ía toda la bor-
rasca. Les hizo sugerir que los buenos ciudadanos
deben preferir el bien de la patria á. la utilidad y
defensa de un. partido extrangero : que desertar del
exército era mía,infamia ;,:mas sin mengua del h o -
nor podían pedir, su retiro' : que ni aun, este sería
decoroso si empuñasen el acero Contra aquella po-
tencia debaxo de cuyas insignias militaban : pero
merecerían la aprobación universal, determinando-

(I) Liviolib. 15. cap. ; i . p. 301. Perreras Tora. I i Lib. 1- pag. 40


Mariana tum. 1. Ub. 1. cap. 18. pag. 7 7 .
4°* ESPASA ROMANA
se á exercer su valor y sacrificarse por la patria; que
si la necesidad del p r é los detenia en el exército Ro-
mano , él se obligaba á subministrarles en sus casas
y en el seno de la paz'la misma paga, que recibían
fuera de la patria, y en el tumulto de la guerra. As-
drubal astutamente se valió de algunos Celtiberos,
que servian en sus batallones para proponer á los
partidarios de Roma estas razones, que. hicieron
mucha impresionen los ánimos no de los principa-
les y mas nobles, sino del vulgo de los soldados ig-
norantes , los quales engañados del aparente amor
de la patria pidieron el retiro sin alegar otro moti-
v o que el de las inquietudes domesticas, que lia-,
maban su atención y sus armas. Gneo Scipion , i
pesar suyo , se v i o precisado á conceder la licencia
que pedían aquellas tropas ; asi porque los soldados
forzados y mal contentos pueden ocasionar perdi-
das gravísimas en los exercitos; como también por-
que habiendo Gneo cometido el error de formar su
exército por la mayor parte de extrangeros, no bas-
taban sus pocos Romanos para contener aquella mu-
chedumbre. Este General inferior en fuerzas al
enemigo sin esperanza de poder unirse á su herma-
no , retiró poco á poco el exército buscando algún
puesto seguro para -evitar la batalla , que los Carta-
gineses pasado el rio y siguiendo su retaguardia
querían darle ( i ) .
X X X V I . N o era menor el conflito de Publio.
Publio Sci-Masinisa hijo del Rey de los Masilios , que poco
n | a Bafafla antes habia venido del África auxiliar de los Car-
C
0

contra Masi- tagineses, lo atacó con la caballería formidable de


y Ándobaí
S a s u
P ^ ' ^ ^° ° l
a s
b a dia y noche de cien modos
m e s r a

mueren c o m - con bizarra osadia :. ora destrozaba los soldados que


batiendo. salían del acampamento á traer leña, forragear, y
ha*

(i) Livio cit. cap. 3?. pag. j o x .


BAXO D S I A REPÜBIICA.- 49
hacer otras cosas necesarias para el exército: ora;
asaltaba las centinelas avanzadas , arruinaba las esta-
cadas y otros reparos: ora penetraba de noche en
el campo y á guisa de rayo pasagero quitaba la- vida
á muchos y desaparecía. Estos insultos agitaban mu-
cho al General Romano : pero mas lo inquietaba
la noticia de la cercanía de Andobal , que traía sie-
te mil y quinientos Suesetanos de refuerzo 4 Masi-
nisa y á los Cartagineses. Andobal es aquel Princi-
pe Español, que cinco años antes en compañía de
su hermano Mándonio había levantado los Ilerge-
tas contra los Romanos. Según Florian D o Campó
los Suesetanos eran el pueblo de Suesa ó Sangüesa
en Navarra 4 las orillas del rio Aragón. Los Roma-
nos (dice Mariana) la denominaron asi del vocablo
latino Sus en nuestro idioma Lechon por la exce-
lencia de la carne de puerco de aquellos parages. ;

Publio Scipion para huir el encuentro de tantas


tropas combinadas tomó el expediente de dexar en
el campo 4 Tiro Fonteyo con un pequeño cuerpo,
y é hizo desfilar de noche el grueso del exército en
busca de Andobal Con intento de sorprehenderlo
y batirlo. La determinación fué atrevida , y el
efecto correspondió 4 la temeridad del consejo.
Los Romanos atacaron 4 los Españoles , se peleaba
con bravura , y los primeros combates eran con
Ventajas de los primeros , quando estos vieron sus
costados atacados por la caballería de Masirtisa , que^
avisado de la marcha secreta de Scipion siguió su
retaguardia corriendo en socorro de los Suesetanos.
El General Romano d i o la frente 4 Masinisa, y
combatía con-un valor indecible contra los dos
enemigos : en el ardor de la pelea^ se dexaron ver
las insinias de los batallones de Magon , que 4 mar-
chas forzadas llegó al puesto de la batalla y atacó
con denuedo la retaguardia de los Romanos, míen-
G tras
5o ESPAÑA ROMANA
tras la vanguardia: sostenía con tesón los ataques de
los Masilios. Encerrados, y acometidos por todas
partes, incapaces de defenderse de una multitud de
enemigos, que los oprimían, intentan, mas no ha-
llan modo como abrirse paso para una retirada. Se
peleaba con furor, y se hacían los mayores esfuer-
zos ora contra ün enemigo , ora contra otro. Pu-
blio Cornelio era el primero , que se exponía 4 los
mayores peligros, dando .exemplo y animando á
todos con el desprecio de lá propia vida. Mientras
corria á todas partes haciendo cien prodigios de va-
lor , una mortal herida de una lanza , que recibió
en un costado lo derribó del caballo, y murió glo-
riosamente en la acción. La muerte del General se
publicó á grandes voces por el exército, y con ella
se esparció el terror en todos los soldados.. Triun-
fa el enemigoj los Romanos consternados solo pen-
saban al único recurso que les quedaba.» que era la
fuga : la primera fué la caballería ,. siguieron su
exemplo las tropas ligeras, el residuo de la infante-
ría quedó desamparado : pero la suerte fue común
á todos:. asi los fugitivos, como los que quedaron
fueron victimas lamentables de aquella batalla. Los
enemigos divididos en dos cuerpos los persiguie-
ron 4 banderas desplegadas; quantos alcanzaronJue-
ron sacrificados 4 su furor , ni hubiera sobre vivi-
d o un Romano s o l o , que pudiese dar la noticia de
este destrozo, si la noche que sobrevino no hubie-
ra ocultado algunos pocos de la vista del irritado
vencedor. Esta feroz batalla se d i o , á mi juicio, á
la parte ulterior del Ebro en el centro de Aragón,
donde el General Romano partido de los contornos
de Teruel pudo encontrar [Link] Suesetanos , que ba: :

xaban de Navarra 4 la conducta de Andobal ( i ) .


Ape-
(l) Cicerón Oj¡tmm tom, 4. Tns- culan. quest. lib. i . pag. 1116. col. i.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 51
X X X V I I . Apenas se concedió un breve des- _ L o s v e n c e

canso al soldado, mandaron los gefes tocar la mar- d o r e s d e P u -


cha , y guiaron las tropas al campo de Asdrubal, Scipion
b l i o

ambiciosos de tener parte en una sangrienta victo- A s d r u b a l p a -


ria igual ó superior á la primera. Omito las acia- ra atacar á
maciones con que Asdrubal y su exército recibie- ° j-^í¡£- G n e q

ron á los vencedores , y los transportamientos de i . e c o r a

alegría al oir la derrota del Scipion > la carnicería bate,


de su exército, y los sucesos de aquella memorable
jornada. Gneo Cornelio, el qual, retirados los C e l -
tiberos, temia á solo Asdrubal , entró en grande
aprehensión al ver venir á la desfilada los batallo-
nes y esquadrones á unirse á su enemigo , y aunque
no le habia llegado noticia de la infeliz derrota , la
vista sola de tanto enemigo, que iba llegando bien
ordenado y sin que nadie le viniese al alcance> le
parecia un triste anucio de alguna tragedia. Después
de madura deliberación el único recurso que le
quedaba era el de una retirada secreta engañando si-
pudiera al enemigo. La noche ocultó la fuga , ni la
observaron los Cartagineses hasta el amanecer. In-
mediatamente Asdrubal y Magon destacaron á Ma-
sinisa con la caballeria Numida á fin de picarlo á la
retaguardia, é ir deteniendo su marcha hasta que
ellos pudiesen alcanzarlo y obligarlo á la batalla. E l
joven Numida molestó á los Romanos por las es-
paldas y costados de suerte que se vieron precisados
á dar la frente al enemigo, y pelear retirándose pa-
ra escusar un combate general con todo el grueso
del exército. Mantuvieron esta especie de pelea
hasta el anochecer, entonces mandó el General dó-
G 2 blar
livio cit. cap. 34. p j g . iol. 303. Plu- 'Bello punko lib. 13. pag. 184. Eutro-
tarco Vitaám T o m , 3. Sciplonis vlia. pió Hiitot. Rom. lili. 3. cap 14. pag.
P g- 3*4- Floro lib. 1. cap. 6 pag.
a
j f . D o Campo Cromen general de Es-
Sí. cap. 17. p g . 8,, Oíoslo lib. 4.
a paña lib. 5. cap. 41. fol- 3*7- Maria-
cap. 17. pag. i s o . silio Itálico De na t o m . 1. lib. 1 . cap. 18. pag. 37.
5 2
E S P A S A ROMÁN A
blar la marcha, y tomaron-una colina , y aunque el
puesto no era muy ventajoso , esquadronó en él
sus tropas contentándose en falta de otro asilo , de
aquella altura de terreno ( i ) . -¡
X X X V I I I . [Link] y caballería ocuparon el
Gwír> se c e n íy ] infanteriaformó un quadro. Los Ma-
r o a
rectifica en . . . . J
, ^_ . . •
una colína es sinos intentaron acometer a Gnep Seipion , el qual
v e n c i d o , . b u - ayudado del terrenoTos rechazó sin dificultad: mas
*7 * m u e r ? " * daron mucho las tropas de Asdrubal, de Ma-
n o
ar
;
I e
y m
' g
Q n y ¿q Andpbal. A vista de ellos procuró for-
j

tificarse del mejor modo que pudo. Poca defensa


prometía aquel terreno , pues era una colina desnu-
da sin arboles, sin matorrales á donde apelar para
hacer alguna suerte de palizadas: la tierra dura é in-
dócil no permitía abrir foso en breve tiempo : en
suma , no habia modo de cubrirse , ni de repararse.
Tomaron lo que les vino á las manos. Hatos , ter-
cios , albardas , cubiertas y otras cosas semejantes
amontonadas formaron una nueva y desusada trin-
chera de una altura regular apta á entretener un po-
co el Ímpetu del enemigo sorprehendido de aque-
lla novedad ; mas no á defenderlos con su consis-
tencia. Los Cartagineses ocuparon las faldas de
aquel montecillo; pero no osaban asaltar la extrava-
gante trinchera rezelandose de alguna oculta estra-
tagema. Gritaban los Generales vituperando aquel
vergonzoso temor de un ridiculo espantajo incapaz
aun de aterrar á niños ó mugeres : decían que los
[Romanos se habían fabricado su cárcel; que basta-
ba entrar en aquel recinto para hacerlos prisioneros
sin que pudiese escapar ni uno solo : que no diesen
motivo de risa á unos hombres, que se hallaban en
las circunstancias mas infelices y desesperadas.
Afrentados los batallones y llenos d? ira asaltaron
la

{I) Z i v i o cít. c a p . J f . pag. 304.


BAX& DE LA REPÚBLICA. 53
la colina , y los gastadores derribaron en un instan-
te aquellos rústicos reparos: penetraron en el cam-
po los Cartagineses é hicieron una horrible carnice-
ría en los Romanos. Muchos de estos tuvieron la
suerte de escapar , y se salvaron en las espesuras de
los bosques vecinos, de donde pasaron al campo
de Tito Fonteyo : -otros con el General se encerra-
ron en una torre poco distante , juzgándose segu-
ros. Siguieron el alcance los Cartagineses ; blo-
quearon la torre ; quemaron las puertas , y entran-
do con furor pasaron á filo de la espada á todos sin
perdonar la vida á ninguno. Murió Gneo C o m e -
tió Scipion veinte y nueve dias después de la der-
rota y muerte de su hermano , á los seis años de
gloriosas campañas en España. E l puesto de la ba-
talla debia estar , se-gun mi parecer , en el rey no de
Valencia cerca de los confines de Aragón en lugar,
desde donde una parte d é l o s fugitivos pudiese re-
tirarse á alguna de las torres ó atalayas puestas sobre
las orillas del mar, y la otra tomar el camino de
Teruel en cuyos contornos acampaba Fonteyo. N o
puedo ir acorde con dos-celebres historiadores Es-
pañoles , los quales suponen que estas batallas se
dieron en países mucho mas meridionales. Mariana
las pone en Andalucía y Murcia : Ferreras en Cas-*
tilla la nueva y Andalucia. Las distancias que nota
Tito Livio , la situación de los países de Andobal
y de los Suesetanos, y la serie^de la historia , en la
qual se ven los residuos de los exercitos Romanos
recogidos en las inmediaciones del Ebro me ha-v
cen mudar de parecer (1).
Tan
(,t) Cicerón Opera tom» 4. Tuicu- ^05. Plutarco Vrtmtm T o m . 3. Safio
Un quest* lib. 1. pag. 1 1 1 6 . "col. 1. pag. 394 lloro lib. 1. cap. 6. pag. «V.
Sillo Itálico De Bello fuñico, lib. 13. p. Orosio lib. 4 cap. 17 pag. 161. Ma-
184. Eutropio Hiitor. Rom. lib. 3. cap. riana T o m . 1. lib. i . cap..18. pag. 7 7 .
14- ¡ « g - * s . Livio cit.. cap. 3í. pag, 78. Ferrsras. T o m . 1. P, 1. p. 41. y 43,
54 ESPAÑA ROMANA
Sepulcro XXXIX. Tarragona corte en aquel tiempo de
de los Sci- los Romanos se jacta de conservar cerca de sus mu-
T a r r 2 o n a . e
P n
Publio Cornelio Scipion , y de
r o s e l s e u l c r o d e

Gneo su-hermano. D e hecho, á distancia de casi


quatro millas de la ciudad se divisa un monumento
ilustre llamado la Torre de los Scifiones : la fabrica
es quadrada: las paredes tienen veinte y dos palmos
de grueso , y el. lienzo que se conserva se levanta á
la altura de veinte y tres : la parte interior hasta la
mitad está llena de cascajo apisonado : dos estatuas
de nueve palmos sobre dos pedestales adornan la fa-
chada que mira á la marina , y en una cornisa supe-
rior á ellas se divisan dos renglones de caracteres
consumidos del tiempo , de suerte que no se pue-
de comprehender el sentido. Algunos antiquarios
Españoles considerando la forma del trage , son de
parecer, que aquellas estatuas representan dos escla-
vos , no pareciendoles vestuario propio de caballe-
ros consulares ; pero otros siguiendo la opinión po-
pular pretenden que los simulacros son imágenes
de los Scipiones, y la fabrica su sepulcro ( i ) .
Lucio Mar- XL. Estaban derrotados los invencibles exer-
cío une los j c t o s ¿ e Roma , yacían sobre la tierra muertos los
residuos de ^ : . L , t f
los e x e r c k o s combatientes formidables ; los lamosos capitanes, y
Romanos y los Generales ínclitos sin vida •, perdida la esperan-
bac3Üa m a e n
dominar en España ; quando , para decirlo
z a d e

asi , se levantó un nuevo exército Romano de las


cenizas esparcidas de los muertos. De los pocos que
huyeron del estrago uno fué Lucio Marcio hijo de
Septimio , caballero de juvenil edad , de espíritu
v i v a z , y de particular valor: poseía talentos subli-
mes para la guerra , cuyo arte había aprendido en
la escuela de Gneo Scipion , siguiéndolo siempre
en todas las campañas. Este bravo é intrépido man-
ce-
(i ) Flores U'paait sagrada, t. 14, trat. Su cap. 1 1 . pag. 355. y siguientes.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 55
cebo con un animo sereno y constante en las d e s g r a r
cías recogió todos los soldados, que escaparon de
Jas dos derrotas , sacó los que estaban en las guarni-
ciones de los confederados, convidó las tropas que
Publio Scipion habia dexado en los Reales baxo la
conduela de T i t o Fonteyo, y formó un nuevo
cuerpo de exército , y lo acampó á las orillas d e l
Ebro , de la parte de Tortosa. Las tropas quisie-
ron que primero de qualquier otra disposición se
eligiese un nuevo General: se tomaron los votos y
para que no faltasen los de aquellos que en tiempo
de la junta estaban en actual servicio , antes de des-
pedirla se montó la guardia, y se mudaron las cen-
tíñelas: los pareceres fueron unánimes; todos acor-
des dieron el voto á Lucio Marcio digno sin dispu-
ta de aquella dignidad, siendo él quien en la cala-
midad extrema de los negocios ya desesperados de
la República en España , con un valor , y pruden-
cia indecible halló modo de restablecerlos. E l
primer cuidado del nuevo General lo merecieron
las obras necesarias para fortificar el campamento,
y las provisiones de viveres para la manutención
del exército (1).
XLI. Mientras estaban aplicados los Romanos Asdrubal
á estos preparativos , Asdrubal Gisgou pasaba el G i s g o n va
Ebro en busca de ellos para acabar con los residuos e n b u s c a d e
de las derrotas pasadas. Lucio Marcio hizo tocar al ™ ^ ™ ¡ !
arma, y mandó que se apercibiesen á la batalla. a r l a g u e r - n

Viendo los soldados el nuevo Gefe á su frente, se > ^me y ra

acordaron con dolor de los famosos Generales di- ^ z o n a n i i e n - 3

funtos:. la ternura penetró los duros pechos de los t o d e L u c i o


guerreros: unos herían la frente con la derecha; M a r c i o .
otros alzaban las. manos al cielo : algunos bañaban
/• • • • • • tes
ti) l i v i o cit. cap. 37. pag. 50Í. 397. Valerio Máximo, lib • 8. cap. i í .
Plutarco Viiarum Tom. 3.. Sciph pag.. - fsl. IOÍ. col. 1. -
§6 ESPASA ROMANA''
las armas con el llanto, y afrentaban el propio va-
lor con la flaqueza de los suspiros. El joven Gene-
ral lleno de una generosa indignación , elevando la
V o z : „ ¿Adonde están (dixo) los Romanos fuertes,
>, é invencibles? ¿Qué se hicieron los soldados de
„ Scipion ? ¿ Como se ablandaron los pechos de Jos
„ guerreros de Roma? Venid, ó capitanes difuntos:
sombras gloriosas de los muertos venid á admirar
la débil venganza que se toma de vuestra muerte
j, con el llanto. ¡Ha! dexad valerosos Romanos, de-
,, xad la inutilidad de las lagrimas al sexo'femenil:
vindicad con el acero vuestros héroes: destrozad
„ los homicidas de vuestros capitanes: afrentad la
victoria de los Cartagineses , borrad el oprobio
de nuestras armas : cubrid de gloria nuestros
„ muertos, y haced Un lecho de honor á lasderrotas
de nuestro exercitos " La voz del joven Gene-
ral junta al son guerrero de las bocinas que llama-*
ban á la batalla despertaron el valor de los Roma-
nos, y convirtieron el llanto en rabia y los sollozos"
en furor. El exército desamparó las trincheras, y
se formó delante del enemigo desafiandolo con
osadia al combate. El Cartaginés desapercibido de
gente , y sin ordenanza militar porque juzgaba ha-
llar un puñado de hombres esparcidos , desordena-
dos , sin gefe , llenos de un pánico terror , atónito
á la primera carga empezó á retroceder , y á breve
rato v o l v i ó la espalda , y tomó la fuga. Los Ro-
manos sin freno le dieron el alcance ; pero Lució
Marcio considerando peligroso aquel ciego furor,
teniendo presentes las funestas conseqüencias , que
se originan del desorden, mandó tocar la retirada:
la rabia no permitía á los soldados observar las se-
ñales , ni oir las ordenes, ni los clarines ; fue me-,
nester que el General los detuviese con la mano, y
~Ies hiciese fuerza para volver al acampamento. In-
te-
BAXO DE TA REPÚBLICA, i 57-
rerhv, los Cartagineses viendo retirarse el enemigo;,
afloxaron el paso, atribuyendo la retirada á cobar-,
dia, y con esta opinión hicieron alto en un puesto
vecino, sin atender mucho á fortificarse (1). :.
XLII. Estas circunstancias favorables.'induxe,-. _ N u e v o ra

ron á Lucio Marcio 4 tentar un ataqué, mientras z o n a m i e n c o


Asdrubal Gisgon estaba separado de los demás Ge-, d e Ludo
nerales, con el cuerdo pensamiento de que si daba. ^ ¿ ^ x
r
0

tiempo 4 la unión, de ellos no solo era impra£tica-r


ble el atacarlos ; mas también era empresa ardua y
difícil el defenderse: ponderaba que si lograba vén?
cer este cuerpo de tropas, una victoria improvisa
llevaría la consternación á todo el grueso del ene ?

migo , y le abriría el paso á otras proezas. Era la


acción atrevida , y [Link] executarla sin c o n v o t
car primero las tropas, y animarlas al combate.
Unidos los batallones les dixo : ,, Vosotros, ó Rpr
„ manos, roe habéis elegido gefe de este exército, y
„ sucesor de nuestros Generales : vosotros sois tes r

,, tigos del respeto que les tenia, de mi veneración,


„ y del aprecio de su valor : vosotros lo sabéis que
„ lo habéis visto posponer en los mayores peligrosjrni
„ vida á la suya, y me veis ahora afligido, y casi abatido
„ con el dolor de su muerte. jAh ! perecieron nues - ;

„ tros capitanes; fenecieron los exemplos de la fortale-


„ za; faltaron los estímulos de las grandes acciones!
„ <Cómo hallaré en mi un espíritu digno de ému-
lar aquellos héroes ? { C ó m o el valor para conti-
„ nuar sus hazañas ? la fuerza para restablecer' su
„ gloria? La memoria misma de su grandeza me ha
„ hecho mas v i l , y la imagen de su muerte mas in-
„ sensato,: [Link] somhras de .aquellos dos héroes
„ Publio Gornelio y Gneo me cercan dia y noche,
„ me agitan, y despiertan del sueño ; reprehenden
EL mi
ÍI.) Livio cit, • : .
58 E s PAN A R O M A N A .
mi inútil d o l o r ; me impelen i solicitar sd ven -
jjganza, y la de los exercitos de nuestra patria;
,i acostumbrado á obedecer á sus insinuaciones
„ quando vivían , no puedo deciros la commocion
„ de mi espíritu oyendo las ordenes .que me en-
j , vían desde ios Elisios., En vosotros,-. ó soldados,
„ está colocada mi esperanza , y la de'lds que me
„ incitan , y alientan. Ellos mismos poco, h a , os
„ animaron á hacer ver con vuestras acciones al
„ enemigo , que ni la mortandad y estrago horrible
„ de. Cannás donde se cortó la mas bella y fresca
„ flor de la nobleza Romana , ni la perdida de los
# , Scipiones ilustres fueron bastantes á apocar los
„ guerreros de Roma , ni á debilitar su valor. Si
„ ayer contuve vuestra osadía , no fue [Link]
„ vuestras fuerzas; quise conservarlas enteras y ro-
„ bustas para mejor ocasión. El Cartaginés reposa
„ ahora tranquilamente en el seno del descuido: os
„ juzga ó soldados , pusilánimes y temerosos: nues-
„ tra retirada la juzgó cobardía,: os desprecia como
w residuos infelices de. las derrotas pasadas; incapa-
ees de defenderos; mucho mas de atacarlos: es-
,,-tá desarmado, no piensa en fortificarse , porque
no os espera : v i v e tranquilo y descuidado. Es-
„ te es nuestro tiempo ; este es el feliz instante de
„ atacar y vencer. ¡ Pasada la media noche os guia-
„ ré con el mayor silencio al campo enemigo; en-
e r a r e m o s sin ser oidos ; sorprehendéíemos á los
¡í, Cartagineses dentro de sus pabellones sumergi-
„ dos en un sueño profundo : los oprimiremos, y
„ los haremos piezas con nuestras espadas. Si mi
„ determinación os pareciere temeraria , acordaos
„ del valor de vuestros capitanes : acordaos de la
„ sangre romana que corre por vuestras venas: ob-
„ servad , que en los extremos peligrosos el conse-
,> jo mas osado es el mas seguro. Nuestras armas
es-
BAXO DE LA REPÚBLICA* 59
„ están cubiertas de oprobio, una acción grande y
„ audaz restablecerá su gloria. Los accidentes de lá
„ guerra son varios ; un momento feliz cambia lá
„ suerte de los exercitos , puede arrancar la viító-
„ ria de las manos de los- Cartagineses y ponerla
„ perpetuamente en la vuestra : si perdemos esta
„ ocasión ríos exponemos a n o podernos restable-
cer; si esperamos un día solo , pueden llegar las
demás tropas vencedoras con sus tres Genera-
d l e s orgullosos ¿ Qué esperanza nos queda de re-
sistir á tantas fuerzas unidas? ¿Cómo nos atreve-
remos á hacer frente á aquellos exercitos que nos
vencieron y quitaron la vida á Gneo Scipion
„ aquel famoso capitán superior á todos? Perecie-
ron los Romanos! entonces , lo sabéis ; porque
„ nuestras fuerzas estaban divididas : las circuns-
„ tancias de los Cartagineseses son las mismas , ha-
„ biendose separado unos de otros. Si,los atacamos
„ ahora , los sacrificaremos á nuestra venganza , y
;

„ perecerán todos al golpe de nuestra espada. ¿ Más


„ que nesesidad hay de que yo me fatigue, pero-
„ rando para exortaros á las empresas de valor ? V o -
„ sotros me aventajáis en el corage y en la osadía;
„ vosotros me elegisteis General , solo para qiie os
„ guie á la batalla y á los mayores peligros. Alen^
„ taos unos á otros , y aliéntese cada uno á si mis-
„ mo y apercebios al combate , Ínterin que llega
„ la hora de vuestro honor , y de la gloria de los
„ Scipiones. " Escucharon los soldados con pro-
fundo silencio el razonamiento de Lucio Marcio,
é hizo en los ánimos del exército toda la impresión
que se podia desear ; pues á la fuerza con que pe-
roraba se ¡untó la persuasión de los soldados de ha-
ber visto una Hamaque resplandecía sobre su cabe*
za ínterin su arenga. La determinación era atrevi-
da; pero la misma audacia forzaba k aprobación de
Ha las
6o E S P ANA R O MA K A
las Jjopas encendidas en el fuego de la ira contra los
-Cartagineses. Emplearon el. dia en los aprestos mi»
litares, y concedieron [Link] la noche al
descanso; y como tres'horas antes de rayar la auro-:
ra. Lucio Marcio movió sus milicias Heno de es^
peranza y de valor-(i).
Dos vic- X L I í I . A distancia de seis millas mas allá
plecas de°íos del campo de Asdrubal Gisgon estaba [Link]

Romanos gon de quien el dicho Asdrubalera Lugar Xenien?


contra _ los
t e TJ11 valle opaco con la espesura de; los arboles
* ' que lo cubrían , dividía los dos acampamentos carr
tagineses. Lucio Marcio emboscó en medio de
aquellas selvas algunos piquetes de infantería y de
caballería para que impidiesen: la retirada ó la fuga
al enemigo, y con el resto de las tropas penetró se?
eretamente en el recinto de los Reales. N o se .halló
U n a centinela que gritase al arma, y no haciéndoles
oposición entraron los Romanos como si fueran
dueños del campo : á la primera señal del gefe un
alarido espantoso hizo resonar las selvas vecinas:
los Romanos se dividieron unos á ocupar el pues?
to ; otros á dar fuego á las tiendas , y empezaron
una horrible carnicería en los enemigos. La Ua^
ína, 1.a sangre, el clamor fueron el primer aviso del
asalto y del combate. 'Los Cartagineses huían cie-
. gos y desarmados , unos á las puertas.^ .otros, al fo-¡
so ; mas en todas partes encontraban ia muerte Los
que saltaron , ó rompieron las estacadas, .mientras
huían por el valle vecino en busca de Magon fue.-;
ron también' destrozados , pues cayeron en la em-
boscada dispuesta de los Romanos. Perfecionada está
viétoriá' con estrago universal de los Cartagineses,
marcharon los vencedores doblando el paso hacia
el campo de Magon , quando apenas amanecia
•iv:.^ :: -.. el
j ; < t ) _ L m p , ; « t . , ? 8 . pag. 367. 30S..
r
c, 1. Valerio Anziate Am*lmt¡t p .

j a l t r e Máxima Lií>.'i. cap. f. fot, 14.


BAXO DE LA REPÚBLICA. 6I
el primer rayo de" la luz.' Los enemigos ; aunque
1

despiei tos:, 'no estaban alerta piues> Ivwian seguros


sin recelo de losRomanos. ¡Linos restaban ¡sentados
tranquil amenté; eiv la plazascorros yacían sobre él
foso j aquellos paseaban fuera del'campo ; estos ha-
bían ido á traer leña [Link] :Romanos
alentados con lá reciehte:vi£toria, caliente&..todavia
r

y ; ebrios IcoA la «sangré v¡&-údk ;^acaeáronr¡fúriosa>


[Link] puertas,y ganadas al-p^nierGhoque!, pe-
;

netraron adentro y ácomdti'eroifcfl©s.'¡ÍReales.r* Los


Cartagineses atónitos con la sorpresa] y consterna-
dos á la vista de los escudos ensangrentados •, indi-
cío del estrago hecho; en-los suyos, isastuvieron p o - . ;
eo tiempbf el> combataaunque!caníferoeidad:, y ° ;

viéndose cargados con tanta [Link]; la rfuga


por varias partes. Julio Frontino nota que Lucio
Marcio cerco primero á ios Girtagin eses, y les abrió
después el pasó para que pudiesen huir icón el i n -
tento de irles desírozando fácilmenteí estander, dis.-
persos', con ¡poco.'riesgo; ;de! dos sñy,QS¿\,Bn pocas
horas los Romanos se apoderaron de. dos campos
con gloria inmortal dé LuciOiMarcioj que con su
capacidad , pericia/ prudencia v y osadía supo en
tan. breve tiempo reparar, i tantas- perdidas ¿¡ y hacer
respetar ¿y ítemei.. las: :banderas;"-.y íestandartes,. de Ro'?.
ma.-Ncí van acordes: los pareceres acerba del n ú ?
mero de muertos', y prisioneros en; estas dos ¡ a c c i o -
nes.' Claudio traductor latinodelos anales Griegos
de Cayo Acilio dice, que los muertos fueron tteinf-
ta y siete m i l , y los prisioneros mil. ochocientos y
treinta; esto no es íverisimil:,^pue§ &i\ ninguno ..de
;

«síos combates^ se halló Asdrubal Barcino , el qual,


sin duda, tendría consigo la mayor parte de las
tropas Cartaginesas.' Valerio Anziate asegura-, que
los muertos fueron diez y siete m i l , y los pfisione-
ros quatro mil trescientos y treinta, -.acaso h a y ta m-
6% E s P A Ñ,A R o M A NA
bien [Link] esta cuenta. Fuera de esto, cayeron
en mano de .los.¡Romanos ricjbs despojos , entre
ellos es digno de mención un, escudo de plata ma-
ciza de [Link] ciento .treinta y; ocho, .libras! que te-
nia gravada la imagen de Asdrubal Barcino. Este
monumento insigne de la victoria alcanzada con-
tra los Cartagineses se envió 4 Roma , . y se colocó
con el nombre: de Escudo Mar ció sobre las puertas
del .templó de Júpiter Gltpitoiino donde se .conser-
v ó hastaelincehdio del Capitolio; (¡i):. , • • \ . ¡ • :

Afío a i r . , X L I V , Las felices expediciones del joven


g r a t a ' T j£¡ Marcio dieron la quietud á España, [Link]ún tiera-

s e r v i c i o s d e pq. L o s Cartagineses no'se atrevieran .á.,? provocar

L u c i o M a r c i o -4 los Romanos.- )Estos;consultJando don. la/p.rúden-


e n v í a e n su . • , . . • • ' . 1
c
lugar á C l a n -
i a
noquísieronitentar nuevas sorpresas contentan-
d i o N e r ó n á dose de haber tenido propicia la fortuna en la ma-

Espana. yor necesidad. ínterin, Lucio Marcio envió á Ro-


;

ma k relación de-lo acaecido;* y del estado de su


exércHo>i en las'cairtás se firmaba ¡KM* EretQñó Ti?
nietftfM-entrakí ácúloí"*que- ié.habían dado las tro-
pas: Las proezas , la intrepidez,!:la constancia de
animo del joven caballero admiraron al Senado , y
merecieron los aplausos de todo el pueblo; pero
lío pértubóhiénos los ánimos de muchos, el titulo
honorifico , quei(decian):-se arrogaba sin [Link]
dad del Senado y del pueblo Romano. La elec-
ción de los soldados se miró como un atentado , y
como un exemplo funesto , que podia en adelante
usurpar éste derecho 4 la ciudad de Roma. • N o se
tubo atención a l a necesidad extrema que obligó al
exército 4 crear üri General; no al glorioso resta-
ble-

: (f > Livio cap. 3 » . Pag. j o » , fio. Máximo Taílorum i WffoTtm r/i-nuM*


liniofí\'ttr:A[tiaiftrAlU Lib. 35. cap. bil'mm.. Lib. 1. cap. ¡S fol 14
}. Frontino ' Slrxrngs'mttxon: Lib. 1. Claudio Ajintliüik ' AeiLiamr. . / r * *
cip. 10 • íx'mfl», í pag. ^ii.-xi?. p ag. i { x .
( . . .
«áp. ,6. Bxtmpio'i. pag. i 94- Valerio-
BAXO DE XA [Link]. 6§
blecimiento; de las cosas debido '•• ir, esta • acertada
elección; no 4 los grandes servicios hechos á la
República ; no al peligro de una total ruina en
otros, accidentes semejantes, si el-exército uro renia
la autoridad de nombrar un Gefe que lo gobernase
en un caso urgente y pererxtorioi. Solo se escuchó
la ambición, y olvidadas las leyes de la gratitud y
del bien publico , Roma quiso mantener su digni-
dad , y [Link]ó que se creyese que en algunas
circunstancias la República ena^cápaz de;ceder,:,;Se
despacharon los correos con las respuestas, en las
quaieá se tubo la política de disimular la admira-
ción y el resentimiento del Senado y del pueblo
por no disgustar fuera de tiempo 4 los soldados.ó
al gefe en aquellas circunstancias tan criticas y de-
licadas : sin embargo en >e.l ¡tratamiento ; y sobres-
crito de las cartas se negó'a Lucio M'arcio el titulo
de Teniente General. Se trató después en él Senado
este negocio ^ u e pareció 4 los padres muy serio y
de la mayor, importancia, y determinaron quitar
luego el mando 4 aquel joven benemérito y darlo
4 Claudio Nerón, > mientras se hacia k-elección
formal de un Comandante , que ipasase; 4 ' España
con nuevo exército. Este es el premio que no po-
cas veces dá la política 4 los beneméritos de la. patria:
pero el tiempo y las historias revelan,las verdades,
y* la posteridad hace 4 loáhombres grandes la,justt»
cia que les negó ó el respeto humano: ó la emula-
ción, ( i ) . ,
XLV. Concluida la expedición de Capua con- N e r ó n m a r -
tra Anibal recibió Claudio Nerón las ordenes de cha en bus-
Roma y se embarcó en Puzolo con doce mil infan- ., ¿ 1 ^ " ca d e
A

tes, la mitad Romanos, y la otra provinciales, y baf ló burla!


V mil

í i) l i v i o L i b . i e. cap. 2. pag. 31 j . l i b . 1. ta¡. >. fol. 48. « i . ».


"P- 17. p a j - 34J. Yaletio Máxime
6| Es» A'JSt A/iR o s r . A'1
mil y cien caballos :,.tredeii.t'os- de los 'quales erári
de Roma, y el réstosacados de las provincias. Arri-
bado á Tarragona desarmó las naves para engrosar
el exército con t o s soldados de;marina. Tornó in-
mediatamente ta marcha:coirtodas sus tropas, y en
las cercanías- del' Ebro ¿donde acampaban Lucio
Marcio y Tito Fonteyo se hizo reconocer de todos
Teniente General, y unió todas las fuerzas. En es-
ta ceremonia militar resplandeció la moderación de
Lucio Marcio , el qual sin ademan de resentimien-
to ó de quexa reconoció el nuevo gefe y supo res«
petar la soberana autoridad del Senado. Claudio
Nerón hizo marchar él exército en busca de los
Cartagineses, que'infestaban la España con varias
excursiones.' Alcanzaron.:á' Asdrubal en Pudras-
negras aldea 'situada^ según Tito Livio , en los Au-
'setáños entré: Útttífgi'yi.M'áiitisa: E>os Mantisas lee-
mos en la historia [Link] conocida de-
baxo del nombre de Montiel distante; quince millas
del origen-del Betis ó Guadalquivir : otra en los
Bastitanos en el parage de la Guardia en Andalu-
cía i qüatro millas de jaén. El historiador, Latino,
á mi juicio, habló de esta segunda que es la mas
cercana de Iliturgi ; mas no de la primera ( como
quieren comunmente ) pues está sobrado distante.
Por esta razonen vez de Ausetanos error 4e los co-
piantes yo no leería con Dujat en T i t o Livio Ore
taños sino Bastitams. •. Los Cartagineses; estaban,
como diximos, en Piedras-negras apestados en
unos desfiladeros de un valle hondo y muy angos-
to : ocupó Nerón este paso donde podía batir-
los coh seguridad en su marcha. El designio era
acertadóyni podia hallarse mayor opolrtunidad 5 pe-
J O ! la astucia de Asdrubal venció la vigilancia de
Nerón. El Cartaginés despachó un Enviado al Ro-
mano proponiéndole irn tratado de paz y dando pa-
BAXO DE LA "REPÚBLICA. 65
labra de sacar de España todas sus tropas si se acor-
daban las capitulaciones. La ambición de fama su-
perior á los antecesores, y el deseo de hacerse sin-
gular cegó á Nerón de suerte que no le d i o lugar á
la sospecha, y lisongeado de la esperanza de adqui-
rir una gloria inraortaJ desde el primer dia en que
se dexó ver del enemigo, le otorgó un avocamien-
to para la mañana siguiente sin tomar la precau-
ción de espiar los movimientos del exército. As-
drubal se valió de este descuido para hacer desfilar
en el mayor silencio de la noche una parte de su
infantería. A la hora destinada comenzaron las con-
ferencias con Nerón acerca de la rendición de los
presidios , evacuación de las plazas , del cange de
los prisioneros, [Link] libertad de varios pueblos, y
de otras cien cosas menos necesarias , proponiendo
astutamente muchas condiciones todas impractica-
bles. D e esta suerte se pasó el día sin concluir na-
da ; lo mismo aconteció en otros dias de inútiles
congresos. ínterin cada noche desfilaban nuevos
batallones por sendas ásperas é intrincadas , que los
Romanos no pensaron guardar. Restaba sola la ca-
ballería con pocos infantes. Aconteció que al ra-
yar el alba una espesísima niebla cubrió todo el va-
lle con las campañas circunvecinas. N o dexó A s -
drubal escapar ocasión tan oportuna. E n v i ó á pe-
dir á Nerón que se suspendiese la junta de aquel
dia por estar consagrado á una ceremonia de reli-
gión , la qual no permitía á los Cartagineses nin-
guna contratación profana. ínterin mandó montar
á caballo y la niebla cubrió la fuga de toda la caba-
llería y de los elefantes. Quando el sol con la acti-
vidad de su calor disipó la densidad de aquellos va-
pores apareció desierto el campo Cartaginés á los
ojos de los Romanos. Confuso Nerón , y atónito
del arte con que Asdrubal lo habia burlado, m o -
I vio
66 E s pAR A ROMANA
v i o con celeridad sus tropas para ir en su alcance;
peroaio pudlendo molestar mas que la retaguardia
con inútiles escaramuzas se retiró á Tarragona sin
otro fruto que el de haber dexado escapar de sus
manos la mas bella ocasión de arruinar toda la po-
tencia de Cartago en España.. Estas fueron las me-
morables empresas de Claudio Nerón preferido á
Lucio Marcio por unos, zelos indignos del Senado
y pueblo Romano ( i ) ,
X L V L Escribieron á Roma la relación de la
CorñdioSd- ^ ^ Claudio- , del tiempo que perdía en juiv
e s i a

pión africano tas ó avocamientos inútiles; y lo acusaron agria-


e l e g i d o G e - mente de su poca a&ividad, y vigilancia en guar-
xércic^dé ^ l° P P impedir la marcha al enemigo.
a r s a s o s a r a

España. Llegaron estas, quexasquando , tomada la ciudad


de Cápua el Senado miraba la guerra de España
como mas importante que la de Italia. Se determi-
n ó [Link]>un General y enviarlo luego con buen
numero de tropas.. La dificultad de la elección fue
grande , deseando todos ir acordes en nombrar un
sujeto de sumo mérito y habilidad, capaz de llenar
el puesto que habían dexado los Scipiones , y de
tener todo el valor y constancia para proseguir la
guerra en aquel sangriento teatro que en poco me-
nos de. un mes-había sido la tumba de aquellos dos
insignes capitanes. Hubo muchos debates en el Se-
nado ; finalmente se puso el negocio en manos del
pueblo. Los Cónsules señalaron el día de la junta
general, notificando á todos que quien reconociese
en si talentos capaces,de manejar aquella ardua em-
presa y tuviese animo [Link] para ella, diese su
nombre de suerte que llegase á noticia de todos.
Llegó el día de la asamblea y hasta entonces ningu-
no se habia presentado, que manifestase deseo, va-
lor,
O) livio cit. pag. 34J- 34*.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 67
Ior , ó audacia de mandar aquella expedición.^
Unióse el pueblo .en el Foro penetrado de dolor:
viendo tanta falta de [Link] zelo en los hom-
bres mas ilustres de la patria. F u e una junta muda/"'
no se oyó una sola v o z ; pero hablaban los ojos d e
todos. La plebe miraba atenta aquellos personages ,
distinguidos por sus dignidades, por sus empleos,
y por [Link] : los nobles , los magistrados se mi- .
•aban unos. 4 • otros sin proferir un solo acento.'
Mientras atónita Roma no descubría en sus ciuda-
danos un solo Romano, un joven de veinte y qua- •
ro años de edad, heredero , con el nombre , del 1
ralor de su padre Publio Cornelio Scipion rompió >
mprovisamente el. silencio , y en pocas palabras
, Yo , dixo , estoy pronto á continuar la guerra de ;
,, España si el pueblo hace de mi esta confianza, y .
„ me otorga este honor. " N o pudo pasar adelanta :
porque inmediatamente se levantó un grito de to* ..
io el pueblo que lo aclamaba General vaticinan- :
dolé felicidad y fortuna en las armas. Se vino des-
pués á la formalidad de los votos , que todos fue-
ron uniformes y se despidió el congreso (1).
XLVII. Separados los nobles, y la plebe em-
jezaron á examinar con sosiego la elección que se s ¡ p ^ ¡ ! c n
er
n

labia hecho precipitadamente , y sin reflexión, signe hypo-


^onsideraban la poca edad de Scipion para poner- ' - C1 ica

o á la cabeza de los exercitos. Temían que el hor-


or de la tragedia de su padre y de su tío sucedida
n aquel país, le impedirí[Link]-con a&ividad é in-
repidéz en aquella guerra : la plebe decia entre
ientes que la familia Scipion era desgraciada y te-
12 nia
( i l Libio cit. cap. 18. pag. ?4«. l f . pag- 3S. D i o n . C a « i o EXcerptá. k
7. Plutarco . VUxtim.. tom. 3- Scipio Ct¡nsta¡itho per^ko^en. Xi>. r . j p a g . - a o j .
i - i W . Ploro lib. i. cap. s- pag. 6 i . Valerio Máximo lib. 3.- c a p / 7 f o í 7 1 .
1

o«o lib 4. cap. 17 pag. i 6 ; . . . Silio col- r. Polibio HiitorUrum. tom. 1. lib.
Uco De B-lia puma lib. n . pag. 12.4. 10. pag. 808.
7. Entropio-HÍjí. • Rmw. lib. 3. cap. -
68 Es?ASA ROMANA
ni a mala suerte en las armas como lo habia mani-
festado la experiencia , y que poca esperanza se po-
dían prometer de un sucesor de padres infelices.
Noticioso Seipion de estas voces rogó al pueblo
que lo escuchase en una junta_universal, y ocupan-
do un puesto elevado, habló con tanta fuerza y
eloqüencia de su edad juvenil, de la gravedad del
negocio j que se fiaba á su conducta , de la pruden-
cia necesaria en un General para una guerra tan di-
fícil , finalmente del modo de hacerla , atendidas
las criticas circunstancias de España ; que el pue-
blo casi sin libertad v o l v i ó al primer fervor , lo
eligió á gritos, lo proclamó Salvador de la Repú-
blica , único apoyo de la patria. Concurrió á esta
aprobación universal el concepto, que tenia la ple-
be de este joven. Su hipocresía le mereció la opi-
nión de santo. Su exterior , sus máximas, sus pa-
labras rebosaban piedad y religión : ostentaba un
ayre de virtud que le faltaba en el corazón. Cada
mañana antes de amanecer iba al templo Capitolino,
y permanecía á puertas cerradas en larga oración:
no hacia cosa ni publica ni privada sin dar á enten-
der , que primero habia encomendado el feliz éxi-
to á los Dioses : en los acontecimientos favorables,
y adversos indicaba haber tenido alguna luz del
cielo. El vulgo atribuía á milagro las cosas mas ob-
vias y triviales que se veían en su persona, y él fo-
mentaba estos errores de la plebe acrescentandolos
astutamente ora con un fingido silencio , ora con
una especie de aprobación humilde , y ya también
engrandeciendo la potencia de los Dioses. La in-
famia de su concepción, y la flaqueza de su madre,
se atribuyó á la obra milagrosa de una serpiente (a).
Gran milagro parecía también que los perros de
guar-
(a) Ioj antiguos crefan que las serpientes eran Genios d e Júpiter.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 69
guardia del Capitolio acostumbrados á ladrar siem-
pre que alguno se acercaba á lloras desusadas; no
obstante , familiarizados con él por verlo con tan-
ta freqüencia , no abrian la boca y estaban quietos
quando se encaminaba hacia ellos. En el resto de
su vida , con arte obró otros prodigios semejantes,
los quales como veremos en la serie de la historia
lo ayudaron mucho en los progresos que hizo en la
guerra de España. D e estos portentos se originó el
concepto de Religioso, que mereció al pueblo,
conservado supersticiosamente por los Romanos
después de su muerte , de suerte que á tiempo de
Apiano Alexandrino tres siglos posterior, en las
solemnidades y funciones publicas , en que se lle-
vaban con pompa las estatuas de los hombres gran-
des , mientras se tomaban confusamente del Foro
las de otros héroes, con sola la de Scipion se usaba
la singularidad , y distinción de sacarla del Capi-
tolio. Esta opinión ventajosa persuadió al pueblo,
que no podia hacerce elección mas acertada como
l a de este joven para fiarle la expedición de Espa-.
ña ( i ) .
XLVIII. Publio Cornelio Scipion con un A r r i b o de
exército de diez mil infantes, mil caballos, y trein- S c i p i o n á T a -
t a naves de cinco ordenes de remos zarpó del puer- c k i d a d e s a í i -
to de Hostia , llevando en su compañía á Marco adas le des-
Junio Silano con el grado de Teniente General, y P ~ a c h a n E m

á su grande amigo Cayo Lelio por Almirante de la * a x a ores

armada. Tomaron el rumbo por las costas de Tos-i


Ca-
ri) Livio cit. c a p . i$. pag. 147. [Link] Histor. Rom. Lib. De Vi*
348. Aldo Gelio NoStes aitkx. Lib. 7. rís lllti>t'ihus pag. 7 1 . Etitropio Hlstor.
c. 1. pag. 108. Valerio Máximo Tac- Rom. L i b . 3. cap. 10. pag. 38. Lucio
torum memorablluir/i. Lib. 1. cap.' 3, Floro lib. 1. cap. e, pag. 62. Dion Ca-
fo!. 10. col. 1. lib 8. cap. i s . fol. sio Excerpta á Constantino perphyrogen.
199. col. 4 Appiano Alexandrino Ro- lili., 1. pag. e o i . Polibio Historiarían
•manarum Hhurlarum T o m . I . Lib. T o m . 1. lib. 10. Pag. S o l . y siguisa;
De Belfa Hispanas, pag. 447. Plutar- tes Oppio Vita Ajrkani pag. 113.
co- Viiarum T o m . 3. Suplo pag. 3Sí.
o
7 ESPAÑA [Link]
cana , y por los golfos de Genova y de León , y
montando el [Link] de Creus ó Cruces en Cataluña
aportó á Ampurias donde desembarcó las tropas, y
prosiguió la marcha por tierra , mandando que la
armada fuese costeando aquellas playas á vista del
exército. Luego que arribó á Tarragona , despidió
con la mayor cortesía y demostraciones de agrade-
cimiento quatro naves de tres ordenes de remos,
que se le habian juntado en Marsella para hacerle
el obsequio de acompañarlo desde aquel puerto en
la navegación. D i o audiencia publica á los Emba-
xadores, y Enviados de las ciudades aliadas de Ca-
taluña, y Aragón. Habló á todos con una cortesía,
y benignidad indecible ; pero acompañada de tal
gravedad y satisfacción propia , que aunque joven
en el aspeólo .ostentó un ayre de magestad, que
infundía veneración y respeto.
X L I X . Dado fin á las formalidades y cumpli-
Vlsita S c i - miemos inexcusables , quiso visitar en persona las
p i ó n lasciu- ciudades confederadas , y los quarteles de las tro-

reviita^las P R °
a s m a n a s
> <3 existían en España. Era un
ue

tropas. efecto de prudencia el no ponerse en campaña an-


tes de reconocer los países, que habian de ser. el
teatro de la guerra , y antes de darse á conocer de
aquellos pueblos. La restitución de visitas á las
ciudades tenia la apariencia de un honor , que las
obligaba á unírsele con los lazos mas estrechos de
agradecimiento y de amistad ; pero era también el
medio mas suave y seguro de espiar las intencio?
nes , y conocer las fuerzas de los aliados : el visitar
los quarteles y pasar revista á las tropas era obliga-
ción de un General , que debia tomar el mando
del exército. Alabó mucho el valor de los solda-
dos, que habian restituido el esplendor á las armas
romanas, y conservado las provincias Españolas de
la parte citerior del E b r o ; -hizo un elogio muy
par-
BAXO DE LA REPÚBLICA. 71
particular de Lucio Marcio, que tanto se había dis-.
tinguido con los importantes servicios hechos á la
República en circunstancias las mas calamitosas; lo
honró á la presencia de todos; lo puso á su lado, y
le rogó que lo ayudase con su valor y consejo en
las mas difíciles y gloriosas empresas. Finalmente
habló con sequedad á Claudio Nerón , que en el
tiempo de su mando no habia hecho mas , que de-
xar escapar de las manos la ocasión mas oportuna
de arruinar á los Cartagineses : le mostró Marco
Junio Silano , y en pocas palabras le hizo saber que
se retirase , y le cediese su puesto , porque el Sena-
do y pueblo Romano lo habian nombrado Tenien-
te General. La política obligó á Scipion á obrar
de esta manera : los elogios de Lucio Marcio y la
mortificación publica de Claudio Nerón merecie-
ron las aprobaciones del exército , que amaba al
primero y estaba mal satisfecho del segundo. El
deseo de la gloria inspiró al nuevo Comandante
aquéllas reflexiones ,. que la ambición , y los zelos
de la superioridad no permitieron que tuviesen lu-
gar en los congresos públicos de Roma. Pasó des-
pués Publio Scipion á otras disposiciones necesa-
rias : unió las tropas, que traxo de Italia con las
que estaban en España formando un solo exército
compuesto, según mi cuenta, de mas de treinta
mil hombres , y habiéndoles dado^ quarteles de in-
vierno ,, entró en Tarragona. Los Cartagineses es-
taban en grande aprehensión y observaban todos
estos movimientos , aquartelados en diversos pa-
rages : Asdrubal Barcino cerca de Sagunto en el
reyno de Valencia ; otro Asdrubal en las costas de
la Betica en frente de Cádiz; Magon entre Castilla
la nueva y Andalucía hacia Sierra Morena. Estos
son los campamentos que da Tito Livio á los ge-
fes Cartagineses : Polibio coloca los tres cuerpos
en
7' ESPAÑA ROMANA.
2

en puestos diferentes, y ios distribuye con alguna


diversidad ( i ) ,
L . Mientras el invierno impedía las operación
Es ^ o í e 0 5 n S S
^ *° ' España , Marco Claudio
S S e x 6 r c U o s e n

h o n r a d o s en Marcelo 9i e habia tomado Siracusa favorecido y


u

Roma d e s - ayudado de algunos Españoles , que se la entrega-


t o m a de si ° ' k ' g publico en Roma montado á
3 r n z o s u m r e s o

rae usa. * d l o > y coronado de arrayan , según se usaba en


Car

los triunfos menores. Iban de tras de él ocho ele-


fantes en señal de la victoria alcanzada contra los
Cartagineses. Se traían publicamente expuestas a l a
vista del pueblo muchas armas, coronas reales, ves-
tidos preciosos , vasos de plata y cobre estatuas,
pinturas griegas , gran numero de banderas, y otros
despojos del enemigo. Queriendo Ja República
distinguir á los Españoles , por cuyo medio se rin-
dió Siracusa ; de orden del Senado iba Meríco G e -
fe de ellos , adornada la cabeza de una corona de
oro , precedía de un. modo bizarro y desusado la
pompa de este triunfo. Demás de esto ; deseando
mostrar los Senadores su mayor reconocimiento
por serles deudores de una ciudad tan celebre, pri-
mer origen de la cultura de Roma ; les dieron en
premio la ciudad de Murgento hoy dia Murgo en
Sicilia con un territorio de quinientas yugadas cada
una de docientos quarenta pies de larga , y ciento
y veinte de ancha , que forman en todo una exten-
sión de veinte millas de largo, y diez de ancho (2).
L I . . Invernaba Scipion en Tarragona meditan-
^Los Sena- ^ ° » Y disponiendo los aprestos para las expedicio-
d o r e s R o m a - nes de la primavera, y lo socorrieron Claudio Mar-
nossocorren c e ] y Valerio Levino creados nuevamente Con-
0 t

ScipionTsale s u i e s
- ^1 erario de Roma estaba pobrisimo, y otros
á campaña , pa-f

SU íazonanil Livio cít. c a p . 1 0 . pag. 3,-0. a Consttuitlm Verfhyrogen. lib. i. p . ¿03<


entO a lOS p i „ t a r c o c¡ c r . 5 9 7 . Poübio rom. i .
t p a ( x f Livio c a p . x i . pag. 351,
Soldados. jif,, I 0 , pag. 8 o j . Dion Casio £¡snrfM
BAXO D E I A REPÚBLICA. 73
patricios zelosos obtuvieron de los Senadores, que
cediesen al publico el oro ,y plata que tenían sin re-
servarpara sí y para cada uno de sus hijos , mas de
un anillo, y un collar, y para las mugeres é hijas
una onza de oro y una libra de plata para cada una.
Habido este socorro de dinero, pidió Scipion á las
ciudades confederadas cinco mil hombres , y lue-
go que lo permitió el tiempo marchó á las bocas
del Ebro á donde estaban las tropas de tierra , y la
armada. Prontos á la expedición sospechó , que
los soldados , que habían militado con tanto valor
y gloria á la conduda de Lucio Marcio , podían
fomentar algún disgusto contra el gobierno de Ro-
ma por haber desaprobado y anulado su elección:
juzgó conveniente aplacarlos con elogios ( l o que
yá había practicado en otra ocasión ) captando con
este genero de lisonja su benevolencia , y aseguran-
do de esta suerte su fidelidad. Dirigió pues su ra-
zonamiento á los veteranos y les habló de esta ma-
nera : „ Y o soy el primero de los Generales , que
„ tengo el placer y la gloria de poder adelantar el
premio á los servicios. Todavia no me he pues-
„ to en campaña y yá me habéis obligado con los
„ mayores beneficios que me podéis hacer. Voso-
», tros me habéis conservado esta parte de España;
,, esta provincia que gobierno la debo á vuestro
„ corazón tan amante de los ilustres Scipiones, que
„ no solo con ellos quando os mandaban , sino
„ también por ellos yá difuntos pusisteis con ju-,
„ bilos y con valor vuestras vidas en brazos de la
„ muerte. V e d aqui , ó soldados, un sucesor , un
„ sobrino , un hijo de vuestros amados Scipiones.
,, Corre en mis venas la sangre , que derramaron
s, por Roma aquellos héroes por quienes derramas-
„ teis la vuestra. Tiempo parece, que me mostréis
5, las tierras bañadas con esta sangre. Enseñadme
K j> los
74 E S Í A S A ROMANA
„ los campos de las batallas , conducidme' á los
„ puestos de sus victorias. Salgamos de los confi-
nes del Ebro limites indignos de vuestro espiri-
„ tu, y del de aquellos insignes capitanes, de quie-
„ nes yo tengo el nombre , y vosotros el valor.
,, Vamos á echar á los Cartagineses á los últimos
„ confines de la tierra, y démosles anchuroso se-
„ pulcro en el Occeano. Mi fresca y juvenil edad
„ no os haga perder el animo , ni os espanten las
„ pasadas derrotas : mis pocos años me infunden
,, valor ; y la memoria de tantas ruinas , que pue-
„ do llamar mias , me alientan de modo , que mi
„ espiritu parece superior á si mismo. Acordaos,
„ ó soldados , que Roma se ha levantado con ma-
,, yor gloria siempre que se ha visto á las orillas
del sepulcro. Los Etrúscos , Gaulas, y Samnites
,, nos destruyeron , pero nosotros hemos acabado
,, con ellos. Las guerras púnicas , que todavia tie-
n e n en exercicio nuestro valor, serán siempre
„ una prueba evidente de la providencia de los
„ Dioses, que abaten á Roma para levantarla hasta
„ el grado mas eminente de la grandeza humana.
„ ; Quántos exercitos y armadas hemos perdido !
¡Quántas ruinas hemos visto con nuestros ojos!
„ Trebia , Perugia,Caimas, ¿qué son sino tres mo-
,, numentos funestos de exercitos derrotados , de
,, Generales muertos, de Cónsules , de Senadores
„ degollados ? añadid las perdidas de Cerdeña , y
„ de Sicilia, las rebeliones de Italia .finalmente el
„ extremo peligro de Roma , que temblaba á la
vista de Aníbal , y se consideraba casi perdida.
„ ¿Qué pueblo no se hubiera yá sumergido deba-
x o del peso horrendo de tantas desgracias ? ¿ Qué
„ Imperio se huviera conservado después de tantos
„ estragos ? Sola Roma protegida de los Dioses era
capaz de mantener su constancia , y de levantarse
„ con
BAXO DE LA REPÚBLICA. 75
, con m a s esplendor de eninedio de las ruinas , y
.mostrar su frente osada , é impertérrita al enemi-
go , y vencer á su mismo vencedor. Vosotros
, fuisteis los primeros que la ayudasteis desde Es-.
, paña extendiéndole una mano quando estaba para
caer, y deteniendo con la otra el exército formi-
dable de Asdrubal, que intentaba vencer las bar-
reras de los Pirineos y de los Alpes para darle el
golpe ultimo é irreparable. Respiró entonces la
ciudad , cobró vigor , animó el antiguo espíritu,
y valor , y yá Siracusa está vencida , ya caído-
Girgenti , Arpi se ha rendido , nuestras tropas-
han ocupado á Capua , los Cartagineses huyen-
te m blando , Aníbal m i s m o , terror de nuestro
pueblo, fiero y orgulloso , enemigo jurado de-
de nuestra patria se ha escondido en un rincón
del Abruzo. Una sola victoria nos falta , la con-
quista de España , para que Roma triunfe de Car-
tago. Júpiter el sumo de los Dioses ha reservado
esta gloria, corona y perfección de las demás, á
vosotros. Vosotros salvasteis la República en los
tiempos mas calamitosos quando parecía que los-
Dioses hitados peleaban en favor de Cartago con-
tra Roma, i C ó m o os puede faltar el animo aho-
ra que el cielo se muestra propicio á nuestras ar-
mas ? S í , no me es licito callar : los Dioses in-
mortales , que inspiraron al pueblo , que me
aclamase vuestro General , ellos mismos con
Varias y n o acostumbradas imágenes dibujan en
mi mente las sangrientas derrotas de los enemi-
gos : me precisan con una fuerza interior , á que
no puedo resistir, á vaticinaros que seremos due-
ños de España. Pero aun sin que me hablen los
Dioses, tenéis mil pruebas de esta verdad. Veis
á los amigos de los Cartagineses solícitos de. ad-
quirir nuestra amistad : ios exercitos enemigos;
K 2 se-
76 ESPAÑA ROMANA
,, separados y distantes uno del otro : sus Gefes po-
co acordes: sus fuerzas, que difícilmente se pue-
M den unir. Está firmado el decreto de su ruina y
„ de nuestro triunfo. Valor, soldados, valor: guiad
el nuevo exército , y el nuevo capitán por las
„ sendas de l a gloria, que mil veces habéis pisado:
„ conducidnos por los caminos mas breves que sa-
„ beisá la presencia del enemigos: avive y encien-
„ da en nosotros vuestro exemplo el natural valor
„ de los Romanos. Y o espero seguiros é imitaros:
„ espero no afrentar á mis mayores : espero , me
atrevo á decir , estoy cierto , que asi como veis
en mi la fisonomía , la imagen de los antiguos
,., Scipiones , veréis del mismo modo sus costurn-
bres su espíritu, y denuedo " ( i ) .
Marcha el l-ll. El fervoroso razonamiento de Scipion in-
e x é r c k o R o - ñamó de suerte á los soldados , que era imposible,
mano, mcier-contenerlos sobre las orillas del Ebro. Este era el
oao? SU
deseo del General, quien inmediatamente guarne-
ció las plazas de la España citerior , y dexando 4
Marco Junio Silano con tres mil infantes y qui-
nientos caballos para seguridad del país, pasó, el rio
con el resto del exército compuesto de veinte y cin-
co mil-hombres de infantería , y dos mil y qui-
nientos de caballería, y marchó , caminando siem-
pre cercano del mar á vista de la armada,, que na-
vegaba tierra i tierra. Habia destinado el termino
de sus jornadas , sin comunicar su deliberación á
qíro que á Gayo Leíio General de marina. En la^
marcha empleaba algunos ratos, en oír l a variedad
de opiniones, y proyectos, de los soldados , dando
á entender que no habia resuelto cosa alguna, y
que los oía con singular gusto para escoger el me-

(t > T i t o Livio c i t cap. 4 1 . pag. pag. * S i . Si lio Itálico p í Belb funiet.


3Í0. 381.381. Orosi'o lib. 4. cap. 17. ííb. if. pag. 419.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 77
jor partido. A los siete dias de marcha al rayar el
alba llegó el exército á la vista de Cartagena : arri-
bó también la armada á las ordenes de Cayo Lelio,
según las disposiciones acordadas. Cartagena dista
cincuenta y ocho leguas del Ebro , y asi el exérci-
to caminó á largas jornadas haciendo poco mas de
ocho leguas al día. La ciudad , cuya circunferen-
cia comprehendia entonces , según las medidas de
Polibio , docientos cincuenta pasos, está colocada
en un seno de mar sobre un pequeño collado que
estendiendose por la parte del Continente , queda
ceñido de las aguas , exceptuando el parage , que
mira á Septentrión, de suerte que forma una pe-
nínsula; La isla Escombraría de quatro millas esca-
sas de circunferencia situada en frente defiende el
puerto de la furia de los vientos. Luego que ama-
n e c i ó , inmediatamente pasó Scipion á dar las orde-
nes á la armada para que fuese acorde con el exér-
cito en los ataques de la plaza , y estuviese alerta,
no permitiendo salir ningún buque del puerto.
Vuelto de abordo d i o las disposiciones , é hizo
aprestar lo necesario para el sitio , y asestar todas
las maquinas de guerra , y antes de anochecer habló
brevemente á los oficiales y soldados acerca de las
razones , que lo inducían á dar principio á la guer-
ra por el sitio de aquella plaza : pidió la aproba-
ción de todos mostrando apreciar su dictamen para
tenerlos de este modo satisfechos. Les expuso que
aquella era la ciudad mas importante de. todas, la
Metrópoli, y corte de los Cartagineses , el empo-
rio de su comercio , el erario , la caxa de sus teso-
ros , su armería , su arsenal , custodia de los prisio-
neros y de los rehenes, el mejor puerto del Medi-
terráneo : que tomada Cartagena , faltarían en gran
parte las provisiones , armas , y dinero á los enemi-
gos , los quales no podrían mantenerse en España
si-
7% ESPAÑA ROMAHA
sino con sumos trabajos : que la potencia de los
Cartagineses se disminuiría mucho con esta perdi-
da 5 la de los Romanos al contrario crecería mucho
con aquella noble conquista : que conseguida esta
abriría el paso al dominio universal del resto de la
España. Escuchó el exército las razones del Gene-
ral, y aplaudieron todos su determinación , espe-
rando impacientes la hora del ataque ( i ) .
Siró to -H-ll- Magon Cartaginés , llamado Arme según
matk°Carca- Valerio Anziate (diferente sin duda , contra el pa-
"gena. recer de Orosio , del hermano de Asdrubal, que
estaba apostado con sus tropas en Sierra Morena)
viendo comenzado el sitio por mar y tierra se aper-
cibió á la defensa de la plaza , y teniendo solos mil
hombres de guarnición , d i o armas á todos los ciu-
dadanos capaces de ellas. Puso dos mil hombres de
guardia en las puertas y murallas de tierra: quinien-
tos soldados guarnecían el puesto mas elevado de la
colina á donde habia un pequeño castillo ; y otros
quinientos defendían la ciudadela : apostó el resto
de la gente , que era un cuerpo de reserva de siete
mil hombres, en la plaza de armas. Comenzaron
los Romanos con actividad los ataques , y los sitia-
dos manejaban con vigor todas las maquinas prepa-
radas para la defensa. Magon desde un puesto emi-
nente y cubierto ofendía mucho á los enemigos
con muy poco daño de los suyos. Estos sucesos fa-
vorables lo hicieron atrevido, y meditó una salida,
creyendo muy fácil y de poco riesgo el rechazarlos,
engañado de haber observado que los Romanos es-'
taban formados en batalla á pecho descubierto en
aquella lengua de tierra , que une la ciudad con el
continente , sin haber levantado trincheras , ni
• abier-
. ( t ) Livio cit. c a p . 41. p í g . 381. I . lib. l o . pag 80?. 811.
383 cap. 43. pag. 384. Polibio tom.
BAXO DE LA REPÚBLICA. JP
abierto fosos, ni haber hecho reparos de otra suer-
te. Publio Scipion habia mandado que no se c u -
briesen las tropas para tener las mas expeditas , y
poder con mas facilidad acercarse ó alexarse de la
plaza , como lo juzgare mas conveniente. Los dos
mil ciudadanos , que guardaban la puerta y muralla
de tierra , fueron destinados á esta expedición : sa-
lieron espada en mano con resolución y denuedo.
Los Romanos avanzados con las maquinas á batir la
ciudad , se retiraron con arte para que el enemigo
siguiendo el alcanze , se alexase de la plaza ; como
también , para acercarse al grueso del exército , y
recibir el socorro necesario. Sé combatió por m u -
cho tiempo con igual valor y suceso ; hasta que
cargados los Cartagineses de mayor numero de ene-
migos , fueron rechazados con tanta ferocidad y fu-
ror que los sitiadores hubieran entrado en la plaz-
detras de ellos, si Scipion con prudencia no hubie-
ra hecho tocar la retirada. Calientes todavía los áni-
mos con el ardor del combate , el General sin per-
der tiempo acercó las tropas á los muros y ordenó
el asalto. Corrieron todos á esta tremenda obra. Sci-
pion cubierto de los escudos y cuerpos de tres jo-
venes robustos mandaba, exortaba , alentaba, mien-
tras los soldados á porfía procuraban escalar el m u -
ro : llovían dardos sobre los Romanos y precipita-
ban peñascos : pero se despreciaban las heridas , no
se temía la muerte ; ni hubieran desistido de la em-
presa á no haber encontrado el muro notablemente
superior á las mas altas escalas. Los jóvenes de es-
tatura mas aventajada en vano se esforzaban á asirse
de donde podían para formar de sus ombros y rodi-
llas nuevo genero de escalera , para que estrivan-
do en ella otros de igual fuerza y valor, venciesen
aquella eminencia. Toda fatiga era inútil , pues
unos impedían á otros el paso , y cayendo aquellos
so-
8o ESPAÑA ROMANA
sebre estos no pocos quedaban oprimidos debaxo
del peso desús compañeros. El Cartaginés desde
el alto muro los insultaba , los heria ferozmente á
su salvo, y daba la muerte á muchos con sus fle-
chas. Entonces Scipion mandó suspender el asalto,
hasta que aprestándose maquinas mas proporciona-
das se pudiese intentar de nuevo , y perficionar
aquella empresa. ínterin , se iba acercando la hora
del réfluxo que acaecía de la parte occidental de la
ciudad , y por medio de este fenómeno tan estraño
como regular, retirándose las aguas dexaban el paso
libre á los que pretendían vadearlo. Scipion estaba
bien enterado por las narrativas de los pescadores
de Tarragona ; su sagacidad hizo que se valiese de
este accidente para comparecer un profeta inspira-
do, vaticinando un portento ó milagro de los D i o -
ses. Como si estuviese absorto y lleno de un estro
ó furor divino gritó : „ Tomad , soldados tomad
„ las escalas : venid á la mano derecha que por aqui
asaltaremos la ciudad. El muro de esta parte es
„ mas baxo , las baterías mas débiles , y pocas ma-
quinas las guarnecen. El mar, que es su única de-
,, fensa , por divina disposición se retira , y aban-
dona el enemigo á nuestra discreción: observad
, el prodigio con vuestros ojos. Los eternos bien-
5

hechores de Roma , los Dioses propicios á nues-


tro pueblo , con su dominio supremo sobre las
„ aguas las mandan, que se aparten de la tierra y nos
abran un camino que ninguno ha pisado hasta
ahora ¿ y nos descubran la senda de la victoria. "
Efectivamente era la hora de la menguante ; las
aguas iban baxando , y por una casualidad feliz un
fresco viento del norte ayudaba á las corrientes ha-
cia el Sud. Los Romanos groseros, ignorantes de
estos fenómenos , prodigios continuos de la natu-
raleza miraron con sorpresa el cumplimiento del
va-
[Link];o> DE IA; REPUBLTCA.-
(:

vaticinio/de [Link]£toir ,í,lq adoraron ^pmp 3 una


deidad, y sin4úd;ar,'de4avictoria, corrieron á la
x

playa ,:se:merieron intrépidos en das aguas,, que les


llegaban ala cintura , y solo i la rodilla en algunos
parages. Los Cartagineses con las catapultas, y ba-
llestas asestadas en puestos .dominantes disparaban,
furiosamente á.los Romanos y .procuraban, impedir-
les el paso del mar recelándose mucho de la fla-
queza y poca fortificación de aquelmuro. Quinien-
tos soldados de los mas audaces vencieron todos
los obstáculos , y retirando con violencia al Gene-
ral del ¡peligro íeivqiíe se,había puesto, llegaron á
vado ái'as murallas, arrimaron á un mismo tiempo
1

las escalas , subieron intrépidamente por ellas cu-


briéndose con los escudos ; y peleando cuerpo á
cuerpo con'los, defensores montaron el muro , y
rechazando con pérdida de .mucha sangre a-1 ;enemÍT
go se apoderaron de un baluarte de donde levan-
tando un grito que hizo resonar el:mar , la ciudad!,
y el carnpóapellidaron teVi&oria. Dieron al mis-
mo tiempo el viento a las bocinas para inspirar va-
lor y alegría á todo-el exército ,. que por la parte
de tierra sostenía una tempestad furiosa de los,tiros
de Jas catapultas, ballestas¡, y demás maquinas ene.-
migas. Atentos estaban los Cartagineses á.defender-
se del exército Romano , y mientras hacían los ma-
yores esfuerzos contra, los que estaban hacia la
puerta y muralla de tierra , los piquetes qué habían
ganado él muro por la parte de la marina los aco-
metieron impetuosamente , y despreciando el p e -
ligro , pasaron por medio de las saetas, y J-uizas
hasta las puertas de la ciudad. Los sitiados se d i v i -
dieron desordenados y con alboroto : unos comba-
tian' desde .Ios-muros contra los sitiadores, [Link].
davia ocupaban el campo : otros baxaban á oponer-
se á los que ya estaban dentro. Entre tanto los osa-
L dos
82 ESPAÑA ROMANA
dos campeones de Seipion abrieron á viva fuerza
las puertas, y'entró todo el exército. Se retiraron
los Cartagineses al centro de la plaza, y formada la
;

batalla hicieron todos los esfuerzos para resistir , y


rechazar á los Romanos : todo inútilmente ; por-
que después de un breve cómbate fueron precisa-
dos á retirarse , la mayor parte con el Gobernador
á el castillo 5 los Otros k lo mas alto de la colina
guarnecida desde él principio , como diximos, de
quinientos soldados. Seipion dividió sus tropas en
dos cuerpos; uno atacó el collado , que tomó en
breve tiempo con facilidad : el castillo bien forti-
ficado hizo mas larga resistencia 5 pero-hubo, de ce-
der á la fuerza y se rindió á discreción. Inmediata-
mente Seipion mandó embainar la espada á sus
soldados, cesaron las hostilidades , y no permitió
que se maltratase , ni molestase ningún ciudadano,
ni soldado enemigo. Era costumbre barbara de los
Romanos , dice Polibio, quando entraban una ciu-
dad á fuerza , no perdonar á ningún viviente
la vida: ellos no solo pasaban á cuchillo á los
hombres; se tomaban también el placer de derra-
mar la sangre de los perros , y demás animales ha-
ciendo una general carnicería. Conformándose
-Seipion á esta ley , ó brutal costumbre , á los
primeros ataques , habia mandado , que no se re-
servase ciudadano alguno , y que á todos sin dis-
tinción los hiciesen morirálos filos del acero; pero
mudando de parecer revocó el orden ; y la benig-
nidad con qué fueron tratados los habitantes , y Ja
guarnición de Cartagena , será una prueba de la hu-
manidad del capitán, y de la obediencia del soldado.
La toma de la ciudad y del presidio acaeció á los
quatrodias del arribo de Seipion á Cartagena. (1).
El
(i) l i v i o cit. cap 44. pag. 3Í5. cap. 4;. pag. 387. cap- 44- pag. 388.
Apia-
BAXO PE LA; REPUBLICM. 83
LIV. El> botín que [Link]ínlos;Rotóanos cor- R¡ O. bo'ín G

respondió á la opulencia de una ciudad corte , em- en el saco de


porio , y principal residencia de los Cartagineses. S a« Carca en

[Link] dueños de diez y ocho naves de guer-


ra según Rolibiq ,., y según [Link];
dje. treinta [Link] , ciéhto-yLtrecesmercantiles .y, del
transporté.; Hallaron,setenjta y eincó[Link]*
to y veinte catapultas de grandeza desusada y mas.
de docientas y ochenta de una medida .regular : se-
tenta, y cinco ballestas para asestar en las troneras
entre grandes y pequeñas, y muchos millares d e
las regulares para usó de [Link], que antiguamen-
te se llamaban escorpiones. En los almacenes había-
quatrocientos mil carees de trigo y doeientos seten-
ta mil de cebada de veinte y seis libras cada uno.
[Link] esto , una gran cantidad de dardos , e s -
padas , de. herramientas, de esparto ,. gúmenas, cor-
dage , velas , y de otros aprestos de marina , y del
guerra. El marfil, el oro , la plata hicieron el des-
pojo mas rico. Las tazas de oro pesaban docientas
setenta y seis libras; diez y ocho mil y trecientas la.
plata labrada ., y de cuño , sin contar una gran can-
tidad de vasos del mismo metal, de suerte que siii
hacer mención de estos últimos,-el valor de oro y
plata llegaba á doeientos setenta y siete mil seis-
cientos quarenta y quatro escudos romanos. Entina
palabra , la riqueza del saqueo fue tal que venció
la expectación del General y del exército (-i).. • ,,'
LIV. Tomada posesión de Cartagena sacó Sci-
L 2 pión
Apiano Alejandrino T o m . i. Libro lib. i. cap. i?, pag. Jff. Frontino Str.t*
De Bdüs HlspinUii pag. 444. 445. 446. tagem lib. ?. cap 9. txémplo 1. pag.
447- Plutarco f.1«rum. .tom. ) Sel- 147. Valerio Auzñte A»nal!«m"fra¡-
fio pag. aj. 398. Floro lib i . cap 6. menta, pag. 196. r
pag. 61; O t o ñ o lib. 4. cap 18 pag. . ( 1) Apiano cit. cap. 447. 448,
1 5 . Polibio tom. 1. lib. 10 pag. 8io- Livio cit. cap. '47. pag. 389.-cap. 49:
hasta 8 i r . Sillo Itálico De B-lio púnica pag.: ) a i . . } J » . Polibio' tom. 1. Iil>. 10.
lib ' H - pag. ; ? o . •¡¡\i. Aurelio Vicior pag. 8 i « . Valerio Anziate Annalhm „
lib. Firis lUtttibus pag. 71. £utropio jr.i¿menta. pag. i j f i .
8£|B -E'-SNE-XS-Wí R..o íC X>W& r

pi-o¥Meñéms pio-rí él''éxéfGÍte<[Link]ífip'ó;- fuera.'del la-elüdíad


d é Sdpioh-pará'-qúe'rcft heridlos se-cufcasenco'^
;

lavf^oria^ ^ '' ' ódida<t ,?y pudiesen"*tíescansah'-mas'faeitehen-


: Co m

Iv
' telos;que estaban: maltratados d e l a s fatigas : n o m -
bro por •-Gcib er MADOR de aquella pla-za á - Gayo •; L e -
lí'ó ,,'iy'i Úex'ó- de "guafeitelon» Jfe 1 ¿>s sol daldps: de ;nia tí*
naV' '-¿píe'tii^hsbtaií trabajado :,¡ >ni -:pacíeGÍdo< -tanto
: :

éorhüí los "DÉ tierra; :Dió ordenes y.;y provideneiaá


o p o r t u n a s ' para el reglamento de las familias, db
Cartagena prisioneros de 'guerra- \'•• consultando asi
é-ri esto -¡¡ cómo-én tod*o loidemas^con Cayo Lelioy
; :

sin- 'cHíiyü'difecclojí y 'BublioiGor-neliq Seipion jo-


' Ven 'árdiéwe rñ'UdHafr veces'no' hubiera SabidÜ ma~¡
v

nejarse conforme al dictamen de la'prudencia; Ha:- 1

bia dc>s m i l artífices, á los quales destinó.al servi- 1

ció de'-R'oihá-'Cadaí'UBo segúnsuucapacidaxty pro-,


xíietieildutes la l i b e f K d á i sé aplicaban ¿ o i i z e i o .&
los tíabáje®'rilkídsaHtís 3y'.pc»ih«entés;{ Los'joven es y>
,

demás-hombres robustos, que carefciaivdé ''otrabibir


lidad fueron destinados á la marina y servicio de;
1

la ar'm-ada•',- la • q l i a l se aumentó-oón ocho buques


Ca'rtagiágsési-'l0S dem8á'íse rísefA'a'foftá disposición,
; 1

del Seriado.'Pá^Ó trievista'a"las'-personas dadas eñt


ílih'éhésf-,, y-á íos-priSióftérós^Españ'ol'es , que ~esta4
ban'énCartagéna".- habló á todos con suma dulzü-'
ra y benignidad les aseguró de • su libertad ,. y les
dló pálab fá de qué siripi?recibidos; en él numero
f ; :;

de los\áUadós 'y'im%W;déí-a' -RWp'ública'Vdespáclió.


, !

m'eñsa^eíos áitodos' los países «para que magistrados


1

y familias enviasen á' recibir sus parientes. ínterin,


los dexó encargados á.Cayo Flaminio con o r d e n
de tratarlos con humanidad , y distribuyó á t o d o s
varios dones : esto es, espadas y puñales á los hom-
bres .-: variedad DÉ dixes y adornos femeniles á las
mugeres. Entré los rehenes habia algunas matronas
° y doncellas de distinción j las principales eran la.
mu-
BAX'O DE LA REPÚBLICA. 85
múgerrude' - M . i T i d b ñ i o y las' hijas de Andobal dos
ilustres 'hermanos, de quienes hablamos en Otro pa-
ráge ( ¿ 7 ) . La consorte de- Murid'onio temió por
ventura, que el honor de las jóvenes doncellas'de
quienes 'hacía veces de-madre en aquellas circuns-
tancias , . puiieraipadeceralgunarmenigua quedan-
do á. [Link] Gayo Flaminio, por ¡su-;¡fresca edad
ó por otra razón : con estos rezelbs se hecho á los
pies de Scipion , y sin manifestar desconfianza , ni
agraviara Gayo .Flaminio y le rogó eficazmente hi-,
ciése alguna distinciónc o n las mugeres , y que,usa-
se, con ellas de particular atención. Scipion que no
entendía aquellas sospechas honestas.déla matrona
española , juzgó que hablase de algún asunto total-
mente diverso , y le aseguró que las prisioneras se-
rian asistidas de todo loinecesario y cuidadas con
regalo ,¿-iNo/Señbr ,¿:no es esto l o que-yo os pi-
y , do (respondió la matrona): no es ésto lo que tan-
,, to nos importa : com prebendo las ••circunstancias
„ infelices en que nos hallamos: sería temeridad
,¿ pedir [Link] .'distinción-¡y regalo; del que permite el
„ estado de unas desgraciadas prisioneras* mi sabria-
„• mos quei hacernos de grandeza, reducidas á la v i l
„ condición de esclavas. La honestidad es el bien
„ único , que nos queda entre las miserias , y esta
„ es la única prenda , que encomendamos con la-
„ grimas á la [Link] ^vuestro'corazón. Por
„ lo que á mi toca , mi edad: me pone á cubierto
„ de-todo insulto , y puedo, considerarme agena'de
„ qualqujera riesgo : mas estas doncellas tiernas é
„ inocentes pueden estar expuestas á algún peligro.
Esta es la causa de mis lagrimas, y debe ser tam-
n

bién
.. («O Entre los regatos de Scipion á nnmbtado de Polibio era alguna Faxita
las doncüllai de Cartagena ,- Polibio de que usaban las Fenicias Españolas
nombra los K,ófiíí. £l Abaje Miguoc para apretar el pecho,
siguiendo á Bochart, juzga que el Ceno •••-'''
85 ESPAÑA ROMANA
,„ bien un objeto digiio de vuestros pensamientos
,, y cuidados " oyó Seipion con complacencia es-
te discurso , y alabando la virtud , y delicadeza d e
las prisioneras Españolas , las encargó al cuidado
del hombre mas honrado de todos , respetable por
-su virtud y [Link], y mandó que fuesen tratadas
con el mayor decoro, considerándolas como u n
deposito fiado al honor Romano ( i ) .
Fiestas v ^ V I . Destinaron el dia después de la victoria
premiosálos á públicos regocijos: vinieron de abordo los sol-
soldados, d a d o s de marina , y unidos á los d e l exército hi-
la^'preemi- * sacrificios solemnes y pompas religiosas e n
c e r o n

nencia. acción de gracias á los Dioses. Concluido este ac-


to de religión , Publio Seipion hizo un razona-
miento eloqüente elogiando á las tropas; y l l a m a n -
do á los soldados por orden , distribuyó premios
según el mérito de cada uno. El Almirante Cayo
Lelio fué distinguido particularmente , y recibió
treinta bueyes , y una corona de oro. La corona
mural era el premio mas estimado , y e l que hacia
mas honor : era u n c e r c o de oro orlado,de peque-;
ñas almenas , y se daba al primero que en las esca-
ladas ocupaba la parte mas elevada del m u r o y to-
maba posesión d e ella. Observó Seipion la noble,
y valerosa competencia con que las tropas asaltaron
la ciudad : v i o un gran numero que competían e l
premio: no sabia que. hacerse , pues no era fácil de-
cidir quien de ellos fue el primero á poner el pie
sobre la muralla ; y deseoso de hacer justicia man-
d ó que se presentasen los pretendientes. Quinto
Trebelio Centurión ó Capitán de infantería , y
Sex-
(i V Apiano cit pag. 448. t i v i o cit. Políeno Sintagimal. lib 8. cap. 6.
cap. 48- pag. $90 cap. 49. pag J J I . num. 6, pag 457. Eurropio lib J.
391. Plutarco Vttarum t o m . 3 Sclfh. cap l í . p a g jrt F'oro lib 2. cap ff.
pas. ?»8, Polibio t o m . t . ' b b 10. pag. p a g . S t . Dion Cassio Exulta, a Coas'
81". hasta 816 MignOt Sur les ['he- tantho Pcr/fywFí». lib. 1. pag. í o j .
meicns Memoria 21. pag. 154 155.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 87
Sexto Digizio guardia marina fueron los dos mas
principales que alegaban aquel derecho. Hubo
muchos debates entre los dos , y tomando los sol-
dados partido , aquellos por uno , estos por otro,
se formaron dos facciones , y el negocio se hizo
grave. Cayo Lelio con las tropas de marina toma-
ron el partido de Digizio : Marco Sempronio T u -
ditano con la infantería del exército querían ver la
corona sobre la cabeza de Trebelío. Scipion para
sosegar el tumulto nombró tres jueces , á quienes
las partes no pudiesen reusar. Cayo Lelio era uno
de e l l o s , y el otro Marco Sempronio cabezas de
las dos facciones ; el tercero Cornelio Caudino era
hombre indiferente en la disputa y amado de to-
dos. Se examinó la pretensión con todas las for-
malidades citando las partes, tomando testimonios,
pidiendo juramentos; pero el motin crecía , no se
escuchaban las razones, se calentaron los ánimos de
modo que quasi vinieron á las armas. Cayo L e l i o
sin finalizar el juicio fue á ver á Scipion , y le ha-
bló con toda confianza en estos términos: „ N o es
„ esta buena sazón de perder-el tiempo en juzgar
„ con serenidad una causa sumamente difícil é in<-
„ trincada, que los soldados sediciosos quieren ver
„ inmediatamente decidida cada uno según su pa-
„ sion : la ambición y el furor del partido los ha
„ cegado : están prontos á jurar no lo que saben,
„ sino lo que quieren que sea: están prontos á pro-
faiiar con la mentira, y con la falsedad de un ju-
„ ramento las águilas sagradas , y las venerables
imágenes de los Dioses. La razón estará de par-
„ te de quien sabrá mantener la falsedad con ma-i
„ yor osadía, y perderán la disputa los mas modes-
„ t o s , que saben respetar la divinidad y la reli-
,, gion. Estamos en riesgo de premiar el perjuro
„ en vez de la virtud , de deshonrar la justicia , y
la
88 E.s P A Ñ A R O M A N A
•„ la República , y [Link] [Link]ándalo a l a ptasfó-
<„ ridad.. Sido aprobáis , m i parecenes que aumen-
„ teíslos'premios rcontentad los dos partidos, ata-
,, jad de este modo la sedición , y cerrad el paso á
,, la impiedad." Aprovó Scipion el consejo, y
convocando el exército dixo estar enterado de que
los dos pretendientes habían ocupado el muro al
mismo tiempo, y que eran igualmente dignos de
premio; y asi mandó con aplauso universal que los
dos competidores Quinto Trebelio y Digizio fue-
sen coronados sin preferir el uno al otro ( i ) .
Scipion L V I I . Iban alegres los soldados por la ciudad^
a f e o t a n d o y entraban en todas partes , penetrando' en lo mas
moderación intimo de las casas con aquella licencia militar pro-
y modestia . , , . ,» . . r

ganaá Alucio P " * vencedores : observaron entre varias pri-


! a s o s

Prmcipí- i¿s- sioneras una doncella de la mas rara y peregrina be-


panol, áqui- n 5j merecen fe los testimonios de Valerio Añ-
e z a <

en entrega su . < -rr . * i r • a i /-> i «


amante. e > de Valerio Máximo , Aulo Gelio , del Poe-
Z l a r

ta Nevio contemporáneo de Scipion , y del histo-


riador Polibio amigo y parpialisimo de su familia,
este joven capitán jamas mereció la alabanza de cas-
to 5 antes bien la disolución lo hizo despreciable,
obscureciendo esté vicio otras de sus buenas cali-
dades.' Conocían los soldados la flaqueza de su co-
mandante , y creyendo merecer su aprobación le
dieron parte , y aun le presentaron la hermosa j o -
ven. Lucio Floro , que escribió mas de tres siglos
después de este hecho , cuenta en genera], que Sci-
pion había mandado que no traxe^en á su presencia
ninguna de las bellas prisioneras de Cartagena i re^
celándose de manchar con solo un mirar de ojos su
virginidad. Modestia tan escrupulosa no concuer- "
da

fl) Apiano cit pag. .148. Livio cit: sio Excerptx a Constantino Vorfyrogeu.
cap. 48 pag. 390. Plutarco cit. lib. 1, p j g . 603.
pag. 3i>3. Polibio lugar cit. Dion Cas- ' ' ;
BAXQ p s LA REPUBOCA» $9
da con el carácter de Seipion * ni con las relaciones
de otros escritores que- no combinan con esta nar-;
rativa. La autoridad de Lucio Floro movió por,
ventura á Aurelio Víctor á aseverar que Seipion no
quiso ver la joven doncella, que le presentaron los
soldados, y acaso de estas narraciones tiene origen
la falsa opinión adoptada de los historiadores m o -
dernos sin otro examen. N o por esto, me atrevo í
testificar lo que Valerio Anziate estampó en sus
anales de Roma; á saber, que Seipion agradeció el
presente que le hicieron los soldados , que lo reci-
b i ó , y no conservó el decoro que debiera; pero lo
cierto es, que este gefe de los Romanos v i o la don-
cella , admiró su belleza , y la habló , como atesti-i
guan Polibio, Tito L i v i o , Plutarco , Valerio Má-
ximo , Aulio Gelio.y otros. N o entremos á ave-
riguar lo secreto de las acciones, echemos un velo
á la curiosidad importuna : sea lo que fuere de los
hechos ocultos , el publico admiró como heroici-
dad la acción del comandante de los exercitos de
Roma, el qual manifestó no haber afrentado el h o -
nor de la doncella, y jactaba de haberla conserva,-
do intacta cómo hija para presentarla al esposo á
quien estaba ofrecida capitulada. Llamó á sus pa-
dres , y al ilustre joven Celtibero , á quien algu-
nos dan el nombre de Alucio , y otros llaman Lu-
c e y o , y dirigiendo á este caballero que habia de
ser el novio su razonamiento, le dixo con afabili-
dad. ,, He sabido , A l u c i o , que amas á esta her-
,, mosa prisionera , que me han presentado mis sol-
„ dados en la persuasión deque me hacían un don
„ sumamente grato. Las prendas de esta doncella
,, merecen tu afeito, y merecieran el m í o ; pues es
„ digna del mejor y mas noble establecimiento.
„ Ella hará sin duda la felicidad de su esposo. Este
„ bien , que yo no tomo para mi, me alegro de ha*
M „ ber-
go |E s P*S^A; R O M A N A
,i bérlo'conservado-jpara ti : ni podía esta joven es-
„tar mas segura-en manos de sus padres de lo que
„ lo ha estado debaxo de mi custodia. Y o miraría
,v eómo deshonor , no solo suyo, sino también tu-
y o y mió , si te presentase un don que n o fuese
¡i, digno ni de ti que lo recibes, ni de mi que qui-
„ se hicertelo. N o quiero otra recompensa , que tu
,, amistad con' el pueblo Romano no ignoras la
¿, magnanimidad de corazón de los dos Scipiones
,, mi tío, y mi padre; conoces ahora por experien-
cía la bondad del mió. Este carácter no es pecu-
•,, liar de la familia Scipion ; es común á muchos
Romanos. Créeme Alucio , no hallaras mejores
amigos :. si tu crees haber recibido de mi algún
„ agradecimiento , ama á mis ciudadanos , y que-
daré satisfecho. " Absorto estaba el joven princi-
pe oyendo el razonamiento de Scipion , y mil v e -
ces asió ,-y besó la diestra de su bienhechor , con-
jurando á los Dioses quisiesen dar al General R o -
mano aquella recompensa de queel no era capaz.
Los padres de la doncella presentaron á Scipion
•una gruesa, suma de [Link] su rescate. Fueron ma-
ravillosos, los debates de entrambas partes : el Ro-
mano no quería recibir aquella paga , porque no se
dixese que vendía el beneficio: los Españoles agra-
decidos pretendían , sino pagar el don , á lo menos
manifestar su reconocimiento. La contienda tubo
el fin mas feliz y honorífico que se puede imagi-
nar. Scipion finalmente acceptó el presente, y con
una generosidad y bizaria indecible lo pasó á \¿%
manos del esposo , diciendo quería que aquella su-
ma sirviese de aumento de la dote de la doncella.
Alucio penetrado de gratitud no tubo expresiones
como explicar los sentimientos del animo al Gene
ral Romano, que le había conquistado el corazón
á fuerza de beneficios. Resonóla fama de esta he-
roi
BAXO DE LA REPÚBLICA. 91
roicidad por todas las:provincias: Alucio exaltaba
con los mayores encomios, la virtud,. la generosi-
dad , la beneficencia , y el honor de Scipion, y ha-
biéndose detenido poco tiempo en su patria , v o l -
v i ó á Cartagena con mil y quatrocientos caballos
escogidos , y se los presentó para quedos agregase 4*'
sus esquadrones. Esta memorable acción, que hi-
zo tan célebre el nombre de Scipion en España;
fue pocos años h a , digno argumento de un drama
para la música, que con el titulo de Scipion en Car-
tago compuso en idioma italiano y estampó en Bo^
lonia el valenciano D o n Juan Colomés bien cono-
cido en Italia por otras obras de teatro , que h a pu-¡
blicado con acceptacion y aplauso universal (1).
LVIII. Publio Cornelio Scipion , evacuados E j e r c i c i o s
los negocios mas urgentes de la ciudad , llamó al P~ m i l l t a r e s
a

• 7 r3 c o n s e r v a r
General de marina Cayo [Link] consejero secreto i disciplina a

y amigo intimo, y lo envió á Roma por mar con " el é - e


e x r

la noticia de la toma de Cartagena , y con los'mas '^«oy a r m a -


ilustres prisioneros de guerra , entre los quales se
contaban el Gobernador Magon , y quince Senado-
res Cartagineses. ínterin los artífices trabajaban sin
cesar en el arsenal, y publicas oficinas , fabricando
toda suerte de armas, y de utensilios de guerra, re-
parando las ruinas de la ciudad y de los muros. Le
mereció atención la nueva construcción de¡ la mu-
ralla , por donde escalaron la ciudad,; ordenó Sci-
pion que se levantase al nivel de los demás lienzos,

(1) Valerio Anziate AmutBum frtg- rafia lib- Apothgmata Komanarrim


ttomta pag <ss;. Livio cíe. cap. ( o . pag. ig8. Dion Casio Exccrpta i Cons-
pag. 301. •/siguientes. Lucio Floro R e - tant'mo Pmfphfrtgeneta 'lib. i. pag ' 6 o « .
rttm Romanarum lib i. cap. 6. pag. 604. Polieno ¿iratagcmatum lib 8. c .
«x- Valerio Máximo Fsélorum & dic- 16. nüm. 6. pág. 4^5. Frontín'» Strtu
mam memwab'[Link] lib. 4. cap. j . fol. tageouticoa. lib. i . cap 11. exemplo f.
8 » col. 14. lib 6 cap. s fol. r ^ i . pag 115. Polibio t o m . 1 4ib. 10. pag.
col. 3. Aulio Celio No3es eitldc Üb. 81S. 8-7. Aurelio Víctor lib. DiVmt
s. cap. 8 pag. rsS. Plntirco Vhurum Ilmlnbus pag. 73. <
t o m . 3. Scipio pag. 358. & opera mo-
9%. ESPASA ROMANA
y se guarneciese' de baterías, porque con una expe-
riencia feliz conoció la necesidad de fortificar
aquella parte: ordenó que las tropas estubiesen en
continuo exereicio, de suerte que solo descansaban
cada quatro dias. El primer dia marchaba el exér-
cito ora á paso regular, ora á marcha forzada por
espacio de quatro millas fuera de la ciudad , para
que de esía suerte el soldado se conservase á g i l , y
la falta de movimiento no lo hiciese perezoso : el
segundo dia limpiaban en publico las armas, y d e -
mas instrumentos de guerra , acostumbrándolos asi
•i la limpieza necesaria en los exercitos: en el ter-
cero se formaba un campo volante , y las tropas ha-
cían todas las evoluciones de guerra y de batalla:
finalmente , el quarto se destinaba al descanso y 4
la diversión , y se tomaba aliento para volver 4 las
dichas operaciones. El misma orden se observaba
en la armada , exercitando la chusma , tripulación,
y soldados en el manejo de los remos , Uso de g ú -
menas, cordage y velas , y en el juego de las armas
tres dias continuos , y en el quarto se les concedía
el reposo. Estos exercicios. freqüentes mantienen
Ja disciplina y vigor en los. exercitos, y armadas,
destierran el ocio , y les hacen obrar en las funcio-
nes con actividad, valor , y constancia, con ven-
ta ja de la patria , gloria del soberano;, y honor de
los Generales ( i ) .
. L I X . Goncluidos los reparos, que se juzgaron
J ^ J ^ ' n e c e s a r i o s para la defensa de Cartagena , y puesta
ragona y para mayor seguridad guarnición romana movió r

convoca to- Seipion el exército y partió á Tarragona. Encon-


b t í i a E tt&en el camino diversos Embaxadores , que ve-
pian de diferentes partes de España 4 darle el para-
bien

/1) t i vio cit. eap. penúltimo pag. f aulas pag. 448 Polibio «ojn. x, Jib.
, j , Apiano tora. 1. S b . De Bellis Hit. 10. pag. 814.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 93
bien de la victoria, y renovar la amistad de sus
pueblos con Roma. Scipion agradeció á todos con
demostraciones de benevolencia , y no queriendo
detenerse en la marcha ni en discursos politicos, ni
en cumplimientos, les rogó que fuesen á Tarrago-
na á donde se encaminaba con el exército. A l arri-
bo á esta ciudad convocó á los principes ó ancia-
nos de los pueblos aliados para enterarse de su fide-
lidad , asegurarlos de la protección de R o m a , y
pedirles los socorros necesarios para continuar la
campaña. Concurrieron á la asamblea quasi todos
los pueblos de la parte citerior del Ebro , y no po-
cos de la ulterior : todos trataron con veneración
y respeto al General, y este los llenó de honras,
con recíproca satisfacción de Romanos y Españo-
les. A pesar de la brillantez de la gloria de Sci-
pion , los Cartagineses tomaron á pechos obscure-
cer el nombre romano , para impedir de este modo
que la España se inclinase 4 este partido : hacían
mención de sus pasadas victorias : ponderaban la
desgraciada suerte de los Scipiones muertos en la
batalla : uno en el Campo j otro encerrado en una
torre, apocaban el mérito de la toma de Cartagena,
proponiéndola como sorpresa improvisa sin arte,
y sin Valor, mas propia de traidores y ladrones,
que de guerreros esforzados.. Pero este empeño era
vano é inútil : á despecho de las v o c e s , que es=t
parcian los Cartagineses, crecía la fama de Scipion,-
j se veían cada dia los efectos , aumentándose el
partido de los Romanos ( 1 ) .
L X . Ll egaron á Roma por muchas partes fas Llegan á
alegres nuevas de la prosperidad de sus armas en Ronia las n o -
España, y comenzó.á respirar la República después c ,—j ? ! ic
d a

de indecibles afanes y angustias. Sifaz Rey de los í o s ^ c e s o s


Ma- de España.
(1) Livio cit. cap-, ultimofng. J j f . Polibio tora. i . lib. 10. pag-, S 1 8 .
9| ESPAÑA ROMANA
Masesilios , que tres anos antes habia concluido un
tratado de alianza con los Scipiones, viendo en
:

mejor pie los negocios de los confederados- y los


suyos , deseoso de confirmar squella alianza con to-
das las formalidades, despachó Embaxadores á R o -
ma , que informasen al Senado de sus progresos en
la guerra con los Cartagineses en África: que lo ase-
gurasen de su lealtad con la República, y de su
enemistad con Cartago aventajando en esta á todos
los principes africanos : que lo rogasen , quisiese
confirmar por si mismo las capitulaciones , que an-
tecedentemente habían firmado Publio , y Gneo
Seipion. El Senado o y ó con sumo placer esta E m -
baxada , y quedó mui satisfecho de tener un amigo
tan constante ; y no contento de la respuesta aten-
ta y cortes , que d i o á los Embaxadores de aquel
soberano , le despachó tres Enviados , á saber / Lu-
cio Genucio , Publio Petelio , y Publio Popilío,
los quales lo cumplimentaron á nombre de la Re-
pública y lo enteraron del aprecio que hacían aque-
llos padres de sü generosa amistad , y le regalaron
una toga , una túnica de purpura, un trono de mar-
fil y una taza de oro del peso de cinco libras. Por
y

este mismo tiempo se recibieron cartas de. Marco


Valerio Mésala , el qual daba parte de una expedi-
ción hecha de Sicilia á la África con cincuenta bu-
ques, en que se apoderó de un gran botin y de mu-
chos prisioneros : informaba también del nuevo as-
pecto que tomaban los negocios de la guerra. Mien-
tras estos sucesos contentaban el pueblo Romano,
arribó á Roma Cayo Lelio. á los treinta y quatro
dias de su navegación. Fue grande el concurso de
todas suertes de personas á ver el numero de pri-
sioneros , quando hizo el ingreso en la ciudad: re-
sonaban las calles y las plazas de Voces de jubilo al
oír la relación del asalto y toma de Cartagena. Al
dia
BAXO DE LA REPÚBLICA. 95
día siguiente tubo audiencia del Senado, y dio for-
malmente parte del éxito feliz del sitio , de las ri-
quezas halladas , de los nuevos pueblos , que se ha-
bían confederado , de las esperanzas de ulteriores
progresos rInformó en particular acerca de los des-
pojos mas ricos y preciosos de oro , plata y marfil!,
que Scipion había entregado al Questor Cayo Fia-
minio para enviarlos al Senado juntamente con la
mayor parte de las naves apresadas en el puerto. Es
indecible el regocijo de que fueron penetrados los
ánimos de todos , y de común acuerdo se decretó
un solemne Triduo en acción de gracias á los D i o -
ses por la nueva felicidad, que empezaba á rayaren
España después de tantas borrascas. Cayo Leí i©
v o l v i ó de orden del Senado con las mismas naves
á Tarragona , y llevó los despachos, en que se con
firmaban en el Gobierno de España sin limitación
de tiempo Publio Cornelio Scipion y su teniente
general Marco Junio S i l a n o ( i ) .
L X I . Pasaba Scipion el invierno en España sin
emprender expedición alguna esperando el regreso Año 109.
de Cayo L e l i o , sin cuyo consejo no se atrevía á re- !^°g s
e
c

solver cosa alguna. El General Romano con exem- rTotracam-


plo bien raro conocía lo poco que debia fiarse de paña,
sí en su juvenil edad y poca experiencia ; esta po-
ca satisfacción de si mismo debía mucha parte de la
gloria ,, que adquirió en las. armas. N o merece me-
nos alabanza quien teniendo poco concepto de sus
talentos., sabe usar del consejo de tes mas experi-
mentados ;. que quien poseyendo muchas luces ad-
quiridas con el estudia, y con la experiencia , ©bra
por sí mismo sin necesitar de a ge no socorro : antes
mayor prudencia y juicio manifiesta aquel que en
cier-
{t) Apiano cit. pag. 448. l i v i o 400. cap. 5. pag. 401. cap. 71 psg.
T o m . 3. Dec. 3. Lo. 17. cap. 4. pag 404. 405.
96 E S P A S A ROMANA
ciertos lances pospone su parecer al de los otros y
se vale del diclamen ageno para el acierto de sus
acciones. Llegó Cayo Lelio i Tarragona al ir 4
•entrar la primavera del año n u e v o , y entonces se
apercibió Scipion para salir á campaña , y no te-
miendo por mar á los enemigos por haberles apre-
sado la mayor parte de los bastimentos que tenían
en España , pensó reforzarse por tierra quanto le
fue posible. Con este proyecto desarmó todas las
naves , agregando los soldados de marina al exérci-
to. Demás de esto , lo engrosó con muchas tropas
Españolas, principalmente con las de Alucio, aquel
principe j o v e n , á quien habia restituido su espo-
sa , como ya v i m o s , y con algunas de Edecon
principe de los mas ilustres de España , el qual ha-
biendo recibido de Scipion su muger y sus hijos,
desamparó el partido de Cartago, y reclutómucha
gente al servicio de los Romanos. Abundaba de
armas de todas suertes asi por la gran cantidad que
habia tomado en Cartagena , como porque los ar-
tífices , de orden suyo , fabricaban mucho numero
de ellas, ( i ) .
S a j e e n L X I I . Con la entrada de la primavera movió
busca del e- Scipion sus tropas en busca de Asdrubal Barcino,
Xcue^a- ' An"
0
la c e
d o la marcha por las noticias de que este
e r a n

dobTl y general infestaba los países amigos de Roma, y de


M a u d o n i o , que solo mandaba un cuerpo de Cartagineses sepa-
arcid<> R a ' ^ ° ^ ^ °^os acampados en otros parages
P a ra< e o s o t r o s

zonamtént o de España. Encontró en la marcha un cuerpo de


de Audobal. tropas Españolas á la conducta de Andobal y Man»
donio dos principes hermanos, de quienes hicimos
mención con motivo de haber tomado algunos
años antes las armas contra los Romanos, y cuyas
hi-
(i) Livio cit. lib if. cap. 17. p . 845. 84.4. Valerio Máximo Vtitttr. &c.
419. Polibio t o m , 1. lib. 10. pag. 842. l i b . 4. c a p . 3. fol. 89, c o l - 1.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 97
hijas y mugeres estaban entre los rehenes , que se
conservaban en Cartagena quando Scipion la con-
quistó. Los Españoles enarbolaron bandera de paz;
correspondieron los Romanos con sus señas, y An-
dobal acompañado de su hermano pidió un avoca-
miento con Scipion , y le habló grave y respetosa-
mente en estos términos : ,, Nosotros , invicto
„ General , fuimos hasta ahora enemigos de Roma:
poco ha teníamos núestrocampo cercano del- de
„ Asdrubal : lo hemos desamparado secretamente,
„ y por sendas extraviadas hemos venido á militar
i, debaxo de tus insignias. Tienes en tus -manos
,, nuestras mugeres é hijas. N o te persuadas que es-
„ ta es la razón que nos ha movido á buscarte, y
,, que el deseo de unas prendas tan amadas nos in-
,, duce, á pesar nuestro, á solicitar tu amistad. N o -
„ sotros sabemos vencer la fuerza del amor natu*
„ ral, y supiéramos abandonar á tu venganza «uesr
„ tra sangre , si la equidad y la justicia nos obliga-
,, sen á mantener aun por mas tiempo la alianza
,, con tus enemigos; pero la ingratitud de los Car-
„ tagineses , su avaricia , la soberbia , la tiranía han
,, roto contra nuestra voluntad aquel lazo antiguo,
„ que nos unía con ellos, y nos han librado de to-
„ das las obligaciones. Hemos desamparado la com-
„ pañia de Asdrubal para huir de la injusticia y de
la impiedad : venimos al campo de los Romanos
,, con la esperanza de encontrar un pueblo teme-'
,, roso de los Númenes , y que respeta su deber.
„ Si dexamos los amigos y antiguos confederados,
,, no será esta una razón, que os haga desconfiar de
„ nuestra lealtad y constancia : no es desertor un
,, infeliz oprimido , que huye de la tiranía : el
,, opresor es quien lo obliga á la fuga. Si nosotros
,, alegamos estos justos motivos para disipar las
„ sospechas que se pueden hacer de nuestra veni-
N - „da
98 ESCASA ROMANA
„ da ; no pretendemos por eso representar á tus
,, ojos como acción brillante nuestra fuga y obli-
,, garte 4 remunerarla. N o venimos por respeto 4
„ tu persona ; tu fuerza no es la que nos trae : tus
virtudes y las de tu pueblo nos arrastran. Si no
,, quieres restituirnos aquellas amadas partes de no-
sútros mismos , de quienes eres dueño , conser-
je valas en tu poder como te pareciere. Nosotros
„ señemos tus amigos del mismo modo , y tu co-
„ nocerás entonces la sinceridad y la constancias de
„ nuestra amistad." Seipion oyó con pasmo de la
boca de un bárbaro un razonamiento tan sabio , y
comedido: agradeció á. los dos principes hermanos
la benevolencia , que le manifestaban , y el con-
cepto que les merecían su persona y nación : inme-
diatamente d i o orden de entregarles sus mugeres é
hijas : los tubo aquel día en su compañía , usando
-. con ellos de toda suerte de hospitalidad.y cortesía,
y al siguiente, concluyó un tratado de alianza : les
dexó el mando de las tropas Españolas , que traían
y les pidió guiasen el exército por el camino mas
seguro para encontrar el cuerpo que mandaba A s -
drubal (1).
LXIIÍ. Estaba este General cérea de Bernia en
l o f d o s M r r f - ' A ' i i d a l ' u c i a poco distante de Castulon , como di-
pos cercade remos en otro lugar (a). Era sü designio sitiar
temía. aquella ú otra ciudad vecina , que abandonado su
partido, había pasado ál de Roma. Llegó Seipion
al parage, y sin detenerse 4 formar el campamento,
-destacó algunas centurias ó compañías de la van-
guardia con algunos piquetes de las tropas ligeras
para molestar la caballería Cartaginesa avanzada á
• : Ja
(•¡y Livio cit. lib. 17. cap. 17. pag. unñno Ttrplyogen. lib. 9. pag. 1».
'li'f. ^uí.i^ti. Plutarco V¡t«ti*M t o n i .
:
Dion Casio Exutfta- &c, ty>. 1. p«¿
. 1 Sc'i'o psro-. !• . ? • Polibio tom 1. lib. fioj.
lo. pag. .844. 846.'r Excepta a Cent- ' (<0 En el numero 7 >
BAXO DE LA REPÚBLICA, . 99
la frente del campo enemigo :el denuedo'ccn que
atacaron los Romanos la puso en consternacicn , y
la desordenó , de suerte que á la piimera carga se
retiró , seguida de los infantes de Scipion hasta las
mismas palizadas. Aquel dia no se hizo otra cosa
memorable , y solo atendió el General Romano á
acampar el exército , y fortificar el csmpo , y los
Cartagineses estubieron alerta , observando 2I ene-
migo ; pero llegadala noche Asdrubal se retiró se-
cretamente á una cercana colma de situación ven-
tajosa. La cercaba por la mayor parte un rio ( sin
duda el Betis hoy Gaudalquivir ) , y contenia dos
llanuras de grandeza mas que mediana , una en la
cima otra á la mitad de la falda ; una y otra de di-
fícil acceso. Al amanecer descubrió Scipion á los
Cartagineses apostados en la cumbre del collado, y
marchó con su exército al asalto. Rezelando As-
drubal , que intentase ocupar las faldas , hizo baxar
á la llanura de enmedio los Honderos Mallorqui-
nes con los caballos Numidas , y algunos piquetes
Africanos. Entonces determinó Scipion bloquear
la colina para impedir al enemigo la fuga y el so-
corro de víveres , ya que no quiso accept>.r la ba-t
talla , que le había presentado. Mas el ardor roma-
no era incapaz de perseverar mucho tiempo en la
inacción de un bloqueo. Hizo ocupar por varios
piquetes de infantería el gran valle por donde cor-
ría el rio 5 y otros se apostaron en la senda que c o -
municaba con la ciudad vecina: tomó la infantería
ligera , la misma que el dia antecedente había re-
chazado la caballería , é intentó asaltar la primera
llanura del collado ; ni había en esto otra dificultad
que vencer sino la aspereza y desigualdad del ierre*
no. Mas , ocupado este , estando yá á tiro del
enemigo se vieron los soldados oprimidos de una
lluvia espesa de dardos, que venían de arriba á ba-
N 2 xo
iop ESPAÑA. ROMANA
xo á golpe seguro , de suerte que apenas podían
avanzar un paso , atentos á repararse de los golpes,
y empeñados en ofender á los defensores. No,obs-
tante, el valor, el arte, y la actividad de los R o -
manos todo lo vencieron : ganaro-n la llanura dis-
putada , corrían rios de sangre de una y otra parte,
y los Cartagineses cargados con furor , trataron de
ponerse en salvo subiendo á la cumbre á unirse
con el residuo de sus tropas. Scipion dexó en el
llano aquellos batallones , que lo hablan ocupado,
y dividiendo en dos trozos el resto del exército,
ordenó á Cayo Lelio , que. con uno cubriese la fal-
da izquierda de la colina , mientras él con el otro
procuraba ganar la cima por la derecha ,. como lo
consiguió después de algunas tentativas y ataques.
Hizo frente el enemigo para rechazarlo ; mas Ca-
yo Lelio con indecible presteza subió por la otra
parte , y se vieron obligados los Cartagineses á for-
mar dos frentes para defenderse., ínterin, los Ro-
manos apostados en el llano inferior dieron el ter-
cer ataque por el medio del collado, y tubieron
poca oposición que vencer ,. pues solo encontra-
ron los elefantes que pudieran impedirles la subi-
da , y los desordenaron sin dificultad. Asdrubal
viendo perdida la batalla , aun antes del tercer
asalto, se abrió: camino por medio de los elefantes
y huyó con las tropas que le pudieron seguir , pe-
netrando por las dos Castillas hasta los pirineos.
Entre tanto se peleaba en el collado con ferocidad,
y se derramaron rios de sangre mientras los Carta-
gineses [Link].. Finalmente , Scipion se
hizo dueño de la cumbre y de toda la colina, ha-
biendo tendido en el campo de batalla ocho mil
enemigos muertos, y hecho prisioneros dos mil
caballos y diez mil infantes ( i ) .
El
(i) Iíyío cit. lib. 17. cap 18. pag. 4 1 1 . Apiano Alixandrmo cit. p . 449-
BAXO DE LA REPÚBLICA. IOI
L X I V . El General distribuyó todo el botín £ _ L o s spa

fruto de esta victoria á su exército .distinguiendo ñoles m o v i -


en particular á los Españoles , que lo acompaña- dos de la ge-
i a j i - » i Ji • / ' 4. • j i nerosidad de
ron , y a Andobal le oto a escoger trecientos de los scipion lo
mejores caballos , que se habían tomado. Hizo se p r o c l a m a n
parar los prisioneros Españoles de los Africanos, y £- Y- e

habiendo entregado estos últimos al Questor para- ¿ ¿ e ^ t

que los vendiese , envió los primeros á sus paí[Link]ón*


libres de pena y castigo. La experiencia de sus an-t
tecesores, le hizo comprehender el carácter de la
nación , la qual si es grosera , y pertinaz , quando
se le trata con violencia ; es al mismo paso cortés,
y agradecida al beneficio,, y dócil á la razón.. Efec-
tivamente, los Españoles que se encontraban eix
los exercitos asi. aliados,. como los prisioneros, se
sintieron de tal modo penetrados de la benignidadj
de Scipion:, que formando una tropa se le acerca-
ron" con respeto ,.y rodeando la persona., levanta-
ron un grito de aplauso,.y a una voz lo apellidaron
Rey distinguiéndose entre todos los tres ilustre»
y

principes ,, Edecon , Andobal' y Mandonio , los; :

quales antes dé la batalla liabian promovido- entre


los Españoles del exército esta, honorífica aclama-
ción. Conmovido Scipion i vista de tanta grati-
tud , tomó aquella, ocasión para unir mas a si los
ánimos de aquellos hombres, é: intimado el. silen-
cio les dixo : „ Fidelísimos- amigos , yo me siento-
„ lleno de obligaciones por el honor que me ha-i
s , ceis; pero permitirme en vez de este , otra h o w
ra mayor, y mas= de mi aprecio y voluntad.. V o -
,, sotros me dais la gloria de apellidarme Rey vues^
*, tro j ; y o deseo la gloria de vuestro amigo : d e -
„,xadme el titulo del General, que no abatiéndoos

Plutarco- Vttarmn t c m ; 9; SciffO pag. Pólibmtonr. r. lib. ta. pag'. 848 84?.
Í99. ©roño Un- 4. cap. iS. pag. 164. B i o n Casio fxctr¡t* &i. lik. 1 . p. «04.
102 ESPAÑA R O M AN A
„ á la esclavitud , ni elevándome á la soberanía,
„ nos dexa tranquilamente en la igualdad de ami-
„gós. Si apreciáis el nombre romano, no os ofen-
„ da, que yo renuncie el titulo de Rey , nombre
„ que ha renunciado desde los primeros siglos la
,,ciudad de Roma. Y o no soy vuestro soberano,
„ soy vuestro amigo y aliado. Esta gloria me bas-
ta. " Este discurso acabó de ganar los ánimos de
los Españoles, que cada dia tenian nuevos motivos
de admirar la magnanimidad, y la modestia de
aquel herce ( i ) .
L X V . Otro rasgo generoso de benignidad usó
en aquella ocasión con un joven Numida. Estaba
confundido y mezclado entre los demás prisione-

pn
~ ayre de nobleza que manifestaba en el semblanteólo
distinguían del vulgo de los esclavos. Sorprehen-
dido el Questor Romano de las amables qualida-
d-es del joven , le preguntó quien era , de que ori-
: gen,, y de que país , y oyendo que erada sangre
real, natural de"Numidia , lo conduxo á Scipion
para consultar que debía hacer de aquel ilustre pri-
sionero. El General lo examinó , y las preguntas
que le hizo respondió , que se llamaba Masiva hi-
jo de una hermana de Masinisa , y nieto del Rey
Gala : que huérfano fue educado en la corte de es-
te soberano , de donde habia partido tres años an-
tes de esta acción eii compañía del tio, quando v i -
no con la caballería Numida en socorro de los
Cattagineses ,,y que no permitiéndole entrar en las
batallas en una edad tan tierna , tomando un caba-
llo

(i ) l i v i o cit. lib. 17- cap. , . -


1 9 10. pag. 847. 850. D i o n Casio Excerp-
pag. 415. P'utarco [Link] tom ). Sa- ta a Constantino &t. lib. 1. pag. 604.
fio pag. j¡)6. 400. Polibi» tom. 1. lib.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 103
lio ocultamente , quiso hallarse en el- combate ; pe-
ro que cayendo por desgracia de la silla habia que-
dado prisionero. Enterado Scipion de la verdad,
propuso al noble joven si tenia deseo de volver al
campo de Masinisa : las lagrimas y los sollozos in-
terrumpieron la respuesta. El generoso Scipion
enternecido, y maravillado del valor y espiritu,
que tan corta edad encerraba, atendiendo á lo ilus-
tre de la sangre del prisionero , y deseoso de ga-
nar á Masinisa , á quien quería separar de los Car-
tagineses , regaló á Masiva un anillo precioso, una
túnica senatoria, un sago español con lazos de oro,
y un caballo ricamente enjaezado , y lo hizo acom
pañar de un destacamento de caballería hasta don-
de él quiso. Era política de Scipion valerse de
las artes que juzgaba convenientes para aumentar
su partido con aquellos personages, que pod'un
acrescentar sus fuerzas, y el, poder de Roma (1).
L X V I . Después de [Link] se d i o á las tro- scipion ca-
pas el descanso necesario de la fatiga ; y cobrado mina p o r va-
aliento destacó Scipion algunas centurias' á los pi- ¿ g ^ P ^ a "
rineoá , no con el animo de atacar á~Asdrubal , sí- vuelve á iñ-
no paraque espiasen sus movimientos. ,ínterin , vernar á T a -
marchó con el exército por diversospaises en aire '\ % ~ a 0Xi

, . ..A •, , , ,
r
. , .- Los Carcagi-
r

de amigo, mannestando a los pueblos eldeseo de e s tienen n e s

su correspondencia y alianza para ir acordes en consejo de


acabar con la potencia de los Cartagineses; sus tira- § ' * uen

nos , y enemigos jurados de Roma. La dulzura y


los;beneficios conquistaron los ánimos de muchos i;
Españoles. Estas fueron sus ocupaciones >eu el v e - !:

rano, y se retiró a* los quarteles dé invierno. Míen- -


tras Scipion visitaba los países dichos, Magon y
Asdrubal Gisgon se encaminaron por Navarra k
unir-» ,
( O t i v b cft¿ lib. 17. cap..19 p. Máximo Facloritm &<. lib. j , cap i,
413. Plutarco cit. pag. 399. Valerio t i l 108. col. 3.
ic-4 - ESPAÑA ROMANA
unirse con Asdrubal Barcino , y consultar' acerca
de las operaciones convenientes en tan criticas cir-
cunstancias. Tubierou consejo de guerra: compre-
hendian por ias relaciones acordes , que los pue-
blos , que no habían tenido aun comunicación con
los Romanos, eran los mas occidentales y septen-
trionales , que se estendian desde el estrecho de
Hercules por todas las costas occidentales hasta
Vizcaya , y que de estos únicamente no se debían
rezelar. Juzgaron que para asegurarse de las tropas
Españolas impidiendo las continuas deserciones, el
único medio eraalejarlas de los pueblos conocí dos,
y cuya amistad cultivaban los Romanos. Resolvie-
ron que Masinisa con tres mil caballos Numidas y
Cartagineses escogidos hiciese sus excursiones por
la España citerior para contener quanto fuese posi-
ble á Seipion -. que Asdrubal Gísgon con sus tropas
y con las de Magon tomase á pechos el conservar
en amistad ó en sugecion toda la España occiden-
tal : que Magon se embarcase para las Baleares con
sumas de dinero y recluíase quanta gente pudiese:
finalmente que Asdrubal Barcino mantuviese el
puesto que ocupaba para poder pasar con las nue-
vas reclutas á Italia , y obligar de esta suerte á los
Romanos á correr i la defensa de Roma , desampa-
rando la España, Despidióse la junta y pensó cada
uno i ía execucion de. las parte del designio , que
le tocaba ( í ) .
AñoioS. E X V I L ínterin , Cartago aprestaba una gran
Seipion mada de docientas naves de guerra que infestasen
3r

cuerfn^naves l c° a s
de Italia , y las islas de Sicilia y Gerdeña,
s t a s

áCerdeáay al mismo tiempo que Asdrubal debia devastar las


envía socor- t i ¿ s de aquella provincia. Enterado Seipion de
m
ros a Roma. * * A

es-
tí) Livio tir l i b . i?, cap. j o . p . t o m . I . lib. 10. pag. i r * . -
414. Plutarco cit. pag. 400. Polibio
BAXO DE LA REPÚBLICA. "105
estos preparativos y temiendo las funestas resultas Asdrubal
de tanto aparato de guerra , resolvió privarse de p a r t e á Jtalia
una parte de su armada , que entonces se componía el/ . nmn ao nn d toe me aa
de ochenta velas parte romanas , parte de la presa £ ¿* iíá7 S a

de Cartagena. D e orden del Senado destacó cin-


cuenta i la isla de Cerdeña , y se ofreció á socor-
rer las provincias con otros medios , juzgándolos
necesarios. Estas ofertas se hicieron á tiempo tan
oportuno , que algunos meses después , estando ya
Asdrubal en los Alpes para entrar en Italia , fue
preciso que Scipion enviase á estas regiones un
gran numero de tropas Españolas , y quantídad de
municiones de guerra , de que no tenía tanta nece-
sidad no debiendo temer mucho á los Cartagine-
ses. Mientras Scipion meditaba en Tarragona
los medios de socorrer á la República, v o l v i ó Ma-
gon de Jas Baleares con un gran nujnero de reclu-
tas : arribó también con nuevo exército Annou
destinado sucesor de Asdrubal • paraque este gefe
pudiese solicitar la expedición acordada. Efectiva-
mente, bien presto con las reclutas de las baleares, y
con muchas otras de la España septentrional tomó
la marcha, y alistando mas tropas en las Galius
venció los Alpes , penetrando por ellos en Italia
con ocho mil caballos, y quarenta y ocho mil in-
fantes ( 1 ) .
L X V I I I . Amenazaba feroz Asdrubal desde la _ .
1. j 1 * 1 ' t n j • Batalla de
cumbre de los Alpes a los Romanos de quienes l o s R o m a n o s
fue bien presto derrotado con la pérdida de su ca- c o n l o s C a r -
beza ; y los Cartagineses cobraban aliento en Espa f " -f " • ta 1 e es

s. 1 1 1 • • j j j A nn 011 p ri-
ña con la esperanza de la prosperidad de sus armas s i o n e r o de
en Italia. Annon y Magon creían poder restable- guerra.
O cer
(1) t i v i o cit. l i b . 1 7 t a p . i i . pag. baVtis pag. 550. & ie BellU fí'/'p/tnl-
417. cap. 38. pag. 450. cap 48 pag; cis pag. 454 Lucio « o r o Ucnm Roma-
4 6 0 lib- 18 al principio. Apiano Ale- aatum l i b . i . cap. fi. pag. 6 1 . tutropis
xandtirio tom- 1. l,b. Vi Bellís A>.m- lib. 3. cap. 18. pag. 37.
ioó" ESPAÑA ROMANA
cer una gran parte de los dominios perdidos , ha-
biendo engrosado su exército con mas de nueve
mil Celtiberos pero Scipion notando que la espe-
ranza de los. gefes enemigos estrivaba en las tropas
Españolas soldados bisónos reclutados poco antes
en sus países , sacados del hogar , ó de la azada y
:

del arado sin suerte alguna de disciplina despre-


ciando la superioridad del numero de gentes, des-
tacó, contra ellos, 4 su teniente general Mareo Sila-
no, con quinientos caballos y diez mil infantes.
Los. Cartagineses estaban acampados, en la Celtibe-
ria, acaso hacia los contornos de Segovia. Silario
1

con marchas, forzadas quanto permitían los cami-


nos ásperos y montuosos de Aragón , se esforzó lo
posible para llegar antes, que el enemigo lo pudie-
se espiar. A diez millas de distancia supo por los
habitantes de aquellos países , como los Generales
enemigos tenian dos campos , uno. compuesto casi
todo de Celtiberos , otros de Cartagineses, aposta-
dos á poca distancia unos de otros. Supo demás de
esto ,. que los segundos estaban bien fortificados, y
guardaban su acampamento con vigilancia ; los
primeros con poco orden descuidados , como
quien habita la propia casa sin rezelarse del enemi-
go. Determinó Silano atacar á los Celtiberos antes
que los pudiesen socorrer los Cartagineses, y se
encaminó, á su campo guiado de hombres prácticos
y seguros. A la mitad del camino hizo alto en un
frondoso valle , y oculto entre su espesura d i o al-
gún descanso 4 las- tropas :: las formó después en
batalla , y saliendo de aquella hondura prosiguió
la marcha con mas vigor. Estaba distante una so-
la milla , quando fue descubierto del enemigo ; se
levantó un horrendo grito en los Reales , al espan-
toso alarido Magon m o n t ó i caballo [Link] á
brida suelta, hizo tocar al arma , y se apercibió á
BAXÓ DE LA REPÚBLICA. 1Ó7
la batalla. Formó el exército y á la vanguardia pu-
so quatro mil infantes Españoles de armadura gra^
ve con docientos caballos de la misma nación : los
Cartagineses ocuparon el centro ; y á la retaguardia
colocó las tropas ligeras Españolas. Esperó con es-
te orden en campaña rasa. Se d i o principio al com-
bate con los dardos arrojadizos , que se disparaban
á gran distancia , pero casi inútilmente de ambas
partes ; porque asi los Celtiberos como los Roma-
nos eran prontísimos á repararse rechazándolos con
los escudos, y á corresponder con otros antes de
caer sobre ellos los del enemigo. Llegaron luego
á las espadas, y este choque fue necesariamente
mas. sangriento. El terreno desigual cubierto de
maleza y renuevos , no permitía guardasen las filas
una formación exacta y regular : se combatía cuer-
po á cuerpo, un solo enemigo contra otro; lo
que contribuyó sin duda á que el estragó dé ambas
partas fuese mayor. Sin embargo , la disposición
del terreno era ventajosa á los Romanos , pues pre-
cisaba á todos 4 pelear á pie firme; genero de com-
bate propio de ellos acostumbrados á la disciplina
militar desusada de los Celtiberos , los quales o b -
servaban un método muy diferente , retirándose,
avanzando , corriendo , y haciendo varias evolu-
ciones, sin otra arte que la que les dictaban las cir-t
cunstancias ó la necesidad. Cedieron los Españo-
les á la pericia romana , y entraron en su lugar los 1

Cartagineses del centro con Magon á la frente. Lle-


gó bien presto con su campo Annon , que al pri-
mer aviso lo movió inmediatamente en socorro de
los suyos. Renovóse entonces la batalla con valor;
pero á pocos ataques Magon con la caballería huyó
vilmente á brida suelta , y dos mil infantes imita-
ron su cobardía. Los Españoles tomaron también
diferentes caminos, y se retiraron á sus casas: de
O2 to-
teda esta nación uh solo Cántabro llamado Laro
mantudo: coi) gloria el puesto combatiendo siem-
pre [Link] valor. Los Cartagineses que per-
manecieron sosteniendo el tesón de la batalla, c o n -
servando^ honor de la República, parte perdie-
ron gloriosamente la vida, parte fueron .hechos
prisioneros ; entre los quales se contó el mismo
General Annon. La caballeria romana y sus infan-
tes mas veteranos siguieron el-alcance de Magon
hasta Jas cercanías de Cádiz,.á donde habiendo lle-
gado á l o s diez dias de la derrota., pudo unirse con
:

Asdrubal Gisgon , q u e mandaba un cuerpo d e tro-


pas en aquella provincia ( i ) .
LXIX. La noticia de la victoria llenó de jubi-
Toma de l o á Scipion , el qual aprobó la conducta de Marco
orimett&a- Silano , encomió su prudencia é hizo l o s mayores
3 ucia
- elogios d e l valor de [Link]. Marchó inmediata-
mente de Tarragona c o n t o d o el exército ansioso y
lleno de esperanzas de nueva vi&oria. Los d o s
capitanes CartaginesesMagon , y Asdrubal Gisgon
estaban en [Link] mantener en .¡su .amistad
con todos los medios posibles , los: Españoles de
aquella provincia, de mayor aprecio y mas impor-
tante para ellos, que las d e m á s p o r la fecundidad
del terreno y por la proporción del comercio, que
cómodamente- se puede exercitar en los dos mares.
Noticiosos de los movimientos del exército de
Scipion tomaron el camino de las playas con ani-
mo de encerrarse en Cádiz , y fortificarse en aque-
11a isla : pero reflexionando que no convenia aban-
donar tan presto el continente , y que tampoco era
necesario retiranse tan adentro , mudaron de pare-
cer , y dividiendo el exército lo distribuyeron por
las

(i) L i v i o fib. i 8 . arp. 1 1. pag. Itálico Dé Bdh fmñt lib. P £-


a

455.45c. Plutarco- cit. pag. 400. Silie j{0, 351.


BAXO DE LA REPÚBLICA. 109
las mejores ciudades de Andalucía , asi para que
las tropas defendiesen las plazas, como para que es-
tas sirviesen de defensa á aquellas , y de éste modo
se conservasen el exército y presidios. Viendo Sci-
pion burladas sus ideas y que no podia concluir la
guerra con una sola campaña , se retiró hacia Cas-
tilla la nueva, dexando en Andalucia á Lucio Sci-
pión su hermano con diez mil infantes y mil caba-
llos con orden de sitiar á Oringi, hoy dia Arjona
en el reyno de Jaén, como yá diximos. Oringi por
testimonio de T i t o L i v i o era ciudad opulentissi-
ma, proveniendole su riqueza de las minas de pla-
ta , que se trabajaban en su territorio y de la fertili-
dad de su terreno. Calidades por cierto que la ha-
dan un objeto digno de la atención y de los zelos
de Asdrubal: fuera de esto , la guardaba también
aquel gefe con gran cuidado y vigilancia á motivo
de la situación ventajosa y proporcionada para ha-
cer las excursiones en lo interno de la España. L u -
cio Scipion antes de estrecharla con el sitio inten-
tó con manejos secretos inducir los ciudadanos á
pasar al partido de Roma , exhortándolos á prefe-
rir la dulzura de la paz y de su amistad á las cala-
midades de la guerra. La respuesta de los Oringi-
tanos no correspondió á la exhortación ni á la es-
peranza de Lucio Scipion. Ellos se protestaron te*
naces en la fe dada á los Cartagineses, incapaces de
quebrantar los tratados, y resueltos á defender la
ciudad á todo trance. Entonces el gefe de los R o -
manos mandó abrir un foso que ciñese la plaza, y
la cercó con doble palizada. D i v i d i ó el exército
en tres cuerpos ; uno debia estar en acción , mi en-!
tras los otros descansaban, de suerte que no se per-
mitiese al enemigo un momento de reposo. El pri-
mer asalto se dio con infelicidad; porque los sitia-
dos á mas de una tempestad continua de dardos y
de
no ESPAÑA ROMANA
de otras armas arrojadizas que disparaban con ve-
hemencia desde los muros , se valían también de
ciertos horcones , y garavatos fabricados de propo-
sito para separar las escalas , que apoyaban los sitia-
dores á los lienzos de la muralla , y hacerlas preci-
pitar al campo. Agarraban también con aquellos
horribles garfios á los soldados : á unos los hacían
prisioneros tirándolos sobre ios parapetos: dexa-
ban á otros colgados al ayre cogidos de aquellas
agudas puntas hasta verlos espirar entre ios tormen-
tos. Lucio Scipion se v i o precisado á echar mas
gente de golpe al asalto para divertir las fuerzas de
los sitiados , y vencer con el mayor numero la di-
ficultad de la empresa. Ordenó retirar el cuerpo
que habia dado el primer ataque, y encargó la
escalada á los otros dos cuerpos del exército , que
habían estado ociosos. Eran tropas, que entraban
de fresco, y hallaban á los defensores fatigados del
krgo combate sostenido con los primeros batallo-
nes. Asaltaron con denuedo , y acometieron con
tal Ímpetu , que bien presto se v i o ceder la activi-
dad y el furor de los defensores , porque los ciuda-
danos Españoles, que estaban expuestos al mayor
peligro, abandonaron los muros, no queriendo
combatir mas con un poderoso enemigo , á quien
precisamente se habían de rendir ó voluntariamen-
te ó á viva fuerza. La guarnición Cartaginesa , fal-
tándole el mayor nervio , no podia resistir sola á
la superioridad de los Romanos; se recogieron to-
dos ert un lugar y se formaron en batalla. Los ciu-
dadanos abrieron las puertas , y tomando en la ma-
no izquierda los escudos , se cubrieron con ellos
para repararse de los tiros de las armas arrojadizas;
salieron tropas de la plaza , y mostraban la diestra
desarmada al anemigo en señal de paz : pero igno-
rantes los Romanos de su intención sin pruebas an-
te-
BAXO DE LA REPÚBLICA. II I
tecederítes de la sinceridad de aquellos hombres,
rezelandose de alguna estratagema ó ardid de los
muchos bien comunes en las guerras , acometieron
á aquellos infelices que sin armas ofensivas no po-
dían defenderse , y los hicieron morir victimas de
su simplicidad. Las Cohortes Romanas entraron en
Oringi por la puerta que había dado el pasoá los
Españoles , y abrieron las demás con la violencia..
En el ingreso de las tropas , la caballería escoltada
de los Triários (soldados veteranos armados de
lanza) iba ocupando la plaza de armas, mientras
los batallones marchaban por los demás parages de
la ciudad amenazando la muerte, y llevando el
terror , con que precisaron á los soldados , y á los
paisanos 'que estaban dentro, á rendirse á discre-
ción. Dueños de la plaza , hicieron prisioneros 4
todos los Cartagineses, y trecientos patricios que
habian hecho obstinada resistencia hasta el fin t res-
tituyeron los bienes á los demás, les dieron pose-
sión de sus casas , fueron tratados como amigos de
Roma. Si merece fé la narrativa de T i t o L i v i o .
los Romanos en esta acción perdieron solos noven-
ta hombres , y murieron dos mil dé los defensores
de la ciudad ( i ) .
- L X X . La toma de Oringi llenó de satisfacion ^V™^ S e

al exército Romano, y al oírla Publio Scipion hi- i n v i e r n o , y


zo de su hermano el elogio que merecía , cotejan- envían l o s
do esta gloriosa conquista con la de Cartagena de- ^ ^ m
n e r o s a

baxo de su conducta. Avanzaba entretanto la esta-


ción, y no habiendo esperanza de acabar en breve
tiempo con el exército de Asdrubal encerrado en
las plazas fuertes de Andalucía , el General Roma-
n o , prosiguiendo' su marcha á Cataluña , aquarteló
sus
{i) l i v i o cit. lib. iS cap', i . 5'. p . Frontina SirttUgemat. libi r . cap. 3.
456. y siguientes; Plutarco: cit. p . 400.. c x e m p l o ; . pag. z S .
H2 E S P A Ñ A R O M A NA
sus tropas en diversos parages de la España citerior,
y restituyéndose á Tarragona despachó su herma-
no á presentar al Senado y pueblo Romano e l co-
mandante Annon , y los demás prisioneros ilustres
hechos en el ultimo sitio y en la batalla anteceden-
te. Asdrubal se retiró á Cádiz, y sus tropas, como
y á diximos , se distribuyeron de guarnición en di-
versas plazas ( i ) .
.- , L X X í . Descansaban las tropas mientras el frío
Ano %06. , . i ' i i • • i • i i •

Cartagine-
c
' huelta del invierno trabajaba las campanas,
o n a

s e s y R o n a - y el Cartaginés y el Romano entrambos á compe-


recIucas en
13C
*
t e n c
preparaban á continuar la guerra. La Es-
a s e

España pa:a p^ña , dice Tito Livio , era la provincia , sin ex*
volver á ceptuar la Italia , mas apta de todas á mantener
campana. ¡ g a p cho tiempo, ora se considere la dis-
U e r r a or mU

posición misma del país , ora se atienda al caraBer


guerrero de los habitantes , y por eso siendo la pri-
mera provincia que atacaron los Romanos , fue la
ultima que vencieron y que dominaron. La naturaleza
de la España y de los Españoles daba iguales espe-
ranzas á los Cartagineses y Romanos de promover
cada nación sus designios , arruinando los del ene-
migo , principalmente siendo entonces la España,
como vimos en el Discurso Preliminar , una de
las regiones mas pobladas del mundo , capaz de
subministrar numerosas tropas de bravos soldados.
Asdrubal y Magon anduvieron gran parte de la Es-
paña ulterior para hacer un buen numero de reclu-
t a s , y pusieron en pie un exército de cincuenta,
otros dicen , setenta mil infantes , y quatro mil y
quinientos caballos. Scipion despachó á Marco Si-
lano á la Andalucía á pedir socorros de gente d Co-
licante, ó como algunos leen Coica, señor de vein-

( O t i v i o cit lib i ? , cap 4 p . H í . í o r w . KomumYím Hnviartum. lib-


45*. Plutarco cit. pag. 400. Eutrupio 3. cap. 15. pag. ¡6.
B A X O D E L A R EPUEIICA . 115
te y ocho poblaciones entre ciudades y aldeas, ami-
go suyo. El mismo partió de Tarragona haciendo
reclutas por el camino ; mas no todas las que hu-
biera podido, pues prudentemente juzgaba que de-
bía rezelarse mientras el numero de los Romanos
no excediese á los provinciales. En Castulon ó Caz-
lona la vieja recibió el socorro de Colicante que
consistía en tres mil infantes y quinientos caballos.
Estas tropas y las suyas compusieron un exército
suficiente , [Link] en dos tercios al de,los
enemigos, según asevera Apiano Alexandrino (1)»
L X X I I . . Los Cartagineses estaban entonces ov,:„„
, v . , . bcipion cora-
acampados cerca de una ciudad , cuyo nombre se b a t e c o n M a -
lee con mucha variedad en los autores. Polibio g o n , y Ma-
la llama Elinga, Tito L i v i o Silpia, y Apiano Ale- ¡ £f
xandrino Lersa (a). Intentaban tomar rigorosa tirarse,
venganza de algunos pueblos que habiendo sido
sus aliados antiguos ¿ se habian pasado á los Roma-
nos. Pero noticiosos de la marcha de estos, y de
como iban avanzando , buscaron otra situación mas
ventajosa , y se acamparon cerca de otra ciudad lla-
mada Becula según Polibio , Betula en la historia
de T i t o L i v i o , y Beticd conforme Apiano. N o es
fácil establecer el par age donde estaba fundada
aquella primera ciudad ¿ que con tanta variedad
nombran los autores; ni yo me atreveré con este
fin á darle un quarto nombre , como hizo Ferreras,
el qual la denominó Hipa tomándola por la moder-
na Péñaflor. La segunda, esto es Becula, estaba situa-
da con poca diferencia á mi ver en el puesto de la
ciudad de Baeza quatro millas del Betis , y nueve
de Castulon , en cuyo territorio la establece expre-
P sa-
( 1 ) Livio l i b . 2.8. cap. t i . 13. p . drinc quando hizo mención de Lersa
47!. Apiano Alexand. De Bellh Hispa.- habló del prejetite pasage de la historia,
más pag. 450. que ciertamente describió con mucha
(<i) Me parece que Apiano Alexara- confusión.
H4, ESPASA ROMANA
sámente Polibio , cuya autoridad es de mucho pe-
so por haber estado este escritor en España. Sin
embargo Florez refuta este parecer, porque Bieza
(dice) pertenecía á la España Cartaginesa , y la ciu-
dad de que hablamos , según Estrabon que la lla-
ma Betis , era de la España Betica : pero este autor
debia probar que la Betis de Estrabon, y la Beculá
de Polibio son una misma ciudad. Volviendo á
nuestro asunto: el General Romano marchando de
Castulon hacia la cercana Becula , empezó á forti-
ficar su campo en frente de los Cartagineses, y tu-
bo la precaución de ocultar detras de una colina
parte de su caballería , que estubiese apercibida á
hacer una salida si los Cartagineses venían á atacar-
lo. I>e hecho , mientras se levantaban las trinche-
ras , Magon y Masinisa con toda su caballería se
arrojaron sobre los Romanos con perdida de estos
en las primeras escaramuzas, porque los Numidas
velocísimos en la carrera disparaban los dardos á
mucha distancia , é inmediatamente volvían la
grupa y escapaban ; é improvisamente volviendo
la rienda á los caballos se echaban de carrera sobre
el enemigo, descargando sobre él una tempestad
de saetas , y volando luego como nubes lo dexa-
ban burlado. La caballería Romana salió con pres-
teza d é l a emboscada y cumplió con su obligación;
contubo algo el Ímpetu de los N u m i d a s ; pero ab-
solutamente no los pudo rechazar. Impaciente Sci-
pion é irritado mandó suspender los trabajos : hi-
zo tomar las armas al exército , y ordenó que la
caballería á rienda suelta , y la infantería á bande-
ras desplegadas siguiesen el alcance de los enemi-
gos , cargándolos sin cesar , y arrojándoles de con-
tinuo quantos dardos fuese posible. Estrechados de
esta suerte los Numidas, y no teniendo campo ni
tiempo de practicar el método de pelea que habían
co-
B AXO DE LA REPÚBLICA. i I5
comenzado, no tubieron otro recurso que prose-
guir su fuga al principio con visos de retirada ; pe-
ro bien presto la executaron con precipitación y
desorden , hasta que pudieron encerrarse en el
acampamento , de donde después se retiraron sin
ser molestados por el camino de la marina de A n -
dalucía con intento de pasar á Cádiz si l o juzgasen
necesario ó conveniente (1). '
LXXIIT. Los Romanos siguieron los pasos de H e c l i a s

los Cartagineses , y no siendo molestados sino con ¡ i y ínu- va- t m e n

pequeñas escaramuzas á que correspondían con rias escara-


otras, tubieron tiempo de fortificar el campo pues- . > " m u z a s Sc!

( j . • 1 j MI J 1 • pión con su
to a distancia de poco mas de una milla del enemí- a c o s t u m b r a -
go. Pasados algunos dias, una mañana formó A s - da h i p o c r e -
drubal el exército en campaña rasa haciendo alar- o ^ " k s l i n
s
u S

de de sus tropas. Detras de los elefantes, en el cen- bataUa. 3

tro colocó los Cartagineses, y 4 los Españoles en


las alas. Scipion, queriendo huir la nota de cobar-
de , expuso también sus legiones 4 la vista de As-
drubal , dando la batalla 4 los soldados de Roma,
la derecha y la izquierda 4 los provinciales. Los
exercitos no hicieron mas que mirase hasta caer el
dia; se retiraron entonces los Cartagineses, y los
imitaron los Romanos : lo mismo practicaron algu-
nas otras veces , sin que se viniese 4 una acción*
Cansado Scipion de perder inútilmente el tiempo;
considerando por otra parte ser mengua una retira-*
da , y no ser posible el mantener mucho tiempo
aquel puesto por la dificultad de proveer de v i v e -
res al exército; resolvió finalmente atacar al ene-
migo , no esperando mas tiempo en un ocio inútil
y vergonzoso; y para animar sus tropas á la batalla^
P2 sa
(1) Livio cit. cap. 1 1 . r ? . pag. lib" I i . hasta la 889 florez España
47<¡. Apiano Alejandrino Bdlis Bis- Sagrada tom. 7 trat 10. cap 1. pag.
famas pag 449. 4<¡f>. Plutarco cit p j o o tom. I Í . trat. 40. cap. 4. pag.
400. Polibio tom. 1. ¡ib 10. pag. 848- 414. 415.
1i6" Esv\áSA ROMANA
se valió del nombre de la religión, motivo eficaz
para inclinar los pueblos á lo que se quiere. He-
chos con apariencia de devoción y fervor los actos
de su religión se dexó ver alegre y risueño d une

modo extraordinario , y como un hombre absorto


y fuera de si. por el gozo exclamó en voz alta.
Dios , ó soldados, Dios se me ha aparecido : yo
„ lo he visto , y he oído lo que me ha dicho con
,, su boca: el señor me ha mandado que no tema-
„ mos al enemigo, ¿ Porqué tembláis, ó Romanos,
„ quando Dios se declara en vuestro favor? Seréis
los mas necios é impíos de los hombres, sino co-
-locáis vuestra esperanza en el socorro de los cie-
los. En las guerras no decide la muchedumbre,
„ solo vence el brazo omnipotente , que abate á
quien quiere , y da la victoria como le place.
„ En las campañas pasadas lo veisteis con vuestros
„ propios ojos. Si los Dioses no hubieran peleado
•j, por nosotros, el numero excesivo de los enemi-
„ gos nos hubiera sin duda oprimido y disipado.
„ Sagrados ministros del sumo Dios, venid delante
de este pueblo incrédulo é infiel, trahed las aras,
„ y las entrañas, invocad á los supremos Dioses, y
} , experimentad la verdad de quanto he d i c h o . "
D i x o Scipion y los sagrados Augures según uso de
la superstición romana , expusieron á los ojos del
exército las entrañas , y asadura de los animales
muertos, para agorar sobre los sucesos futuros se-
gún la diversidad del vuelo de las aves. Mientras
los paxaros conforme á su instinto batían las alas,
se remontaban , ó se dexaban caer. Scipion seme-
jante 4 un frenético , y á un agitado , los mostraba
con el Índice á grandes voces , como si á cada ba-
tir de las alas el cielo le diese una nueva señal de
la victoria. Se volvia al rededor ora con la cabe-
za , ora formando un circulo con todo el cuerpo,
le-
BAXO DE LA REPÚBLICA. 117
levantando el grito y teniendo siempre los ojos fi-
xos en las aves que volavan. El exército imitaba
los gestos y movimientos de su fanático General, y
al paso que este se enardecía ó enfervorizaba , las
tropas se inflamaban también , y aun se agitaban.:
Concluida esta función mágica , despidió Scipion
los Soldados asegurándoles otra vez que mientras
duraron los agüeros habia recibido orden expre-
sa del cielo de derrotar á los Cartagineses al dia
siguiente. Plutarco , Dion , Valerio Máximo , y
Aulo Gelio cuentan , que Scipion prometió al
exército una determinada victoria , señalando el
tiempo preciso de ella , y que la verificación del
pronostico lo hizo mas célebre , adquiriéndole
inmortal fama con sus tropas. J u z g o , que la pre-
dicción de que hablan estos autores , aunque con
variedad en las narrativas, se verificó en este lan-
ce porque Plutarco asevera que los Romanos esta-
ban entonces en un parage , desde donde se descu-
bría un templo de Venus , y si la batalla se d i o co-
mo diremos después entre Lebrija y San Lucar, no:
puede adaptarse mejor la relación , porque Lebrija
en aquellos tiempos se llamaba NebrissaVeneria,
y San Lucar Lucífera Fanum , esto es Templo de
Venus. Hechos los agüeros con ios vaticinios mas
felices, al caer el dia, d i o el General, según cos-
tumbre , la Tessera, ordenando á todos que antes
del alba se nutriesen bien con el alimento y bebi-
da necesaria , tubiesen los caballos ensillados, y es-
tubiesen todos apercibidos para salir á campaña
bien temprano. La Tessera, de que habla Tito L i -
vio en este lugar, era una tarja ó señal con el nom-
bre, que daban á los soldados para conocerse y dis-
tinguirse de los enemigos. Cada noche la daba el
General á los tribunos de la milicia , los quales la
comunicaban á los Centuriones, estos á los D e c u -
rioT
n8 E s p a s a R o m a n a

riones , dé cuyas manos pasaba á las de los solda-


dos , y finalmente se restituía al gefe. Estilo seme-
jante se observa ahora en las plazas y exercitos, en
los qual es gobernadores y comandantes dan el san-
to y la contraseña ( i ) .
L X X I V . Antes de amanecer la aurora se tocó
Batallaen- j £ y marchó Marco Silano con la caballe-
m o n t a
t r e Carcagí- r l .a i x .. , , .
neses y R o - y con algunas tropas ligeras a dar el primer ata-
manos. Los que al campo enemigo. Siguió el grueso del exér-
Y C M i d o s S c
' 3 S c i p i ° f ° i ó de un modo diferente al
C o
'
( u e n r n

de otros dias , quando solo ordenó las tropas para


hacer alarde de ellas. Puso á los Españoles en el
centro , y las alas se formaron de tropas Romanas:
esta novedad podia sorprehender 4 los Cartagine-
ses , y contribuir 4 su confusión y desorden. A v i -
sado Asdrubal de la marcha del exército enemigo
destacó 4 Magon y Masinisa paraque con la caba-
lleria contubiesen el primer Ímpetu de los Roma-
nos , mientras él formaba en batalla la infantería y
los seguía. El primer ataque fue sin ventaja de am-
bas partes , porque asi Cartagineses comp Roma-
nos rechazándose reciprocamente tenían segura la
retirada defendidas las espaldas de la infantería.
Observó Scipion la inutilidad de este combate , y
abrió las filas de los infantes en dos batallones , y
ordenó 4 la caballería se retirase por medio de ellos
4 ocupar la retaguardia , y dividida en esquadrones
mandó que estubiesen prontos para sostener y abri-
gar los costados del exército , siendo necesario.
Cerradas inmediatamente las filas , unió quanto le
fue posible 4 los Españoles del centro dándoles or-
den

ro Polibio tom. [Link]. ti. p. 891. turnee, lib. 3. cap. 7. ful.


7». c o l >

Livio lib. 18. cap. 14. pag. 47S. Apia- 1. Aulo Ge-lio 'Ñafies alt'cieMb. 7. c.
no Alexandrino cit pag. ^ 0 Dion Ca- 1. pa¿;. 208 Plutarco Op'.ici mmli*
sio Excerptt i Cansí am'trm Porp/«Yo?. Ho. en el lib. Apalbcpxata Kamartorum. pag-
1. pag. 604. Valerio Máximo facZo- 1S8 . 1
BAXO DE LA REPÚBLICA. 119
den de marchar á paso corto y lento : al contrario
á los R o m a n o s , que formaban las alas, los hizo
marchar prolongándose siempre , y avanzando el
paso conforme se acercaban al enemigo. D e esta
manera formaron un semicírculo de mayor exten-
sión que las filas de los Cartagineses, y por este me-
dio logró Scipion , que solo peleasen los costados
de los exercitos que era su intento ventajoso á sus
tropas', porque de esta suerte , los Romanos bien
disciplinados y maestros en el arte militar , pelea-
ban con los Españoles , gentes , no hay duda , de
corage pero ignorantes de esta ordenanza ó poco
exercitados en ella. Los Cartagineses y Africanos
del centro enemigo diestros en la guerra eran tes-
tigos de la sangrienta lucha, y á pesar suyo, debían
tener ocioso su valor , y su pericia , no pudiendo
combatir con los Españoles de Scipion que estaban
en el centro de su exército , pues el semicírculo
los tenia muy separados : no se atrevían á socorrer
las tropas de las alas, porque acudiendo á aquella
parte abrían el paso al enemigo para avanzar facil^
menté , y temían ser sorprehendidos por la espal-
da , ó por los costados. N o hay duda que eran
muy diferentes las circunstancias en que se baila-
ban Cartagineses y Romanos : fuera de esto , aque-
llos estaban en ayunas , no habiendo tenido tiem-
po de tomar ningún alimento, lo que habian prac-
ticado los Romanos por la precaución de su Ge-
neral. Sin embargo', se mantuvo dudosa la batalla,
y se peleó con gran valor y audacia : en vano in-
tentó Scipion apretar mas á los enemigos movien-
do al mismo tiempo contra ellos la infantería del
centro , y la caballería con las tropas ligeras de
entrambas alas. Se iba á poner el sol , y el campo
Cartaginés, que debía estar fatigado con el hambre,
la sed, y la pelea, mantenía con tesón y denuedo
el
. i2o ESPAÑA ROMANA
el combate. Viendo que le iba faltando el tiempo,
desmontó , y apretando el escudo en una mano se
puso á pie delante de las filas en frente del enémir
g o , y esforzando quanto pudo la voz dixo : Socor-
red Romanos á vuestro Scipion, que se halla en el
ultimo trance. Pareció un trueno que despertó á los
Romanos : miran al General y lo ven en el mayor
riesgo : levantan los batallones un horrible, y de-
susado clamor , y con [Link] y vehe-
mencia acometen á los enemigos. Cedieron los
Cartagineses al furioso choque, é ímpetu feroz, re-
tirándose al principio con orden; pero continuanr
do los Romanos á cargarlos con mayor fuerza , co-
menzaron poco á poco á desordenarse, á despecho,
de las voces de Asdrubal, que en vano se esforza-
ba en detenerlos, y exhortarlos 4 mantener el pues-i
to con osadía. Pudo no obstante después de algún
tiempo ordenarlos al pie de una colina ; pero aco-
metidos nuevamente y atropellados trataron todos
de salvarse en los mismos acampamentos que te-
nían antes de la batalla, y se recogieron á ellos,
quando entraba la noche. En esto sobrevino un
aguacero impetuoso ; por cuya razón no pudieron
los Romanos seguir al alcance del enemigo , y con
no poco trabajo se retiraron á sus Reales. Esta fa-
mosa batalla, en que murieron ocho mil Romanos,
y quince mil Cartagineses , se d i o cerca de Carbon-
ita , según Apiano Alexandrino. E l estudioso Ro-
drigo Caro juzga que debaxo de este nombre se
debe entender la ciudad de Carmona, porque otros
antiguos escritores hap alterado también de un mo-
do semejante el nombre de esta ciudad. N o es in-
verisímil : pero como los Cartagineses en las ulti-
mas funciones procuraban acercarse 4 Cádiz como
puesto de refugio en las mayores calamidades; si
me es licito congeturar, por Carbona acaso se-en*
ten-
BAXO DE LA REPÚBLICA. 121
tenderá mejor Colobona , que es la moderna Tribu-
xena entre Lebrija y San Lucar de Barrameda. La
reflexión que hice poco antes acerca de las palabras
de Plutarco y la serie de la historia en la qual s«
habla de la Turdetania y de las costas de Cádiz,
hacen muy verisímil esta situación ; ni es de ma-
ravillar que Apiano Alexandrino acostumbrado á
alterar y confundir freqüentemente los nombres de
las ciudades de España , haya desfigurado el de C o -
lobona llamándola Carbono, (1).
L X X V . Emplearon la noche los Cartagineses Un Prlncl-
en fortificar mejor su campo con la determinación ^ t a n i a * d a T

de mantener aquel puesto , espiando los movi- socorro á l o s


miemos del enemigo. Mas un nuevo aliado que se Romanos.
unió á los Romanos en aquellos contornos, los hi- f $~
L o s
c t3 l

A i r . 1 • j 1 -T- j h y > n e s e s u e r

zo mudar de parecer. Atan Regulo de la Turdeta sondesba- v

nia precisado por ventura ó de los Cartagineses ó racados.


de los Romanos á tomar partido, y no siéndole
posible mantenerse neutral teniendo tan vecinos
los exercitos, se declaró por los Romanos , entre-
gó á Scipion dos plazas con las tropas Cartaginesas
que las guarnecían , y le envió un buen socorro de
gente armada. La prosperidad de los Romanos, y
la declinación de los negocios de Cartago, obliga-
ron á Asdrubal á desamparar el continente, y to-
mó de noche silenciosamente la marcha hacia la is-
la de Cádiz. Quando la luz del nuevo dia descu-
brió á los ojos de los Romanos la huida de los
Cartagineses , Scipion hizo tocar la marcha para ir-
les al alcance , y destacó la caballería , que fuese
á rienda suelta. Tardaron no obstante mas de lo
Q , que
f 11 l i r i o lib. 18. c a p . 14. IJ. p. PolienoStratagent. lib. 8. cap. i S . n u m .
477. y sigáis ices. Polibio tom i . lib. i . pag. 455. Frontino [Link].. h b .
11. pag 491. 494. 4í>S. Apiano Ale- 2. cap 3 Exemp 4. p . n o y siguien-
xandro pae. 4 ; ' . { i. Silio itálico De
4 te. Valerio Anziate Atmal'mm Iragia. p.
TStll'Co pii'iko iiíi. i<>. pag. 151. 196. Caro Antigüedades de Sevilla, libro
Aurelio Viciar Viñs ilusiribus pag. 73. 3. c a p . 41. fol. 155. pag. 1.
122 ESPAÑA ROMANA
que se creía en alcanzarlos, pues los Romanos, si-
guiendo á sus guias , tomaron la senda del rio , de
donde fue preciso retroceder, porque Asdrubal as-
tutamente habia mandado cerrar el vado. Llega-,
ron finalmente los caballos , y las tropas ligeras: se
DIO principio al choque , que parecía una escara-
muza de poca monta ; pero con el arribo de la in-
fantería fue tan sangriento el combate , y con tanto
estrago de los Cartagineses ,. que apenas pudieron
salvarse sus Generales con siete mil hombres : los
demás ó fueron muertos ó hechos prisioneros ( i ) .
Asdtubal L X X V I . Los siete mil Cartagineses, que se
y Magon hu- salvaron de aquella horrible carnicería., ocuparon
yenaCadiz. u n m o r c a de las vecinas costas del occeano,
n t e ce

y se fortificaron lo mejor que pudieron ;pero ame-


nazándoles Scipion desde la llanura y no pudien-
do permanecer mucho tiempo en un puesto tan in-
comodo y falto de víveres , hubo muchas deser-
ciones , pasándose no pocos soldados al campo ro-
mano. Por lo qual Asdrubal no hallándose en es-
tado de continuar la guerra se embarcó ocultamen-
te para Cádiz , y apenas aportó á él hizo volver la
misma nave para tomar á su bordo á Magon. E n -
terado Scipion de la ausencia de Asdrubal, no de-
biendo recelarse de un puñado de enemigos ven-
cidos y atropellados , que restaban , dexó en aquel
parage á Marco Silano con diez mil infantes y mil
caballos, y él fué á visitar á los principes vecinos
sus aliados para remunenerarles los servicios , que
le habían hecho en la guerra , y se retiró después
con el exército á Tarragona ( 2 ) .
LXXVII. Estaba en el monte referido solo el
Ge-
(1) Livio lib. 18. cap. 15. pag. Bispautás pag. 453. Silio itálico De B-Uo
479. Otros autores ya citados. fuñico lib. 16. pag. 3 5 ^ 3 5 5 ; F l o r t >

( 1 ) Livio lib. 18. cap. y pag. v i lib. 1. cap. 17. pag. 81. Aurelio Vic-
citado Apiano Alexandrino & deBellii tor lib. Viñs Üuitrlbus pag. 7 3 . .
BAXO DE LA REPÚBLICA. 123
General Masinisa con el residuo del exército des- Masinisa se
baratado. Este principe Numida habia experimen- u n e oculta-
tado la generosidad de Scipion, el qual después de R o c a n o s 1 0 5

la batalla de Becula le habia restituido su valeroso LOS Cart?.gi-


sobrino hecho prisionero en aquella acción. D e - n e s e s d e ; a m -
m a s de esto, tenia motivo de disgusto con los Car- j"? p n s
"
tagmeses por el agravio que nuevamente había re-
cibido. La hija de Asdrubal Gisgon , que negó la
República de Cartago al Rey Sifaz, con el pretex-
to de la ausencia de su padre empleado en la guer-
r a de España, y que habia prometido á Masinisa,
como diximos en otra parte , fue la que armó la
mano de los dos principes Numidas , los quales ri-
vales y enemigos p o r esta razón , tomaron partido
en la guerra púnica, declarándose uno en favor de
los Romanos, otro de los Cartagineses. La Repú-
blica de Cartago , que se habia servido siete años
de Masinisa; viendo casi consumadas las fuerzas de
este principe con tantos años de guerra , y esperan-
do mayores socorros de Sifaz , el qual mantenía
m a s vigoroso su poder , pues ni habia sostenido
tantas guerras , ni habia conducido sus tropas fuera
de sus estados , solicitó p o r todos los medios -po-
sibles establecer la p a z con aquel soberano , y p a r a
inclinarlo m a s á acceptarla , le prometió darle p o r
esposa la doncella , que años antes había pretendi-
do. Este manejo se hizo sin dar parte á Masinisa,
quien sin saberlo , se hallaba despojado del d e r e -
cho que habia adquirido en virtud de la promesa
hecha , y que ahora infielmente quebrantaba Car-
tago contra su propio decoro. Era este un motivo
justísimo de quexa paraque el principe sucesor de
Gda manifestase su resentimiento , separándose de
unos amigos desleales , y solicitando la alianza de
un pueblo , que sostubiese su honor , respetase los
vínculos de la amistad , y al mismo tiempo fuese
Q_2 ene-
124 ESPAÑA ROMANA
enemigo de aquella nación que él aborrecía. Pidió
un abocamiento secreto con Marco Silano , y ju-
rándole una amistad constante , y comunicándole
sus designios , partió al África con los pocos sol-
dados de aquella región , que le quedaban. Infor-
mado Asdrubal de las sospechas que habia de la
novedad que maquinaba Masinisa , disimuló ; mas
con pretexto de honrarlo le despachó algunos Ca-
balleros , que lo acompañasen en el viage, con ins-
trucción secreta de quitarle la vida en el camino.
Astuto Masinisa agradeció , y rehusó cortesmente
aquel honor : la mayor seguridad de su persona le
obligaba á fingir constancia invariable en la amis-
tad de Cartago , y para echar un velo á las sospe-
chas, antes de ver el África pasó á la isla de Cádiz.
Se hallaba la España sin ninguno de los Generales
ó Gefes del exército Cartaginés ,. y los pocos solda-
dos que permanecían , viéndose sin cabeza , parte
se pasaron á los Romanos alistándose debaxo de
sus banderas y estandartes., y parte se disiparon der-
ramándose por los países vecinos, Marco Silano
d i o estas noticias á Scipion , y este General las par-
ticipó á Roma, despachando con ellas segunda vez
á su hermano Lucio Scipion con los prisioneros
mas insignes (i)..
L X X V I I I . Pasmada quedó Roma , y el Sena-
Embaxada do. lleno de gozo, oyó las nuevas de sucesos tan fe-
<ieScipion i lices.. Efectivamente era una especie de prodigio,
Sifaz Re y de y gloria inmortal de las armas romanas el haber
lies " arrojado de España al enemigo, mas formidable , á
M a s e s i

los doce años de guerra , y á solos cinco del arribo


de

(i•)' Livio 116.18. cap. 16. p. 4'8o. Silio Itálico Bé Bello Pmlto, lib. itf. p
lib. i s . cap- 19. pag. 5*4. Plutarco 3H- 354- Aurelio VICJIT lib. ¿¡Vais
Vitarum tom. 3. Scipio pag, 4ot. Apia- lliatrúus pag. 73. piodoro Emfftá¿
no Alexand. tom 1. De Bellii pumas CunsUnt'im lib. 15. pag. 188.
pag. 10. fS" de Btllis íl¡spamc'n¡ -p. 4*1.
BAXO DE LA REPÚBLICA. 125
de Scipion á Cataluña. Este intrépido General no
contento de haber echado los enemigos de aquella
provincia, cuya conquista le habian fiado , asestó
sus tiros á mas elevado objeto : intentó llevar el
terror de sus armas á las mismas puertas de Carta-
go. Estaba satisfecho de la nueva amistad de Ma-
sinisa joven de espíritu , de valor y conducta ; pe-
ro al mismo tiempo le daba mucha aprehensión la
novedad que sospechaba en la buena correspon-
dencia del Rey Sifaz. Este soberano , arrastrado
por ventura de la pasión de amor , flaqueaba en
la amistad de los Romanos sus aliados antiguos. Re-
zelabase de este principe Africano , y comprehen-
dia que teniéndolo de su partido , podia casi ase-
gurarse de las conquistas que meditaba. Le despa-
chó una embaxada con ricos regalos, y grandes
promesas. Partió con esta comisión Cayo Lelio
aquel General prudente , á quien consultaba en
los negocios mas arduos. N o ignoraba Sifaz que le
era mas importante la alianza de los Romanos,
cuyas armas eran victoriosas en España y en Italia,
y que le convenia preferir esta amistad i la de los
Cartagineses siempre vencidos, y desbaratados : no
tubo pues dificultad de tratar á estos, últimos de la
misma suerte que ellos le habian correspondido.
Respondió al Enviado de Scipion , que estaba
pronto á confirmar la alianza con los Romanos, si
se le permitía ratificarla con el mismo General.
Quedó. Cayo Lelio satisfecho ,. y haciéndose á la
vela tomó el rumbo de Tarragona (1)..
LXXIX- La amistad de Sifaz era muy necesa- ..
ria k la felicidad de los designios de Publio Cor- jTfl^Ts
nelio Scipion. Aquel soberano era un principe po- alojado con
de- Asdrubal en

( 1 ) Livio lib. 18. cap. 17. p. 480. pag. 454,


Apiano Alexandrino de BeUis UispanUU
126 ESPAÑA ROMANA
el palacio d e deroso por sus riquezas y de mucha experiencia en
Sifaz, alianza la guerra. Conocía el General Romano, que debia
conesteRey.c u i }
t v a amistad , y que no era conveniente
r e s t a

dexar escapar de sus manos la oportunidad de con-


cluir un negocio tan grave é importante. D e x ó el
mando de Tarragona á Lucio Marcio, y el de Car-
tagena á Marco Silano , y en compañía de Cayo
Lelio zarpó en dos galeras de cinco ordenes de re-
mos. Acaeció por contingencia , que Asdrubal
en este tiempo hizo vela desde Cádiz con siete
naves de tres ordenes de remos con el mismo fin
de asegurarse también de la amistad de Sifaz desti-
nado para su yerno. Habían dado fondo los Carta-
gineses en el puerto de Aresgol Ciudad del moder-
no Reyno de Argel y corte entonces de Sifaz quan-
do descubrieron los buques romanos que se iban
acercando al puerto. Intentaron con la mayor so-
licitud irles al encuentro con la esperanza segura,
de apresarlos; pero mientras la chusma , tripula-
ción , y soldados trabajaban en levar anclas, soltar
rizos , y en una palabra , en aprestarse para marear,
y atacar el combate ; Seipion á fuerza de remo y
vela entró en el puerto , en donde , según las leyes
de guerra y convención de las naciones, no podían
atacarse sin un atentado contra el soberano. Asdru-
bal desembarcó primero y fue al palacio de Sifaz:
pasó después Seipion acompañado de Lelio. Aquel
principe quedó muy satisfecho de la visita de estos
Generales , que la estimó como de sumo honor
por verse solicitado de parte de dos naciones las
mas poderosas de la tierra. Los recibió con las ma-
yores demostraciones , los convidó d un aboca-
miento entre si, les rogó se tratasen , se echasen al
cuello , é hiciesen la paz tomando á él mismo por
medianero. La respuesta de los Generales fue dis-
creta : que sus enemistades eran publicas , no pri-
va-
BAXO DE LA REPÚBLICA. 127
Vadas, y que no siendo enemigos personales no
tenían dificultad de comunicarse , como no se tra-
tase de negocios de estado y de guerra. Esta pru-
dente respuesta satisfizo al Rey , los alojó en su
palacio , los tubo á su mesa , é hizo descansar en-
trambos en un-mismo lecho. E n esta ocasión A s -
drubal y. Scipion admiraron uno en el otro sus ra-
ras qualidades y talentos, y creció el aprecio que
reciprocamente se tenian. En el tiempo de su de-
tención en la corte tubieron varias audiencias del
Rey , el qual con una fina politica los dexó igual-
mente satisfechos : Asdrubal con expresiones cor-
teses y lisongeras. llenas de ficción : á Publio Sci-
pion con sinceridad en las promesas. Proveyendo
á la seguridad de los dos Generales , no permitió
que Asdrubal partiese de Aresgol hasta que Scipion
hubiese hecho gran parte de su viage ( 1 ) .
L X X X . Aportó Publio Cornelio á Cartagena V u e l v e d e l
África , e n -
á los quatro dias de navegación , y. halló la España
. enr.n
fcuencra llaa U

poco tranquila , novedad que lo alteró mucho. España i n -


Diversos pueblos, que habian seguido , y perseve? 9 ^ m u e - u i e c

rado en el partido cartaginés , se apercivieron a su contra varios


defensa rezelando que- los Romanos , vencidos y pueblos,
arrojados los principales enemigos volviesen'las
armas victoriosas contra ellos. Es indecible quan-
to se inquietó Scipion con estas novedades, y lo
que mas sintió fue saber que entre los pueblos
amotinados se hallaban las ciudades de Iliturgi y
Castulon , las quales después de la rota de Publio y
de Gneo renunciaron la amistad de Roma, habién-
dose distinguido en esta rebelión los Iliturgitanos;
pues trataron inhumanamente á los Romanos, que
. ' . sal-
ió Livio lib. 18. cap. 17. p. 4S0. furitto l i b . 16. desde la pag. 555. A u -
Apiano Alexandrino de Éellis ÍJlspnm' relio Vifior lib. de Vms llnstr'thus pag.
tis pag. 455. Plutarco Vltarum tom 3. 73. Valerio Máximo Vac~to?um &t. lib.
Scipio p a g . 401. Silio itálico de Bello 9. cap. 8, fol. 118. c o l . 4.
128 E s p a ñ a R o m a n a

salvándose de aquellas infelices batallas corrieron 4


ellos en busca de un asilo , y en vez de refugio les
dieron alevosamente la muerte. Importaba mucho
4 Seipion la quietud y tranquilidad de España pa-
ra execucion de su designio de pasar al África. Lla-
m ó de Tarragona á Lucio Marcio aquel joven ca-
ballero , que derrotados los exercitos y muertos los
famosos Generales , restableció prodigiosamente el
honor de las armas latinas. Diole una tercera parte
de las tropas para que emprendiese el sitio de Cas-
tulon, y él acompañado de Cayo Lelio marchó con
el resto del exército á Iliturgi ( i ) .
L X X X I . La ciudad de Iliturgi, 4 la qual Apia-
^ ^ ^ no A l exandrino d i o el nombre de llirgi, estaba
l 0
e
e í

Becíúa. R a - bien fortificada y dispuesta 4 sufrir el sitio que la


z o n a r n i c n t o amenazaba. Persuadido Seipion de la brava defen-
de Seipion. s a q h a b í a n de hacer los Españoles , 4 quienes
U e

temía m a s que 4 los Cartagineses ; estando las tro-


pas de baxo de los muros hizo este breve razona-
miento para inspirarlos aliento y osadía. „ Hasta
„ aqui , ó Romanos , habéis peleado con un pue-
„ blo emulado de vuestro nombre, enemigo de
vuestra grandeza ; pero no de vuestras personas.
„ Vais ahora 4 combatir con hombres verdaderos
enemigos vuestros , alevosos con vuestros com-
„ pañeros , asesinos crueles de sus vidas. N o res-
„ pirarais vosotros el ayre de que gozáis , si os hu-
„ vierais puesto en sus manos fiandoos de su amis-
„ tad, y buscando entre ellos el asilo que solici-
taron vuestros infelices compañeros. Se trata de
„ vindicar la vida de nuestros ciudadanos , de ase-
gurar nuestras personas , de extirpar un pueblo
sediento de nuestra sangre , de dar 4 los Españo-
,» 1«
t i ) tivió -[Link] e»p. 19- pag. ffupgmcii pa» 4Í« 4<7 • p'ntatco ftt*-
4 8 1 . 4S3. Apiano Alexaud. úe BelSs tum tora J Sci¡io pag. 401.
BAXO DJB LA "REPÚBLICA. ízg
,, les un exemplo memorable, para que de ¿1 apren-
„ dan las demás naciones á no ser en adelante íe-
„ mentidas y pérfidas con la nuestra. Valor Roma-
„ nos , valor. Seria una infamia eterna, si vence-
dores de los exercitos poderosos maestros en el
„ arte de la guerra, no pudiésemos destruir y disi-
par un pueblo bárbaro y grosero , que va ciega-
,, mente á los combates sin orden , sin disciplina,
„ sin gefes , y sin conducirá. *' Este breve razona-
miento penetró los ánimos de los soldados , los in-
flamó , los conmovió. Corren á tomar las escalas,
se pasan de mano en mano á las de los mas robus-
tos , esperan impacientes el orden del asalto. D i -
v i d i ó Scipion el exército en dos cuerpos , uno á
su mando , otro al de Cayo Lelio , y d i o la señal
de escalar á un mismo tiempo por dos partes para
divertir las fuerzas de los sitiados : pero fue vano
el esfuerzo ,.é inútil la industria. Desde los altos
muros amenazaban , insultaban , peleaban con i n -
creíble audacia no solo los hombres ; sino también
los muchachos y las mugeres , de suerte que El
exército , dice T i t o Livio , domador de toda Espa-
ña fue muchas veces rechazado por los jóvenes de
una sola ciudad , y tembló con poca honra al pie
de sus murallas. Encendido en saña y avergonza-
do Scipion , rezelando que si levantaba el sitio,
caerían de animo sus soldados, y se engreída con
insolencia el enemigo , tomó él mismo en sus ma-
nos una escala y corriendo hacia el muro gritaba
reprehendiendo á los soldados con palabras fuertes
y vehementes su cobardía. Es el exemplo el mas
poderoso estimulo de las grandes acciones : los
exercitos harán maravillas , con desprecio de sus
mismas vidas ; ó se retiraran cobardes con poca es-
tima de su honor , según la osadía , ó pusilanimi-
dad de sus comandantes. Apenas vieron á Publio
R Sci-
130 ESPASA ROMANA
Scipion en el miyor peligro , un repentino alarido
hizo resonar el ayre circunvecino , y se vieron en
un instante cubiertos de escalas los lienzos de los
muros, y aquellas llenas dé soldados que subían
velozmente. Combatían Rommos y Españoles
con ferocidad dando, y recibiendo la muerte con
igual corage. Mientras se peleaba sangrientamente
en el alto muro á donde Scipion fue herido en la
c e r v i z , los soldados Africanos desertores después
de la ultima derrota del exército de Cartago , des-
cubrieron un peñón elevado desde el qual , aun-
que con dificultad ,. se podiá penetrar impunemen-
te en la. ciudad. Se encaminaron á aquel parage sin
que lo observasen los. del exército, ni ninguna cen-
tinela española. Era el peñón fragoso é inaccesible
y para montarlo, se valieron de la industria de me-
ter gruesos clavos en las aberturas de las peñas, que
les. sirviesen de escalones, y ayudándose reciproca-
mente con. las manos para, poder subir , vencieron
la aspereza , c o m o lo habían intentado. Entraron
por esta parte los Africanos, á tiempo que los Ro-
manos escalado, el muro,, se introducían por otros
dos parages en la ciudad. Cogieron en medio los
enemigos, é hicieron un destrozo ; no fue un es-
trago ; fue una horrible carnicería ; fue un exter-
minio ,. pues no. se dio quartel y á. nadie se perdonó
la vida : hombres adultos, jóvenes de fresca edad
muchachos, de pocos años niños los mas tiernos é
%

inocentes, que no se hablan desprendido todavia


del pecho de sus madres, todos gimieron sugetos
al mismo, rigor todos, fueron, pasados^al filo de la
espada. Fuera de esto,, quemaron los edificios, y
demolieron los. muros hasta ios cimientos para dar
exemplo de. un castigo memorable , que sirviese
de escarmiento á. los demás pueblos, y los hiciese
temblar de la ira romana.. Iliturgi, arrasada por el
BAXO DE LA REPÚBLICA. 131
irritado Scipion , estaba situada á las orillas del Be-
tis ó Guadalquivir mas arriba de Cordova poco
distante de la ciudad de Anduxar ( 1 ) .
L X X X 1 I . Destruida lliturgi, marchó el exer- Bloqueo y
cito á Castulon, Erró Apiano Alexandrino llaman- J ^ ™ ^ / ^ 3 -

dola Castaca , hoy en el dia es conocida con el - 0 aZr

nombre de Cazlona, como hemos dicho varias v e -


ces. Lucio Marcio la tenia bloqueada con un cuer-
po de tropas destacado del exército , pero no ha-
bia dado aun el asalto por haber ordenado Scipion
que no se escalase , coíi la esperanza de tomarla sin
derramar sangre , como se lo habían hecho insinuar
los mismos ciudadanos sitiados. Cerdubelo á la ca-
beza de los Españoles quería que la ciudad se rin-
diese á discreción : Imilcon con algunos Cartagi-
neses que se salvaron en la ultima derrota , preten-
dían defenderla á todo trance. Venció con las ar-
mas en la mano el partido de los Españoles , y ha-
ciendo prisioneros á los Cartagineses abrieron las
puertas de la ciudad , y la pusieron debaxo de la
protección de los Romanos , haciendo juramento
de fidelidad. Scipion mostrándose agradecido á los
Castuloneses y queriéndolos tener mas obligados
con los beneficios d i o el gobierno de la ciudad 4
un patricio hombre insigne por su integridad y
prudencia: pero al mismo tiempo puso guarnición
Romana (2).
LXXX11I. Pacificados ios pueblos de quienes
mas se podia temer , y dada á Lucio Marcio la co- Exequias
misión de domar algunos otros , que todavía se ^ l " b l i o J

1 1• c • •
mantenían inquietos , nlniblio Scipion partió •' '
a Car- ¿Ceo m eGl i on e oy
tagena á celebrar las fiestas preparadas en memoria Scipion. j u e -
Ri de 8°spúblicos.
Desafio d e
dos princi-
( 1 ) Tito Livio lib. 28. cap. i j . 484 Apiano Alexandrino fie BeíUt Mi- p e s E s p a ñ o -
l o , pag 483. 484. pameis pag. 45S. J e S (

( Í ) LÍVÍJ lib. cit. cap. 10. pag.


ESPAÑA ROMANA
de Publio su padre y Gneo su tio muertos gloriosa-
mente en: ta guerras de España. Celebráronse las
exequias al uso romano con toda la pompa urbana
y militar que fue posible , y a la presencia de un
numero infinito de gentes , que concurrieron de
muchos países , pudo desahogar el General Roma-
no aquella piedad exterior , que afectaba siempre
en su semblante y en todas sus operaciones. Pero
no fueron las sagradas funciones lo que mas satisfi-
zo á los pueblos i merecieron mas aplauso los jue-
gos públicos y en particular el espectáculo que lla-
maban los Romanos Gkadiatorio: Quando querían
dar en Roma este divertimiento al publico, daban
la comisión por un precio estipulado á- alguno de
los maestros de esgrima llamados ILanista, los qua-
les á un modo, semejante al* de los arrendadores-de
nuestros teatros, que vulgarmente en Roma y otras
partes de Italia, llaman- Im f resari, tenian y forma-
ban compañías de Gladiatores venales , que expo-
nían ai publico en las. funciones. En Cartagena no
es observó, este método. Los Gladiatores fueron, to-
dos nobles , algunos enviados de los principes pa-
ra hacer este obsequio-ó para adular. & Scipion con
quien profesaban amistad: otros vinieron por pu-
ro placer para gozar de los r