Aunque el abastecimiento de agua potable constituye un servicio
público que los Estados deben proveer de manera obligatoria a
los individuos, ya que el acceso al recurso es una necesidad
colectiva, básica o fundamental, dicho abasto no ha podido ser
enteramente satisfecho por muchos gobiernos en diversos
países, sobre todo en aquellos donde prevalecen condiciones de
subdesarrollo. Actualmente atravesamos por la llamada crisis
mundial del agua, debido a que gran parte de los recursos
hídricos del planeta se encuentran sometidos a altos niveles de
contaminación en diversos Estados, a los efectos de la
sobreexplotación de los recursos naturales y la consecuente
degradación medioambiental, además de que el agua dulce
utilizada por los seres humanos para cubrir sus necesidades de
carácter básico y para el desarrollo de las actividades agrícolas,
industriales y la generación de energía eléctrica, corresponde
solamente al 1 % del total de los recursos hídricos en el mundo
Al ser el agua un elemento indispensable y fundamental para la
vida, se le concibe como una necesidad humana básica. El
término necesidad, de entre algunas de sus acepciones, se
refiere a aquello a lo cual es imposible
sustraerse, faltar o resistir”, o bien
“carencia de las cosas que son menester
para la conservación de la vida por ello
debemos cuidar para así no carecer más
adelante.