0% encontró este documento útil (0 votos)
2K vistas13 páginas

Analisis Del Mío Cid COMPLETO

El documento resume el Poema del Mío Cid, la primera epopeya escrita en castellano que narra las hazañas del héroe Rodrigo Díaz de Vivar. El poema se divide en tres cantares que describen el destierro injusto del Cid, su conquista de Valencia, y la afrenta a sus hijas por los infantes de Carrión. El documento también analiza los personajes principales como el Cid, sus hijas, los infantes de Carrión, y el contexto histórico-social en el que fue escrito el poema hacia medi

Cargado por

Cintia González
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
2K vistas13 páginas

Analisis Del Mío Cid COMPLETO

El documento resume el Poema del Mío Cid, la primera epopeya escrita en castellano que narra las hazañas del héroe Rodrigo Díaz de Vivar. El poema se divide en tres cantares que describen el destierro injusto del Cid, su conquista de Valencia, y la afrenta a sus hijas por los infantes de Carrión. El documento también analiza los personajes principales como el Cid, sus hijas, los infantes de Carrión, y el contexto histórico-social en el que fue escrito el poema hacia medi

Cargado por

Cintia González
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INTRODUCCIÓN:

En el siguiente trabajo se abordará el análisis del Poema del Mío Cid y su relevancia como la primera
manifestación épica en lengua castellana, del mester de juglaría, un exponente no solo desde lo
histórico sino desde lo literario.
La figura de El Campeador se nos muestra como el modelo del caballero medieval, los valores e ideales
que este representa como héroe castellano frente a la adversidad.

TÍTULO:
Mío: el posesivo en lengua romance.
Cid, sidi o sid es una palabra de origen árabe que significa 'señor' y que se dio como tratamiento a los
señores de ciertos Estados dependientes de un rey y también a los gobernadores de provincia de los
almorávides y almohades.
Mío Cid: mi señor.

GÉNERO LITERARIO:
El Cantar del Mío Cid es un cantar de gesta anónimo, es el nombre dado a la epopeya escrita en la
Edad Media perteneciente a la épica que narra las hazañas de un héroe que representa las virtudes
que un pueblo o colectividad consideraban modélicas.

ARGUMENTO:
El poema se inicia con el destierro del Cid, primer motivo de deshonra, tras una acusación de robo.
Este deshonor supone también el ser desposeído de sus heredades o posesiones en Vivar y privado de
la patria potestad de su familia.
Tras conseguir la conquista de Valencia, gracias a su prudencia y astucia, el héroe consigue el perdón
real y una nueva heredad, el señorío sobre Valencia. Para ratificar su nuevo estatus de señor de
vasallos, se conciertan las bodas de sus hijas con linajes del mayor prestigio como son los infantes de
Carrión.
El destino, sin embargo, es imprevisible y transforma este momento de felicidad en una nueva caída de
la honra del Cid, debido al ultraje de los infantes a las hijas del Cid, que son vejadas, malheridas y
abandonadas en el robledal de Corpes, hecho que supone según el derecho medieval el repudio de
facto de estas por parte de los de Carrión.
Por ello el Cid alega la nulidad de los matrimonios en un juicio presidido por el rey, en el que los
infantes de Carrión queden infamados públicamente y apartados de los privilegios que antes
detentaban como miembros del séquito real. Por el contrario, las hijas del Cid conciertan matrimonios
con reyes de España, llegando al máximo ascenso social.

AUTOR:
Aparece como una copia manuscrita de 3.730 versos, realizada por Per Abbat. Este no fue el autor del
texto, sino un simple copista. Se considera el cantar una obra anónima.
El poema, según estudios teóricos, fue escrito por dos poetas: uno de San Esteban de Gormaz, buen
conocedor de los hechos, que escribía muy cerca de la realidad histórica; y otro de Medinaceli, más
tardío y alejado de los hechos históricos del Cid, que poetisa más libremente. Al primero se le adjudica
el plan total de la obra, el enfoque de la figura del héroe y la composición del primer cantar (en torno
al año 1100). Los otros dos cantares aparecen retocados por el refundidor de Medinaceli, que debió de
realizar su obra en torno al año 1140.1

ESTRUCTURA:
En el Poema, existen dos tramas que se cruzan:

● El tema del deshonor: Eje central de la obra, motivado por el injusto destierro del Cid; continúa
con el progresivo engrandecimiento del Cid mediante sus victorias y las riquezas que éstas le
procuran y finalmente se describe la entrada triunfal del Cid en Valencia.

● Las bodas de las hijas del Cid y el injusto trato que estas reciben por parte de los infantes de
Carrión: esto motiva que el Cid obtenga la culminación de su honor.

“El cantar del Mío Cid” se divide en tres partes o cantares:


● Cantar I - El destierro: El Cid, desterrado por el Rey Alfonso, sale de Vivar y llega a Burgos
donde nadie se atreve a darle asilo por temor a las represalias reales. El único que ayuda al Cid
y a sus vasallos fue Martín Antolínez.
● Cantar II - Las bodas de las hijas del Cid: El Cid sigue avanzando y después de tres años de
luchas, conquista toda Valencia.
Tiempo después a través de Álvar Fáñez le pide al Rey Alfonso VI que dejara ir a sus hijas y a su
esposa y este accede.
Los infantes de Carrión solicitan por interés la mano de las hijas del Cid e interviene el rey para
lograr el consentimiento del Campeador, a quien perdona pública y solemnemente.
Las bodas se celebraron en Valencia, y como muestra de aceptación en su familia, el Cid regaló
a sus yernos dos espadas: la Tizona y la Colada.
● Cantar III - La afrenta de Corpes: Se pone en evidencia la cobardía de los infantes de Carrión en
diversos hechos de armas y en el episodio del león, donde estos dolidos deciden regresar a
Carrión con sus esposas y en el robledal de Corpes, azotan a sus mujeres y las abandonan
teniéndolas por muertas. Enterado el Cid pide al rey justicia. Los infantes son vencidos en un
duelo por dos de los hombres del Cid.
El poema finaliza con un anuncio: los infantes de Navarra y Aragón solicitan en matrimonio a las
hijas del Cid.

PERSONAJES:
A lo largo de la obra se aprecian diversos personajes, los cuales se describirán a continuación:

● Mío Cid: Ruy (o Rodrigo) Díaz de Vivar nació alrededor del 1043 en la aldea de Vivar, de madre
de alta nobleza, pero su padre, Diego Láinez, solamente infanzón, o sea de nobleza de segunda
clase, inferior a la de los rico-hombres.
A los 23 años fue nombrado alférez de Sancho II, dignidad que retuvo hasta la muerte del rey,
ilustrándose en multitud de ocasiones en el campo de batalla y alcanzando ya reputación de
invicto, que conservó toda su vida.
A principios del siglo XI se casa con doña Jimena y unos años más tarde, parte para el primer
destierro. El 10 de julio de 1099 muere el Cid en Valencia, a los cincuenta y seis años, llorado
por toda la cristiandad.
Según Menéndez Pidal, el Cid posee gran voluntad espiritual, firmeza ante las eventualidades,

1
De acuerdo con las investigaciones de Menéndez Pidal, que se basó en la toponimia descrita en el Poema, en
los rasgos dialectales de la lengua empleada y el verismo de cada uno de los cantares.
mesura (control ante sus reacciones potenciadas por la calumnia), virtud del héroe, casi Dios
(semidiós: eso era para los griegos el héroe), virtud extrema (rasgo constante del Cid). Este
rasgo predomina durante todo el Poema.
El Cid se nos aparece como el perfecto modelo del caballero medieval a la vez que del caudillo;
acaba por conferir una grandeza simbólica y un carácter nacional que se anticipa en siglos al
concepto de patrias y naciones, y es ya un español típico y representativo.

● Conde García Ordóñez: Es quien acusa al Cid de quedarse con parte de los impuestos que el
Rey envía a recaudar en Sevilla.

● Rey Alfonso de Castilla: El rey Alfonso VI, señor del Cid, se ve ofendido por el caballero y le
condena al destierro, despojándole de sus bienes y separándole de su familia.

● Minaya: El noble Álvar Fáñez, llamado históricamente Minaya, fue uno de los principales
capitanes del rey Alfonso VI de León. Cumplió un destacado papel protegiendo la frontera de
Castilla entre Cuenca y Toledo, región que a mitad del siglo XII era conocida como “tierra de
Álvar Fáñez”. Es mencionado por su fama como guerrero ya hacia 1147, en el Poema de
Almería, donde se señala que era “conocido por todos”, que el Cid lo ensalzó y que solo fue
superado en méritos bélicos por Rodrigo Díaz el Campeador. Además, su figura fue
popularizada por las muchas menciones que de él hace el Cantar de Mío Cid como amigo,
principal lugarteniente (lo que es falso) y primo o sobrino del Cid Campeador, que sí refleja un
parentesco histórico.

● Doña Jimena: La doña Jimena de la realidad y que aparece en el Cantar de Mío Cid es Jimena
Díaz, de la más alta nobleza asturiana, de alcurnia regia, puesto que era bisnieta del rey Alfonso
V de León y por lo tanto sobrina del propio Alfonso VI, que cumpliendo uno de los deberes del
rey con respecto a sus vasallos nobles fue quien hubo de concertar el casamiento, y no
precisamente en las mocedades del Cid, puesto que este contaba a la sazón treinta años.

● Doña Elvira y Doña Sol: hijas de Mío Cid. Fueron golpeadas y atadas al "Robledo de Corpes" por
sus esposos los infantes de Carrión. El motivo de esto fue en venganza hacia el Cid, quien lo
avergonzó ante los árabes por haber dejado escapar a un león que los atacaba. Para ello,
emprenden un viaje hacia Carrión con sus esposas y, al llegar al robledo de Corpes, las azotan y
las abandonan dejándolas desfallecidas.

● Infantes de Carrión: Fueron personajes históricos y literarios del Cantar de Mío Cid,
pertenecientes a la nobleza del reino de León. Eran ambiciosos, mentirosos y cobardes.
Codician las riquezas del Cid, y por tal motivo solicitan al Rey Alfonso matrimonio con las hijas
del campeador, Doña Elvira y Doña Sol, donde luego de sus bodas quedan desfallecidas y
atadas al “Robledo de Corpes”. Este hecho genera el comienzo del juicio por parte del Cid
contra estos infames, consiguiendo que queden deshonrados y que se anulen sus bodas.

● Félez Muñoz: Primo de doña Sol y doña Elvira, es quien las socorre cuando las encuentra
malheridas por los Infantes de Carrión.

● Pedro Bermúdez: Caballero del Cid, quien reta al infante de don Fernando, para vengar la
vergüenza de Sol y de Elvira, con la espada Tizona.

● Martín Antolínez: Otro de los caballeros del Cid. Reta a don Diego con la espada Colada.
● Don Jerónimo: fue obispo de Valencia, lugar al que llegó acompañando en su aventura
levantina al Cid Campeador, y fue llamado por Raimundo para ser consagrado obispo de
Zamora y Salamanca.

CONTEXTO HISTÓRICO - SOCIAL:


El poema fue escrito hacia mediados del siglo XII, unos cincuenta años después de la muerte del héroe,
Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. La mayor parte de los hechos que en él se narran son
históricos; expresan con tal veracidad el ideal castellano y popular del héroe -llano, justo, desprendido,
leal y valeroso sin jactancia- que su autenticidad, en un plano superior de la historia, es inequívoca y
profunda.
El momento histórico en el que se presenta la obra, es el que se vive en España en el siglo XI, donde
los árabes han invadidos la península, que está dividida en dos. En el norte están los varios reinos
cristianos, entre los cuales destaca Castilla y en el sur la dominación árabe. El reino de Castilla empuja
la Reconquista y Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid) es el héroe de la época.

ESCENARIO:
El Camino del Cid vincula un total de 365 núcleos poblacionales pertenecientes a ocho provincias de
España: Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante. La ruta, por su
distribución geográfica, vertebra el interior de la Península con la costa mediterránea.

TEMAS CENTRALES:
● La honra del héroe.
● Destierro.
● Tristeza.
● Calumnia.
● Integridad.
● El casamiento de las hijas del Cid.

SÍMBOLOS/OBJETOS:
Los elementos escénicos y plásticos constan de palabras que señalan objetos sensibles. Siempre
desempeñan una función formal, aunque con gradaciones, ya que un objeto puede interesar solo
incidentalmente como elemento práctico de la construcción poética, o puede conmover
poderosamente por lo que simboliza.
● El paisaje: En general, el paisaje y los lugares tienen en el Poema la función de proporcionar un fondo
para los personajes. Rara vez constituyen un objeto de interés especial. Los campos y los poblados
pasan ante la vista sin llamar la atención.
El espacio es tan sensible como el tiempo. Cada día tiene sus veinticuatro horas y también sus
múltiples lugares. No hay vacíos temporales ni espaciales. Sentimos la continua presencia del paisaje
sin fijarnos en él. Cuando el autor quiere que lo veamos claramente, le basta caracterizarlo con
adjetivos formularios: la tierra de Miedes es “fiera y grande”, y el bosque en esta sierra es “maravilloso
y grande”. Solo cuando el juglar describe el “Robledal de Corpes”, donde se ha de llevar a cabo el acto
más violento del Poema, descarta los adjetivos gemelos convencionales.
A la acostumbrada descripción convencional (los montes altos y las bestias son fieras) añade una
exageración poética que en el contenido logra un poderoso efecto: “las ramas pujan con las nubes”.
El juglar ha reservado su única figura hiperbólica para uno de los puntos más brillantes del Cantar,
dándonos así un nuevo ejemplo de su economía de medios, y de su virtuosismo dentro de la
limitada escala metafórica que utiliza.
Cita: “(...) En el robledal de Corpes entraron los de Carrión, las ramas tocan las nubes, muy altos los
montes son y muchas bestias feroces rondaban alrededor (...)”.
CANTAR III
● Objeto, indumentaria: Américo Castro ha notado “el valor singular que asume todo detalle
indumentario”. Pero no solo los detalles pertenecientes al vestido tienen tal valor.
Desde el principio, hay ciertos objetos que poseen un fuerte sentido por lo que simbolizan, como por
ejemplo las puertas, las perchas, las pieles y los mantos.
Los pendones que llevan en alto y las armas que usan moros y cristianos no son ya objetos
independientes, sino miembros suplementarios de los guerreros, añadidos a sus brazos, las corazas son
pechos, los yelmos cabellos y brazos las lanzas.
La indumentaria y algunos objetos más funcionan de varias maneras: en un caso determinado como
uno de los resortes de la acción; en otros muchos como elementos decorativos y aparatosos; y hay
una ocasión notable en que un sombrero es un signo de enternecedor patetismo.
La función escénica de varios objetos y prendas de vestir resalta especialmente en los versos que
describen la tienda del rey de Marruecos (es la más rica de todas); los que enumeran los atavíos que
visten las gentes del rey Alfonso cuando se disponen a salir al encuentro del Cid a las orillas del Tejo;
los que describen los ciclatones manchados de sangre de las hijas del Cid en el robledal; y los más
brillantes de todos: los que retratan al Campeador triunfante en la Corte de Toledo.
Cada vez que el poeta menciona “mantos y pieles”, estas prendas de vestir de caballeros, son signos de
suntuosidad y de riqueza.
Cita: “Vio como estaban las puertas abiertas y sin candados, vacías quedan las perchas ni con pieles ni
con mantos, sin halcones de cazar y sin azores mudados”.
CANTAR I
● El sombrero de Félez Muñoz: El detalle ingenuo, encantador, pintoresco, y costumbrista del
sombrero es, sobre todo, un hecho enternecedor, ironía que intensifica lo patético de la situación de
las hijas del Cid.
El preciso detalle del sombrero es muy oportuno. La presencia de un muchacho que luce un
sombrero nuevo acabado de comprar en Valencia no es extraña.
El acompañamiento de los recién casados lucían sombrero nuevos, aunque el que coronaba la testa
juvenil del sobrino fuese el más destacado entre todos. El detalle inesperado del sombrero no es,
pues, un capricho de la fantasía del poeta. Es un detalle sacado de la realidad, verdadero, y muy
poético a la vez. El sombrero, nuevo y limpio, corresponde a la inocencia del rescatador.
Cita: “Entonces con el sombrero que lleva Félez Muñoz -nuevo y recién estrenado de Valencia le sacó-
de la fuente coge agua y a sus primas se la dio: muy lastimadas estaban y de beber las hartó”.
CANTAR III
● La barba del Cid: Rodrigo Díaz de Vivar promete que solamente se cortará la barba cuando vuelva a ser
bienvenido en Castilla. Después de este voto, la barba del Cid queda descomunalmente larga hasta el
fin del Poema. No se la afeita ni después de que le perdone del rey, ni después de las bodas. Sin duda
reserva el hacerlo para cuando pueda volver permanentemente a la tierra de donde se le ha echado.
Sabemos que en la realidad de su vida, el Cid murió desterrado. A pesar de lograr el perdón de Alfonso,
no vuelve permanente a su tierra. Por lo tanto, apreciamos que su barba permanece sin cortar.
Lo que la barba del Cid significa, en sus distintos aspectos a través del Poema, demuestra el valor
significativo que adquiere un atributo físico como elemento de una construcción. Se subraya al
principio su belleza (“¡Dios, como es bien barbado!”); en el medio se llama la atención sobre su crecido
desaliño como signo de gran pesar; y al final, se comenta que está más crecida aún, y todavía como
signo de pena, pero además, trenzada con un cordón, como adorno viril, como objeto de asombro y
tema dramático.
Cita: “Ya le crecía la barba, mucho se le va alargando, que había dicho Rodrigo cuando salió desterrado:
"Por amor del rey Alfonso, que de su tierra me ha echado, no entre en mi barba tijera, ni un pelo sea
cortado y que hablen de esta promesa todos, moros y cristianos"”.
CANTAR I
● Gestos: Los movimientos físicos que se describen en el Poema comprenden ciertos actos, gestos, y
ademanes prescritos. Especie de mociones rituales, estas actitudes formularias manifiestan más
elocuentemente que las palabras intensos estados de ánimo, y consagran actos graves de la existencia.
Para expresar el dolor que le ocasiona salir de su terruño vuelve el Cid la cabeza atrás, llorando; alza la
mano para jurar por su barba, también santiguarse y para rogar a Dios. Para expresar viva satisfacción,
se prende a la barba; para indicar intensidad de dolor “llorar de los ojos”; para señalar gozo “hermosa
sonrisa” o “sonrisa de corazón”. El besar de manos, cosa que se comprende fácilmente recordando que
esta costumbre era la fórmula de construir el vasallaje, de agradecer un don, de pedir una gracia y de
mostrar cariño. El acto más elocuente de todos, el de morder la hierba del campo, lo comentaremos
más adelante.
Recordamos al héroe, animado por sus actitudes típicas: volviendo la cabeza en despedida dolorosa,
alzando los ojos al cielo, alzando la mano a la barba, sonriendo, arremetiendo. Nunca sabremos
exactamente con qué gestos acompañaba el juglar su recitación, pero podemos formarnos una idea
fundándonos en la descripción que nos de de los movimientos de sus personajes. Estos movimientos
denuncian el fuerte elemento dramático del Poema.
Cita: “Las dos manos inclinó el de la barba crecida, a sus dos niñitas coge, en sus brazos las subía, al
corazón se las llega, de tanto que las quería”.
CANTAR I
“La cara de su caballo vuelve hacia Santa María alza la mano derecha y la cara se santigua: "A ti lo
agradezco, Dios, que el cielo y la tierra guías; que con vos en deuda quedo de haceros cantar mil
misas".
CANTAR I
● El viaje presenta un doble plano: Un viaje real, físico por los diversos lugares de España; un viaje interior
que se da en la psique del personaje y que se manifiesta en una constante evolución de su
personalidad, que va desde la expulsión del Cid por el rey Alfonso VI, el abandono de sus posesiones,
hogar, esposa e hijas, hasta el rescate de la honra perdida, lo cual logra a través de sus merecimientos
como guerrero y fiel vasallo.

● El pensamiento y su medio: palabras: El pensamiento de una obra tiene como concepto fundamental
el tema. El medio para elaborarlo son las palabras, que expresan los sentimientos y los pensamientos
de los personajes o del poeta, y que, por eso, desempeñan una función referible, directa o
indirectamente, a la idea temática.
Se puede determinar la función temática del pensamiento dentro de cada una de sus partes
importantes.
El elemento reflexivo está reducido en el Poema a lo mínimo. Los personajes dan a conocer sus
caracteres a través de sus acciones.
Las palabras que se emplean en la obra literaria pueden compararse como: piedras angulares,
desempeñan, ya que expresan pensamientos especialmente pertinentes a la creación, un papel
extraordinariamente importante.
● Los números: De especial interés para una justa apreciación del estilo es el empleo que en el Poema se
hace de los números, sea solo para especificar cantidades (como cuando se la noticia que Abengalbón
y los suyos están “ a tres leguas contadas” de Valencia) o sea con sentido poético:
Cita: “La niña de nueve años muy cerca del Cid se para (...)”
CANTAR I
Por su función especificativa los números demuestran mejor que ningún otro elemento verbal la
precisión del estilo del Cantar.
No hay exageraciones de cantidad en el poema.
Se dan otros casos en que el Cid de la historia rindió a fuerzas muy superiores, como cuando venció,
sorprendiéndolos en Tamarite, a enemigos más de doce veces superiores en número. Cabe observar
que en las cifras indicadas por el juglar en la batalla del Cuarte se da la misma proporción de un poco
más de doce a uno.
Con respecto a la cronología histórica en el Poema, esta a veces se comprime. Por ejemplo, los sucesos
que en realidad se desenvolvieron durante trece años quedan reducidos a cinco.
También hay una estrecha relación entre la progresión numérica y el progreso del Cid en el destierro.
En vez de informarnos en términos generales que la gente del Cid, sus conquistas y sus ganancias
aumentan, el juglar especifica la trabajosa progresión de cantidades determinadas de “caballeros”,
“caballos” y “marcos”.
Sumas exactas de dinero y números exactos de caballos señalan progresivamente la creciente riqueza
del Campeador.
Cita: “(...) y el oro y plata ganados ¿quién los podría contar? Ricos son todos los hombres que con Mío
Cid están (...)”
CANTAR II
Los números también cumplen una función no específica. Como ya se ha advertido en el caso de las
exageraciones cuantitativas, pueden tener funciones semánticas en que un concepto numérico expresa
una actitud subjetiva. Así ocurre cuando se dice inciertamente “un par”, “ciento”, “mil”, etc. De esta
clase de expresiones numéricas hay muy pocas en el Cantar. La única inconfundible que he hallado es
la siguiente:
Cita: “Díjole entonces el rey: Aún muy poco tiempo pasa para que hombre desterrado, que del rey
perdió la gracia pueda volver a acogérsele al cabo de tres semanas”.
CANTAR I
Menéndez Pidal explica que “tres semanas” aquí expresa breve tiempo indeterminado. Se puede
añadir que el tiempo señalado es el que ha transcurrido subjetivamente para Alfonso. En efecto, ya
habían pasado cinco o seis meses, cuyas veinte o veinticinco semanas no pudieron parecer más cortas
al Cid que las sufrió.
¿Magia del tres? No se debe ver en este uso del más que el deseo de ser exacto y cierta inclinación
universal a la enumeración tripártita.
Cita: “Dijo entonces don Alfonso: "Acabe esta discusión; que ninguna de las partes haga más alegación.
Mañana será el combate, en cuanto que salga el sol, de estos tres con estos tres, porque tres los retos
son".
CANTAR III
● Espadas Colada y Tizona:

- COLADA: La Colada es una de las dos espadas, junto a la Tizona, que la tradición legendaria atribuye al
Cid. No consta en ninguna fuente contemporánea a Rodrigo Díaz, el Campeador, que hubiera alguna
espada con ese nombre perteneciente al magnate castellano.
La atribución al Cid de la espada Colada pudo ser, por tanto, una invención del Cantar de Mío Cid,
donde se cuenta que fue ganada como botín de guerra a un «Remont Verenguel», conde de Barcelona,
y que regaló esta espada (junto a la Tizona) a sus yernos los infantes de Carrión, que son personajes
asimismo completamente ficticios.
Cita: “El Cid vence la batalla Gana la espada Colada (...) Ya ha ganado la batalla Mío Cid el bienhadado,
allí al conde don Ramón por prisionero ha tomado, ganó la espada Colada que vale más de mil
marcos”.
CANTAR I
- TIZONA: La Tizona o Tizón es una de las espadas (junto a la Colada) que la tradición o la literatura
atribuye al Cid Campeador. Según el Cantar, la Tizón (su nombre hasta el siglo XIV) pertenecía al rey
Búcar de Marruecos, y el Cid se la ganó en Valencia.
Cita: “Los cristianos persiguen al enemigo El Cid alcanza y mata a Búcar Gana la espada Tizón (...)”.
CANTAR I
No obstante, el Cantar de Mío Cid establece la existencia de estas dos espadas, que fueron usadas para
expulsar a los moros, y más tarde se perdieron para siempre en algún campo de batalla olvidado.
● Babieca: Babieca fue el legendario caballo que las fuentes literarias, a partir del Cantar de Mío Cid, y la
tradición posterior, atribuyen al noble castellano Rodrigo Díaz, conocido como El Cid Campeador,
quien llegó a dominar prácticamente todo el oriente de la península ibérica a finales del siglo XI.
Antes de ser nominado en el Cantar de Mío Cid, el caballo del héroe castellano estaba caracterizado sin
nombre en el Carmen Campidoctoris como un caballo norteafricano comprado por mil dinares, de gran
agilidad y velocidad, algo especialmente valorado en los caballos de guerra, que eran robustos,
pesados y relativamente lentos.
Sin embargo, en el mismo Cantar a Babieca se le presenta, después de la toma de Valencia y cuando el
Cid va a recibir a su mujer e hijas, como un trofeo de guerra que las posteriores prosificaciones
cronísticas del poema atribuye concretamente a la victoria sobre el rey de la Taifa de Sevilla, relatada
poco antes en el poema.
Cita: “Manda traer a Babieca, poco a que le ganara del rey moro de Sevilla en aquella gran batalla, aún
no sabe Mío Cid, que en buen hora ciñó espada, si será buen corredor y si muy en seco para. A la puerta
de Valencia, donde bien a salvo”.
CANTAR I
● Sentido religioso: Siempre hay un fondo religioso en la epopeya española, reflejo de la profunda
religiosidad del pueblo. Los cristianos invocan al apóstol Santiago y los moros a Mahoma. Los héroes le
agradecen a Dios los favores concedidos y siempre acuden con plegarias a la Virgen y los santos en los
momentos de necesidad.
Cita: “‘¡Bendito seas, Dios mío, Padre que estás en lo alto! Contra mí tramaron esto mis enemigos
malvados’”.
CANTAR I

POESÍA E HISTORIA EN EL CANTAR, LOS ELEMENTOS “FICTICIOS”:


En dos ocasiones en el Cantar se muestra a don Rodrigo alzado un palmo de la tierra, en una
dimensión que casi lo eleva al mito o a la condición fabulosa. Una de ellas es cuando opera un agente
divino, el arcángel Gabriel, quien, en la posibilidad común del sueño, se aparece al desterrado para
darle un consuelo: la seguridad de que habrá de cumplirse bien lo suyo y que, a pesar de las lágrimas
del partir, hay un horizonte de alegrías más allá del vivir en destierro.
Cita: “(...) El arcángel San Gabriel a él vino en una visión: ‘Cabalgad, Cid-le decía-, cabalgad,
Campeador, que nunca tan en buena hora ha cabalgado varón, bien irán las cosas vuestras mientras
vida os dé Dios’. Mío Cid al despertar la cara se santiguó”.
CANTAR I
La otra ocasión, tocada de riguroso posibilismo, es la de la “mala sobrevienta”, la sorpresiva arrancada
del león:
Cita: “(...) Acostado en un escaño dormía el Campeador, ahora veréis qué sorpresa mala les aconteció.
De su jaula se ha escapado, y andaba suelto el león, al saberlo por la corte un gran espanto hundió”.
CANTAR III
Como en la soledad de un escenario convenientemente preparado para la fiera ocasión, frente a
frente la fuerza animal y la potencia tremenda del caballero, que ahora duerme. A un lado sus leales,
que le rodean, superando el “gran miedo” natural y, venciéndolo, en el otro extremo, en el rincón de
la cobardía, primero inmovilizadora, después dinámica en el consejo para la pronta huida, los
orgullosos hermanos, que jamás se separan, porque son uno en felonía y mal actuar.
El Campeador, despertado por la confusión, se alza majestuoso y sereno, todavía entre la niebla de su
dormir, con la calma, la mesura y el señorío de quien, dominándose por dentro y por fuera, sabe
señorear sobre imprevistos y contingencias. Con el manto en el cuello, se enfrenta a la fiera; está, al
verlo, como si no resistiera el acerado mirar del caballero, casi avergonzada, baja la cabeza e hinca el
hocico:
Cita: “(...) El Campeador entonces por el cuello le cogió, como quien lleva un caballo en la jaula lo
metió”.
CANTAR III
El juglar nos dice que la corte tuvo a maravilla el sereno actuar del Cid.
Poco importa que este punto del Poema no conste en la historia averiguada del héroe. No por ello se
declarará “ficticio”: pertenece al mundo poético del Cantar, tan cierto y verdadero en el marco de la
creación literaria, como el hecho más refrendado por la historia documental. Ni mucho importa que
sea casi un tópico de la literatura medieval, porque aquí el poeta vivifica ese tópico, lo hace suyo, con
originalidad, pues al destacar el lance quiere darnos muestra del engrandecimiento heroico del
adalid2, en correspondencia con la exitosa campaña que remata en Venecia, y contrastarla con la
pequeñez y miseria de los antihéroes.
A pesar de la existencia de estos elementos, y teniendo en cuenta la épica española, se puede decir
que el poeta crea tomando en cuenta seres históricos, de carne y hueso, conocidos de todos, y cuya
existencia se ha cumplido en plazo no lejano a la redacción de los poemas. De tal modo, no queda
margen temporal para un proceso de afabulación o anovelamiento, que se robustece con un rango
esencial de la literatura hispánica: la huida de lo maravilloso.
Lo importante es hacer uso lícito de la aproximación historia-poesía, y no exagerarla o dejarse cegar
por ella. Debe recordarse, de tal manera, que, si la épica se apoya en la historia, es hasta el límite
preciso en que la creación literaria echa mano al mundo circundante, a sus seres, acontecimientos,
usos y costumbres. Pero la creación literaria elabora en forma distinta esas costumbres, usos,
acontecimientos, seres y mundo circundante. Parte de la historia, pero la modifica y puede
perfectamente trastornarla; hay un límite preciso entre uno y otro reino, que deja a la historia y a la
poesía, cada una en su verdadero sitio. De modo que uno es el Cid de la historia; otro la caricatura
poética a la que le dio vida el desconocido poeta: las coincidencias posibles entre uno y otro son tan
significativas como los elementos elaborados que los separan.

RECURSOS ESTILÍSTICOS:
- Métrica y Estilo:
El Cantar de Mío Cid se caracteriza por el empleo de la rima asonante y el metro irregular. Los versos
pueden llegar a tener hasta veinte sílabas, y quedan divididos en dos hemistiquios por una pausa
(cesura) en el centro. La rima asonante permite la agrupación de los versos en tiradas más o menos
2
Persona que actuaba como caudillo o jefe de un grupo de soldados o guerreros.
largas con la misma rima (monorrimas).
Con respecto a la lengua y estilo del poema, conviene recordar su carácter oral y su vinculación al
mester de juglaría. Algunos rasgos son:
● Uso frecuente de los epítetos épicos, para dotar a los personajes de cualidades excelentes, lo cual es
una fórmula juglaresca: “Mío Cid el de Vivar que en buen hora ciñó espada”.
● Frecuente cambio del punto de vista narrativo, pasando del estilo indirecto (tercera persona) al
diálogo, que infunde a la narración un carácter más dramático;
● Empleo de expresiones para atraer la atención de los oyentes: “Yo os digo (…)”, variedades… No
olvidemos el carácter eminentemente oral de los cantares de gesta.
- Variedad:
● Contraste entre la experiencia sensible y la experiencia moral. Este se advierte entre la primera mitad,
que expone una acción militar, y la segunda, donde se desarrolla una acción jurídica. En la primera
parte se destaca una gran victoria moral en medio de tantas victorias militares. En la segunda,
mientras una crisis moral detrás de otra embarga el ánimo del héroe, continúan en el fondo los
sucesos militares.
● El destierro es un suceso político, la afrenta un suceso familiar, y la Corte de Toledo un suceso jurídico
● Variedad emocional: el primer cantar es patético y bélico. El segundo, aparatoso y triunfal. El tercero,
violento y dramático.
● Contraste entre las dos zonas de interés: en la zona íntima se desenvuelven las relaciones personales
del Cid y en la zona política, las relaciones políticas entre el rey y el vasallo.

- Disposición de las acciones:


Las acciones forman un zigzag a través de la primera mitad del Poema. Después de cada victoria
importante, Álvar Fáñez, acompañado de un séquito cuantioso, emprende una larga marcha para
presentar al rey los regalos del Campeador. A los tres grandes movimientos del Cid con rumbo general
hacia el sureste, corresponden tres movimientos de Minaya en dirección contraria. A las tres grandes
acciones guerreras corresponden tres aparatosas embajadas.

- El tiempo:
El movimiento en el tiempo es inseparable del movimiento en el espacio. En el Cantar de Mío Cid, este
se plantea el transcurrir de cada día.
Los términos de tiempo suelen tener casi siempre límites exactos. Pero esta regularidad resalta, más
que en ninguna otra parte en el Cantar del Destierro, que puede compararse a un libro diario de tres
años de la vida del Cid. El tiempo de la acción del Poema no pertenece a lo que ocurrió históricamente,
sino que es el que debió transcurrir poéticamente.

- Movimiento:
Rápida enumeración de los lugares, velocidad, ímpetu, versos que indican acción.

- Variedad en el movimiento:
Cada cantar tiene su propio tempo:
● 1er Cantar: Rápida marcha militar.

● 2do Cantar: Marcha triunfal.


● 3er Cantar: Trágica cabalgata.

- Contenido:

Tres niveles diferentes:


● Nivel político: Castilla frente a Sierra de Leona. El Cid, caballero castellano, se enfrenta al rey, de origen
leonés. Los enemigos del Cid son, en general, grandes nobles de procedencia leonesa.
● Nivel social y económico: El Cantar expresa los ideales de equidad jurídica y movilidad social, típicos
del espíritu de frontera. En él nació, el gusto tanto del juglar como de los oyentes.
● Nivel individual: El héroe, Rodrigo Díaz, desterrado por el rey, se enfrenta con el gran problema de
recuperar su honra perdida y ganarse el pan. El Cid actúa como un héroe épico arquetípico, cuyas
características han de ser superiores y cuyas acciones han de elevarse por encima de lo habitual. Se
produce una glorificación progresiva del héroe, pero esta mitificación del Cid no es sino el correlato de
la mitificación de Castilla.
- Expectación:
Dinamismo en las acciones y cambios en la narración. Nos anticipamos a las acciones. Ej.: el lector que
sigue la historia, sabe la trama sobre lo que va a suceder con los infantes.

CONCLUSIÓN:
El poema o cantar del Mío Cid es considerado la máxima expresión representativa de la literatura
española y en la figura del Cid como símbolo del hombre castellano por su audacia, lealtad,
perseverancia y paciencia frente a los infortunios de la vida.
BIBLIOGRAFÍA:

● “El cantar de Mío Cid”.


● “Estructura y Forma en ‘El Poema de Mío Cid’”. Edmund de Chasca. Año 1955.
● “Poema del Mío Cid. Texto establecido por Ramón Menéndez Pidal, 7ma Edición”. Ediciones
Rodas S.A.

También podría gustarte