Tejer y tejer…
La actual situación sanitaria del país nos ha obligado a disminuir el contacto social y
con ello buscar nuevas formas de pasar el tiempo, pues pese a lo preocupante de la
situación, si cumplimos con las medidas preventivas y por sobretodo nos quedamos
en casa, entonces debemos sacar a relucir toda nuestra creatividad.
Hay quienes se entretienen pintando, leyendo o tejiendo, y es sobre esto último a lo
que dedicaremos este artículo.
Tejer como terapia antiestrés
La idea de que tejer es una práctica exclusiva para mayores, ya no está de moda,
pues hoy en día constituye una actividad de ocio que atraviesa diversas
generaciones.
Ovillos de lana y palillos, son dos elementos que para algunos son un auténtico
placer y privilegio. Se trata de un momento de distracción en el que eligen el color
de la prenda u objeto decorativo que quieren confeccionar, la forma, el tamaño, y a
quién se lo van a regalar, etcétera. Además, es una actividad que se puede realizar en
cualquier lugar y en todas las épocas del año.
Ahora bien, ¿Por qué tejer es considerado una terapia anti-estrés? Aquí te
contamos las razones:
Se reducen las hormonas del estrés y la presión sanguínea, mientras que aumenta
el nivel de endorfinas y de dopamina, un neurotransmisor que libera el cerebro
cuando realizamos una actividad agradable.
La mente está concentrada en la actividad, y deja a un lado las preocupaciones y
los miedos de la persona.
El hecho de que sea una acción repetitiva, en la que se tiene que dar punto tras
punto, una y otra vez, provoca un efecto relajante que se compara con el que
produce la práctica de yoga o la meditación.
Si se practica en compañía se habla con otras personas, se comparten
experiencias, logros, risas, etcétera, lo que ayuda a reducir estados de ansiedad en
las personas a las que les cuesta expresar lo que sienten.
En el caso de que se teja solo, es un momento perfecto para reflexionar y ordenar
nuestros pensamientos.
Tejer ayuda a mejorar la salud física
Además de sus características anti-estrés, la liberación de endorfinas y el estado de
concentración en el que nos obliga a estar, contribuye a reducir la tensión muscular
y la sensación de dolor.
Estos beneficios convierten la práctica de tejer en una terapia complementaria para
personas con enfermedades mentales como la demencia, el alzheimer o trastornos
psicológicos, además de aquellos que padecen una patología reumática o medular,
cefalea, o algún tipo de cáncer que les provoca dolor físico. En el caso de las
enfermedades reumáticas, como puede ser la artritis reumatoide o la artrosis, que
termina por afectar las articulaciones, tejer puede ayudar a evitar la rigidez, la falta
de movilidad, la inflamación y el dolor que provocan, ya que, lejos de lo que se
pueda pensar, el constante movimiento de las manos ayuda a
ralentizar la degeneración asociada a estas enfermedades.
Ya lo sabes, ahora solo falta la motivación, elegir la prenda que quieres hacer y si
tienes dudas consultar en internet o con alguien que ya tenga la técnica adquirida.