Modulo II
Modulo II
LA ATENCIÓN EN SALUD
Modulo II: Microbiología y Medidas de prevención de
las Infecciones asociadas a la atención en salud
INNOVACIÓN CAPACITACIONES
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MÓDULO II: Microbiología y Medidas de prevención de las Infecciones asociadas a la atención en
salud
El aumento masivo del comercio y los movimientos humanos como consecuencia de la globalización han
permitido que los agentes infecciosos, incluidos los farmacorresistentes, se propaguen rápidamente. Si bien en
los países más ricos, en gran parte, todavía se puede confiar en la eficacia de los medicamentos antimicrobianos
más nuevos para tratar las infecciones resistentes, en muchas otras partes del mundo el acceso a tales fármacos
a menudo es limitado, cuando no se carece de ellos del todo.
Costo de la resistencia
La aparición implacable de la resistencia a los antimicrobianos afecta el costo de la atención de la salud en todo
el mundo. Asimismo, la pérdida de eficacia de ciertos tratamientos por causa de la resistencia a los
antimicrobianos aumenta el sufrimiento humano, contribuye a la pérdida de productividad y, a menudo, a la
mortalidad. Si bien la información sobre el costo de la resistencia es escasa, hay cada vez más consenso sobre
los siguientes puntos:
En muchas regiones, es tan alta la tasa de prevalencia de la resistencia a los fármacos que se encuentran más al
alcance de la mano y son más baratos, que la eficacia clínica de tales medicamentos ya es limitada. Esto
presenta decisiones difíciles. Por un lado, se puede gastar el dinero en fármacos baratos pero ineficaces. Por
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otro, se podría utilizar medicamentos más eficaces y más caros para dar tratamiento a una fracción de la
población que lo necesita. La tercera opción es aumentar el gasto en atención de la salud.
Cuando el tratamiento no es eficaz, suben los costos, debido a que se prolonga la enfermedad y aumenta la
frecuencia y el período de las hospitalizaciones. Además, los agentes patógenos resistentes presentes en el
ámbito hospitalario generan infecciones nosocomiales, el control de las cuales es caro y su erradicación,
extremadamente difícil.
La utilización de fármacos antimicrobianos fuera del ámbito de la medicina humana también tiene
repercusiones en la salud de las personas. La prevalencia de microorganismos resistentes entre animales
destinados al consumo humano tiene graves consecuencias de índole financiera, tanto para el productor
agropecuario como para el consumidor. Los agentes patógenos resistentes presentes en algunos productos
alimentarios, especialmente en la carne, pueden causar infecciones humanas cuyo tratamiento es difícil. A esto
se aúna la pérdida de confianza del público en la inocuidad de los alimentos, que afecta la demanda de tales
productos y tiene consecuencias potenciales graves para el sector agropecuario.
Por lo anterior, el uso de los antimicrobianos de uso restringido requiere de visación por parte de los
especialistas designados en el establecimiento, sean estos: Infectólogos, Internistas, Pediatras o Médicos
designados, según sea la disponibilidad.
Las actividades que deben realizarse, son las que se señalan a continuación:
• Normar antibioprofilaxis quirúrgica en el establecimiento, incentivando el uso de Cefazolina en dosis única.
• Revisar el listado de antimicrobianos de uso restringido existente en el Establecimiento. El listado será
revisado semestralmente por Comité de Antirnicrobianos o Comité de IAAS, designados.
• Implementación del Control desde Farmacia de los días de tratamiento autorizados, mediante sistemas
computacional (Farmacia) si se dispone.
• Realizar estudios de consumo de estos antimicrobianos usando la unidad de consumo focalizado en Unidades
o Servicios de interés, según definición del Comité DDD/100 camas - día en forma semestral.
• Determinar los costos asociados al uso de antimicrobianos de uso restringido.
• Revisar sensibilidad y gérmenes causantes de infecciones en el Establecimiento, semestralmente (Lab.
Microbiologia).
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La resistencia a los antimicrobianos a menudo es irreversible
Si bien algunos estudios han dado indicación de que es posible reemplazar los clones resistentes con otros
susceptibles, por lo general la resistencia toma mucho tiempo en revertir; también puede ser irreversible. Lo
anterior es una indicación de la necesidad de poner tempranamente en práctica intervenciones para detener el
desarrollo de resistencia, antes de que se convierta en problema. Cuanto antes se tomen estas medidas, más
tardará en surgir y avanzar la resistencia. Así, habrá que intervenir antes de que aumente la prevalencia de las
infecciones resistentes, y tomar decisiones mientras aún sea bajo el número de individuos afectados por ese
tipo de infección. La resistencia a los antibióticos recién se está empezando a ver como una preocupación de la
sociedad y, desde el punto de vista económico, como un elemento negativo. La decisión individual de tomar
antimicrobianos (decisión del consumidor o de este conjuntamente con la persona que le receta el
medicamento), por lo general, no toma en cuenta los aspectos sociales ni los que afectan los servicios de salud.
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Epidemiología de las infecciones:
Cadena de infección
En el ambiente comunitario y hospitalario se encuentra una gran cantidad de microorganismos que coexisten
con el ser humano, los que se pueden agrupar en no patógenos que viven de manera permanente en el cuerpo
humano, que es su huésped; y patógenos. La transmisión de agentes infecciosos comprende una cadena de seis
elementos:
Agente infeccioso
Fuente o reservorio de agentes infecciosos.
Puerta o punto de salida de los agentes 4. Vía de transmisión del agente infeccioso.
Huésped susceptible
Puerta o punto de entrada para el agente infeccioso.
Agentes infecciosos
Los agentes patógenos pueden causar enfermedades infecciosas susceptibles de ser transmitidas de una
persona a otra, condición que adquiere especial relevancia en el entorno hospitalario. Algunos de estos agentes
son siempre patógenos (ejemplo: virus sarampión), otros depende de donde se encuentren. Bacterias propias
del intestino, como Escherichia coli, cuando se desarrolla en otro sitio puede causar enfermedad, por ejemplo:
en el aparato urinario, el útero o la sangre. Algunos agentes sólo producen infecciones cuando el huésped tiene
deficiencias en los mecanismos de defensa, y se denominan patógenos oportunistas. Estos microorganismos
(patógenos y no patógenos) pueden ser de muy distinta naturaleza y comprenden bacterias, virus, hongos,
rickettsias, protozoos, micoplasmas, helmintos y priones. Los más frecuentes en IAAS son los tres primeros,
ocasionando sobre el 99% de las infecciones.
Las bacterias son microorganismos unicelulares que pueden ser anaerobias (no requieren oxígeno para vivir) o
aerobias (requieren oxígeno), lo que condiciona los reservorios donde pueden ser hallados y su supervivencia.
Algunas bacterias tienen la capacidad de formar esporas que son estructuras reproductivas capaces de
sobrevivir en el ambiente por períodos largos en condiciones desfavorables.
Los virus son microorganismos que no contienen toda la información genética para su reproducción, utilizando
para este propósito las células de otros seres vivos donde se instalan. Algunos permanecen en letargo en
humanos, con reactivaciones periódicas que producen enfermedad.
Los hongos incluyen levaduras, son agentes ubicuos en el ambiente, aspecto de especial relevancia en
ambientes hospitalarios sujetos a remoción de polvo ambiental. En general producen infección principalmente a
pacientes en condiciones deficitarias (patología oncológica, terapia inmunosupresora, quirúrgicos entre otros),
rara vez los hongos producen infecciones en personas inmunitariamente sanas.
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Estos tienen distintas características que se relacionan con su impacto en la salud, que son:
Patogenicidad: capacidad de producir enfermedad
Virulencia: capacidad de producir casos graves o fatales
Invasividad: capacidad para invadir los tejidos y multiplicarse
Dosis infectante: es la cantidad necesaria de microorganismos necesarios para producir infección (inóculo).
Inmunogenicidad: capacidad de inducir producción de anticuerpos en el huésped
Toxigenicidad: capacidad para producir sustancias tóxicas para el huésped a nivel local, sistémico, específicas
o inespecíficas.
En prevención de infecciones, las principales actividades para controlar en este elemento es el tratamiento
efectivo y oportuno de las infecciones de modo de disminuir su número cuando es posible. Una condición
necesaria para el desarrollo de enfermedad es que el agente infeccioso sea transmitido en cantidad suficiente,
lo que se denomina “dosis infectante”.
Fuente o reservorio
Las infecciones transmitidas durante la atención en salud provienen primariamente de humanos, aunque
también existen en menor proporción elementos inanimados ambientales involucrados en la transmisión en
algunos casos. Los reservorios humanos incluyen:
Pacientes
Personal de salud
Visitas
Los principales reservorios en los establecimientos de salud son los pacientes infectados o colonizados con los
agentes infecciosos. En estas personas se pueden encontrar infecciones activas y evidentes, infecciones de curso
asintomático o en período de incubación, o puede haber una colonización transitoria o permanente con algún
agente patógeno (en especial en la piel, el tracto respiratorio y el tracto digestivo). Las personas colonizadas son
aquellas que tienen un agente que puede ser patógeno pero no tienen signos ni síntomas de infección.
La flora endógena de los pacientes también puede ser fuente de infecciones si es trasladada a un tejido o
cavidad donde no reside normalmente. En prevención de infecciones, las principales actividades para controlar
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en este elemento es el tratamiento efectivo de las infecciones y las medidas de precauciones estándar de modo
de disminuir su número de personas que son reservorio.
Puerta de salida
Es el lugar desde donde el agente infeccioso sale desde el reservorio (generalmente un paciente infectado o
colonizado) a través de diversas formas de transmisión, pudiendo infectar o colonizar a otra persona (paciente,
personal de salud, visitas). En las actividades de prevención de infecciones la localización de la infección
determina la puerta de salida para el agente infeccioso y de acuerdo a ella se establecen las precauciones
específicas para evitar su diseminación. Por ejemplo:
Infección respiratoria: boca, nariz, secreciones respiratorias
Colonización digestiva: recto, deposiciones
Infección urinaria: orina
Si la infección en un paciente es de tipo respiratorio, se instalarán medidas para evitar su transmisión desde esta
puerta de salida (vía respiratoria) hacia otro paciente susceptible.
Huésped susceptible
Es un ser vivo que puede ser infectado por un agente infeccioso determinado. Al entrar en contacto con el
agente puede desarrollar la enfermedad que éste produce. El desarrollo de una enfermedad infecciosa es
producto de una interrelación entre el agente infeccioso y sus características con el huésped. Existen algunas
especies animales que no son infectadas por algunos agentes, así hay infecciones animales que no infectan al ser
humano. Por otra parte, algunas condiciones de los seres humanos, por ejemplo: su inmunidad, condicionan si
se infectará o no con un agente si entran en contacto.
Algunos factores del huésped son relevantes para el desarrollo de infección y su severidad, tales como:
Edad (prematuridad; edad avanzada)
Enfermedades crónicas o patología de base (diabetes y EPOC, entre otras)
Estado inmunitario
Factores genéticos
Factores generales de resistencia alterados (pérdida de continuidad de piel o mucosas)
Puerta de entrada
Es el sitio por donde el agente infeccioso se introduce en un huésped con un potencial riesgo de infección o
colonización. Los distintos accesos por donde un agente patógeno ingresa son: mucosas, conjuntivas, aparato
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respiratorio, cavidad oral, soluciones de continuidad de la piel (por heridas o cirugías), ingreso a accesos
vasculares por dispositivos (catéteres vasculares, punciones venosas), catéteres urinarios o por vías ascendente
en el tracto urinario. El conocimiento de estas puertas de entrada fundamentan la incorporación de medidas
para disminuir la contaminación en procedimientos, en especial cuando se altera una barrera natural de defensa
en el huésped, englobadas dentro del concepto de técnica aséptica que será descrito más adelante.
En resumen, para que se den las condiciones de transmisión un agente infeccioso en cantidad suficiente debe
ponerse en contacto con la puerta de entrada de un huésped susceptible.
Con estos fundamentos epidemiológicos y el apoyo de evidencia científica actualizada, se han establecido una
serie de procedimientos para la prevención y control de infecciones asociadas a la atención en salud. Estos
procedimientos comprenden aspectos generales que se aplican a todo tipo de atención en salud y aspectos
específicos de acuerdo al tipo de atención a realizar.
Desde la identificación de los microorganismos como agentes causantes de las infecciones y la incorporación de
los conceptos de asepsia y antisepsia en la atención de pacientes hasta el momento actual, la práctica de
aislamiento ha sufrido innumerables variaciones. Sin embargo, la evolución de las medidas de aislamiento como
se conciben en la actualidad, indiscutiblemente, se asocia al desarrollo de la microbiología en lo que se relaciona
con la cadena de transmisión de los patógenos involucrados. (La cadena de transmisión de infecciones se
describe al término del presente capítulo).
A la luz de este conocimiento se establecen las primeras medidas razonables a fin de cortar los mecanismos de
transmisión de las enfermedades infectocontagiosas; es así, como en el año 1970 el CDC publica “Isolation
Techniques for Use in Hospital”. En esta guía se agrupan diferentes enfermedades con similares mecanismos
de transmisión, estableciéndose el Aislamiento por Categorías.
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Aislamiento por Categorías.
Esta clasificación intenta racionalizar el aislamiento acotándolo al mecanismo de transmisión de las infecciones y
no aislar a la persona. Sin embargo el agrupar diferentes patologías bajo un tipo de categoría, derivó en un
sobreaislamiento en algunos casos y, en otros, debieron aplicarse medidas adicionales a las establecidas en
cada categoría con el consiguiente gasto de recursos para los hospitales.
Por otra parte, en 1980 los hospitales son escenario de nuevas situaciones problema, como son las infecciones
causadas por agentes multirresistentes y la aparición de microorganismos oportunistas, para los cuales no
existía ninguna categoría específica que los agrupara. Esto llevó a una nueva revisión y basándose en la
clasificación de la década del 70 las categorías se restringen a cinco: aislamiento estricto, aislamiento de
contacto, aislamiento respiratorio, precauciones entéricas y precauciones con sangre.
Las medidas para aplicar en cada categoría se explicitaron en letreros de diferentes colores los que se
colocaban a la entrada de la habitación o a los pies de la cama de los pacientes. Estas medidas eran muy simple
de enseñar lo que facilitaba el cumplimiento de la norma por parte del personal, sin embargo, aún se seguía
sobreaislando a los pacientes sin saber a cabalidad, qué se estaba controlando.
En este contexto y mientras se consideraba a las enfermedades transmisibles medianamente controladas con
las medidas de aislamiento implementadas, aparece a mediados de los 80 un nuevo flagelo que estremece al
mundo entero, el SIDA. Esta enfermedad causada por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), si bien
mayoritariamente se transmite por contacto sexual, también se relaciona con la exposición parenteral con
sangre, a través de agujas compartidas entre los drogadictos. Esta situación alerta a las autoridades sanitarias,
ya que muchos pacientes que concurren a los hospitales por diversas patologías pueden ser portadores de VIH
sin saberlo, poniendo en situación de riesgo al personal sanitario quienes deben manipular numerosos artículos
corto - punzantes durante la práctica clínica.
Lo anterior lleva a transformar la categoría de precauciones con sangre en las “Precauciones Universales”.
Precauciones Universales
Las precauciones universales consisten en tomar medidas con todos los pacientes sin discriminación alguna,
con o sin diagnóstico conocido. Estas precauciones tienen una gran ventaja para protección del personal, sin
embargo, presentan una limitante al momento de aplicarlas con pacientes antes de que se conozca su
diagnóstico. Esta limitante la constituye el no contemplar medidas de prevención en caso de agentes
aerotransportados o proyectados por gotitas.
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La experiencia del uso de distintos tipos de aislamientos durante las décadas del 70 y 80 determinó que la
mayoría de las infecciones endémicas se podían controlar teniendo precaución con el manejo de secreciones,
excreciones, fluidos y sangre, por lo que se propone a mediados del 90 un nuevo sistema denominado
Aislamiento por Sustancias Corporales.
Frente a tal diversidad de sistemas de aislamientos propuestos los últimos 25 años, se produce en el personal
sanitario un desconcierto tal, que hace necesario una nueva revisión del tema a fin de simplificar las medidas de
aislamiento en un sistema más estandarizado.
Es así como el año 1995 el CDC inicia la revisión del tema y publica el año 1996 una serie de recomendaciones
incluidas en las denominadas Precauciones Estándar, que es el sistema de aislamiento vigente a la fecha de la
elaboración de este documento.
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PRECAUCIONES ESTÁNDAR
Las medidas descritas en las Precauciones Estándar se recomiendan para ser aplicadas en todo momento por
el personal sanitario durante las prácticas de atención en los establecimientos hospitalarios, independiente si
existe o no diagnóstico de patología infecciosa.
El cumplir con estas medidas protege al personal y a los pacientes de infecciones cruzadas. Sin embargo
existen microorganismos patógenos cuya puerta de salida del hospedero es el tracto respiratorio y pueden
cruzar el ambiente hasta el hospedero susceptible a través de gotitas expelidas durante la conversación,
respiración o el reflejo de la tos. En general, estos microorganismos viajan cortas distancias (alrededor de un
metro), pero existen algunos microorganismos pequeños (<0,5 micrones) que pueden mantenerse en partículas
en suspensión y ser transportadas por corrientes de aire a distancias considerables. En estas situaciones se
agrega a las Precauciones Estándar una doble protección.
Esta doble protección se refiere a precauciones con agentes aerotransportados o proyectados por gotitas,
en ambos casos la doble protección se aplica cuando se sospecha o se ha confirmado el diagnóstico que lo
amerita.
Por otra parte, existen algunos agentes patógenos que presentan una alta transmisibilidad cuya vía de
transmisión se produce por el contacto durante la atención de pacientes. Si bien las Precauciones Estándar
serían suficientes para minimizar el riesgo de infecciones cruzadas, en casos especiales requieren de medidas
adicionales, como por ejemplo en presencia de brotes intrahospitalarios o períodos de epidemias comunitarias.
A continuación se describen los elementos a considerar a fin de cumplir con las Precauciones Estándar y
cuando se requiere de elementos adicionales a éstas precauciones si la situación así lo requiere.
Componente general
Lavado de manos antes y después de la atención directa de todo paciente, utilice o no guantes.
Lavado Clínico de Manos con jabón antiséptico cuando se atienda a pacientes severamente
inmunocomprometidos o con patología infecciosa.
Uso de guantes siempre que vaya a manipular algún fluido corporal o piel no intacta.
Uso de gafas protectora, mascarilla y delantal protector si existe el riesgo de salpicadura de sangre o
fluidos corporales.
Componentes específicos
Agentes Aerotransportados (TBC respiratoria, Varicela, Zoster diseminado, Rubéola) Agregar al componente
general:
Habitación individual.
La habitación requiere de presión negativa con ventilación al exterior y al menos seis recambios de aire
por hora.
Uso de mascarilla quirúrgica para toda persona que ingrese a la habitación.
El personal destacado en forma permanente al cuidado de pacientes TBC (+) requiere de mascarilla de
alta eficiencia, hasta que se haya negativizado el paciente (alrededor de cinco días de iniciado el
tratamiento).
Si el paciente TBC (+) transitoriamente debe salir de la habitación debe portar mascarilla.
Agentes Aeroproyectados
(Adenovirus, Parotiditis, Influenza)
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• Habitación individual o en cohorte.
Uso de mascarilla quirúrgica si el huésped susceptible se acerca a menos de un metro.
Agentes transportados por Contacto
Como se ha descrito anteriormente para prevenir infecciones cruzadas por contacto directo, bastaría el
componente general de las precauciones estándar. Sin embargo existen algunas excepciones donde se
recomienda agregar al componente general:
En pacientes incontinentes con Infección gastrointestinal por Clostridium dificille Brotes epidémicos por Virus
Sincicial Respiratorio.
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Medidas de prevención en Bacteriemia asociada a dispositivos vasculares
Según tiempo de permanencia: Transitorios o de corta duración (< 30 días) a) venosos centrales, b)
periféricos, c) arteria pulmonar, d) hemodiálisis. Permanentes o de larga duración (> 30 días) a) tunelizados y b)
con bolsillo
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Bacteriemia Técnica Aislamiento de Instilación de Seguir técnicas
relacionada al inapropiada en la microorganismos en antibiótico en el asépticas estrictas
catéter colocación de las el segmento del catéter durante la inserción,
líneas. catéter cultivado y en Antibióticos cambio de apósitos,
Cuidado un hemocultivo sistémicos equipos y cambios de
deficiente del obtenido por punción Remoción del catéter
catéter. de vena periférica catéter y cambio a Seguir protocolos
Solución de Fiebre, escalofrio otro sitio institucionales para la
nutrición Dolor, enrojecimiento inserción y cuidado del
parenteral e inflamación en el catéter
contaminada sitio de salida.
Exudado en el sitio
de salida
Bacteriemia Solución de Aislamiento del Remoción del Seguir técnica aséptica
relacionada a nutrición mismo catéter durante la preparación
nutrición parenteral parenteral microorganismo en Antibióticos de las nutriciones
contaminada la solución de intravenosos parenterales
nutrición parenteral y
en los hemocultivos
obtenidos por
punción de vena
periférica
Fiebre, escalofrío
El diagnóstico de bacteriemia se realiza con estudio microbiológico del catéter toda vez que un paciente con
catéter venoso central (CVC) presente fiebre y/o calosfríos, sin un foco infeccioso que lo explique
Diagnóstico post remoción: esta modalidad se emplea cada vez que existen sospechas fundadas de que el
catéter es el causante de la bacteriemia y no ofrece mayores dificultades de la remoción del CVC.
Prevención
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8. No administrar soluciones de dextrosa a través de los catéteres de monitoreo, ni extraer muestras de
sangre por ellos.
EL propósito es prevenir y disminuir la incidencia de infecciones urinarias asociadas al uso del catéter urinario
permanente. Se establecen normas en las organizaciones que deben ser aplicadas en todos los servicios
clínicos y de apoyo clínico por todo el equipo de trabajo y alumnos en práctica en la red asistencial. Además, se
establecen criterios para diagnosticar ITU. Entre las medidas generales, comprobadas en prevención ITU/CUP,
destacan:
Solo personal autorizado podrá instalar este dispositivo, deberá utilizarse el catéter de menor calibre posible, a
menos que exista una indicación diferente; para minimizar el trauma en la pared vesical y uretral. Cuidar que el
lumen es éste permita el drenaje en forma apropiada. El uso de lubricantes no es necesario de rutina. En caso de
necesidad, debe usarse lubricante estéril, en dosis unitaria. Es importante el lavado de manos y uso de
dispositivos estériles e insumos estériles en la ejecución de la técnica y un aseo genital previo. Una vez
terminado el procedimiento debe asegurar el CUP de manera que se eviten movimientos y tracción uretral,
fijándolo en el muslo del usuario y resguardando la bolsa recolectora.
Los CUP se mantendrán en un sistema de circuito cerrado, solo se podrá desconectar el circuito con técnica
aséptica, para vaciamiento de orina y cambio de la bolsa recolectora. El flujo de orina debe mantenerse sin
obstrucción, la bolsa recolectora bajo el nivel de la vejiga y se debe clampear próximo al meato para los cambios
de cama.
La bolsa recolectora debe ser manipulada con técnica aséptica, se debe vaciar cuando esté a ¾ de su capacidad
de llenado, esto se hará utilizando un receptáculo limpio, seco y desinfectado con cloro, evitando tocar los bordes
del receptáculo ni quedar sumergida en la orina, luego de vaciada se debe desinfectar con alcohol al 70% y dejar
inserta en su estuche. Como sugerencias: se debe evitar salpicaduras, uso de medidas estándar de prevención.
Al finalizar el vaciamiento el receptáculo debe ser lavado y desinfectado con cloro.
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Medidas de prevención de IAAS en ventilación mecánica
Vía aérea artificial: Es un dispositivo de plástico o de goma que se inserta en la vía aérea superior o inferior para
facilitar la ventilación o la eliminación de secreciones y que se hace necesaria cuando la vía natural no es capaz
de cumplir satisfactoriamente sus funciones o cuando existe el riesgo de que esto ocurra. Su objetivo es
mantener una oxigenación y ventilación eficaz y adecuada en los pacientes con tubo endotraqueal. Se debe
realizar una valoración adecuada del paciente, dirigida a pesquisar complicaciones reales o potenciales en el
manejo del tubo endotraqueal; Asegurar la permeabilidad del tubo endotraqueal, procurando el mayor confort
posible al paciente; Minimizar las complicaciones relacionadas con la presencia de métodos invasivos
procurando una correcta manipulación de los tubos endotraqueales; Prevenir infecciones asociadas a la
atención en salud.
Tubo endotraqueal (TET): Es un tubo que se introduce a través de las fosas nasales o de la boca es el medio más
utilizado para manejar la vía aérea a corto plazo. Se dividen en dos partes: el adaptador de 15 mm. que facilita la
conexión al ventilador, al ambú o al tubo en T y el tubo propiamente tal. En el tubo pueden existir otros dos
elementos como son el balón de inflado del cuff y la válvula anti retorno de inflado. El tubo tiene la punta a
traumática, a lo largo de todo el tubo hay una línea de contraste radiopaca con escala, que permite ver si la
posición del tubo en la tráquea es la deseada.
a) Enfermera clínica:
b) Técnico paramédico:
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Cuidados de Enfermería en paciente con tubo endotraqueal (TET)
1. Lavado de Manos según norma y uso de guantes estériles o de procedimientos según requerimientos.
2. Asegurar una adecuada fijación del tubo con cinta de fijación, que deberá estar siempre limpia y seca para
evitar lesiones de la piel y revisar periódicamente a lo menos 2 veces durante el turno.
3. Prevenir las lesiones en la piel en relación a la presencia del tubo, rotándolo de comisura labial en cada
turno (c/12 horas.)
4. Realizar aseo y lubricación de cavidades al menos cada 12 hrs y de acuerdo a necesidad del paciente con
clorhexidina al 0.12%. El aseo bucal se realizara tras asegurar la adecuada fijación del TET y comprobar la
correcta presión del cuff.
5. Aspiración de secreciones del tubo según necesidad.
6. Medir y registrar la distancia del TET tomando como punto de referencia la comisura labial, actividad a
realizar como mínimo cada 12 horas.
7. Medir la presión de inflado del cuff cada 12 hrs, con un a presión que no supere 30 cm H2O.
8. Si se está administrando oxígeno adicional sin ventilación mecánica, asegurar la adecuada temperatura y
humidificación del sistema.
9. Si el paciente se encuentra en ventilación mecánica, mantener idealmente el TET con filtro antibacteriano,
que además mantiene la humedad y la temperatura. Con excepción en pacientes pediátricos.
10. El sistema cerrado de aspiración evita despresurización de la vía respiratoria y mantiene la oxigenación.
Este sistema siempre debe ser cambiado cada 48 horas y según necesidad, cuando macroscópicamente
este contaminado.
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PROCEDIMIENTO DE ASPIRACIÓN DE SECRESIONES
Materiales
Procedimiento
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Medidas de prevención de IAAS en enfermedades gastrointestinales
La Gastroenteritis Aguda (GEA) infecciosa es una patología frecuente y de alto impacto, especialmente en niños
menores de cinco años y adultos mayores. En nuestro medio, la causa más frecuente es viral (rotavirus y
norovirus) seguido de Salmonella, Shigella, [Link] diarreogénicas y Campylobacter. Habitualmente son cuadros
autolimitados que no requieren estudio de laboratorio específico y cuyo manejo debe centrarse en la reposición
hidro-electrolítica de acuerdo al grado de deshidratación. Existe evidencia sobre beneficio sintomático del uso
de probióticos (Lactobacillus GG y [Link]); racecadotrilo en cuanto a la diarrea; y ondasetrón para los
vómitos. En caso de sospecha de agente invasor (bacteria o parásito) debe realizarse un estudio etiológico e
iniciar terapia antimicrobiana de acuerdo al microorganismo identificado. La prevención de contagio mediante
medidas de saneamiento y adecuada manipulación de agua y alimentos es fundamental. Actualmente se
dispone de vacunas efectivas contra algunos de los agentes involucrados (ej. rotavirus), que deben
recomendarse en grupos de riesgo.
Las enfermedades gastrointestinales en el lactante se definen como deposiciones líquidas o disgregadas por
más de 12 horas de evolución con o sin vómitos, con o sin fiebre; la diarrea no se asocia a otras causas no
infecciosas, no se trata de la exacerbación de un cuadro intestinal previo. Si se identifica un patógeno entérico,
no hay evidencias que se haya encontrado presente al ingreso. Las medidas de prevención de IAAS en estos
casos está dado por el uso estricto de las precauciones estándar y de aislamiento según normas institucionales
(revisar normas estándar de precaución)
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Medidas de prevención de IAAS en Infección de Herida operatoria (IHO)
Las infecciones de la herida operatoria (IHO) son las infecciones más frecuentes en el país y una de las
complicaciones más graves de la práctica quirúrgica. Su importancia se basa en la alta incidencia, la severa
morbilidad que se asocia a ellas y el impacto económico que conlleva. Siendo sus agentes causales principales
los estafilococo ureus y coagulasa (-), ambos gérmenes de reservorio humano, lo que nos presenta la estricta
asociación de estas infecciones, con fallas de la atención clínica como su principal factor de riesgo, por lo que
cobran relevancia todas las recomendaciones y medidas comprobadamente efectivas en control de infecciones
de la herida operatoria.
OBJETIVO. Prevenir las infecciones de Herida Operatoria en los pacientes sometidos a procedimientos
quirúrgicos en Clinica Mayor.
ALCANCE. Todas las áreas clínicas que participan en la atención de los pacientes quirúrgicos de Clinica Mayor
(abierta, cerrada y de apoyo clínico).
DEFINICIONES
Infección herida operatoria (IHO) “Presencia de pus en el sitio de la incisión quirúrgica, incluido el sitio de salida
de drenaje por contrabertura, con o sin cultivos positivos, dentro de los primeros 30 días post intervención
quirúrgica.
Herida Limpia: Cirugías electivas, cerradas en forma primaria y sin drenajes, no traumáticas, sin signo de
inflamación o infección, sin apertura de mucosas respiratoria, orofaríngea, genitourinario, digestiva y biliar.
Herida Limpia Contaminada: Cirugías no traumáticas en las que escinden las mucosas en forma controlada, con
su habitual contaminación, sin evidencias de inflamación o infección en los órganos involucrados.
Específicamente, operaciones que comprometen el tracto biliar, el apéndice, la vagina y la orofaringe.
Herida Contaminada: Cirugías por trauma de menos de 4 horas de evolución o con inusual contaminación
proveniente de las mucosas o con escisión de tejidos inflamados sin pus. Herida Sucia: Cirugías por trauma de
más de 4 hrs de evolución o con tejido desvitalizado, o con cuerpo extraño, o con contaminación fecal o con
incisión de zonas con supuración.
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MEDIDAS DE PREVENCIÓN DE INFECCIÓN DE HERIDA OPERATORIA
Preoperatorio.
El período de hospitalización preoperatorio debe ser el mínimo necesario, a fin de evitar la colonización del
paciente con cepas hospitalarias. Todo paciente que va a ser sometido a una intervención quirúrgica electiva,
debe estar sin focos infecciosos dístales, como puede ser en: piel, piezas dentales, tracto urinario u otros, para
evitar diseminación hemolinfática de microorganismos al sitio de intervención.
Paciente con Diabetes Mellitus. Controlar la glicemia en todos los pacientes diabéticos antes de una
intervención electiva y mantenerla por debajo de 200 mg/dl durante la operación y en las primeras 48 horas del
postoperatorio
Tabaco: Se recomienda promover el cese del consumo de tabaco en cualquiera de sus formas; pipa, cigarrillo,
etc., por lo menos, en los 30 días previos a la cirugía. La nicotina entorpece el proceso de cicatrización, lo que
favorece la infección del sitio quirúrgico.
Higiene del paciente: El paciente debe llegar al día de la intervención quirúrgica en condiciones higiénicas
óptimas, mediante un baño o una ducha con agua y jabón, la piel debe estar limpia.
Clasificación de la sociedad americana de anestesiología (asa) El riesgo es establecido por el anestesista según
el estado físico general del paciente y es reconocido como un riesgo intrínseco de infección:
ASA 4: Paciente con enfermedad sistémica severa incapacitante que constituye una amenaza constante a la
vida.
ASA 5: Paciente con pronóstico de muerte en las próximas 24 horas sea o no sometido al acto quirúrgico.
La asignación del paciente a la clase 3,4 o 5 de ASA agrega un punto al índice de riesgo de infección. De esta
clasificación de deduce que los factores de riesgo que pueden estar presentes en una IHO dependen del
huésped (atribuibles al propio paciente), de la atención clínica (atribuibles a la atención clínica) y del ambiente
(atribuibles al entorno físico).
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Preparación de la piel.
En sala
El personal de enfermería que realiza preparación de la piel de los pacientes quirúrgicos, debe efectuar
el procedimiento previo lavado de manos y uso de guantes.
Todo paciente debe realizarse un baño con agua y jabón la noche anterior y/o antes de la intervención.
En pacientes postrados o incapacitados el personal de enfermería debe realizar baño y limpieza de la
zona operatoria por arrastre con jabón antiséptico y enjuague con agua limpia además de corte de uñas
de manos y pies si lo requiere.
En pacientes de cirugía Traumatológica de implantes y prótesis, el baño se debe realizar con jabón
antiséptico.
No remover el vello excepto que pueda contaminar la herida operatoria o dificultar el acto quirúrgico. Si
fuera necesario, realizar antes de la operación un recorte del vello con cortadora de vello (clipera) con
cabezal desechable.
Intraoperatorio.
Todo miembro del equipo quirúrgico debe tener las uñas cortas y no usar uñas artificiales. No deben
llevar joyas en las manos ni muñecas.
El lavado quirúrgico incluye manos y antebrazos, y siempre se realiza antes de tocar el campo estéril.
Realizar lavado quirúrgico de manos previo al procedimiento quirúrgico hasta el codo, realizando
limpieza de uñas; con jabón yodóforo o clorhexidina según norma durante 3 a 5 minutos según
corresponda.
Mantener las manos alejadas del cuerpo después del lavado y con los codos flexionados para que el
agua fluya desde la punta de los dedos hacia los codos. Secarlas con paño estéril y colocarse bata y
guantes estériles.
Enjuagar las manos y antebrazos manteniéndolos alejados del cuerpo, dejar correr agua desde los dedos
hacia los codos y secar con toalla o compresa estéril.
La efectividad del lavado quirúrgico está condicionada por la técnica del lavado, la duración, la condición
de la piel de las manos, la técnica usada para el secado. – Usar guantes estériles para las
intervenciones quirúrgicas y procedimientos invasivos.
La Pabellonera que presenta el material estéril, debe realizar lavado clínico de manos con jabón
antiséptico antes de manipular material estéril.
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Ropa del equipo quirúrgico.
El personal de Pabellón debe usar gorro limpio que cubra todo el cabello, antes de ingresar al quirófano.
Las mascarillas del equipo quirúrgico deben cubrir ampliamente boca, nariz y vellos de la cara,
manteniéndolas secas durante la intervención.
Usar gafas o antiparras.
El equipo quirúrgico debe colocarse delantal estéril con técnica aséptica rigurosa.
El equipo quirúrgico debe usar guantes estériles que se colocarán después de la bata. –
La ropa y campos quirúrgicos deben ser impermeables, para evitar contaminación cuando se mojan.
Cambiar la ropa quirúrgica cuando se contamine de forma visible.
Material Quirúrgico.
Todo material quirúrgico debe ser estéril, ya que se considera un artículo crítico por ingresar a tejidos
normalmente estériles.
La condición de esterilidad del material debe ser evaluada previa a la intervención en cuanto a la
indemnidad del envoltorio, fecha de vencimiento, sellos y controles químicos de esterilización.
El material a utilizar en implantes o prótesis estará en condiciones de uso, una vez efectuado el análisis
de los controles biológicos de esterilización en la central de esterilización, los que deben ser negativos.
La zona operatoria debe ser aislada durante el acto quirúrgico con ropa estéril. Las zonas contaminadas
cercanas al sitio de la intervención, (región perineal) deben ser aisladas con compresas estériles u otro
similar.
Técnica quirúrgica.
Técnica quirúrgica aséptica cuidadosa que incluye manejar los tejidos con delicadeza, realizar una
correcta hemostasia, minimizar los tejidos desvitalizados y los cuerpos extraños y una correcta selección
del material de sutura.
Dejar la herida abierta para cierre primario diferido o para cierre por segunda intención, si ha existido
una contaminación importante de la misma.
Si se utilizan drenajes en la intervención, éste debe ser aspirativo y cerrado, extraído por contrabertura y
por el menor tiempo posible.
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Ambiente en la Sala de Operaciones.
Profilaxis antibiótica.
Postoperatorio.
Manejo de heridas.
Si no presentan complicaciones, las heridas operatorias deben mantenerse cubiertas durante las
primeras 48 horas del postoperatorio, es decir, no debe realizarse curación.
Cuando sea necesario realizar curación, ésta debe ser hecha por profesional (médico, enfermera) con
técnica aséptica y material de curación estéril.
Los apósitos deben cambiarse sólo si están manchados, sueltos, húmedos o se sospecha infección del
sitio quirúrgico.
Las soluciones empleadas en curaciones deben ser de uso individual.
La herida operatoria debe mantenerse seca, por lo que no se recomienda el uso de gasas impregnadas
con antiséptico sobre ella ya que la mantiene húmeda y hace permeable los apósitos a material no
estéril (sábana, ropa) y el ambiente que la rodea.
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Manejo de drenajes.
Los drenajes deben ser evaluados diariamente y retirados tan pronto cese su indicación.
Para cumplir su función espirativa los hemosuc deben mantenerse al vacío.
Los drenajes deben ser mantenidos en circuitos cerrado estéril.
Los drenajes deben ser medidos y cambiado el sistema recolector por otro estéril, con técnica aséptica
rigurosa.
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