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Rehabilitación del Humedal Jaboque

Este documento presenta los resultados de una prospección arqueológica realizada en el humedal Jaboque en Bogotá, Colombia. El estudio buscó evaluar los elementos arqueológicos previamente identificados en el humedal y generar un plan de manejo arqueológico. La prospección confirmó la presencia de canales, campos elevados, aterrazamientos y monolitos construidos por pueblos prehispánicos. Adicionalmente, se encontraron las terrazas donde se ubicó el antiguo poblado

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Rehabilitación del Humedal Jaboque

Este documento presenta los resultados de una prospección arqueológica realizada en el humedal Jaboque en Bogotá, Colombia. El estudio buscó evaluar los elementos arqueológicos previamente identificados en el humedal y generar un plan de manejo arqueológico. La prospección confirmó la presencia de canales, campos elevados, aterrazamientos y monolitos construidos por pueblos prehispánicos. Adicionalmente, se encontraron las terrazas donde se ubicó el antiguo poblado

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Construcción de Obras de Reconformación Hidrogeomorfológica y Rehabilitación

de Hábitats
Acuáticos y Semiacuáticos del Humedal Jaboque Fase II

Prospección Arqueológica y Formulación de Plan de Manejo Arqueológico para el


Humedal Jaboque (Engativá)
INFORME FINAL

Consorcio Jaboque 2
Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Bogotá (EAB)

Diana Cristina Villada Cardozo


Julio 2014, Bogotá D.C.
1. PRESENTACIÓN GENERAL DEL ESTUDIO

Es reconocido que los humedales fluviales como los de la Sabana de Bogotá, constituyen
ecosistemas de gran importancia ecológica, cumpliendo funciones de amortiguación de
inundaciones en periodos de lluvias, reducción de la erosión, recarga o descarga de
aguas subterráneas, filtración de los contaminantes, además de constituir lugares de
importancia estratégica y extraordinaria como reservas de alta diversidad biológica, que
normalmente incluyen especies endémicas o en peligro de extinción (Valencia y otros,
2005).

El humedal Jaboque hace parte del sistema de humedales fluviales que configuran parte
de la dinámica hidrológica de la cuenca del río Bogotá, particularmente en la zona sur de
la subregión de la sabana de Bogotá. Subregión que a su vez pertenece a la gran región
del altiplano de Cundinamarca y Boyacá, la altiplanicie más importante al norte de la
cordillera de los Andes.

Este humedal se encuentra ubicado al noroccidente de la ciudad de Bogotá en la


localidad de Engativá, contiguo al sur del humedal Juan Amarillo (Tibabuyes), entre el
Aeropuerto el Dorado y la Autopista Medellín. Limita al occidente con el río Bogotá y se
extiende al oriente hasta la carrera 105F con calle 67 cubriendo en la actualidad un área
de 157,9 Ha (IEU, página Web), (Figura 1). Área que representa poco más de una tercera
parte de la que tenía el humedal a mediados del siglo pasado, de acuerdo con fotografías
aéreas de esa época.

Figura 1. Plano de ubicación del humedal Jaboque

Fuente: [Link] (Consultada el


05/03/2013)

1
Si bien es claro que las primeras intervenciones de origen antrópico sobre los humedales
de la sabana de Bogotá tuvieron lugar desde tiempos prehispánicos, es desde mediados
del siglo XX que esta intervención alcanza matices de deterioro y degradación ambiental.
Particularmente en el caso del humedal Jaboque, la primera gran afectación de esta
época la constituyó la construcción del Aeropuerto El Dorado iniciada en 1955. El
segundo gran embate sobre el humedal lo constituye el proceso de urbanización iniciado
con la anexión del municipio de Engativá al Distrito Especial de Bogotá en 1970. Proceso
que se aceleró desde mediados de los años ochenta y que a la fecha aún continúa. La
secuencia de fotografías aéreas disponibles del humedal permite observar la dimensión
de este crecimiento y su reflejo en la degradación ocasionada al mismo, con la
desecación de la mayoría de sus afluentes e incluso de sectores de su cauce principal
(Muñoz y Jaramillo, 2005b:65). Adicional a lo anterior, este proceso de urbanización
desbordado acentúa aún más el deterioro de los componentes bióticos del humedal, pues
intensifica el vertimiento de aguas negras y basuras iniciado desde tiempos de la colonia
(Vargas y otros, 2005).

Los humedales de la sabana de Bogotá empezaron a ser objeto de afectaciones


antrópicas desde épocas prehispánicas y coloniales, por lo cual su recuperación y
conservación reviste además de importancia ecológica, un gran valor arqueológico y
patrimonial. En el caso específico del humedal Jaboque, a pesar de su obliteración en las
últimas décadas, algunas de tales afectaciones prehispánicas se evidencian aún hoy día,
a través de una serie de elementos como canales y campos elevados, aterrazamientos y
monolitos directamente ubicados en el humedal y otros como zanjas, un antiguo poblado
y un cerrillo, ubicados en sus cercanías (Muñoz 2004; Muñoz y Jaramillo 2005a; López e
Izquierdo 2005). Elementos que fueron identificados precisamente, durante el desarrollo
de un proyecto de investigación aplicada a la restauración ecológica del humedal
Jaboque, adelantado entre los años 2003 y 2005 por el Instituto de Ciencias Naturales de
la Universidad Nacional de Colombia (ICN) y auspiciado por la Empresa de Acueducto y
Alcantarillado de Bogotá.

De tal manera, la prospección arqueológica realizada sobre el área del humedal Jaboque
permite conocer el estado actual de los elementos arqueológicos previamente
identificados. Lo anterior con el fin de generar un Plan de Manejo Arqueológico que en lo
posible aporte nuevos elementos de análisis y discusión al contexto de la problemática
arqueológica de la sabana de Bogotá. Particularmente sobre la incidencia de los sistemas
de canales y campos elevados en el proceso de complejización social que conllevo la
organización sociopolítica Muisca encontrada en el siglo XVI, de acuerdo con el
planteamiento teórico propuesto por la investigadora Ana María Boada (2000, 2006,
2007).

Como consecuencia del desequilibrio ocasionado a la dinámica hidrológica del rió Bogotá
tras la afectación negativa de su sistema de humedales, cobra vigencia el concepto de
recuperación ambiental, como una necesidad imperiosa que trasciende la restauración
misma de ese equilibrio eco-sistémico. Se trata fundamentalmente de generar, tanto a
nivel de las comunidades humanas locales (inmediatamente aledañas), como a nivel de la

2
población bogotana en general, un sentido de pertenencia social y de responsabilidad
ambiental, que constituya un punto de partida para construir una mejor calidad de vida.

En este contexto se insertan las obras de reconformación hidráulica y rehabilitación de


hábitats acuáticos y semiacuáticos en el humedal Jaboque, que adelantará el consorcio
Jaboque 2 para la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, ente encargado de
la gestión ambiental del sistema hídrico de la capital. Estas obras se desarrollaran en el
Sector 2 del humedal (ver cartografía anexa y Figura 2), como continuación del proceso
de restauración iniciado en la fase I.

1.1. OBJETIVOS

1.1.1. OBJETIVO GENERAL

Realizar una prospección arqueológica en áreas de influencia directa del humedal


Jaboque (delimitadas por la caracterización histórica ya realizada) que permita completar
la información sobre la disposición espacial y establecer el estado actual de cada uno de
los elementos arqueológicos previamente identificados en el humedal. Lo anterior con el
fin de generar un Plan de Manejo Arqueológico, que en lo posible aporte nuevos
elementos de análisis y discusión al contexto de la problemática arqueológica de la
sabana de Bogotá.

1.1.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

 Realizar un diagnóstico del estado actual de los elementos arqueológicos ya


mencionados, con especial interés en las terrazas identificadas como el lugar de
ubicación del antiguo poblado de Chise y del denominado cerrillo que parece haber sido
un santuario.

 Generar un Plan de Manejo Arqueológico (PMA) para el área del humedal Jaboque, en
cumplimiento de la legislación vigente sobre la protección y conservación del Patrimonio
Arqueológico de la Nación, siguiendo las recomendaciones efectuadas por el ICANH en el
oficio ICANH-130-0076 DE 2012.

 Generar cartografía general del complejo histórico del Humedal Jaboque con los
elementos arqueológicos identificados,

1.2. MARCO LEGAL Y NORMATIVIDAD

 Constitución Política de Colombia (Artículos 63 y 72).


 Ley 163 de 1959.
 Decreto 264 de 196.

3
 Ley 397 de 1997 (Ley General de Cultura) y su reciente modificación mediante la Ley
1185 de marzo de 2008.
 Decretos reglamentarios 833 de 2002 y 763 de 2009.
 Lineamientos establecidos por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH
2010).

1.3. ALCANCE TÉCNICO DEL PROYECTO DE ADECUACIÓN HIDRÁULICA

El Proyecto a realizar por el Consorcio Jaboque 2, es la continuación del proceso de


restauración del Humedal Jaboque localizado en la Localidad de Engativá en el Occidente
de la ciudad de Bogotá.

Las obras a desarrollar dentro de los trabajos de conformación son las siguientes:

 Recuperación del espejo de agua Sector 2


 Estructura de vertimiento Sector 2 (dique)
 Estructura de vertimiento Sector 3 (dique)
 Construcción de islote en material pétreo Sector 2.

Con la realización de estas obras se quiere recuperar y mantener limpio el espejo de agua
en este sector del Humedal, manteniendo niveles estables del mismo gracias a la
construcción de las estructuras de control a lado y lado de la zona a intervenir.

Con las obras a desarrollar se garantiza el mejoramiento de las condiciones para


preservar el hábitat acuático y semiacuático en la zona y la conservación de las especies
nativas existentes en el Humedal.

En relación a los contextos arqueológicos presentes en la zona, las características de las


obras a desarrollar no contemplan en ningún caso la intervención al jarillón existente, ni a
los monolitos presentes en la zona; las obras tampoco contemplan excavaciones en el
lecho dentro del Humedal que alteren los camellones preexistentes.

Los monolitos que se encuentran ubicados dentro del Sector 2 (en total 6 como lo muestra
la Figura 2) han sido georeferenciados con el fin de garantizar su integridad y estabilidad.

El jarillón a construir en la estructura de vertimiento, se proyecta a 10 mts del jarillón


existente, contados desde los bordes enfrentados de las bases de las estructuras; de esta
manera se garantiza no tocar ni intervenir el mismo (Figura 2).

4
Figura 2. Humedal Jaboque Sector 2. Área de disposición de obras y punto de acceso

Figura 3. Proyección del jarillón propuesto frente al jarillón existente

La limpieza y recuperación del espejo de agua, se realizará ubicando la maquina sobre


los diques arrastrando la vegetación (pasto y buchón) existente sobre la superficie del
humedal; en caso de que la vegetación se encuentre enraizada, deberá extraerse la
materia asociada a la vegetación, con el fin de recuperar el vaso hidráulico del humedal

5
2. ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN

El humedal Jaboque, ubicado en la localidad de Engativá, es una reserva que goza de


medidas de protección por sus valores ecológicos, estos ecosistemas cumplen con
diversas funciones como: la recarga y descarga de acuíferos; la retención de sedimentos,
nutrientes y tóxicos; el control de inundaciones, el soporte de cadenas tróficas y el hábitat
de vida silvestre (INGETEC S. A., 2007: 10). Pero Jaboque no es sólo refugio de la
biodiversidad, además es un lugar arqueológico que alberga un conjunto de monolitos
emplazados en un antiguo sistema de zanjas y camellones (López C., 2008).

Zanjas, camellones y monolitos

Algunos investigadores como Miguel Etayo, Harry Marriner y Jhon Meyer Muñoz venían
reportando, desde el año 2002, la existencia de un conjunto de monolitos, en el humedal
Jaboque, erigidos sobre un antiguo sistema de camellones localizado a la orilla del río y
que conformaba abanicos en los meandros próximos, cuando no seguía el curso de un
antiguo brazo fluvial que, ya desde el siglo XVIII, era identificado como una ciénaga o
quebrada. Las aerofotografías evidenciaron la existencia de camellones dispuestos en
espina de pescado con dirección NW-SE (López C., 2008). En cuanto a los monolitos,
López aclara que se trata de

[…] veinte menhires o monolitos de cuarzoarenita que se ubican principalmente sobre un


jarillón que delimita el costado E de la zona conservada. Desde el punto de vista espacial,
es notoria su distribución a partir del extremo NW de Jaboque hasta el sitio donde se
localiza uno de los meandros del río Bogotá (antiguamente llamado Bunza), para luego
dirigirse en ángulo recto y en sentido SE hasta los límites de una terraza alta donde al
parecer, hubo un asentamiento muisca que las fuentes paleográficas denominan: Chise o
Pueblo Viejo de Ingativa, y que en la actualidad es ocupada por barrios de familias de
escasos recursos (2008: 238).

Los monolitos presentan diferencias estilísticas entre sí como su tamaño, corte y


localización. Entre ellos destacan cuatro de estos menhires por poseer un agujero o
perforación de 4 cm de diámetro, en tres de ellos a una altura de 1.50 metros
aproximadamente (la estatura promedio de un indígena). El cuarto, denominado como
monolito 2 (M2), es un cubo de unos 25 cm de lado, cuya perforación se encuentra sobre
su cara superior (López C., 2008).

López C. e Izquierdo P. (2005) proponen la siguiente clasificación arqueológica para los


menhires:

Estilo A: incluye los monolitos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9, 10 y 11. Se caracterizan por tener una


longitud mayor (+/- 1.30-2 m) y apariencia fálica (M1 y M9), que puede revelar el proceso
de corte de la roca y/o manifestaciones simbólicas o técnicas que podrían estar reflejadas
en la presencia de un agujero que atraviesa la parte superior de M1, M2, M9 y M10
(López C. e Izquierdo P., 2005).

6
Estilo B: El promedio de dimensiones de estos ejemplares es de 48 x 20 x 15 cm, y
exhiben, en su mayoría, una sección cuadrangular que en ocasiones se transforma en
una pirámide truncada y cortes achaflanados. En M17 se evidencia una acanaladura de
14 cm de longitud, atribuible al proceso de talla. La distancia espacial y estilística respecto
del estilo A, sugiere que este conjunto tiene un origen diferente y menos antiguo.

En el humedal de Jaboque se encontraron vestigios que prueban una sucesión de


cambios climáticos y culturales en el área. Las condiciones de espeje de agua se
remontan 10000 años AP (Holoceno) y se extienden hasta 2500 AP, momento en que un
población de bosques alisos se establece en los alrededores, situación que predominó
hasta el siglo XVII. Un segundo nivel, involucra hechos trascendentales para la
conformación del humedal bajo condiciones similares a las actuales. Es muy posible que
por causa de un periodo seco, que tiene lugar entre 3300-2500 AP (+/- 1350-550 a. C.), y
que se ha registrado en otros lugares del país como la Depresión Momposina y el norte
de la Cordillera Occidental, los representantes de la cultura Herrera (S IX a. C.- VIII d. C.)
hubieran comenzado la construcción de los primeros camellones sobre la orilla y los
meandros próximos al río Bogotá, con el fin de desviar el agua para el abastecimiento de
una agricultura incipiente en el contexto de una población baja y centralizada. Los
camellones más antiguos son interceptados por otros que tienden a formar una barrera
entre el área que corresponde a la terraza de ocupación (SE de la zona conservada) y el
sector más próximo al río (López C., 2008; López C. e Izquierdo P., 2005).

En este lugar, quizá ya iniciado el muisca temprano (siglos VIII-XII d. C.): periodo que
coincide con una etapa fría-húmeda y el aumento significativo de una población más
dispersa, los ingenieros prehispánicos erigieron un promontorio en forma de anillo sobre
el curso de la antigua quebrada Jaboque, desde el cual, y en direcciones opuestas, se
desprenden camellones perpendiculares que alcanzan una longitud de entre 500 (sentido
NE-SW) y 700 m (SW-NE) (López C., 2008: 239).

Este modelo en cruz creó un área de represamiento de cuatro secciones


intercomunicadas, en donde el jarillón perimetral funcionó como muro de contención de
las aguas que invadían el territorio durante las crecientes, facilitando el acceso a limos
indispensables para la agricultura extendida sobre camellones dispuestos en espina de
pescado a todo lo largo de la quebrada Jaboque. Los camellones, que no sólo
posibilitaban la comunicación de los habitantes de la zona, sino que al estar segmentados
permitían la nivelación del agua por la intercomunicación entre los cuatro sectores,
facilitando el ingreso de peces en épocas lluviosas para ser criados y explotados de forma
rudimentaria. De esta forma se integraron tecnológicamente los campos de cultivo y las
“pesquerías” referidas en las fuentes etnohistóricas. Otro elemento que resaltan las
fuentes escritas de los siglos XVI y XVII es la relación de estos campos de cultivo con los
sistemas de canales, en ellas se afirma la caducidad de estas zanjas durante un periodo
frío y húmedo, caracterizado por el auge de las encomiendas, la reducción de
comunidades indígenas, el amojonamiento de resguardos y la expropiación de tierras a
beneficio de los europeos y sus descendientes (López C., 2008).

7
Así, la articulación sistémica de las funciones de drenaje, almacenamiento, siembra y
explotación de recursos, aunada al hecho de que en la Cuenca Media del río Bogotá se
registra una notoria disminución de la pendiente que contribuye a variaciones en la tasa
de sedimentación, habría producido un taponamiento gradual de la desembocadura de la
quebrada que condujo a desbordamientos paulatinos de su cauce; fenómeno que se
acentúo con el advenimiento de un periodo bastante húmedo entre 900 y 1200 d. C., en el
cual se ubica la transición hacia el Muisca Tardío (López C., 2008: 239)

El sistema de canalización y drenaje parece haber entrado en crisis en el periodo


inmediatamente anterior a la conquista, en primer lugar, por la pérdida de control sobre
las inundaciones, para esta época el sistema de camellones permanecía casi sumergido,
y tanto Jaboque como Juan Amarillo eran considerados pantanos o ciénagas por la
amplia extensión de sus espejos de agua. En segunda instancia, por el progresivo
incremento de la sedimentación en las zanjas, las cuales requerían de un mantenimiento
periódico, labor que se dificultó por la reducción de la población indígena a los resguardos
(López C., 2008; López C. e Izquierdo P., 2005).

Las investigaciones de López C. e Izquierdo P. (2005) demostraron que este sistema de


zanjas y camellones no es contemporáneo con el conjunto monolítico, pues existe por lo
menos dos mil años de diferencia entre estas estructuras, aunque en la construcción de
ambas estuvo involucrada la población indígena. El desarrollo del sistema hidráulico se
inició durante la última etapa seca del periodo Herrera (800 a. C.-400 d. C.), en tanto que
el emplazamiento monolítico se ubica entre los años 1744 y 1758.

Valoración arqueoastronómica y etnohistórica

La arqueoastronomía integra técnicas de observación astronómica con criterios de orden


cultural, aplicables a contextos arqueológicos que, de alguna manera, aluden al
conocimiento sistemático de los fenómenos celestes implicado en las definiciones de
cosmovisiones que pueden estar reflejadas en un sinnúmero de vestigios materiales
(López C. e Izquierdo P., 2005).

Harry Marriner, en 2003, propuso la posible alineación de los menhires de Jaboque con la
salida y puesta del sol durante los solsticios de junio y diciembre. Además, basado en una
serie de comparaciones etnográficas, etnológicas e iconográficas, consideró posible que
los muiscas asumieran la constelación de Scorpius como la representación de la figura de
una serpiente, gracias a lo cual habría tenido lugar la sacralización de humedales, cerros
y quebradas como lugares sagrados, sitios ceremoniales y santuarios en el marco del
mito de Bachué. Marriner también aseveró que la interconexión de todos los monolitos
reproducía la figura de Scorpius sobre el terreno (geoglifo) (López C., 2008; López C. e
Izquierdo P., 2005).

No obstante, la posibilidad de que una persona pudiera observar, de forma directa, la


salida del sol a través del monolito 9 (M9) sin sufrir daño ocular fue descartada. Empezó,
entonces, a cobrar fuerza la hipótesis de que estas observaciones astronómicas eran
realizadas en horas de la noche, y que, efectivamente, el movimiento de un astro o de un

8
conjunto de estrellas pudo señalar una época oportuna del año para la siembra, la pesca
o la recolección.

La mayor parte de los estudios sobre astronomía en América antigua, coinciden en


afirmar que las observaciones celestes están íntimamente ligadas a la práctica de la
agricultura […] permitieron organizar el tiempo cíclicamente en función de actividades
específicas como la limpieza de los terrenos, la siembra y la recolección en el marco de
las expresiones religiosas. De ahí que haya sido importante para la memoria social, erigir
soportes permanentes que otorgasen vigencia a esas tradiciones haciendo que dichos
recursos mnemotécnicos (piedras, cerros, edificios, etc.) estuviesen alineados
astronómicamente (López C. e Izquierdo P., 2005: 96).

El hallazgo del monolito 10 (M10), por el investigador John Meyer Muñoz en un trabajo de
reconocimiento posterior a los trabajos de Marriner, puso en duda la hipótesis del geoglifo,
puesto que el surgimiento de este nuevo menhir alteraba el trazado de la supuesta
imagen aérea de Scorpius en el área de Jaboque. El M10 es “un monolito de corte
rectangular achaflanado de menor altura (1.37 m) que permanece caído y sumergido a
unos 5 m de distancia del M9 y que también exhibe una perforación o ventana circular”
(López C., 2008: 241). El M2 es “un cubo tallado en un bloque de cuarzoarenita
procedente del cerro Manjuy (Suba) que presenta un agujero donde, técnicamente, se
podía insertar una vara o gnomon destinado a medir el paso cenital… en los días
cercanos a los equinoccios del 22 de marzo y el 22 de septiembre” (López C., 2008: 242).

La prospección arqueoastronómica adelantada por Luís Francisco López y Manuel Arturo


Izquierdo, demostró que existía una fuerte correlación espacial entre las puestas de la
constelación Scorpius y las orientaciones de los monolitos 1 y 9 del humedal de Jaboque
desde el siglo X después de Cristo. La consulta de documentos de archivo les permitió a
los investigadores establecer con mayor exactitud la ubicación cronológica del
emplazamiento de los menhires. Las fuentes señalan que entre 1594 y 1758, la zona del
resguardo de Ingativa fue sometido a varias etapas de amojonamiento y legitimación por
parte de algunos oidores de la Real Audiencia de Santafé, quienes emplearon las técnicas
de la agrimensura hispánica basados en la ubicación de mojones naturales (árboles,
cerros, lagunas) y artificiales (montículos de piedra y tierra, campanarios de iglesias,
habitaciones, etc.), y particularmente el levantamiento de “marmolillos”, bloques verticales
o monolitos en los puntos que definía un instrumento llamado “Escuadra”, el cual consistía
en un cilindro de latón de cuatro ranuras separadas a 90º y asegurado en tierra con una
vara de 4 o 5 pies de largo (+/- 1.5 m). Este sistema permite inferir una función alterna
para el agujero del M2, como soporte del instrumento de agrimensura; también puede
considerarse que fuera el soporte para un gnomon o vara para medir el paso cenital,
observación que no tendría por qué ser exclusiva de los tiempos prehispánicos (López C.,
2008; López C. e Izquierdo P., 2005).

La primera visita registrada a esta zona, y que implicó el surgimiento del Resguardo de
Engativá, fue llevada a cabo por el oidor Miguel de Ibarra en octubre de 1594, quien en su
visita señaló el uso del sistema de camellones para actividades agrícolas. Lo que hoy se
identifica como la zona conservada del humedal, corresponde al mismo resguardo de

9
“Yngatiba” que el oidor Miguel de Ibarra demarcó con piedra y tierra en 1594 con el fin de
evitar la intromisión de los encomenderos y, otros interesados al territorio de la comunidad
indígena (López C. e Izquierdo P., 2005).

No obstante, sólo hasta 1754, se notifica el amojonamiento general de los territorios


indígenas en medio de pleitos con los dueños de la colindante hacienda Juan Amarillo,
dedicada a la ganadería, razón por la que requerían cada vez más de la expropiación del
agua a los naturales en el sector denominado “Pantano D. Orozco”. El oidor Francisco
Antonio Garzón Melgarejo fue quien ordenó erigir “piedras grandes para la perpetuidad”
para delimitar el resguardo de Ingativa. Estos monolitos corresponderían a los registrados
sobre el camellón perimetral, costado E de la zona conservada, identificados como 3, 4, 5,
6 y 8 del estilo A. En 1758, se registra la colocación de tres piedras en el sitio por orden
del oidor Joaquín de Aróstegui. Estos serían los menhires M1, M9 y M10, de cuya
ubicación se puede deducir que muy probablemente tuvieron relación con observaciones
astronómicas en los días del solsticio de junio (López C., 2008).

De esta manera, se puede creer que los astrónomos de Jaboque tuvieron acceso a un
recurso capaz de predecir los eventos más determinantes de su ciclo anual: pasos
cenitales en 1º de abril y 10 de septiembre a las 12:00 m y, solsticios del 22 de junio y 22
de diciembre (López C., 2008: 243).

López C. e Izquierdo P. (2005) señalan cinco etapas de amojonamiento en Jaboque: 1,


mojones conformados por montículos de piedra y tierra (1594) ya presentes a finales del
siglo XVIII. 2, un monolito asociado a un árbol de “yncinillo”, a una zanja y a un pequeño
cerro (mojón NW de Yngativa), que para 1744 se registra que ya no existe. 3, se
emplazan un número considerable de monolitos (1754) para delimitar los cuatro lindero
del resguardo de Yngativa, de los que persisten un grupo que corresponde al trazado del
jarillón perimetral (3, 4, 5, 6 y 8). 4, se erigen los monolitos 1, 2, 9 y 10 en 1758 como
límites del territorio indígena, lo cual ratifica la importancia de estas piedra erguidas y la
eventual función de los agujeros que fueron tallados. 5, La verificación de mojones por
parte del Receptor Francisco Antonio Maldonado, que fue el último intento por recuperar
las dimensiones originales del resguardo, disminuido por causa de los encomenderos. De
este episodio se destaca la presencia de un monolito, hoy desaparecido.

Como se ha mostrado, la hipótesis de Marriner, que establecía una relación cronológica


de las alineaciones de los menhires agujereados con el siglo X d. C. (965-967 d. C.) no
resultó ser compatible con la amplia información suministrada por las fuentes de archivo.

El periodo comprendido entre los siglos XVI al XVIII ha sido entendido como de poca
persistencia de las prácticas y conocimientos prehispánicos, sin embargo, los trabajos de
López C. e Izquierdo P. demuestran que la sociedad muisca conservo buena parte de su
memoria ancestral ligando observaciones astronómicas con referentes naturales y
territoriales en la antigua población de Engativá. Pues los agujeros de los menhires
“fueron tallados con un propósito esencial: observar a través de ellos un punto en el
horizontes que estuviese directamente vinculado al amojonamiento del resguardo de
Engativá entre 1744 y 1758” (López C. e Izquierdo P., 2005: 109).

10
Los documentos de archivo señalan que en este lugar existió un centro ceremonial
prehispánico, y no se debe olvidar que fueron los mismos indígenas quienes trasladaron y
erigieron los monolitos por orden de oidores de Santafé, de forma tal, la resistencia
indígena supo ocultar el poder de los jeques y mohanes permitiendo que el nuevo orden
territorial fuera erigido sobre los recursos nemotécnicos de su antigua cosmovisión
(López C., 2008; López C. e Izquierdo P., 2005).

Las alineaciones astronómicas definidas por las líneas de proyección de los agujeros de
los monolitos 1 y 9 con relación a la constelación de Scorpius, con lo cual había
despertado interés la hipótesis de Marriner (2003), no corresponden al periodo
prehispánico sino que cronológicamente, tienden a coincidir con los ya citados
amojonamientos del resguardo indígena de Engativá entre 1744-1758. Al parecer, dicha
alineación también se relaciona con la importancia cosmogónica que tuvo un pequeño
cerro ubicado sobre la rivera izquierda del río Bogotá y próximo a los humedales de
Jaboque y la Florida. Esto define alguna similitud con el procedimiento utilizado por el
corregidor Aróstegui en la capellanía de Tabio (1759): recurrir a mojones naturales para
delimitar una extensión de terreno; lo cual hace creer que más allá de la preocupación
religiosa que para los españoles implicaba la existencia de antiguos sitios ceremoniales,
dichos mojones fueron ajustados a referentes del entorno que los muiscas señalaban
como límites, haciendo corresponder de manera indirecta, una cosmovisión basada en
observaciones astronómicas con un derecho territorial (INGETEC S. A., 2007: 22).

3. METODOLOGÍA

El humedal Jaboque tiene un área aproximada de 157,9 Ha (de acuerdo a con la


resolución 033 de 1991 de la EAAB, modificada por el acuerdo 35 de 199 del Concejo de
Bogotá). El humedal recoge las cuencas de los canales Los Ángeles, El Carmelo y
Marantá y algunos barrios comprendidos entre la avenida calle 80 y el humedal por el
costado norte y por el costado sur el área comprendida entre el aeropuerto El Dorado y el
humedal.

De acuerdo con los resultados de una serie de modelaciones hidráulicas preliminares


realizadas por el equipo técnico de la obra civil, se ha planteado la sectorización del
humedal dividiéndolo en tres Sectores1, para su manejo y adjudicación de obras, las
cuales están todas dirigidas a recuperar el espejo de agua, recuperar la franja litoral y
configurar islotes que contribuyan a aumentar la diversidad de paisajes ofreciendo un área
de refugio eficaz para la fauna de la zona2.

Es importante resaltar que aunque los tres sectores del humedal representan todo un
paisaje ecosistémico y cultural, las obras a realizar sobre las cuales hace referencia este
documento está limitadas al Sector 2 del mismo.

1
La delimitación del polígono a intervenir, al igual que las coordenadas que lo circunscriben, se encuentran en el anexo cartográfico.
2
Diseño Detallado de la Reconformación Hidrogeomorfológica del Humedal y Modelación Hidráulica/Hidrodinámica para el Diseño
Propuesto. Consorcio Jaboque 2008. Documento presentado a la EAAB mayo 2010.

11
Figura 4. Sectorización del humedal Jaboque para efecto de las obras civiles

Fuente: Diseño Propuesto. Consorcio Jaboque 2008

El Sector 3 va desde el pontón ubicado en la carrera 105F donde confluyen los canales
Los Ángeles y El Carmelo hasta aproximadamente la carrera 112D en frente del brazo
denominado “Villa Gladys”, sector en el cual la EAB ya realizó la reconformación
hidrogeomorfológica y de hábitats acuáticos.

Los Sectores 2 y 3 están comprendidos entre la zona ubicada desde la carrera 112D en
frente del brazo denominado “Villa Gladys” hasta la entrega del humedal al río Bogotá.

En este orden de ideas se enfatiza que los trabajos de prospección arqueológica que se
realizaron en las obras de Reconformación Hidrogeomorfológica y Rehabilitación de
Hábitats Acuáticos que realizara el Consorcio Jaboque 2, se concentraron
principalmente en la parte media del humedal (Sector 2), entre el jarillón de Torquigua
hasta la zona en donde se estrecha el humedal; por tal razón los muestreos que se
realizaron para la recopilación de información solo se realizaron en dicha área (Ver
cartografía anexa).

El diagnóstico del estado actual de cada uno de los elementos arqueológicos previamente
identificados en el humedal Jaboque se adelantó a partir de recorridos en los cuales,
mediante inspección visual se registraron las condiciones relacionadas con el uso actual,
tipo de propiedad o tenencia, condiciones acceso, seguridad y salubridad, etc. Lo anterior
con el fin de evaluar la viabilidad de proponer en el Plan de Manejo Arqueológico.

12
4. TRABAJO DE CAMPO

El humedal Jaboque hizo parte de los sistemas de paisajes culturales construidos por los
grupos humanos Muiscas que poblaron la Sabana de Bogotá y que dieron continuidad a
una ocupación que se remonta a 12.000 años antes del presente. Definidos como una
suma de valores, ideas y creencias puestas sobre un ambiente físico en el que se
plasman las acciones mediante reglas y formas diversas de intervención (Cavelier, 2006),
los paisajes culturales fueron reconocidos en los diversos espacios físicos relacionados al
sistema hídrico de la sabana cuyo cauce principal lo conforma el río Bogotá. De allí se
desprende que fueron cuatro espacios de uso diferenciado: Las terrazas altas, la llanura
aluvial del río y sus afluentes, las terrazas con propensión a encharcamiento y los
humedales o Chucuas, de cuya variación estacional se aprovecharían los grupos
humanos para generar un nivel de utilización en estas zonas (Boada, 2000). Los estudios
más relacionados a los grupos humanos asociados a las chucuas (Broadvent, 1970.,
Bernal ruiz, 1990, Kruschek, 2003, Boada. 2006) indican que los sistemas agrícolas
fueron un elemento importante para el mantenimiento de grupos humanos con alta
población a partir del siglo V, D.C., y que los mantenimientos de los sistemas agrícolas
eran diferenciados de acuerdo a los tipos de cultivos, época y variedades de especies
sembradas en ellos (Cavelier, Ibíd.)

Foto 1. Panorámica de Sector medio del Humedal Jaboque

Los suelos conformantes de las zonas de humedales en la Sabana de Bogotá, provienen


de depósitos de arcillas, turbas, arcillas arenosas con niveles delgados de gravas y que
contienen capas de diatomitas en algunos sectores (Q1l). Su origen sedimentario se
remonta al Pleistoceno cuya datación es de 1.75 millones de años y que da inicio al
periodo Cuaternario (Gómez Et al., 2007). Muñoz (2004) explica también que los lodos
conformantes del suelo del humedal hacen parte de los sedimentos de la formación Chía,
ubicados de manera discordante sobre los de la formación Sabana. La formación cuyo
origen se remonta al Plioceno (5.3 Ma.) representa la parte superior del relleno lacustre
del gran lago de la sabana de Bogotá, cuyos islotes fueron entre otros los cerros de Suba,
Madrid, Soacha y Sibaté. Presenta espesores de 317 metros sobre el sector de Funza y
muestra sedimentaciones lagunares continuas sobre capas horizontales poco
consolidadas (Lobo-Guerrero, 1992).

13
Actualmente el humedal, constituye en el Sector 1 un área de amortiguamiento para la
ronda del río Bogotá mientras que en los Sectores 2 y 3 recibe el agua de los canales
anexos a los barrios aledaños, como el de Los Ángeles, El Carmelo y Marantá, así como
de los diversos barrios cercanos al aeropuerto el Dorado a través del brazo de Villa
Gladys. Adicionalmente cuenta con serios problemas producto del vertimiento de rellenos
de diversos materiales, así como basuras que son depositadas directamente o que son
derramadas por los canales de aguas lluvias de los barrios contiguos. El cerramiento de la
ronda del humedal mediante mallas manifiesta continuos problemas sociales y culturales,
entre otros, invasiones, expansión urbana, afectaciones generales sobre áreas de riesgo
de inundación, usos no autorizados de las rondas para pastoreo de ganados y equinos,
inseguridad, abandono, sentido parcial de pertenencia y de cuidado sobre las áreas
naturales, deforestación, predación de especies nativas por animales y por el ser humano,
etc. (Ver Imagen 1)

Imagen 1. Procesos de expansión urbana alrededor del humedal Jaboque

Fuente: [Link] consultado 01 de julio de 2013

Las alteraciones continuas de los niveles de agua y eutrofización del humedal han
afectado en gran medida las huellas de los contextos arqueológicos que se han
identificado en el sector, es decir, los camellones de diversas formas que han sido
reportados. La misma suerte han sufrido los monolitos que se observan cubiertos por
vegetación y por el agua y solo son visibles en algunos sectores.

En el año 2005 en el marco del Proyecto Investigación Aplicada en Restauración


Ecológica en el Humedal de Jaboque adelantado por la Universidad Nacional en convenio
con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, se georeferenciaron un total de
20 monolitos emplazados en los tres sectores del humedal.

14
Imagen 2. Fotografía aérea en donde se muestra la ubicación de los monolitos encontrados dentro del
Humedal de Jaboque

Fuente: Universidad – Nacional, 2005

Tabla 1. Ubicación de los monolitos en el año 2005


Monolito Coordenada Norte Coordenada Oeste
M1 N 4° 31'28.40” W 73° 57' 06.58”
M2 N 4° 31'43.83” W 73° 56' 57.95”
M3 N 4° 31'35.28” W 73° 56' 53.87”
M4 N 4° 31'47.82” W 73° 56' 47.28”
M5 N 4° 31'50.04” W 73° 56' 48.23”
M6 N 4° 31'59.75” W 73° 56' 58.58”
M7 N 4° 32' 02.77” W 73° 57' 00.26”
M8 N 4° 32' 06.29” W 73° 57' 01.66”
M9 N 4° 32' 10.08” W 73° 57' 03.38”
M10 N 4° 32' 10.05” W 73° 57' 03.64”
M11 N 4° 32' 11.39” W 73° 57' 05.36”
M12 N 4° 32' 21.61” W 73° 57' 25.67”
M13 N 4° 35' 36.81” W 73° 57' 25.45”
M14 N 4° 32' 20.98” W 73° 57' 24.88”
M15 N 4° 32' 17.03” W 73° 57' 22.69”
M16 N 4° 32' 14.41” W 73° 57' 20.68”
M17 N 4° 32' 13.90” W 73° 57' 18.95”
M18 N 4° 31' 46.92” W 73° 57' 05.83”
M19 N 4° 31' 47.86” W 73° 57' 03.87”
M20 N 4° W 73°
Fuente: Universidad – Nacional, 2005

Al día de hoy los monolitos se encuentran en el mismo lugar aunque afectados por las
diferentes cotas de inundación que se dan en la zona. Los monolitos identificados como
20 y 13 no pudieron ser georreferenciados debido al nivel de inundación del Sector 3 (Ver
Anexo 7.3 Cartografía).

15
Tabla 2. Georreferenciación y estado de los monolitos en el año 2013
Monolito Coordenada Norte Coordenada Oeste Ubicación por Sector
M1 114240.76 92561.82
M2 114223.43 92548.14
M3 114349.44 92285.49 Sector 1
M4 114552.44 92670.90
M5 114523.13 92739.11
M6 114203.87 93037.40
M7 114152.04 93130.19
M8 114108.83 93238.35
Sector 2
M9 114055.76 93354.80
M10 114047.74 93355.87
M11 113994.69 93395.04
M12 113368.28 93708.92
M13 No fue posible georreferenciar por cota de inundación
M14 113392.65 93689.57
Sector 3
M15 113460.22 93568.20
M16 113522.22 93487.71
M17 113575.58 93472.05
M18 113980.40 92643.08
Sector 1
M19 114040.83 92671.98
M20 No fue posible georreferenciar por cota de inundación Sector 3
Fuente: Consorcio Jaboque 2008, 2013

El jarillón existente discurre en dirección noreste-suroeste y ha sido reconstituido por


material resistente, o por lo menos un componente que lo mantiene elevado en superficie
respecto del espejo de agua. Sobre su centro y bordes se encuentra interrumpido por el
paso de agua entre segmentos no afirmados, entre la zona elevada aprovechada como
ciclo-ruta en dirección al parque La Florida, y el IED Torquigua, hacia la Cra 127,evitando
así el transito continuo de personas. El humedal presenta un proceso alto de eutrofización
lo que ha interrumpido también el jarillón sobre el sector Suroeste.

La cicloruta disectó el área de antiguos paleocauces del río Bogotá y emplazo el sector
norte asociado al sistema hídrico del humedal, a la extinción gradual del sistema,
mediante el aprovechamiento de las áreas por rellenos para fines inmobiliarios, aunque
persisten usos ganaderos. El jarillón se encuentra alineado sin embargo, con el segundo y
más grande meandro abandonado, lo que coincide con las afirmaciones de Muñoz,
respecto de la forma de abanico de los remanentes de camellones y este jarillón, razón
para afirmar que tiene un probable origen prehispánico.

16
Jarillón existente

Fotos 2 - 3. Jarillón existente y detalle del inicio del mismo en la ladera del humedal

Las zonas prospectadas dentro del Sector 2 del humedal comprendieron potreros
contiguos al sector urbano aledaño al Sur y Suroeste del humedal, desde la Cra 122 A
Bis, hasta el camellón adecuado que tomamos como frontera entre los Sectores 1 y 2,
ubicado sobre la Cra 127, así como los potreros del área Norte aledaños al barrio Unir de
Engativá. Las áreas del Sector 1 que tiene como límites, la calle 64 al Suroeste, el jarillón
del río Bogotá al Oeste y Noroeste, y parte de la ciclo-ruta hacia el norte que separa el
humedal del antiguo meandro al Norte fueron inspeccionadas pero dado el nivel de las
aguas no fue posible generar pozos de sondeo o ingresar hasta la zona de monolitos.

Las inspecciones de superficie dieron a conocer también que las rondas de los humedales
se encuentran afectadas por las obras de recolección de aguas residuales a lado y lado
del humedal, es decir, por tuberías de captación de aguas servidas, además que los
vertimientos habían alcanzado las orillas del espejo de agua, razón por la cual se descartó
la realización de pozos de sondeo cada 25 metros y se optó por la regulación a 50 metros.
El estándar de los pozos fue de 40x40x40Cm, profundizando en los suelos que fuesen
aptos para tal fin. Se descartó la realización de perfiles estratigráficos debido a la
conformación plana de los potreros y a los vertimientos tan cercanos a la zona de ronda.

Como se mencionó en el apartado metodológico, los trabajos de prospección estuvieron


concentrados en el sector medio del humedal. En total se realizaron 79 muestreos que se
relacionan a continuación y se espacializan en la cartografía anexa.

Tabla [Link]ón de puntos y coordenadas de los sitios verificados dentro del área de influencia
directa e indirecta del proyecto
Way Coordenada Coordenada
Consecutivo Altura
Point Norte Oeste
1 1 N4.72500 W74.14098 2567 m
2 2 N4.72488 W74.14066 2567 m
3 3 N4.72487 W74.14049 2567 m
4 4 N4.72490 W74.14030 2567 m
5 5 N4.72495 W74.14009 2567 m

17
6 6 N4.72514 W74.13961 2567 m
7 7 N4.72514 W74.13945 2567 m
8 8 N4.72500 W74.13926 2567 m
9 9 N4.72483 W74.13906 2567 m
10 10 N4.72466 W74.13883 2567 m
11 11 N4.72452 W74.13867 2566 m
12 12 N4.72439 W74.13849 2567 m
13 13 N4.72425 W74.13833 2566 m
14 14 N4.72412 W74.13815 2567 m
15 15 N4.72400 W74.13802 2567 m
16 16 N4.72388 W74.13786 2566 m
17 17 N4.72375 W74.13769 2567 m
18 18 N4.72362 W74.13754 2567 m
19 19 N4.72344 W74.13730 2566 m
20 20 N4.72328 W74.13713 2566 m
21 21 N4.72314 W74.13694 2567 m
22 22 N4.72302 W74.13676 2566 m
23 23 N4.72287 W74.13660 2565 m
24 24 N4.72265 W74.13634 2567 m
25 25 N4.72242 W74.13615 2566 m
26 26 N4.72217 W74.13593 2566 m
27 27 N4.71763 W74.13082 2569 m
28 28 N4.70370 W74.12826 2569 m
29 29 N4.71771 W74.13572 2568 m
30 30 N4.72214 W74.14254 2570 m
31 31 N4.72132 W74.14232 2570 m
32 32 N4.72831 W74.14293 2569 m
33 33 N4.71880 W74.14125 2569 m
34 110 N4.71858 W74.13619 2570 m
35 111 N4.71980 W74.13502 2570 m
36 112 N4.72184 W74.14397 2515 m
37 113 N4.72221 W74.14371 2567 m
38 114 N4.72221 W74.14321 2566 m
39 115 N4.72215 W74.14265 2567 m
40 116 N4.72179 W74.14253 2567 m
41 117 N4.72143 W74.14224 2566 m
42 118 N4.72096 W74.14229 2567 m
43 119 N4.72050 W74.14214 2566 m

18
44 120 N4.71996 W74.14199 2568 m
45 121 N4.71955 W74.14176 2568 m
46 122 N4.71921 W74.14151 2569 m
47 123 N4.71894 W74.14117 2569 m
48 124 N4.71884 W74.14075 2571 m
49 125 N4.71861 W74.14034 2571 m
50 126 N4.71820 W74.13990 2572 m
51 127 N4.71802 W74.13955 2571 m
52 128 N4.71806 W74.13901 2568 m
53 129 N4.71834 W74.13858 2566 m
54 130 N4.71845 W74.13820 2566 m
55 131 N4.71862 W74.13775 2568 m
56 132 N4.71878 W74.13736 2569 m
57 133 N4.71875 W74.13690 2569 m
58 134 N4.71862 W74.13646 2569 m
59 135 N4.71831 W74.13623 2567 m
60 136 N4.72298 W74.14573 2544 m
61 137 N4.72580 W74.14837 2547 m
62 138 N4.72630 W74.14734 2551 m
63 139 N4.72747 W74.14512 2552 m
64 140 N4.72852 W74.14317 2554 m
65 141 N4.72757 W74.14244 2556 m
66 142 N4.72652 W74.14161 2570 m
67 143 N4.72540 W74.14136 2560 m
68 144 N4.72477 W74.14110 2568 m
69 145 N4.72438 W74.14130 2569 m
70 146 N4.72407 W74.14145 2569 m
71 147 N4.72294 W74.13662 2574 m
72 148 N4.72383 W74.13777 2576 m
73 149 N4.72474 W74.13889 2574 m
74 150 N4.72192 W74.13590 2562 m
75 151 N4.72176 W74.13597 2561 m
76 152 N4.72136 W74.13594 2562 m
77 153 N4.72099 W74.13578 2562 m
78 154 N4.72056 W74.13561 2563 m
79 155 N4.72022 W74.13536 2563 m

19
Imagen 2. Prospección Arqueológica realizada en el sector medio del humedal Jaboque

Fuente: Muestreos realizados a través de vista Map Source – Google Earth

Prospección zona sur y suroeste del sector medio

Desde la Cra. 127 con Calle 64, sobre la ronda del humedal contigua al IED Torquigua.
Los suelos aledaños al colegio se encuentran sembrados con vegetación secundaria en
los que las acacias y Sauces predominan, junto a matorrales como cardos y vegetación
paludal sobre las orillas del humedal. Los suelos presentan sin embargo alteraciones por
el afirmamiento de la obra del colegio, lo que ha dispersado sobre la superficie los restos
de cascajos de nivelación combinados con basuras.

Imagen 3. Prospección sobre la zona sur y suroeste del sector medio

Fuente: Muestreos realizados a través de vista Map Source – Google Earth

20
Fotos 4 -5. Pozo de sondeo No 1. Sector Noroeste del Sector 2, sobre la ronda del humedal anexa al
colegio Torquigua

Se observan dentro de los pozos de sondeo restos de estos cascajos y de escombros a


profundidades de 30/35 Cm al igual que basuras. Los suelos presentan una textura
arenosa de color gris oscura (10 YR 4/2) Sobre la franja norte del colegio el escombro
impide la profundización de pozos de sondeo más allá de los 20 Cm. Sobre este sector
se observa parte del camellón hacia el norte pero se encuentra aislado por un paso de
agua profunda. Las superficies, aunque conformadas por pastos sobre los cuales
esporádicamente son aprovechas para el pastoreo de ganado, mantienen un conjunto de
árboles a manera de barrera viva, entre la zona recreativa del colegio y la ronda del
humedal.

Fotos 6-7 Pozo de sondeo No 3, sobre area despejada de árboles al norte del colegio Torquigua

El aumento de la cobertura vegetal sobre el sector noreste del Colegio, mantiene sobre
los suelos una humedad constante. Los suelos comportan tonalidades café oscuras (10
YR 2/2) de texturas arenosas y sobre la planta de los pozos texturas arcillosas de color
grisáceo. Esta constante se mantiene por 300 metros, entre zonas anegadas, elevaciones
del suelo al parecer por vertimientos y por las modificaciones de la biomasa del potrero y
de las zonas de pantano presentes. Los pozos de sondeo muestran también la elevada
capa freática del sector al presentar anegamiento.

21
Fotos 8 – 9 y 10. Pozos de sondeo 5 y 7 sobre zonas inundadas dentro del área densa de bosque al
noreste del colegio Torquigua

El área de bosque desaparace a la altura de un terreno anexo a la ETB (Cra 127 B?) que
aparentemente no presentaba intervención por vertimientos aunque posteriormente se
observó que el volumen de lluvia habia roto un tubo de conducción de aguas y esta
emergía de la mitad del potrero en dirección al humedal. Los suelos comportan sobre este
sector texturas arenosas, sobre tonalidades café y grisácea (7.5 YR 2.5/1. 10 YR 5/2).
Tiene tambien como característica que es el único sector que no tiene conformación de
materiales de desecho.

22
Fotos 11 – 12 y 13 Sectores noroeste y sureste de la ronda del humedal separado por un jarillón del
potrero contiguo. Los suelos de este sector no presentan ya vegetación asociada

A partir de la Cra 127 hasta la Cra 122 A bis, los suelos de nuevo comportan alteraciones
producto de vertimientos de escombros de obra y basuras entre otros, sumado al hecho
que sobre la mitad del sector ya se observan las alcantarillas o pasos de agua controlados
sobre algunas claraboyas o estructuras de cemento.

Imagen 4. Prospección sobre la zona sur y suroeste del Sector 2. Fuente, Google, 2013

Fuente: Muestreos realizados a través de vista Map Source – Google Earth

23
Fotos 14 – 15 y 16. Sector Calla 66b, con Cra 126. Suelos alterados por vertimientos de cascajos y
escombros

La ronda del humedal varía en tamaño, y que llega a distancias máximas de 30 metros y
mínimas de 12 metros. A diferencia de la anterior zona del colegio Torquigua, ya los
vertimientos han generado una diferencia de altura de 4 o 5 metros, de la ronda respecto
de la orilla del humedal. Del mismo modo las suelas planas de los suelos de las rondas
son mas irregulares y algunos árboles anexos a la orilla del espejo de agua se conservan.
Los suelos de este sector aparecen revueltos, con materiales mixtos, en algunos casos
con escombros revueltos con arcillas y basuras.

24
Fotos 17 – 18 y 19. Composición mixta de los suelos entre las Cras 123 y 124 contiguas a la zona de
ronda del humedal

Sobre la Cra 122 A bis la ronda del humedal disminuye a 10 metros contigua a un área de
potreros despejada entre la Cra 121 y la anteriormente mencionada. La ronda empinada
respecto de las áreas de relleno esta cubierta en superficie por altos volúmenes de pastos
y pajonales con algunos árboles dispersos, mientras sobre algunos sectores en superficie
se observan tapas de alcantarilla, es decir, lineas de tubos de colección de aguas
servidas.

Fotos 20 - 21 pozo 124 a la altura de la Cra 122a bis

Prospección zona norte del sector medio

La prospección de la zona norte zona norte del Sector 2 presentó los mismos
inconvenientes del sector Sur y suroeste. Los límites de la ronda son alterados
constantemente debido al constante vertimiento de escombros sobre el area de potreros
anexa al humedal y que aparentemente se encuentra a nivel del mismo. Se han
adelantado obras de canalización de aguas servidas, razón por la cual se observan tapas
de alcantarilla y tanques de captación de aguas sobre la zona de potreros. Se observa
pastoreo de Caballos sobre el sector. La superficie es irregular, debido a los
anegamientos en sectores bajos, por los cursos de aguas negras sin control que
provienen del barrio Unir.

25
Imagen 5. Prospección sobre la zona norte de la parte media del humedal

Fuente: Muestreos realizados a través de vista Map Source – Google Earth

Fotos 22 – 23. Area de Prospección sobre el barrio Unir

Los pozos de sondeo realizados sobre la ronda anexa al Barrio Unir presentaron en todos
los casos materiales de obra acumulados y apelmazados, basuras, restos orgánicos en
descomposición, cascajos, entre otros que no permitieron adecuadamente profundizar
más allá de la superficie alterada. Los suelos presentaban composiciones mixtas,
arenosas y arcillosas revueltas sin posibilidad de determinar tonalidades o diferencias
estratigráficas.

26
Fotos 24 – 25. Detalle del Pozo de Sondeo 151 y el area circundante

Caso particular el pozo del WP 151, en donde un manto arcilloso de 50 Cm daba paso a
una antigua capa del potrero, los troncos en descomposición asociados a una capa de
tierra de textura arenosa dan cuenta del nivel de intervención del sitio y de los altos
volúmenes de escombros que se depositan sobre sus orillas, al igual que los vertimientos
de basuras provenientes de los drenajes de aguas lluvias.

27
Fotos 26 – 27 y 28. Detalle del estado de la ronda del humedal en el sector medio en inmediciones del
barrio Unir

El segundo sector sujeto a prospección lo determinó el acceso presente que comunica el


barrio Unir, con la ciclo-ruta que discurre en dirección al parque La Florida. El área se
encuentra segmentada por un vallado que corre en dirección Sureste – Noroeste y por la
curva del antiguo meandro del río Bogotá. El espacio elevado ha sido adecuado con
materiales como recebos y escombros. Los pozos de sondeo ubicados sobre los WP 147,
148 y 149 muestran que el camino compuesto por un sendero de 20 metros
aproximadamente de ancho por quinientos de largo y afirmada mediante una barrera viva
de mirtáceas hace parte de una reconformación de residuos de obra y cascajos para el
control de las aguas lluvias que provienen de la zona urbana y que se conectan con el
antiguo meandro y con el humedal por vía subterránea. El sector de la ciclo-ruta, a lado y
lado presenta anegamiento, además que se encuentra cubierta por vegetación de
pantano, salvo en algunos sectores rodeados de zonas húmedas en donde se mantienen
potreros, razón por la cual no fue posible la realización de pozos de sondeo.

28
Fotos 29 - 30 y 31. Prospección sobre el sendero conformado que conecta la ciclovía con el barrio Unir

El último sector prospectado lo constituye el tramo norte del camellón, sector sobre el cual
fue posible el acceso. El camellón en este punto tiene una extensión de 111 metros por
cinco de ancho, sobre el cual se realizaron tres pozos de sondeo. Como característica del
camellón se aprecia que no tiene elementos constituyentes como recebos, cascajos o
residuos de obra en superficie, como se observó en el segmento conectante con el barrio
Unir. No se perciben segmentos paralelos secos asociados a este camellón. Sin embargo
presenta discontinuidad ya que el paso de agua principal discurre hacia el sur del
segmento, lo que hace imposible el paso hacia la porción sur del camellón.

..
Fotos 32 – 33. Realización de sondeos en la franja del camellón que divide el sector medio del sector
bajo.

29
Fotos 34 – 35. Detalle de las áreas inundadas que seccionan el camellón y aíslan un sector del mismo

La composición de los suelos en los pozos de los WP 144 a 146 comporta tonalidades
café y grisáceas10YR 2/2, de texturas limoarenosas y arcillosas sobre las plantas de los
pozos. Del mismo modo las vetas rojizas 2.5YR 2.5/4 muestran que el suelo es sometido,
debido al alto nivel freático (que aparece a los 50 Cm) y a las variaciones de los
regímenes de lluvias constantes inundaciones. No se hallaron materiales culturales en
ninguno de los muestreos realizados en esta zona.

Fotos 36 – 37. Detalle de la composición de los suelos identificados en el camellon

30
Prospección sector bajo del Humedal

Imagen 6. Sector bajo del humedal

Fuente: Muestreos realizados a través de vista Map Source – Google Earth

No se Hallaron áreas adecuadas para la prospección mediante pozos de sondeo. Los


sitios o se encuentran inundadas, o presentan alteraciones debido a que las fronteras del
mismo humedal (Calle 64 o vía al parque, Ciclo ruta, jarillón del río) funcionan como
barrera de contención de las aguas represadas y que tienen salida por vía subterránea, o
debido el caso, por tuberías de liberación de aguas ubicadas en el sector oeste del
humedal, sobre el jarillón que lo separa del curso del río Bogotá, que discurre de Noreste
a Suroeste. En este límite y en el de la calle 64 el humedal se encuentra asociado en sus
orillas a barreras vivas y a vegetación de pantano.

Fotos 38 – 39. Sector bajo del humedal que colinda con la cicloruta que va desde la calle ochenta
hasta el parque de La Florida

31
Fotos 38 – 39. Detalle de las zonas inundadas del humedal en el sector bajo sobre la clicloruta

Foto 40. Ubicación del río Bogotá con respecto al Humedal Jaboque sector bajo, costado norte. Al
fondo puente al parque de La Florida

En cuanto a los contextos arqueológicos que se han identificado en el sector, solo los
monolitos son visibles en algunas zonas ya que en su mayoría están cubiertos por el
espejo de agua. Teniendo en cuenta la importancia del contexto arqueológico reportado
para la zona se realizó un análisis de fotointerpretación sobre fotografías aéreas del
sector; se hizo un barrido desde el año 1955 hasta el 2007, con el fin de verificar la
existencia de los camellones mencionados (ver aerofotos anexas) y verificar su
conservación con respecto al crecimiento urbano y uso de la zona.

5. CONSIDERACIONES FINALES
El crecimiento urbano y la adecuación de redes de alcantarillado han hecho que los
vestigios de los canales y camellones que existieron en el Humedal Jaboque no sean
identificables actualmente ni en terreno ni en fotografía aéreas. No existe evidencia actual
más allá de la lectura que se puede realizar en las aerofotografías recopiladas desde
1949 (Ver anexo 7.2) que aporte información adicional sobre la hipótesis planteada por
López (2005) sobre el origen prehispánico de los camellones, la cual está fundamentada
en un modelo comparativo con otros sistemas que existieron en el país y en un detallado
análisis de documentos históricos para la zona.

32
Así mismo, al igual que en la prospección adelantada por López e Izquierdo (2005), no se
encontraron materiales culturales que pudieran corroborar la propuesta cronológica
establecida para Jaboque, la cual ha sido determinada a partir de los análisis
palinológicos realizados en el año 2005 en convenio entre la Universidad Nacional y el
Acueducto, ubicando el origen del sistema de canales y camellones en el período Herrera
(330 a. C.-700 d. C) o Muisca Temprano (700-1000 d. C.) (Etayo, 2002; Muñoz, 2004).

Los camellones, además de ser empleados para actividades agrícolas, parecen haber
sido empleado, según López C. (2008), como “pesquerías” (recolección de peces),
hipótesis que se sustenta en la disposición de camellones transversales, con grandes
aberturas, que convergen hacia un camellón central con apariencia de anillo.

El grupo de 20 monolitos que conforman el antiguo emplazamiento que remonta al


periodo colonial y que estarían relacionados con diferentes etapas de amojonamiento del
resguardo indígena, se encuentran actualmente inundados en diferentes niveles y corren
el riesgo de quedar sumergidos si no se realizan obras de mantenimiento que controlen
los límites de inundación del humedal.

Jaboque tiene una gran importancia en el contexto de la sabana, pues varios documentos
del siglo XVII identifican este lugar como un santuario o centro ceremonial indígena
vigente desde tiempos prehispánicos. Esta situación parece relacionarse con la vocación
agrícola y pesquera y, con los posibles manejos astronómicos de los muiscas que, al
parecer, habitaron una terraza alta localizada al E de la zona conservada del humedal
(López C., 2011).

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Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) y la Universidad Nacional de Colombia.
Documento Informe Final: seguimiento, monitoreo y evaluación. Tomo I: línea de
investigación 1, 158-210.

7. ANEXOS

7.1. PLAN DE MANEJO ARQUEOLÓGICO

Teniendo en cuenta los alcances civiles de la obra a ejecutar, los cuales fueron
modificados de su esquema inicial con el fin de no afectar el patrimonio arqueológico
existente en la zona, y la cercanía de los contextos históricos y arqueológicos que
delimitan el proyecto, es necesario desarrollar una serie de actividades con el fin de
hacerle seguimiento a los avances de obra, evitando algún daño en los contextos
arqueológicos presentes.

Aunque la totalidad del humedal Jaboque y sus áreas aledañas constituyeron un entorno
único que derivaron en un patrimonio natural, ecológico y cultural, las divisiones
administrativas que hoy día conocemos no corresponden a la cohabitación que pudo
existir entre el ecosistema y grupos humanos en épocas anteriores. Por tal razón es
importante señalar que el Plan de Manejo Arqueológico que se presenta a continuación,
corresponde específicamente a las áreas del Humedal que se encuentran en predios de la
Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Bogotá y que están correlacionados por
la obras de reconformación y rehabilitación que se realizaran específicamente en el
Sector 2 del mismo.

Es importante tener en cuenta que el Plan de Manejo Arqueológico que a continuación se


propone, una vez sea aprobado por el ICANH se constituirá en una herramienta de
gestión del patrimonio arqueológico de obligatorio cumplimiento tal y como lo establece el
Decreto 833 de 2002 (artículo 1º, numeral 10º).

37
Prospección Arqueológica y Formulación de Plan de Manejo Arqueológico para el
Humedal Jaboque (Engativá)
Construcción de Obras de Reconformación Hidrogeomorfológica y Rehabilitación de Hábitats
Acuáticos y Semiacuáticos del Humedal Jaboque Fase II
PROGRAMA DE ARQUEOLOGÍA PREVENTIVA
1. OBJETIVOS

 Proteger y conservar el Patrimonio Arqueológico que


se pueda encontrar dentro del área influencia directa
a intervenir por las obras de reconformación y
rehabilitación.

 Definir los criterios de manejo y formular


recomendaciones apropiadas para la conservación y
protección de los elementos arqueológicos
existentes.

 Dar cumplimiento a las leyes de protección y


conservación del Patrimonio Arqueológico Nacional
estipuladas en los artículos 63 y 72 de la
Constitución Política de Colombia, en la Ley 163 de
1959, en el decreto reglamentario 264 de 1963, en la
Ley 397 de 1997, en el decreto reglamentario 833 de
abril de 2002, en la Ley 1185 de marzo de 2008 y en
el decreto reglamentario 763 de 2009.

2. METAS
 Implementar actividades orientadas a proteger, conservar y divulgar el sistema arqueológico
que se encuentra en el Humedal Jaboque
3. IMPACTOS A CONTROLAR
 Pérdida de información sobre ocupaciones prehispánicas en la zona.
 Pérdida o deterioro de piezas pertenecientes al patrimonio material arqueológico de la Nación.
 Alteración de sitios y contextos arqueológicos.
4. ACCIONES A DESARROLLAR

4.1 Investigaciones autorizadas previamente por el ICANH y Programa de Arqueología Publica y


Divulgación.
Debido a la importancia arqueológica del sector y la cercanía de contextos arqueológicos e históricos
establecidos en investigaciones previas (Área del Cerrillo, Zanja Tonguavsanco y antigua Sisativa) es
imperativo resaltar la importancia de tener en cuenta que cualquier intervención adelantada por cualquier
entidad debe contar con un Programa de Arqueología Preventiva y un Plan de Manejo Arqueológico aprobado
por el ICANH.

4.2 Monitoreo Arqueológico.

Acompañamiento durante la ejecución de la obra, con el fin de supervisar que el avance de las obras, no
genere afectación sobre los monolitos reportados; se trabajará realizando inspección visual constante de los
terrenos removidos y los perfiles expuestos a medida que ser realicen las actividades de limpieza del espejo
de agua.

Con el fin de llevar un orden sobre las áreas monitoreadas, deberá generase un informe semanal sobre las
actividades de obra realizadas frente a la información arqueológica que se pueda recuperar (descripción y
registro fotográfico).

Dado el caso de que se realice un hallazgo sin la presencia inmediata del arqueólogo, se espera contar con la
colaboración del personal de obra, previamente capacitado y sensibilizado por las charlas realizadas, para
que informe del hallazgo y se proceda a su respectivo registro y rescate.

38
De todas formas, para la implementación de esta medida, se debe contar con la debida Autorización de
Intervención Arqueológica emitida por el ICANH y en el proyecto de solicitud de la misma el arqueólogo
encargado explicara en detalle la metodología a realizar.

4.3 Capacitación de Personal

Charlas sobre protección y aplicación de las leyes que salvaguardan el patrimonio cultural de la nación para
todo el personal que participa en la realización de la obra, con el fin de involucrar a los operarios en las tareas
de prevención arqueológica. La metodología a seguir son talleres con presentaciones cortas en los diferentes
frentes de trabajo enfatizando en aspectos como el patrimonio cultural del municipio, el patrimonio
arqueológico de la zona, las características de los hallazgos que se puedan encontrar y las leyes de
protección y salvaguarda que existen para su protección, entre otros.

Los temas que se pueden abordar en estas capacitaciones son los siguientes
- Patrimonio cultural
- Arqueología
- Patrimonio arqueológico
- Leyes de protección del patrimonio arqueológico
- Contexto cultural de la zona
- Recomendaciones

4.4 Programa de Arqueología Pública

Plan de divulgación y sensibilización para la comunidad que se encuentra aledaña al humedal con el fin de
invitarlos a conocer y proteger este tipo de patrimonio; éste Plan de divulgación debe ser orientado a generar
una puesta en valor del patrimonio cultural, en este caso arqueológico, que no solo pertenece a un sector en
específico, particularmente los habitantes de la localidad, si no que hace parte del patrimonio nacional.

Para esta labor se deberá enfocar en un público objetivo, que en este caso podría ser la comunidad cercana
al área de ejecución del proyecto, específicamente las comunidades educativas de la [Link] esquemas
con los que se podría trabajar son:

 Plegables
El objetivo de este material es relacionar a la comunidad en general y a la población estudiantil en particular
del área de influencia directa de la obra, con los conceptos de patrimonio y arqueología y su pasado
prehispánico e histórico, con el fin de crear sentido de pertenencia y puesta en valor sobre los [Link]í
mismo dar a información sobre cómo la empresa ha abordado el tema del Patrimonio Arqueológico presente
en la zona del proyecto.

 Talleres de sensibilización (material didáctico)


A través de las actividades manuales enfocadas al tema del Patrimonio se busca relacionar a los estudiantes
con el quehacer prehispánico y colonial y sus herramientas de producción a través de la manipulación de
material didáctico. Para ello se pueden realizar actividades en las se implementen técnicas de producción
relacionadas con el tema.
Para esta actividad se recomienda trabajar con niños y jóvenes en edad escolar y adultos en programas de
alfabetización por considerar que el entorno educativo brinda un espacio propicio para el reconocimiento,
construcción y valoración del entorno, permitiendo que en un futuro sean ellos multiplicadores de este
conocimiento.
Estas actividades se realizarán con el apoyo de materiales didácticos que se deben seleccionar e implementar
por parte de talleristas especialistas en el tema.

4.5 Estudio de Fotointerpretación


Considerando la importancia arqueológica de la zona y el contexto arqueológico que se encuentra dentro de
los tres (3) sectores del humedal, se propone un trabajo de fotointerpretación que permita reconstruir la
transformación del paisaje del área en cuestión y específicamente el sistema de zanjas y camellones con el fin
de generar un material cartográfico que conduzca a una lectura multitemporal de las transformaciones
culturales que se han dado en el entorno.

4.6 Hallazgos Fortuitos

En caso de presentarse un hallazgo fortuito durante la remoción o las obras de emplazamiento, las

39
actividades deben ser detenidas (en el punto del hallazgo); el arqueólogo a cargo del monitoreo deberá dar
aviso al ICANH, realizar el salvamento de los restos encontrados y conjunto con la empresa contratista
implementar acciones orientadas a:

 Implementar medidas de conservación de los elementos encontrados.


 Evitar el saqueo por parte del personal vinculado al proyecto o por particulares, estableciendo las
medidas de seguridad y control pertinentes.
 Evitar la comercialización de piezas arqueológicas y /o fragmentos paleontológicos, ya que con esto
se fomenta el manejo inapropiado del patrimonio cultural.
 Evitar la manipulación, rayado, marcado o cualquier tipo de afectación que se pueda ejercer sobre
las piezas arqueológicas.

Así mismo debe, como mínimo recuperar y registrar la información solicitada en la Ficha Única para el
Registro de Bienes Inmuebles Pertenecientes al Patrimonio Arqueológico de la Nación, establecida por
ICANH.

Ficha Única para el Registro de Bienes Inmuebles Pertenecientes al Patrimonio Arqueológico de la


Nación. ICANH [Link]

 Localización y georeferenciación. Una vez identificado el hallazgo se le debe asignar un código y


georeferenciar por medio de GPS (en coordenadas WGS 84). Esta información se representara
cartográficamente y formará parte de los resultados del informe final de monitoreo.

 Registro. Cada uno de los hallazgos que puedan ser identificados se registraran a través de la Ficha
Única y todos los datos que el arqueólogo considere relevantes de acuerdo a la naturaleza del
mismo, deben anexarse.

En caso de hallazgos fortuitos deberán diseñarse y aplicarse estrategias de divulgación que involucren a la
comunidad.

La obligación del reporte de hallazgos fortuitos se encuentra enmarcado en la normatividad vigente:

40
“Parágrafo 1°. Quien de manera fortuita encuentre bienes integrantes del patrimonio arqueológico, deberá dar
aviso inmediato al Instituto Colombiano de Antropología e Historia o la autoridad civil o policiva más cercana,
las cuales tienen como obligación informar del hecho a dicha entidad, dentro de las veinticuatro (24) horas
siguientes al encuentro. Los encuentros de bienes pertenecientes al patrimonio arqueológico que se realicen
en el curso de excavaciones o exploraciones arqueológicas autorizadas, se informarán al Instituto Colombiano
de Antropología e Historia, en la forma prevista en la correspondiente autorización.
Recibida la información, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, definirá las medidas aplicables
para una adecuada protección de los bienes pertenecientes al patrimonio arqueológico y coordinará lo
pertinente con las autoridades locales. Si fuere necesario suspender en forma inmediata las actividades que
dieron lugar al encuentro de esos bienes, podrá acudirse a la fuerza pública, la cual prestará su concurso
inmediato”. (Artículo 3 de la ley 1185 de 2008).

5. IMPLEMENTACIÓN DEL PLAN DE MANEJO ARQUEOLÓGICO

Área de
Actividad Etapa de la Obra Civil
Implementación

Aunque en este sector no está programado ningún tipo


Investigaciones
de obra, es de subrayar que en caso de proyectarse
autorizadas previamente
algún tipo de actividad (civil, hidráulica, de
por el ICANH
Sector 1 mejoramiento, etc.) es necesario solicitar la debida
Arqueología Publica y autorización ante el ICANH para que sea dicha
Divulgación institución quien realice las recomendaciones del caso.

Este acompañamiento se realizara durante todo el


tiempo de ejecución de obra y debe estar autorizado
Monitoreo Arqueológico
debidamente con licenciamiento ante el ICANH

Esta actividad se realizara antes del inicio de obra y


periódicamente durante el desarrollo de la misma en
Sector 2 Capacitaciones de
concordancia con el cronograma establecido para el
personal de obra
desarrollo de la esta.

Se definirá un cronograma de implementación en el


Arqueología Publica y
marco del desarrollo de la obra
Divulgación
Teniendo en cuenta que es un sector que ya se
Protocolo Hallazgos encuentra intervenido por diferentes obras, se debe
Fortuitos tener en cuenta este protocolo en caso de hallazgo de
Sector 3 materiales arqueológicos que pudiesen encontrarse al
momento de intervenir los suelos cubiertos por
Arqueología Publica y
pavimento.
Divulgación
6. IMPACTOS A CONTROLAR

 Pérdida de información sobre ocupaciones prehispánicas en la zona.


 Pérdida o deterioro de piezas pertenecientes al patrimonio material arqueológico de la Nación.
 Alteración de sitios y contextos arqueológicos.

7. TIPO DE MEDIDA RECOMENDADA


Prevención X Mitigación

Corrección Compensación
8. POBLACIÓN BENEFICIADA

Específicamente la localidad de Engativá, así como la comunidad nacional en general puesto que el
Patrimonio Arqueológico pertenece a la Nación.

41
9. INDICADORES

Indicador Descripción Fórmula / Expresión


Monitoreos a realizarse
Área monitoreada X 100
% Monitoreos durante las obras de
Área sujeta a Monitoreo
realizados reconformación y
rehabilitación
Capacitaciones propuestas
% Capacitaciones Capacitaciones realizadasX100
para los frentes de personal
realizadas Capacitaciones proyectadas
de obras civiles.
% Talleres de Talleres propuestos dentro
Talleres realizados X100
Capacitación / del Plan de
Talleres proyectados
Divulgación Capacitación/Divulgación.

10. RESPONSABLES DE LA EJECUCIÓN


Empresa de Acueducto, Alcantarillado X Contratista Obras Civiles X
y Aseo de Bogotá
Arqueólogo licenciado por el ICANH X
11. RESPONSABLES DEL SEGUIMIENTO
Instituto Colombiano de Antropología X Secretaría Distrital de Ambiente X
e Historia - ICANH
Interventoría X Comunidad del área de influencia del proyecto X
12. REGISTROS DE CUMPLIMIENTO

 Autorización para la Intervención sobre el Patrimonio Arqueológico en el marco de la implementación


del Plan de Manejo Ambiental (Licencia expedida por el ICANH).

 Informe Final del Programa de Arqueología Preventiva.

 Definición de la tenencia de los bienes muebles recuperados (en caso de hallazgos fortuitos).

 Registro e informe del Plan de Capacitación y del Programa de Arqueología Pública (actas de
asistencia, material de divulgación, fotografías, etc.) y formatos de rescate y monitoreo (fichas,
fotografías, etc.)

7.2. CARTOGRAFÍA TEMÁTICA (Impresa y en digital)


Se presentan dos planchas cartográficas; la primera representa los muestreos realizados
dentro del área de intervención del proyecto Construcción de Obras de
Reconformación Hidrogeomorfológica y Rehabilitación de Hábitats Acuáticos y
Semiacuáticos del Humedal Jaboque Fase II, y la segunda las actividades
correspondientes al Plan de Manejo Arqueológico a realizarse en cada uno de los
Sectores que conforman el humedal.

7.3. AEROFOTROGRAFIAS 1949 – 1950 – 1955 – 1979 – 1984 – 1985 – 1999 – 2007
(Anexo en Digital)

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