TEMA 1.
USO DE LA FUERZA Y CONFLICTOS ARMADOS
Diferencia entre:
a) Ius ad bellum: es el derecho sobre el empleo de la fuerza por parte de un Estado.
Determina si la guerra es o no legal.
b) Ius in bello: es el derecho en la guerra y regula la forma en que se deben conducir las
hostilidades, es decir, como tienen que actuar los contrincantes en un conflicto
armado
1 PROHIBICIÓN DEL USO DE LA FUERZA ARMADA
Hasta el siglo XX la guerra era un recurso legal con el concepto de la “justa guerra”
pero, tras la II Guerra Mundial con la creación de la ONU, se prohíbe el uso de la fuerza
por los Estados en sus relaciones internacionales desde el punto de vista jurídico al
renunciar a ella los países que se reúnen en San Francisco; es decir, en derecho
internacional la guerra está prohibida.
Bases del Derecho Internacional:
→ Un Estado está obligado a cumplir una norma de Derecho internacional únicamente si
la ha aceptado. Esto está relacionado con el relativismo jurídico, el principio del
consentimiento y el principio de soberanía. Un tratado del que no soy parte no me
vincula (Ej: la Corte Penal Internacional no vincula a Rusia, China y EEUU); son
excepciones a esto el Consejo de Seguridad y el Derecho Imperativo.
o Consejo de Seguridad: órgano creado a raíz de la II GM que puede imponer sanciones a
otrosEstados (excepto Rusia, China, EEUU, Reino Unido y Francia debido al equilibrio
de poderesdel momento)
o Derecho imperativo (ius cogens): son normas que todos los Estados han asumido y
con las que están de acuerdo, por lo que deben cumplirlas.
→ Para que una institución produzca efectos a un Estado, este debe haberla aceptado.
(Ej: la UE no vincula a Marruecos)
→ En Derecho internacional no hay una jurisdicción obligatoria, toda es facultativa
Aunque el Consejo de Seguridad puede imponer sanciones, no se puede sancionar a
EEUU, Rusia, China, Francia y Reino Unido como resultado del equilibrio de poderes y
la II Guerra Mundial.
Todos los Estados son miembros de la ONU, por lo que han aceptado la Carta de las
Naciones Unidas que enel art 2.4 prohíbe el uso de la fuerza por parte de los Estados.
Además, esta es una norma consuetudinaria general, es decir, es costumbre aceptada
por todos los Estados.
Art 2.4 Carta de las Naciones Unidas: “Los Miembros de la Organización en sus
relaciones internacionales seabstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza
contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en
cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas”
Este artículo plantea tres problemas:
1. No define que es amenaza o uso de la fuerza; ¿está prohibida la presión económica o
política de un Estado a otro? Se entiende que las presiones económicas o políticas no
constituyen una amenaza o uso de la fuerza (art. 2.4) sino una violación del principio
que prohíbe la intervención en los asuntos internos esenciales de los Estados (art. 2.7)
2. Dicha prohibición se contempla en el ámbito de sus RRII pero no se prohíbe el derecho
de los Estadosa utilizar la fuerza para mantener el orden público dentro de su territorio
ni, en principio, para hacer frente a los movimientos insurreccionales.
3. Se prohíbe la amenaza y el uso de la fuerza que afecte a la integridad territorial o a la
independencia política de cualquier estado; ¿supone esto que hay usos de la fuerza
lícitos cuando no afectan a la integridad territorial o a la independencia política de los
Estados? Se ha argumentado que determinadas acciones armadas estatales para
defender intereses asumidos por la Carta de las N.U ypor el Derecho Internacional y
que no tienen como fin primordial atentar contra la integridad territorial o
independencia política de los Estados, como es la injerencia humanitaria puntual,
quedaría fuera dela prohibición. Hoy en día, esto se entiende como uso ilegitimo de la
fuerza. No todo uso de la fuerza se entiende como legítima defensa, solo aquel para
defenderse de las agresiones más graves.
Las resoluciones de la ONU no son vinculantes, pero al ser aceptadas por la
comunidad, han devenido vinculantes por ser consuetudinarias.
2 EL CONCEPTO DE AGRESIÓN EN EL SISTEMA DE LA CARTA DE LA ONU
La Resolución 2625 (XXV/1970) de la Asamblea General que contiene la Declaración
de principios del Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y a la
cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de la ONU:
• Una guerra de agresión constituye un crimen contra la paz que, con arreglo al Derecho.
• La propaganda de las guerras de agresión es contraria a la Carta
• Todo Estado tiene el deber de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza
para violar lasfronteras internacionales existentes de otro Estado o como medio de
resolver controversias internacionales, incluso las controversias territoriales y los
problemas relativos a las fronteras de los Estados.
• Las represalias armadas están prohibidas.
• Todo Estado tiene el deber de abstenerse de recurrir a cualquier medida de fuerza que
prive a los pueblos sometidos a dominación colonial de su derecho a la libre
determinación y a libertad y a la independencia.
• Todo Estado tiene el deber de abstenerse de organizar o fomentar la organización de
fuerzas irregulares o de bandas armadas, incluidos los mercenarios, para hacer
incursiones en el territorio deotro Estado.
• Todo Estado debe abstenerse de organizar, instigar, ayudar o participar en actos de
guerra civil o en actos de terrorismo en otro Estado o de consentir actividades
organizadas dentro de su territorio encaminadas a la comisión de dichos actos.
• Se prohíbe la ocupación o adquisición del territorio de un Estado derivadas de la
amenaza o el uso dela fuerza. Es más, no se reconocerá como legal ninguna adquisición
territorial derivada de la amenazao el uso de la fuerza.
La Resolución 3314 (XXIX/1974) de la Asamblea General una definición de agresión y
recoge supuestos de fuerza armada no autorizada:
• La invasión o el ataque por las fuerzas armadas de un Estado del territorio de otro
Estado o toda ocupación militar, aun temporal, que resulte de dicha invasión o ataque
o toda anexión del territorio deotro Estado o parte de él.
• El bombardeo por las fuerzas armadas de un Estado del territorio de otro Estado o el
empleo de cualesquiera armas por un Estado contra el territorio de otro Estado.
• El bloqueo de los puertos o de las costas de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado.
• El ataque por las fuerzas armadas de un Estado contra las fuerzas terrestres navales o
aéreas de otroEstado o contra su flota mercante p aérea
• La utilización de las fuerzas armadas de un Estado, que se encuentran en el territorio
de otro Estado con el acuerdo de este, en violación de las condiciones establecidas en
el acuerdo o toda prolongación de su presencia en dicho territorio después de
terminado el acuerdo.
• La acción de un Estado que permite que su territorio, que ha puesto a disposición de
otro Estado, sea utilizado por este otro Estado para perpetrar un acto de agresión
contra un tercer Estado.
• El envío por un Estado, o en su nombre, de bandas armadas, grupos irregulares o
mercenarios que lleven a cabo actos de fuerza armada contra otro Estado de tal
gravedad que sean equiparables a los actos enumerados, o su sustancial participación
en los mismos.
• La guerra de agresión es un crimen contra la paz internacional y origina
responsabilidad internacional no solo estatal sino también penal tras la entrada en
vigor del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, tras su enmienda de 2010
en Kampala.
• Ninguna adquisición territorial o ventaja especial resultante de una agresión es lícita ni
será reconocidacomo tal.
• Conforme a la Resolución 2625, al igual que hicieran las resoluciones 1514
(denominada la Carta de la Independencia de los Pueblos o Carta Magna de la
descolonización) y 1541 de la Asamblea General, el derecho a la libre determinación se
reconoce a los pueblos sometidos a dominación colonial, dominación racista u otras
formas de dominación, subyugación o explotación extranjeras, teniendo en cuenta que
tales resoluciones no autorizan ni fomentan cualquier acción encaminada a
quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados
soberanos e independientes quese conduzcan de conformidad con el principio de la
igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos antes descritos y
estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo
perteneciente al territorio, sin distinción por motivo de raza, credo o color (secesión
como ultimo remedio)
• Tampoco esta Resolución afectará al derecho de esos pueblos a luchar con tal fin y
pedir y recibir apoyo de acuerdo con los propósitos de la Carta y la Resolución 2625
Resolución 44/22 de la AG de 1988 que contiene la Declaración sobre el
mejoramiento de la eficacia del principio de abstención de la amenaza o de la
utilización de la fuerza en las relaciones internacionales. En estaresolución se acentúa
la prohibición de ciertos usos indirectos de la fuerza como la instigación o la ayuda a
otros Estados a cometer actos de agresión así como la organización y el apoyo de actos
paramilitares, terroristas o subversivos así como cualquieras otras formas de
injerencia o tentativa de amenaza. También seafirma que ningún estado podrá aplicar
o fomentar la aplicación de medidas económicas, políticas o de cualquier otra índole
para ejercer coacción contra cualquier Estado para obtener de el ventajas de cualquier
orden además de que los Estados deberán cooperar en todos los planos para prevenir
y combatir el terrorismointernacional.
3 LAS EXCEPCIONES AL PRINCIPIO DEL USO DE LA FUERZA
3.1 EL DERECHO DE LEGÍTIMA DEFENSA INDIVIDUAL Y COLECTIVA
La excepción a esto es:
Legítima defensa individual o colectiva (art. 51):
→ Debe ser provisional, es decir, mientras dure el ataque o el Consejo de Seguridad tome
lasmedidas necesarias
→ Es subsidiaria ya que esto no afectará en manera alguna la autoridad y responsabilidad
delConsejo de Seguridad;
→ Todo Estado que realiza un ataque en legítima defensa debe informar al Consejo de
Seguridadde las medidas tomadas
No se recoge en este artículo el derecho consuetudinario que indica que debe reunir tres
requisitos:
→ Necesidad: ha de ser el único medio posible para repeler el ataque
→ Proporcionalidad: la finalidad se limitará a la eliminación del ataque armado
→ Inmediatez: el tiempo razonablemente necesario para preparar y realizar la respuesta
militar
Sólo se permite cuando hay un ataque armado en curso, es decir, no está permitida la
legitima defensapreventiva
En un Informe del Secretario General sobre “Un Concepto más amplio de libertad:
desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos” de 2005 se hace una distinción
entre amenaza/ataque latente o amenaza/ataque inminente; hay expertos y Estados
que abogan por la legitima defensa ante un ataque inminente, pero, por el momento,
está prohibida. De las amenazas inminentes dice que lo necesario está recogido en el
art. 51 y, en cuanto a las amenazas latentes, dice que la Carta otorga potestad al
Consejo de Seguridad para usar la fuerza militar incluso de manera preventiva. Con la
teoría de la inminencia del ataque consagrada en esta carta pretende colmar un
espacio entre la no admitida legítima defensa y la concepción restrictiva de la misma,
pero no existe, por el momento, unadoctrina mayoritaria que la respalde existiendo
una posición que dice que el ataque inminente es aquelque está a punto de ocurrir y
otra más amplia que afirma que es inminente cualquier ataque al que es necesario
responder ahora. Los ataques inminentes causan otro problema y es que resultaría
complejodemostrar la necesidad y la proporcionalidad frente a un ataque que aún no
está en curso o no se ha producido.
Tampoco se permiten los denominados usos menores de la fuerza, que, aunque sí
generanresponsabilidad internacional y permiten la adopción de medidas contra ellos,
no dan lugar a la legítimadefensa. Son ejemplos de ello:
→ Los meros incidentes fronterizos, suministro de armas, apoyo logístico,
entrenamiento y transporte aéreo de grupos armados para realizar incursiones en
un estado vecino
→ Lanzamiento de un misil contra un buque mercante o los disparos repetidos hacia
un helicóptero militar desde una patrullera
→ El sembrado de una mina contra la que choca un navío de guerra
También puede entenderse por ataque armado el envío por un Estado, o en su
nombre, de bandas armadas, grupos irregulares o mercenarios que lleven a cabo actos
de fuerza armada contra otro Estado de tal gravedad que sean equiparables a un
auténtico ataque armado llevado a cabo por fuerzas de seguridad, pero, en cambio, no
se consideran ataques armados las agresiones por grupos no estatales o grupos
terroristas no enviados o no sometidos al control de un Estado. En estos casos se
podrán invocar otras medidas de cooperación en el ámbito policial, judicial e incluso
militar ([Link] la cláusula de solidaridad del art 222 TFUE y cláusula de asistencia mutua
art. 42.7 TUE)
Algunos países, autores y magistrados han invocado la doctrina de la “legítima defensa
ampliada” para cubrir la reacción militar frente al ataque de un actor no estatal o un
actor no sujeto al Derecho internacional cuando el uso de la fuerza sea equiparable
a la agresión ejercida por un Estado y la intervención sea limitada en el tiempo y en
el espacio con el objetivo de poner fin a las acciones armadas de ese grupo en el
espacio que ocupa sin dar lugar en ningún caso a la ocupación de otro estado.
En los últimos tiempos, algunos Estados han invocado una nueva teoría sobre “el Estado
que no quiere o no puede” hacer frente a grupos armados o grupos terroristas que
actúan en su territorio contra la soberanía o la independencia de otros estados o
violando derechos fundamentales del Derecho internacional, para justificar sus
intervenciones armadas en Estado pasivo o aquiescente. Esta doctrina ha tomado
relevancia en la lucha contra el Daesh y otros grupos terroristas y en el alcance de
la resolución 2249 (2015) del Consejo de Seguridad; pero aún no tiene apoyo
suficiente como para hablar de una tendencia aceptada por la mayoría. Esta doctrina
podría servir como justificación de intervenciones armadas directas o encubiertas no
amparadas por la legítima defensa. El conjunto de normas para la regulación del uso
de la fuerza necesita una revisión urgente para ofrecer a los Estados la posibilidad
de respuestas eficaces para garantizar su seguridad.
La legítima defensa colectiva consiste en la posibilidad de que un grupo de Estados
haga uso colectivo y armónico de la legítima defensa cuando uno de sus miembros sea
objeto de un ataque armado y solicita ayuda al resto de los Estados. Tiene los mismos
requisitos que la individual y se le añade el compromiso previo de los Estados de
ayudarse en supuestos de ataque armado por un tercer Estado o bien como
consecuencia de un compromiso posterior al ataque armado, siendo siempre
necesaria la previa petición de ayuda del Estado agredido por respeto a su soberanía
y para impedir que sea tapadera de una intervención ilícita.
3.2 EL SISTEMA DE SEGURIDFAD COLECTIVO: EL USO DE LA FUERZA ARMADA EN EL
MARCO DEL CAPÍTULO VII DE LA CARTA DE LA ONU
El capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas establece el denominado sistema
colectivo e institucional del uso de la fuerza cuya puesta en práctica corresponde al
Consejo de Seguridad cuando exista cualquier amenaza a la paz, quebrantamiento
de la paz o acto de agresión que hagan peligrar la paz y seguridad internacionales.
Se basa en dos presupuestos que suponen el consentimiento de los Estados a su
establecimiento y funcionamiento:
Artículo 24 Carta: a fin de asegurar una acción rápida y eficaz por parte de las
Naciones Unidas, los Estados miembros confieren al Consejo de Seguridad la
responsabilidad primordial del mantenimiento de la paz y la seguridad
internacionales y le reconocen que actúa en su nombre al desempeñar las
funciones que le impone aquella responsabilidad con el único límite de que en el
desempeño de estas funciones procederá de acuerdo con los propósitos y principios de
la ONU y presentará a la Asamblea General, para su consideración, informes anuales.
Artículo 25 Carta: los miembros de la ONU convienen en aceptar y cumplir las
decisiones del Consejo de Seguridad. Y las decisiones obligatorias para los Estados
miembro son aquellas que se adoptan dentro del marco del capítulo VII. Es más,
el art. 48 establece que la acción requerida para llevar a cabo las decisiones del
Consejo de Seguridad para el mantenimiento de la paz y la seguridad
internacionales será ejercida por todos los miembros de la ONU o por alguno de
ellos, según lo determine este órgano.
Estas medidas de carácter obligatorio o decisiones son la adopción de medidas
provisionales (art.40), la adopción de medidas que no impliquen el uso de la fuerza
armada (embargos, boicots, ruptura de relaciones diplomáticas e interrupción de todo
tipo de comunicaciones conforme al art. 41) y la adopción de medidas que impliquen
el uso de la fuerza armada (demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas
por fuerzas aéreas, navales o terrestres de miembros de la ONU. Art. 42)
3.3 OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ.
Se sitúan fuera del mecanismo de defensa colectiva al no tratarse de sanciones u
operaciones militares y en ellas están involucrados el Consejo de Seguridad, la
Asamblea General y el secretario general. Tiene su origenen la inactividad o bloqueo
del Consejo de Seguridad por el ejercicio del derecho a veto y en la competencia que
la AG se atribuyó a través de la Resolución 377 (V) “Unión pro paz” que prevé que si
el Consejo de Seguridad no puede cumplir su responsabilidad por falta de unanimidad
la AG examinará inmediatamente el acto para dirigir a los miembros recomendaciones
apropiadas para la adopción de medidas colectivas incluyendo el uso de fuerzas
armadas cuando fuese necesario. En ningún caso las medidas usadas pueden ser
coercitivas contra los Estados.
Se deben diferenciar dos categorías distintas:
Grupos de observadores militares no armados: papel de supervisión e información a
la ONU y destinados a la elaboración de informes fidedignos de la situación existente
en una zona.
Fuerzas armadas integradas bajo un mando militar de la ONU: se despliegan en el
territorio de una zona en conflicto con consentimiento de las partes para evitar,
contener o controlar conflictos que puedan poner en peligro la paz y seguridad
internacional.
En la actualidad estamos en la era de las misiones multidimensionales y multinivel de
estabilización queimplican una dimensión nueva de gestión de crisis. Intervienen en
conflictos armados en curso, en defensa de autoridades gubernamentales en
ocasiones transitorias, provisionales y contestadas por su propia población e
incorporan un mandato enérgico/proactivo del uso de la fuerza (robust use of force)
además de actuar militarmente contra distintos grupos de difícil clasificación. Cobran
un especial protagonismo en materias tradicionales como el desarme o la
desmovilización a la vez que en ámbitos más novedosos como la protección el
patrimonio y la diversidad cultural, la protección de los recursos naturales, la
consideración del impacto ambiental de sus operaciones, así como la aplicación de las
sanciones antiterroristas y la reconstrucción política y del estado de derecho del país.
Se trata de contingentes civiles y militares aportados voluntariamente por los Estados
miembros de las UN. Loscostes se consideran gastos de la ONU que serán sufragados
por todos los Estados miembros, pudiendo habertambién aportaciones voluntarias.
Estas operaciones se rigen por el principio de imparcialidad y neutralidad en el
sentido de adhesión a los principios de la Carta y a los objetivos del mandato. Sobre el
terreno, la imparcialidad de las misiones debería juzgarse por su determinación de
responder de manera igualitaria a las acciones de las diferentes partes sin importar
quien es el responsable de los actos, sino la naturaleza de los mismos. Además, debe
contar con el consentimiento de las partes principales que tenía un significado claro
en el contexto de un acuerdo de altoel fuego o de paz en un conflicto interestatal o
entre partes definidas en una guerra civil; el consentimiento del Gobierno es
fundamental para el despliegue de la misión y debería reforzarse. Obtener y mantener
el consentimiento de otras partes sigue siendo un objetivo importante de cualquier
misión y debe procurarse en la medida de lo posible. Respecto al uso de la fuerza las
OMP no son fuerzas de combate por lo que no se constituyen para emprender una
acción militar contra un Estado infractor y su misión es de policía, por lo que solo
pueden emplear las armas en legítima defensa o en defensa del mandato, a pesar de
que excepcionalmente se ha permitido un determinado uso de la fuerza por el Consejo
de Seguridad para llevar a cabo la misión encomendada; sin embargo, cuando esto
ocurre, cabe el riesgo de que las fuerzas de la ONU y la misión en su conjunto se
transformen en parte del conflicto.
4 EL PAPEL DE LAS REGLAS DE ENFRENTAMIENTO (RULES OF ENGAGEMENT:ROE)
Son un recurso esencial utilizado desde las altas esferas políticas de una nación y dirigido
a sus mandos
militares en forma de directivas o instrucciones en las que se definen las
circunstancias, las condiciones, el grado y los procedimientos a seguir para el empleo
de la fuerza, incluida la letal, en el curso de las operacionesmilitares. Estas reglas no
son parte ni del Derecho Humanitario Bélico en general, ni del Derecho de los
Conflictos Armados en particular; de hecho, ni siquiera aparecen mencionadas
expresamente en las Convenciones y tampoco han sido objeto de un tratado
internacional en cuanto a su formulación y aplicación por parte de los Estados, lo que
no ha impedido que ciertos organismos internacionales como la ONU, la OTANo la UE
hayan promulgado modelos-tipo estandarizados a emplear en el curso de las
operaciones.
Son un camino intermedio entre los criterios relativos al uso de la fuerza permitido por
el Derecho Internacional y los principios que rigen los conflictos armados. Estas
directivas o instrucciones establecen directrices sobre el uso legítimo, gradual y
proporcionado de la fuerza para cada operación militar; definen los medios que se
pueden emplear y las formas que se pueden seguir cuando deban intervenir en
cumplimiento de la misión encomendada. Son conductas que no entrañan
necesariamente el uso de la fuerza tales como el ataque o la defensa de redes
informáticas o el trato a los detenidos.
5 NUEVAS GUERRAS Y CONFLICTOS ARMADOS
El término “nuevas guerras” adoptado por Mary Kaldor hace referencia esencialmente
al hecho de que desde la Segunda Guerra Mundial, las clásicas guerras interestatales
han disminuido de forma considerable (suele citarse como la última la Guerra del
Golfo de 1990-1991 librada por una fuerza de coalición de 34 países liderada por EEUU
y autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU contra la República de Irak en
respuesta a la invasión y anexión iraquí del Estado de Kuwait) no solo desde la
perspectiva de los actores que en ellas intervienen (junto a las fuerzas armadas
estatales intervienen fuerzas irregulares, señores de la guerra,mercenarios, terroristas,
criminalidad organizada…) sino también por cuanto se han alterado los métodos y las
estrategias de actuación que, si bien no resultan en sí mismo novedosos, es verdad
que se proyectan en un mundo tecnológica, política, mediática y radicalmente nuevo.
El Estado ha dejado de ser el actor exclusivo en los territorios, en la población y en los
conflictos. Las Fuerzas Armadas se concebían para el control del espacio terrestre,
marítimo y aéreo y asegurar el interés nacional enellos; ahora nos encontramos con el
ciberesespacio, el espacio internacional y algo más subjetivo, el terreno humano
(medio cultural, étnico, psicológico, religioso como una sociedad está organizada). Se
ha producido un proceso de individualización que ha llevado a la erosión del
monopolio del Estado como proveedor deseguridad y a la aparición de elementos
identitarios que trascienden la definición de Estado-nación. Esta vez quienes
pretenden dominar el mundo son empresas privadas. Las armas empleadas también
obedecen a la asimetría yendo desde las armas técnicamente más sofisticadas a las más
convencionales aunque se está trabajando en la adopción de medidas para que los
grupos no estatales no se hagan con armas de destrucciónmasiva (armas nucleares,
biológicas, químicas y radiológicas); la práctica ha demostrado que el armamento más
sofisticado no es garantía de victoria ni de guerra rápida. Las causas de la guerra han
pasado a ser motivos identitarios (étnicos, religiosos, nacionales o tribales) siendo,
entre 2001 y 2010, el 60% de los conflictos librados entre comunidades étnicas o
religiosas además de motivos de índole económica y de acceso a los recursos
energéticos, minerales, alimentarios, acuíferos…
Por todo lo anterior se ha acudido al término de “guerras degeneradas” por la
combinación de acciones genocidas y la descomposición de las estructuras nacionales.
Hay mayor recurso al uso de técnicas terroristasy de guerrilla de forma indiferenciada
de tal forma que es más difícil identificar a terroristas y guerrilleros comounos u otros.
El CICR reitera que garantizar que las partes reconozcan la aplicabilidad del DIH es vital
para asegurar el respeto del derecho pero es un desafío ya que se ha visto que algunos
actores han consolidado suposición por ejercer la brutalidad además de la respuesta
alarmante de otros; existe la necesidad de reafirmar que aunque el terrorismo infringe
el principio de humanidad, debe ser combatido respetando el derecho ya queel DIH
protege a todos los afectados por un conflicto sin excepción. La asimetría que fomenta
la ruptura de lasreglas no es exclusivamente una reacción de la parte más débil sino
que existe una industria emergente de empresas militares y de seguridad privada que
responde a una lógica comercial en busca del mayor beneficio.
Es necesario tener en cuenta la dimensión de género tanto en los conflictos armados
como en la construcciónde la paz. Se identifica el género como una categoría analítica
que pone de manifiesto que las desigualdades son un producto social; el género
pretende dar visibilidad a la construcción social de la diferencia sexual y la división
sexual del trabajo y el poder. La perspectiva de género busca evidenciar que las
diferencias entre hombres y mujeres es un constructo social fruto de las relaciones de
poder desiguales que se han establecidohistóricamente en el sistema patriarcal.
Fue la guerra de Bosnia-Herzegovina (1992-1995) junto con el genocidio de Ruanda
(1994) lo que representó un punto de inflexión respecto al crimen de la violencia
sexual. El uso masivo de la violación con fines de limpieza étnica forzó que la violencia
sexual como estrategia étnica entrara en la agenda internacional. Resulta
imprescindible la elaboración de una propuesta de acuerdo internacional destinado a
la prevención, sanción yreparación de crímenes de violencia sexual en los conflictos
armados.
La violencia sexual y la violencia de género siguen estando presentes en la amplia
mayoría de los conflictos armados activos y la impunidad en torno a estos crímenes
sigue siendo prevalente y persistente. Junto a esto se ha de resaltar el deterioro de las
condiciones para las organizaciones de la sociedad civil a nivel global, de como la
violencia en sus distintas manifestaciones ha sido utilizada para eliminar, marginar y
desacreditar a las defensoras de los derechos humanos, así como las intimidaciones
contra testigos en casos penales por delitos de violencia sexual y crímenes de guerra
relacionados
6 GUERRAS HÍBRIDAS
• Amenaza híbrida (hybrid threat): fenómeno resultante de la convergencia e
interconexión de diferentes elementos que, en conjunto, constituyen una amenaza
más compleja y multidimensional.
• Conflicto híbrido (hybrid conflicto): situación en la cual las partes se abstienen del uso
abierto de lafuerza armada y actúan combinando la intimidación militar (sin llegar a
un ataque convencional) y la explotación de vulnerabilidades económicas, políticas,
tecnológicas y diplomáticas.
• Guerra híbrida (hybrid war): situación en la que un país recurre al uso abierto de la
fuerza armada contra otro país o contra un actor no estatal, además de usar otros
medios (por ejemplo, económicos, cibernéticos, políticos o diplomáticos, guerra
jurídica…)
7 GUERRAS DE CUARTA GENERACIÓN
Nos encontramos ante distintas generaciones de guerras que coexisten, conviven y se
complementan. La primera generación de conflictos culmina con las guerras
napoleónicas, la segunda se prolonga hasta la Primera Guerra Mundial y la tercera es
generada por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. El desarrolloconceptual de
las 4GW experimentó un avance a partir de las campañas bélicas estadounidenses que
se desarrollaron en Irak y Afganistán tras los atentados del 11S. El énfasis se colocó en
el carácter mucho más político que militar de estos conflictos, subrayando que la meta
concreta es producir la parálisis política del oponente.
En estas guerras por lo menos uno de los actores del conflicto no es una fuerza militar
organizada que funcione bajo el control de un gobierno nacional y que posea una
estructura militar y operativa equiparable a la estatal. La principal diferencia de estas
con la insurgencia es que el actor no estatal que se opone al Estadodebe tener una
meta diferente más allá de alcanzar el control del poder estatal.
Desde la perspectiva espacial el tradicional campo de batalla se transforma o incluso
desaparece por ampliación de los contornos tradicionales del teatro de operaciones:
un campo de batalla sin frentes identificables donde todo se diluye, se hace más
diverso y complejo. La guerra se expande más allá de sus límites multiplicando sus
posibilidades. El campo se traslada a la totalidad de la sociedad enemiga, aun cuando
se prefiere la guerra urbana, y se extiende al ciberespacio. No solo resulta difícil
identificar frentes de batalla bien definidos, sino batallas en sí mismas en la medida
en que son sustituidas por una amalgama de operaciones de atrición o desgaste en el
marco de las denominadas guerras asimétricas o híbridas.
Por otra parte, si bien las guerras clásicas interestatales o entre grandes potencias casi
han desaparecido (casi el 80% de los conflictos actuales son internos), hoy en día el
término más apropiado sería el de guerras regionales, transnacionales o
internacionalizadas en las que se imponen distintos niveles de actuación (guerras
multinivel). Esto significa que la frontera entre conflicto interno e internacional no
siempre es clara y nítida ya que muchos de los conflictos civiles son alentados desde
el exterior o son aprovechados por actores externos. En 2019 un 82% de los conflictos
fueron internos internacionalizados en los que alguna de las partes era foránea, los
actores del conflicto tenían bases o lanzaban ataques desde el extranjero y/o la
disputa se extendía a países vecinos.
El factor temporal es determinante en esta asimetría que gobierna los aspectos
tácticos, operacionales y estratégicos. Los presupuestos definidores de estos
conflictos impedirán que una guerra de 4ª generación sea corta, precisa y manejable.
La 4GW, a diferencia de las generaciones anteriores, no se sabe bien cuando
empieza ni cuando termina, al difuminarse las fronteras entre la paz y la guerra; es
más, en las 4GW, la guerra como acontecimiento concluyente de un conflicto
internacional se vuelve obsoleta. El actor más interesado en prolongar la guerra en
el tiempo es el adversario más débil militarmente, el que evita choques decisivos con
el conocimiento de que para un Estado democrático el tiempo corre en su contra ya
que su Gobierno verá disminuir paulatinamente el apoyo de la opinión pública, que
espera y exige una pronta resolución del conflicto y con el menor número de bajas
propias debido a la aparente superioridad material y moral de sus Fuerzas Armadas.
Se impone además el controvertido concepto de guerra ilimitada. Si el objetivo
político es limitado, probablemente sea necesaria una política posterior de
contención sobre el régimen enemigo pero si, por el contrario, es ilimitado (lo que
implica un cambio de régimen), probablemente sea necesaria la ocupación del país
derrotado y su reconstrucción. Cuando los objetivos son ilimitados (tal y como ocurre
con la guerra contra el terror) los márgenes de la intervención temporal y
espacialmente pueden desaparecer, pues el objetivo último es la erradicación de la
ideología o el régimen existente detrás del objetivo a abatir o del mandato
autorizado. En la actualidad, las guerras ilimitadas no se conforman con la invasión
de un país sino que se persigue mediante inversiones significativas su reconstrucción
(material, política, jurídica, económica, social…) así como el desarrollo de operaciones
de estabilización durante periodos largos de tiempo que den lugar a un cambio de
régimen político y estratégico no siempre conforme a la voluntad y deseos de la
mayoría de la población. En otras ocasiones, la intervención persigue la
inestabilidad crónica, el establecimiento de Estados fallidos que perpetúan el
control y las alianzas en la zona. Estas operaciones generan situaciones de
hostilidades endémicas y provocan en la mayoría de los casos un irredentismo que
mantiene latente el conflicto.
Son elementos fundamentales los factores psicológicos y mediáticos que buscan
más la destrucción de la moral del adversario que su destrucción física. La
desinformación es una de las técnicas propagandísticas más eficaces por lo que la
carga simbólica de cada acción ha de ser sopesada cuidadosamente. La población
civil juega un papel clave por lo que las operaciones psicológicas la tienen como
objetivo; para alcanzar el mayor éxito en la guerra psicológica, los principales
medios y redes de comunicación son imprescindibles. Cabe mencionar como
desafío el creciente uso de las TIC por los terroristas para fines de reclutamiento y
propaganda. Es destacable también el uso de las fake news o noticias falsas
Debemos mencionar, respecto del caso chino, la guerra irrestricta (War withouth
bounds) que plantea la utilización de una variedad de medios entre los que se
encuentra el elemento militar del que, por su creciente coste, se dice que debe
emplearse en operaciones cortas y precisas pero también las herramientas legales
(lawfare), económicas (guerras comerciales) y psicológicas, así como las redes
informáticas (network warfare) e incluso la comisión de acciones terroristas. Se
presenta como un pensamiento innovador sobre la guerra que combina de manera
irrestricta elementos de los distintos alcances de la seguridad.
8 NUEVA GENERACIÓN DE GUERRAS: GUERRAS BLACK MIRROR
Es una nueva categoría de guerra que se puede fechar alrededor de 2005 como una
guerra sin contacto y silenciosa que se fundamenta en el aprovechamiento masivo de
los medios cibernéticos y en el dominio de lamente. Se trata de la preponderancia en
el uso de la información en beneficio propio por medio de vías tecnológicas en medio
de un conflicto o de un no conflicto siendo el objetivo influir en la opinión pública.
Se habla ya de guerras de sexta y séptima generación que inciden en la “sociedad del
riesgo” centradas principalmente en la inseguridad suscitada por el nuevo y difuso
terrorismo. Hay un continuum entre seguridadinterior y exterior que obliga a un cálculo
global de los intereses en juego y de las amenazas que pueden afectara los intereses de
los actores implicados. La política exterior y de seguridad de cualquier Estado debe
formularse teniendo en cuenta que la seguridad propia se juega ya en cualquier rincón
del planeta por lo que solo a través de mecanismos permanentes de colaboración
multilateral y desde una perspectiva orientada a prevenir la ocurrencia de los
conflictos violentos se puede hacer frente a dichas amenazas.
La seguridad humana tiene dos dimensiones básicas: la libertad respecto a las
necesidades básicas (que estas se vean cubiertas) y la libertad respecto al miedo
(amenazas, represión…). Las amenazas a la seguridad humana pueden ser crónicas o
pueden consistir en perturbaciones repentinas de la vida cotidiana y pueden deberse
a factores naturales o humanos.
El concepto de seguridad humana debe ponerse en conexión con la responsabilidad
de proteger asumido en la cumbre de la ONU de 2005 para abordar el fracaso de la
comunidad internacional en prevenir y detener los genocidios, crímenes de guerra,
limpieza étnica y crímenes contra la humanidad. La Comunidad internacional debe
mostrar un alto nivel de responsabilidad al proporcionar la protección.
2. EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO, SU NATURALEZA Y
SUS RELACIONES CON OTROS SECTORES
DEL DERECHO INTERNACIONAL
1 DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO
Dentro del ius in bello Existen dos conjuntos de reglas:
• Aquellas que tienen por finalidad regular la conducta de los beligerantes durante las
hostilidades (Derecho de La Haya o Derecho de la guerra en sentido estricto:
Convenciones de 1899 y 1907 y Declaración de San Petersburgo de 1868 y Conferencia
de Bruselas de 1874)
• Aquellas otras orientadas específicamente a proteger a las víctimas de guerra
(personas que no participan en las hostilidades o que por cualquier motivo han
dejado de participar en ellas, hallándose o no en poder de la parte adversa) (Derecho
de Ginebra o Derecho humanitario propiamente dicho: los Convenios de Ginebra de
1864, 1906,1929 y 1949)
No obstante, las reglas de uno y otro tipo están tan estrechamente relacionadas entre
sí que hoy tiende a superarse esa dicotomía conociéndose el mencionado conjunto de
normas como Derecho internacional humanitario.
Como hitos determinantes en el proceso de creación de este derecho se suelen
destacar, en primer lugar, la publicación en 1862 de la obra “Recuerdo de Solferino”
del ginebrino Henry Dunant relatando los horrores vividos en el campo de Solferino
(Lombardía, 1859), así como la formación un año después del “Comité de los Cinco”,
que daría origen al Comité Internacional de la Cruz Roja. La consecuencia más
inmediata fue la convocatoria por el Gobierno suizo de la Conferencia diplomática de
1864 que concluyó con la firma del Convenio de Ginebra de 1864 para el
mejoramiento de la suerte de los militares heridos de los ejércitos en campaña. A
partir de ahí nace la Cruz Roja, cuya labor es decisiva para el desarrollo del Derecho
internacionalhumanitario.
El otro hito fundamental es la redacción, por el profesor Francis Lieber, de las
Instrucciones para los ejércitos de los Estados Unidos en campaña promulgadas en
1893 como orden general nº 100 del Presidente Lincoln durante la Guerra de Secesión
norteamericana. El denominado Código de Lieber influyó de forma significativaen las
codificaciones posteriores de las leyes y costumbres de la guerra y en la aprobación
de reglamentos militares por otros Estados. Esta práctica constituyó la base del
borrador de un convenio internacional sobre las leyes y costumbre de la guerra que
se presentó en la Conferencia de Bruselas de 1874 y aunque esta conferencia no
adoptó un tratado vinculante, gran parte del trabajo realizado sirvió en 1899 y 1907
para las convenciones y declaraciones que se aprobaron en las Conferencias de la
Haya.
Estos tratados no codificaron todos los aspectos de las costumbres de la guerra, pero
se ha de destacar la importancia de la denominada “Cláusula de Martens” que se
insertó por primera vez en el Preámbulo de la Convención de La Haya (II) de 1899 en
los siguientes términos: “Mientras aguardan que un código más completo de las leyes
de la guerra que pueda ser dictado, las Altas Partes contratantes juzgan oportuno
hacerconstar que, en los casos no comprendidos en las disposiciones reglamentarias
adoptadas por ellas, las poblaciones y los beligerantes quedan bajo la salvaguardia y el
imperio de los principios del derecho de gentes, tales como resultan de los usos
establecidos entre las naciones civilizadas, de las leyes de humanidad y de lasexigencias
de la conciencia pública”.
El criterio de humanidad y el principio de que los beligerantes no tienen un derecho
ilimitado en cuanto a la elección de los medios ha recorrido como norma clave toda la
historia del Derecho de los conflictos armados, tanto internacionales como internos,
pues no solo se refiere a la protección de los civiles, sino también a los medios y
métodos de conducir las hostilidades. Hace del ser humano y sus derechos inherentes la
justa medida a la que se han de adecuar y convenir las distintas operaciones militares.
Prueba de tal principio de humanidades el artículo 3 común a los cuatro Convenios de
Ginebra de 1949 aplicable a todo tipo de conflicto armado, tanto internacional como
interno.
1.1 ART. 3 COMÚN CONVENIOS DE GINEBRA
En tal disposición se reconoce que las personas que no participen directamente en las
hostilidades, incluso los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las
armas y las personas que hayan quedado fuera decombate por enfermedad, herida,
detención o cualquiera otra causa, serán tratadas con humanidad, sin distinción
alguna de carácter desfavorable basada en la raza, el color, la religión o las creencias,
el sexo, el nacimiento, la fortuna o cualquier otro criterio análogo. En concreto quedan
prohibidos, en cualquier tiempo y lugar, los atentados a la vida humana y a la integridad
corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos
crueles, torturas y suplicios, la toma de rehenes, los atentados a la dignidad personal,
especialmente los tratos humillantes y degradantes, las condenas dictadas y las
ejecuciones efectuadas sin previo juicio emitido por un tribunal regularmente
constituido, provisto de garantías judiciales reconocidas como indispensables por los
pueblos civilizados
2 DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO CONVENCIONAL
2.1 DERECHO DE LA HAYA
Derecho de la Haya o Derecho de la guerra en sentido estricto: Convenciones de 1899
y 1907. En cuanto a prohibición de armamento encontramos:
• Convenio de Ottawa sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y
transferencia de minas antipersona y sobre su destrucción de 18 de septiembre de
1997.
• Convención de las Naciones Unidas (Ginebra) sobre armas convencionales
excesivamente nocivas ode efectos indiscriminados de 10 de octubre de 1980 y sus
adjuntos Protocolos.
• Convención sobre la Prohibición de Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de
Armas Químicas y sobre su destrucción en 1993 (en vigor 1997)
• Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción y el Almacenamiento de
Armas Bacteriológicas (Biológicas) y Tóxicas y sobre su destrucción (generalmente
conocida como laConvención sobre Armas Biológicas, abreviatura BWC 1972/1975)
• Convención de Dublín sobre municiones en racimo de 30 de mayo de 2008
• Tratado sobre el Comercio de Armas de 2 de abril de 2013
• Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares de 7 de julio de 2017.
2.2 DERECHO DE GINEBRA
Forman parte del Derecho de Ginebra:
• Los cuatro Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949:
o I Convenio para aliviar la suerte que corren los heridos y los enfermos en las fuerzas
armadasen campaña
o II Convenio para aliviar la suerte que corren los heridos, los enfermos y los náufragos
de lasfuerzas armadas en el mar
o III Convenio relativo al trato debido a los prisioneros de guerra
o IV Convenio relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempos de guerra
• Protocolos Adicionales a los Convenios de Ginebra de 1949 adoptados el 8 de junio de 1977:
o I Protocolo Adicional sobre la protección de las víctimas de los conflictos armados
internacionales
o II Protocolo Adicional sobre la protección de las víctimas de los conflictos armados
nointernacionales.
• La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 9
de diciembre de 1949Con respecto a los bienes culturales encontramos:
• Convenio de la Haya para la Protección de los Bienes Culturales en caso de conflicto
armado de 14 demayo de 1954
• I Protocolo del Convenio de La Haya para la Protección de los Bienes Culturales en
caso de conflictoarmado de 14 de mayo de 1954
• II Protocolo Convenio de la Haya para la Protección de los Bienes Culturales en caso de
conflicto 1954adoptado el 26 de marzo de 1999
3 DERECHO CONSUETUDINARIO Y IUS COGENS
Junto a esta normativa convencional hay que contar con otra serie de documentos.
Unos de naturaleza internacional pero que carecen de fuerza jurídicamente
vinculante (soft law), otros de naturaleza privada en el carácter de su codificación
(como los redactados por el Comité Internacional de la Cruz Roja) y, finalmente, los
documentos de carácter nacional.
El artículo 38.1 b) del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia reconoce la
costumbre internacional como prueba de una práctica generalmente aceptada
como derecho. Además, la Opinión Consultiva dictada en el asunto referido a las
Consecuencias jurídicas de la construcción de un muro en el territorio palestino
ocupado (2004) se afirma que, en lo tocante al Derecho internacional humanitario,
la Corte Internacional de Justicia:
“Desea señalar que, en primer lugar, Israel no es parte en el Cuarto Convenio de La
Haya de 1907 en cuyo anexo figuran las Reglas de La Haya. La Corte observa que,
según lo dispuesto en el Convenio, las Reglas se prepararon como revisión de las
leyes y usos generales de la guerra vigentes en ese momento. Sin embargo,
posteriormente el Tribunal Militar Internacional de Nüremberg determinó que las
normas enunciadas en el Convenio contaban con el reconocimiento de las naciones
civilizadas y eran consideradas declarativas de las leyes y usos de la guerra (Fallo del
Tribunal Militar Internacional de Nüremberg del 30 de septiembre y el 1 de octubre
de 1946, pg 65). La Corte llegó a la misma conclusión cuando examinó los derechos
y deberes de las partes beligerantes en sus operaciones militares. La Corte considera
que las disposiciones de las Reglas de La Haya han pasado a formar parte del
derecho consuetudinario, como lo reconocieron de hecho todos los participantes
en el procedimiento ante la Corte”
La Corte Internacional de Justicia declaraba en su Opinión consultiva sobre la
Legalidad de la amenaza o el empleo de armas nucleares que “dada la amplia
codificación del derecho humanitario y el alcance de la ratificación de los tratados
de él derivados y el hecho de que las cláusulas de denuncia que existían en los
instrumentos de codificación no se hayan usado jamás, la comunidad internacional
cuenta con un corpus de disposiciones contenidas en los tratados que en su mayoría
han cobrado carácter consuetudinario y que aparecen reflejadas en los principios
humanitarios más reconocidos a nivel universal. En esas normas se indican la
conducta y el comportamiento normales que se esperan de los Estados”.
El principio nullum crimen sine lege de los Estatutos de los Tribunales Penales
Internacionales exige que las normas de Derecho internacional humanitario se
apliquen como derecho consuetudinario. La aplicación del derecho de forma
consuetudinaria depende, en gran medida, del número de ratificación de los
tratados o convenios.
El Derecho Internacional Humanitario Consuetudinario de Jean Marie Henckaerts y
Louise Doswald-Beck, trabajo científico y recopilatorio de la práctica internacional
que ha sido invocado no solo por la doctrina sino también por la práctica internacional
en la resolución de controversias internacionales, incluida la jurisdiccional. En este
sentido, la referida monografía es citada como referente doctrinal indiscutido tanto
en el Informe de la Misión de Investigación de las Naciones Unidas sobre el conflicto
de Gaza (2009) como por la primera Sentencia dictada por la Sala de la Primera
Instancia de la Corte Penal Internacional en el asunto Lubanga (2008).
4 DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO Y SOFT LAW
Es Soft-Law Código Lebier, el Manual de Oxford de 1880 sobre las leyes y costumbres
de la guerra terrestre; el Código Stockton de 1900 sobre la guerra marítima; la
Declaración Naval de Londres de 1909; el Manual de Oxford de 1913 sobre las leyes
de la guerra naval; las Reglas sobre la guerra aérea elaboradas en la Haya en 1922-
1923; el Manual de San Remo sobre el Derecho internacional aplicable a los
conflictos armados en el mar de 12 de junio de 1994; o el denominado Manual de
Tallin sobre Derecho internacional para la guerra cibernética (ciberguerra) de 2013
elaborado por el Centro de Excelencia para la Ciberdefensa Cooperativa de OTAN
(CCD COE).
Según se establece en este último documento, el Manual de Tallin no es un
documento oficial por tanto no refleja la doctrina de la OTAN, ni la postura de las
organizaciones o Estados representados, ni la del propio centro CCD COE. Es un
documento que recoge las opiniones de un grupo de expertos independientes que
trabajaron durante 3 años en este tema. También se ha de hacer mención a la
propuesta de Suiza y el CICR que dio lugar a la adopción del Documento de Montreux
en 2008, cuyo objetivo era definir el modo en que el derecho internacional se aplica a
las actividades de las empresas militares y de seguridad privadas presentes en teatros
de conflicto armado, así como al Código Internacional de Conducta para los
prestatarios de serviciosde seguridad privada de 2010.
5 DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO Y IUS COGENS
El art. 53 CV 59 sobre el derecho de los tratados dice que es nulo todo tratado que, en
el momento de su celebración, esté en oposición con una norma imperativa de
derecho internacional general. Para los efectos de esta convención, una norma
imperativa de derecho internacional general es una norma aceptada y reconocida por
la comunidad internacional de Estados en su conjunto como norma que no admite
acuerdo en contrario y que solo puede ser modificada por una norma ulterior de
derecho internacional general que tenga el mismo carácter
La Corte Internacional de Justicia en 1949 respecto Estrecho de Corfú habló de
«consideraciones elementales de humanidad» como obligaciones dimanantes del
artículo 3 común a los Convenios de Ginebra que constituyen “normas mínimas”
aplicables a todos los conflictos armados y en todas las circunstancias en la medida en
que tales obligaciones no derivan solamente de los Convenios mismos sino de los
principios generales del Derecho humanitario de los que estos no son más que
expresión concreta (Actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua, CIJ
Reports 1986, pars. 218 y 220). En conclusión, todos los Estados han de cumplir esas
normas fundamentales, hayan o no ratificado los convenios que las estatuyen, porque
constituyen “principios intransgredibles del derecho internacional consuetudinario”
(Legalidad de la amenaza y el empleo de las armas nucleares, CIJ Reports 1996, par.79
Gran Sala del TEDH en el asunto Kononov (STEDH de 17 de mayo de 2010, par.215).
TPIY de hecho “la mayoría de las normas de derecho internacionalhumanitario” tienen
el carácter de normas imperativas o de ius cogens (asunto Kupreskic y otros, sentencia
del14 de enero de 2000, asunto IT-95-16-T, par.520).
6 DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO Y DERECHO INTERNACIONAL DELOS
DERECHOS HUMANOS (NUEVA YORK)
De forma más general, la Corte Internacional de Justicia en su opinión sobre las
Consecuencias de la construcción del muro en territorio palestino afirmó que la
protección que ofrecen los convenios y convencionesde derechos humanos no cesa en
caso de conflicto armado, salvo en caso de que se apliquen disposiciones de
suspensión como las que figuran en el art. 4 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos. En cuanto a la relación entre el derecho internacional humanitario
y el derecho de los derechos humanos pueden presentarse tres situaciones:
a) Algunos derechos pueden estar contemplados exclusivamente en el Derecho internacional
humanitario
b) Otros pueden estar contemplados exclusivamente en el Derecho de los derechos humanos
c) Y otros pueden estar contemplados en ambas ramas del Derecho internacional
En todo caso y a efectos de aplicabilidad, la Corte toma en consideración ambas ramas
del Derecho internacional, es decir, el Derecho Internacional de los derechos humanos
y como lex especialis, el Derecho internacional humanitario. Asimismo declara que los
instrumentos internacionales relativos a los derechos humanos son también
aplicables a los actos de los Estados realizados en el ejercicio de sus competencias
fuera de su propio territorio, particularmente en territorios ocupados.
3. LOS CONFLICTOS ARMADOS Y LOS PRINCIPIOS RECTORES DEL DERECHO
INTERNACIONAL HUMANITARIO
1 LA CALIFICACIÓN DEL CONFLICTO ARMADO. LA DISTINCIÓN ENTRE CONFLICTO
ARMADO INTERNACIONAL, INTERNO Y OTROS SUPUESTOS HÍBRIDOS.
El art. 2 común de los Convenios de Ginebra de 1949 determina que el mismo se
aplicará en caso de guerra ode cualquier otro conflicto armado que surja entre dos o
varias de las Altas Partes contratantes aunque el estado de guerra no haya sido
reconocido por alguna de ellas. Asimismo se establece la aplicación de esta normativa
en todos los casos de ocupación de la totalidad o parte del territorio de una Alta Parte
contratante aun cuando la ocupación no encuentre resistencia militar.
El art. 1.4 del Protocolo Adicional I de 1977 amplia la aplicación de las normas
reguladoras del conflicto armadointernacional a situaciones tales como los conflictos
armados en que los pueblos luchan contra la dominación colonial y la ocupación
extranjera y contra los regímenes racistas en el ejercicio del derecho de los pueblos a
su libre determinación.
Conforme al Protocolo Adicional I, “la ocupación de un territorio y la aplicación de los
Convenios y del presente Protocolo no afectarán al estatuto jurídico del mismo”. Esto
es, no solo están prohibidos los asentamientos, la destrucción o la apropiación de
bienes realizados por el Estado ocupante, sino que además constituyen una violación
grave del derecho humanitario aplicante (crimen internacional). El estatuto jurídico
del territorio ocupado en ningún caso puede venir transformado por medio de la
ocupación, aunque la potencia ocupante administre de manera efectiva el mismo.
El art. 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra se refiere a la aplicación de los
derechos en él reconocidos“en caso de conflicto armado sin carácter internacional y
que surja en el territorio de una de las Altas Partes contratantes”, sin definir qué se ha
de entender por dicho concepto. Será el Protocolo Adicional II de 1977 relativo a la
protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional, el que
precise dichoconcepto al establecer en su art. 1 que se aplicará “a todos los conflictos
armados que no estén cubiertos por el art. 1 del Protocolo Adicional a los Convenios
de Ginebra de 12 de agosto de 1949 relativos a la protecciónde las víctimas de los
conflictos armados internacionales (Protocolo I) y que se desarrollen en el territorio
de una Alta Parte contratante entre sus fuerzas armadas y fuerzas armadas disidentes
o grupos armados organizados que, bajo la dirección de un mando responsable
ejerzan sobre una parte de dicho territorio un control tal que les permita realizar
operaciones sostenidas y concertadas”.
Quedan fuera de esta definición las situaciones de tensiones internas y de disturbios
interiores, tales como losmotines, los actos esporádicos y aislados de violencia y otros
análogos que no son conflictos armados (art. 12del Protocolo).
El art. 8.2 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, de acuerdo con la
jurisprudencia penal internacional existente, precisa que tal previsión se refiere “a los
conflictos armados que no son de índole internacional y, por consiguiente, no se aplica
a situaciones de disturbios y tensiones internas como motines, actos aislados y
esporádicos de violencia y otros actos de carácter similar. Se aplica a los conflictos
armados que tienen lugar en el territorio de un Estado cuando existe un conflicto
armado prolongado entre las autoridades gubernamentales y grupos armados
organizados o entre tales grupos”. Asimismo se dispone que la regulación prevista no
afectará a la responsabilidad que incumbe a todo gobierno de mantener y restablecer
el orden público en el Estado y de defender la unidad e integridad territorial del Estado
por cualquier medio legítimo.
De acuerdo con la normativa vigente y la jurisprudencia de los Tribunales penales
internacionales, son dos los criterios que determinan la existencia de un conflicto
armado de carácter no internacional:
• En primer lugar, las partes implicadas deben tener un “cierto grado de organización”:
la existencia de una estructura de mando, de normas y mecanismos de disciplina
dentro del grupo armado, incluido el cumplimiento del DIH; la existencia de una
capacidad militar (operativa) del grupo armado, que se puede demostrar, por ejemplo,
mediante la capacidad de definir una estrategia militar unificada, el uso de técnicas
militares, la capacidad de procurarse, transportar y distribuir armas, la capacidad de
realizar operaciones militares (a gran escala o coordinadas) incluyendo el movimiento
de tropas y la logística adecuada, el control del territorio, teniendo una división
territorial en zonas de responsabilidad; y la capacidad para negociar o pactar acuerdos,
por ejemplo, un alto el fuego o un acuerdo de paz.
• El segundo criterio es que “la violencia debe alcanzar cierto grado de intensidad y de
prolongación en el tiempo”: de acuerdo con la jurisprudencia, los elementos
indicativos para dicha evaluación incluyen el número de enfrentamientos y la duración
e intensidad de cada uno de ellos, el tipo de armas y de otro militar material utilizado,
el número y calibre de las municiones utilizadas, el número de personas y los tipos de
fuerzas que participan en los enfrentamientos, el número de bajas, la extensión de la
destrucción material y el número de civiles que huyen de las zonas de combate.
2 LOS CONFLICTOS INTERNACIONALIZADOS, LOS
CONFLICTOSCONCURRENTES Y LA DOCTRINA DEL CONTROL GLOBAL.
Los conflictos internos internacionalizados cuentan con elementos internacionales relevantes
(alguna de las
partes es foránea, los actores armados del conflicto tienen bases o lanzan ataques
desde el extranjero, el conflicto se extiende a países vecinos). Asimismo, el Informe de
la Comisión Internacional independiente de investigación sobre la República Árabe
Siria de 13 de agosto de 2014 indicaba que “el conflicto en la República Árabe Siria, que
una vez fue entre el Gobierno y un número limitado de grupos armados
antigubernamentales, se ha transformado en múltiples conflictos en continua
evolución en los que intervienen innumerables actores y frentes.”
Conflictos que empezaron como internos devienen en un momento determinado, en
virtud de distintas circunstancias, en conflictos internacionales. A tal efecto, la Sala de
Apelaciones del TPI para la Antigua Yugoslavia (TPIY) en el asunto Tadic afirmó que “es
indiscutible que un conflicto armado es internacional si se produce entre dos o más
Estados. Además, si un conflicto interno se extiende al territorio de otro Estado, puede
convertirse en internacional (o, según las circunstancias, tener carácter internacional
al mismo tiempo que interno), siempre y cuando:
a) Otro Estado intervenga en el conflicto con tropas
b) O bien si alguno de los participantes en el conflicto armado interno actúa por cuenta
de otro Estado
En el asunto Lubanga, la Sala de Primera Instancia I, asume la 1ª doctrina del control
global entendiendo que un Estado ejerce control sobre los grupos armados
involucrados en el conflicto cuando desempeña un papel en la organización,
coordinación o planificación de las acciones militares además de financiar, equipar,
capacitar o proporcionar apoyo operacional a los mencionados grupos (CPI 2012, par.
541). Se debe tratar de un control que vaya más allá de la mera financiación y
equipamiento del gobierno al grupo armado y que implique la participación en la
planificación y supervisión de operaciones militares sin que se requiera que dicho
control se extienda a la emisión de órdenes o instrucciones específicas relacionadas
con acciones militares únicas (Ntaganda, 8 de julio 2019, par. 727).
Según la interpretación general efectuada por el CICR en los supuestos de conflictos
armados en los que participan fuerzas multinacionales el carácter internacional o no
internacional del conflicto vendrá determinadopor el carácter estatal o no estatal de
las partes en conflicto. Por lo tanto, solo cuando las fuerzas multinacionales se
involucren en el conflicto armado contra un Estado, ese conflicto específico tendrá
carácterinternacional, sin influir en la caracterización del conflicto armado interno que
tuviera ese Estado con un grupoarmado no estatal. Por el contrario, cuando las fuerzas
multinacionales luchan en apoyo del gobierno del Estado de que se trate contra un grupo
armado no estatal, las relaciones entre las partes enfrentadas se regirán por la
normativa reguladora de los conflictos armados no internacionales.
En el comentario (2016) al art. 3 del I Convenio de Ginebra de 1949, el CICR analiza la
evolución del conflicto afgano de 2001 tras la invasión por parte de Estados Unidos y sus
aliados. El CICR clasificó la fase inicial (2001) como un conflicto armado internacional entre
Estados Unidos y los Estados integrantes de la coalición y el régimen talibán en Afganistán,
que controlaba en esa época casi el 90% del territorio afgano. Tras el establecimiento de
un nuevo Gobierno afgano en junio de 2002 a través de una gran coalición, el CICR
reclasificó la situación como un conflicto armado no internacional entre, por un lado, el nuevo
Gobierno afgano apoyado por los estados de la coalición y, por otro, los talibanes y otros
grupos armados no estatales.
3 OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ/ FUERZAS
AUTORIZADAS CS Dichas operaciones han experimentado una importante evolución
de tal forma que de fuerzas de observación, supervisión e interposición que no
podían adoptar medidas coercitivas más allá de la legítima defensa, se ha pasado a
fuerzas multinacionales y multidimensionales cuyo mandato prevé la utilización del
uso de la fuerza armada en la medida en que sea necesario para el cumplimiento
de las distintas y diversas misiones encomendadas. Por otra parte, sus
contingentes ya no están formados únicamente por fuerzas militares o policiales
sino también por numeroso personal civil especializado en conflictos. A tal efecto,
el art. 2.2 de la Convención sobre la seguridad del personal de las Naciones Unidas
y el personal asociado de Nueva York 1994 dispone que la mencionada Convención
no se aplicará a las operaciones autorizadas por el Consejo de Seguridad como
medida coercitiva de conformidad con el Capítulo VII de la Carta de las Naciones
Unidas en las que cualesquiera miembros del personal participen como
combatientes contra fuerzas armadas organizadas a las que se aplica el Derecho
relativo a los derechos armados internacionales.
4 LA GUERRA CIBERNÉTICA Y SUS CONSECUENCIAS. LAS ARMAS AUTÓNOMAS Y LA
INTELIGENCIA ARTIFICIAL.
El CICR en su Informe de 2015 ha propuesto que “sistemas de armas autónomos”
es un término amplio que abarcaría cualquier tipo de sistemas de armas, sea que
operen en el aire, en la tierra o en el mar, con autonomía en sus funciones críticas, esto
es, un arma que puede seleccionar (es decir, buscar o detectar, identificar, seguir)
y atacar (es decir, emplear la fuerza, neutralizar, dañar o destruir) objetivos sin
intervención humana. Tras la activación inicial, es el propio sistema de armas,
usando sus sensores, programas y armas, el que se encarga de los procesos de
selección de objetivos y de acciones que normalmente son controlados
directamente por seres humanos. En un nivel fundamental, es la autonomía de las
funciones críticas lo que distingue a los sistemas de armas autónomos de todos los
otros sistemas de armas, incluso de los drones armados, en los cuales las funciones
críticas son controladas a distancia por un operador humano. Los sistemas de
aprendizaje automático son sistemas de IA que están entrenados y aprenden a
partir de datos que, en última instancia, definen la forma en la que funcionan.
Se conocen como guerra cibernética las operaciones lanzadas contra un ordenador
o un sistema de ordenadores a través de una corriente de datos, cuando se usan
como medios y métodos de guerra en el contexto de un conflicto armado según se
encuentra definido en el DIH. Se puede recurrir a la guerra cibernética como parte de
un conflicto armado que en otros aspectos se libra mediante operaciones cinéticas.
La noción de guerra cibernética también comprende el empleo de medios
cibernéticos en ausencia de operaciones cinéticas cuando su uso se equipara a un
ataque armado aunque, que se sepa, ningún Estado ha calificado públicamente una
operación cibernética hostil real como tal.
Uno de los principales desafíos es si el sistema de armas sería capaz de distinguir
en forma autónoma los objetivos militares de los bienes de carácter civil, los
combatientes de los civiles y los combatientes activos de las personas fuera de
combate. Otro desafío importante es si se podría programar un arma para que
detecte y evalúe los numerosos factores y variables contextuales que se necesitan
para determinar si puede esperarse que el ataque cause daños civiles incidentales
y a bienes de carácter civil, o una combinación de esos daños, que serían excesivos
en relación con la ventaja militar concreta y directa que se espera, conforme con los
requisitos de la norma de la proporcionalidad. Asimismo, la capacidad de programar
un arma para que cancele o suspenda un ataque si resulta aparente que el objetivo
no es un objetivo militar o que está sujeto a protección especial o que el ataque
violaría la norma de la proporcionalidad conforme lo exigen las normas sobre
precaución en los ataques plantea una cuestión muy problemática.
En segundo lugar, se plantea la cuestión relativa a la atribución de la responsabilidad
internacional. Tal y como indica el CICR, se han planteado preocupaciones acerca del
hecho de que la pérdida de control humano sobre los sistemas de armas autónomos
puede llevar a un vacío de responsabilidad en caso de que se cometan violaciones
del DIH. Existe también la opinión de que jamás existiría tal vacío, pues siempre
habrá un ser humano que participe en la decisión de desplegar el arma a quien
atribuir la responsabilidad.
De todos modos, sigue sin estar claro cómo puede atribuirse responsabilidad en
relación con actos impredecibles cometidos por armas autónomas. Por ejemplo,
conforme al DIH y al derecho penal internacional,la falta de control de un sistema de
armas autónomo o su imprevisibilidad puede dificultar la atribución de
responsabilidad por la comisión de violaciones graves del DIH a las personas
involucradas en la programación y despliegue de esa arma. Es posible que no tengan
los conocimientos ni la intención necesarios para tal determinación, debido al hecho
de que es la máquina quien toma las decisiones relativas a la selección de losobjetivos.
Asimismo, puede suceder que los programadores no conozcan las situaciones
concretas en las quese desplegará el sistema más adelante y en las cuales se pueden
producir las violaciones del DIH (diligencia debida). Por otra parte, un programador
que, de forma intencional, programa un arma autónoma para cometer crímenes de
guerra sin duda alguna cargaría con responsabilidad penal.
5 LOS CONFLICTOS ARMADOS Y EL TERRORISMO
INTERNACIONAL. ELTERRORISMO COMO CRIMEN DE GUERRA.
No existe una definición universal de terrorismo y, a falta de convenio internacional general,
se reconoce la
definición de la Resolución 1556 (2004) del Consejo de Seguridad: el terrorismo
internacional lo forman los actos criminales, inclusive contra civiles, cometidos con la
intención de causar la muerte o lesiones corporalesgraves o de tomar rehenes con el
propósito de provocar estado de terror en la población en general, en un grupo de
personas o en determinada persona, intimidar a una población u obligar a un gobierno
o a una organización internacional a realizar un acto, o a abstenerse de realizarlo,
que constituyen delitos definidos en los convenios, convenciones y protocolos
internacionales relativos al terrorismo y comprendidos en su ámbito, no admiten
justificación en circunstancia alguna por consideraciones de índole política, filosófica,
ideológica, racial, étnica, religiosa u otra similar e insta a todos los Estados a
prevenirlos y, si ocurren, cerciorarse de que sean sancionados con penas compatibles
con su grave naturaleza. Se caracteriza por la realización de actos criminales graves
cuyo objetivo inmediato es provocar terror y tienen un objetivo mediato de origen
político.
Cuando un grupo terrorista reúne las condiciones para la existencia de un conflicto
armado interno se aplica elDIH que regula situaciones de hecho con independencia de
las motivaciones.
Por su parte, el DIH ya prevé los actos de terrorismo como violaciones del derecho
vigente en los conflictos armados: Reglas de La Haya sobre los bombardeos aéreos cuya
finalidad es aterrorizar a la población civil (art.22 de las Reglas relativas al control de la
radiotelegrafía en tiempo de guerra y la guerra aérea elaboradas porla Comisión de
Juristas en 1923) y la referencia en el art. 33 del IV Convenio de Ginebra de 1949; el
art. 51.2 del Protocolo Adicional I prohíbe los actos o amenazas de violencia cuya
finalidad principal sea aterrorizar a lapoblación civil, disposición que interpretada de
forma sistemática con el apartado 4 del mismo artículo prohíbelos ataques o actos de
violencia que, aunque estén dirigidos contra un objetivo militar, causen de hecho muertos
o heridos en la población civil o destruyan bienes de carácter civil, incluida la
infraestructura civil, de manera desproporcionada.
La intención de aterrorizar a la población civil es un elemento necesario para definir
un acto como terrorista por la sencilla razón de que, en la guerra, todo recurso a una
fuerza mortífera puede aterrorizar a quienes no participan en las hostilidades. El
Protocolo Adicional II relativo a la protección de las víctimas de losconflictos armados
sin carácter internacional prohíbe en todo tiempo y lugar los actos de terrorismo (art.
4.d) eindica que quedan prohibidos los actos o amenazas de violencia cuya finalidad
principal sea aterrorizar a la población civil (art. 13.2). El Tribunal Penal para la Antigua
Yugoslavia (TPIY), en su Sentencia de 24 de marzode 2016 en el asunto Radoya Karadzic
identificaba el terrorismo como los:
a) Actos o amenazas de violencia dirigidos contra la población civil o civiles que no
participendirectamente en las hostilidades.
b) Cuando el autor de forma intencionada hace de esa población civil o civiles, el objeto
de tales actos deviolencia siempre y cuando
c) Se cometan con el propósito principal de generar terror en la población.
Los actos o amenazas de violencia que aterrorizan no tienen por qué limitarse a los
ataques directos contra la población civil, sino que pueden incluir además ataques
indiscriminados o desproporcionados que causen tal efecto, aun cuando queden
excluidos los ataques lícitos contra los combatientes.
5.1 GUERRA GLOBAL CONTRA EL TERRORISMO Y EL DIH
En el Informe de 2015, el CICR se mostraba muy crítico con los conceptos de “guerra
global contra el terrorismo” o de “combatiente enemigo ilegal”, pues con tales
calificaciones normativas se consagra la interpretación unilateral y selectiva de las
obligaciones internacionales por parte del Gobierno que las adopta
En el Informe de 2015, el CICR se mostraba muy crítico con los conceptos de “guerra
global contra el terrorismo” o de “combatiente enemigo ilegal”, pues con tales
calificaciones normativas se consagra la interpretación unilateral y selectiva de las
obligaciones internacionales por parte del Gobierno que las adopta. Asimismo, con tal
concepción se pretende desmontar los límites geográficos del campo de batalla de las
hostilidades, imponiendo un estado de excepción mundial. Frente a tal pretensión, el
CICR ha declarado que la misma no parece encontrar sustento en la base
esencialmente territorial del DIH pues “un enfoque sin límitesterritoriales implicaría
que un miembro de un grupo armado o un civil que participa directamente en las
hostilidades llevaría automáticamente consigo el CANI original dondequiera que fuese
al trasladarse por el mundo. Así, de acuerdo con el DIH, sería un objetivo legítimo
dentro de un espacio geográfico potencialmente ilimitado. Con muy pocas
excepciones, la práctica de los Estados y la opinio iuris no parecen reflejar ese enfoque
jurídico, y la gran mayoría de los Estados no parece adherir a la noción de campo de
batalla mundial. Más aún, en términos prácticos, sería perturbador pensar en las
posibles ramificaciones de la aplicabilidad territorial ilimitada del DIH si todos los
Estados que participaran en un CANI en todo el mundo recurrieran al concepto de
campo de batalla mundial”.
6 EL PRINCIPIO DE DISTINCIÓN ENTRE POBLACIÓN CIVIL Y COMBATIENTES.
Conforme al art, 48 del Protocolo Adicional I, se declara como norma fundamental la
que obliga a las Partesen conflicto a distinguir en todo momento entre población civil
y combatientes así como entre bienes de carácter civil y objetivos militares. De
acuerdo con el manual Derecho Internacional Humanitario Consuetudinario, se
establece como primera norma que las partes en conflicto deberán distinguir en
todomomento entre personas civiles y combatientes; los ataques solo podrán dirigirse
contra combatientesprohibiéndose aquellos contra población civil. La práctica de los
Estados establece esa regla como una norma de Derecho internacional
consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en
los no internacionales.
Los miembros de las fuerzas armadas estatales pueden ser considerados
combatientes tanto en los conflictos armados internacionales como en los no
internacionales, sin embargo, el estatuto de combatiente solo existe en los conflictos
armados internacionales. Esta norma se remonta al Reglamento de La Haya según el
cual las fuerzas armadas de las partes beligerantes pueden componerse de combatientes
y no combatientes. Actualmente este estatuto aparece codificado en el art. 43 del
Protocolo Adicional I.
Si bien el Protocolo II sobre los conflictos no internacionales no contiene una
definición en este sentido, en suartículo I se distingue entre fuerzas armadas de una
Alta parte contratante y las fuerzas armadas disidentes o grupos armados organizados
que, bajo la dirección de un mando responsable ejerzan sobre una parte de dicho
territorio un control tal que les permita realizar operaciones militares sostenidas y
concertadas y aplicar el Protocolo. La práctica señala, no obstante, que cuando
participan directamente en las hostilidades estas personas pierden la protección
contra los ataques otorgada a los civiles.
6.1 COMBATIENTE (ESTATUTO DE PRISIONERO DE GUERRA)
El art. 1 del Reglamento de La Haya dispone que las leyes, los derechos y los deberes
de la guerra no se refieren solamente al ejército sino también a las milicias y a los
cuerpos de voluntarios que reúnan las condiciones siguientes:
a) Tener a la cabeza una persona responsable por sus subalternos
b) Tener una señal como distintivo fijo y reconocible a distancia
c) Llevar las armas ostensiblemente
d) Sujetarse en sus operaciones a las leyes y costumbres de la guerra
Esta definición se usa asimismo en el art. 4 del II Convenio de Ginebra, incorporando
a los movimientos de resistencia organizados. No obstante, las cuatro condiciones
enunciadas en el Reglamento de La Haya y el IIIConvenio de Ginebra se han reducido
a dos en el Protocolo I. Conforme a su art. 42 relativo a los combatientesy prisiones de
guerra, aunque todos los combatientes están obligados a observar las normas de
Derecho internacional aplicables en los conflictos armados, la violación de tales
normas no privará a un combatientede su derecho a ser considerado como tal.
1Asimismo, en su párrafo 3 se reafirma que los combatientes están obligados a
distinguirse de la población civil en el curso de un ataque o de una operación militar
preparatoria de un ataque. Sin embargo, dado que en los conflictos armados hay
situaciones en las que, debido a la índole de las hostilidades, un combatientearmado
no puede distinguirse de la población civil, dicho combatiente conservará su estatuto
siempre que en esas circunstancias lleve sus armas abiertamente durante todo
enfrentamiento militar y durante el tiempo en que sea visible para el enemigo
mientras está tomando parte en un despliegue militar previo al lanzamiento de un
ataque en el que va a participar.
6.2 ASESINATOS O ATAQUES SELECTIVOS (TARGETED KILLING)
Tiene su origen en el marco del conflicto árabe-israelí (se generalizó a partir de la
segunda Intifada de 2000) yque posteriormente se ha extendido a otros conflictos muy
vinculados con la guerra global contra el [Link] dilema radica en como calificar
a los dirigentes objeto de tales ataques cuando no participan directamente en las
hostilidades o cuando se encuentran fuera de las zonas en conflicto. Asimismo, hay que
tener en cuenta que tales operaciones no son siempre realizadas por operativos o
fuerzas militares, sino que en ocasiones sonrealizadas por miembros de los servicios
de inteligencia o por contratistas que son personal civil.
La Guía Interpretativa sobre el concepto de participación directa en las Hostilidades,
adoptada por el Comité Internacional de la Cruz Roja dice que a efectos prácticos del
principio de distinción, la condición de miembro de tales grupos no puede depender
de una afiliación abstracta, parentesco u otros criterios que pueden prestarse a
arbitrariedad o abuso. De acuerdo con el DIH, el criterio decisivo para determinar la
pertenencia deun individuo a un grupo armado es si esa persona asume una función
continua de combate dentro del grupo.
Aplicando este criterio, para la profesora Pozo Serrano resultan cuestionables los
denominados signature strikes dirigidos contra grupos de personas sospechosas de ser
miembros de un grupo armado por su patrónde conducta, pero cuya identidad no se
conoce y, por tanto, tampoco es segura su pertenencia al grupo armado. Por el contrario,
sostiene que los ataques dirigidos contra líderes identificados (personality strikes)
suscitan menor oposición interna y externa y se ajustarían al principio de distinción en
la medida en que están dirigidoscontra miembros de un grupo parte en el conflicto.
Por otra parte, cuando el ataque se produce fuera de la zona de conflicto, en otro
Estado, por el momento ni los tratados vigentes ni la práctica estatal contienen
elementos que respalden la ampliación del teatro de guerraa toda localidad en la que
se encuentre presente un miembro de los grupos armados parte en el conflicto.
6.3 COMPAÑÍAS DE SEGURIDAD PRIVADA
Este fenómeno se adapta a lo que Elke Krahmann ha denominado la fragmentación
funcional de la seguridadmundial, que se aleja del modelo centrado en el Estado, para
adoptar otro modelo de autoridades múltiples y separadas, con inclusión de actores
públicos o privados. A falta de una incorporación formal, se juzgará el estatuto de tales
grupos basándose en los hechos y a la luz de los criterios que sirven para definir las
fuerzasarmadas; si esas unidades participan en hostilidades y cumplen los criterios de
fuerzas armadas, serán consideradas combatientes.
Como se indica en el Informe CICR sobre “Derecho internacional humanitario y los
desafíos de los conflictos armados contemporáneos” (2011), en los últimos diez años
ha habido una marcada tendencia a la externalización de las funciones militares
tradicionales a empresas militares y de seguridad privadas (EMSP) así como, ante la
creciente complejidad de los sistemas de armas, al recurso cada vez más en la pericia
técnicay la capacitación externas. Esta situación ha dado lugar a un importante debate
acerca de la legitimidad de esta externalización y sobre si debería haber límites al
derecho de los Estados a transferir su monopolio de fuerza al sector privado. Además,
la clientela de las EMSP no está integrada solo por Estados; organizaciones
internacionales, organizaciones no gubernamentales y compañías comerciales
transnacionales también han contratado sus servicios y no puede excluirse que, en el
futuro, las operaciones militares multinacionales de grupos armados de oposición
contraten los servicios de EMSP para que combatan en su nombre.
Asimismo, en el Informe de 2007 el CICR ya constataba que se estaba contratando a
estas compañías para la realización de un número cada vez mayor de funciones que
anteriormente estaban a cargo de sus propios sistemas militares o de seguridad. Se
incluyen entre ellas el apoyo logístico para despliegues y operaciones militares, el
mantenimiento de sistemas de armamento, la protección de locales e instalaciones,
los servicios de escolta, la instrucción de las fuerzas militares y policiales, tanto en el
país como en el exterior, la recopilación y el análisis de datos de los servicios de
información, la custodia y el interrogatorio de detenidos y, en algunas ocasiones, la
participación en combates.
En 2008 tuvo lugar la firma del Documento de Montreux sobre las obligaciones
jurídicas internacionales pertinentes y las buenas prácticas de los Estados en lo que
respecta a las operaciones de las empresas militares y de seguridad privada durante
los conflictos armados que fue remitido a la Asamblea General y al Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas (A/63/647-S/2008/636). En este documento se
reitera que los integrantes de estas empresas están protegidos como civiles con
arreglo al Derecho internacional humanitario a menos que se hayan incorporado a
las fuerzas armadas regulares de un Estado o que sean miembros de fuerzas,
unidades o grupos armados organizados bajo un mando que sea responsable ante
el Estado o que pierdan, por alguna otra razón, su protección en la medida en que
determine el Derecho internacional humanitario.
El presidente del Grupo de Trabajo sobre la utilización de mercenarios como medio
de violar los derechos humanos y de obstaculizar el ejercicio de los pueblos a la libre
determinación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, declaró que las
empresas militares y de seguridad privada gozan de una inmunidad que puede
transformarse fácilmente en impunidad lo que podría implicar que algunos Estados
estarían contratando a estas empresas para evitar una responsabilidad jurídica
directa. Tal situación de impunidad se produciría en aquellos supuestos en que tales
empresas no quedaran sometidas ni a la jurisdicción del Estado territorial donde
efectúan sus operaciones (en virtud, por ejemplo, de cláusulas contractuales de
inmunidad) ni a la jurisdicción del Estado de origen o de contratación cuando en
virtud de sus respectivas legislaciones no se prevea la jurisdicción extraterritorial de
sus tribunales. Por otra parte, al no tratarse de agentes o funcionarios estatales, sus
actuaciones no resultarían atribuibles al Estado al que prestan sus servicios a no ser
que se pruebe el control efectivo del Estado.
6.4 LA PROTECCIÓN DE LOS CIVILES Y LA NOCIÓN DE PARTICIPACIÓN DIRECTA EN LAS
HOSTILIDADES.
La definición de los civiles como personas que no son miembros de las fuerzas armadas
se establece en el art, 50 del Protocolo adicional I, al que no se ha formulado reserva
alguna. En su fallo de 2000 en el asunto Blaskic, el Tribunal Penal Internacional para
la ex Yugoslavia definió a los civiles como “personas que no son o ya no son
miembros de las fuerzas armadas”. Tal y como se hace constar en el manual sobre
Derecho Internacional Humanitario Consuetudinario, no existe una definición
exacta de participación directa en las hostilidades.
Sobre esta cuestión se ha indicado que no cabe duda de que la participación directa
en las hostilidades no queda reducida a los ataques, pues comprende también los
actos que lo preparan o el despliegue previo del ataque, pero siempre que se trate
de actividades militares. No es lo mismo participar en el soporte logístico directo
(municionamiento de una posición de fuego) que la contribución a la propaganda o
a la administración. Incluso el transporte de armas o de municiones o el
aprovisionamiento de repuestos integrado en una cadena logística puede ser
considerado solo participación indirecta en las hostilidades.
En el Informe CICR de 2011 relativo al “Derecho internacional humanitario y los
desafíos de los conflictos armados contemporáneos” se indica que para considerar
un acto como participación directa en las hostilidades, deben cumplirse los
requisitos acumulativos siguientes:
a) Debe haber probabilidades de que el acto tenga efectos adversos sobre las
operaciones militares o sobre la capacidad militar de una parte en un conflicto
armado, o bien, de que cause la muerte, heridas o destrucción a las personas o los
bienes protegidos contra los ataques directos (umbral del daño)
b) Debe haber un vínculo causal directo entre el acto y el daño que pueda resultar de
ese acto o de la operación militar coordinada de la que el acto constituya parte
integrante (causalidad directa)
c) El propósito específico del acto debe ser causar directamente el umbral exigido de
daño en apoyo de una parte en conflicto y en menoscabo de otra (nexo beligerante)
6.5 EL PERSONAL SANITARIO Y EL SOCORRO HUMANITARIO
El personal sanitario exclusivamente destinado a tareas médicas será respetado y
protegido en todas las circunstancias y perderá su protección si, al margen de su
función humanitaria, comete actos perjudiciales para el enemigo. Esta norma se plasmó
por primera vez en el Convenio de Ginebra de 1864 y se reiteró ulteriormente en los
Convenios de Ginebra de 1906 y 1929. Actualmente aparece prevista en los
Convenios de Ginebra I (arts. 24-26), II (art. 36) y IV (art. 40) de 1949. Su ámbito de
aplicación se amplió con el art. 15 del Protocolo adicional I para comprender
también al personal sanitario civil, además del personal sanitario militar en todas las
circunstancias. Esta protección se hace extensible a las unidades y a los medios de
transporte sanitarios.
Conforme al art. 8 c) del Protocolo I de 1977 se incluye dentro del personal sanitario
el perteneciente a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja o la Media Luna Roja y
otras sociedades nacionales voluntarias de socorro debidamente reconocidas y
autorizadas por una parte en conflicto, incluido el CICR.
6.6 EL PERSONAL RELIGIOSO
En el mismo sentido que el personal sanitario, se regula la situación del personal
religioso. A tal efecto se indica que el personal religioso exclusivamente destinado a
actividades religiosa será respetado y protegido en todaslas circunstancias y perderá
su protección si, al margen de su función humanitaria, comete actos perjudiciales para
el enemigo. Tal obligación se remonta a la Convención de Ginebra de 1864 así como
en los Convenios de Ginebra de 1906 y 1929. Actualmente, se expresa en el artículo
24 del I Convenio de Ginebra. Su alcance se amplió en el art. 15 del Protocolo adicional
para incluir al personal religioso civil junto al militar y se mantuvo en el art. 9 del
Protocolo II. El término “personal religioso” se refiere al personal, militar o civil, que
se dedica exclusivamente al ejercicio de su ministerio y está adscrito a una de las
partes en conflicto, a sus unidades sanitarias o medios de transporte, o a una
organización de protección civil. Su adscripción puede tener carácter permanente o
temporal (art. 8 d) del Protocolo I)
6.7 PERSONAL Y BIENES DE LAS MISIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ
De acuerdo con lo señalado con anterioridad respecto a este tipo de operaciones, la
práctica de los Estados trata a las fuerzas de mantenimiento de la paz, integradas
normalmente por soldados profesionales, como civiles, porque no son miembros de
una parte en conflicto y deben tener derecho a la misma protección contralos ataques
que las personas civiles, siempre que no participen directamente en las hostilidades.
Por su parte,el Estatuto de Roma, Estatuto de la CPI, tipifica como crimen de guerra,
tanto en los conflictos armados internacionales como los no internacionales, dirigir
intencionalmente ataques contra personal y bienes que participan en una misión de
mantenimiento de la paz de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
6.8 PERIODISTAS Y CORRESPONSALES DE GUERRA
En las Reglas de la Haya y el Convenio de Bruselas de 1929 ya se incluyó la protección
de los corresponsalesy reporteros de periódicos que siguen a un ejército, otorgándoles
la condición de prisioneros de guerra en casode captura. No obstante, será el art. 79 del
Protocolo Adicional I el que otorgue un reconocimiento singularizadoa los periodistas,
artículo que no ha sido objeto de reserva alguna.
En virtud de esta disposición, los periodistas que realicen misiones profesionales
peligrosas en las zonas de conflicto armado serán considerados personas civiles y
obtendrán protección como tales a condición de que se abstengan de todo acto que
afecte a su estatuto de persona civil (participación directa en las hostilidades) y sin
perjuicio del derecho que asiste a los corresponsales de guerra acreditados ante las
fuerzas armadas a gozar del estatuto que les reconoce el art. 4.a.4º del III Convenio de
Ginebra, esto es, la atribución en el caso de captura del estatuto de prisionero de
guerra a aquellas personas que sigan a las fuerzas armadas sin formarparte de ellas (los
denominados periodistas empotrados o incrustrados “embedded journalist”).
En virtud de las anteriores consideraciones y de acuerdo con las disposiciones relativas
a las infracciones graves de Convenios de Ginebra y sus Protocolos, los homicidios, los
actos de tortura así como los atentados contra la integridad física o la salud, las
detenciones ilegales, incluidos los secuestros y otras violaciones graves de otras
obligaciones dimanantes del Derecho internacional humanitario dirigidas o cometidas
contra los periodistas se consideraran crímenes de guerra sujetos, entre otros, al
principio de justicia universal. En talsentido, la Resolución 1738 (2006) del Consejo de
Seguridad y la posterior Resolución 2222 (2015) hacen constancia de la preocupación
de este órgano por la frecuencia con que se cometen actos de violencia en muchas
partes del mundo contra periodistas, profesionales de los medios de comunicación y
su personal asociado en los conflictos armados, en particular, aquellos ataques
deliberados que contravienen el derecho internacional humanitario.
7 PRINCIPIO DE DISTINCIÓN ENTRE OBJETIVOS CIVILES Y MILITARES
De acuerdo con el art. 52 del Protocolo Adicional I, los ataques se limitarán
estrictamente a objetivos militares. En lo que respecta a los bines, los objetivos se
limitan a aquellos objetos que por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización
contribuyan eficazmente a la acción militar y cuya destrucción total o parcial, captura
o neutralización ofrezca, en las circunstancias del caso, una ventaja militar definida.
En caso de duda acerca de si un bien que normalmente se dedica a fines civiles, tal
como un lugar de culto, una casa u otra vivienda o una escuela, se utiliza para
contribuir eficazmente a la acción militar se presumirá que no se utiliza con tal fin.
Por su parte, el art. 53 del Protocolo adicional I de 1977 indica que, sin perjuicio de las
disposiciones de la Convención de La Haya de 14 de mayo de 1954 para la Protección
de los bienes culturales en caso de conflicto armado y de otros instrumentos
internacionales aplicables, queda prohibido cometer actos de hostilidad y de
represalia dirigidos contra los monumentos históricos, obras de arte o lugares de culto
que constituyen el patrimonio cultural o espiritual de los pueblos así como utilizar
tales bienes en apoyo del esfuerzo militar.
Cabe mencionar también la protección de los bienes indispensables para la
supervivencia de la población civil y en concreto en la prohibición de hacer padecer
hambre a la población civil que prohíbe atacar, destruir, sustraer o inutilizar los
bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, tales como los
artículos alimenticios y las zonas agrícolas que los producen, las cosechas, el ganado,
las instalaciones y reservas de agua potable y las obras de riego con la intención
deliberada de privar de esos bienes, por su valor como medios para asegurar la
subsistencia, a la población civil o a la parte adversa sea cual sea el motivo, ya sea para
hacer padecer hambre a las personas civiles, para provocar su desplazamiento o con
cualquier otro propósito.
Tal prohibición no se aplicará cuando una parte adversa utilice tales bienes
exclusivamente como medio desubsistencia para los medios de sus fuerzas armadas
o los utilice en apoyo directo de una acción militar, a condición, no obstante, de que
en ningún caso contra tales bienes medidas cuyo resultado previsible sea dejar
desprovista de víveres o de agua a la población civil, que esta se vea reducida a
padecer hambre u obligada a desplazarse (art. 54 del Protocolo I). Asimismo, en la
realización de la guerra se velará por la protección del medio ambiente natural contra
daños extensos, duraderos y graves.
Las obras o instalaciones que contienen fuerzas peligrosas a saber las presas, los
diques y las centrales nucleares de energía eléctrica no serán objeto de ataques
aunque sean objetivos militares, cuando tales ataques puedan producir la liberación
de aquellas fuerzas y causar, en consecuencia, pérdidasimportantes en la población
civil. Los otros objetivos militares ubicados en esas obras o instalaciones o en sus
proximidades no serán objeto de ataques cuando tales ataques puedan producir la
liberación de esas fuerzas peligrosas y causar, en consecuencia, pérdidas importantes
en la población civil. No obstante, tal protección cesará solamente si tales
instalaciones se utilizan para funciones distintas de aquellas a que normalmente
están destinadas y en apoyo regular, importante y directo de operaciones militares
ysi tales ataques son el único medio factible de poner fin a tal apoyo. En todos los
casos, sin embargo, la población civil mantendrá su derecho a toda la protección que
les confiere el derecho internacional, incluidas las medidas de precaución. Si cesa la
protección y se ataca a cualquiera de las obras e instalaciones o a cualquiera de los
objetivos militares anteriormente mencionados, se adoptarán todas las precauciones
posiblesen la práctica a fin de evitar la liberación de las fuerzas peligrosas (art. 56
Protocolo I).
7.1 LOCALIDADES NO DEFINIDAS O “CIUDADES ABIERTAS”
Art. 25 del Reglamento sobre las leyes y costumbres de la guerra terrestre de La Haya
y en el art. 1 del IX Convenio de la Haya de 1907. Conforme al citado art. 25 se prohíbe
atacar o bombardear por cualquier medio las ciudades, pueblos o edificios que no
estén definidos. El art. 59 del Protocolo Adicional I dice que, a tal efecto, las
autoridades competentes de una parte en conflicto pueden declarar unilateralmente
localidad nodefinida cualquier lugar habitado que se encuentre en la proximidad o en
el interior de una zona donde las fuerzas armadas estén en contacto y que esté abierta
a la ocupación por una parte adversa. Tal declaración, en la que se indicarán con
precisión los límites de tal localidad, será comunicada a la parte adversa, quien no
podrá negarse a reconocer tal situación si concurren las condiciones requeridas. Estas
localidades han de reunir las siguientes condiciones:
• Deberán haberse evacuado todos los combatientes, así como las armas y el material militar
móviles
• No se hará uso hostil de las instalaciones o los establecimientos militares fijos
• Ni las autoridades ni la población cometerán actos de hostilidad
• No se emprenderá actividad alguna en apoyo de operaciones militares
La presencia en esta localidad de personas especialmente protegidas por los Convenios
y por el Protocolo, asícomo la de fuerzas de policía retenidas con la única finalidad de
mantener el orden público no se opone a las condiciones anteriormente señaladas.
Sobre la base del principio de prohibición de ataques a los civiles y a la población civil,
el TPIY ha estimado el ataque contra las poblaciones no definidas como un crimen de
lesahumanidad (TPIY, asunto Blaskic, 2004, par. 158).
Finalmente, el acuerdo 60 del Protocolo I hace referencia a las zonas desmilitarizadas que
son aquellas zonas en las que se retira todo el elemento militar o en las que nunca se
han establecido elementos de esta índole, de modo que puedan servir de refugio a la
población civil y a los combatientes fuera de combate. Se exige siempre el acuerdo
expreso entre las partes y que las zonas reúnan ciertas condiciones que son las mismas
que las señaladas para las localidades no definidas.
7.2 LA PROHIBICIÓN DE LOS “ESCUDOS HUMANOS” Y ATAQUES INDISCRIMINADOS
En todo caso se prohíbe la utilización de la población civil para evitar los ataques a
objetivos militares (prohibición de escudos humanos). El art. 19 del III Convenio de
Ginebra de 1949 exige que los beligerantes evacúen a los prisioneros de guerra tan
pronto como sea posible después de su captura hacia campamentos ubicados lo
bastante lejos de la zona de combate como para no correr peligro. Por su parte, el art.
23 del mismoConvenio establece que los prisioneros de guerra no deben ser enviados
a o detenidos en lugares donde queden expuestos al fuego de la zona de combate;
tampoco pueden ser utilizados, a fortiori, para proteger ciertos puntos o zonas contra
los efectos de las operaciones militares.
No obstante, esta prohibición aparece plasmada de forma taxativa en el Protocolo I
de 1977. De acuerdo con su art. 51.7 se establece que la presencia de la población civil
o de personas civiles o sus movimientos no podrán ser utilizados para poner ciertos
puntos o zonas a cubierto de operaciones militares, en especialpara tratar de poner a
cubierto de ataques los objetivos militares ni para cubrir, favorecer u obstaculizar
operaciones militares. Las Partes en conflicto no podrán dirigir los movimientos de la
población civil o de personas civiles para tratar de poner objetivos militares a cubierto
de ataques o para cubrir operaciones militares.
El artículo 51.8 del Protocolo I que afirma que ninguna violación dispensará a las
partes en el conflicto desus obligaciones jurídicas con respecto a la población civil.
Más precisamente, el jefe de las fuerzas atacantes debe continuar tomando todas las
medidas de precaución necesarias para limitar las bajas civiles o los daños a los bienes
de carácter civil. Esta disposición impone la obligación de adoptar medios y métodos
de guerra diseñados de tal modo que se puedan evitar o reducir todo lo posible las
bajas civiles entre los escudos humanos. Además, implica que las fuerzas atacantes
tienen la obligación de buscar objetivos militares alternativos, que no estén protegidos
con civiles y cuya destrucción les permitiría obtener una ventajamilitar similar.
Consecuencia del principio de distinción es la norma que prohíbe los ataques
indiscriminados. En tal sentido se establece en el art. 54.1 del Protocolo I que se
prohíben los ataques indiscriminados tales como:
• Los que no están dirigidos contra un objetivo militar concreto
• Los que emplean métodos o medios de combate que no pueden dirigirse contra un
objetivo militar concreto.
• Los que emplean métodos o medios de combate cuyos efectos no sea posible limitar
conforme a lo exigido por el presente Protocolo y que, en consecuencia, en cualquiera
de tales casos pueden alcanzar indistintamente a objetivos militares y a personas
civiles o a bienes de carácter civil.
8 LOS PRINCIPIOS DE PROPORCIONALIDAD Y PRECAUCION EN EL DERECHO
INTERNACIONAL HUMANITARIO.
El principio consuetudinario de proporcional en el ataque, inherente a los principios de
humanidad y necesidadmilitar se puede deducir de los arts. 15 y 22 del Código de
Lieber así como del art. 24 de las Reglas de la guerra aérea de La Haya de 1924. No
obstante, tal principio está codificado en los arts. 51.5.b) y 57.2 a) III) delProtocolo I de
1977 al prohibir y, en su caso, a suspender o anular los ataques cuando sea de prever
que causarán incidentalmente muertos y heridos en la población civil o daños a bienes
de carácter civil, o ambas cosas, que serían excesivos en relación con la ventaja
militar concreta y directa prevista. También el Protocolo II y el Protocolo II
enmendado de la Convención sobre ciertas armas convencionales (art.3) y conforme
al Estatuto de la Corte Penal Internacional constituye un crimen de guerra.
En cuanto a lo que ha de entenderse por “ventaja militar concreta y directa
prevista” se ha indicado que generalmente consiste en ganar terreno o destruir o
debilitar las fuerzas armadas del enemigo. La expresión ventaja militar debe ser
sustancial y relativamente inmediata por lo que una ventaja que apenas sea
perceptible o que solo aparezca en el largo plazo debería descartarse. Además, esta
expresión ha de referirse a la ventaja que se prevé obtener con un ataque militar
considerado en su conjunto y no como una parte aislada o concreta del ataque. Dentro
de este concepto han de entenderse incluidos los denominados efectos
secundarios o daños colaterales del ataque, es decir, los efectos que causa el ataque
de manera no directa ni inmediata pero que no obstante son consecuencia suya.
Desde la perspectiva del Derecho penal internacional, para determinar si un ataque es
proporcionado conviene apreciar si una persona razonable, teniendo conocimiento
suficiente de la situación en la que se encuentra el autor y analizado juiciosamente
las informaciones que se encuentran a su disposición, habría podido prever que el
ataque causaría pérdidas excesivas en la población civil. A tal efecto, se indica que
el principio de proporcionalidad no se refiere a los daños reales causados ni a la
ventaja militar alcanzada por el ataque, sino a los previstos. Si, en una situación
determinada, una autoridad o un agente del Estado no pueden evaluar con cierto
grado de previsibilidad los daños colaterales que pueden derivarse del ataque
previsto ha de abstenerse de emprender esa acción. A tal efecto y en referencia
con la “guerra aérea o dirigida por drones”, se ha defendido que parece absurdo dar
por sentado que una acción es proporcionada si el agente, para elevar al máximo su
propia seguridad y no exponerse a riesgos, opta deliberadamente por condiciones
que no le permiten llevar a cabo un análisis objetivo de los costes y beneficios, en el
que se basa en definitiva la proporcionalidad. Una norma subjetiva es, por lo tanto,
incompatible con la esencia del principio de proporcionalidad.
Complementario al principio de proporcionalidad, resulta el principio de
precaución. De acuerdo con el artículo 57.2 del Protocolo I, respecto a los ataques
se tomarán las siguientes precauciones. En primer lugar, quienes preparen o
decidan un ataque deberán:
a) Hacer todo lo que sea factible para verificar que los objetivos que se proyecta atacar
no son personas civiles ni bienes de carácter civil, ni gozan de protección especial,
sino que se trata de objetivos militares.
b) Tomar todas las precauciones factibles en la elección de los medios y métodos del
ataque para evitar o, al menos, reducir todo lo posible el número de muertos y de
heridos que pudieran causar incidentalmente entre la población civil, así como los
daños a los bienes de carácter civil.
c) Abstenerse de decidir un ataque cuando sea de prever que causará incidentalmente
muertos o heridos en la población civil, daños a bienes de carácter civil o ambas cosas
que serían excesivos en relación con la ventaja militar concreta y directa prevista.
Asimismo se estipula que cuando se pueda elegir entre varios objetos militares para
obtener una ventaja militar equivalente, se optará por el objetivo cuyo ataque, según
sea de prever, presente menos peligro para las personas civiles y los bienes de
carácter civil.
Conforme a los comentarios de esta disposición, este principio exige que se utilicen
de manera sistemática los medios más eficaces y razonablemente disponibles para
obtener la información más fiable posible antes de un ataque. Si bien la disposición
de ninguna manera impone una obligación de resultado, establece que, en caso de
duda, debe obtenerse información adicional antes de iniciar un ataque. El art.
57.2.c) del Protocolo I prevé que se dará aviso con la debida antelación y por
medios eficaces de cualquier ataque que pueda afectar a la población civil, salvo que
las circunstancias lo impidan. La obligación de dar aviso con la debida antelación de
cualquier ataque que pueda afectar a la población civil es un requisito antiguo que
se halla en las más tempranas codificaciones del derecho que rige la condición de
las hostilidades. El art. 19 del Código de Lieber exige que los jefes militares informen al
enemigo de su intención de bombardear de forma que la población civil pueda ser
evacuada.
LOS MEDIOS Y MÉTODOS DE HACER LA GUERRA
1 PROHIBICIÓN DE LA UTILIZACIÓN DE CIERTO ARMAMENTO
1.1 EL MARCO GENERAL DE LA PROHIBICIÓN DE LA UTILIZACIÓN DE CIERTAAS
ARMAS Tradicionalmente el DIH se ha centrado en limitar o prohibir la utilización de
ciertas armas en virtud de un criterio de humanidad. La Declaración de San
Petersburgo de 1868 ya decía que se debe tratar de atenuar las calamidades de la
guerra y que lo único que los Estados deben proponerse es el debilitamiento de las
fuerzasmilitares del enemigo.
En las Declaraciones II y III de La Haya de 1899 ya se prohíbe el empleo de balas que
se ensanchan o se aplastan fácilmente en el cuerpo humano además del empleo de
proyectiles cuyo objeto sea esparcir gases asfixiantes o deletéreos. El Reglamento de
la Haya sobre las leyes y costumbres de la guerra declara que los beligerantes no
poseen derechos ilimitados en cuanto a la elección de los medios de dañar al enemigo
prohibiéndose el empleo de armas, proyectiles o materiales destinados a causar males
superfluos y el empleode veneno o armas envenenadas.
La Resolución 2603 (XXIV) de la Asamblea General declara contrario a las normas de
derecho internacional el empleo en conflictos internacionales de todo elemento
químico de guerra que pueda ser usado por sus efectostóxicos directos en el hombre
o las plantas, así como de todo elemento biológico de guerra cuyo objeto sea causar
enfermedades o muerte en el hombre, animales o plantas y que para sus efectos
dependa de sus posibilidades de multiplicación.
El art. 23 del Protocolo Adicional I de 1977 prohíbe el empleo de armas, proyectiles,
materiales y métodos de hacer la guerra que causen males superfluos o sufrimientos
innecesarios además del empleo de métodos o medios concebidos para causar o de los
que se quepa esperar que causen daños extensos, duraderos y graves al medio
ambiente.
El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional considera como crimen de guerra
el hecho de causar deliberadamente grandes sufrimientos o atentar gravemente
contra la integridad física o la salud de las personas en el ámbito de los conflictos
armados internacionales. La Conferencia de Revisión de 2010 en Kampala amplió la
competencia para conocer de estos crímenes cuando se comentan en conflictos
armados internos. También es crimen de guerra el lanzamiento de un ataque sabiendo
que causará muertes incidentales, lesiones a personas o bienes civiles o al medio
ambiente graves y duraderas cuyos efectos sean excesivos respeto a la ventaja que se
espera obtener.
Se considera ilícito el uso de determinadas armas cuyo empleo es lícito, estas se
llaman armas condicionadas. Son aquellas que son prohibidas o restringidas por sus
condiciones de empleo, ubicación o características.
1.2 LA PROHIBICIÓN DE ARMAS CONVENCIONALES EXCESIVAMENTE DAÑINAS O DE
EFECTOS INDISCRIMINADOS.
La Convención sobre prohibiciones y restricciones del empleo de ciertas armas
convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos
indiscriminados adoptada en Ginebra en 1980 que se adoptapara establecer el marco
de aplicación de sus protocolos y que, en 2001, se amplió a los conflictos armados no
internacionales.
El Protocolo I prohíbe emplear cualquier arma cuyo efecto principal sea lesionar
mediante fragmentos que no puedan localizarse por rayos X en al cuerpo humano. El
Protocolo II prohíbe como medio de ataque, de defensao como represalia, el empleo
contra personas civiles, de forma indiscriminada o sin las precauciones exigidas, de
minas, armas trampa y otros artefactos.
Se entiende por mina las municiones colocadas debajo, sobre o cerca de una superficie
concebida para detonar o explotar por la presencia, la proximidad o el contacto de una
persona o vehículo.
Se califica como mina lanzada a distancia toda mina lanzada por artillería, cohetes,
morteros u otros medios similares así como las arrojadas desde aeronaves.
Se entiende por arma trampa todo artefacto o material concebido, construido o
adaptado para matar o herir y que funcione inesperadamente cuando una persona
toque un objeto aparentemente inofensivo o se aproxime a él, o realice un acto que
aparentemente no extrañe riesgo alguno.
Son otros artefactos las municiones y artefactos colocados manualmente que estén
concebidos para matar, herir o causar daños y que funcionen por control remoto o en
forma automática mediante acción retardada.
Queda prohibida su utilización en zonas en las que no exista una concentración de
personas civiles y donde no se estén librando combates entre fuerzas terrestres o
donde no parezcan inminentes a menos que se coloquen en objetivos militares y se
tomen medidas para proteger a la población civil. Además, queda prohibidoel empleo
de minas lanzadas a distancia a no ser que se empleen en una zona que sea un objetivo
militar o los contenga excepto que se registre su emplazamiento con precisión y que
exista en cada una de ellas un mecanismo neutralizador eficaz.
El art. 6 de este Protocolo prohíbe el empleo de las armas trampa vinculados con la
perfidia, la traición y otros usos. Por esto se prohíbe toda arma trampa que tenga
forma de objeto portátil aparentemente inofensivo específicamente concebido y
construido para contener material explosivo y detonar cuando alguien lo toque, lo
manipule o se aproxime a el o aquellas que guarden relación con civiles especialmente
protegidos, lugaresde culto o elementos sanitarios.
Prevé obligaciones de cooperación internacional en cuanto a que las partes, después
del cese de las hostilidades activas, deben realizarse las operaciones conjuntas
necesarias para retirar o desactivar de otra manera los campos de minas, minas y
armas trampa emplazados durante el conflicto.
El Protocolo III prohíbe el uso de armas incendiarias contra la población civil o bienes
de carácter civil. El Protocolo IV prohíbe el empleo de armas láser específicamente
concebidas para causar ceguera permanente a la vista no amplificada. El protocolo V
regula las obligaciones de los Estados Parte, tanto individuales como con otros, a fin
de reducir al mínimo los riesgos y los efectos de los restos explosivos de guerra después
de losconflictos, en particular en cuanto a artefactos explosivos, artefactos sin estallar,
artefactos explosivos abandonados y restos explosivos de guerra relativos a los
artefactos sin estallar y los abandonados.
1.3 LA PROHIBICIÓN DE LAS MINAS ANTIPERSONA
El uso indiscriminado y masivo de las minas antipersona y sus graves consecuencias
llevaron a la adopción de la Convención de Ottawa de 1997 sobre la prohibición del
empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersona y sobre
su destrucción en la que los Estados, además de alcanzar una prohibición total de estas
minas, asumen obligaciones en la prestación de asistencia para el cuidado y
rehabilitación de las víctimas de las minas, incluidas su reintegración social y
económica.
Se entiende como mina antipersona toda mina concebida para que explosione por la
presencia, proximidad o el contacto de una persona y que incapacite, hiera o mate a
una o más personas. Aquellas diseñadas para detonar por la presencia de un vehículo
y que estén provistas de un dispositivo anti-manipulación no son consideradas minas
antipersona.
Cada estado parte se compromete a destruir o asegurar la destrucción de aquellas
colocadas en zonas minadas bajo su jurisdicción o control, lo antes posible y en un
periodo de 10 años (prorrogable excepcionalmente por otros 10). Se esforzarán en la
identificación de las zonas bajo su jurisdicción donde se sepa o sospeche que hay minas
antipersonas y adoptará todas las medidas para que todas las zonas minadas estén
perimetradas, vigiladas y protegidas hasta que todas hayan sido destruidas.
Se prevé que todo Estado parte proporcionará asistencia para las labores de limpieza
y destrucción de minasy actividades relacionadas. Además se prevé una obligación de
transparencia sobre las medidas adoptadas frente a las Naciones Unidas. Cada uno de
los Estados deben adoptar todas las medidas legales, administrativas y de otra índole
para reprimir y prevenir cualquier actividad prohibida bajo su jurisdicción.
1.4 LA PROHIBICIÓN DE LAS MUNICIONES DE RACIMO
En la Convención de Dublín de 2008 sobre municiones de racimo, los Estados parte se
han comprometido a nunca y bajo ninguna circunstancia emplear municiones en
racimo; desarrollar, producir, adquirir, almacenar o transferir estas municiones y
alentar, ayudar o inducir a nadie a participar en una actividad prohibida a un Estado
Parte.
Por munición en racimo se entiende una munición convencional diseñada para
dispersar o liberarsubmuniciones explosivas, cada una de ellas de un peso inferior a
20 kg y que incluyen estas submuniciones.
No se incluyen las diseñadas para emitir bengalas, humo, pirotecnia o contramedidas
de radar o las de defensa aérea o las diseñadas para producir efectos eléctricos o
electrónicos.
También asumen obligaciones de almacenamiento y destrucción de reservas de este tipo
de armas, de limpieza y educación sobre reducción de riesgos, de asistencia a las
víctimas, de cooperación y asistencia internacional y de transparencia sobre las
medidas de implementación adoptadas. Además, adoptará todas las medidas legales,
administrativas y de otra índole para implementar la Convención, incluyendo las
medidas penales paraprevenir y reprimir cualquier actividad prohibida.
1.5 ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA: ARMAS QUÍMICAS Y BIOLÓGICAS
La Convención sobre la prohibición de armas bacteriológicas y toxínicas y sobre su
destrucción firmada en Londres, Moscú y Washington el 10 de abril de 1972 reafirma
los principios y objetivos del Protocolo de 1925 sobre prohibición del empleo de gases
asfixiantes, tóxicos o similares y de medios bacteriológicos. Los Estados parte se
comprometen a no desarrollar, producir, almacenar, adquirir o retener nunca y, en su
caso, destruir odesviar a fines pacíficos así como a no traspasar agentes microbianos
u otros agentes biológicos o toxinas y armas, equipos o vectores destinados a utilizar
dichos agentes con fines hostiles.
En 1993 se adopta en París la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la
producción, el almacenamiento y el empleo de armas químicas y sobre su destrucción,
entendiéndose por armas químicas las sustancias químicas o sus precursores, las
municiones o dispositivos destinados de modo expreso a causar muerte o lesiones
mediante las propiedades tóxicas de las sustancias anteriores y cualquier equipo
destinado de modo expreso a ser utilizado en relación con el empleo de las
municiones.
Por sustancia química tóxica se entiende toda sustancia química que, por su acción
química sobre los procesosvirtuales pueda causar la muerte, incapacidad temporal o
lesiones permanentes a seres humanos o [Link] incluyen todas las sustancias,
cualquiera que sea su origen y método de producción aunque se han enumerado en
las listas enumeradas en el Anexo a modo de verificación.
Los objetivos se garantizan mediante las medidas nacionales de aplicación y el
mecanismo de verificación previsto cuya puesta en marcha corresponde a la
Organización para la Prohibición de las Armas Químicas consede en La Haya.
Un Estado parte no puede siquiera plantarse un programa químico defensivo ni se le
consiente el comercio dearmas químicas ni resulta lícita la ayuda o inducción a otros
a fabricarla. El carácter universal adquirido por el número de ratificaciones permite
concluir la naturaleza consuetudinaria de sus disposiciones.
2 LA PROTECCIÓN DEL MEDIOAMBIENTE EN LOS CONFLICTOS ARMADOS Y ELUSO
DEL ARMA NUCLEAR
2.1 LA PROTECCIÓN DEL MEDIOAMBIENTE EN LOS CONFLICTOS ARMADOS
Más del 80% de los grandes conflictos armados entre 1950 y 2000 tuvieron lugar en
puntos críticos para la diversidad. Los conflictos armados siempre han sido una
amenaza al medio ambiente y la degradación ambiental, además, afecta al bienestar
e incluso a la supervivencia de las personas.
El desarrollo de la protección del medio ambiente ha tenido lugar desde la Conferencia
de las Naciones Unidassobre el medio humano aprobada en Estocolmo en 1972. La
jurisprudencia internacional ha reconocido como norma general del Derecho
internacional la obligación general de que los estados velen por que las actividades
realizadas bajo su control no dañen el medio ambiente de el suyo u otros Estados o
zonas que estén fuera de su jurisdicción. En el manual sobre Derecho Internacional
Humanitario Consuetudinario se indica que muchos estados han promulgado
legislación en la que se tipifica como delito de ecocidio el hecho de causar
deliberadamente daños extensos, duraderos y graves al medioambiente natural en
cualquier conflicto armado.
La Declaración de Río de 1992 sobre medio ambiente y desarrollo declara que la
guerra es enemiga del desarrollo sostenible y en consecuencia, los Estados deberán
respetar las disposiciones de Derecho Internacional que protegen el medio ambiente
en épocas de conflicto armado así como cooperar en su ulteriordesarrollo.
En 1976 se adoptó la Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas de
modificación ambiental con finesmilitares u otros fines hostiles comprendiendo estas
como todas las técnicas que tienen por objetivo alterar la dinámica, la composición o
estructura de la Tierra incluida su biótica, litosfera, hidrosfera o atmósfera o del
espacio ultraterrestre.
El artículo 35.3 del Protocolo Adicional I a los Convenios de Ginebra adoptados en
1977 prohíbe emplear métodos o medios de hacer la guerra concebidos para causar
o de los que quepa prever que causen daños extensos, duraderos y graves al
medioambiente natural. Su artículo 55 prevé que en la realización de la guerra se
velará por la protección del medioambiente natural contra daños duraderos,
extensos y graves. También quedan prohibidos los ataques al medioambiente como
represalia.
La diferencia entre ambas normativas es el umbral del daño exigido. Mientras que
en el Protocolo Adicional I los presupuestos de extenso, duradero y grave son
acumulativos y se ha estimado duradero en términos de décadas, la Convención de
1976 no contiene un criterio acumulativo y se entiende como duradero un periodo
de doce meses o aproximadamente una estación.
El Estatuto de Roma califica como crimen de guerra el lanzar un ataque
intencionadamente sabiendo que causará daños extensos, duraderos y graves al
medioambiente que serían manifiestamente excesivos en relación con la venta
militar que se espera.
2.2 EL EMPLEO DEL ARMA MILITAR Y SU LICITUD
Por la inexistencia de un tratado general que prohíba su empleo hay que hacer
referencia a la opinión consultiva de la CIJ sobre la Amenaza y el empleo de armas
nucleares de 1996 que dice que el empleo del arma nuclear es potencialmente
catastrófico ya que su poder de destrucción no puede contenerse en el espacio ni
en el tiempo. Además proclama que el uso de armas nucleares supondría un grave
peligro para las generaciones venideras, pues las radiaciones ionizantes tienen la
capacidad para destruir el medioambiente, los alimentos y el sistema marino del
futuro y ocasionar defectos genéticos y enfermedades en las generaciones
venideras.
La Resolución 47/37 AG de 1992 dice que la destrucción del medioambiente no
justificada por necesidades militares e inmotivada es claramente contraria al
Derecho internacional.
A pesar de todo esto, la propia CIJ declaró que sus obligaciones con respecto a la
protección del medio ambiente no privan a los Estados de su derecho a la legítima
defensa aun cuando en el ejercicio del mismo deben tener en cuenta las
consideraciones medioambientales que determinan qué es necesario y proporcional
para lograr objetivos militares legítimos.
La distinción entre objetivos civiles y militares parece incompatible con la utilización
de estas armas. Por ello, la CIJ concluye que la amenaza o el empleo de las armas
nucleares debe ser también compatible con los requisitos del derecho internacional
aplicables a los conflictos armados y, especialmente los del DIH, así como las
obligaciones concretas contraídas en virtud de los tratados y otros compromisos
que se refieran concretamente a armas nucleares. La Corte no se pronuncia
definitivamente sobre si la amenaza o el uso sería lícito o ilícito en circunstancias
extremas de legítima defensa en que corriera peligro la propia supervivencia del país.
Entre la normativa internacional hay que destacar el Tratado sobre la no
proliferación de armas nucleares de 1968, el Tratado por el que se prohíben los
ensayos con armas nucleares en la atmósfera, el espacio ultraterrestre y debajo del
agua de 1963, el Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares y el Tratado de
prohibición completa de los ensayos nucleares que se aprobó en 1996 pero que aún
no ha entrado en vigor.
En 2017 se adoptaba en Nueva York el Tratado sobre la prohibición general de armas
nucleares por el que se prohíbe, en todas las circunstancias, usar o amenazar con usar
armas nucleares u otros dispositivos explosivos nucleares. También está prohibido
desarrollar, ensayar, producir, fabricar, adquirir, poseer o almacenar armas nucleares
y otros dispositivos explosivos nucleares. Los Estados Partes tienen prohibido
transferirlas, recibir su transferencia o control o permitir el emplazamiento,
instalación o el despliegue de armas nucleares en cualquier territorio bajo su
jurisdicción.
Hay que hacer mención a los tratados bilaterales o plurilaterales que pretenden
reducir o eliminar ciertas categorías de armas nucleares, así como evitar la
proliferación de las mismas y de sus sistemas vectores.
El sector industrial es parte interesada y un asociado importante en la lucha contra
la proliferación de armas de destrucción en masa entre agentes no estatales y un
interlocutor directo del Comité de la resolución 1540. Nueva Zelanda se declaró
firme partidario del régimen 1540 que trata de abordar los riesgos de que los
terroristas y otros agentes no estatales adquieran este tipo de armas. Ucrania ha
destacado que las prohibiciones legales internacionales tienen poca relevancia para
terroristas y criminales
EL ESTATUTO Y LA PROTECCIÓN DE LAS VÍCTIMAS DE LAGUERRA
1 LAS GARANTÍAS FUNDAMENTALES DE LAS PERSONAS CIVILES Y FUERA DE
COMBATE
El DIH establece unas garantías fundamentales de protección de los civiles y combatientes
fuera de combate
que estén en posesión de una de las Partes en conflicto y que no disfruten de un trato
más favorable. Debemos mencionar el artículo 3 común a los Cuatro Convenios de
Ginebra, el IV Convenio de Ginebra relativo a las personas civiles en tiempo de guerra,
en los arts. 11 y 75 del Protocolo I, en los artículos 2 y 4 del Protocolo II y en el art. 8
del Estatuto de Roma.
1.1 LA PROHIBICIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN, EL DERECHO AL HONOR Y LA VIDA
FAMILIAR. EL RESPETO A LA LIBERTAD DE CONCIENCIA Y RELIGIÓN
Queda prohibido hacer distinciones de índole discriminatorio y desfavorable basadas
en la raza, el color, el sexo, la lengua, la religión o las creencias, las opiniones, el origen,
la fortuna, el nacimiento o cualquier criterioanálogo. De acuerdo con el artículo 27 del
IV Convenio de Ginebra las personas tienen derecho a su honor, a sus derechos
familiares, a sus convicciones y prácticas religiosas, a sus hábitos y a sus costumbres.
Deberánser tratadas, en todo momento, con humanidad y especialmente protegidas
contra cualquier acto de violencia o intimidación, contra los insultos y la curiosidad
pública.
El art. 74 del Protocolo I dice que las Altas Partes facilitarán la reunión de las familias
dispersas a consecuencia de los conflictos armados y alentarán la labor de las
organizaciones humanitarias dedicadas a esta tarea. El art. 85 del mismo protocolo
califica como infracción grave las prácticas de apartheid y demás prácticas inhumanas
y degradantes basadas en la discriminación racial que entrañen un ultraje contra la
dignidad personal.
Todo lo anterior no excluye la existencia de tratos diferenciados cuando este resulte
justificado en virtud de criterios razonables y objetivos que persigan un fin legítimo.
Se reconoce que las partes respetarán las convicciones y las prácticas religiosas de
todas las personas. Respecto a los internados, se reconoce que gozarán de toda
libertad para el ejercicio de su religión a condiciónde que se ajuste a las ordenanzas
corrientes de disciplina prescritas por las autoridades en cuyo ámbito se encuentren.
1.2 EL RESPETO AL DERECHO A LA VIDA Y LA PROHIBICIÓN DE LA TORTURA, TRATO
INHUMANO Y DEGRADANTE
Se prohíben los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el
homicidio y todas sus formas,incluyendo aquellos homicidios en el marco de un ataque
indiscriminado. Quedan prohibidos los actos de tortura, los tratos crueles o
inhumanos y atentados contra la dignidad personal, en particular los tratos
humillantes y degradantes. Además, se prohíbe los castigos o penas corporales y los
castigos colectivos.
El Estatuto de la Corte Penal Internacional ha determinado que la tortura consiste en
infligir grandes dolores o sufrimientos físicos o mentales para, por ejemplo, obtener
información o una confesión, castigar o intimidar a la víctima. La tortura como crimen
de guerra puede estar cometido por particulares.
Para delimitar los conceptos de tortura, trato inhumano y trato degradante hay que
acudir a los criterios de intensidad del sufrimiento, de apreciación relativa en atención
de las circunstancias del caso y los referidos a la determinación de la sensación de
humillación y envilecimiento.
1.3 PROHIBICIÓN DE LAS MUTILACIONES Y LAS EXPERIMENTACIONES MÉDICAS O
CIENTÍFICAS
Quedan prohibidas las mutilaciones, las experimentaciones médicas o científicas o
cualquier otra actuación médica no requerida por el estado de salud de la persona
concernida y que no sea conforme a las normas médicas generalmente aceptadas.
Respecto a las intervenciones quirúrgicas, las personas tienen derecho a rechazar
cualquier intervención quirúrgica, en cuyo caso se exige del personal sanitario que
recabe una declaración en tal sentido. Una intervención en el ámbito sanitario solo
podrá efectuarse después de que la persona afectada haya dado su libre e informado
consentimiento, habiendo sido anteriormente adecuadamente informada.
La Parte llevará un registro médico de las donaciones de sangre para transfusiones o
de piel para injertos y, además, procurará llevar un registro de todo acto médico
realizado respecto a personas internadas, detenidaso en cualquier otra forma privadas
de libertad.
1.4 LA PROHIBICIÓN DE LAS AGRESIONES SEXUALES Y LA VIOLACIÓN
En el Derecho de Ginebra no se menciona expresamente dentro de las garantías
fundamentales de la personala prohibición de las agresiones sexuales ni de la violación,
por lo que habría que reconducirlas a los atentadoscontra la integridad física o mental
o, en su caso, a los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos
humillantes y degradantes.
En el IV Convenio de Ginebra se establece que las mujeres serán especialmente
amparadas contra todo atentado a su honor y, en particular, contra la violación, contra
el forzamiento a la prostitución y contra todo atentado a su pudor.
Esta situación cambia con los Estatutos de los Tribunales Penales Internacionales para
la Antigua Yugoslavia(TPIY) y Ruanda (TPIR) y con el Estatuto de Roma de la Corte Penal
Internacional y con el Estatuto del Tribunal Especial para Sierra Leona. El Estatuto del
TPIY menciona la violación como crimen de lesa humanidad mientras que el Estatuto
del TPIR, además de asumir la calificación de crimen de lesa humanidad prevé la
violación, la prostitución forzada y cualquier otra forma de agresión indecente como
crimen de guerra. Será la jurisprudencia de ambos tribunales la que ha supuesto un
importante desarrollo de esta prohibición.
La caracterización de las agresiones sexuales como crímenes de guerra tiene
importantes consecuencias jurídicas ya que, si existe dolo, pueden ser constitutivas de
crimen de genocidio. Al tipificarlas se intenta también preservar bienes colectivos o
públicos que anteriormente se relacionaban con el honor masculino, del clan o la
familia y que hoy presentan una dimensión comunitaria en sentido más amplio ya que
el alcance y la gravedadde la violencia sexual puede ser calificada como una amenaza
a la paz y a la seguridad internacional.
En la sentencia Akayesu (TPIR) se abstiene de mencionar el requisito de que la victima
haya comunicado al perpetrador por vía física o verbal su falta de consentimiento para
la invasión física de naturaleza sexual. En 2007, la Corte Especial para Sierra Leona
precisó que el consentimiento de la víctima debe ser otorgado de manera voluntaria,
a partir de su libre albedrío, evaluado según el contexto que la rodea. Para establecer
la coacción no se exige que haya habido resistencia continuada por parte de la víctima,
ni fuerza física e incluso amenaza de empleo de la fuerza por parte del perpetrador; el
consentimiento otorgado por niñas y niños menores de 14 años no se considera
válido. Para el requisito de la existencia de un entorno coercitivo debe probarse que
la conducta del perpetrador implicó aprovecharse de dicho entorno.
El silencio o la falta de resistencia de la víctima en modo alguno equivalen a una
aquiescencia tácita al igual que la conducta y el historial sexual de víctimas o testigos
carecen de relevancia probatoria.
El Estatuto de la Corte Penal Internacional tipifica como crimen de lesa humanidad y
en relación con cualquier conflicto armado, como crímenes de guerra, los actos de
violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización
forzada y cualquier otra forma de violencia sexual, que son, además, una violación
grave de los Convenios de Ginebra o una infracción grave del artículo 3 común a los
Convenios de Ginebra o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad
comparable constituyen un crimen de gravedadcomparable constituyen un crimen de
lesa humanidad.
1.5 PROHIBICIÓN DE LA ESCLAVITUD, EL TRABAJO FORZADO, LA TRATA DE PERSONASY
EL TRÁFICO ILEGAL DE PERSONAS
Aunque no se menciona expresamente en los Convenios de Ginebra, se entiende
prohibida la esclavitud y la trata de esclavos en todas sus formas, así como el trabajo
forzado. El Estatuto de Roma define la esclavitud como el ejercicio de los atributos del
derecho de propiedad sobre una persona, o de algunos de ellos, incluido el ejercicio
de esos atributos en el tráfico de personas, en particular mujeres y niños; la nota
definitoria es la falta de libertad para cambiar su condición.
El Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños, que complementa la Convención de las UN contra la Delincuencia
Organizada Transnacional del 2000 define la trata como la captación, el transporte, el
traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de
la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder
o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios
para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con
fines de explotación. La explotación incluye como mínimo, la derivada de la
prostitución y de otras formas de explotación sexual incluida la pornografía, trabajos
o servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o
la mendicidad,las actividades delictivas y la extracción de órganos corporales.
También debemos referirnos al tráfico ilegal de personas definidos en el artículo 3.a)
del Protocolo contra el Tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire de la anterior
Convención como la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado parte
del cual no sea nacional o residente con el fin de obtener, directa o indirectamente,
un beneficio financiero u otro beneficio de orden material.
Conforme a los arts. 40 y 51 del IV Convenio de Ginebra no podrá obligarse a las
personas protegidas a serviren sus fuerzas armadas o auxiliares y se prohíbe toda presión
o propaganda tendente a conseguir alistamientos voluntarios. No se podrá obligar a
trabajar a las personas protegidas menores de 18 años y solo en los trabajos que
requieran las necesidades y que no las hagan tomar parte en las operaciones militares;
este solo se haráen el interior del territorio ocupado donde se encuentren y deberá
ser remunerado y proporcionado a las capacidades físicas e intelectuales de los
trabajadores.
1.6 LA PROHIBICIÓN DE TOMA DE REHENES Y LA PROHIBICIÓN DE DESAPARICIONES
FORZADAS.
La Convención internacional contra la toma de rehenes de 1969 la define como el
hecho de apoderarse de otrapersona o detenerla, y amenazarla con matarla, herirla o
mantenerla detenida para obligar a un tercero a una acción u omisión como condición
explícita o implícita para la liberación del rehén. En el Estatuto del TPI se dice que el
comportamiento exigido puede ser también su seguridad y no solo de su liberación.
De acuerdo con lo indicado en el manual de Derecho Internacional Humanitario
Consuetudinario, las desapariciones forzadas infringen o podrán infringir una serie de
normas consuetudinarias en particular la prohibición de la privación arbitraria de la
libertad, la prohibición de la tortura y de otros tratos crueles o inhumanos y la
prohibición del homicidio. Además, en los conflictos armados internacionales, existen
requisitos estrictos en cuanto al registro de los datos de las personas privadas de
libertad como objetivo para prevenir las desapariciones forzadas; en los conflictos
armados no internacionales también deben adoptarse todas las medidas necesarias
para prevenir las desapariciones, incluido el registro.
Estas obligaciones han sido reafirmadas por el Consejo de Seguridad en su Resolución
2474 (2019) que exhorta a los Estados a que en los casos de personas desaparecidas a
consecuencia de un conflicto armado, adopten medidas con el fin de garantizar la
investigación exhaustiva, pronta, imparcial y eficaz y el enjuiciamiento de los delitos
relacionados con personas desaparecidas a consecuencia de un conflicto armadocon
arreglo al derecho nacional e internacional, con miras a asegurar la plena rendición de
cuentas.
En el asunto Kupreskic, en el 2000, el TPI para la Antigua Yugoslavia sostuvo que esta
podía considerarse un crimen de lesa humanidad. En el ámbito de los DDHH, se ha
declarado judicialmente que las desapariciones forzadas violan el derecho a la libertad
y a la seguridad personales, el derecho a un juicio imparcial y el derechoa la vida. De
acuerdo con la Convención de las UN para la protección de todas las personas contra
las desapariciones forzadas de 2006, se entenderá por desaparición forzada el arresto,
detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra
de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con
autorización, el apoyo o la aquiesciencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer
dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o del paradero de la persona
desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.
1.7 LA PROHIBICIÓN ARBITRARIA DE LA LIBERTAD, EL DERECHO A UN PROCESO
EQUITATIVO Y EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD.
Conforme al art. 75 del Protocolo I de 1977 toda persona detenida, presa o internada
por actos relacionados con el conflicto armado será informada sin demora, en un
idioma que comprenda, de las razones que han motivado estas medidas. Salvo en los
casos en que exista infracción penal, esa persona será liberada lo antesposible y en
todo caso cuando desaparezcan las circunstancias que hayan justificado la detención,
la prisión oel internamiento.
Muchos pactos de Derechos Humanos recogen el derecho de presentar un recurso ante
un tribunal para que resuelva sobre la legalidad de la detención y ordene la puesta en libertad
si la misma es legal (habeas corpus). De acuerdo con el art. 75 del Protocolo I no se
impondrá condena sino en virtud de sentencia de un tribunal imparcial, constituido con
arreglo a la ley y que respete los principios generalmente reconocidos para el
procedimiento judicial ordinario.
Las personas detenidas, presas o internadas por razones relacionadas con el
conflicto armado disfrutarán de la protección anteriormente indicada incluso después
de la terminación del conflicto armado, hasta el momento de su liberación definitiva,
repatriación o reasentamiento.
Ninguna de las mencionadas disposiciones podrá identificarse de manera que pueda
limitar o infringir cualquier otra disposición mas favorable y que ofrezca a las
personas protegidas una mayor protección.
1.8 LA PROHIBICIÓN DE DEPORTACIONES Y TRASLADOS FORZOSOS
Según el IV Convenio de Ginebra (arts. 49 y 147), el Protocolo adicional I (art. 85) y
el Protocolo II (art. 17), el hecho de deportar o trasladar a la población civil de un
territorio ocupado, a no ser que lo exijan la seguridad de la población o razones
militares imperiosas, es una infracción grave de estos instrumentos. Asimismo, esta
normativa prohíbe que los Estados deporten o trasladen partes de su población civil a
un territorio ocupado por ellos. Además, el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas ha condenado los actos tendientes a modificar la composición demográfica de
un territorio ocupado.
En la actualidad, uno de los grandes retos es la protección de los desplazamientos
internos como consecuencia de los conflictos bélicos. A tal efecto, el CICR ha elaborado
sobre la base del Derecho internacional humanitario, el Derecho internacional de los
derechos humanos y el derecho nacional, los denominados Principios rectores de los
desplazamientos internos de los que la Comisión de Derechos Humanos tomó nota.
2 PERSONAS ESPECIALMENTE PROTEGIDAS: MUJERES, NIÑOS, REFUGIADOS Y
APÁTRIDAS
2.1 LA MUJER EN EL DIH
El principio de no discriminación otorga a las mujeres la misma protección que a los
hombres pero, a lo largo de los Convenios de Ginebra y sus Protocolos se establece
una serie de medidas de protección. Esta protección especial se manifiesta
particularmente en materia de internamientos, hospitales y lugares de socorro,
dependencias relativas a medidas de la privación de libertad.
No obstante, el tratamiento singular de la mujer se produce en función de su
maternidad. El artículo 16 del IV Convenio de Ginebra señala que los heridos y
enfermos, así como los inválidos y mujeres encinta serán objeto de particular
protección, mientras que el párrafo 2 del art. 76 dispone que serán atendidos con
prioridad absoluta los casos de mujeres en cinta o con niños de corta edad a su cargo
que sean arrestadas, detenidas o internadas por razones relacionadas con el
conflicto armado. Además, no se ejecutará la pena de muerte a esas mujeres por
delitos en el marco del conflicto armado.
La Resolución 1989 (2009) resalta la necesidad de centrar los esfuerzos no
solamente en la protección de la mujer sino en su empoderamiento en la
consolidación de la paz. Por su parte, la Resolución 1820 (2008) indica que la violación
y otras formas de violencia sexual pueden constituir un crimen de guerra, un crimen
de lesa humanidad o un acto constitutivo con respecto al genocidio, destacando la
necesidad de que los crímenes de violencia sexual queden excluidos de las
disposiciones de amnistía en el contexto de los procesos de solución de conflictos.
La Resolución 1960 del Consejo de Seguridad (2010) proporciona un sistema de
rendición de cuentas para acabar con la violencia sexual asociada a situaciones de
conflicto. La resolución exige elaborar listas de agresores e informes anuales sobre
sospechosos de cometer o ser responsables de actos de violencia sexual.
Desde la perspectiva de los DDHH, la Recomendación general nº30 sobre las
Mujeres en la prevención de conflictos y en situaciones de conflicto y posteriores a
conflictos del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer dice
que las mujeres no son espectadoras ni meras víctimas u objetos sino que han
desempeñado históricamente y siguen desempeñando un papel como
combatientes, en el contexto de la sociedad civil organizada, como defensoras de los
derechos humanos, como miembros de los movimientos de resistencia y como
agentes activos en los procesos de consolidación de la paz y recuperación oficiales
y oficiosos.
2.2 LA PROTECCIÓN DE LOS NIÑOS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS
Se establece un tratamiento especial de protección y asistencia especialmente
respecto al suministro de alimentos, ropa y tónicos, el cuidado de niños huérfanos o
separados de sus familiares, el trato debido durante la privación de libertad y la
distribución de envíos de socorro. Esto se ha reforzado con la adopción de la
Convención de los derechos del niño de 1990.
Respecto a los niños soldado, si bien el protocolo facultativo de la anterior convención
establece que los menores de 18 años no pueden ser reclutados por la fuerza en las
fuerzas armadas o grupos armados y que los Estados partes velarán por que no se
reclute obligatoriamente a sus fuerzas armadas a ningún menor de 18 años, el DIH
establece ese límite en 15 años. El Estatuto de la Corte Penal Internacional dice que el
hechode reclutar o alistar a niños menores de 15 años en fuerzas o grupos o utilizarlos
para participar activamente en las hostilidades constituye un crimen de guerra tanto
en los conflictos armados internacionales como en losno internacionales. Para el TPI
para Sierra Leona el crimen de reclutamiento o alistamiento de menores de 15 años se
produce desde el momento que el menor es incorporado a las fuerzas o grupos
armados con o sin coacción; el criterio determinante será el potencial riesgo que
asume el menor.
La Sala de Apelación en el asunto Lubanga asume que los términos utilizar y participar
se han adoptado para abarcar, tanto la participación directa en combate como la
participación activa en actividades militares vinculadas con el combate, tales como la
exploración, el espionaje, el sabotaje y la utilización de niños como señuelos,
mensajeros o en puntos de encuentro militares.
El reclutamiento y el aislamiento es un delito continuo por lo que la comisión ocurre
mientras el niño siga formando parte de la fuerza o grupo armado o esté asociado a él
y hasta que cumpla los 15 años de edad.
De acuerdo con el art. 78 del Protocolo I, ninguna parte en conflicto dispondrá la
evacuación a un país extranjero a niños que no sean nacionales suyos salvo en el caso
de evacuación temporal cuando así lo requieran razones imperiosas relacionadas con
la salud del niño, su tratamiento médico o, excepto en territorioocupado, su seguridad.
Cuando pueda encontrarse a los padres o tutores se requerirá el consentimiento de
estos para su evacuación. Las autoridades del país que los haya acogido harán para
cada niño una ficha queenviarán, acompañada de fotografías, a la Agencia Central de
Búsqueda del CICR.
2.3 EL ESTATUTO DE REFUGIADOS Y APÁTRIDAS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS
El estatuto de los refugiados se regula en diversos ámbitos, por ejemplo, conforme al
78 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europa se introduce mayor protección
al prever, junto con una política común de asilo y refugio, la protección subsidiaria y
protección temporal destinadas a ofrecer un estatuto apropiado a todo nacional de
un tercer país que necesite esta protección internacional y a garantizar el respeto al
principiode no devolución.
La normativa internacional de referencia es la Convención sobre el estatuto de los
refugiados de 1951 y su Protocolo de Nueva York de 1976 que otorgan el estatuto de
refugiado a toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida por
motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a grupo social u opiniones
políticas, se encuentre fuera del país de nacionalidad y no pueda o, por esos temores,
no quiera acogerse a la protección del país o que, careciendo de nacionalidad y
hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país de residencia
habitual no puede, o no quiere regresar a el.
El art. 45 del IV Protocolo de Ginebra dispone que en ningún caso un Estado podrá
transferir a una persona protegida a otro país donde puede temer persecuciones por
razones de sus opiniones políticas, religiosas…El art. 73 del Protocolo I de 1977
establece que las personas que, antes del comienzo de las hostilidades, fueran
consideradas apátridas o refugiadas en el sentido de los instrumentos internacionales
pertinentes aceptados por las Partes o de la legislación nacional del Estado que las
haya acogido o en que residan, lo serán en todas las circunstancias y sin ninguna
distinción de índole desfavorable, como personas protegidas.
3 EL ESTATUTO DEL PRISIONERO DE GUERRA
Los combatientes, tal y como los hemos identificado, una vez capturados gozan del
estatuto de prisioneros deguerra; deben distinguirse de la población civil y, si no lo
hacen, no tendrán derecho a este estatuto. Cuando son capturados, los que tienen
derecho a este estatuto no pueden ser juzgados por participar en las hostilidades ni por
actos que no vulneren el DIH. Los principios y reglas generales se recogen en el
reglamento sobre las Leyes y costumbres de la guerra terrestre de La Haya de 1899.
El III Convenio de ginebra de 1949 relativo al trato de los prisioneros de guerra se basa
en que los prisioneros de guerra estén en poder de la potencia enemiga y no de los
individuos o de los cuerpos de tropa que los hayancapturado y que deben ser tratados
con humanidad en todas circunstancias hasta que hayan sido liberados yrepatriados
de forma definitiva.
Desde su captura, el prisionero de guerra solo tendrá obligación de declarar su nombre
y su apellido, su grado, fecha de nacimiento y su número de matrícula o indicación
equivalente; cada una de las partes otorgará a todapersona una tarjeta de identidad
en la que consten los anteriores datos. No podrá ejercerse sobre ellos torturafísica o
moral ni ninguna presión para obtener de ellos informes de cualquier tipo; los que se
nieguen a responder no podrán ser amenazados ni insultados ni expuestos a molestias
o desventajas de cualquier clase.
Los prisioneros utilizarán los uniformes de su ejercito excepto que no se adapten al
clima del país en el que seencuentran y no se les podrán quitar las insignias de grado y
nacionalidad, condecoraciones ni objetos de valor personal o militar; serán tratados
con las consideraciones debidas a sus grados y su edad.
Serán evacuados en el plazo más breve posible hacia campos emplazados lejos de la
ona de combate y, en ningún caso podrá enviarse a un prisionero de guerra ni
retenerlos en ella a regiones donde queden expuestosal fuego de la zona de combate
ni utilizarlos para proteger, con su presencia, ciertas regiones al abrigo de operaciones
militares.
Los prisioneros de guerra podrán ser internados en establecimientos que ofrezcan
toda garantía de higiene y salubridad, excluyéndose en principio los establecimientos
penitenciarios. Estos, a excepción de los oficiales, rendirán el saludo y las señales
exteriores de respeto previstos por los reglamentos vigentes en su propio ejército; los
oficiales no tendrán obligación de saludar más que a los oficiales de grado superior de
la potenciaretenedora.
Estos podrán dirigirse al exterior, en particular, quedarán autorizados a expedir y
recibir cartas y tarjetas postales. Quedarán sometidos a los reglamentos, leyes y
ordenanzas generales vigentes entre las fuerzas armadas de la potencia enemiga; el
trato no será más severo que el que sufran por igual y en igualdad de graduación los
individuos de las fuerzas armadas del Estado bajo cuya responsabilidad se hallen.
Los prisioneros gravemente heridos o enfermos deberán ser repatriados una vez están
en condiciones para ellos. Las partes beligerantes pueden concretar acuerdos para la
repatriación directa de los prisioneros en buen estado de salud que hayan padecido un
largo cautiverio. Por esto, se designarán comisiones médicas mixtas para examinar a
prisioneros enfermos y heridos y tomar las decisiones convenientes; dos de los tres
miembrospertenecerán a un país neutral.
Serán puestos en libertad y repatriados sin demora después del fin de las hostilidades
activadas sin que sea necesaria la firma de tratado de paz o armisticio. En caso de
fallecimiento de prisionero de guerra, se redactaráun acta con todas las indicaciones
necesarias para identificar el cadáver, las causas de fallecimiento así comoel lugar y la
fecha en que tuvo lugar además de los detalles necesarios para identificar la tumba.
Las autoridades se cuidarán de que los fallecidos sean enterrados honorablemente.
Los enterramientos serán individuales salvo causa de fuerza mayor y los cadáveres no
serán incinerados salvo que lo exigiesen razonesde higiene o la religión del cautivo o
si este hubiera expresado tal deseo.
4 LOS TRATAMIENTOS PREVISTOS PARA HERIDOS, ENFERMOS Y NÁUFRAGOS
Se regula en los dos primeros Convenios de Ginebra relativos a la suerte de los heridos,
enfermos y náufragosasí como en el Protocolo adicional I y esta protección se extiende
al personal religioso así como a las unidades o establecimientos y los medios de
transporte de carácter sanitario.
Se entienden por heridos y enfermos las personas militares o civiles que debido a un
traumatismo, una enfermedad u otros trastornos o incapacidades de orden físico o
mental, tengan necesidad de asistencia o cuidados médicos y que se abstengan de
todo acto de hostilidad. Por náufragos se entienden las personas militares o civiles que
se encuentren en situación de peligro en el mar o en otras aguas a consecuencia de
uninfortunio que las afecte o que afecte a la nave o aeronave que los transportaba y
que se abstengan de todo acto de hostilidad.
Todos los heridos, enfermos y náufragos, cualquiera que sea su Parte, serán respetados
y protegidos. En todacircunstancia serán tratados humanamente y recibirán, en toda
la medida de lo posible y en el plazo más breve, los cuidados médicos que exija su
estado.
Siempre que las circunstancias lo permitan y después de combate, existe la obligación
de búsqueda y de recoger a los heridos, enfermos y náufragos a fin de protegerlos
contra el pillaje y los malos tratos y asegurarles la asistencia necesaria, así como de
buscar a los muertos, impedir que sean despojados y dar destino decoroso a sus restos.
No se molestará, procesará, condenará ni castigará a nadie por tales actos
humanitarios.
5 LA PROTECCIÓN DE LOS BIENES CULTURALES EN CASO DE CONFLICTO
ARMADO
5.1 LAS MEDIDAS DE PROTECCIÓN EN EL TIEMPO DE PAZ Y EN TIEMPO DE GUERRA
Su regulación específica está en el Convenio de la Haya, su Protocolo y su Reglamento
de 1954 adoptados enel seno de la Unesco y que se aplica a toda clase de conflictos
armados, tanto internacionales como internos. Se distinguen las siguientes categorías:
• Los bienes muebles o inmuebles que tengan una gran importancia para el patrimonio
cultural de lospueblos
• Los edificios cuyo destino principal y efectivo sea conservar o exponer los bienes
culturales mueblesdefinidos en el apartado anterior
• Los centros que comprenden un número considerable de bines culturales que se
denominarán centros monumentales.
Las partes se comprometen a respetar los bienes culturales tanto en su propio
territorio como en el de las otraspartes contratantes, absteniéndose de utilizar estos
bienes, sus sistemas de protección y sus proximidades inmediatas para fines que
pudieran exponerlos a destrucción o deterioro y absteniéndose de todo acto de
hostilidad respecto de tales bienes. Solo podrá incumplirse en caso de necesidad
militar imperiosa. Se obligana prohibir, impedir y hacer cesar cualquier acto de robo,
pillaje, ocultación o apropiación de bienes culturales.
La Convención crea un nuevo emblema, el escudo azul, que se empleará aislado o
repetido 3 veces en formación de triángulo.
La necesidad militar para dirigir un acto de hostilidad contra un bien cultural se podrá
invocar cuando y durantetodo el tiempo en que ese bien cultural, por su función, haya
sido transformado en objetivo militar y no exista otra alternativa prácticamente
posible para obtener una ventaja militar equivalente. Se debe dar un aviso con la
debida antelación y por medios eficaces siempre y cuando las circunstancias permitan.
5.2 REGULACIÓN SOBRE EL TRÁFICO ILÍCITO DE BIENES CULTURALES DERIVADO DELOS
CONFLICTOS ARMADOS
El Protocolo I de 1954 precisa que las partes se obligan a colocar bajo secuestro los
bienes culturales importados en su territorio que procedan directa o indirectamente
de cualquier territorio ocupado. Cada una delas Partes se compromete a devolver, al
término de las hostilidades, a las autoridades competentes del territorio anteriormente
ocupado, los bienes culturales que se encuentren en el suyo si tales bienes han sido
exportadoscontraviniendo el principio anterior.
Los Estados deberán tomar las medidas necesarias para impedir la adquisición de
bienes procedentes de otroEstado Parte si estos se hubiesen exportado ilícitamente
después de la entrada en vigor de la Convención y ainformar al Estado de origen de
toda oferta de bienes culturales exportados ilícitamente de ese Estado despuésde la
entrada en vigor de la Convención. También se comprometen a adoptar medidas para
decomisar y restituir, a petición del Estado Parte de origen, todo bien cultural robado
e importado.
Según el art. 11 se consideran ilícitas la exportación y la transferencia de propiedad
forzadas de bienes culturales que resulten directa o indirectamente de la ocupación
de un país por una potencia extranjera.
5.3 PROTECCIÓN ESPECIAL Y REFORZADA DE BIENES CULTURALES. EL RÉGIMEN DE
INMUNIDADES Y LA RESPONSABILIDAD PENAL INTERNACIONAL
Conforme a la Convención de La Haya de 1954 se podrán poner bajo protección especial
un número restringido de refugios destinados a preservar los bienes culturales muebles
en caso de conflicto armado, de centros monumentales y otros bienes culturales
inmuebles de importancia muy grande, a condición de que se encuentren a suficiente
distancia de un gran centro industrial o de cualquier objetivo militar importante
siempreque esté construido de tal manera que según todas las probabilidades no haya
de sufrir daños como consecuencia de bombardeos.
Se considerará que un centro monumental está siendo utilizado para fines militares
cuando se emplee para el transporte de personal o material militares.
Cada Parte someterá al Comité para la Protección de los Bienes Culturales en caso
de conflicto armado una lista de los bienes culturales para los que tiene intención de
solicitar la concesión de la protección reforzada.
El Protocolo Segundo de 1999 precisa que todo Estado parte adoptará las medidas
que sean necesarias para tipificar como delitos, con arreglo a su legislación nacional,
las infracciones previstas y para sancionar esas infracciones con penas adecuadas.
El derecho de participar en la vida cultural puede ser ejercido por toda persona sola,
en asociación con otras o como una comunidad por lo que es tanto un derecho
humano individual como colectivo que debe ser protegido y preservado de forma
especial.