Too Slow to RUN (Red vs. Sonic.
exe)
La siguiente historia pertenece al vídeo versus del mismo nombre. Lo escrito
aquí es una versión extendida de la historia presentada en el mismo. Los
personajes no son de mi propiedad, todo esto debe de considerarse como
fanfiction. Este relato no es un Creepypasta, y fue creado con el fin de
entretener.
Too Slow to RUN
Desde que la criatura conocida como X, más comúnmente llamado [Link] por si
mismo, había conocido la existencia de la humanidad, siempre soñó con el día en el
que pudiera adentrarse al mundo de los mortales para jugar con ellos. Y con eso se
refería a esclavizarlos y tenerlos literalmente como si fueran sus juguetes. Aunque
siempre se interesó mucho más en el personaje conocido como Sonic the Hedgehog.
Sin exagerar, podía tener el lujo de declararse como su más grande y enfermo
admirador, después de todo, su apariencia, su nombre y su mundo los basó en aquel
erizo de los videojuegos. Lo quería solo para si mismo. A veces, Exe fantaseaba cual
niño en entrar al mundo de Sonic para conocer a su ídolo... y quedárselo por la
eternidad.
Este deseo también hizo que Exe se empezara a interesar poco a poco por otros
mundos de los videojuegos, con sus personajes tan coloridos, carismáticos y
divertidos. Y esto también le hacía preguntarse, ¿qué tal si se aventurara a adentrarse
a alguno de estos otros mundos, a ver si se podía? De esa forma tendría tantas almas
con las que jugar.
Por suerte, tenía seguidores que le ayudarían a hacer posible este sueño.
Cuando [Link] comenzó a robar las almas de varias personas "asesinando" sus
cuerpo físicos, y a medida que estos casos se hicieron más populares, apareció un
grupo de personas que en lugar de temerle, le adoraban. Cada uno de estos
individuos tenía sus razones para servirle, pero todos lo veían igual, como una oscura
deidad todopoderosa. El así llamado Culto a X tenían casi todo lo necesario para
continuar con los planes de Exe, y por supuesto, de vez en cuando mantenían
comunicación con él mediante una PC y el disco que la criatura mandó a crear como
portal a su mundo, teniendo de esa manera una ventana entre el mundo humano y el
de X. La entidad les ordenaba, y ellos obedecían; no importaba lo despiadadas,
desagradables o incluso absurdas que eran las peticiones de Exe, el culto solo quería
complacerlo. Por eso, cuando en su última conversación Exe les comentó que quería
que le consiguieran varios cartuchos de videojuegos clásicos (siendo como prioridad
al menos uno de Sonic) con sus respectivas consolas, los miembros del culto no
cuestionaron nada y fueron a conseguir el encargo.
Cuando estos regresaron con el pedido, pusieron todos los cartuchos que
consiguieron en una mesa situada frente a la PC desde la que Exe vería mediante su
ventana dimensional que era la pantalla, y distribuyeron estos para que sus portadas
fuesen bien apreciadas. Los miembros del culto también consiguieron una consola
Nintendo Entertainment System y una Sega Genesis; compraron 10 juegos para la
NES, pero solo uno para la consola de Sega: el primer Sonic the Hedgehog. Exe dio
una enorme sonrisa con la que mostraba todos sus dientes al ver el juego que más
quería, para así poder conocer a su ídolo. Pero también quería entrar a los demás
juegos, y de manera infantil empezó a discutir consigo mismo sobre que debía hacer
primero. Posteriormente decidió empezar primero con los juegos de NES, más que
nada para probar que de verdad pudiera entrar a esos mundos, y después dejaría lo
mejor (a Sonic) para el final.
Mandó a sus sirvientes a que conectaran la consola NES a la PC, pusieran un juego,
y él se encargaría de lo demás. Los miembros del culto no eran muy buenos
configurando aparatos eléctricos, pero Exe era un experto para manipular estos
artefactos como se le diera la gana, así que no tendría problema en encontrar una
manera de entrar a otro juego siempre y cuando la consola estuviese conectada.
Ahora solo tenía que elegir con cual empezar. Había varias elecciones bastante
llamativas: Super Mario Bros., Mega Man, Contra... pero uno le llamó la atención, un
juego titulado Godzilla: Monster of Monsters. Exe no conocía a ese tal Godzilla, pero
le llamó la atención por su portada, de una criatura con apariencia de dinosaurio que
lanzaba un rayo de su boca. Apuntó a ese juego y ordenó que lo colocasen en la
consola.
Una vez el cartucho estaba conectado a la NES, y esta a su vez a la PC, de forma
que el aparato detectó la conexión con el mismo, Exe usó su poder para combinar su
mundo con el de aquel otro juego. No le había sido ningún problema, ya tenía
experiencia fusionando conceptos, sentimientos y demás cosas. Mientras, los
miembros del culto que todavía se habían quedado en la habitación donde instalaron
lo que llamaron "su guarida" miraban lo que sucedía por la pantalla. Esta se puso en
negro por varios momentos, pero al poco rato aparecieron unas figuras. Era Exe...
junto a una espeluznante cara de color rojo que solo miraba enfrente, con ojos vacíos.
Ambos estaban en lo que parecían unas casillas del mismo color de la cara. Era como
un tablero incompleto. Quizá era así porque Exe ya había empezado a manipularlo a
su gusto, pero de ser así, no entendían que significaba esa cara. Quizá era un
personaje original del juego que tendría la desgracia de ser esclavizado por su dios.
Solo uno de los miembros del culto había visto películas sobre Godzilla, pero nunca
vio algo relacionado a ese otro personaje.
La figura de Exe se acercó a esa cara, y la pantalla cambió de nuevo. Parece que el
demonio había entrado a un nivel (el único que había), y ahora podían verlo moverse
por la zona. Solo un fondo negro, aunque arriba, donde debería estar la barra de
puntaje y demás, había unas barras con el nombre de X que indicaban su cantidad de
vida y poder. No sabían que significaba esto, más que quizá una mecánica del juego.
En ese momento no estaba pasando nada, pero luego apareció algo que hizo que los
miembros atentos a la pantalla se inquietaran un poco: Exe no se había dado cuenta,
pero debajo de su barra de vida aparecieron otras con el mismo propósito, pero estas
estaban a nombre de alguien llamado Red.
Exe apareció en un espacio totalmente negro, aunque podía verse perfectamente a si
mismo, como si estuviera iluminado a pesar de que claramente no era así. También
sintió algo extraño respecto a su cuerpo. No se sentía mal, todo lo contrario. Se sentía
más pesado, más grande, como si haber entrado en el juego hubiese aumentado su
tamaño. Cualquiera que lo estuviera viendo por la pantalla no notaría la diferencia por
la perspectiva, pero dentro del mundo en el que estaba, la amplificación de su altura
era innegable. Empezó a sentirse más poderoso, pero antes de que siguiera pensara
en que hacer, unos sonidos empezaron a escucharse. Tambores siendo golpeados
como si intentaran simular los latidos de un corazón, junto a pisadas que hacían
temblar la tierra. Parecía que algo malo iba a suceder.
De entre esa oscuridad aparecieron un par de brillantes luces rojas, ambas a la misma
altura, que se fijaban en Exe. Luego, se presentó la criatura que lo estaba mirando.
Era un monstruo gigante, de color rojo como la sangre. Su cuerpo tenía una
apariencia lustrosa, parecía como si a esa criatura la hubieran desollado viva. Poseía
dos brazos humanoides y cuatro patas de araña, además de una larga cola que
terminaba en una punta. Su cabeza era la misma que Exe vio antes de entrar al nivel,
aunque sus ojos brillaban en una rabia asesina. Su tamaño era considerable, pues
incluso con el aumento de altura que Exe había recibido, este otro ser lo hacía ver
pequeño; era al menos el doble de alto.
Ambos solo se quedaron mirando entre si, hasta que el monstruo rojo rompió el
silencio.
— ¿Quién eres y qué estás haciendo aquí? — Dijo con una voz tan grave que
resonaba en cada rincón del sitio donde estaban, salida del más temido de los
demonios.
— Yo soy Dios — Contestó Exe sin verse intimidado para nada por aquel criatura,
como si quisiera dejar en claro que aunque no estaba en su mundo, todavía era un
ser superior.
— No me importa en lo absoluto. Eres mío ahora.
Y entonces Red dio un salto con tal velocidad que a Exe le tomó un poco de tiempo
percatarse de lo que iba a suceder. Red aún en el aire atacó a Exe con la punta de su
cola, pero este había logrado teletransportarse para evitar dicho ataque, aunque muy
apenas consiguió esquivarlo, casi por mera suerte.
Una vez Red tocó el suelo de nuevo, ambos se abalanzaron el uno al otro, listos para
atacar.
Exe dio un salto y, recordando lo que había aprendido de los juegos de Sonic, se
envolvió a si mismo formando una bola con su cuerpo, girando en el aire y de esta
manera golpeando a Red en la cara con sus púas en movimiento.
Pero lo que Exe no tuvo en cuenta es que esto lo estaba dejando vulnerable a un
contraataque de Red. Y de todas formas, aunque se hubiera movido tras atacar, no
había forma en la que pudiera haber esquivado esto:
Red escupió unas intensas llamas cuyo calor provenía del mismo infierno. Exe
empezó a arder y por primera vez había sentido un intenso dolor que nunca había
experimentado antes durante toda su existencia. En ese momento no lo sabía, pero
aquel ataque lo estaba dejando a nada de morir.
Los miembros del culto seguían mirando con atención lo que sucedía. Recibieron un
gran susto al ver a su amo recibiendo esa cantidad de daño; su barra de vida se había
reducido a menos de la mitad. Inmediatamente buscaron formas de ayudarlo con tal
de que ese monstruo no lo terminase matando. Uno de los miembros del culto tomó el
mando de la NES para ver si podía controlar a Exe y así guiarlo contra el monstruo,
pero eso no hizo nada, y pronto se dio cuenta de lo estúpido que era intentar controlar
a su amo como a un personaje de videojuego normal. Otro de los miembros tomó la
decisión más lógica: Retirar el cartucho de la consola. Se acercó y tomó la NES para
sacar el cartucho, pero rápidamente retiró sus manos de esta apenas la tocó. El sujeto
se revisó las palmas de las manos y vio que las tenía rojas como carne asada. La
consola estaba tan caliente como una roca volcánica, incluso la madera de la mesa
sobre la que estaba se había quemado. Pero a pesar de ello, funcionaba
perfectamente, y por supuesto que el cartucho de alguna manera no era afectado por
el sobrecalentamiento.
Otro de los miembros del culto fue a desconectar la NES del adaptador que hacía la
unión con la PC, pero al momento en el que iba a desconectar ambos cables, se
quedó totalmente inmóvil en su posición. Ni siquiera podía hablar, solo unos sonidos
ahogados salían de su boca cerrada y movía sus ojos desesperadamente de un lado
a otro.
Alguien más desenchufó la NES del tomacorriente al que la conectaron, pero la
batalla entre ambos demonios seguía. Entonces, fue cuando todos los presentes
comprendieron en que habían metido a su dios. Este no era un simple cartucho de
videojuego, de alguna manera estaba vivo; quizá el tal Red también era un ser de otra
dimensión cuyo mundo se encontraba en un videojuego, y al igual que Exe, podía
interactuar con la realidad de alguna manera. El monstruo estaba evitando que los
miembros del culto interrumpieran la pelea. Exe se había metido en su territorio, y
ahora era una presa para Red; se lo había buscado.
Los miembros se dieron cuenta de que no había manera en que pudieran ayudar a su
amo, y debían dejarlo pelear solo. Pero a pesar del daño que recibió, no todo estaba
perdido. Ellos sabían muy bien que Exe guardaba algunos trucos bajo la manga, y sin
más, se quedaron a mirar esperando que ganase la pelea.
Red logró agarrar a [Link] con sus manos, pero este último aprovechó esto para
hacerle una jugada sucia. El erizo estiró su brazo y le tocó la cara al monstruo.
Entonces hizo algo que dejó confundido a Red, ya que de repente se liberó de su
agarre y flotó en el aire.
— ¡Pillado! Tú la traes — dijo Exe con un tono que era juguetón y demoníaco a la vez.
De manera rápida Exe desapareció y reapareció lejos de Red, aunque de manera
diferente. Su cuerpo ahora estaba borroso y producía un ruido extraño, como de un
zumbido insoportable que volvería loco a quien lo escuchase por mucho tiempo.
A pesar de que Red no comprendía muy bien que significaba esto, no titubeó en
atacar. Saltó hacia Exe y atacó con un pinchazo de su cola, pero de alguna manera
esto fue inútil.
Exe volvió a teletransportarse detrás de Red. Este último quedó desconcertado,
estaba completamente seguro de que ésta vez no había fallado y que había tocado al
erizo con la punta de la cola. Era como si apenas Exe fue tocado, ya había
desaparecido. Red pensó que debía aumentar su velocidad para asegurarse de que
Exe no volviera a esquivarlo, así que transformó su cuerpo: cambió a su forma
acuática, reemplazando sus patas por aletas. A pesar de que no estaban en el agua,
esta forma le permitía ser más ágil y dar saltos más rápidos y altos comparados a
como haría en su forma terrestre. Red volvió a saltar hacia Exe, y para asegurarse de
que no lo esquivaría, lanzó una ráfaga de fuego desde su mano.
Pero volvió a fallar.
Esto no tenía sentido. De nuevo, estaba totalmente seguro de que había atacado a
Exe. Juraría que vio como el fuego atravesó su cuerpo. Pero a pesar de ello, Exe otra
vez se encontraba detrás suyo como si nada, y todavía emitiendo ese molesto sonido.
Red no se iba a poner a perseguirlo inútilmente, así que se le ocurrió hacer algo con
lo que tendría tiempo de pensar. Salió del área de batalla, e hizo caer varias minas
gigantes desde arriba con tal de que alguna impactara con su enemigo. Y en caso de
que este las esquivara, Red analizaría fuera del área de batalla si había algo en lo que
no se estuviera fijando antes. Y efectivamente, ese fue el caso.
No todas las minas caían sobre Exe, pero las que sí lo hicieron le permitieron ver lo
que andaba mal. Cada vez que una mina tocaba al erizo, el cuerpo de este se
desvanecía, pero no de una forma similar a la teletransportación que vio antes, más
bien, se desvanecía en una especie de humo gris, y justo al instante, otro Exe con la
misma apariencia aparecía en otro sitio, incluso cuando el anterior no terminaba de
ser "destruido" por la mina.
Ahí fue cuando Red entendió que el Exe al que intentaba atacar no era el verdadero.
Se trataba de alguna especie de señuelo que su oponente hizo aparecer para evitar
sus ataques. Seguramente quería que Red se distrajera con el Exe falso para que el
verdadero atacase de sorpresa cuando Red bajase la guardia o se cansase. Si ese
era el plan, entonces estaba claro que Exe lo subestimaba; no conocía a su rival, y
seguramente no pensó en que Red se daría cuenta de que algo andaba mal. Así que,
este último decidió engañarlo también.
Las minas dejaron de caer, y varios momentos después, Red no volvió a aparecer en
el campo de batalla. Exe esperó un poco, pero nada pasó. Ahí fue que este se dio
cuenta de que su enemigo huyó. No era el resultado que esperaba, pero era una
victoria igualmente, y eso era lo que le importaba. Así que hizo desaparecer a su yo
falso y volvió al campo de batalla, mirando a la pantalla y posando para celebrar su
victoria.
No tenía ni idea de que fue totalmente engañado también. Y por supuesto, no se
percató de que la barra de vida y poder de Red no había desaparecido. Su repentina
celebración no le permitió percatarse de lo que sucedió luego.
— No puedes romper las reglas de este juego — Vociferó Red, lanzándose
ferozmente hacia Exe, atacándolo por la espalda.
Las garras de Red se enterraron en la espalda del erizo y le rasgó la piel de una forma
tan dolorosa que se sintió como si un montón de cuchillos se le clavaran hasta llegar a
los huesos (aunque Exe no tenía esqueleto realmente, pero el dolor sufrido era como
si tuviera uno).
Red iba a proceder a tomarlo de nuevo para partirlo en dos con sus manos, pero Exe
saltó y volvió a convertirse en una bola para herir a Red haciendo girar sus púas en su
cara.
Esta vez el daño producido fue mayor. Exe utilizó algo de la energía de la que estaba
formado, la materia oscura, para cubrir sus púas en esta y de esa manera generar un
ataque más poderoso que el de antes. Luego se tiró al suelo para quedar fuera del
alcance de esa bestia. Y un aleteo empezó a sonar.
Red se estaba hartando de estas tonterías, así que se transformo de nuevo, esta vez
a su forma voladora. Manteniéndose en el aire con sus enormes alas, evitaría que el
erizo lo volviera a sorprender con uno de esos ataques giratorios.
— ¿Así que quieres más? — Dijo Exe, volteando a su enemigo con una expresión
sádica en su rostro. Y una vez más, se abalanzaron el uno al otro.
Red lanzó un montón de agujas flameantes de su boca, mismas que Exe esquivó
mientras levitaba hacia él.
Pero eso era justo lo que Red quería. Este engañó a Exe una vez más al distraerlo
con las agujas, y cuando lo tuvo lo suficientemente cerca, lanzó otra potente ráfaga de
fuego de su boca quemar al erizo.
Red se aseguró de provocar el suficiente daño para debilitar lo necesario a Exe, pero
no para matarlo. La razón era simple: Iba a terminar con él de la forma en que debía
de hacerse. Tomó a Exe en sus manos y luego abrió su boca, acercando al erizo a
esta para engullirlo.
Pero Exe no se iba a dejar ganar tan fácil. Una vez más, utilizó su poder proveniente
de la materia oscura para librarse del agarre de Red, soltando de su cuerpo un pulso
de energía que haría que el monstruo lo soltase. Dicha onda de energía llegó a herir
los brazos de Red.
Después, Exe levitó a una distancia segura pero no tan alejada de Red, con tal de
mostrarle su verdadero poder; iba a mostrarle su verdadera forma y lo que era capaz
de hacer en esta.
Ahí estaba su verdadero ser, [Link]: Una masa amorfa hecha totalmente de
materia oscura, intangible y con una energía bastante poderosa.
A Red no le importó y de todas formas iba a lanzar su próximo ataque, pero ahora Exe
fue más rápido; se lanzó hacia Red, asegurándose de que los cuerpos de ambos se
tocasen, de esta forma usando su energía en el cuerpo de su rival para acabar con él
utilizando todo el poder que tenía.
El daño que Red sufrió fue absoluto. Sus alas fueron cortadas y su cuerpo estaba
comenzando a derretirse. Exe miraba como su enemigo ahora estaba debilitado. La
verdad es que para este toda la pelea fue muy divertida, y no podía esperar para
tomar el alma de ese demonio y esclavizarla por toda la eternidad. Nunca se aburriría
de jugar con él.
Pero Red todavía no estaba muerto.
Sus ojos brillaron de nuevo y dio un enorme rugido que hubiera ahuyentado incluso al
hombre más valiente. El cuerpo de Red empezó a reformarse, mientras que el
escenario comenzó a temblar, y todo quedó en total oscuridad.
Cuando todo se iluminó, Exe notó que el campo de batalla había cambiado. Ya no
estaba en ese espacio negro, ahora estaba en lo que parecía el infierno. Había fuego
por todas partes, el piso estaba cubierto de cenizas y estaba en un estado deplorable.
Parecía como si ahí hubiese tenido lugar la más destructiva de las guerras, y que todo
lo visto no fuese más que lo que quedó después de que todos los bandos se
destruyeran entre si.
Entonces otro temblor se dio en ese lugar. Un terremoto estaba sacudiendo el sitio.
Exe miró a su alrededor, y vio lo que estaba pasando. No era un terremoto, si no que
era Red, ahora más grande que antes, en una forma super gigante y bastante
corpulenta, con cuatro brazos y un cuello bastante largo, como el de un saurópodo.
Su cola se había alargado bastante también, y ahora contaba con dos musculosas
piernas.
— No he terminado contigo — Dijo Red al ahora más pequeño Exe.
Había llegado el momento del enfrentamiento final. Era todo o nada. Exe levitó hacia
arriba, viéndose cara a cara con Red, y planeaba volver a hacer lo mismo que antes
para acabarlo de una buena vez.
Pero eso fue un error total. Red no iba a volver a dejarse tocar por la verdadera forma
de Exe, y contrario a lo que este último esperaba, fue quemado de nuevo.
El dolor volvió a envolver a Exe, ahora en shock por lo que había acabado de ocurrir.
Su forma real, la materia oscura, era intangible, por lo que ser quemado de repente
por el fuego de Red fue como un golpe directo a su mente y a todo lo que creía que
era posible. En ese momento no tenía cuerpo físico, pero el dolor le hizo creer que sí.
Incorpóreo o no, a Red no le importaba. Después de todo, estaban en su mundo, y
estas eran sus reglas.
Red empezó a asaltar a Exe con un montón de agujas flameantes, que ignorando la
lógica de nuevo, impactaron contra Exe, enterrándose en su materia oscura como un
palillo perdiéndose en un pajar.
Las agujas hicieron que Exe cayera al suelo. Este, dándose cuenta de su inminente
derrota, decidió que debía salir de ahí lo más pronto posible. Inmediatamente volteó
para escapar de su atacante, pero no le fue posible; Red volvió a quemar a Exe con
sus llamas.
A medida que Exe iba quemándose más y más, esa apariencia de materia oscura que
tenía fue perdiéndose, y ahora parecía solo una masa frita. Cuando Red terminó de
quemarlo, sacó de su boca unas mandíbulas formadas con sus propios intestinos, con
los que capturó al ahora horneado Exe, y procedió a devorar sus restos mientras
todavía estaban calientes.
Y así, en un silencio total, [Link] fue totalmente engullido por Red.
Los miembros del culto miraron con horror lo que había acabado de suceder. Su amo,
su dios, había sido humillado y devorado por aquel monstruo. El dolor emocional se
apoderó de cada uno de ellos. De verdad adoraban a Exe, y esa bestia se los había
quitado. No sabían si podían traer de regreso al erizo, pero en ese momento lo único
que querían era vengar su derrota.
Uno de los miembros del culto consiguió un martillo e iba a usarlo para destruir el
cartucho. En su ira pensó que destrozando el juego acabaría con la criatura. Pero
había pasado algo de lo que ninguno de ellos se percató.
Red volteó a mirarlos.
La ira que sentía el sujeto que sostenía el martillo de repente se convirtió en un miedo
intenso. Se quedó totalmente inmóvil, observando como la criatura clavaba esa
mirada asesina en él y en todos los demás. Entonces el sujeto perdió el control total
de su cuerpo, y empezó a golpearse a si mismo en la cabeza con el martillo, hasta
que su frente quedó hundida y abierta, salpicando sangre de la herida. El sujeto cayó
al suelo, sufriendo convulsiones ahí. Sus compañeros miraron con horror y
empezaron a gritar desesperadamente. Red había matado a su dios, y ahora los
mataría a ellos.
Uno de los tipos fue corriendo para una vez más desconectar la NES de la PC, pero
antes de que pudiera alcanzar los cables, cayó al suelo y comenzó a sufrir de
espasmos, expulsando espuma por su boca. Su corazón había sido paralizado.
Los demás miembros presentes decidieron que lo mejor era salir del sitio para
salvarse, pero antes de que pudieran llegar a la salida, todos se detuvieron
inmediatamente, se pusieron de rodillas, y comenzaron a estampar sus cabezas
contra el suelo, contra una pared cerca, o contra algún otro objeto que estuviera ahí.
Uno de los sujetos llevaba un cuchillo en sus bolsillos, que sacó contra su voluntad y
luego procedió a cortarse el cuello. Otro de ellos tomó unas tijeras y las enterró en sus
ojos. Todo se había convertido en un caos, y al poco rato, todos los miembros del
Culto a X estaban muertos. Todos excepto uno, que apenas se mantenía consciente
tras haber estado golpeando su cabeza contra la mesa en la que estaba la NES.
Cuando paró de hacer eso, giró su cabeza en dirección a la pantalla del PC. Red
seguía ahí, mirándolo inexpresivamente, con esos brillantes ojos llenos de pura
maldad.
Alrededor de una hora después, [Link] reapareció en su mundo. Gracias a su
conexión con la materia oscura, podía regenerarse dentro de su mundo si llegaba a
ser destruido por alguna razón, aunque esto tenía sus desventajas. Exe comenzó a
pensar en todo lo que había sucedido con el tal Red, y no pudo evitar estallar en ira.
Esta derrota había sido lo peor que le había pasado en su vida.
Exe no se había dado cuenta de que la ventana dimensional que le permitía ver el
mundo de los humanos estaba abierta. Se asomó, y vio el desastre. Sangre por todas
partes. Los cadáveres de sus seguidores tirados aquí y allá. Se percató también de
que los juegos y las consolas habían desaparecido. Pero había más algo que se
situaba en el punto central de su vista. Algo que por primera vez en su existencia, le
hizo sentir miedo.
Era el cadáver de otro de sus seguidores, sentado en una silla de forma que miraba
hacia la pantalla. Su cara había sido desollada, exponiendo la carne roja y bañada en
sangre. Sus ojos, dientes y lengua habían sido arrancados. La expresión que tenía no
era de terror, sino una totalmente neutral.
El rostro de ese sujeto ahora era como el de Red.