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Formación Profesional en Universidades Hoy

El documento discute los desafíos que enfrentan las universidades para ampliar su capacidad de respuesta a las demandas crecientes de la sociedad y los profesionales en formación. Las universidades deben formar profesionales con la capacidad de adaptarse a un mundo cambiante mediante la mejora de los planes de estudio, el contenido interdisciplinario y los métodos pedagógicos. Sin embargo, muchos estudiantes enfrentan dificultades en su proceso de formación profesional, lo que lleva a altas tasas de deserción. Se necesita
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Formación Profesional en Universidades Hoy

El documento discute los desafíos que enfrentan las universidades para ampliar su capacidad de respuesta a las demandas crecientes de la sociedad y los profesionales en formación. Las universidades deben formar profesionales con la capacidad de adaptarse a un mundo cambiante mediante la mejora de los planes de estudio, el contenido interdisciplinario y los métodos pedagógicos. Sin embargo, muchos estudiantes enfrentan dificultades en su proceso de formación profesional, lo que lleva a altas tasas de deserción. Se necesita
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La formación profesional: un reto para las universidades en la actualidad

En la actualidad las universidades enfrentan el gran reto de ampliar su capacidad


de
respuesta a las exigencias sociales, a las demandas crecientes que enfrentan los
profesionales en formación para que alcancen a insertarse plenamente en los
procesos
sociales, productivos y científicos en un contexto de alta complejidad,
caracterizado por la
desigual situación económica, los vertiginosos cambios tecnológicos y la amplia
diversidad
sociocultural.
Los requerimientos que enfrentan hoy las instituciones de educación superior llevan
al
debate acerca de cuáles son las características que debe reunir el proceso de
formación
profesional para alcanzar los fines encargados por la sociedad, ello tiene que ver
con una
amplia gama de factores. Uno de estos elementos guarda relación con la conciencia
que
presente el gobierno de cada país sobre la importancia de la educación superior
para el
desarrollo no solo de la sociedad, sino también de los educandos que han depositado
en ella
sus esperanzas de desarrollo personal-profesional, impulsando las políticas
gubernamentales que lo permitan.
Teniendo en cuenta la rapidez con la cual se producen los avances de la ciencia, el
arte y la tecnología, para lograr tan importante aspiración, a la par de una
mejoría en las
políticas oficiales aplicadas al sector, es necesario fortalecer la capacidad
intelectual de los
estudiantes incorporando junto a los contenidos específicos de su profesión, los
que
enriquecen el desarrollo pleno de la subjetividad. Estos aspectos solamente son
alcanzables
si se concibe de manera integral el proceso de formación profesional, mediante el
perfeccionamiento de los planes y programas de estudio, el mejoramiento del
contenido
interdisciplinario y multidisciplinario de las materias y la aplicación eficaz de
métodos
pedagógicos y didácticos que propicien una efectiva inserción de los egresados en
su
ejercicio profesional.
Desde este punto de vista, se comprende la importancia que posee la formación de un
profesional de perfil amplio, con capacidad para adaptarse a un mundo tecnologizado
y
cambiante, para ser un promotor de cambios con una visión y una identidad propia,
lo cual
exige superar la perspectiva de un proceso de formación profesional parcializado y
que
atienda áreas específicas del desarrollo de la personalidad, hacia uno que tome en
cuenta la
complejidad de dicho desarrollo, en el cual se articulan instituyentes cognitivos,
afectivos y
volitivos de cuya relación equilibrada dependerá su armonía al participar en la
formación del profesional para que esta garantice la integralidad deseada y
necesaria para insertarse en un
mundo de continua renovación y avance tecnológico.
De acuerdo con Inciarte (2005) hoy día, en el centro de cualquier aproximación a la
Educación Superior debería estar la redefinición de la formación profesional, a la
que
considera como un proceso de complejidad política, cultural y administrativa por
sus
orientaciones académicas, su tamaño y la calidad de sus programas. De cara a las
actuales
exigencias sociales, el proceso de formación profesional ha pasado a ser el
laboratorio
donde se desarrollan, desde una perspectiva científica, los conocimientos que
generan
complejos procesos de toma de decisiones para el diseño e implementación de cambios
y
transformaciones curriculares.
De cierta forma, puede afirmarse que la formación profesional en la Universidad es
hoy
un terreno fértil para la investigación educativa, la cual ha demostrado la
necesidad de
adecuar todas sus estructuras académicas y de gobierno con la finalidad de que
respondan
al emergente orden social, teniendo en cuenta que según Inciarte (2005) "la
búsqueda de
nuevas maneras de formar al profesional de hoy es constante, en el horizonte, no
hay
recetas, no puede haberlas en un mundo en el que ya no es posible el pensamiento
único"
(p. 3).
Estas aspiraciones no siempre son respondidas de forma pertinente desde el espacio
universitario debido a que muchos educandos emprenden su formación en la
universidad
con ideas, en el mejor de los casos, aproximadas de lo que ha de ser su proceso de
formación profesional. Consecuentemente, se presentan en este nivel académico
problemas
docentes, dificultades para adaptarse al ritmo de aprendizaje, inconvenientes en la
toma de
decisiones y trastornos emocionales derivados de las dificultades para asimilar la
exigencia
de las diferentes carreras: la tipología de las evaluaciones, las características
de la vida
independiente del medio familiar y las relaciones sociales en el ámbito
universitario, etc.
Se observa entonces que en los primeros años de las carreras suelen repetirse a
menudo fenómenos como: reprobación de asignaturas, solicitudes de baja o de cambio
de
carrera o modalidad de estudio y una tendencia a la disminución de los resultados
docentes
de los estudiantes (Vargas, Almuiñas, Galarza y Hernández, 2011).
En la investigación bibliográfica de diversos trabajos publicados en América Latina
y el
Caribe sobre este tema, se encontró que entre un 12 y un 59% de los jóvenes que
ingresan
a las universidades llegarán a graduarse en un período que puede comprender hasta
10-11
años con diferencias entre países, entre carreras y entre el sector privado y
estatal. deserción y rezago comprende hasta un 80% y se presenta en su mayor parte
en los
primeros años de estudio (Hernández, 2006).
Aunque se han ofrecido distintas respuestas a esta problemática, en nuestra
opinión,
una de ellas debería considerar la naturaleza del propio proceso formativo y la
perspectiva
desde la cual es enfocado para egresar el producto profesional que la sociedad
reclama.
Pese a lo planteado se carece de una comprensión suficiente acerca de la
complejidad
inherente al proceso formativo, lo cual puede obedecer a su estudio todavía
insuficiente, a la
falta de actualización en relación con los nuevos hallazgos de la ciencia y a una
escasa
problematización con respecto al aprendizaje (Fariñas, 2005). La idea de Morin
(2000, p.5)
de que todo conocimiento necesita hoy reflexionarse, reconocerse, situarse,
problematizarse,
justifica la aplicación al análisis del proceso formativo de un tipo de pensamiento
que respete
su multidimensionalidad y riqueza.
En el proceso formativo, las dos categorías más importantes son la enseñanza y el
aprendizaje, entre ellas existe una unidad dialéctica (Pla et al., 2012). La
investigación
educativa ha evidenciado la importancia de comprender integralmente el aprendizaje
humano, la naturaleza de la enseñanza y la responsabilidad que tiene el profesorado
en su
desempeño pedagógico, en la transformación de la enseñanza y en su función
educativa

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