VIRABHADRASANA - POSTURA DEL GUERRERO
Detrás de muchas de las posturas de yoga se encuentra una historia. Algunas de esas
historias son mitos antiguos que pueden reflejar nuestros más profundos deseos,
obstáculos e intensiones.
El origen de las posturas de Guerrero, Virabhadrasana 1, 2 y 3 se deriva de un cuento
antiguo de Lord Shiva. Las posturas de guerrero ilustran un incidente que ocurrió en los
reinos celestiales hace una cantidad indeterminada de tiempo atrás.
Es una historia de amor, apego, orgullo, vergüenza, venganza, violencia, tristeza,
compasión y renuncia a aquello que corresponde por derecho. Este espectro de
emociones se encuentra en este cuento de orgullo y transformación.
Shiva estaba casado con su amada Sati y vivía en la ciudad del placer, Bhoga, que el
propio Shiva había creado. El padre de Sati, Daksha, nunca aprobó el matrimonio de su
hija. Para Daksha, Shiva era un ermitaño inortodoxo, que frecuentaba territorios de
cremación. Ningún yogi con cabello trenzado y opaco, que cante y baile cada vez que
quiera, era un marido adecuado para su hija. Daksha, el Prajapati (el creador mundial),
era el estandarte de la civilización, él prosperaba, crecía en las reglas y regulaciones.
Shiva era su antítesis. Poco después de que Sati dejara el hogar seguro de su padre para
vivir con Shiva, Daksha organizó una gran fiesta, un yagna o ritual de sacrificio. Invitó
a todos los miembros del universo celestial, todos los que existían, excepto a Shiva y
Sati.
Sati se enteró de la fiesta y le sugirió a Shiva que fueran de todas maneras. Shiva le dijo:
"¿por qué ir a dónde no nos han invitado?. Yo no quiero incitar la furia de tu padre más
de lo que ya lo he hecho". Sati estaba herida por la negativa de su padre a reconocer su
matrimonio y a su esposo, decidió ir sola a la fiesta. Cuando llegó, su padre le peguntó
por qué ella estaba allí, ya que no estaba invitada. Su padre, burlándose, dijo: "A lo
mejor regresaste a tus sentidos y te hartaste del animal salvaje que tienes por esposo,
¿acaso no le llaman también el Señor de las Bestias?". Todos los invitados se rieron.
Sati en defensa de su esposo habló, "El es uno con la naturaleza y no busca controlar los
animales torciéndolos a su antojo. La sociedad es artificial y explota a la naturaleza."
Este diálogo entre padre e hija fue el entretenimiento de los invitados. Sati estaba
entristecida y humillada por este argumento público con su padre. Cuando su padre trató
de molestarla otra vez, Sati permaneció en silencio, dejando ir todo deseo de continuar
argumentando con su padre para defender a su esposo. Tembló con disgusto e
indignación por haber sido humillada con tanta crueldad por el hombre, en el que como
hija, siempre podría confiar. En vez de reaccionar, hizo una resolución interna para
disolver todos los lazos familiares. Aglutinó toda su fortaleza y le dijo este voto a su
padre: “Ya que me diste este cuerpo, ya no quiero ser asociada a él”. Caminó más allá
de donde estaba su padre y se sentó en un asiento de meditación en la tierra. Cerró los
ojos y vio a su verdadero Señor, Sati cayó en un trance meditativo. Viajando
profundamente a su interior empezó a aumentar su fuego interno hasta que su cuerpo
estalló en llamas.
Cuando las noticias de la muerte de Sati llegaron a Shiva, primero entró en estado
catatónico de tristeza y luego se tornó iracundo. Cayó en el lugar más profundo y oscuro
en el que podía encontrar. Se arrancó su cabello, y de sus trenzas construyó al más
temible de los guerreros, Shiva lo llamó Virabhadra. Vira significa héroe y bhadra
significa amigo. Instruyó a Virabhadra a ir a la reunión de Daksha y matarlo a él y a
todos sus invitados. Virabhadra llegó a la fiesta, con espadas en ambas manos, forjando
su camino desde la profundidad de la tierra, este es el primer aspecto (Virabhadrasana
1) con los brazos extendidos hacia arriba con sus dos espadas empuñadas, saliendo de la
tierra. Luego, a su llegada, estableció su blanco, su oponente, Daksha, este es su
segundo aspecto (Virabhadrasana 2). Moviéndose con sutileza, juntó ambas espadas al
frente de sí, cortando la cabeza de Daksha, este es su tercer aspecto (Virabhadrasana 3).
Shiva llegó a la casa de Daksha para ver los daños ocasionados por su guerrero amigo.
Luego de esta acción vengativa, Shiva absorbió a Virabhadra nuevamente como parte
de sí y se convierte entonces en Hare, el arrebatador (the ravisher). Su furia se ha
disipado, pero ahora está lleno de dolor. Este dolor se convierte en compasión cuando
ve claramente lo que quedó luego de su acción, el trabajo sangriento de Virabhadra.
Shiva encuentra el cuerpo sin cabeza de Daksha y, devolviéndole la cabeza de una cabra
lo regresa a la vida. Sobrecogido por el generoso gesto de Shiva, Daksha llama a Shiva,
Shankar, el generoso y benevolente. Los otros dioses y diosas siguen a Daksha y honran
a Shiva.
El hecho que seguía ahí era que Sati estaba muerta. Shiva se fue de la fiesta cargando el
cuerpo sin vida de su amada esposa sin un destino fijo. De una sola cosa estaba seguro,
buscaría el lugar más retirado posible y se convertiría nuevamente en un recluso asceta
y solitario.
El origen de las posturas de Virabhadrasana, el Guerrero I, II y III, se relaciona con un antiguo
cuento mitológico sobre el dios Shiva del poeta Kalidasa en su gran obra Kumara Sambhava (El
nacimiento del señor de la guerra). Una historia de amor, apego, orgullo, venganza, violencia,
tristeza, compasión y transformación. Las luces y sombras de todos los seres.
Lord, Shiva, el destructor, es considerado el dios más poderoso de todo el panteón hindú. La
leyenda cuenta que Virabhadra surgió del sufrimiento de Shiva tras conocer la muerte de su
esposa Sati, quien después de ser humillada y faltada al resto por su padre, reunió todas sus
fuerzas hasta conseguir que su cuerpo estallara en llamas.
Cuando Shiva se enteró de la muerte de ati, se sumió en una profunda tristeza que enseguida
se trasformó en una feroz ira. Se arrancó un mechón de su enmarañado cabello arrojándolo
con toda su fuerza contra la tierra y de ahí dio forma al más terrible de los guerreros,
Virabhadra, para matar a Daksha y y así vengar la muerte de Sati.
De aquí surgen los 3 aspectos de virabhadra
El origen de las posturas de Virabhadrasana, el Guerrero I, II y III, se relaciona con un antiguo
cuento mitológico sobre el dios Shiva del poeta Kalidasa en su gran obra Kumara Sambhava (El
nacimiento del señor de la guerra). Una historia de amor, apego, orgullo, venganza, violencia,
tristeza, compasión y transformación. Las luces y sombras de todos los seres.
Lord, Shiva, el destructor, es considerado el dios más poderoso de todo el panteón hindú. La
leyenda cuenta que Virabhadra surgió del sufrimiento de Shiva tras conocer la muerte de su
esposa Sati, quien después de ser humillada y faltada al resto por su padre, reunió todas sus
fuerzas hasta conseguir que su cuerpo estallara en llamas.
Cuando Shiva se enteró de la muerte de ati, se sumió en una profunda tristeza que enseguida
se trasformó en una feroz ira. Se arrancó un mechón de su enmarañado cabello arrojándolo
con toda su fuerza contra la tierra y de ahí dio forma al más terrible de los guerreros,
Virabhadra, para matar a Daksha y y así vengar la muerte de Sati.
De aquí surgen los 3 aspectos de virabhadra
El origen de las posturas de Virabhadrasana, el Guerrero I, II y III, se relaciona con un antiguo
cuento mitológico sobre el dios Shiva del poeta Kalidasa en su gran obra Kumara Sambhava (El
nacimiento del señor de la guerra). Una historia de amor, apego, orgullo, venganza, violencia,
tristeza, compasión y transformación. Las luces y sombras de todos los seres.
Lord, Shiva, el destructor, es considerado el dios más poderoso de todo el panteón hindú. La
leyenda cuenta que Virabhadra surgió del sufrimiento de Shiva tras conocer la muerte de su
esposa Sati, quien después de ser humillada y faltada al resto por su padre, reunió todas sus
fuerzas hasta conseguir que su cuerpo estallara en llamas.
Cuando Shiva se enteró de la muerte de ati, se sumió en una profunda tristeza que enseguida
se trasformó en una feroz ira. Se arrancó un mechón de su enmarañado cabello arrojándolo
con toda su fuerza contra la tierra y de ahí dio forma al más terrible de los guerreros,
Virabhadra, para matar a Daksha y y así vengar la muerte de Sati.
De aquí surgen los 3 aspectos de virabhadra
n la primera representación (Virabhadrasana I), Virabhadra aparece en el lugar donde
encontrará a Daksha, emergiendo de la tierra con una espada en cada mano.
En su segundo aspecto, (Virabhadrasana II), Virabhadra se mantiene equilibrado en el
centro, observa a Daksha y establece su blanco.
En la tercera representación (Virabhadrasana III), Virabhadra se mueve con sutileza,
junta ambas espadas al frente y decapita a Daksha.
Pero Virabhadra no es simple guerrero sediento de lucha y venganza. Al igual que Shiva, ambos
destruyen para crear. Su verdadero enemigo es el Ego. Al cortar la cabeza de Daksha, que
representa el Ego, Virabhadra nos ayuda a recordar que somos simples seres humanos en
evolución continua.
Tras esta venganza Shiva reintegra de nuevo a Viabhadra como parte de sí. Su furia se ha
calmado pero aparece el arrepentimiento por los daños de su sangrienta acción. Cuando Shiva
encuentra el cuerpo sin cabeza de Daksha, el dolor que siente se convierte en compasión y
colocándole una cabeza de cabra le devuelve a la vida.
Cuando practicamos alguna de estas 3 versiones de Virabhadrasana, cultivamos la mente de
Virabhadra, la mente del guerrero que tiene una visión de 360º. El guerrero, que está
preparado para la lucha, controla todo a su alrededor, con su atención permanente, no solo en
lo que está delante de él sino también en lo que sucede en la periferia. Con su mirada externa
e interna no solo ve el horizonte, sino que también siente y percibe de reojo lo que sucede en
todo su contorno.
Esto se traduce fácilmente en el asana, ya que nuestra atención no solo debe estar en lo que
vemos con los ojos de la cara, como el brazo y la pierna delanteros, sino también en lo que
sucede en la parte de atrás y expandirse en todas las direcciones y acciones que configuran el
asana porque si no el alineamiento se pierde y la postura deja de irradiar presencia y firmeza.
Del mismo modo Virabhdra nos enseña a mantener el equilibrio y la estabilidad interna y
externamente en las condiciones más adversas. Así que si podemos imaginarnos como un
guerrero valiente destinado a cumplir nuestra misión quizá descubramos una nueva forma de
expresar nuestra fortaleza interna en las posturas que practicamos, además de la fuerza y
determinación necesarias para enfrentarnos a las vicisitudes de la vida.