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Causas de Justificación en Antijuricidad

Este documento analiza el concepto de antijuricidad como elemento esencial del delito en el ordenamiento jurídico venezolano. Explica que la antijuricidad consiste en que una conducta sea contraria a la ley y no existan causas de justificación como la legítima defensa o el estado de necesidad. También describe las principales causas de justificación reconocidas en Venezuela como la legítima defensa, el estado de necesidad y el ejercicio legítimo de un derecho u oficio. Finalmente, concluye que para que haya delito se requi

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Causas de Justificación en Antijuricidad

Este documento analiza el concepto de antijuricidad como elemento esencial del delito en el ordenamiento jurídico venezolano. Explica que la antijuricidad consiste en que una conducta sea contraria a la ley y no existan causas de justificación como la legítima defensa o el estado de necesidad. También describe las principales causas de justificación reconocidas en Venezuela como la legítima defensa, el estado de necesidad y el ejercicio legítimo de un derecho u oficio. Finalmente, concluye que para que haya delito se requi

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA


VICERECTORADO ACADEMICO
COORDINACION DE DESARROLLO CURRICULAR Y APOYO AL DOCENTE
SAN JOAQUÍN DE TURMERO – ESTADO ARAGUA

LA ANTIJURICIDAD
Y SUS CAUSAS DE JUSTIFICACION
San Joaquín de Turmero

El Derecho Penal se encarga de defender los más importantes valores jurídicos


que forman la vida social constituida legalmente, efectivamente se encuentra ante
la necesidad que las normas proporcionen recíprocamente sus caracteres de juicio
de valor y de regla de determinación, por ello se enuncia sobre la antijuricidad la
que señala el carácter de juicio de valor objetivo sobre la oposición entre un acto y
el Derecho, tomando en consideración esta premisa, el propósito de la presente
investigación es analizar la antijuricidad como elemento garantizador del delito en
el ordenamiento jurídico venezolano.

Dada la importancia del tema dentro del campo penal por ser este el elemento
del delito que determina si la conducta de un individuo, en un momento
determinado se adecua o no a lo señalado por el legislador en el código penal y
demás leyes penales, aunado al hecho que para el estudio de su naturaleza, se
han creado muchas teorías que han pretendido desentrañarla, esclarecerla y
determinar su ontología. En el caso de Venezuela las normas jurídico-penales,
marchan de la mano con los principios morales, éticos, con los intereses
fundamentales o primordiales de la colectividad.

La antijuricidad de un acto consiste en el juicio objetivo y general que se


formula con base a su carácter contrario al orden jurídico, en el Derecho Penal es
una condición indispensable para imponer una sanción. La simple adecuación de
una acción a un tipo legal no comporta la afirmación de su carácter antijurídico; es
necesario además que se compruebe la ausencia de toda causa de justificación,
por lo que se diversifica la afirmación que la tipicidad no es sino un indicio de
antijuricidad, en el sentido que también es un fundamento, porque un acto
antijurídico es penalmente relevante sólo cuando se adecua a un tipo legal.

Esto último no prueba el carácter antijurídico del acto, ya que puede


presentarse alguna causa de justificación. el legislador no ha incorporado al
Código Penal venezolano una definición positiva de la antijuricidad, se limita a
señalar las circunstancias que hacen lícitos los actos que reúnen los requisitos
establecidos en la definición legal de la infracción (tipo legal). Esta definición da
lugar a que numerosos actos de la vida diaria estén en si sujetos al efecto del tipo
legal y que se tenga que recurrir a las causas de justificación para aportar una
prueba de derecho positivo de la juridicidad de estas acciones.

En el Derecho Penal, una acción es antijurídica cuando se adecúa a un tipo legal y


no concurre ninguna causa de justificación, estas permiten declarar conforme al
Derecho actos que se adecuan a la descripción contenida en los tipos legales, son
casos excepcionales en los cuales la norma no puede ser respetada, el orden
jurídico permite entonces su violación y admite, en consecuencia, la lesión del bien
jurídico protegido, la primera causa de justificación es la legitima defensa, la
misma justifica la realización de una conducta típica por parte de quien obra en
defensa de bienes jurídicos propios o de terceros ante una agresión ilegítima. Por
un lado, el acto de organización del agresor y, por el otro, el acto de organización
de defensa.

El derecho a la legitima defensa se da en el mismo momento de la agresión


ilegítima en que se hace evidente por parte del agresor, su intención de agredir,
típico el caso de un ataque delictivo, contrario a derecho, tal como se sanciona en
el artículo 65, numeral 3° del Código Penal. Por ende el que decide defenderse
debe hacerlo de una manera “proporcional", es decir, que al poder ofensivo que
sufre por parte del atacante, le debe oponer un poder defensivo, similar o
equivalente, con la capacidad de neutralizar o rechazar eficientemente la agresión.
La proporcionalidad, equidad o equivalencia de la que estamos hablando, no debe
confundirse nunca, con el concepto de igualdad, ya que, sino incurriríamos en el
error de considerar que ha actuado con exceso, a quien utiliza un medio diferente
para ejercer su defensa legitima, respecto del que es utilizado para atacarlo.

Posteriormente encontramos causas de justificación existentes es el Estado de


Necesidad el cual tiene un carácter objetivo y social, no contratado únicamente en
la protección de bienes jurídicos individuales, sino más bien en el mantenimiento
de la paz jurídica ante la posibilidad de que el mal que se trata de evitar con la
actuación en estado de necesidad sea propio o ajeno; da entrada a todos los
intereses de la colectividad, de modo que no se puede afirmar que tan solo se
defiendan intereses individuales. Definiéndose este como una situación de peligro
grave, actual e inminente y no provocada contra un bien o interés jurídicamente
protegido propio o ajeno, siendo que es vulnerable a dicha situación de peligro, en
cuya situación no le queda otra opción al agente que el sacrificio de intereses o
bienes jurídicos pertenecientes a otra persona, con objeto de salvaguardar los
propios o los de un tercero, que el derecho reconoce como justificante y por tanto
exime de responsabilidad penal. La necesidad como estado aparece como una
causa de justificación eximente de responsabilidad penal consagrada en el ordinal
4° del artículo 65 del Código penal venezolano el cual estipula: “No es punible, el
que obra constreñido por la necesidad de salvar su persona, o la de otro, de un
peligro grave e inminente, al cual no haya dado voluntariamente causa, y que no
pueda evitar de modo”.

Al cabo, encontramos como causa de justificación al ejercicio legítimo de un


derecho, autoridad u oficio teniendo en cuenta que supone que quien transgreda
un bien jurídico de un tercero, en ejercicio de una obligación, se encuentra eximido
de responsabilidad penal. Tal eximente no abarca supuestos que excedan los
límites señalados por los derechos humanos, y en tal sentido el deber de obedecer
está limitando a que no se ordene violación alguna contra estos últimos. Por su
parte en el orden venezolano, el artículo 65, numeral 1° consagra dichos
presupuestos, los cuales son fundamentales conocer como presupuestos
indispensables de justificación de conductas por resultar legitimas al amparo de la
Ley.

Son varios los requisitos del eximente respecto del uso de fuerza por parte de
la autoridad, uno de ellos es que el sujeto activo sea autoridad, funcionario público
o agente de la autoridad, las condiciones de legalidad del acto se hallan previstas
por el Derecho de un modo lo suficientemente preciso para que no plantee dudas
excesivas su justificación. Otro requisito es que tuvo que realizarse una
ponderación entre el riesgo y el deber de intervención en todo tiempo y lugar, para
que se de ello, tuvo que existir cierto grado de resistencia o de actitud peligrosa de
la víctima. La violencia o coacción concreta utilizada debe ser empleada lo menos
posible.

Cabe destacar que puede apreciarse la eximente incompleta si falta alguno de


los requisitos no esenciales antes descritos el ordenamiento jurídico venezolano,
no acepta el sistema de la obediencia ciega, quedando a cargo del subordinado
jerárquicamente el examen de la orden para determinar su licitud. En tal sentido,
en el ordenamiento jurídico venezolano, la orden ilegítima sólo excusa como
causa de inculpabilidad para quien obedece, por la creencia errónea de que el
hecho es lícito, (quedando a salvo la responsabilidad de quien ordena). En
consecuencia, el artículo 73 del Código penal sanciona la norma de la omisión
legítima, por lo que frente a este presupuesto, el sujeto quedaría exento de
responsabilidad.

En definitiva, La antijuridicidad es un elemento del delito que implica una


relación de contradicción entre un acto de la vida real, así como las normas
objetivas que integran el Derecho positivo vigente, por ello para que haya delito,
es preciso que exista una relación de contradicción entre el hecho del hombre y el
Derecho. Para que una conducta humana sea valorada de antijurídica, es
necesario que lesione o ponga en peligro un interés jurídico tutelado por el
Derecho, ya que de lo contrario no puede ser valorada como ilícita, la acción es un
elemento primordial del delito, pues ella deriva de la voluntad de actuar de quien
comete el hecho en cuya estructura deben concurrir varios aspectos que le
otorgan el sentido objetivo, ellos son el aspecto subjetivo respecto a la voluntad,
su manifestación externa, llegando a través de un resultado, la antijuridicidad
supone que la conducta que se ha realizado está prohibida por el ordenamiento
jurídico; es decir, contrario a Derecho, es por ello que la misma posee unas
causas de justificación descritas a profundidad anteriormente como lo son la
legitima defensa, el Estado de necesidad, el cumplimiento de un deber.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Urruela, M. (1996). Curso de Derecho penal. Parte general, 1ra.


Edición, Ed. Cedecs, Barcelona.

Arteaga, A. (2006). Derecho Penal Venezolano. Caracas. Décima Edición Mc


Graw Hill Interamericana.

Zaffaroni, E. (1985). Manual de Derecho Penal. Parte General. Ediar.


Cuarta Edición. Buenos Aires.

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