Paludismo
6 de diciembre de 2021
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Datos y cifras
El paludismo (o malaria) es una enfermedad que puede ser mortal,
causada por parásitos que se transmiten al ser humano por la picadura
de hembras infectadas del género de mosquito Anopheles. Se trata de
una enfermedad prevenible y curable.
En 2020, según los cálculos, hubo en el mundo 241 millones de casos de
paludismo.
Se estima que el número de muertes por paludismo fue de 627 000 en
2020.
En la Región de África de la OMS recae una fracción
desproporcionadamente alta de la carga mundial de morbilidad. En 2020,
la región concentró el 95% de los casos de paludismo y el 96% de las
defunciones por esta enfermedad. De todas las muertes por paludismo
registradas en la región, un 80% corresponde a niños menores de 5
años.
Panorama
El paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del
género Plasmodium, que se transmiten a las personas por la picadura de hembras
infectadas del género de mosquito Anopheles. Hay cinco especies de parásitos
que causan paludismo en el ser humano, de las que las más peligrosas son
dos: P. falciparum y P. vivax. P. falciparum es el parásito palúdico más mortífero y
el más prevalente en el continente africano. P. vivax es el parásito dominante en la
mayoría de los países de fuera del África subsahariana.
Los primeros síntomas (fiebre, cefalea y escalofríos), que suelen aparecer a los
10-15 días de la picadura del mosquito infectante, pueden ser leves y por ello
mismo difíciles de reconocer como indicativos de paludismo. De no ser tratado, el
paludismo por P. falciparum puede desembocar en un cuadro clínico grave y
causar la muerte en 24 horas.
En 2020, casi la mitad de la población mundial estaba expuesta al riesgo de
padecer paludismo. Algunos grupos de población corren un riesgo
considerablemente mayor que otros de contraer la enfermedad y presentar un
cuadro clínico grave: los lactantes, los menores de 5 años, las embarazadas y los
pacientes con VIH/sida, así como las personas con baja inmunidad que se
desplazan a zonas de intensa transmisión palúdica, como puedan ser trabajadores
migrantes, viajeros y poblaciones itinerantes.
Carga de morbilidad
Según el último Informe mundial sobre el paludismo, en 2020 hubo 241 millones
de casos de paludismo, por 227 millones en 2019. Según las estimaciones, la
enfermedad causó 627 000 muertes en 2020, lo que supone un aumento de 69
000 muertes con respecto al año anterior. Aunque alrededor de dos tercios de este
aumento (47 000 muertes) se explican por las interrupciones de los servicios
derivadas de la pandemia de COVID-19, el tercio restante (22 000 muertes)
obedece a un cambio que la OMS introdujo hace poco en su método de cálculo de
la mortalidad por paludismo (con independencia de las interrupciones debidas a la
COVID-19).
El nuevo método de registro de las causas de muerte fue aplicado a 32 países del
África subsahariana en los que se concentran alrededor del 93% de todas las
muertes por paludismo que se producen en el mundo. Al aplicar este método se
descubrió que cada año, desde 2000 en adelante, el paludismo ha causado más
estragos de lo que se pensaba en la población infantil africana.
En la Región de África de la OMS sigue recayendo una fracción
desproporcionadamente alta de la carga mundial de morbilidad. En 2020, la región
concentró el 95% de los casos de paludismo y el 96% de las defunciones por esta
enfermedad. De todas las muertes por paludismo registradas en la región, un 80%
corresponde a niños menores de 5 años.
En cuatro países africanos se concentraron algo más de la mitad de todas las
muertes por paludismo ocurridas en el mundo: Nigeria (un 31,9%), la República
Democrática del Congo (un 13,2%), la República Unida de Tanzanía (un 4,1%) y
Mozambique (un 3,8%).
Prevención
En los dos últimos decenios, la extensión del acceso a las herramientas y
estrategias de prevención del paludismo recomendadas por la OMS (en particular
procedimientos eficaces de lucha contra el vector y uso de medicamentos
antipalúdicos preventivos) ha ayudado sobremanera a reducir la carga mundial de
morbilidad.
Lucha contra el vector
El control de los vectores es un componente básico de las estrategias de control y
eliminación del paludismo, pues resulta muy eficaz para prevenir la infección y
reducir la transmisión de la enfermedad. Las dos intervenciones principales son el
uso de mosquiteros tratados con insecticida y la fumigación de interiores con
insecticidas de acción residual.
El progreso de la lucha mundial contra el paludismo peligra hoy por la aparición de
mosquitos Anopheles resistentes a insecticidas. Según el último Informe mundial
sobre el paludismo, 78 países han descrito la presencia de mosquitos resistentes
a por lo menos una de las cuatro clases de insecticidas de uso común en el
período 2010-2020. En 29 de esos países se han comunicado resistencias a todas
las clases principales de insecticida.
Tratamientos quimioprofilácticos
Se entiende por tratamiento quimioprofiláctico el uso de medicamentos, ya sea por
separado o combinados, para prevenir la infección palúdica y sus consecuencias.
Incluye la quimioprofilaxis, el tratamiento preventivo intermitente de niños lactantes
y embarazadas, la quimioprofilaxis antipalúdica estacional y la administración
masiva de medicamentos. Estas estrategias, que son seguras y rentables, están
destinadas a complementar las actividades permanentes de lucha contra el
paludismo, como son en particular las medidas de control de vectores, el
diagnóstico rápido en caso de presunta infección y el tratamiento de los casos
confirmados con medicamentos antipalúdicos.
Vacuna
Desde octubre de 2021, la OMS también recomienda la administración
generalizada de la vacuna antipalúdica RTS,S/AS01 a los niños que viven en
zonas con transmisión entre moderada e intensa de paludismo por P. falciparum.
Está demostrado que la vacuna reduce significativamente la incidencia del
paludismo y la forma grave y mortal de la enfermedad en los niños pequeños.
Preguntas y respuestas sobre la vacuna RTS,S.
Tratamiento de casos
La celeridad en el diagnóstico y el tratamiento del paludismo rebaja la incidencia
de la enfermedad, reduce sus efectos mortales y contribuye a atenuar su
transmisión. La OMS recomienda proceder a la confirmación del diagnóstico de
todos los presuntos casos empleando pruebas de diagnóstico parasitológicas (ya
sean técnicas de microscopía o de diagnóstico rápido). Las pruebas de
diagnóstico permiten a los proveedores de salud distinguir rápidamente entre las
fiebres de origen palúdico y las que se deben a otras causas, cosa que facilita el
adecuado tratamiento.
El mejor tratamiento existente, en especial para el paludismo por P. falciparum, es
la politerapia con artemisinina (TCA), que tiene por principal objetivo lograr una
rápida y completa eliminación de los parásitos plasmódicos del torrente sanguíneo
del paciente para evitar que un caso sin complicaciones derive en una forma grave
o mortal de la enfermedad.
Resistencia a los medicamentos antipalúdicos
De unos años a esta parte, la resistencia a los medicamentos antipalúdicos se ha
convertido en una amenaza para las actividades mundiales de lucha contra la
enfermedad, sobre todo en la subregión del Gran Mekong. Para fundamentar las
políticas de tratamiento en los países donde el paludismo es endémico y para
garantizar la detección precoz de toda farmacorresistencia y la adecuada
respuesta a ella, es preciso ejercer una vigilancia sistemática de la eficacia de los
fármacos.
Para más información sobre la labor de la OMS centrada en la resistencia a los
medicamentos antipalúdicos en la subregión del Gran Mekong, véase la página
web del Programa de Eliminación del Paludismo en el Mekong.
Eliminación
Se define la eliminación del paludismo como la interrupción de la transmisión local
de una determinada especie de parásito palúdico en una zona geográfica en
concreto como resultado de actividades realizadas con esa intención. Después se
requieren medidas permanentes para impedir que la transmisión arraigue de
nuevo.
En 2020 hubo 26 países que notificaron menos de 100 casos autóctonos de la
enfermedad, cuando en 2000 solo habían sido 6. Los países donde no se ha
registrado ningún caso de paludismo autóctono durante al menos tres años
consecutivos pueden solicitar la certificación OMS de eliminación del paludismo.
En los dos últimos decenios, el Director General de la OMS ha certificado la
ausencia de paludismo en 11 países.
Países y territorios en que la OMS ha certificado la eliminación del paludismo .
Vigilancia
La vigilancia del paludismo es el proceso de reunir, analizar e interpretar de forma
continua y sistemática los datos relativos a la enfermedad y de emplear después
esos datos para planificar, ejecutar y evaluar medidas prácticas de salud pública.
Una mejor vigilancia de los casos de paludismo y las muertes por la enfermedad
ayuda a los ministerios de salud a determinar qué territorios o grupos de población
son los más afectados y permite a los países seguir de cerca la evolución de las
características epidemiólogicas de la enfermedad. El hecho de contar con sólidos
sistemas de vigilancia del paludismo también ayuda a los países a diseñar
intervenciones de salud eficaces y a evaluar los frutos de sus programas de lucha
antipalúdica.