CINESITERAPIA,
procede del griego une dos raíces, Kinesis (movimiento) y therapeia (curación).
Se puede definir entonces cinesiterapia como el conjunto de procedimientos
terapéuticos cuyo fin es el tratamiento de las enfermedades mediante el
movimiento: Ya sean activos, pasivos o comunicados mediante algún medio
externo.
Las civilizaciones asirias, chinas y egipcias las primeras utilizaciones empíricas del
masaje y el movimiento con fines curativos.
Pero en la Roma y Grecia donde se le da gran importancia al deporte y al culto del
cuerpo.
En 1860, cuando Ling un sueco, será quien introduzca la utilización de ejercicios
con fines educativos, higiénicos y terapéuticos, dividiendo los ejercicios según la
realización en activos, pasivos y duplicados. Duchenne en 1886 comenzó a
estudiar la biomecánica y fisiología del movimiento y en 1943 aparece la jaula de
suspensión, que Rocher posteriormente modifica y da su nombre. En el 1960
aparece Cyriax como gran padre de la Cinesiterapia y más tarde Maigne
desarrolla la técnica de las manipulaciones vertebrales.
OBJETIVOS GENERALES
Mantener y/o aumentar el trofismo y la potencia muscular.
Evitar la retracción de estructuras blandas articulares y periarticulares.
Prevenir la rigidez articular, manteniendo la actividad articular normal o
recuperándola si está disminuida.
Corregir actitudes viciosas y deformidades.
Conseguir la relajación y disminución del dolor.
Preservar la función muscular, prevenir la atrofia, fibrosis, estasis venosa y
linfática durante períodos de inmovilización, procurando mantener la
movilidad suprayacente y subyacente a la articulación inmovilizada.
Conservar la integración en el esquema corporal.
CINESITERAPIA PASIVA
La cinesiterapia pasiva es la movilización en la cual el movimiento es comunicado
por una fuerza externa (fisio) a la que el paciente ni se opone ni ayuda.
Movilizaciones articulares
manual
analitíca
funcional
autopasiva
articulación blanco
articulación vecina
instrumental
férula mecánica
tracciones articulares
Manual
gravedad
plano inclinado
instrumental
electromecánica
autoelongación
pesas-poleas
hidroterapia
posturas osteoarticulares
manual
autopasiva
sistema cable-polea
instrumental
cargas
tirantes de fijación
órtesis
estiramientos miotendinosos
manual
autopasiva
manipulaciones
CINESITERAPIA ACTIVA
La cinesiterapia activa el movimiento lo realizan fuerzas internas con o sin
intervención de resistencias o ayudas externas.
Asistida
manual
mecánica
poleas
suspensión
planos-patines
hidroterapia
Resistida
manual
mecánica
cargas directas
cargas indirectas
isocinéticos
hidroterapia
autoasistida
Libre
PRINCIPIOS GENERALES
Colocación del paciente
Será en una posición cómoda, evitando que tenga que realizar esfuerzos para
mantener una posición determinada.
Colocación del fisioterapeuta
Debe tener una posición cómoda y eficaz, adoptando su posición a las
necesidades cualitativas y cuantitativas de las técnicas utilizadas.
Confianza del paciente
Que obtendremos a través de la primera entrevista y durante las diferentes
sesiones de tratamiento.
Respeto por el dolor
Hay que evitar maniobras que desencadenan dolor, pues provocará fenómenos
reflejos defensivos que alteran la eficacia del tratamiento, produciéndose además
reacciones de rechazo que engendran tensiones musculares que, a su vez, dan
origen a compensaciones que se oponen a la finalidad buscada.
Progresión del tratamiento
Controlando intensidad, fuerza y repeticiones aplicadas en función del objetivo
deseado y de la evolución del paciente
NORMAS GENERALES
El ejercicios es irremplazable en el tratamiento de lesiones músculo-articulares,
su mala aplicación es ineficaz, y lo que es aún peor, perjudicial.
La eficacia de un músculo está en función de un buen estado de circulación.
La progresión de menos a más en la realización del ejercicio debe asociarse a los
avances que se realicen en la coordinación muscular, amplitud de los movimientos
articulares y potencia de los grupos musculares en tratamiento.
Si no se utiliza la gravedad como ayuda o resistencia es mejor suprimir y así el
ejercicio se realizará en mejores condiciones y con un esfuerzo mínimo.
Es un movimiento articular se evitará la intervención de músculos accesorios
que enmascaran la acción de los que tienen que realizarla; para ello se fijarán
todos los segmentos proximales de la articulación a movilizar.
En todo ejercicio asistido se valorará la ayuda que necesita, para pasar
progresivamente a ejercicios resistidos donde también de una forma paulatina se
valorará la resistencia a oponer.
La inmovilidad produce una reducción de la capacidad funcional de un órgano y
más tarde se va generalizando a múltiples órganos y sistemas.
Se define el desacondicionamiento como la capacidad funcional reducida de un
sistema o sistemas corporales y se debe considerar como un síndrome separado
del proceso original que condujo la inactividad.
EFECTOS NEGATIVOS DE LA INMOVILIDAD
Musculoesquelético:
Atrofia
debilidad muscular
contracturas
artropatías degenerativas
osteoporosis
Sistema cardiovascular
Desacondicionamiento
hipotensión ortostática
Tromboembolismos
Aparato respiratorio
Disfunción ventilatorio
Infecciones
neumonía
hipostática
Metabólico
Cambios en el metabolismo
Andrógenos
Pth
Hormona del crecimiento
Insulina
Genitourinario
Éxtasis
Infecciones
Cálculos
Aparato digestivo
Constipación
Pérdida de apetito
Pérdida de peso
Sistema nervioso
Deprivación sensitiva
Ansiedad
Depresión
Confusión
Disfunción intelectual
Falta de coordinación
Pérdida del control motor
Piel
Úlceras por decúbito
EFECTOS FISIOLÓGICOS BENEFICIOSOS DE LA CINESITERAPIA
Muscular
aumento
fuerza
resistencia
tolerancia al ejercicio
empleo del oxígeno
densidades capilares
actividad enzimática oxidativa
Reducción
producción de ácido láctico
Cardiovascular
Aumento
Volumen ventricular izquierdo
volumen sistólico cardíaco
flujo periférico
eficiencia del músculo cardíaco
reducción
frecuencia cardíaca
presión arterial
resistencias vasculares periféricas
agregación plaquetaria
Metabólico
aumento
lipoproteínas de alta densidad
empleo de ácidos grasos libres
tolerancia al calor
endorfinas
reducción
triglicéridos
Generales
aumento de la capacidad de trabajo
prevención de la osteoporosis
remodelador y trófico de la arquitectura ósea
facilitación de la neurotransmisión en la placa motora
estímulo psíquico
estimulación de la propiocepción
mejora de la circulación venosa y linfática
favorecimiento de la eliminación y la excreción
INDICACIONES
Atrofias e hipotonías,
retracciones,
miositis agudas y crónicas,
rotura muscular leve,
distrofias,
contracturas musculares,
rigidez articular,
edema,
cicatrices retráctiles,
limitación articular,
procesos reumáticos,
quistes serosos,
procesos patológicos neurológicos digestivos respiratorios o
cardiovasculares,
obesidad,
patología de la inmovilización,
hemi y paraplejías,
parkinson,
parálisis cerebral infantil, etc.
CONTRAINDICACIONES
tumores malignos,
endocarditis activas,
insuficiencias cardíacas descompensadas,
hemopatías,
tuberculosis (para la cinesiterapia activa) y derrame sinovial,
hemartros,
heridas recientes de partes blandas (para la cinesiterapia pasiva).
Aunque el masaje es la técnica que se suele asociar más a la
Fisioterapia, si hay algo que es realmente su esencia es la
cinesiterapia, es decir, la terapia o tratamiento mediante el uso del
movimiento.
La cinesiterapia es el grupo de técnicas de Fisioterapia que se
basan en emplear el movimiento como medida para mejorar la salud
o recuperarse de una lesión o disfunción. Por lo tanto la cinesiterapia
son aquellas movilizaciones que realice un paciente bajo indicación
del fisioterapeuta, o con ayuda de este, pues hay varios tipos
de cinesiterapia:
Cinesiterapia pasiva
Como su nombre indica, son aquellas movilizaciones en las que el
paciente no moviliza de forma voluntaria el segmento afectado.
Por ejemplo, si la lesión es el el hombro, no moviliza activamente el
hombro, sino que es el fisioterapeuta el que le hace las
movilizaciones, sin participación voluntaria del paciente.
También existe la posibilidad de los denominados ejercicios auto-
pasivos, o auto-asistidos. Para el caso anterior, el paciente no
moviliza el hombro lesionado de forma activa (el derecho, por
ejemplo), pero se ayuda de un sistema mecánico que realiza la
movilización sin su colaboración activa, o utiliza el otro brazo (el
izquierdo) para movilizar el derecho, que permanece pasivo.
Y existe el caso de las movilizaciones pasivas forzadas, donde
existe una limitación (por ejemplo, después de haber estado
escayolado, o de haber perdido elasticidad los tejidos) que es
suceptible de mejorar gracias a movilizaciones que vayan más allá de
la limitación, tratando de recuperar la movilidad normal.
En este último caso es muy necesario que el fisioterapeuta valore
bien y esté seguro de no aplicar movilizaciones en exceso que
puedan ser contraproducentes.
Cinesiterapia activa
Se denomina activa porque el paciente realiza movimiento de forma
voluntaria y entra en juego la movilización del segmento
afectado con la necesaria contracción voluntaria de los músculos. Se
distinguen varios tipos de movilización activa:
Cinesiterapia activa asistida: En los casos en los que el paciente
pueda movilizar pero no pueda completar todo el movimiento,
porque le falte fuerza, porque le duela hacerlo sin ayuda... En ese
caso el fisioterapeuta ayuda a completar el movimiento, para ir
ganando fuerza y movilidad, procurando siempre que no
aparezca dolor (o que aparezca el mínimo).
Cinesiterapia activa libre: El sujeto realiza el ejercicio por sí
mismo, movilizando la articulación afectada, sin ayuda externa.
Cinesiterapia activa resistida: Es la progresión, donde el sujeto
realiza el ejercicio mientras que el terapeuta aplica una resistencia
en el sentido contrario para aumentar la solicitación de fibras
musculares. La progresión sería pasar a utilizar pesos u otros
elementos que ofrezcan resistencia al ejercicio (gomas elásticas...).
La cinesiterapia activa también se puede denominar como ejercicio
terapéutico, si bien este concepto es ya más amplio, pero sigue en
la línea de utilizar el ejercicio y la actividad física por parte del
paciente para mejorar un problema de salud.
La movilización, en todas sus variantes activas y pasivas, es un
elemento clave de la fisioterapia, con un gran potencial para
recuperar lesiones. En un principio puede parecer una técnica
sencilla, pero precedida de una buena valoración fisioterápica la
movilización es realmente útil para mejorar de forma específica tras
una lesión.
[Link] el conjunto de métodos que utilizan el movimiento con finalidad
terapéutica. La cinesiología es la ciencia que estudia el movimiento en relación con
las fuerzas mecánicas que lo producen. Se ocupa del estudio analítico de las
funciones del aparato locomotor y de las alteraciones o cambios que en ella
[Link] relación con el tipo de función motora se distinguen dos grupos:la
cinesiología normal o biomecánica y la cinesiología patológica o patomecánica.
La pérdida o la alteración de la función impide o modifica su capacidad para vivir
independientemente, para realizar su trabajo y para gozar de las [Link]
individuo puede reaccionar a los requerimientos del medio ambiente abandonándose
a sí mismo y permaneciendo inactivo o bien adaptándose de la mejor manera posible
a la alteración de su forma de actividad.
El proceso de recuperación se retarda por la inactividad y la debilidad resultantes que
son difíciles de corregir cuando llevan mucho tiempo de evolución, por ejemplo la
cojera después de las fracturas de la pierna. Debe hacerse todo lo posible para lograr
la recuperación pues, aun en el caso de no conseguirla completamente, al menos
puede lograrse un estado que se acerque bastante a la normalidad, a menos que se
sepa ciertamente que no es posible una restitución a la función normal.
Sumario
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1 Finalidades de la cinesiterapia
2 Técnicas de cinesiterapia
3 Técnicas efectivas
4 Estudio de los problemas del paciente
5 Valoración del estado del paciente
6 Algunos métodos de exploración
o 6.1 Pruebas funcionales
o 6.2 Pruebas de la amplitud articular
o 6.3 Pruebas de la eficiencia neuromuscular
o 6.4 Pruebas para la coordinación
7 Pauta del tratamiento
8 Fuente
Finalidades de la cinesiterapia
Las finalidades que persigue el tratamiento por los ejercicios son las siguientes:
1. Estimular la actividad donde y siempre que sea posible para disminuir los
efectos de la inactividad.
2. Corregir la ineficacia de los músculos o grupos musculares específicos y lograr
la amplitud normal del movimiento articular sin retardo para conseguir un
movimiento funcional eficiente.
3. Estimular al paciente para el uso de la capacidad lograda con la práctica de las
actividades funcionales normales y acelerar así su rehabilitación.
Técnicas de cinesiterapia
Los movimientos realizados para el tratamiento pueden clasificarse de la forma
siguiente: Movimientos activos
Voluntario: Asistido, Asistido Libre, Asisitido-resistido,
Resistido
Involuntario reflejo
Movimientos pasivos
Relajado
Forzado
Manipulador
Postura
El movimiento empieza y termina en la postura o posición, que puede clasificarse
como activa o pasiva.
El movimiento y la postura activos se logran por la contracción muscular en respuesta
a la demanda requerida de forma adecuada a la capacidad del paciente para dicha
demanda.
El movimiento y la postura pasivos son el resultado de la aplicación de fuerzas
externas cuando los músculos son incapaces de contraerse o cuando se relajan
voluntariamente para permitir el movimiento o el apoyo.
Técnicas efectivas
Las siguientes técnicas son las más efectivas para el logro de los objetivos del
tratamiento.
1. Las que imprimen la máxima actividad posible.
2. Las basadas en tipos de movimientos que son los mismos que los realizados
por el paciente para sus actividades funcionales normales.
3. Los músculos ejercen su máxima actividad cuando se estimulan sus unidades
motoras útiles, es decir, cuando se contraen al máximo. Como que la fuerza
de la contracción es proporcional a la resistencia que se le opone, la aplicación
del mayor grado de resistencia posible, es decir, una resistencia máxima,
requiere la contracción máxima. Cuando algunos músculos son más débiles
que otros, su potencia y resistencia están sostenidas por sus contracciones
repetidas máximas contra la resistencia que aumenta proporcionalmente a su
aumento en potencia hasta que se restablece el equilibrio. La reacción de
alargamiento de los músculos acortados se logra por la potente contracción de
los músculos antagonistas para conseguir la amplitud de movimiento en las
articulaciones rígidas.
4. Los tipos de movimiento conjunto se aplican para las actividades más
funcionales. Estos tipos de movimiento son más naturales al paciente, y
cuando son los mismos o muy semejantes a los realizados en su práctica
diaria, deben ejecutarse en forma que contribuyan a mejorar la función y con
los mismos músculos que la realizan.
Cuando es imposible o está contraindicada la actividad se usan los movimientos
pasivos para mantener la extensibilidad de los músculos y la libre amplitud de
movimiento en las articulaciones. En algunos casos, están indicados los movimientos
pasivos para aumentar la amplitud de los movimientos articulares.
Estudio de los problemas del paciente
Los problemas que surgen de la pérdida de la función son distintos para cada
paciente, por lo que el tratamiento debe plantearse según los requerimientos
individuales. De esta forma se invierte juiciosamente el tiempo del paciente y el del
fisioterapeuta y siempre puede lograrse algo positivo después de cada sesión de
tratamiento; de no ser así el tratamiento será inefectivo. Esto podrá parecer un
consejo superfluo, pero siempre debe tenerse en cuenta.
Valoración del estado del paciente
Antes de empezar todo tratamiento debe realizarse una cuidadosa valoración del
estado del paciente, con lo que el fisioterapeuta se hallará en condiciones de
establecer el tratamiento de acuerdo con el médico y las condiciones del paciente.
Como guía para la selección de las técnicas adecuadas y de los medios de valoración
de la mejoría conseguida existen esquemas con las pruebas destinadas a descubrir
las necesidades del paciente, sus posibilidades y sus incapacidades o limitaciones.
Los mismos esquemas y métodos de pruebas pueden usarse por el fisioterapeuta
para casos semejantes. He aquí una serie de pruebas que responden a las siguientes
preguntas:
¿Qué debe hacer el paciente?
Se requiere la cooperación del paciente y de todas las personas que le rodean en su
vida diaria para descubrir las necesidades propias de su actividad, aquéllas a las que
debe prestarse una prioridad urgente en el tratamiento.
¿Qué puede hacer el paciente?
Las posibilidades del paciente representan un medio muy valioso para corregir o
compensar la pérdida de una función. Puede usarse la acción de los músculos
potentes para compensar la acción de los músculos débiles y lograr la iniciación de la
contracción de los músculos que, de otra manera, permanecerían inactivos. Como sea
que, por parte de los pacientes, existe la tendencia a concentrarse en su incapacidad
y a frustrar todos los intentos para vencerla, es conveniente dirigir su atención hacia
las cosas que pueden hacer y a realizar las que pueden contribuir a recuperar la
función de otras partes de su organismo.
¿Qué es lo que el paciente no puede hacer?
Existen una serie de pruebas para la eficiencia muscular y la amplitud del movimiento
articular, con observaciones sobre los movimientos y reacciones que revelan la
extensión, naturaleza y localización de las deficiencias que producen la alteración o la
pérdida de la función.
Algunos métodos de exploración
Toda prueba o exploración debe obedecer, en lo posible, a un patrón o modelo
clásico, es decir, debe realizarse siempre de la misma forma y en las mismas
circunstancias en cada ocasión. Deben registrarse y guardarse todos los esquemas
para usarlos en el momento oportuno siempre que se repita la prueba. Algunas
pruebas o exploraciones de uso frecuente son las siguientes:
Pruebas funcionales
Se usan para conocer las necesidades del paciente y sus posibilidades en relación
con sus actividades funcionales, por ejemplo, la movilidad (en cama, al movilizarlo, en
la deambulación, etc.), su actitud personal (comidas, vestidos, aseo, etc.), en su hogar
o en sus quehaceres (cocina, lavado, barrido, etc.), en el trabajo y en sus diversiones.
Deben realizarse en el propio ambiente normal del paciente o en circunstancias lo
más semejantes posibles. Su realización se registra como práctica, adecuada,
ayudada (con ayuda máxima o mínima) o como fracaso. Debe establecerse una
estrecha cooperación entre el fisioterapeuta y el técnico en terapéutica ocupacional
para contribuir a que todas estas pruebas constituyan un valioso medio para decidir
los métodos primordiales y valorar el progreso de la recuperación.
Pruebas de la amplitud articular
La medida de la limitación del movimiento articular presenta, en la práctica, muchas
dificultades. Se escoge la posición más adecuada para cada paciente con el objeto de
asegurar que se halle relajada cualquier estructura que pueda producir una limitación
de la movilidad articular; por ejemplo, deben relajarse los músculos de la pantorrilla
flexionando la rodilla para medir el grado de amplitud de la articulación del tobillo.
Se fija el hueso proximal a la articulación que debe medirse, con lo que el movimiento
articular se realiza en un plano determinado. Se usa un medidor de ángulos o
goniómetro con su pivote sobre la articulación que debe medirse, con una de las
varillas paralelas al hueso proximal y la otra paralela con la zona en movimiento. Se
lee el grado de angulación en la escala y se registra el número correspondiente de
grados considerados como de movimiento libre, o bien en una forma que se presta a
menos confusión y que es el registro del número de grados que faltan a una
articulación para dirigirse en una dirección determinada, por ejemplo, a la rodilla le
faltan 30 grados para alcanzar la extensión completa.
Como la amplitud normal del movimiento varía considerablemente según los
individuos, siempre que sea posible debe medirse también la articulación simétrica.
Cuando no es posible, por cualquier circunstancia, la medición de un ángulo, debe
usarse una cuerda inextensible para medir la distancia entre dos puntos óseos para
obtener un medio de valorar el aumento o la disminución en la amplitud del
movimiento.
Pruebas de la eficiencia neuromuscular
Pueden realizarse por medios eléctricos, manuales o mecánicos.
Pruebas eléctricas. Deben ser practicadas por el médico con el electromiógrafo.
Son particularmente valiosas para el diagnóstico.
Pruebas musculares manuales. Para que estas pruebas sean útiles se requiere
una técnica clásica y una considerable experiencia. Sin embargo, la clasificación
de los datos de la exploración se registra generalmente según la escala de Oxford,
es decir:
1. Ausencia de contracción.
2. Fibrilación de contracción.
3. Débil, Pequeño movimiento con gravedad compensada.
4. Regular. Movimiento contra la gravedad.
5. Buena. Movimiento contra la gravedad y alguna resistencia.
6. Normal.
Medición de la circunferencia. Esta prueba se basa en el hecho de que existe una
relación entre el desarrollo de la fuerza o potencia y el de la hipertrofia. Se usa
una cuerda de material inextensible para medir la circunferencia del miembro a un
nivel determinado. Las experiencias en miembros normales demuestran que este
método es poco útil incluso en manos expertas; sin embargo, todavía se usa con
gran difusión.
Prueba de potencia estática. La potencia de la contracción estática o isométrica
puede valorarse por medio de una balanza de resorte capaz de registrar de 20 a
40 kg. En este tipo de balance es prácticamente despreciable la extensibilidad del
resorte y puede disponerse de tal forma que la contracción del grupo muscular se
realice en un punto preestablecido dentro de su amplitud. La medición puede
realizarse por el máximo peso registrado o por el peso promedio registrado por la
medición de tres esfuerzos consecutivos realizados con intervalos de un minuto.
En algunos casos, como en la garra de la mano, puede ser útil medir la fuerza de
compresión ejercida sobre un muelle o una pelota de goma unidos a algún aparato
con registro de presión.
Prueba de potencia dinámica. Este método fue preconizado por Lorme y Watkins,
y se basa en los ejercicios progresivos contra una gran resistencia. El peso
máximo que puede levantarse de una sola vez en una amplitud preestablecida se
denomina una repetición máxima, y el peso máximo que puede levantarse diez
veces a ritmo natural sin descanso entre las elevaciones es la décima repetición
máxima. Es muy conveniente conocer el peso que puede ser elevado para evitar
la fatiga resultante de los continuos ensayos y errores y para reducir rápidamente
el peso que puede elevarse.
Prueba de resistencia. La resistencia puede calcularse registrando el punto de la
máxima potencia de los músculos cuando su esfuerzo de contracción se repite en
intervalos determinados durante un período dado de tiempo.
Pruebas de rapidez. La práctica adecuada de las actividades funcionales puede
registrarse mediante el uso de un reloj, por ejemplo, el tiempo empleado en
vestirse o en recorrer una distancia determinada.
Pruebas para la coordinación
La coordinación del movimiento, o la falta de coordinación, se observa en la
deambulación del paciente, en la práctica de movimientos impuestos durante la
ejecución de determinados movimientos, tales como llevar el pulpejo del dedo a la
nariz o hacer mover el talón arriba y abajo a lo largo de la espinilla del lado opuesto.
Medición de la capacidad vital y de la amplitud de las excursiones respiratorias
Se usa un espirómetro para medir la capacidad vital. Se invita al paciente a respirar lo
mejor posible y entonces hacerle soplar a través de la embocadura del espirómetro,
que registra el volumen en centímetros cúbicos.
Medición de la longitud de la pierna
El acortamiento real de la pierna se mide desde el borde superior del trocánter mayor
al maléolo externo, y el acortamiento aparente desde la espina ilíaca anterosuperior o
el ombligo hasta nivel de la articulación de la rodilla o la punta del maléolo tibial.
Medición del ángulo de inclinación pélvica
La inclinación anteroposterior de la pelvis puede medirse mediante un inclinómetro
pélvico.
Pauta del tratamiento
Cuando el fisioterapeuta se ha hecho cargo del proceso que afecta al paciente, debe
proceder a seleccionar los ejercicios activos y pasivos para establecer la pauta del
tratamiento.
Es preciso para ello un amplio conocimiento de las técnicas y de todas las
posibilidades de su ejecución. La conveniencia y utilidad de cada técnica puede
deducirse fácilmente de la respuesta del paciente y de efectividad para conseguir o
acelerar su recuperación.