ENFERMEDAD O EVENTO CEREBROVASCULAR (ECV)
La enfermedad cerebrovascular es la tercera causa de muerte en países industrializados y la
cuarta en países en vía de desarrollo. Dado el incremento en la incidencia del ACV en
países bajos y medianos ingresos, paralelo a una disminución en los países de altos
ingresos, existe un cambio en la dinámica mundial y se estima que para el 2020 el ACV sea
la cuarta causa de discapacidad ajustada por años de vida.
Definición
Las enfermedades cerebrovasculares (ECV) comprenden un conjunto de trastornos de la
vasculatura cerebral que conllevan a una disminución del flujo sanguíneo en el cerebro
(flujo sanguíneo cerebral o FSC) con la consecuente afectación, de manera transitoria o
permanente, de la función de una región generalizada del cerebro o de una zona más
pequeña o focal, sin que exista otra causa aparente que el origen vascular.
La enfermedad cerebrovascular trae como consecuencia procesos isquémicos (de falta de
sangre) o hemorrágicos (derrames), causando o no la subsecuente aparición de
sintomatología o secuelas neurológicas. Donde en esta oportunidad hablaremos del ECV
isquémico el cual se define como una patología neurológica ocasionada por una obstrucción
de una arteria del cerebro.
La enfermedad cerebrovascular isquémica puede ser de dos clases: trombótica o embólica.
El accidente cerebrovascular trombótico es que el que se produce como
consecuencia de que un trombo o coágulo sanguíneo obstruye el flujo de sangre al
cerebro.
El accidente cerebrovascular embólico es que el que se produce como
consecuencia de que un émbolo o fragmento de un coágulo sanguíneo que vino
desde el corazón obstruye el flujo de sangre al cerebro.
Fisiopatología
En el ACV, la base del daño neuronal esta en la escasa, e inclusa nula, producción de
energía debido a la hipoxia. La secundaria inactividad de las bombas dependientes de ATP
genera una alteración iónica, que es la responsable de la excitotoxicidad y/o muerte
neuronal y glial. Como respuesta tisular se activan vías inflamatorias, favoreciendo el
incremento en la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, la infiltración leucocitaria y
el edema cerebral, este ultimo presente en el caso de reperfusión post lesión.
Manifestaciones Clínicas
Los signos y síntomas del accidente cerebrovascular isquémico dependen de la parte del
cerebro afectada. Aunque los patrones de déficit neurológico suelen hacer pensar en la
arteria afectada, la correlación a menudo es inexacta. Los déficits pueden alcanzar su
máximo varios minutos después del inicio, habitualmente en el accidente cerebrovascular
embólico. Menos frecuente es su progresión lenta, por lo general en 24 a 48 h
(denominado accidente cerebrovascular en evolución), típico del accidente
cerebrovascular. En la mayoría de los accidentes cerebrovasculares en evolución, la
disfunción neurológica unilateral (que a menudo comienza en un brazo y luego se
propaga homolateralmente) se extiende sin producir cefalea, dolor ni fiebre. Por lo
general, la progresión es escalonada, interrumpida por períodos de estabilidad. El
deterioro durante las 48-72 primeras h después de comenzar los síntomas, sobre todo la
alteración de la conciencia, se debe más a menudo al edema cerebral que a la extensión
del infarto. A no ser que el infarto sea grande o extenso, el funcionamiento suele mejorar
durante los primeros días; este proceso sigue un curso gradual hasta durante 1 año.
Los síntomas aparecen de manera repentina. Los síntomas exactos dependen de la parte del
cerebro afectada. Es importante iniciar el tratamiento con prontitud para disminuir el grado
de daño cerebral. El tejido cerebral sin irrigación sanguínea muere rápidamente.
Debilidad o entumecimiento repentinos del rostro, el brazo o la pierna,
especialmente en un lado del cuerpo
Confusión repentina
Problemas repentinos para hablar o comprender
Problemas de vista repentinos en uno o ambos ojos
Mareos repentinos, problemas para caminar, pérdida del equilibrio o de la
coordinación
Dolor de cabeza intenso y repentino sin causa conocida
TRATAMIENTO MEDICO
Se necesita tratamiento para abrir el vaso sanguíneo bloqueado. Esto debería restablecer el
flujo sanguíneo al tejido cerebral y evitar mayores daños.
Los objetivos del tratamiento posterior a la asistencia inmediata son los siguientes:
Reducir la probabilidad de padecer un accidente cerebrovascular en el futuro
Mejorar la función afectada por el accidente cerebrovascular
Vencer deficiencias
La asistencia complementaria también puede incluir lo siguiente:
Oxigenoterapia
Precauciones para prevenir ahogos
Medicamentos
Determinados pacientes reciben un grupo de medicamentos llamados “trombolíticos”. Estos
medicamentos pueden disolver rápidamente coágulos de sangre. Suelen administrarse por
vía intravenosa, pero pueden administrarse directamente en las arterias donde se encuentra
el coágulo de sangre. Para que sean eficaces, estos medicamentos deben administrarse
dentro de horas después del comienzo de los síntomas. Por este motivo, es importarte
obtener asistencia médica de inmediato si aparecen síntomas de accidente cerebrovascular.
Después de la asistencia médica inmediata, es posible que se recomiende la administración
de aspirina y otros medicamentos que disminuyen el riesgo de que se formen coágulos de
sangre. Estos medicamentos pueden prevenir accidentes cerebrovasculares futuros.
A fin de ayudar a tratar otros problemas de salud y disminuir el riesgo de accidentes
cerebrovasculares futuros, el médico puede recomendar medicamentos para lo siguiente:
Disminuir la presión arterial
Corregir los ritmos cardíacos irregulares
Cirugía
Es posible realizar una cirugía para restaurar el flujo sanguíneo en la zona afectada, por
ejemplo:
Derivación extracraneal/intracraneal: se utiliza un vaso sanguíneo del cuero
cabelludo para redirigir la irrigación sanguínea alrededor de la arteria bloqueada.
Embolectomía: se inserta un catéter a través de los vasos sanguíneos hasta el
coágulo. Permite extraer el coágulo o administrar medicamentos para disolver
coágulos directamente en la zona.
Un accidente cerebrovascular puede causar edema en el cerebro. Puede ser necesario
realizar una cirugía descompresiva, como la craneotomía, para aliviar la presión en el
cerebro para evitar daños.
Se pueden realizar otras cirugías después de un accidente cerebrovascular para prevenir la
recidiva. Entre estas opciones quirúrgicas se incluyen las siguientes:
Endoarteriectomía de la carótida (EC): extracción de depósitos de grasa de las
arterias principales del cuello
Angioplastia de la carótida y colocación de stent: procedimiento para dar apoyo a la
arteria principal del cuello y ensancharla con un tubo de malla El procedimiento
ayuda a abrir la arteria y permite mejorar el flujo sanguíneo
Rehabilitación
Si se dañó el tejido cerebral, la rehabilitación puede ser una parte importante de la
recuperación. La rehabilitación puede incluir lo siguiente:
Fisioterapia: para recuperar tanto movimiento como sea posible
Terapia ocupacional: para ayudar con las tareas cotidianas y el cuidado personal
Terapia del lenguaje: para mejorar la deglución y el habla
Tratamiento psicológico: para mejorar el estado de ánimo y reducir la depresión