Nerea Sánchez Gálvez
04655931H
La revolución rusa en el Arte.
Póster propagandístico de Aleksandr Mijáilovich Ródchenko (1891- 1956). Imagen extraída de
[Link]
[consulta: 22 de enero de 2021]
ÍNDICE
• Presentación de la obra seleccionada………………………………………………….2
• Tema con el que se vincula con una breve introducción al mismo…………………...2
• Análisis de los elementos de la obra que permiten vincularla con el tema
seleccionado..…………………………………………………………………………...3
• Bibliografía………………………………………………….………………………….7
1
• Presentación de la obra seleccionada.
Toda obra de arte es un hecho histórico y estético a la vez, pues nos permite analizar a la
misma vez la comunicabilidad y la artificialidad humana. Por este motivo, y teniendo en cuenta
el público objetivo al que va dirigido la exposición del tema (alumnado de 4ºESO), las obras
escogidas para analizar la Revolución Rusa, estudiada en el bloque 4 de Geografía e historia (El
imperialismo del siglo XIX y la Primera Guerra Mundial) en base al Real Decreto 1105/2014,
son:
- Fotografía anónima de la manifestación del 23 de febrero de 1917, en Petrogrado.
Imagen extraída de [Link]
[Link] [consulta: 17 de enero de 2021].
- Vladímir Lébedev, Campesino, si no quieres alimentar al terrateniente, alimenta
al frente que defiende tu tierra y tu libertad (1920), costructivismo ruso. Imagen
extraída de
[Link]
l_1 [consulta: 18 de enero de 2021].
- Boris Vladimirski, Rosas para Stalin (1949), realismo socialista. Imagen extraída
de [Link] [consulta: 20 de enero de
2021].
• Tema con el que se vincula con una breve introducción al mismo.
El tema escogido es el de la Revolución Rusa, entendida como los sucesivos levantamientos
llevados acabo en 1917 con el fin de derrocar al zar Nicolás II y, posteriormente, al gobierno
provisional. Como resultado de las insurreciones se sucedió la caída del régimen zarista, el
intento frustrado de constituir una república reformista, los ensayos contrarrevolucionarios para
instaurar el viejo orden y, finamente, los sucesos revolucionarios de octubre 1.
A lo largo de 1917 la historia se aceleró vertiginosamente desde el punto de vista tanto socio-
político como artístico. El proletariado reaparece como ser humano, se abole el Antiguo Régimen
y se fusilan a los últimos miembros de la familia real, los Románov. De esta forma nace una
nueva sociedad dirigida por los bolcheviques, cuya práctica y estrategia se dirigió con las ideas
1
Bahamonte, A y Villares, R. (2001). El mundo contemporáneo. Del siglo XIX al XXI. Barcelona, España:
Penguin Random House Grupo Editorial.
2
marxistas de Lenin2. La célebre trilogía bolchevique (paz, pan y tierras) se fueron mediatizando
por la guerra civil que asoló el país entre 1918 y 1921. Superada la guerra civil, y asegurado el
poder comunista, la revolución intentó volver a sus orígenes. Desde 1921 hasta 1928 se abrió el
periodo más creativo y, con la Nueva Política Económica (NEP), se desarrolló un sistema mixto,
donde convergían elementos capitalistas y socialistas 3. En 1929 comenzó la dictadura estalinista.
Como producto político, la dictadura se resuelve por el dominio absoluto del Partido Comunista
sobre el Estado y la propia sociedad, llevando hasta las últimas consecuencias la teoría leninista.
El estalinismo hundió sus raíces en la subordinación a la persona del dictador4.
El concepto del arte, tal y como se conocía, se pone en cuestión durante la Revolución,
comenzando una nueva expresión a la nueva sociedad proletaria que estaba emergiendo mientras
el arte comenzó a estar más influenciable a la política y a la ideología del poder soviético. Se
fomentó un arte de agitación con monumentos, decoración de calles, cárteles y eslóganes.
• Análisis de los elementos de la obra que permiten vincularla con el tema
seleccionado.
Comenzamos analizando la fotografía de
1917, donde se puede visualizar la
manifestación de las mujeres de Petrogrado el
23 de febrero de 1917.
La imagen resulta sumamente significativa
porque, sin saberlo la reivindicación de paz y
pan por parte de las manifestantes, fue el punto
de partida de la Revolución y el final de la
autocracia.
En 1917, Rusia estaba colapsada. La Primera Guerra Mundial agudizó los problemas que se
venían heredando del pasado. El desabastecimiento de artículos de primera necesidad, sumado
al cansancio generalizado hacia una guerra que no hacía sino acumular destrucción, muerte y
horror, desencadenó a una manifestación el 23 de febrero (en Rusia, atendiendo al calendario
ortodoxo, era 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer) que acabaría con el modelo zarista.
2
Yashina, E. (2017). Cartel soviético de la época postrevolucionaria (1917-1932). Eviterna, revista de
humanidades, arte y cultura independiente, 2, 117.
3
Bahamonte, A y Villares, R. (2001). Op. Ccit, pp. 230-231.
4
Ibídem, p. 233.
3
Las obreras textiles del distrito de Vyborg en Petrogrado abandonaron las fábricas y llamaron
a los trabajadores de la fábrica metalúrgica Putilov a
plegarse en huelga. La determinación y los métodos de las
mujeres se puede visualizar en la fotografía, entendiendo la
raíz de todos los problemas. Todo ello se puede observar en
las pancartas, donde proclaman la vuelta de los soldados de
la guerra y esa demanda ``económica ´´de pan.
En la ilustración se pueden concretar dos elementos sucesivos de la Revolución Rusa: el
protagonismo femenino y la importancia de las protestas para manifestar la presencia del
movimiento obrero. Tras algunos días, la protesta se transformó en una huelga general amparada
por las tropas, obligando al Gobierno a suspender la Duma. Transcurridos unos días del proceso
revolucionario movilizado por las mujeres, la situación estaba fuera de control para el zar Nicolás
II, cediendo su poder el 2 de marzo tras la constitución del Comité Provisional de la Duma, una
clara muestra de desafío hacia el zar 5.
Son muchos los contemporáneos e historiadores que apuntan que, sin advertirlo, esas mujeres
que se amotinaron por el pan y por la paz (actuando así por emoción y no por preparación teórica)
fueron las que desataron la verdadera tormenta que barrió el zarismo antes de desaparecer tras
los grandes batallones de obreros varones y de los partidos políticos monopolizados por los
hombres.
La nueva sociedad radical y progresista necesitaba a su vez
de un arte igual de radical y progresista. Se optó por un arte
absolutamente inédito, que pretendía ser avanzado, y la tónica
para ello fue el cartelismo. El arte ruso de la época derivaría a
los más delirantes movimientos de vanguardia e infectaría a
toda Europa de todas sus frescas y libres composiciones.
Además, al menos en los primeros años, los artistas estaban del
lado del nuevo poder y no en su contra, algo poco común en la
historia del arte 6.
La obra de Lébedev, Campesino, si no quieres alimentar al
terrateniente, alimenta al frente que defiende tu tierra y tu
libertad (1920), es un ejemplo de ello.
5Bahamonte, A y Villares, R. (2001). Op. Ccit, p. 221.
6
Calvo Santos, M. H!! La revolución rusa y cómo revolucionó el arte moderno. Extraído de [Link]
[Link]/articulos/la-revolucion-rusa-y-como-revoluciono-el-arte-moderno [consulta el el 22 de enero de 2021]
4
Desde el punto de vista histórico, el cartel se convirtió en la mejor expresión colectiva de la
época, al reproducir las sucesivas manifestaciones políticas y sociales del momento y ser el mejor
espejo de la sociedad. De esta manera, se puede reconstruir el contexto de la sociedad al ser la
expresión artística revulsiva esencial7.
En el cartel de Lébedev se pueden apreciar la crónica viva de la revolución: la sátira del
hombre capitalista como enemigo de las clases obreras, incluido el campesinado; así como la
reconstrucción económica gracias a la labor del pueblo. También se puede explicar a través de
él el nuevo orden social y la solidificación de los triunfos establecidos por los comunistas.
Lébedev, consciente del papel fundamental del cartel como arma propagandística, promulgó los
valores sobre los que se asentaba el nuevo régimen.
El uso de los colores planos, sobre un trazo de dibujo muy elemental y con formas rotundas,
con palabras tajantes y mensaje coloquial, pretendía que las clases trabajadoras se identificaran
con ellos. La secuencialidad de las imágenes al estilo cómic le otorgaba la misma importancia a
las imágenes que al texto, utilizado este último recurso para diseminar ideas de agitación8.
Publicada en 1920, en plenos años tensos de la Guerra Civil que siguió la Revolución de
Octubre, se pretendía instar a obreros y campesinos a su lucha contra los restauracionistas. Es
por tanto que, además de estudiar de forma más genérica la importancia del cartelismo utilizado
como propaganda política, la ilustración especifica escogida también nos sirve para explicar
como Lenin, a pesar de no haber dudado de la hegemonía bolchevique, había contemplado la
colaboración con otras fuerzas, como los campesinos. Los bolcheviques tenían poca incidencia
en el campo, dado que otras fuerzas de la izquierda como los sociorevolucionarios estaban más
arraigadas. Es por tanto que el cartel de Lébedev materializa así la alianza política obrero-
campesina9. De esta manera, a través de la visualización de estas obras podemos decir que se
puede seguir el orden cronológico de la crónica de tres años de revolución y su defensa.
Una vez establecido el régimen, los experimentos sociales vanguardistas fueron vistos con
recelos y, paradójicamente, lo innovador y experimental se empezó a valorar como decrépito y
burgués. Al hacerse Stalin con el poder en 1932 el arte sufrió un retroceso que perduraría durante
el resto de vida soviética. Es entonces cuando se reprimió lo experimental, dejando en su lugar
un arte realista que glorificaba de forma extenuante al país y su líder.
7
Bartolomé Muñoz, A; González, L y Tabuenca, M. (2019). La imagen de la revolución rusa a través de los carteles
de la Rosta. ASRI – Arte y Sociedad. Revista de Investigación, 16, 40.
8 Bartolomé Muñoz, A; González, L y Tabuenca, M. (2019). Op. cit., p. 49.
9 Bahamonte, A y Villares, R. (2001). Op. Ccit, p. 228.
5
La siguiente obra se encuentra dentro
de ese realismo socialista, utilizado como
vehículo de propaganda para ensalzar los
logros de la dictadura: Rosas para Stalin
1949) de Boris Ieremeevich Vladimirski.
A través de ella, una imagen sin fantasía
pero transmitiendo una falsa utopía, se
puede estudiar la figura del dictador así
como los nuevos ideales implantados. El
estilismo hundió sus raíces en la teoría del ``socialismo en un solo país ´´, personificado en su
persona. La imagen glorificada que muestra la obra se aleja de esa imagen idílica en la que parece
que Stalin se arroja todo el mérito. La figura serena dista mucho de la personalidad del dictador;
además, junto a él aparece un paisaje calmado e idealizado de un mundo floreciente.
Sin embargo más allá de su uso propagandística, el corpus estético que se conformó en torno
al realismo socialista también se asocia a la manera cuasi policial de la obra, atacando cualquier
posición que no estuviera plegada a sus ideas 10. Por ello utiliza sabiamente la figura de los niños,
extendiendo su discurso hacia las generaciones futuras, que lo miran con admiración y devoción.
A través de esta imagen podemos analizar la importancia otorgada por el dirigente al arte
como vehículo para honrar a su propia persona, mostrándose en una actitud alejada de la realidad.
De esta manera, podemos hacer reflexionar al alumnado sobre la importancia del criterio crítico
y la necesidad de alejar las obras propagandísticas con la realidad. Se puede contraponer la obra
a través de su antagonismo con la realidad, en definitiva, la represión, el gulag y el terror que
vivió la Unión Soviética bajo su mandato.
Es por tanto que, además de analizar la figura de Stalin, la imagen puede ayudar al docente
a explicar como el arte fue ``utilizado ´´para legitimar el poder.
De esta forma, además del contenido propiamente académico, las tres obras nos ayudan a
estudiar la Revolución Rusa desde un marco de categoría de análisis que incorpore, tanto la
visión de género, el uso de la propaganda durante la Revolución y el Estalinismo, así como la
importancia de un uso crítico y reflexivo, tanto del contenido histórico como del arte.
10
Garcés Serrano, R. (2018). Creación artística, realismo socialista y marxismo. Claridades: revista de filosofía, 11
(1), 72.
6
Bibliografía:
▪ Bahamonte, A y Villares, R. (2001). El mundo contemporáneo. Del siglo XIX al
XXI. Barcelona, España: Penguin Random House Grupo Editorial.
▪ Bartolomé Muñoz, A; González, L y Tabuenca, M. (2019). La imagen de la revolución
rusa a través de los carteles de la Rosta. ASRI – Arte y Sociedad. Revista de Investigación,
16, 37-50.
▪ Calvo Santos, M. H!! La revolución rusa y cómo revolucionó el arte moderno. Extraído
de [Link]
moderno [consulta el el 22 de enero de 2021]
▪ Garcés Serrano, R. (2018). Creación artística, realismo socialista y marxismo.
Claridades: revista de filosofía, 11 (1), 57-78.
▪ Yashina, E. (2017). Cartel soviético de la época postrevolucionaria (1917-1932).
Eviterna, revista de humanidades, arte y cultura independiente, 2, 116-125.