Qué es Ontología:
Ontología significa "el estudio del ser". Esta palabra se forma a través de los
términos griegos οντος, ontos, que significa ser, ente, y λóγος, logos, que
significa estudio, discurso, ciencia, teoría. La ontología es una parte o rama de
la filosofía que estudia la naturaleza del ser, la existencia y la realidad, tratando
de determinar las categorías fundamentales y las relaciones del "ser en cuanto
ser".
Engloba algunas cuestiones abstractas como la existencia o no de
determinadas entidades, lo que se puede decir que existe y lo que no, cuál es
el significado del ser, etc.
Los filósofos de la Grecia Antigua, Platón y Aristóteles estudiaron este
concepto que muchas veces se confunde con la metafísica. De hecho, la
ontología es un aspecto de la metafísica que busca categorizar lo que es
esencial y fundamental en una determinada entidad.
La "prueba ontológica" o "argumento ontológico" es una de las pruebas o
argumentos clásicos sobre la existencia de Dios, a partir de la necesidad de
existencia que se Le atribuye como Ser infinitamente perfecto, empleando
únicamente la razón.
En Ciencia y Tecnologías de la Información, las ontologías son clasificaciones.
Se utilizan como un medio para categorizar o agrupar la información en clases.
Las ontologías se aplican también en Web Semántica y en Inteligencia Artificial
para asimilar y codificar el conocimiento, definiendo las relaciones existentes
entre los conceptos de un determinado dominio (un área del conocimiento).
.
El término ONTOLOGIA viene del campo de la filosofía , y se define como la
rama de la filosofía que se ocupa de la naturaleza y organización de la realidad,
es decir de lo que "existe". En el campo de la Inteligencia Artificial "lo que existe
es aquello que puede ser representado".
Algunas definiciones:
a) Una ontología es una especificación explícita de una conceptualización, es
decir proporciona una estructura y contenidos de forma explícita que codifica
las reglas implícitas de una parte de la realidad, independientemente del fin y
del dominio de la aplicación en el que se usarán o reutilizarán sus definiciones.
b) Una ontología define el vocabulario de un área mediante un conjunto de
términos básicos y relaciones entre dichos términos, así como las reglas que
combinan términos y relaciones que amplían las definiciones dadas en el
vocabulario.
Qué es Ontológico:
Ontológico es el adjetivo que indica que algo es relativo o perteneciente a la
ontología, es decir, a la rama de la filosofía metafísica que estudia la naturaleza
del ser en cuanto ser, y busca determinar las categorías fundamentales de la
existencia y la realidad, así como la manera en que estas se relacionan entre
sí. Filósofos como Parménides y Platón sentaron las bases del pensamiento
ontológico, que luego Aristóteles abordaría de manera más amplia en su
libro Metafísica.
Etimológicamente, su origen se encuentra en el término griego ὄντος (óntos),
que significa ‘el ser’, ‘ente’, y λóγος (lógos), que traduce ‘ciencia, tratado’; y el
sufijo del español -ico, -ica, que designa que algo es ‘relativo a’.
Argumento ontológico
Como argumento ontológico se conoce el clásico razonamiento de San
Anselmo de Canterbury que a priori proclama la existencia de Dios. En este
sentido, su argumentación se basa en que si somos capaces de concebir la
idea de la existencia de Dios es porque, en efecto, existe.
Ontológico en Derecho
En Derecho, lo ontológico hace referencia a la ontología jurídica, que es
una rama de la filosofía del Derecho cuyo objeto de reflexión es la naturaleza o
esencia misma del ser del Derecho. En este sentido, procura desentrañar qué
hace que algo sea jurídico, para lo cual considera, por un lado, el objeto y
razón de ser del Derecho y, por otro, postula las características que lo hacen
único y determinable (las normas, las conductas y los valores jurídicos),
poseedor de una realidad que tiene un ser que le es propio y peculiar.
Concepto ontológico de enfermedad
El concepto ontológico de enfermedad surge en el siglo XVII, como producto de
las observaciones clínicas realizadas por el médico inglés Thomas Sydenham,
quien se dedicó a desentrañar y comprender qué es una enfermedad, cuál es
su naturaleza y cuáles sus síntomas, características y peculiaridades. La
enfermedad, de este modo, pasó a ser, desde el punto de vista ontológico, una
entidad morbosa abstracta, considerada según sus particularidades,
independientemente del paciente.
Proponemos un discurso que hemos bautizado con el nombre de “ontología del
lenguaje”. Hemos participado en el desarrollo de una disciplina que llamamos el
“marketing ontológico”. Hoy son muchos los que practican esta nueva disciplina
y muchos más los que buscan ayuda en ella. Sin embargo, muchos de estos
practicantes y solicitantes no saben lo que significa “ontología”.
el término ontología ha aparecido en diversas oportunidades y no siempre con
la misma connotación. Los distintos sentidos que le hemos asignado al mismo
término pudieran hacer pensar que nos contradecimos. Hemos hablado de
ontología apuntando a nuestra concepción, sea ésta explícita o implícita, sobre
el carácter de la realidad. Hemos utilizado el mismo término “ontología” para
referirnos a la forma particular de ser de todo individuo. Hemos hablado de
“desplazamientos ontológicos” apuntando a los cambios significativos en
nuestra forma de ser. ¿Nos contradecimos?
Es pertinente entonces preguntarse: ¿Qué significa “ontológico”? ¿Qué es
“ontología”?
Comencemos por dilucidar este término extraído de la terminología filosófica y
que, quizás, a algunos pudiera asustar. Por desgracia, la filosofía logra a
menudo inhibir a mucha gente. Pareciera abordar temas demasiado complejos,
distantes de las inquietudes concretas y cotidianas de la mayoría de las
personas. Uno de los objetivos que siempre me he propuesto ha sido procurar
disolver estas inhibiciones, acortar estas distancias y, en lo posible, mostrar
que la filosofía suele abordar temáticas que nos incumben a todos y sobre las
cuales es importante estar informados.
Para hacerlo, he intentado hablar de temas filosóficos procurando hacerlo de
una manera que sea accesible a todos y evitar términos demasiado herméticos
y de difícil comprensión. Cuando ello nos parece que no es posible y me veo
forzados a usar términos que quizás son extraños para algunos, pero procuro
explicarlos de forma tal que todos podamos comprenderlos. En esos casos,
sólo pido paciencia. Me comprometo a que lo que digo, se terminará
entendiendo.
Comencemos, entonces, explicando lo que significa “ontología”. Puesto en
palabras simples, ontología, en un primer acercamiento, es la concepción que
tenemos sobre el carácter de la realidad. Todos disponemos de una
determinada concepción sobre el carácter de la realidad. Por lo general, ella es
implícita, no la tenemos consciente, y se manifiesta en determinados supuestos
a partir de los cuales operamos en la vida. Normalmente, no nos damos cuenta
del hecho de que disponemos de una tal concepción. Menos todavía
reconocemos que tales supuestos provienen del sentido común que prevalece
en nuestra comunidad y en nuestra época y que éste, por lo general remite a
desarrollos filosóficos muy lejanos, de los que poco sabemos. Al preguntarnos
por la ontología lo que buscamos es hacer explícita esta concepción
subyacente.
Un primer hecho importante a resaltar es que, de acuerdo a nuestra
concepción sobre el carácter de la realidad – o lo que ahora podemos llamar
ontología –, vamos a actuar de una u otra manera y que ella jugará un papel
fundamental sobre nuestra existencia. El carácter de nuestras relaciones, la
naturaleza de nuestros anhelos, la manera como encaramos el futuro y como
miramos la vida, se verán condicionados por la concepción que tenemos sobre
la realidad. Estamos hablando, por lo tanto, de un tema que nos afecta a todos.
Solemos sostener que la ontología – nuestra concepción sobre el carácter de la
realidad – es el paradigma detrás de todos los demás paradigmas. Todo cuanto
pensamos, todo cuanto hacemos, independientemente del área hacia donde
orientemos nuestro pensamiento o nuestras acciones, está afectado por esta
concepción. De allí que en algún momento llamara a la ontología nuestro
“paradigma de base”. A ella remiten el conjunto de nuestras demás
concepciones.
Las interpretaciones que desarrollamos sobre la realidad tienen un rasgo que
es importante destacar. Apuntamos su extensa duración en el tiempo. Si bien
los paradigmas específicos, de aplicaciones más restringidas, suelen cambiar
con cierta velocidad, y nos es posible reconocer sin problema sus
modificaciones, por lo general estos mismos cambios tienen lugar dentro de un
trasfondo ontológico relativamente estable. Las transformaciones a nivel
ontológico se producen en ciclos históricos muy largos. Ello contribuye a que la
dimensión ontológica devenga, por lo general, invisible. No nos damos cuenta
cómo nuestras observaciones particulares sobre la realidad dependen de la
ontología subyacente que poseemos. Esto nos genera la impresión de que
somos capaces de observar la realidad tal cual ella es, sin percatarnos del
sustrato ontológico a partir del cual le conferimos sentido a tales
observaciones. Reconocer, por lo tanto, que tal sustrato existe es, desde ya, un
importante primer paso.
Es importante hacer algunas aclaraciones preliminares sobre el término
ontología. La primera de ellas, requiere separar el término de su significado. El
término como tal surge por primera vez en los inicios del siglo XVII, habiendo
sido acuñado, aparentemente de manera independiente, por dos filósofos: el
primero, Rudolf Göckel, en su Lexicum philosophicum (1606), y, poco después,
Jacob Lorhard, en su Theatrum philosophicum (1613). Desde entonces se
definió ontología una rama de la filosofía preocupada por dar cuenta de “lo que
es” (“ontos”, en griego, significa ser). Ontología es, por lo tanto, el estudio del
ser, de lo que “es” y remite, por lo tanto, a lo que hemos llamado “el carácter de
la realidad”.
Aunque el término remite al siglo XVII, se reconocía, sin embargo, que la
preocupación por dar cuenta de “el carácter de la realidad” es mucho más
antigua. Aunque el término ontología no hubiese sido acuñado, ésta ha sido
una preocupación que está presente desde los inicios del pensamiento
filosófico. Es más, podríamos sostener que se trata de la pregunta fundamental
de la filosofía.
Cuando alrededor del año 700 a.C., Tales de Mileto levanta la pregunta por el
“arjé”, por el principio básico que anima todos los fenómenos naturales, ya está
presente, aunque restringida tan solo a la naturaleza, la inquietud propiamente
ontológica. La contribución principal de Tales no fue su respuesta a esa
pregunta, sino el haber planteado esta pregunta. Ella va a ser retomada por
múltiples otros filósofos posteriores a él y será contestada de muy distintas
maneras. No es del caso extendernos en ello.
Sócrates modifica esta pregunta y orienta su reflexión hacia un territorio
diferente. Su inquietud es la de poder determinar cómo los seres humanos
debemos vivir la vida. Lo el que le interesa es lo que podríamos llamar “el arte
del buen vivir”. Al responder a esta nueva inquietud, Sócrates apunta a ciertas
ideas abstractas y universales que subyacen detrás de todos los valores que
orientan nuestras vidas y que dan cuenta del “ser” que los anima. Para ello se
apoyaba en la propuesta realizada previamente por Parménides, que, en su
búsqueda por aquel “arjé” del que nos había hablado Tales, había introducido
esta noción del “Ser”, concebido como un referente inmutable, trascendente,
único y homogéneo.
Serán primero Platón, discípulo de Sócrates, y luego Aristóteles, discípulo de
Platón, los que vuelven a preocuparse por la pregunta por el carácter de la
realidad. Al hacerlo, critican a los filósofos presocráticos por se preguntaban
por el “arjé”, el principio que anima a todos los fenómenos de la naturaleza.
Según Platón y Aristóteles, no hay que restringir la pregunta sólo a los
fenómenos naturales, sino que es preciso ampliarla a todo lo que existe, o,
dicho de otra forma, a todo lo que es. Se trata entonces de levantar la pregunta
por el “Ser”.
Esto no es trivial. Tanto para Platón como para Aristóteles la pregunta por el
fundamento de todo lo que existe (la realidad), incluyendo a los fenómenos
naturales, obliga a trascender el mundo natural y situarse en una esfera que se
encuentra más allá de la naturaleza (Aristóteles la llama “metafísica”, vocablo
formado por el término “meta” que en griego significa “más allá” y “physis” que
significa “naturaleza”). En la esfera de la metafísica habita el “Ser” que le
confiere sentido y fundamento a todo lo existente. Todo lo que existe remite al
“ser” que lo constituye.
Con ello se inaugura la metafísica, rama principal de la filosofía, a través de la
cual se busca ahora responder la pregunta por el carácter de la realidad. La
metafísica, nos dirá Aristóteles, representa la respuesta que damos a la
pregunta del “ser en cuanto ser”, fundamento de todo lo existente y, por lo
tanto, de la realidad. La pregunta por el carácter de la realidad – lo que hemos
llamado “ontología” – se confunde con la metafísica. En otras palabras, para los
clásicos, la metafísica es la respuesta sobre el carácter de la realidad.
Platón y Aristóteles no sólo fundan lo que llamamos el “programa metafísico”
sino que sustraen la discusión filosófica de la calle, de la plaza, de los lugares
en los que se congregaban los seres comunes, que había sido el lugar en el
que ésta se había desarrollado hasta entonces, a la enclaustran bajo cuatro
paredes dejándola sólo al alcance de personas especialmente seleccionadas.
Platón crea la Academia, en cuya puerta se leía que sólo podrían entrar en ese
recinto quienes supieran geometría. Aristóteles funda el Liceo, lugar en el que
imparte sus enseñanzas filosóficas.
Con el tiempo, la metafísica griega se fusionará con la doctrina cristiana. En el
siglo IV, San Agustín desarrolla una teología inspirada en Platón y, más
adelante, en el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino, llamado el Doctor Angélico
por la Iglesia, el principal teólogo del pensamiento cristiano, desarrollará una
teología inspirada en Aristóteles. Con ello, el pensamiento metafísico deviene
hegemónico en el mundo occidental y se convierte en el fundamento de
nuestra concepción sobre el carácter de la realidad, convirtiéndose así en
nuestro sustrato ontológico.
Con el nacimiento de la Modernidad, en el siglo XVI, la filosofía inicia un
progresivo distanciamiento y una crítica creciente con el programa metafísico.
No nos detendremos en este desarrollo. Baste, sin embargo, señalar que ese
proceso culmina con la filosofía de Friedrich Nietzsche, quién rompe
definitivamente con la metafísica y plantea la necesidad de adoptar un camino
de reflexión radicalmente distinto. Para Nietzsche, el pensamiento metafísico
nos impide hacernos cargo de los desafíos que nos plantean los nuevos
tiempos. Ello obliga a replantearnos los problemas de la existencia humana
desde otras premisas y volver a preguntarnos por el carácter de la realidad. La
respuesta que la metafísica diera a esa pregunta ha dejado de servirnos.
Pero hay algo más. Para el pensamiento moderno el acercamiento metafísico
de los clásicos peca de ingenuidad. Ellos pensaron que podían dar cuenta de la
realidad pensando directamente sobre ella, sin intermediaciones. La
Modernidad corrige el acercamiento a la pregunta ontológica que caracterizara
al pensamiento antiguo. Ella postula que el ser humano debe mediar en
nuestra aproximación a la pregunta por el carácter de la realidad. De acuerdo a
cómo nos concebimos a nosotros mismos, los seres humanos responderemos
de manera distinta a la pregunta por el carácter de la realidad. La realidad
sobre los que los seres humanos pueden preguntarse es aquella que a ellos se
les presenta como tal y, por lo tanto, está subordinada a cómo somos. La
pregunta por el carácter de la realidad, por lo tanto, requiere ser encarada
respondiendo primero a la pregunta sobre cómo somos los seres humanos.
El filósofo ontológico por excelencia de la Modernidad es Martin Heidegger. Su
pregunta fundamental es precisamente la pregunta por cómo somos los seres
humanos, genéricamente, más allá de nuestras diferencias individuales. La
pregunta por el ser humano deviene entonces, para la filosofía moderna
contemporánea, la pregunta ontológica fundamental. De allí que la respuesta a
lo ontológico para Heidegger será muy diferente a la respuesta que Aristóteles
diera al definir la metafísica. Para Heidegger, ontología es la respuesta que
damos “a la pregunta por el ser que se pregunta por el ser”. Y aquel “ser que se
pregunta por el ser” no es otro que el ser humano o, lo que Heidegger
denomina el Dasein.
Es importante distinguir esta importante mutación que la Modernidad introduce
frente a lo ontológico, como respuesta a la pregunta por el carácter de la
realidad. Si vamos a la definición de lo ontológico que ofrece un diccionario, es
muy posible que nos encontremos con la definición ofrecida por Aristóteles. Ella
nos es respuesta que hoy en día ofrece la Modernidad. Por lo tanto, esa
definición sólo puede confundirnos.
Volvamos, entonces, a hacernos la pregunta inicial: ¿qué es entonces
ontología? Desde la Modernidad se trata de una pregunta orientada en una
doble dirección. Por un lado, es la pregunta por el carácter de lo humano, por
aquella modalidad de existencia que nos diferencia de muchas otras. Pero, por
otro lado, una vez respondida esa primera pregunta, lo ontológico permite
responder a la pregunta por el carácter de la realidad tal como ésta se le
presenta a los seres humanos, dados como ellos son, a partir de la respuesta
que hemos dado a la pregunta inicial sobre el carácter de lo humano.
Es importante reiterar el valor que resulta de esto. La mirada ontológica
moderna disuelve la ingenuidad de los antiguos clásicos que daban por
sentado que nuestra mirada de la realidad la observaba tal cual ella era.
Nuestra mirada de la realidad deviene ahora sospechosa, sujeta a duda, a
revisión. La realidad para los seres humanos está siempre contaminada por la
mirada que ellos despliegan sobre ella. Nuestra mirada no es virgen. Ella
impregna de lo humano todo aquello en lo que se posa.
No accedemos a la realidad, sino tan sólo a nuestra mirada de la realidad.
Reconocerlo y preguntarnos por el sello que le imprimimos a la realidad
representa un gran aporte al conocimiento humano. No podemos dejar de
escuchar la voz lejana de Protágoras, aquel gran sofista, que proclamaba “el
hombre es la medida de todas las cosas”.
El sentido de lo ontológico posee entonces una doble dimensión. En un primer
sentido, lo ontológico remite a nuestra concepción de fenómeno humano. Pero
en un segundo sentido, lo ontológico mantiene también su sentido originario de
revelar el carácter que la realidad asume para los seres humanos. Si bien se
descarta que podamos dar cuenta del carácter de la realidad en sí misma, sí
nos proporciona una comprensión de la realidad que los seres humanos
configuramos, dado como somos.
A partir de lo anterior, es posible ir incluso más lejos y desarrollar lo que
llamamos ontologías “regionales”. Ello implica el desarrollar miradas
ontológicas sobre ámbitos o dominios particulares de la realidad. De esta
forma, podemos hablar de una mirada ontológica del quehacer educativo, o del
quehacer empresarial, o del quehacer espiritual, etc. Cualquier dominio de la
realidad humana permite, en consecuencia, su reconstrucción ontológica.
Hoy en día, la hegemonía que en el pasado alcanzara el programa metafísico
en el dominio filosófico, ha desaparecido. Aunque la metafísica se enseña y
hay algunos filósofos suscriben las premisas metafísicas, no existe
prácticamente ningún filósofo destacado, de influencia reconocida, que
podamos calificar como metafísico, en el sentido que le estamos dando a este
término. Distintas contribuciones de la filosofía moderna, entre las que cabe
mencionar a Kant, Feuerbach, Nietzsche, Heidegger, Russell y Wittgenstein,
muestran que, en la actual reflexión filosófica contemporánea, la metafísica
tradicional ha perdido su vigencia.
Sin embargo, no podemos decir lo mismo al nivel del sentido común de los
seres humanos contemporáneos. Desde que la reflexión filosófica fuera
enclaustrada por los filósofos metafísicos clásicos, ésta se convirtió en una
actividad académica, ajena al resto de los ciudadanos. Ello se traduce en el
hecho de que, a pesar de que metafísica haya perdido su hegemonía en el
dominio de la reflexión filosófica, no ha sucedido lo mismo al nivel del sentido
común de los que no son filósofos. Nuestro sentido común sigue atrapado en
los supuestos de la metafísica. Ello tiene importantes implicancias. Una de
ellas, guarda relación con el hecho de que nos impide hacernos cargo
adecuadamente de muchos de los desafíos que nos imponen las actuales
condiciones de existencia.
Uno de los objetivos, entre otros, del coaching ontológico es el de identificar y
disolver los resabios metafísicos que nos apresan y nos impiden una vida más
plena y satisfactoria. De la misma manera, uno de los objetivos que se plantea
la ontología del lenguaje es el de devolver la reflexión filosófica a la calle y
hacerla accesible al mayor número posible de seres humanos y, por lo tanto,
democratizarla.
Recapitulemos. Todo lo anterior, permite, como lo advertíamos al inicio,
conferirle a término ontología connotaciones diferentes. Por un lado, ontología
representa nuestra concepción sobre el carácter de la realidad. Esta primera
connotación permite dos derivadas. La primera, nos conduce a reconocer al
menos dos importantes maneras de concebir la realidad en la historia del
mundo occidental: la ontología metafísica y una ontología que podríamos
llamar existencial o hermenéutica, dentro de la cual situamos la ontología del
lenguaje. La segunda derivada permite tomar el conjunto de la realidad y
dividirla en distintos dominios o segmentos particulares, conformando estas
“ontologías regionales”.
Pero, por otro lado, tal como lo reconoce la Modernidad, toda concepción de la
realidad obliga a preguntarse por el ser humano que la configura y que lo hace
necesariamente a partir de su particular forma de ser. Ello le confiere al término
ontología una segunda connotación. Desde esta perspectiva, el término
ontología remite tanto a la respuesta que damos a la pregunta por la forma
particular de ser que caracteriza a todos los seres humanos, genéricamente,
diferenciándolos de otros seres vivos, como, a su vez, a las modalidades
específicas de ser que, dentro de esa modalidad genérica, asumen los distintos
individuos. Todos los seres humanos participan en la modalidad de ser que
caracteriza a la especie humana. Sin embargo, todo ser humano posee
también, al interior de esa modalidad genérica, formas específicas de ser que
lo definen como individuo.
El término ontología nos permite referirnos a todas estas variantes. En todas
ellas están involucradas distintas modalidades de manifestación del ser.
para qué sirve el marketing ontologico
Éste termino refiere a aquellos aspectos que constituyen tu identidad con el fin
de proyectar una imagen agradable y limpia para obtener resultados tanto
personales como profesionales.
De igual manera que se crean estrategias de marketing enfocadas a vender
productos o servicios, nuestra imagen como empresarios o personas de
negocios es importante para cerrar acuerdos con socios, clientes e incluso con
nuestros jefes.
7 apps para mejorar tus Estrategias de Negociación.
Todos tenemos una marca (nombre y apellido), un empaque (la vestimenta) y
un slogan (para resaltar nuestras habilidades, es decir, una manera de hablar y
comunicarnos con los demás).
Además, vivimos en una época en donde "el empaque" es lo más importante,
¿has escuchado el dicho "como te ven te tratan"?
También hay uno que en lo particular a mí me gusta mucho "para ser hay que
parecer" y es verdad, aunque también puedes ser sin parecerlo, es importante
que tu imagen coincida con el producto que estás vendiendo.
¿Te ha pasado que las personas dicen "no tienes cara de Laura"?
Claro, uno se pregunta cómo es eso, pero lo importante que debemos retomar
de estos momentos es que las personas relacionan tu imagen con lo que les
dices que eres.
Por eso tan importante hacer uso del marketing ontologico.
Así como las marcas necesitan que alguien les ayude a transmitir un mensaje y
mantenerse equilibradas para poder siempre atraer clientes, de manera
particular se requiere lo mismo.
¿Para qué?
La imagen que proyectamos es como el producto final de todo lo que somos
interiormente y es por esa razón que todo debe estar balanceado para poder
transmitir lo que realmente se quiere.
La proyección en nuestra vida personal y laboral es muy importante y aunque
muchas personas lo toman a la ligera, la realidad es que nuestro mensaje no
verbal habla mucho más de nosotros que nuestras propias palabras y es por
eso que debemos cuidar mucho ese aspecto.
Siempre es malo transmitir algo que no somos, puedes crear falsas
expectativas en quienes te conocen.
El Marketing ontologico se dedica a observar al ser humano desde su
apariencia física, la personalidad, sus metas, las relaciones interpersonales, su
diario vivir y a través de la definición de un plan de acción se logra proyectar la
imagen que tú deseas con armonía en tu interior logrando que al sentirte bien
contigo mismo sea más rápido el logro de tus objetivos y el éxito que tanto
quieres.
En pocas palabras, es crear una armonía entre lo que quieres con lo que eres.
Las 4P's del Marketing Ontologico
Si estamos hablando de venderte como marca personal, es obligatorio que
hablemos de las famosas 4P's del marketing que ya conoces pero aplicadas a
personas.
Producto, precio, plaza y promoción son elementos que, aunque te parezca
increíble, constituyen tu identidad y la forma en la cual te muestras ante los
demás.
Producto
Se refiere a la persona y todo lo que tiene. Las habilidades, aptitudes y técnicas
que posea y que la hacen alguien único.
Puedes parecerte a otra persona, pero siempre habrá algo que te diferencie.
Extrapolándolo a la mercadotecnia común, estamos hablando de tu ventaja
competitiva.
Puede ser que seas excelente en negociar o liderando equipos de trabajo;
puede que tu fuerte sean los números o la creatividad.
Cualquiera que sea el caso, estamos hablando de aspectos que hacen de ti un
profesional único.
Precio
No nos referimos específicamente al sueldo que mereces, sino a la consciencia
que tengas de lo que vales como profesionista.
Piensa en cuánto te costó obtener la maestría; los cursos que debiste tomar
para saber todo lo que sabes hoy en día; las capacitaciones a las cuales tuviste
que asistir con el objetivo de aprender más.
El tiempo invertido, el estrés y los sacrificios que te han llevado a estar en el
puesto en el cual estás actualmente tienen un valor que debes tener en mente
y nunca menospreciar todo por lo que tuviste que escalar.
Entonces, el precio aquí es equivalente al valor que te otorgues como
profesional.
Claro, esto influye en el sueldo que creas merecer, siempre y cuando seas
honesto contigo mismo y sepas cuánto valen todas esas habilidades y
aptitudes que posees.
Plaza
En el Marketing Ontologico, la plaza se refiere a esos canales en los cuales vas
a posicionarte.
Es decir, aquellos lugares en donde te conviene ser visto, donde serás
aprovechado como profesional y donde el público al que dirijas está la mayor
parte del tiempo.
Dicho público pueden ser tus superiores, tus jefes, tus socios o bien, tus
clientes o prospectos a los cuales quieres mostrar ese lado profesional tuyo.
Teniendo en cuenta las personas a las cuales te diriges, debes saber en donde
se informan o donde pasan demasiado tiempo para que tengas presencia en
esos canales, mismos que pueden ser redes sociales (la más común y
recomendable es Linkedin pero igual se puede tratar de Facebook o Twitter) .
Encuentra el canal indicado donde puedan encontrarte y saber todo lo que
como profesional puedes ofrecer y el valor que tienes para que crees una
imagen limpia y atractiva de tu persona.
Promoción
Tal y como se aplica en productos y servicios, aquí se habla de la manera en la
cual te das a conocer.
Va desde la imagen que utilizas en tus perfiles de redes sociales, la fotografía
de tu hoja de vida y la manera en la cual te vistes hasta la optimización de tu
Linkedin en general y la forma de comunicarte y negociar con los demás
En este sentido, debes cuidar tanto los canales por los cuales te vas a mostrar
como profesional y los contenidos que ahí vas a publicar.
Cuida tu lenguaje, tanto el verbal como el no verbal para que no dejes una
mala impresión con aquellos a los cuales te vas a dirigir.
Para qué sirve el marketing ontológico en el mundo laboral
El marketing ontológico es útil sí, en aspectos de la vida diaria pero en lo
profesional tiene un potencial enorme de traerte buenos resultados si sabes
aplicarlo correctamente.
Al igual que una estrategia de mercadotecnia para algún producto o servicio.
Una útil herramienta para desarrollar nuestra marca personal en el ámbito
laboral es Linkedin.
Ahí puedes aplicar las 4 p's del marketing que expliqué arriba.
Los beneficios que puedes obtener al "saber venderte" como profesional son
los siguientes:
Un nuevo puesto
Teniendo en cuenta tus habilidades y aptitudes estando en la industria en la
que estés, puedes saber para qué puesto podrías calificar y si tienes el
potencial de hacer un excelente trabajo.
Igualmente tendrías en cuenta si necesitas capacitarte en alguna área en
particular para conseguir el puesto de gerente o director/a.
Conseguir prospectos y clientes
Si éstos perciben que eres una persona experta en la industria en la cual estás,
ten por seguro que as personas te tomarán en cuenta como una opción si lo
que están buscando está dentro del catálogo de productos o servicios que
representas.
Recuerda que estamos en una era en donde las ventas son cada vez más
personales y los consumidores tienen una mejor percepción de aquellas
empresas que se muestran más cercanas, por medio de sus representantes, es
decir, cada miembro de la compañía.
Si sabes vender lo que conoces y te muestras como experto o experta, estarías
aumentando las posibilidades de llevar nuevos prospectos tu negocio o a la
empresa en donde laboras.
Mejorar la relación con tus superiores
Teniendo consciencia de quien eres, lo que vales y sabes cómo comunicarte
y/o negociar, tus compañeros y superiores notarán en ti una seguridad que
puede traerte muchos beneficios como un nuevo puesto, un aumento de sueldo
o considerarte para tomar decisiones importantes dentro de la empresa.
Posicionarte como experto dentro de la industria
En el caso de las Redes Sociales, en especial en Linkedin si sabes cómo
mostrarte con tus contactos a través de contenidos relevantes, participación
activa en grupos y creación de artículos, seguramente la red de personas en la
que estás percibirán que eres experto dentro de la industria en la que estás.
Nuestra imagen se crea a partir de todos los elementos de comunicación que
nos rodean: cómo vestimos, hablamos, miramos, escribimos, gesticulamos y
actuamos, es importante mencionar que dicha imagen se construye poco a
poco y que lo más importante es que seamos naturales sin perder de vista los
pequeños detalles.
Todo esto se debe combinar de forma coherente para lograr una comunicación
persuasiva. Sólo la gente "sanamente ambiciosa" puede obtener resultados
éticos y duraderos cuando se vende a sí mismo.
A través del marketing ontológico no se busca engañar a nadie, mucho menos
a ti mismo, sólo debes resaltar tus cualidades sin decirlo literalmente con
palabras, sino con la correcta utilización de otro tipo de medios que son más
importantes.
Toda persona idónea debe conocer sus puntos fuertes y endebles, sin
embargo, un sinnúmero de sujetos adolecen de la mínima percepción de su ser
interno.
Explorarse es un requisito prioritario para afianzar la empatía, la autoestima, el
temperamento, las habilidades sociales, la inteligencia emocional, entre otros
aspectos de incalculable valor en los variados escenarios donde se
desenvuelve.
Aunque actualmente las habilidades y la actitud son cualidades que cuentan
mucho más, es verdad que también existen códigos de vestimenta que nos
convierten y nos hacen formar parte de algunas cosas, por ejemplo, vestir de
traje y tener un comportamiento organizacional específico.
Todo en el mundo esta relacionado con Mercadeo, todo absolutamente todo,
ahora bien los seres humanos somos productos que tenemos características
distintas dentro de un mercado llamado sociedad, dependiendo de las
necesidades o deseos de cada individuo seleccionas con cual haces más
empatía, esto aplica tanto para el área profesional como para lo personas con
los amigos, la pareja, la familia etc. Lo que queremos es que cada persona
tenga un lindo empaque, con unas cualidades únicas como persona. Que lo
haga sentir bien consigo mismo. Para hacer esas cualidades únicas es
importante preguntarse… Como me veo?, como me ven las demás personas?
y lo más importante como me quiero ver y esa es la base para tener cualidades
únicas. El ser humano se centra en cinco áreas para que todo fluya, por eso es
Marketing ontológico;
La apariencia; La forma de ser recibida
La personalidad; Lo que somos
Las relaciones; Lo que nos llena
Proyección Profesional; Nos da tranquilidad
El dinero y la salud; Motor fundamental para vivir
En estas áreas intervienen la vida profesional, la religión, el sexo, la familia, los
amigos, la vanidad y muchas otras más todas en torno al ser humano, por esta
razón En Más Marketing ontológico lo que queremos es que tanto tú apariencia
física como cada uno de estos elementos sean armónicos, sean coherentes
para que proyectes lo que deseas reflejar, desde el interior hacia fuera.
Que es el Marketing ontológico?
Marketing ontológico es la aplicación de técnicas de comercialización,
promoción y en especial difusión como un canal para promocionarnos como
marca para así destacar frente a la competencia y además, resaltar nuestros
valores diferenciales.
En los procesos de selección de personal, no se trata de venderse a uno
mismo, se trata de resaltar nuestros puntos fuertes.
¿Crees en el dicho popular “la primera impresión es la que cuenta”?
Nos guste o no, cada día proyectamos una imagen de nosotros mismos a los
demás acerca de lo que somos.
Al vivir en sociedad, estamos obligados a relacionarnos, comunicarnos y
reunirnos con los demás. Así que en pocas palabras, nos mostramos al mundo
día a día tal cual somos.
La marca personal es un concepto que en los últimos años ha sido motivo de
diversos estudios importantes en disciplinas como la psicología, el marketing, la
comunicación, la publicidad, etc.
El Marketing ontológico debe trabajar en conjunto con la marca personal,
puesto que esta modalidad del marketing tradicional lleva a cabo la elaboración
de un perfil individual siguiendo unos objetivos.
Estos objetivos pueden ser múltiples, pero el más común es conseguir trabajo.
Los reclutadores de las más famosas compañías en el mundo suelen tomar en
cuenta muchos datos que van más allá de los logros profesionales; la imagen
personal suele ser relevante a la hora de tomar una decisión.
Construir tu imagen personal debe ser un tema de cuidado, ya que tu
reputación profesional y hasta personal, si es negativa, puede traerte muchos
dolores de cabeza y malos ratos.
¿Qué es Marketing ontológico?
Marketing ontológico es una estrategia de venta de tu propia imagen, con el
objetivo de tener una mejor proyección personal y laboral.
Este tipo de marketing tiene una percepción de las personas a partir de su
apariencia física, forma de ser, objetivos, relaciones, cotidianidad, etc. Al
elaborar un plan de Marketing se propone proyectar la imagen de ti mismo que
tú deseas tener.
Es cierto que, cuando las personas se sienten bien con ellas mismas, pueden
reflejar éxito y posteriormente, lograr los objetivos que desean.
Para convertirte en un referente de tu industria, un plan de marketing ontológico
debe cubrir estas áreas:
Personalidad:
En este punto, los profesionales deben hacerse conscientes de aquellos puntos
fuertes de su personalidad que puedan considerarse positivos.
¿Eres carismático? ¿Eres convincente? ¿Eres seguro de ti mismo?
Los elementos de nuestra personalidad se ven reflejados en nuestra imagen,
por tanto, debemos procurar que dichos elementos sean favorables para poder
enviar el mensaje correcto y que realmente deseamos.
Relaciones:
Desde que somos unos niños, las acciones de padres, hermanos, amigos y
demás familiares influyen en nuestra personalidad.
Como adultos continúa pasando con colegas y compañeros de trabajo.
Es importante que se identifiquen esos elementos de la personalidad de otros
que han influído en la propia ya que el accionar se ve afectado por esto.
Lo mejor es que tengas control sobre estos elementos y puedas ponerlos a tu
favor para tu imagen personal.
Crecimiento profesional y laboral:
Si una persona tiene objetivos profesionales y laborales que ha logrado,
proyectará una imagen segura de sí misma.
El desarrollo profesional y qué tan lejos se llega depende de cada persona,
pero este punto es muy relevante si realmente quieres proyectar la imagen
correcta.
Salud, administración del dinero y tiempo:
Destacamos estos tres elementos porque son parte de una vida personal, pero
se reflejan como un espejo en la imagen de cada profesional, ya que los
afectan de manera directa.
La salud física, mental y emocional debe estar bien para que una imagen
personal no se vea deteriorada. Cuidar de estos tres factores es fundamental
para el bienestar y el envío del mensaje correcto a los demás.
La administración del dinero y el tiempo pueden afectar directamente a la
salud. Son los recursos con los que contamos y su correcto uso puede
hacernos más felices y exitosos.
El uso de buenas herramientas de Marketing Personal puede aumentar tu
visibilidad y alcanzar los resultados que siempre deseaste.
Características del Marketing ontológico
Antes de conocer los factores que caracterizan a este tipo de Marketing,
queremos resaltar la relevancia de tener un objetivo siempre claro y conciso.
Con un objetivo en vista, podremos tener una orientación clara a los resultados,
saber a dónde concentrar los esfuerzos.
Los elementos que siguen deben ir alineados de forma tal que cada nueva
acción te conduzca al logro de tus objetivos.
Público:
De acuerdo a tu objetivo, ¿cuál es tu público?
Una de las cosas que caracterizan al Marketing Personal es que se tiene a un
público objetivo al cual dirigiremos mensajes establecidos en la estrategia y
que cumplirán sus expectativas.
Imagen:
Pueden haber muchos como tú, así que se debe buscar la manera de destacar.
La imagen caracteriza al Marketing personal puesto que es ella la que
demuestra quién es el individuo que desea “darse a conocer”, por poner un
ejemplo, si así fuese el objetivo.
Mensaje:
Para que este tipo de marketing y sus estrategias se pueda llevar a cabo, se
debe contar con un mensaje.
Debes saber cuál será tu discurso y las palabras que dirás deben ser
escogidas con cuidado.
¿Cuál es el argumento que usarás y por el cual, los reclutadores van a
contratarte? Procura que este mensaje sea el adecuado y que ofrezca esa
chispa que te hace diferente de los demás.
Slogan:
Para que el Marketing Personal sea efectivo, se ha de contar con un slogan o
claim.
Esto ayudará muchísimo a la recordación de los valores diferenciales de tu
marca.
Con un slogan se tendrá, por así decirlo, un resumen acerca de quién eres, qué
haces y qué prometes como marca personal.
Los propósitos del marketing Ontologico
Objetivos del Marketing Ontologico
Como mencionamos anteriormente, los objetivos de hacer un plan de
Marketing Ontologico son diversos pero deben ser aclarados antes de poner en
marcha cualquier tipo de acción.
El Marketing Ontologico puede ayudar a un profesional a construir una marca
personal sólida y exitosa, pero, ¿con qué propósito hacerlo? Presta atención a
lo que sigue:
Mejorar la reputación online y offline
Antes mencionamos que una mala reputación puede causarte serios dolores de
cabeza y en el “menos peor” de los casos, retrasar el logro de tus objetivos.
La idea de hacer un plan de Marketing Personal es que potencies tu propia
marca.
El objetivo de un profesional puede ser mejorar su reputación y posicionarse
como experto en el sector al que pertenece.
Con una buena imagen y un mensaje correcto, esto es perfectamente
alcanzable.
Obtener una marca sólida
Al tener una marca personal, lograr su solidez es una meta que cada
profesional desearía lograr.
Al tener una marca sólida, el reconocimiento en el sector siempre es posible,
así que las oportunidades podrían aumentar, así como la confianza y
credibilidad.
Atraer clientes potenciales
Muchos profesionales son su propia empresa, es decir, ofrecen sus servicios
para otras personas o empresas.
La idea es que estos clientes potenciales sean de calidad y ayuden al
desarrollo profesional y laboral del individuo.
Posicionarse como un experto
Por último pero no menos importante, el objetivo de un plan de Marketing
Personal podría ser el anhelado posicionamiento.
Una vez que se ha logrado una buena reputación online y offline, el
posicionamiento como experto se vuelve más sencillo.
A los expertos, les llueven las oportunidades.
Pasos para elaborar una estrategia de Marketing Personal
Para la promoción, comercialización y difusión de tu marca personal, es
necesario que se cumplan los siguientes pasos.
Definir tu objetivo
Una estrategia debe tener, por obligación, un objetivo.
Una vez que lo definas, el camino a seguir estará trazado. Dicho camino se
convertirá en tu punto de referencia al realizar una nueva acción o no te
decidas por alguna alternativa.
Al centrarte en tu objetivo, podrás enfocar toda tu atención y esfuerzo en ello.
Encuentra a tu público
¿Quién será tu interlocutor?
Puede ser el departamento de Recursos Humanos de una compañía a la que
tengas aspiración de llegar o el prototipo de tu cliente idóneo.
Lo importante es que, al tener un mensaje adecuado, sepas quién será el
destinatario.
Realiza tu mensaje
¿Por qué han de contratarte o contar con tu profesionalismo para un proyecto
importante?
Haz un argumento en el que resaltes lo que tienes y no tiene nadie más.
Crea tu imagen
La imagen que des vía online es casi tan importante como la que des frente a
frente.
Cada uno de nuestros actos transmite algo: desde cómo estrechamos las
manos hasta cómo vestimos.
Lo importante es que construyas una imagen profesional, pero que exprese tu
valor diferencial. Nunca subestimes a la competencia y sé creativo.
Elabora tu slogan
Con el slogan, puedes destacar, el que pienses, es tu atributo principal.
Ejemplo: José Pérez, Content Marketing orientado a resultados. En este
ejemplo de slogan, podemos saber quién eres, a qué te dedicas y qué
prometes.
¿Qué se necesita en la estrategia?
Para poner en marcha la ya descrita estrategia paso por paso, vas a necesitar
tomar en cuenta lo que sigue a continuación.
Recursos
Es importante que antes de que eches a andar tu estrategia de Marketing
Personal, realices una evaluación de los recursos con los que cuentas.
No solo hablamos de los recursos económicos, que también son importantes,
hablamos de los recursos temporales: recordemos que el Marketing Personal
para que sea efectivo, requiere de tu tiempo, esfuerzo y dedicación.
Por otro lado, de acuerdo a tus posibilidades monetarias podrás llevar a cabo
ciertas acciones u otras.
Acciones
¿Qué propones o qué medios tienes en mente para dar a conocer tu mensaje?
En este apartado podemos incluir desde tu CV hasta un blog personal en el
que te dediques a escribir artículos relacionados a tu área (acá podemos
aplicar algo de Inbound Marketing o marketing de atracción para mejores
resultados).
I: Interactúa con tus clientes. Tienes una ventaja con respecto al marketing
tradicional, son ellos los que se han interesado en ti a través de un contenido
relevante. Intenta conocer sus necesidades y ofrecerle un producto a su
medida.
N: Novedad: el Inbound Marketing es la nueva publicidad que ‘enamora’ al
cliente. Ofrece un contenido cualificado y sobretodo ten en cuenta en qué fase
de compra se encuentra tu cliente potencial.
B: Branding: potencia tu imagen de marca a través de contenidos de interés.
Conseguirás proyectar una imagen de empresa seria y confiable en el
mercado.
O: Organización: realiza un plan de publicación de contenidos. No escribas al
azar, debes buscar qué tipo de contenidos pueden interesar más a tu público
objetivo.
U: Unificación: Busca realizar acciones con un único sentido: homogeneidad,
ten en cuenta que en marketing todo es estrategia.
N: Naturalidad: trata de encontrar la comunicación más fluida y fresca posible
con tu público objetivo.
D: Dinamización: muchos usuarios compartirán ese contenido relevante con
otros amigos. Esos amigos pueden convertirse en posibles clientes si utilizas
una buena estrategia de dinamización.
Esto depende tanto de tu objetivo como de tus recursos.
Planificación
Con planificación y disciplina, puedes lograr cualquier objetivo.
Es importante que te establezcas plazos y los cumplas, debes distribuir el
tiempo entres las distintas acciones que desees llevar a cabo.
Actuar en el momento adecuado y con el mensaje adecuado también es clave
para el éxito de la estrategia.
Medios
Como medios nos referimos a los canales por los que darás a conocer tu
mensaje.
Puedes usar tu blog personal, pero la idea no es que te reduzcas a lo online.
En cuanto a lo offline, asiste a eventos de tu área, haz networking y crea una
lista de contactos profesionales.
Por otro lado, para darte a conocer en las empresas en las que deseas aplicar
para destacarte como todo un profesional, debes hacer una serie de
actividades offline para extender tu red de contactos.
Asimismo, asegúrate de tener una buena base de datos profesional que te
sirva para tener colegas o compañeros que te ayuden a establecer sinergias o
conexiones con el objetivo que deseas lograr.
Resultados
Para saber si tu estrategia está yendo por el camino correcto, es sumamente
importante la medición de resultados.
Medir nos permite tomar decisiones, ya que de acuerdo a los resultados iremos
por un lado o por otro, sabremos detectar errores y corregirlos.
Para el área online es muy sencillo medir con tantas opciones en cuanto a
herramientas de analítica web, monitorización y gestión de redes sociales.
Por otro lado, es importante que midas el impacto de tu mensaje: ¿se tradujo
en entrevistas de trabajo? ¿Nuevos clientes potenciales? ¿Llamadas para
reuniones y establecimiento de presupuestos?
En conclusión, una estrategia de plan de Marketing ontológico no se diferencia
mucho de otra de otro ámbito.
Para este caso la marca eres tú; es recomendable que recuerdes que cada
gesto, respuesta en Social Media a los comentarios, cualquier mail redactado
por ti, comunica al receptor o a tu público quién eres en realidad.
Asegúrate de que te perciban como siempre has querido con cada elemento
sobre tí; hazte consciente de todos esos elementos y conviértelos en un
beneficio para tu propia marca.
A menudo escucho a muchos profesionales quejarse de parecer ser invisibles y
de carecer de oportunidades laborales. Cuando les pregunto acerca de su
marketing ontologico suelen sorprenderse, y posteriormente plantean
cuestiones como: ¿Se puede aplicar el marketing a las personas? o ¿El
marketing no es sólo para productos?
Sí, por supuesto que se puede aplicar el marketing a las personas, además no
es algo nuevo. Siempre ha habido personas que han sobresalido en la parte
profesional, aunque muchas lo hayan hecho por intuición o instinto. Pero todas
ellas, hayan sido conscientes o no, han utilizado el marketing ontológico. Ahora
que ya tenemos claro que el marketing no solo se aplica a los productos, y que
podemos trabajarlo también en nosotros mismos. Puede que te estés
preguntando a qué personas les puede ayudar.
¿A quién puede ayudar el marketing Ontologico?
Es muy probable que comiences a interesarte por el marketing Ontologico si
eres un profesional que tras ser despedido se encuentra en búsqueda de
empleo, o si eres un estudiante que acabas de terminar tus estudios y buscas
tu primer empleo.
También podemos trabajar nuestro marketing si somos emprendedores y
queremos lanzar un proyecto propio, o si somos autónomos y queremos
posicionarnos para competir contra otros players.
Si eres un empleado y trabajas en un departamento de una empresa y tu
objetivo es promocionarte y escalar puestos, una de las mejores formas para
conseguirlo es trabajando tu marketing.
Los CEOs, empresarios y Directores Generales, si trabajan su marketing
Ontologico, podrán transmitir mayor confianza en sus comunicaciones. Incluso
en determinadas situaciones pueden representar su marca corporativa de
forma más humana. Existen muchos ejemplos de empresarios que trabajan su
marketing y por ende su marca personal, como por ejemplo Jeff
Bezos de Amazon, Richard Bransonde Virgin o Mark Zuckerberg de Facebook,
entre otros.
Fases para trabajar tu plan de Marketing Ontológico:
El marketing para personas igual que el marketing para bienes y servicios, se
tiene que trabajar bajo una serie de procedimientos y un método adecuado. A
continuación propongo un plan formado por 6 etapas con las trabajar tu plan de
marketing personal: persona, objetivos, público objetivo, valor de marca,
imagen de marca y comunicación.
1 La persona: ¿Quién eres?
El marketing personal se trabaja desde los cimientos de un ser humano, por
tanto es totalmente necesario que la persona se autoanalice y además analice
el entorno en el que se va a desarrollar. Es importante que seas sincero contigo
mismo, de lo contrario además de mentirte, estarás construyendo un plan
basado en la falsedad.
En esta fase de análisis te recomiendo que realices un DAFO personal.
Básicamente tienes que responder a 4 de preguntas: ¿Cuáles son tus puntos
fuertes?, ¿Cuáles son tus puntos débiles?, ¿Qué oportunidades presenta tu
mercado? Y ¿Qué amenazas presenta tu mercado? Si quieres ampliar
información, puedes acceder a mi artículo: La matriz de análisis DAFO (FODA),
en él se detalla cómo utilizar esta herramienta.
2 Define tus objetivos: ¿Qué quieres conseguir?
Es necesario saber a dónde queremos ir, para posteriormente escoger el
camino adecuado. Si tienes claro hacia dónde te diriges, ante imprevistos o
adversidades, podrás tomar más fácilmente una decisión. Te recomiendo igual
que haría si se tratara de una empresa, que antes de formular tus
objetivos, definas tu misión, visión y valores personales. Después de realizar
este ejercicio te resultará más fácil definir tus objetivos. A continuación os dejo
un enlace de como definir Misión, Visión y Valores en las empresas, pero no
tendréis ningún problema en adaptarlo a personas.
Mi consejo a la hora de establecer tus objetivos en el plan de marketing
personal, es que los plantees a largo, medio y corto plazo. Márcate objetivos a
largo plazo, y acto seguido fíjate metas a corto y medio plazo que te ayuden a
estar cada vez más cerca de tus objetivos.
Cuando definas tus objetivos, recuerda que tienen que ser retadores, pero no
inalcanzables. Tus objetivos tienen que motivarte, puesto que ante un objetivo
retador tiendes a esforzarte, pero ante un objetivo inalcanzable terminas
siempre fracasando. La clave está en que se convierta en un reto, eso sí
siempre: Think Big.
3 Selecciona tu público objetivo: ¿A quién te diriges?
Ya tenemos claro quienes somos y que queremos, por lo tanto tenemos una
base solida sobre la que seguir trabajando nuestro marketing personal. Pero,
¿Te diriges a todo el mundo? Es muy importante seleccionar adecuadamente a
la audiencia que quieres que reciba tu mensaje, te ayudará a optimizar tus
recursos y a conseguir antes tus objetivos. Puedes dirigirte a diferentes tipos de
públicos, todo dependerá de ti y de tus objetivos: empresas, profesionales,
departamentos de RRHH, sectores concretos, etc.
Analízalos y conócelos en profundidad. Ellos son a quienes te diriges, conocer
perfectamente sus necesidades te ayudará a crear y aportar valor de una forma
diferencial.
4 Tú valor de marca: ¿Qué aportas?
Ya no es suficiente con saber hacer algo, tienes que destacar, diferenciarte y
dar confianza. Destaca tus cualidades y características que te hacen una
persona valiosa. No elijas solamente una, ningún ser humano esta formado por
una sola cualidad. Cuando destaques tus cualidades, busca y combina
aquellas que te hagan único, aquellas que te diferencien y en las que aportes
más valor que el resto de tus competidores; y obviamente ofrece aquellas que
demande tu público objetivo.
Si no encuentras tu formula, no te frustres. Sigue pensando, tómate tu tiempo
para reflexionar. Siempre hay algo en lo que eres bueno. Ya sólo queda
elaborar tu mensaje a comunicar, puedes basarlo en tus conocimientos,
experiencia, talento, habilidades, etc. Cómo veis el marketing personal no trata
de saber venderse, si no de vender lo que sabes hacer.
5 Crea tu Imagen de marca: ¿Cómo quieres que te vean?
Bien, ya sabemos cuál es nuestro valor de marca y ahora hemos de comenzar
a construir nuestra imagen en base al resultado obtenido en la fase anterior.
Todo comunica, desde nuestra forma de expresarnos, tu peinado, la forma de
vestir, pero también nuestra imagen digital: página web, fotos, perfiles de redes
sociales, etc. Tu principal objetivo es comunicar a tu audiencia: quién eres, qué
haces y qué valor aportas.
Existen diferentes elementos en el diseño de tu imagen que van a transmitir
el posicionamiento de marca que queremos obtener. Si estos elementos no son
coherentes con tu estrategia de marketing personal y no transmiten lo que
ofrecemos, ¿Cómo van a elegirnos?
Los principales a trabajar son:
-Logotipo.
-Posicionamiento de marca.
-Aspecto físico.
-Forma de vestir.
-Tarjetas, dossiers, presentaciones, etc.
-Curriculum, carta de presentación…
6 Comunica: ¿Cómo te vas a dar a conocer?
El peor error que se puede cometer en el marketing personal, es saltarse todas
las etapas anteriores y pasar directamente a esta. Estarás concentrando todos
tus esfuerzos en comunicar una propuesta no efectiva.
Ya sabemos quién somos y qué nos hace valiosos. Ahora sí, es el momento de
llegar a tu público objetivo, a tu audiencia, de trabajar la comunicación. Para
ello vamos a utilizar diferentes herramientas para alcanzar una mayor
notoriedad. Existen diferentes medios para divulgar tu mensaje, por tanto
deberemos escoger aquellos que se adapten mejor a nuestra estrategia de
marketing.
Algunos ejemplos:
-Networking, eventos, reuniones, presentaciones.
– Redes sociales, email marketing, página web, blogs.
-Notas de prensa, artículos, newsletters.
-Publicidad en medios, directories de empresas, responsabilidad social
corporativa.
Por último me gustaría ofrecer algunos consejos para que trabajes
correctamente tu marketing personal:
-Deja de lado tus miedos. Si tienes claro cuáles son tus objetivos, lo que
quieres conseguir y has trazado el plan correcto para conseguirlo, no permitas
que tus miedos no te dejen llevarlo a cabo, o te pongan limitaciones.
-El marketing no se trata sólo de comunicación, tienes que ofrecer una
propuesta de valor relevante para tu público. No sirve solamente con ser
conocido, además tienes que ser eficaz y mejor que el resto de competidores.
-Diferénciate, no seas igual que el resto. Si eres una propuesta más entre todas
las opciones ¿Por qué deberían elegirte?
-Es bueno que otras personas hablen de ti, pero es mejor que sea el resultado
de tu trabajo quien lo haga.
-Tienes que conseguir que confíen en ti, tal y como ocurre en el marketing de
productos, se trata que seas la opción elegida.
-Todo en el marketing personal tiene que ser coherente: tu propuesta de valor,
tu imagen, tu comunicación, tu marca. Si eres constante y coherente sin duda
generaras confianza en tu público objetivo.