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Templo y Artesanía Tolteca en Tula

1) La cultura mesoamericana adquirió nuevas formas distintas tras el colapso de Teotihuacán, dando paso a un período posclásico dominado por los toltecas en Tula. 2) Tula prosperó gracias a sus fértiles tierras cercanas al río Tula y sus recursos como la obsidiana de Pachuca, a diferencia de Teotihuacán que dependía de tierras cada vez menos fértiles. 3) El Estado tolteca se sustentaba a través de la guerra y el tributo

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Templo y Artesanía Tolteca en Tula

1) La cultura mesoamericana adquirió nuevas formas distintas tras el colapso de Teotihuacán, dando paso a un período posclásico dominado por los toltecas en Tula. 2) Tula prosperó gracias a sus fértiles tierras cercanas al río Tula y sus recursos como la obsidiana de Pachuca, a diferencia de Teotihuacán que dependía de tierras cada vez menos fértiles. 3) El Estado tolteca se sustentaba a través de la guerra y el tributo

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Epiclásico mesoamericano

Davies

La alegoría del nacimiento del Quinto Sol, supuestamente em Teotihuacán expresa la resolución
espiritual del Mexico antiguo de no perecer sino, a la manera del aveFénix, resurgir de las ruinas el
mundo clásico, guiado por nuevos líderes, asentado em nuevos lugares y consolado por nuevos
dioses.
La cultura de Mesoamérica habría de adquirir ahora formas distintas que em muchos aspectos eran
diferentes a las del pasado.
El período que siguió al nacimiento del nuevo sol se conoce comunmente como posclásico. Habría
de alcanzar su auge en el siglo que precedió a la invasión española en 1519, y que precedió a la
invasión española en 1519, y que presenció las abrumadoras conquistas del Imperio Azteca. Pero
entre la caída de Teotihuacan y el surgimiento de los aztecas hay más de seis siglos.
Durante la primera parte de est largo intervalo, el centro de gravedad se desplazó y el Mexico
central quedó bajo el control de los toltecas, cuya capital era Tula, situada aproximadamente a 64
kilometros al noroeste de la ciudad de Mexico. Su fase de expansión fue muy breve y duró más o
menos de 950-1150 dc.
El espíritu de la nueva era, ya fuera en Tula, o en su ciudad hermana de las tierras mayas, Chichen
Itzá, está expresado en un arte dedicado a temas guerreros, en oposición a las formas más serenas de
la era clásica. Un producto típico del nuevo espíritu es el chac mool, una figura angular de piedra
que se encuentra en muchas partes, inclusive en Tula y Chichen. También en este período aparecen
los primeros altares de cráneos, que se conocen; se convirtieron en un rasgo típico de la arquitectura
azteca, mencionados con frecuencia por los coquistadores españoles.
La Tula que vemos hoy en día es posterior a 1000dc, más de dos siglos después de la caída de su
predecesora. Durante el intervalo que separó la caída de teotihuacán del surgimiento de Tula, la
civilización de Mesoamérica se mantuvo viva en otros tres centros: Xochicalco, el Tajín y Monte
Albán. Aquí ya se nota cierto cambio de énfasis, en el Tajín el culto a la muerte aparece en todas
partes, a parte de estar fuertemente fortificado.
Julian Steward dice que las etapas cuando se desmoronan grandes culturas son siempre las mismas,
y termina surgiendo siempre un florecimiento regional. Surgiendo los estados guerreros.
Las grandes culturas de Mexico, se trate de Teotihuacan o de los mayas, eran gigantes con pies de
barro desde el punto de vista económico, debido a la ausencia casi total de progreso tecnológico y a
la falta de medios de trnsporte adecuados; la tierra cercana por lo general se cultivaba de tal manera
que casi era seguro que los rendimientos de las cosehcas disminuyeran con el transcurso del tiempo.
Y cuando los campos perdían su fertilidad, debido a estos métodos de cultivo poco previsores, la
punica bestia de carga para traer alimentos de más lejos era el propio hombre, lo cual ejercía una
resión adicional sobre los recursos humanos.
Además, como no había animales de tiro, no solo no se utilizaba la rueda, sino que nunca se inventó
el arado. En vez de esto, se continuo con el uso del bastón sembrador pese a que tenía serias
desventajas. Después la tierra se limpiaba y cultivaba, en los valles crecía una espesa capa de
hierbas; estas tierras debían dejarse sin cultivar y la agricultura se limitaba a las empinadas laderas
de los cerros, en las que se construían terrazas, ya que el bastón sembrador no podía penetrar la capa
de hierbas.
En el caso de Teotihuacán estas deficiencias técnicas eran una obvia fuente de tensiones sociales y
hacían que una ciudad estuviera más exppuesta a presiones exteriores se tratara de Teotihuacan,
Tula o la selva del Petén. Surgió un desequilibrio entre las demandas de la ciudad y el producto de
las tierras vecinas que controlaba. Por una parte, se dejaba sentri la necesidad de controlar una
mayor supperficie de tierra, debido a la erosión del suelo cerca del centro; pero en ese mismo
momento se debilitaba la voluntad de conservar este dominio vital. Como será evidente al referirnos
a los aztecas, los antiguos mexicanos nunca desarrollaron un mecanismo para ejercer un control
estrecho sobre las regioness, como lo hicieron los romanos.
Quizas debido a que su población era una fracción de la de Teotihuacán, y por lo tanto sus
necesidades de alimentos eran menores, las ciudades-Estado mayas duraron mucho má[Link] mismo
razonamiento es aplicable con mayor razón a os olmecas, cuyo número era menor y cuya
decadencia fue ás gradual, aunque algunos centros aislados hayan caído rápidamente.
Se han sugerido muchas causas para el colapso de los reinos de Mexico antiguo, entre éstas se cita
con frecuencia las rebeliones de los agricultores. Pero si el deterioro ecológico produjo tensiones
sociales, es poco probable que estas hayan conducido a levantamientos armados; la lucha de clases
es un concepto europeo, menos aplicable a sociedades como las del antiguo Mexico, donde
cualquier reto al rango y privilegio habría sido un acto de desafío a los dioses. Las divisiones de la
clase gobernante es una causa más probable del debilitamiento.
En méxico una ciudad era tanto la residencia de los dioses como la de mortales ordinarios. Como
regla, estos dioses tendían a ser juzgados por los resultados inmediatos; si ocurrían males, las
deidades locales habían abandonado a sus fieles. Cuando se creía que esto había pasado, la ciudad
era despojada de su magia anterior y dejaba de ser la ciudad sagrada.
Los estados suceros: El Tajin, Xochicalco y Monte Alban, no fueron exactamente sucesores, ya que
convivieron con Teotihuacan.
Ninguno de los “Estados sucesores” staba destinado a convertirse en el verdadero heredero de
Teotihuacán como el poder más importante del México central; ninguno estaba situado en el crucial
valle central y todos, excepto Teotenango, llegaron a s apogeo antes de que Teotihuacán cayera y
después entraron en la decadencia.
En vez de esto, el centro de gravedad, eventualmente se desplazó en dirección noroeste hacia Tula,
situada en una regióon conocida como Teotlalpan, contigua al Valle de Mexico, de la que no lo
separa nunguna barrera importante. Entonces, como ahora, el cultivo sedentario en esta región era
precario: la vegetación es básicamente de suelo semiárido, en el que predominan arbustos inútiles
de mezquite, nopales y magueyes; desde la conquista, el igualmente inutil pitul florece también
aquí. En la estación lluviosa brota una capa de pasto, más adecuada para pequeños rebaños de
cabras y ovejas que para el cultivo.
El significado literal del nombre Teotlalpan en nahuatl es tierra de los dioses.
La prosperidad de Tula no dependía delos campos vecinos desolados, sino de las ricas tierras que
estaban a los pies de la ciudad, al borde del río Tula, cuyo caudal es copioso y confiable. Además
Teotlalpan no carece de recursos naturales; a pesar de su aparente pobreza, proporciona un
abundante suministro de los productos agrícolas precolombinos: maiz, frijoles, pulque(bebida
ritual), maguey y, en ciertas parrtes, algodón. También la carne de animales silvestres era más
abundante en estos días. Otro importante recurso eran los grandes depósitos de obsidiana cerca de
Pachuca, en su límite oriental, que ya habían sido explotados durante la época clásca. Podría
añadirse un ubicación que favorecía el comercio a larga distancia, ya que hacia el oriente disfrutaba
de fácil acceso a la costa del Golf, y hacia el occidente, a las ricas tierras del Bajío y de zonas más
lejanas.
Se sabe ahora que en la época teotihuacana la región de Tula estaba poco poblada. Tanto la leyenda
como la arqueología indican que la primera gente que se asentó en Tula llegó de los límites
noroccidentales de la Mesoamerica civilizada. Un segundo grupo se asentó en Tula en una etapa
muy temprana, y llegó de una direcciónopuesta, el sureste; a diferencia del primer grupo de
emigrantes (denominados tolteca-chichimecas), eran muy civilizados. A estas personas se les
llamaba nonoalcas.
Cuando los nonoalcas llegaron a tula enseñaron a los primeross pobladores oficios más complejos,
incluso la construcción de templos de piedra. Al mismo tiempo introdujeron el culto de la serpiente
emplumada, Quetzacoatl, que se convirtió en la deidad tutelar de Tula y que se deriva tanto de la
costa del Golfo como de Teootihuacan.
Quetzacoatl, tal como se le representa en Tula, fue guerrero y deidad tutelar de una sociedad
guerrera; en la era postclásica y probablemente antes, estaba ligado al sacrificio como cualquier otro
dios. Las guerras en que combatían solddos toltecas no solo servían para obtener tributo, sino
tambipen cautivos para altares de sus dioses, y el muro de cráneos de Tula sugiere que el sacrificio
múltiple era parte del proceso de guerra y conquista.
En Tula, como ocurrió en todo Mexico postclásico, el monarca estaba en el vertice de una casta
militar privilegiada, cuyos miembros aparecen enlos frisos escukpidos que tambipen representan
aguilas y ocelotes, los emblemas de los principales caballeros azteecas. Al igual que en
Tenochtitlan, con seguridad, la noblezza guerrera reclamaba una parte generosa de la riqueza total,
inclusive de las tierras más prosperas. Las formas del arte revelan una dedicación total a la guerra y
el Estado tolteca estaba motivado por la necesidad de imponer tributo, en particular en forma de
bienes suntuarios, como el jade, las plumas y las piees de ocelote. Estos despojos sostenían al
gobernante y a su palacio, y también enriquecían a la elite militar, que ayudaba al avance de sus
conquistas ya la cual en recompensa destinaba los mejores despojos de la guerra.
Para gobernar los territorios dominados se valían, al igual que los aztecas, de una triple alianza,
Tollan, Culhuacán y Otompan, cuya existencia abarcó 191 años; al final de este período su allianza
terminó y solo Culhuacán sobrevivio como potencia importante.
Los que trabajaban los campos cosechaban los típicos cultivos de tierras altas, principalmente maíz,
frijol y chile; también sservían como soldados en las campañas importantes en ausencia de
guerreros de tiempo completo, aparte de los nobles. En la era nueva y guerrera, la exigencia del
serviciomilitar habría sido más pesada que en tiempos anteriores, en particular debido a los
limitados recursos humanos en Tula.
Se han descubierto muchos talleres de obsidiana que indican la presencia de una numerosa clase de
artesanos o especialistas dedicados a esta y otras industrias. El tejido era otra actividad comercial
importante.
Los sacerdotes casi tenían la misma posición que los guerreros. Los dos estaban estrechamente
relacionados, ya que el gobernante es descrito como rey sacerdote. La clase de mercaderes, que
desempeñó un papel clave en el imperio azteca, con seguridaad existió en el postclasico temprano;
en este tiempo el intercambio de bienes no sólo se hacía con los pueblos del este, sino también entre
el Mexico central y el distante noroeste. Las largas caminatas eran parte del patrón de vida
mesoaericano desde los olmecas e incluso antes, y los mercaderes toltecas sin duda las realizaron.
La caída de Tula, al igual que la de Teotihuacan, fue con seguridad causada por una combinación de
ataques externos y tensiones internas: su estructura de clases tenía en el vértice a un reducido y
poderoso grupo y para una ciudad de su tamaño, la extensión de las conquistas fue muy ambiciosa.

L. Austin y L. LUJAN

Entre losaños 650 y 750 dc, se inicia una de las transformaciones más ssignificativas de la historia
mesoamericana: Teotihuacan pierde la primacía política y económica que había mantenido durante
cinco largos siglos. Existen numeross indicios de que al final de la fase Metepec son quemados y
destruidos ritualmente los edificios de la zona nuclear. Paralelamente, la inmensa influencia
comercial y militar de la ciudad comienza a desvanecerse más allá de los linderoos de la Cuenca de
Mexico.
Si el peso de Teotihuacan em su época de esplendor fue tan grande, no es d eextrañar que su colapso
haya tenido repercusiones em practicamente toda Mesoamérica. Así, el resquebrajamiento del
sistema teotihuacano siguen 200 años de caídas de las grandes capitales clásicas y delsurgimiento
de los efímeros centros de poder del Epiclá[Link] esta forma, se eclipsan una a una ciudades tan
preestigiadas como La Quemada, Monte Alban, Palenque y Tikal.
En términos generales, podemos decir que se registra una clara ruptura de las refinadas tradiciones
culturales propias del Clássico. Además, buena parte de las capitales mesoamericanas pierden
cuando menos la mitad de sus habitantes e, incluso, algunas de ellas son francamente abandonadas.
Y, al mismo tiempo, las poblaciones campesnas que servían de sustento a las grandes
concentraciones urbanas tienden a emigrar a nuevos territorios.
A lo largo y a lo ancho del territorio mesoamericano, el colapso resulta incuestionable. El problema,
claro está, se centra en la bśqueda de explicaciones coherentes a los fenómenos observados en el
contexto arqueológco. Y no son pocos quienes han intentado dar respuesta a esta gran incognita,
aunque casi todos se han centrado en un sitio, en una región o, cuando más, en un área.
En el caso de Teotihuacan existen dos hipótesis principales acerca de la destrucción de la ciudad:
Wigberto Jiménez Moreno, que equiparan el declive de esta civilización con el Imperio romano: la
supuesta decadencia de un idílico estado teocrático habría facilitado la irrupción de los chichimecas,
grupos belicosos y bárbaros del norte que pusieron fin a la gloriosa historia de la ciudad.
René Millon y Nalda, dicen que fueron los mismos teotihuacanos los causantes del colapso.
Otros autores plantean el agotmaiento de los suelos y la sobreexplotación de las zonas boscosas
aledañas. Otros plantean que se devió ala competencia coon otros centros emergentes.
El derrumbamiento de Monte Alban fue un fenomeno sumamente gradual. Que se empzaría a dar
con la sobreocupación de las tierras cultivables.
En la actualidad existe la tendencia de desechar las anteriores hipótesis por su simplicidad. La
mayoría insiste en la combinación de múltiples factores.
Willey y Shimkin: el clímax de las culturas del Clásico habría conducido a un inusitado crecimiento
de la población y a la multiplicación de centros competidores. Como producto de este doble
fenómeno se originaron duras presiones tanto de carácter interno como externo. Entre las primeras
destaca la desmedida explotación agrícola de la selva con el objeto de responder a una demanda
siempre en aumento. Al mismo tiempo se ampliaron las ya de por sí grandes diferencias que
separaban a nobles y plebeyos. Mientras que la elite se reproducía y se volvía cada vez más
poderosa, el campesinado se enfrentaba cotidianamente a enormes demandas tributarias, siendo
presa de la maalnutrición y las enfermedades contagiosas. Todos estos factores se reflejaron en el
descenso de la producción agrícola y en la competencia entre centros para controlar el mayor
número posible de recursos. Así, a falta de una respuesta tecnológica se habrían debilitado
irremisiblemente los fundamentos económicos y demográficos de un sistema que implicaba a cerca
de cinco millones de personas. El proceso concluyó con el colapso de dicho sistema, la declinación
de la población y la innovación a formas de integración política menos complejas.
Tras el colpaso del Clásico se gesta un período relativamente breve que ha sido denominado
Epiclásico, fechado entre 650/800 y 900/1000. los principales signos de este tiempo fueron la
movilidad social, la reorganización de los asentamientos, el cambio de las esferas de interacción
cultural, la inestabilidad política y la revisión de las doctrinas religiosas. En consonancia con
muchos autores, creemos que en este período se fincan las bases del mundo posclásico.
En el epiclásico se encadenan de una manera aún no comprendidas el Altiplano Central, la Costa del
Golfo, la Península de Yucatán y, probablemente, los territorios que hoy en día ocupan Chiapas y
Guatemala. Mesoamérica se convierte entonces en un enorme crisol donde entran en contacto y se
fusionan pueblos étnica y culturalmente distintos.
Como consecuencia de la virtual desaparición de las viejas ligas de dominio, surgieron pujantes
centros de poder sin que ninguno de ellos lograra una hegemonía vagamente parecida a la que
habían alcanzado Teotihuacan, Monte Alban o Tikal. A partir del siglo VII, Mesoamerica sufre un
proceso de atomización política.
En este contexto se incrementa de manera inusual el aparato militar. Esto no significa que durante el
Clásico no hubieran existido constantes conflictos bélicos; pero durante el Epiclásico la
inestabilidad política logra que lo militar permee todos los ámbitos de la vida social.
El Cento
tras el debilitamiento de teotihuacan, los valles aledaños a la Cuenca de Mexico se convirtieron enn
campo fértil para el explosivo surgimiento de centros beligerantes. Nos referimos en particular a las
ciudades de Cacaxtla, Xochicalco y Teotenango, situadas respectivamente en los valles de Puebla-
Tlaxcala, Morelos y Toluca. Al igual que otras capitales epiclásicas, estas tres se caracterizaron por
un rápido proceso de gestación, por haber sido construidas sobre prominencias que dominan
amplias extensiones, por contar complejos de sistemas de defensa militar y por alberga grupos
humanos de diversas etnias, quizá confederados en una sola unidad política.
Otra nota distintiva de Cacaxtla, Xochicalco y Teotenango es un arte que podemos calificar de
ecléctico. En contraste con su sitema de escritura, cuyas raices se hunden en la incipiente tradición
teotihuacana, la iconograía y los estios artístico de estos tres centros son el resultado de
impresionantes amalgamas culturales. Obviamente el eclecticismo del Epiclásico puede ser
interpretado de muchas maneras: como resultado de migracionesmasivas, de alianzas
matrimoniales, de la presencia de intelectuales extranjeros, de la confederación política de varias
etnias, de conquistas, de relaiones comerciales intensas o del interés de los gobernantes por
transmitir una imagen de cosmopolitismo.
Esta nueva era de contactos en múltiples direcciones sólo fue posible gracias a la debacle del
sistema monofocal teotihuacano. Pero también tenemos que insistir en que es la influencia
omnipresente de esta civilización la que desaparece y no la ciudad misma. De hecho, teotihuacan
suiguió siendo la urbe más importante de la Cuenca e incluso, del Centro de México entre 750 y 95.
al noroeste de teotihuacan Tula daba los pasos previos a su inmensa fama

Baudot (codices y cronicas)

El nombre de Quetzacoatl puede designar dos advocaciones. Por una parte es el supremo dios dual
del antiguo Mexico adorado en la época clásica, Teotihuacan, o aún antes en el preclásico; por otra
parte, es el hombre-dios de Tula, el sacerdote o rey de la época dorada de los toltecas.
Codice-Quetzacoatl nace de una partenogénesis, la madre se traga un chalchihuitl, piedra de jade
( símbolo del corazón, de la vida). Quetzacoatl es principio creador, dios creador del mundo y de
los hombres. El hombre (macehual) es producto de la “penitencia” de Quetzacoatl, el sangra para
dar vida a los hombres. Quetzacoatl es un sacerdote.
El reino de quetzacoatl es matriz mitica y filosofica de la sociedad postclasica asentada en el
complejo campo semántico del concepto de TOLTECAYOTL. El reinado de Quetzacoatl, sacerdote
“rey” de tula dio origen a la civilización y al ejercicio sacerdotal.
Quetzacoatl, ante de que vengan “magos” del norte a destruir tula, va y se inmola en un lugar,
profetizando su regreso en el futuro.

Lopez Austin

No son, sin duda, sus atributos sacerdotales, los que mejor caracterizan al tolteca Quetzacoatl que,
desdee su encierro, tenía como obligación máxima proteger a su pueblo con la concentración en sí
de la fuerza divina, solo, alejado, extraño, heliofóbo, mero depósito de la vitalidad de su gente.

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