Educación Religiosa
Experiencia de aprendizaje del 5 al 30 de abril
ESTANDAR DE APRENDIZAJE: Demuestra coherencia entre lo que cree, dice y hace en su
proyecto de vida personal, a la luz del mensaje bíblico y los documentos del Magisterio de la
Iglesia. Vivencia su dimensión religiosa, espiritual y trascendente, que le permita cooperar en la
transformación de sí mismo y de su entorno a la luz del Evangelio buscando soluciones a los
desafíos actuales. Promueve el encuentro personal y comunitario con Dios en diversos contextos
desde un discernimiento espiritual, con acciones orientada a la construcción de una comunidad de
fe guiada por las enseñanzas de Jesucristo y de la Iglesia. Asume su rol protagónico en la
transformación de la sociedad a partir de las enseñanzas de Jesucristo en un marco ético y moral
cristiano.
Situación Significativa:
Dentro de contexto de la celebración central de nuestra FE “LA
PASCUA DE RESURRECCION”, se vive en nuestro País las
Elecciones Generales 2021 las cuales generan mucha
expectativa en las ciudadanas y los ciudadanos, ya que les da la
oportunidad de ejercer su derecho a elegir a las diversas
autoridades que asumirán la responsabilidad de dirigir nuestro
país en un contexto desafiante de incertidumbre producto de la
pandemia que aún estamos viviendo y las diversas
problemáticas asociadas en lo social, económico y político.
Asimismo, nuestra realidad actual nos motiva a emprender
acciones solidarias que nos inspiren a cooperar y brindar ayuda
de forma digna, libre y trascendente a nuestros hermanos. Ante
esta situación, ¿qué acciones solidarias, dignas, libres y
trascendentes podemos promover las y los adolescentes en
favor del bien común?,
Por lo tanto, proponemos ante esta realidad social alternativas
de solución a los principales problemas de la política en el Perú,
inspiradas en nuestra fe cristiana a la luz de la Palabra de Dios y
la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, buscando un
compromiso responsable de saber elegir.
Ante esta situación, nos planteamos el siguiente reto:
¿Qué acciones libres trascendentes podemos promover a través
de una convivencia participativa en favor del bien común desde tu comunidad y hogar? ¿En diálogo con tus
familiares y a la luz de la enseñanza social de la iglesia, qué propones frente a la crisis política del Perú
(Fratelli Tutti? 112-113)
Participamos con Propuestas para mejorar la política en
el Perú a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.
(Fratelli Tutti? 112-113) Promover el bien moral
112. No podemos dejar de decir que el deseo y la búsqueda del bien de los demás y de toda la
humanidad implican también procurar una maduración de las personas y de las sociedades en los
distintos valores morales que lleven a un desarrollo humano integral. En el Nuevo Testamento se
menciona un fruto del Espíritu Santo (cf. Ga 5,22), expresado con la palabra griega agazosúne.
Indica el apego a lo bueno, la búsqueda de lo bueno. Más todavía, es procurar lo excelente, lo
mejor para los demás: su maduración, su crecimiento en una vida sana, el cultivo de los valores y
no sólo el bienestar material. Hay una expresión latina semejante: bene-volentia, que significa la
actitud de querer el bien del otro. Es un fuerte deseo del bien, una inclinación hacia todo lo que
sea bueno y excelente, que nos mueve a llenar la vida de los demás de cosas bellas, sublimes,
edificantes.
113. En esta línea, vuelvo a destacar con dolor que «ya hemos tenido mucho tiempo de
degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la
hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco. Esa destrucción de todo
fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos con otros para preservar los propios
intereses»[86]. Volvamos a promover el bien, para nosotros mismos y para toda la humanidad, y
así caminaremos juntos hacia un crecimiento genuino e integral. Cada sociedad necesita asegurar
que los valores se transmitan, porque si esto no sucede se difunde el egoísmo, la violencia, la
corrupción en sus diversas formas, la indiferencia y, en definitiva, una vida cerrada a toda
trascendencia y clausurada en intereses individuales.
«No maltratarás ni oprimirás al migrante que reside en tu territorio,
porque ustedes fueron migrantes en el país de Egipto»(Ex 22,20).
«No oprimas al migrante: ustedes saben lo que es ser migrante, porque
fueron migrantes en el país de Egipto»(Ex 23,9).
«Si un migrante viene a residir entre ustedes, en su tierra, no lo opriman.
El migrante residente será para ustedes como el compatriota; lo amarás
como a ti mismo, porque ustedes fueron migrantes en el país de
Egipto»(Lv 19,33-34).
«Si cosechas tu viña, no vuelvas a por más uvas. Serán para el migrante,
el huérfano y la viuda. Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto»(Dt 24,21-22).
En el Nuevo Testamento resuena con fuerza el llamado al amor fraterno:
«Toda la Ley alcanza su plenitud en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo»(Ga 5,14).
«Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su
hermano está y camina en las tinieblas» (1 Jn 2,10-11).
«Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los
hermanos. Quien no ama permanece en la muerte» (1 Jn 3,14).
«Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve»(1 Jn 4,20).
Aun esta propuesta de amor podía entenderse mal. Por algo, frente a la tentación de las primeras
comunidades cristianas de crear grupos cerrados y aislados, san Pablo exhortaba a sus discípulos
a tener caridad entre ellos «y con todos» (1 Ts 3,12), y en la comunidad de Juan se pedía que los
hermanos fueran bien recibidos, «incluso los que están de paso» (3 Jn 5). Este contexto ayuda a
comprender el valor de la parábola del buen samaritano: al amor no le importa si el hermano
herido es de aquí o es de allá. Porque es el «amor que rompe las cadenas que nos aíslan y
separan, tendiendo puentes; amor que nos permite construir una gran familia donde todos
podamos sentirnos en casa. […] Amor que sabe de compasión y de dignidad»
La Iglesia enseña que el ser humano es por su propia naturaleza un ser social, cuya vocación es
participar de la comunión con Dios y en Dios, que se ha revelado intrínsecamente como una
comunión de personas, como también, participar de la comunión con los demás seres humanos
que han sido llamados a idéntica vocación. De esta forma, la perfección del ser humano no
representa solamente un bien individual, del cual cada persona es responsable, sino también un
bien para todas las comunidades en que él participa, las cuales se hacen así corresponsables del
bien compartido. El bien común de las personas, de las sociedades intermedias y de la sociedad
en su conjunto tiene así tanto una dimensión transitiva como una intransitiva. Por la primera,
procura garantizar el bien personal de cada uno de los seres humanos ayudándoles a su
perfección. Por la segunda, valora en sí misma esta sociabilidad que hace posible a los seres
humanos vivir en la verdad y en la caridad, es decir, en comunión.
Por ello, al cuidado y responsabilidad colectiva sobre el bien común le ha llamado también el
magisterio "justicia social", en el doble sentido de dar a cada uno lo que le es debido en
justicia, como también, velar para que el vínculo de sociabilidad entre las personas sea en sí
mismo justo y digno de ellas. El bien común no es, en consecuencia, un producto o agregación
de valor, una suerte de sumatoria de bienes privados, o de bienes públicos de "interés general",
sino un bien que sólo existe en cuanto compartido y que no puede ser apropiado o distribuido
privadamente sin que en ese mismo acto se destruya. Así puede entenderse la enseña del Papa
Benedicto XVI cuando afirma que "el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea
principal de la política". Y agrega: "La justicia es el objeto y, por tanto, también la medida
intrínseca de toda política. La política es más que una simple técnica para determinar los
ordenamientos públicos: su origen y su meta están precisamente en la justicia, y ésta es de
naturaleza ética"
Una visión de este tipo hace inmediatamente comprensible también otros dos principios
tradicionales de la DSI(Doctrina social de la Iglesia): la solidaridad y la subsidiariedad. Dice el
Compendio de la DSI que "la solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de
la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los
hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida". Y más adelante agrega: "El
término solidaridad expresa en síntesis la exigencia de reconocer en el conjunto de los vínculos
que unen a los hombres y a los grupos sociales entre sí, el espacio ofrecido a la libertad humana
para ocuparse del crecimiento común, compartido por todos". Un orden justo sólo puede ser
solidario en los términos antes descritos.
Pero por otra parte, este espacio social ofrecido a la libertad humana no puede desconocer que cada persona
humana es una unidad sustancial, un fin en sí misma, y que participa de la sociedad de diversos modos y a
través de distintas asociaciones, algunas de las cuales pueden ser circunstanciales u orientadas al logro de
un propósito específico, como las sociedades comerciales, por ejemplo, pero otras, sin embargo, ser
portadoras del bien compartido de una sociabilidad intrínsecamente justa, como el matrimonio, la familia, la
escuela o la comunidad religiosa, por ejemplo, que exigen ser reconocidas en su naturaleza y autonomía, con
la autoridad necesaria para gobernar su propio destino y decidir sobre aquello que le conviene. Este
reconocimiento es la esencia del principio de subsidiariedad, que pide respetar el protagonismo propio de la
libertad de las personas y de las asociaciones en que ellas se han involucrado de tal manera que, su
pertenencia a ellas, pone en juego la vocación a la comunión en algunos de sus aspectos esenciales. La tarea
fundamental de la justicia social, a este respecto, es armonizar la vida y la acción de estos diversos tipos de
grupos en que las personas se involucran, sabiendo distinguir entre aquellos cuyos bienes son de
apropiación privada de aquellos que representan un bien en sí mismo y que sólo puede existir por la
sociabilidad compartida. Como bien precisa la frase ya citada del Papa, el orden justo que compete a la
actividad política no sólo se refiere al Estado, sino también a la sociedad misma. Con estas breves
precisiones introductorias, paso a referirme a los tres temas mencionados al inicio.
SOCIEDAD CIVIL Y ESTADO
Suele entenderse la política en la actualidad como aquella actividad que compete a los órganos del Estado,
particularmente al poder constituyente y legislativo, por una parte, y a los órganos de gobierno, por otra.
Como en el contexto de sociedades democráticas o en vías de democratización tales órganos contemplan la
elección popular de sus integrantes, la preocupación política se extiende a los partidos políticos y a los
sistemas electorales en que ellos están involucrados, al financiamiento de las campañas y a la libertad de
prensa y de expresión que dan legitimidad al conjunto del procedimiento. Dado que el elector es individual y
las decisiones políticas son vinculantes para todos, se suele conceptualizar la vida política como la relación
entre el individuo y el Estado, como si entre ambos no existiese ninguna mediación intermedia, distinta a la
que representan los propios partidos políticos como formas de canalización de las preferencias de la
población hacia los diferentes candidatos en competencia. Por razones que no es el caso analizar aquí, los
grupos que forman la sociedad civil no son considerados actores políticos importantes y se los sitúa antes en
la esfera privada que en la pública.
Esta preponderancia de una visión simultáneamente estatista e individualista sobre la política surge de la
idea de que la soberanía, aunque reside genéricamente en la nación o, si el concepto se considera ya
obsoleto, en los electores, se transfiere a los órganos del Estado de tal suerte que, una vez elegidos los
titulares de las diversas funciones, ellos ejercen una suerte de monopolio del poder sobre el espacio público,
con los contrabalances y equilibrios que las constituciones disponen y, desde la Declaración Universal de los
Derechos Humanos de 1948, con respeto y sujeción a los derechos personales reconocidos por el
ordenamiento jurídico.
ACTIVIDAD. persona espeto poa
¿Por qué es importante la conciencia y responsabilidad ciudadana?
______________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________
......................... ...................
Explica las diferencias que existen entre las propuestas de gobierno de los candidatos
y de Jesús con el pueblo, en la búsqueda de la verdad, del bien común (liberación
integral de la persona) .......................... ......................... ...................
PROPUESTAS DE GOBIERNO JE PROPUESTAS DE JESÚS CON EL PUEBLO
P
ELABORA 5 PROPUESTAS PARA EJERCER LA DEMOCRACIA CIUDADANA EN EL PAÍS,(
ILUMINADAS Y FUNDAMENTADAS EN LOS VALORES CRISTIANOS (RESPETO, HONESTIDAD,
BÚSQUEDA DE LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA, ETC.)
N° PROPUESTAS PARA EJERCER LA DEMOCRACIA CIUDADANA EN EL PAÍS,
Y MEJORAR LA POLÍTICA EN EL PERÚ A LA LUZ DE LA DOCTRINA SOCIAL
DE LA IGLESIA
Elabora un tríptico donde da a conocer sus propuestas para mejorar la política en el Perú
a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.
ESTUDIANTE: GRADO Y SECCIÓN:;
INSTITUCIÓN EDUCATIVA:
________________________________________________________________________
AREA :
_______________________________________________________________________
APELLIDOS Y NOMBRES:
_________________________________________________________________________
GRADO: ______________ SECCIÓN: ___________________ FECHA:____________
DOCENTE: _____________________________________________________________________________
COMPETENCIA 2: Asume la experiencia del encuentro personal y comunitario
con Dios en su proyecto de vida en coherencia con su
creencia religiosa.
N° CRITERIOS DE EVALUACIÓN NIVELES DE DESEMPEÑO
AD A B C CALIFICACIÓN
18- 14- 11- 0-
20 17 13 10
01 Explica las diferencias que existen entre las
propuestas de gobierno de los candidatos y
de Jesús con el pueblo, en la búsqueda de
la verdad, del bien común (liberación
integral de la persona).
02 Reconoce la importancia de la conciencia y
responsabilidad ciudadana, basada en el
diálogo con respeto y amor, buscando el
bien común desde la fe que profesa.
03 Sus propuestas para ejercer la democracia
ciudadana en el país, están iluminadas y
fundamentadas en los valores cristianos
(respeto, honestidad, búsqueda de la dignidad
de la persona humana, etc.)
04 Elabora un tríptico donde da a conocer sus
propuestas para mejorar la política en el Perú a
la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.
Llevando a la vida lo que aprendí.
De acuerdo al tema que desarrollas cada semana cuál es tu compromiso en relación contigo misma, con
Dios, con la naturaleza y con los demás.
A que me comprometo en relación
Con Dios Con migo misma Con los demás Con la Naturaleza
“Todo Por Amor A Dios y Como el lo quiere”