El 8 de mayo de 1817 es instalado el histórico Congresillo de Cariaco
el cual frustradamente intento restablecer el gobierno venezolano que se
encontraba suspendido desde la caída de la primera república en 1812. Este
evento parlamentario que la guerra de la independencia no dejó prosperar
fue presidido por Francisco Javier Mayz e integrado por importantes próceres
orientales el Canónigo Madariaga, Luis Brión, Francisco Antonio Zea,
Francisco Javier de Alcalá, Diego Vallenilla, Diego Antonio de Alcalá, Manuel
Isava, Francisco de Paula Navas, Diego Bautista Urbaneja y Manuel
Maneiro, y se constituyeron en Congreso de los Estados Unidos de
Venezuela. Aparentemente este Congreso respondía a la convocatoria que
El Libertador había hecho en su proclama de la Villa del Norte; pero en el
fondo, se trataba de una maniobra para desconocer al Libertador y volver al
gobierno federal de 1811. Esta Asamblea restableció el Gobierno Federal y
nombró para integrar el Ejecutivo a Fernando Rodríguez del Toro, Francisco
Javier Maíz y Simón Bolívar; suplentes: Francisco Antonio Zea, Madariaga y
Diego Vallenilla. Mariño recibe el nombramiento de Jefe Supremo del Ejército
y Brión el de Comandante General de la Armada. El primer punto promovido
fue la conformación de un nuevo gobierno. Ante esto, Cortés de Madariaga
adujo que una vez constituido un gobierno estable el reconocimiento de la
emancipación venezolana sería un hecho para el ámbito internacional. Estas
propuestas fueron respaldas por los concurrentes, ante lo cual el general
Mariño instaló por completo el Congreso Supremo de la República, y
renunció a su cargo y también al de Bolívar, quien se encontraba en
Guayana.
El 12 de mayo de ese mismo año, los asistentes al Congresillo de
Cariaco, que presidió Mariño, se embarcaron para Pampatar, designada
capital. Estos hechos, realizados en ausencia de Bolívar y con el evidente
propósito de separarlo del mando, fueron condenados por El Libertador,
quien al tener noticias de lo ocurrido en Cariaco, declaró expresamente que
consideraba ilegítimos y nulos los actos del Congreso.
Pero además de la condenatoria que tuvo por parte del Jefe Supremo,
este Congreso de Cariaco no duro mucho, antes de un mes sus participantes
se habían dispersado y la mayoría de ellos pasaron a Guayana a unirse a las
tropas del Libertador y reconocer su autoridad. Bolívar nunca consideró
representativo este Congreso. El 6 de agosto de 1817 Bolívar se refiere al
Congresillo de Cariaco diciendo que había durado tanto como casabe en
caldo caliente, porque en verdad fue efímero. Dos decretos del Congresillo
de Cariaco permanecen vigentes: el nombre de Nueva Esparta para la isla
de Margarita y las siete estrellas de la bandera. Doscientos años han pasado
desde la convocatoria del Congreso de Cariaco. El llamado a la
conformación del parlamento en el oriente venezolano fue ideado por José
Cortes de Madariaga, quien después de padecerla reclusión de Ceuta arribó
a Carúpano abogando por la formación de un gobierno federal. Cariaco fue
un intento fallido. Sus impulsores, el clérigo José Cortés de Madariaga y
Santiago Mariño, vieron diluidas sus aspiraciones de formar un nuevo
gobierno, entendido como un acto de rebeldía contra Simón Bolívar y sus
directrices. Hasta nuestros días hay debates que sitúan a este evento
histórico como un golpe de Estado y una demostración tácita de las
ambiciones de Santiago Mariño
De esta manera, los hechos suscitados en Cariaco representan uno
de los tantos intentos que durante el proceso independentista se gestaron
para la formación de gobierno; no obstante, este en particular muestra un
tanto lassuras que existían entre la dirigencia de guerra.